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Movilidad internacional y empleabilidad: el impacto en el capital humano y social de la juventud

Vázquez-Rodríguez, Ana; García Álvarez, Jesús; Santos Rego, Miguel Ángel

Abstract

En los últimos años se ha otorgado un notable énfasis a la movilidad internacional como estrategia de mejora de la empleabilidad de la juventud. Las principales razones de dicho apoyo son las posibilidades que ofrece para el desarrollo del capital humano y social en una economía del conocimiento. Desde esta premisa el objetivo del presente trabajo es analizar la influencia de la movilidad en el capital humano y social como dimensiones de empleabilidad. Para ello se ha seguido una metodología de corte cualitativo y centrada en la revisión documental de los principales estudios realizados en el contexto nacional e internacional. Los resultados informan de una influencia bidireccional del capital en la relación entre movilidad y empleabilidad: su efecto es anterior (en la toma de decisiones) y posterior (en la adquisición de competencias, junto al establecimiento de una red de contactos). No obstante, el impacto sobre la empleabilidad está condicionado por las características socioeconómicas del país, lo que pone en evidencia que la movilidad será más beneficiosa en territorios en los que la tasa de desempleo o el desajuste educativo sean elevados

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Educar 2021, vol. 57/1 81-96 ISSN 0211-819X (paper), ISSN 2014-8801 (digital) https://doi.org/10.5565/rev/educar.1185 Movilidad internacional y empleabilidad: el impacto en el capital humano y social de la juventud Ana Vázquez-Rodríguez Jesús García-Álvarez Miguel A. Santos Rego Universidade de Santiago de Compostela. España. [email protected] [email protected] [email protected] Resumen En los últimos años se ha otorgado un notable énfasis a la movilidad internacional como estrategia de mejora de la empleabilidad de la juventud. Las principales razones de dicho apoyo son las posibilidades que ofrece para el desarrollo del capital humano y social en una economía del conocimiento. Desde esta premisa el objetivo del presente trabajo es analizar la influencia de la movilidad en el capital humano y social como dimensiones de empleabilidad. Para ello se ha seguido una metodología de corte cualitativo y centrada en la revisión documental de los principales estudios realizados en el contexto nacional e internacional. Los resultados informan de una influencia bidireccional del capital en la relación entre movilidad y empleabilidad: su efecto es anterior (en la toma de decisiones) y posterior (en la adquisición de competencias, junto al establecimiento de una red de contactos). No obstante, el impacto sobre la empleabilidad está condicionado por las características socioeconómicas del país, lo que pone en evidencia que la movilidad será más beneficiosa en territorios en los que la tasa de desempleo o el desajuste educativo sean elevados. Palabras clave: movilidad internacional; capital humano; capital social; empleabilidad; juventud; desajuste educativo Resum. Mobilitat internacional i ocupabilitat: l’impacte en el capital humà i social de la joventut En els últims anys s’ha atorgat un notable èmfasi a la mobilitat internacional com a estratègia de millora de l’ocupabilitat de la joventut. Les raons principals d’aquest suport són les possibilitats que ofereix per al desenvolupament del capital humà i social en una economia del coneixement. Des d’aquesta premissa, l’objectiu del present treball és analitzar la influència de la mobilitat en el capital humà i social com a dimensions d’ocupabilitat. Per a això s’ha seguit una metodologia qualitativa centrada en la revisió documental dels principals estudis realitzats en el context nacional i internacional. Els resultats informen d’una influència bidireccional del capital en la relació entre mobilitat i ocupabilitat: el seu efecte és anterior (en la presa de decisions) i posterior (en l’adquisició de competències, al costat de l’establiment d’una xarxa de contactes). No obstant això, l’impacte sobre l’ocuRecibido: 24/2/2020 Aceptado: 14/7/2020 Publicado: 29/1/2021 82 Educar 2021, vol. 57/1 A. Vázquez-Rodríguez; J. García-Álvarez; M. A. Santos Rego pabilitat està condicionat per les característiques socioeconòmiques del país, la qual cosa posa en evidència que la mobilitat serà més beneficiosa en territoris en els quals la taxa de desocupació o el desajust educatiu siguin elevats. Paraules clau: mobilitat internacional; capital humà; capital social; ocupabilitat; joventut; desajust educatiu Abstract. International mobility and employability: The impact on human and social capital of youth In recent years, significant emphasis has been placed on international mobility as a strategy to improve youth employability. The main reasons for supporting it are the possibilities that it offers for the development of human and social capital in a knowledge economy. On this basis, the aim of this work is to analyze the influence of mobility on human and social capital as employability dimensions. To do this, a qualitative methodology has been followed, focused on a documentary review of the main studies conducted in the national and international context. The results report a bidirectional influence of capital on the relationship between mobility and employability: its effect is prior (in the decision-making process) and subsequent (acquisition of skills, together with the establishment of a contact network). However, the impact on employability is determined by the socioeconomic characteristics of the country, showing that mobility will be more beneficial in territories where the unemployment rate or educational mismatch is high. Keywords: international mobility; human capital; social capital; employability; youth; educational mismatch 1. Introducción En la órbita de internacionalización de las economías, la apertura de cauces para la movilidad se considera indispensable para la difusión del conocimiento, la interacción de las culturas y el desarrollo socioeconómico. En esta dinámica el desafío de la agenda política no es otro que promocionar la movilidad, toda vez que durante este proceso se potencia la empleabilidad de la ciudadanía. Como resultado, en una época marcada por altos niveles de incertidumbre y precariedad laboral, la movilidad concede nuevas oportunidades para el desarrollo personal y profesional, siendo de capital importancia entre grupos sociales con mayores desventajas, caso de la población joven. Los cambios sufridos en la estructura del mercado de trabajo han obligado a este colectivo no solo a desarrollar y entrenar competencias en sintonía con Sumario 1. Introducción 2. La movilidad internacional en un contexto económico de incertidumbre: una respuesta ante el desempleo juvenil 3. Contribuciones de la movilidad internacional al capital humano y social 4. ¿Es posible establecer un vínculo entre movilidad internacional y empleabilidad? 5. Conclusiones Referencias bibliográficas Movilidad internacional y empleabilidad Educar 2021, vol. 57/1 83 las demandas laborales, sino también a disponer de una red de contactos que favorezca su acceso al empleo. Ello extrema la necesidad de poner el acento en aquellos procesos formativos que puedan repercutir de manera positiva en su empleabilidad. En esta línea, el objetivo de este trabajo es analizar el impacto de la movilidad internacional sobre el capital humano y social como dimensiones de empleabilidad de la juventud. El presente estudio se apoya en la revisión documental como método cualitativo de investigación a través de la integración estructurada y ordenada de la información obtenida mediante diferentes bases de datos como Science Direct, ERIC, Web of Science, Google Scholar y Scopus. A tal efecto, se realiza un análisis descriptivointerpretativo de las principales investigaciones en el contexto nacional e internacional que consideran los efectos de la movilidad internacional sobre variables que configuran el capital humano y social de la juventud como factores de empleabilidad. Para lograr tal propósito, este trabajo toma como punto de partida la actual coyuntura económica en la que la movilidad internacional se concibe como una respuesta ante el desempleo juvenil. Posteriormente, se analiza el capital humano y social como factores de oportunidad e influencia en la empleabilidad antes —determinando el involucramiento en las acciones— y después —afectando a las oportunidades de conseguir y mantener una ocupación— de la participación en la movilidad. Por último, se realiza una discusión estableciendo vínculos entre movilidad y empleabilidad de la juventud. 2. La movilidad internacional en un contexto económico de incertidumbre: una respuesta ante el desempleo juvenil Si bien la promoción de la movilidad internacional ha tenido su culmen en la agenda política a partir del Consejo Europeo de Lisboa (2000), la Declaración de Bolonia (1999) y la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), la internacionalización ya se había convertido en un asunto clave desde finales del pasado siglo. Puede decirse que la internacionalización y la globalización constituyen fundamentos articuladores de la actual estrategia europea, y mucho más en un momento en el que las relaciones entre educación y trabajo están bajo consideración (Teichler, 2011). Desde luego, en el discurso académico y político se percibe un denominador común cuyo centro es la defensa de la movilidad internacional como la receta para afrontar el desempleo juvenil. Su énfasis se construye en el marco de unas cifras preocupantes en la dialéctica trabajo-juventud. Si tomamos como referencia a los jóvenes de 15 a 29 años en el período temporal de 1986 a 2015, puede advertirse que España es el país europeo con la media más alta de desempleo juvenil (un 28% de tasa media). La complejidad del asunto todavía es mayor cuando se analiza la evolución de la tasa de desempleo juvenil con respecto a la total, observándose que España experimenta esta problemática de modo global (Cueto et al., 2018). 84 Educar 2021, vol. 57/1 A. Vázquez-Rodríguez; J. García-Álvarez; M. A. Santos Rego Es evidente que la agenda política a favor de la movilidad ha repercutido sobre la visión social de la educación, lo que se exhibe en el aumento constante de estudiantes internacionales entre las universidades que integran los países de la OCDE. De hecho, la atracción de alumnos de diversas partes del mundo se postula como uno de los ejes políticos de las instituciones de educación superior, a menudo ofreciendo la formación a un alto coste (Beine, Noël y Ragot, 2014). Hablar de movilidad internacional implica, invariablemente, entenderla como una acción de cruce de fronteras a fin de mejorar la capacitación en una determinada área —personal y/o profesional— y país de destino seleccionado (Teichler, 2017). Luego su protagonismo es claro, pues se trata de una estrategia que permite desarrollar el capital humano y social, conformándose como parte integral de las políticas de internacionalización institucionales y de los estados. Desde este enfoque existen razones económicas, académicas, culturales y políticas que permiten argumentar a favor de la movilidad juvenil (WiersJenssen, 2011). Es un hecho que el principal impulsor de la movilidad en Europa es el éxito, todavía emergente, del programa Erasmus (Comisión Europea, 2016). Es más, los estudios con muestras de participantes de este programa han sido los más recurrentes en la literatura cuando se busca analizar la relación entre movilidad y empleabilidad de la juventud (Comisión Europea, 2016; Dolga et al., 2015). No obstante, el interés por la movilidad también se percibe en administraciones y agentes públicos y privados a razón de que posibilita beneficios a largo plazo para la infraestructura educativa nacional, una necesidad apremiante en países que precisan una transición de una economía de la eficiencia a una economía de la innovación (Perna et al., 2014). En consecuencia, los programas de movilidad suponen una línea potencial de actuación, tanto en el intercambio de contenidos, metodologías y recursos, como en la generación y transmisión de conocimiento (Pineda, Moreno y Belvís, 2008). 3. Contribuciones de la movilidad internacional al capital humano y social La teoría del capital humano sostiene que la educación y la formación son las inversiones más importantes (Becker, 1994). Sin duda, la inversión en educación mejora los conocimientos y las habilidades del individuo, esenciales para incrementar los ingresos en términos de ocupación, así como su bienestar económico (Schultz, 1961). Sin embargo, en los últimos años la inversión en educación no ha incrementado, per se, la empleabilidad de los educandos. A raíz del aumento del número de graduados universitarios, se han intensificado los desajustes en la transición al mundo del trabajo, lo que ha obligado a los sistemas educativos —máxime en la educación superior— a someterse a grandes presiones para responder a las demandas económicas (Suleman, 2018). A ello se le añade la Movilidad internacional y empleabilidad Educar 2021, vol. 57/1 85 proliferación de ocupaciones de carácter precario, escasamente remuneradas, y el fenómeno de la subcontratación que ha provocado que una gran cantidad de trabajos cualificados se hayan transferido a países con salarios mucho más inferiores. A su vez, estas variables han contribuido a que los jóvenes se enfrenten a graves problemas de desempleo y subempleo (Mok y Neubauer, 2016) y han forzado flujos migratorios —sobre todo entre los jóvenes más formados—, lo que ha dado lugar a una apreciable «fuga de cerebros» (brain drain) (Docquier y Rapoport, 2012). Lo que sí ha cobrado valor en la retórica de la sociedad del conocimiento es la importancia de determinadas competencias de índole vocacional (gestión de la carrera) y genérica (resolución de problemas, organización y planificación, habilidades comunicativas, entre otras) que se identifican como criterio diferenciador en los procesos de contratación (Teijeiro, Rungo y Freire, 2013). De hecho, el foco de las teorías del capital humano se ha dispuesto en el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes relacionadas con el saber hacer (knowing-how) (Peeters et al., 2019). Tales competencias son de utilidad en una economía del conocimiento y la innovación (Allen y Van der Velden, 2011), implicando un período corto de adaptación al puesto de trabajo, así como menores costes de formación para los empleadores (Humburg y Van der Velden, 2015). A propósito de la alta demanda competencial, cada vez más estudios ponen de manifiesto la problemática del desajuste horizontal referida a la falta de correspondencia entre la formación adquirida por los jóvenes y la requerida por el mercado de trabajo (Ghignoni y Verashchagina, 2014; Robst, 2007). Ello se constata a través del hecho de que empleadores y jóvenes difieren en las competencias que son más relevantes para la inserción laboral (Teijeiro et al., 2013). Más aún, el ajuste entre la formación y las exigencias del puesto de trabajo es un indicador clave cuando se evalúa la empleabilidad (RodríguezEsteban, Vidal y Vieira, 2019). No obstante, esta es una cuestión que ha de analizarse con cautela por cuanto se ha evidenciado que este desajuste puede fluctuar en función del segmento del mercado laboral, la carrera estudiada o el país (Verhaest, Sellami y Van der Velden, 2017). Tal vez el cambio producido en la demanda de competencias sea la razón por la que muchos estados están promoviendo la movilidad de su ciudadanía. Valga de ejemplo los países asiáticos que dependen de tecnología foránea, lo que ha resultado en una creciente importancia de la fuerza laboral del extranjero (Ahsan et al., 2019). En estos términos, la movilidad internacional puede ser una estrategia clave en la adquisición del capital humano y económico (Wiers-Jenssen, 2011). En cambio, no solo las competencias están influyendo en la inserción de los jóvenes en el mercado laboral, pues es obvio que ciertas variables, como los contactos personales, explican muchos de los procesos de inserción laboral actuales (Fernández-Salinero y García-Álvarez, 2020). Las teorías del capital social se basan en las redes sociales, las normas y la confianza que facilitan la acción y la cooperación para el beneficio mutuo (Putnam, 2000). De manera 86 Educar 2021, vol. 57/1 A. Vázquez-Rodríguez; J. García-Álvarez; M. A. Santos Rego específica, las redes sociales atienden al proceso en que los agentes interactúan y se comunican recíprocamente, compartiendo recursos e información (Beech, 2015). De acuerdo con Putnam (2000), el capital social se construye de dos modos distintos: a través de lazos o vínculos de unión (bonding ties) con la familia o los amigos cercanos y mediante vínculos puente (bridging ties), que se refieren a relaciones más distantes, con compañeros y amigos, siendo estos últimos un recurso para la difusión de la información. Como resultado, se observan dos enfoques contrapuestos: mientras que desde la perspectiva de la «fuga de cerebros» el centro se dispone en la pérdida de capital humano, ya que la persona que realiza la movilidad puede decidir permanecer trabajando en el país de destino, perspectivas más sofisticadas sobre la movilidad enfatizan un flujo bidireccional en el que las personas altamente cualificadas regresan con capital humano y social de gran valor para el país de origen (brain gain) (Jonkers y Tijseen, 2008); por lo que las acciones de movilidad internacional permitirían generar vínculos de utilidad para el acceso a un empleo. 3.1. El capital humano y social: factores condicionantes de la movilidad internacional Lo dicho hasta ahora estructura al capital humano y social como dimensiones que promueven la empleabilidad individual. Nos referimos, pues, al capital de empleabilidad, que no es otra cosa que los recursos de la persona que le permiten obtener y mantener el empleo (Peeters et al., 2019). En este escenario, cabe reparar cuáles son las variables que determinan la implicación de los jóvenes en la movilidad cuyo impacto, a priori, hace más fluidas sus transiciones hacia el empleo. La literatura reciente distingue una serie de factores que condicionan la participación en movilidad, destacando el dominio de idiomas, el género, el diseño del programa o las actitudes hacia el país receptor (Petzold y Peter, 2015). Pero lo que más se constata en las investigaciones es que la decisión de participar en movilidad está determinada por el capital humano y social de las familias, de modo que las personas que provienen de entornos menos favorecidos tienen una menor probabilidad de implicarse (Lörz, Netz y Quast, 2016; Pineda et al., 2008). Así pues, la influencia del capital humano y social en la movilidad plantea una apreciable «selectividad social» entre sus participantes (Lörz et al., 2016). En esta línea, Teichler (2011) advertía que entre los estudiantes móviles existe una alta probabilidad de que uno de sus progenitores posea una titulación de educación superior, muestren buenas calificaciones, sean más activos en organizaciones estudiantiles o de voluntariado, participen en programas de prácticas y/o cuenten con experiencia laboral previa durante la educación superior. Por el contrario, las peores condiciones de partida relacionadas con el bajo rendimiento académico de los estudiantes de entornos desfavorecidos, junto a su percepción de la movilidad como menos beneficiosa, hace que raramente Movilidad internacional y empleabilidad Educar 2021, vol. 57/1 87 tomen la decisión de emprender la movilidad (Lörz et al., 2016). Tal cuestión merece atención por parte de las políticas de juventud, toda vez que los jóvenes con más desventajas son los que podrían obtener mayores retornos de la movilidad (Waibel, Petzold y Rüger, 2018). Naturalmente, ello conecta con otro de los principales obstáculos: las barreras financieras. Baste como muestra el último estudio del programa Erasmus, que concluye que las limitaciones económicas son superiores en los estudiantes de familias con baja formación, razón por la cual más del 50% de los estudiantes del sur y del este de Europa no participan (Comisión Europea, 2016). Por añadidura, el capital humano influye también a la hora de seleccionar el país de la movilidad, siendo factores de atracción el salario y la calidad de la educación superior en el destino (Beine et al., 2014). Al mismo tiempo, el capital social ha demostrado ser un factor condicionante en la toma de decisiones sobre la movilidad. Al respecto, la influencia que ejerce el grupo de iguales es la variable principal, erigiéndose como la fuente primaria de información y promoción de la movilidad (Pineda et al., 2008). Investigaciones recientes han encontrado un fuerte efecto de red: la presencia de nacionales en el país de destino tiende a actuar como un imán para los estudiantes internacionales, un efecto que se intensifica cuanto mayor sea el nivel educativo de los migrantes en el país anfitrión (Beine et al., 2014). Por tanto, la naturaleza de las redes sociales puede ayudar al desarrollo de una «cultura de movilidad» en individuos que mutuamente se apoyan y se refuerzan a la hora de decidir ampliar su formación en el extranjero (Beech, 2015). 3.2. Efectos de la movilidad internacional sobre el capital humano Puede decirse que la movilidad internacional constituye una inversión adicional en capital humano, ya que en torno a ella se optimizan competencias genéricas y específicas (Dolga et al., 2015; Van Mol, 2017). El impacto positivo de la movilidad internacional en el capital humano se constata en el desarrollo personal y cultural de los participantes (Roy et al., 2019). En un contexto donde el desajuste de habilidades es un factor de atracción y expulsión en el proceso de movilidad (brain gain vs brain drain), los sujetos que deciden participar en movilidad pueden obtener claros beneficios en su empleabilidad si en alguno de sus sectores productivos existe una escasez de competencias (Jonkers y Tijssen, 2008). Ante esta casuística, la movilidad promueve la adquisición de competencias genéricas valoradas por el mercado de trabajo: adaptabilidad; comunicación; planificación y organización; trabajo en equipo; resolución de problemas; habilidades de aprendizaje; de análisis; de trabajo autónomo y bajo presión; de iniciativa; y/o asertividad, decisión y persistencia (Bracht et al., 2006; Comisión Europea, 2016; Janson, Schomburg y Teichler, 2009; Potts, 2015; Santos Rego, Lorenzo y Vázquez-Rodríguez, 2018). Análogamente, la movilidad es una experiencia que fomenta la autonomía de los participantes, promoviendo el autoconocimiento que exige la búsqueda de trabajo en otro país. La movilidad supone la mejora de competencias, 88 Educar 2021, vol. 57/1 A. Vázquez-Rodríguez; J. García-Álvarez; M. A. Santos Rego madurez, autonomía personal, tolerancia, así como el desarrollo académico y profesional e incluso del compromiso comunitario. Tal cuestión ha sido referida por varios estudios al concluir un mayor desarrollo de los participantes en habilidades como la tolerancia, la autoconfianza o la independencia (Black y Duhon, 2006), en los ámbitos del compromiso cívico, la producción de conocimiento, la participación en acciones de voluntariado o filantropía y/o el emprendimiento social (Paige et al., 2009; Teichler, 2011) y, con carácter más general, en las habilidades cognitivas, afectivas y/o conductuales (Root y Ngampornchai, 2012). Asimismo, los hallazgos en movilidad internacional avalan beneficios complementarios que van desde el dominio de un idioma extranjero, la concienciación y la adaptabilidad cultural, el compromiso global, hasta la competencia internacional e intercultural (Bracht et al., 2006; Paige et al., 2009; Root y Ngampornchai, 2012; Santos Rego et al., 2018; Teichler, 2011). No obstante, los efectos del capital humano sobre la empleabilidad dependen de la transferencia de las competencias adquiridas del país de destino al de origen de la movilidad, lo que provoca que en algunos territorios se produzca un efecto de ganancia (brain gain) y en otros justamente lo contrario (brain waste) (Jonkers y Tijseen, 2008; Staniscia et al., 2019). 3.3. Efectos de la movilidad internacional sobre el capital social Es un hecho que el capital social favorece la obtención de un empleo y el éxito en la carrera en entornos competitivos (Burt, 1995). La literatura especializada confirma que los contactos personales mejoran las oportunidades de entrada al mercado laboral (Crossman y Clarke, 2010; Jahr y Teichler, 2007; Peeters et al., 2019), informando al empleador de que la persona candidata cuenta con las capacidades necesarias para el puesto (Flap y Boxman, 2000). Además, el capital social proporciona información sobre puestos de trabajo disponibles, siendo un componente clave en la empleabilidad (Peeters et al., 2019). Curiosamente, las empresas multinacionales suelen incentivar la movilidad internacional de sus propios empleados, ya que el establecimiento de lazos y vínculos con otros países implica beneficios no solo para el propio individuo, sino también para la organización. Al respecto, se ha demostrado que, en períodos posteriores a la movilidad, los empleados aplican mejor sus conocimientos, ganan experiencia y establecen redes de apoyo de valor gracias a la interacción con otros compañeros durante sus viajes de trabajo (Bozkurt y Mohr, 2011). Ahora bien, en la apreciable confluencia entre movilidad y empleabilidad hay que tener en cuenta los procesos de aculturación implicados, esto es, hasta qué punto las personas móviles adoptan los valores culturales y las normas del grupo cultural dominante en el país de destino (Berry, 2005). Si bien los lazos fuertes con los miembros de la cultura dominante del país resultarán en una gama amplia de contactos con resultados positivos en el empleo, los lazos débiles terminarán en todo lo contrario, lo que perjudicará al ciclo de la empleabilidad (Samnani, Boekhorst y Harrison, 2012). Movilidad internacional y empleabilidad Educar 2021, vol. 57/1 89 4. ¿Es posible establecer un vínculo entre movilidad internacional y empleabilidad? La relación entre movilidad internacional y empleabilidad todavía no es de claridad meridiana. No obstante, conviene tener presente que, en el ciclo de la empleabilidad que supone no solo encontrar empleo sino también mantenerlo o acceder a uno nuevo, el capital humano y social constituyen factores estructurales (Peeters et al., 2019). En conjunto, los estudios que informan sobre la relación entre movilidad y empleabilidad refieren una influencia bidireccional del capital humano y social: su efecto es anterior (incidencia del capital en la decisión de participar) y posterior (desarrollo de competencias, junto al establecimiento de una red de contactos propia) (figura 1). Hasta el momento, los resultados son concluyentes cuando se comprueba que la movilidad incide en el desarrollo del capital humano y social, lo que da lugar a un mayor rendimiento en los países de origen (brain gain). Es evidente, por tanto, que la movilidad internacional mejora la empleabilidad percibida por parte de los participantes (Crossman y Clarke, 2010; Janson et al., 2009; Paige et al., 2009; Potts, 2015; Roy et al., 2019; Santos Rego et al., 2018). Figura 1. Influencia de la movilidad internacional sobre la empleabilidad ENTORNO SOCIOECONÓMICO MOVILIDAD INTERNACIONAL EMPLEABILIDAD ANTERIOR POSTERIOR Capital humano Capital social (influencia en la toma de decisiones) Capital humano (competencias genéricas) Capital social (contactos personales) Fuente: elaboración propia. 96 Educar 2021, vol. 57/1 A. Vázquez-Rodríguez; J. García-Álvarez; M. A. Santos Rego Trooboff, S.; Vande Berg, M. y Rayman, J. (2008). Employer Attitudes toward Study Abroad. Frontiers: The Interdisciplinary Journal of Study Abroad, 15, 17-33. <https://doi.org/10.36366/frontiers.v15i1.214> Van Mol, C. (2017). Do employers value international study and internships?: A comparative analysis of 31 countries. Geoforum, 78, 52-60. <https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2016.11.014> Verhaest, D.; Sellami, S. y Van der Velden, R. (2017). Desajuste de calificación horizontal y vertical según los países y las carreras estudiadas. 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