Responsabilidad moral / por Ramón Bernárdez González
Full text
lo a
u
----------------------------------------------------------------------------------
—
—
I
BOMM
MWl
POR
^aman
^ n a b^
^on^a^,
Pá oco
de
Viduido
y
La c no
(San iago).
CON
LICENCIA
DE
LA
AUTORIDAD
ECLESIÁSTICA.
SANTIAGO:
I
mp en a
d b
D.
M
a n u el
M
i á s
y
A
l a ez
,
Vi gen
de
1«
Ce ca
núme o
30.
Es
p opiedad
del
au o ;
odos
los
ejempla es
legí i
mós
lle a án
su
con aseña.
Es os
apun es
esc ibiólos
el
au o
al
es udia
el
a ado
de
Ac os
humanos.
Un
amigo,
muy
que ido
y
espe able,
que
los
ió
po
casualidad,
se
empeñó
en
(pie
habían
de
imp imi se.
'
Oponíase
el
au o
á
la
publicación,
undado
en
que
nada
nue o
con iene
el
olle o,
en
el
que
odo
es
i ial
en
el
on
do
y
demasiado
pob e
en
la
o ma;
en
cambio,
el
amigo
c ee
que
sa is a á
á
los
que
no
pueden
es udia
es as
ma e ias
con
la
necesa ia
la i ud.
Cuál
de
los
dos
enía
azón,
lo
di á
el
público,
(si
es
que
se
digna
deci
algo.)
Po
lo
demás;
el
obje o
de
es e
opús
culo
se
educe
á
expone ,
con
la
b e e
dad
posible,
los
equisi os
indispensables
pa a
que
una
acción
ú
omisión
cons i u
ya
pecado
o mal,
y
dé
o igen
á
la
es
ponsabilidad
mo al.
Y,
pa a
o ma
idea
del
plan
y
mé odo,
bas a
lee
el
índice.
sDelic a
quis
in elligi ?»
»Los
deli os
quien
los
en iende?»
S
a l mo
18,
y.
13.
-13-
les
nó
solo
pa a
el
iolado
de
aque
lla
«ley
de
a monía
po que
se
ige
el
mundo,»
sino
ambién,
las
mas
de
las
eces,
pa a
o os
que
no
oma on
pa e
en
la
iolación.
4.
El
mismo
pecado
o iginal,
que
ué
y
es
o igen
de
an as
calamidades;
ese
pecado
po
el
que
se
nos
hace
espon
sables
á
odos
los
hijos
de
Adan,
á
pesa
deque
noso os
no
le
hemos
come ido;
la' esponsabilidad,
en
in,
que
po
él
se
.
nos
exige
y
que
odos
pagamos,
bien
ca a
po
cie o,
es
una
esponsabilidad
saigéne is,
que
iene
bas an e
más
pa
ecido
con
la
que
llamamos
aqui
nóL u-
al
que
con
la
mo al,
po
cuan o
es
o iginada,
nó
de
pecados
pe sonales
nues os,
sino
del
pecado
de
nues o
p ime
pad e
Adan.
En
e ec o,
el
peca
do
o iginal
en
noso os
iene
á
se
la
p i ación
ó
al a
de
jus icia
o iginal,
como
dice
San o
Tomás;
(*)
y
al
ca en-
.
h.
1.
2.
q.
82,
a.
3.
u
—
14
—
cia
ó
de ec o
con
que
enimos
á
la
ida,
p o iene
de
un
pecado
ajeno,
p o ie
ne
del
pecado
come ido
po
nues o
p ime
pad e,
con
el
que
malog ó,
pe dió,
de ochó
pa a
si
y
pa a
sus
descendien es
aquella
jus icia
y
san
idad
que
debió
conse a
y
asmi
i nos,
cual
Dios
había
dispues o.
Asi
sucede
que
un
niño
—
mue o
sin
el
bau ismo
—
incu e
en
la
desg acia
•
inmensa
de
no
en a
en
el
cielo;
y
nó
cie amen e
po que
la
haya
me e
cido
con
pecados
po
él
come idos,
ni
po que
uoln
a a
lamen e
se
haya
p i ado
del
bau ismo,
sino
po que
ca
ece
de
la
G acia
San i ican e,
que
hubie a
ecibido
en
aquel
Sac amen
o,
y
sin
la
cual
no
se
puede
i á
la
Glo ia.
Ese
niño
pod ía
alega
que
no
ué
culpa
suya
el
ca ece
de
aque
lla
G acia;
pe o,
lo
que
enia
que
p o
ba
no
es
eso,
sino
una
de
es as
dos:
que
no
ca ece
de
dicha
G acia,
ó
que
sin
és a
se
puede
i
al
cielo
.......
u
—
15
—
5.
De
cualquie
modo;
lo
apun ado
en
los
pá a os
an e io es
solo
iene
po
obje o
el
e i a
que
se
con unda
la
maldad
obje i a
con
la
subje i a,
la
ma e ial
con
la
o mal,
la
pena
con
la
culpa,
y,
sob e
odo,
la
es
ponsabilidad
ju ídica
ó
la
na u al
ó
cualquie
o a,
con
la
esponsabilidad
mo al.
Po
lo
demás,
aquí
solo
se
a a
de
es a
úl ima,
que
sin
duda
es
la
mas
ho enda
y
puede
deci se
la
única
e dade amen e
emible,
según
aque
lla
sen encia
de
Nues o
Seño
Jesu
c is o:
«No
emáis
á
los
que
ma an
el
cue po
y
no
pueden
ma a
el
alma;
emed
mas
bien
al
que
puede
echa
el
alma
y
el
cue po
en
el
in ie
no:»
(*)
y
es o
solo
puede
mo i a lo
el
pecado
o mal
único
po
el
que
se
con ae
esponsabilidad
mo al,
como
e emos
en
los
pá a os
siguien es.
(•)
E angelio
de
S.
Mal.,
cap.
10,
y.
28.
u
-16-
§•
II.
Como
se
con ae
la
Responsabilidad
mo al.
6.
Solo
se
con ae
po
la
asg esion
delibe ada
de
ley
ó
p ecep o
que
obli
gue
en
conciencia.
Cuando
el
homb e
es á
obligado
en
conciencia
á
cumpli
*
un
p ecep o
y
delibe adamen e
deja
de
cumpli le,
en onces
y
solo
en onces
con ae
esponsabilidad
mo al,
en on
ces
y
solo
en onces
es
esponsable
an e
Dios,
po que
solo
en onces
come e
pe
cado
o mal.
Asi
lo
ensenan
los
Doc o
es
Ca ólicos:
«pecado
no
es
o a
cosa
que
un
ac o
humano
malo,»
dice
San o
Tomás;
(1)
y
en
o o
luga
de ine
el
pe
cado
diciendo
que
es
«el
des io
ó
e i
ada
olun a ia
de
la
ley
de
Dios»
—
olun a ius
eeessus
á
lege
Dei.
(2)
San
Al onso
de
Ligo io
de ine
asi
el
pecado
(l)
Sum.
h.
1.
2.
q.
71,
a.
6.
(2)
Id
id.
1.
2.
q.
72,
a.
1.
—
17
—
o mal
—
«la
lib e
ansg esión
de
la
ley
di ina,
es o
es,
de.
cualquie
ley
que
obliga
en
conciencia.^
(*)
7.
Según
lo
expues o,
pa a
que.
ha
ya
pecado
o mal
se
equie en
dos
co
sas:
asg esion
de
ley
ó
p ecep o
que
obligue
en
conciencia,
y
que
dicha
asg esion
sea
delibe
ada.
Siemp e
que
hay
asg esion
de
ley,
hay
desde
lue
go
un
pecado
ma e ial
ú
obje i o,
y
po
d á
incu i se
en
la
esponsabilidad
que"
hemos
llamado
na u al;
pe o,
no
se á
pecado
o mal
ni
se
incu i á
en
la
esponsabilidad
mo al
cuando
á
la
asg esion
no
acompañe
la
delibe
ación.
Pa a
hace
un
es udio
comple o
de
la
esponsabilidad
mo al,
hab ía
que
examina ,
po
una
pa e
odas
y
cada
una
de
las
leyes
que
obligan
en
con
ciencia
y
la
medida
en
que
obligan,
y
po
o a
las
condiciones
que
cons i u-
(-")
V.
Gu y,
n.o
143.
-18-
yen
lo
que
llamamos
delibe ación.
Aquellas
son
el
obje o
de
odo
el
De e
cho
na u al
y
posi i o,
di ino
y
huma
no,
ci il
y
eclesiás ico
...
y
el
obje o
de
es as
paginas
es
muchisimo
mas
mo
des o;
como
que
es á
educido
á
exa
mina ,
y
eso
con
la
mayo
b e edad
posible,
las
condiciones
subje i as
que
se
equie en
en
odo
agen e
pa a
que
la
asg esion
de
ley
ó
p ecep o
lesea
mo
almen e
impu ada.
Sin
emba go,
adelan a emos
alguna
noción
de
ley
y
p ecep o
en
gene al,
siquie a
sea
pa a
ija
la
signi icación
que
damos
á
palab as
que
an as
eces
hab á
que
epe i .
u
—
19-
CAPÍTÜLD
IL
ELEMENTO
OBJETIVO.
§•
I
Ley
y
P ecep o.
g
Asi
llamamos
á
oda
p esc ip
ción
ú
o denación
dic ada
po
legí imo
supe io
en
o den
á
lo
que
hemos
de
hace
ú
omi i .
Á
eces
se
usan
como
sinónimas
las
palab as
ley
y
p ecep o,
como
sucede
con
los
del
Decálogo
que
se
llaman
p ecep os
á
pesa
de
que
son
le
yes
en
oda
la
ex ensión
de
la
palab a;
pe o,
mas
comunmen e
se
dis inguen,
y
nó
poco:
1.°
la
ley
es
dic ada
po
el
legislado ,
y
el
p ecep o
po
cualquie
a
supe io ;
2."
la
ley
se
dá
pa a
oda
u
—
20
—
una
sociedad,
y
el
p ecep o
pa a
al
guno
ó
algunos
indi iduos;
3.°
la
ley
iende'
di ec amen e
al
bien
común,
y
el
p ecep o
al
bien
pa icula ;
4.°
lá
ley
a ec a
mas
di ec amen e
al
e i o io,
y
el
p ecep o
á
las
pe sonas;
5.°
el
p e
cep o
no
du a
masque
el
p ecep uan e,
mien as
que
la
ley
du a
siemp e,
mien as
no
se
de ogue.
9.
Tan o
la
ley
como
el
p ecep o
admi en
a ias
di isiones.-
Po
azón
del
au o
ó
legislado
las
hay
di i
nas
y
humanas,
según
son
dic adas
po
Dios
ó
po
los
homb es.
La
ley
di ina
se
llama
e e na,
si
se
conside a
en
Dios
mismo,
en
cuyo
en endimien ó
exis e
ab
ce
emo;
na u
al,
si
es.
p omulgada
po
medio
de
la
azón;
posi i a,
si
es
p omulgada
po
medio
de
lá
Re elación;
y
mix a,
si
es
p omulgada
po
ambos
medios
á
la
ez.
La
ley
humana
se á
ci il
si
es
dic ada
po
la
po es ad
secula ;
ecle
siás ica
ó
canónica,
si
la
dic a
po
u
es ad
eclesiás ica;
y
mix a,
si
es
dic
ada
po
ambas,
po es ades
de
coman
acue do.
Po
el
obje o
y
e ec o
de
la
ley,
unas
se
llaman
p ecep i as,
po que
p ecep úan
alguna
acción
ú
omisión;
o as
pe misi as,
po que
se
educen
á
pe mi i ;
o as
i i an es,
po que
llegan
á
i i a
ó
anula
lo
que
con
a
sus
p esc ipciones
se
haga;
o as
pena
les,
po
q
u
e
se
ñ
a
1
a
n
1
a
pe
n
a
q
u
e
se
ha
de
impone
á.
algún
ac o
ú
omisión.
La
que
manda
hace
alguna
cosa,
se
llama
a i ma i a;
la
que
p ohíbe
hace ,
se
llama
nega i a.
También
hay
leyes
ó
p esc ipcio
nes
que
no
mandan
ni
p ohíben
di
ec amen e
hace ,
sino
que
se
conc e
an
á
decla a
ó
de ini
la
e dad
ó
alsedad
de
una
p oposición:
ales
son
los
Cánones
dogmá icos
y
decla acio
nes
doc inales
de
la
Iglesia.
10.
Pe o,
lo
mas
no able
en
la
ley
y
p ecep o
es
la
ue za,
la
i ud,
e da
—22
—
de amen e.
di ina,
que
ienen
de
obli'
ga
al
homb e
á
su
obse ancia
1
.
Solo
que
pa a
es o,
pa a
que
engan
ue
za
de
obliga ,
se
equie en,
cuando
menos,
dos
condiciones:
1.
a
que
p o
cedan
de
au o idad
compe en e;
2.
a
que
se
hayan
dic ado
con
in ención
de
obliga .
Si
legisla
ó
p ecep úa
quien
no
iene
po es ad
pa a
ello,
sus
p es
c ipciones
no
ienen
la
e icacia
de
obliga ,
no
obligan.
Dicha
po es ad
solamen e
la
iene
Dios
y
aquel
á
quien
Dios
se
la
ha
ya
dado,
bien
como
au o
de
la
na
u aleza
ó
de
la
sociedad,
bien
como
au o
de
la
G acia
o
de
la
Iglesia;
supues o
que,
según
asegu a
San
Pa
blo,
«no
hay
po es ad
que
no
enga
de
Dios.»
(*)
°
■
II,
Aun
aquellos
que
ienen
es e
pode ,
le
ienen
limi ado,
ya
po
los
n!?
A
No
-
n
M
Sl
P°
es as
nisi
a
Deo.»
Ad
Rom.
cap.
id,
y.
1.
u
—
29
—
Es
minis o
de
Dios
pa a
u
bien.»
(1)
I?.
De
los
p ecep os
que
obligan
en
conciencia,
unos
imponen
obligación
g a e,
mayo
ó
meno ,
y
o os
obliga
ción
le e,
meno
ó
mayo ,
según
la
im
po ancia
obje i a
y
la
in ención
del
p ecep uan e.
Unos
obligan
en
odos
los
momen
os,
ó
como
dicen
los
a adis as,
sem-
pe
e
p o
sémpe ;
ales
son
los
p e
cep os
negcc iüos
ó
p ohibi i os
absolu
os.
O os
solo
obligan
en
momen os
ó
casos
dados
—
sempe
sed,
non
p o
sem-
pe :
ales
son
los
a i ma i os.
Unos
obligan
siemp e
que
su
cum
plimien o
no
sea
imposible;
como
suce
de
con
los
p ohibi i os
de
acciones
in
ínsecamen e
malas:
o os
solo
obli
gan
cuando
su
cumplimien o
no
es
muy
di ícil
ó
g a oso:
ales
son
odos
los
posi i os,
aun
los
di inos.
(2)
(i)
Ad
Rom.
cap.
13;
y.
1
él
4.
(2)
Gu y,
n.
u
100.
u
—
30
—
II.
COMO
SE
INFRINGEN.
18.
Unos
p ecep os
se
aspasan
con
ac os,
es o
es,
haciendo
lo
p ohibido:
y
son
odos
los
nega i os.
O os
se
in in
gen
con
omisiones,
ó
sea,
dejando
de
hace
lo
p ecep uado:
y
son
odos
los
a i ma i os.
De
modo
que
en
la
pala
b a
asg esion
an o
se
comp enden
los
ac os
como
las
omisiones,
siemp e
que
cons i uyen
in acción
de
ley
ó
p ecep o.
Los
ac os
se
llaman
elici os,
si
se
consuman
en
la
olun ad,
como
los
de
amo ,
odio,
deseo
y.
odos
los
demás
que
son
p opios
y
exclusi os
de
dicha
po encia;
y
se
llaman
impe ados
los
que
se
e i ican
po
medio
de
o as
po encias;
las
cuales,
si
son
in e nas
co
mo
la
memo ia
y
el
en endimien o,
p oducen
ac os
in e nos,
y
si
son
ex e
nas
como
los
ó ganos
ó
miemb os
co
u
-31-
po ales,
p oducen
ac os
ex e nos.
Es as
explicaciones
que
aho a
acaso
pa ez
can
nimias,
nos
han
de
se i
de
algo
mas
adelan e.
19.
Ad e i emos,
an es
de
ce a
es e
capi ulo,
que
las
leyes
y
p ecep os
ienen
po
obje o
se
la
no ma
y
guia
de
nues a
conduc a,
y
cons i uyen
el
sende o
que
conduce
al
bien
común
y
pa icula ,
empo al
y
e e no.
Po
lo
cual,
nues o
p ime
debe
y
nues a
p ime a
necesidad
es
cono
ce
á
lo
menos
aquellas
que
á
noso os
se
e ie an.
Es
nues o
p ime
debe ,
po que
no
sabiéndolas
mal
podemos
cumpli las;
y
es
nues a
p ime a
ne
cesidad,
po que,
no
sabiéndolas,
no
pueden
se i nos
de
guía,
y
po que
su
asg esion,
aunque
solo
sea
ma e ial,
nos
apa a
del
camino
del
bien,
y
hace
incu i ,
cuando
ménos,
en
aquella
esponsabilidad
que
hemos
denomina
do
na u al
(núme os
2
y
3)
}
es o
es,
en
los
males
que
ae
consigo
ó
as
sí
o
u
—
32
—
•
da
pe u bación
de
la
ley
de
a monía
po
la
que
ha
que ido
Dios
que
se
ija
el
uni e so.
Sin
emba go,
como
aquí
solo
a a
mos
de
la
esponsabilidad
mo al,
pasa
mos
desde
luego
á
examina
los
equi
si os
subje i os
necesa ios
pa a
con
ae ía;
dando
po
supues o
que
la
ley
obligue
en
conciencia,
y
ese ando
pa
a
los
Canonis as
y
Mo alis as
la
enu
me ación
de
las
que
obligan
y
la
desig
nación
de
la
medida
en
que
obligan.
CAPÍTULO
ni.
ELEMENTO
SUBJETIVO.
I-
Delibe ación.
20.
Queda
ya
dicho
(núme os
6
y
7)
que
la
asg esion
de
ley
ó
p ecep o
e dade o,
aunque
cons i uya
po
si
sola
una
pe u bación,
'siquie a
sea
u
ma e ial
ú
obje i a,
y
haga
incu i
en
la
esponsabilidad
na u al,
y
aun
en
la
ju ídica;
no
po
eso
se
con ae ¿í
es
ponsabilidad
mo al,
siemp e
que
á
la
asg esion
no
p esida
ó
acompañe
la
delibe ación.
És a
se
compone
de
es
elemen os;
es,
como
si
dijé amos,
el
o al
de
es
sumandos,
que
son
—
ad e encia
po
pa e
del
en endimien o,
consen imien o
de
la
olun ad,
y
libe ad.
Aunque
el
homb e
queb an e
una
ley
ó
p ecep o,
si
lo
hace
sin
ad e encia,
no
peca;
aunque
conozca
y
ad ie a
la
ley,
si
no
consien e
en
la
asg esion,
no
peca;
y
aunque
lo
ad ie a
y
consien a,
si
su
consen imien o
no
ue e
lib e,
ampoco
peca á.
T es
son
los
cons i u i os
del
ac o
humano;
y
cualquie a
de
ellos
que
al e,
el
ac o
ú
omisión
deja
de
se
mo almen e
impu able,
y
la
asg e
sion
asi
e i icada
se á
ma e ial
pe o
nó
o mal,
se á
obje i a
pe o
nó
subje
i a,
nó
mo al,
nó
impu able.
—
34
—
Acloe eneia;
Cons¿n imlen. o;
Libe
ad
-
.
ios
expond emos
en
dis in os
pá
a os,
y
aun
capí ulos.
II.
Qué
ad e encia
se
equie e.
2L
Se
equie e
conocimien o
y
ad
e encia
del
p ecep o
ú
obligación,
conocimien o
y
ad e encia
de
su
g a
edad,
y
ad e encia
de
que
po
nues
o
ac o
ú
omisión
esul a
iolado
el
p ecep o.
Si
se
desconoce
ó
no
se
ad
ie e
ki
exis encia
del
p ecep o,
su
asg esion
no
puede
impu a se,
ya
po que
no
hay
ni
puede
habe
olun ad
de
iola lo,
supues o
que
«nih l
coli-
um
quin
p cecog ú iím,»
ya
po que
el
homb e
en
es e
caso
no
ob a
como
se
acional
é
in eligen e,
ni,
po
lo
mis
mo
puede
se
mo almen e
esponsable.
Aunque
conozca
el
p ecep o,
si
des
conoce
ó
no
ad ie e
su
g a edad,
no
u
con ae á
és a,
po
la
misma
azón
an
es
aducida:
y
solo
con ae á
la
espon
sabilidad
que
co esponde
á
la
g a e
dad
ad e ida
ó
á
la
pa e
del
p ecep o
conocida.
Aunque
conozca
el
p ecep o,
si
igno a
que
po
su
ac o
ú
omisión
e
sul a
iolado,
ó
en
la
pa e
que
lo
igno
e,
po
és a
y
en
cuan o
á
és a
es
i es
ponsable.
El
que
con
un
i o,
.
g.,
ma
a
dos
homb es
de
los
cuales
solo
ad
i ió
uno,
come ió
dos
homicidios,
sin
emba go,
mo c lmen e
solo
es
esponsa
ble
de
uno.
El
que
dejó
de
ayuna
un
día
en
que
es aba
obligado
po
peni encia
y
po
p ecep o
de
la
Iglesia,
sin
aco da se
más
que
de
uno
de
es os
p ecep os,
ma
e ialmen e
ioló
dos,
pe o
mo al
me
i e
solo
ioló
uno.
El
que
aspasa
un
p e
cep o
g a e
en
la
c eencia
de
que
es
le
e,
la
asg esion
ma e ial
ú
obje i ¿i
es
g a e,
la
mo al
es
le e,
y
le e
su
es
ponsabilidad:
asi
como
se á
g a e,
si
iolase
un
p ecep o
le e
en
concep o
de
que
e a
g a e,
po
lo
que
se
di á
en
o o
luga
(núm.
29.)
Tal
es
el
sen ido
y
ex ensión
en
que
se
equie e
ad e encia
pa a
con
ae
esponsabilidad
mo al:
de
la
cual
exime,
po
lo
mismo,
la
igno ancia
é
inad e encia
y
odo
lo
que
á
és a
equi alga,
como
el
e o ,
equi oca
ción,
ol ido,
dis acción,
e c.
ni.
Igno ancia.
22
.
Decimos
que
la
igno ancia,
lo
mismo
que
la
inad e encia,
exime
de
esponsabilidad
mo al:
y
és o
siem
p e,
en
odos
los
casos,
y
sin
excepción.
Al
lee
a i mación
an
absolu a,
no
al a á
quizás
quien
exclame:
¡ elices
los
igno an es!
y
cuan o
más
igno an
es
más
elices,
po que
ménos
espon
sabilidad
con ae án!
Pe o,
no
hay
mo i o
pa a
al
elici ación;
sino
mas
bien,
odo
lo
con a io.
Hay
que
e
co da :
l.°
que
Dios
no
ha
dic ado
sus
leyes
po
cap icho,
po
escla iza
al
homb e,
sino
mas
bien
pa a
guia le,
di igi le,
conduci le
po
el
camino
del
o den,
po
la
senda
que
conduce
á
la
dicha,
pa a
bien
—
en
ñn
—
del
homb e
mismo;
y
como
de
nada
pueden
se
i
á
quien
las
desconoce,
cla o
es
que
al
igno ancia
no
es
ninguna
elicidad.
Po
o a
pa e,
en
el
homb e
sano
de
azón,
nunca
es
an a
como
alguno
pudie a
imagina se:
ya
el
Sup emo
Hacedo
cuidó
de
insc ibi
en
el
co a
zón
humano
los
e e nos
p incipios
de
jus icia
y
equidad:
«Sellaácc
es á,
Se
ño ,
sob e
noso os
la
lumb e
de
u
os o.-»
(*)
2
.°
La
igno ancia,
aunque
exima
de
la
esponsabilidad
mo al,
no
asi
de
la
na u al,
(núme os
2
y
3),
ni
ampoco,
o dina iamen e,
de
la
ju ídica
(n.°
1.)
(*)
Salmo
4,
y.
7.
3
.°
Hay
p ecep os
que
a ec an
á
la
alidez
de
los
ac os,
y
la
igno ancia
no
lib a
de
incu i
en
la
nulidad
y
e ec
os
consiguien es.
Po
ejemplo,
pa a
la
alidez
de
la
con esión
se
equie e
la
con ición;
po
lo
cual,
el
que
se
con
iese
sin
es e
equisi o,
aunque
no
peque
si
le
omi e
po
igno ancia,
su
con e
sión
no
deja á
de
se
nula,
y
nula
la
absolución
que
había
de
lib a le
de
sus
pecados,
y
acaso
de
la
mue e
e e na.
4
.°
y
úl imo
que
hay
igno ancia
al
que,
ella
po
sí
sola
cons i uye
pecado
o mal.
23.
Y
és o
sucede á
siemp e
que
y
solo
cuando
la
igno ancia
sea
p ohi
bida
y
delibe ada
al
mismo
iempo.
Si
hay
obligación
de
sabe
una
cosa
y
delibe adamen e
se
deja
de
sabe ,
en
onces
se
come e
un
pecado
o mal,
po que
hay
odo
lo
necesa io
pa a
ello,
supues o
que
hay
asg esion
de
ley
ó
p ecep o
y
hay
delibe ación.
Nadie
cie amen e
se á
esponsable
po
las
Ce eza.
27.
Es
el
asenso
i me
á
una
cosa.
(*)
Cuando
es amos
segu os
de
que
una
cosa
ó
p oposición
ó
juicio
es
cual
nos
o os
lo
en endemos
ó
c eemos
y
nó
de
o ¿i
mane a,
y
es o
sin
acila ,
sin
duda ,
sin
emo
de
e a ,
es
que
ene
mos
cep e^cc;
ya
es a
sea
undada
ó
deje
de
se lo,
yasea é
ciega
ya
con icción
p o unda,
ya
se
unde
en
azones
e
dade as
ó
apa en e»,
ya
sea
ec a
ya
e ónea.
La
ce eza
es
subje i a,
eside
en
el
en endimien o;
y
puede
no
co
esponde ,
y
muchas
eces
no
co es
ponde,
á
la
ealidad
de
las
cosas,
ó
sea,
á
la
e dad
obje i a.
En
e ec o;
¡Cuán
as
eces"
es amos
cie os
y
segu os
de
una
cosa,
y
es
una
solemne
alsedad!
cuán as
eces
c eemos
ob a
bien,
y
(*)
Balmes,
Lógica,
núme o
222.
—
46
—
ob amos
pésimamen e!
asi
como
o as
eces
c eemos
ilici a
una
acción
que
en
ealidad
no
es á
p ohibida
po
nin
guna
ley
ni
p ecep o.
28.
Tampoco
es
la
ce eza
siemp e
igual
en
g ado,
in ensión
ó
segu idad,
como
no
lo
son
los
undamen os
ó
cau
sa
que
la
p oduce;
además
de
que
unas
mismas
azones
a ec an
de
dis in a
ma
ne a
y
con
di e sa
i ud
á
un
indi i
duo
que
á
o o.
Unase
unda
en
a gumen os
me a-
isicos
ó
en
la
esencia
de
las
cosas;
y
se
llama
TYie c Jisica*.
.
g.
la
que
ene
mos
de
que
dos
y
es
son
cinco,
ó
de
que
Dios
no
puede
engaña se
ni
en
gaña nos.
O a
se
unda
en
la
es abilidad
de
las
leyes
de
la
na u aleza;
y
se
llama
ce eza
Jisiea*.
.
g.
la
que
enemos
de
que
mañana
sald á
el
sol.
O a
se
unda
en
el
o den
egula
de
las
cosas,
en
lo
di ícil
y
a o
que
es
el
que
sucedan
de
o a
mane a;
y
se-
u
—
47—
llama
ce eza,
mo al
-
,
.
g.
la
que
ene
mos
de
muchos
hechos
ó
acon eci
mien os
his ó icos
á
pesa
de
se
muy
an iguos,
la
de
que
exis e
Lónd es
sin
habe le
is o
jamás,
la
que
enemos
de
lo
que
nos
e i ió
una
pe sona
e
az
sob e
hechos
que
ella
p esenció
y
asegu a,
e c.
e c.
29.
Den o
pues
de
la
misma
ce
eza
caben
muchos
g ados:
desde
la
me a ísica
á
la
mo al
hay
mucha
dis
ancia;
y
la
mo al
especialmen e
es
muy
a ia,
como
puede
e se
en
los
mismos
ejemplos
p opues os.
Cuan a
mayo
segu idad
enemos,
po
ejem
plo,
de
que
exis e
Lónd es
qué
de
la
e dad
y
exac i ud
de
lo
na ado
en
el
úl imo
ejemplo?
Sin
emba go,
la
ce eza,
cualquie a
que
sea,
es
no ma
segu a
en
cuan o
á
la
mo alidad
de
nues as
acciones.
Si
mili a
en
p ó
de
la
lici ud,
exime
de
esponsabilidad
mo al,
aunque
esul a
se
engaña nos,
aunque
esul ase
po
u
-48-
nues a
acción
ú
omisión
iolada
una
ley.
De
la
misma
mane a,
con ae ía
mos
oda
la
esponsabilidad
co espon
dien e
si
ob ásemos
con
ce eza
de
que
iolábamos
una
ley,
aunque
en
eali
dad
esa
ley
no
exis a.
La
conciencia,
ó
sea
la
azón
in i
mándonos
nues os
debe es,
es
la
luz
y
guía
que
Dios,
sapien ísimo
P o iso ,
ha
dado
al
homb e
pa a
alumb a le
y
conduci le
en
el
o den
mo al;
cons
i uye
el
código
i o
de
nues a
con
duc a
y
es
el
celado
de
nues as
ac
ciones:
y
se
as o na ía,
ó
desapa ecí-
ía
mas
bien
odo
aquel
ó den,
si
es u
ié amos
au o izados
pa a
desoí
esa
oz
cla a,
esos
p ecep os
e minan es,
cuales
son
los
in imados
con
aquella
segu idad
que
se
llama
ce eza.
En
es o
además,
es án
con o mes
odos
los
Mo alis as.
Mas
di ícil
ha
de
se
halla
p incipios
an
absolu os
pa
a
los
casos
de
duda,
que
amos
á
exa
mina .
u
Duda.
30.
Es
la
suspensión
del
en endi
mien o
en e
dos
juicios.
Si
p o iene
de
al a
de
azones
po
una
y
o a
pa
e,
se
llama
nega i a;
si
de
la
igual
dad
de
azones,
se
llama
posi i a.
(1)
Si
po
azones,
e dade as
ó
alsas,
el
en endimien o
se
inclina
más
á
un
ex emo
que
al
o o;
es e
asenso
impe
ec o
se
llama
opin on,
y
á
eces
sos
pecha.
(2)
Tan o
la
opinión
como
la
sospecha
pueden
se
más
ó
ménos
ue es,
más
ó
ménos
in ensas,
más
ó
ménos
p óxi
mas
al
asenso
comple o
que
se
llama
ce eza.
Lo
mismo
és as
que
la
duda
se
lla
man
especula i as
si
su
obje o
es
una
(1)
Balmes,
Lógica,
núme o
229,
(2)
San o
Tomás.
Sum.
h.
2.
2,
q.
2,
a.
1,
c.
-50-
cues ion
eó ica
ó
en
abs ac o,
y
p ác
icas
si
e san
sob e
la
lici ud
de
nues
as
acciones
ú
omisiones.
Aquí
a amos
de
la
duda,
opinión
y
sospecha
p ác icas,
es o
es,
de
las
que
acompañan
á
nues os
ac os;
y
aun,
mejo
dicho,
a amos
de
a e i
gua
qué
esponsabilidad
mo al
se
con
ae
ob ando
con
duda
opinión,
ó
sospe
cha
y
sin
ce eza.
Las
cues iones
eó i
cas
las
en ilan
los
Mo alis as
y
Cano
nis as,
enseñando,
además
de
las
leyes
ú
obligaciones
cie as,
las
dudosas
ó
con o e ibles
y
aduciendo
las
azo
nes
que
hay
en
p o
y
en
con a:
asun o
ajeno
á
nues o
p opósi o,
en
el
que
no
en ó
el
es udio
de
las
leyes
( .
núme
o
7.)
También
examinan
el
alo
de
la
p obabilidad
eó ica
en
ó den
á
o
ma
conciencia
p ác iee
cie a,
ó
me
jo
exp esado,
enseñan
lo
que
sé
debe
hace
ó
como
se
debe
p ocede
en
los
casos
de
duda.
Es o,
en
ealidad,
am
bién
es
enume a
leyes
ú
obligaciones,
u
—51
—
y
po
lo
mismo
ampoco
en a
en
nues
o
plan;
hab emos,
sin
emba go,
de
asc ibi
algunas
eglas
que
dan
los
Mo alis as
pa a
los
casos
de
duda,
nó
sin
llama
an es
la
a ención
del
lec o
hacia
las
siguien es
obse aciones.
31.
1.
a
En
oda
duda,
sospecha
ú
opinión,
a ándose
de
lo
lici o
ó
ilici o,
siemp e
hay
dos
ex emos
de
los
cua
les
uno
a i ma
que
hay
ley
ó
p ecep o
y
o o
lo
niega.
Al
p ime o
llaman
pa
e
mas
segu a
ó
pa e
que
a o ece,
á
la
ley,
y
al
segundo
pa e
menos
segli
a
ó
pa e
que
a o ece
á
la
libe ad.
Algunas
eces
ambos
ex emos
impo
nen
obligación,
como
sucede
cuando
hay
dos
p ecep os
incompa ibles
ó
a
les
que
si
se
cumple
uno
necesa iamen
e
se
in inge
el
o o,
y
no
se
sabe
cuál
de
ellos
debe
se
p e e ido:
y
á
es
a
duda
llaman
pe plejidad.
2.
a
Ó
ambos
ex emos
ca ecen
de
oda
p obabilidad,
(lo
que
solo
sucede
en
caso
de
duda
nega i a
(núme o
30);
—
52-
ó
cada
uno
de
ellos
iene
á
su
a o
alguna,
á
lo
menos
espec o
al
que
du
da
ú
opina.
Y
es a
p obabilidad
iene
que
se
mayo ,
meno
ó
igual
á
la
del
ex emo
con a io.
3.
Sea
mayo ,
meno
ó
igual,
no
po
eso
anula
ó
des uye
la
p obabili
dad
con a ia;
po que
en
caso
de
anu
la la,
dejaba
de
se
p obabilidad
y
se
ia
ce eza.
(*)
Po
lo
mismo,
la
opi
nión,
po
undada
que
sea,
no
excede
los
limi es
déla
duda,
no
deja
de
se
una
e dade a
duda:
el
que
opina
po
un
ex emo,
no
deja
de
duda
ó
sos
pecha
en
p o
del
opues o;
po
ejem
plo,
el
que
opina
que
una
acción
es
li
ci a,
no
po
eso
deja
de
duda
ó
sospe
cha
quesea
ilíci a;
an o
que
si
no
u
ie a
ninguna
duda,
sospecha
ó
emo
de
engaña se,
ya
no
se
di ía
que
opi
na,
sino
más
bien
que
es á
cie o
ó
que
iene
ce e a.
Po
eso
se
dijo
en
el
nú-
(*)
Gu y,
núme o
54,
1.»
u
-53-
me o
26
que
la
ad e encia
á
la
ma
licia
de
ac o
ú
omisión
iene
que
se
ó
ce eza
ó
duda.
.
Asi
lo
econocen
ambién
los
Mo
alis as
supues o
que
comp enden
en
los
casos
de
duda
odos
aquellos
en
que
no
hay
ce eza;
como
pod á
ob
se a se
en
las
eglas
que
dan
pa a
dichos
casos,
y
son
las
siguien es.
32.
1.
a
El
que
duda
de
la
lici ud
de
una
acción
ú
omisión,
debe
in o
ma se,
debe
inqui i
la
e dad
po
los
medios
conducen es;
y
si
no
con
sigue
depone
la
duda,
debe
ob a
con
o me
á
la
ley
cuya
exis encia
sos
pecha;
y
és o
aun
cuando
sea
más
p obable
la
pa e
que
a o ece
á
la
libe ad;
po que,
(dicen
los
Mo alis as),
la
opinión,
po
p obable
que
sea,
no
excluye
la
duda,
y
quien
ob a
con
duda
ó
sospecha
de
que
aspasa
una
ley,
ob a
sin
ce eza,
sin
segu idad
de
que
ob a
bien;
lo
cual,
cuando
me
nos,
es
á
odas
luces
imp uden e.
u
—
54
—
2.
a
En
los
casos
de
pe plejidad
am
bién
se
debe
inqui i
cuál
de
los
dos
p ecep os
p e alece,
cuál
de
los
dos
obliga,
ya
que
cumpli
los
dos
es
im
posible.
Y,
si
la
duda
no
puede
e
sol e se,
hay
de echo
á
op a
po
cualquie a
de
los
p ecep os.
3.
a
En
odo
caso
de
duda
se
ob a á
lici amen e
siguiendo
la
que
a o ece
la
ley,
es o
es,
cumpliendo
la
ley
cuya
exis encia
se
sospecha;
lo
que
no
ne
cesi a
demos ación.
33.
4.
a
Pe o,
no
siemp e
hay
obli
gación
de
segui
la
más
segu a.
¿Cuán
do
hab á
es a
obligación?
Pa a
con
es a
á
al
p egun a
hay
que
dis
ingui
de
leyes
y
que
compa a
la
p obabilidad
que
mili a
po
una
y
o a
pa e.
En
cuan o
á
lo
p ime o;
si
la
ley
dudosa
es
de
las
que
a ec an
á
la
a
lidez
de
una
cosa
necesa ia
ú
obliga
o ia,
ó
es
al
que
su
asg esion
in
duce
á
pelig o
de
un
mal
que
hay
u
—
61
—
gacion
dudosa,
¿qué
esponsabilidad
se
con ae?
qué
pecado
se
come e?
És a
es
la
cues ión;
y
hé
aquí
la
es
pues a
que
dan
algunos
Au o es.
1
."
El
que
ob a
con a
ley
con
duda
p ác ica,
es o,
es
—
con
duda
ó
sospe
cha
de
que
ob a
mal,
siemp e
peca.
(1)
2
.°
Si
duda
ó
sospecha
que
la
ley
ú
obligación
que
aspasa
es
g a e,
peca
g a emen e;
y
le emen e,
si
la
duda
es
sob e
ma e ia
le e.
3
.°
Si
duda
ó
sospecha
que
hay
asg esion
de
ley,
pe o
sin
ija se
ni
ocu i sele
nada
ace ca
de
la
g a e
dad;
en onces,
según
unos
siemp e
peca
mo almen e,
según
o os
solo
peca
enialmen e,
y
según
o os
se
mide
la
g a edad
del
pecado
po
la
del
p ecep o
in ingido.
(2)
37
.
Pe o,
á
la
solución
an e io
hay
algunos
epa os
que
hace .
A
la
(1)
Gu y,
n.o
41.
(2)
Gu y,
n.o
43.
u
e dad,
mal
se
comp endo
po que
ni
cómo
la
duda
haya
de
ene
an a
ue za,
i ud
y
e icacia
como
la
co
eza
en
o den
á
p oduci
esponsabi
lidad
mo al,
ni
cómo
la
conciencia
dudosa
haya
de
equipa a se
á
la
cie
a,
dis ando
an o
como
dis a
de
la
ce eza
la
duda.
És a
pa ece
se
un
é mino
medio
en e
la
igno ancia
y
la
ad e encia:
no
es
cie amen e
inad
e encia
absolu a
supues o
que
la
ley
ú
obligación
apa ece,
siquie a
sea
en uel a
en
somb as,
á
la
is a
del
en endimien o;
pe o
de
ningún
modo
puede
llama se
conocimien o
comple
o
sin
con undi
la
duda
con
la
ce
eza,
la
ciencia
con
la
ince idumb e.
Quien
ob a
con a
una
ley
cuya
exis encia
sospecha,
pod á
a i ma se,
dando
po
buenas
las
eglas
a ás
in
dicadas,
que
ob a
imp uden emen e,
que
aspasa
dichas
eglas
ó
leyes,
que
iola,
en
in,
una
ley;
pe o
la
espon
sabilidad
mo al
no
so
con ae
sino
—
63
—
cuando
á
la
asg esion
p eside
la
de
libe ación,
uno
de
cuyos
cons i u i os
es
la
ad e encia.
La
cues ión
pues
es á
en
sabe
si
la
duda
es
una
ad e encia
su icien e,
ó
qué
pa e
de
su iciencia
con iene
en
o
den
á
p oduci
esponsabilidad
mo al:
y
desde
luego
hay
que
econoce
que
no
iene
an a
como
la
ce eza,
ni
se
la
puede
llama
ad e encici
comple a.
38.
La
conside ación
que
á
la
duda
puede
concede se
es
la
de
ad e encia:
ad e encia
pe ec a
no
es;
luego,
se
á
ad e encia
impe ec a,
incomple
a;
impe ección
que
admi e
muchos
g ados,
de
la
misma
o ma
que
los
ad
mi e
la
duda,
opinión
ó
sospecha,
se
gún
imos
en
los
núme os
an e io es.
Se á
pues
la
duda
una
ad e encia
más
ó
menos
incúmplela,
más
ó
menos
os
cu a,
más
ó
menos
lejana
de
la
ad e
encia
pe ec a,
según
el
g ado
de
p o
babilidad
p ác ica
y
subje i a,
según
la
in ensión
con
que
la
conciencia
sos
u
-64-
pecha
que
hay
pecado,
con
que
la
con
ciencia
a isa
que
ob amos
mal.
Una
ez
que
la
duda
p ác ica,
lo
mismo
que
la
especula i a,
admi e
mu
chos
g ados;
la
sospecha
de
que
se
in inge
una
ley
puede
se énué,
ue
e,
p obable,
muy
p óxima
á
ce e
za
....
y
¿hab ía
de
se
igual
en
con
cep o
de
ad e encia?
hab ía
de
se i
de
ad e encia
en
igual
g ado
la
dé
bil
sospecha
como
la
más
ehemen e
ó
p óxima
á
ce eza?
El
que
duda,
iene
el
debe
de
ce
cio a se,
de
o ma
conciencia
cie a,
á
lo
menos
ejlejc ,
án es
de
ob a
con a
la
ley
cuya
exis encia
sospe
cha.
És e
se á
el
debe ,
és a
la
obli
gación,
és a
la
ley;
pe o,
la
e dad
es
que
en
muchos
casos
no
se
ad e i á
dicha
obligación;
en
muchos
casos
no
se
pod á
ó
no
se
sab á
depone
la
du
da,
ya
po que
se
igno an
las
eglas
dadas,
ya
po que,
aun
sabiéndolas,
no
se
pudo
adop a
como
egla
cie a
de
u
-65
—
conduc a
ninguno
de
los
sis emas
que
hay
ace ca
del
P obabilismo....
y
o
dos
es os
que
ob en
con a
ley
con
duda
p ac ica
¿han
de
equipa a se
á
los
que
ob an
con
ce eza
de
que
pecan?
39.
Ya
que
la
duda,
ó
no
es
nada
pa a
el
caso,
ó
es
una
especie
ó
g ado
de
ad e encia
más
ó
menos
impe ec
a,
masó
menos
dis an e
de
la
ad e
encia
comple a;
lo
jus o
y
azonable
pa ece
se
que
la
su iciencia
de
la
du
da
en
o den
á
la
impu abilidad
mo
al
se
mida
po
el
g ado
de
ad e en
cia
que
ep esen a;
ad e encia
com
ple a
no
lá
es,
po que
és a
es
p opia
y
esclusi a
de
la
ce eza;
pa a
pecado
o mal
se
equie e
ad e encia:
luego,
la
asg esion
—
come ida
con
duda
—
se
á
an o
más
ó
menos
o mal
cuan o
la
duda
se
ap oxime
ó
aleje
de
la
ce e
za.
Pa a
pecado
mo al
se
equie e,
además
de
ma e ia
g a e,
ad e encia
comple a:
luego,
áun
dado
que
el
p e
cep o
p cic ie^
dudoso
sea
g a e,
su
u
asg esion
se
ap oxima á
más
ó
me
nos
á
pecado
mo al
cuan o
la
duda
se
ap oxime
más
ó
menos
á
ce eza.
De
es a
mane a
se
sal an
los
p in
cipios
déla
azón
y
la
jus icia
po
lo
que
se
e ie e
al
cons i u i o
de
deli
be ación
llamado
ad e encia;
po que
se
econoce
á
la
duda
odo
el
alo
que
puede
ene ,
(oda
la
ad e encia
que
ep esen a
y
no
más
de
la
que
e
p esen a;
que
es,
no
el
o al
como
la
ce eza,
sino
una
pa e
mayo
ó
me
no
según
es
mayo
ó
meno
la
p o
babilidad
p ác ica
y
subje i a
en
p o
de'
la
ilici ud
y
de
su
g a edad.
Y,
una
ez
que
la
ad e encia
es
uno
de
los
ac o es
de
esponsabilidad
mo al,
és a
hab á
de
se
p opo cionada
á
aquélla,
pe o
nunca
mayo .
40.
Una
solución
pa ecida
la
p opo
ne
Gu y
en
su
ob a
Casas
Conseien ice,
y
la
comba e.
(*)
Pe o
Gu y
se
e ie
(•)
Tom.
1,
Casus
VII
de
Conscienlia,
núm.
61.
—
67
—
e
á
la
duda
especula i a
y
p opone
dicha
solución
como
uno
más
en e
los
sis emas
ace ca
del
P obabilismo;
mien as
que
noso os
nos
e e imos
á
la
duda
p ác ica.
No
es amos
discu
iendo
lo
que
se
debe
hace
en
caso
de
duda,
(de
és o
se
a ó
en
los
núme os
32
al
35;)
sino,
qué
i ud
y
e icacia
iene
la
duda
en
ó den
á
la
impu a-
bilidad:
es amos
inqui iendo
si
la
du
da
es
e dade a
y
comple a
ad e en
cia'ó
nó.
Asi
es
que
Gu y
comba e
dicha
so
lución
po
lo
que
iene
de
igo is a,
en
cuan o
a ibuye
á
la
ley
—
especu
la i amen e
dudosa
—
an a
ue za
de
obliga
como
p obabilidad
especula i
a
haya
á
su
a o ;
y
nues a
solu
ción
iende,
más
bien
á
mi iga
el
igo
ismo
de
aquella
doc ina
que
o o ga
á
la
duda
p ác ica
y
á
la
ley
ile
e
nune
dudosa
an a
ue za
y
i ud
como
á
la
ce eza
y
á
la
ley
cie a
—
(núm
36.)
Po que,
(y
es o
es
digno
de
no a se,)
u
según
común
sen i
de
los
Mo alis
as-ley
incie a
no
es
ley
—
( .
núme
o
34);
y
es e
es
el
undamen o
mas
só
lido
del
P obabilismo,
del
Equip oba-
biüsmo
y
del
mismo
P obabilio ismo.
Aho a
bien;
en
el
caso
de
duda
p ác
ica
¿nó
es
incie a
y
dudosa
la
ley?
y,
ya
que
po
eso
no
pie da
oda
su
ue za
de
obliga ,
¿ha
de
ene
an a
como
la
ley
cie a,
ó
igual
en
odos
los
casos
y
g ados
de
duda?
•
41.
Se
di á:
quien
ob a
con a
ley
con
duda
p ác ica,
no
in inge
una
ley
dudosa
é
incie a,
sino
la
cie a
ó
indudable
que
p ohíbe
ob a
asi.
Pe o,
áun
concediendo
que
esa
ley
sea
in
dudable,
no
se á
cie a
sino
pa a
quien
la
conozca
y
ad ie a
y
sin
emba go
ob e
con a
ella;
y
en
al
supues o,
ya
no
ob a
con
duda
sino
con
ce eza
de
que
in inge
una
ley;
ni
es á,
po
lo
mismo,
en
el
caso
de
que
se
a a.
También
suelen
aduci se
aquellas
palab as
del
Após ol
—
« odo
lo
que
no
—
69
—
es
según
Jé,
es
pecado.»
(*)
Pe o
San
Pablo
solo
dice
que
«es
pecado»,
lo
que
no
negamos
noso os;
mas,
no
dice
qué
pecado
es;
y
es a
es
la
cues ión.
Además,
las
palab as
aducidas
quizás
p ueban
demasiado:
lo
que
se
hace
inad e ida
ó
igno an emen e
no
se
ha
ce
según
é,
y
sin
emba go
no
se
im
pu a
á
pecado;
y
p ecisamen e,
po
la
pa e
que
la
duda
iene
de
igno an
cia
(núme o
37),
es
po
lo
que
la
eba
jamos
su
su iciencia
pa a
la
impu abi-
lidad
mo al.
Si,
á
pesa
de
lo
expues o,
alguno
c eye e
lasca
es a
doc ina,
le
emi i
mos
á
lo
sen ado
ace ca
de
la
igno
ancia
en
los
núme os
22,
23
y
24,
pa
a
que
se
si a
hace
las
aplicaciones
co espondien es,
po
no
epe i
aquí
lo
allí
consignado.
Po
ejemplo;
asi
como
la
igno ancia
no
lib a
de
la
esponsabilidad
na u al
(*)
Ad
Rom.
14,
23.
u
-70-
ni
de
la
ju ídica,
asi
ambién
la
duda
no
lib a
del
pelig o
de
con ae ías;
y
se
con ae án
de
hecho
si
esul ase
exis
i
la
ley
que
se
sospecha.
Asi
como
hay
igno ancia
pecaminosa
po
la
a
zón
de
se
p ohibida
y
delibe ada,
asi
ambién
la
duda
puede
se
p ohibida
y
delibe ada,
y
po
lo
mismo,
culpable.
Asi
como
se
puede
igno a
una
cosa,
debiendo
y
podiendo
sabe la,
asi
am
bién
se
puede
es a
incie o
de
una
ley,
debiendo
y
pudiendo
es a
cie o
de
ella;
pe o,
asi
como
en
los
casos
de
igno ancia
se
busca
la
esponsabi
lidad,
si
la
hay,
allí
donde
es u o
la
delibe ación;
del
mismo
modo
debe
p ecede se
con
la
duda,
más
bien
que
da
á
és a
un
alo
que
no
iene,
con
undiéndola
con
la
ce eza
ó
ad e en
cia
comple a.
Po
úl imo;
el
que,
sabiendo
y
ad
i iendo
que
no
es
lici o
ob a
con a
ley
con
duda
p ác ica,
sin
emba go
lo
hace;
ese
no
in inge
dicha
ley
con
du
u
es e
caso
la
olun ad
consien e,
la
o
lun ad
quie e
aspasa la
ley
que
la
manda
impedi
al
ocupación
de
la
memo ia,
ó
lo
que
es
lo
mismo,
no
quie e
cumpli
dicha
ley.
46.
Consis e
pues
el
consen imien o
ya
en
que e
iola
la
ley
ya
en
no
que e
cumpli la
ó
que e
no
cum
pli la,
que
son
ac os
equi alen es,
y
que
oman
su
di e encia,
si
alguna
ienen,
más
bien
de
la
ley
que
se
in
inge
que
de
la
olun ad
que
debía
cumpli la.
Si
el
p ecep o
es
nega i o,
la
o
lun ad
quie e
iola le
al
que e
hace
ó
pe mi i
que
se
haga
lo
p ohibido;
si
el
p ecep o
es
a i ma i o,
la
olun
ad
quie e
in ingi le
al
no
que e
hace
ó
no
p ocu a
que
se
haga
lo
p ecep uado;
pe o
siemp e
esul a
que
quie e
in ingi le.
Si
en
ez
de
que e
in ingi
la
ley
de
alguno
de
los
modos
dichos,
la
olun ad
quie e
cumpli la
ó
no
-78-
quie e
iola la,
en onces
no
hay
con
sen imien o
sino
al a
de
él;
en onces
hay
lo
con a io
de
consen imien o,
es o
es,
oposición
po
pa e
de
la
olun ad.
En e
el
que e
y
la
oposición
pue
de
admi i se
un
é mino
medio,
que
es
—
ni
que e
ni
opone se,
ni
p ocu a
lo
ni
impedi lo.
Y
se á
es e
un
e
dade o
consen imien o?
Si
la
ley
man
da
que e
ú
opone se,
es
indudable
que
—
no
que iendo
ni
oponiéndose
—
se
in inge
dicha
ley,
y
que
en
es a
in acción,
si
se
e i ica
con
anuen
cia
de
la
olun ad,
hab á
e dade o
consen imien o;
pe o
si
no
hay
ley
que
mande
que e
ni
opone se,
al
no
hace
una
cosa
ni
o a
no
hay
in ac
ción
de
ley
en
que
consen i .
La
cues
ión
pues
se
educe
ó
equi ale
á
es
o a:
¿Cuándo
hay
obligación
de
que
e
ú
opone se
posi i amen e,
y
cuan
do
nó?
(y
su
esolución
no
pe enece
á
es e
a ado,
.
n.°7.)
—
79
—
47.
Tan o
el
consen imien o
como
la
oposición
admi e
muchos
g ados.
Hay
oposición
más
ó
menos
decidida,
más
ó
menos
empeñada,
más
ó
me
nos
ue e,
y
más
ó
menos
débil,
más
ó
menos
emisa;
y
según
ella
es,
así
emplea
la
olun ad
odas
las
ue zas
de
que
dispone,
ó
solo
mayo
ó
me
no
pa e
de
ellas,
en
impedi
lo
p o
hibido
ó
en
p omo e
lo
p ecep uado.
Igualmen e,
el
consen imien o
en
la
asg esion
de
la
ley
puede
se
más
ó
menos
in enso,
decidido,
ehemen
e,
y
más
ó
ménos
débil
ó
emiso;
y
con o me
á
su
in ensidad,
se
es ue
za
más
ó
ménos
po
hace
lo
p ohi
bido
ó
impedi
lo
p ecep uado.
De
aquí
las
a ias
di isiones
que
del
olun a io
hacen
los
Mo alis as.
Solo
que
el
olun a io
se
compone
do
dos
elemen os
—
ad e encia
y
consen
imien o;
y
como
de
la
p ime a
se
a ó
en
el
cap.
3
°,
aquí
hab emos
de
conc e a nos
al
segundo.
u
-80-
Se
di ide
en
pe ec o
ó
pleno
y
se
mipleno,
según
el
g ado
de
decisión
ó
in ensidad
que
e is e;
g ados
que
exis
en,
no
solo
po
pa e
de
la
ad e en
cia,
sino
ambién
po
pa e
del
consen
imien o,
según
queda
a as
indicado.
También
le
di iden
en
posi i o
y
nega i o,
exp eso
y
áci o,
ac ual,
i
ual,
habi ual
¿in e p e a i o,
e c.
48.
Pe o
la
di isión
mas
impo an
e
pa a
nues o
obje o
es
la
de
con
sen imien o
di ec o,
explíci o
ó
ni
se,
é
indi ec o,
implíci o
ó
in
causa.
Hay
consen imien o
di ec o
en
cuan o
á
aquello
que
se
quie e
ó
in en a;
y
se
llama
indi ec o
espec o
de
aquello
que
no
se
quie e
ni
in en a,
sino
que
sola
men e
se
pe mi e
y
se
pone
olun a
iamen e
su
causa.
V.g.
el
que
se
p o
pone
hace
un
obo,
p e iendo
que
de
al
obo
ha
de
segui se
la
deshon a
de
un
indi iduo,
aunque
sin
desea
ni
in
en a
és a:
en
cuan o
al
obo
con
sien e
di ec amen e;
en
cuan o
á
la
u
-81
—
deshon a
solo
consien e
indi ec amen
e
ó
in
causa.
Cuál
de
es os
consen imien os
se á
necesa io
pa a
la
impu abilidad
mo
al?
e dade amen e
se
equie e
el
di
ec o,
que
es
el
único
que
con
p opie-
dadad
puede
llama se
consen imien o;
pe o,
el
indi ec o
equi ale
exac amen
e
al
di ec o
siemp e
que
el
e ec o
es
p ohibido
y
p e is o
y
la
causa
es
p ohibida
y
delibe ada;
(que
es
p eci
samen e
el
único
caso
en
que
los
e ec
os
se
impu an
á
pecado.)
Digo
que
en
es e
caso
hay
consen
imien o
ch ee o;
po que
hay
olun ad
exp esa
de
iola
una
ley,
que
es
laque
p ohíbe
pone
la
causa.
Y
solo
en
es e
caso
se
impu an
á
pecado
los
e ec os
que
no
se
quie en
ni
in en an;
po que,
si
no
son
p ohibi
dos
no
son
ilíci os,
si
no
son
p eois os
no
hay
ad e encia
espec o
de
ellos;
si
la
causa
no
es
p ohibida,
no
hay
asg esion
de
ley
en
pone
al
causa;
u
-82
—
y
aunque
sea
ilíci a,
si
no
es
posible
e i a la
no
hay
libe ad
en
la
asg e-
sion.
Po
eso
econocen
comunmen e
los
Mo alis as
que
los
e ec os
no
son
mo almen e
impu ables
sino
cuando
son
p e is os
y
la
causa
es
p ohibida
y
lib emen e
pues a.
(*)
49.
Y
cuándo
se á
p ohibida
la
causa
po
azón
de
los
e ec os?
ó
en
o os
é minos,
¿cuándo
hab á
obli
gación
de
e i a
una
acción
ú
omi
sión
lici a
po
causa
de
los
malos
e ec os
que
de
ella
han
de
o igina
se?
es a
es
cues ión
de
Mo alis as
ó
Canonis as,
supues o
que
es
enume a
ó
explica
leyes
y
obligaciones;
di e
mos
sin
emba go
—
que
hab á
dicha
Obligación
cuando
azones
ó
mo i os
ela i amen e
pode osos
ó
p opo cio
nados
á
la
g a edad
de
los
malos
e ec os,
no
nos
impelan
ú
obliguen
á
(1)
Gu y,
n.o
8.
u
-83-
pone
la
causa
que
ha
de
p oduci los
iinmedia e
e
pe
se.
Decimos
causa
lici a*)
po que
si
la
causaos
en
si
y
po
si
misma
p ohi
bida,
no
es
lici o
pone la,
aun
cuan
do
de
ella
hubie an
de
segui se
bue
nos
e ec os;
doc ina
que
los
Mo alis
as
exp esan
con
es a
egla,
deducida
de
la
doc ina
del
Após ol:
(*)
Non
sun
acienda
mala
u
eoenian
bona
—
«la
bondad
del
in
no
jus i ica
la
maldad
de
los
medios»
—
no
es
lici o
hace
cosas
malas,
ni
aun
cuando
los
esul ados
hayan
de
se
buenos.
—
Sin
po
es o
ol ida
que
se ia
cada
ez
más
p ohibida
ó
mala
una
acción
ú
omisión
cuando
á
su
maldad
p o
pia
se
ag egase
la
de
sus
e ec os:
.
g.
un
pe ju io
en
con a
de
un
jus o
ac eedo
se ia
mas
g a e
que
el
p es ado
en
g acia
de
un
inocen e.
Dijimos
causa
inmedia a
y
pense;
V)
Ad
Rom.
3,
8.
u
-84-
po que
si
los
e ec os
son
emo os
ó
pez
1
aceidens,
bas a
meno
mo i o,
y
á
eces
ninguno,
pa a
pone
lici a
men e
la
causa.
T á ase,
en
in,
de
consen imien o
indi ec o,
es o
es,
de
e ec os
malos
que
no
se
quie en
ni
in en an;
pues
si
se
quie en,
desean
ó
in en an,
ya
no
es
olun a io
indi ec o,
sino
di ec o;
y
el
que e
ó
in en a
cosas
malas,
es
siemp e
p ohibido.
50.
Discu en
algunos
si
se
equie e
ambién
in ención
en
el
agen e
pa a
que
la
asg esion
de
ley
se
le
impu
e.
Si
po
in ención
se
en iende
la
ad
e encia
ó
conocimien o
de
la
mali
cia
del
ac o
y
el
consen imien o
co
espondien e,
ya
queda
esuel a
la
cues ión
en
sen ido
a i ma i o.
Pe o
la
palab a
in ención
suele
ene
más
alcance:
signi ica
un
designio
ó
in
especial
que
se
p opone
el
homb e,
más
bien
que
un
consen imien o
cual
quie a.
Po
ejemplo:
el
que
come e
un
cieli o
de
obo,
puede
ene
in en
ción,
nó
solo
de
oba ,
sino
ambién
de
enga se
del
obado,
de
o ende le,
de
menosp ecia
la
ley
que
p ohíbe
el
obo
ó
al
mismo
Legislado ,
e c.;
como
ambién
puede
oba
solo
po
sa is ace
una
pasión
ó
una
necesidad
más
ó
menos
ap emian e,
sin
in en
ción
de
o ende
á
Dios,
ni
de
daña
á
nadie;
ni
siquie a
de
in ingi
la
ley,
an es
bien
epugnando
odo
es o
y
áun
deseando
odo
lo
con a io.
En
es e
úl imo
sen ido
no
se
necesi a
in
ención
pa a
con ae
esponsabilidad:
quien
aspasa
una
ley
con
ad e en
cia
y
libe ad,
incu e
desde
luego
en
los
e ec os
necesa ios
ó
na u ales
de
esa
asg esion;
y
e ec o
na u al
y
necesa io
es
con ae
esponsabilidad;
que
las
penas
pa a
se
penas
no
ne
cesi an
que
el
penado
las
quie a,
in
en e
ni
consien a.
Si
ue a
necesa
ia
la
in ención
de
peca ,
de
o ende
á
Dios,
de
con ae
esponsabilidad....
-86-
pocos
la
con ae ían,
po que
pocos
ó
ningunos
se
p opond ían
obje os
an
epulsi os.
Sin
emba go;
quien
se
p opusie e
algún
in
malo
—
además
de
hace
lo
p ohibido,segu amen e
con ae ía
ma
yo
esponsabilidad;
pe o,
nó
po que
se
equie a
in ención,
sino
po que
in
ingía
una
ley
más,
cual
es
la
que
p ohíbe
p opone se
al
in.
(Po
eso
se
dice
que
los
ac os
humanos
oman
su
mo alidad,
no
solo
del
obje o
y
ci
cuns ancias,
sino
ambién
delinque
se
p opone
el
agen e.)
51.
Reduciendo
á
una
egla
b e e
odo
lo
dicho
ace ca
del
consen i
mien o,
la
o mula emos
en
los
é
minos
siguien es'
Hay
consen imien o,
(sea
poco
ó
mucho,
pleno
ó
semiple
no,
más
ó
menos
in enso,)
siemp e
que
y
solo
cuando
haya
asg esion
de
p ecep o
e i icada
con
la
ad e
encia
y
libe ad
necesa ias.
Es o
no
necesi a
demos ación:
si
u
—
93
—
los
Mo alis as;
pe o,
el
mismo
e ec o
que
la
iolencia
lo
p oducen
o as
mu
chas
causas;
.
g.
la
en e medad,
la
al a
de
uezas
ya
ísicas
ya
mo ales,
la
al a
de
memo ia
ó
alen o
—
si
se
a a
de
ap ende ,
e c.
e c....
y
sin
emba go,
nadie
las
llama
iolencia.
Po
eso
p e e imos
el
nomb e
de
imposibilidad,
y
di icul ad,
que
com
p ende
los
e ec os
de
la
iolencia
y
los
de
odas
las
demás
causas
que
hagan
imposible
ó
di ícil
la
obse an
cia
de
la
ley.
Dijimos
que
és as
son
innume a
bles
po
lo
que
espec a
á
la
libe
ad
de
acción;
pe o
las que
a ec an
di
ec amen e
al
lib e
al ed ío,
son
más
con adas;
y
las
expond emos
en
los
núme os
siguien es.
56.
P incipia emos
consignando
que
el
homb e,
asi
como
es á
do ado
de
in eligencia,
así
lo
es á
igualmen e
de
lib e
al ed ío.
Es
es a
una
e dad
de
la
que
da
es imonio
cla o
el
sen-
—
94-
ido
in imo,
se
halla
econocida
po
el
sen i ,
común
y
uni e sal,
(1)
y
en-
se iada
po
la
Re elación.
(2)
Pe o,
como
la
in eligencia
iene
una
exis
encia
dada
y
limi ada,
asi
ambién
la
libe ad.
No
es
és a
absolu a,
om
nímoda,
in ini a;
sino
ini a,
limi ada,
ci cunsc i a
á
limi es,
y
nó
muy
ex
ensos
po
cie o.
En
p ime
luga ;
no
hay
libe ad
allí
donde
no
hay
uso
de
azón,
co
mo
sucede
en
el
niño,
el
loco,
el
eb io,
el
do mido,
e c.;
y
si
el
uso
de
la
azón
es á
más
ó
menos
limi
ado,
o o
an o
lo
es a á
la
libe ad,
.
g.
en
el
semido mido,
semieb io,
semiloco
ó
a uo,
e c.;
po que,
si
bien
el
lib e
al ed io
es
a ibu o'de
la
o
lun ad,
és a
no
se
mue e
sin
la
luz
(1)
Balmes,
Psicogía,
cap.
4.o
(2)
V.
Eclesiás ico,
cap.
15
y
31,
y
odos
los
ex os
sag ados
que
hablan
de
mé i o
y
demé i o;
ideas
absu das
si
se
sup ime
el
lib e
al ed io.
V.
Conc.
T id.
sesión
6.»
can.
5.
&c.
&c.
-95
—
de
la
in eligencia:
ó,
como
dice
San o
Tomás:
«La
aíz
de
la
libe ad
es
la
olun ad,
como
suje o;
pe o
como
causa,
es
la
azón.»
(1)
Po
el
mismo
p incipio,
la
libe ad
in e na
es
incompa ible
con
la
igno
ancia;
po que
donde
hay
és a
no
hay
ac o
de
la
olun ad,
—
nihil
uoli-
um
quin
p oecogni um
—
^
no
habien
do
ac o
de
la
olun ad,
és e
no
puede
se
lib e
supues o
que
no
exis e.
Tampoco
es
lib e
la
olun ad
pa a
odia
la
elicidad
ni
ama
la
in elicidad
en
concep o
de
ales.
Su
p opia
y
na
i a
condición
la
mue e
i esis ible
men e
á
epele
la
in elicidad
y
ama
la
elicidad
no i icadas
como
ales
po
ki
in eligencia.
Lo
mismo
puede
ase
gu a se
espec o
de
aquellos
medios
que
ienen
conexión
necesa ia
y
e i
cacia
no o ia
pa a
consegui
la
elici
dad
ó
e i a
la
in elicidad.
(2
(1)
Sum.
Th.
L
2.
q.
17,
al,
ad
2.
(2)
Libe aLo e,
Psychologia,
núm.
54.
u
La
olun ad,
en
in,
no
puede
ama
lo
malo
en
concep o
de
malo,
ni
odia
lo
bueno
en
concep o
de
bueno.
(1)
57.
Además
de
odas
es as
limi a
ciones
del
lib e
al ed io
que
p o ie
nen
del
modo
de
se
de
la
olun ad
humana,
hay
o as
que
modi ican
la
la
libe ad
de
cada
indi iduo,
y
aun
en
cada
momen o.
Unos
ienen
más
in eligencia,
o os
menos;
unos
ienen
más
ue za
de
o
lun ad
que
o os;
unos
nacie on
do
ados
de
escelen e
Índole,
o os
nó;
unos
ecibie on
buena
educación,
o os
mala;
unos
ob ienen
g acias
más
e i
caces...
«Á
uno
dió
(el
Seño )
cinco
alen os,
al
o o
dos,
y
al
o o
dió
uno.».
(2)
En
unos
momen os
hay
comple o
uso
de
azón
y
pleno
dominio
de
si
mismo,
‘
en
o os
escasea
—
ya
po
en-
(1)
Billua ,
T ac .
de
ac ibus
humanis,
dise .
3,
a .
1.
Tongio gi,
Ins .
Philpph.
Melaphys.
n.»
421.
(2)
E angelio
de
S.
Maleo,
c.
25,
y.
15.
—
97
—
e medad
mo al
ya' ísica,
en
unos
c ónica
y
pe pe ua
en
o os
empo al
ó
del
momen o,
e c.
e c.
Todas
es as
y
o as
mil
ci cuns
ancias
aumen an
ó
disminuyen
la
libe ad,
po que
aumen an
ó
dismi
nuyen
la
ue za
y
pode
de
la
olun
ad
pa a
decidi se
po
el
cumplimien
o
de
la
ley
y
pa a
ence
los
obs á
culos
que
á
ello
se
oponen;
po que
hacen
más
ó
menos
ácil
y
posible,
menos
ó
más
di ícil
ó
imposible
la
obse ancia
de
la
ley;
y
aumen an
ó
disminuyen,
po
lo
mismo,
la
espon
sabilidad
mo al.
«Los
que
liemos
e
cibido
más
en
es e
mundo,
se emos
juzgados
con
mayo
se e idad
(g a-
ias)
po
el
C iado ,»
dice
S.
G ego io
Papa
exponiendo
el
ex o
del
E an
gelio
a ás
ci ado.
(*)
58-
Además
de
las
limi aciones
enu
me adas,
ya
na u ales
ya
acciden ales.
(•)
Homilía
9
in
E angelia.
4
u
—
98
—
bien
o ales
bien-pa ciales,
unas
em
po ales
y
o as
pe pe uas;
hay
a ios
agen es
que
ambién
a ec an
al
lib e
al ed io:
hay
a ios
agen es
que
ob an
pode osamen e
sob e
la
olun ad,
mo
iéndola,
inclinándola,
impeliéndola
con
más
ó
menos
ue za,
con
más
ó
ménos
igo
hácia
un
ex emo,
y
de
jándola
—
po
lo
mismo
—
ménos
ó
más
ue za,
ménos
ó
más
pode ,
ménos
ó
más
libe ad
pa a
inclina se
al
ex e
mo
opues o.
Tales
son
aquellos
que
los
T a a
dis as
comp enden
bajo
los
nomb es
de
Concupiscencia
y
miedo,
que
amos
á
explica
en
pá a os
dis in os.
§.
II.
.
Concupiscencia.
59,
Dan
es e
nomb e
á
odo
mo i
mien o,
endencia
ó
exigencia
del
ape
i o
sensi i o.
Es
el
que e
de
la
ca
ne
de
que
se
habló
en
el
núme o
44.
u
-99-
Tambien
le
llaman
ape i os
y
pasiones;
las
cuales
di ide
San o
Tomás
en
on
ce
especies,
á
sabo :
amo
y
odio,
de
seo
y
epulsión,
gozo
y
is eza,
espe
anza
y
desespe ación,
audacia,
emo
é
i a.
(*)
Balmes,
haciéndose
ca go
de
es as
di isiones,
dice:
«Se
han
di idido
en
cie as
clases
las
pasiones
del
co azón
humano,
pe o
sea
que
no
se
hayan
comp endido
odas
en
la
clasi icación
ilosó ica,
sea
que
cada
una
de
ellas
en añe
en
su
seno
o as
muchas
que
deben
se
conside adas
como
sus
hi
jas,
ó
como
as o maciones
de
una
misma,
lo
cie o
es
que
quien
obse
e
con
a ención
la
a iedad
y
g a
duación
de
nues os
sen imien os
c ee
á
es a
asis iendo
á
las
mudables
ilusiones
de
una
isión
an asmagó i
ca.
Hay
momen os
de
calma
y
de
empes ad,
de
dulzu a
y
de
ac i ud,
(•)
Sum.
Th.
1,
2.
q.
23,
a
4.
u
-100
—
de
sua idad
y
de
du eza,
de
alo
y
de
coba día,
de
o aleza
y
de
aba i
mien o,
de
en usiasmo
y
de
desp ecio,
de
o gullo
y
de
anonadamien o,
de
espe anza
y
de
desespe ación,
de
pa
ciencia
y
de
i a,
de
pos ación
y
de
ac i idad,
de
expansión
y
de
es e
chez....
e c...»
(1)
60.
Las
pasiones
conside adas
en
si
mismas
ó
a endido
su
se
ma e ial,
no
son
más
que
enómenos
o gánicos
ó
isiológicos,
ac os
ó
mo imien os
del
cue po,
del
ape i o
i acional,
de
la
pa e
animal
del
homb e;
y
en
es e
concep o,
ni
son
buenas
ni
malas
mo-
ahnen e.
Ve dad
es
que
o o
an o
puédese
a i ma
de
odos
los
ac os;
los
cuales,
si
se
conside an
en
si
mis
mos,
son
enómenos
ó
hechos
ma e
iales
que
an o
pueden
se
buenos
co
mo
malos
como
indi e en es
en
ó den
(1)
El
C i e io,
cap.
19,
§.
II.
(2)
Libe a o e,
E hica,
n.®
64.
—
101
—
á
la
mo alidad:
Ee ec i amen e,
és a
la
hay
obje i a
y
subje i a;
la
obje i
a
les
iene,
de
la
ley
que
los
p ohíbe,
p ecep úa
ó
pe mi e,
y
la
subje i a
p o iene
de
la
delibe ación
con
que
son
e ec uados.
Po
ejemplo;
el
homi
cidio
(que.siemp e
es
un
mal
lisico),
en
si
conside ado,
es
un
hecho
ma e
ial
que
consis e
en
qui a
la
ida
á
un
homb e:
en
cuan o
á
su
mo alidad
obje i a,
unas
eces
es
malo
po que
es
p ohibido,
o as
eces
es
lici o
po
que
es
pe mi ido;
y
en
cuan o
á
la
mo alidad
subje i a,
solo
la
end á
cuando
sea
ejecu ado
con
delibe ación.
En
igual
o ma
y
po
idén ico
a
ciocinio,
hay
pasiones
mopálmen e
Vi ke.-
nas,
malas
é
indi e en es;
po que
las
hay
que
mue en
al
homb e
á
un
ob
je o
ó
in
mo almen e
bueno,
las
hay
que
lle an
á
un
obje o
p ohibido,
y
o as
ienen
po
obje o
un
in
indi e en
e.
Es o,
po
lo
que
se
e ie e
á
la
mo
alidad
obje i a;
que
la
subje i a
de-
—
102
—
pende
mas
bien
de
la
delibe ación
con
que
se
p oduzcan
ó
desa ollen.
Po que;
asi
como
hay
pasiones
bue
nas
y
malas
po
azón
del
obje o
á
que
ienden,
así
ambién
las
hay
olun
a ias
ó
delibe adas
ó
iiwolun a ias
ó
indelibe adas.
Son
olun a ias
las
causadas
ó
pe mi idas
ad e ida
y
li
b emen e;
é
in olun a ias,
si
sob e ie
nen
sin
ad e encia
ó
sin
pode
e i
a lo.
(1)
61.
Cuán a
sea
la
in luencia
que
en
el
homb e
eje cen
las
pasiones,
ó
llá
mense
concupiscencia,
ape i o
sensi
i o,
sen imien os,
ó
como
se
quie a,
no
hay
pa a
que
ponde a lo.
«La
incons ancia
de
la
concupis
cencia
as o na
el
sen ido
sin
mali
cia.»
(2)
«Cada
uno
es
en ado,
a as
ado
y
halagado
de
su
concupiscen
cia.»
(3)
«No
hago
lo
bueno
que
quie o:
íl)
V.
S.
Tomás.
Sum.
h.
1.
2,
q.
24.
a.
1.
(2)
Lib o
do
la
Sabidu ía,
c.
4.
y.
12.
(3)
Epis .
Ca ól.
del
Ap.
San iago,
c.
1,
y.
14.
u
—
109
—
mo
causada
po
la
pe spec i a
de
mi
mal
que
amenaza.
Po
más
que,
al
igual
de
las
o as
pasiones
(núme o
60),
conside ado
en
si
mismo
no
pasa
de
se
un
enómeno
isiológico,
un
mo imien o
de
la
pa e
i acional;
sin
emba go,
po
los
esul
ados
áque
conduce
hay
emo
bueno
y
emo
malo.
Es
bueno
el
que
induce
á
ob a
bien:
«.Bienauen u ado
el
homb e
que
eme
al
Seño :
en
sus
mandamien os
se
complace á
mucho.
(1)
Es
malo
el
que
induce
á
ob a
mal.
Cla o
es
que
debemos
des e a
és e
y
omen a
aquél
«A
7
o
que áis
eme
á
los
que
ma an
el
cue po,
y
no
pue
den
ma a
el
alma:
emed
más
bien
al
que
puede
echa
el
alma
y
el
cue
po
en
el
in ie no.»
(2)
65.
Como
oda
pasión
(núme o
60),
(1;
Salino
111,
y.
A.
(2)
E angelio
de
S.
Ma eo,
c.
10,
y
.28.
-110-
asi
ambién
el
miedo
puede
se
olun
a io
ó
in olun a io.
Se á
olun a io
si
se
consien e
lib emen e
ó
se
p ocu a
de
p opio
in en o;
.
g.
el
san o
emo
de
Dios
que
se
omen a
con
la
medi
ación
delibe ada.
Se á
in olun a io
el
p oducido
po
causas
imp e is as
ó
ine i ables.
El
miedo,
lo
mismo
que
o a
pa
sión
cualquie a,
puede
se
más
ó
mé-
nos
g a e,
más
ó
menos
ehemen e,
más
ó
menos
pode oso.
Y
aquí
con ie
ne
eco da
lo
que
se
dijo
en
el
nú
me o
6?;
es o
es,
que
su
ue za
no
se
ha
de
medi
po
la
g a edad
del
pelig o
que
le
mo i a,
sino
po
la
con
moción
ó
imp esión
que
p oduce
en
el
ánimo.
Nada
impo a
que
el
mal
que
ame
naza
sea
g a e
si
no
causa
miedo
ó
espec o
de
aquel
que
no
se
conmue e
po
al
mo i o;
así
como
en
nada
dis
minuye
su
g a edad
el
que
esul e
al
sa
ó
baladí
la
causa
que
le
p odujo.
u
-111
—
66.
Tampoco
in e esa
nada
pa a
nues o
obje o
el
que
el
miedo
sea
im
pues o
po
causa
in inseca
ó
ex ín
seca,
lib e
ó
necesa ia,
jus a
ó
injus a,
e dade a
ó
alsa;
sino
que
su
impo
ancia
é
in luencia
en
la
olun ad
de
pende
solamen e
de
la
in ensión
ó
ue
za
con
que
conmue e.
Eso as
ci
cuns ancias
pod án
se i
pa a
la
ap e
ciación
ju ídica
del
miedo,
pe o
no
cambian
ni
modi ican
su
e icacia
es
pec o
de
la
libe ad,
(que
es
de
loque
se
a a
aquí.)
Hay
e ec i amen e
casos
en
que
el
miedo
se
epu a
g a e
en
el
ue o
ex
e no,
(aun
cuando
en
ealidad
haya
sido
le e
ó
no
haya
exis ido,)
y
exime
del
cumplimien o
de
la
ley,
y
has a
anula
algunos
ac os
e i icados
bajo
su
imp esión
—
e dade a
ó
supues a,
ó
los
hace
escindibles
á
olun ad
de
quien
pa ece
que
le
su ió;
pe o
odo
es o
depende
más
bien
de
la
ley
que
le
o o ga
ales
e ec os
en
unos
casos,
u
—
112
—
asi
como
se
los
niega
en
o os;
mas
no
especi ica
la
in luencia
del
miedo
en
la
olun ad.
67.
Es a
in luencia
se á
an a
cuan
a
sea
la
conmoción
causada.
Si
és a
ue e
al
que
pe u be
la
a
zón
ó
p i e
á
la
olun ad
de
oda
ue
za
pa í
opone se
ó
esis i le,
cla o
es
que
anula
la
libe ad
in e na
y
exi
me
de
oda
esponsabilidad
mo al.
Si
no
ue e
an a
su
g a edad,
solo
disminui á
más
ó
menos
la
libe ad,
y
en
la
misma
p opo ción
disminui á
la
esponsabilidad;
(lo
mismo
que
se
dijo
de
oda
pasión,
en
el
núme o
62.)
Hay
casos
en
que
el
mal
que
se
e
me
ó
con
que
se
nos
amenaza
exime
del
cumplimien o
de
la
ley,
con o me
á
lo
indicado
en
el
núme o
17,
y
po
lo
mismo
exime
de
oda
esponsabi
lidad
al
que
no
cumple
dicha
ley;
pe o
es o
no
p o iene
de
que
al e
la
libe
ad,
sino
de
que
al a
ó
cesc
la
ley.
Po
úl imo;
si
el
miedo
ue e
o
u
lun a io
ó
delibe ado,
hab á
que
apli
ca le
las
eglas
de
impu abilidad
con
signadas
en
el
núme o
48,
lo
mismo
que
se
dijo
de
las
pasiones
olun a ias
en
el
núme o
63.
CAPÍTULO
VI.
RESÚMEN
Y
CONCLUSION.
I-
Resúmen
y
aplicación.
68.
La
esponsabilidad
mo al
solo
se
con ae
po
queb an a
delibe ada
men e
ley
ó
p ecep o
que
obliga
en
conciencia;
y
es
p opo cianada
á
la
im
po ancia
del
p ecep o
in ingido
y
á
la
delibe ación
con
que
se
in inge.
Es
deci
que
no
hay
pecado
o mal
sino
hay
coexis encia
de
dos
cosas,
—
114
—
que
son,
asg esion
de
ley
y
delibe
ación.
Y
la
g a edad
del
pecado
se
á
igual
a
la
suma
de
la
g a edad
del
p ecep o
in ingido
y
de.
la
pe ec
ción
de
la
delibe ación
con
que
se
in
ingió.
Si
hay
asg esion
de
ley
sin
de
libe ación,
hay
pecado
ma e ial
ú
obje i o,
y
puede
habe
esponsabili
dad
na u al,
y
aun
ju ídica;
pe o
no
hay
pecado
Jo mal,
ni
se
con ae
es
ponsabilidad
mo al.
Dos
son,
pues,
los
elemen os
del
pe
cado
o mal,
uno
ma e ial
ú
obje i o
y
o o
subje i o.
El
ma e ial
ú
obje
i o
consis e
en
la
asg esion
de
ley,
el
subje i o
en
la
delibe ación
del
as-
g eso .
Una
ez
que
el
pecado
su ge
de
esos
dos
p incipios,
ambos
hay
que
oma
en
cuen a
pa a
econoce
la
exis encia
de
aquél
y
ap ecia
su
g a edad
ó
magni ud.
69.
Pa a
conoce
la
pa e
obje i a.
—
115
—
es o
es
pa a
sabe
cuándo
hab á
as-
g esion
de
ley,
hay
que
es udia
las
leyes
ó
p ecep os
que
nos
obligan
y
la
medida
ó
g a edad
con
que
nos
obligan,
en
los
maes os
de
De e
cho
na u al
y
posi i o.
Alli,
bajo
el
i ulo
de
De echo
ó
Mo al
ó
É ica
ó
Doc ina
C is iana
ú
o o,
con
mejo ,
ó
peo -mé odo,
con
más
ó
menos
acie
o
expues as,
se
halla án
de alladas
las
obligaciones
ó
debe es
del
homb e
pa a
con
Dios,
pa a
consigo
mismo
y
pa a
con
los
demás,
ya
como
indi i
duo
ya
como
socio,
bien
en
la
ami
lia
bien
en
la
sociedad,
an o
ci il
co
mo
eligiosa,
en
concep o
de
supe io ,
de
igual
y
de
in e io .
70.
La
impo ancia
obje i a
de
una
asg esion
ambién
se
modi ica
po
las
ci cuns ancicLS
con
que
se
e ec úa
y
po
el
/in
que
se
p opone
el
asg eso ;
ó
mejo
dicho,
hay
ci cuns ancias
y
ines
buenos,
malos
é
indi e en es.
Si
son
malos,
cons i uyen
ó
aumen an
la
u
—
116
—
maldad
obje i a.
Po
eso
decimos
que
modi ican
la
mo alidad
obje i a.
No
cons i uyen
ni
las
ci cuns an
cias
ni
el
in
un
elemen o
de
mo ali
dad
dis in o
de
los
dos
enume ados
—
asg esion
y
delibe ación;
sino
que
es án
comp endidos
en
el
p ime o,
su-
.pues o
que
solo
modi ican
la
mo ali
dad
de
una
acción
en
cuan o
sean
p ecep uados
ó
p ohibidos.
Po
éso
co esponde
su
es udio
á
los
a ados
de
Mo al
ó
de
De echo,
del
que
o
man
pa e,
lo
mismo
que
las
demás
leyes
ó
p ecep os.
Allí
es
donde
hay
que
es udia
cuáles
ci cuns ancias
y
cuá
les
ines
son
líci os
ó
ilíci os;
y
nó
aquí
donde
solo
se
a a
de
la
delibe
ación
que
ha
de
p esidi
á
la
as
g esion
de
p ecep o;
ya
es e
se
e ie
a
á
lo
que
se
llama
obje o
del
ac o,
ya
á
lo
que
se
llama
del
agen e,
ya
á
lo
que
se
llama
ci cuns ancias,
ya
á
odo
á
la
ez.
71.
Dada
la
maldad
obje i a
de
una
—
117
—
acción
ú
omisión,
bien
po que
és a
e a
p ohibida,
bien
po que
el
agen e
se
p opuso
un
in
p ohibido,
bien
po que
la
e i icó
con
ci cuns ancias
p ohibi
das;
bien
po
dos
ó
po
los
es
con
cep os
á
la
ez;
aun
no
es
jo nial
el
pecado
si
no
acompañó
la
delibe
ación.
Y
cuándo
hab á
és a?
cuando
haya
ad e encia,
consen imien o
y
libe
ad.
De
es os
es
cons i u i os
se
com
pone
la
delibe ación;
uno
de
los
cua
les
que
al e,
hace
al a
ambién
aqué
lla.
Y
como
sin
delibe ación
no
hay
pecado
o mal,
esul a
que
no
hab á
és e
siemp e
que
al en
dichos
es
cons i u i os
ó
cualquie a
de
ellos.
Y
cuándo
hab á
ad e encia,
con
sen imien o
y
libe ad?
De
la
ad e
encia
se
a ó
el
capi ulo
3.°,
del
con
sen imien o
en
el
4.°
y
de
la
libe ad
en
el
5.°
Pe o;
an o
la
ad e encia
como
el
consen imien o
y
libe ad
admi en
mu
u
—
118-
chos
g ados;
¿cuál
de
és os
se
equie
e
y
se á
su icien e
pa a
cons i ui
pecado
o mal?
Si
al an
los
es
cons
i u i os
de
la
delibe ación
ó
cualquie
a
de
ellos,
no
hay
pecado
o mal,
ni
mo al
ni
enial,
po
las
azones
ex
pues as
en
los
a ados
espec i os.
Si
exis en
los
es
en
g ado
comple o
ó
su icien e,
el
pecado
se á
p opo cio
nado
á
la
impo ancia
del
p ecep o
in ingido;
es
deci ,
que
se á
g a eó
le e
según
obligue
sub
g aoi
ó
sub
leci
el
p ecep o
iolado.
Si
coexis en
los
es
equisi os,
pe o
impe ec os
ó
im
pe ec o
alguno
de
ellos;
el
pecado
ya
no
puede
se
p opo cionado
á
la
im
po ancia
del
p ecep o
in ingido,
sino
an o
meno
cuan o
más
impe ec os
uesen
dichos
cons i u i os
ó
cualquie
a
de
ellos.
72.
Lo
dicho
en
el
núme o
an e
io
p esupone
que
los
pecados
no
son
odos
uno
solo
y
uno
mismo
ni
igua
les
odos
en e
si;
sino
que,
po
el
u
s
—
125
—
hay
dos
clases
de
ad e encia,
que
son
ce e a
y
eluda.
Si
hay
ce eza
de
la
ilici ud
y
g a edad,
hay
ad e encia
comple a
ó
su icien e;
pe o,
si
la
ad
e encia
no
es
ce eza,
sino
duda,
sospecha
ú
opinión,
comoquie a
que
es as
admi en
muchos
g ados,
ya
no
es
an
ácil
de e mina
con
ijeza
lo
su icien e
y
lo
insu icien e
pa a
la
mo
alidad
del
pecado.
O o
an o
hay
que
deci
ace ca
del
consen imien o,
el
cual
ambién
admi
e
muchos
g ados,
según
imos
en
los
núme os
45
y
46:
solo
epe i emos
con
Gu y
que
se
equie e
«plena
adhesión
al
obje o
p ohibido»
—
«objec o
p aco
plena
adheesio
equisi a .
(*>
Po
pa e
de
la
libe ad
si
que
la
quea
ácil
y
ecuen emen e
la
pleni
ud
de
la
delibe ación,
como
puede
no
a se
epasando
el
cap.
5
0
Allí
hemos
p ocu ado
indica
la
mul i ud
decau-
(')
Núme o
150,
n.
u
—
126
—
sas
que
ó
des uyen
ó
debili an
la
li
be ad,
sin
la
cual
es
imposible
la
i n-
pu abilidad
y
esponsabilidad
mo al.
76.
Hay
que
eco da ,
po
úl imo,
que
en
odas
las
cosas
y
en
odas
las
ciencias
hay
un
ondo
de
mis e io,
una
pa e
desconocida,
un
pun o
desde
el
cual
no
es
dado
pasa
á
la
in eligen
cia
humana.
Po
más
e eno
que
des
cub a,
su
ho izon e
siemp e
se á
limi
ado;
como
que
solo
hay
una
in eli
gencia
in ini a,
que
es
la
de
Dios.
Si
al
sucede
en
odas
las
ciencias,
con
más
azón
iene
que
ocu i
en
la
Mo al,
que
es
la
ciencia
de
las
cien
cias
—
a s
a ium;
—
en
la
Mo al,
que
se
consag a
á
di igi
y
escud iña
la
ida
in ima
de
la
in eligencia
y
co a
zón
humanos,
que
son
á
su
ez
el
abismo
más
insondable
que
hay
de
bajo
del
cielo.
Tan o
la
in eligencia
como
la
olun ad
apenas
necesi an
iempo
pa a
sus
ac os:
con
la
p on i
ud
del
elámpago
la
in eligencia
ad
u
-127
—
ie e
y
la
olun ad
consien e;
y
en
menos
iempo
que
el
necesa io
pa a
deci lo,
el
en endimien o
y
la
olun
ad
consuma on
su
ob a.
Además;
si
es
ácil
señala
un
pun
o
has a
el
cual
es
insu icien e
la
de
libe ación
y
o o
desde
el
cual
se
pue
de
epu a
comple a;
nó
asi
se
puede
i a
la
linea,
di iso ia.
Es o
po
lo
que
se
e ie e
á
la
pa e
subje i a;
que,
si
nos
ijamos
en
la
obje i a,
sucede
o o
an o
ó
cosa
análoga.
Hay,
en
e ec o,
debe es
que
cie a
men e
son
g a es;
hay
o os
que
sin
duda
son
le es;
pe o
ambién
hay
mu
chos
ace ca
de
cuya
g a edad,
y
áun
exis encia,
dispu an
los
sábios.
Hay,
pues,
azón
más
que
su icien e
pa a
epe i
con
el
Salmis a
el
lema
de
es e
esc i o:
«Delicia
quis
in elligi
—
Los
pecados,
quién
los
conoce?»
u
—
128
—
§•
n.
Conclusión.
77.
Po
lo
cual,
y
po que
muchos
(1)
que
hab emos
come ido
con
las
condiciones
de
impu abilidad
es a án
sepul ados
en
la
sima
del
ol ido
al
que
somos
an
dados;
y
es o
es
an
segu o
que
si
dijé emos
que
no
enemos
pe
cados
nos
engañamos
(2),
(aunque
no
ue an
más
que
eniales,
los
que
am
bién
son
emibles
una
ez
que
Dios
los
p ohíbe
y
cas iga);
solo
nos
que
da
un
ecu so,
y
es
el
de
con e i
nos
(3)
á
Dios
án es
que
ib e
con a
noso os
la
espada
(4)
de
su
jus icia,
y
hace
u os
dignos
de
peni encia;
(5)
no
an o
po
loque
pueda
la
nues a
ale
como
po que
es e
es
el
medio
de
hace nos
pa icipan es
de
la
sa is ac
ción
comple a
que
á
la
Di ina
Jus icia
ha
dado
po
nues os
pecados
(6)
el
u
—
129
—
Co de o
de
Dios
que
qui a
los
pecados
del
mundo,
(7)
el
Mediado
en e
Dios
y
los
homb es,
Jesuc is o
Dios
y
Hom
b e.
(8)
1.
«Todos
o endemos
en
muchas
cosas.
>
a)
2.
«Si
dijé emos
que
no
enemos
pecado,
noso os
mismos
nos
enga
ñamos,
y
no
hay
e dad
en
nos
o os.»
(
2
)
3.
«Si
no
hicié eis
peni encia,
o
dos
pe ece éis
igualmen e.»
(3)
4.
«Si
no
os
con e ié eis,
esg i
mi á
su
espada.»
w
5.
«Hacéd
pues
u o
digno
de
peni encia,»
o)
6.
«Puso
el
Seño
en
El
la
iniqui
dad
de
odos
noso os.
(«)
El
mismo
que
lle ó
nues os
pecados
en
su
cue po
sob e
el
made o
....
po
cuyas
llagas
habéis
sido
sanados,
m
Que
u
—
130
—
se
dió
á
sí
mismp
en
edención
po
odos,
es)
Si
alguno
peca e,
enemos
po
abogado
con
el
Pad e
á
Jesuc is
o
el
Jus o.
Y
Él
es
p opiciación
po
nues os
pecados.
(
9
>
Y
no
hay
salud
en
ningún
o o.
Po que
no
se
ha
da
do
á
los
homb es
o o
nomb e
debajo
del
Cielo,
en
que
podamos
se
sal
os.»
UO)
7.
«Hé
aquí
el
Co de o
de
Dios,
hé
aquí
el
que
qui a
el
pecado
del
mundo.»
(
“
)
8.
«Po que
uno
es
Dios
y
uno
el
Mediane o
en e
Dios
y
los
homb es,
C
is o
J
es ú s
.»
(
12
)
k
quien
sea
dada
la
glo ia,
la
alabanza,
la
po es ad
y
el
impe io,
con
el
Pad e
y
el
Espí i u
San o,
po
los
siglos
de
los
siglos.
U
—
131
—
1.
«I
n
mul is
o endí
mus
omnes.^
—
J
a
c o b
.
c.
3,
>
.
9.
2.
»S¿
clixe -imus
qUoniam
pecea um
non.
habamus,
ipsi
nos
seducimus,
e
ne i as
in
nobis
non
es .»
—
1
J
o a n n
.
c.
1,
.
8.
3.
»Nisi
pceni en iam
habue i is,
om-
nes
sumli e
pe ibi is
.»-Luc
.
c.
13,^.3.
4.
^Nisi
conoe si
ue i is,
gladium
suum
ib abi .yy
—
P
sa l m
.
7,
y.
13.
5.
«.Faei e
e go
Jmo um
dignum
pce-
ni en iceoi
—
M
a h
.
c
.
3,
i .
8.
6.
^Posui
Dominas
in
eo
iniqui a em
omniam
nos um.D
—
Xsxixs,
c.
53,
y.
6.
7.
Qui
pecca a
nos a
ipse
pe uli
in
eo po e
sao
supe
lignum
...
cujas
lino
e
sana i
es is.^
—
Y.
P
e
.
c.2,y.24.
8.
Qui
dedi
seme ipsum
edemp ionem
p o
ómnibus.-»
—
1
a d
T
imo h
.
c.
2,
i .
6.
u
—
132
—
9.
Siq iis
peccace i ,
adüocci im
habe-
ma§
apud
Pa em,
Jesum
Ch is mn
jus um.
E
ipse
es
p opi ia io
p o
pecca is
nos is.^
—
1.
J
oa nn
.
c
.
2,
y.
1.
10.
E
non
es
in
cilio
aliquo
salas.
Nec
en m
aliad
nomen
es
sab
ecelo
da um
hominibas,
in
qao
opo ea
nos
sáleos
jie i.'»
—
A
c
.
A
p
.
c
.
4,
y.
12.
11.
Ecce
Agn is
Dei,
ecce
qai
olli
pec-
ca ani
mundi.
—
J
oa nn
.
c
.
1,
y.
29.
.
1*2
.
«
Unas
enim
Deas,
anas
e
Media o
Dei
e
hominam
homo
Ch
is as
Jesusa
—
1
a d
T
imo h
.
c
.
2,
y.
5.
u
ÍNDICE
Y
EXTRACTO.
En
el
cap.
l.°
se
da
una
idea
gene al
de
la
esponsabilidad;
especialmen e,
de
la
esponsabilidad
mo al,
que
es
de
la
que
se
a a
en
es e
opúsculo.
Como
és a
solo
se
con ae
po
in in
gi
delibe adamen e
ley
ó
p ecep'o
que
obligue
en
conciencia;
en
el
cap.
2.°
se
in
dican
las
condiciones
necesa ias
pa a
que
la
ley
ó
p ecep o
enga
dicha
ue za
ó
i
ud,
y
en
los
cap.
3.°,
4.°
y
5.°
se
exponen
los
cons i u i os
de
la
delibe ación,
que
son
adoe encia,
consen imien o
y
libe ad.
En
el
cap.
6.°
se
hace
el
esumen
y
aplicación
de
la
doc ina
expues a
en
los
capí ulos
an e io es.
Todo
ello
po
el
o den
siguien e:
u
—
134
—
—
Pág-
P ólogo
...................................................
CAPÍTULO
I.
1.
Responsabilidad
en
gene al:
es
ponsabilidad
ci il
y
c iminal;
mo
al
y
ju ídica;
en
qué
se
di e en
cian
és as
....................................
2.
Po
las
an e io es
solamen e,
no
se
explican
odas
las
penas
que
el
homb e
su e.
Responsabili
dad
na u al
...............................
10.
3.
Ex ensión
de
es a
úl ima
y
cómo
se
con ae.
.
.
.
.
.
.
12.
4.
Responsabilidad
del
Pecado
o i-
Sinal.
:
................................
13.
5.
Ad e encia
impo an e
.....................
15.
6.
Cómo
se
con ae
la
esponsabili
dad
mo al
.................................
16.
7.
Sus
dos
elemen os,
uno
obje i o
y
o o
subje i o
..........................
17.
u
____________
—
—
P ecio
de
es e
opúsciilo:
1
po
so a
en
oda
la
Península
.
an
co
de
po e.
Pidiendo
más
de
9
ejempla es
,
se
e
baja
el
2o
po
100.
Se
halla
en
a ias
lib e ías,
y
en
ca
sa
del
au o ,
Sinagoga
11
CORUÑA.