Conocimientos fundamentales de historia natural. Mineralogía y geología / por Jaime Subirá y Nicolau
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UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DL CUMPOSIHA
CONOCIMIENTOS FUNDAMENTALES DE Historia Natural POR Don Jaime Subirá y Nicolau sa n t ia g o TIPOGRAFÍA GALAICA 1900 se UN1VLKSIÜADL DF SANTIAGO DE COMPOSTELA u
ES FEOFIEDAE u
MINERALOGÍA ----------------------- Tiene por objeto la M in e r a l o g ía el conocimiento de los minerales. Mineral es, según se dijo, el cuerpo inerte que carece de organización y vida. • En tres partes dividiremos la Mineralogía: Tratado de los caracteres. Taxonomía mineralógica y Descripción de mi nerales. TRATADO DE LOS CARACTERES Explícanse en esta parte los caracteres de los minerales, ó sean las propiedades físicas y químicas por las que los distin guimos. Pueden ser, pues, de dos clases los caracteres: ó químicos, ó físicos, según sea necesario alterar la composición del mineral para conocerlo ó baste su examen sin modificar aquélla. Cuéntanse como caracteres físicos los llamados geométricos, mecánicos, ópticos, eléctricos, magnéticos y sensibles; y como caracteres químicos los obtenidos con los ensayos y análisis. CARACTERES GEOMÉTRICOS Figura del mineral es el resultado de la disposición de las superficies que lo limitan. Divídese la figura de los minerales en regular é irregular. T^ig-utra-S regulares Tiene un mineral figura regular cuando lleva la de un poliedro geométrico. Entonces se le da siempre el nombre de cristal. El estudio de los cristales compete á la cristalografía (1); ramo del que apuntaremos brevísimas nociones. (1) De kri/8tallo8, cristal, y grafein, describir, se UMVLRSIDADL DE SANTIAGO u
4 MINERALOGÍA Cristaligación es el fenómeno mediante el que toma una substancia la forma cristalina. — Han cristalizado naturalmen te muchos minerales al pasar al estado sólido, del fluido en que antes se hallaron. Artificialmente en los laboratorios se hacen cristalizar también muchas substancias por fusión, di solución ó STiblimación. Distínguense en todo cristal los siguientes elementos: las caras, que son los planos que lo limitan; los ángulos diedros, formados por dos caras que se cortan; las aristas, ó líneas de intersección de aquéllas, que se llaman agudas, rectas ú obtusas según sean de ángulos diedros agudos, rectos ú obtu sos; los ángulos sólidos, formados por la intersección de tres ó más caras que concurren á un punto; las esquinas ó vérti ces de los ángulos sólidos; los ejes ó sean rectas interiores imaginarias, á cuyo alrededor guardan simetría todas las partes del cristal; y el centro, punto en que se cruzan los ejes. Tiene en cristalografía importancia grande el valor de los ángulos diedros: porque los cristales de una misma substan cia lo presentan igual, y lo ofrecen distinto los de diferente substancia. Los instrumentos empleados para medir ios ángulos die dros, son los goniómetros (.YY Los hay de aplicación y de reflexión. El más usado de los de aplicación es el de Carangeot, lla mado luego de Hauy (fig. 1). Consiste en dos reglitas cruzadas, móviles alredor del punto (a) de cruzamiento y for mando por lo tanto ángulos opuestos por el vértice. Se aplican cuidadosamen te al ángulo diedro que quiera medirse; y llevándolas después al semicírculo gra duado que las acompaña, se ve el valor del ángulo cuya medida han tomado. Porque es difícil en muchos casos es íig. X, — Goniómetro de Hauv tablecer la cabal coincidencia de aque llas reglitas con el ángulo del cristal, se emplean con prefei encía y para mayor exactitud los goniómetros de reflexión. Flg. 2. — Truncaduras Con éstos se miden los ángulos valién dose de la reflexión de la luz en sus ca ras, y son los más usados los de Wollaston y de Babinet. Modificados pueden hallarse los cris tales por truncaduras, biseles y apuntamientos: La truncadura es un plano que se encuentra en lugar de una arista ó de (1) Del gr. gony, ángulo, y metron, medida. u
MINERALOGÍA 11 dos están algunos, y otros pocos gaseosos. Los primeros pue den ser macizos, terrosos, pulverulentos, etc. T en a c id a d y f r a g il id a d . — L o s minerales que á la rotura resisten, tenaces se llaman; y los que con facilidad se rompen, frágiles, agrios ó quebradizos. F l e x ib il id a d , el a st ic id a d , d u c t il id a d y ma l ea bil id a d . — Cuando puede doblarse un mineral sin romperlo, y conserva la posición que se le ha dado, se le llama flexible, pero si des pués de haberlo doblado, vuelve al soltarlo á ponerse como estaba, es elástico. Al que se puede estirar en hilos ó cortar fácilmente con cuchillo separándole virutas, se le califica de dúctil; y de ma leable, al que se extiende en lámina con los golpes de un martillo. D u r ez a . — Entiéndese aquí por dureza la resistencia de un mineral á ser rayado. • Determínase generalmente por la escala relativa de Mohs, que consta de estos diez términos: l .°, Talco laminoso ..... /Se llaman blandos, y los raya 2 .°, Yeso cristalino ..... í la uña. 3 .°, Espato de Islandia. . . . (Son ya duros, aunque los raya 4 .°, Fluorina ................. ( la navaja. 5 .°, Fosforita.. . ■ ......... Ufas duros, y diíicilísimamente 6 .°, Feldespato ortosa. . . .( los raya la navaja. 7 .°, Cuarzo hialino ...... j 8 .°, Topacio .................. 'Muy duros, de modo que rayan 9 .°, Záfiro ...................... i ellos el vidrio. 10 , Diamante .............. ' Se compara el mineral con los términos de esta escala has ta ver los dos, de los cuales uno le raya y sea el otro rayado, y se le asigna el número del mineral que raya, con decimales que indiquen la mayor ó menor facilidad en hacer la raya. Con el eslabón se aprecia á la vez la dureza y tenacidad: pues para que á sus golpes dé chispas un mineral, es preciso que resista el choque y raye el acero, cuyas partículas se in flaman al aire con el calor por la fuerza producido. ZPesa^ntez - Sabido es que se entiende por densidad 6 peso específico de un cuerpo, la razón entre su peso ordinario y el de otro de igual volumen que sirva de término de comparación: y que éste es el agua destilada á 4 o de temperatura para los sólidos y líquidos, y el aire á 0 o para los gases. — Al decir, pues, que la densidad del platino es 21, se significará que en igualdad de volumen pesa este cuerpo 21 veces lo que el agua. — Enseña la Física diferentes pro cedimientos para determinarla. En Mineralogía es carácter de bastante valor la densidad; u se UNIXTRSIDADF DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
12 M in e r a l o g ía y uno de los medios más seguidos para determinarla, es el del frasco. Las diferentes estructuras que puede una misma especie pre sentar en sus variedades, hacen que sea en éstas diferente el pe so específico. Mas tales diferencias desaparecen, reduciendo el mineral á polvo. Obtiénese entonces el llamado peso especifico absoluto, que es constante. Dice á veces bastante el peso que se siente en la mano: co mo sucede con los metales, que sólo por su mucho peso pue de casi asegurarse que á la clase de su nombre pertenecen; y con la Piedra pómez, que muy ligera es. - Y basta en ocasio nes este peso para no confundir minerales por otra parte pa recidos. Con sólo coger la pesada Baritina, ya se conoce que no puede ser Caliza ni otro de análogo aspecto. CARACTERES ÓPTICOS Diáfanos son los minerales que dejan pasar bien la luz, de modo que de su masa al través vése la figura de los cuer pos que se miran. — Los que dejan pasar solamente algo de luz, de tal manera que se vé á su través la claridad ú obscu ridad, pero no la figura de los cuerpos, son translúcidos. — Los opacos no dejan pasar por dentro de ellos la luz. Hay alguno dotado de esta rara propiedad: que siendo opaco en el aire, se vuelve transparente ó translúcido dentro del agua. Hidrófano se le llama entonces; y es ejemplo alguna variedad de Ópalo. Explícase tal fenómeno por el estado especial de hu medad que adquiere el mineral con el agua que, desalojando el aire de los poros, penetra en su masa y la impregna. Hánse descubierto relaciones entre la clase de refracción que presentan los minerales transparentes y su sistema cristalino (1). Tienen refracción simple los minerales no cristalizados y los que en el primer sistema cristalizan. Los cristalizados en el segundo y cuarto sistema ofrecen doble refracción con un solo eje óptico; y ofrecen la doble refracción también, pero con dos ejes, los del tercero, quinto y sexto sistema. Averiguarse puede fácilmente si un mineral es birefrinS en t e ó no, con las piusas de turma- ^ ma 10): sencillo instrumento en forma de pinza, en cuyos extremos Fig. lo.-Pbuas de turmniina p eva discos móviles, en cada uno de los cuales se ha engastado una laminilla del mineral Turmalina, tallada paralelamente á su eje. (1) No explicaremos aqni el fenómeno de la refracción, ni lo qne es refrac ción simple y doble, ni lo qne se entiende por eje óptico de los cuerpos birefringentes, etc., por suponerlo aprendido todo en las aulas de Física. Quién, sin em bargo, no esté de ello bastante enterado, puede verlo en cualquier tratadito do esa ciencia. u
MINERALOGÍA 13 La Turmalina es transparente. Mas estando cruzadas las dos laminillas de las pinzas, no dejan pasar la luz (1). Si entonces in terponemos en medio una lámina de otro mineral transparente, y • persiste, sin embargo, la obscuridad, es que este mineral es inonovefringente; pero si se hace la claridad, demuestra que es birefringente. Sirven aun estas pinzas para más. Cuando al in terponer una lámina tallada perpendicularmente íí Fig. ii. su eje cristalino, percibimos al través de las pinzas anillos circulares con una cruz obscura (fig. 11), el mineral inter puesto es birefringente de un solo eje; y cuando vemos elípticos los anillos y atravesados por una __ ■ sola fajita (fig. 12), es birefringente de dos ejes el mineral (2). De este modo podemos saber bas tante del sistema cristalino de un F,g - 12 mineral que encontremos solamente en láminas ó en pedazos ó en confusas figuras. CARACTERES MAGNÉTICOS Sobre una aguja imantada, móvil al rededor del pié verti cal que la sostiene, ejercen acción unos pocos minerales: que, por lo tanto, poseen el carácter magnético. El Hierro-imán es un imán verdadero, que atrae un polo de esa aguja y repele el otro. — Otros minerales de hierro, que son simplemente magnéticos, atraen indistintamente los dos polos y son por ellos atraídos á la vez. OARACTERES ELÉCTRICOS Para apreciar estos caracteres, viene en los estuches de mineralogía una aguja de latón terminada por dos esferillas, y el pié aislador sobre que puede colocarse. Comunicando á este electróscopo electricidad positiva ó negativa, se verá si en él ejerce acción el mineral que se le acerque, y por lo tanto si éste está electrizado y de qué manera. Así se observa, por ejemplo, que el Ambar se electriza por fro tamiento; por la simple presión el Espato de Islandia; y por ca lefacción la Turmalina. (1) Por causa de que la Turmalina es birefringente. La luz se polariza al atravesar la primera lámina; de la que sólo emerge el rayo extraordinario, quedando apagado el ordinario. Cuando la segunda lámina tiene el eje para lelo á la primera, deja pasar aquel rayo que salvó la primera. Pero cuando la segunda turmalina tiene el eje perpendicular al de la primera, apaga también el rayo extraordinario, y obran por lo tanto entonces las dos juntas como si fuesen opacas. (2) Da cuenta de estos fenómenos la luz polarizada: teoría cuya larga ex plicación no corresponde á este lugar, sinó á los tratados de óptica. u se UMVLR5JDADL DE SANTIAGO DE COMPOSTEL^
14 - MINERALOGÍA De no mucha importancia son en la práctica los magnéticos y eléctricos caracteres. Fosforescencia . Varios minerales hay que, después de sometidos á ciertas acciones, brillan ó resplandecen en la obscuridad. Llámaseles fosforescentes (1): y lo son por frotamiento el Cristal de roca; por insolación, es decir, haber.estado algún tiempo al sol, el Diamante; por elevación de tcmperatiira, la , Fosforita; y por electrización también alguno. CARACTERES SENSIBLES C o l o r e s . — Atiéndese en el color de los minerales la espe cie de si es blanco, negro, amarillo, etc.; la intensidad, por la que se llama color claro, fuerte, pálido, etc.\ y eX dibujo, que lo pueden tener uniforme, alistado, salpicado, 6 presen tar -uenas, manclihs, nubes, etc. • Puede el color ser propio ó accidental, según dependa de la naturaleza del mismo mineral, como el amarillo del Azufre; ó de substancias que lo impurifican, verbigracia, las varie dades rojas, negras, moradas, etc., que presenta el Cuarzo hialino. El color propio es constante y el mismo aunque se pulverice el mineral: no así el otro, que puede variar mucho y aún desapare cer reduciendo aquél á polvo. La propiedad de ofrecer el mismo color, sea la que fuere la dirección con que se mire el mineral, es el monocroismo (2): cualidad de los cristales del primer sistema. Pero en los otros sistemas puede un cristal tener policroismo (3) ó variedad de colores. Depende esto de que la luz que los ha atravesado, es una mez cla de luz ordinaria y luz polarizada; y según la proporción de la mezcla, así varía el tinte que se vé. Por esto en la dirección de los ejes en que la luz no se polariza, el tinte es el mismo y uni forme. Los minerales de un eje presentan (Heroísmo (4) ó sean dos co lores; y los de dos ejes, tricroismo. Si en muchos minerales'de los últimos cinco sistemas no se co noce la variedad de colores, aunque sean transparentes, es ó por que se diferencian muy poco las tintas ó porque predomina el co lor accidental. Llámase irisación un colorido en cambiantes que despiden (1) Del gr. /*08, Inz, y ferein, llevar. (2) De monos, uno solo, y chroma, color. (3) De polis, muchos, y chroma, color. (4) De dis, dos y chroma, oolor. se UNlVERStDADE DL SANTIAGO u
MINERALOGÍA 15 ciertos minerales. En unos se desprende de su superficie; en otros de su interior sale. Depende en aquéllos de una modificación de sus superficies ó de laminillas que en ellas tienen; y en éstos de resquebrajaduras interiores ó de su especial estructura. Algunos minerales fibrosos ostentan estrellas de luz, de tantas líneas generalmente, como direcciones de estrías. Este fenómeno, que asterismo (1) se llama, lo presentan el Záfiro y la Esmeralda con estrellas de seis radios, y otros con dife rente número de éstos. El brillo ó lustre, cualidad que la luz difundida por la su perficie nos manifiesta, puede ser vitreo, sedoso, nacarado^ metálico, etc. — Mates son los minerales que de brillo carecen; y brillantes ó lustrosos los que lo tienen fuerte. S o n o r id a d . — En algún mineral se aprecia el sonido que da: ejemplo la Fonolita, que lo tiene característico al golpear la con un martillo. O l o r es . --Algunos desprenden olores característicos, como el Petróleo, en estado natural; otros los producen en su com bustión, como el Azufre, y también el frote puede desarro llarlos en algún otro. Esos son olores propios. — Los acciden tales ó que corresponden á cuerpos extraños que puede el mineral contener, varían mucho habiéndolos bituminosos, Jet id os, etc. S a b o r e s . — Hay minerales de sabor ácido; y de sabor dul zaino, salado, astringente , cáustico , fresco, picante, alcali no y amargo. F r ia l d a d . — Por su buena conductibilidad del calor, causa alguno marcada impresión de frío al tacto (Cristal de roca). ' C r a sit u d y a r id e z . — Al tacto son untuosos algunos ó sua ves: ya por la finura de sus partículas, ya por su composición especial en que entra acaso la magnesia. — Otros, que absor ben la humedad déla piel, son áridos. — Mientras que los ás peros ásperamente la rozan ó raspan. . . A peg a mien t o á l a l e n g u a . — E s carácter que se cita, el que alguno, como la Arcilla, se pegue algo á la lengua ó la bios por efecto de la avidez con que su humedad absorbe. IDelicu.escen.Qia. y eflorescencia. La facultad que tiene alguno, por ejemplo, la Sal, de tomar la humedad del ambiente y en ella disolverse, es la delicues cencia (1) De áster, estrella. (á) Del 1. deliquv, derramo liquido,
16 MINERALOGÍA Y el fenómeno de convertirse algún otro lentamente en polvo, eflorescencia (1). A la Epsomita esto último le sucede, perdiendo al parecer agua de su masa. A otros por cambio de agregación en sus par tículas. CARACTERES QUÍMICOS Unos minerales son simales y otros compuestos. El análi sis químico actual no descubre en aquéllos más que una sola especie de materia; en los últimos encuentra dos ó más es pecies. Los cuerpos simples que la Química admite hoy, y los símbo los con que se representan son los siguientes, dispuestos en Serie electro-quiímica. En estado nativo, es decir, naturalmente libres y simples, se encuentran tan sólo éstos: * Oxígeno.... 0 Cromo ...... Cr 1 Mercurio .. Hg 1 Terbio ...... Tr * Fluor ........ F1 A'anadio.... Va Urano ....... U ! Torinio ..... Th * Cloro ........ C1 Molibdcno. Mo Cobre ....... Cu Zirconio.... Zr * Bromo ...... Br Tungsteno. W Bismuto.... Bi Itrio ........... It * Iodo .......... I Niobio ...... Nb Estaño ...... Sn Glucinio... G1 * Azufre ...... S Indio ......... In Plomo ....... Pb Aluminio.. Al * Selenio ..... Se Tántalo.... Ta Cadmio ..... Cd Magnesio.. Mg * Fósforo ..... Ph Titano ...... Ti Zinc ........... Zn Calcio ....... Ca * Nitrógeno. N Oro ............. Au Níquel ...... Ni Estroncio.. Sr * Carbono... C Osmio ....... Os Cobalto.... Co Bario ........ Ba * Boro ........... Bo Rutenio.... Ru H ierro ...... Fe Litio ......... Li * Silicio ....... Si Iridio ........ Ir Manganeso Mn Talio ........ TI * Arsénico... As Platino ..... Pt Cerio ........ Ce Cesio ........ Cs * Antimonio. Sb Rodio ....... Rh Lantano.... La Rubidio. ... Rb * Teluro ...... Te Paladio ..... Pd Didimio.... Di Sodio .......... Na * Hidrógeno. H Plata ........ Ag Erbio ........ Er Potasio ..... K(2) Antimonio, Arsénico, Azufre, Bismuto, Carbono, Cobre, Hie rro, Mercurio, Nitrógeno, Oxígeno, Oro, Paladio, Plata, Platino, Plomo y Teluro. Los demás están siempre en composición. Hánse dividido los cuerpos simples en metaloides y meta les. Son éstos opacos, poseen un brillo característico, con ducen bien el calor y electricidad, y suelen formar bases al unirse con el oxígeno. Los primeros forman ácidos con el oxígeno, y carecen de las anteriores cualidades. Los metaloides son los diez y seis primeros, que están se ñalados en el cuadro con un asterisco. Los demás son los metales. (1) Del 1. effloveBcere, florecer. (2) Prescindimos de algún otro problemático ó poco conocido todavía. u
MINERALOGÍA 17 Los caracteres asignados á los metaloides y metales, distan mucho de ser precisos y distintivos. Mas tiene algunas ventajas esta división, y favorece la marcha del estudio elemental. Pueden estar los cuerpos mesclados ó combinados . Por más que se pulvericen algunos, y se reunan después y se revuelvan; si otra cosa no se hace, será aquello una simple mes-cid* en que permanecerán distintos los cuerpos y conser varán sus propiedades. Pero si por una causa cualquiera se combinan , quiere decir entonces que se unen íntimamente sus átomos y forman juntos otro cuerpo, que ya no tiene las pro piedades de sus componentes, sino otras. Al descomponer por la acción de una corriente eléctrica los cuerpos compuestos, algunos de sus elementos se dirigen al polo positivo mientras que los otros al polo negativo. Por esto hánse denominado los primeros electro-negativos, y elec tro-positivos los segundos. — Y siendo unos más electro-posi tivos ó más electro-negativos que otros, puede formarse la se rie antevista: en la que cada uno es más electro-negativo que los que le siguen y más electro-positivo que los anteriores. De los minerales compuestos los hay llamados ácidos, ba ses y sales. Los cuerpos ácidos, que suelen estar formados del Oxíge no ó Hidrógeno y otro elemento, tienen ágrio sabor, enroje cen los azules vegetales, y forman sales al combinarse con las bases. Los llamados básicos, que por ser la combinación de un metal con el Oxígeno, óxidos también se llaman, enverdecen los azules vegetales, ó devuelven el color azul á los que ha bían sido por un ácido enrojecidos, y forman sales con los ácidos. Las sales resultan, pues, de la combinación de un ácido y una base. Compuestos encontraremos en que no entra el Oxígeno ni el Hidrógeno; pero asignárseles no se puede caracteres gene rales. En los tratados de la Química, explícanse las reglas de nomen clatura de los cuerpos atendiendo á su composición. Aquí las su ponemos conocidas; y nos reduciremos por lo tanto, á ver como se escriben los símbolos y fórmulas mineralógicas. Emplean unas veces los mineralogistas para expresar la com posición de los cuerpos de su estudio, las mismas fórmulas que los químicos. Pero también, para más aún abreviar, modifican fre cuentemente éstas en los siguientes casos: Al agua suelen formularla A q. Cuando en la fórmula química entra el Oxígeno, suprimen su símbolo; y para indicarlo en la fórmula mineralógica, escriben ésta con letra cursiva: minúscula para el primer grado de oxige2 u UN1VLRS1DADL DF SANTIAGO DE COMPOSTELA
18 MINERALOGÍA nación, mayúscula para el segundo, y mayúscula con algún otrp signo para otro superior. Las fórmulas químicas, por ejemplo, FeO, Fe B O 8 y FeO a se convierten en fe. Fe y "Fe. — En las sales se transpasa al metaloide el índice que llevaría el Oxígeno. Así la fórmula química del Yeso SÓ 4 Ca + 2 HgO, será en mineralogía SfLa-v^ Aq. — Otros indican el Oxígeno por puntos colocados so bre el símbolo ordinario del cuerpo con que está combinado. En tonces aquellas anteriores fórmulas FeO, Fe 3 O 3 y FeO s se escri ben Fe, Fe 2 y Fe. Si entra en las fórmulas químicas el Azufre, suprimen tam bién algunos su símbolo, representándolo por vírgulas. Así el PbS, el FeS 2 y el Sb 2 S a , se anotan Pb, Fe y Sb 8 . A n á l is is d e l o s min er a l es . — Tiene por objeto el análisis químico de los minerales, descubrir su composición. Puede ser el análisis cualitativo y cuantitativo. Con aquél se trata de saber solamente la naturaleza de los elementos que los componen; y con éste la cantidad, además, en que entra cada uno de los componentes. Hácese el segundo análisis cuando se trata de conocer la exac ta composición de un mineral y determinar rigurosamente su fór mula. — Siendo necesario para hacer esto ser un buen químico, no hablaremos aquí de esta clase de análisis; tanto menos, cuanto ya están examinados y formulados los minerales que hemos de des cribir. Sirve este medio para la investigación, y á él solo es pre ciso ya acudir en los casos dudosos de clasificación, ó cuando se encuentra alguno que distinto parezca de los ya conocidos. Bastará en un estudio elemental, reseñar ligeramente los pro cedimientos seguidos en mineralogía para conocer con el análisis cualitativo, los minerales que no pueden distinguirse suficiente mente por su aspecto y cualidades físicas. Estos procedimientos, llamados ensayos, se verifican de dos maneras: por la vía seca y por la vía húmeda. E n sa y o po r l a v ía h ú med a . — Consisten estos ensayos en hacer obrar sobre el mineral algún líquido que descubra uno ó más de sus elementos. Los descubren los líquidos empleados, por ciertas señales producidas á causa de las acciones recíprocas que entre ellos y el mineral se efectúan. De ahí que se llamen tales líquidos, reactivos; y son muchos, como el agua destilada, alcohol , diferentes ácidos, enérgicas bases, nitrato de plata, nitrato de barita , ferrocianuro de potasio, etc., que en Frasquitos es merilados se tienen dispuestos en los laboratorios. Triturado el mineral por un martillo, ó mejor, pulverizado en un almirez de vidrio, de porcelana ó de ágata, se echa en un tubo cerrado por un extremo un poco de su polvo, y se procede á di solverlo allí. Mírase primero si lo disuelve el agua; y si no, $e u
MINERALOGÍA 19 emplean los ácidos nítrico ó clorhídrico ó agua regia, ó las bases, ayudando en ocasiones su acción con el calor del fuego ó de una lámpara de alcohol. Examínase entonces el color de la disolución, si tiene ó no principios volátiles, y si es ácida, neutra ó alcalina. Y se acude entonces á los reactivos, echando porcioncitas de éstos: los que determinarán los signos reveladores, haciendo efervescencia, ó dando precipitados ó coloreando el líquido de tal ó cual tinte característico. Si del mineral no se puede conseguir disolución ó no deciden del todo los reactivos, necesidad habrá de recurrirá los otros si guientes ensayos. E n s a y o s po r l a v ía s e c a . — Se hacen esta clase de ensa yos por la acción del calor, empleando sopletes, sostenes y fundentes, y sirviéndose del fuego ordinario ó de una llama. Es el soplete (fig. 14 — 1) un tubo metálico con boquilla en un ■ extremo para insuflar, y punta fina en el otro, por donde sale el soplo. Hoy se evita la molestia de la insuflación, usando una bombi lla de cautchuc, ó una especie de fuelle de pedal. Como lláma, hácese servir la de una bujía ó la de una lámpa ra de aceite ó de alcohol. La Uáma producto es de la combustión de los gases en que se descompone el aceite, sebo ó alcohol. — Cuatro zoT ñas se distinguirán bien con sólo examinar la de una vela (fig. 13): el cono central obscuro (g), de los gases, aún no quemados; en la zona brillan te (b), que rodea á éste, se quema el hidrógeno y 9 convierte en óxido de carbono parte del carbono, a separándose el resto en estado incandescente, por cuyo último motivo es esta la zona más luminosa; á ella envuelve en la cúspide la zona roja (r), de gran temperatura por convertirse las partículas candentes de carbono en ácido carbónico; y la zo na azul (a), que está como un casquete al rededor de la base, resulta de la combustión del óxido de carbono y algo de hidrógeno carbonado. De estas cuatro zonas sirven solamente en los ensayos la ex terior ó roja, que se la denomina entonces de oxidación, y la in terior ó brillante, que se la emplea para la reducción de los mi nerales á metal. Colócase el mineral objeto del ensayo: si es metálico, sobre un pedazo de carbón que puede tenerse en la mano; si no, se aguan ta en una cucharilla de platino ó con pinzas (fig. 14 — 2); ó se tiene entre los anillos en que se ha enroscado el extremo de un alambre también de platino; etc. Y se emplean además de éstos, como sos tenes las copelas ó especie de crisólitos, y los tubos de cristal, ce rrados por un extremo ó ligeramente encorvados (fig. 14 — 3,4 y 5). Llámanse fundentes las substancias que facilitan la fusión de u se UMVLRSJDADL DE SANTIAGO DE COMPOSTEL,
20 , MINERALOGÍA los minerales. Son los más usados el borraj ó biborato de sosa; el ácido bórico y el carbonato de sosa. Principiarse suele el ensayo tratando por el calor una porción - cita del mineral, triturado ó reducido á polvo, en el tubo cerrado por un extremo, en cuyo fondo se echa aquél, y que puede pre sentarse á la llama teniéndolo por el otro extremo. Obsérvase en' tonces si desprende agua, oxígeno, vapores de color, etc., ó se de posita en las paredes sublimado ó carbón. Se coloca luego en el recodo del tubo encorvado, que por es tar abierto por ambos extremos permite la circulación del aire; y tostándolo así al fuego ó á la llama, se nota si dá olor, si forma sublimado, etc. Los ensayos al soplete son más decisivos, y á él se recurre, háyanse hecho ó nó los dos anteriores. — Sostenida con los medios antedichos la porción que se analiza, se la somete á la llanta de oxidación, que se obtiene llegando la punta del soplete al interior del cono oscuro. Al fuerte calor que le da el extremo del dardo arrojado, se oxida con el oxígeno del aire, desprendiéndose lo vo látil. — Después se le proyecta la llama de redacción, obtenida con la aplicación del soplete en la superficie de la luz, haciendo de modo que se encuentre por ella envuelta, y le quita todo el oxí geno el alta temperatura y la avidez de la combustión de los gases. Reiterando la acción de estas llamas y añadiendo por fin los fundentes, si es preciso, se consigue obtener de algunos un es malte opaco de tal ó cual color, ó una perla metálica, ó un ■vidrio transparente, ó una esponjosa escoria, que son el término de este ensayo. * Daremos ahora por vía de ejemplo, la marcha de algunos fá ciles ensayos para descubrir los más comunes elementos. I n v es t ig a c ió n d e el emen t o s el e c t o - n eg a t iv o s . — Calentando en un tubo cerrado el mineral: si se depositan arriba gotitas de agua, es un Hidrato; si un Sublimado blanco no cristalino, contie ne Antimonio. En el mismo tubo cerrado, calentando el polvo del mineral (1) 1, sopletes y llama de reducción; 2, pinzas para coger el mineral que se ensaya al calor; 3, copela en que se calienta A la llAma; 4, pequeñito matraz, también para calentar, que se puede fijar al apoyo mediante un alambre y el taponcito ó botón (a); 5, tubos encorvados.
MIÑÉRALOGÍA 27 damental color, aunque varía algo en tintes. — No se funde ni se disuelve. Variedades — El rubí cspiucla, que brilla con vivo color rojo; el rubí bíilaje, que es rosado; la ccíluuíta, verde oscura; la pleonasta y la candita, negras, etc. Criaderos — De la India y Estados Unidos viene tallada la mayor parte. Aplicaciones. — Apreciadísimas piedras de valor son para las joyas los Rubíes. Móntanse también en ellos, por su gran dureza, los ejes de los relojes de bolsillo. Género Alúmina. C o r in d ó n (Alúmina libre) (Al) (1). Caracteres. — Es una vitrea substancia, que cristaliza en el romboédrico sistema ó se presenta en masas compac tas, hojosas ó granosas. — Su dureza es tal, que á todos los minerales raya, excepto al diamante. — Es infusible é insoluble. Variedades — La cristalina, que es transparente y de intenso brillo; y si tiene buenas aguas, es decir, hermosos colores, ofrece preciosas piedras á la joyería. Tales son: el záfiro, de color azul y otro záfiro blanco, incoloro; el rubí oriental, de rojo color; la esmeralda oriental , verde; la amalísta orien tal, violada, y el topacio oriental, amarillo. La laminosa ó espato adamantino, de colores bajos ú os curos, carece de importancia. Y la granosa ó esmeril, que lleva algo de hierro. Criaderos. — Las cristalinas proceden en su mayor parte de Céílán, India y China. — En Ciudad Real, Segovia, etc., hay esmeril. Aplicaciones. — Las variedades aquellas llamadas orienta les, soberbias piedras son, que con el diamante compiten ó solamente á él ceden en preciosidad. — Del esmeril se usa pa ra pulimentar piedras de joyería, vidrios y metales. A l u mb r e (Alúmina y potasa sulfatadas) (3 S 4 ,AL + 4-24 Aq)V2Y Caracteres — Es el Alumbre una sal soluble, de caracte rístico sabor astringente. — Cristaliza muy bien en el primer sistema, tomando con preferencia la octaédrica forma. Empléase alumbre en medicina y para contener las hemo rragias, en las fábricas de curtidos y en la cola que se da al papel, en tintorería, etc. (1) Quim.i Sesquióxiáo de «Vtminio, AljOa. (2^ Químicamente: Doble eulfato hidratado de aUlmina y potasa, 3 S04,AL -h SO í K í + 24 H a O. u UK1VERSÍDADE DE SAN! JACO DE COMPOSTELA
MINERALOGÍA Escasea en gran. manera el Alumbre natural. Es artificial la gran cantidad que continuamente se consume. De Ya Alunita ó Piedra de alumbre natural se obtiene el alum bre de Roma, superior al común. T u r q u e s a . Caracteres. — La Turquesa, hermosa piedra azul celeste ó verdosa, no cristaliza. — Es opaca, pero de muy agradable brillo, apreciándosela en joyería. Es un fosfato de alúmina, teñido por Óvidos de cobre y de hie rro, con una poca de cal. Género Potasa. N it r o (Salitre, Potasa nUratada) (N 9 K) (1). Carácter es. — Substancia soluble, de sabor fresco que tira al amargo. — Cristaliza en el sistema tercero, y es blanca-hia lina y transluciente. — Deflagra en las ascuas. Criaderos. — Preséntase en eflorescencias en suelos cali zos húmedos, en las paredes de grutas, cuadras, bodegas, etc.; abundando más en la superficie arenosa de los desiertos de Sahara, de Arabia, Persia y otros. Utilidades. — Usase como refrescante en medicina; y en tra en la composición de la pólvora común, que es una mez cla de carbón, azufre y nitro. — De él se extrae también el áci do nítrico. Género Sosa. S a l c o mú n (Sal gemina, Sal marina, Sodio clorurado) (CINa) (2). Caracteres — Esta soluble sal, de sabor tan conocido, cris taliza en cubos. — Su propio color blanco, se encuentra á ve ces teñido de azul, rojo, amarillo ó gris. — En las ascuas de crepita, chisporrotea y salta.--Es muy delicuescente en el aire húmedo. Criaderos. — Considerabilísima es la cantidad que disuel ta tienen los mares y la que llevan también algunos lagos y manantiales. — Sólida constituye grandes y notables salinas, como la de Minglanilla (Cuenca); y especialmente las de Car dona (Cataluña), admirables y sorprendentes. • Aplicaciones. — Aparte de ser esta sal el indispensable con dimento, y necesaria á la orgánica economía, otras mil útilí simas aplicaciones tiene: como en ganadería y agricultura, en .las salazones, en la fabricación del ácido clorhídrico y otros productos químicos, etc. (1) Qnim.: Nitrato de potasa, NO a K. (2) En química, Cloruro de sodio.
MINERALOGÍA 29 Apéndice á. la s. a clase Sílice anhidra (Si) (1). Caracteres. — Es substancia dura que raya el vidrio; y te naz mucho, dando chispas al eslabón. — Su densidad, de 2 ’ 6 á 2'8. — No se funde al soplete, ni se disuelve en los ácidos. Sólo el fluorhídrico la corroe. La Sílice libre se presenta en las siguientes formas, de las cuales sólo la primera se halla cristalizada: C u a r z o h ia l in o ó c r is t a l iza d o . Caracteres — Preséntase de ordinario en regulares pris mas exagonales del cuarto sistema, apuntados con pirámides de seis caras, tres de las cuales están á veces más desarrolla das que las otras tres. — Tienen lustre vitreo ó algo craso estos bonitos cristales, y son transparentes. — Al tacto causan mar cada impresión de frío; y algo se electrizan por el frotamiento. Variedades. — El incoloro es llamado cristal de roca; el rojo, jacinto de Compostela; el amarillo, falso topacio; el violado, amatista. El cuar to fétido da olor aliáceo; el ahumado es os curo por una ligera proporción de betún; la venlurina tiene el color rojizo con puntos blancos ó amarillos de brillante mi ca; el 070 de gato, fibroso, es una asociación de cuarzo y as besto, etc. . Criaderos. — Es bastante abundante este cuarzo. En Espa ña hállase en los Pirineos y otras sierras, y en casi todas las provincias. Aplicacioiies. — Úsase en los lentes el cristal de roca; y tan to él como las otras bonitas variedades amatista, falso topa cio, venturina, etc., en joyería como piedras inferiores á las preciosas. ¿ C u a r zo c o mpa c t o ( Cuarcita). Es de estructra compacta y granosa este cuarzo; abunda mucho; y sirve de piedra de construcción. C u a r zo á g a t a . Tiene el Ágata naturaleza concrecionada; posee translu cidez; y lleva colores variados y vivos, generalmente á modo de nubes. Variedades. - La calcedonia es azulada ó gris; la cornerina, roja; la safirina, azul; el heliotropio , verde; la ónice, blan quecina con fajas, etc. _ Aplicaciones. — Esas variedades, que no son raras en Es paña, lucen bastante en las joyas, aunque no tienen un gran valor. . ' . (1) En qnim.: Acido eilicico, SiO 1 . UMVLK5JDADL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA u
30 MINERALOGÍA C u a r z o síl e x . Compacto ó celular es el Sileoc, y de fractura conchoidea. Tiene un poco de brillo céreo; y se muestra algo translúcido en los bordes. Variedades — El pedernal que se presenta en riñones, sirve de piedra de chispa; y el sílex molar, de celular estructura, para ruedas de molino. C u a r z o ja spe . Es éste también compacto, pero de grano fino. Presenta co lores vivos, mas opacidad completa. Variedades — El jaspe sanguíneo, verde con rojos puntos; el jaspe de Egipto, con zonas pardas y amarillas; y la piedra de loque, negro por el carbón que lleva. Localidades. — Tenemos Jaspes en el Cabo de Gata, Monjuich, etc.; pero vienen de Egipto, Sajonia y Siberia los me jores. Aplicaciones. — Se emplea la piedra de toque para conocer la ley del oro; y los Jaspes en la ornamentación, como los mármoles. Sílice hidratada (Si, Aq). Caracteres. — Este cuarzo, llamado Ópalo y también Resinita, da agua calcinándolo en un tubo de ensayo. — Tiene me nos dureza que los anteriores. — No cristaliza;sino que es com pacto. — Su lustre resinoso. Variedades — El ópalo noble ostenta vivos reflejos sobre color blanco de leche; y el girasol, sobre fondo rojo; el semi-ópalo , es blanco-opaco sin reflejos; el litóxilon ó xilópalo, con es tructura por estilo del leño. — Notabilísimo es el cuarso hidrófano, que se hace transparente en el agua por adquirir en tonces la que había perdido. — La sílice gelatinosa, que se en cuentra en ciertas fuentes termales, es soluble en los ácidos y en agua de potasa. Criaderos. — De Hungría y Méjico vienen los mejores ópa los. — De otras variedades hay en España. Aplicaciones. — Son apreciados por su belleza los ópalos nobles y las variedades que fulguran irisaciones. Silicatos. Los minerales en este grupo comprendidos, tienen el aspecto lapídeo; y peso específico comprendido entre 2 ’ 5 y 4 ’ 5, — Son inso lubles en el agua. Mostraremos los más importantes. T a l c o (Silicato hidratado de magnesia). Caracteres. — Mineral laminoso, cuyas hojas son flexibles. — Es tan blando que muy bien lo raya la uña; muy suave a
MINERALOGÍA 31 tacto; y con un cierto brillo craso-nacarado. — Blanco es el color de su polvo: mas suele presentarse verdoso, amarillen to ó negruzco en masa. Lo hay en los Pirineos, Sierra-Nevada, etc. — Se utiliza para satinar el papel, suavizar pieles, y en las brújulas debajo de la rosa de los vientos. E st e a t it a (Jabón de sastre, Silicato hidratado de níagnesia). Caracteres. — \Ls compacta ó finamente escamosa, blan quecina, blanda, de nacarado brillo y al tacto muy untuosa. Úsanla los sastres para marcar. En polvo se emplea para faci litar la entrada del calzado y guantes. — Comen esteatita (sor prende á quien lo oye por vez primera) algunas salvajes tribus. M a g n e s it a (Espuma de mar, Piedra loca, Silicato hidra tado de magnesia). Caracteres. — Preséntase la Magnesita compacto-granosa, aunque sumamente ligera. — Muéstrase blanca generalmente y opaca. — Es al tacto árida, y tiene apegamiento. Hállase en las cercanías de Madrid. Aplicaciones. — Con la de grano fino hácense pipas y bo quillas; con las bastas de grueso grano, muy buenos hornillos refractarios. S er pe n t in a . — (OJita, Silicato hidratado de magnesia). Caracteres. — Mineral compacto y tenaz, pero fácil de ra yar; de color verde uniforme ó manchado, y craso brillo; al tacto, suave. Variedades. — La hermosa serpentina noble, de verde puerro y transluciente; y la piedra ollar, de color oscuro y grano basto. Localidades — En Sierra-Nevada, Galicia y otros puntosde Es paña hay serpentina común y ollar. La noble viene de Córcega y Egipto. Aplicaciones. — Luce la serpentina noble en obras de es cultura y arquitectura; y también muchas de las comunes, por estilo de mármoles inferiores. Con la ollar se fabrican utensi lios de cocina. Género Piroxeno (Silicatos de cal, magnesta y hierro). . Enciérranse en este género substancias vitreas del quinto sistema, fusibles al soplete. Tales son la diópsida, blanco-verdosa, y la augita, negra. Género Anfíbo! (Silicatos de cal, magnesia y hierro). Lo constituyen minerales análogos á los del piroxeno; di ferenciándose de éstos en la proporción de sus componentes y distinta oblicuidad de sus cristales.
32 MINERALOGÍA Comprende la trcniolita, blanco-sedosa; la actinota, ver de; y la honiblcnd-a , negro-opaca. A sb es t o , A mia n t o y C a r t ó n d e mo n t a ñ a . Dentro del género anterior están incluidos también estos tres interesantes minerales. Preséntase el Asbesto en fibrosas masas, de gruesas y frá giles fibras. Forma el -Amianto manojos de fibras flexibles, sueltas, del gadas y suaves; como un paquete de sedosos hilos, reunidos paralelamente ó algo entrelazados. Y el Cartón, Papel, Cuero ó Corcho de motil a ña, á todo esto se parece por sus ligeras y flexibles láminas. Localidades. — De unos ú otros de los minerales de esos dos anteriores géneros hay en los Pirineos, Sierra-Nevada y Sierra Bermeja. Aplicaciones. — C-oxi el Amianto se ha fabricado alguna vez pa pel, y telas incombustibles para los bomberos, y se ha puesto de mecha en ciertas lámparas. Mas no han llegado á generalizarse esas aplicaciones. A r c il l a s (Silicatos hidratados de alúmina). Caracteres. — Tienen las Arcillas, cuando secas, la fractu ra terrosa y apegamiento á los labios; humedecidas, exhalan aquel especial olor, llamado olor de tierra, y pueden más ó menos amasarse. — Al fuego se contraen, perdiendo agua, y se endurecen; pero resisten, sin fundirse, altísimas tempera turas. . Abundan mucho las Arcillas, ya puras formando exten sas capas, ya constituyendo con la caliza y la sílice los sue los vegetales. Divídense en dos secciones. * Arcillas plásticas. — Son algo untuosas, y hacen con el agua pasta muy maleable. — De sus variedades empléase pa ra ladrillos, tejas y tinajas la greda ó tierra de alfareros, que es mezcla de arcilla y arena; para pipas, vajilla y loza, \xi. tie rra de pipa ó tierra inglesa, que es arcilla más fina; y para crisoles y vasijas que hayan de resistir fuerte acción de fue go, las tierras refractarias, mezcla de arcilla, cal y otras substancias. — Los ocres, en la pintura empleados, son arcillas terrosas bien teñidas de rojo ó de amarillo por los óxidos de hierro. Arcillas esmécticas.-Estas Arcillas, también llamadas tierra de bataneros y tierra de quitar manchas, alguna mez cla calcárea llevan. Se distinguen por ser más untuosas, y por no formar con el agua pasta maleable. Se deforman por la acción del fuego. — Empléanse para desengrasar tejidos, por la propiedad que tienen de absorber las grasas. se UMVLRSJL'ADL DE SANTIA 0 DE COMPO TELA u
MINERALOGÍA 33 E smer a l d a (Silicato doble de alúminaglucina). Caracteres. — Piedras vitreas son las Esmeraldas, que en formas del sistema cuarto van cristalizadas. — El verde es su color fundamental ¡ofreciendo en sus variedades algunos dife rentes tintes de él. — Rayan el cuarzo, y por el topacio son rayadas. — Al soplete con borraj dan un vidrio transparente. — No las disuelven los ácidos. Variedades. — De color verde puro característico es la esme ralda del Peni; verde-azulada, el agua-marina; verde ama rillento, el berilo; y amarilla de miel, la esmeralda melada. Criaderos. — De Santa Fé de Bogotá (Perú) vienen las más hermosas Esmeraldas; del Brasil y Ceilán, las aguas mari nas; y de las Indias orientales, los berilos. Aplicaciones. — En joyería aprecian todas las Esmeraldas, siendo de mucho valor las de más puras aguas. Sólo el záfiro y el diamante, en preciosidad las superan. G r a n a t e s (1). Caracteres. — Los Granates, cuyo color es generalmente rojo tirando más ó menos al oscuro, cristalizan en el cúbico sistema. — Fúndense al soplete dando escoria. Variedades tienen de tinte violeta, verde ó negro; y la roja que sobresale por su vivo color de fuego, es el carbunclo ó pi ropo, bastante apreciado en joyería. Las otras poco valen. F el d e s pa t o c o mú n (Ortosa, Silicato doble de alúmina y potasa). Caracteres. — Cristaliza en el sistema quinto. — Es de es tructura hojosa; de color blanco, rojizo ó verdoso, y de vitreo ó lapídeo brillo. — Difícilmente al soplete se funde; mas con borraj da un vidrio transparente. — No lo disuelven los ácidos. Variedades. — Además de la cristalisada, de la hojosa y de la compacta, dáse el nombre de adularias á las transparentes sus ceptibles de ser labradas; de piedra de luna, á unas blancas con reflejos; de piedra de sol, á una translúcida con puntos amarillos; de piedra délas amazonas, á una verde; etc. Abunda grandemente el F eldespato. Alguna que otra de sus mejores variedades sirve en joyería. De la descomposición de la ortosa, de la albita y otros feldes patos. que pierden su base alcalina por la acción del ácido carbó nico y agua, resultan naturalmente las arcillas. — Una especial variedad de éstas, el blanco terroso caolín, se utiliza en la fabri cación de porcelana. A l b it a . Análoga es la blanca Albita al feldespato, aunque en el sexto sistema cristaliza y es silicato doble de alúmina y sosa. — No -------- 71 ------------- (1) En composición química son los Granates Silicato» doble» isomorfos, cu yas bases suelen ser ahimina ?/ cal, alúmina y hierro, alúmina y manyaneto, cal y hierro ó cal y cromo. 3 ' se UK1VLRSIDADL DE SANTIAGO DE GOMPOSTELA u
34 MINERALOGÍA abunda tanto; pero se hace mención de su variedad piedra de asnear, cuya estructura es saccaróidea. O bs id ia n a . De composición muy semejante al Feldespato es la compacta Obsidiana: masa vitrea, generalmente negra, y de fractura concheada. — La variedad obsidiana capilar se presenta en sedosas hebras. P u mit a (Piedra pómez, Silicato de alúmina, cal/y potasa). Caracteres. — De estructura fibrosa y de vítreo-sedoso lustre, es tan ligera la Pumita, que flotan sus masas en el agua: en pol vo. empero, pesa de 2*2 á 2*4. — Tiene áspero tacto, fragilidad, co lor blanco ó gris, raya el vidrio. — Considérase como escoria volcánica. Utilízase para pulimentar; y en donde abunda, como piedra de construcción también. L a z u l it a (Lapiz-lázuli , Ceolita azul) x ^. Caracterizado este mineral por su intenso color azul, de blan co ó de amarillo punteado, tiene generalmente un aspecto, lapí deo, fractura granosa y dureza 5 ‘ 5. — En el primer sistema alguna vez rara se le encuentra cristalizado. Hállase en Siberia, Persia y China. Tállanse de él hermosas placas ornamentales. A polvo redu cido, era el azul de ultramar que antes usaban los pintores. Hoy se fabrica artificialmente este azul. T u r ma l in a (2) Caracteres. — En el romboédrico sistema cristaliza la Tur malina; y aunque muchas veces negra, es generalmente bas tante diáfana, polarizando bien la luz por refracción. — Tiene lustre vitreo y dureza entre 7 y 8. — Electrízase por el calor, adquiriendo las dos electricidades una en cada extremo de su eje. Variedades.-Es negro el chorlo; roja, la rubelita; añil, la indicolita; verde, la esmeralda del Brasil. Criaderos. — La hay en Sierra de Guadarrama y otros puntos de España; en Siberia y San Gotardo, etc. Aplicaciones. — Úsanse én joyería las variedades translúcidas de buen color. En instrumentos ópticos cualquiera que sea bas tante diáfana. M ic a (3). Caracteres. — Intenso brillo tiene este mineral, y por tanto el nombre se le dió de Mica (4). — Aunque al tercer sistema cristalino pertenece, rara vez en cristales hechos se le en cuentra; sino en laminillas sueltas ó masas laminosas esfolia- (1) Es én el fotido un Silicato Milfuriferó ele alúmina y sosa. (2) De complicada composición este mineral, es en el fondo un Borosilicato Huorifero de alúmina. 3) En el fondo, nn Pino-silicato de alúmina 7/ otros bases. (4 ) Del 1. mirare, brillar,
MINERALOGÍA 35 bles, cuyas hojas son elásticas. — Poco es su peso (27), y esca sa su dureza (2'5). — Algo variada de color, lo muestra casi siempre amarillo; á polvo reducida, queda blanca. Localidades — Abundante en los terrenos "cristalinos, ma nifiesta su presencia en la composición de varias rocas bri llando sus escamas cual estrellitas de oro, plata ó cristal. — En Siberia y Nueva Bretaña se la encuentra en grandes lá minas. . Aplicaciones. — Sus hojas grandes ( ‘ vidrio de Moscovia) po nen en Rusia á modo de cristales en las vidrieras de las ven tanas y naves. Sirve también para las brújulas. La que se presenta en menudas escamitas, es bonito polvo de salvadera de brillantes colores perla, rosa, violeta, etc. T o pa c io (Fino-silicato de alúmina (3 SiAl + FIAIJ. Caracteres. — Es vitrea piedra diáfana el Topacio, en el tercer sistema cristalizada. — Tiene el amarillo por caracte rístico color, aunque algún otro ligero tinte también admite. — Electrízase por el calor ó frote. — No se funde al soplete. — Y si en crisol se le tuesta, adquiere color violado ó rojo; recibien do en el comercio entonces de topacio quemado el nombre. Variedades suyas. — El topacio del Brasil, de un hermoso ama rillo-rojizo, que es el especial color del topacio; el de Sajonia, de un amarillo de paja; el de Siberia, amarillo verdoso; las gotas de agua, ó topacios rodados, límpidas y transparentes; y las pirofisalitas, muy grandes, pero opacos. Aplicaciones. — Tráeselo de las localidades expresadas, pa ra la joyería como es sabido. Las hermosas variedades, prin cipalmente la primera, piedras son preciosas de las de bas tante valor. MUI-METALES AUTÓPSIDOS P l a t in o (Platina, Oro blanco) (Pt). Caracteres. — Es el más pesado metal, pues la densidad al canza de 16 á 22. — Su dureza de 4 ’ 5 tan sólo. — Su color es un blanco agrisado: menos blanco que la plata, y más que el plo mo. — Tiene tenacidad y ductilidad grande. — No se funde al calor del fuego, ni le atacan los ácidos. Tan sólo lo disuelve la mezcla de los dos ácidos nítrico y clorhídrico. Criaderos. — Hállase en estado nativo aleado con algo de los metales oro, plata, hierro, iridio, osmio ó rodio; presentándose en escamas ó granos, los que si son gruesos y aplanados, se denomi nan pepitas, y en el primer sistema una que otra rarísima vez cristalizado. — Descubrióse en Colombia, y se le encontró después en el Brasil, Méjico, Urales, etc. Aplicaciones. — Su inalterabilidad á la acción de los agentes físico-químicos, Jo hace sumamente apreciable, á veces insustitui-
36 MINERALOGÍA ble para crisoles, pinzas, cápsulas y otros útiles de laboratorio que resistir hayan á los ácidos, fuego ú oxidación; y si más no se emplea, es por causa de su gran valor, poco menos que el del oro. — Básele usado también en las puntas de para-rayo, para mone da y medallas, para dará los objetos de porcelana un cierto bri llo de plata, etc. O r o (A u ). Caracteres — Color amarillo característico tiene este me tal, de los metales el más precioso. — Sube su densidad de 15 á, 19; mas sólo de 2 ’ 5 tiene la dureza. — Posee tenacidad, y una maleabilidad extraordinaria. — Puédese fundir al soplete; pero tan sólo lo ataca la mezcla del ácido nítrico con el clor hídrico: mezcla que por esto, porque disolvía el oro, conside rado rey de los metales, agita regia se la apellidó. Criaderos — Hállase aleado con el paladio, osmio, etc., ó for mando telururos y seleniuros; y también nativo, ya cristalizado en el cúbico sistema, ya con más frecuencia en pepitas, granos, escamas ó pajuelas. — Explótase en los Urales, Australia, y ahora en gran cantidad en el Sur de Africa; y antes mucho también en América, que se tenía por el país del oro, cuyos más ricos vene ros se encontraban en California, Méjico, Perú, Brasil, Colom bia y Chile. — En España, rastros numerosos hay del codiciado metal; pero casi nada ofrecen de positiva utilidad. Tenemos va rios insignificantes filones inexplotables; y auríferas arenas en diferentes ríos, que motivo dan á que los celebren los poetas y poquísimo provecho á quien beneficiarlas quiere. En los ríos Sil, Darro y Tajo ocúpase sin embargp alguna gente en lavar y de cantar arena; y tras una larga tarea, apenas si les pagan su tra bajo las poquillas pajuelas de oro recogidas. Aplicaciones. — El hermoso color y el brillo, la tersura inalte rable, la escasez, hacen del oro el más precioso y apreciado me tal para moneda, alhajas y ornamentación. Pero no se emplea en las alhajas y monedas sino aleado con otros ciertos metales en una poca cantidad, llamada liga, que le comunica mayor dureza y sonoridad. — Se emplea también en el dorado galvánico; y en hojuelas extremadísimamente delgadas, que panes de oro se de nominan. . Género Plata. P l a t a n a t iv a (Ag). Caracteres — Un hermoso blanco peculiar es de la plata el color: que muestra puro y terso, cuando recién extraída. — Después se ennegrece en la superficie acaso, por la capa de sulfuro que forma atacándola el ácido sulfhídrico: del que, si quiera alguna ligerísima cantidad, haber suele á menudo en el ambiente. — En formas del primer sistema cristaliza; y se presenta también en hilos, láminas, escamas y compacta. — Como los anteriores, brillo metálico despide á lo menos en la u
ÁtlÑÉRALOGÍA 4'j Género Zinc. B l e n d a (Zinc sulfurado) (SZn). Caracteres. — Toma la Blenda formas del primer sistema, especialmente del tetraedro. — Ofrece el color gris ó amarillen to, es frágil y alguna vez por el roce fosforescente. — No se fun de al soplete; y en el nítrico se disuelve con residuo de azufre. C a l a min a (Zinc carbonatado, Esmitsonita) (C a Zn). Caracteres. — En el cuarto sistema cristaliza, ó se presen ta en litoideas masas de blanquecino ó amarillento color. — Soluble es en los ácidos con efervescencia. Y sobre el carbón da blancos humos de óxido de zinc, brilla vivamente duran te la incandescencia, y deja un esmalte blanco. Además de esta especie, hay otras dos llamadas también cala minas: el Zinc carbonatado hidratado ó Zinconisa, y el Zinc si licatado ó Piedra calamina)-. De todas éstas 3' de la anterior se extrae el Zinc. Localidades. — Copioso bastante tenemos también en España mineral de zinc, siendo famosas las explotaciones de San Juan de Alcaráz (Albacete) y las del litoral Cantábrico. — Fuera lo hay también abundante en Inglaterra y Bélgica. Género Níquel. N iq u e l in a (Níquel arsenieal) (AsNi) (1). Caracteres. — Rarísima vez cristaliza en el sistema cuarto. — Aunque frágil, da chispas al eslabón. — Tiene amarillo ó rojizo color, y metálico lustre. — Deja sobre el carbón un glóbulo de su metal, esparciendo humos arsenicales. — Disuélvese con verde color en el nítrico. Localidades. — Hállasele en Sajonia, Escocia, etc. Aplicaciones — Extráesele el níquel, que, aleado con otros metales, comunica á la combinación mucha dureza y sonoridad. Hácese entrar hoy este metal en la liga de las monedas de calde rilla; y en diferentes proporciones con el cobre, en el llamado maillechort ó plata alemana, con que se fabrican cubiertos, va jilla, etc. — No conviene usarlo en vasijas de cocina, por ser daño sas las sales que origina. Género Cobalto. E sma l t in a ( Cobalto arsenieal) (As,Co) (2). Caracteres. — En el primer sistema cristaliza. — Tiene me tálico brillo y color blanco, que se vuelve gris al aire libre pol la alteración de la superficie del mineral. — Redúcesele con el soplete á su metal, percibiendo el aliáceo olor de los vapores arsenicales. Con el borraj se convierte en perla azul. Otra especie se explota también de este género: la Cobaltina (1) Arseniuro de níquel. (2) Biargeniuro de cobalto. u
-W MINERALOGÍA ó Colbato gris ó brillante, que es un sulfo-arseniuro de cobal to (A s 2 C o + S,Co). Aplicaciones. — Aprovéchanse bien los minerales de Cobalto, y se recogen sus más insignificantes partículas, por el gran valor que tienen en la preparación del color asid de cobalto ó de Thenard y de los azules esmaltes de la porcelana y vidrio. Criaderos. — Encuéntrase mineral en Asturias y Huesca. — Dan grandes beneficios en el extranjero las explotaciones de Suecia y Sajonia. Género Manganeso. P ir o l u sit a (Manganeso peroxidado) (Mn) (1). Caracteres. — Cristaliza en el tercer sistema. Su color en masa es un gris de acero oscuro, y en polvo negro. Su dure za 2*5. — Infusible al soplete. — En el ácido clorhídrico se di suelve, desprendiéndose cloro. Localidades. — Se encuentra en algunas provincias de España, como Huelva, Almería, Teruel, etc. Aplicaciones. — Úsase para dar color á los esmaltes; y, con el nombre de jabón de vidrieros, para blanquear el vidrió. En los laboratorios, para la preparación del cloro y del oxígeno. Género Antimonio. E st ib in a (Antimonio sulfurado) (S,Sb 2 ) (2)/ Caracteres. — Toma á veces cristalina forma del tercer sis tema. — Su color, gris azulado; y metálico, su brillo. — Su es tructura, fibrosa generalmente; y su dureza, poco más de 2. — La simple llama de una bujía fundirla puede; y el fuego vo latilizarla, haciéndola producir humo blanco. — La disuelve el ácido clorhídrico, desprendiéndose sulfhídrico. Localidades — La tenemos en las provincias de Lugo, Astu rias, Ciudad Real, etc. Aplicaciones. — Extráesele el Antimonio: metal que sirve para preparar medicamentos, y que entra en varias aleaciones. Los caracteres de imprenta son una combinación de este metal con el plomo, ó con el plomo y el cobre. Género Arsénico. A r sé n ic o n a t iv o (As). Caracteres — Alguna vez rarísima se le halla al Arsénico nativo cristalizado en el 4." — Su color es gris, y su brillo me tálico en la fractura ó en la raya; pero se empaña luego del aire al contacto. — Da al soplete azulada llama y el aliáceo olor que es del arsénico característico. Este olor ya se percibe con solo golpear el mineral con el martillo. R eja l g a r ^Arsénico sulfurado rojo^ (SAs) (3). (1) Bióxido de manganeso, MnOg. (2) SesgnisulfuTO de antimonio. (3) Protosulfnro de arsénico. Si UNIVLRSU DE COMP' u
MINERALOGÍA 45 Caracteres. — Es de color rojo ó anaranjado el Rcjalgar, muy frágil, tanto que se desmenuza con los dedos; y á veces cristalino del sistema quinto. — Arde fácilmente con pálida lla ma, y aquel característico olor de ajos. O r o pimen t e (Arsénico stilJurado amarilloJ^Xs.^ (1). Caracteres. — Ofrece un hermoso color amarillo de limón; y es brillante y laminoso; de hojas fáciles de separar y flexi bles; y á veces también cristalino, pero del sistema tercero. Y también arde con pálida llama y aliáceo olor. Criaderos de los minerales de Arsénico . — Los hay en China, Japón, Sajonia, etc.; y alguno en España, por ejemplo en As turias. Aplicaciones. — Utilízase el Arsénico para preparar medica mentos; y también mixturas preservativas de la polilla, que se usan en los gabinetes de Historia Natural para conservar los ob jetos disecados; y entra en aleaciones. — El rejalgar y oropimente en pintura se emplean y pirotécnia, etc. — Adviértase que son ve nenosos tanto el arsénico como sus diferentes compuestos. M II — COMBUSTIBLES NO METÁLICOS A zu f r e n a t iv o (S). Caracteres. — Hállase nativo Adufre en el tercer sistema cristalizado (2). Hállasele además compacto, concrecionado ó terroso. — El amarillo de limón es su color; y su brillo adaman tino. — Fragilidad tiene mucha. — A veces transparencia. — Electricidad negativa adquiere por el frote. — Fácil es de fun dir, á los 114 grados liquidándose con un cierto chasquido. Más allá se volatiliza además. — Arde con llama azul, dando aquel olor, vulgarmente llamado de pajuela, que es el de áci do sulfuroso en que entonces se convierte. Criaderos. — Abunda en lugares volcánicos; y tenemos en Es paña algún azufral en los Pirineos, provincias de Cádiz, Grana da, etc. Aplicaciones. — Gran consumo actualmente del Azufre se ha ce en la fabricación de la pólvora y fuegos de artificio, azufrado de viñas, fabricación de los ácidos sulfúrico y sulfuroso, prepa rados medicinales, etc. Género Carbono. D ia ma n t e (Carbono puro cristalisado) (C). (1) Seaquisulfuro de argénteo. (2) Si observar se quiere el fenómeno de su cristalización, basta fundirlo en crisol ó vasija y dejarlo lentamente enfriar. Antes que toda la masa se solidi fique, rómpase la costra superficial y vacíese la parte liquida que hay dentro. Las paredes estarán de cristales incrustadas; y, — cosa digna de notarse, — es tos cristales suelen ser, en esta artificial cristalización, formas del sistema quinto. — Pero si se le hace cristalizar por evaporación de su disolvente sulfuro de carbono, entonces si toma forma del tercer sistema. u
46 MINERALOGIA Caracteres. — El Diamante, piedra la más preciosa de to das las preciosas que se conocen, está naturalmente en el pri mer sistema cristalizado, con las caras á veces abombadas. — Cuando está limpio y pulido, es generalmente hialino, mu chísimo más que el más límpido y terso cristal; teniendo por añadidura variedades rosadas, amarillas, azules, verdes, gri ses y negro-opacas. — De 3'5 es su densidad; y su dureza 10, no habiendo cuerpo que lo raye: á todos puede rayar él. Frá gil empero, como vidrio, quiébrase al choque ó á los golpes. Tiene intenso brillo característico, llamado por tanto brillo adamantino , que es un vítreo-craso especial. — La cualidad que le da su tan espléndida hermosura, es la poderosísima refracción de que su transparencia está dotada. Tallado en facetas numerosas, refracta fuertemente la luz que tan facilísimamente deja su diafanidad pasar; la refracta y á la vez la descompone en los vivos colores del iris; y según cuál sea la dirección con que la luz penetra en él y la inclinación de la faceta por que sale, así fulgura de tal ó cual color los vivos rayos que despide. Tal debe ser de maravillosa la textura, que una tan lúcida é hialina substancia no sea sino purísimo carbón, carbón cristalizado. — Ni lo atacan los ácidos ni el fuego lo funde. Arde sí con llama azul, sometido á tempera tura alta, dentro de un tubo ó campana que contenga puro oxígeno, ácido carbónico con él formando. Criaderos. — Búscase tan rica joya en los codiciados veneros de los terrenos de aluvión de las Orientales Indias, del Brasil, Africa austral y Siberia; siendo de aquéllas famosos los de Golconda, Visapur, Mogol y Borneo. Aplicaciones. — Quién ignora que es el Diamante el príncipe de la pedrería? Quién no oyó ponderar la estima en que se le tie ne.' Quién no se pasmó deífabuloso precio que se asigna á los que al buen tamaño juntan puro color y limpidez inmaculada? — Por su diafanidad y tersura, por su dureza é inalterabilidad, y más que todo por los vivísimos destellos con que la luz dispersan, esporque se aprecian tanto los buenos Diamantes; y su escasez y rareza hacen más aumentar todavía su valor. Se ha tratado de hacerlos artificiales; y á tanto llega ya la humana industria, que con el buen cristal, á un óxido de plomo unido, se han construido vitreas piedras, que mucho al Diamante se parecen y que enga ñar consiguen la vista de los no muy expertos y ejercitados. túllanse en facetas los que en joyas han de ostentarse, y la fi gura se les da de brillante, rosa ó en tabla, según su tamaño v forma. Los diminutos cristales y las chispas ó pequeñas partículas angulosas en joyería no utilizables, sirven para cortar el vidrio. — Estas y las puntas de los opacos pequeños se han aplicado tam bién en máquinas que, rayando las piedras duras, las cortan y perforan. — Los últimos residuos de tan valiosa piedra, sirven
MINERALOGÍA 47 para tallar, á polvo reducidos, el mismo Diamante y las otras pre ciosas piedras de joyería. Carbones minerales. Cuerpos son de origen vegetal, que, conteniendo gran canti dad de carbono, los emplea la industria para combustible ó para otras aplicaciones. G r a f it o (Plombagina , Lápi^-tilomo). Caracteres. — Es materia gris-oscura, suave al tacto, grá fica y lustrosa. — Contiene 96 por 100 de carbono, un poquito de óxido de hierro y cuerpos volátiles. — Es infusible, y con suma dificultad arde. Localidades . — Lo tenemos en Málaga, Granada, Asturias y algún otro punto. Aplicaciones — Utilízasele especialmente para lápices, ya pu ro ya en mezcla. También para crisoles refractarios; junto con otros cuerpos untuosos, para suavizar el rozamiento de las má quinas; se le ha hecho entrar en cosméticos para teñir el cabe llo, etc. A n t r a c it a (Hulla brillante). Caracteres. — Es negra esta materia carbonosa; pero bri llante con lustre semi-metálico. — Contiene 90 por 100 de car bono. — Arde con dificultad, crepitando y sin hacer humo. Localidades. — Se encuentra principalmente en Norte-Améri ca. También en Inglaterra. Y algo en la costa cantábrica de nues tra Península. Aplicaciones — Se la echa de combustible, con la hulla mez clada, en los altos hornos. H u l l a (Carbón de piedra, Carbón mineral, Hornaguera). Caracteres. — Este hoy en día tan usual carbón, tiene un negro color aterciopelado. Arde fácilmente con larga llama, humo y olor bituminoso. Destilándolo en cerrados conductos, desprende gases, entre ellos el abundante del alumbrado, aceites bituminosos y otros varios productos; dejando por re siduo el cok, ó sea aquel carbón duro y brillante, muy poroso y ligero. Contienen las Hullas del 80 al 90 por 100 de carbono; y suelen dividirse en grasas, que se aglutinan al arder y contie nen más principios volátiles; y en secas, que no se aglutinan y dan menos producto volátil. Yacimientos — Gran riqueza posee la Inglaterra en sus exten sos depósitos de Hulla. También los Estados Unidos y Bélgica y Francia y Alemania, etc. No deja de haberla también en bastante cantidad en nuestra España, pudiéndose explotar en Asturias, San Juan de las Abadesas (Cataluña), Córdoba, etc. Aplicaciones. Consúmese hoy diariamente la Hulla en canti dad inmensa. Produce este combustible la potente fuerza que u se UNIVLRSIDADL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
MINERALOGÍA mueve locomotoras y vapores. Es el motor de la moderna maqui naria. — Qué será de la actual grandiosa industria, qué de los mi llares de fábricas, qué de muchos prodigiosos inventos del siglo actual, el día en que de los depósitos hullíferós se extraiga la últi ma tonelada de carbón? ..... — De la Hulla se obtiene además el gas que alumbraba nuestras ciudades, y los productos brea, ácido fé nico, bencina y otros mil de útiles empleos. L ig n it o (Madera fósil). Caracteres. — EA Ligvúto es de color negro ó pardo-amari llento. Contiene del 55 al 75 por 100 de carbono; y es muy com bustible con larga llama y humo y desagradable olor. Se le encuentra muy variado. Conserva unas veces la es tructura y color de la madera; está otras más modificado; y se parece mucho alguna al carbón de piedra. Entre las variedades compactas es notable el azabache, de brillante color negro; y entre las terrosas, la tierra de sombra ó de Colonia, negruzca ó parda Localidades. — Hállanse unas ú otras variedades de Lignito en Asturias, Teruel, Mallorca, etc. Aplicaciones. — De curiosidad ó lujo háccnse ciertos objetos con el azabache; aunque lo sustituyen hoy las artificiales compo siciones. La tierra de sombra en pintura se usa. Sirve todo de combustible, que más calor produce que la leña y menos que las hullas. T u r b a . Caracteres. — Esponjoso cuerpo oscuro, que lleva á veces todavía restos de las plantas de que se ha formado. — También lo hay compacto. — Del 20 al 40 por 100 de carbono contiene; y puede arder con llama, desprendiendo desagradable olor. Localidades — En gran abundancia está en Irlanda, PaísesBajos y Alemania. — En España hay alguna en Asturias, Caste llón, Tarragona, etc. Aplicaciones. — Para combustible es un recurso en mu chos lugares pobres. Betunes minerales. Son carburos de hidrógeno, muy combustibles. N a f t a . C aracteres. — Es un líquido incoloro ó amarillento, de especial olor, volátil é inflamable. Se recoge en los Pirineos, enParma, junto al mar Caspio, etc.; y se emplea en los laboratorios y de combustible. P et r ó l e o (Aceite mineral). Caracteres. — Es aquel oleaginoso líquido de amarillento color y olor fuerte, que tanto se utiliza en el doméstico alum brado, u se UMVLKSIDADL DE SANTIACO DE COMPOS 1 -El#
MINERALOGÍA 49 Sácase en abundancia de pozos en Pensylvania. Recógese también mucho en Persia, Inglaterra, Francia, etc. A s f a l t o (Betún de Judca, Pes mineral). Caracteres . — Masa es negra, algo brillante y compacta, que se derrite al calor de unos 100°. Localidades. — Puede recogerse mucho en el Mar Muerto. Al go también lo hay en las Antillas, Soria, Alava, etc. Aplicaciones. — A él se ha recurrido, mezclándolo, fundido con arena y cal, para enlosar aceras y pavimentos, especialmente de suelos húmedos, y cubrir paredes con esta suerte de costra im permeable. Pero no es aplicable en climas cálidos este procedi miento, porque se reblandece tal mezcla durante los veranos. — Utilízase también en la fabricación de barnices y lacres. Y lo em plearon los antiguos egipcios para momificar los cadáveres. G a s d e l o s pa n t a n o s (Protocarbnro de hidrógeno). Caracteres — Es el gas que se desprende de las aguas panta nosas, en las que se descompone materia orgánica. — Es combus tible, dando azulada llama. También se desprende dentro de las minas de carbón de pie- ' dra, y mezclado entonces con el aire del interior ambiente, pro duce terrible explosión si una imprudencia ó descuido enciende allí alguna luz ó fuego. — Para evitar los mineros la gran catás trofe y desgracias, con que esa mezcla les está siempre amena zando, no tienen nunca allí dentro otras luces que lámparas de Davy. . Resinas minerales. Compuestos resinosos de carbono, hidrógeno y oxígeno, que también fácilmente arden. S u c c in o (Ambar amarillo). Caracteres. — Cuerpo sólido de resinoso aspecto, amarilloacaramelado; ó rojizo, verdoso, blanquecino, etc. — Electríza se bien con negativa electricidad por el frote. — Es frágil y de conchoidea fractura. — Arde con aromático olor. — Entre los productos de su destilación hállase el ácido succínico. Localidades. — Encuéntrase principalmente en las costas del mar Báltico. Algo en las del Cantábrico. ' Aplicaciones. — Las finas variedades diáfanas ó translúcidas sirven para hacer boquillas y objetos de adorno. — Las opacas, pa ra preparar barnices y extraer el ácido succínico. — Son suma mente curiosos algunos ejemplares que contienen en su masa el cuerpo de un insecto ó algún resto vegetal: es que aprisionaron esto dentro, cuando se condensaban. Apéndice á la clasificación de Haüy. No describiremos de este grupo ninguno de los minerales: unos porque, como la Turquesa y el Gas de los pantanos, en otro lu 4
50 MINERALOGÍA gar se han descrito; otro, el Guano, porque de él en Agricultu ra se trata extensamente; y los demás, Agua y Aire, porque de ellos se ocupan en todas partes las ciencias físico-naturales estu diando sus notabilísimas propiedades y el papel inmenso que en la naturaleza desempeñan, y holgaría por lo tanto explicarlos aquí. u
GEOLOGIA — . — ---- Objeto es déla G eo l o g ía (1) el estudio de la Tierra y de sus vicisitudes. Divídese en Geografía, Geognosia y Gcogenia. La primera parte ó Geograf ía f ísica describe la configu ración y forma exterior de aquélla (2). La Geognosia (3) trata de su estructura interna: es decir, de la naturaleza, composición y disposiciones de sus mate riales. Y la Gcogenia (4) se aplica á investigar las vicisitudes poi que ha pasado, y á descubrir las causas que determinaron és tas y las leyes que intervinieron. Geognosia Sabido ha de ser, que llaman los astrónomos á la Tierra un tilaneta: planeta del solar sistema, que, animado del doble movi miento de rotación y traslación, rueda al rededor del sol, en su marcha siguiéndole por el espacio. La Tierra, aislada en éste y sostenida por las fuerzas que al" universo rigen, recorre la órbita que le traza la combinación de la fuerza de la atracción solar con la que resulta del movimiento de que está animada. Y cada año su órbita recorre, girando á la vez sobre su eje cada día. F ig u r a d e l a t ier r a . — Redondeada es la Tierra, como un globo. Pero no es su redondez la de una ésfera, sino de un es feroide por los polos aplastado. . He aquí las curiosas medidas Radio del ecuador ....................... Radio del polo ............................. Diferencia de radios, ó sea el achatamiento ........................ Superficie de la Tierra .............. Volumen ...................................... del globo que habitamos (5): 6.376,986 metros. 6.356,324 „ 20,662 “ 5.094,321 miriáms. cuadrs. 1.079.235,800 miriáms. cúbicos. ' (1) De ge-geos, tierra, y logoe, tratado. (2) Descartaremos aquí esta parte, ya que se aprende hoy como ramo sepa rado, y es de suponer por lo tanto sabida. (3) De ge, tierra, y gnosis, conocimiento. (4) De ge, tierra, y génesis, nacimiento. (5) Datos tomados de la geología de Beudant. UNIVERSIDAD! DF SANTIAGO DE COMPOSTELA
3*2 GEOLOGÍA D e n s id a d . — Intentado han los geólogos calcular la densidad del terráqueo esferoide. Mas los procedimientos hasta ahora em pleados, no parten de principios incontrovertibles; y no por lo tan to admitirse puede lo que han hallado como un dato completa mente científico, sino como una presunción, más ó menos proba ble. Así mientras que le asignan unos á la Tierra la densidad me dia de 4 ’ 7, llegar la hacen otros á 5 ’ 67. Y como los minerales que forman la mayor parte de la superficie, una densidad tienen que, por término medio, apenas transpasa la de 2 ’ 5, será menester, pa ra admitir los anteriores datos, que también admitamos que au menta bastante aquélla hacia el interior. R o c a s . — Aplícase aquí el nombre de roen á todo mineral sólido considerado en grande extensión. Para un geólogo son pues rocas, no sólo las masas pétreas, si no que también los materiales terrosos, pulverulentos y arenosos. Las rocas pueden ser shnples ó compuestas. La roca simple consta de una sola" especie mineral (el már mol, por ejemplo). Y la compuesta está constituida por dos ó más especies. Estas últimas suelen subdividirse en Janerógenas y adelógeuas: las primeras son aquellas, cuyos componentes á simple vis ta se distinguen (verbigracia el granito, que veremos); y en las segundas no se perciben los componentes (traquita). Empléanse en un sentido técnico en Geología las palabras te rreno y formación, enyo preciso significado será conveniente consignar. Por terreno se entiende el conjunto de rocas formadas du rante cierto transcurso de tiempo ó periodo. En lo que se denomina terrenos, se toma pues como uno de los elementos ó factores el tiempo. Por formación , el conjunto de materiales depositados en virtud de una misma £ausa. Esta se refiere por lo tanto á la causa que la determinó, y no á la época. Las formaciones pueden ser plutónicas y neptúnicas. Las pintó nicas deben su origen á la acción del calor, las neptú nicas, á la de las aguas. AGENTES GEOGÉNICOS Llámanse agentes geogcnicos las causas que han modifi cado el globo y contribuido á la formación de los terrenos. Bajo la influencia de esas causas la Tierra ha ido pasando por sus diferentes vicisitudes hasta llegar á la constitución y estado actual. Los agentes geogénicos, que han obrado al parecer desde re motísimos tiempos, con más ó menos energía, siguen todavía u
ó ' eo L ogí A 59 Todas estas anteriores variaciones, y aún otras diferentes, ofrecen las volcánicas erupciones. C a u s a d e l o s f en ó men o s v o l c á n ic o s . — Las hipótesis for muladas para explicar los orígenes y causa de las manifesta ciones volcánicas, son varias. La mayoría de los geólogos las deriva de la acción recíproca entre el núcleo central pastoso y su corteza. Comprimido ése en algún punto, ya por la mis ma corteza, ya por los gases y vapor que entre los dos se acumulan, busca desahogo y empuja aquélla y la levanta y la sacude y la agita, ó la rompe en algún sitio y por éste se desahoga arrojando fuera materiales. Hay, sin embargo, algunos que admiten, á lo menos para de terminados volcanes, causas puramente locales, suponiendo que contienen en sus entrañas cantidad inmensa de material, que, en trando en reacciones con el agua ú otros agentes que allí lleguen, promueve trastornos interiores y echa con la erupción sus pro ductos. — Terremotos hay también que son no más que el desliza miento de capas terrestres hacia las fallas ó huecos que puede haber á algún lado ó al interior. 2 .® Acción atmosférica. La acción química del aire depende especialmente de sus gases oxígeno y carbónico. Aquél oxida materiales poco oxi dados, como el hierro convirtiéndole en peróxido. Y el ácido carbónico corroe las calizas, formando bicarbonato soluble; y deshace muchas rocas compuestas al combinarse con sus ba ses alcalinas. Todo esto disgrega continuamente rocas; á cuya disgrega ción contribuye el vapor de agua, humedeciéndolas y quitán doles lo soluble. El aire en movimiento ejerce su acción mecánica barriendo con los vientos las partículas disgregadas, y llevándose tierra y polvo de unos lugares para dejarlo caer en otros, á veces á distancia grande. 3 .", Acción del agua. Circula el agua continuamente por las superficies y envol turas del Globo, ejerciendo de paso sus mil complicadísimas funciones. Del atmosférico vapor fórmanse las nubes y todos los meteo ros acuosos, que sobre la tierra vierten aquel precioso fluido. Ahí se derrama por las superficies ó reunido en corrientes se dirige al mar; mientras filtra además por los terrenos y se mueve por sus capas, llegando también después á los mares ó saliendo á luz por los manantiales y fuentes. Y de los mares y ríos y lagos y terrenos húmedos vuelve á sublimarse en vapores para llegar de nuevo al aire y caer otra vez líquida en la tierra. Así en continuo se U'J^TRSIDADF DE SANTIAGO DL COMPOSTELA u
t)0 GEOLOGÍA y perennal movimiento sigue con este gigantesco ciclo prestando doquiera su indispensable concurso. La. quíiHica acción del agua es muy compleja, manifestán dose en las disoluciones, especialmente cuando lleva consigo activos agentes. Cargada, por ej., de carbónico, disuelve abundante caliza: que podrá dejar depositar después en otra parte si se evapora, ó el disolvente carbónico pierde. — Sustra yendo á muchas rocas su porción soluble, hace desmoronar su masa, quedando sueltos los otros componentes, etc. Con su acción física el agua disuelve y reblandece y disgre ga las rocas, desnudándolas de la tierra disgregada y lleván dose consigo lo que ha disuelto ó puede arrastrar. — Así van siendo gastadas las rocas altas y desmoronadas las eminen cias; así van perdiendo materiales de sus cumbres y laderas los montes. — Y lo disuelto por las aguas, puede depositarse después; y todo lo arrastrado, cae también luego en el fondo, y van formándose así lechos de tierra, arena ó piedras por donde pasan aquellas aguas, que habiendo demolido lugares elevados, rellenan ahora los bajos con los despojos. Los torrentes que corren impetuosos, y las cascadas que de alturas saltan, arrojan y hacen bajar mucha y pesada piedra; y los mismos riachuelos, por mansamente que bullan, no de jan de conducir tierras y desgastar su margen. Toda masa de agua que tiene movimiento, estas mecánicas acciones ejerce: disgregar y desmoronar, arrastrar y conducir materiales, de positarlos después en otros lugares á veces muydistantes. — De este modo los ríos, que traen de los montes cantidad copiosa de material, dejan caer parte en el mismo cauce, subiendo así continuamente el nivel de su fondo, y depositan después en su desembocadura lo restante. Y es tal la cantidad de tierra con tinuamente acarreada, que los grandes ríos Nilo, Ganges, Missisipí, Amazonas, etc., forman con ella al llegar al mar sus extensos deltas. El mar, esa inmensa masa líquida, que rellenando toda la parte deprimida del Globo, cubre como dos tercios de su su perficie, poderosa acción corroyente ejerce en las riberas. Ya en impetuosas y enormes oleadas que baten con ímpetu incalcalculable y energía colosal: ya en repetido movimiento suave y en mareas, gastan y desmoronan las orillas, socavan las al tas costas; y minando cuevas en lo que alcanzan, las partes superiores, faltas de apoyo, se derrumban después. Y recoge y se apodera el agua de todos los materiales para dejarlos luego distribuidos no lejos en su fondo, y levantar tal vez con ellos peligrosos bajíos — A desgajar llega además grandísi mos peñascos, ó á dejar hechos islotes, porciones del litoral, cuyos brazos de unión ha roto. u
GEOLOGÍA 61 Losingos también, proporcionalmente á su poder y movi miento, las mismas acciones ejercen. Las aguas, pues, con incesante y repetido afán, arrastrando ¿i las faldas y laderas, á los valles y hondonadas, á las riberas y al mar, todo lo que en las alturas encuentran disgregado y suelto ó cede á su fuerza y movimiento, á nivelar tienden y alisar la super ficie del globo. Y mientras así se modifican los relieves, fórmase también la tierra vegetal; contribuyendo á ello especialmente aquellos fenó menos de descomposición, antes explicados, de las rocas superfi ciales á que llegan los agentes atmosféricos. G l a c ia r e s . — En todas las altas cumbres es tan baja la temperatura, que allí se mantiene perpétuamente la nieve. Cuájase además el agua entre los copos y grietas de su ma sa, formándose aquella grande y maciza cubierta blanca que glaciar ó ventisquero se denomina. El ventisquero se está derritiendo por las partes inferiores á la vez que recibe incremento por las superiores; y mediante este movimiento y el poder de su masa, ayudado de las arenas que aprisiona, pulimenta ó raya, redondea ó fractura las ro cas en que roza; y amontona á sus piés piedras y material. soltándose de vez en cuando algún enorme alud ó avalancha, arrasa un bosque entero, desgaja un peñón ó arruina una mí sera aldea que á su paso se encontrara. De las aguas que se derriten en los ventisqueros toman su origen varios notables ríos. No habrá necesidad de recordar los perennes hielos polares, con los témpanos que de ellos se separan flotando por sus aguas. — Esas heladas masas, y las que en nuestros lagos y ríos también en invierno se forman, arrancan tierra y piedras de las orillas, soltándolas luego allí cerca, llevándolas tal vez á lo lejos. 4 .", Acción biológica. V e g e t a l e s . — La influencia de los vegetales en las forma ciones geológicas, puédese hoy estudiar en las turberas, don de se va produciendo la turba. En terrenos pantanosos cre cen y se suceden, por ej., multitud de plantas, en su mayoría criptógamas. Sus abundantes restos todos en el fondo quedan; y entrando en descomposición, sueltan gas carbónico é hidró geno protocarbonado; y se deposita por residuo la turba. — Un grado más de carbonización en los vegetales es el ligni to. — Y una más fuerte carbonización todavía, ha producido las hullas: cuyos inmensos depósitos, bajo la superficie ente rrados, son la cantidad asombrosa de residuo carbonoso de la copiosísima vegetación de una edad remota, que luego no taremos. — También carbonizaciones, por especiales circunsu se UNIXTRSinADF DE SANTIAGO DE CÜMPOSTLL
62 GEOLOGÍA tancias modificadas, son los demás combustibles minerales antracita y grafito. A n ima l es . — Los moluscos testáceos con sus conchas; otros animalitos microscópicos, desarrollados en número infinito, con sus restos calizos ó silíceos, á formar han llegado extensí simas capas de roca. Los pólipos de pétreo polipero, establecidos de una ribera en la proximidad, han construido paralelamente á ella su mo rada caliza, levantando con esto hasta flor de agua barras y arrecifes. Y algunos de esos pólipos en el seno de los mares de no mu cho fondo, van edificando circular construcción hasta hacerla llegar á fuera. Y entonces la descomposición de la superficie del descomunal polipero, junto con los restos que allí el mar arroja y deposita, convierte aquella formación en tierra vege tal donde los vientos y las aves que la visitan, llevan semillas ■ • Fig. 18. — Isla madrepórica que nacen y vegetan; y viste ya frondosa vegetación y es ha bitable, una nueva isla, de en medio del mar surgida. Tales son las islas madrepóricas (fig. 18), que en el transcurso de geológicos tiempos se han formado, y de las que en el Paci fico algunas varias se encuentran. Con su abundante excremento y restos diferentes que en costas de América, Africa é Islas fueron acumulando nume rosas aves acuáticas, se han llegado á constituir capas terro sas de guano: que sabido es que se explota hoy como activí simo abono. CARACTERES DE LOS TERRENOS Para distinguir los terrenos, á tres especies de caracteres se atiende: á los mineralógicos, á los estratigráfíeos y á los paleontológicos. C a r a c t e r es min e r a l ó g ic o s . — Fúndase el carácter mine
GEOLOGIA 63 ralógico de un terreno, en la naturaleza de los minerales y rocas que lo constituyen. Como llevar suelen las rocas de cada terreno un sello carac terístico, una cierta importancia reviste el carácter mineralógi co. Pero no es generalmente decisivo, porque puede haber las mismas rocas ó parecidas en distintos terrenos, ó pueden variar las de un mismo terreno en las diversas localidades. C a r a c t e r e s es t r a t ig r á pic o s . — D o s disposiciones afecta el material de la Flg. 19, — Estratificación concordante de estratos horisontales (1) corteza terrestre: la una en masa cristalina ó ma ciza (fig. 19-P); la otra en capas, le chos ó bancos, que estratos se denominan (E, en la misma figura). Estratijlcacióii es la manera de estar colocados los estra tos. — Se ocupa en su estudio el ramo que tiene por nombre estratigrafía. Hanse formado los terrenos estratificados por sedimenta ción, ó sea el fenómeno que se verifica cuando las aguas de jan depositar los materiales que llevaban. Puede ser química la sedimentación ó simplemente mecáni ca; según hayan ó no en ella intervenido químicas reacciones. Examínase en los estratos: la orientación ó dirección que lle van respecto de los puntos car dinales; la in clinación que tienen con la ho rizontal; y las re laciones de po sición que guar dan unos con los otros. Formados los estratos en el se no líquido, pode mos decir al en 20 - — Rstratiftcución concordante de estratos ondulados (2) . contrarios: aquí estuvieron ó pasaron aguas. Horizontales, además, y paralelamente sobrepuestos debieron estar todos en su origen. — Mas sucediéndose luego oscilaciones y (1) E, estratos horizontales y paralelos; P, rocas platónicas: las que no están estratificadas. (2) A-B, cerros de una cordillera; C, escavación en un cerro, viendo por ahí también la concordancia; a-b-c-d, estratos ondulados. u
M GEOLOGÍA empujes, levantamientos y hundimientos más ó menos fuertes, catástrofes en fin variadas, fueron removidos los estratos, y se encuentran ahora en las diversas posiciones que brevemente á reseñar vamos: En la estratificación concordante conservan los estratos el paralelismo: ya sean ellos rectos (fig. 19), ya curvos ó sinuo sos (fig. 20). — En la discordante una serie de estratos está in clinada respecto de la serie adjunta (fig. 21). Los estratos que por una parte han sido levantados más que por la otra, están oblicuos ó 'verticales y hasta bruertiFig. ¿L — Estratificación discordante (1) dos. - C uando fue dislocada á la vez toda una parte de su ex tensión, hubo rotura; y siguiendo entonces las capas, se en cuentra la Jalla de pronto. Aunque la colocación y naturaleza de los estratos suministran buenos caracteres para conocer los terrenos, no bastan tampoco muchas veces; teniendo que recurrir ordinariamente á los paleon tológicos, y mejor á las tres especies de caracteres juntos. C a r a c t e r es pa l e o n t o l ó g ic o s . — Dependen éstos de las es pecies de animales y vegetales que habitaron anteriormente el Globo. Los seres orgánicos que poblaron el mundo en remotas edades, señales evidentes de su existencia en las capas de la superficie nos han dejado. Enterrado licando de tal manera, que, habiendo la materia iner te ido sustituyendounapor una sus partí culas orgáni cas, ha queda uno, por ej., en un estrato, se fué su cuerpo petriFig. íí. — Huellas del Labyrinthodon (2) do convertido en una masa mineral, que reviste exactamente su figura, y hasta la contextura conserva á veces. He ahí un jósit. , (1) O s, rocas platónicas; M G, rocas metamórficas; S, estratos levantados; C A, estratos de formación posterior, apoyados en los anteriores y discordantes con ellos. Discordantes son también mucho los dos sistemas de estratos de la pequeña figura del lado. • (2) Ideada ha sido la figura de este animal, que parece ser un gran Batra cio, atendiendo á las huellas y algunos restos que dejó en el terreno triásico,
GEOLOGÍA 6f) Por. fósil se entiende, pues, especialmente aquellos cuer pos de animales ó de vegetales anteriores á la época actual, que, enterrados en los estratos, se encuentran total ó parcial mente mineralizados. Otras señales y vestigios de su existencia han dejado los antiquísimos seres. Tales los moldes, impresiones y coprolilos. Molde es el mineral que lleva grabada la figura externa de un cuerpo orgánico ó la interna de alguna cavidad suya. Se consolidó, verbigracia, materia mineral dentro del hueco de una concha: la masa consolidada resulta un molde, que lleva la figura exacta del interior de la cavidad. Impresión ó huella es la marca que de alguna de sus par tes dejó un ser orgánico en un lugar blando, que, endurecién dose después y quedándose cubierto, se ha conservado (fi gura 22). Coprolitos (l) son excrementos petrificados. La Paleontología (2) se dedica al estudio de los fósiles. Un gran valor se concede á los fósiles para la determinación de los terrenos, porque cada uno de éstos suele tenerlos caracte rísticos. La paleontología, rama reciente de la también reciente cien cia geológica, se está todavía constituyendo y no puede dar por definitivas sus conclusiones. — Apuntamos, sin embargo, á conti nuación algunas de las que llevan mayor fundamento ó son más generalmente admitidas: La duración de varias especies en los periodos geológicos ha sido limitada. Las faunas y floras fósiles ofrecen mayor diversidad de for mas y organización más complicada, cuanto más recientes. La naturaleza de las faunas y Horas parece revelar que duran te los tiempos geológicos ha habido cambios de temperatura en la superficie del Globo. El área de los fósiles es más uniforme y vasta que la de las ac tuales especies. Los seres antiguos estaban organizados según el mismo plan que los modernos; y debían por lo tanto sus funciones ser las mis mas que las de éstos. Los terrenos contemporáneos poseen fósiles iguales. La fauna y la Hora de cada terreno tienen en conjunto un aire especial y distintivo, etc. Determínase la especie de los fósiles, atendiendo á los mis mos caracteres y reglas por que se determinan las especies existentes que hemos visto en zoología y botánica. — Y al re- (1) De kopros, excremento, y lithos, piedra. (2) De palaios, antiguo, on-ontos. ser, y logoa, tratado. 5 ■ * se L'NIVTRSIDADE DE SANTIAGO u
66 GEOLOGÍA cogerlos, no sólo se ha de examinar su posición ó manera de estar colocados en el terreno, sino que también su abundan cia ó escasez, y si se presentan enteros, fracturados, etc. To do esto junto con las irregularidades observadas en los estra tos, puede conducir al descubrimiento de las causas de los transtornos y de la antigüedad del terreno. Fauna y flora fósil de un terreno es el conjunto de fósiles de los animales y vegetales que vivieron en la época en que aquél se formara. Clasificando las épocas geológicas por los fósiles que las caracterizan, hácense las.siguientes cinco épocas paleontoló gicas: 1 . a T r il o b ít ic a : en la que se encuentran los Crustáceos lla mados Trilobitcs, y además Peces y plantas tropi cales. 2 . a M eg a l o sá u r ic a : con grandes Kcptilcs, Marsupiales y Moluscos. 3 . a P a l eo t ér ic a : de grandes Paquidermos. 4 . a E l ef a n t in a : Elefantes. 5 . a H is t ó r ic a : de la que no hay fósiles, y en que viven las especies actuales. ' . Dejando á un lado el antiguo tema de ver en los fósiles meros caprichos ó juegos de la nat uralesa, no hemos de pensar tampo co que fuesen creados tal y como se hallan; sino que son, como dijimos antes, mineralizaciones de cuerpos orgánicos. CLASIFICACIÓN DE LOS TERRENOS Haremos de los terrenos, para nuestro elemental estudio, la siguiente sencilla clasificación, delineada según las que han sido presentadas por la generalidad de los geólogos: ÉPOCAS FÓSILES CARACTERÍSTICOS Moderna ...... De ésta no hay fósiles hechos. Ai ven las especies actuales. Cuaternaria. Elefantes. 'N ept ú n ic o s .* T er c ia r ia ..... Grandes Paquidermos. \Secundaria.. Grandes Saurios, ciertos MoI i luscos. ■ Terrenos.. iFrimar/a ....... Plantas del carbón, Peces, I I Trilobites. P l u t ó n ic o s ........................ Sin fósiles. Las siguientes figuras (23 y 24) darán idea de la colocación de los terrenos y orden de formaciones y fósiles correspondientes. S( univer sid DE SANT1A. DL CÜMP ” u
GEOLOGÍA 67 TERRENOS PLUTÓNICOS Los terrenos plutóiücos, también llamados ígneos, están constituidos por masa mineral no estratificada y carecen de todo indicio orgánico. Atribúyese su formación al enfriamiento de la superficie del núcleo pastoso, y al de las materias arrojadas en las erup' ciones. Divídense en dos sistemas: antiguo y volcánico. Sistema antiguo ó cristalino. — Es el conjunto de terre nos de cristalina masa, debidos al primer enfriamiento de la superficie pastosa. Cristalizaron entonces lentamente, bajo la enorme presión de aquella pesadísima atmósfera y de las pri meras aguas que recibían. Formaron la primitiva envoltura sólida del globo y el cimiento en que descansan los terrenos sucesivos. Por levantamientos han sobresalido después en varios puntos, presentándose ahora en elevadas cordilleras que se alzan entre los sedimentarios. Están constituidos principalmente por los granitos, y tam bién por pórfidos. P Fig. 23, — Sección vertical imaginaria ele la cortesa terrestre (1) G r a n it o s . — Las principales rocas graníticas son: el grani to común, la protogina , la sienita y la pegmatita. El granito común ó piedra berroqueña es roca fanerógena, compuesta de cuarzo, mica y ortosa. Tiene una especial estructura granugienta-cristalina; y gris ó rojo-amarillento el color en su conjunto, Localidades. — Forma el núcleo ó la masa entera de varias cordilleras, como los Pirineos, Somosierra, Guadarrama. Aplicaciones. — Es la piedra en muchos lugares empleada para (1) M, mar; II, terreno terciario; III, secundario; IV, primario; V, volcáni co; VI, antiguo. — 2, terciario; 3, cretáceo; 4, jurásico; 5, triásico; 6, pérmico; 7, carbonífero: 8, devónico; O; silúrico; 10, granítico; U, lávico; 12, basáltico, ' se CNIVERSIDADE DE SAN I'IAGO DE COMPOS I LLA u
68 GEOLOGÍA Fig. 24. — Orden de terrenos y fósiles caructeristicos de cada piso Cristalino Epoca aclial Errático llilurial li l'lioceno .Mioceno ERCIARIA Eoceno Cretáceo Jurásico Triásico SECUNDARIA 1 ‘ crmico Carbonífero ÜMARIA Perón ico ÉPOCA Silúrico Metamóripo Núcleo pas toso. u
GBOLOGÍA /a rrentes á su desembocadura, y cubiertos luego de mineral, se car bonizaba produciendo los grandes depósitos de hulla, que tan úti les nos son ahora (fig. 28). T er r e n o pé r mic o . — Formados los hulliíeios tci icnos, su frieron hundimiento; siendo por lo tanto anegados poi las aguas, que sobre ellos depositaron la capa pennú a , compues ta de calizas, pizarras y areniscas. , , Entre sus plantas vivieron Coniferas. A éntrelos anima les, muchos Peces, como el Paléonisco (fig. 29), presentán dose por vez primera alguno de los grandes Reptiles, por ejemplo el Protcrosauro (fig. 30). Fig. 30. — PmteroBauru» Speneri Abundantes minas de diferentes metales se encuentran en los terrenos de estos cuatro últimos pisos; y en los de Logros.án, fosforita.-Los suelos que dan á la agricultura son buenos ó malos según las rocas de cuya descomposición provienen. Epoca sectifLciaria. Dieron fin al anterior periodo grandes levantamientos y trans tornos, que sacaron fuera muchos te rrenos que habían sido fondo de los ma res, y con éstos cubrieron otros que en seco habían estado. Las rocas de que principalmente están compuestos los terrenos secun darios, son calizas, margas, arcillas, areniscas, arenas y conglomerados. La fauna de esta época, llamada también mesozoica (1), es notabilísi ma. En ella se presentaron manifies Fig. 31. — Ammonites nodosus tamente las Aves y Quelonios; y también algún Mamífero (1) Viene & significar este término época media de los animales. Bel gr. mesoe, medib, y coon, animal.
76 GEOLOGÍA marsupial. — Hay moluscos Ammouites (fig. 31), etc. — Pero sobre todo lo que la caracteriza, son los grandes Saurios. El enorme Ictiosauro \\\ de una especial organización entre Fig 32. PlesioRauro, Ictioeawo y Pterodáctilo fósiles del terreno jurásico) pez y cocodrilo, y el Plesiosauro (2), aún de mayor tamaño, y cuyo cuello una larga serpiente parecía, se removían por aquellas aguas; y el volador Pterodáctilo (3) batía los aires con su ala de murciélago, ó se arras traba como reptil, ó trepaba tam bién, y hasta nadar podía. Raros animales éstos que dan á la fauna secundaria un muy singular aspec to (fig. 32). — Y entre otros fósiles de su sistema cretáceo se encuentra el molusco que nuestro geólogo Landerer dedicó al gran Pío IX (fig. 33). La flora no ofrece en general las gigantescas formas del periodo an terior; y cuenta en ella algunas Co niferas. Fig. B3.-Natica Pii Noni Land Eli IOS tCCS SÍStemaS de IrÍásÍCO, jurásico y cretáceo^ dividen los geólogos los terrenos secun darios. Se encuentran en ellos mármoles y piedras litográficas, mar gas, lignito y metales. — Los suelos vegetales á que dan origen son buenos si los forman la arcilla ó marga, y malos si predo mina la creta. if (1) De ichthyg, pez, y Ratitas, lagarto. (2) De plesios, vecino ó afine, y sattroR, lagarto. 3) De Pteron, ala, 5' rtnctyloR, dedo.
tíEOLOGÍA Época, terciaria Sobre los terrenos del piso anterior se depositaron los ter ciarios, que por esto llevan también el nombre de supracretáceos. Pusieron término á la época secundaria grandes levantamien tos de montañas, entre ellas los Pirineos: que dieron un nuevo aspecto á la faz terrestre. Consumida ya también gran cantidad de agua en la formación de las anteriores rocas y pronunciados en la superficie numerosos levantamientos, quedó mucho más i e ducida la extensión de los mares y más dilatada la paite seca. Adquirió pues mayor predo minio la vida terrestre. — La temperatura exterior que, á causa del predominio del ca lor central había sido alta y uniforme, se sustraía ya ahora, con la gruesa corteza hecha, á la intluencia de ese calor, y Viniendo á depen der del sol exclusivamente, empezaron á señalarse los climas y estaciones y á co ronar las cumbres las pri meras nieves é hielos. Las rocas de los terrenos terciarios componentes, Fig. 34. — Palmacites Luvutnonis son: arenas, conglomerados, arcillas, silex molar, calizas y lalun. El nombre de falún se ha dado á la roca formada poi una mezcla de fragmentos de concha con arena y caliza ó arcilla. La flora de esta época, may análoga á lá actual, cuenta con numerosos representantes de todas las clases vegetales. Fig. 35, — Polentherium maynum Presentamos de sus hermosas Palmas, una hoja de Palmacttes (fig. 34). u se UNIVERSfDADF DF SANTIAGO DL COMFOSTE
78 GEOLOGÍA En la fauna aparecen ya los Monos con la mayor parte de los órdenes de Mamíferos y demás clases. — Son notabilísimos los fósiles Nummulites del tipo Heteromorfos; y característi cos los de grandes Paquidermos. De entre éstos hay que hacer particular mención del Paleoterio (fig. 35) y Anoplotcrio (íiZ> c Fig. :)6. — Fauna de la época terciaría (1) gura 36); y no dejar de citar los Proboscídeos Diiiotcrio (figu ra 37) y Mastodonte (fig. 38). Dhndense en tres pisos los terrenos terciarios: el inferior ó eoceno, que es el numnudítico; el medio ó mioceno, el del falún; y el superior ó plioceno. Fig. 37, — Dinotherium giganteum En estos terrenos se explotan mármoles, piedras de construc ción y de molino, yeso, sal y lignito. — Suelen ser excelentes los suelos vegetales que forman. Época cxia.tema.ria. Los materiales de la cuaternaria época son arenas, cantos redondeados ó angulosos procedentes de anteriores terrenos, conglomerados, arcillas y légamos. . (1) p, Pakcotherium magnnm; a, Anoplotherium; c, Crocodilus. S( U^IXTR-SID/ DF SANTIAC u
GEOLOGÍA "O Entrando en esta notabilísima época, en que se destaca ban ya sin muy grandes diferencias de configuración los ac tuales continentes, sobrevino en el hemisferio boreal un frío intensísimo, un periodo glciciol (!)• A los montes íueron cu biertos de inmensa capa de hielo, y extendiéronse por los va lles desde las cumbres inconmensurables glaciares, que á muy lejanas distancias transportaron,enormes cantos y peñascos erráticos estriando á la vez las rocas sobre que resbalaban, y acumularon en las faldas gravas y pedruscos. Y sobrevino después el colosal levantamiento de los An des; con los consiguientes cataclismos. Y lluvias espantosas é inmensa inundación: cuyas aguas removiéronlo todo, y de jaron en los valles y alturas los grandes depósitos especiales, Fig. 38. — Mastodonte con yn molar que designan los geólogos con los nombres de diluvium ó/ornmciÓH diluvial. Estas diluviales formaciones, compuestas de arcilla, de légamo, de arena, etc., rellenaron varias oque dades naturales, que se llaman hoy grutas ó cavernas hue sosas porque revueltos en su depósito cncuéntranse muchos huesos mezclados de Carniceros, Roedores, Paquideimos, Rumiantés, etc. La flora cuaternaria muy semejante era á la actual. También la fauna: entre cuyas especies fósiles llama la atención el Mamuiut, Elcphas priniigeuius; el Oso de las caveruas, Ursas spelaus Blum.; el Ursas giganteas y la Hyicna spelcea; el colosal Ciervo de grandes astas. Cervus wegaccros; y los desdentados Glyptodon clavipes y celebérri- (1) Esto se deduce del transporte de los grandes cantos errAticos deteste te rreno, y de los demás fenómenos propios de los glaciares, que bien señaladas dejaron s.us huellan. se UNIVERSIDADE DE SAN TIAGO DL COMEOS I LLA
80 GEOLOGÍA mo Megaicrio, Mcgatherium Cimerii (ñg. 38), entrambos hallados en América; y el Megalomsc (tig. 39), etc. Fig. 38. — Megaterio Y esta cuaternaria época es la que fué, al parecer, tan se ñaladamente favorecida con la creación del H o mb r e . ■ Fig. 39. — Megatonix Jeffersoni Dan en general tierras muy feraces los depósitos diluviales. — \ riquísimos veneros se encuentran en ellos de piedras precio sas, de oro y de platino. Y hay también lignito y turba, etc. Época moderna Las formaciones que se verifican desde la época cuaterna ria, van constituyendo los terrenos modernos: entre los cua les pueden hallarse restos de los seres hoy vivientes, y obje tos, utensilios ó monumentos de la industria humana. se VNIXTRSfDAOM DE SANT1AG 1 u
GEOLOGÍA 81 Las principales formaciones modernas son: las madrepó ricas, debidas á las Madréporas, muy abundantes en la Oceania; la turbosa , donde se acumula turba; la detrítica, aglo meración de detritus, 6 sean fragmentos de anteriores rocas; la aluvial ó de aluvión, materiales que aglomeran las aguas en sus cauces, orillas y desembocaduras; la tobácea, depósi tos de tobas, es decir, sedimentos de caliza que deja preci pitar el agua; la tierra vegetal, que se va produciendo; las aglomeraciones de piedras desprendidas de los montes; los légamos y conglomerados, etc. La fauna y la flora que el mundo pueblan en esta época, son, — no hay necesidad de decirlo, — las que en Zoogralia y Fitografía se describen, Geogenia 1. En el principio crió Dios el cielo y la tierra. 2. l2a tierra empero estaba informe y vacia, y las tinie blas cubrían la sñperjicie del abismo: y el espirita de Dios se movía sobre las aguas. 3. Dijo pues Dios: Sea he cha la las. Y la las quedó he cha. 4. Y vió Dios que la tus era buena: y dividió la lus de las tinieblas. 5. A la las la llamó di a, y á las tinieblas noche: y así de la tarde aquella y de la mañana siguiente, resultó el primer dia. . . 6. Dijo asimismo Dios: Ha ya un jirmamento ó una gran de extensión en medio de las aguas: que separe unas aguas de otras. 7. E hiso Dios el jirmamen to, y separó las aguas que es taban debajo del jirmamento, de aquellas que estaban sobre el jirmamento. Y quedó hecho asi. 8. Y al jirmamento llamó le Dios cielo. Con lo que de tar de y de mañana, se cumplió el dia segundo. 9. Dijo también Dios: Re únanse en un ! ugar lasaguas, que están debajo del cielo: y aparesca lo árido ó seco, y asi se hizo. - t> 10. Y al elemento árido dióle Dios el nombre de Tierra, y á las aguas reunidas laslla- ‘ mó Mares. Y vió Dios que lo hecho estaba bueno. 11. Dijo asimismo: Pro duzca la tierra yerba verde y que dé simiente, y plantas fructíferas que den fruto con forme á su especie, y conten gan en si mismas su simiente sóbrela tierra. Y asi se hizo. 12. Con lo que produjo la tierra yerba verde, y que da si miente según su especie, y ár boles que dan fruto, de los cua les cada uno tiene su propia semilla según la especie suya. Y vió Dios que la cosa era buena. 13. Y de la tarde y maña na resultó el dia tercero. 14. Dijo desp ués Dios: Ha • va lumbreras ó cuerpos lumi nosos en el jirmamento del cie lo, que distingan el dia y la noche, y señalen los tiempos ó las estaciones, los dias y los años, 15. A fm de que brillen en el jirmamento del cielo,y alum bren la tierra. Yfué hecho asi. 16. Hizo pues Dios dos grandes lumbreras: la lum brera mavor, para que presi diese al día; y la lumbrera me nor, para presidir á la noche: y hizo las estrellas. se UNIVERS1DADF DF. SANTIAGO DE COM POS I LLA u
82 GEOLOGÍA 17. Y colocólas en el Jir- 'mamento ó extensión del cielo, para que resplandeciesen so bre la tierra, 18. Y presidiesen al di a v d la noche, y separasen la his de las tinieblas. Yvió Dios que la cosa era buena. 19. Con lo que de tarde v mañana, resultó el día cuarto. 20. Dijo también Dios: Produscan las aguas reptiles animados que vivan en el ag ua, y aves que vuelen sobre la tie rra debajo del firmamento del cielo. 21. Crió pues Dios los gran des peces, y todos los anima les que viven y se mueven, pro ducidos por "las aguas según sus especies, y asimismo todo volátil según su género. Y vió Dios que lo hecho era bueno. 22. Y bendijolos, diciendo: Creced, y multiplicaos, y hen chid las aguas del mar:y mul tipliqúense las aves sobre la tierra. 23. Con lo que de la tarde y mañana, resultó el día quintó. 24. Dijo todavía Dios: Pro • dusca la tierra animales vi vientes en cada género, ani males domésticos, reptiles, y bestias silvestres de la tierra según sus especies. Y fué he cho asi, 25. Hiso pues Dios las bes tias silvestres de la tierra se gún sus especies, y los anima* les domésticos, y todo reptil terrestre según su especie. Y vióDios que lo hecho era bueno. 26. Y por fin dijo: Haga mos al hombre á imagen y semejanaa nuestra;y (tomihe d los peces del mar, y d las a-ves del cielo, y á las bestias, v d to da la tierra, y d todo reptil que se mueve sobre la tierra. 27. Crió pues Dios al hom- . bre d imagen suya: d imagen de Dios le crió: criólos varón v hembra. 28. Y echóles Dios su ben dición, y dijo: Creced y multi plicaos, y henchid la tierra, v enseñoreaos de ella,y dominad á los peces del mar, y d las aves del cielo,y d todos los animales que se mueven sobre la tierra. 29. Yañadió Dios: Ved que os he dado todas las yerbas las cuales producen simiente so bre la tierra, y lodos los árbo les los cuales tienen en si mis mos simiente de su especie, para que os sirvan de afimen tó d vosotros; 30. Y d todos los animales de la tierra, y d todas las aves del cielo,y a todos cuantos ani males vivientes se mueven so bre la tierra, á Jin de que ten gan que comer. Y asi se hiso. 31. Y vi ó Dios todas las co sas que había hecho: y eran en gran manera buenas. Con lo quédela larde y déla maña na, se formó el día. sexto. G én e sis , I. _ l al es el capítulo de la Escritura en que inspirado Moisés, con frases populares, aunque de sublime estilo, anuncia el origen y principio de las cosas; narra los sucesos culminantes de la mara villa grandiosísima de la creación. Reasumiéndolo, diremos con el Fleury: Hizo Dios el mundo de nada, por su palabra, por su vo luntad y para su gloria. Le hiso en seis días. El primero crió el cielo y la tierra; en seguida la lus. El segundo crió el firmamento , al cual llamó cielo. El tercero separó el agua y la tiei ra c hiso producir á ésta toda especie de plantas. El cuarto crió el sol, la luna y las estrellas. El quinto formó la 5 aves del arre y los peces del mar. El sexto hiso los ani males terrestres, y formó al honibre d su imagen. El sép-: timo descansó Dios. u
GEOLOGÍA 83 He ahí, pues, la creación: he ahí las vicisitudes por qué atra vesó la Tierra, y los acontecimientos más señalados que se veri ficaron. Esta es la verdad de lo que ha pasado. Es lo que de fijo sabemos, porque por Dios mismo nos ha sido revelado. , La interpretación y exposición de la palabra revelada corres ponden á la Iglesia Católica, que la explica y la aclara con sus Santos Padres y sus Doctores. Y la Ciencia paga su tributo á la Religión y á la verdad, ofre ciendo las adquisiciones y adelantos que á la inteligencia de aqué lla contribuir puedan. La Ciencia, la verdadera Ciencia, conforme está y estará siempre con la Sagrada Escritura. Es ésta la verdad revelada; y no puede dejar de coincidir con ella cuanto de real y seguro al cance la Ciencia: que, como tal, tiene por objeto la adquisición de la verdad. Cada conquista que ella haga, cada descubrimiento que consi ga, no dejará de estar en concordancia con lo en la Biblia consig nado; y podrá servir acaso para ampliar algún pasaje ó dar des arrollo á algún punto. Trazó Moisés las líneas generales y salien tes del extenso cuadro; la Ciencia podrá tal vez delinear algunos pormenores. Poco, muy poco ha alcanzado aún de suyo la ciencia geológi ca. Puras hipótesis y teorías más ó menos presumibles ó proba bles constituyen casi todo lo que ha podido establecer en Geogenia. — De esas mil teorías é hipótesis podrán ser en consideración tomadas, y acaso sean verdaderas, las que en consonancia con la Biblia estén: pero cualquiera que se oponga ó en lo más insigni ficante contradiga á ésta, falsa habrá de ser é inadmisible. Veamos lo que nos enseña la Biblia Santa. Veamos también lo que la ciencia geológica sabe, y lo que presume y opina. ORIGEN DEL MUNDO En el principio crió Dios el cielo y la tierra. Patentizada está aquí la verdad profundamente filosófica del origen de las cosas y de los tiempos. Sólo Dios existía des de la eternidad. El universo mundo comenzó á ser entonces, en el principio, que al Eterno plugo dar la existencia hacién dolo todo de nada. Llamado al ser por un simplicísimo ac to del poder creador del Omnipotente, surge de la nada el mundo. La. tierra empero estaba informe y vacia: con lo cual tiende á suponer la ciencia geológica actual, que en aquel primer memo rable acto fué creada la materia en estado atómico é inerte, com pletamente disgregada y suelta, como inmensidad de átomos sin cohesión, diseminados por el espacio. Y que esta informe masa, privada de todo calor, luz y movimiento, estaba absolutamente fría, negra, en quietud completa: pues las tinieblas cubrían la superficie del abismo. u
GEOLOGÍA 84 Mas el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. En aquella caótica masa obraba el Espíritu Divino, comunicándole la fuersa, la virtud que había de ser la causa de su movimiento y energía. Dijo I>ues Dios: Sea hecha la lus. Y la lus quedó hecha. Y la antes informe é inerte masase iluminó, y brilló, y despidió claridad; y se hinchó de calor; y rompió en movimiento. Ya no es un caos; ya no está en silencio y en soledad y en quietud espantosos. Muévese ya aquella inmensidad de materia, y vi bra, y brilla, y fulgura. La Palabra del Eterno hace estallar en sus mil fenómenos la tensión enorme, la colosal energía, que le infundiera el Espíritu Divino. — Momento sublime! Ma ravilloso portento aquel en que al jiat lux, del informe caos de la materia inerte surgen de pronto, cual deslumbrante decora ción con todos sus fenómenos y manifestaciones, la luz, el ca lor, la electricidad, el movimiento, la gravitación! HIPÓTESIS DE LAPLACE La hipótesis de Laplace, que no contradice al parecer á la Bi blia, aunque tampoco por ésta se ve confirmada, puede tomarse para hacer una suposición de cómo estaba la materia en aquellos primeros cosmológicos tiempos. Sienta Laplace la teoría de que formaba la materia entonces una inmensa nebulosa, ó masa aeriforme sutilísima, cuyos frag mentos desprendidos, constituyeron los diferentes sistemas de as tros (1). Según ella fué nuestro sistema planetario una de las nebulosas desgajadas: nebulosa dotada de altísima temperatura, que ocu pando la extensión desde nuestro Sol hasta su último planeta, gi raba con vertiginosa rapidez al rededor de su eje. Enfriábase lentamente perdiendo calor en el frío espacio, mientras que, por causa de la rotación, se aplanaba por los polos y ensanchaba en el ecuador. Crecía con esto la fuerza centrífuga de las partes super ficiales más distantes del eje; y cuando esta fuerza vencía la de atracción de la masa, separábase un anillo en el plano del ecua dor, y otro anillo después, y después otro anillo. Siguieron algu nos de estos anillos en esta forma (como los de Saturno); ó se agrupó la materia de cada uno al rededor de su centro de atrac ción, constituyendo masas aisladas; que, girando también sobre sí mismas, seguían andando al rededor de la central. Las nebulosas parciales emitieron á su vez anillos, que se cons tituían en nebulosas menores. Y el globo central aislado, que de la primitiva nebuluosa que dó, sería el Sol; de las parciales primeramente desprendidas, re tí) Los telescopios nos revelan la existencia, en las profundidades del espa cio, de extensísimas masas que parece que tienen la constitución que se asigna á las nebulosas. — Y ha de tomarse en cuenta que atendida la fabulosa distan cia á qne están de nosotros, y á lo que tarda, por lo tanto, sn luz en llegar, lo que hoy en ellas observamos, es lo que les pasaba muchos siglos há.
GEOLOGÍA 91 Combatido habernos la teoría evolucionista en nombre de la Ciencia: porque todo tiende á demostrar la fijeza de las especies, y nada de fundamento se ve en suponer lo contra rio. Por motivos religiosos y en conciencia, nada impediría admitir la transformación de los vegetales y animales, con tnl que se excluyera al Hombre: que de éste uo se puede dudar que es de creacióu particular y directa. Si el suponer el tránsito gradual de un ser orgánico que se transforma en otro, se tomase como una mera teoría ó modo de explicar la aparición sucesiva de las floras y de las faunas, una de las hipótesis podría ser de las más ó menos atrevidas, de las más ó menos aventuradas, que no contradi ría de una manera absoluta la verdad revelada. Contemplar empero la creación de las especies , lo más sencillo y más grandioso nos parece. — Creemos, pues, cierta la inmutabili dad de las especies y su creación. Tanto más, cuanto leemos estas palabras del Señor: Produsca la tierra yerba -verde y que dé simiente... Con lo que produjo la tierra yerba -verde, y que da simiente según su especie, y árboles que dan fruto, de los cuales cada uno tiene su propia semilla se gún la especie suya. Y después leemos todavía: Produsca la tierra animales -vi-vientes en cada género, animales do mésticos, reptiles, y bestias silvestres de la tierra según sus especies. Hiso pues Dios las bestias silvestres de la tierra según sus especies, etc. En cuyas frases parécenos ver se ñaladas la distinción y permanencia específicas de los seres. . Tocante al Hombre, duda alguna caber no puede, ni incer tidumbre. Fijamente sabemos que no proviene de ningún otro ser orgánico, y que ha sido directamente creado, y lo sabemos por más altas razones que las mismas demostraciones mate máticas. Aquellas facultades superiores de éste, razón, voluntad, que son inorgánicas y de ningún órgano ni del cuerpo depen den, provenir no podrían de orgánica evolución, por más que se la supusiera hasta el supremo grado de perfección llevada. Nosotros, los que, gracias infinitas á Dios, en la Verdadera Iglesia estamos, tenemos de la creación del Hombre absoluta certeza y seguridad: porque la verdad poseemos en sus ense ñanzas y en la revelación, de que es depositaría. Y respecto de eso, está escrito: Et creavit Deus hominem ad imaginem suam. Dios, Dios mismo, creó pues al Hombre; y á su imagen y semejanza lo creó. Y ser de menos no podía, existiendo en el Eterno el misterioso designio de revestirse con la humanidad en la persona de su mismo Hijo. ¿Y no había de crear El mismo con predilección al Hombre! Al Hombre, de cuya desse UNIVLKSIDAÜL DF SANTIAGO DE COMPOSTELA u
92 GEOLOGÍA cendencia nacería Aquél, en quién á la naturaleza humatia estaría unida la divina naturaleza: Aquél, que es el objeto de las eternas complacencias: Aquél, ante quién se humillan el empíreo y el averno: Aquél, que es el objeto, término y fin de toda la creación, y por quien todas las cosas han sido he chas: Aquél, que adoramos y servimos nosotros, JESUCRIS TO, S eñ o r n u est r o ! .....
ÍNDICE División y categorías de los seres naturales. . El Hombre ............................................................... 7 ORGANIZACIÓN DEL CUERPO HUMANO. . . . . 8 Organos de relación: — Aparato motor. — Aparato sensi tivo. — Sentidos exteriores. — Aparato vocal. — Órga nos de nutrición. — Aparato digestivo. — Aparato res piratorio. — Aparato circulatorio. — Aparato secre torio ................................................................................ DE LA VIDA HUMANA. — Vida de relación: — Funciones del aparato motor. — Funciones del aparato sensitivo. — Funciones de los órganos de los sentidos. — Sensibi lidad. — Inteligencia. — Facultades del hombre. — Vo luntad. — Medios de expresión. — Sueño. ...... 30 Vida orgánica: — Digestión . — Absorción.-Circulación . — Respiración. — Secreción.-Nutrición.-Calorificación. 47 Funciones de aumentación: — Nacimiento y desarrollo. — Edades. — Temperamentos. — Razas. — Muerte. . . 67 HIGIENE. — Higiene general. — Movimientos.-Locomocio nes. — Actitudes. — Sentidos exteriores: — De la vista. — Del oido. — Del olfato. — Del gusto. — Del tacto. — Sen saciones internas. — Sentidos interiores. — Sentimientos y pasiones. — Instintos. — Voluntad. — Fonacia.-Sucfto. 77 De las funciones de nutrición. — Comestibles. — Prepara ción de los alimeritos. — Bebidas. — Régimen alimenti cio. — Comidas y digestión. — Absorción. — Circula ción. — Respiración. — Habitaciones. — Nutrición. — Ca lorificación. — Secreciones de la piel. — Excreciones. — Epidemias. . . . : ............................................... .124 Higiene especial. — Climas . — Estaciones. — Edades. — Se xo. — Temperamento . — Herencia . — Hábitos. — Profe siones. — Muerte ................................................................ Epílogo ...................................................................................... 181 ZOOLOGÍA Generalidades de los animales. .• .................................. 184 Taxonomía ...................................................................................... 188 Zóografía ......................................................................................... 193 Tipo l.° Vertebrados. . . ................................................... 194 Clase 1. a , Mamíferos: — Orden 1 .°, Monos. — Or den 2.°, Queirópteros. — Orden 3.°, Insectívoros. — Or den 4.°, Carniceros ó Fieras. — Orden 5.°, Pinnipedos. • — Orden 6.°, Roedores. — Orden 7.°, Desdentados. — Orden 8.°, Proboscideos. — Orden 9.°, Paquidermos, — Orden 10, Monodáctilos. — Orden 11, Rumiantes. — Or den 12, Sirenios.--Orden 13, Cetáceos.--Orden 14. Mar supiales. — Orden 15, Monotremas .................................. 194 Clase 2. a Aves: — Orden l.° Prensoras. — Orden 2.° Ra paces^ — Orden 3.° Trepadoras. — Orden 4.° Pájaros. — u
ÍNDICE Pigimg Orden 5.° Palomas. — Orden 6.° Gallinas. — Orden 7.° Corredoras. — Orden 8.° Zancudas. — Orden 9.° Palmí pedas .................................................................................. 230 Clase 3. a Reptiles: — Orden l.° Quelonios. — Orden 2.° Emidosauros. — Orden 3.° Saurios. — Orden 4.° Ofidios. 259 Clase 4. a Batracios:-Orden l.° Apodos. — Orden 2.° Anuros.-Orden 3.° Urodelos.-Orden 4.° Perennibránquios ....................................................................... 271 Clase 5. a Peces: — Orden l.° Acantopterigios. — Orden 2,° Malacopterigios abdominales. — Orden 3.° Mala* copteriglos sub-branquiales. — Orden 4.° Malacopteri gios ápodos. — Orden 5.° Lofobranquios. — Orden 6.° Plectognatos.-Orden 7.° Esturiones.-Orden 8.° Selacios. — Orden 9.° Ciclóstomas ..................................... 275 Tipo 2.° Anillados .................................................................. 290 Sub-tipo l.° Arthrópodos ...................................................... 290 Clase 1. a Hexápodps: — Orden l.° Coleópteros. — Orden 2. a Ortópteros. — Orden 3.° Neurópteros. — Orden 4.° Himenópteros. — Orden 5.° Lepidópteros. — Orden 6.° Hemípteros. — Orden 7.° Dípteros. — Orden 8.° Afanípteros. — Orden 9.° Anopluros. — Orden 10, Tisanuros. 291 Clase 2. a Miriápodos: — Orden l.° Quilognatos. — Orden 2.° Quilópodos ................................. “ ......................... 321 Clase 3. a Arácnidos: — Orden 1 .°Pulmonares. — Or den 2.° Traqueales ........................................................ 322 Clase 4. a Crustáceos: — Sub-clase 1. a Jifosuros. — Sub clase 2. a Podoftalmos. — Sub-clase 3. a Hedrioftalmos. — Sub-clase 4. a Entomostráceos ......................................... 327 Sub-tipo 2.° Gusanos ............................................................... 331 Clase 1. a Anélidos ................................................................... 331 Clase 2. a Sistólidos .................................................................. 332 Clase 3. a Helmintos ................................................................ 333 Tipo 3.° Moluscos .................................................................... 336 Clase 1. a Cefalópodos ............................................................. 338 Clase 2. a Gasterópodos ...................................................... ........ Clase 3. a Pterópodos .............................................................. 345 Clase 4. a Acéfalos .................................................................. 345 Tipo 4.° Radiados ................................................................... 348 Clase 1. a Equinodermos ......................................................... 349 Clase 2. a Pólipos ................................................................. ..... Tipo 5.° Heteromorfos. . ■ .............................................. 355 Geografía zoológica ......................................... BOTÁNICA. Anatomía general ....................................................................... 3 Anatomía descriptiva. órganos de nutrición: — Tallo. — Raíz. — Hojas. — Yemas. 7 Órganos de reproducción: — Flor en general. — Inflores cencia. — Cáliz. — Corola. — Androceo. — Disco. — Gino- -^ceo. — Simetría de la Flor. — Fruto. — Clasificación de los frutos. ............................................................ , 19 UNÍVF.RS1D DE SANTIA u
■■ ' x ÜÍk'" ín d ic e PígmaR Vida de las plantas. Funciones de nutrición: — Absorción. — Curso de la savia. — Respiración. — Exhalación. — Asimilación. — Se creción .................................................................................. Funciones de aumentación: — Crecimiento ............................... 44 Funciones de reproducción: — Fecundación. — Madura ción. — Diseminación. — Germinación ........................ 46 Movimiento de las plantas .............................................. 51 Muerte de los vegetales ..................................................... 52 Taxonomía botánica ..................................................................... 52 Fitografía. Plantas fanerógamas. — Clase 1. a Dicotiledóneas. . . 53 Sub-clase 1. a talamifloras: — Papaveráceas. — Crucife ras. — Cariofileas. — Malváceas. — Auranciáceas. -Ampelideas ................................................................................. >4 Sub-clase 2. a Calicifloras: — Leguminosas. — Rosáceas. — Amigdáleas-.Pomáceas." Cucurbitáceas. -Umbelí feras. — Compuestas .............................................................. 57 Sub-clase 3. a Corolifloras: — Oleáceas. — Convolvulá ceas. — Solanáceas. — Labiadas .................................... 61 Sub-clase 4. a Monoclamídeas: — Moréas. — Cupulíferas. — Abietíneas. — Cupresíneas. . , .................................. 64 Clase 2. a Monocotiledóneas: — Irídeas. — Liliáceas.-Pal mas. — Gramineas ......................................................... 66 Plantas criptógamas ................................................................ 69 Clase 1. a Eteógamas: — Heléchos. — Musgos» ......................... 69 Clase 2. a Anfígamas: — Liqúenes. — Hongos y Algas. . 70 Geografía botánica ......................................................................... 73 MINERALOGÍA. Tratado de los caracteres.-Caracteres geométricos, me cánicos, ópticos, magnéticos, eléctricos y sensibles. 33 Caracteres químicos. ............................................................. 16 Taxonomía mineralógica ........................................................ 21 Descripción de minerales. — Clase 1. a Acidos libres. . . 22 Clase 2. a Metales heterópsidos ........................................ 24 Clase 3. a Metales autópsidps .................................................. 35 Case 4. a Combustibles no metálicos ................................ 45 GEOLOGÍA. Geognósia : — Agentes geogénicos. — Caracteres de los terrenos. — Clasificación de los terrenos ......................... 51 Terrenos plutónicos .................................................................. 67 Terrenos neptúnicos: — Epocas primaria, secundaria, terciaria, cuaternaria y moderna ................................... 70 Geogenia:- Origen del mundo.-Hipótesis dcLaplace: — Teoría de la consolidación del Globo. — Aparición de la vida. — Formación de los animales. — Creación del Hombre. — Los días gencsiacos. — Impugnación del transformismo .................................................................... >31
Se acabó de imprimir esta obra en Santiago de Compostela en la Tipografía Galaica, el L° de Mayo de 1900, día de San Felipe y Santiago. se IINIVERSIDADE I DL SANTIAGO DE C0MP0S-F1A u
U se UNIVERSIDAD! DL SANTIAGO DE COMPOSTEU
* SL OBRA DEL MISMO PROFESOR o eJ Compendio de Agricultura, comprendiendo Zootecnia é Industrias rurales, á pesetas 7 ’ 50, 8 ’ 50 y 9, según la encuadernación. Tomando algunos ejemplares á la vez, se obtiene rebaja. o 4<= "o ¥ se UNIVLR5IDADC di : san i iag o DICOMPONIIIA u
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