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Las razones del voto en Colombia: analizando las elecciones presidenciales de 2018

Gómez Betancur, Milany Andrea

Abstract

La presente investigación titulada: Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018, intenta dar cuenta de cuáles fueron las principales razones que explican el voto en Colombia durante las elecciones presidenciales del año 2018. Así, a través de una metodología mixta, se hace un análisis teórico estadístico a partir del cual se exponen los diferentes componentes que explican el voto por los candidatos en la contienda electoral, poniendo marcada atención, en las variables emociones, y en qué medida y de qué manera, estas jugaron un papel importante. Así, tomando como base el comportamiento político electoral y contexto político colombiano que ha estado traspasado por diversos fenómenos de violencia, se concluye que la polarización izquierda - derecha en el país, fue determinante a la hora del ejercicio del voto por parte de la ciudadanía, y generó emociones tanto positivas como negativas hacia los candidatos; una polarización que a su vez, fue ocasionada por el uribismo como clivaje, su lógica guerrerista y su campaña negativa hacia el proceso de paz.

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Tesis doctoral TESIS Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018 La presente investigación intenta dar cuenta de cuáles fueron las principales razones que explican el voto en Colombia durante las elecciones presidenciales del año 2018. Así, a través de una metodología mixta, se hace un análisis teórico – estadístico a partir del cual se exponen los diferentes componentes que explican el voto por los candidatos en la contienda electoral, poniendo marcada atención, en las variables emociones, y en qué medida y de qué manera, estas jugaron un papel importante. Se concluye que la polarización izquierda-derecha en el país ocasionada por el uribismo, fue determinante a la hora del ejercicio del voto por parte de la ciudadanía, y generó emociones tanto positivas como negativas hacia los candidatos. 2022 Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018 Santiago de Compostela, 2022 Milany Andrea Gómez Betancur Milany Andrea Gómez Betancur ESCUELA DE DOCTORADO INTERNACIONAL DE LA USC TESIS DE DOCTORADO Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018 Milany Andrea Gómez Betancur Directora: M.ª Nieves Lagares Díez ESCUELA DE DOCTORADO INTERNACIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA PROGRAMA DE DOCTORADO EN MARKETING POLÍTICO, ACTORES E INSTITUCIONES EN LAS SOCIEDADES CONTEMPORÁNEAS SANTIAGO DE COMPOSTELA 2022 DECLARACIÓN DEL AUTOR/A DE LA TESIS D./Dña. Milany Andrea Gómez Betancur Título de la tesis: Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018. Presento mi tesis, siguiendo el procedimiento adecuado al Reglamento y declaro que: 1) La tesis abarca los resultados de la elaboración de mi trabajo. 2) De ser el caso, en la tesis se hace referencia a las colaboraciones que tuvo este trabajo. 3) Confirmo que la tesis no incurre en ningún tipo de plagio de otros autores ni de trabajos presentados por mí para la obtención de otros títulos. 4) La tesis es la versión definitiva presentada para su defensa y coincide la versión impresa con la presentada en formato electrónico. Y me comprometo a presentar el Compromiso Documental de Supervisión en el caso que el original no esté depositado en la Escuela. En Rionegro, Colombia , 04 de abril de 2022 Firma electrónica AUTORIZACIÓN DEL DIRECTOR/TUTOR DE LA TESIS D./Dña. Nieves Lagares Diez En condición de: Director/a Título de la tesis: Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018 INFORMA: Que la presente tesis, se corresponde con el trabajo realizado por D/Dña Milany Andrea Gómez Betancur, bajo mi dirección/tutorización, y a utorizo su presentación , considerando que reúne l os r equisitos exigidos en el R eglamento de Estudios de Doctorado de la USC, y que como director/tutor de esta no incurre en las causas de abstención establecidas e n la Ley 40/2015. En En Santiago de Compostela, 1 de Abril de 2022 Firma electrónica 7 AGRADECIMIENTOS Si bien nunca he sido una mujer de palabras emotivas, quisiera manifestar en primer lugar mi agradecimiento mencionando a mi directora de tesis la profesora Nieves Lagares, quien junto con el profesor José Manuel Rivera depositaron su confianza en mí para elaborar este trabajo sobre Colombia y me brindaron todos sus conocimientos. No solo fue una propuesta apasionante por el amor que tengo a mi país, y la necesidad de encontrar posibles razones del voto en un territorio con una necesidad urgente de mayores niveles de democratización, sino también, por el reto personal que representó entrar en el mundo de la estadística, y que con este trabajo me permitió descubrí un universo complementario a mí profesión del que me enamoré, y que me hecho posible estudiar la realidad desde diferentes perspectivas, pudiendo ampliar un poco más mis conocimientos. A su vez, agradezco a mis padres, quienes me han animado y apoyado siempre en esta pasión por estudiar. A mi padre por darme la valentía de salir a explorar nuevos mundos y saberes a pesar del temor, y por apostar por mí, por encima de sí mismo. A mi madre, por enseñarme a renunciar a la comodidad de tener a un hijo cerca y manifestar su cariño incondicional a pesar de las adversidades. A mi esposo, Sergio, por estar siempre ahí cuando lo he necesitado y darme la tranquilidad de partir de mi hogar sin temor a que nada faltará. A la Doctora Diana Ramírez, por darme ese empujón a realizar los estudios doctorales fuera de mi país, por instarme a salir de mi estatus quo, y decirme con su dulzura, pero seguridad, “vamos pa lante”. Finalmente, todo esto es gracias a Dios, porque son de él son los designios de la vida. 15 ÍNDICE LISTA DE TABLAS .................................................................................... 19 LISTA DE GRÁFICOS............................................................................... 23 LISTA DE ILUSTRACIONES ................................................................... 27 LISTA DE IMÁGENES .............................................................................. 29 INTRODUCCIÓN ....................................................................................... 33 PRIMERA PARTE ..................................................................................... 37 CAPITULO 1. EL COMPORTAMIENTO POLÍTICO -ELECTORAL EN COLOMBIA Y SU COTEXTO SOCIO POLÍTICO ............................... 39 1.1. DEMOCRACIA Y AUTORITARISMO, UNA DIADA NO TAN OPUESTA EN AMÉRICA LATINA .................. 42 1.2. COMPORTAMIENTO POLÍTICO EN COLOMBIA: RÉGIMEN POLÍTICO, SISTEMA DE PARTIDOS, SISTEMA Y COMPORTAMIENTO ELECTORAL .......... 53 1.3. RÉGIMEN POLÍTICO O SISTEMA DE GOBIERNO EN COLOMBIA .................................................................. 61 1.3.1. Presidencialismo hegemónico o imperial (1811-1848) ....... 66 1.3.2. Presidencialismo imperial– reforzado (1848-1886) ............ 68 1.3.3. Presidencialismo hegemónico o imperial (1886-1910) ....... 71 1.3.4. Presidencialismo hegemónico o de coalición (19101950) .................................................................................... 73 1.3.5. Presidencialismo autoritario o dirigido (1962-1991) ........... 81 1.3.6. Presidencialismo parlamentarizado o hiperpresidencialismo controlado (1991-2018) ................... 83 MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 16 1.4. SISTEMA DE PARTIDOS, SISTEMA ELECTORAL Y COMPORTAMIENTO POLÍTICO EN COLOMBIA ......... 89 1.4.1. Comportamiento electoral bipartidista en Colombia durante el siglo XX. ............................................................. 90 1.4.2. Del bipartidismo al multipartidismo. Atomización partidaria y nuevos personalismos (1991 a 2018). ............ 103 1.4.3. 2003-2018 Consolidación del multipartidismo, la desinstitucionalización y el hiperpresidencialismo uribista como personalización política en Colombia. ....... 109 SEGUNDA PARTE .................................................................................. 125 CAPITULO 2. TEORÍAS DEL COMPORTAMIENTO ELECTORAL Y LA EXPLICACIÓN DEL VOTO ........................................................... 127 2.1. LA TEORÍA ESPACIAL DEL VOTO Y LA ACCIÓN RACIONAL ........................................................................ 128 2.2. CLIVAJES Y EXPLICACIÓN DEL VOTO ...................... 134 2.3. COLUMBIA, MICHIGAN Y LA PSICOLOGÍA POLÍTICA DE LA ELECCIÓN. EL PAPEL DE LAS EMOCIONES A LA HORA DE VOTAR. ........................ 139 2.3.1. Identidad, psicología social cognitiva y emociones en la política .............................................................................. 147 TERCERA PARTE .................................................................................. 155 CAPÍTULO 3. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN ................ 157 3.1. Objetivo, hipótesis .............................................................. 169 3.2. Muestra, y métodos de análisis ........................................... 171 3.3. Aspectos legales y éticos ...................................................... 176 Índice 17 CAPÍTULO 4. ANÁLISIS DEL PERFIL DEL VOTANTE COLOMBIANO TOMANDO COMO BASE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL AÑO 2018 ......................................................... 179 4.1. Clivajes estructurales .......................................................... 186 CAPÍTULO 5. ANÁLISIS DE LA AUTOUBICACIÓN IDEOLÓGICA DE LOS VOTANTES COLOMBIANOS EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL AÑO 2018 ................................ 219 CAPITULO 6. VARIABLES DE EXPLICACIÓN DEL VOTO A LA PRESIDENCIA EN COLOMBIA EN EL AÑO 2018 ................................. 247 CONCLUSIONES ..................................................................................... 265 REFERENCIAS......................................................................................... 283 LEGISLACIÓN REFERENCIADA: ...................................................... 309 19 LISTA DE TABLAS Tabla 1. Concepto de Autoritarismo según Juan Linz ................................ 48 Tabla 2. División de periodos históricos de la violencia en Colombia 1946-2018 ..................................................................................... 56 Tabla 3. Tipos de presidencialismo ............................................................. 62 Tabla 4. Periodos presidenciales en Colombia ............................................ 63 Tabla 5 Características de los periodos presidenciales en Colombia .......... 64 Tabla 6. Resumen del comportamiento político colombiano durante el siglo XX ......................................................................................... 90 Tabla 7. Comportamiento político-electoral 1938-1948 ............................. 91 Tabla 8. Comportamiento político-electoral contiendas presidenciales 1958-1986 ..................................................................................... 91 Tabla 9 Comportamiento político-electoral 1958-1986 .............................. 92 Tabla 10. Principales ideas de los partidos tradicionales en Colombia. Liberalismo y Conservatismo. ................................................... 101 Tabla 11. Características del sistema electoral, de partidos y comportamiento político en Colombia de 1991 a 2018. ............ 103 Tabla 12. Comportamiento político - electoral colombiano 1991-2002 ... 104 Tabla 13. Comportamiento político-electoral colombiano 2003-2018 ..... 104 Tabla 14. Análisis de correlación entre el nivel de uribismo y la simpatía con el CD (Datos filtrados por los votantes de Iván Duque segunda vuelta 2018) ..................................................... 120 Tabla 15. Resumen de los cuatro modelos de Clivajes Lipset y Rokkan 1967 ........................................................................................... 135 MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 20 Tabla 16. Tabla Resumen de variables empleadas para el análisis de las elecciones presidenciales en Colombia en el año 2018 ............. 162 Tabla 17. Tamaño de la muestra ................................................................ 173 Tabla 18. Características de las elecciones presidenciales en Colombia 2018 ........................................................................................... 179 Tabla 19. Nivel de participación segunda vuelta elecciones presidenciales Colombia 2006-2018 .......................................... 180 Tabla 20. Votaciones a la presidencia de Colombia año 2018 .................. 183 Tabla 21. Recuerdo de voto 1ra. vuelta elecciones presidenciales 2018 cruzada con 2da. vuelta elecciones presidenciales 2018 ........... 185 Tabla 22 Prueba de ANOVA entre autoubicación ideológica y primera vuelta elecciones presidenciales año 2018 en Colombia ........... 187 Tabla 23. Prueba de ANOVA entre autoubicación ideológica y simpatía partidista, año 2018 en Colombia ................................ 190 Tabla 24. Autoubicación ideológica votantes a Iván Duque primera vuelta en el año 2018 y que no recuerdan cuál fue su voto en las elecciones presidenciales del año 2014 ................................ 199 Tabla 25. Identificacion de los votantes a Iván Duque primera vuelta en el año 2018 con lideres polítcos y que no recuerdan cuál fue su voto en las elecciones presidenciales del año 2014 ......... 199 Tabla 26. Simpatía partido político de los votantes a Iván Duque primera vuelta en el año 2018 y que no recuerdan su voto en las elecciones presidenciales del año 2014 ................................ 200 Tabla 27 Votantes a Iván Duque que manifestaron no votar el referéndum, cruzado con consideración de que el gobierno debe cumplir los acuerdos de Paz. ............................................. 201 Tabla 28 . Votantes a Iván Duque que manifestaron no votar el referéndum, cruzado con consideración de que el gobierno debería proteger a los exmiembros de las Farc. ......................... 201 Lista de tablas 21 Tabla 29. Autoubicación ideológica votantes a Sergio Fajardo primera vuelta en el año 2018 y que no recuerda cuál fue su voto en las elecciones presidenciales del año 2014. ............................... 209 Tabla 30. Autoubicación ideológica votantes a Sergio Fajardo primera vuelta en el año 2018 y que respondió “OTROS” a la pregunta sobre la identificación con algún líder político........... 210 Tabla 31. Correlación entre la autoubicación ideológica en relación con la valoración a la gestión del gobierno de Iván Duque por los por los votantes a Iván Duque, Gustavo Petro y Sergio Fajardo en el año 2018 .............................................................. 224 Tabla 32. Correlación entre la autoubicación ideológica y medida en la cual el gobierno nacional cumple con los acuerdos de paz. ...... 227 Tabla 33. Correlación entre la autoubicación ideológica y grado de uribismo ..................................................................................... 232 Tabla 34.Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Iván Duque Primera Vuelta ............................................................... 249 Tabla 35.Tabla cruzada Partido por el que siente más simpatía o es más cercano a sus ideas y voto Primera Vuelta 2018 ....................... 250 Tabla 36. Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Gustavo Petro Primera Vuelta ................................................... 252 Tabla 37. Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Iván Duque Segunda Vuelta. ............................................................. 258 Tabla 38. Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Gustavo Petro Segunda Vuelta. ................................................. 260 Tabla 39. Coeficiente de regresión lineal para la valoración de los lideres Iván Duque y Gustavo Petro por cada uno de sus votantes. ..................................................................................... 262 23 LISTA DE GRÁFICOS Gráfico 1. Percepción sobre la satisfacción con la democracia en América Latina (2004-2018) ..................................................... 44 Gráfico 2. Años de gobiernos autoritarios en algunos países de A.L. durante los siglos XIX y XX ..................................................... 47 Gráfico 3. Porcentaje de partidos políticos en contienda electoral al Congreso de la República de Colombia 1991-2020 ................ 106 Gráfico 4. Número efectivo de partidos Senado colombiano 1991-2002 . 107 Gráfico 5. Número efectivo de partidos Senado Colombiano 20062018 ........................................................................................ 119 Gráfico 6. Autoubicación ideológica de los votantes en la primera vuelta presidencial en Colombia, año 2018 ............................ 190 Gráfico 7. Autoubicación ideológica de los simpatizantes a los partidos que disputaron la primera vuelta presidencial en Colombia año 2018 .................................................................................. 194 Gráfico 8. Partido por el que simpatizan los votantes a Gustavo Petro en las elecciones presidenciales de Colombia en el año 2018. ....................................................................................... 205 Gráfico 9. Autoubicación ideológica de los votantes a Gustavo Petro según partido por el que simpatizan. ....................................... 206 Gráfico 10. Simpatía partidista de votantes a Sergio Fajardo y que no responde cuál fue su voto en las elecciones presidenciales del año 2014 .......................................................................... 209 ¿Cuándo pensamos en política? Cuando las emociones nos lo dicen» (Marcus, Neuman y MacKuen, 2000) “Affective intelligence and political Judgment” 33 INTRODUCCIÓN En agosto del año 2016 ocurre un hecho sin precedentes en Colombia, tras 60 años de guerra entre el Estado y la Guerrilla de las FARC (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia) que generó miles de muertos y desaparecidos en el país, el gobierno de Juan Manuel Santo firma un acuerdo de paz que pone fin a esta guerrilla y hace posible la desmovilización de más de 13.394 ( Infobae, 2020) combatientes que se comprometen a tramitar sus demandas de manera pacífica y democrática. Es así como al ser un Estado social de derecho, en octubre del mismo año, el presidente Santos convoca a un plebiscito para refrendar los acuerdos de paz por parte de la ciudadanía, sin embargo, increíblemente, la población decide votar No estar de acuerdo con los acuerdos de paz en Colombia. Este hecho generó conmoción a nivel internacional, pues era complejo comprender cómo en un país desangrado por la violencia, su ciudadanía rechazaba la posibilidad de terminar con la guerra y preferir que las FARC no se desarmaran. Por esta razón, múltiples investigadores (Ruano & Muñoz, 2019) (Botero, 2017) (Basset. 2018) se han dado a la tarea de intentar explicar las causas de esta decisión, e indagar, qué factores específicamente repercutieron en la votación negativa al acuerdo, encontrando como elemento común en todos estos, la influencia del ex presidente de derecha extrema Álvaro Uribe Velez, y su campaña a favor del No, que a través de un discurso en el que relacionaba los acuerdos de paz con la ideología de género, la “homosexualización” de la sociedad, el castrochavismo y grandes beneficios para los desmovilizados en detrimento de la ciudadanía de “bien”, movilizó emociones negativas hacia este, tal y como lo hizo saber Juan Carlos Vélez, jefe de campaña del no, quien fue claro al decir: “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca [enfurecida]”. (Botero, 2017). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 34 Tras lo anterior, este discurso fue capitalizado en las elecciones presidenciales del año 2018 por el Centro Democrático, partido de extrema derecha fundado por el expresidente Álvaro Uribe Velez, que eligió como candidato presidencial a Iván Duque, quien continúo con un discurso guerrerista, anticomunista y antiproceso de paz. Ahora bien, del otro lado de esta políticas, se encontraba Gustavo Petro, quien fue la mayor competencia para el candidato uribista. Ex guerrillero, e ideológicamente ubicado hacia la izquierda, fue el candidato del movimiento Colombia Humana, que no solo propuso la creación de políticas sociales y de bienestar para los colombianos, sino que dejó muy claro que pondría en marcha los acuerdos de paz y protegería a los combatientes. En este orden, de igual manera que con el plebiscito por la paz, las elecciones presidenciales del año 2018 en Colombia generaron una polarización ciudadana entre la izquierda y la derecha, entre los seguidores de Uribe representado por Duque, y los seguidores de Gustavo Petro, una polarización que puede ser explicada por diversas razones, entre ellas, variables emocionales que fueron movilizadas por estos candidatos en un contexto de posconflicto. Por lo anterior, la presente tesis doctoral, trata de identificar en primer lugar, cuáles fueron los principales componentes que explican el voto que depositaron los colombianos en las elecciones presidenciales del año 2018 en la que salió electo el señor Iván Duque Márquez, y, en segundo lugar, si las variables emocionales influyeron en estas elecciones, y en qué grado lo hicieron. Para la realización de este estudio se utilizaron técnicas cualitativas y cuantitativas de investigación, que consistieron en una profunda revisión de la literatura, teórica y empírica del comportamiento político colombiano, y el análisis estadístico de un instrumento tipo encuesta postelectoral que se aplicó en el año 2021 en el país, dónde se preguntó a una muestra significativa, por diversas variables que pudieron influir en el voto en las elecciones presidenciales del año 2018. Es así como esta tesis doctoral no representa un estudio aislado, sino que sigue la línea de investigación del Equipo de Investigaciones Introducción 35 Políticas de la Universidades de Santiago de Compostela (EIP-USC) quien por varios años lleva estudiando sobre el papel que juegan las emociones en el comportamiento político, tanto en el ámbito europeo como latinoamericano, refiriéndose en particular el presente estudio al caso colombiano. De esta forma, para el desarrollo del presente trabajo se procedió, en el primer capítulo, a describir el comportamiento político electoral en Colombia y su contexto sociopolítico, mostrando, cómo el primero se ha desenvuelto en el marco de un sistema político influido por dinámicas propias de América Latina, y en especial de su herencia colonial; pero a su vez, cómo este se ha visto intervenido por dinámicas particulares del país, en especial, la violencia partidista y subversiva que lo ha azotado por más de la mitad del periodo de su existencia. El segundo capítulo, por su parte, está dedicado a la exposición de diversas teorías que han intentado explicar las principales razones del voto, es decir, aquellos planteamientos que han intentado desentrañar cuáles son aquellas variables que son constantes, e influyen en el comportamiento electoral. Así transitando desde teoría espacial del voto, donde el posicionamiento ideológico juega un papel determinante, este explora también la tesis propuesta sobre los clivajes, hasta llegar a planteamiento más contemporáneos como los de la escuela de Michigan, que a partir de los estudios de la psicología cognitiva aplicada al campo de la ciencia política, sostiene la fuerte influencia de las emociones a la hora del sufragio. En el tercer capítulo se presenta la metodología de investigación utilizada en nuestra investigación, de igual manera que se exponen los objetivos que se pretenden abordar y las hipótesis que se tratan de testar, además de la presentación de los datos y de las técnicas estadísticas utilizadas de carácter multivariante seleccionadas para tal fin. Respecto al cuarto capitulo, en este se exponen los resultados que dan cuenta del perfil del votante colombiano en las elecciones presidenciales del año 2018. Por ende, en este apartado se muestran sus principales características demográficas y socioeconómicas, MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 36 además de su perfil ideológico e identificación personalista y partidistas, en relación, tanto con los diferentes candidatos en la contienda, su partido político y ubicación en la escala izquierda - derecha; como con su grado de uribismo, o lo que es igual, su cercanía al ex presidente Álvaro Uribe Velez. Seguidamente, partiendo de las diferentes teorías tradicionales sobre las razones de voto, pero haciendo énfasis especial en los componentes emocionales que pueden movilizar este, se presentan las diferentes variables que emergen estadísticamente como explicativas del voto a los dos principales candidatos a la presidencia de Colombia en el año 2018, tanto en la primera como en la segunda vuelta, además del peso que tiene cada una de ellas. Finalmente, se cierra este trabajo de investigación con un último capítulo, en el que se exponen las conclusiones a las que se ha llegado en la presente tesis doctoral y que, entendemos, proporcionan la guía clave para entender las razones que llevaron a los Colombianos a votar en el año 2018 por la derecha extrema representada por Álvaro Uribe Vélez en cabeza de Iván Duque, representando este la perdida de la posibilidad de dar un paso más hacia la paz en un país que tanto lo necesita. PRIMERA PARTE 39 CAPITULO 1. EL COMPORTAMIENTO POLÍTICO -ELECTORAL EN COLOMBIA Y SU COTEXTO SOCIO POLÍTICO Hablar sobre el comportamiento político en Colombia y su contexto implica dos cosas, a saber: a qué se hace referencia cuando se habla de comportamiento político, y la relación de ese comportamiento con el contexto en el que se desenvuelve. Se sostiene aquí que el comportamiento político no solamente corresponde a las acciones realizadas por ciudadanos en el entorno de lo público, con el fin, normalmente, de elegir a sus representantes dentro de los sistemas democráticos. El comportamiento político implica también la forma en que se comportan las diversas instituciones que configuran el sistema político de un territorio determinado, y la influencia que este tiene tanto en la configuración ideológica como las acciones prácticas de la ciudadanía. Ahora bien, si bien es cierto que la forma en que está estructurado el sistema político influye en el comportamiento social, este a su vez lo interpela, y por medio de los famosos “inputs” o demandas ciudadanas, logra hacerle modificaciones que pueden ser lentas o rápidas dependiendo de la lucha que se da entre los apoyos o peticiones de la ciudadanía y el mantenimiento del status quo (Easton, 1979). La configuración de los sistemas políticos se da así en entornos amplios, donde factores económicos, culturales, e incluso ambientales los han conformado a través del tiempo. Es decir, el comportamiento político no se puede dar al margen del contexto social que se analiza, pues las instituciones políticas de determinado territorio asignan valores específicos a su comunidad, en un proceso en el cual son construidos socialmente, e implican diversas MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 46 al ser hombres, poseer estudio y propiedad, podían participar de estas decisiones. De igual manera, se generaron leyes que mantenían la tierra en pocas manos, y la posibilidad de acceder a algunas labores dependía de su género, ascendencia y capacidad económica. Asimismo, las constituciones liberales no solo defendieron un sistema de controles entre los poderes, llamado también “sistema de pesos y contrapesos”, buscando evitar la tiranía del presidente o del legislativo, sino que, a su vez, defendió un listado de derechos individuales incondicionales, independientes de la voluntad de la mayoría y que le dieran precisamente un papel al Estado como no interventor más que en cuestiones mínimas. Libertad e igualdad fueron derechos fundamentales de estas constituciones, pero como bien lo dice Gargarella (2003), la manifestación más importante del compromiso igualitario del individualismo aparece en la consagración y defensa de una lista de derechos inviolables. En este sentido, resulta un rasgo distintivo del individualismo la afirmación según la cual cada persona constituye un fin en sí mismo; nadie debe ser sacrificado en nombre de los demás. Algunos ejemplos de las constituciones que marcaron esta tendencia fueron la de la Nueva Granada de 1811 y 1853, la de Venezuela de 1858, Chile en 1828 o Perú en 1856; todas ellas creadas conforme a un pensamiento político individualista, que si bien establecieron la defensa de los derechos del hombre como parangón para la construcción del Estado, no lograron restringir el orden de las élites dominantes, y por el contrario, mantuvieron oligarquías en el gobierno –en muchos casos hasta hoy–, que a su vez han podido atornillarse allí por su poder derivado de ser dueños de grandes tierras y capitales en una región invadida por la acumulación desorbitada de las riquezas. En América Latina, el derecho a la propiedad individual hizo posible la adquisición de tierras y la legalización de estas, a quienes, para su momento, podían acceder a ellas. La libertad se asumió como una libertad para negociar y manifestar ideas en favor del beneficio personal, y la igualdad como aquella que no es más que en derechos para poder entrar en la dinámica modernizadora del país, de la cual CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 47 solo pocos serían parte (en términos reales) (Gómez Betancur, Rincón, Idrobo y Ruiz, 2020). Gráfico 2. Años de gobiernos autoritarios en algunos países de A.L. durante los siglos XIX y XX Fuente: Elaboración propia. De lo expresado, se puede decir que desde las era de las independencias, hasta los años sesenta del siglo XX un sistema político hibrido prevaleció en el territorio. Cavarozzi (1993) lo ha denominado fórmula política estado céntricas, en la cual democracia y autoritarismo se desplegaron paralelamente. O lo que es igual, en algunos casos se cumplió con las elecciones libres, limitadas, pero libres para el acceso al poder; existieron sistemas de pesos y contrapesos autónomos, y con el paso del tiempo se ampliaron los derechos civiles y sociales de la población. No obstante, al unísono, se 204 196 196 203 199 179 174 123 183 184 19 21 76 18 34 69 22 68 83 46 050 100 150 200 250 Argentina Uruguay Bolivia Chile Perú Paraguay Guatemala Cuba Nicaragua Promedio N° de años de gobiernos autoritarios Años de existencia como República MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 48 presentaron algunas de las características de las nombradas por Juan Linz (2017) como propias de este sistema de gobierno autoritario: pluralismo limitado, despolitización y mentalidades. Tabla 1. Concepto de Autoritarismo según Juan Linz AUTORITARISMO Pluralismo limitado La existencia en el poder de un solo partido político y de una organización social, económica, institucional y política estructurada con base en los dirigentes autoritarios. De igual manera, estos son quienes admiten y crean los espacios de acción de los actores políticos aceptados. Despolitización Dentro de los límites de la participación política, se encuentran aquellos que van desde la apatía, pasando por formas de participación semipluralistas, elitistas, a movilizaciones organizadas. Aunque la apatía política es la más común, por no representar peligro para los grupos dirigentes. Mentalidad Se habla de mentalidad, mas no de ideologías, pues las últimas tienen ideas claras que están destinadas a crear un determinado orden y comportamiento social, mientras que las mentalidades funcionan de manera amorfa, y en estos casos se limitan más a ideas de los dirigentes para actuar, que realmente discursos que generen movilización e identificación de la población con el sistema. Fuente: Elaboración propia con base en Linz (2017). Esta mixtura o estilo de politización, definido como estatista, tendió a generar en América Latina una clase política fragmentada y compleja en la cual convivieron conflictivamente, entre otros, políticos partidarios, funcionarios gubernamentales, representantes sectoriales, militares e intelectuales. Este heterogéneo elenco tendió a favorecer mecanismos de representación extremadamente variados, y hasta incluso antagónicos, pues cada uno de ellos le otorgaba ventajas diferenciales al respectivo segmento de la clase política en su competencia por el poder político. Por un lado, las viejas oligarquías, la burguesía urbana y los terratenientes recurrieron a amenazas autoritarias, mientras que los sectores medios y populares ejercieron presiones democráticas. Múltiples ejemplos ilustran lo anterior: CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 49 México con Porfirio Díaz o el Porfiriato, Argentina con José Félix Uriburu, el golpe de Estado de 1930 y de allí varios presidentes posteriores hasta la consolidación con el Golpe de Estado de José Rafael Videla; y Brasil, con un imperio de 1822 a 1898, y consecuentes gobiernos militares de facto entre los años 1864-1985. Ahora bien, propiamente será para los años sesenta del siglo XX, que en la mayoría de los países de la región se consolide el autoritarismo. Las razones son variadas, pero entre las más importantes está el programa implementado por Estados Unidos para detener la llegada del socialismo en la región denominado “doctrina de la contención” (Klein, 2012) a través del cual ayudas económicas y militares fueron destinadas a países latinoamericanos a fin de reducir la amenaza comunista. Este es el caso del famoso programa para el desarrollo denominado Alianza para el progreso, programa a través del cual se destinaron aproximadamente 20.000 millones de dólares para la modernización y desarrollo de los países pobres de la zona por parte de Estados Unidos, a fin de industrializarlos y que se pudiese acrecentar su PIB per cápita. Dicho programa, no obstante, no tuvo mucho éxito, pues la mayoría de los recursos llegó a manos de las élites comerciantes, agrícolas y gamonales que acrecentaron sus riquezas (Giraldo, 2018) Por otro lado, está el famoso “Plan Cóndor” que fueron acciones terroristas respaldadas por Norteamérica a fin de detener a los miembros de partidos y grupos comunistas en A.L., a través de operaciones de inteligencia, torturas y asesinatos. Se sabe en la actualidad que las dictaduras de Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay fueron partícipes de estas estrategias, que se enmarcaron en la denominada Doctrina de Seguridad Nacional, o política exterior estadounidense que buscó formar diversos ejércitos a nivel mundial para contener los enemigos socialistas. Para tal fin, por ejemplo, se creó en América Latina, la famosa Escuela de las Américas (McSherry, 2019). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 50 Asimismo, además de factores externos, la misma configuración del sistema político latinoamericano coadyuvó a este fin. A principios del siglo XX la democracia en la región era débil, en muchos países estaban en el poder presidentes no elegidos popularmente o por una parte muy reducida de la población, esto último debido al escaso desarrollo de un sistema electoral y partidario, que a su vez mantenía las mismas fuerzas políticas en el poder y no generaban espacios de participación ciudadana. Este último hecho hizo que ideas nuevas, o al menos diferentes, influyeran en una ciudadanía ávida de participar, pero acostumbrada a su vez a no tener poder y verlo siempre en manos de las élites oligárquicas o militares. Por ejemplo, en Argentina, la llegada al poder de Isabelita Perón desencadenó una crisis de legitimidad que hizo que Videla tomara el poder de facto. En el caso de Allende, en Chile, Augusto Pinochet da el golpe de Estado en medio de una crisis económica causada por el aumento de las remuneraciones del sector público, de los subsidios, poca recaudación tributaria y desconfianza de los inversionistas que generó un alto déficit público. O en el caso de Paraguay, en el cual la Revolución de los Pynandí (Pies descalzos) (1947), en medio de la cual la clase obrera de Asunción fue masacrada, fue la antesala del gobierno de Alfredo Stroessner. Respecto a lo anterior, se puede decir que solo dos países mantuvieron dinámicas democráticas en toda la región, México y Colombia. En términos generales, se mantuvo el bipartidismo y las elecciones periódicas. Sin embargo, algunos analistas como Reyna (2006) se han cuestionado hasta qué punto se puede hablar de que estos países mantuvieron la democracia, o por el contrario contaron con un cierto tipo de autoritarismo. Esta afirmación tiene como base el hecho de que por más de setenta años gobernó en México el partido PRI, mientras que en Colombia, el Frente Nacional no dejó espacio para otras fuerzas políticas. Así, pese a una mayor pluralidad dentro del autoritarismo, estos sistemas se podrían ver más bien como cercanos a un tipo de democracias delegativas. 3 Muchos países en 3 La democracia delegativa es caracterizada por Guillermo O’Donnell como aquella en la cual, quien sea que gane una elección presidencial, tendrá el CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 51 América Latina han vivido en este tipo de sistema después de las transiciones en los años ochenta. En efecto, después de 1990 —periodo que puede denominarse la época de la democratización en Latinoamérica— se dieron la mayoría de los procesos de dictaduras hacia democracias, y con ello retornaron al escenario de lo público los mínimos básicos que se precisa para hablar de un gobierno de tipo democrático: elecciones de los gobernantes, votaciones, derechos concomitantes. Por esta razón, la confianza en la democracia se exacerbó, nacieron nuevos partidos políticos, cambiaron los sistemas electorales, se crearon nuevas instituciones políticas, y se limitó el papel de la fuerza pública y los militares, hubo en sí, modificaciones constitucionales importantes o incluso reformas constitucionales. No obstante, con el transcurso de los años noventa, con la implementación de políticas neoliberales, el favorecimiento a las mismas élites políticas, y el incumplimiento de promesas de campaña, se fueron perdiendo estos aires de confianza en los gobiernos, que han resultado caer en el personalismo, generando desconfianza en los partidos, acrecentando la corrupción a nivel electoral, y propiciando escenarios de autoritarismos enmascarados bajo normas y leyes constitucionales. Colombia, país suramericano, no es la excepción. Si bien no ha sido un país con dictaduras o sistemas autoritarios por un largo periodo de tiempo, sí ha limitado la partición política y democrática de sus ciudadanos, ha vivido grandes escándalos de corrupción electoral derecho a gobernar como él o ella lo considere. Es decir, el presidente es considerado como la encarnación del país, principal custodio e intérprete de sus intereses. Las políticas de su gobierno no necesitan guardar ninguna semejanza con las promesas de su campaña y normalmente no rinde cuentas a las autoridades existentes para este fin, o en caso de hacerlo aparece como una acción que obstaculiza su buen gobierno. Así pues, dicha democracia consiste en constituir mediante elecciones limpias una mayoría que faculta a alguien para convertirse, durante un determinado número de años, en la encarnación y el intérprete de los altos intereses de la nación. A menudo utilizan recursos como la segunda vuelta electoral si en la primera vuelta no se produce una clara mayoría. Esta mayoría debe crearse para respaldar el mito de la delegación legítima (O’Donnell, 1994). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 52 y, además, ha contado en los últimos años con un sistema partidista que incita al personalismo y la burocracia a nivel política. A esto se le debe sumar que es el único país con un conflicto armado que duró más de sesenta años, y es considerado el país más desigual de Suramérica, contando con un índice de pobreza que supera el 42% de la población, hecho que genera un caldo de cultivo para tener una democracia incipiente, por lo que la confianza electoral no es alta en el país. En este marco, a continuación se mostrará cómo ha sido el comportamiento político institucional y ciudadano en Colombia, teniendo presente elementos del marco contextual histórico, haciendo énfasis en la violencia como un fenómeno característico en el territorio, al igual que asuntos referentes a la construcción históriconormativa de los regímenes políticos, el sistema de partidos y el sistema electoral, en relación con el comportamiento político de los colombianos, tomando como base sus preferencias electorales. CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 53 1.2. COMPORTAMIENTO POLÍTICO EN COLOMBIA: RÉGIMEN POLÍTICO, SISTEMA DE PARTIDOS, SISTEMA Y COMPORTAMIENTO ELECTORAL Si bien el comportamiento político latinoamericano se puede entender de manera homogénea a través de diversos periodos, desde el siglo XX Colombia empieza a distanciarse con los acontecimientos políticos de la región. A diferencia de la gran mayoría de países latinoamericanos, las influencias internacionales de izquierda no fueron representativas políticamente durante la primera mitad del siglo XX, como sí lo fueron en países tales como México (Francisco Villa), Cuba (Raúl Castro), Nicaragua (Augusto César Sandino), Guatemala (Jacobo Árbenz) El Salvador (Farabundo Martí), etcétera. Por otro lado, la intervención de Estados Unidos en el territorio no fue, ni ha sido motivo de discusiones impactantes en el seno de los gobiernos, sino que, por el contrario, los planes y proyectos de Norteamérica han sido apoyados y respaldados por las élites dominantes en el territorio. Ahora bien, a diferencia de países como Brasil, Chile, Ecuador, Argentina, México, El Salvador, Nicaragua, Bolivia, entre otros, Colombia nunca ha contado con un gobierno de izquierdas, todavía se pone entre dicho su dictadura, y a comparación del resto de naciones de la región, tuvo un conflicto armado interno que duro más de sesenta años. Este tipo de realidades entonces se convierten en un marco sociohistórico importante para entender las reacciones de la ciudadanía Colombia en la elección, apreciación, y movilización hacia sus gobernantes. A excepción de Brasil, en el cual entre 1822 y 1889 sobrevivió un sistema monárquico, hasta finales del siglo XIX, la mayoría de los países latinoamericanos intentaron romper con las dinámicas políticas de la colonización estableciendo constituciones democráticas y regímenes presidencialistas en sus territorios. Si bien, en mayor o menor medida estos presidentes fueron autoritarios y la alternancia en el poder, la no reelección y la participación ciudadana fue poca, las expectativas de gobiernos diferentes al español fueron alimentadas por el ejemplo norteamericano y los intereses de las élites nacionales. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 54 En el marco de esta realidad, el pueblo llano siempre fue relegado, y las condiciones de participación electoral se ampliaron de manera lenta, sus derechos poco fueron satisfechos, y la dinámica de apropiación de tierras por terratenientes generó un inconformismo social que se hizo patente en toda América Latina a principios del siglo XX con el nacimiento de sindicatos y guerrillas campesinas. La respuesta a esta realidad fue en su mayoría represión policial y militar, no obstante, en muchos casos, la llegada de un ejecutivo civil que apoyara estas demandas era también fruto del intervencionismo militar. Ahora bien, después de la primera mitad de siglo XX esto no fue la excepción. Eventos como la Novena Conferencia Panamericana realizada en Bogotá, y el surgimiento de la OEA (Organización de Estados Americanos) como organismo democrático favorable a una economía liberal, fue uno de los escenarios con los que los países latinoamericanos se desmarcaban de la izquierda soviética y sus ideales a favor del pueblo. Sin embargo, no todos los países estuvieron de acuerdo con estas políticas, lo que generó gobiernos de izquierda nacionalista o populistas, que fueron fuertemente reprimidos por junta militares o dictaduras civiles apoyadas por Estados Unidos, como fue el caso de Augusto Pinochet en 1973, de Alfredo Stroessner en 1954, o Hugo Banzer en 1971. 4 Sin embargo, la historia de Colombia no cabe en este relato. Desde el siglo XIX las relaciones del país con el vecino norteamericano fueron cordiales, hecho que se evidencia ya desde la negociación, suscripción y ratificación de un tratado binacional para construir un camino carretero y un ferrocarril interoceánico en Panamá durante el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera en 1845, y mucho más consolidadas estaban cuando se pensó en la ejecución del canal interoceánico de Panamá por el territorio en el año 1903. Este último hecho, sin embargo, marcó un punto negro en las relaciones diplomáticas, dado que el Congreso de Colombia no aceptó el tratado 4 Para saber más se recomienda Valencia, (2015) CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 55 Henrry-Hay, 5 y con esto alentó a que el país del norte ayudara a la independencia de Panamá, destinando recursos físicos y materiales para la causa separatista. Ahora bien, la negativa del Congreso colombiano a la ratificación del tratado con Estados Unidas, si bien generó relaciones negativas con la hegemonía, no duró mucho, pues el expresidente Marco Fidel Suarez con su doctrina del respice pollum buscó acercarse al país de norte a fin de volver a convertirse en ese socio estratégico. Lo anterior resulta un éxito así visto para Colombia, pues allí no solo se reactivarán as relaciones, sino que Colombia recibirá una gran indemnización de Norteamérica por lo sucedido en Panamá y unas prebendas en el canal. De ahí, hasta los años ochenta del siglo XX las relaciones con Estados Unidos no volverán a ser tensas, y el compromiso del país con USA será total, pues varios planes y proyectos serán apoyados por este último en Colombia, planes económicos, políticos y militares que han asegurado que en el territorio nunca haya triunfado la izquierda y que la población no se hay identificado fuertemente con esta ideología, hecho que a su vez ha generado la creencia de que ha sido por su intervención que en Colombia no ha triunfado la guerrilla, a pesar de la existencia por varias décadas de distintas dinámicas y periodos de violencia que se han presentado en el país y han sido el escenario “normal” que ha vivido Colombia y su ciudadanía. 5 Fue un tratado internacional firmado entre Estados Unidos y Colombia por los plenipotenciarios John Hay y el Ministro Colombiano Tomás Herrán, con el objeto de la construcción de un canal transoceánico que uniese el océano Atlántico y el océano Pacífico por el istmo de Panamá. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 62 escenario de lo público. De ahí entonces que para comprender este postulado se haga necesario hacer una división que permita la comprensión de estos principales periodos históricos del presidencialismo en el país, a fin de comprender cómo estos se articulan con el desarrollo del sistema de partidos y electoral en el territorio, y a su vez, el marco en el que se ha movilizado el comportamiento político del colombiano. A través de este análisis se podrán evidenciar entonces los grados de gobernabilidad que han tenido los presidentes en Colombia. Para ello se tomará en primer lugar dos variables: presidencialismos de mayoría y presidencialismo pluralistas (Lázaro, 2001); sus principales características son: Tabla 3. Tipos de presidencialismo Presidencialismos de mayoría Presidencialismos pluralistas - Predomina la dinámica de sometimiento al poder presidencial -El núcleo decisional está en el ministerio que maneja la hacienda pública. -Las competencias políticas se concentran en el presidente, se movilizan a través de proyectos personalistas. - La función pública privilegia la regla, y los estilos de liderazgo operan sometiendo las coordenadas establecidas por la organización política al carisma y capacidad del líder. -El que gana, gobierna. -Las relaciones con el legislativo están regidas por el control político en un contexto de equilibrio de poderes. -El núcleo decisional está en el ministerio de la política. -Las competencias políticas tienden a descentralizarse, y los intereses se movilizan a través de la organización partidista. - La función pública privilegia la ley y los estilos de liderazgo operan dentro de las coordenadas establecidas por la organización política. -El que gana comparte su triunfo de alguna manera y se ve obligado a negociar los actos de gobierno. Fuente: Elaboración propia basada en Medellín (2005) y Lázaro (2001). De ahí se distinguen seis etapas en la cuales ha evolucionado el ejercicio del poder ejecutivo, que, como lo muestra la tabla 4, permite evidenciar la prevalencia de regímenes presidenciales de mayoría en el país. Cabe aclarar que estas etapas se fundamentan teóricamente en CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 63 varios autores, no se sigue solo uno, pues si bien autores como Lijphart (1994), Nohlen (2013), o Linz (2013) han hecho clasificaciones sobre los sistemas presidenciales en América Latina, son generalidades que pueden aplicar o no al país de acuerdo con el momento examinado. También es importante dejar claro que la clasificación no remite a que en dichos periodos se cumpliera cada uno de los postulados por la descripción literal de los autores, sino a que se cumplen de alguna manera de acuerdo con las realidades históricas del país. Tabla 4. Periodos presidenciales en Colombia Presidencialismos de mayoría Presidencialismos pluralistas Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo imperialreforzado Presidencialismo hegemónico de coalición Presidencialismo parlamentarizado 1811-1848 1848-1886 1910-1958 1991-actual Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo autoritario o dirigido 1886-1910 1958-1991 Fuente: Elaboración propia. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 64 Tabla 5 Características de los periodos presidenciales en Colombia Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo imperial - reforzado Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo hegemónico de coalición Presidencialismo autoritario o dirigido Presidencialismo parlamentarizado 1811-1848 1848-1886 1886-1910 1910-1958 1958-1991 1991-actualidad Concentración del poder en el Ejecutivo, aunque la Constitución no lo prevé, en el que hay supresión de los controles horizontales, ejercicio del poder con altos ingredientes personalistas y plebiscitarios al borde de un sistema constitucionaldemocrático con un estilo de decisión jerárquico decisional. A su vez, este implica acciones autocráticas por parte del Prácticas autoritarias aminoradas por el nacimiento de los partidos políticos (Liberal y Conservador) y la llegada del liberalismo al poder. Un poder ejecutivo fuerte en cuanto a competencias, resultante de reformas constitucionales, una racionalización del proceso político en función de agilizar políticas de desarrollo, y un estilo de decisión mayoritaria dominada por un partido en el poder y de fuerzas regionales que por mayoría toman las decisiones en el Congreso y llevan a Concentración del poder en el Ejecutivo, aunque la Constitución no lo prevé, en el que hay supresión de los controles horizontales, ejercicio del poder con altos ingredientes personalistas y plebiscitarios al borde de un sistema constitucionaldemocrático con un estilo de decisión jerárquico decisional. A su vez, este implica acciones autocráticas por parte del Ejecutivo, Partidismo personalista fundamentado en liderazgos regionales de élite que fundan sus ideas sobre sus intereses. Institucionalismo de partido donde el poder presidencial, acompañado de una coalición de gobierno en el Congreso tiene el poder económico y político del país, así el partido del presidente en la alta magistratura sería el que controla el territorio. Implica un ejercicio de poder que no es monolítico, es decir, no se integra el gabinete Figura presidencial con limitaciones que pueden ser impuestas o voluntarias a la libertad y a la participación de las fuerzas políticas en el gobierno del país. El marco sistémico del mismo se puede decir fue la democracia consociacional, que implica coaliciones globales, al buscar un acuerdo bipartidista entre liberales y conservadores que satisfaga a diferentes sectores de las élites interesadas en el Sistema presidencial en el cual se admiten algunos aspectos que se inspiran en el parlamentario, sin alterar realmente el sistema de controles, tales como la existencia de un consejo de ministros con facultades amplias, cuyos integrantes son removidos libremente por el presidente, donde el Congreso puede censurar a un ministro pero, para que la censura proceda, indispensable es que la votación sea por mayoría calificada o muy calificada, o aquellos casos en que la dimisión del ministro CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 65 Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo imperial - reforzado Presidencialismo hegemónico o imperial Presidencialismo hegemónico de coalición Presidencialismo autoritario o dirigido Presidencialismo parlamentarizado 1811-1848 1848-1886 1886-1910 1910-1958 1958-1991 1991-actualidad Ejecutivo, así exista una Constitución que limite sus funciones; como ejemplo tenemos a Simón Bolívar y su ideal para la Gran Colombia. diversos cambios constitucionales que satisfacen sus intereses. Momento histórico donde no estaba construida aún una clase homogénea nacional que pudiera dominar todo el territorio, por lo que el federalismo, a partir de la dominación de los presidentes y gobernantes provinciales liberales, formó un presidencialismo reforzado que dominaba por mayorías con arreglos institucionales. así exista una Constitución que limite sus funciones. En este caso en particular, a diferencia del periodo de 18111848, la limitación al poder desde la Carta Magna fue menor, además, en este tiempo ya existían los partidos políticos, por lo cual se opacó el accionar liberal. con miembros de un solo partido, sino de dos o más. Generalmente, si el partido del presidente obtiene mayoría en el Congreso, este no se inclinará a invitar al gabinete a miembros de otro partido, por el contrario, si no tiene esa mayoría, puede estar predispuesto a que participen en el gabinete el dirigente o dirigentes principales de otro u otros partidos con los cuales se asegure dicha mayoría. establecimiento de un sistema convincente de garantías. Gobierno de partido en el que ninguna otra fuerza política que no sea el liberalismo y el conservatismo pueden ejercer el poder, y uso de Estados de excepción para limitar esta dinámica por parte del Ejecutivo. censurado es facultad discrecional del presidente. Es un sistema en el que se busca el equilibrio de poderes intentando dar independencia al legislativo, a la rama judicial y a los territorios, además de mayor participación de los partidos políticos y la ciudadanía, hecho que no se logra a cabalidad por la centralización en el poder y las dinámicas clientelistas. (Nohlen, 2013); (Carrizosa, 1986) (Nohlen, 2013); (Medellín, 2005) (Nohlen, 2013); (Carrizosa, 1973) (Carpizo, 2014); (Medellín, 2005) (Nogueira, 2013) (Carpizo, 2014) Fuente: Elaboración propia MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 66 1.3.1. Presidencialismo hegemónico o imperial (1811-1848) Este periodo se caracteriza como presidencialismo hegemónico o imperial, porque este tipo de régimen, como lo plantea Nohlen (2013), hace referencia a un ejecutivo altamente concentrado, que puede pasar por encima de los mandatos constitucionales dado que se pierden las barreras de pesos y contra pesos en el sistema. Hay entonces un ejercicio del poder personalistas y plebiscitarios al borde de un sistema constitucional-democrático con un estilo de decisión jerárquico-decisional (p. 17). Se le suma a esta definición la dada por Vásquez Carrizosa (1986) en la cual, un régimen imperial implica acciones autocráticas por parte del presidente, así exista una Constitución que limite sus funciones, dando como ejemplo a Simón Bolívar y su ideal para la Gran Colombia. Durante este periodo de 37 años, hubo un total de 31 presidentes en Colombia —casi 1 por año— 14 fueron elegidos, 14 en encargo, 1 por triunfo militar y 2 por golpe de Estado. Estas cifras muestran de manera clara el comienzo de un territorio que, gobernado por leyes coloniales desde el año 1525 con el descubrimiento del país por Alonso de Ojeda, empezaba su proceso de independencia política y construcción de instituciones para el control del poder. Como se dijo anteriormente, con la influencia de Francia y Estados Unidos, el presidencialismo y la democracia eran regímenes y sistemas políticos que respectivamente se debían implementar, el problema era cómo y de qué manera. De un lado, algunos próceres como Antonio Nariño consideraron que para protegerse de una posible reconquista y sobre todo generar una unión social, el centralismo era la mejor opción; por otra parte, algunos creían que el federalismo, la productividad regional y el respeto por los valores propios, permitiría consolidar un Estado más fuerte. Así, mientras esta discusión se llevó a cabo entre 1810 y 1815, España vuelve a conquistar el territorio generando el periodo denominado “La Patria Boba”. Así, si bien en el año 1811 se crea una primera Constitución y existirán presidentes elegidos de manera indirecta, pero democrática, como Jorge Tadeo Lozano, Antonio Nariño y Camilo Torres, la CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 67 consolidación de la República se dará con la independencia de 1819 y la redacción de la Constitución de Cúcuta en 1821. Esta Constitución formó una nación a la que se le dio el nombre de Colombia, con división de poderes, promulgó la liberación progresiva de esclavos, hizo reformas concernientes a la Iglesia y se declaró el país popular y representativo. Sin embargo, en la práctica, se llevó a cabo una presidencia autoritaria y controladora, que hizo posible la permanencia de las élites en el poder. El mismo Simón Bolívar, libertador de América y primer presidente de Colombia, proponía un modelo constitucional de presidencia vitalicia, con tres cámaras y cuatro poderes. De igual manera mencionaba que “el presidente de la República viene a ser en nuestra Constitución como el sol, que firme en su centro, da vida al Universo” (Osuna, 2016). Como lo plantea Medellín (2005), tanto en la presidencia de Bolívar (1821) como en la de Santander (1832) y hasta la de José Hilario López (1847), la figura presidencial se invistió de la necesidad de un hombre fuerte, que pudiera responder a las crisis de fundar un nuevo territorio, sometido a una reconquista y con grandes problemas del fisco. El presidencialismo en esta época se fundamentaba, pues, no tanto en la elección popular como en el contar con un poder militar con experiencia en el rumbo de las decisiones del país, con gobiernos elegidos poco democráticamente, con posibilidad de nombrar a los ministros de manera autónoma y tanto altos como bajos cargos del Estado, la posibilidad de controlar el ejército, intervenir en conflictos internos o externos, podían presentar proyectos de ley ante el Congreso, pero sobre todo tenían poderes de emergencia discrecionales. Tal es el caso de los presidentes Domingo Caicedo (1830-1842) y José Ignacio de Márquez (1832-1837), quienes no fueron elegidos democráticamente y estuvieron el poder por encargo entre 11 y 5 años respectivamente. El mantenimiento de estas dinámicas autoritaria en la presidencia se puede visibilizar también en la Constitución de 1832 y la de 1843, sin embargo, como lo dice Vásquez Carrizosa (1986), mientras la del 32 se moderó y fue un poco más liberal, la del 43 fue más conservadora. Esta última, le arrebataba buena parte de la MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 68 autonomía a las provincias (Prado, 2006) y fortalecía el régimen centralista, ampliando los poderes del presidente de la República a un punto tal que algunos contemporáneos la calificaron de monárquica. Su talante conservador se hizo patente en otras disposiciones, tal como el art. 6, que no en vano disponía que eran deberes de los granadinos: “Vivir sometidos a la Constitución y a las leyes, y obedecer y respetar a las autoridades establecidas por ellas; Servir y defender a la patria, haciéndole el sacrificio de la vida si fuere necesario” (Zuluaga Gil, 2017). 1.3.2. Presidencialismo imperial– reforzado (1848-1886) La diferencia existente entre este periodo y el anterior es que las prácticas autoritarias de esta época fueron aminoradas por el nacimiento de los partidos políticos y la llegada del liberalismo al poder. Sin embargo, siguiendo a (Nohlen, 2013) sigue existiendo un fuerte poder ejecutivo en cuanto a competencias, resultante de reformas constitucionales, una racionalización del proceso político en función de agilizar políticas de desarrollo, y un estilo de decisión mayoritaria (p. 17). Así, hasta la presidencia de Tomás Cipriano de Mosquera de 1845, primó en el país el pensamiento de tendencia conservadora. No se podría llamar todavía conservador como tal, pues estaba dándose el nacimiento de los partidos políticos como se entienden el día de hoy, no obstante, la famosa Guerra de los Supremos 7 , guerra desarrollada en el país entre 1839 y 1842 entre federalistas liberales y conservadores centralistas, fue un antecedente a este suceso. Como fechas y acontecimientos de referencia a este suceso están la presidencia de Ezequiel Rojas y su programa liberal en el año 1848 y 7 Primer conflicto político en Colombia desarrollado por fuerzas internas del país entre 1839 y 1842. Se trató de una disputa que comienza por la orden del gobierno de José Ignacio de Márquez (conservador) de suprimir los conventos que albergaran a menos de ocho religiosos para convertirlas en escuelas públicas. Esta rebelión iniciada por los caudillos del sur, en especial por José María Obando, fue tomada como excusa por los liberales que buscaron hacer oposición al gobierno de Márquez (Bushnell, 2004). CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 69 el programa conservador redactado por Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro, en ambos se expondrían las bases para los actuales partidos conservador y liberal colombianos. De esta forma, con el nacimiento de los partidos en el país, el régimen presidencial tendrá algunos cambios. En primer lugar, el poder político ya no solo estará en manos del presidente y sus cercanos, sino que será él y el partido político quienes tendrán las riendas del país. Se puede hablar ya, desde ese momento, de un presidente constitucional y un gobierno de partido, pues desde entonces se empezó a buscar arreglos políticos e institucionales a través de negociaciones entre dirigentes partidistas, que no siempre fueron fructíferas y terminaron en guerras provinciales o reformas constitucionales. De esta manera, la estructura y los alcances del poder presidencial se constituían en puntos permanentes de confrontación política partidista por el diseño de la nueva Constitución (Vásquez Carrizosa, 1986) y de los poderes que de allí emanaban. Como lo apunta Tirado Mejía (1989), este periodo denominado “Hegemonía Liberal y Federalismo”, en el cual hubo un total de 23 presidentes liberales y 2 conservadores, fue un momento en la historia de Colombia en el cual hubo una “cuasi desaparición del Estado” o aparente debilitamiento del poder presidencial. No obstante, lo que se dio fue una sustitución de funciones y el cambio de ciertas instituciones para volverlas más acordes a las realidades económicas de la época, las cuales implicaban apertura económica, mayor liberación comercial y recaudación de impuestos o de propiedades de entes como las iglesias, y con ello, un beneficio mayor para las nuevas clases que comandarían la hegemonía. De esta manera, José Hilario López 1849-1853 y Tomás Cipriano de Mosquera 1845-1849 dieron rienda suelta al laissez faire quebrando los monopolios, eliminando los aranceles proteccionistas de las mercancías nacionales, e influyendo con esto en que gobiernos posteriores liberalizaran la economía y dieran autonomía administrativa a través de rentas percibidas directamente a las provincias. Esto, ocasionó una disminución del poder ejecutivo, que fue entregado empero a los sectores dominantes regionales, que en MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 70 una mayoría eran élites comerciantes liberales, hecho que seguía marcando la preminencia de un poder mayoritario y en el poder. De hecho, las atribuciones que fueron dadas al parlamento en las decisiones nacionales y representación provincial eran útiles a los intereses de cada provincia, pues fue a través de leyes generales aprobadas por estos, que las diferentes oligarquías representantes de sus territorios pudieron disponer del patrimonio nacional. Después de la Constitución de 1853 los nueve estados (Panamá, Antioquia, Tolima, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena) proclamaron sus constituciones, consagrando el federalismo. En el año de 1858 los conservadores del parlamento presentaron un proyecto para aminorar esas libertades dadas a los Estados, sin embargo, esto no prosperó, por ello, en el año de 1863 se firma la Constitución ultraliberal y federal de Colombia en Rionegro, Antioquia, que incluso nombra al país “Estados Unidos de Colombia”. Dicha Carta Magna, dejaba claro que la competencia de los Estados era toda aquella que no se delegaba directamente en el gobierno central, que el periodo presidencial se reducía a dos años y que “El gobierno de Estados Unidos de Colombia, no podía declarar ni hacer la guerra a los Estados sin expresa autorización del Congreso, y sin haber agotado antes todos los medios de conciliación que la paz nacional y la conveniencia pública exigían” (Tirado, 1989, p. 165). Ahora bien, aunque sí hubo en este periodo analizado una disminución del papel de presidencialismo, hubo un dominio de un partido en el poder y de fuerzas regionales que por mayoría tomaban las decisiones en el Congreso y llevaron a diversos cambios constitucionales que satisficieran sus intereses. Podría decirse que fue un momento histórico en el cual no estaba construida aún una clase homogénea nacional que pudiera dominar todo el territorio, por lo cual el federalismo, a partir de la dominación de los presidentes y gobernantes provinciales liberales, formaron un presidencialismo imperial reforzado (Medellín, 2014) que dominaba por mayorías con arreglos institucionales diferentes a los del periodo centralista de 1810 a 1848. CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 71 1.3.3. Presidencialismo hegemónico o imperial (1886-1910) Durante este periodo, el presidencialismo volverá a tener características imperiales y hegemónicas similares a las del primer periodo presidencial aquí descrito, no obstante, habrá una diferencia, y es que en la fundación de la nación colombiana no existían partidos políticos, mientras que para 1886 sí, y estos empezaban a demostrar sus fuerzas en la lucha por el poder. Como lo vimos, el liberalismo gobernó desde mediados de siglo estableciendo un arreglo institucional beneficioso para los mandatarios de la época, y este hecho generó una gran incomodidad en los conservadores, quienes pelearon por estar en el poder y organizar la nación con base en su pensamiento e intereses. Impulsada por Rafael Núñez en el año de 1886, se estableció una Constitución civilizatoria, es decir, con el fin de organizar el país, que para los conservadores estaba perdido y debía ser regenerado. Tras esto, el presidencialismo tomó un protagonismo especial en la vida política de Colombia, ahora acompañado de un partido político que tenía todas las prebendas por ser el del presidente. Al respecto, Vázquez Carrizosa (1986) afirma: El poder presidencial desde la Constitución de 1886 es el centro de la acción gubernamental, el conductor de su partido, el director de la hacienda pública, y el comandante de la Fuerza Armada. Presidencia un tanto monárquica que tenemos desde entonces, con facultades políticas, administrativas, internacionales y últimamente económicas, que opacan la acción de otros poderes. El señor Presidente en Colombia es la casi totalidad del Estado. Su palabra, sus puntos de vista jurídicos, económicos y diplomáticos, son actos de gobierno. El concepto de sus ministros es apenas una referencia para él, cuya facultad decisoria es casi absoluta, con toda la serie de atribuciones anexas a tan elevado cargo. (p. 15) Con esto comienza el periodo de la llamada “hegemonía conservadora”, y la prevalencia de una Constitución que durará hasta 1991. Este texto le otorgó otra vez al Ejecutivo 6 años en el poder, centralizó el poder en la capital, volvieron los antiguos departamentos MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 78 Unidos y que hacía oficial el intervencionismo de Estado. La intención de intervenir en la economía estaba justificada no solo por su necesidad de racionalizarla, sino de dar al trabajador una protección, introduciendo un equilibrio entre las relaciones obreropatronales. Dado lo anterior, ese carácter intervencionista fue un estimulante para el incremento de la centralización política y administrativa, que coadyuvó al fortalecimiento del presidencialismo durante este gobierno. No obstante, ese no era el problema para los partidos. De hecho, el problema no era para ellos, sino para sus líderes, pues tanto para caudillos liberales como conservadores, la dificultad radicaba en que las acciones de ese gobierno no fueran a favor de sus beneficios e intereses regionales. Por lo anterior, las organizaciones de menor alcance electoral como la APEN (Acción Patriótica Económica Nacional), La UNIR (Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria), o el Partido Comunista no se vieron representados en el gobierno; pero el conservatismo tampoco lo hizo, por el contrario, se abstuvieron de participar en las elecciones de 1935, y el parlamento fue así homogéneamente liberal, dando más poder a López Pumarejo. Ahora bien, el partido liberal estaba también dividido en diferentes facciones, que iban del liberalismo de izquierdas o social, al de derechas. Como lo indica Tirado (1989). [El proyecto de Pumarejo] entró en conflicto con los sectores tradicionales del su partido, con jefes regionales para quienes el cambio de régimen simplemente significaba una modificación de la burocracia en beneficio de sus copartidarios y una forma de hacer primar intereses estrechos en el ámbito regional. De allí el enfrentamiento continuo del gobierno central con las prácticas de los caciques. López no encontró en su partido un organismo disciplinado y organizado. En el Parlamento se vio que la unidad doctrinaria no existía. Que solo había lealtades al partido frente un contrincante conservador. (p. 327) CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 79 Así pues, las políticas de López no fueron muy exitosas en su primer mandato, porque no respondían claramente a los intereses de los partidos regionales y sus dirigentes, hecho que tampoco se concretó con el siguiente gobierno liberal, el de Eduardo Santos (1938-1942), y que intentó un gobierno de coalición donde ambos partidos buscarían el bien del país. Por el contrario, fue durante y después el segundo gobierno de López (1942-1945) que la concentración del poder en el Ejecutivo, y su consecuente beneficio a los partidarios en el Congreso se hará más clara, por la actitud que asumen durante su gobierno, asunto que exacerbó la violencia partidista, al igual que en los mandatos de Alberto Lleras Camargo (1945-1946) y Mariano Ospina Pérez (1946-1950). López emprendió la búsqueda de equilibrios políticos entre una élite en el poder cada vez más compleja e indócil. Militares, políticos, empresarios, campesinos, sindicalistas o funcionarios públicos se movilizaban en defensa de sus propios intereses. El interés público se diluye de manera acelerada en una multiplicidad de intereses privados en conflicto. La personalización de la política alcanzó su primer momento cumbre en 1945, cuando el ministro de gobierno de López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo, promovió y sacó adelante una nueva reforma constitucional que, si bien no modificaba la estructura económica y social del Estado, afectaba seriamente el funcionamiento del Congreso de la República. Lleras Camargo impulsó una reforma en la que, según Vázquez Carrizosa (1986), “el meollo del asunto era la antipatía recíproca que se profesaban el dirigente liberal López Pumarejo y Laureano Gómez, jefe de la oposición conservadora, quien usualmente adelantaba los debates al gobierno en el tiempo consagrado a los proyectos de Ley”. De esta manera, la preminencia del Ejecutivo que pretende hacer coaliciones, pero con un Congreso ineficiente, hizo que líderes de diferentes grupos políticos, vieran la llegada al Ejecutivo como posibilidad real de poder. Por ello, las tácticas de integrar gabinetes u ofrecer puestos en el Estado al partido contario del oficialismo, no calmaron los ánimos. Los grupos minoritarios se vieron siempre fuera de este escenario y su única alternativa era la calle y la violencia MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 80 política, mientras que las facciones liberales y conservadoras luchaban por poder ejercer poderes que no podrían desde un Congreso atado de manos. Esto hizo entonces que los presidentes tuvieran que utilizar mecanismos excepcionales para enfrentar las situaciones de crisis o conmoción económica y social, asunto que fue excesivo durante los gobiernos conservadores de Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez, que llegarán al poder en el año de 1946 y 1950 respectivamente, desencadenando la violencia de las fuerzas partidistas que luchaban férreamente por ser parte del Ejecutivo para satisfacer los intereses de sus caudillos. El paso al presidencialismo autoritario o dirigido de 1962 a 1978 se da por medio del golpe militar del dictador Gustavo Rojas Pinilla en el año de 1953 y tras el gobierno de Laureano Gómez. Su llegada al poder fue justificada por él y los militares que lo hicieron posible, dada la violencia política que vivía el país y que tuvo como uno de sus detonantes principales la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán en el año de 1948, quien era el representante de una corriente renovadora y más social que el liberalismo tradicional radical. Las acciones realizadas por Mariano Ospina Pérez, tales como reprimir las protestas obreras con fuerza militar, negar proyectos políticos de la bancada gaitanista y la inculpación de fraude electoral liberal en las elecciones locales de 1947, además de la llamada “dictadura civil” 13 13 Se le ha denominado así porque su gobierno (1950-1953) se dio casi todo bajo la figura denominada “Estado de Sitio”; de hecho, entre 1949 y 1991 Colombia vivió más de 30 años bajo Estado de Sitio. La Constitución de 1886 lo disponía así: “En los casos de guerra exterior, o de conmoción interior, podrá el Presidente, previa audiencia del Consejo de Estado y con la firma de todos los Ministros, declarar turbado el orden público y en Estado de Sitio toda la República o parte de ella. Mediante tal declaración quedará el Presidente investido de las facultades que le confieran las leyes, y, en su defecto, de las que le da el Derecho de gentes, para defender los derechos de la Nación o reprimir el alzamiento. Las medidas extraordinarias o decretos de carácter provisional legislativo que, dentro de dichos límites, dicte el Presidente, serán obligatorios siempre que lleven la firma de todos los Ministros. El Gobierno declarará restablecido el orden público luego que haya cesado la perturbación o el peligro exterior; y pasará al Congreso una exposición motivada de sus providencias. Serán responsables cualesquiera autoridades por los abusos que hubieren CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 81 de Laureano Gómez, crearon un caldo de cultivo que hizo explotar una situación que, como hemos visto, se venía gestando desde años atrás. Así, y tras intentar poner fin a la violencia a través de un acuerdo pacífico, durante el segundo gobierno de Lleras Camargo (1958-1962) con el “Pacto de Benidorm”, 14 los líderes de los dos principales partidos del país llegan a un pacto denominado Frente Nacional, con la intención de turnarse el poder cada 4 años, y entre otros compromisos, contar con la oposición en el poder y respetarla, para así evitar este conflicto social que tenía sumida a Colombia en la violencia absoluta. 1.3.5. Presidencialismo autoritario o dirigido (1962-1991) Según la clasificación de Humberto Nogueira Alcalá (2003), al momento histórico colombiano en que ocurre el Frente Nacional se puede denominar como de presidencialismo dirigido. Este tipo de régimen se caracteriza por la existencia de una figura presidencial con limitaciones, que pueden ser impuestas o voluntarias, a la libertad y a la participación de las fuerzas políticas en el gobierno del país. El marco sistémico del mismo se puede decir fue la democracia consociacional, que como lo explica Hartlyn (1993), es un tipo de democracia política, que implica coaliciones globales, en ciertos países europeos y que, en ciertos casos, puede explicar situaciones en América Latina. Así pues, el Frente Nacional puso límites al presidencialismo, hecho no visto antes en la historia de Colombia, al buscar un acuerdo bipartidista que satisficiera a diferentes sectores de las élites interesadas en el establecimiento de un sistema convincente de cometido en el ejercicio de facultades extraordinarias” (Constitución Política de Colombia, 1886). 14 Como solución a la violencia bipartidista, Alberto Lleras Camargo (1906-1990) y Laureano Gómez (1889-1965) se reunieron en España (primero en Benidorm, el 24 de julio de 1956, y luego en Sitges, el 20 de julio de 1957), para firmar un pacto de alternación del gobierno de Colombia durante dieciséis años entre los partidos liberal y conservador: el Frente Nacional. El 1º de diciembre, por medio de un plebiscito popular, el pueblo refrenda este acuerdo. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 82 garantías. Refrendado en 1957 por medio de la figura del plebiscito, los puntos a los que se llegó fueron: Alternar el ejercicio de la presidencia durante cuatro periodos: Dos presidentes liberales y dos conservadores. Obligación del presidente de la República para integrar al gobierno un mismo número de ministros liberales y conservadores, así como para la provisión de gobernaciones y alcaldías; Durante el mismo lapso, integración paritaria de todas las corporaciones de elección popular -Congreso, asambleas departamentales, concejos municipalesEs decir, número igual de elegidos en representación de cada uno. Régimen de votación por mayoría de dos tercios para leyes del Congreso, ordenanzas de las asambleas y acuerdo de los concejos. Composición paritaria de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado. (Restrepo, 1988, p. 572) En total fueron 4 presidentes, durante su gestión —que se podría denominar, al paso— iban intentando corregir la problemática que traía esta falta de poder en el Ejecutivo y que terminó en todos los casos con una inestabilidad institucional prolongada, por lo que el uso de mecanismos de excepción fue constante, como el llamado Estado de Sitio, que le permitía, hasta cierto punto al gobierno, actuar por encima de lo pactado. Entre los límites que se establecieron al Ejecutivo estuvo el de nombrar y remover ministros a libre discreción, teniendo presente una participación adecuada y equitativa al partido mayoritario distinto al del presidente de la república, hecho que se diera ofreciendo a este nombramiento en gabinete, no obstante, si estos no aceptaban el presidente tenía la libertad de nombrarlo a libre discreción. También se propuso vaciar de contenido partidista los asuntos económicos y referentes a la violencia, que le competerían al Ministerio de Hacienda y a las fuerzas armadas. Este hecho le dejó al presidente la competencia de controlar política exterior, de las decisiones referentes CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 83 a la inversión pública y su distribución nacional, es decir de controlar las regiones y a sus respectivos líderes de partido. Por este motivo, durante los gobiernos de Alberto Lleras Camargo (1958-1962), Guillermo León Valencia (1962-1966) Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y Misael Pastrana Borrero (1970-1974) se dieron intentos de reforma constitucional que devolvieran el poder al Ejecutivo, pues la distribución paritaria de la administración pública había producido un bloqueo y quiebre institucional. Por ejemplo, se generó una tendencia al inmovilismo por la dificultad de concertar acuerdos dadas “las diferencias intra o interpartidistas”; se originaron tensiones en la relación entre élites y masas, y sobre todo hubo riesgos de incoherencia de los políticos como resultado de conflictos entre corrientes favorables a orientaciones políticas generales y aquellas proclives a la defensa cerrada de sus posiciones políticas por el camino de satisfacción de necesidades particularistas o regionales. 1.3.6. Presidencialismo parlamentarizado o hiperpresidencialismo controlado (1991-2018) Con la llamada “séptima papeleta” 15 en las votaciones locales y departamentales del 11 de marzo de 1991, se consolidó el proyecto de una Asamblea Nacional Constituyente que promulgara una nueva Constitución que remplazaría a la que llevaba en vigencia 104 años. Como lo hemos visto, la Constitución de 1886 exacerbó las prerrogativas presidenciales que dejaron poco espacio para la participación ciudadana y ampliaba las acciones del Ejecutivo, y a pesar de sus 70 reformas, si bien durante el Frente Nacional el ejercicio de la política llegó a los partidos, esto generó un bipartidismo 15 Es el nombre que se le da a la iniciativa de un grupo de jóvenes colombianos de la capital, que en las elecciones al Congreso de República e instancias de administración local (Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Juntas Administradoras Locales (JAL), Concejo Municipal, Alcaldes) en el año de 1991, proponen a los colombianos ingresar una boleta más que demostrará la intención de un cambio en la Constitución política. Para saber más véase Torres Villareal (2010). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 84 reforzado que provocó inmovilidad a las acciones institucionales y no dejó apertura para ideas políticas diferentes a las que el liberalismo o el conservatismo defendían. Es por lo anterior que entre las finalidades de la Constituyente estaba la de modificar las estructuras y las relaciones entre las distintas ramas de poder público, abrir más espacios de participación ciudadana y representatividad, reorganizar la rama judicial, hacer más ágiles las decisiones del Ejecutivo, y tener en cuenta las demandas sociales sobre necesidades básicas insatisfechas. En este orden, como lo plantea Faivre (2011), se creó constitucionalmente un Estado que pretendía reforzar el poder presidencial que se había perdido durante el Frente Nacional, sin embargo, se buscaba también un Congreso práctico, que pudiera realmente sacar adelante propuestas legislativas que representaran a la ciudadanía. Así, para lograr anterior, se introducen en el texto constitucional mecanismos parlamentarios que controlen un presidencialismo exacerbado pero que a su vez no aminoren el poder del presidente bajo un sistema monocefálico. Es por esta razón, que a este periodo en la historia de los regímenes políticos de Colombia se le podría llamar “presidencialismo parlamentarizado”, dado que el sistema presidencial con matices parlamentarios es aquel en el cual los controles del poder son aquellos propios del sistema presidencial, pero admite algunos aspectos que se inspiran en el parlamentario, sin alterar realmente el sistema de controles, tales como la existencia de un consejo de ministros con facultades amplias, cuyos integrantes son removidos libremente por el presidente, donde el Congreso puede censurar a un ministro, pero para que la censura proceda indispensable es que la votación sea por mayoría calificada o muy calificada, o aquellos casos en que la dimisión del ministro censurado es facultad discrecional del presidente (Carpizo, 2014, p. 36). Esta Constitución estableció al presidente como jefe de Estado, jefe de Gobierno y Autoridad Administrativa. Todo en una misma cabeza. Como Jefe de Estado es el encargado de las relaciones exteriores y diplomáticas, como Autoridad Administrativa es el encargado de elaborar el Plan de Desarrollo, y como Jefe de Gobierno CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 85 tiene la función de velar por el respeto de la ley y el orden político. De igual manera, proclama la elección directa del presidente cada 4 años por balotaje, y en las mismas elecciones elige el Congreso. De igual manera la carta magna consagra la no reelección presidencial. Estas disposiciones tenían como finalidad dar un mayor poder al presidente y a su equipo de trabajo para generar una efectividad gubernamental, pero de igual manera, los 4 años sostienen la idea de que sean céleres y eficaces, medida a la que también ayuda la prohibición de la reelección, además de limitar posibles dinámicas autoritarias y abusos del poder. Ahora bien, es claro que este último asunto, y que ha sido de gran debate político en América Latina, no siempre es limitante. Un Ejecutivo con mayorías fuertes en el Legislativo puede llegar a cambiar esta norma, como ocurrió en Colombia en el año 2006 durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, un Ejecutivo con mayorías frágiles o coaliciones débiles más bien lo que conlleva es dificultades de gobernabilidad y necesidad de coaliciones de cartón que favorecen los clientelismos. Es por lo anterior que, si bien se puede llamar este momento histórico presidencialismo parlamentarizado, aquí optamos por plantear el concepto de hiperpresidencialismo controlado, en la medida en que, aunque en América Latina se han intentado vastas reformas constitucionales para controlar la concentración del poder en el Ejecutivo, estas han no han sido del todo satisfactorias en la práctica. Como bien lo indica Arango Restrepo (2019), la aparición de caudillos que se perpetúan en el poder presentándose como la única solución viable a las crisis crónicas que enfrentan estos países, sigue siendo un problema recurrente (p. 91). Respecto a este último punto, la Constitución Política en Colombia ha sido reforzada por algunas técnicas de racionalización del poder que implementó en el año de 1991, a fin de que el Legislativo también gobernase, como se evidencia en las prerrogativas dadas al Congreso de la República en el artículo 135, que declara la posibilidad de aplicar la moción de censura contra uno o más MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 86 ministros, la potestad para comenzar una guerra y el poder para llamar a juicio político al primer mandatario. Por ejemplo, la moción de censura requiere la mayoría de la Cámara de Representantes, al igual que el impeachment, y el presidente sigue teniendo facultades excepciones según el artículo 215 de la CPC, aunque limitadas a tres casos, a saber, durante emergencias de tipo social, ecológicas y económicas. Así pues, pese a la idea del límite del poder, esta Constitución, a treinta años de promulgada, ya ha tenido más de 50 reformas, dada la tendencia a la fragmentación que ha generado entre las diversas instituciones y el incumplimiento de las aspiraciones del pueblo de satisfacer en mayor medida los requerimientos ciudadanos. En este orden de ideas, si bien la Constitución del 91 le abrió las puertas a una mayor participación partidaria y a las minorías sociales al asignar curules especiales para que estas se sintieran representadas, este hecho ocasionó una atomización partidista al fragmentarse con ello en distintos partidos los faccionalismos presentes en las ya existentes organizaciones, formarse partidos más centralizados en intereses puntuales y, con el paso del tiempo, irse creando nuevas agrupaciones tras el descrédito social de las anteriores debido al incumplimiento de sus programas y el aprovechamiento de coyunturas nacionales para ganar adeptos y subir al poder. Como lo dicen Mejía y Múnera, (2008), La Constitución de 1991 conservó un régimen presidencial rígido, dejó abiertas sin mayores restricciones efectivas las compuertas para los estados de excepción y el desarrollo de los poderes parainstitucionales, permitió amplias reformas constitucionales por parte del Congreso y la restricción legal de muchos de sus elementos positivos, estableció una autonomía limitada al Poder Judicial y de los órganos de control al hacer depender los nombramientos de sus principales responsables del Poder Ejecutivo y de las mayorías legislativas, y sentó las bases institucionales necesarias para la implementación de políticas públicas neoliberales y el manejo monetarista de la economía. (p. 84) CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 87 Los anteriores son los principales problemas que vive el presidencialismo en Colombia, un presidencialismo que constitucionalmente tiene limitantes para su buen ejercicio y para la participación del Legislativo como garante de las demandas y apoyos ciudadanos, una Constitución que separa las ramas del poder público, pero que tiene injerencias del Ejecutivo en los nombramientos clave del ramo, que cada cuatro años responde más a programas de gobierno que de Estado y partido, que busca quedarse con grandes beneficios de ser coalición frágil del Ejecutivo, con base en una política de amiguismos y corrupción que pone un interrogante en la supuesta descentralización administrativa. [En Colombia] la descentralización surgió como una medida para poder extender sus funciones y llegar donde no podía hacer presencia el Estado y cumplir sus fines esenciales, no obstante a luz de hoy podemos observar que de acuerdo a la legislación el sentido de la misma cambio convirtiendo en una recentralización o centralización del poder, donde el Ejecutivo maneja, distribuye, asigna y define los lineamientos en materia tributaria, administrativa y en especial en la ejecución de recursos, que ha conllevado a fortalecer el presidencialismo para así garantizar los intereses políticos del Ejecutivo y mantenerse perpetuo en el ejercicio del poder. (García, Colmenares y Rolón, 2014, p. 15) Tras lo anterior, como lo indica Carpizo (2014), el presidencialismo y sus derivados pueden analizarse tanto desde cómo está establecido constitucionalmente como en la práctica, o como lo denomina él (p. 28), desde a) la norma constitucional, el deber-ser constitucional o la jurídico-constitucional, y b) la de la realidad constitucional, el ser constitucional o la político-constitucional. En Colombia, en el análisis desde la primera perspectiva se puede hablar de cierta parlamentarización, en la segunda, no, y sería el hiperpresidencialismo el dominante, aun existiendo mecanismos constitucionales para su control. En efecto, aunque este ha sido un tema ampliamente trabajado por autores como Lago Carballo (1995) y Otálora Peñaranda (1997), en términos generales este tipo de gobierno implica una gran parte de concentración de las facultades del Ejecutivo que no solo se establecen en la Carta Magna, sino que se MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 94 conservador que estableció cambios transcendentales en el país que hasta 1886 era federalista con fundamentos liberales. Así, durante este periodo, que duró hasta 1930, Colombia retornó al centralismo político, estableció directrices económicas proteccionistas que limitaron la liberalización económica, fundamentó la cultura y valores del Estado en la religión católica, además de dar prerrogativas y privilegios en el gabinete a los miembros del Partido Conservador. Lo anterior no quiere decir que el partido liberal desapareció del escenario público, como lo indica Palacios y Safford (2013), este conservadurismo ortodoxo generó un faccionalismo que decantó en la Guerra de los Mil días 27 y posteriormente en la conformación de las famosas guerrillas liberales. 28 En este orden, como lo indican Sierra y Bustamante (2020) durante los primeros años del siglo XX se dio un desarrollo económico importante en el país, representado en la bonanza cafetera y de otros cultivos agrícolas, además de la creación de industrias dado el crecimiento urbano acelerado. Esto, no obstante, generó protestas por parte de campesinos que empezaron a disputar títulos de tierra donde se habían plantado grandes cultivos (LeGrand, 1988) y de obreros que reivindicaban sus derechos socioeconómicos. Estos últimos hechos serán el detonante de la época denominada “Hegemonía liberal” (1930-1946), periodo en el cual, si bien el proteccionismo económico y el centralismo continuó, el Estado impulsó el sindicalismo y reformas alusivas a la educación laica y separación de la Iglesia del Estado. De igual forma, será una época en 27 La Guerra de los Mil Días hace referencia a un conflicto civil en Colombia entre conservadores y liberales por el poder. Esta guerra se llevó a cabo entre el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902. 28 Si bien se ha reconocido como fecha histórica del nacimiento de la guerrilla en Colombia 1964, durante la Guerra de los Mil Días en el país ya se conformaban civiles armados en contra de los conservadores. “Estandarte geográfico de esa violencia guerrillera iniciática del siglo XX fue la localidad de Ambalema, verdadera ‘bandera roja izada a orillas del Magdalena. Su líder: el emblemático ‘Negro’ Ramón Marín. Émulo del ‘Negro’ en el norte del Tolima fue Tulio Varón, uno de los jefes guerrilleros más connotados de ese tipo de lucha” (Peraza, 2015, p. 13). CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 95 la cual la ideología comunista empezará a calar en los campesinos del país que reivindicaban sus tierras. Para 1946 el Partido Liberal se había dividido: un ala moderada representada por Eduardo Santos y un ala radical en cabeza de Jorge Eliécer Gaitán, quien a pesar de perder en las elecciones de 1946 se perfiló como el candidato más próximo a ganar las elecciones de 1949; esto por su carisma e identificación con el pueblo, representando en sí el resentimiento de clase y orientando las movilizaciones contra los sectores conservadores y las clases altas del país (Bushnell, 2004) (Palacios y Safford, 2013). Cabe resaltar que dentro de los cambios más importantes que ocurren al principio del siglo XX está el retorno de las elecciones presidenciales de manera directa en el año 1914, pues durante la hegemonía conservadora se había establecido el sufragio indirecto, y para 1929 la Ley 31 del Congreso de la República hace obligatoria la cédula de ciudadanía y la inscripción de listas de candidatos a Senado y Cámara, por lo que los departamentos deben constituir una circunscripción única para la suscripción de aspirantes. En el año de 1938, se crean las Comisiones Permanentes, que reciben inmenso apoyo en 1945, al dárseles mayores atribuciones. En esta reforma, la Cámara recibe la facultad de nombrar al Procurador General de la Nación, facultad que tenía el Presidente de la República, según la Carta de 1886. Igual cosa ocurre con el Contralor General. En noviembre de 1949, Mariano Ospina Pérez decreta turbado el orden público y clausura el Congreso mediante el Decreto 3520 (Senado de la República, s.f.). Ahora bien, es importante decir que, si bien la tabla 7 nos muestra una época de hegemonía liberal, y de ahí se devienen cambios en el sistema electoral y de partidos, hubo un factor a tener presente, y fue la negatividad del conservadurismo de ir a las urnas entre 1935 y 1937. En términos generales la primera mitad del siglo XX se caracterizó por esa lucha bipartidista que decanta entre 1949 y 1953 con la exclusión del partido liberal por Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez y Roberto Urdaneta Arbeláez, y el estallido social o MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 96 radicalización violenta de esta lucha, tras la muerte del líder del ala radical de este partido, Jorge Eliécer Gaitán en 1948. En efecto, el fenómeno gaitanista ya se visibilizaba desde las elecciones de 1946, cuando el candidato conservador Mariano Ospina obtuvo 565.939 votos, el candidato liberal Gabriel Turbay 441.119, y Jorge Eliécer Gaitán como una opción liberal, pero del liberalismo popular, contabilizó 358.957. Esta última cifra, poco alejada de los candidatos tradicionales, forjó temor en la élite colombiana de la posibilidad del llegar al poder del candidato alternativo, hecho que se consolidó con la gran masa que lo siguió antes de su asesinato en 1948 en el hecho conocido como “El Bogotazo”. Así, a pesar de que los liberales oligarcas intentaron mostrarlo como la encarnación del peligro fascista en Colombia, y los conservadores laureanistas como punta de lanza del comunismo y representante de las fuerzas destructoras de la libre empresa y los valores cristianos occidentales (Sánchez, 1989), tenderos, artesanos, obreros y demás franjas sociales bajas y medias lo seguían. Su muerte por ello desencadenó una horda de manifestaciones violentas en el país que incluso se naturalizó, como lo indica Oquist (1978). Tras lo anterior, Laureano Gómez, político conservador sectario, atiza la confrontación partidista al captar a los terratenientes amenazados o golpeados por las manifestaciones campesinas populares, creando la idea de que estas provenían de las influencias socialistas que había introducido Gaitán en el país, animándolos a apoyar la renovada policía conservadora denominada “Los chulavitas” y los asesinos a sueldo denominados “pájaros”, contra las agrupaciones de tendencia gaitanista. A lo anterior se suma lo que se ha denominado la lucha guerrillera, que nace como consecuencia de la incapacidad del partido liberal de frenar el avance del régimen terrorista que los atacaba. La irrupción de los enclaves guerrilleros fue lo que le imprimió a esta un carácter de guerra, de confrontación abierta entre campesinos armados y el gobierno. No participaban directamente en ella grandes jefes políticos o hacendados, como anteriormente, estos eran incitadores que desde las grandes ciudades avivaron esta lucha partidista. CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 97 Los grandes núcleos guerrilleros actuaban como polos de atracción para los fugitivos de las zonas en donde predominaba la anarquía o el terror oficial. Se consolidaron generalmente en tres tipos de áreas: a) en las de colonización reciente del Sumapaz y el Sur del Tolima, en donde […] la incertidumbre sobre los títulos de propiedad era tal que un estaba viva “La cuestión agraria”. Eran regiones donde además existía una considerable base campesina politizada en las décadas anteriores por el partido socialista revolucionario, el partido comunista y la UNIR de Gaitán. b) En las de frontera abierta y colonización inicial, dinamizadas luego por la propia Violencia: Los Llanos Orientales, el Magdalena Medio (En el circuito San Vicente de Chucurí-Barrancabermeja-La Dorada-Puerto Wilches), El alto Sinú y el Alto San Jorge en los límites de Antioquia y Córdoba. c) Más excepcionalmente en zonas en donde ya había una estructura agraria consolidada, como el caso de suroeste antioqueño. (Sánchez, 1989, p. 142) MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 98 Ilustración 1. Lugar de nacimiento de las primeras guerrillas liberales en Colombia Fuente: Elaboración propia. CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 99 Como consecuencia de dicho “desorden social” llega al poder de manera autoritaria el general Gustavo Rojas Pinilla, quien hasta el año de 1958 ejerció el mandato del territorio, y con apoyo del partido conservador logró un segundo periodo, en el cual se separó de estos e intentó formar una fuerza política denominada “Tercera fuerza” y unificó a una parte de los trabajadores, clase media y militares católicos. Lo anterior llevó a que se firmara un pacto entre conservadores y liberales para repartirse el poder, a fin de no dejar entrar otra fuerza a la arena política. Si bien, no se puede negar que el famoso pacto de Sitges (1957) buscó a su vez minimizar la violencia entre estas dos fuerzas políticas, quienes firman el pacto (Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez) hacen parte de la oligarquía bipartidista tradicional y dominante en el territorio, y con dinámicas clientelistas estructuradas a nivel regional. Por ello, en el año de 1957, por medio del Decreto 247 del 4 de octubre se ratifica en un plebiscito una reforma constitucional que buscó, por un lado, el voto femenino, y la carrera administrativa para empleados públicos, y por otro, el equilibrio partidista en las corporaciones públicas (Congreso, asambleas y concejos), garantías burocráticas para el partido ganador, e incentivó el pacto para la alternancia en el poder presidencial en el año de 1962 y la repartición equitativa de ministerios para 1968. Lo anterior, logró que, por 16 años en Colombia, el partido liberal y conservador se repartieran el poder, tal y como se ve en la tabla 8 y 9, no obstante, esta no fue la solución a los problemas de la violencia, y en general no parece haber sido una unión apoyada por la población. Como lo indica Duque Daza (2019): Con la implementación del régimen de coalición y la restauración de la democracia y del poder pleno del bipartidismo, uno de los propósitos del Frente Nacional era lograr un significativo grado de apoyo popular, lo cual hacía más gobernable al país y permitía su permanencia en el poder. Aunque había sido un pacto de élites, a estas les interesaba legitimar sus decisiones y los resultados del plebiscito del 1 de diciembre de 1957 parecían indicar que la sociedad acogía el nuevo orden instituido: los votos por el Sí fueron MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 100 4.169.294 (94,8%) frente a 206.654 por el No (5,2%), con un nivel de concurrencia del 77,5%. Todo fue celebración. No obstante, el júbilo y el entusiasmo por la refrendación popular del diseño institucional que dio origen al Frente Nacional, en lo sucesivo el respaldo hacia el régimen fue muy precario. El régimen fracasó en la búsqueda de respaldo de parte de la población, lo cual se reflejó en el surgimiento de formas de acción política extrainstitucionales y violentas, en los bajos porcentajes de respaldo electoral para sus candidatos y en numerosas y reiteradas expresiones de protesta social. (p. 119) Es un momento histórico de dominio de los partidos, sin umbral electoral, declarado inexequible en el año de 1955 por la Corte Suprema de Justicia, y con un sistema de voto limitado o lista incompleta, en el cual no se votaba por todos los escaños, sino la mitad, este resto era repartido por el partido que ocupaba la segunda posición mayoritaria, favoreciendo las microempresas electorales. Esta lógica se dará pues con fuerza hasta el año de 1978, cuando se reanudaron las elecciones competitivas para la presidencia, y facciones de los partidos tradicionales, liberal y conservadores empezaron a competir en la arena electoral, juntos con nuevos movimientos, que, sin embargo, no lograron terminar con la hegemonía bipartidista. Ahora bien, este contexto de violencia en Colombia marcó la autoidentificación partidaria de un país bipartidista, que encontraba en la derecha al conservatismo, al centro al liberalismo y a la izquierda a estas guerrillas y autodefensas liberales, que todavía no se consolidarían propiamente como comunistas o socialistas. Lo anterior llegó incluso a justificar la muerte y la lucha a sangre fría, a través de una consolidación de subculturas políticas, como lo nombra Daniel Pécaut (2001), que hicieron posible la creación de una identidad colectiva sobre la base de la pertenencia a uno de los partidos tradicionales, dado que las identidades colectivas son a la vez modos de entender el mundo, y con ello, de actuar en él. Es un momento importante para la formación de identidad partidista en el país, que tiene como discurso las siguientes características: CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 101 Tabla 10. Principales ideas de los partidos tradicionales en Colombia. Liberalismo y Conservatismo. Liberalismo Conservatismo -Creencia en estructuras democráticas cambiantes tendientes al desarrollo y el progreso del país. -Fundamentos de su accionar en las ideas francesas e inglesas de libertades individuales y respeto por los derechos civiles y políticos. -Identificación del conservadurismo con la barbarie y el autoritarismo. -Defensa de la propiedad privada a través de la competencia y la libertad de mercados. -Respeto por la República y la democracia representativa como principio del accionar gubernamental. -Creencia en estructuras democráticas estables basadas en principios morales. -Fundamentos de su accionar en los valores de la Iglesia católica. -Acciones con bases en el statu quo. -Identificación del liberalismo como raíz del comunismo. -Defensa de la propiedad privada tradicional. -Nacionalismo oligárquico y terrateniente. -Respeto por el orden constitucional y rechazo a la dictadura. Fuente: Elaboración propia. La llamada “época de La Violencia” en el país dejó cifras aterradoras. Según el Centro de Memoria Histórica de Colombia en su informe Basta Ya se estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuerzas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados a los animales, o arrojados a los ríos y precipicios, y tampoco las bajas sufridas por las Fuerzas Armadas. Se cuantificó que 321.621 personas (es decir, el 42,6% de la población del Tolima) sufrieron “el exilio en forma permanente o transitoria”. Y se encontró que “40.176 propiedades, o sea el 42,82% del total, pertenecientes a 32.400 propietarios, fueron abandonadas transitoria o permanentemente. El 46% de estas tierras fueron abandonadas entre 1955 y 1956” (2013). Por otra parte, hasta 1966, se cree que aproximadamente 193.017 personas resultaron muertas producto de la violencia partidista en Colombia, en actos crueles e inhumanos que ocurrieron por el solo hecho de ser liberal o conservador. Una corbata, una camisa o una puerta roja era una invitación a la muerte, como también lo era cargar una cédula que llevara el registro de determinadas elecciones. Formas atroces de mutilación, MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 102 de violencia sexual y de sevicia sobre los cadáveres de las víctimas, era un componente patológico que acompañaba la consumación de la mayor parte de operaciones de intimidación. (Sánchez, 1989, p. 140) Con lo anterior, puede decirse que este ambiente trasformó las conductas sociales, transformó el lenguaje, los esquemas de valoración social, que llevó a toda una generación a creer en la cultura del desquite, de la venganza y de la sed reprimida. Bajo esto, el inconformismo social, y una paradójica defensa personal de ideas partidistas que no redundaban en confianza de las élites políticas. Después de los años ochenta, Colombia se sumió en una crisis política que marcó, junto con el periodo de La Violencia, uno de los más sangrientos de la historia nacional. Las Farc, el M-19, el ELN, el paramilitarismo, y los carteles del narcotráfico, hicieron que durante la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986) y de Virgilio Barco (1986-1990) se buscaran alternativas para aminorar el terror vivido por la población. Así, el primero, inicia un proceso de paz no exitoso con las guerrillas del M-19, mientras que el segundo se planteó la necesidad de reformar las reglas del juego político y de llegar a acuerdos de negociación con garantías reales para lograr la reincorporación exitosa de los guerrilleros que se acogieran a los mismos. Cuatro grupos firmaron acuerdos de paz en 1990, tras la promesa del gobierno de hacerlos partícipes en la Asamblea Nacional Constituyente que se encargaría de escribir una nueva Constitución. En diciembre del mismo año, bajo el recién iniciado gobierno del presidente César Gaviria (Partido Liberal, 1990-1994), se eligió la ANC, compuesta por setenta miembros. Por tratarse de un proceso inusual e inspirado en la idea de participación ciudadana, los partidos tradicionales no fueron protagonistas. Al contrario, un número importante de nuevos movimientos políticos lograron representación en la ANC. Así, el PL ocupó el 36% de los escaños; la recién creada Alianza Democrática M-19 (AD M-19) logró el 27%; el Movimiento de Salvación Nacional (MSN) el 16% y el Partido Comunista el 7%. El restante 14% de los escaños fue ocupado por otros partidos y movimientos que se formaron para participar en esas elecciones (Botero, Lozada y Wills, 2016, p. 344). CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 103 1.4.2. Del bipartidismo al multipartidismo. Atomización partidaria y nuevos personalismos (1991 a 2018). Los años 90´s marcaron en general en América Latina una época de esperanza tras la apertura económica y la democratización que se fue dando con el paso de las dictaduras hacia las democracias. Nacimientos de nuevos partidos políticos, cambios en el sistema electoral y reformas constitucionales que garantizarían los derechos humanos con mecanismos más fuertes, fueron las apuestas con que comenzaría este decenio en la región. Tabla 11. Características del sistema electoral, de partidos y comportamiento político en Colombia de 1991 a 2018. Contexto Época del Terror-Negociaciones de Paz Régimen político Presidencialismo parlamentarizado o hiperpresidencialismo controlado Sistema de partidos  Listas múltiples por partidos, cerradas y bloqueadas.  Derecho a fundar, organizar, desarrollar partidos y movimientos políticos, y la libertad de afiliarse o retirase de ellos.  Reconocimiento de la personería jurídica de los partidos y movimientos que obtengan 50.000 votos o firmas de apoyo.  Financiación estatal a partidos políticos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos.  Normas que impiden el transfuguismo y la doble militancia.  Uso de medios de comunicación del Estado para difundir sus ideas y hacer propaganda. Sistema electoral  Circunscripción única nacional para el Senado (100 escaños).  Circunscripción especial indígena para el Senado (2 escaños).  Circunscripción especial para minorías en la Cámara de Representantes (5 escaños).  El Senado pasó de 114 a 102 miembros.  La Cámara pasó de 199 escaños a 161, además de cinco escaños adicionales por reglamentar.  Circunscripción territorial para Cámara de Representantes.  En el sistema de representación proporcional, procedimiento del cociente electoral y residuos o restos mayores. Sistema Hare.  Posibilidad de reelección.  Balotaje  Circunscripción nacional  Sistema mayoritario uninominal  Formula vicepresidencial  No reelección Año de elecciones analizados 1991, 1994,1998,2002,2006,2010,2014,2018 Fuente: Elaboración propia. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 110 circunscripción electoral con un cupo por candidato. En relación con el último punto, se dio la elección de que los partidos presentaran listas abiertas o cerradas. En este último caso, los electores votan por el partido en una lista inmodificable, en el primer caso, el votante, elige por el partido y el candidato, también surgieron las listas por voto preferente, en las cual, son los electores quienes determinan el orden de los candidatos elegidos. Otros cambios importantes que se presentaron fueron aquellos referidos a la asignación de un número específico de votos para lograr el aval como partido, se establecieron los umbrales electorales, y se cambió al método D’Hont para la asignación de escaños. Además de los cambios de ingeniería electoral, se adoptó una disposición complementaria que busca disciplinar a los partidos en su comportamiento legislativo. La ley de bancadas establece la toma de decisiones y posiciones unificadas por parte de los parlamentarios miembros de una misma organización partidista. El propósito de esta ley es disciplinar el comportamiento de los legisladores. (Wills, 2009, p. 26) Al respecto, se definieron tres umbrales diferentes. Para las elecciones de Senado, se estableció un umbral del 2% de los votos sufragados. Para los demás cuerpos colegiados (Cámara de Representantes y concejos), la reforma estableció un umbral equivalente el 50%. Finalmente, en los distritos de la Cámara de Representantes que eligen dos representantes, el umbral se definió en el 30% del cociente electoral (García Sánchez, 2006, pp. 116-117). Lo anterior tuvo como repercusión que muchos candidatos que en el pasado se presentaban individualmente con sus propias listas y a nombre de partidos o movimientos supuestamente independientes, se vieron en la necesidad de aliarse a las opciones más fuertes electoralmente. A su vez, el mecanismo para asignar escaños y los umbrales, pusieron mayores exigencias a las fuerzas que se presentaran a las elecciones, ya que se hicieron necesarias votaciones relativamente altas para la elección de curules. Los umbrales dejaron CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 111 por fuera a las listas que no alcanzaron a sumar el cociente definido por la cifra repartidora (D’Hont). Ahora bien, esta reforma no respondió del todo a los objetivos deseados, pues si bien se redujo el número de partidos en las contiendas electorales, las coaliciones que se lograron en primer lugar para presentar las listas, fueron más instrumentales que ideológicas. A su vez, la posibilidad de usar el voto preferente ha generado que se continúe con la competencia intrapartidista hecho que ha decantado en votos personalistas más que programáticos. Consecuentemente con lo dicho, entre 2006 y 2018 ha sido menor el número de listas cerradas que se ha presentado. En este sentido, esta personalización también fue una de las causas de los nuevos partidos nacientes en la década del 2000, y que rompieron con la hegemonía bipartidista de casi 150 años en Colombia. Con la reforma, una parte de los movimientos internos de los partidos decidieron autonomizarse y se generó una dinámica de escisiones y agregaciones. Del Partido Liberal se separó Cambio Radical (que reagrupó a otros cuatro movimientos: Colombia Siempre, Voluntad Popular, Somos Colombia y Movimiento sin corrupción Colombia), también se separaron Alternativa de Avanzada Social (que en el 2006 se unió con el movimiento de origen conservador Equipo Colombia), Por el País que Soñamos, Nuevo Liberalismo, Huella Ciudadana, El Movimiento Nacional Progresista, El Movimiento de Renovación y Acción Social-Moral, Colombia Viva, Apertura Liberal y Colombia Democrática. Por iniciativa de seguidores del presidente Álvaro Uribe Vélez se creó el Partido Social de la Unidad Nacional, el cual reunió congresistas retirados del Partido Liberal y algunos pequeños partidos regionales, como Sí Colombia y Vamos Colombia, incluso dirigentes conservadores. Del Partido Conservador se separaron de forma definitiva Equipo Colombia, Movimiento Nacional, Movimiento de Integración Regional y Conservatismo Independiente. Algunos pocos movimientos se reincorporaron a este partido (Salvación Nacional, Nueva Fuerza Democrática, Fuerza Progresista, Progresismo Democrático y el Unionismo). (Duque, 2014, p. 325) MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 112 De esta forma, muchos de los partidos que nacieron fueron consecuencia de esas facciones que seguían buscando el poder con cabezas electorales visibles. Lo anterior coadyuvó a otra reforma importante que se presentó en el país en términos electorales, la reforma tendiente a la reelección presidencial durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Como se mencionó en el apartado 1.2.2, la guerra insurgente en Colombia marcó desde los años setenta el comportamiento político del país. Por un lado, si bien para los años sesenta los nacientes grupos guerrilleros surgen como opción política al bipartidismo imperante, su accionar violento y posterior relación con el narcotráfico deslegitimó la izquierda en el país. A su vez, tanto liberales como conservadores, cuya gran mayoría de representantes ha estado siempre conformada por comerciantes, terratenientes y empresarios, comenzaron a crear un discurso de terror alrededor de ellos. Finalmente, los grupos de autodefensas y paramilitares asesinaron durante los años ochenta y noventa a una cantidad alta de militantes de partidos políticos de izquierda, que hizo que fuese aún más difícil consolidar esta tendencia ideológica en el territorio. Así, el sinnúmero de muertes, ataques, masacres, secuestros, bombas, y muchos otros escenarios violentos en el país hicieron que entre 1998 y 2001, el presidente de la época, Andrés Pastrana Arango (1998-2002) comenzara un diálogo con las Farc, que, no obstante, fracasó. Llega así entonces al poder Álvaro Uribe Vélez con un discurso guerrerista, que, con la idea de derrotar por la fuerza a las guerrillas, ganó las elecciones de 2002 de manera independiente, con una campaña de mano dura contra las Farc (Albarracín, Gamboa y Mainwaring, 2018). Lo anterior hace que Uribe empiece a representar lo que Laura Gamboa (2019) define como “el clivaje tradicional combatenegociación de la política Colombia”, pues por muchos años los ciudadanos del país se agruparon entre los que consideraban posible una salida negociada al conflicto armado o quien veían en las armas el ataque frontal de las guerrillas como única esperanza. El conflicto armado es pues un fenómeno presente en la política colombiana, ha CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 113 sido prioritario en el debate político y ha divido la sociedad entre quienes buscan hacerlo por medio de la paz o por medio de la guerra. En este sentido, Álvaro Uribe Vélez se convierte en el líder que acabaría con el problema más grande de Colombia a través de su Política de Seguridad Democrática 30 La Guerra, consecuencia de la violencia guerrillera. Es decir, nace con esto un nuevo liderazgo, pues como lo defiende Jaraíz (2017), “este es un fenómeno de poder que se produce en condiciones específicas ligadas a la naturaleza de la política, o, dicho de otro modo, es una construcción de carácter político que responde a las condiciones del entorno donde se construye y se ejerce”. Así pues, los liderazgos subyacen en la medida en que se presentan condiciones contextuales que permiten que este ocurra, en este caso las fallidas negociaciones de El Caguán y la violencia insurgente de los noventa en el país. En esta lógica, continuando con Jaráiz (2017), cabe resaltar que una característica importante de los liderazgos es que estos sirven dentro de los procesos electorales como facilitadores o tramitadores de issues centrales en una contienda política. O lo que es igual, estos se convierten en representantes de una problemática y una forma específica de afrontarla, así, Álvaro Uribe Vélez, en las elecciones presidenciales del año 2002 fue percibido como representante de la “Seguridad” a través de la lucha contra la guerrilla por medio de las armas, y en este orden, logra que quienes se identificaran con esta posición sobre la solución del conflicto o tuviesen esta opinión respecto al mismo, se sintieran representados por él. Dado lo anterior, se podría afirmar que Uribe Vélez se convierte en un líder que permite la ubicación de la sociedad colombiana en un 30 Fue la política de seguridad implementada por el gobierno del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) en Colombia, que tenía como fin principal la lucha armada por parte del Estado hacia los grupos insurgentes y otros grupos armados ilegales. Sus pilares estratégicos fueron: la consolidación del control estatal del territorio, la protección de la población, la eliminación del negocio de las drogas ilícitas en Colombia, el mantenimiento de una capacidad disuasiva y la eficiencia, transparencia y rendición de cuentas. Para ver más: https://www.oas.org/csh/spanish/documentos/colombia.pdf MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 114 espacio que representan quienes están de acuerdo con una salida militar al conflicto y quienes no. Esto quiere decir, que si bien como lo plantea Gamboa (2019) el clivaje del conflicto armado marcó desde los años sesenta la posición política de los ciudadanos del país, la llegada de Uribe al poder lo volverá a él mismo un clivaje, dada la identificación del votante con sus propuestas en torno a una problemática histórica. Alrededor del nuevo presidente se configuraron dos fuerzas. Entre 2002 y 2010, a favor de Uribe —el ala “guerrerista” y “uribista”— se ubicaron organizaciones como el Partido Conservador, Cambio Radical, el Partido de la U y otros. En ese mismo periodo, en contra de Uribe —el ala “pacifista” y “antiuribista”— se ubicaron organizaciones como el Partido Liberal, el Polo Democrático Alternativo (PDA) y otros partidos más pequeños, como Alianza Social Indígena (ASI) o el Partido Verde (PV). Esta división se mantuvo hasta el primer gobierno de Juan Manuel Santos (Gamboa, 2019). El anterior panorama, se reafirma con la posibilidad para Uribe Vélez de permanecer en el poder por ocho años, gracias a la reforma que permitió su reelección con el Acto Legislativo 02 del 2004, para el periodo 2006-2010. Uno de los argumentos más fuertes que se dio para que aquella se aprobara, fue que la lucha armada contra las guerrillas estaba presentando resultados y la mano fuerte del presidente debía seguir. Al respecto, este es un punto de vital importancia, pues es el periodo durante el cual actitudes hiperpresidencialistas son más visibles en el territorio después de la reforma de 1991, dado que el liderazgo de Álvaro Uribe es reforzado a partir de diversas acciones político-normativas, que lo afianzarán en el poder y aumentarán su influencia en el país. Si bien la llegada de este personaje al poder se da bajo el sistema de partidos de 1991, que como ya se dijo no solo buscaba un límite del poder monocefálico del presidente, sino que en esa búsqueda generó una atomización partidaria, que podría parecer pusiese límites a este mandatario, al gobernar con un Congreso divido y sin representación de su movimiento político, la verdad es que “Primero Colombia” hizo CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 115 que el candidato se desligara de las políticas y acciones tradicionales y se presentara como una opción nueva, distinta, pero sobre todo firme en la lucha contra las guerrillas en el país. Ahora bien, si es cierto que el gobierno en cuestión contaba con un amplio respaldo, este proceso estuvo salpicado por escándalos que cuestionaban su legitimidad y legalidad en la votación en el Congreso en el año 2004, escándalo que en el año 2008 se reafirma cuando la Representante a la Cámara Yidis Medina admitió haber recibido dádivas por parte de funcionarios del gobierno, a cambio de su voto favorable a la reforma que permitía la reelección inmediata del presidente. A pesar de lo anterior, en el año 2006 Álvaro Uribe resulta electo para un nuevo periodo presidencial por el partido Primero Colombia, con el cual obtuvo la presidencia en el año 2002, a su vez, fue fundador del denominado partido de la Unidad Nacional (Partido de la U) que logró un buen número de escaños entre 2004 y 2010 que lo hicieron el más votado en el Senado de la República. Uribe se presentó pues como un salvador, y su porcentaje de aceptación y votación generó una personalización propia de los gobiernos hiperpresidencialistas, en los cuales incluso las acciones corruptas y en contra de la ley hechas por el presidente son justificadas y aceptadas por sus simpatizantes, normalmente tras discursos que el mandatario expone, en los cuales habla de persecución o intentos de difamación por sus “buenas” políticas y acciones en contra del mal, en este caso, la guerrilla colombiana, en especial las Farc. De lo anterior se puede decir que la reforma a los partidos del 2003 fue eficiente, como se visibiliza en el gráfico 5 con 6,8. No obstante, los partidos en cuestión fueron alineándose a favor o en contra de Álvaro Uribe Vélez. Ahora bien, en términos del Ejecutivo la competencia disminuyó en el año 2006, pues hubo una parte amplia del liberalismo que apoyó a este, en vez del candidato liberal Horacio Serpa. No obstante, en el año 2010 se presentaron nueve candidatos en total al máximo cargo y en el 2014 cinco, ganando en ambos comicios, Juan Manuel Santos, candidato inicialmente del uribismo. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 116 En este orden, desde 2002 hasta 2010, el uribismo reinó completamente en la escena nacional. Como bien lo expone Wills, (2006), en 2010 Uribe habría ganado una segunda reelección, de no haber sido porque la Corte Constitucional declaró inexequible la Reforma Constitucional aprobada por el Congreso entre 2008 y 2009 que autorizaría un tercer mandato consecutivo del Ejecutivo. Por ello, con una propuesta uribista de continuar con las “Cinco locomotoras de la prosperidad”, Santos llegó al poder, respaldado por un gran número de partidos y un importante botín burocrático. Así, tanto para Senado y Cámara el partido de la U, el mismo del elegido presidente, recibió la mayor votación relativa, seguidos por el Partido Conservador y Liberal, aliados al primer mandatario. Tras lo anterior, cabe aclarar que, si bien el uribismo, y por ende el personalismo, rigió sin mayores dificultades hasta el año 2010, este, junto con el individualismo de los miembros del partido fue puesto en la palestra con la Reforma del año 2009. Como se dijo anteriormente, si bien la atomización partidaria fue regulada con el Acuerdo 01 del 2003, el personalismo e individualismo no se redujo sustancialmente, pues en términos de sistemas de partidos las listas con voto preferente y la limitación de listas hicieron que se compitiera más en la arena interpartidista. Por esta razón, y sobre todo debido a los escándalos ligados a la cooptación del paramilitarismo a la política, en especial al Congreso de la República, se buscó cambiar algunos puntos del sistema de partidos. [Los paramilitares] impusieron candidaturas de políticos desde los ámbitos regionales y locales hasta el nivel nacional. En estos casos se encargaban de asegurar los votos necesarios para que los políticos salieran elegidos, incluso recurriendo a estrategias electorales como la segmentación de los votos o el establecimiento de candidaturas únicas. La restricción a la oferta de alternativas disponibles para los electores o el favorecimiento de aquellos candidatos, se constituyeron en claras limitaciones para la competencia política. (Hoyos, 2009, p. 16) De ahí entonces que el Acto Legislativo 01 de 2009 fuera la respuesta al corrupto panorama en el Congreso de la República CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 117 colombiano. Es así como esta reforma política introdujo la responsabilidad política para las colectividades que, en el momento de la selección de candidatos para sus listas, avalaran personas con vínculos probados con los paramilitares o cualquiera otro grupo al margen de la ley. También esta reforma contempló las sanciones para castigar a los candidatos que accedan a los puestos de elección popular mediante el fraude electoral o las relaciones con grupos ilegales (en este caso la Reforma establece que tiene que existir condena judicial ejecutoriada). Por otra parte, recordó la prohibición de la doble militancia y subió el umbral electoral al 3%. Sin embargo, la Reforma Política de 2009 no fue aplicada exitosamente en las elecciones parlamentarias de 2010, dado que los congresistas elegidos en el 2006 (investigados y condenados por los nexos con los paramilitares) entregaron sus caudales electorales a amigos o a familiares cercanos para mantener la organización corrupta en la política y facilitar la extensión del proyecto paramilitar el Congreso de la República. Pese a eso, sí se pudo evidenciar una reducción significativa de partidos, que, no obstante, giraban muchos de ellos alrededor del uribismo. Al respecto, el personalismo siguió marcado para el año 2010. Los tres partidos con mayor número de curules en el legislativo formaron una coalición llamada “Unidad Nacional” que ocupaba la mayoría de los escaños y apoyaron el candidato uribista. Por otro lado, en estas elecciones el Partido Polo Democrático Alternativo perdió dos curules en el Senado de la República en comparación con las 10 curules obtenidas en las elecciones parlamentarias de 2006. Esto evidencia una pérdida en la consolidación de la oposición en el país, puesto que esta colectividad no solo perdió unas curules sino también la unidad del partido por diferencias ideológicas entre sus militantes. Respecto al año 2014, si bien se puede decir que sigue habiendo una preferencia por el uribismo, las acciones políticas de Juan Manuel Santos hicieron que se creara una polarización en la derecha del país, tal y como lo muestra Gamboa (2019). Como se expuso anteriormente, fue con Juan Manuel Santos que Colombia comienza los Acuerdos de paz con las Farc en el año 2012, asunto que hizo que MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 118 Álvaro Uribe Vélez y este se distanciaran políticamente. En efecto, se creó en apoyo al proceso de paz y en la línea de Juan Manuel Santos una coalición de partidos de centro derecha, izquierda y centro izquierda como el Partido de la U, Cambio Radical, el Partido Liberal y el Partido Verde. Por otro lado, en desacuerdo con las negociaciones de paz, disidentes de la U, de Cambio Radical, y la mayoría de los conservadores, hicieron parte de una coalición liderada por Uribe, uniéndosele a esta en el año 2013, el partido Centro Democrático, creado por él mismo, y quien, en las elecciones legislativas del año 2014, será oposición al partido de la U de Santos. Por ello, si bien este último gana, el CD queda como la segunda fuerza política más importante, que luchará, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, y llegará nuevamente al poder en el año 2018. Empieza de esta manera en el país la lucha de quienes apoyan la paz y quien no, siendo el uribismo el representante claro de la opción del NO y de una serie de valores conservadores, que no tienen que ver con el tema de la negociación, pero fueron útiles para incitar a los electores a no apoyar a quienes estaban de acuerdo con los Diálogos de paz. 31 Esta nueva dinámica se intensifica en el año 2017, con las curules especiales para los desmovilizados de las Farc (10 en total) y en el 2018, con la Ley 1909 del 9 de julio de 2018, por la cual se da el llamado “Estatuto de la oposición”. Como se mostró más arriba, la característica principal de esta ley es proveer un conjunto de garantías para las organizaciones políticas que declaren la oposición al gobierno nacional, departamental, municipal o distrital. Por ello, en un país polarizado por la paz, y con un problema adicional, la migración venezolana por parte de ciudadanos del vecino país que salieron huyendo de la izquierda impuesta por Hugo Chávez y continuada por Nicolás Maduro, generó el caldo de cultivo, no solo para que las 31 Aparte de criticar los acuerdos, la coalición “del No” defendió posiciones sociales conservadoras en contra de la legalización del matrimonio de las parejas del mismo sexo y el aborto. El Centro Democrático y sus seguidores han sido enfáticos en la defensa de “la cristiandad, la familia y sus tradiciones” (Hernández Bolívar 2016). CAPÍTULO 1. El comportamiento político -electoral en Colombia y su cotexto socio político 119 elecciones legislativas 32 tuvieran nuevos partidos, en los cuales participaron aquellos a los que el estatuto les abrió escaños, tales como oposición y circunscripciones especiales de paz, sino que generó una mayor lucha partidista para la derecha colombiana, y mayor espacio para partidos alternativos, como se evidencia en la gráfico 5. Gráfico 5. Número efectivo de partidos Senado Colombiano 2006-2018 Fuente: Elaboración propia con datos de la Registraduría General de la Nación La coalición en contra del proceso de paz por supuesto no apoyó estas políticas, por lo que comenzaron una campaña por el voto negativo al referendo por la paz, y una búsqueda de la presidencia del año 2018, a través de “acusar al gobierno de estar negociando ‘a 32 Actualmente, en el año 2021, la composición del congreso de la República de Colombia es la siguiente: 280 total: (108 senadores; 100 por circunscripción nacional, 2 por circunscripción especial indígena, 5 por circunscripción proceso de paz y 1 para la oposición) (172 representantes: 161 por circunscripción territorial, 2 por circunscripción especial afrodescendiente, 1 por circunscripción especial indígena, 1 por colombianos en el exterior, 5 circunscripción proceso de paz y 1 para la oposición). 6.8 5.6 6.4 7.4 0.0 1.0 2.0 3.0 4.0 5.0 6.0 7.0 8.0 2006 2010 2014 2018 127 CAPITULO 2. TEORÍAS DEL COMPORTAMIENTO ELECTORAL Y LA EXPLICACIÓN DEL VOTO Cuando se hace referencia a las principales escuelas del comportamiento electoral, tradicionalmente se alude a la ciencia política norteamericana, en especial, la Escuela de Columbia (Lazarsfeld, 1944), la Escuela de Michigan (Campbell et al., 1960) y la Escuela de Rochester (Down, 1957), pues estas fueron las primeras que intentaron explicar desde diferentes perspectivas, los factores que influyen en el voto, estableciéndose así como teorías base para las nuevas interpretaciones de este fenómeno en la actualidad (Visser, 1994). Ahora bien, del lado de europeo, el comportamiento electoral ha sido igualmente ampliamente estudiado, siendo principalmente Lipset y Rokkan (1967) y su teoría sobre los clivajes, aquella que, desde la sociología política, representará una de las más importantes explicaciones sobre las elecciones de los votantes. Así pues, a diferencia de la escuela de Michigan y Columbia que plantearán determinantes sociales o psicológicos para la elección, la escuela de Rochester pondrá marcado énfasis en la racionalidad individual; mientras que la teoría de los clivajes tendrá presente determinantes estructurales que crean rupturas políticas en la sociedad. Dado lo anterior, se pretende exponer las bases de estos presupuestos teóricos, a la vez que algunos de sus avances sobre el tema y cambios que con el paso de los años han permitido explicar el voto en la contemporaneidad. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 128 2.1. LA TEORÍA ESPACIAL DEL VOTO Y LA ACCIÓN RACIONAL La Escuela de Rochester surgirá a finales de la década de los años cincuenta, y tendrá como uno de sus más importantes representantes a Anthony Downs (1957) y la teoría de la acción racional. Su planteamiento apunta a considerar los individuos que deciden como expectantes de beneficios. Es una teoría de la utilidad, en la que el votante racionaliza lo que le ha proporcionado el gobierno en turno y los posibles y probables beneficios que piensan recibir de los partidos y candidatos contrincantes. Por lo tanto, la elección que en esta teoría es racional, no tiene que ver con lo que se siente hacia los candidatos, las emociones que nos proporcionan, la dependencia a una clase social o la forma en que interpretamos nuestra realidad, sino con las percepciones de los individuos en relación con las acciones e “inacciones” del gobierno, y en función de la capacidad de los partidos opositores de generar confianza y credibilidad en las ofertas que realizarán a favor o en contra de los programas y propuestas del gobierno. Esta teoría establece que un elector analiza la situación con base en los cambios que un gobernante introduciría si llegara al poder y qué significará esto para él y su entorno, generando así un espacio ideal para la comunicación política, al plantear que, en este sentido, las campañas políticas y comunicativas pueden intentar cambiar tales percepciones (Kuschick Ramos, 2008). Al respecto, Rivero Casas (2012) plantea que estas ideas tienen su origen en teorías económicas, pues intentan entender cómo las personas, con el fin de lograr un mayor beneficio, deben elegir y actuar. Según el autor, esta teoría parte de la premisa de que la sociedad es comprendida a partir de la acción individual de quienes hacen parte de ella, y que es consecuencia de sus deseos y creencias; siendo además las acciones de estos individuos, acciones racionales. En este contexto, las decisiones de voto que toman los individuos de una comunidad, al configurarse como decisiones racionales, están fundamentadas en sus deseos y creencias, que a su vez, están fundamentados en la información que tienen de los candidatos, los CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 129 partidos políticos que avalan a los candidatos, los planes de gobierno, las experiencias pasadas, y sobre todo la idea de maximizar su utilidad al menor costo posible. No obstante, según la Teoría de la Elección Racional, la cantidad de información que puede obtener un individuo está a su vez determinada por factores que hacen que dicha información se limite, factores como: el tiempo, el costo de acceder a la información, y la relevancia que tenga dicho fenómeno en la conciencia del individuo. Así que, según Rivero Casas (2012), el individuo: Después de haber formado sus creencias… valora cada una de las opciones que cree disponibles y estrictamente llevará a la acción la opción que cree constituye el mejor medio de satisfacer sus deseos, considerando que le representa un ahorro en los costos y la mayor gratificación en los resultados. (p. 43) En este mismo sentido, autoras como de Fernández y Flórez Pinilla, K. (2008) destacan la Teoría de la Elección Racional como una de las teorías que, aplicada al contexto político, logra una descripción del comportamiento de los ciudadanos en la participación política y electoral en un sistema democrático; ya que sostienen que el votante, mediante la información, logra identificar cuál es el candidato o partido político que más se ajusta a sus preferencias, y cuáles son las políticas que podrían maximizar el beneficio colectivo. Abstenerse de votar, es otra de las elecciones racionales que un votante podría tomar, toda vez que no votar le podría significar en términos de tiempo, un menor costo. No obstante, el objeto de estudio se limita en este caso a la decisión votar, suponiendo que la acción de votar podría suponer beneficios; y la elección que hace por uno u otro candidato, en términos racionales, esperando acercarse al candidato que más represente sus ideales y, por ende, del que se espera un mejor desempeño. Según Magaloni (1994), el mejor desempeño esperado de los candidatos, que definen la dirección del voto de las personas, están directamente relacionado con los aspectos que el votante considera más relevantes, como por ejemplo, temas como el empleo, la MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 130 seguridad democrática, el desarrollo de infraestructura vial, pobreza, desigualdad, etcétera. De ahí que juega además un papel determinante la forma como el votante recibe la información de los programas de gobierno de los candidatos, ya que supone una mayor posibilidad de realizar un voto racional la mayor información recibida y disponible de las posturas de las diferentes candidaturas. Por lo anterior, se puede plantear que hace parte de la elección racional del votante la realización tanto de un análisis prospectivo como retrospectivo de las posiciones políticas. El votante realiza un análisis de la utilidad o beneficios futuros, a partir de las promesas de campaña identificadas en la información, generalmente derivada de los medios de comunicación; y simultáneamente, realiza un análisis donde contrastan dicha información, con hechos reales, es decir, con el histórico del desempeño de los candidatos y sus partidos políticos, como ya se había hecho mención (Magaloni, 1994). Ahora bien, la decisión del voto de los electores dentro de este planteamiento, y los razonamientos individuales, se hará, según la teoría de Downs, en un escenario denominado “Modelización Espacial” (Boscán Carrasquero, 2016), en el cual tanto la postura de los votantes como la de los partidos, se ubica a partir de sus preferencias o percepciones sobre determinado issue, como puntos en un espacio unidimensional representado por una recta con formato de escala cuyos valores numéricos ascienden desde el extremo izquierdo al límite derecho. El anterior planteamiento es denominado también modelo de proximidad, dado que, según este, los votantes se inclinarán por partidos políticos o candidatos que coincidan con su posición política en la recta, por ello, candidatos y partidos tratarán de ocupar posiciones en el continuo, de forma ideal en donde se concentren la mayoría de votantes (que sería el centro), siempre respetando el principio del modelo de proximidad, según el cual “una vez colocado en la escala política, un partido puede colocarse ideológicamente bien a la izquierda o bien a la derecha, pero no puede ir más allá del partido más cercano hacia el cual se está moviendo” (Downs, 1992, p. 102); pues si un partido [o candidato] tratara de quebrantar este principio del CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 131 modelo, corre el riesgo de que se deje de percibir su móvil ideológico por parte de los votantes (Ganatios, 2013). Al final, tras la ubicación de votantes y [candidatos] o partidos, el voto se direccionará en mayor medida hacia el partido o [candidato] que, en virtud de la lógica de la menor distancia, es percibido en el mismo espacio ideológico que el votante, o en otro sumamente próximo a él. Por ello los partidos [o candidatos] no pueden superarse ideológicamente, lo que hace que su responsabilidad ideológica 35 les impida dar saltos de este tipo por encima de sus vecinos (Downs, 1992). Nótese que, en el párrafo anterior aparece en corchetes la palabra “candidato”. Esto es así pues la teoría de Downs fue pensada inicialmente en el contexto europeo, donde el sistema parlamentario ha sido la regularidad, por lo que los actores principales son los partidos políticos. De hecho, la teoría de la proximidad funciona muy bien en contextos bipartidistas o multipartidistas altamente polarizados. Ahora bien, es cierto que el autor describirá también cómo funciona esta teoría en contextos multipartidistas, esbozando que los partidos políticos en este escenario permanecerán en un punto del espacio de la recta entre izquierda y derecha, intentando diferenciarse de los partidos más cercanos e impidiendo que se le aproximen otros partidos (Downs, 1992), no obstante, su planteamiento no asume que los candidatos o líderes políticos representan a su vez issues que se sitúan en esta escala de izquierda a derecha. En efecto, el hecho de que la teoría espacial del voto no se estructure a partir de la identificación con candidatos sino con partidos, ha sido un argumento utilizado por varios autores 35 Downs dice que: “Una vez que un partido ha colocado su ideología en el «mercado» no puede abandonarla repentinamente o alterarla radicalmente sin provocar desconfianza en los votantes. Puesto que los votantes son racionales, rehúsan apoyar a partidos que no son de fiar; por consiguiente, ningún partido puede permitirse una reputación de deshonestidad. Además, debe existir alguna correlación persistente entre la ideología de cada partido y sus actuaciones consiguientes; de otro modo, los votantes considerarían eventualmente que el voto ideológico es irracional” (Downs, 1992, p. 101) MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 132 (Zechmeister, 2000) (Mainwaring y Torcal, 2005) para ser escépticos de su uso en América Latina; la baja institucionalización del sistemas de partidos en el territorio, la alta volatilidad, el personalismo a nivel político, el poco interés del elector en los lineamientos programáticos de los partidos, el clientelismo y la falta de identificación partidista, son, entre otros, factores que al juicio de estos no permiten una identificación ideológica en la escala izquierda-derecha por parte del votante latinoamericano. Ahora, si bien es cierto que la consolidación de los partidos en el territorio ha sido frágil, como lo plantea Ganatios (2013), hay evidencia empírica en el territorio en cuestión de la relación entre la autoubicación ideológica con el partido del encuestado. Por ejemplo, Llamazares y Sandell (2003, p. 57) establecen una correlación momento de Pearson significativa de 0,76** entre las variables de autoubicación ideológica y posicionamiento del partido del encuestado. Tras lo anterior, se podría decir, siguiendo a Coppedge (1998), que estas sí son aplicables a América Latina en la medida que los candidatos de un partido político toman una posición en la escala ideológica y empiezan a representarla. Posición que, no obstante, es reforzada a partir de la postura de este candidato en relación con uno o varios issues. Ya Cox (1990) mostraba cómo las plataformas políticas y la convergencia de estas se ven afectadas por el contexto. De igual manera, la posición de los candidatos en América Latina y del partido que lo representa, se ve afectada por factores propios del entorno. De esta forma, la identificación de un candidato con un issue implica la ubicación ideológica de este, dado que dichos problemas o temas generan programas y actitudes que logran establecer la distancia entre los candidatos o los partidos políticos que representan en el espacio izquierda-derecha. En este orden, y sin ser la única definición, en la medida en que se puede entender la derecha como el conjunto de grupos que se suscriben a una posición política que cree que las inequidades entre las personas son naturales y, por lo tanto, no son competencia del Estado; y la izquierda, como el conjunto de aquellos grupos que por el contrario creen que las inequidades entre las CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 133 personas son artificiales y, por lo tanto, competencia del Estado (Luna y Rovira Kaltwasser 2014), la posición de los candidatos en temas referidos a la religión, el libre comercio, la administración del Estado, la propiedad privada, la distribución de la tierra o los métodos y contenidos educativos, le permite al votante ubicarse en el escenario de la recta más próximo a sus posiciones e intereses. En este orden, este es un método de maximización de recursos por parte del elector, en un contexto de conocimiento imperfecto, dado que, tanto los partidos, candidatos como electores no tienen información completa a la hora de la elección, y así determinar su ganancia. Por lo cual, y teniendo presente que la información para superar esta ignorancia es costosa, la ubicación ideológica acorta la incertidumbre de los votantes y estos la usan como una forma de simplificar la evaluación sobre los candidatos, pues al conocer su posición, les permite adherir o no a sus postulados, pudiendo tomar decisiones políticas (por ejemplo, votar) sin mayor costo(Downs, 1992). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 134 2.2. CLIVAJES Y EXPLICACIÓN DEL VOTO La ciencia política europea, principalmente después de los años cincuenta del siglo XX ha desarrollado diversas teorías que permiten comprender el escenario de competencia de los partidos políticos y sus dinámicas electorales. En este orden, dentro de las teorías clásicas se encuentra la propuesta en los años sesenta por Lipset y Rokkan en su texto Clevages Structures: Party Systems and Voter Alignments (1967) donde diseñaron un modelo explicativo que permitiese exponer los conflictos de Europa del este y justificar desde allí las preferencias de los votantes. Su teoría se basó entonces en buscar las divisiones o líneas de ruptura históricas de esta sociedad en cuestión, conflictos sociales y dinámicas que movilizaran a la sociedad a asociarse, organizarse colectivamente o apoyar a un tipo de estructura política determinada. Se trata pues de cómo una división estructural social basada en creencias, valores, experiencias, hacen posible la articulación de un específico grupo social. En este orden, para los autores existen cuatro clivajes fundacionales, la étnica, la cultura, la clase y la religión; según los autores: Dos de esos clivajes son el resultado directo de aquello a lo que podría llamarse revolución nacional: 1) el conflicto entre una cultura central de construcción nacional y la resistencia a dicha cultura por parte de las poblaciones dominadas de las provincias y las periferias que étnicamente se diferencian a nivel lingüístico y religioso; 2) el conflicto entre el Estado-nación centralizador, normalizador y movilizador, y los privilegios corporativistas que históricamente estableció la Iglesia en beneficio propio; 3) dos de esos clivajes son el resultado de una revolución industrial: el conflicto entre los intereses agrarios y la clase emergente de los empresarios industriales; y 4) el conflicto entre terratenientes y empleadores de un lado, contra campesinos y obreros del otro. (p.14) CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 135 Tabla 15. Resumen de los cuatro modelos de Clivajes Lipset y Rokkan 1967 Centro -periferia Religioso Campo-ciudad De clase Hace alusión a las “oposiciones territoriales”. A la contradicción que emerge entre elites del ámbito nacional y central, y las realidades sociales, económicas, lingüísticas, culturales de “las regiones periféricas, las minorías lingüísticas y las poblaciones culturalmente amenazadas ante las presiones de la maquinaria del Estado-nación de orden centralizador. Hace alusión también a las identidades y el papel de las minorías frente a un Estado homogeneizador. Clivaje que se estructura a través del control de los recursos económicos y el poder social que asume el Estado moderno y había tenido por siglos la iglesia durante la Edad Media. Este tiene que ver también con una cuestión de autoridad donde una de las partes persigue alcanzar para sí la condición de “autoridad racional-legal” frente a un poder que representa la “autoridad tradicional” y que se resiste a ello. Es una división en la que se presenta la pugna entre un Estado laico y una Iglesia que no quiere perder sus ventajas económicas y su poder social. Este clivaje podría denominarse hoy “jerárquicoterritorial” para subrayar ese papel central de las asimetrías de acceso a recursos materiales y económicos. El clivaje pone de relieve el conjunto de conflictos entre regiones o naciones ricas y pobres alrededor de la distribución de los recursos (naturales, como el agua, o no: los recursos financieros procedentes del Estado, etc.) Se presenta en la discusión generada por el capitalismo y los procesos de industrialización de finales del siglo XIX. Tiene que ver con la división de clases entre obreros y patrones, o burgueses y asalariados que redunda en conflictos de clases y la lucha por los medios de producción. Los nuevos valores como la preocupación por el medio ambiente, el pacifismo y los derechos humanos empiezan a ser fuente importante de confrontación social. Fuente: Elaboración propia a partir de Lipset y Rokkan (1967), Aguilar (2008), Martínez, (2016). Los anteriores clivajes, o lo que es igual, líneas causantes de divisiones sociales profundas en torno a temas estructurales, que se mantienen en el tiempo y se han institucionalizado, fueron analizados por Lipset y Rokkan, en el estudio de la sociedad noruega de los años cincuenta, hecho que permitió que el modelo fuera visto con simpatía por el conjunto de politólogos de países donde la contienda electoral era similar o parecida, como por ejemplo Inglaterra, Irlanda, Suecia, Finlandia, Italia, Alemania y Austria, mientras que en Francia, Bélgica y Holanda el modelo se vio con cierto escepticismo, y en todo el mundo ibérico e iberoamericano simplemente se ignoró debido a las MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 142 vista del votante. La similitud en los orígenes psicológicos se refleja en algunas de las principales conclusiones de las escuelas de Columbia y Michigan. (Visser, 1994, pág.50) 38 Desde 1960, los estudios de la Gestalt se verán influenciados por la obra de Angus Campbell, Philip Converse, Warren Miller, and Donald Stokes The American Voter, investigación en la cual se analiza el comportamiento político norteamericano. Para esta corriente de pensamiento, denominada socio-psicológica, los votantes a la hora de tomar decisiones, tiene presente tres elementos de origen psicológico: identidad político-partidaria, imagen de los candidatos y temas de interés en las campañas políticas (Campbell et al., 1960. Esta escuela establece como punto clave variables psicológicas y perceptivas del individuo ante diferentes elementos del sistema político y lo sitúa como actor con capacidad para intervenir e influir en política. Marca también una tendencia en considerar como punto importante para la explicación del comportamiento electoral la identificación partidista, y pone el énfasis del modelo en el individuo, pues considera a la persona como un ente individual que desarrolla una identificación psicológica duradera con un partido a través de un proceso de socialización (Campbell y Converse, 1960). Los ciudadanos desarrollan vinculaciones psicológicas o bien con los partidos o con ciertas posiciones ideológicas que adquieren por socialización y que influyen de manera determinante su comportamiento político. Cuando se habla de actitudes políticas, se hace referencia entonces a sentimientos, creencias, ideas y convicciones de un individuo acerca de asuntos o ámbitos políticos. Estas actitudes tienen efecto en el comportamiento y la participación electoral, ya que se han identificado componentes afectivos, cognitivos y evaluativos, que predisponen al individuo a actuar en una dirección u otra, y con un grado de intensidad diferente: Estas identificaciones suponen el reflejo de conflictos socio-estructurales, como aspectos de clase y posiciones 38 La cita originalmente está en inglés, la traducción es propia. CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 143 religiosas, de ahí que en los análisis en los que esta característica se tiene en cuenta, aparezca como el factor más importante, por delante de aspectos económicos y clivajes sociales. Así pues, tras lo anterior se percibe la importancia de la psicología social para la explicación del comportamiento político, no obstante, es imperativo señalar que por la época de los estudios iniciales de esta disciplina, también se empezaba a investigar acerca de la cognición desde la perspectiva neuronal. Por ejemplo, Lev Vygotsky, quien como lo mencionamos fue un pionero de la psicología social al plantear el desarrollo del comportamiento humano en términos de interacción social, influyó, a partir de su cognitivismo, en Alexander Luria (1979) fundador de la neurociencia cognitiva, y padre de la neurociencia después de sus experimentos e intervenciones durante la Segunda Guerra Mundial. A su vez, estas ideas han influenciado la idea de la cognición como un conjunto de creencias no emocionales que los individuos mantienen hacia un objeto y que pueden estudiarse a partir de neurotransmisores y funcionamiento cerebral. Sin embargo, como lo plantea Damasio, la neurociencia ha intentado desde sus inicios ir más allá, pues desde antes de 1900, Charles Darwin, William James y Carl Lange, Sigmund Freud y Charles Sherrington habían esbozado investigaciones sobre las emociones y su relación con la conformación cerebral (Damasio, 2018) Es decir, ha querido indagar sobre aquello que se supone no es cognitivo, sino inconsciente. Por esta razón, no es de extrañar, que justamente para principios de la última década del siglo XX las investigaciones empiecen a darle un papel más relevante a las emociones, y desde el campo de la ciencia política, se empiecen a tomar estas como una variable para la predicción del voto y el comportamiento político de los ciudadanos, relacionada con los factores sociales que median en las actitudes y acciones del votante. Es decir, se empieza a pensar que las elecciones y respuestas de los individuos pueden ser cognitivas o emocionales (Webers, 2008) y que estas últimas, a pesar de no ser conscientes, tienen unas causas MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 144 sociales y juegan un rol importante en el comportamiento político, que es igual a un comportamiento social. De esta forma, para el año (2000) en su célebre libro Affective Intelligence and Political Judgment, George Marcus, Russell Neuman y Michael Mackuen, de la mano de la neuropsicología, condensan algunas perspectivas que ya ellos y algunos otros autores (Norris, 2005) habían estudiado sobre el tema, con el fin de defender que los elementos emocionales tienen un papel fundamental en la política, pero sobre todo que estos coadyuvan a la elección racional de los candidatos en la contienda política. En este orden, para explicitar lo anterior, los autores plantean que el conocimiento tradicional sostiene que la gente emocionalmente comprometida tiende a tomar decisiones menos racionales. Sin embargo, su apuesta desde la teoría de la inteligencia afectiva plantea que, si por compromiso emocional se entiende la ansiedad, o lo que es igual, el camino de lo incierto, a diferencia de lo que se plantea comúnmente, las personas tomarán decisiones más racionales (Marcus et al., 2000). Ahora bien, esta idea subyace en los autores tras la comprensión de que la toma de decisiones por parte del elector tiene dos variables: una de ellas son las disposiciones habituales, mientras que la segunda son los juicios razonados. Ambas se conectarían con lo que Marcus denomina la rutas directas e indirectas de las tomas de decisiones. Partiendo de la idea de que el individuo moderno es un ser poco comprometido con la política, que tiene un conocimiento limitado de esta, y que incluso en ocasiones ignora estos temas, suele hacer elecciones en este campo a partir de disposiciones habituales, o lo que es igual, a partir de aquello que consecuentemente cree, hace y piensa. Ahora bien, estas disposiciones habituales se relacionan con lo que los autores denominan “ruta directa de la toma de decisiones” que se establece en la heurística de la simpatía. Es decir, en esta ruta, las emociones pueden clasificarse de acuerdo con su valencia (Webers, 2008, 67). Las interpretaciones de la “valencia emocional” varían CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 145 desde sentirse bien o mal, sentir agrado o desagrado, hasta experimentar placer o dolor; sin embargo, en pocas palabras, la valencia puede entenderse como la dirección de la respuesta emocional, es decir, en si esta fue positiva o negativa. Por esta razón, el votante elige es en relación meramente a lo que siente y le produce el candidato. Por otro lado, están los juicios razonados, que se relacionan con la ruta indirecta de las emociones. Este planteamiento se puede entender a partir de la teoría de Antonio Damasio de que los sistemas cerebrales que se ocupan conjuntamente de las emociones y la toma de decisiones, por lo general participan en la gestión de la cognición y el comportamiento social. Esta idea dará a paso a la conexión entre el tejido de los fenómenos sociales y culturales, y los rasgos concretos de la neurobiología (Damasio, 2018, p. 18), proponiendo con ello la idea de que la emoción es el motor del pensamiento y el comportamiento al estar relacionado su punto de reacción biológico en el mismo espacio neuronal. De ahí entonces, que las emociones para este autor se entiendan como modelos diferenciados de respuestas químicas y neuronales, que actúan dentro de unos marcos configurados previamente en la mente, donde las emociones y sentimientos se conectan para influir en la toma de decisiones. Por este motivo los juicios razonados se refieren a aquella situación en que el elector entra en una situación de ansiedad por percibir una situación desconocida para él o que pone en riesgo su interés, según la teoría de la inteligencia afectiva; esto lleva a que se active el “sistema de vigilancia”, es decir, que el elector active la racionalidad, busque informarse sobre el candidato, sus propuestas, la problemática subyacente, y tome una decisión racional. Se presenta entonces aquí una ruta indirecta de toma de decisión, pues el sistema de vigilancia es como una especie de intermediario entre la emoción que se siente, en este caso ansiedad, y la elección del candidato. Así pues, el cuestionamiento que hace este candidato o partido al mundo simbólico del elector es el que despliega la racionalidad y lo saca de una posición cómoda de elección directa por la lógica valencial negativa o positiva que se presente (Tarullo, 2016). MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 146 La anterior teoría parte entonces de la premisa de que los juicios políticos no dependen tanto de si la gente se siente amenazada ella misma, como de si siente que sus decisiones habituales lo están. A su vez, cree que cuando la gente está inquieta experimenta emociones complejas sobre sus candidatos y busca aprender más sobre política. Podría decirse entonces, que desde este planteamiento hay una cognición estimulada que guía el juicio razonado, y por ende las emociones, a diferencia de lo que se piensa tradicionalmente, cuando se genera un espacio novedoso realzan la racionalidad del ciudadano y permiten ajustar sus juicios políticos. En síntesis, según la teoría de la inteligencia afectiva, basada en estudios neuronales, las emociones pueden funcionar como desencadenante de actos racionales, o bien a partir de un modelo de valencia que lleva a elegir de manera directa. Sea una o la otra, esta parte sirve de marcos configurados previamente en la mente donde las emociones y sentimientos se conectan para decidir. Es en este último punto donde entra la psicología social, pues estos marcos, que no son más que disposiciones fisiológicas que han convertido en audiencia cautiva del cuerpo, se deben haber estructurado con base en algo. Por más que se comparta que hay un proceso neuronal que con base en una emoción, generalmente de angustia, lleve a la racionalización del voto, o que incluso de manera no consciente por una sensación positiva o negativa se elija a un candidato, hubo antes de eso algo que desencadenó la emoción en el cerebro, la procesó y el cuerpo la puso en marcha. Hasta hoy la psicología social puede dar repuesta desde su teoría sobre las relaciones del individuo con su mundo de estas causas. De ahí se concluye entonces, en un primer momento, que desde las escuelas del comportamiento político tradicionales la psicología social ha sido fundamental para entender el comportamiento electoral, y que, para el estudio de las emociones en la política, se hace necesaria en relación con la neuropsicología. CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 147 2.3.1. Identidad, psicología social cognitiva y emociones en la política Una de las más importantes líneas de la psicología social es la llamada psicología social cognitiva, la cual ha tenido como finalidad estudiar la forma en la que los seres humanos procesamos la información en la mente y de acuerdo con ella actuamos. En este orden, como lo expone Susan Fiske (2011), generalmente apoyada en estudios neuronales y experimentos psicológicos, esta corriente por mucho tiempo le dio primacía a los procesos consientes para explicar este fenómeno, hecho ligado según la autora a la preponderancia del conductismo psicológico que dominaba las postrimerías de los años setenta. Sin embargo, para la misma época, algunos autores entre ellos la misma Fiske, se dieron a la tarea de investigar qué papel jugaban asuntos menos “racionales” en el procesamiento de la información, indagando así el rol que las emociones cumplían en este hecho. Así pues, una a una de las conclusiones que se llegó, y ha desencadenado desde entonces diversos estudios, es que los procesos emocionales y cognitivos no son procesos claramente separables, por el contrario, la constante interacción entre las bases neurales de ambos procesos sugiere que estos deben ser entendidos como fuertemente nomodulares o interdependientes. En este sentido, el proceso de juicio en el que se integra la información en el conocimiento existente de un individuo sobre un objeto parece venir después del proceso afectivo, en el cual el individuo forma sus gustos o disgustos sobre objeto (Cassino y Lodge, 2007); es decir, el afecto, o lo que es igual, la asociación de objetos individuales en la memoria a emociones que pueden ser negativas o positivas, se convierte en una regla organizativa utilizada para clasificar los objetos. Como lo dirían Fiske y Pavelchak (1986) etiquetamos esta dimensión como “afectar” y hablamos de una “etiqueta afectiva” adjunta al objeto, que representa la dirección (positiva o negativa) y la fuerza que tendrá. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 148 De esta manera se tiene que el procesamiento de la información en los individuos implica la categorización de los objetos que a este se le presentan, asociándolos no solo de manera cognitiva, sino afectivamente de forma positiva y negativa, llevándolos a que su encuentro genere una determinada emoción. De ahí entonces que se pueda plantear que la emoción y el afecto organizan la mente (Olivera, Arango y Noguera, 2016). Hasta este momento, dicha idea remite a lo que se ha denominado “modelos de valencia”, o como se menciona más arriba, una teoría que plantea las emociones en una lógica bivalente, en la cual se pueden organizar como positivas o negativas para el sujeto. Este modelo, como lo contempla Neumann, Marcus, Crigler y Mackuen (2007), es muy atractivo por su simplicidad, no obstante, no es el único que se conecta con las ideas esbozadas sobre la relación de la cognición y el afecto. Denominado “Core Affect” o “Afecto Central” existe otro modelo que trata de explicar una cantidad infinita de estados emocionales y proporciona una base para discutir similitudes y diferencias entre los estados afectivos. Este sugiere a su vez, que el afecto central es fundamentalmente una combinación de dos tipos de continuidades de sentimientos: confianza (desde agradable hasta desagradable) y excitación (desde baja activación hasta alta activación), por lo que permite el estudio de una gama de emociones amplia, y no necesariamente etiquetada solo como positiva o negativa. Este sistema será descrito por Neuman y otros (2007) como una estructura analítica multidimensional, que captura con mayor precisión la dinámica de respuesta emocional humana dada la capacidad conveniente para organizar estados emocionales en una estructura circular significativa denominada Circumplex. CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 149 Ilustración 2. Modelo Circumplex Fuente: Posner, Russell, Peterson, (2005). En el marco de este modelo, en el cual se pueden evidenciar emociones positivas y negativas en las que a su vez influyen los niveles de excitación, se teje la teoría de la inteligencia afectiva. Como una apuesta por explicar los juicios políticos y el comportamiento electoral, partirá de la idea de que la evaluación de los candidatos o instituciones políticas se verá influenciada por la afección sea positiva o negativa que generen, lo que conduce a dos respuestas emocionales que denominan ansiedad y entusiasmo. Alrededor de estas, sin embargo, se presenta otra serie de sentimientos con base en el grado de confianza o excitación que produzcan en el individuo. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 150 Así pues, según los autores, los escenarios que se presentan al individuo como familiares, es decir conocidos, desencadenarán emociones positivas ligadas al entusiasmo, que su vez harán que este responda de una manera heurística, es decir, como respondería habitualmente, pues desgastarían un proceso racional, mientras que, en terrenos inesperados o de incertidumbre, se generará una reacción afectiva negativa que desencadene la ansiedad, y con ella la posibilidad de una gama de emociones incomodas para el individuo que lo llevarán a racionalizar la respuesta (Cassino & Lodge; 2007). Se expone aquí, según los autores, cómo la emoción le es funcional a la razón, concertando con la tesis de Damasio ya mostrada más arriba, pues la emoción controlará la forma en que los individuos hacen juicios políticos, en la medida en que usan la racionalidad solo cuando lo perciben necesario: “la sofisticación de los votantes comprende la capacidad de confiar en predisposiciones bajo circunstancias adecuadas, así como la capacidad de abandonarlas en otras circunstancias adecuadas ” (Neumann y otros, 2007, p. 130). Para comprobar lo anterior, Marcus y otros (2000) evalúan de manera demoscópica el comportamiento electoral norteamericano. Para ello establece un modelo de 12 emociones, que según ellos se pueden sentir hacia los líderes políticos. Así pues, trabajando con la solución ortogonal full set planteada por la Pilot Study ANES 1995, pregunta por la emoción experimentada y su frecuencia dada la potencialidad del análisis estadístico que este permite (Jaráiz, Lagares y Pereira, 2020). El modelo de emociones que evalúa es el siguiente: orgullo, esperanza, entusiasmo, ansiedad, miedo, preocupación, enfado, resentimiento, disgusto, odio, desprecio y amargura. El estudio de estas emociones se puede hacer tanto de manera agrupada como desagrupada, Marcus (2007) ha optado por trabajar estas de manera agrupada, condensándolas en tres sentimientos, ansiedad y entusiasmo. La intención de hacerlo así radica en la sustitución de la tradicional división dentro de la psicología entre dimensiones positivas y negativas de las emociones, por los términos entusiasmo para referirse a la dimensión o afecto positivo (entusiasmo, esperanza, orgullo), ansiedad para referirse a la CAPÍTULO 2. Teorías del comportamiento electoral y la explicación del voto 151 dimensión o afecto negativo (ansiedad, enfado, miedo, preocupación) y aversión para referirse a la dimensión o afecto muy negativo (amargura, asco, desprecio, odio, resentimiento) (Pereira, Lagares, Lopez; 2021, pág. 224). Ahora bien, Marcus no ha sido el único que ha estudiado estas emociones, otros autores se han dado a la tarea de indagarlas de manera desagrupada tratando de precisar qué efectos puede tener cada una de ellas en el votante a la hora de elegir. En este orden, las emociones se pueden agrupar respecto a la tendencia a la acción que ocasionan en las personas. (Mo Groba, 2021)Así, por ejemplo, emociones como en entusiasmo (Brader, 2006) , (Lerner & Keltner, 2001), (Vasilopoulou & Wagner, 2017); orgullo (Bartlett & DeSteno, 2006), tranquilidad, (Berenbaum et al., 2016) y esperanza (; Castells, 2012), (Nussbaum, 2001). Refuerzan las heurísticas políticas, instan a la participación ciudadana, crean identidad, auto exposición, motivan a hablar a dar su voto por al candidato conocido o afín a su tendencia política. Por otro lado, emociones como la ansiedad (Marcus et al., 2000), (Lerner & Keltner, 2000), (Marcus et al., 2005), el miedo, (Ekman, 1992) el asco, (Navarrete & Fessler, 2006) la preocupación (Levey & Martin, 1983) o el enfado; (Marcus et al., 2000), conducen a polarizar, a reforzar el voto protesta y castigo, a buscar información, a temer al riesgo, a aceptar políticas autoritarias y en casos extremos a inhibir la participación, este último en el caso del miedo. En el caso de la aversión, las emociones como el resentimiento (Barbalet, 1992), amargura (Lakoff, 2016), desprecio (Fischer & Roseman, 2007), y odio (Bernier & Dozier, 2002), son tendientes a generar confrontaciones, a sostener hostilidades, a denigrar y tender al rechazo. A su vez, induce al descredito, la intolerancia, y en caso del asco al desahogo y la inhibición social. En esta misma lógica, cabe decir que existen otras teorías que toman como base el estudio de las emociones en la política, una de estas es denominada la del cálculo cognitivo, que cree que la información es sopesada solamente con base en la medición de MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 254 hecho que se explica en la polarización derecha e izquierda que representan ambos personajes. En efecto, más allá de Iván Duque, la valoración negativa del votante a Petro fue por Uribe, Duque se percibió en estos como una “Marioneta” del mismo. Cabe recordar que este no era un personaje conocido, y fue aumentando su popularidad en la medida que se convirtió en el candidato “De Uribe”. Ahora bien, la regresión muestra algunas variables que hacen alusión a Claudia Lopez. Sin bien, esta no fue candidata a la presidencia, ha sido una figura polémica en el país que ha representado la lucha contra la derecha, pero desde una postura de Centro Izquierda. Su vida política comenzó cuando hizo parte del movimiento de jóvenes que impulsaron la reforma a la constitución de 1991, posteriormente en 1998 López fue nombrada Directora de Acción Comunal por el entonces Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, donde estuvo hasta el final de ese gobierno en el 2000. No obstante, lo que la hizo famosa fueron sus investigaciones sobre las votaciones atípicas en las elecciones del Congreso de 2002, que cuando fueron publicadas en Semana.com en 2005 destaparon el escándalo de la parapolítica. En 2010, también editó el libro denominado "Y refundaron la patria", que desentraña los nexos entre los grupos armados, el narcotráfico y la clase política colombiana. En 2014 se lanzó al Senado con la Alianza Verde y sacó 81 mil votos, convirtiéndose en la candidata más votada de ese partido, y finalmente en junio de 2017 oficializó la coalición de los Ni-Ní, conocida formalmente como Coalición Colombia, con el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo y el senador del Polo Jorge Enrique Robledo para buscar la Presidencia en el 2018, año en la que la Alianza Verde la proclamó como su candidata presidencial para 2018, y en diciembre definió, con Robledo, apoyar a Fajardo para que éste fuera el candidato presidencial de la ahora llamada Coalición Colombia. En este sentido, su postura ideológica se ubica en el centro izquierda hecho que hace que los votantes a Petro no se sientan identificados con ella. De hecho, como se ve en la tabla 22, su CAPITULO 6. Variables de explicación del voto a la presidencia en Colombia en el 2018 255 valoración es negativa, es decir, entre menos valoración hay a Claudia Lopez, mayor posibilidad había de votar a Gustavo Petro. El nivel de significancia de esta variable es alto, y se relaciona con la falta de orgullo a la misma. El orgullo es una emoción que, si bien genera identidad con un candidato, este a su vez, manifiesta protesta, auto exposición y refuerzo de las heurísticas políticas, por lo cual, al tener un valor negativo, explica que a menor orgullo a Lopez, es decir identidad con ella, mayor orgullo a Petro, es decir, mayor refuerzo por el mismo y auto exposición hacia él. Es importante mencionar que para el año 2019 la relación entre López y Petro se volvieron más tensas al ganar Claudia Lopez, la alcaldía de Bogotá, pues en primer lugar, Petro le reclamó no continuar en el senado y formar coalición, en segundo lugar, Lopez empieza a involucrar a Petro en problemas no solucionados de la ciudadano, dado que este fue alcalde de la misma en el año 2011, y en tercer lugar porque en el año 2021 esta lo acusa de liderar y estar detrás el paro nacional en el país que comienza en el mes de abril y termina en el mes de octubre. Ahora bien, con relación a la segunda vuelta, si bien hay cambios en algunas de las variables explicativas de voto, la tendencia a un voto polarizado se sigue percibiendo, y la influencia de Álvaro Uribe en el mismo es evidente. Así, con un nivel de variabilidad del 66,4%, el modelo indica que, a mayor Simpatía por el Centro Democrático, mayor posibilidad existía del voto a Iván Duque, es claro eso, pues no solo fue la colectividad por la que aspiró, sino también, como se indicó más arriba, los simpatizantes de este partido suelen fidelizar más su voto que el de otras colectividades, sobre todo al ser un partido de derecha radical que ha manifestado desde su creación valores muy claros asociados a esta ideología. Por este motivo, no es raro que, la ideología aparezca como un factor explicativo de voto, al igual que al ser este partido al ser fundado por Álvaro Uribe Velez, líder de derecha, la valoración positiva de este líder también aparezca como una causal de voto a Duque. A diferencia de los demás modelos, en este, el clivaje religioso aparece como una variable que acercó al votante al actual presidente. Como lo indica (Adrianzén, 2018), la religión en América Latina no MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 256 ha dejado de ser un aspecto importante en la política, y no solo las posturas católicas predominantes en la región, sino también cristianas, suelen ser tan fundamentalistas que permiten una movilización del votante a partir de la defensa de asuntos tales como la defensa de la vida, del matrimonio, de la familia heterosexual, etc. En Colombia, en el 2016, un sector de la derecha, encabezado por el expresidente Álvaro Uribe, aliado con sectores católicos conservadores y grupos pentecostales, logró que el NO triunfara en la consulta sobre los Acuerdos de Paz en ese país. Uno de los argumentos, entre otros, fue que dichos acuerdos contenían políticas públicas que favorecían a la llamada “ideología de género”. Para Edgar Castaño, presidente de la Confederación Evangélica de Colombia: “El acuerdo vulnera principios evangélicos como el de la familia cuando se habla de equilibrar los valores de la mujer con los de estos grupos”. (Adrianzén, 2018, p. 3) En efecto, se llegó a decir que los acuerdos de paz implicaban la homosexualización de la sociedad colombiana, pues estos tenían en su fundamento un enfoque diferencial, al sostener que reconozca que las mujeres y la comunidad LGTBI han sido víctimas del conflicto armado de una forma diferenciada, y haciendo énfasis en que la violencia sexual es un delito de lesa humanidad no ‘amnistiable’ ni ‘indultable’, y por ello, en los casos donde este haya ocurrido se deben tomar medidas importantes para el castigo al agresor, pero sobretodo para la reparación de la víctima. Como se puede notar, este hecho no implicaba que se haría una oda a la homosexualidad en el país, sin embargo, discursivamente la derecha, el CD y Álvaro Uribe Velez lo vendieron así. En el año 2016, publicaba este último en Twitter: CAPITULO 6. Variables de explicación del voto a la presidencia en Colombia en el 2018 257 Imagen 2. Tweet Álvaro Uribe Velez sobre los acuerdos de paz de la Habana. Fuente: Twitter Álvaro Uribe Velez. @AlvaroUribeVel De esta manera, y dado que quien lideró los acuerdos de paz fue Juan Manuel Santos, no es de extrañar que aparezca como explicación de voto la valoración negativa a este líder y el resentimiento al mismo. Como lo dice (Barbalet, 1992) esta emoción genera deslegitimización, y lleva a la hostilidad y confrontación. Por lo anterior es importante entender, que esta variable de explicación de voto implica acción, es decir, llevaba a votar en contra de este, generaba movimiento hacia el voto a Duque, hecho que se relaciona con que, a menor miedo a Juan Manuel Santos, mayor posibilidad de voto a su contrincante, dado que la sensación de miedo paraliza e inhibe la participación, por lo cual si este hubiese sido positivo no tendía relacionamiento con el resentimiento. (Vasilopoulou & Wagner) 2018. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 258 Tabla 37. Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Iván Duque Segunda Vuelta. Voto a Iván Duque segunda vuelta Modelo de regresión Simpatía al Centro Democrático 1,453*** (0,551) Valoración Iván Duque 0,354*** (0,076) Ideología 0,179*** (0,509) Miedo Santos -1,374*** (0,521) Resentimiento Santos 1,549*** (0,061) Valoración Álvaro Uribe 0,146** (0,436) Religión Católico 0,883* (0,078) Valoración Juan Manuel Santos -0,159* (0,063) Valoración Gustavo Petro -0,234*** (0,063) R cuadrado de Nagelkerke 0,664 Logaritmo de la verosimilitud -2 246,788a Se muestran los coeficientes estandarizados de la regresión. ***máxima significatividad p ≤0.001, ** significati-vidad media p ≤ 0.01, * mínima significatividad p ≤ 0.05. Fuente: Elaboración propia con datos del estudio poselectoral realizado en Colombia en el año 2021. por el Grupo de Investigaciones Políticas de la Universidad Santiago de Compostela. Ahora bien, el nivel global de la explicación del modelo que da cuenta del voto a Petro es alto (𝑅2=0,828), y es el que más variables ha permitido obtener. Dentro de las variables que más tienen un peso explicativo están la identificación con el líder y la preocupación por el Centro Democrático. Al respecto, se sigue evidenciando la CAPITULO 6. Variables de explicación del voto a la presidencia en Colombia en el 2018 259 polarización entre la izquierda y la derecha en el país atravesada por el uribismo. Como se dijo en la regresión anterior, la simpatía por el CD tuvo que ver con la votación a Iván Duque. Para los votantes de Petro, por el contrario, fue la preocupación por esta colectividad la que los llevó a votar, siendo la preocupación una emoción que dispone a la acción, es decir, a hacer algo. Dicho acontecimiento, se relaciona con que sienten entusiasmo directamente por el líder (𝛽 =2,268), viéndolo como un competidor directo de Álvaro Uribe Velez, el cual valoran negativamente, y en la medida que aumenta eta valoración, aumentó también su posibilidad de votar por Petro. De igual manera que con Uribe, el peso de la valoración a Iván Duque es negativo, lo que hace contraparte a la valoración positiva a Juan Manuel Santos y al mismo candidato. En efecto, no es extraño que la valoración a Santos este mediada por su gestión del proceso de paz, asunto que se relaciona a su vez, con la ansiedad al Centro Democrático como variable explicativa del voto, que como lo dijimos, fue un partido el cual se opuso al mismo y a su implementación. Ahora bien, es importante observar que el entusiasmo a Uribe se presenta de manera negativa, lo cual indica que, a menor entusiasmo al mismo, mayor probabilidad de votar a Petro. Sin embargo, uno de los factores explicativo que pesan de manera importante en el modelo también da cuenta de la inclinación al voto a Petro: Tranquilidad negativa a Petro. Al respecto, la emoción de falta de tranquilidad y ansiedad son altamente compatibles, dado que, para muchos votantes, su elección a Petro no se dio precisamente por identificación con él, sino por su no identificación con la derecha del país, y la ansiedad y preocupación al Centro Democrático. Finalmente, los partidos políticos jugaron un rol importante, pues el único que indica una tendencia positiva es quienes sienten tranquilidad con el Polo Democrático, partido de centro izquierda que no tuvo candidato a segunda vuelta, por lo cual, su ideología y las de sus simpatizantes se acerca más que a la del candidato de derecha, Iván Duque. De otra forma, en el caso del enfado al Partido Verde y el entusiasmo negativo al Partido Liberal, encontramos que la identificación ideológica de quienes simpatizan con el partido verde es más hacia el centro izquierda que hacia la derecha, y esta colectividad MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 260 no estableció posición cuando se dio el ballotage en las presidenciales del 2018. De hecho, su líder, Sergio Fajardo, fue altamente criticado, dado que se creó la idea de que no tomar posición fue ser cómplice del uribismo. Por este motivo, muchos votantes a Petro sintieron enfado con este partido, que según ellos favoreció el triunfo de Iván Duque. Tabla 38. Coeficiente de regresión logística del modelo de voto a Gustavo Petro Segunda Vuelta. Voto a Gustavo Petro Segunda Vuelta Modelo de regresión Valoración Álvaro Uribe -0,409*** (0,144) Valoración Iván Duque -0,554*** (0,136) Valoración Juan Manuel Santos 0,581***. (0,177) Valoración Gustavo Petro 0,808*** (0,143) Entusiasmo Álvaro Uribe -2,061 (0,644) Tranquilidad Gustavo Petro -2,678 (0,894) Entusiasmo Gustavo Petro 2,268 (0,870) Ansiedad Centro Democrático 1,504 (0,707) Preocupación Centro Democrático 2,339 (0,774) Enfado Verde 2,164 (0,891) Entusiasmo Liberal -2,116 (0,664) Tranquilidad Polo 1,604 (0,664) R cuadrado de Nagelkerke 0,828 Logaritmo de la verosimilitud -2 119,507a Se muestran los coeficientes estandarizados de la regresión. ***máxima significatividad p ≤0.001, ** significatividad media p ≤ 0.01, * mínima significatividad p ≤ 0.05. Fuente: Elaboración propia con datos del estudio poselectoral realizado en Colombia en el año 2021 por el Grupo de Investigaciones Políticas de la Universidad Santiago de Compostela CAPITULO 6. Variables de explicación del voto a la presidencia en Colombia en el 2018 261 En las regresiones logísticas que se expusieron, las cuales buscaron dar cuenta de las variables que dan cuenta del voto en las elecciones presidenciales del 2018, los modelos obtenidos fueron altamente explicativos con un 𝑅2 superior al 60%. En ellos, se constata la tesis de la polarización política que se generó durante la contienda electoral, representada en la izquierda por el Líder Gustavo Petro, y en la derecha por el líder Iván Duque Márquez, hijo político de Álvaro Uribe Velez, quien ser convirtió en un clivaje dentro de la sociedad Colombiana. El uribismo es por ello una ruptura que se refleja en todos los modelos, y con alto peso en las mismas. Alrededor de este se gestan las emociones negativas a la izquierda, a Petro y al proceso de paz, al igual que, se presentan emociones positivas a las mismas en los grupos que manifiestan emociones negativas hacia la derecha. Otro punto que sostiene la tesis de la polarización y el clivaje uribista es el alto peso que tienen las variables explicativas de la valoración a los candidatos, las cuales marcan tendencias positivas o negativas respecto a quien se haya votado. Efectivamente, quienes manifestaron ser votantes a Iván Duque, valoran negativamente a lideres de izquierda o críticos del Uribismo, por otro lado, quienes dijeron ser votantes de Gustavo Petro, valoran negativamente a lideres de la derecha colombiana o que no tienen una postura ideológica clara hacia el uribismo. Dado lo anterior, por la constante aparición de la valoración de los lideres en los modelos, se optó por realizar regresiones lineales que dieran cuenta de qué factores inciden en la valoración de los dos principales lideres en esta contienda, y si los demás aparecen como factores explicativos. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 262 Tabla 39. Coeficiente de regresión lineal para la valoración de los lideres Iván Duque y Gustavo Petro por cada uno de sus votantes. Variables Iván Duque Gustavo Petro R Corregido 0,766 0,640 Constante 1,292*** (0,476) 3,270*** (0,667) Identificación Lopez -0,179*** (0,736) Desprecio Petro 0,140 ** (0,293) Asco Conservador -0,211*** (0,331) Álvaro Uribe Eficacia 0,295*** (0,061) Iván Duque Honradez 0,588*** (0,062) Gustavo Petro Transparencia 0,616** (0,793) Identificación Fajardo 0,148** (1,435) Simpatía Centro Democrático -0,158*** (0,456) Entusiasmo Petro 0,200*** (0,168) Nivel de ingresos -0,186 (0,168) Se muestran los coeficientes estandarizados de la regresión. ***máxima significatividad p ≤0.001, ** significatividad media p ≤ 0.01, * mínima significatividad p ≤ 0.05. Fuente: Elaboración propia con datos del estudio poselectoral realizado en Colombia en el año 2021 por el Grupo de Investigaciones Políticas de la Universidad Santiago de Compostela CAPITULO 6. Variables de explicación del voto a la presidencia en Colombia en el 2018 263 El modelo de regresión anterior sigue mostrando la polarización política que se presentó en el país durante las elecciones presidenciales del año 2018, y que estuvo construida por el clivaje del uribismo. Con un porcentaje de explicación negativo la valoración a la lideresa Claudia Lopez, caracterizada de izquierda, aparece como un factor que hace que se valore más a Iván Duque, es decir, entre menos identificación hay con Lopez, más identificación hay con Duque. Por otro lado, el desprecio a Petro también aumenta la posibilidad de una valoración posita al candidato que disputaba la presidencia con el mismo, relacionándose esto con la eficacia de Álvaro Uribe como líder, lo que nos indica que a mayor percepción de que Uribe es eficaz, mayor valoración hubo a Duque. Por otra parte, tenemos el asco al partido Conservador, como un movilizador de la valoración a Iván Duque, pero este aparece negativo, es decir, a menor asco a esta colectividad mayor valoración a candidato de Álvaro Uribe Velez. Vale la pena recordar, que el asco es una emoción que genera rechazo, por lo cual, su valor negativo implica que ser simpatizante del partido conservador aumenta las posibilidades de valorar positivamente a Iván Duque. Finalmente, la honradez, fue una cualidad vista en el candidato y la que más peso tiene en este modelo, que aumentó su valoración. Al respecto, se debe decir que este, era un personaje poco conocido en la vida nacional, y no había tenido hasta el momento escándalos de corrupción. De hecho, ese fue uno de los discursos más fuertes que este tuvo en su campaña, lo cual lo hizo ver como un hombre honesto y sin mancha. El 11 de diciembre del año 2017, el periódico digital El Comercio escribía: El expresidente Álvaro Uribe presentó este lunes 11 de diciembre de 2017 oficialmente al senador y abogado Iván Duque como el candidato de su partido, el Centro Democrático, para las presidenciales del próximo 2018 en Colombia. “Un proceso democrático inédito, sin interferencias, le entrega la bandera a Iván Duque Márquez, quien en sus 41 años se convierte en el representante del sueño de millones de jóvenes de la patria”, expresó Uribe en un enérgico discurso. MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 270 al elector emocionalmente y que lo llevan a votar de una determinada manera, es decir que genera en el elector legitimidad para guiar sus acciones. Así pues, con un sistema político democrático, específicamente democrático representativo, Colombia elige presidente en circunscripción única cada cuatro años en elecciones por voto popular directo, con mayoría absoluta o por sistema electoral de balotaje cuando este no supera el 50% de los votos. La participación electoral en Colombia no es muy alta y normalmente esta entre el 45% y 50% de los ciudadanos habilitados para votar. En las elecciones del año 2018 votaron alrededor del 54% de los sufragantes, principalmente hombres, entre los 30 y 49 años, pertenecientes al estrato 3, con ingresos entre 1 y 3 salarios mínimos, trabajadores informales, con un nivel de estudios secundario y autoidentificados como católicos practicantes. En esta contienda hubo principalmente 5 candidatos fuertes en disputa, con una clara división entre la derecha (Iván Duque) , la izquierda (Gustavo Petro), la centro derecha (Humberto de la Calle y German Vargas Lleras) y centro izquierda (Sergio Fajardo). Dado el sistema de Ballotage, los candidatos que pasaron a una segunda vuelta fueron Iván Duque y Gustavo Petro, dejando clara la división polarizada que se ha nombrado hubo en este momento el país, y que se confirma a la hora de observar las trasferencias de votos de primera vuelta a segunda, en la cual en su mayoría los votos de Lleras se fueron a Duque y los de Fajardo a Gustavo Petro. Así pues, y a pesar de estar en un entorno latinoamericano donde prima el personalismo, estas ubicaciones polarizantes se pueden evidenciar en la simpatía partidista de los electores con relación a su autoubicación ideológica, al encontrar diferencias significativas entre los grupos de votantes de la primera vuelta. Tambien, en la contienda inicial se evidenciaron diferencias significativas solamente entre los grupos de votante de Iván Duque, Sergio Fajardo y Gustavo Petro, representando la derecha, la izquierda y la centro izquierda, hecho que se concuerda con la simpatía a los partidos político, en el cual se sigue conservando esta tendencia, pues se infieren diferencias significativas Conclusiones 271 ideológicamente entre los simpatizantes del Centro Democrático, de derecha, con la Alianza Verde, Colombia Humana y Polo Democrático Alternativo de centro izquierda e izquierda. De la Alianza Verde centro izquierda con la derecha y centro derecha, y de Colombia Humana, de izquierda, con el que solamente no se encontraron diferencias significativas con el Polo Democrático Alternativo igualmente de izquierda. Lo anterior, se corrobora al examinar la autoubicación ideológica de los votantes de los tres primeros candidatos más votados en la primera vuelta, que efectivamente se ubican hacia la derecha con un 7,92 y simpatizaron con el Centro Democrático; 2,54 quienes se ubican a la izquierda y simpatizan con Gustavo Petro; y 5,11 quienes dijeron simpatizaban con Sergio Fajardo. En efecto, el perfil de sus votantes concuerda con esta relación existente entre la autoubicación ideológica y la simpatía partidista. Por un lado, el perfil del votante a Iván Duque se caracterizó por ser en su mayoría mujeres, con un nivel de estudios secundario que trabajaban informalmente; estrato 3; y se identificaban con Álvaro Uribe Velez. Este último personaje como ya se dijo, el líder de la derecha radical en el país, lo que concuerda con una identificación ideológica por parte de los votantes de Duque de 7,40. En el caso de Gustavo Petro, la mayoría de los votantes fueron hombres; con un nivel de estudio profesional, estrato 2, que trabajan formalmente; ideológicamente se ubican en 3,45; y se identifican con el mismo líder. Finalmente, en el caso de Fajardo, el perfil del elector es muy similar al de Gustavo Petro, pero se diferencia en que se ubican ideológicamente en 4,93, más hacia el centro, dicen no identificarse con alguno de los lideres que se preguntó, y al igual que en el caso de Iván Duque manifiestan no recordar por quién votaron en las elecciones del 2014, donde participaron Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga. De esta forma, dentro del análisis del perfil de los votantes a las presidenciales del año 2018 en Colombia, se puede decir que, por la cultura del país y el nivel económico del mismo, en los tres principales candidatos se encuentra que manifestaron ser católicos practicantes, con un ingreso entre 1 y 3 salarios mínimos legales MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 272 vigente. Sin embargo, al profundizar estadísticamente en el análisis del perfil de sus votantes se encuentran fenómenos que siguen corroborando división polarizadora de esta contienda. Tanto los votantes de Duque como de Fajardo respondieron no saber por quién votaron en el año 2014, sin embargo, la posición ideológica de los electores a Duque que responden no saber es de 7,6, es decir hacia la derecha, al igual que se identifican con Álvaro Uribe Velez, de donde se puede inferir un voto más cercano a Zuluaga que a Santos. En el caso de Fajardo, se encuentra un voto más cercano a la colectividad que al mismo líder o a los líderes de esta. Si bien no se pudo identificar por qué candidato votaron, manifestaron haberlo hecho por el de su partido en su mayoría 45%, que era Enrique Peñalosa seguido por el Centro Democrático 17% u Oscar Iván Zuluaga y el Partido Liberal 13% que en estas contiendas apoyo a Juan Manuel Santos. Ahora bien, en el caso del proceso de paz, y el voto a favor o en contra de este, los sufragantes a Fajardo y a Petro son claros en indicar que votaron en su mayoría a favor, hecho que concuerda con la identificación ideológica de los mismos, izquierda y centro izquierda. En este orden, cabe recordar que por parte de la derecha el plebiscito por la paz se revistió como un voto favorable a las FARC-EP, por lo cual quienes se ubicaron a este lado de la escala ideológica, no estuvieron de acuerdo con el mismo, por ello, aunque los votantes a Duque manifestaron no recordar qué votaron en el plebiscito, se pudo inferir estadísticamente que votaron negativamente, pues aunque consideran que el gobierno debe cumplir con los acuerdos de paz, creen, la mayoría, que no deben proteger los guerrilleros desmovilizados. Es importante mencionar que, en el caso de los otros dos candidatos representativos en la contienda electoral, German Vargas Lleras y Humberto de la Calle, siguen el patrón cultural del votante colombiano, al ser católicos, y ganar entre 1 y 3 salarios mínimos. Sin embargo, estos dicen pertenecer al estrato 4, trabajar formalmente y tener estudios superiores. Ambos candidatos fueron cercanos a Juan Manuel Santos, por lo cual, aunque su ubicación ideológica es hacia el centro derecha, por lo cual se identifican con lideres del lado de esta Conclusiones 273 escala ideológica como Álvaro Uribe Velez e Iván Duque, votaron positivo el plebiscito por la paz. Como se puede evidenciar, existe una relación entre la ubicación ideológica de los votantes en las elecciones presidenciales de Colombia en el año 2018, con sus preferencias política, tanto por líderes (principalmente) como por partidos, encontrando una división en la escala ideológica entre derecha y centro izquierda que el ser pro o anti uribista ayudó a determinar. Lo dicho se puede sostener al examinar los resultados de las correlaciones entre variables que pudieron influir directamente en el voto y los candidatos y partidos políticos en la contienda, como la satisfacción con la democracia, la valoración a Iván Duque , el grado de cumplimiento de los acuerdos de paz por parte del gobierno y grado de uribismo. Respecto a la satisfacción general con la democracia, esta no tiene una relación directamente proporcional con la ideología, pues tanto los votantes de izquierda como derecha no están satisfechos con la misma, respondiendo a un sentir latinoamericano sobre estas que es de más del 50% en la región, de igual manera, tampoco existe una correlación en su satisfacción con la democracia en relación a la ubicación ideológica del votante y el candidato por el que se votó en primera vuelta. Caso contrario se presenta en la relación que existe entre la autoubicación ideológica y la valoración del gobierno de Iván Duque, por los votantes de los tres principales candidatos a la contienda presidencial en el año 2018, dado que quienes se ubican hacia la derecha y votaron por el actual mandatario, creen que la gestión de este ha sido altamente positiva, mientras que quienes votaron por Gustavo Petro, se ubican hacia la izquierda y valoran de manera negativa lo que hasta ahora ha hecho el presidente Duque. En el caso de los votantes a Fajardo, estos se concentran en el centro político con una valoración media del gobierno, lo que responde a su ubicación ideológica. En cuanto al proceso de paz y su el grado de cumplimiento por parte del gobierno nacional, hay una tendencia a creer que este ha sido bajo, no obstante, quienes se ubican hacia la derecha y votaron por Iván Duque, consideran que sí bien no ha sido en un alto grado, sí se MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 274 han cumplido hasta cierto punto, mientras que hay una concertación de quienes se ubican en el centro izquierda que votaron por Fajardo y Petro que creen que estos no se han cumplido. Es importante mencionar que el discurso de la derecha en Colombia no ha sido propiamente un discurso anti proceso de paz, sino que, en cabeza de Uribe Velez, se ha planteado que debe haber “otra” forma de hacer este, pues el actual, tal y como quedó firmado favorece la impunidad al brindar beneficio a los desmovilizados de las FARC-EP. Por lo anterior, el líder juega un papel tan importante en América Latina, y en Colombia no es la excepción. Álvaro Uribe Velez asumió la derecha extrema como un lugar en la línea ideológica, por lo cual sus seguidores se ubican allí y aprueban su discurso, que en este caso se fundamenta en una posición guerrerista desde el Estado hacia los grupos insurgentes de izquierda, y de igual manera le han dado agendas programáticas a los partidos donde este ha militado o él mismo ha creado, como Primero Colombia, movimiento independiente que le permitió llegar a la presidencia en el año 2002, con la promesa de derrotar militarmente a las guerrillas, tanto al ELN como a las FACR-EP. El partido de la U, creado también por este en 2005 y que le permite reelegirse, y el Centro Democrático, que nace en 2012 para mostrar su desacuerdo con el proceso de paz, y que ubica a todos a los que no estuvieran de acuerdo con él y su postura, en la izquierda de la escala ideológica, convirtiéndose en un punto desde el cual quien sea uribista está a la derecha quien no es de la izquierda, moderada o radical, pero de izquierda. III. El uribismo como causal de la fractura ideológica en Colombia; la identificación con los lideres y las emociones hacía ellos. Por lo que se ha mencionado hasta aquí se puede inferir que existe una correspondencia alta entre el uribismo y las votaciones en primera vuelta del año 2018. Con un 79% de asociación entre las variables, se encuentra quienes votaron por Iván Duque valoran a Álvaro Uribe Velez de 8 a 10, mientras que quienes lo hicieron por Petro, establecen valoraciones muy bajas entre 1 y 2. En la segunda Conclusiones 275 vuelta se mantienen estas valoraciones, e incluso se puede evidenciar de manera más polarizada, pues hay una acumulación de votantes a Iván Duque que valora a Uribe de 7 a 10, y una valoración a Uribe en 1, para los votantes de Gustavo Petro. En este orden, es importante recordar que la autoubicación ideológica de la mayoría de la muestra se ubicó en 5, y que más del 50% de los colombianos se abstuvo de votar en las elecciones presidenciales del año 2018, por lo cual, este es un fenómeno que junto con el abstencionismo subyace y no se puede desconocer a la hora de analizar el uribismo, pero que de un lado y otro de la tabla las variables que más contribuyeron en la separación de los votantes y su correspondencia, fueron Duque y Petro, representando ideas opuesta atravesados por el uribismo. Siguiendo esta lógica, el clivaje uribista también se evidencia con los partidos políticos de cada uno de estos candidatos. Los simpatizantes de las colectividades diferentes a las que representaron Iván Duque y Gustavo Petro se ubican en escalas diferentes del uribismo, siendo aquellos declarados de derecha los que más uribistas dicen ser, y menos los que se aproximan hacia la izquierda en la escala ideológica. Así, los simpatizantes de partidos como Cambio Radical o el Partido Conservador se ubican entre 6 y 7 en escala de uribismo, mientras la Alianza Verde se ubica en un 2. Sin embargo, quienes simpatizan con estas colectividades están ubicadas entre quienes apoyan a el Centro Democrático que tiende a un radicalismo extremo con el uribismo, ubicándose entre 9 y 10, y quienes simpatizan con Colombia Humana que se ubican en una escala menor a cero de uribismo. El anterior análisis, sigue corroborándose con la votación en las elecciones presidenciales del año 2018. Pues en efecto, los votantes a Iván Duque y German Vargas Lleras se ubican a la derecha de la escala ideológica, derecha y centro derecha correspondientemente. Los votantes por Gustavo Petro y Sergio Fajardo se ubican hacia la izquierda y centro izquierda respectivamente. Esta ubicación concuerda con la transferencia de votos ya mencionada, en la cual queda en evidencia que un porcentaje considerable de votos de Lleras se transfirieron a Iván Duque, de igual manera que un porcentaje alto MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 276 de votos de Fajardo se transfirieron a Gustavo Petro. Un caso muy interesante fueron los votantes a Humberto de la Calle, quienes, aunque se ubican al centro derecha de la escala ideológica, manifiestan un bajo nivel de uribismo. Cabe recordar que él fue el Jefe Negociador del Proceso de paz con la guerrilla de las FARC-EP, y mano de derecha de Juan Manuel Santos en la lucha por terminar con la guerra en Colombia, hecho rechazado por Álvaro Uribe Vélez. Si bien en cierto entonces que el componente del uribismo se ha convertido en un clivaje explicativo de la polarización en Colombia, y así determinado las preferencias políticas de los candidatos que participaron en la contienda electoral a la presidencial de país en el año 2018, diferentes tesis han sostenido que factores educativos, demográficos, económicos ideológicos y clientelares influyen también en el ciudadano a la hora de hacer una elección. De hecho, estos factores, que son contextuales, o lo que es igual, se crean y cambian dependiendo de las condiciones de una realidad determinada, están, a su vez, traspasados culturalmente por concepciones de mundo que llevan a que el votante experimente diversas emociones con el discurso o quehacer del candidato, o partido político. Ahora bien, estas reacciones no necesariamente son emocionales o racionales. Realmente, existen diferentes teorías que han puesto en duda esta lógica bivalente al plantear que las emociones pueden generar acciones racionales, tales como la angustia o ansiedad, que puede llevar al elector a buscar más información sobre su candidato, o el entusiasmo o la esperanza que estimula los atajos mentales y generan un voto directo. Las emociones que generó el proceso de paz, que generaron los mismos candidatos, que generó el uribismo como aquellas realidades propias de cada individuo, aparecen así entonces como explicativos del voto a las elecciones presidenciales del año 2018 en Colombia tanto en primera como en segunda vuelta y en todos los candidatos. En efecto, respecto al voto a Iván Duque en la primera vuelta, aparece con un peso explicativo alto la simpatía al Centro Democrático, colectividad de extrema derecha por la que aspiró, a su Conclusiones 277 vez, que la simpatía al partido conservador, de centro derecha y cercano a las propuestas que este defendió respecto a la seguridad ciudadana y las modificaciones a los acuerdos con las FARC-EP. No es por eso de extrañar que el resentimiento a Juan Manuel Santos sea otra variable explicativa del voto a este candidato a primera vuelta, al igual que la falta de entusiasmo al Partido Verde, colectividad que apoyó el proceso de paz y en la escala ideológica es percibida como de centro izquierda. La falta de esperanza al proceso de paz junto con la valoración negativa a Gustavo Petro son otras dos variables negativas que influyeron y se relacionan mutuamente, sin embargo, a su vez, la valoración positiva a Iván Duque y a Álvaro Uribe refuerzan la polarización que explica el voto en primera vuelta al candidato del Centro Democrático. En la segunda vuelta, el voto a Iván Duque no dista de esta lógica, no obstante, aparecen otras variables que complementan la explicación. La simpatía al Centro Democrático, la valoración positiva a Duque, la valoración positiva a Álvaro Uribe y la valoración negativa a Gustavo Petro se mantienen, pero a su vez, emerge como factor explicativo de voto, el ser católico, ser de derecha, el resentimiento a Juan Manuel Santos como una emoción que perdura a lo largo del tiempo e incita a acciones de venganza contra otra persona, la tendencia de hacer lo contrario a lo que esta quiere, hecho que concuerda con una de las variables más interesantes que surgió y es la falta de miedo a Santos. En efecto, el miedo crea una sensación paralizante que inhibe la participación, que no incita a actuar, hecho que se relaciona con el resentimiento que siente los votantes de Duque a Santos, y que, por el contrario, si los incitó a votar negativamente a Petro que prometía la implementación de los acuerdos de paz. Respecto a Gustavo Petro, una de las variables que más peso tiene en la explicación del voto en primera vuelta, es la esperanza al mismo candidato. Así, una de las particularidades interesante en esta contienda es que los votantes a Petro se aglutinaron alrededor de su figura, o lo que es igual, él representó lo que los sufragantes perseguían, caso contrario a Iván Duque que apalancó su campaña en Álvaro Uribe Velez. Dado lo anterior, no es de extrañar que la MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 278 esperanza al candidato en cuestión emerja como la emoción que movilizó en mayor medida a su electorado, pues la esperanza es una emoción que insta a actuar, por lo cual, se puede decir que estos vieron en Petro un líder que, con ideas propias , cercanas a su ideología y con la convicción tanto de seguir con el proceso de paz, como de establecer políticas sociales, estaría yendo así en contra de un Estado guerrerista propuesto por el uribismo. La esperanza entonces es una emoción que prevalece en la explicación de voto a Petro, pues no solo es la esperanza a él, sino al proceso de paz, a que este fuera puesto en marcha tal y como quedó en los acuerdos y así, el gobierno pudiese concentrarse en otros asuntos generadores de violencia como la reducción de la desigualdad y la pobreza en el país, además de minimizar los niveles de violencia en el territorio al darles una segunda oportunidad a los excombatientes desmovilizados. Por ello la valoración positiva a este candidato en contra de la valoración negativa hacia Álvaro Uribe Velez, hecho que refuerza la idea de Duque se reviste bajo la identidad de Uribe, pero en sí, lucha en esta contienda fue entre Uribe y Petro. Por otra parte, la valoración negativa a Claudia Lopez es, a su vez, una variable explicativa de voto a Petro, Si bien, Lopez fue en algún momento aliada con Petro, y su identificación ideológica tiene cercanía al ser de centro izquierda, su pertenencia al Partido Verde y apoyo a Fajardo la marcaron más hacia el centro que hacia la ideología de Gustavo Petro. Lo anterior, se relaciona con otra variable que explica el voto a este candidato, y es el orgullo negativo a Claudia Lopez. El orgullo es una emoción movilizadora que refuerza la auto exposición a un candidato, es decir, que permite identificar que se está con un líder frente a otros, por lo tanto, en la primera vuelta, esto demuestra una división clara entre la izquierda y el centro, hecho que no sucede en la segunda vuelta. En efecto, en el ballotage, Claudia Lopez anunció que votaría por Gustavo Petro, dejando claro que esta era una posición individual y que lo hacía dada su contrariedad ideológica con Duque. Por ello no es extraño que entre las variables explicativas del voto a Petro no aparezca la líder política de la que se está hablando, y sea la posición Conclusiones 279 anti uribista la que prime en la regresión logística. Las emociones jugaron un rol determinante para comprender este fenómeno. Se tiene pues que la variable que más pesa es la preocupación al Centro Democrático, cabe decir que la preocupación es una emoción que induce a la acción, lleva al ciudadano a movilizarse e informarse sobre las propuestas, dado que quienes estaban a favor del proceso de paz tenían suficiente información sobre lo que pasaría si ganaba Iván Duque candidato del Centro Democrático, esta es una variable muy acorde al contexto y la realidad del país en ese momento, variable que tiene relación con la ansiedad a esta misma colectividad, pues la a preocupación se deriva de la ansiedad, de querer saber qué pasará, pero enfocado en pensamientos negativos, resultados inciertos o cosas que podrían salir mal, en este caso en Colombia. De ahí entonces, que el entusiasmo negativo hacia Álvaro Uribe y su valoración negativa junto con la valoración negativa a Iván Duque, sean razones coherentes que dan cuenta de la elección por Petro, de la misma manera que el enfado al Partido Verde, de centro y poco claro ideológicamente, y la falta de entusiasmo al partido liberal, que apoyó abiertamente el candidato Uribista, cuando su fórmula a la presidencia fue Humberto de La Calle, que lideró el proceso de paz. Ahora bien, las emociones positivas también aparecen en el modelo de regresión como explicativas del voto a Gustavo Petro, emociones conexas no solo con las negativas, sino con su lucha contra el uribismo. El entusiasmo al líder por sí mismo sigue teniendo un peso importante en la explicación del voto, como ya se dijo este es un movilizador, hecho que concuerda con que la tranquilidad negativa de cuenta a su vez de por qué este personaje obtiene sus votos. La tranquilidad paraliza, no induce a la acción, por ello, la preocupación y ansiedad hacia la derecha, junto con el entusiasmo a Petro, no permitieron que sus electores sintieran tranquilidad hacia este, como sí pasó con el Polo Democrático Alternativo, que no representó para los electores de Petro preocupación, sino que les generó tranquilidad dad su posición de izquierda. Lo dicho hasta ahora en conexión con la explicación del sufragio a Petro en Segunda vuelta, se complementa con dos variables MILANY ANDREA GÓMEZ BETANCUR 286 Botero, S. (2017). El plebiscito y los desafíos políticos de consolidar la paz negociada en Colombia. Revista de ciencia política. 37(2) 369-388. Fecha de consulta 8 de diciembre de 2021] Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/pdf/revcipol/v37n2/0718-090Xrevcipol-37-02-0369.pdf Brader, T. (2006) Campaigning for Hearts and Minds. How Emotional Appeals in political Ads Work. Chicago, IL:University Press. Brader, T. & Valentino, N.A. (2007). 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Así, a través de una metodología mixta, se hace un análisis teórico – estadístico a partir del cual se exponen los diferentes componentes que explican el voto por los candidatos en la contienda electoral, poniendo marcada atención, en las variables emociones, y en qué medida y de qué manera, estas jugaron un papel importante. Se concluye que la polarización izquierda-derecha en el país ocasionada por el uribismo, fue determinante a la hora del ejercicio del voto por parte de la ciudadanía, y generó emociones tanto positivas como negativas hacia los candidatos. 2022 Las razones del voto en Colombia: Analizando las elecciones presidenciales de 2018 Santiago de Compostela, 2022 Milany Andrea Gómez Betancur Milany Andrea Gómez Betancur ESCUELA DE DOCTORADO INTERNACIONAL DE LA USC