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España y los Estados Unidos durante la Guerra de Secesión (1861-1865): las relaciones diplomáticas y los combatientes españoles

Lorenzo López, Alejandro de

Abstract

O presente Traballo de Fin de Grao ten como tema principal as relacións diplomáticas que España estableceu cos dous bandos enfrontados durante a Guerra de Secesión (1861-1865): a Unión no norte e a Confederación no sur dos Estados Unidos. Polo tanto, trataranse os principais incidentes diplomáticos que aconteceron tanto en España como no continente americano, as súas características e as consecuencias que provocaron en ambos países. Posteriormente preséntanse algún das personaxes españolas ou hispanas que máis influencia tiveron durante o desenvolvemento deste conflito.

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Facultade de Xeografía e Historia Xuño 2021 España y los Estados Unidos durante la Guerra de Secesión (1861-1865): las relaciones diplomáticas y los combatientes españoles Alejandro de Lorenzo López Titora: María Pilar Cagiao Vila Traballo de Fin de Grao Traballo de Fin de Grao presentado na Facultade de Xeografía e Historia da Universidade de Santiago de Compostela para a obtención do Grao en Historia 2 Resumo O presente Traballo de Fin de Grao ten como tema principal as relacións diplomáticas que España estableceu cos dous bandos enfrontados durante a Guerra de Secesión (1861-1865): a Unión no norte e a Confederación no sur dos Estados Unidos. Polo tanto, trataranse os principais incidentes diplomáticos que aconteceron tanto en España como no continente americano, as súas características e as consecuencias que provocaron en ambos países. Posteriormente preséntanse algún das personaxes españolas ou hispanas que máis influencia tiveron durante o desenvolvemento deste conflito. - Palabras Clave: Relacións diplomáticas, España, Estados Unidos, Guerra de Secesión (18611865), combatentes españois. Resumen El presente trabajo de Fin de Grado tiene como tema principal las relaciones diplomáticas que España estableció con los dos bandos enfrentados durante la Guerra de Secesión (1861-1865): la Unión en el norte y la Confederación en el sur de los Estados Unidos. Por lo tanto, se tratarán los principales incidentes diplomáticos que tuvieron lugar tanto en España como en el continente americano, sus características y sus las consecuencias que provocaron en ambos países. Posteriormente se presentan algunos de los personajes españoles o hispanos que más influencia tuvieron durante el desarrollo de este conflicto. - Palabras clave: Relaciones diplomáticas, España, Estados Unidos, Guerra de Secesión (18611865), combatientes españoles. Abstract This Final Degree Project has as its main theme the diplomatic relations that Spain established with the two sides faced during the American Civil War (1861-1865): the Union in the north and the Confederation in the south of the United States. Therefore, the main diplomatic incidents that took place both in Spain and in the American 3 continent, their characteristics and the consequences they had for both countries will be analyzed. Later some of the Spanish or Hispanic characters who had the most influence during the development of this conflict are presented. - Key Words: Diplomatic relations, Spain, United States, American Civil War (1861-1865), Spanish combatants. 4 ÍNDICE 1. Estado de la cuestión................................................................................................ 5 2. La influencia española en el Golfo de México y emigración hacia los EE.UU....7 3. Las relaciones diplomáticas entre España y los dos bandos durante la Guerra de Secesión...................................................................................................................... 12 a. España y la Unión...............................................................................................13 i. Relaciones diplomáticas en 1861................................................................. 13 ii. 1862 y la visita de Prim al general McClellan............................................. 16 iii. 1863-1865.....................................................................................................20 b. Evolución de las relaciones entre la Confederación y España........................... 22 i. Los primeros años: 1861-1862..................................................................... 22 ii. Después de 1863...........................................................................................26 4. Figuras destacadas relacionadas con España...................................................... 28 a. En la Unión......................................................................................................... 28 b. En la Confederación........................................................................................... 32 5. Unidades con integrantes españoles durante la Guerra de Secesión................. 35 a. Ejército de la Unión............................................................................................ 35 i. 39º Regimiento de Infantería de Nueva York.............................................. 35 b. Ejército de los Estados Confederados................................................................ 36 i. Unidades autóctonas españolas.................................................................... 36 ii. Unidades mixtas........................................................................................... 37 iii. Presencia española en unidades regulares.................................................... 38 6. Conclusiones........................................................................................................... 38 7. Bibliografía............................................................................................................. 40 8. Anexos..................................................................................................................... 45 5 1. Estado de la cuestión La Guerra de Secesión es, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia de los Estados Unidos (en adelante EE.UU.). El conflicto, decisivo en el proceso de formación de este país, ha sido estudiado y recordado en la nación norteamericana desde hace más de 150 años, siendo el tema de estudio de incontables autores. Durante décadas, una parte de la producción historiográfica se amparó en la teoría de la Lost Cause o causa perdida de la Confederación, un movimiento literario e intelectual que promueve una ideología revisionista, buscando reconciliar una admirada sociedad blanca estadounidense con la derrotada Confederación. Durante muchos años esta corriente tuvo bastante éxito, pero recientemente ha perdido fuelle debido a los nuevos estudios y a la nueva situación social y racial en los EE.UU, en la cual no tienen cabida semejantes ideas. La Guerra Civil Americana dejó una profunda huella entre sus contemporáneos, tanto en el Norte como en el Sur, muestra de ello es la enorme cantidad de documentación que nos dejó el conflicto, y la posterior producción de diarios, biografías, relatos, etc. Y es que la Guerra de Secesión no fue un simple enfrentamiento bélico, pues de haber sido así no hubiese suscitado semejante interés, sino que tras el conflicto se esconden una serie de realidades que muestran la compleja situación política, económica y social de los EE.UU. de la época, las cuales aún se pueden contemplar reflejadas en el país de hoy en día. Los objetivos principales de este trabajo consisten en analizar el estado y desarrollo de las relaciones diplomáticas entre el Reino de España y los Estados Unidos de América, así como conocer algunos de los personajes españoles e hispanos más destacados que lucharon durante la Guerra de Secesión. También se tratará de analizar la situación de los emigrantes españoles que residían en los EE.UU. antes de estallar la guerra y dar a conocer como los soldados españoles estaban integrados en los ejércitos de ambos bandos. Para la realización de este trabajo se ha recurrido a fuentes primarias y secundarias. El empleo de periódicos, cartas, diarios y documentación oficial ha sido clave para 6 conocer de primera mano los hechos más importantes relativos a las relaciones diplomáticas entre España y los EE.UU., siendo los documentos del primer país más accesibles y fáciles de utilizar, gracias a la digitalización de numerosos diarios y documentos de la época. La bibliografía relativa a España y españoles durante la Guerra de Secesión es más bien escasa. Esto contrasta con los casos de otros países y nacionalidades: en Francia o Gran Bretaña existen numerosas obras que tratan el ámbito diplomático durante la guerra; también son habituales los estudios que se centran en el análisis de irlandeses y alemanes en las unidades de los dos ejércitos enfrentados. Aunque la producción de obras acerca de las relaciones exteriores españolas a finales del reinado de Isabel II no es escasa, muy pocos trabajos centran su atención en el caso español y los combatientes de esta nacionalidad durante la Guerra de Secesión. Estos se encuentran dispersos en el tiempo, con un aumento de la producción bibliográfica a principios del siglo XXI, cuando parece que el tema comienza a suscitar un relativo interés en España. El tratado diplomático de Jerónimo Bécker González de 1925 supone la primera obra importante que recopila y analiza la documentación de la época para conocer las relaciones diplomáticas entre España y el país norteamericano. En las décadas de 1960 y 1970, los historiadores estadounidenses James W. Cortada y Clifford L. Egan centraron las investigaciones de sus respectivas tesis doctorales en este tema. En el siglo XXI la producción bibliográfica sobre las relaciones diplomáticas españolas a lo largo de la historia ha adquirido mucha importancia, con autores como Juan Carlos Pereira y en especial Juan B. Vilar Ramírez, que centra sus estudios en el periodo del reinado de Isabel II. Sin embargo, Raúl C. Cancio Fernández, profesor de la Universidad Carlos III, ha sido el que más tiempo le ha dedicado a investigar la relación de España con la Guerra de Secesión. 7 2. La influencia española en el Golfo de México y la emigración hacia los EE.UU. Más de la mitad del actual territorio estadounidense estuvo bajo la soberanía española: desde principios del siglo XVI, cuando Juan Ponce de León tomó parte de la costa suroriental, hasta el 14 de abril de 1822, con la salida del último gobernador español de California. Durante este período los españoles dominaron buena parte del sur, centro y oeste de Norteamérica, aunque de manera intermitente y diversa. En los siglos XVI, XVII y XVIII los colonos españoles se dirigieron a estos territorios desde la propia península o bien desde el Virreinato de Nueva España. Fuese cual fuese su procedencia se sentían españoles 1 , y durante más de 300 años su influencia fue considerable. Este influjo era apreciable en muchos territorios, especialmente en el sur, donde comunidades de emigrantes españoles conservaban sus tradiciones. La fuerte emigración de las dos últimas décadas del siglo XVIII (justo después de la independencia de los EE.UU.) propició que cuando la nueva nación americana adquirió la Luisiana y Florida se encontrase con españoles de segunda generación, los cuales mantenían muchos aspectos y costumbres traídos de España. Los casos más destacados los encontramos en la desembocadura del río Mississippi, donde se asentaron varias comunidades de canarios, que conservaron su dialecto y tradiciones durante largo tiempo y algunas incluso han pervivido hasta nuestros días 2 . Sin embargo, el caso de Florida, bajo dominio español durante varios siglos, fue bastante diferente, ya que la relación de este territorio con la corona fue muy particular 3 . Con la Independencia de EE.UU. y la influencia de Simón Bolívar a comienzos del siglo XIX, se hizo patente que España no podría mantenerla debido al desgaste que 1 RUEDA HERNANZ, G. La Emigración contemporánea de españoles a Estados Unidos: 18201950: de "dons" a "misters". Madrid: Mapfre D.L. 1993, p. 24. 2 CANCIO FERNÁNDEZ, R.C. España y la Guerra Civil Americana o la globalización del contrarrevolucionismo. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, Servicio de Publicaciones, 2015, pp. 45-46. 3 CORTADA, J.W. 1980. “Florida´s relations with Cuba during the Civil War”. En: The Florida Historical Quarterly, vol. 59, nº1, p. 42. 8 había sufrido tras la invasión napoleónica. En 1817, Gregorio Macgregor, un oficial escocés a las órdenes de Bolívar, tomó la isla de Amelia (Florida Oriental) con la ayuda de un contingente de mercenarios y poco después proclamó la Independencia de Florida. El presidente de los EE.UU. Andrew Jackson, al frente de un gran ejército hispano-americano, derrotó rápidamente a esta nueva nación, acusándola de ilegítima. Poco después se proclamó gobernador de Florida, para agilizar la entrega de este territorio español a los EE.UU., proceso que remataría en 1819 con el tratado AdamsOnís. Debido a este conflicto y a la cesión de Florida a los estadounidenses, la mayoría de la población española abandonó el territorio y emigró a Cuba. De esta forma, las comunidades de españoles fueron desapareciendo 4 ; la única en la que se mantiene cierta influencia es St. Augustine, al sur de Jacksonville. En 1848, tras vencer a los mexicanos, EE.UU. obtuvo enormes ganancias territoriales en el sur. Texas era el único estado que en la década de 1850 aún conservaba alguna comunidad española, tras resistir los repetidos intentos de colonización realizados por los mexicanos, texanos y finalmente estadounidenses. Éstas se extendían de Nacogdoches, al este de Texas hasta Los Adaes, en la frontera occidental de Luisiana 5 , pero en la actualidad la influencia española solamente se conserva en la ciudad texana. Otro territorio que conservaba una comunidad española a mediados de siglo XIX se encontraba en Missouri, denominada Spanish Lake Community, fundada por el hermano del último gobernador español de Luisiana. Sin embargo, esta comunidad fue absorbida poco a poco por una de alemanes procedentes de Baden, y en la actualidad es simplemente un barrio más de la ciudad de San Louis. Además, en el periodo 1840-1860, el país norteamericano recibió una gran oleada de inmigrantes (la primera de muchas en su historia). La procedencia de estas personas era variada, destacando sobre todo Alemania e Irlanda, siendo varios millones los inmigrantes de diferentes parte de Europa que llegaron a puertos norteamericanos. Sin embargo, la presencia de españoles era mínima, ya que desde España la emigración se dirigía principalmente a las colonias caribeñas y otros países del continente americano. 4 CANCIO FERNÁNDEZ, op. cit., p. 51. 5 FERNÁNDEZ-SHAW, C.M. Presencia española en los Estados Unidos. Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1987, pp. 363-364. 9 Tabla 1 - Sexo de los inmigrantes españoles llegados a puertos de EE.UU. AÑO HOMBRES MUJERES TOTAL AÑO HOMBRES MUJERES TOTAL 1840 101 24 125 1851 371 87 458 1841 185 52 237 1852 311 62 373 1842 106 12 118 1853 861 228 1089 1843 107 33 140 1854 1097 336 1433 1844 195 55 250 1855 751 200 951 1845 259 55 314 1856 616 168 784 1846 67 5 72 1857 562 152 714 1847 79 50 129 1858 1108 174 1282 1848 121 22 143 1859 1072 220 1292 1849 173 80 253 1860 932 139 932 1850 356 79 435 Fuente: Elaboración propia a partir de RUEDA HERNANZ, G. (1993), p. 269. En ese período de tiempo a los EE.UU. llegaron tan solo 11524 españoles 6 (una media de 548 al año), de los cuales más del 60% provenían de la península y archipiélagos y el otro 25% llegaban desde las posesiones caribeñas. De todo este conjunto de emigrantes destacan los vascos 7 (sobre todo los de la provincia de Guipúzcoa), que salían de España tras las dos primeras Guerras Carlistas, y los canarios. También fue importante la emigración de gallegos y asturianos (sobre todo en la costa oriental), debido a la crisis peninsular de mitad de siglo 8 . El puerto que prácticamente monopolizó la llegada de inmigrantes españoles fue el de Nueva York, que recibía más de tres cuartas partes del total, seguido del de Nueva Orleans, con un 15% de inmigrantes y en menor medida los de Philadelphia y Baltimore 9 . Sin embargo, muchos recién llegados rápidamente se dirigieron al sur y se reubicaron en comunidades rurales de estados como Florida, Texas y Luisiana, ya que 6 RUEDA HERNANZ, op. cit., p. 269. 7 CANCIO FERNÁNDEZ, op. cit., pp. 40-44. 8 SEGURA JUST, J.C. Hispanos y españoles en la Guerra de Secesión americana. San Sebastián de los Reyes, Actas, 2019, p. 25. 9 GLAZIER, I. y FILBY, P.W. Germans to America, January 1861 – May 1863: Lists of Passengers Arriving at U.S Ports. Wilmington: Scholarly Resources, 1990, p. 9. 16 como responsable americano en España fue conseguir la declaración de neutralidad en el mes de junio. Tras estos primeros meses de intensa actividad diplomática, a partir de julio la situación empezó a calmarse, aunque seguirían produciéndose incidentes diplomáticos hasta 1865. En un principio, Seward estaba conforme con la neutralidad de los europeos, pero tras la derrota unionista en la Primera Batalla de Bull Run (o Primera Batalla de Manassas), empezó a intranquilizarse, ya que temía que si la Unión perdía más batallas los países europeos podrían cambiar su postura. Por este motivo, el secretario de estado reclamó que no se admitiese en los puertos españoles (y sobre todo en los de Cuba) a ningún navío confederado, fuese cual fuese su estado. El Capitán General de Cuba, Francisco Serrano, hizo caso omiso de la demanda estadounidense, ya que, amparándose en la declaración de neutralidad, los barcos de los dos bandos podían atracar en un puerto español si no eran sospechosos de ejercer la piratería 25 . En octubre, Seward solicitó a Schurz que se reuniera con Calderón Collantes, para que el ministro español le explicara la situación. El ministro de Estado le comunicó al embajador americano que España no tenía intención de reconocer a la Confederación, pero que era inútil no reconocer a los estados del Sur como beligerantes, ya que ese era un hecho consumado en toda Europa. Pese a este inconveniente para los americanos, Schurz no tuvo más remedio que conformarse con las palabras de Collantes, ya que ni España ni las potencias europeas tenían intención de cambiar su visión del conflicto en los EE.UU. Poco después Schurz fue requerido en los EE.UU y abandonó Madrid el 18 de diciembre de 1861 26 . Su marcha no causó ninguna pena, ya que el embajador americano era antimonárquico y odiaba a España 27 . ii. 1862 y la visita de Prim al general McClellan El 4 de enero de 1862 se produjo el incidente del navío confederado CSS Sumter, que tuvo que atracar en Cádiz tras haber sufrido serios daños en su trayecto desde 25 BÉCKER GÓNZALEZ, op. cit., pp. 590-591. 26 La Discusión, 20 de diciembre de 1861. 27 BOWEN, W.H. Spain and the American Civil War. Columbia, MO: University of Missouri Press, 2011, p. 61 17 Brasil, en el cual destruyó 3 naves enemigas y capturó a más de 40 prisioneros. El Sumter y su capitán Raphael Semmes fueron de los primeros en ser contratados directamente por la Confederación para atacar el comercio marítimo del enemigo sin tener que recurrir a una patente de corso 28 , como había hecho el Sur al principio de la guerra. Horatius Perry, que volvía a ser el máximo representante americano en España, enviaba mensajes prácticamente a diario (debido a la presión de Seward) al ministro Collantes exigiendo que los prisioneros fuesen entregados al cónsul americano de la ciudad y solicitando que el navío abandonase en menos de 24 horas el puerto gaditano. Pero no recibió respuesta alguna del Ministerio de Estado, debido a que los americanos y los españoles tenían interpretaciones diferentes de la declaración de neutralidad de junio de 1861. Los estadounidenses consideraban que ningún navío confederado debía pasar más de un día en un puerto neutral. Sin embargo, los españoles se apoyaban en la tercera cláusula de la declaración de neutralidad, la cual decía que si un barco sufría daños graves podía permanecer atracado el tiempo que fuese necesario para completar las reparaciones más necesarias y abastecerse de recursos básicos, pero nunca de armas y municiones. Finalmente Collantes respondió a Perry el 13 de enero, diciéndole que el gobierno no tenía intención de forzar la salida del Sumter, pero que se aseguraría de que no se cargaban municiones en el navío confederado. Los estadounidenses, aunque en principio complacidos por la rápida liberación de los marineros unionistas, pronto se enojaron al ver que el barco confederado permanecía en Cádiz. En febrero el Sumter terminó sus reparaciones y continuó su misión de atacar barcos mercantes unionistas por el Mediterráneo. A los pocos días fue dañado nuevamente y se vio obligado a atracar en Gibraltar, donde acabó siendo abandonado ya que varios buques americanos lo esperaban a la salida del puerto inglés. La cuestión del Sumter había sido el mayor incidente diplomático entre España y los EE.UU. desde el inicio de la Guerra de Secesión. Perry, pero sobre todo el Secretario de 28 KEEGAN, J. Secesión: La guerra civil americana. Madrid: Turner, 2011, pp. 379-380. 18 Estado Seward estaban furiosos con los españoles por haber permitido que el Sumter fuese reparado. Sin embargo en España existía cierta preocupación. Cuanto más amistosos intentaban ser los esfuerzos diplomáticos españoles, rechazando reconocer a la Confederación e ignorando a los diplomáticos de ésta, más hostiles se volvían las posturas unionistas, exigiendo en algunos casos que prácticamente se violara el derecho marítimo internacional. Esta tensa situación llegó a su punto álgido en octubre de 1862. El buque mercante con bandera inglesa PSS Blanche pero operado por marineros confederados fue perseguido por el crucero unionista USS Montgomery. El navío británico, acorralado, encalló muy cerca de La Habana. Los americanos capturaron a toda la tripulación (entre la que se encontraba un español) y quemaron el barco. Inmediatamente, los embajadores español y británico en Washington elevaron respectivas quejas. La noticia llegó a España justo en el momento en el que el nuevo embajador americano, Gustavus Koerner, era presentado a S.M la Reina Isabel II. Pocos días después los gobiernos español e inglés amenazaron a Washington con dejar de reconocer el estado de beligerante de los EE.UU. si no cesaban de interferir con el comercio de las naciones neutrales 29 . Ante semejante situación, el gobierno americano dio un paso atrás: compensó a los dueños del navío inglés, y tras las quejas del embajador español Tassara, también compensaron a España por haber entrado el USS Montgomery en sus aguas territoriales, así como al español afectado. Ajeno a estos incidentes diplomáticos se encontraba Juan Prim, líder de la expedición española en México que apoyaba las ambiciones del II Imperio Francés. Después de que las enfermedades se cebaran con los 6500 soldados españoles, Prim ordenó la retirada de su expedición a Cuba, al igual que hicieron los ingleses con la suya 30 . Los franceses, descontentos en un principio por estas acciones, decidieron anunciar sus verdaderas intenciones tras conocer el repliegue de sus aliados: colocar a 29 BÉCKER GÓNZALEZ, op. cit., pp. 600-603. 30 GUERRERO ACOSTA, J.M. El Ejército Español en Ultramar y África (1850-1925). Madrid: Acción Press, 2003, p. 18. 19 Maximiliano de Austria como emperador de México 31 . Una vez en Cuba, Prim y alguno de sus oficiales embarcaron en un vapor que les llevó al puerto de Nueva York, a donde llegaron el 2 de junio. Durante la primera semana del mes, el general español visitó las ciudades de Nueva York y Philadelphia, donde se reunió con autoridades locales e incluso visitó una cárcel federal de prisioneros de guerra. En la mañana del día 8 de junio se reunió con el embajador español en Washington, Tassara, y con el Secretario de Estado, William Seward, y más tarde en la Casa Blanca con el presidente Lincoln 32 . Al día siguiente el general Prim y su pequeña comitiva se trasladaron al cuartel general de McClellan en Virginia, inmerso en la Campaña Peninsular. Nada más llegar el general español, fue escoltado por Françoise d’Orleans, conde de París, pretendiente orleanista al trono francés y ayudante del general unionista. Una vez llegados a la White House on the Pamunkey (lugar donde se había casado George Washington), Prim y McClellan tuvieron una pequeña charla. Ésta pudo producirse gracias a la ayuda del coronel Alfred Sully, del 1º Regimiento de Voluntarios de Minnesota, que hablaba español 33 , lengua que había aprendido cuando estuvo destinado como intendente del Presidio de Monterey, en California 34 . Gracias al carisma y al buen nivel de español del traductor, Prim pasó revista a su regimiento, acompañado de Lorenzo Milans del Bosch (ayudante del general español y que también hablaba inglés) y una pequeña comitiva unionista. El día 10 el general español asistió a una parada militar en el campo de Gaines Mill, en la que se realizó fuego real de artillería (apuntando hacia las posiciones confederadas), quedando la comitiva española muy impresionada 35 . Las actividades entre españoles y unionistas tuvieron que detenerse, ya que McClelland decidió preparar a sus tropas para un ataque al día siguiente. Pero ese día y los posteriores fueron muy 31 INAREJOS MUÑOZ, J.A. Intervenciones coloniales y nacionalismo español: la política exterior de la Unión Liberal y sus vínculos con la Francia de Napoleón III (1856-1868). Madrid: Sílex, 2007, pp. 9295. 32 CANCIO FERNÁNDEZ, op. cit., p. 70. 33 Alfred Sully. 1st MN Infantry [en línea] [fecha de consulta: 20 de marzo de 2021] Disponible en http://www.1stminnesota.net/#/soldier/1240 34 FERNÁNDEZ-SHAW, C.M. Hispanic Presence in North America from 1492 to today. Nueva York: Facts on File, 1999, p. 257. 35 MAÑES POSTIGO, J. Azules y Grises. Una Historia de la Guerra de Secesión y sus combatientes españoles. Málaga: Salamina, 2020, p. 89. 20 lluviosos, lo que impidió realizar cualquier maniobra militar. Por ello, Prim abandonó el cuartel general unionista esa misma mañana y no pudo seguir el desarrollo de la Campaña Peninsular. Ésta no se reanudaría hasta finales de junio, con las famosas Batallas de los Siete Días, que concluyeron con la derrota del Norte, debido a la excesiva cautela de McClellan. En 1864 se publicaría en Nueva York un breve folleto escrito por Prim en el que comentaba sus experiencias visitando el ejército unionista del Potomac. iii. 1863-1865 A partir de 1863 los roces entre España y la Unión se fueron reduciendo, al mismo tiempo que la Guerra de Secesión empezaba a inclinarse claramente del bando federal. Las relaciones mejoraron considerablemente hasta convertirse en cordiales, a lo que contribuyó especialmente la relación personal del embajador español, Tassara, y el Secretario de Estado, William Seward. La buena amistad entre los estadistas comenzó a forjarse en 1862. A finales de este año y comienzos del siguiente, varios buques mercantes españoles anclados en Nueva Orleans (ocupada por la Unión desde mayo de 1862), eran sospechosos de transportar soldados rebeldes. El general Benjamin Butler, máximo responsable de la Unión en la ciudad, ordenó retenerlos justificando que tenían que guardar cuarentena debido a un brote de fiebre amarilla. Esta misma situación la sufrieron muchos barcos de otros países, cuyos cónsules fueron sancionados e incluso expulsados, como el francés 36 . Sin embargo el cónsul español, Juan Callejón Villegas, no cedió ante la presión, ante el convencimiento de que podía dar asilo político a los confederados que lo solicitasen, al mismo tiempo que defendía los intereses de la compañía de los hermanos Avendaño, cántabros de nacimiento y los cuales se dedicaban a la exportación. Cuando Callejón le envió una queja por escrito a Butler, éste se la transmitió a Seward, que a su vez, se la envió a Tassara. El embajador español consideró que este asunto no le concernía y le pasó la protesta a Koerner, ministro americano en Madrid. Éste, que no tenía ni idea de los eventos ocurridos en Nueva Orleans, se la envió de nuevo a Butler, completándose así un círculo de ineficiencia 36 EGAN, C.L. Friction in New Orleans: General Butler versus the Spanish Consul. En: Louisiana History: The Journal of the Louisiana Historical Association 9, nº1 (1968), pp. 44-45. 21 diplomática que se prolongó durante varias semanas, en las que no se tomó ninguna decisión porque nadie quería asumir la responsabilidad. Finalmente Seward y Tassara se reunieron para poner fin a la situación 37 . Acordaron desembarcar a las personas que no pudiesen identificarse (los soldados confederados), a cambio de permitir a los navíos partir inmediatamente. Después de este incidente, los dos estadistas mantuvieron sus reuniones y correspondencia durante el resto de la guerra, estableciéndose así una amistad que ayudaría a que nuevos incidentes diplomáticos ocurridos tras los casos de Nueva Orleans se resolviesen mucho más rápido. En Madrid, al igual que Schurz, el embajador Koerner no se adaptó muy bien a España. Constantemente se quejaba de su sueldo, que consideraba demasiado bajo, y además estaba frustrado por no poder reanudar su actividad empresarial en Illinois. Harto de su puesto como embajador, y alegando que su salud estaba empeorando desde que llegó a Madrid, abandonó España en julio de 1864. Horatius Perry volvió a ponerse al frente de la embajada americana. El siguiente ministro plenipotenciario, John P. Hale, llegaría a España con la guerra civil ya acabada, y su mala relación con Perry provocó que los dos dimitiesen en 1869. El último incidente diplomático entre los EE.UU y España se produjo a principios de 1865, cuando la guerra estaba dando sus últimos coletazos. El buque blindado CSS Stonewall, después de sufrir daños en el Golfo de Vizcaya, se vio obligado a atracar en el puerto de Ferrol, ya que necesitaba reparaciones urgentemente. El buque, construido en Burdeos y de propiedad danesa, en su trayecto hacia Madeira para cargar armas y municiones, izó la bandera confederada antes de entrar en el puerto gallego el 4 de febrero de 1865 38 . Perry elevó varias quejas al ministro de Estado, Antonio Benavides, solicitando que el buque no recibiese auxilio. El ministro encargó a Paulino Souto, gobernador civil de A Coruña, que supervisase las reparaciones del buque confederado, para que no recibiese armas ni tripulación adicional 39 . La situación empeoró 37 BÉCKER GÓNZALEZ, op. cit., pp. 607-610. 38 BÉCKER GÓNZALEZ, op. cit., pp. 607-610. 39 Boletín Oficial de la provincia de La Coruña, 3 de abril de 1865. 22 considerablemente cuando llegaron al puerto de A Coruña las naves unionistas USS Niagara y la USS Sacramento, para esperar próximas a la nave confederada y controlar sus movimientos. Después de varios intentos sin éxito 4041 , el CSS Stonewall salió finalmente de Ferrol el 24 de marzo 42 . La nave confederada intentó entablar combate, pero los buques unionistas se alejaron, ya que su estructura de madera no podía hacer frente a un barco blindado. El Stonewall se dirigió a Lisboa, luego a Tenerife, y llegó a Cuba a mediados de mayo 43 , cuando la guerra oficialmente ya había concluido. b. Evolución de las relaciones entre la Confederación y España. i. Los primeros años: 1861-1862 A comienzos de la década de 1860, los estados del sur de EE.UU eran los mayores productores y exportadores de algodón a nivel mundial. Los cargamentos de esta mercancía se dirigían sobre todo a Europa, y en especial a Gran Bretaña y Francia, las cuales tenían varios millones de trabajadores en la industria relacionada con los productos del algodón. Justo antes del bombardeo sobre Fort Sumter, el algodón estadounidense suponía más del 75% del que importaba Gran Bretaña, un 90% del que consumía Francia, un 60% del que empleaban los estados alemanes y más del 90% del que necesitaba Rusia 44 . El gobierno británico, viendo que una guerra civil en Norteamérica se hacía cada vez más probable, empezó a comprar enormes cantidades de algodón para almacenarlas, al mismo tiempo que invertía y fomentaba el cultivo y la producción de esta mercancía en sus posesiones de la India. Al estallar el conflicto en los EE.UU. la Confederación se apoyó en la estrategia de la King Cotton Diplomacy. Ésta consistía en una serie de medidas diplomáticas encaminadas a limitar el suministro de algodón a Europa y forzar así a las grandes naciones europeas a reconocer a la Confederación para asegurarse las importaciones de 40 El Contemporáneo, 22 de marzo de 1865. 41 La Discusión, 24 de marzo de 1865. 42 La Discusión, 26 de marzo de 1865. 43 El Contemporáneo, 3de junio de 1865. 44 BECKERT, S. Emancipation and Empire: Reconstructing in worldwide web of cotton production in the age of the American Civil War. En: American Historical Review, nº109(5), pp. 1408-1409. 23 algodón 45 . De este modo, el Sur cortó sus exportaciones a Europa y redujo significativamente su producción de algodón. En un principio, las autoridades del Sur, respaldadas por las rápidas victorias de sus ejércitos, confiaron en el éxito de la estrategia, pero con el paso de los meses acabarían percatándose del grave error que habían cometido. Las importaciones realizadas anteriormente, sumadas a las buenas cosechas y a la llegada de algodón desde la India y Egipto, ocasionaron un superávit en las naciones europeas, por lo que ya no veían la necesidad de apoyar a la Confederación a corto plazo. Por lo tanto el Sur, bloqueado navalmente, había limitado él mismo el comercio de su mercancía más valiosa y cuantiosa. Pese a esta contraproducente estrategia, la Confederación sabía que era imprescindible establecer relaciones diplomáticas con el exterior. La primera dificultad se encontraba en que, como casi en todo, tenía que empezar desde cero, ya que era un país recién creado. En el caso de la diplomacia, el Sur no contaba con los recursos de los EE.UU, ya que era la Unión quien utilizaba los canales diplomáticos que se habían ido estableciendo desde finales del siglo XVIII. Eso no impidió que hasta 1865 la Confederación enviase estadistas y diplomáticos a diversas naciones europeas en busca del ansiado reconocimiento. Los Estados Confederados tardaron meses en empezar a ver a España como una potencial aliada. La proximidad de las posesiones caribeñas españolas era un factor estratégico determinante a tener en cuenta. No se trataban de pequeños archipiélagos, como en los casos de Francia o Gran Bretaña, sino de grandes islas como Cuba y Puerto Rico (y durante unos pocos años la República Dominicana). A pesar de ello, en los primeros meses de la guerra, el gobierno de Richmond se aferró a la táctica del bloqueo comercial del algodón y cuando más tarde intentaron remediar este error, sólo prestaron atención a Francia y Gran Bretaña, dejando de lado a las demás potencias europeas. La primera aproximación diplomática confederada hacia España se produce en marzo de 1861, cuando Pierre Rost, el agente confederado en Madrid, logra reunirse con 45 POLICICCHIO, A.L. Propaganda use by the Union and Confederacy in Great Britain during the American Civil War 1861-1865. Tesis doctoral, Duquesne University, 2012, pp. 39-40. 24 Calderón Collantes 46 . En esta reunión, que fue extraoficial e intentó mantenerse en secreto, el ministro español le explicó a Rost que España no sería la primera en iniciar el proceso de reconocimiento de la Confederación, sino que lo haría después de Gran Bretaña y Francia. Collantes y Rost se reunirían alguna vez más entre 1861 y 1862, en las que el confederado intentó de nuevo lograr el ansiado reconocimiento, pero no consiguió ninguna promesa, lo que resultó aún más difícil tras la declaración de neutralidad en junio. En las colonias españolas, el 23 de octubre de 1861, Charles J. Helm, “Representante de la Confederación del Sur en las posesiones españolas, francesas y dinamarquesas”, le escribió al capitán general de Cuba, el general Francisco Serrano, proponiéndole un tratado de alianza ofensiva y defensiva 47 . Éste le respondió que eso era imposible porque España ya había declarado su neutralidad en junio, por lo que ni siquiera podía considerar a Helm como agente de una nación no reconocida por España. Pero en 1862 la situación empezó a variar ligeramente. La prolongación del conflicto norteamericano y la relativa estabilidad en Santo Domingo tras la anexión 48 , provocaron que el gobierno español empezase a cambiar su visión sobre la Guerra Civil Americana. Pero el factor determinante para el cambio de postura de todas las naciones europeas fue el incidente entre el USS San Jacinto y el buque británico Trent. La Confederación le había encargado a los estadistas sureños James M. Mason y John Slidell que se dirigieran a Europa para intentar establecer relaciones con Gran Bretaña y Francia. Salieron del puerto de Charleston y tras evitar el bloqueo naval, llegaron a Cuba, donde embarcaron a bordo del buque correo británico RMS Trent, cuyo destino era Londres. Pero los sureños no habían pasado desapercibidos y el USS San Jacinto, de la flota norte unionista, inició la persecución del vapor inglés 49 . El Trent fue interceptado la tarde del 8 de noviembre, y el capitán de la fragata unionista, Charles Wilkes, abordó la nave británica y exigió que le fueran entregados los enviados 46 BOWEN, W.H. op. cit., p. 60 47 BÉCKER GÓNZALEZ, op. cit., pp. 591-592. 48 VILAR RAMÍREZ, J.B. Aproximación a las relaciones internacionales de España (1834-1874). En: Historia Contemporánea 34 (2007), p. 35. 49 ALLENDESALAZAR, J.M. op. cit., p. 143. 25 confederados en calidad de prisioneros. Esto enfureció al gobierno británico, que consideró este acto casi digno de piratería. Antes de que Washington supiera como reaccionar, Londres ya había ordenado reforzar la frontera suroriental de Canadá con 11000 hombres adicionales 50 . Lincoln y Seward, queriendo evitar a toda costa una guerra con Gran Bretaña, trataron de calmar la situación lo más rápido posible. Acordaron liberar a Mason y Slidell, al mismo tiempo que suspendieron al capitán del USS San Jacinto. Los sureños fueron liberados en Boston y confiando que el incidente del Trent les ayudaría en sus esfuerzos diplomáticos en Europa, continuaron su viaje. Sin embargo, a su llegada a Londres (con tres meses de retraso) no fueron muy bien recibidos y las reuniones que mantuvieron con miembros del gobierno británico resultaron inútiles. A partir de 1862 la Guerra de Secesión empezó a hacerse un hueco en la prensa y opinión pública de Europa, debido sobre todo al incidente del RMS Trent, que casi provocó una guerra entre Gran Bretaña y la Unión. En España el caso no tuvo demasiada repercusión. El que más atención le prestó a este asunto fue el embajador español en Washington, Gabriel Tassara, que en su empeño de mantener informado al gobierno español, se esforzó para asegurarse de que las acciones del USS San Jacinto habían ocurrido fuera de aguas territoriales cubanas 51 . Este año también sería uno de los más activos diplomáticamente en territorio americano. En abril de 1862 el Senado Confederado aprobó una resolución para aumentar los poderes de los emisarios diplomáticos en Europa. También se decidió que Slidell (famoso por el incidente del Trent) sustituyera a Rost, ya que éste último no había conseguido nada en su estancia en Madrid. Pese a esto, el diplomático, cuya salud estaba empeorando considerablemente, hizo todo lo que estuvo en su mano para conseguir una última reunión con Calderón Collantes en el mes de marzo 52 , en la que el ministro de Estado le contestó lo mismo que desde hacía un año: España no reconocería a la Confederación. Ante este último fracaso, Pierre Rost renunció a su puesto. Cuando 50 NELSON, S.R. y SHERIFF, op. cit 166-167. 51 CORTADA, J.W. Spain and the American Civil War: Relations at Mid-century, 1855-1868. En: Transactions of the American Philosophical Society 70, nº4 (1980), p. 56. 52 PRATT, E.F. Spanish Opinion of the North American Civil War. En: The Hispanic American Historical Review 10, no. 1 (1930), p. 17. 32 cuatro veces la extensión de España, pasó de tener una sola capilla 63 , a varias catedrales y más de 150 templos, sumando el total de fieles más de 250000 64 . b. En la Confederación La presencia española en las filas confederadas fue más reducida en comparación con la de la Unión, lo que no impidió que algunos personajes jugasen un papel destacado durante el conflicto. El coronel Ambrosio José González fue un cubano que luchó por la independencia de la isla a finales de la década de 1840 y tras su exilio se asentó en el sur de los EE.UU. Al estallar la Guerra de Secesión se encontraba entre los hombres que bombardearon Fort Sumter. En 1862 lo nombraron jefe de artillería de Florida, Georgia y Carolina del Sur, reorganizando las defensas costeras de los puertos más importantes. En 1864 fue el comandante de artillería confederado durante la batalla de Honey Hill, uno de los pocos intentos sureños de detener la marcha de Sherman hacia el mar. Jefferson Davis, presidente de la Confederación, rechazó varias veces ascenderle a general, debido a la amistad de González con el comandante P.G.T Beauregard 65 , rival del presidente. J. Johnston Pettigrew fue uno de los generales confederados más destacados. Aunque no tenía ninguna relación con España, en su juventud viajó por varios países europeos, siendo el que más le atrajo el reino peninsular. Poco antes de que empezase la guerra, publicó Notes on Spain and the Spaniards in the Summer of 1859, With a Glance at Sardinia, libro en el que habla de la cultura de España. En su obra comenta los aspectos que más le llamaron la atención de este país y algunos hechos concretos como las Guerras Carlistas o la resistencia del pueblo español ante la invasión napoleónica 66 . En general, tenía una impresión muy positiva del país ibérico, afirmando al final de su obra que le gustaban el idioma, los caballos, el clima seco, las catedrales y 63 José Sadoc Alemany, Real Academia de la Historia [en línea] [fecha de consulta: 24 de marzo 2021]. Disponible en http://dbe.rah.es/biografias/19385/jose-sadoc-alemany. 64 FERNÁNDEZ-SHAW, op. cit., 572. 65 DE LA COVA, A.R. Cuban Confederate Colonel. The life of Ambrosio José Gonzales. Columbia: University of South Carolina Press, 2003, pp. 183-184. 66 LÓPEZ JIMÉNEZ, J.E. El general Pettigrew en España. En: Revista Ejército 869, 2013, p. 122. 33 los olés españoles, pero sobre todo las mujeres 67 . Durante la Guerra de Secesión Pettigrew fue uno de los generales confederados más relevantes, desempeñando un papel destacado en varias batallas. Murió en 1863 durante la retirada del ejército de Robert E. Lee tras la catastrófica derrota en Gettysburg. Paul Francis Joseph Bernard de Gournay fue otro cubano que luchó por la independencia de la isla antes de verse obligado a exiliarse en Luisiana. Gracias a la posición y negocios que su familia de origen francés mantenía en Cuba, de Gournay siempre dispuso de bastantes recursos económicos, con los cuales financió una batería del 12º Batallón de Artillería Pesada de Luisiana 68 , unidad asignada a la defensa de Port Hudson, cerca de la desembocadura del Mississippi. En verano de 1863 la pequeña ciudad fue sitiada navalmente por la escuadra de David Farragut, produciéndose un intercambio de descargas de artillería durante 48 días seguidos (el sitio más largo hasta ese momento en la historia de los EE.UU). La guarnición confederada acabó rindiéndose al enterarse de la caída de Vicksburg, situada río arriba, convirtiéndose los oficiales sureños en prisioneros de guerra, los cuales fueron conducidos a una cárcel en el estado de Ohio. De padres españoles, Michael Philip Usina nació en 1840 en St. Augustine (la comunidad de españoles más grande del estado de Florida) 1840. Al estallar la Guerra de Secesión se alistó en el 8º Regimiento de Infantería de Georgia y fue herido en la primera batalla de Manassas 69 . Una vez recuperado de sus heridas, decidió unirse a la marina confederada, donde comandó varios buques rápidos capaces de esquivar el bloqueo unionista. El no haber sido capturado nunca le confirió notable reputación en las filas confederadas. Con la captura de Fort Fisher por la Unión a principios de 1865, la Confederación perdió uno de sus últimos puertos. Ante esta situación, Usina prefirió dirigirse a Inglaterra 70 antes que ser capturado por la Unión. Al finalizar el conflicto 67 PETTIGREW, J.J. Notes on Spain and the Spaniards in the Summer of 1859, With a Glance at Sardinia. Charleston: Evans & Cogswell, 1861, p. 430. 68 SEGURA JUST, op. cit., pp. 191-192. 69 HUGUET SANTOS, op. cit., pp. 11-12. 70 MCNEIL, J. Masters of the Shoals: Tales of the Cape Fear Pilots Who Run the Union Blockade. Cambridge, MA: DaCapo Press, 2003. 34 regresó a Georgia, y el resto de su vida la pasó entre las ciudades de Savannah y Nueva York, en donde murió en 1903. Cerca de 1000 mujeres combatieron durante la Guerra de Secesión, vistiendo los uniformes de sus padres, hijos, maridos o hermanos muertos. El examen físico de ambos ejércitos era tan superficial que no tenían problemas para superarlo, y una vez enroladas, raramente eran descubiertas debido a las escasas instalaciones higiénicas 71 . Aunque algunas lucharon en el frente, la mayoría ejercieron como espías. La Confederación contó con dos mujeres cubanas que actuaron como agentes infiltrados del Sur. Lola Sánchez estuvo activa en la zona de Palatka, Florida, localidad ocupada por la Unión en 1864. La información que Sánchez proporcionó al 2º Regimiento de Caballería de Florida permitió que en un contraataque la unidad confederada capturase al USS Columbine en la batalla de Horse Landing, siendo el buque destruido poco después de su captura 72 . El otro caso destacado es el de Loreta Janeta Velázquez (también conocida como Harry T. Bufford), que se disfrazó de hombre para combatir con la Confederación en batallas tan importantes como la Primera de Manassas o Shiloh. Recientemente nuevos estudios parecen demostrar que la historia de Velázquez fue una mentira creada por ella misma, y que en realidad fue una prostituta de Nueva York que ni siquiera era cubana. En el bando confederado combatieron otros muchos españoles e hispanos, entre los que destacan: los comandantes Santos Benavides y Leónidas M. Martin, que dirigieron dos regimientos de caballería de Texas; el judío de ascendencia española David Camden De León, quien se convirtió en el primer cirujano general de la Confederación; y por último, el curioso caso de Gustavo López, un marinero español afincado en Nueva Orleans, que al dirigirse al frente con sus camaradas del 10º Regimiento de Infantería de Luisiana, cayó del tren en el que iba y murió al instante 73 . En el Sur, también hubo un religioso español que apoyó la causa confederada. En octubre de 1862 el párroco Juan Bautista Serra y varios de sus compañeros de la zona al 71 KEEGAN, J, op. cit, p. 407. 72 SEGURA JUST, op. cit., pp. 274-277. 73 HERNÁNDEZ, J. Norte contra Sur. Barcelona: Inèdita Editores, 2008, p. 360. 35 oeste de Mobile, Alabama, trasladaron más de 400 libras de sal hacia los campamentos de soldados confederados, para que éstos centrarse en su misión de vigilar la costa y responder ante incursiones enemigas. 5. Unidades con integrantes españoles durante la Guerra de Secesión a. Ejército de la Unión Alemanes y los irlandeses componían la mayoría de los miembros extranjeros del ejército norteño, por lo que muchos fueron asignados a unidades creadas expresamente para ellos (para los irlandeses la Irish Brigade y para los alemanes la Blenker’s Division) 74 . Por el contrario, debido al reducido número de españoles en las filas de la Unión, éstos no tuvieron una unidad propia, sino que estaban dispersos por varias unidades militares, siendo el 39º de Nueva York. i. 39º Regimiento de Infantería de Nueva York Esta unidad, también conocida como Garibaldi Guard, fue famosa por estar integrada prácticamente en su totalidad por soldados de naciones europeas. La componían tres compañías de húngaros, tres de alemanes, una suiza, una italiana, una francesa, una portuguesa y una española (Company D o The Spanish Company) 75 . Este peculiar regimiento, que vestía sombreros de Bersaglieri, levitas húngaras y bombachos afrancesados participó en algunas de las primeras batallas de la Guerra de Secesión en el frente oriental, como la Primera de Bull Run o Harper’s Ferry. El regimiento alcanzó la fama en Gettysburg, donde fue clave el segundo día de la batalla repeliendo varios ataques confederados. Durante este enfrentamiento, el soldado Francisco Navarrete 7677 consiguió arrebatar un estandarte al enemigo. Aunque el regimiento sufrió numerosas 74 CANCIO FERNÁNDEZ, R.C. Con el sur... y con el norte. En: La Aventura de la historia, nº 161 (2012), p. 65. 75 CANCIO FERNÁNDEZ, R.C., España y la Guerra..., p. 134. 76 HERNÁNDEZ, J. op. cit, p. 359. 77 CANCIO FERNÁNDEZ, R.C. op. cit., p. 294 36 bajas durante la batalla, siguió en activo hasta el final de la guerra, participando en otros enfrentamientos como el de Wilderness, Spotsylvania, Cold Harbor y Petersburg. b. Ejército de los Estados Confederados Aunque la presencia de soldados españoles en los estados del Sur era considerablemente superior a la del Norte, su número seguía siendo inferior comparado con el de otras nacionalidades, como irlandeses, alemanes o polacos. Eso no impidió que se formasen pequeñas compañías integradas casi en su totalidad por soldados españoles, al mismo tiempo que otros se integraban en regimientos de extranjeros e incluso en unidades regulares de soldados sureños. Algunos de los nombres que se daba a las unidades confederadas no tenían nada que ver con la procedencia de los soldados, como por ejemplo la Lafayette Guards, donde había menos de 10 franceses; los Pulaski Rifles eran ingleses, no polacos; y los Andalusía Volunteers, donde no había ningún español o descendiente de españoles. i. Unidades autóctonas españolas Al estallar la guerra, en la ciudad de Mobile, Alabama, se establecieron varias unidades destinadas exclusivamente a la defensa de la localidad (denominadas Home Guards) 78 . De entre las que se formaron, las más destacadas fueron los British Guards y sobre todo The Spanish Guards. Ésta última estaba compuesta en su totalidad por españoles peninsulares (excepto un sargento segundo), que se estima serían 81 hombres. Esta unidad no participó en ningún combate durante la guerra ya que Mobile nunca fue atacada por la Unión, y se disolvió en 1865 al finalizar el conflicto. La European Brigade, asignada a la defensa de Nueva Orleans, fue una de las unidades más variopintas del ejército confederado. En ella se encontraban soldados franceses, alemanes, italianos, ingleses, españoles, belgas, escandinavos e incluso austríacos. El 5º regimiento de esta brigada, los Cazadores españoles, estaba formado por unos 800 hombres, la mayoría de ellos cubanos y puertorriqueños, comandados por 78 HUGUET, op. cit., p. 14. 37 el cántabro Peregrino Avendaño 79 , quien poseía junto a su hermano una empresa de exportación cerca del puerto de Nueva Orleans. Éste y otros regimientos de la ciudad tuvieron que emplearse a fondo durante el ataque unionista de 1862, tratando de mantener la paz y el orden mientras la flota norteña ascendía por el río. Cuando el general Butler asumió el control de la ciudad, el conflicto que tuvo con el cónsul español se inició a causa de que uno de los barcos sospechosos de transportar soldados confederados también llevaba mercancías de la compañía de los hermanos Avendaño, los cuales se alinearon con el diplomático 80 . ii. Unidades mixtas Las unidades de zuavos fueron comunes durante el conflicto, tanto en el Norte como en el Sur, y solían tener un fuerte componente extranjero. En la Confederación los Avegno Zouaves estaban integrados por franceses, mexicanos, españoles, italianos, alemanes e incluso chinos, lo que propició que la indisciplina fuese algo muy habitual, aunque demostraron su valía durante la batalla de Shiloh. En esta unidad de zuavos, que luego se reorganizaría en el 13º Regimiento de Infantería de Luisiana (Louisiana Tigers), se cree que participaron al menos 12 soldados de España, y algunos más provenientes de las colonias caribeñas. El 10º Regimiento de Infantería de Luisiana fue otra unidad confederada con una elevada presencia de extranjeros (por este motivo tenía el sobrenombre de Lee’s Foreign Legion), con miembros de absolutamente todas las naciones europeas. 51 españoles (la mayoría de origen canario) estaban repartidos por las diferentes compañías del regimiento 81 . Esta unidad, al estar bajo el mando directo del general Robert E. Lee, participó en casi todas las batallas del frente oriental, destacando su papel en de Chancellorsville y Gettysburg. Cuando la Confederación se rindió en 1865, tan solo quedaban 18 hombres de los más de 1000 que lo componían cuando se formó en 1861. 79 ABLANEDO REYES, E. Confederación. Los Estados Confederados de América y la Guerra Civil (1861-1865). San Sebastián de los Reyes, Actas, 2021, p. 152. 80 Carta de Seward a Tassara: 15 de noviembre de 1862. Mr. Seward to Mr. Tassara [en línea] [fecha de consulta 7 de abril de 2021]. Disponible en https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1862/d441 81 CANCIO FERNÁNDEZ, R.C. op. cit., pp. 127-129. 38 Las unidades de Home Guards de las ciudades confederadas más importantes estaban compuestas generalmente por hombres de procedencia extranjera. Por ello no es raro encontrar algún soldado español participando en la defensa de varias localidades sureñas, destacando la presencia española en los British Guards de Mobile y los Montgomery Foreign Guards. iii. Presencia española en unidades regulares Los pocos españoles que formaron parte de los regimientos regulares confederados lo hicieron porque llevaban muchos años viviendo en EE.UU. y ya se habían integrado por completo en las comunidades en las que habitaban. Por ello, es frecuente encontrar algún español en las listas de soldados de los regimientos regulares de varios estados. Algunos de ellos fueron el 3º, 12º, 21º y 55º Regimientos de Infantería de Alabama, el 6º Regimiento de Infantería de Misuri y el 2º Regimiento de Infantería de Florida, el cual tenía una compañía de soldados provenientes de la localidad de St. Augustine, la ciudad con mayor presencia española de todo el estado. 6. Conclusiones El desenlace de la Guerra de Secesión es bien conocido por todos, sin embargo la historia podría haber cambiado si la Confederación hubiese puesto más empeño en reforzar su posición en la esfera internacional. La cuestión del reconocimiento de la Confederación, un tema que se ha abordado varias veces a lo largo de este trabajo, provocó que las relaciones diplomáticas entre España y los EE.UU. empeorasen como nunca lo habían hecho desde la creación del país norteamericano. Pero España nunca habría podido reconocer a la Confederación, no solo porque no se atrevía a ser la primera en hacerlo, sino porque no disponía de la influencia política ni de los recursos económicos ni militares necesarios. Si el reino peninsular fuese la potencia militar que eran Gran Bretaña o Francia en aquella época, es probable que hubiese reconocido la causa sureña, ya que los intereses eran muy superiores a las desventajas. Pero al tratarse de una potencia de segunda clase, con una marina y un ejército deficientes, una 39 situación política y social inestable y aún con el recuerdo de las dos primeras Guerras Carlistas presente, España no tuvo más remedio que dejar pasar la oportunidad de recuperar su influencia en el Caribe y renunciar volver a ser la gran potencia de antaño. El hecho de no reconocer a la Confederación no significa que no hubiese personas que apoyasen la causa sureña. Los múltiples incidentes diplomáticos ocurridos tanto en Cuba como en España se resolvieron en su mayoría a favor de los confederados. Eso demostraba que el reino peninsular no era reacio a la idea de reconocer a la Confederación, por mucho que Gabriel Tassara, embajador español en Washington, intentase mantener una postura de neutralidad. Las acciones del ministro de la Concha constituyen el mejor ejemplo de intento de apoyo a la Confederación, pero los ministros que lo sucedieron y su visión pro-unionista marcarían las buenas relaciones que EE.UU. mantuvo con España hasta poco antes de la guerra de 1898. La participación española en la Guerra de Secesión, aunque minoritaria si la comparamos con la de otras nacionalidades, fue significativa en todos los ámbitos. Soldados españoles y/o cubanos-puertorriqueños estuvieron presentes en los acontecimientos más destacados del conflicto, desde el bombardeo de Fort Sumter en 1861, pasando por las Batallas de los Siete Días, Chancellorsville, Gettysburg, Petersburg y la rendición de Appomatox, hasta la última batalla de la guerra en Palmito Ranch, en donde los hispanos y españoles de Santos Benavides se negaron a rendirse. Los soldados españoles combatieron en bandos enfrentados en 7 batallas de la guerra, como es el caso de la carga de Pickett en Gettysburg. Tras cinco años de lucha sin cuartel, la Guerra de Secesión se cobró la vida de más de 600.000 personas, de las cuales se estima que algo más de 800 serían españoles, cubanos y puertorriqueños (500 confederados y 300 unionistas). Este conflicto marcaría un antes y un después en la historia militar, ya que es considerado como la primera guerra moderna: se empezaron a abandonar las tácticas napoleónicas, se cavaron trincheras, se aplicaron tácticas de “guerra total” (campaña de Sherman en Georgia), participaron significativamente soldados de color, la prensa tuvo un papel importante como medio propagandístico y surgieron los barcos blindados. Por estos y otros muchos 40 motivos, la Guerra de Secesión desempeña un papel crucial en la historia, relevante conflicto que contó con una discreta pero importante presencia española, la cual apenas es conocida hoy en día. 7. Bibliografía -ABLANEDO REYES, E. Confederación. Los Estados Confederados de América y la Guerra Civil (1861-1865). 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ISBN 0-8160-4010-9. 48 Se prohíbe el transporte de los efectos de guerra, pliegos o comunicaciones para los beligerantes. Los contraventores serán responsables de sus actos, y no tendrán derecho a la protección de mi Gobierno. Artículo 6º. Se prohíbe a todos los españoles a alistarse en los ejércitos beligerantes y engancharse para el servicio en los buques de guerra o corsarios. Artículo 7º. Mis súbditos se abstendrán de todo acto que, violando las leyes del Reino, pueda considerarse contrario a la neutralidad” 49 ANEXO 3 Schurz representado como Don Quijote tras el batacazo electoral de los republicanos liberales de 1872. Fuente: NAST, T. “The only “emergencies” we need fear (?)”. Harper’s Weekly, 6 de abril de 1872. 50 ANEXO 4 Noticias de periódicos locales estadounidenses informando sobre el viaje de Juan Prim por los EE.UU. - The National Republican, 5 de junio de 1862: “El general Prim, quien comandaba la fuerza española en México, llegó la noche pasada, y recibirá mucha atención aquí.” 84 - Evening Star, 6 de junio de 1862: “Los generales Prim y Milans, y los oficiales de sus respectivos Estados Mayores, sumando en total siete u ocho, estuvieron el día de ayer en esta ciudad, siendo recibidos por el ministro (español), quien les presentó al Presidente y al Secretario de Estado. Abandonaron Washington esta tarde, creemos, para visitar Fort Monroe.” 85 - The New York Herald, 17 de junio de 1862: “El último sábado el General Prim, antes de su regreso a España, visitó Camp Washington y contempló una demostración del cañón de repetición de la Unión [...]. Estuvieron aproximadamente una hora inspeccionando su mecanismo y, después de que se dispararan múltiples proyectiles contra un objetivo a 700 pies, el general disparó una salva de 24 balas, y expresó con las palabras más amables su admiración por la simplicidad y capacidad destructiva del arma de guerra [...]. La conversación entonces se centró en la visita del General Prim al Ejército del Potomac [...]. El plan de operaciones de McClellan era, según la opinión del General Prim, perfecto. Era imposible que el líder del Ejército del Potomac perdiese una pulgada de terreno [...].” 86 84 Traducción propia a partir de The National Republican, 5 de junio de 1862 [en línea] [fecha de consulta: 15 de junio de 2021]. Disponible en: https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn82014760/186206-05/ed-1/ 85 Traducción propia a partir de Evening Star, 6 de junio de 1862 [en línea] [fecha de consulta: 15 de junio de 2021]. Disponible en: https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1862-06-06/ed-1/ 86 Traducción propia a partir de The New York Herald, 17 de junio de 1862 [en línea] [fecha de consulta: 15 de junio de 2021]. Disponible en: https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83030313/1862-06-17/ 51 ANEXO 5 Estatua del almirante David Glasgow Farragut en Madison Square Park, Nueva York. Fuente: Imagen tomada por el autor el 17 de julio de 2016.