Valencia-Galicia : Estudio práctico acerca del tratamiento más eficaz del cólera morbo asiático : método seguido en la epidemia colérica de Valencia del presente año / por José Rodríguez Martínez
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ESTIBIO PRÁCTICO ACERCA DEL TRATAMIENTO MAS EFICAZ x> « *. CÓLERA MORBO ASIÁTICO MÉTODO SEGUIDO EN LA EPIDEMIA COLÉRICA DE VALENCIA DEL PRESENTE AÑO POR DON JOSÉ RODRIGUEZ MARTINEZ Coruñíi, Agosto de 188?» 1x1 i ¡i __ - íw ó i — - — ! c o xt t: rx. r A. ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE «LA VOZ DE GALICIA» Plaza do María Pita, 1S y Monloto, 5 X1C1CT» u
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TALEKGI&-GAUGM. No seguiría yo la ordinaria, costumbre de prolongar esta, hu milde cartilla, desprovista de toda pretcnsión y encaminada solo al • bien común, si compromisos de gratitud y cariño, contraídos con mis paisanos de allende y de aquende, no me obligasen á espaciar el sentimiento en estas mal trazadas líneas. Kl espíritu, como toda, fuerza activa, corre peligro cuando acu ~ ululándose un exceso de energía, no encuentra, espacio donde des envolverse. En dos meses y medio que plugo á. mi buena, suerte permanecer en Valencia estudiando la epidemia colérica, al par que represen tando inmerecida pero leal y honradamente á mi país; el bien de mis semejantes por una parte, y las deferencias cariñosas <le que fui objeto por otra, ño me dejaron tiempo hábil para, discurrir y meditar. . ¡Todo: todo, fueron latidos tumultuarios del corazón: lágrimas abrillantando las pupilas; caridad, amor, bien; llanto consolador: fraternidad humana! ¿Cómo trasladar al papel tan delicados sentimientos? Por mucha, que fuese la competencia de que carezco en absoluto, no valdría, tanto para expresar el infinito del amor como una sola lágrima, de agradecimiento. ¡Sirvan las que he vertido en mi pátria adoptiva y en mi país natal como manifestación sincera de los sentimientos que embargan mi espíritu! se UXn'TRSIDADr Ut SAN IIAGU u
- 4 — ¡¡Valencia!! Sultana del Oriente, perla que baña el Turia; em porio de civilización y de cultura; ciudad caritativa, expléndida, valiente, generosa.... ¡Cuantos recuerdos, cuanta gratitud, cuan inmenso amor siento por tus leales y valerosos hijos!... ¡¡Galicia!! Honrada tierra de mis antepasados, querido suelo donde reposan las sagradas cenizas de mis mayores. Galicia, la poética, la hermosa Galicia, cuna de mis pequeñuelos, ambiente donde se formó mi espíritu, oxígeno que vivifica mi sangre..... ¡Cuanto amor, cuanta gratitud, cuanta adoración siento por tu suelo y por tus honrados hijos!.... ¡Valencia-Galicia! Síntesis misteriosa, de amor que vivirá para siempre en lo más íntimo de mi alma. Yo que guiado por la luz de la razón veo en la humanidad un solo pueblo y en el planeta una sola patria, no olvidaré, no podré olvidar nunca, las dos matronas generosas que tantas caricias me han prodigado. Y cuando á la madre Naturaleza pinga llamarme al seno de la vida universal; en esa hora suprema en que el hombre se despido de todos los afectos de la tierra para, dirigir sus miradas al Supremo Hacedor; creo firmemente conservaré en mi espíritu un recuerdo de gratitud infinita, expresado por la última lágrima que se hiele entre los párpados de mis mortecinos ojos. Coruña, Agosto de 1885. J. Jiodriguez Martniez. u ------
Definición y límites del asunto. & in pe r ju ic io de ocuparme con más extensión y. detalle del estudio del cólera, véome hoy obligado, en cumplimiento de sagrados compromisos, á dar _ una idea clara, fácil y á todos comprensible, de los medios de previsión y curación empleados con más éxito en la reciente epidemia que asoló la /Óf) región valenciana. , Vv' A mis compañeros de profesión no se les ocul te tará la dificultad de mi cometido, tanto más si tie nen presente la índole popular de este escrito, el poco tiempo invertido en redactarle y la imposibidad de con sultar libros y revistas en el breve espacio de que dispongo para su precipitada confección. . Pero estas mismas dificultades, independientes de mi voluntad, pueden resultar en provecho de estos apuntes, pues si bien carecen de la ilustración y trascendencia que les imprimirían las opiniones y juicios firmulados por todas las eminencias médicas, serán en cambio fiel expresión de mis opiniones, describiendo en ellos con independencia de crite rio, y libre de ideas preconcebidas, el plan que he seguido SC UXIX-ERSIDADE DE COMPOSTELA
— 6 — p ” a =°™ bati !' el ™al indiano en todas sus formas y perío dos. a la valen como cosa mía; pero al fin no descaA) la responsabihcad sobre nadie. escalo la T.nao?? Iie / le ,iabIai de Ios resulta dos obtenidos, pues al f' ' ll 7 «mnpañeres de Valencia hacénme el señaas estadísti>« C n gei ' 10S d; ‘ t0S ™ ece , sa, ' io9 Rara completar nido veHn 1 i r l"« acompañadas de un estudio más deteni(l° \ ei au la luz publica cuando me sea posible. roonh COnnobIti ingenuidad, que los resultados obtenidos superaron mucho mis esperanzas, v si vn ésfn 1 ^ d a cncia esta agradecida á mis servicios, ?° ui ■'gradecido, y tengo en gran estima, á los auto- ^eente^ tort ™ a Aprender el plan curativo que de las fórmulas, proceder indispen sable en la practica de la prolesión, tal cual variante de es caso ’ nteres la adición de algún medio terapéutico que juz gaba indicado; he aquí lo muy poco que me pertenece en el plan desenvuelto en la reñida batalla sostenida en la ciudad del Cid y sus alrededores. Por lo demás,álosOrtilalosTupn Tlk.^ ? 8 Cla í a í nell ' 1, f labe la 8 ‘ lopía, si alguna puede haber en ello, de arrebatar a la muerte algunos centenares de in felices sumidos en el lecho del dolo? y próximos va á se pultarse en los misterios del sepulcro. Como me preocupe el pensamiento de hacer eminente mente practico y popular este folleto, voy, sin rigorismos didácticos, a todas luces imposibles en escritos de esta ínl con la mayor claridad y brevedad posibles, t ido lo mas importante acerca de la previsión y tratamiento de est^m* lm / te ; sobI, P adM que circunscribe¿ el horizonte de este modesto trabajo. ll. Medidas de previsión. Con solo este título pudiera escribirse una voluminosa ?' end0 ^'enturado afirmar que si se recogiese todo loesu ito respecto de la prevención ó profilacsis dél cólera, leunirianse seguramente algunos centenares de volúmenes. lan que tiene en verdad muy poco u
da satisfactoria, es efecto, en mi opinión, dedos extremos por igual deplorables. . . Es el primero, el lamentable olvido de la higiene publi ca y privacfa, á las que solo se pide consejo en presencia del enemigo ó cuando ya éste nos tiene envueltos en el círculo de hierro de sus mortíferas armas. , , Si á semejanza de lo que aconseja el arte militar mo derno estuviésemos organizados en tiempos de paz, cual si la guerra hubiese de ser permanente, no ocurrirían las sor presas y descalabros que sufren las naciones y los pue blos cuando el terrible enemigo viene á recorrer nuestros campos y ciudades, tan bien dispuestas para su incremento y desarrollo. . . . La vaguedad, coufusiou y aun contradiciones reinantes en el mundo medico, respecto de las medidas de previsión, creólas hijas, en segundo término, de algunos vacíos o la gunas que por desgracia existen, en el estudio de la causa y modo de propagación del cólera. . Es de esperar (pie las modernas investigaciones microbiológicas, y en es, ecial las del sabio tortosino Dr. berrán (eminente microbiólogo digan lo que quieran sus contrin cantes) lleguen á esclarecer las misteriosas sombras que oscurecen - el problema de la reproducion del bacillus coleri- ^¿o, Conocida ésta, habremos encontrado el seguro cami no para llegar á saber si además del contagio — que hoy na die niega — se trasmite el cólera por infección ó sea á distan cia del enfermo, por medio de espórulos ó pequeños cor púsculos, dotantes en la atmósfera, arrastrados por las cor rientes de aire: espórulos mucho más temibles que el bacilo en completo desarrollo, pues bien sabido es de todos los in vestigadores micrográ íleos cuanta mayor es la resistencia de los gérmenes á los medios de destrucción empleados con tra los seres adultos. Pero dependa de estas ó de otras causas, la inseguridad reinante respecto de las medidas preventivas; haya de to marse ó no en cuenta la incuria de los gobiernos europeos respecto del aislamiento del mal en su origen; ora (leba se guirse el método clásico de cuarentenas y lazaretos ó el mé todo inglés de visitas domiciliarias y aislamiento rigoroso de la casa invadida; no abrigo yola ridicula pretensión de cambiar las cosas y las leyes, siendo preciso aceptarlas tal como se encuentran y obrar en conformidad con ellas. se UNiv-RsiDAnr. D" COMPOSTCLA
— 14 - preservativo. El interés de este estudio nace de lo muy con trovertido que tue el uso del alcohol, y de que proscribién dose el agua ordinaria, produciendo perturbaciones gastro intestinales el agua hervida, era lógico se fijase todo el mundo en las bebidas alcohólicas, como obligado sustitutivo de la bebida natural. Procurando ser muy sintético, diré á las que tengan la costumbre de abusar de los alcohólicos, no esperen por la epidemia para dejar tan perjudicial como feo vicio. Y respec to de las personas sobrias y temperantes, que con lamenta ble frecuencia, según pude ver en Valencia, al aparecer los primeros casos de cólera, se entregan con exceso á las bebi das, debo advertirles que para ellas en primer término es perjudiciahsimo el abuso, pues no habituado su estómago al estimulo producido por los alcohólicos, sufren dispexias y gastro-enteritis que pueden ser (como he visto algunas) la puerta de entrada del temido contagio. El alcohol, como otros medicamentos, presta grandes servicios en la preservación y tratamiento del cólerapero es preciso, como luego veremos, usarlo en el modo y ’ forma que la ciencia aconseja. J , Antes de pasar adelante, expondremos algo acerca del interesante problema de las bebidas, remitido para este lu gar cuando nos ocupamos del régimen alimenticio BEBIDAS. ¿Qué bebidas han de usarse durante la epidemia? Hé aquí una pregunta de notorio interés y de extensí simos alcances, á la cual procuraré contestar' de un modo sencillo y practico, sin parar mientes, por hoy, en lo mucho que acerca de este problema puede discutirse. , Todos los tratadistas colerólogos, prohíben, y prohi bían ya antes de los descubrimientos de Koch, beber agua ordinaria durante la epidemia. Recomiendan en cambio 5 el agua hervida, que debe usarse no solo para beber sino para los demas servicios corporales. 1 A primera vista parece fácil de cumplir tan sencilla precaución, pero colocado el observador imparcial en el luo-ar de la epidemia, convéncese enseguida de las grandes dificultades que entraña un proceder en apariencia tan sense LNJVERSIDADE DI SANTIAGO DI COMPOSTHA
— 15 - • Y no es preciso lleguemos á discutir, valiéndonos de razones de técnica microscópica, las dificultades innúmeras con (iue habría que luchar para conservar una agua hervida perfectamente esterilizada. En loque me fijo únicamente es en las dificultades del orden práctico. Desde luego se echa de ver la imposibilidad de que las clases pobres puedan uti lizar este consejo. No solo es costoso y pesado hervir todo el agua precisa en una casa para bebida y medio de aseo, si no que aun suponiendo puedan hacerlo las familias aco modadas, eucoutraránse con inconvenientes de otra na turaleza. , , . . El agua hervida adquiere un sabor mas o menos in- "rato, seg'uu sus condiciones anteriores, hácese pesada, efecto de perder el aire que normalmente contiene, dando lu^ar á dispexias, y á cólicos, natural efecto de su menor digestibilidad por la pérdida de gases y la mayor concentra ción de los principios salinos que contiene. En Valencia pude observar la importancia de estos tras tornos gastro-iutestinales, advirtiendo que muchas perso nas, aun aquellas mas timoratas á la enfermedad reinante, se vieron precisadas á dejar de tomarla, por las molestias que les ocasionaba. A los entusiastas por el agua hervida debe hacérseles presente, que estos inconvenientes son fá ciles de obviar, cuando se dispone de los medios necesarios. Esta misma agua tan frecuentemente indigesta, deja de serlo cuando se agita por espacio de algún tiempo en bote llas á medio llenar ó cuando se cuenta con aparatos de des tilación y batido para esterilizarla y airearla, como los que se vendían en Valencia al precio de cuarenta pesetas. Es también couvenieute infundir las hojas ó flores formula das en el n,° 3 de los preservativos, con lo cual se hace mas digestible y agradable . Creyendo no resuelve este procedimiento, de un modo cumplido, las dificultades de tan importante problema, me permito fijar un tanto en este punto, aun á riesgo de saín del brevísimo programa que me impuse. , Seria imprudente beber al natural agua ordinaria, pro cedente de los ríos, fuentes ó pozos. No seré yo, sin em bargo el que me prive de este precioso líquido antes de que el cólera aparezca y se confirme; y aún la razón científica no encuentra en que apoyarse para dejar de beber agua de manantiales de irrepochable pureza, muy probablemente se UN1VERSIDADE DI COMPOSTHA
- 16 - exentos de g ’ órmenes coléricos. Por desg ’ racia tampoco pue de invocarse el auxilio de la ciencia para dilucidar de cuales fuentes puede beberse y de cuales uo, pues si bien es cierto que cuenta con medios de investig ’ ación para resolver este particular, entraña tales dificultades la demostración del bacilo en las aguas, que solo cuando la difusión del cólera lo abarca todo, puede suponerse con fundamento, la existencia de vírgulas en cantidad suficiente (y esto en las aguas de pozos, charcas, acequias etc,) para intentar,mediante proli jas observaciones y análisis, la demostración experimental. Claro es que una población epidemiada no lia de estar se sin beber semanas y aún meses, esperando que los mi crobiólogos le digan cuales fuentes contienen el microbio iatal y cuales no. De aquí el que en \ alencia no se haya investigado si las aguas contenían ó no el gérmen colérico; y apesar de ha ber ido á estudiar el cólera los microbiólogos mas emi nentes de Europa, no se han ocupado de analizarlas por haber entendido que era mejor no beberías. Como hecho de grau interés práctico, referiré lo ocurri do con el agua de un pozo artesiano que tiene el Sr. Nolla en su magnífica fábrica de mosaicos, sita á una legua de Valencia. Estando fuertemente epidemiados los alrededores de la fábrica y los pueblos donde residían la mayor parte de sus operarios, el Sr. Nolla no tuvo que lamentar ninguna inva sión en la población fabril ni en la zona inmediata á ella, cuyos habitantes se servían del agua mencionada, llevándo la también los obreros á sus casas. Fué tan admirable el es tado sanitario de la numerosa colonia trabajadora (3) que aún viviendo muchos operarios en Burjasot y otros pueblos horriblemente castigados,no alcanzan a doce los obreros que fueron invadidos en sus domicilios. Reasumiendo lo dicho acerca del agua ordinaria, pue den formularse los siguientes principios: 1 . n Interin el cólera no se confirme con casos repeti dos. no es peligroso bebería de las fuentes que gozan crédi to de tener aguas buenas y puras. *2. Desde que reina la epidemia, el agua precisa ser hervida y bien aireada. La que ha de emplearse en la lim- (3) Apróxiinadamonlc hay dos mil operarios, de uno y otro sexo, en osla fábrica. UNIVLllSIDADí nr SANTIAGO DE COMPOSTELA u
- 17 - pieza, claro es no precisa la última condición. Mejor que agua hervida son las infusiones teiformes y aromáticas. AGUAS MINERALES NATURALES Y ARTIFICIALES. Recomendadas por todos los autores, he visto obtener buenos resultados con las aguas alcalinas y bicarbonatadas de Vichy, Vals, Saint Galmier, etc., tomadas á la comida, ó cuando hay sed, solas ó mezcladas con vino. Es seguro, se gún la mayoría de autores, y la práctica parece acreditarlo, que en las aguas minerales no se reproduce el bacilo. No deben olvidarse sin embargo los efectos ulteriores dé las aguas alcalinas, debilitantes en extremo. Por eso recomien do las de Mondariz, superiores á todas las apuntadas; pero siempre y cuando no se tomen más de dos botellas en el dia, y aun á las personas débiles bástales una. (4). Las limonadas gaseosas y aun las cervezas buenas son también ventajosísimas, especialmente las primeras cuan do son ácidas. Al juzgar por los hechos prácticos, y aun por razones cientíticas, puede establecerse igual afirmación respecto de estas bebidas, en las que al parecer no puede vivir el vírgula. ' Bebidas alcohólicas . — Todo el mundo conoce los efec tos cáusticos del alcohol concentrado, que destruye rápida mente la mucosa gástrica, ocasionado perturbaciones sin cuento como diariamente vemos los que ejercemos la medi cina. Todo el mundo ha oido también decir que durante el cólera, tales ó cuales personas que se dedicaban á conducir enfermos y cadáveres se han salvado gracias á las notables cantidades de aguardiente que bebían. • Por otra parte los alcoholes, que como el café y otros medios que hoy usa la terapéutica merecen mil elogios á los médicos modernos, merecieron censuras á las escuelas antiguas, algunas délas cuales aun tienen hoy sectarios que ríen desdeñosamente de los triunfos del alcohol. Pero concretándome á mi asunto y omitiendo, en honor de la brevedad, detalles singularísimos respecto de la in fluencia que tienen los alcoholes sobre la temperatura, de lo rápidamente que se difunden por toda la economía, aumen- (4) Podrá parecer baladí osla observación, pero como quiera que todo lo debilitante prodispono al cólera, por eso me permito hacerla. 3
— 18 — tando la tensión sanguínea, asi como de su indiscutible acción anti-sóptica, y por lo tanto contraría á la vida de los vírgulas, diré en compediada Frase: una cosa es el uso de los alcoholes y otra el abuso. En el primer caso, el alcohol ó me jor dicho las bebidas alcohólicas, prestan inmensos servicios en la preservación del cólera. Pero de esto á embriagarse por vicio ó por miedo, hay una gran distancia. La primera condición que se impone para el buen uso de las bebidas de esta clase, es que se trate de alcoholes de buena calidad, el de vino preferentemente á los demás. La grao producción de alcoholes de otras clases hace muy difícil obtener alcohol vínico, siendo indispensable ser virse de los vinos que lo contienen en cantidades variables. En las bebidas destiladas solo puede exigirse que el alcohol de patata, remolacha etc., esté perfectamente rectificado por destilaciones repetidas lo que con más facilidad, que por el análisis, se conoce por la finura y buen gusto délos licores. Otra regla invariable es que ya se usen vinos, ya lico res, debe estar el alcohol muy diluido para que no ocasione perturbaciones gástricas ni nerviosas. Esto se consigue mezclándolos con agua y otros ingre dientes en las proporciones determinadas en las fórmulas expuestas en la terapéutica de preservación, números 4, 5, 6. No es ni con mucho indiferente la composición de los licores, siendo de ]>referir aquellos que contengan sustan cias tónico-estomacales aromáticas, amargas y difusibles. Grande es el número de los que se pudieran citar, pero me limitaré á enumerar aquellos que he visto usar con éxito. En primer término conviene citar el ajenjo (absenthe); una copa pequeña en un vaso grande de agua, ó de la mane ra que se prescribe en el formulario. Contiene anis y ajenjo, ambos estomáquicos. El bither, análogo al anterior, aprove cha mejor á otros individuos. El pippermint, la menta, chartreusse, trapistine, licor de los benedictinos y otros análogos que contienen sustan cias aromático difusibles, estimulantes ligeros de la activi dad gástrica y de las funciones de la piel. , El elixir de coca, fabricado con las hojas de este célebre arbusto del Perú, usado con muy buenos resultados en las dispexias irritativas. . Contiene también sustancias tónico-aromáticas el kirsch, producto de la destilación de los huesos de guinda. se UNJVERSIDADE DI SAN I (ACO DI COMPOSTHA
- 19 - Finalmente úsanse los alcohólicos ordinarios como el cognac, rom, aguardiente, ginebra etc. , Una copa de cualquiera de ellos mezclada a un vaso (le agua, es bastante para hacerla inofensiva, pues no es aven turado afirmar que mata la pequeña cantidad de microbios que pudiera contener. No es posible determinar en general cual de estas bebí; das conviene más, y habrá que fijarse en las condiciones oro-ánicas del sujeto, hábitos, actitudes patológicas, enferme dades crónicas etc., para recomendar á cada individuo la más apropiada. . . He tratado con alguna extensión (no la debida) este im portante asunto, pirque estas mismas bebidas preseryativas son las que h in de usarse en el tratamiento del co No digo nada respecto de helados, hielo y nieve, por entender mas oportuno remitirlo á la segunda parte. Mucho más se ha escrito acerca de la preservación del cólera; pero entiendo haberme ocupado de lo más practico. Conviene también el abrigo del vientre (usar taja) mante ner en actividad las funciones déla piel transpiración y sudor), hacer ejercicio, evitando siu embargo la tatiga excesiva. , , • En la 3. a parte se ampliará lo referente a la preservación moral y otros particulares. SEGUNDA PARTE a. Concepto práctico de Ba enfermedad en lo que impor ta. a los medios de combatirla No tengo tiempo paraentretenerme en discreteos cientí ficos respecto del concepto nosológico de la enfermedad, po co importante á 1 is gentes, extrañas á sutilezas de tecni cismo y de escuela, pero interesadísimas en saber de que medios deben valerse para atacar el mal y dmninarle. , Tampoco abordaré la espinosa y difícil cuestión de aconsejar á mis compañeros el criterio que deban seguir u
— 20 - cerca de las autoridades respecto de la interpretación de los casos sospechosos. Apesar de las dificultades de diagnósti co, cuenta hoy la ciencia con medios seguros de investiga ción, aparte del cuadro clínico, imposible de confundir con ninguna otra enfermedad: por estas razones, debo advertir aquí que las declaraciones facultativas son siempre de evi dencia, pues el menos avisado conoce las grandes responsabilidaaes que tiene con la sociedad, y guárdase muy bien de cometer una ligereza. De lo cual se deduce esta impor tante conclusión. Interin que los módicos no afírmenla existencia del cólera puede estar tranquilo el pueblo; asi co mo no debe ponerlo en duda desde que uno solo ó una cor poración académica lo declaren. Para el acertado tratamiento de esta enfermedad en cuentro más útil y práctico el concepto del Dr. Tunissi que ningún otro. No hay que andarse con los distingos de cole rina, cólera confirmado, cólera fulminante, cólera seco etc. Estas distinciones son en verdad más ó ménos reales y de importancia bajo el aspecto didáctico; pero para la prác tica llevan consigo elpeligro de pensar en enfermedades más ó ménos distintas, lo que es inconveniente y peligroso porque llegan á inducir al práctico á tratarlas con medios paliativos. , Ante una epidemia, el médico no puede pensar en otra ' cosa más (pie en determinar si es ó no cólera lo que va á combatir. Esto, y el período alcanzado por la enfermedad, es lo importante para combatirla. Por lo demás la colerina es tan cólera como el caso agu dísimo, fulminante, que fallece en pocas horas. La mayoría de los casos de cólera llamados fulminantes, no son tal cosa: examinando con atención los antecedentes, preguntando al enfermo (siempre que sea posible es lo principal) y á los que le rodean, se puede asegurar que el 90 por 100 de los colé ricos fulminantes hace huras y á veces dias que sufrían trastornos de uno ú otro orden, y por regla general siempre gastrc-intes' inales. Debo apuntar otra consideración, que aun s'eu lo per sonal y por lo tanto desprovista de toda autoridad, no deja de tener interés por lo que al tratamiento se refiere. Entiendo yo que cuando la epidemia colérica llega á su maximun de intensidad y expansión, como sucedió en Va lencia desde últimos de Junio á mediados de Julio, son muy se UNÍVERSIDADE di : savdaco DE COMPOSTELA
— 21 — untadas las personas (por no decir todas) que se escapan e = be =S® s 7 "''° &e° cólera'morbo asiático es siempre el mismo, veamos con que 4t “ mpieza para combatirlo en el momento dC S No P he de O haoer una descripción más; cuantas leí en los cMla^Pereda: Sánchez, Córdoba y mil masque pudieran práctica en estove diez ó doce y el C T K^e^r^^te en la regenera! del doctor .a. afuma UU¿ comienzan siempre ron diiuTca. se | UXR'ERSIDADE DE COMPOSTELA
— 22 — VÓMITOS, CASI SIEMPRE LO PRIMERO, MUCHISIMAS VECES LOS DOS SINTOMAS JUNTOS; EN CASOS POCO FRECUENTES TAN SOLO VÓMITOS. No HE VISTO NI UN SOLO CASO, AUN TRATANDOSE DE LOS MAS FULMINANTES, QUE PUEDA CLASIFICARSE COMO CÓLERA SECO. Lo que si puedo asegurar es que aparte délos casos ful minantes, en los que se desenvuelve por completo el terri ble cuadro sintomático (síndrome) en muy pocas horas, ca si siempre han precedido á los síntomas del segundo y ter cer periodo deposiciones y vómitos abundantes. Muchas veces no les coucede importancia el enfermo, porque no solo se habitúa á hacer dos ó tres evacuaciones al día, sino que las deposiciones (sintoma más frecuente) no le molestan, y por el contrario juzga que le alivian y convienen. Cuando la epidemia está en su período de incremento y en el de estado, es decir cuand ) se sostiene, vénse numerosos casos que siguen una notable regularidad en el curso y en la presentación de los sintomas. Parece que todos obedecen á una pauta ó plan determi nado, variando tan solo según la edad y las condiciones or gánicas de los pacientes, Antes ó después de tal ó cual comida siéntese necesi dad de evacuar el vientre; hay muchas veces sensación de peso en el estómago y náuseas: el individuo hace una de posición, encontrándose al parecer aliviado; pero al poco tiempo (varia desde minutos á horas) precisa volver al ser vicio. Puede tener algún dolor cólico ó mas frecuentemente depone sin la menor molestia. Lis deposiciones repiteuse, y casi siempre van cambiando de color, por mas que he visto casos, algunos agudos, en que conservan el ordinario. Las náuseas toman mas proporciones y suele haber algún vómito. Efecto de las numerosas deyecciones, y particularmen te si hubo á la pir vómitos, el enfermo siente laxitud, que branto, apetece el lecho, aqueja sed y deja de orinar. Au mentan mas y mas las evacuaciones, que presentan casi • siempre el aspecto de agua con grumos de arroz, s el enfer mo siente ligera ansiedad epigástrica, llamada por los valen cianos agiuia. ú. la boca riel estómago., la sed aumenta, jireséntanse los calambres, el rostro se descompone, húndense los ojos, afílase la nariz, cúbrese el cuerpo de un sudor pega joso y frió, el pulso hácese pequeño, la respiración angustiose UNIVERSIDADE 1)1 SAN 11 ACO u
- 23 - sa la voz se enronquece como la del perro (afonía) y por mo mentos enfríanse los miembros; el pulso de la radial se des vanece dejan de latir también las temporales, la tualdad lle4 á ’ ser marmórea, y conservando h inteligencia, en aquella facies empiezan á dibujarse las fatídicas sombras de la muerte. El enfermo está completamente ilesconocum aun nara las personas mas queridas: no puede ai ticulai la pala Era los ojos completamente hundidos en el fondo de las 01bitas rodeados de circuios morados, casimegros que alcan zan todo el rostro (cianosis) la diarrea y tendieron hace algún tiempo, pero la ansiedad piecoidial íal corazón) llega a su límite. Las unas están mora ^ s f y3 a niel de los dedos arrugada como en las lavanderas. La ti aldad é inmovilidad como las de un cadáver. La escena si de desenlazar agotándose la vida en este enfriamiento hoinble, pero con un calor subidísimo á la cabe/a, talleciendo cubier to de sudor pegajoso y helado y sin estertores traqueales, propios de hagonía ordinaria. Otras veces an es de morir Elévase de tal manera la temperatura en todo el cuerpo, que á presencia de muchas personas he visto un agomz inte coTénco <me, sin exigeracion alguna (io hice comprobar a tres acompañantes) su piel producía la sensación de quemad Si a so trata de valorar cada síntoma para el pronóstico del mal V predecir por el predominio ó ausencia de uno o de oho^mll haya de ser la terminación del entermo, dejan do á un lado la evidente consideración de que Pa^ Pronosti car es necesario fijarse en el conjunto de los síntomas no dejó de llamar mi atención cuanto mas difíciles eiau de o minar unos que otros, y cuan distinta por ende su impoitancl ¿P^^^ nráctico, anterior al concepto de los síntomas, es la división del mal en tres periodos. -1 euodo de invasión. — Período álgido. — Periodo astisico. — ^us nom bres ahorrarían toda definición, pues el prim.-ro es caste laño, el segundo saben todos que es igual á decir periodo de en friamiento v el tercero de axfisia. . Periodo de, iiLDasion. Ya dije se caracteriza ja j diaria y vómitos; muchas veces, y en este caso juzgamos henitmo el mal, tan solo diariea. , , La frecuencia y número de las deposiciones^es nil JY " riable, lo ordinario es que las tres o cuatro primeras no des se I UN1VERSIDADE DI COMPOSTHA
— 30 — mían posando aun después de filtradas, convencime de que en realidad vienen á tener una saturación algo inferior. Partiendo de esta observación, y en vista de los buenos resultados obtenidos en los primeros ensayos, aumenté el número de inyecciones, guiándome siempre por el estado de la circulación, y no tuve inconveniente en llegar á doce y más, cuando la algidez era tan pronunciada que el experi mento parecia efectuarse en un cadáver. Aun en estas circunstancias, pude observar algunos re sultados maravillosos. Al poco tiempo de la inyección, en algunos casos 10 minutos, el enfermo reacciona, llegando en ocasiones á pre sentarse en estado tal de animación y alegría, que la locuaci dad del paciente y los fenómenos de excitación moderada, dan lugar á un estado de borrachera que el autor llama iTrezza férrica. Omito detalles, pues uo pudiendo el vulgo usar este medio, creo bastan y sobran estas lig aras indicaciones para que mis ilustrados compañeros tengan una idea del famoso método, y puedan ponerlo en práctica. Yo acostumbro á usarlo desde el momento en que el pulso se empequeñece y el enfermo se enfria ó tiende á en friarse, empleándolo también aun cuando el pulso haya des aparecido del todo, con tal que lata poco ó mucho el corazón. En los niños,de una á tres geriuguillas;en los adultos de 4 á J4, repitiendo siempre que haya nueva tendencia al en friamiento. Aconsejo agujas cortas de Pravaz, modificación hecha por Ferrán, para poder clavar toda la aguja en la piel y hacer más rápida la operación. Los medios auxiliares de que me valgo para coadyuvar á la acción del citrato de hierro, son los de calefacción ordina ria, las ya mencionadas frotaciones con cepillos etc., etc. Me ha dado resultados notables la estriguina asociada á los hipofosfitos ó sola, según fórmula núm. 14 Si el enfermo no vomita doy infusiones muy calientes cargadas de cognac, ó mejor vinos añejos. En algún caso he usado las inhalaciones de oxígeno y lamenté infinito no poder aplicar los baños de aire caliente, que juzgo muy indicados en los casos graves en que la axfisia viene á unirse á la algidez para desenlazar fatalmente el cuadro. Tengo muy poca práctica en las inyecciones hipodérmis e DE SANTIAGO DE COMPOSTH A u
— al cas de helenina, ether, quinoleina etc., etc., pues la práctica comparativa me hizo preferir muy luego las de citrato de hierro, que llegué á efectuar en cientos de enfermos. Creo prestan algún servicio las de picrotoxina, que también usé en gránulos al interior. La fórmula de la inyec ción es un centigramo por geringuilla: dos ó tres de una sesión. Como digo antes, el síntoma que ordinariamente condu ce á la algidez es el vómito. Voy á reseñar ligeramente 1 )s me líos que he emplea lo para combatirlo. 1 ." C a so s l ev es : sinapismos á la boca del estómago ;epigástrio) trocitos de hielo, tragados lentamente. . 2 .° C a so s má s a c en t u a d o s : Champagne helado, medio que no le encuentro sustitución y dé buenos resultados siempre. 3 ." C a so s g r a v es : lo dicho en el 2,°, píldoras de cinco centigramos de oxalato de cerio, poción antiemética de Riverio, modificada según fórmula núm. 8. 4 ." C a so s g r a v ísimo s : cauterizaciones al epigastrio, invirtiendo sobre la piel de esta región un dedal mediado de amoniaco concentrado. Lo mismo del número 2." — Inyeccio nes de hidrato de doral al 20 por 100, de resultados admira bles: de media geringuilla á dos. — Inyecciones de clorhidrato de morfina al 5 por 100. — Las dos inyecciones combinadas. — No usé la faradización del neumogástrico que está indicada. • He empleado la estiignina unida á la aremria rubra para combatir la anuida rebelde, con excelentes resultados. Nada diré del período llamado axfísico ó axfítico, por no entender de importancia para la práctica esta distinción. Lo conceptúo como natural desenvolvimiento do la enfermedad, creyendo que se trata déla algidez acentuada, tocante ya con los lindes de la agonía. La cianosis iniciase en el pe ríodo álgido. ¿Tiene algo de extraño que aumente cuando el corazón no puede impulsar la sangre y los estancamientos son inevitables? — Por otra parte, poco más veo que hacer. — Están indicadas las ventosas, especialmente la gran ventosa de Junot, la oxigenación, baños de vapor, inyecciones intra venosas de suero artificial de Hayem y las corrientes eléc tricas. ¿Puede hacerse todo esto en una epidemia? A mi me fué imposible. — Dios quiera haya siempre personal faculta tivo suficiente para poner en práctica estos últimos recursos. se wivrRSfnAnr. USANUAGO D' COMPOSTCf ' u
-32 - És imposible pasar en silencio lo que respecta á las reacciones tíficas, harto frecuentes por desgracia en esta enfermedad. Nada hay de especial que advertir si se excep túa la insidiosidad conque suelen presentarse muchas veces. La epidemia de Valencia dió un promedio (hablo de mi pa tria) de un 5 por 100 próximamente. El termómetro y el es tado cerebral deciden del diagnóstico. La forma más frecuen te es la mas temible: la ataxo-adiaámica. Claro es que no se trata de una tifoidea típica; pero bajo el concepto del tratamiento viene á ser lo mismo: poción de Jacoud, compresas frías á la cabeza, alcohólicos y sales de quinina, especialmente el bromidrato; he aquí los me dios que dan ordinariamente magníficos resultados. No suelen presentarse otras complicaciones. iv. Pensaba terminar estos brevísimos apuntes con algunas consideraciones acerca de los deberes que todos — nosotros los médicos en primer término - precisamos cumplir enfrente de una epidemia; pero como quiera que la clase médica no precise estímulos para excederse así misma, y mi escasísima autoridad sobre el elemento social no me permite esperar maravillas de mis excitaciones; como por otra parte, es muy difícil venza su mezquino egoísmo el que tenga la in mensa desgracia de no ver en sus semejantes á sus queridos hermanos, creo muy bien puede ahorrarse este apéndice moral, ya muy de última hora, y acaso menos eficaz que el tratamiento del cólera. Sin embargo,no terminaré sin advertir á la sociedad,que si realmente tiene derecho á exigir de los médicos cuantos sacrificios quiera, tiene también el sagrado deber de atender á las desdichadas familias de esos héroes oscuros que pueden muy bien ofrecer su vida en holocausto de la humanidad; pero d o la de sus hijos, á quienes la sociedad, á no merecer el dicterio de fiera sin entrañas, debe protección , auxilio y paternal amparo. En nuestro país las retribuciones que se conceden á las viudas y huérfanos son tan mezquinas, que por pudor no debemos ocuparnos de este asunto. u
... 33 — Conviene añadir que es indispensable se entreguen á los médicos recursos metálicos, de abrigo y de alimento para las clases pobres,así como todos los medicamentos que precisen llevar consigo, y los que formulen con la indicación de pobre. Los médicos que pueden hacer mucho en una epidemia no pueden hacerlo todo. Estos milagros realízalos la caridad y tienen el deber de no olvidarlos las autoridades. ¡¡Bien sabe Dios que si tuve la fortuna de salvar algunos infelices en la epidemia que asoló los floridos vergeles de mi pátria adoptiva, más que á mis humildes esfuerzos, débese á la caridad y generosidad inagotables del pueblo valenciano!! Coruña, Agosto 1885. José llodriguez Martíne». QUINTA PARTE FORMULARIO MEDIOS PRESERVATIVOS Desinfectantes. Para lavar las manos, agua Jenicada al cinco por ciento. , , Para lavar las manos los médicos y personas que toquen ropas manchadas por coléricos: , . Disolución de la anterior, y la de bicloruro niercunco al uno por mil. Fórmula num. l.° Sulfato de cobre.. ......... .... Cloruro de cal (hipoclorito) Agua ................................... 500 gramos. 2 kilos. 100 litros. Para letrinas. ,. . Puede hacerse en casa, comprando las drogas, disol viendo primero el sulfato de cobre, anadiendo luego el hipose UNJVERSIDADE di S an t ia g o
- 34 — poclorito (polvos de gas). Basta echaren las letrinas 1 litro diario. Formula núm. *8. Limonada clorhídrica, dulcificada con jarabe de c. de naranja, un litro. Para tomar á cuartadillos. Fórmula núm, ü. Hojas de eucalíptus, partidas... 4 gramos. — de salvi i ........................... i — de Kierr i luisa.... ............ Ana: 8 gramos. — de naranja ........................ ) M. Para echar una cantidad proporcionada en agua hirviendo, como si se tratase de hacer thé. Fórmula numero -1. (Fconómlea.) Tiutura elegeivAatvi.. ., ............. 20 gramos. Aguardiente ordinaria .............. 200 gramos. M. Para echar dos cucharadas en un vaso de agua de á cuartillo. Fórmula núm. •» (económica^ sustituye al Cliampagne.) Vino blanco ordinario ................. 1 litro. Jarabe de limón ................. 00 gramos. Tintura de canela ........................ 2 gramos. Gaseóse con ácido carbónico en seldzógeno, y si no le hubiese por el procedimiento de la 1*'. española, esto es, mez clando con el líquido 10 gramos de bicarbonato de sosa y 10 de ácido cítrico. Fórmula num. G. 8*0110110 sueco (casera y (preservatlva.) Se ponen dos cucharadas de azúcar en cuartillo y medio de agua, se añade luego: Media copa de menta. Media idem de rom. Idem idem de ginebra. Seis gotas de laúdano. Así preparado, se le echa hielo machacado cuando se quiereenfriar de momento, ó en trozos si no hay prisa. Puede tomarse en una vez ó dos como refresco. se l.NiVHHMÜADL nr sanit ago DE COMPOSTE1A u
— 35 — Con esta misma fórmula pueden prepararse infinidad de ponches, sustituyendo la ginebra, con byther, absentha, kirch. pippermin etc., etc., en la misma proporción, y aña diendo los demás componentes como queda indicado. Fórmula núm. 'S. Ponche aux dames. (cara.) Una botella de Champagne. Una de, á litro, limonada gaseosa. Tres ó cuatro copas de curasao. Un pedazo de hielo de 250 á 500 gramos, cortado en pe queños trozos. B eb id a s a l imen t ic ia s : Horchata de arroz helada. Idem de almendras id. Helado de limón, un vaso pequeño. Gelatina de gallina, pié de ternera etc., una cucharada grande. — M. Café helado, un vaso pequeño. Cognac, media copa. Licor de menta, idem. — M. MEDIOS CURATIVOS. Fórmula número f . (la más stenrral.) D. Laúdano de Sydhenam ..... 4 gramos. Esencia de menta inglesa ........ 5 decigramos.. Ether .......................................... 1 gramo. Jbréz .......................................... 100 gramos. Jarabe cidra .............................. ^0 gramos. M. Para tomar, los adultos, acucharadas de cuarto en cuarto de hora. Ija misma fórmula para niños di* 9 á años; D. Laúdano ............................. 2 gramos. Los demás componentes igual. — Método de tomarlo, igual. La misma para niños de 9 años á ¡i: D. Láudano .............................. 1 gramo. Los demás componentes igual. — En vez de tomarlo á cucharadas debe hacerlo á cucharillas. u
— 36 - Lu míema para niños menores de "1 año: D. Laúdano ............................. medio gramo. Esencia menta .......................... dos decigramos. Etber .......................................... medio gramo. Jerez, agua melisa ................... Ana: 50 gramos. Jarabe cidra .............................. 20 gramos M. Para tomar á cucharillas de cuarto en cuarto de hora las seis primeras: según disponga el facultativo des pués. Si siguiese la diárrea continúese sin embargo de cuarto en cuarto de hora. Después de esta fórmula, la más importante de todas, por estar indicada siempre en el primer período del cólera, transcribiré algunas análogas, que dentro de la misma indi cación atienden á particularidades del individuo y de la enfermedad, apreciables tan solo por el médico. Cuando la diárrea no debilita al paciente, y puede continuar dedicado á sus ocupaciones habituales, prescribo lo siguiente: Fórmula núm. 8. D. Clorhidrato de morfina ..... 5 centigramos. Subnitrato de bismuto ............. 4 gramos. Cocimiento blanco gomoso ....... 150 gramos. M. Para tomar las tres primeras tomas dos cuchara das juntas de media en media hora: de dos en dos horas, después, una cucharada. Para los niños, y casos particulares en que hay tenden cia al sopor ocasionado frecuentemente por la reacción tífica al par que se presenta aún la diárrea, empleo las siguientes fórmulas. Fórmula núm. !I. Clorhidrato narceina ................ 5 centigramos. Citrato de cafeína ......... ' .......... 5 decigramos. Esencia de menta ..................... 6 decigramos. Vino de Málaga ....................... 100 gramos. Jarabe cidra .............................. 40 gramos. M. Para tomar una cucharada de hora en hora. Cuando predomina el elemento febril sin haber des aparecido aun las deyecciones, empleo una de estas dos fórmulas: Fórmula núm. 4. D. Extracto de quina ............ 8 gramos I i se UNMRSIDADE DE SANTIAGO nixoMPOSniA
- 37 - /j Láudano ............. Cognac, jarabe cidra Vino de Málaga ...... 3 gramos. Ana: 40 gramos. 200 gramos. Fórmulu núm. D. Dos tubos dosimétricos de bromhidrato de quinina. Dos ídem arseniato estrignina. Uno idem de codeina. Otro idem morfina. Dos granulos de los primeros tubos formulados, y uno de los dos segundos, juntos los seis, cada media ó cada hora, según los casos. , . El salicilato de bismuto lo empleé con mucho éxito, especialmente en los niños, y también en recidivas en el decrecimiento de la epidemia. Llevaba un paquete de 500 gramos, regalado por la casa Deveze fils Aine, representantes de los Sres. Schlumderger et. CerkelParís — y lo repartí á domicilio (decrecimiento de la epidemia) echando en un vaso de á cuartillo de ocho á diez gramos y á veces hasta 20, añadiéndole agua azucarada y ordenando lo tomase de manera que concluyese el total en 24 horas. ., Asociado el láudano á la anterior preparación obtienense notables resultados. , Laheicnina se formula en discos (cachets) de 5 a 10 centigramos. La disolución se obtiene. 1 decigramo de helenina Baeza. 1 gramo de ether. M. Fórmula núm. 6. Esencia trementina, cloroformo. Tintura alcohólica de belladona. Alcohol alcanforado .................... M. Uso externo. Fórmula núm. I. D. Bromuro potásico ................ Clorhidrato morfina.., ................ Agua de menta ........................... Jarabe c. naranja ....................... M. Fórmula núm. S. Acido tártrico ............................. Ana: 20 gramos, j Ana: 40 gramos. 3 gramos. 5 centigramos 100 gramos. 45 gramos. 10 gramos. se IJKfXTH'-IDADT DE SANTIAGO
— 38 - - Clorhidrato morfina .................... 5 centí°rramos Aguado menta ....................... . 120 gramos. M. y D?, en una botella núm. 1. Bromuro potásico ........................ . 4 gramos. Bicarbonato sódico ........ , ........... 10 gramos. Agua de melisa ............. ........................ 200 gramos. Jarabe c. naranja ........................ 30 gramos. M., y I). en otra botella núm. 2. Para tomar una cucharada de cada botella, juntas ambas cucharadas en una vaso, cu el momento de la efervescencia. Empleé además combinaciones análogas de los bromuros de sodio y amoniaco con las sales de narceina y codeina. Fórmula núm. f>. ... D. Jarabe de oxalato de cerio, para tomar una cuchari lla cada cinco minutos hasta q e se contengan los vómitos. Fórmula nñni.. BO. Pildoras de 5 centigramos de oxalato de cerio 1 núm. 20. Para tomar una de cuarto en cuarto de hora ó antes si fuere preciso. Fórmula núm. "11. Hidrato doral .............................. 20 gramos. Agua destilada .............. .............. 100 gramos. M. Tanto esta inyección como la de morfina al 5 por 100 se dá desde media geringade Pravaz hasta una. En los casos graves puede darse una de cada clase. Fórmula núm. 19. Clorhidrato de morfina ............... Agua destilada ........................... De media geringa á una. Solo en puede pasarse de una. Fórmula núm. 13. Citrato de hierro .......................... Agua destilada ........................... Fíltrese. Fórmula núm. 141. Bromhidrato de quinina/ ............ 1 decigramo. casos 2 gramos, desesperados 10 100 gramos, gramos. 2 gramos, de 8 á 10 gramos Agua destilada , . _ Disuélvase con la ayuda del ácido bromhídrico. En los casos de reacción con temperatura tony alta, una geringa, dos ó tres. ■ se UKIXTHSIDADr DE SANTIAGO Dt COMi'OS i tLA u
— 39 — Fórmula núm. 1S. Sulfato de estrignina — dos centigramos — 0 ‘ 02, Hipofostito de sosa ..................... 4 gramos. Cognac ............ ; .......................... j Ana: 30 gramos. Jarabe c, naranja ........................ ) ion Vino de Málaga ...................... . 180 giamo . _ a cucharadas cada cuarto de hora ó cada media sesmn indicaciones. . . Empleénse todos los alcohólicos y las infusiones aiomáticas muy calientes, con rom ó cognac, sino hay yomitos. Fórmula núm. 1« (económica.) Acetato amoniaco, líquido ........ Tintura aromática ...................... Cognac ................. * ...................... / . Vino ............................................. ' Jarabe simple .......... ...................... ’ M.° Fórmula núm. i 9. 8 gramos. 4 gramos. Ana: 40 gramos. Tubos dosimétricos de fosfuro de zink. _ — de picrotoxina. , _ _ de arseniato estrígnico. _ — de hipofostito de sosa. _ — de ferro-citrato de quinina. Manéjense según indicaciones, teniendo presente deben darse con intervalos de 15 minutos cuando menos. x , Creo deberle algunos servicios, no tantos como a la nu mero 15, á la siguiente: Fórmula núm. 1S (cara.) p.° Picrotoxina ........ Citrato cafeína ..................... Tintura de amizcle .............. Jerez superior., .............. Jarabe de menta ................. 5 centigramos 5 decigramos. 3 gramos. 120 gramos 40 gramos. M. 0 , , . En el período de reacción tifoidea empleo pildoras de a 10 centigramos de bromhidratoó de valerianato de quinina, lapocionde Jacoud. la de Tood y el sahcilato de bismuto, En las enfermedades consecutivas al colera, que son en pequeño número, el tratamiento propio de cada una.