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LA CETRERÍA, EL EMPLEO DEL HALCÓN PEREGRINO Revisión bibliográfica (Mayo 2017) David López Corral Manuel Martínez Ruiz Noelia Sande Duque Estudiantes de 2º ciclo del Grado de Veterinaria, Facultad de Veterinaria, Universidad de Santiago de Compostela, España Trabajo tutorizado por Cristina Castillo, Profesora del Departamento de Patoloxía Animal de la USC y coordinadora del Grupo de Innovación Docente en Patoloxía Xeral Veterinaria (GID-PXVet)
1 ÍNDICE Vocabulario cetrero 1 Introducción 2 Historia de la cetrería 2 Modalidades y aves 4 Falco peregrinus 5 Entrenamiento 5 Primera etapa: amansamiento 6 Segunda etapa: desainado 8 Tercera etapa: señoleramiento 8 Factores estresantes a lo largo de su vida 9 Conclusiones 10 Bibliografía consultada 11 _____________________________________________________________________________ ● VOCABULARIO CETRERO Caperuza: cofia de cuero que cubre la cabeza del ave. Cera: zona desnuda de las aves en la base de pico y alrededor de los ojos. Desainar: hacer perder grasa, disminuyendo el aporte nutricional. Fiador: cordel de longitud variable que se utiliza durante el adiestramiento. Hacking: método más eficaz para criar pollos en semilibertad, proporcionándoles comida de manera artificial y nidos que simulan a los originales. Lonja: correa, generalmente de cuero, para asegurar el ave al posadero. Muda: cambio estacional de la pluma. Cámara en la que se encierra a las aves durante la muda. Territorio ocupado por una pareja de rapaces salvajes. Niego: pájaro de cetrería capturado en el nido. Pihuelas: correas, generalmente de cuero, que se fijan a las patas del ave. Percha: instrumento formado por varias tiras, generalmente de cuero, con una argolla en su cabo, que se emplea para portar piezas de caza menor. En ocasiones, se usa como sustantivo para designar el total de piezas cobradas. Posadero: banco donde descansa el ave de pie.
2 Señuelo: instrumento de cuero y plumas que se utiliza para llamar al halcón. ● INTRODUCCIÓN Hemos seleccionado este tema por varios motivos, entre ellos porque se trata una tradición muy antigua, poco practicada a la par que desconocida en la actualidad. Antes de comenzar esta revisión hemos marcado los siguientes objetivos: - Dar a conocer en qué consiste la cetrería referida a Falco peregrinus en alto vuelo; así como el proceso del manejo y el estrés asociado a su entrenamiento. - Conocer de primera mano la relación que se establece entre el humano (cetrero) y el ave rapaz. - Conocer las instalaciones, utensilios y rutinas diarias del ave en su convivencia. - Saber en qué momento se produce la mayor fuente de estrés y exposición a agentes externos y, al mismo tiempo valorar si se pueden reducir, o no, éstos. Comenzamos pues definiendo que es la cetrería. Ésta es una actividad o arte tradicional que consiste en criar, cuidar y entrenar aves rapaces para cazar presas silvestres en su entorno natural. Sin duda, es muy importante la compenetración entre el hombre y el ave; así como el gran empeño y dedicación por parte del cetrero. El número de personas que se dedica a ella es muy reducido, ya que se trata de una ocupación muy exigente. Como indican Ceballos y Justribó, en el año 2012 “Afecta a los 365 días del año. Es una de las razones principales que hacen de la Cetrería un modo de vida”. En ocasiones, también forman parte de la actividad especies equinas, caninas, e incluso se describe el empleo de hurones. No es un sistema para hacer grandes perchas, sino un sistema de caza selectivo, siendo de los más naturales que existen. No obstante, se nos plantea el tema como un reto, debido a la escasez de información escrita, puesto que estamos ante una tradición que se transmite principalmente de boca en boca. ● HISTORIA Los orígenes de la cetrería son muy antiguos, siendo una de las formas de caza más primitivas que viene practicando el ser humano; probablemente surgió en Asia durante el Paleolítico, concretamente en China, ya que existen diversos escritos e indicios arqueológicos, tales como pinturas rupestres y manuscritos, entre los cuales cabe destacar el libro chino Eyra
3 (datado unos 3000 años aC) una pintura egipcia conservada a dia de hoy en el Museo Británico en la que se representa dicha caza en el Nilo o un bajorelieve asirio (del siglo VIII aC) actualmente en el Louvre, y que muestra un cetrero con un halcón en el puño. A lo largo de toda la historia, se repite la datación escrita sobre la práctica de este tipo de arte. Además, hay constancia de que las aves cetreras han sido muy valoradas, como por ejemplo, en el antiguo Egipto (allí se conocía la cetrería desde el siglo XVI aC) y en donde se han hallado faraones con halcones momificados. En cuanto a la entrada de la cetrería en España, no se sabe exactamente cuándo ni quién la introdujo; pero lo que sí se conoce es que fue mediante dos vías. La primera fueron los pueblos germánicos junto con los visigodos que se basaban en el bajo vuelo con el empleo de rapaces nocturnas; y la segunda, fue con la invasión musulmana, que introdujeron los halcones (alto vuelo) y la utilización de la caperuza. En un primer momento esta práctica era un medio de subsistencia de las clases bajas para obtener alimento, pero con el tiempo se fue relegando a las clases altas y a la nobleza, que lo vieron como una forma exclusiva de cazar. En Europa, la época dorada de la cetrería acontece en la Edad Media (del siglo VI al XVI); en ella aparecen las primeras leyes en el “Traité de Fauconnerie” de los privilegios en la tenencia de rapaces dignas de su rango social: el águila para el Emperador, el gerifalte para los Reyes, el halcón peregrino para los Duques y el ratonero para la clase baja. Finalmente, con la aparición de las armas de fuego, la caza con aves cetreras entró en declive, quedando como una práctica relegada. Por ejemplo, en la Casa Real, destacaba la presencia de un cetrero mayor y un departamento de Real Volatería, continuando su legislación, más que por ser una práctica de caza (ya casi inexistente), por hacer de ello una tradición legislada. Pese a todo ello, los reductos cetreros fueron suficientes para mantener vivo este arte que tratamos, y a finales del siglo XIX se empiezan a formar clubes de caza. Cabe mencionar a Félix Rodríguez de La Fuente, que aparte de sembrar la semilla del ecologismo en nuestro país y concienciar a toda una generación, dedicó parte de su vida a retratar la cetrería; siendo el libro El arte de la cetrería, publicado en 1965, uno de los más empleados en la actualidad, para el cual se basó en El libro de la caza de las aves de Pero López de Ayala, escrito en el año 1386. En el año 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a esta actividad como Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI). Se
4 puede destacar que a diferencia de otras actividades también reconocidas, la cetrería es practicada en todo el mundo durante todo el año. Actualmente, en Europa se utilizan este tipo de aves, generalmente el halcón, para el control de plagas en los aeropuertos, ya que ni los rayos láser, ultrasonidos, trampas, pirotecnia, armas de fuego ni drones han conseguido ser tan efectivas como el empleo de aves entrenadas. Aunque la presencia de pájaros en un aeropuerto suene banal, una gaviota que choca con un avión volando a 900 km/h ocasiona una colisión de 25 toneladas de fuerza; por lo que son un problema y la cetrería es la solución más adecuada. No solo por la cantidad de presas que se cacen, sino también por el efecto repelente causado por la presencia del halcón. ● MODALIDADES Y AVES Se diferencian dos modalidades: el alto vuelo y el bajo vuelo. En el alto vuelo se utilizan halcones como el peregrino, gerifalte, sacre, borní, aplomado, cernícalo y esmerejón, así como sus posibles híbridos. Generalmente, estos solo cazan aves como perdices o patos. En el bajo vuelo se emplean azores, gavilanes, águilas, ratoneros, búhos reales y aguilillas de Harris. Por lo general, estas aves solo cazan conejos y liebres; aunque en ocasiones también se emplean para presas más pequeñas como gorriones o estorninos; y otras más grandes como corzo, lobo y zorro. En las próximas páginas nos centraremos en la modalidad de alto vuelo, concretamente en el uso del halcón peregrino; ya que nuestra intención es analizar al detalle esta antigua y tradicional simbiosis entre el hombre y el animal. Esta modalidad de alto vuelo se lleva a cabo en terrenos abiertos y limpios de árboles, debido a que el halcón debe volar bajo la tutorización del cetrero. La caza es muy especializada y se obtienen presas como palomas, patos, córvidos, perdices, etc. Se lleva a cabo de dos maneras: -Por altanería. En este caso salen del puño y toman altura antes de haber localizado las presas. Normalmente se cuenta con la colaboración de un perro de muestra, que tras la grita del cazador levantará la pieza y el ave atacará desde el aire. -De mano por mano. En este lance el ave de presa sale directamente del puño del cetrero a presa vista. Solo se considerará de alto vuelo si el encuentro rapaz-presa tiene lugar a una altura considerable, como se da en la caza de las cornejas y las gaviotas.
5 ● FALCO PEREGRINUS Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el estado de conservación del halcón peregrino se encuentra en la catalogación de preocupación menor (LC), aunque en el siglo pasado llegó a estar catalogada como especie en peligro de extinción (EN), debido al empleo de pesticidas, en especial del dicloro difenil tricloroetano (DDT). Se trata de un halcón grande con el dorso gris azulado, parte ventral blanca con motas negras, y la cabeza y sus características bigoteras son negras. Cera amarilla y garras negras. En cuanto al comportamiento, se trata de aves cosmopolitas, que pueden adoptar tanto costumbres migratorias como residentes. Se emparejan de por vida, y cuando migran vuelven a ocupar el nido que dejaron atrás el año anterior. Alcanzan su madurez sexual al año de vida, aunque no suelen reproducirse hasta su segundo o tercer año, realizándose la puesta en los meses de febrero y marzo (Hemisferio Norte). La puesta, según Monneret (2000), “suele estar formada por entre dos y cuatro huevos, a veces uno y muy rara vez cinco y hasta siete huevos”. Es común referirse a él como el animal más rápido del planeta, alcanzando en vuelo plano en torno a 100 km/h, no obstante, en picado supera los 320 km/h. Su carácter tranquilo y pacífico, junto con su alta velocidad en picado y que siempre traba o acuchilla en el aire a sus presas, lo convierten en el ave cetrera por excelencia en el alto vuelo. ● ENTRENAMIENTO El adiestramiento de un ave se divide en tres etapas: el amansamiento, en la cual el pájaro tendrá que acostumbre a la presencia humana y llegar a tolerarla; el desainado, que consiste en la pérdida de grasa del animal y, por último, el señoleramiento, es decir, la iniciación a la caza con ayuda de un señuelo. Clase: Aves Orden: Falconiformes Familia: Falconidae Género: Falco Especie: Falco peregrinus (T. 1771) Subespecies: alrededor de 19. -Península Ibérica: brookei -Islas Canarias: pelegrinoides Nombre Popular: Halcón peregrino
6 -Primera etapa: amansamiento Previamente a esta etapa, se habrá expuesto paulatinamente al ave a nuestra voz, y posteriormente a diversos ruidos. A la vez, se habrá ido acostumbrando al animal a las caricias, hasta que llegue un momento en el que no le inquieten, evitando tocar sus patas. Es en esta situación, previa al comienzo del entrenamiento como tal, donde nos topamos con los dos primeros agentes causantes de estrés. Por un lado, el sonido y por el otro los agentes mecánicos, aunque estos últimos no sean como se entienden generalmente, puesto que no nos referimos al efecto de un impacto, si no a un contacto físico, bien sea el rozar de una pluma o más adelante una caricia que causa un estrés de manejo. Mientras que el sonido, es un agente estresante de tipo estereotipado, el contacto físico es inespecífico, no obstante, ambos factores generan diestrés, altamente influidos por la experiencia previa del individuo, ya que nunca ha estado sometido a tan altos niveles de exposición de los mismos. Ambos agentes estresores producen estimulación por vía neural. No obstante, la exposición progresiva busca evitar la resolución de la misma mediante lucha-huida e intenta buscar que el organismo del ave sea sometido y derrotado. A lo largo de este primer proceso de adaptación, con cada estímulo al ave esta secretará hormona liberadora de hormona adrenocorticotropa (CRH), que provocará una liberación de hormona adrenocorticotropa (ACTH) y β-endorfinas. Ambas hormonas desencadenarán un incremento en los niveles de mineralo y glucocorticoides (corticosterona), lo que conlleva como consecuencia inmunosupresión, reabsorción de agua por el riñón y efectos antiarrítmicos y analgésicos. Al mismo tiempo tendrá lugar la secreción de las conocidas noradrenalina y adrenalina, y consecuentemente el estado de hipervigilancia y ansiedad. El halcón, que próximamente someteremos al entrenamiento, vive estos momentos con distintos tipos de respuesta. El primero de carácter agudo, en el que el pollo se prepara para huir/luchar, mediante el incremento de niveles glucémicos, tono muscular, sensibilidad, gasto cardíaco y poliglobulia; el segundo, a medio plazo, producirá gasto de proteínas y lípidos, falta de linfocitos y eosinófilos, gluconeogénesis e incremento de eritrocitos e irritabilidad; y finalmente, a largo plazo, si la exposición a estímulos siguiera creciendo y el ave no lo soportara, caería en el agotamiento y presentaría estrés crónico. El amansamiento comienza la primera noche, eligiéndose este momento del día ya que tal como nos señalaba Félix Rodríguez de la Fuente en el año 1986, “el sueño los tranquiliza y hace
7 perder su primitiva fiereza”. El objetivo a alcanzar es lograr que coma sobre nuestro puño. Una vez logrado que el pájaro coma de nuestro puño con confianza, volviendo otra vez a aprovechar el final del día, con un trozo de carne sobre nuestro puño, procederemos a tocar sus patas. Cuando el niego agache la cabeza con la intención de asestar el picotazo defensivo se encontrará con la comida; momento en el cual se ha de emitir un sonido característico. La privación sensorial que nos proporciona la caperuza, junto con el ayuno de la víspera, hará que el sonido se grabe en la mente del pájaro obteniendo el primer refuerzo positivo. Esta privación visual, sumada a que se recurre a la noche y se somete al ave a intensas veladas, a la vez que tiene una parte positiva también tiene sus desventajas. Como ventajas, se evita que el halcón pueda automutilarse y pase el tiempo intentando quitarse la caperuza, pihuelas, etc., debido al cansancio. Las veladas, a mayores, hacen que sea más fácil avanzar en su entrenamiento, porque “privado de la vista por la caperuza, no actúa en ningún sentido, ya que su cerebro óptico difícilmente reacciona si sus estímulos no le llegan por esta vía” (Rodríguez de La Fuente, 1986). Sin embargo, con estas prácticas, el halcón también es sometido a un notable estrés medioambiental, ya que se actúa sobre la luz y el cansancio (factor indirecto) alterando los ritmos circadianos, volviéndose a presentar la patología citada líneas más arriba; aunque en este caso se potenciará su efecto a medio plazo y se tendrá que cuidar de no provocar un estrés crónico, perdiendo su importancia el estrés agudo o a corto plazo. Al día siguiente se le desvela una vez más, y se pone carne entre los dedos emitiendo el sonido característico. Repitiendo esto mismo al tercer día, desde por la mañana, y realizándolo a cada hora que pase, siempre emitiendo el chasquido característico cuando se le dé de comer. Al cuarto día solo se le dará unas picadas por la mañana. Y por la noche se toma al pájaro y se pone un pedazo de carne bajo sus garras, emitiendo la señal. Cuando haya empezado a comer se retira por primera vez la caperuza, y cuando vaya por la mitad se le vuelve a encaperuzar. De esta manera, no relaciona la caperuza con la privación de comida. Al quinto día, se comienza a mover el puño con el ave sobre el mismo. Durante los diez/quince primeros días se va aumentando la intensidad con la que se mueve el puño. El hecho de mover el puño con el ave subido se nos presenta como un agente externo; estamos ante un desplazamiento pasivo, que se repetirá su presencia en el futuro, y de forma más potenciada, cuando se transporte en el coche. Dicho movimiento actúa a nivel del oído interno, ocasionando en un inicio la sintomatología propia del mareo, la cual se resuelve con somnolencia y apatía.
8 Una vez que el niego coma apaciguadamente, se procede a acostumbrarlo a saltar al puño. Se les ofrece comida primero desde corta distancia; y con el paso de los días aumenta la confianza y se puede ir aumentando la distancia; viéndose el ave obligada a volar hasta el puño a consecuencia del hambre. Cabe destacar que a lo largo de todo el proceso se mantiene al pupilo con hambre, sueño, así como en un estado de privación de movimientos amplios, y con presencia de otras especies animales: el hombre, y en ocasiones perros, caballos y/o hurones. Aquí detectamos finalmente, los últimos agentes externos y de estrés en la etapa del amansado. Los que más importancia cobran, a mayores de los antes descritos, son: -La interacción animal-hombre como fuente de estrés, concretamente la captura en estado de libertad, el transporte y el juego con la restricción alimentaria para conseguir que el ave relacione la presencia del cetrero con algo positivo. -La privación de movimiento como agente externo, puesto que los efectos del sedentarismo, aunque mitigados por el estado de subalimentación que evita la aparición de obesidad, produce atrofia muscular (de hecho, esta consecuencia más adelante se intenta solventar con la musculación) efectos negativos a nivel cardiovascular y pulmonar y estreñimiento, son importantes agentes externos a los que se somete el niego. -Segunda etapa: desainado Esta fase se basa en conseguir que el ave pierda grasa, entorno a un 10% de su peso de adulto, para asegurar que el hambre esté siempre presente. En este punto se ha de tener especial cuidado, ya que hay que ir haciéndole perder peso poco a poco. Si pierde mucho peso de golpe, pueden aparecer diversas repercusiones, desde el desequilibrio de su flora intestinal, hasta la pérdida de calidad de su plumaje, con la presencia de las llamadas bandas de estrés. Por lo general, a no ser que el halcón esté demasiado gordo, es de gran facilidad hacerle perder peso, no así ganarlo. A lo largo de la bibliografía revisada se recomienda encarecidamente el empleo de una báscula, y tener siempre en cuenta que el pecho ha de ser convexo, o “a la española” (en referencia a los petos de los tercios españoles). -Tercera fase: señoleramiento En esta fase, se ha de conseguir que el ave atrape un señuelo. Al principio con ayuda de