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Grandes tendencias comarcales en la evolución de la población gallega (de comienzos del XVII a mediados del XIX)

Saavedra Fernández, Pegerto

Abstract

Los trabajos de síntesis que, en la última década, se ocupan de describir y explicar la trayectoria de la población española de los siglos de la Edad Moderna insisten en los grandes contrastes que, al menos desde comienzos del XVII, se observan en este punto al comparar el interior peninsular, el área levantina y el litorial que va del Bidasoa al Miño. De acuerdo con este esquema, que en sus líneas fundamentales juzgamos aceptable, Galicia constituye en el aspecto demográfico una de las áreas más dináminas, pues entre 1591 y 1752 duplicaría con largueza su número de habitantes. Sin embargo, diversas investigaciones que abordan la evolución de la población de algunas comarcas gallegas permiten comprobar la existencia de movimientos bastante diferenciados, cuya representatividad geográfica —y demográfica— e intensidad no son por ahora suficientemente conocidas. A su estudio se dedican las páginas que siguen, en las que se expresan y comentan series de bautizados de la Galicia litoral e interior, con el propósito de aquilatar los contrastes que en la tendencia de la población hubo dentro del Reino y, de paso, evitar que se hagan extensibles a las siete provincias rasgos demográficos sólo predicables de comarcas concretas

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STVDIA HISTÓRICA. HISTORIA MODERNA, X-XI (1992-93) LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES EN LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN GALLEGA (DE COMIENZOS DEL XVII A MEDIADOS DEL XIX)* Pegerto Saavedra I. INTRODUCCIÓN Los trabajos de síntesis que, en la última década, se ocupan de describir y explicar la trayectoria de la población española de los siglos de la Edad Moderna insisten en los grandes contrastes que, al menos desde comienzos del XVII, se observan en este punto al comparar el interior peninsular, el área levantina y el litorial que va del Bidasoa al Miño1. De acuerdo con este esquema, que en sus líneas fundamentales juzgamos aceptable, Galicia constituye en el aspecto demográfico una de las áreas más dináminas, pues entre 1591 y 1752 duplicaría con largueza su número de habitantes. Sin embargo, diversas investigaciones que abordan la evolución de la población de algunas comarcas gallegas permiten comprobar la existencia de movimientos bastante diferenciados, cuya representatividad geográfica —y demográfica— e intensidad no son por ahora suficientemente conocidas2. A su estudio se dedican las páginas que siguen, en las que se expresan y comentan series de bautizados de la Galicia litoral e interior, con el propósito de aquilatar los contrastes que en la tendencia de la población hubo dentro del Reino y, de paso, evitar que se hagan extensibles a las siete provincias rasgos demográficos sólo predicables de comarcas concretas. * Este trabajo forma parte del proyecto de investigación «A xénese dos grandes desequilibrios internos en Galicia. Estudio comarcal da evolución e das densidades de poboación e dos cambios agrarios, ca. 1480-ca. 1480-ca. 1850», suvencionado por la Dirección Xeral de Ordenación Universitaria e Política Científica da Consellería de Educación da Xunta de Galicia (XUGA, 21 00 3A 90). 1. Cf., en especial, A. EIRAS ROEL (1990a) y J. M. PÉREZ GARCÍA (1988). 2. Síntesis, con los pertinentes matices, en A. EIRAS ROEL (1986 y 1990a); C. FERNÁNDEZ CORTIzo (1991); P. SAAVEDRA (1992b). 12 PEGERTO SAAVEDRA Queremos dejar claro, antes de nada, que este trabajo tiene unos objetivos limitados y que ha sido elaborado con procedimientos poco sofisticados, en comparación con los métodos que se van generalizando en demografía histórica. De lo que se trata, ante todo, es de mostrar, con la mayor contundencia que permitan los datos, Jas grandes tendencias comarcales de la trayectoria de la población gallega, sin pretender llegar, al menos por ahora, a la reconstrucción del número de habitantes década a década. Por las investigaciones realizadas hasta el presente sabemos de los contrastes entre concejos del litoral y del interior y de aquéllos entre sí, pero de las provincias de Betanzos, Coruña, Lugo, Ourense y Tui, en las que vivía en 1752 el 62 por cien de la población gallega, poco se sabe; a lo más, han sido estudiadas unas pocas comarcas cuya representatividad se desconoce, por tratarse de pequeños espacios roturados en medio de bosques extensos y enmarañados. Por otra parte, aun en el caso de las provincias mejor conocidas, la primera mitad del XIX ha recibido muy desigual atención, pues hay trabajos que llegan a 1860 en tanto otros no pasan de 1800. En esta tesitura, nuestra presente aportación quizá cubra satisfactoriamente algunos huecos; sólo de forma parcial otros; dejará varios rotos sin coser. Confío en que jóvenes investigadores, más animosos y menos escépticos que el autor de estas páginas, completen y corrijan los datos que ahora se ofrecen a la consideración del lector. Las fuentes de que nos servimos son los libros de bautizados de dos centenares largos de parroquias, aunque para la parte final del trabajo echaremos mano también de los censos de 1787 y 1860. El empleo del número de bautizados como indicador de la tendencia de la población goza de amplia aceptación en nuestro país, después de haber recurrido a él autorizados expertos y de haber proporcionado interesantes resultados en el terreno comparativo3. No ignoramos que ese procedimiento tampoco está exento de críticas y que los métodos de retroproyección puestos en vigor por E. A. Wrigley y R. S. Schofield son más recomendables, cuando los registros parroquiales conservados se consideren suficientemente representativos del conjunto de la población y tengan la necesaria continuidad y fiabilidad4. A respecto, quien conozca los archivos parroquiales de Galicia, y en particular las deficiencias que presentan los libros de difuntos, no albergará demasiadas esperanzas de la aplicación de la back projection, aunque nos alegraría que alguien nos demostrase que nuestro pesimismo es infundado. Pero, lo sea o no, el recurso al método de Wrigley y Schofield requiere un planificado y paciente trabajo de equipo, que debe empezar por la evaluación del peso demográfico de cada comarca y por el conocimiento del estado de conservación y grado de fiabilidad de cada uno de los 3.500 archivos parroquiales de las diversas diócesis. Pasará tiempo antes de que esto se lleve a término. Así que, a la vista de cuanto llevamos expuesto, debemos conformarnos con emplear las sumas decenales de bautizados como indicadores —reiteramos— 3. Vid., en particular, J. NADAL (1984); J. M. PÉREZ GARCÍA y M. ARDIT (1988); E. LLOPIS, et alii (1990); R. LANZA (1991); S. PIQUERO (1991). 4. En el num. 3-IX (1991) del boletín de la Asociación de Demografía Histórica aparecen varios trabajos (de M. ARDIT, de M. MACÍAS, de D. S. REHER) que aplican la back projection. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 13 simplemente de las tendencias de la población, siguiendo el ejemplo de muchos otros estudiosos. Para obtener, a partir de las medias de nacimientos, cifras de población habría que conocer, en cada momento, las tasas de natalidad, lo que a su vez requiere disponer de censos fiables, inexistentes para antes de 17525. Los estudios realizados hasta ahora revelan que el cociente bautismos/matrimonios era parecido en unas y otras comarcas, situándose entre 4 y 5. Osciló algo con el tiempo, según puede comprobarse en el caso de Mondoñedo: CUADRO 1 COCIENTE BAUTISMOS/MATRIMONIOS EN LA PROVINCIA DE MONDOÑEDO Años 1630-99 1700-49 1750-99 1800-29 Fuente: P. SAAVEDRA, 1. Economía, Bautismos 13.685 21.453 26.678 16.150 política y sociedad en 2. Matrimonios 2.977 4.955 5.738 3.366 Galicia: la provincia 1/2 4,6 4,33 4,65 4,8 de Mondoñedo, 1480-1830, Xunta de Galicia, 1985, p. 94. Se observa que entre el máximo y el mínimo las diferencias no son del 11 por cien, y tampoco puede deducirse sin más que los cocientes bajos coincidan con períodos depresivos. En otras zonas las diferencias son mayores: en la tierra de Castroverde se pasa de una media de 4,3 en la primera mitad del XVIII a 5,1 en 1800-49, pero el ascenso de la ilegitimidad da cuenta en buena medida de esta variación6. Aunque no por completo, las diferencias comarcales y temporales que se registran en el mencionado coeficiente se verían reducidas de tener en cuenta la ilegitimidad, la mayor o menor inestabilidad matrimonial y la desigual frecuentación de las segundas nupcias. En la diócesis de Lugo los recasamientos eran menos practicados que en otras partes de Galicia y la bastardía era más elevada, de ahí que la media bautismos/matrimonios sea también relativamente alta. No obstante, la tasa de natalidad osciló, a no dudarlo, más que el cociente nacimientos/bodas, en razón del papel desempeñado por el celibato y la emigración como reguladores demográficos, según han puesto de relieve en varios trabajos7. Los registros utilizados suman unas 700.000 partidas, y los vamos incorporando conforme adquieren una cierta fiabilidad, que nunca es total, pues rarísima vez se anotan los enterrados con bautismo de necesidad o «agua de socorro». En los cuadros puede verse, en cualquier caso, como hasta aproximarse el ecuador del XVII las cifras absolutas son escasas y, por lo mismo, los índices pueden contener sesgos. El argumento de la necesidad nos autoriza, de momento, a tomarlos 5. Una exposición actualizada de estos problemas en S. PIQUERO (1991: 66-78). 6. M. SOBRADO CORREA (1992). Otros ejemplos de parroquias de la montaña mindoniense en P. SAAVEDRA (1987). Para el Saines J. M. PÉREZ GARCÍA (1989). 7. Cf. J. M. PÉREZ GARCÍA (1979 y 1986); O. REY CASTELAO (1981 y 1984); H. RODRÍGUEZ FERREIRO (1982 y 1984); A. EIRAS ROEL (1990 a y b). Para Lugo, P. SAAVEDRA (1989b). 14 PEGERTO SAAVEDRA en cuenta, en espera de futuras investigaciones. Una parte fundamental del material empleado —el 45 por cien aproximado de las partidas— procede del trabajo personal de vaciado de archivos, comenzado en el curso 1975/76 y terminado —de momento— en 1991/92, y centrado en las diócesis de Lugo, Mondoñedo —que abarca buena parte de las antiguas provincias de Betanzos y Mondoñedo— y, con mucha menos intensidad, en la de Ourense. Hemos de advertir que a lo largo de esta docena y media de años de trabajo cambió la localización de varios fondos, consultados en su día en la feligresía de origen y hoy depositados, para fortuna de los investigadores, en los archivos diocesanos. El resto de las series proceden de trabajos publicados, de memorias de licenciatura inéditas8, y de otros trabajos en muy diferente grado de elaboración. A este respecto, debemos dejar constancia expresa de nuestro agradecimiento a los profesores Joan Carmona y Jaime García Lombardero que nos han facilitado diversas series de bautizados pertenecientes en su mayoría a las provincias de Santiago, Tui y Betanzos9. Nuestro sentimiento de gratitud lo hacemos también extensivo a varios alumnos de la especialidad de Historia Moderna, que a lo largo de los cursos 1987/88 a 1990/91 han dado sus primeros pasos en la investigación con fuentes primarias vaciando y elaborando series parroquiales. La representatividad de las series construidas, tanto territorial como referida de volumen de población, es desigual, en razón del número de bautizados que cada una tiene de promedio y también de la diferente homogeneidad geográfica de las zonas que cubren. Las parroquias de las provincias litorales las hemos agrupado en cuatro grandes conjuntos: la provincia de Mondoñedo (exceptuadas sus tierras interiores, con barbecho anual en 1752); las de Betanzos, Coruña y noreste de Santiago; la «tierra» de Santiago, en donde incluimos el valle del Ulla, concejos de A Maía y litoral del Barbanza al Saines, y la provincia de Tui. Los datos de Mondoñedo y de la «tierra» de Santiago son los más completos: los de Betanzos/Coruña y norte de Santiago no son muy abundantes, pero la concordancia de las diversas series parroquiales les otorga, pensamos, suficiente fiabilidad. En el caso de Tui, el índice general oculta contrastes en el movimiento del número de bautizados de algunas feligresías; estudios en curso permitirán, sin duda, profundizar en el conocimiento de esta interesante provincia. Para el interior construimos, en principio, cuatro grandes series: una para las montañas orientales, otra para las septentrionales —con parroquias de Lugo, Betanzos y Mondoñedo—, otra para los concejos vitícolas del sur de Lugo y otra para los territorios cercaleros no montañosos de esta provincia; dada la concordancia de los índices, elaboramos también uno de carácter general, que groso modo representa la tendencia de la Galicia interior. Finalmente, la provincia de Ourense y los núcleos urbanos sólo serán objeto de breves consideraciones, en el primer caso por la parvedad de datos disponibles y en el segundo por la escasa relevancia 8. Utilizamos las series de las memorias de licenciatura de D. BRAVO CORES (1978); E. BUGALLO (1979); A. COSTA RODIL (1981); R. FERREIRO (1981); O. PEDROÜZO (1981). 9. Cf. J. CARMONA (1990). Las series que utilizamos las hemos desagregado, para incorporarlas a sus comarcas respectivas. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 15 de las villas y ciudades gallegas, que en 1750 abarcaban no más del 5 por cien de la población total del Reino10. Veremos, al comentar la tendencia de cada serie, que los criterios de división «comarcal» que adoptamos no son caprichosos, y se basan tanto en lo que sabíamos a partir de diversos trabajos publicados como en las diversidades que en el terreno agrario presentaba la Galicia de mediados del XVffl. Algunas se ponen de relieve a partir de los datos del Catastro de Ensenada. CUADRO 2 DENSIDADES DE POBLACIÓN, TAMAÑO MEDIO DE LAS EXPLOTACIONES Y MEDIAS DE CABEZAS DE GANADO POR VECINO, EN 1752 Provincia Hbs/km.2 Ha. cultivadas/ Vacuno adulto/ Vacuno total/ Ovino y caprino/ Santiago Ourense Lugo Betanzos Tui Coruña Mondoñedo 58,9 38,1 27,6 39,8 100,0 52,8 38,6 vecino 1,22 1,85 2,31 1,44 0,56 1,70 1,36 vecino 1,81 1,61 3,00 2,66 0,98 2,79 2,51 vecino 2,94 2,67 5,44 4,84 1,71 4,39 4,23 vecino 10,52 8,55 15,52 9,56 3,91 15,32 7,27 Fuente: Arch. Histórico Nacional, Haciendo, legs. 7.440 y 7.441, y Arch. General de Simancas, DGR, 1.a R. Leg. 1.977. Los valores más diferentes son los de Lugo y Tui; la primera es una provincia poco poblada, con explotaciones medias de cerca de 2,5 ha y con una buena cabana ganadera; Tui es un hormiguero, en donde el hombre y el ganado compiten por el espacio. En el caso de Ourense, las cifras medias ocultan disparidades notables, entre comarcas vitícolas, muy pobladas, y comarcas de barbecho anual, más parecidas a Lugo. Los valores de Betanzos, Coruña y Mondoñedo son bastante homogéneos (la densidad de población de Coruña está inflada por el peso de la capital), en tanto en los de Santiago se deja sentir el peso del valle del Ulla, de A Maía y el litoral, zonas de intensa ocupación del terrazgo y a las que pertenece la muestra de parroquias aquí utilizada. Tal como declaramos atrás, los procedimientos empleados en la elaboración y presentación de los datos son muy simples. Agrupamos las series por grandes conjuntos territoriales y utilizamos cada registro a partir del momento en que lo estimamos mínimamente fiable. Con los valores medios decenales de las diversas parroquias se halla el índice correspondiente, sirviendo de base los datos de 1750-59. El índice general que resulta para cada gran circunscripción no es, por tanto, la media aritmética de los índices de las diversas parroquias de la muestra, sino del número de bautizados de todas ellas. Dado que tuvimos en cuenta criterios de homogeneidad geográfica y que en la Galicia rural no cabe distinguir 10. Cf. A. EIRAS ROEL (1988); J. CARMONA (1990). 16 PEGERTO SAAVEDRA entre localidades «grandes» y pequeñas —pues el núcleo de habitat es la aldea, y no la parroquia—, el procedimiento indicado para elaborar los índices nos pareció el más adecuado. La ponderación no debe establecerse entre las parroquias de cada comarca —pues no hay por qué otorgar el mismo peso a una feligresía con cuarenta vecinos y a otra con doscientos n—, pero sí entre las diferentes comarcas de Galicia para evitar que las zonas en las que se han vaciado más registros impongan su tendencia, aunque territorial y demográficamente sea minoritaria, al conjunto del Reino. II. LA TENDENCIA DE LA POBLACIÓN EN LAS PROVINCIAS LITORALES La Galicia que en 1752 desconocía el barbecho en la generalidad de sus labranzas es la que mayor número de investigaciones concentró hasta el presente, si bien hay provincias enteras —Betanzos, Coruña, Tui— que continúan casi huérfanas de estudios sobre la evolución de su población. Para esta Galicia, que según acabamos de ver presentaba a mediados del XVIII acusadas diferencias en el terreno demográfico y agrícola, hemos construido cuatro series de bautizados. a) La provincia de Mondoñedo La serie está formada por 21 parroquias de tamaño respetable, pues en 175059 tenían 33,25 bautizados de promedio y suponían un tercio aproximado de la población de la provincia, una vez excluidas las tierras interiores o de «montaña» —con barbecho anual a mediados del XVIII-— y las villas de Ribadeo y Viveiro. Empleamos, en cambio, el registro de Santiago de Mondoñedo, porque más del 50 por cien de los vecinos de esta feligresía residía en aldeas, distantes algunas de ellas hasta 4 kms. de la ciudad. Aunque buena parte de estos datos fueron dados a conocer por nosotros hace años12, la serie que ahora presentamos incorpora nuevas parroquias, como Galdo (con un buen archivo que comienza en la década de 1640, y un promedio de 57,4 bautizados en 1750-59), Trabada, Santo Tomás y San Xurxo de Lourenzá. Las cifras de bautizados e índices figuran en el cuadro siguiente: 11. Obviamente, cuando las series particulares concuerdan los resultados de aplicar uno u otro procedimiento apenas difieren. 12. P. SAAVEDRA (1985, 1987). LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 17 CUADRO 3 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN LA PROVINCIA DE MONDOÑEDO Años 1580-90 1590-99 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 Media anual de bautizados 13,1 12,8 51,0 43,8 62,2 116,4 190,4 212,6 201,8 424,3 471,4 476,2 581,1 542,6 572,7 593,1 642,3 698,4 716,6 733,5 769,8 786,6 767,6 697,2 721,5 683,6 538,8 Base 18,2 18,2 73,2 73,2 102,3 179,1 303,3 330,4 326,9 603,1 620,5 647,7 672,3 640,2 664,8 658,4 698,4 698,4 698,4 698,4 698,4 698,4 672,3 587,1 538,3 512,6 441,7 índice 72 70 70 60 61 65 63 64 62 70 76 74 86 85 86 90 92 100 103 105 110 113 114 119 134 133 122 Base decenio anterior — 97 100 86 102 107 97 102 97 113 109 97 116 99 101 105 102 109 103 102 105 103 101 104 113 99 92 Como ocurre con otras series, los datos anteriores a 1620 son escasamente representativos; los incluimos con la esperanza de que, cuando se disponga de más, se pueda reconstruir la tendencia de la población en las últimas décadas del XVI y primeras del XVTL La conclusión más relevante a que se llega, a partir de la observación de los índices posteriores a 1620, es que la población de las tierras mindonienses que en 1752 desconocían el barbecho experimentó un continuo y moderado crecimiento hasta llegar a la década de 1830. De todas formas, el siglo que va de 1620 a 1719 presenta menos uniformidad que el situado entre 1720 y 1829. En las décadas de 1640-49, 1660-69, 1690-99 y 1710-19 el número de bautizados nota un descenso por comparación al decenio anterior. El verdadero arranque del crecimiento demográfico ha de situarse en 1670-79, treinta o cuarenta años más tarde que en Santiago y Tui, en donde la primera fase de crecimiento es, en cambio, más corta. A partir de 1720-29 el número de bautizados 18 PEGERTO SAAVEDRA va en aumento todas las décadas, a un ritmo pausado, salvo en 1750-59 y, sobre todo, en 1820-29. El movimiento alcista se frena en 1830-39, para invertirse en 1840-49. En resumen: los índices de bautizados aumentaron un 26 por cien de 1640-59 a 1690-1709; un 20 de aquí a 1740-59; un 18 entre este veintenio y el de 1790-1809, y prácticamente otro tanto es de 1790-1809 a 1820-39, de manera que el primer tercio del siglo XIX se revela como una fase particularmente expansiva, al final de dos siglos de crecimiento. Nos parece, a la postre, que el «modelo» mindoniense se caracteriza por un continuo y al tiempo parsimonioso crecimiento del número de bautizados. La serie que ahora publicamos difiere un poco de la que hace tiempo dimos a conocer como representativa de toda la provincia; la razón está en que entonces incluíamos parroquias urbanas y de «montaña» —casos de Ribadeo y Muras— que registran un aumento espectacular del número de nacimientos entre 1780 y 1830-39, en tanto ahora atendemos sólo a la tierra que en 1750 no conocían el barbecho anual. De las causas que explican los elevados niveles de partida, el lento crecimiento sostenido hasta 1830 y del declive posterior, ya dimos razón en su momento y no estimamos necesario volver sobre ellas. b) Betanzos, Coruña y Noreste de Santiago Para esta zona disponemos de los datos de 30 parroquias, más pequeñas que en Mondoñedo, pues en 1750-59 la media de bautizados por feligresía era de 14,55. Dada la gran concordancia de las series de las diversas localidades las consideramos bien representativas de la tendencia del número de bautizados de municipios como Oroso, Arteixo, Culleredo, Cambre, Abegondo, Oza dos Ríos, Pontedeume, San Sadurniño, Ortigueira, Vilaboa... Los datos se exponen a continuación: LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 19 CUADRO 4 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN LAS PROVINCIAS DE BETANZOS, CORUÑA Y NORESTE DE SANTIAGO Años 1570-79 1580-89 1590-99 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 Media anual de bautizados 16,1 14,7 12,6 31,4 43,6 33,2 39,6 99,4 103,8 101,7 213,2 258,5 261,7 312,1 295,7 346,0 354,1 373,5 436,6 465,0 449,5 522,5 525,4 515,3 541,8 600,3 588,7 544,5 Base 31,5 31,5 31,5 59,5 59,5 66,9 75,5 169,5 183,6 181,7 303,8 352,3 394,6 406,5 406,5 411,1 411,1 425,8 436,6 436,6 425,8 419,4 408,6 408,6 408,6 383,0 371,1 356,4 índice 51 47 40 53 73 50 52 59 57 56 70 73 66 77 73 84 86 88 100 107 106 125 129 126 133 157 159 153 Base decenio anterior — 92 85 133 138 68 104 113 97 98 125 104 90 117 95 115 102 102 114 107 99 118 103 98 106 118 101 96 No es preciso recordar, como hicimos antes, el escaso valor de los datos de fines del XVI y primeros decenios del XVII. Si algún crédito merecen las cifras habría que concluir que se parte de niveles más bajos que en la provincia de Mondoñedo, y que la población de Betanzos-Coruña manifiesta una temprana tendencia al alza, a partir ya de la década de 1630. Tras el estancamiento de 1650-69, viene el verdadero despegue posterior a 1670 y frenado en 1690-99 y 1710-19. A partir de 1720 y hasta 1830-39 el crecimiento es prácticamente continuo —a lo sumo se registran breves estancamientos en 1770-79 y 1800-09— y más fuerte que en el caso mindoniense, en particular desde 178013. 13. Lo que cuadra con lo señalado por A. EIRAS (1990b) sobre la fuerte capacidad endógena de crecimiento que en 1787 manifestaba el modelo demográfico de Betanzos/Coruña. 26 PEGERTO SAAVEDRA que se constata antes de 1750 —o, mejor, de 1780— y, en contrapartida, el mayor dinamismo de la fase 1780-1830. El índice de 1740-59 supera en un 21 por cien al de 1690-1709; el de 1790-1809 está un 22 por cien por encima del de mediados de XVIII —gracias a las ganancias de 1780-99—; y el de 1820-39 aventaja en un 38 por cien al de 1790-1809. No es preciso insistir en que tal comportamiento se corresponde con cambios agrarios tardíos, relacionados con la extensión del cultivo de la patata en la segunda mitad del XVIII; aunque tampoco debemos olvidar que el sistema de cultivos no permaneció por completo estancado hasta la llegada de la «bella americana», sobre todo en los valles abrigados, en donde se documenta la introducción del maíz al menos desde 1690, así como un avance de plantas forrajeras, en particular los nabos. Estas variaciones locales son en parte responsables del crecimiento anterior a 1750, significativo en algunas parroquias. b) Las montañas septentrionales Para esta comarca, formada por concejos de las antiguas provincias de Lugo, Mondoñedo y Betanzos (concejos de Aranga, Monfero, Muras, Xermade), hemos elaborado una serie con los registros de seis parroquias, algunas de gran tamaño —casos de Muras y Santa María y San Pedro de Xestoso—. Aunque los valores absolutos de bautizados son bajos, los consideramos representativos de la tendencia demográfica de estas montañas, poco pobladas, que dividen la Terra Cha de las tierras en las que se deja sentir la influencia de la costa. En las montañas septentrionales la actividad agropecuaria se caracterizaba por el papel fundamental que tenía el vacuno en la economía campesina, muy superior al que le correspondía en las montañas orientales, según se comprueba estudiando las medias de cabezas por vecino y la relación entre producto bruto agrario y producto bruto pecuario. El tamaño de los hogares en 1860 permite ver que las estructuras familiares eran también distintas. La serie de esta comarca figura a continuación: LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 27 CUADRO 8 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN LAS MONTAÑAS SEPTENTRIONALES Años 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 Media anual de bautizados 7,4 8,8 45,7 58,2 56,0 46,9 60,9 76,5 84,0 91,2 86,8 96,2 86,7 85,6 114,6 130,8 117,9 138,4 151,7 168,9 164,7 178,8 119,2 109,8 Base 12,0 12,0 50,8 61,8 61,8 61,8 79,8 114,6 114,6 114,6 114,6 96,6 96,6 96,6 114,6 114,6 114,6 114,6 114,6 114,6 114,6 103,6 64,8 64,8 índice 62 73 90 94 91 76 76 67 73 80 76 100 90 89 100 114 103 121 132 147 144 173 184 169 Base decenio anterior — 118 123 104 97 84 100 88 109 110 95 132 90 99 112 114 90 117 109 111 98 120 106 92 A primera vista, las diferencias que existían en los fundamentos de la economía campesina de las montañas orientales y septentrionales, a las que acabamos de aludir, no se notan demasiado en la tendencia de los índices. En el cuadro se aprecian los elevados niveles de mediados del XVII, una ligera inflexión en la segunda mitad de esta centuria, superada antes de 1750, y un fuerte crecimiento desde 1780. Queda patente, sin embargo, que la expansión iniciada en la década de 1780-89 es considerablemente más intensa y sostenida que en las montañas orientales: el índice de 1790-1809 aventaja en un 48 por cien el de 1740-59; y el de 1820-39 en un 28 por cien al de fines de XVIII y principios del XIX. El tirón decisivo de los índices se sitúa en 1780-1809 y 1820-39. El retroceso de 1840-49 es importante, pero la media de bautizados se mantiene más alta que en ninguna otra comarca. A juzgar por los índices que se alcanzan en 1820-39, muy superiores a los de cualquier otra comarca sea costera o interior, hemos de colegir que la extensión del cultivo de la patata, acompañada de la ampliación de la superficie cultivada, provocó en las montañas septentrionales, en el ámbito demográfico, los efectos 28 PEGERTO SAAVEDRA más espectaculares. Eran éstas unas tierras en las que, antes de la generalización del tubérculo americano, poco más se cultivaba que algo de centeno avenoso, que no llegaba para todo el año: «hay en ella algunos ganados de bois e vacas, e cabras e ovejas y puercos y yeguas. Labran pan de centeno e avena e poco trigo, que no le gasta para sustentarse, sino fuera por el ganado que crían, e del sacan para comprar pan», deponían en 1597 los vecinos del «partido» de Muras. Esta situación no parece haber cambiado radicalmente hasta pasado el ecuador del XVIII y, entonces, una organización agraria que no entorpecía demasiado la iniciativa de cada campesino —muchas parcelas estaban «cercadas de sobre sí»— y unas prácticas hereditarias que no restringían tanto la nupcialidad como en buena parte de la provincia de Lugo fueron circunstancias que posibilitaron ese singular crecimiento que reflejan los índices. c) El centro de la provincia lucense Nos referimos en realidad a toda la antigua provincia, exceptuados sus rebordes montañosos y las parroquias vitícolas del sur. La serie incorpora los datos de 34 parroquias, repartidas a lo largo y ancho de la geografía provincial: desde Villalba y Meira hasta las tierras cerealeras de Chantada; desde Neira de Xusá y A Proba de Brollón hasta Deza. Se trata de feligresías muy pequeñas —con 10 bautismos de promedio en 1750-59—, como lo era la mayoría de las de la diócesis lucense, en la que un rector tenía a su cargo hasta tres y cuatro. El que ora exista un mismo libro para la parroquia principal y los anexos, ora libros distintos, y las deficiencias de muchos registros hacen particularmente dificultosa la reunión de datos mínimamente representativos. A pesar de todo, dada la gran concordancia de las series particulares, estimamos que los índices reflejan con fidelidad la tendencia del número de bautizados de la antigua provincia de Lugo, cuyos límites no diferían demasiado de los de la diócesis actual y cuyas estructuras familiares presentaban, por comparación a las otras provincias gallegas, rasgos particulares20. 20. Las pruebas en P. SAAVEDRA (1989b). LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 29 CUADRO 9 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN EL CENTRO DE LA PROVINCIA DE LUGO Años 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 Media anual de bautizados 13,0 14,5 38,0 36,4 46,0 29,1 95,5 137,3 205,5 239,5 278,7 269,4 280,3 285,3 307,9 337,3 327,7 321,5 381,9 399,1 396,0 464,2 530,0 539,2 521,1 Base 14,2 14,2 48,0 48,0 68,1 39,8 130,9 82,9 266,2 318,1 318,1 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 337,3 índice 92 102 79 76 68 73 73 75 77 75 88 80 83 85 92 100 97 95 113 118 117 138 157 160 154 Base decenio anterior — 111 77 96 89 107 100 103 103 97 117 91 104 102 108 109 97 98 119 104 99 118 114 102 96 Pocos comentarios precisa la serie, pues se asemeja mucho a las construidas para las zonas montañosas, y en especial a la procedente de las montañas orientales. En todo caso, si prescindimos de los menguados datos de 1600-59, hay que reparar en un ligero crecimiento, no despreciable, antes de 1750-59 (la expansión tiene lugar en realidad desde 1690-99). Advertido esto, sólo queda insistir en que la etapa de mayor impulso comienza en 1780 y llega a 1830-39; aunque el decenio de 1840-49 registra una caída del número de bautizados, los niveles superan en más de un 50 por cien a los de mediados del XVIII. Reiteremos que la concordancia con la serie de las montañas orientales, a partir de 1680, es completa, en razón sin duda de las semejanzas que había en el sistema agrario, en las estructuras familiares y en las prácticas hereditarias. 30 PEGERTO SAAVEDRA d) Los concejos vitícolas del sur de Lugo Contamos, en este caso, con los datos de 17 parroquias de los munipios de Carballedo, Chantada, Quiroga, Ribas de Sil, Monforte, Saviñao y Sober. Exceptuando algunas feligresías de Quiroga, se trata de pequeñas circunscripciones, típicas de la diócesis de Lugo, según indicamos antes. Véanse las cifras: CUADRO 10 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN LAS PARROQUIAS VITÍCOLAS DEL SUR DE LUGO Años Media anual de Base índice Base decenio bautizados anterior 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 — 18,4 18,0 26,0 31,0 71,6 63,0 69,0 70,6 125,8 154,4 164,6 197,8 196,2 188,9 220,9 217,1 222,3 255,6 259,7 244,8 251,9 320,2 286,9 264,6 — 23,6 23,6 41,2 41,2 84,9 84,9 87,8 87,8 146,1 185,0 202,8 220,9 220,9 220,9 220,9 220,9 220,9 220,9 220,9 220,9 197,9 197,9 197,9 192,5 — 78 76 63 75 84 74 79 80 86 83 81 90 89 86 100 98 101 116 118 111 127 162 145 137 — — 97 83 119 112 88 107 101 108 97 98 111 99 97 116 98 103 115 102 94 114 128 90 94 Resulta patente que no hay apenas divergencia con las dos series comentadas últimamente. Con anterioridad a 1750 se aprecia un crecimiento que no es muy intenso, pero tampoco despreciable. La fase de mayor expansión comienza, también aquí, en la década de 1780 y culmina en 1820-29. El retroceso de los índices en 1830-49 es, no obstante, más acusado que en las comarcas montañosas o en el centro de la provincia lucense. Para explicar una evolución tan semejante a la de las comarcas cerealeras ha de repararse en que la viticultura no era, en el sur de Lugo, un monocultivo. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 31 Al lado del vino, el campesino producía castañas y cereales, en desiguales proporciones según las parroquias. Hasta mediados del XVIII la expansión de la superficie cultivada y la introducción de cereales de primavera en algunas labranzas localizadas permitieron un cierto crecimiento demográfico. Pero detrás de la gran fase expansiva que va de 1780 a 1829 no hay que buscar un aumento de la producción de vino: los cultivos que permiten el ascenso de los índices de bautizados son el máiz, la patata, cuando no el centeno sembrado en rozas o en terrenos recién roturados21. e) Una ojeada de conjunto a la Galicia interior A la vista de la gran concordancia que se observa en las cuatro series que elaboramos para la provincia de Lugo y zonas montañosas de Betanzos y Mondoñedo, podemos agrupar los datos de las 71 parroquias y elaborar un índice que juzgamos representativo no sólo de las tierras lucenses y montañas septentrionales, sino también, por lo que luego diremos, buena parte de Ourense. Véanse los datos en el cuadro siguiente. CUADRO 11 TENDENCIA DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN LA GALICIA INTERIOR Años 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 Media anual de bautizados 32,0 60,5 77,8 156,9 177,4 227,5 258,3 360,0 505,5 592,9 706,1 718,5 787,1 772,7 785,4 904,1 891,3 883,2 1.036,9 1.073,5 1.065,0 1.185,8 1.390,2 1.292,8 1.217,5 Base 33,0 68,6 100,3 191,4 222,5 268,0 339,2 448,9 667,1 777,3 830,2 886,0 886,1 886,1 877,6 904,1 895,6 895,6 904,1 895,6 895,6 872,6 861,6 822,8 806,4 índice 97 88 78 82 80 85 76 80 76 76 85 81 89 87 89 100 100 99 115 120 119 136 161 157 151 Base decenio anterior — 91 89 105 98 106 89 105 95 100 112 95 110 98 102 112 100 99 116 104 99 114 118 98 96 21. P. SAAVEDRA (1992a). 32 PEGERTO SAAVEDRA Si los índices de comienzos del XVII han de tomarse con reserva, porque se sustentan en valores absolutos muy reducidos, a partir de mediados de esa centuria los datos nos ofrecen muchas garantías y ponen de manifiesto una tendencia que se caracteriza por el estancamiento antes de 1700; por un ligero crecimiento hasta mediados del xviii —del 17 por cien entre 1690-1709 y 1740-59— y por una fuerte expansión desde 1780 a 1829. En definitiva, la población de la Galicia interior crece menos que la del litoral antes de 1750, y más desde 1780. Pero los movimientos demográficos de las provincias litorales y de las tierras en las que en 1750 regía el barbecho anual tampoco son opuestos: lo que hay son diferencias de grado, pues antes de 1750 los índices tienden al alza en todas las comarcas y desde 1780 también, salvo en parte de la provincia de Santiago y parroquias de monocultivo vitícola. IV. A MODO DE SÍNTESIS: LA TENDENCIA DE LA POBLACIÓN GALLEGA Hasta aquí nos hemos ocupado de desvelar y explicar algunas de las grandes tendencias comarcales que caracterizan la evolución de la población gallega desde principios del XVII a mediados del XIX. Pudimos comprobar como cada una de las cinco grandes series —cuatro para las provincias litorales y una para el interior— presentaba perfiles particulares, lo que complica los intentos de síntesis. Estos, además, se ven dificultados por la escasez de datos representativos sobre la provincia de Ourense y, en mucha menor medida, sobre los núcleos urbanos. Pero aún así nos parece que no debemos renunciar al ensayo de la construcción de un índice que refleje, aunque sea de una forma tosca y aproximada, la tendencia de la población gallega. El caso orensano merece algunos comentarios. Esta provincia, en la que en 1750 vivía el 22 por cien de la población de Galicia, ofrece al investigador en demografía e historia agraria una diversidad mucho mayor que la que puede hallarse en las tierras lucenses22. En muchas de sus aldeas el barbecho estaba generalizado a mediados del XVIII; pero en otras, situadas en sus numerosos valles fluviales, primero el mijo y luego el maíz habían enriquecido considerablemente el sistema agrario. Finalmente, la viticultura era ocupación total o parcial de cerca de un tercio de los campesinos. En relación con estas diversidades de carácter agrario estimamos que se pueden distinguir al menos tres tendencias en la evolución del número de bautizados de la provincia orensana. La primera, geográfica y quizá demográficamente mayoritaria, es la de las parroquias que en 1750 no habían superado el cultivo de año y vez en buena parte de sus labranzas. En este caso los índices presentan bastantes semejanzas con los de la provincia lucense, según puede verse en el cuadro siguiente, elaborado con datos de 7 parroquias de la comarca de A Limia23. 22. Sobre el sistema agrario, A. BouHlER (1979). 23. Según datos de R. FERREIRO (1981) y de un trabajo inédito de C. TAÍN CARRIL. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 33 CUADRO 12 INDICE DEL NÚMERO DE BAUTIZADOS EN A LIMIA Años 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 índice 78 91 113 102 86 89 104 81 102 100 Años 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 índice 90 100 128 105 125 138 133 155 164 163 171 La pequenez de la muestra —una media de 71,1 bautizados al año en 175059— explica quizá las bruscas fluctuaciones de los índices durante algunos decenios. Pero los altos niveles del XVII —superiores a los que encontramos en Lugo— y el fuerte crecimiento posterior a 1780, y que en este caso llega a 1840-49, se perciben con claridad. Otra tendencia, que en principio juzgamos muy minoritaria, es la de algunas parroquias de monocultivo vitícola, que a finales del XVI presentan niveles de bautizados iguales o superiores a los del XVïïI, y que tanto en esta centuria como en la primera mitad del XIX no dan muestras de reactivación, lo que ha de relacionarse, según expusimos en otro lugar, con la propia naturaleza y coyuntura de la economía vitícola24. Finalmente, aquellas parroquias, unas vitícolas y otras no, que conocieron primero una expansión del mijo y luego del maíz, registran un fuerte crecimiento desde fines del XVII hasta 1830-39 (ejemplos de Carballeda de Avia, San Cristóbal de Cea...), aunque en estos casos se pueden hacer distingos en el ritmo y la intensidad (zonas en las que el maíz se generaliza antes de 1740; otras en que lo hace desde la crisis de 1768 ss.). En alguna manera, esta tendencia y la de las tierras de monocultivo vitícola tienden a contrapesarse. De los núcleos urbanos sólo comentaremos que su evolución fue muy diferente desde la década de 1590 a finales del Antiguo Régimen. La comparación entre las cifras de vecinos que proporcionan los expedientes de Hacienda y el Catastro de Ensenada y en ciertos casos el recurso a los registros parroquiales permiten ver suertes muy variadas. Algunos florecientes núcleos pesqueros del litoral atlántico pierden vecinos desde 1590 a 1750: Pontevedra pasa de 1.500 a 1.315 (y deja de ser un pueblo de «mareantes»); en Noia el índice de bautizados de mediados del XVIII está en 50, por comparación a 1550. Hubo asimismo ciudades y villas del interior que perdieron población: Ourense tenía unos 925 fuegos en 1597, y sólo 713 en la época del Catastro; Verín pasó de 24. Cf. P. SAAVEDRA (1992a). 34 PEGERTO SAAVEDRA unos 310 vecinos a 134 (y de una media de 36 bautizados en el primer tercio del XVII, a tan sólo 19 en 1740-59). Parece, en definitiva, que algunos núcleos urbanos dedicados a la actividad pesquera o que dependían de la economía vitícola notan una considerable decadencia entre la segunda mitad del XVI y mediados del XVIII25. En cambio, las ciudades y villas situadas en comarcas agrarias no vitícolas experimentaron desde fines del XVI un fuerte crecimiento: Mondoñedo y Santiago duplican con largueza su número de habitantes entre 1590-97 y 1752, y Lugo pasa de 444 vecinos a unos 700. Hay por tanto una cierta concordancia, en estos casos, entre la tendencia demográfica del mundo urbano y la del entorno rural. Y no podía ser de otra forma, dadas las características socioeconómicas de las ciudades gallegas: concentran a cada paso más rentistas, grupos éstos que sostienen una demanda que da trabajo a diversos sectores artesanales, que emplean un numeroso servicio doméstico y que alimentan a los pobres ostiatim y vergonzantes. Un mundo rural a cada paso más poblado genera rentas voluminosas con las que se sostienen los viejos y nuevos ricos, y refuerza también una demanda de artículos a la que responden diversos gremios. Pero ya advertimos atrás que el peso de la población urbana era irrelevante en Galicia, al menos a mediados del XVIII —no tanto quizá en el XVI—, y podemos prescindir de ella a la hora de elaborar un índice que refleje la tendencia del número de bautizados del Reino. A este respecto es preciso establecer algún tipo de ponderación de manera que aquellas zonas que, circunstancialmente, se hallan más investigadas —casos de Mondoñedo y de la «tierra» de Santiago— no acaben sesgando los valores globales. Con el fin de evitar, al menos en parte, esos sesgos hemos elaborado cuatro índices generales, que pueden observarse en el cuadro 13, al lado de los de las cinco grandes comarcas ya estudiadas. El índice de la columna I es la simple media aritmética de los valores de Mondoñedo, Coruña/Betanzos y noreste de Santiago, «tierra» de Santiago, Tui y Galicia interior; el de la columna II reflejaría la evolución de un 70 por cien de la población gallega, una vez exceptuada la correspondiente a la provincia de Ourense y un 25 por cien de la de Santiago (cuya tendencia no será asimilable a la del Ulla, A Maía y litoral del Barbanza al Saines). De acuerdo con esto, la serie de Mondoñedo representaría el 7,5 por cien de la población; la de Coruña/Betanzos y noreste de Santiago el 14,5; la de la «tierra» de Santiago el 33, la de Tui el 18 y la de la Galicia interior el 27 por cien. En la columna III se parte del supuesto de que la provincia de Ourense tendría, predominantemente, una evolución semejante a la de Lugo, con lo cual la serie de la Galicia interior correspondería a la tendencia de un 40 por cien de la población de Galicia (porcentaje que en 1750 representan Lugo, Ourense y partes altas de Mondoñedo y Betanzos); la de Tui reflejaría la tendencia de un 12,7 por cien, la de Mondoñedo la de un 5 por cien, la de Betanzos/Coruña y el noreste de Santiago la de un 10 por cien, y la de la tierra de Santiago la del 32 por cien restante. 25. Cf. P. SAAVEDRA (1992b). LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 35 Por fin, en la columna iv el peso de la «tierra» de Santiago se reduce al 23,8 por cien y el de Betanzos/Coruña y noreste de Santiago aumenta al 18,5 por cien, en la hipótesis de que una cuarta parte de la población de la provincia compostelana registrase una tendencia más parecida a la de las marinas betanceiras que a la del valle del Ulla y A Maía26. Es ocioso advertir, en todo caso, que no pretendemos otra cosa que elaborar un índice aproximativo de la evolución de la población del Reino. El lector advertirá que las fuentes con que contamos no permiten, de momento, otros alardes. Ir más allá supondría cruzar la raya que separa las hipótesis mínimamente razonables de divagaciones tan ingeniosas como inadmisibles. CUADRO 13 INDICE DE BAUTIZADOS DE LAS DIVERSAS COMARCAS Y DE TODA GALICIA Galicia Mondoñedo Coruña/ «Tierra» Tui Interior I II III IV Betanzos de Santiago 1600-09 1610-19 1620-29 1630-39 1640-49 1650-59 1660-69 1670-79 1680-89 1690-99 1700-09 1710-19 1720-29 1730-39 1740-49 1750-59 1760-69 1770-79 1780-89 1790-99 1800-09 1810-19 1820-29 1830-39 1840-49 70 60 61 65 63 64 62 70 76 74 86 85 86 90 92 100 103 105 110 113 114 119 134 133 122 53 73 50 52 59 57 56 70 73 66 77 73 84 86 88 100 107 106 125 129 126 133 157 159 153 29 38 39 39 53 54 58 74 74 71 88 92 100 102 97 100 104 96 98 97 99 90 111 101 99 70 66 65 69 85 83 84 97 90 87 97 89 98 101 103 100 106 104 115 112 117 121 141 126 131 97 88 78 82 80 85 76 80 76 76 85 81 89 87 89 100 100 99 115 120 119 136 161 157 151 64 65 59 61 68 69 67 78 78 75 87 84 91 93 94 100 104 102 113 114 115 120 141 135 131 61 63 57 60 68 69 68 79 77 75 87 85 93 95 94 100 104 100 110 112 113 116 138 131 128 66 66 60 63 69 71 69 79 77 75 87 85 93 94 93 100 103 100 110 112 113 118 141 134 130 68 69 61 64 69 71 68 78 77 74 86 83 92 92 93 100 103 101 113 115 115 122 144 139 135 Resulta patente la concordancia fundamental de los índices generales de las columnas I a IV, cualquiera que haya sido el procedimiento para elaborar cada 26. Los diversos cálculos están hechos a partir de la población que en 1752 tenía cada provincia. 42 PEGERTO SAAVEDRA CUADRO 17 ALGUNOS CONTRASTES ENTRE LA POBLACIÓN DE LAS PROVINCIAS GALLEGAS EN 1860 Relaciones de masculinidad 0-15 16-25 26-40 41-50 50 y más % Casados y viudos post. 16 años % Casadas y viudas post. 16 años Casadas/viudas Población 0-15/hogar Hbs./hogar Pontevedra* 101 63 64 66 67 73 66,00 52,70 1,36 1,22 4,02 A Coruña 101 68 73 72 74 75 61,10 53,80 3,00 1,50 4,63 Ourense 102 75 84 85 92 99 59,00 56,50 3,42 1,31 4,15 Lugo** 104 77 84 86 92 100 53,40 50,60 3,46 1,68 5,26 * Excluido el partido de Lalín. ** Excluidos los partidos de Mondoñedo, Ribadeo y Viveiro. Pontevedra ofrece los mayores índices de emigración, Coruña ocupa un lugar intermedio, y en Lugo y Ourense el fenómeno migratorio es menos acusado, si bien comienza a afectar intensamente a la población joven: las distancias entre los valores del tramo 16-25 de las diversas provincias son mucho menores que las correspondientes a 41 y más años. Adviértase, asimismo, como la emigración de varones de más de 50 años es parecida en Coruña y Pontevedra, pero en los tramos más jóvenes es menor en Coruña, lo que ha de relacionarse con la expansión de los índices de bautizados de 1830-39, que veíamos en la serie de Betanzos, Coruña y norte de Santiago. Los datos globales de cada provincia ocultan, con todo, notables diferencias entre sus respectivos partidos y aun entre los municipios de un mismo partido. Para comprobarlo estudiamos las relaciones de masculinidad por grupos de edades, entre los 16 y los 60 años, en cada uno de los 333 concejos de Galicia, y también la media de habitantes por hogar. Los territorios de la vieja provincia lucense —exceptuados, por tanto, los partidos de la antigua provincia de Montoñedo— son los que presentan una mayor homogeneidad: las familias superan en general el promedio de 5 personas, y las relaciones de masculinidad entre 16 y 60 años suelen situarse por encima de 85; en las edades jóvenes —de 21 a 25 años— son más bajas, síntoma de una creciente emigración, pero están lejos de los niveles que se encuentran en los partidos del litoral. En las tablas mapas es posible ver los oportunos matices, por lo que no nos detendremos en su comentario. En lo que toca a la proporción habitantes de cada sexo por grupos de edad, Ourense tiene muchas semejanzas con Lugo, pero su homogeneidad territorial no es tan grande: en algunos casos, las relaciones de masculinidad entre 16-60 años caen por debajo de 70 (Esgos, Entrimo, Parada de Sil, Río, A Mezquita, Laza), y observando el grupo de 21 a 25 años se ve igualmente municipios con LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 43 fuerte emigración masculina. En el tamaño de los hogares, Ourense se diferencia rotundamente de Lugo. En los partidos de la antigua provincia mindoniense y en Pontevedra y Coruña las cosas cambian. En todos los concejos de Ribadeo, Mondoñedo y Viveiro las relaciones de masculinidad para 16-60 años están por debajo de 80, y hasta de 60 en algunos casos; en el grupo de 21 a 25 años pueden caer por debajo de 50 (Alfoz, Foz, Valadouro, Riobarba) e incluso de 40 (Barreiros, Ourol, Viveiro...). El tamaño medio de los hogares queda a media distancia del de Lugo33. En Coruña hay importantes diferencias internas: relaciones de masculinidad muy bajas en los concejos de la costa atlántica (en el partido de Corcubión, en algunos municipios de Carballo, de Muros y Noia), en el partido de Ortigueira, en los concejos de A Maía y entorno de Santiago. Las relaciones de masculinidad, tanto generales —para la población de 16 a 60 años— como para el grupo de 21 a 25, son más altas en las marinas de Betanzos y Pontedeume, y en concejos que —también por el tamaño de los hogares— se parecen a los de Lugo: es el caso de buena parte de los municipios de Arzúa y de algunos de Betanzos y Ordes. Finalmente Pontevedra es la provincia con mayores cotas de emigración masculina, pero presenta interesantes diferencias entre unos y otros municipios. La tierra de Deza se asemeja a Lugo por el tamaño medio de los hogares y la relativamente baja emigración masculina; en el extremo opuesto aparecen concejos con relaciones de masculinidad para 16-60 años inferiores a 60 y excepcionalmente a 50: Poio, Lama, Pazos de Borbén, Soutomaior, Oia, Rosal, Cambpo, Morana, Portas, Saiar, Baiona, Gondomar, Oia, Rosal, Campo, Morana, Portas, Saiar, Baiona, Gondomar, Nigrán. La emigración en edades jóvenes suele ser muy intensa, sin embargo hay algunos casos significativos en que notó una disminución: en A Cañiza, Covelo, Crecente, Lama y Pontecaldelas las relaciones de masculinidad más bajas no están antes de los 40 años sino después. Explicar satisfactoriamente estas interesantes diversidades requeriría hacer un estudio evolutivo de la población concejo a concejo, entre 1750-87 y 1860, lo que ahora, como ya indicamos, cae fuera de nuestras posibilidades34. Insistimos, no obstante, en que las tablas y mapas permiten observar la serie de matices que se encuentran en las relaciones de masculinidad y en el tamaño de los grupos doméstico, punto éste que ya comentamos in extenso en otros lugares35. Según veíamos atrás, entre 1787 y 1860 los niveles de celibato masculino y femenino aumentaron en toda Galicia. Pero si observamos de nuevo los datos del 33. Comentarios más detenidos sobre la provincia de Mondoñedo, comparando los censos y vecindarios de 1752, 1768, 1787 y 1857-60 en P. SAAVEDRA (1989a). 34. Para el estudio de municipios concretos cuya evolución demográfica y ritmos migratorios son desiguales, vid. J. M. PÉREZ GARCÍA (1989), y O. REY CASTELAO - R. TURNES MEJUTO (1989). Para un estado de la cuestión A. EIRAS RoEL, editor (1991), con la bibliografía que cita, así como los núms. 4 a 7 de la Revista da Comisión Galega do Quinto Centenario, en los que se publicaron las comunicaciones al Coloquio sobre emigración celebrado en 1989 en Poio, y organizado por el profesor A. EIRAS ROEL. 35. P. SAAVEDRA (1992b), para 1860 y con indicaciones puntuales para 1752. Esperamos con interés la publicación de la tesis de I. DuBERT (1990), que contiene un detallado estudio del tamaño y composición familiar de los grupos domésticos a mediados del XVIII. 44 PEGERTO SAAVEDRA cuadro 17 comprobaremos que los porcentajes de casados y viudos de ambos sexos de 16 años en adelante no son necesariamente más elevados en la provincia de menor emigración. En Pontevedra, el alto porcentaje de hombres casados se debe a que muchos solteros emigraron, cosa que hicieron también al menos el 12 por cien de los casados. Realmente si el 52,7 por cien de las mujeres de más de 16 años están casadas o viudas, el marido presente lo tiene sólo el 34,7 por cien, debido a la ausencia de casados y a la abundancia de viudas. En Coruña la situación no es tan grave, aunque hay un 6 por cien de casados fuera, de forma que el porcentaje de mujeres que viven con el marido se reduce al 38. En Ourense es en donde mayores tasas de nupcialidad femenina se registran, en razón de que las prácticas hereditarias no entorpecían el casamiento; un 3,3 por cien de los casados se halla fuera. Por fin, la vieja provincia lucense es la que menor emigración presenta y también la que tiene un mayor celibato de ambos sexos, en especial entre los varones. Detrás de unas relaciones de masculinidad muy semejantes entre Lugo y Ourense se escondían estructuras familiares que poco tenían en común. Esta serie de consideraciones y comparaciones nos lleva a la conclusión de que si bien la población creció entre 1750-87 y 1860, ciertos rasgos de las estructuras familiares se mantuvieron, incluso en las zonas de mayor aumento demográfico, y en concreto en Lugo. En el ámbito de la composición familiar parece, por tanto, que había grandes modelos comarcales que, en sus trazos fundamentales, se mantenían en fases de estancamiento o de expansión. Los casos de Mondoñedo, Lugo y Ourense pueden servirnos de ejemplo, mediante unas sencillas comparaciones entre los censos de 1787 y 1860. CUADRO 18 EVOLUCIÓN DE ALGUNOS PARÁMETROS DEMOGRÁFICOS EN LAS VIEJAS PROVINCIAS DE LUGO, MONDOÑEDO Y OURENSE DE 1787 Relaciones de masculinidad: 16-25 26-40 41-50 51 y más % Casados y viudos post. 16 años % Casadas y viudas post. 16 años Casadas/viudas Población 0/15 hogar Habitantes/hogar Lugo 1787* 1860 90 77 92 84 90 92 98 100 62,00 53,40 60,30 50,60 4,47 3,46 1,93 1,68 5,25** 5,26 Mond 1787* 80 81 86 84 67,50 60,20 4,07 1,90 4,50 oñedo 1860 60 66 73 77 58,20 47,00 2,82 1,30 4,37 Ourense 1787* 89 91 90 96 65,50 63,00 4,43 1,48 4,16** 1860 75 84 92 99 59,00 56,50 3,43 1,31 4,15 Empleamos una muestra del 55 por cien de la población de cada provincia, salvo en Mondoñedo, en donde los cálculos se hacen con los efectivos de todas las jurisdicciones. Valores de 1752. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA • 45 El crecimiento demográfico y el aumento de la emigración masculina no impidieron que las diferencias entre los tres territorios se mantuviesen. Después de la gran expansión de fines del XVIII y comienzos del XIX, Lugo continuaba siendo en 1860 la provincia con más baja tasa de nupcialidad y con hogares más grandes. Ello significa que las transformaciones del sistema agrario aflojaron la rigidez de las prácticas hereditarias y permitieron que surgiesen nuevos vecinos en las aldeas, pero las formas de organización familiar se mantuvieron: en Lugo predominaba en 1860, igual que cien años antes, una familia de grandes dimensiones, a menudo de estructura compleja, de la que formaban parte celibatos y celibatas que sólo emigraban temporalmente. Ello era resultado de un sistema hereditario que restringía fuertemente el casamiento. En Ourense, los hombres y mujeres hallaban menos restricciones para casarse, de ahí que aunque las relaciones de masculinidad sean parecidas a Lugo, el tamaño de los hogares y las tasas de nupcialidad difieran. Sobre estos puntos nos detuvimos ya en un trabajo extenso aparecido en 1989, en el que, con el apoyo en fuentes diversas —Catastro, censos de 1787 y 1860, protocolos, libros parroquiales— resaltamos los contrastes que en el tamaño y estructura de los hogares aparecían en la Galicia interior36. Ahora nos interesa insistir en que esas diferencias se mantenían en 1860, después de la última fase de expansión de la población rural y de la generalización de la «desbandada». Aunque no todo era exactamente igual: el espectacular aumento de la ilegitimidad, a partir sobre todo de 1840-49 —cuando el índice general de bautizados tiende a la baja—, tuvo que afectar a la composición familiar y sirvió de contrapeso, en el ámbito de la reproducción, al elevado celibato femenino37. Ningún estudio que aborde la fertilidad de la población gallega desde mediados del XIX podrá prescindir del fenómeno de la bastardía. 36. P. SAAVEDRA (1989b), en donde se comparan los casos de Ourense y Luego en 1750-1860. 37. En 1850-59 la ilegitimidad supera en el Saines el 14 % y en parte de Lugo el 18 %. Vid. J. M. PÉREZ GARCÍA (1989) y P. SAAVEDRA (1989b). Para toda Galicia, de 1860 en adelante, X. A. LÓPEZ TABOADA (1979). 46 PEGERTO SAAVEDRA APÉNDICE ESTADÍSTICO RELACIONES DE MASCULINIDAD POR GRUPOS DE EDAD Y MEDIAS DE HABITANTES POR HOGAR EN TODOS LOS MUNICIPIOS DE GALICIA, EN 1860 PROVINCIA DE PONTEVEDRA (Años) Concejo Barro Caldas Campo Catoira Cuntís Morana Portas Saiar Valga Cambados Carril Grove Meaño Meis Sanxenxo Rivadumia Vilagarcía Vilaxoán V. Arousa Arbo Cañiza Covelo Crecente Carbia Dozón Golada Lalín Rodeiro Silleda Alba Bueu Cangas Xeve Marín Meira 16-20 91 67 67 70 63 53 37 42 70 64 70 73 72 50 66 56 42 98 58 64 70 94 77 92 71 75 71 77 66 63 67 81 73 95 77 21-25 77 53 51 61 64 46 43 37 54 73 68 88 72 46 51 45 47 60 66 80 66 78 81 61 79 54 72 73 61 57 50 75 63 52 72 26-30 101 58 50 69 59 60 47 37 77 64 67 65 57 50 49 41 51 53 51 69 60 81 82 74 83 76 66 87 64 66 60 58 57 56 54 31-40 95 74 56 66 77 57 56 50 79 70 82 79 71 54 66 65 67 52 68 74 72 75 72 85 102 76 78 132 66 66 59 66 66 71 82 41-50 73 66 54 64 63 56 49 68 74 76 76 88 69 57 73 63 81 78 72 78 65 64 81 76 95 79 83 87 80 74 73 68 63 78 77 51-60 66 67 67 71 67 57 60 58 79 65 75 87 62 61 62 62 74 71 72 75 59 62 69 83 72 80 87 178 68 85 85 89 65 77 83 16-60 83 65 57 67 66 55 50 48 73 69 73 79 68 54 62 57 60 66 64 73 66 74 77 79 85 74 76 97 68 68 66 72 64 72 74 Hbs./hogar 4,22 4,26 4,16 4,35 4,35 4,24 3,72 3,80 4,18 3,64 3,82 4,25 4,19 3,97 4,21 3,70 4,06 3,73 3,73 4,04 3,26 4,05 3,65 4,68 4,53 4,77 4,82 4,02 4,50 4,24 4,23 4,33 4,54 4,20 4,14 LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 47 Concejo Mourente Pontevedra Poio Salcedo Vilaboa Mondariz Ponteareas Salvaterra Setados Cotovade Lama Pontecaldelas Pontesampaio Mos P. Borbén Redondela Soutomaior Cerdedo A Estrada Forcarei A Guardia Oía Porrino Rosal Salceda Tomiño Tut Baiona Bouzas Gondomar Lavadores Nigrán Vigo 16-20 81 61 47 72 58 79 66 88 72 87 64 72 78 63 58 68 40 74 60 80 80 69 74 71 68 61 53 53 69 52 80 56 77 21-25 57 55 33 61 52 75 57 62 58 58 69 87 51 41 27 52 24 59 51 59 62 47 62 56 67 64 51 46 51 33 60 36 100 26-30 57 49 34 56 51 73 58 68 66 61 70 70 44 61 52 52 31 66 56 63 64 47 73 49 57 55 54 46 56 37 66 55 71 (Años) 31-40 71 65 47 73 57 66 68 85 79 54 60 70 71 71 39 63 36 71 68 80 69 42 79 62 79 63 76 51 65 51 94 63 83 41-50 68 70 60 81 66 67 68 73 75 54 49 70 65 69 34 69 44 63 65 76 60 53 80 58 77 66 76 67 74 57 71 66 89 51-60 63 79 58 72 66 66 67 70 71 55 51 54 51 63 43 72 39 58 69 67 53 76 83 61 96 61 82 75 74 60 79 70 80 16-60 66 63 47 69 59 70 65 75 71 60 59 70 60 63 40 63 37 65 62 71 65 54 76 59 74 62 66 57 66 49 76 59 83 Hbs./hogar 4,59 4,60 4,22 4,22 4,25 3,97 3,64 3,70 3,59 4,09 3,64 4,06 3,82 3,98 3,44 4,02 3,46 3,92 3,76 4,24 4,05 4,25 4,22 3,90 4,11 4,38 4,26 4,08 3,91 3,93 4,25 4,10 4,60 PROVINCIA DE A CORUÑA Concejo Arzúa Boimorto Curtís 16-20 77 78 62 21-25 74 67 75 26-30 80 90 77 (Años) 31-40 88 89 93 41-50 85 91 88 51-60 86 66 101 16-60 82 82 83 Hbs./hogar 5,08 5,63 5,51 48 PEGERTO SAAVEDRA Concejo Melide Santiso Pino Sobrado Toques Touro Vilasantar Abegondo Aranga Bergondo Retamos Cesuras Coirós Irixoa Oza Paderne Sada Bugalleira Cabana Carballo Coristanco Laxe Laracha Malpica Camarinas Cee Corcubión Dumbría Fisterra Muxía Vimianzo Zas Alvedro Arteixo Cambre Carral Coruña Oleiros Oza Ferrol Moeche Narón Neda 16-20 67 65 87 71 83 69 108 66 91 84 69 74 60 61 73 87 77 61 50 62 56 71 74 52 60 45 76 56 57 44 68 56 95 67 66 82 73 84 73 89 64 68 69 21-2: 75 81 58 94 61 73 63 76 66 71 66 81 88 69 69 89 81 48 45 66 71 43 79 43 49 38 51 49 74 42 41 64 82 86 89 105 142 77 71 161 53 55 67 26-30 76 63 78 88 70 74 73 88 79 56 59 80 84 74 73 97 52 61 64 80 70 57 87 74 56 63 46 67 59 62 59 71 76 83 101 79 85 88 83 84 53 77 52 (Años) 31-40 95 78 94 101 95 80 89 95 104 80 84 83 96 68 93 103 74 79 74 91 72 68 90 74 66 57 68 64 63 60 55 75 94 92 92 82 86 89 107 84 70 72 65 41-50 70 83 78 75 92 74 80 87 74 80 79 78 89 95 93 76 71 69 70 74 77 60 92 72 64 51 84 66 72 56 52 69 94 89 92 93 83 82 87 72 77 77 79 51-60 16-60 Hbs./hogar 92 83 80 86 94 85 65 76 80 74 79 86 82 79 72 84 79 68 78 67 78 69 67 65 72 57 63 74 62 61 69 73 95 90 85 94 74 78 93 59 79 80 74 77 75 81 87 83 76 79 82 84 74 73 80 83 73 81 90 71 64 64 75 70 61 82 64 61 52 65 62 64 54 57 68 90 85 88 88 91 84 86 92 66 71 67 5,32 4,68 5,07 5,66 4,93 5,15 4,87 4,88 5,54 4,62 4,71 4,80 5,03 5,09 5,15 5,14 4,28 4,36 4,52 4,28 4,46 4,54 4,42 4,04 4,39 4,41 4,63 4,66 4,83 4,48 4,63 4,90 4,70 4,68 4,73 5,12 4,19 4,61 4,59 4,64 4,37 4,31 4,39 xr < O ω tí < ϋ 2 O I-Η υ < m O On < tí O οο tí < u < o u co < I 1 U Ζ ω Q Ζ tí Η co tí Q Ζ O CO < tí o iG < u « 00 o (/> -O o ΓΛ xr ΓvO xr Γ-- xr xf ΓΛ xr XT co CN ΙΟ CO i—i Ό o 1 i xT CO i—1 xr CN o rxr o CN 00^ CD ΙΟ CN τ" xf t" t" irC X o vO 1 vO τ—1 o vO i—1 <r\ O i—I ΧΙΟ x¡- i i ΓΛ O vi ΓΝ ΙΓΝ 1 τ—I CN O v¿ GN 00 00 ON O0 CO ON vO ON vO xr CO o i—1 CN GO xr ON ON ΓΟΟ vD ι—I CO vO CO τ—I r00 vO CN rro XT xr ON l/"\ XT rrCN 00 o 00 I 1 Γo CO o vO vD r00 rΓΛ 1-. <—1 ΓΙΟ CO rvû so CO fN vO O vD O ΓΓΙΟ ΙΤΛ vO ΓΛ Γν] ΓΙΛ vO rνΟ vO νΟ νΟ ΓΙΟ οο ΙΟ σν νΟ ο νΟ vu CO ΙΟ ΓXT νΟ ΙΟ ΓΛ 1—1 νΟ χ i ΙΟ χ—ι νΟ τ—Ι νΟ ΓΙΟ ΙΟ XT ΙΟ Γν) Ο ΙΟ ΙΟ νΟ Γν| νΟ νΟ ΓΟΟ νΟ Ο νΟ Γχτ ΓΓχτ XT ΙΓΝ ΙΟ CO xr νΟ ro Ο XT XT CO νΟ ΓΛ ΓΓν0 Γχτ ν0 νΟ ΙΟ 00 νΟ ΓνΟ ON ΓΓνΟ ON νΟ ίο ΓΓχτ νΟ ο G "Β •S, 3 o •> o 6^ o Λ o 'tí 03 Ν 5J « D t/i ai & > US^O < < m ^ oo ^r o o rοο 0Λ rO vO ro CN xt" lo ^t ^t "^" ^T ^" ^ vO ro ΓνΟ OO ΙΟ ΓνΟ ιο ΓΓΓ- ^Γ Ο ΙΟ CN CN 00 νΟ ΓνΟ Γ00 ν£> νΟ νΟ ΓΓΟ ΓΟΟ νΟ ιο σ\ οο οο CN ΙΟ νΟ CN Ο ΙΟ 00 ΓΙΟ ΓΟΟ Γτ ro χτ σ\ Γ- >—ι Γso lo ν£> so ΓΙΟ ΓXT CN CN CN vO XT ΙΟ ΓΓΓΧΓ ON vO Γ00 o 00 Tf ΙΟ Γ00 00 TO ¡g s ι.« Ά -s PQ tíl ^ PH f2 G o 00 (Λ Is-(ΝΓΛΟΟΓΟΓΛΟΝ oor-T-HCNCNr-1 σ\ (Λ t" τΓ lr\" ΙΠ ΙΛ ΙΛ ^ 1Λ vO^TOOOOroCTN·^- sooooooooooor-Γττ Γιο ιο '-1 νΟ 00 Γ00 00 οι CN νΟ ΓON loON^j-vo^rvorocN Γ-ΟΝΟΟΟΟΟΝΓ-ΟΟΟΟ voovovOTj-^rio<o r-ONONr-OSONCTNOO ΟΙΟΙΟΙΟ^ΓΓ-OOCN Γ-Γ-Γ-Γ-σ\Γ-Γ-ΓΗΟ\Η(Λ\ΟΙΛ(Ν(3\ ιοοοΓ-σνοοΓ-Γ-ιο r-r-CNfOvD^HlOCTv ιΟνΟΓ— Γ— Γ-Γ-νΟιο C ce V "Î ο "3 κ; ΓXT fO vu ON •"i. 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Xusá Nogais Triacastela Antas Carballeda Chantada Monterroso Palas Portomarín Taboada Baleira Fonsagrada Meira Navia Castro Rei Castroverde Corgo Friol Guntín Lugo Outeiro Rei Pol 16-20 84 79 96 77 83 94 93 74 77 81 77 83 75 92 90 77 85 72 74 66 76 78 86 74 77 21-25 67 72 71 73 84 92 76 67 67 74 76 67 68 58 69 85 76 59 68 71 75 64 84 69 67 26-30 81 88 109 83 88 70 41 86 70 75 83 72 72 75 73 60 73 62 81 67 78 68 75 73 62 (Años) 31-40 102 108 91 86 97 91 86 98 92 86 89 99 92 90 86 80 87 86 87 95 97 87 83 80 86 41-50 97 116 116 102 97 81 80 99 91 97 97 86 82 92 96 80 104 81 101 83 90 93 92 87 92 51-60 108 130 100 93 98 88 100 103 79 73 99 73 87 100 86 75 88 80 84 88 104 87 79 92 85 16-60 89 97 98 85 91 86 81 89 81 82 87 82 81 84 84 76 86 74 83 79 86 80 83 79 80 Hbs./hogar 6,10 6,92 6,39 7,06 6,08 6,08 5,03 5,25 4,92 4,99 5,03 5,30 5,31 5,73 6,44 4,58 6,06 4,52 5,17 5,65 5,60 5,60 4,85 5,28 4,61 LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 51 (Años) Concejo Abadín Alfoz Foz Lourenzá Mondoñedo Pastoriza Riotorto Valadouro Bóveda Monforte Pantón Saviñao Sober Caurel P. Brollón Quiroga Ribas de Sil Barreiros Ribadeo Trabada Vilameá Vilaodriz Láncara Paradela Páramo Rendar Samos Sarria Begonte Cospeito Xermade Trasparga Villalba Cervo Xove Muras Ourol Riobarba Viveiro 16-20 71 65 65 63 81 68 86 69 72 78 82 79 86 86 85 79 66 92 63 78 78 95 89 85 76 62 92 80 65 72 71 77 86 80 68 73 53 61 54 21-25 78 46 45 54 66 67 59 41 80 65 77 70 83 92 94 76 55 36 53 57 76 64 90 68 61 81 76 67 66 75 78 80 83 51 52 60 36 42 31 26-30 70 60 54 71 66 71 65 60 74 79 91 78 77 93 96 83 56 48 60 72 57 64 84 44 66 72 88 68 68 62 67 83 67 74 48 69 55 40 44 31-40 87 63 71 73 73 83 79 55 114 94 89 89 101 95 85 95 76 59 73 62 57 80 87 96 63 88 87 81 91 92 85 77 86 71 73 74 62 58 61 41-50 85 64 69 69 69 85 79 60 99 93 105 86 82 97 101 104 114 67 85 81 148 79 82 93 76 83 101 84 88 83 79 87 82 74 73 76 63 64 65 51-60 82 75 68 79 72 81 72 63 79 102 94 95 93 106 97 85 104 77 74 68 98 90 102 69 71 106 92 95 85 61 81 90 98 79 62 78 65 70 61 16-60 79 62 63 68 71 77 74 58 88 85 89 83 88 94 92 88 78 57 68 69 76 78 88 75 68 81 89 79 78 75 77 82 83 71 64 72 57 57 54 Hbs./hogar 5,34 4,22 4,16 4,25 4,38 4,56 4,29 3,90 5,35 4,68 4,43 5,22 4,32 6,43 5,26 4,68 4,17 4,23 4,48 4,45 4,37 4,75 5,31 5,94 5,81 5,54 5,77 5,54 4,93 4,51 5,00 5,10 4,91 4,29 4,25 4,69 4,35 4,54 3,95 58 PEGERTO SAAVEDRA RELACIONES DE MASCULINIDAD EN LOS MUNICIPIOS DE GALICIA, EN 1860, EN EL GRUPO DE EDAD DE 21 A 25 AÑOS. LAS GRANDES TENDENCIAS COMARCALES DE LA POBLACIÓN GALLEGA 59 n ι ι Másde90 De80a89 De70a79 De60a69 De50a59 De40a49 De30a39 Menosde30 RELACIONES DE MASCULINIDAD EN LOS MUNICIPIOS DE GALICIA, EN 1860, EN EL GRUPO DE EDAD DE 16 A 60 AÑOS.