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Festejar el parto: literatura para celebrar el nacimiento de Carlos II

Casariego Castiñeira, Paula

Abstract

En 1661, tras la muerte de Felipe Próspero, último descendiente varón de Felipe IV, la noticia del nacimiento de Carlos II fue acogida con gran alegría en todos los territorios afines a la Monarquía Hispánica. La celebración no se hizo esperar y la corte madrileña festejó el alumbramiento que parecía reparar el problema dinástico tras la muerte de su hermano. Dada la importancia de este nacimiento para la Monarquía en la segunda mitad del siglo xvii, este trabajo pretende hacer un primer acercamiento al tema del parto en dos academias literarias impresas dedicadas a la llegada al mundo del nuevo príncipe.

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HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) Festejar el parto: literatura para celebrar el nacimiento de Carlos II Festivities and Childbirth: Literature honours Carlos’ II birth Paula Casariego Castiñeira1 GIC, Universidad de Santiago de Compostela ESPAÑA [email protected] [Hipogrifo, (issn: 2328-1308), 7.2, 2019, pp. 363-375] Recibido: 04-04-2018 / Aceptado: 28-05-2018 DOI: http://dx.doi.org/10.13035/H.2019.07.02.29 Resumen. En 1661, tras la muerte de Felipe Próspero, último descendiente varón de Felipe IV, la noticia del nacimiento de Carlos II fue acogida con gran alegría en todos los territorios afines a la Monarquía Hispánica. La celebración no se hizo esperar y la corte madrileña festejó el alumbramiento que parecía reparar el problema dinástico tras la muerte de su hermano. Dada la importancia de este nacimiento para la Monarquía en la segunda mitad del siglo xvii, este trabajo pretende hacer un primer acercamiento al tema del parto en dos academias literarias impresas dedicadas a la llegada al mundo del nuevo príncipe. Palabras clave. Parto; academias literarias; Carlos II. Abstract. In 1661 after the last male descendent of Philip IV, Philip Prospero, passed away, the Hispanic Monarchy’s territories joyful embraced the birth of Charles II. The celebration was quickly organized and the Court in Madrid honoured the delivery, which would repair the obvious succession problem. Due to the importance of this birth in the second half of 17th century, this paper aims to focus on the childbirth as a literary theme in two literary academies dedicated to the delivery. Keywords. Childbirth; Literary academies; Charles II. 1. Desde 2017, la autora es beneficiaria de un contrato postdoctoral financiado por la Xunta de Galicia. Este trabajo se integra dentro del Plan Galego IDT, Grupo GIC, 2016 GPC GI-1377, Grupos de Potencial Crecemento, 2016-PG033, 2017-2018, cuyo IP es Santiago Fernández Mosquera, y el proyecto dirigido por Wolfram Aichinger «El Calderón cómico. The Meaning of Pure Theatre» (proyecto P 29115), financiado por Austrian Science Fund (FWF). 364 PAULA CASARIEGO CASTIÑEIRA HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) El nacimiento de un descendiente de los Austria contaba, sobra decirlo, con una clara dimensión pública y política. Ya sea por garantizar la continuidad de la Corona, solucionar el problema sucesorio o permitir alianzas con otros países gracias al matrimonio, tanto en las Cortes como fuera de ellas, la llegada al mundo de un príncipe era un motivo para el festejo, el cual se sumaba al apretado calendario de fiestas y celebraciones anuales fijas durante el siglo xvii. En 1661, el primer matrimonio de Felipe IV e Isabel de Borbón dejaba una única hija viva y siete hijos muertos. El segundo enlace con Mariana de Austria había traído al mundo cuatro hijos, de los cuales solo dos, María Margarita y Felipe Próspero, sobrevivieron, mientras que otro se encontraba en camino. Tal y como era costumbre, sus alumbramientos habían sido celebrados por todo lo alto2, si bien «[e]l número de espectáculos y su pompa se incrementaba de manera considerable cuando los acontecimientos celebrados estaban directamente asociados a la sucesión del trono»3. Con el último embarazo de la reina Mariana en la etapa final, el 1 de noviembre de 1661 trajo la muerte del único varón vivo de los dos desposorios de Felipe IV. Sin hijos herederos del trono, un rey de 56 años con una delicada salud, cinco días más tarde de la muerte del infante, Carlos nace el 6 de noviembre de 1661. En estas circunstancias, su natalicio fue percibido como un milagro y en seguida se dio a conocer la nueva. Carlos fue bautizado en la Capilla Real el 21 de noviembre de ese mismo año delante de los gentilhombres de la Casa, algunos Grandes de España y el duque de Alba, entre muchos otros. El aspecto físico del neonato en su bautismo provocó que, a las noticias enviadas a otras Cortes europeas sobre su llegada al mundo, se sumaran las referencias a su débil y enfermiza apariencia, rasgos que quedarían asociados a la imagen de su reinado para la posteridad. Sin olvidar todos los anteriores hijos muertos del rey y marcadas por el reciente fallecimiento de Felipe Próspero, las acostumbradas festividades se extienden por los territorios de la Corona, de las cuales conservamos relaciones de las organizadas «en algunas ciudades de España […] y de las Indias occidentales»4. 2. Las celebraciones incluían todo tipo de entretenimiento. Su fasto y el gasto dependía de la importancia del recién nacido o del personaje desposado (Jurado Sánchez et al, 1991, p. 231). Ejemplo de estas celebraciones son las fiestas por el nacimiento de Felipe Próspero, para quien se estrenó la obra calderoniana El laurel de Apolo, fiesta de la zarzuela, transferida al Real Palacio del Buen Retiro el 4 de marzo de 1658; la ópera-torneo organizada en Viena por el de la infanta Margarita (1651), futura esposa de Leopoldo I (ver Sommer-Mathis, 1994, pp. 46-47); o la representación de Pasión vencida de afecto, de Diamante, que parece estar relacionada con el natalicio de Fernando Tomás, pues según noticia de Cardona, Cruickshank y Cunningham (1990, p. 33) fue «la comedia del festejo de la salida a misa de parida de la reina nuestra señora», si bien se representó en febrero de 1659. Ver también Lobato, 2003. 3. Jurado Sánchez et al., 1991, p. 231. 4. Bègue, 2017, p. 61, recoge las relaciones conservadas en Madrid, Barcelona, Soria, Guadix, Novara, Benabarre. Asimismo, también podrán encontrarse las referencias de los asistentes al bautizo y fragmentos de las cartas de los diplomáticos, como la consideración milagrosa del nacimiento por Marino Zorzi, o la descripción enfermiza hecha por un enviado especial de Luis XIV, el señor JeanJoubert de Nantia. FESTEJAR EL PARTO: LITERATURA PARA CELEBRAR EL NACIMIENTO DE CARLOS II 365 HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) La Corte madrileña, como las demás, se volcaba en estas festividades, cuyos programas de fiestas solían contar con máscaras, teatro, corridas de toros o juegos de cañas. No obstante, al lado de estos entretenimientos, tan bien estudiados y documentados por la crítica5, se conservan otros no tan investigados como fuentes desde la perspectiva del festejo del parto: las academias literarias impresas. Estas reuniones, organizadas con frecuencia por nobles, se unen a la celebración desde selectos y pequeños círculos, pero con la intención de dar a conocer, gracias a la imprenta, sus composiciones poéticas con motivo de la circunstancia. Al igual que las fiestas en palacio y las conmemoraciones oficiales6, este tipo de fuentes nos permite incidir en la importancia otorgada al nacimiento del heredero de la Monarquía Hispánica en un momento crucial de su historia. Ahora bien, en particular, las academias literarias impresas resultan una interesante vía para, por un lado, estudiar un reflejo a escala menor de tal celebración y dentro de unas características concretas, pues estamos ante un ejercicio poético académico, en unos ambientes predominantemente compuestos por nobleza, quienes, desde sus espacios de entretenimiento fuera de Palacio, desde localidades lejanas a Madrid e incluso desde sus casas, crean y publican textos para unirse a ensalzar y festejar al recién llegado Carlos. Por otro lado, la elección de las academias en formato impreso pone de relieve tanto el interés por dar a conocer el acontecimiento a través de las prensas como el mecenazgo necesario para su publicación. Unidas al tema del alumbramiento de un futuro rey, estas dimensiones de patrocinio y de ser de dominio público no solo son una muestra abierta de deseo de afinidad a la Corona, sino que también ayudan a construir una imagen en la que historia, cotidianeidad y ficción son enlazadas. Así pues, dentro de este contexto, el objetivo de este trabajo consiste en analizar el enfoque del tema del parto y la representación de la familia real en dos academias literarias impresas dedicadas a festejar la ocasión7 del nacimiento de Carlos II: 5. Además de la bibliografía citada, ver los volúmenes Shergold y Varey, 1982, y Greer y Varey, 1997. La vasta bibliografía sobre la fiesta y la corte obliga a la selección, por lo que, para este propósito, no pueden dejarse de mencionar los estudios, con abundantes referencias sobre el tema, de Alenda y Mira, 1903; Sánchez de León, 1989; Sanz Ayán, 2009; los volúmenes colectivos Teatro y poder en la época de Carlos II: Fiestas en torno a reyes y virreyes y Teatro y fiesta del Siglo de Oro en tierras europeas de los Austria, con trabajos de Díez Borque, Farré y Ferrer-Valls, entre otros. El parto, asimismo, ha despertado también el interés de la crítica y ha dado lugar a abundante bibliográfica. En particular, ha sido abordado desde perspectivas históricas en trabajos señeros de carácter histórico como Ortiz, 1993, 1999 y 2005, Wilson, 1995, y Usunáriz, 1999, y también desde otras perspectivas, como la literaria, que ha merecido la atención de Aichinger, 2014 y 2015. 6. Todos estos datos en Maura Gamazo, 1911, pp. 21-45. 7. Ambas catalogadas en Bègue, 2007. Por una cuestión de espacio, no podemos entrar aquí en detalles sobre sus características y estructuras, si bien estamos ante dos academias ocasionales, con la particularidad de que la segunda, Madrid/1662, se desarrolló de manera clara al amparo de una ordinaria. Para Granada/1661, ver Rodríguez Sánchez de León, 1989; para Madrid/1662, Bègue, 2007, pp. 23-30. 366 PAULA CASARIEGO CASTIÑEIRA HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) 1. Academia que se celebró en la ciudad de Granada en ocho de diciembre del príncipe don Carlos, que Dios guarde. Presidente don Pedro Alfonso de la Cueva Benavides, señor de las villas de Almuñán, Uleilas, Tablar, Ceque, Luchena, Bejarín, Mescua, Morillo y Montarmín, etc. Secretario don Nicolás de Cervantes y Hervias Calderón. Celebrose en casa de don Pedro de Córdoba y Valencia, Granada, Imprenta Real, Francisco Sánchez, 1661. Foliada. Los ejemplares utilizados se localizan en la Biblioteca Nacional de España bajo las signaturas R/6550(1) y VE/157/49. A partir de ahora será mencionada como Granada/1661. 2. Academia que se celebró en siete de enero, al feliz nacimiento del serenísimo príncipe don Carlos, nuestro señor. Presidiola en su casa don Melchor de Fonseca y Almeida. Fue secretario don Luis Nieto y fiscal don Alonso de Zárate y la Hoz. Dedicada al excelentísimo señor don Fernando de Noroña, conde de Linhares, gentilhombre de la Cámara de su Majestad, etc., Madrid, s. n., 1652 [sic, por 1662]. Paginada. Los ejemplares utilizados se localizan en la Biblioteca Nacional de España bajo las signaturas R/5193(1) y R/5728(3). A partir de ahora será mencionada como Madrid/1662. Como se adelantó, tras la muerte de Felipe Próspero, la llegada de un nuevo descendiente capaz de garantizar la continuidad de la Casa de Austria en España fue, sin lugar a dudas, un gran motivo de alegría. Estas dos academias literarias seleccionadas tomaron, pues, esta circunstancia para su ejercicio poético. Granada/1661 fue convocada por don Pedro Alfonso de la Cueva y Benavides; por su parte, Madrid/1662 se integró en las organizadas con cierta regularidad por don Melchor Fonseca de Almeida. En ambas se identifican características prototípicas de estas reuniones (oración de apertura, cedulillas, desarrollo de los asuntos, vejamen…) y, como también es habitual, la ocasión condiciona los asuntos8. Estas constantes se dan junto con la flexibilidad que caracteriza al esquema académico y que provoca la singularidad de cada academia, de manera que, para su desarrollo, Granada/1661 utiliza el conocido recurso de construir un marco ficcional para introducir sus asuntos, la búsqueda de un cronista digno para el evento, mientras que Madrid/1662 da pie directamente a la intervención de sus poetas tras la apertura musical, las cedulillas y la oración. Estas quedarán para un análisis futuro; ahora se atenderá a los asuntos y a las materias de las composiciones poéticas, condicionadas temáticamente, como ya se avanzó, por el evento celebrado. Los asuntos propuestos son: Granada/1661 1. Parabién en dieciocho endechas burlescas al príncipe, que Dios guarde, deseándole muchas prosperidades - Endechas burlescas de Rodrigo Velázquez de Carvajal. 8. Para una aproximación a las academias literarias, ver Sánchez, 1961, Egido, 1984, Mas i Usó, 1996 y 1999, y Bègue, 2007. FESTEJAR EL PARTO: LITERATURA PARA CELEBRAR EL NACIMIENTO DE CARLOS II 367 HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) 2. Ponderar cómo se hallaría su Majestad con la falta evidente de un príncipe muerto y la esperanza dudosa de otro que había de nacer – Soneto de Francisco Hurtado de Mendoza. 3. Anunciar gloriosas perfecciones y felicidades al príncipe en el período de su edad – Octavas de Sebastián Antonio de Gadea. 4. Pintando Lucina, comadre de las diosas, el parto de la reina, nuestra señora, y cómo pediría las albricias del nacimiento del príncipe - Redondillas burlescas de Pedro Córdoba y Valencia. 5. Pintar el horror que habrá causado a los infieles y enemigos de la Corona el nacimiento del nuevo príncipe – Canciones de Manuel Zurillo de Peralta. 6. Dar razón por que Granada, más que otra ciudad, tiene obligación de hacer demostraciones de alegría por el nacimiento del nuevo príncipe – Romance de Gaspar Afán de Ribera. 7. Pintar el desconsuelo con que se hallaba España por la pérdida de su príncipe y dar las gracias a la reina de la brevedad con que enjugó las lágrimas a sus vasallos con el nuevo príncipe – Romance de Juan de Trillo y Figueroa. 8. Ponderar la tristeza y alegría que en breve tiempo tuvo España con la muerte de uno y nacimiento de otro – Soneto de Antonio de Busto y Biedma. 9. Pintando el regocijo común de Granada por el nacimiento del nuevo príncipe – Romance de Baltasar de Ribera Ponce de León. 10. Pintando el cariño con que le hablaría su Majestad a la reina, nuestra señora, por haber parido un príncipe y consolándola por la pena del otro – Décimas de Pedro Venegas. 11. Dar parabién a Alemania y a Francia del nacimiento del nuevo príncipe – Liras de Juan Rubio. 12. Aplaudir a la violeta porque nace en el mes que los príncipes de España nacen y dar vaya a las demás flores – Romance de Juan Antonio de la Bella. 13. Glosa de una redondilla, hablando al príncipe – José de Covaleda. 14. Deprecación a los santos para que nos guarde [sic] al príncipe – Quintillas de Luises [sic] de Alvarado y Fajardo. 15. Pintando la alegría universal de palacio por el nacimiento del príncipe – Décimas de Laurencio Baltasar de Moscoso y Figueroa. 16. Da norabuena a los reyes por la sucesión dichosa con que se hallan ahora con el nuevo príncipe – Romance de Benito Jacinto de Gadea y Castillejo. Madrid/1662 1. El nacimiento del príncipe, nuestro señor, asegura a España perpetua serenidad, habiéndose retirado a su primera vista las nubes que embarazaban el sol en el día de su bautismo – Romance de Francisco Pinel y Monroy. 2. Tiene imperio la reina, nuestra señora, en el tiempo, pues en cualquiera de sus fiestas hace buen día – Soneto de Juan de la Carrera. 3. Al nacimiento del príncipe, nuestro señor – Redondilla de Diego de Sotomayor. 368 PAULA CASARIEGO CASTIÑEIRA HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) 4. Dase el parabién al rey, nuestro señor, del nacimiento del príncipe don Carlos – Romance de Bernardo de Monleón y Cortés. 5. Al nacimiento del príncipe don Carlos, nuestro señor – Soneto de José Reinalte. 6. Al nacimiento del príncipe, indulto general para todos los poetas – Romance de pie quebrado de Juan de Montenegro y Neira. 7. Dase el parabién a la reina, nuestra señora, de la felicidad que tuvo en el parto del príncipe, nuestro señor – Soneto con estrambote, burlesco de María Diego de Villanueva. 8. Al feliz nacimiento del príncipe, nuestro señor, en ocasión de haber muerto su alteza don Felipe Próspero – Romance de Luis Antonio de Oviedo. 9. Cuéntase el bautismo del príncipe, nuestro señor, a la reina, nuestra señora – Quintillas de Diego de Enciso y Velasco. 10. Feliz anuncio al príncipe, nuestro señor, don Carlos de Austria, que Dios guarde, en ocasión del universal regocijo de su nacimiento – Octavas de José Porter y Casanate. 11. Al horóscopo del príncipe, nuestro señor, que Dios guarde - Quintillas, jocoserias, de Fermín de Sarasa y Arce. 12. Encárgase a las gracias de Venus la crianza del príncipe, nuestro señor – Canción real de Sebastián de Vergara y Salcedo. 13. Vejamen a su alteza el príncipe don Carlos – Quintillas de Pedro de Oviedo. 14. Exhórtase a España que llore, significando su gozo en el nacimiento de Carlos Leonardo, como mostrando su pesar en la muerte de Felipe Próspero – Soneto de Juan de Heredia. 15. Si el Príncipe, nuestro señor, tuviera miedo como los demás, ¿qué cosa le podrían servir de coco? – Quintillas de Baltasar Fajardo. 16. Pregunta la academia que por qué lloró el príncipe después de haber nacido y dase la respuesta – Soneto de Vicente Suárez de Eza y Ávila. A la vista de estos asuntos, marcados transversalmente por la cercanía entre la nueva vida de Carlos y la muerte de su hermano Felipe Próspero, la circunstancia de celebración es enfocada desde unas líneas comunes a las dos academias literarias. Como cabría esperar ante la llegada al mundo de un nuevo príncipe, las alabanzas al recién nacido, las felicitaciones a los reyes y la alegría como sentimiento universal resultan ser empleados como objetos poéticos junto con la trascendencia política e histórica de este nacimiento. Al lado de esto, se poetizan dos aspectos más, de carácter híbrido entre ficción y acontecimiento, a los que prestaremos mayor atención: una dimensión de carácter íntimo y que resalta la humanidad de la familia real al imaginar sus sentimientos, y otra dimensión que versifica los momentos vinculados al parto: el mismo momento del nacimiento, el bautismo del niño y su crianza. FESTEJAR EL PARTO: LITERATURA PARA CELEBRAR EL NACIMIENTO DE CARLOS II 369 HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) 1. Dimensión de trascendencia política e histórica, de felicitación, alabanza y alegría pública La mayoría de los asuntos y las composiciones de ambas academias literarias centran su atención en la trascendencia política e histórica del nacimiento de Carlos II, ya sea por prolongar la estirpe de los Austria y ser un prodigio esperado («príncipe dichoso, / prodigioso niño»9, «prodigio de las esferas»10), ya sea por el temor que provocará en los enemigos o por las triunfantes batallas que librará. Las alabanzas y la felicitación a los reyes, así como el júbilo generalizada de España, la Corte y Granada por el nuevo príncipe ocupan otra gran parte de los poemas, siempre poniendo de relieve tres aspectos claves para el momento histórico: cómo este alumbramiento viene a alegrar y reparar la muerte del anterior heredero, poetizar su horóscopo y augurar el futuro victorioso que le espera a nivel bélico y político, y, por supuesto, incidir en la no debilidad del recién nacido («Con novedad fénix nazca, / que vuestra luz nunca débil»11 o «porque se conserve bello, / puesto que nació tan lindo»12), cuya frágil apariencia había desatado los rumores en toda Europa13. Frente a lo que se verá, estas temáticas apenas aluden a la figura maternal más allá de la felicitación y no suelen hacer referencia ni a las facetas más humanas ni a los rituales vinculados al parto. 2. Dimensión íntima y de momentos asociados al nacimiento Sin olvidar la condición pública de todo alumbramiento de un descendiente de la familia real14, estas dos academias literarias llevan a las imprentas una serie de asuntos y textos poéticos, varios de ellos de tono burlesco o jocoserio, que parecen presentar e imaginar una vertiente más humana de los reyes, del príncipe y del parto. Destacan, en primer lugar, las materias propuestas que tratan supuestos sentimientos de la familia real: «Ponderar cómo se hallaría su Majestad con la falta evidente de un príncipe muerto y la esperanza dudosa de otro que había de nacer» (soneto) y «Pintando el cariño con que le hablaría su Majestad a la reina por haber parido un príncipe y consolándole por la pena del otro» (décimas) de Granada/1661. Las composiciones resultantes se valen de las metáforas y las comparaciones basadas en el ocaso, el occidente de la muerte de Felipe Próspero frente a la luz, el sol, el oriente de Carlos, al que se le desea una gloriosa vida: 9. Granada/1661, fol. 7r, endechas burlescas «Príncipe dichoso» de Rodrigo Velázquez de Carvajal. 10. Madrid/1662, p. 57, romance «Argos era del Oriente» de Francisco Pinel y Monroy. 11. Granada/1661, fol. 38v, romance «Inclíticos Filipo el grande» de Benito Jacinto de Gadea y Castillejo. 12. Madrid/1662, p. 67, romance «Felipe, rey de dos mundos» de don Bernardo Monleón y Cortes. 13. Bègue, 2017. 14. El pueblo recibía noticias de los embarazos y su desarrollo. Podemos encontrar dispersas y numerosas referencias a las faltas de la menstruación de la reina, a su embarazo y al anuncio de su parto en la Gaceta de Madrid o los Avisos de Barrionuevo. 370 PAULA CASARIEGO CASTIÑEIRA HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) Soneto a «ponderar cómo se hallaría su Majestad…», fol. 10r, de Hurtado de Mendoza Décimas a «pintando el cariño…» (vv. 1-10), fol. 26r, de Pedro Venegas No de un príncipe el trágico Occidente ni el albor de otro príncipe dudoso turba a Felipe, en uno el mal forzoso ni en otro duda el bien indiferente. Antes si anuncio el más resplandeciente un rayo es de otro rayo luminoso, y en la fecunda luz del sol hermoso holocausto un ocaso es de un Oriente. No la esperanza puede ser dudosa, que si a las aras del dios Genio baña más sacrificio, más le lisonjea. Gloriosa vida ofrenda fue gloriosa, porque de un claro príncipe de España no menor majestad víctima sea. Del más hermoso lucero, hijo del astro mayor, ha eclipsado el esplendor el rigor del hado fiero, triste a España considero, si bien desconsuelo tanto, festeja al dulce encanto otro más lucido Oriente, a cuyo esplendor ardiente se enjugó el húmedo llanto. […] No obstante, si el soneto incide en la integridad de Felipe IV, más adelante las décimas simulan la voz poética del rey que, en su papel de esposo, se dirige a su mujer («¡Vivas, oh, alemana aurora!, / dijo el rey», fol. 26r) para, por un lado, exaltar la alegría que le ofrece, pese a que ella recuerde el dolor de la muerte («cuando, en el mayor fracaso, / lloro con triste lamento, / tú, con mayor lucimiento / haces oriente el ocaso», fol. 26v), y, por otro, animarle a templar su dolor ante la buena y esperanzadora nueva («Cese el inútil rigor / de tu pena […] Vivas feliz en buen hora, / pues a mi reino previenes», fol. 26v). En un segundo lugar, el llanto y el miedo del recién nacido son tratados desde una perspectiva jocosa en las quintillas para el asunto «Si el Príncipe tuviera miedo como los demás niños, ¿qué cosa le podrían servir de coco?» y en el soneto escrito para «Pregunta la academia que por qué lloró el Príncipe después de haber nacido y dase respuesta» de Madrid/1662, puesto que ambos aprovechan estas situaciones comúnmente infantiles como pretexto para unos poemas burlescos sobre personajes-tipo conocidos: dueñas, una dama fea, una vieja, un calvo o el portero del Retiro. En tercer lugar, debemos llamar la atención sobre aquellos asuntos poéticos asociados al parto, al bautismo y a la crianza del hijo. El primero, «Pintando Lucina el parto de la reina y cómo pediría las albricias del nacimiento del Príncipe» de Granada/1661, da pie a unas redondillas burlescas (fols. 13-14) de Pedro Córdoba y Valencia que retratan a Lucina, tras poner en la silla de partear a la asustada y dolorida Mariana: Duda le causó y cuidado a la reina su preñez, pero Lucina esta vez la sacó de aquel preñado. FESTEJAR EL PARTO: LITERATURA PARA CELEBRAR EL NACIMIENTO DE CARLOS II 371 HIPOGRIFO, 7.2, 2019 (pp. 363-375) Luego que el parto, señores, llegó, la reina con susto estaba y ella su gusto era verla con dolores. Viéndola en tan gran mancilla, porque su dicha se ajuste, como comadre de fuste puso a la reina en la silla. Tras el «feliz parto», sin olvidar a los hijos fallecidos, habla con el rey para que le pague por darle un heredero (fol. 14r). Por su parte, el segundo, «Encárgase a las gracias de Venus la crianza del príncipe» de Madrid/1662, ofrece una canción real de Sebastián de Vergara y Salcedo que emplea la materia propuesta de la crianza del príncipe por las gracias de Venus como parte de una exaltación de la vida futura tras la muerte de su hermano (p. 96). Ya alejadas de lo burlesco, el acontecimiento del bautismo se hace poesía en las quintillas de Diego de Enciso y Velasco para «Cuéntase el bautismo del príncipe a la reina» de Granada/1661. Son constantes las prototípicas temáticas de la sana y feliz llegada del recién nacido, del amor que reduce el sufrimiento de la parturienta15 y las continuas relaciones del neonato con el sol y la luz, que se oponen al día nublado16; ahora bien, en estrecho vínculo con las noticias conservadas de la época, el grueso del texto consiste, como cabe esperar, en el relato poético del bautizo celebrado el 21 de noviembre de 166117. Las referencias a los hechos reales documentados y a los presentes se suceden: la máscara en la Villa, el traslado del niño en la silla a la Capilla Real («y en un traslado de gracia», p. 82; «Llegó el acompañamiento, / la silla el niño dejó», p. 85), los gentilhombres de Boca, los mayordomos, los Grandes, los Vélez y Alba, la infanta de madrina y sus damas, los vasallos, el Patriarca encargado de celebrar el sacramento o la sal en la boca como parte del ritual («Empezó el Oficio Real, / el patriarca a quien le toca / con gusto y afecto tal / que puso al niño en la boca / los dedos con mucha sal», p. 86). Al igual que en la anterior dimensión política, este conjunto de asuntos y composiciones tiene presente la cercanía de la vida de Carlos y la muerte de Felipe Próspero, pero aborda ahora una faceta más íntima al imaginar y poetizar unos supuestos sentimientos de los reyes-padres. En sus construcciones poéticas individuales, en esta dimensión el rey aparece como figura central y política en el soneto a «Ponderar cómo se hallaría…», pues es pretexto para exaltar la fama que le esperará al neonato, pero también se presenta como voz poética que se dirige a su 15. «Fue este feliz nacimiento / tan breve que era contento / ver que abreviaba su amor / las horas al sufrimiento / por nacer más bienhechor» (p. 81). 16. «Atento el sol se escondía / en nubes de desairado, / porque publícase el día / que más lucido salía / otro sol, aunque empañado» (p. 83). Una circunstancia también mencionada en Madrid/1662, romance de Francisco Pinel y Monroy a «el nacimiento del príncipe nuestro señor asegura a España perpetua serenidad, viéndose retirado a su primera vista las nubes que embarazaban el sol el día de su bautismo» (pp. 55-61). 17. Descrito en Maura Gamazo, 1911, pp. 47-71.