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Análisis químico de las aguas minero medicinales de Lugo... Seguido de una memoria médica redactada por Pedro Gasalla González

Casares Gil, José; Gasalla González, Pedro

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ANÁLISIS LAS AGLA3 MM^M-MS^MIHALiSS DE LUGO. — (GALICIA.) Entre los establecimientos balnearios ele aguas sulfu  rosas, uno de los más importantes en Galicia, es el de la ciudad de Lugo. Situado en la ribera del Miño, en un parage sumamente pintoresco, ofrece al bañista, además de las virtudes medicinales de sus aguas, los recursos que le presta la proximidad á la población, la dulzura de su clima y la facilidad de comunicaciones. Estas aguas sulfurosas fueron analizadas por I). Anto  nio Casares en el año 1852. De la habilidad de este quí  mico, de su destreza y escrupulosidad en los análisis, mu  cho podría decir un testigo de vista que tanto ha aprendido á su lado, si éste no fuera su hijo. Cuarenta años han transcurrido desde entonces: en este largo intervalo enor  mes cantidades de agua circulando por sus misteriosos conductos, han disuelto los principios mineralizadores á que deben su acción, y no existiendo estos en cantidad indefinida fácil es prever que la constitución química del manantial, puede experimentar alguna variación por la influencia prolongada del tiempo. Deseando un nuevo análisis del agua el ilustrado pro  pietario del Establecimiento Excmo. Sr. D. Dositeo Neira, me ha confiado su ejecución, y los resultados obtenidos son los que á continuación se expresan: ANÁLISIS CUALITATIVO. El agua brota por cuatro manantiales distintos. Tres de ellos, poco distantes entre si, están situados en el patio del Establecimiento y el cuarto en la sala de pulverizacio  nes. La temperatura de los dos primeros es constante  mente 43, 3 C en el más abundante y oscila entre 41,1 á 43, l c en el segundo, variaciones que dependen de la can  tidad de agua que tiene el depósito correspondiente al primer manantial. La temperatura del tercero es de 38, 6 C . Como el agua de los cuatro manantiales se conduce del mismo modo con los reactivos, hice solamente el análisis de uno de ellos, eligiendo aquel cuyo caudal es más abun  dante y su temperatura más elevada. El agua brota limpia, incolora, acompañada de grandes burbujas de gases que se rompen en la superficie. El olor y el sabor recuerdan ligeramente él de los huevos podri  dos. En contacto del aire se enturbia, adquiere olor más intenso y se vuelve lechosa. En los puntos por donde corre se observa un sedimento orgánico (glairina) y organi  zado (algas de diversas especies), general en las aguas sulfurosas. He practicado al pié del manantial diferentes trabajos que tuvieron por objeto recojer y medir los gases que en el agua se desprenden espontáneamente y por la ebu llición; determinar la cantidad de azufre y su estado de combinación; preparar las determinaciones de ácido car  bónico, y concentrar gran cantidad de agua para investi  gar después los elementos que están en mínima cantidad. ILOT ffilALLAM SM MAY©®. GASmiDA©» — eeecoooo — l .o La reacción del agua es alcalina; mezclada con unas gotas de tintura de tornasol sensible toma coloración azul. _ i •. i i „ 2 .o Con el nitrato argéntico produce, al pie del ma  nantial, un precipitado negro de sulfuro argéntico. , , 3 .o El nitrato argéntico adicionado de ácido mineo da un precipitado blanco de cloruro argéntico, soluble en el amoniaco. 4 .o El nitro-prusiato sódico desarrolla una hermosa coloración azul purpúrea. . 5 .o El oxalato amónico forma un ligero precipitado blanco de oxalato calcico. . 6 .o El liquido separado del precipitado anterior, mez  clado con fosfato sódico, cloruro amónico y amoniaco da, al cabo de mucho tiempo, un débil precipitado de tosíalo amónico-magnésico. . 7 .o El cloruro bárico engendra un débil precipitado de sulfato bárico, insoluble en el ácido clorhidrico. 8 .° El agua de cal en muy pequeña cantidad no preci  pita; añadiendo un exceso aparece un precipitado blanco. Este precipitado examinado al microscopio presenta la forma cristalina del carbonato de cal, tal como se encuen  tra alguna vez en los sedimentos urinarios, y se disuch e con efervescencia en los ácidos. - 6 ~ a " l n litro de agua mineral sometido á la ebullición prolongada durante tres horas, reemplazando por afína destilada la que se evapora, no se enturbia. Examinando con atención el matraz se observa un ligero depósito fuer  temente adherido á las paredes. 10 . o Este depósito después de lavado se disuelve con efervescencia en el ácido clorhídrico y la disolución evapoiada hasta sequedad deja un residuo, insoluble en el agua acidulada con ácido clorhídrico y en la perla de la sal de fósforo, constituido por sílice. " 11 .° En la disolución clorhídrica no se demuestra la presencia del hierro con el sulfo-cianuro potásico; pero se descubren fácilmente, después de neutralizar con amo  niaco, la cal y la magnesia. i . , EI a 8u ? separada del depósito engendrado por la ebullición contiene sulfatos, cloruros y muy pequeñas can  tidades de cal y magnesia. 13 0 Muy concentrada adquiere reacción fuertemente alcalina precipita con el cloruro cálcico y el precipitado se disuelve con efervescencia en el ácido clorhídrico. 14 .0 Evaporando á sequedad parte del liquido hervido y calentando el residuo al rojo débil, se observa una coloiación algo oscura, debida á indicios de materia orgánica. la. 0 Examinado el residuo anterior con el expectroscopio se observan dos rayas: una amarilla que coincide con la división 100 del micrómetro demi: expectroscopio y es la del sodio, y otra roja en la división 62,5 que co  rresponde al litio. 1 Los cuerpos que existen, pues, en mayor cantidad en el agua objeto del análisis son: Acidos sulfúrico, sultihídrico, carbónico, silícico y clorhídrico. J Cal, magnesia, sosa y litina. u w b Gmmros s s t á in s ® m ^ y ---------- -EC^-^ ---------- Con el objeto de reconocer su presencia he concen  trado, ])revia adición de carbonato sódico, 16 litros de agua. El líquido se evaporó á sequedad, calenté el residuo al rojo oscuro en una cápsula de platino, y después de bien mezclado se dividió en tres partes. ( a ) Una de ellas se dedicó á la investigación del ácido fosfórico, separando primero la sílice y obteniendo, con la disolución nítrica de molibdato amónico, un ligero pre  cipitado amarillo. . . ., (ó) Otra parte fué utilizada para la investigación del flúor. Siguiendo la marcha indicada por Fresenius, nuestro guía en los trabajos, eliminé primero los carbonatos térreos y descubrí después con toda claridad la existencia del flúor, por la producción de fluoruro de silicio y su fraccionamiento en el agua. (c) La última parte se hirvió muchas veces con agua destilada obteniendo un residuo A y una solución B. A El residuo tratado por el ácido clorhídrico y unas gotas de ácido sulfúrico dejó sin disolver sílice y algo de carbón. En la solución clorhídrica se puso de manifiesto la presencia del hierro y del manganeso. B La solución acuosa se concentró mucho encontran  do el ácido bórico, cuya existencia demostró la reacción del papel de cúrcuma y el expectroscopio. Evaporando después hasta sequedad esta disolución tan concentrada y tratando el residuo por alcohol, se descubrieron pequeñas cantidades de nitratos mediante la reacción de la difenila- 14 - DETERMINACIÓN CUANTITATIVA DE LA SÍLICE. vH S ^ 1OnC ^F anO se l )arar la sílice al determinar la cal „ a . osa, se utilizaron estas operaciones para averiguar al mismo lempo la cantidad de sílice contenida en eFXa siguiendo la marcha indicada en la determinación de la La cantidad de sílice referida á un litro de 1.» determinación ............... 0 06698 2a íd ......................... 0^06670 agua fué Promedio ......................... 0,13368 0,06684 ni í » Se "í 6 ” 10 deter minar el ácido nítrico siguiendo el excelente método de Schulze; pero la cantidad de ácido contenido en el agua están pequeña que apesar de em  bióxido de n° t rógSo bSen ' 0 C ‘ men ° ? M^iento de JE LAS DETERMfflACIOlfES CUAmATOAS-^ un litro de agua.) -------------------------------- Azufre al estado de sulfuro, (-loro ............................ Acido sulfúrico .................. Acido carbónico .................. Acido silícico. . cai ...................... ;;;;; • Magnesia ...................... Sosa ....................... Litina ........................ 0,00574 0,03948 0,06091 0,14831 0,06684 0,01064 0,00086 0,18253 0,00107 ANÁLISIS DE LOS GASES. — oteo ----- L° Gases que se desprenden espontáneamente. , Los recojí al pié del manantial empleando tubos de vi  drio estrangulados hacia un extremo y llenándolos de gas de la manera ordinaria. Cerrados después al soplete y transportados al laboratorio, se analizó su contenido. Este no ennegreció una bala de papel impregnada de ace  tato de plomo ni esperimentó (teniendo en cuenta las di  ferentes correcciones relativas á la medida de los gases) cambio de volumen por la acción de la potasa y por la de una disolución alcalina de acido pirogálico. Siguiendo el método de Berthelot, tan sensible para investigar hidro  carburos gaseosos, no pudieron descubrirse los menores indicios de formeno. El gas que se desprende espontáneamente es nitrógeno puro. 2.° Gases que se desprenden por la ebullición. Medí también al pié del manantial el volumen de los gases que se desprenden por la ebullición del agua, ope rando como indica Bunsen en su tratado de «Métodos Gasométricos». Llené varios tubos de vidrio con esta mezcla gaseosa, cerrándolos al soplete y la analicé siguiendo la marcha indicada anteriormente. . . El resultado correspondiente á un litro de agua, consi  derando los gases secos, á 760 mm y á la temperatura del manantial (43, 3 C ) fué el siguiente: Centímetros cúbicos. . Gramos. Acido sulíihídrico ............ Nitrógeno ........................ Acido carbónico .............. . Indicios. . 14,8 . 1,3 Indicios. 0,01607 0,0 0217 Volumen total ................. . 16,1 0,01824 se UXR'TRSIDADr DE SAN IIAGO DE COMPOSTfl a -16 - COMPROBACIÓN DEL ANÁLISIS. • ------------------ Cal hallada. 0,01064 al estado de sulfuro. 0,02580 Magnesia. . 0,00086 0,00250 Sosa ............ 0,18253 0,41800 Litina. . . . 0,00107 » 0,00392 Sílice. . . . » 0,06684 S u ma . . . . . . 0,51706 Residuo de sulfates hallado directamente. 0,52200 Residuo calculado. . . 0,51706 0,00494 diferencia que corresponde á parte de los elementos que existen en muy pequeña cantidad cuyo peso no se ha ave  riguado, y á los errores acumulados de todas las deter  minaciones. AGRUPACIÓN DE LOS ELEMENTOS. — - r-ssr-í --- Sabida es la grave dificultad que en el estado actual de la ciencia presenta el tratar de restablecer con los datos del análisis la composición química de una agua. Los di  ferentes trabajos de Bertholet, Oreen, Kópp, Gay-Lussac, Murray, Malagutti, etc., en contradicción unos con otros, prueban la dificultad de tal problema. Para agrupar los elementos de esta agua mineral he tenido en cuenta: l.° — Que la mezcla gaseosa que se des  prende al hervir el agua tiene muy poco ácido carbónico. 2.o — Que si bien el agua no precipita en frió con el cloruro cálcico y con el sulfato magnésico, lo hace cuando se hierve adicionada de estos reactivos. 3.° — Que la cal y la mag  nesia se precipitan en gran parte por la ebullición. 4.° — Que también se separa la sílice. 5.° — Que es probable, según la opinión de Liebig, que los ácidos más fuertes se unan con las bases más enérgicas. 18 - 7 .o Bicarbonato sódico Sosa hallada ....................................................... 0,18253 correspondiente al azufre ............ 0,01110 correspondiente al cloro ............... 0,03451 combinada con el ácido sulfúrico. 0,01726 0,09287 Sosa para combinar con el ácido carbónico. . . 0,08966 Acido carbónico correspondiente ..................... 0,12709 Bicarbonato sódico. . " . 0,21675 8 .° Acido carbónico libre Acido carbónico total ................................... 0,14831 Acido carbónico combinado con la cal. 0,01672 » )> » magnesia. 0,00189 $ » » litina. . . 0,00313 » » » sosa.. . / 0,12709 Acido carbónico combinado .............................. 0,14883 D if e r e n c ia ............... 0,00052 número que es inferior á los errores de observación y per  mite afirmar que el agua no tiene ácido carbónico libre. 9 .° Sílice libre Cantidad hallada ................................................ 0,06684 u DE LA COMPOSICIÓN QUÍMICA DEL AGUA MINERAL DE LUGO. _____ ►► P 3-9 -------- Manantial más abundante. Temperatura ................................ Densidad .......................... • • • • Residuo fijo, á ISO», por htro. . . 43,3c 1,00031 0,4642 Gas que se desprende espontáneamente. Nitrógeno puro. Gases que se desprenden por la ebullición, ^ ro medidos secos, á 760 mm y a 43,3 G. Acido sulfihidrico ........................ Nitrógeno ..................................... Acido carbónico ........................... Indicios. 14,8 c c. 1,3 c c. Peso de los cuerpos disueltos en un litro. 0,01400 0,10817 0,06510 0,21675 0,02736 0,00275 Sulfuro sódico .............. Sulfato sódico .............. Cloruro sódico ............ Bicarbonato sódico. . . Bicarbonato calcico. . Bicarbonato magnésico Bicarbonato litico. . . 0,00420 Sílice libre .............................. ° ’ ü66 ^ . Yoduros y bromuros, cantidades sensibles no determi  nadas. Contiene el agua, además, muy pequeñas cantidades de bromo yodo, flúor, ácido fosfórico, acido bonco, acido nítrico; potasio, cesto, hierro, manganeso y materias or8án BaTcelona 24 de Julio de 1892,-JosÉ C a s a r e s G il . u se 9 - _ y memor ia medica 2 a ® UX^TRSirJADr -------------------- HISTORIA DE LOS BAÑOS. ---------- -E»3toJ- ---------- Nada prueba mejor la bondad de una cosa que la con  sideración y reconocimiento que á la misma se le guarde < través de los tiempos y de una manera no interrumpida cual sucede á los baños de Lugo que, dcsde nnichos siglos ni ha decaído su merecida tama m menos han dis mmuidosus propiedades terapéuticas, lo cua P r ^ba^dos cosassus virtudes curativas nunca desmentidas y laan abundancia de los principios minerahzadores a que debei \ S unos 900 metros de distancia de la renombrada há de los romanos, antigua ciudad de Galicia, no ab e ñor haber sido capital del convento jurídico Lucense du rante la dominación romana, se hallan situados en la 01 1 lia izquierda del Miño, los baños minerales que toman el nombre de la misma población. Acerca de su origen que, según todas las probabilida  des data de tiempo de los primitivos íberos, nos sunnmstra el Sr. D. José Villa-amil y Castro, cronista de la pro  vincia, los siguientes curiosos datos: PS tnble- «Es seguro que los romanos tuvieron en Lugo esta cimiento balneario y que para él utilizaron el ^nnantialde calientes aguas sulfurosas que biota cerca del M1I Ya el licenciado Molina en la Descripción de Galicia, que escribió é imprimió en Mondoñedo en lo50, dio como 2osa corriente ^antigüedad de tales baños . ^'candóles toda una de las 130 octavas reales que contiene la obra, y en ella puso: - 30 - seiscientos metros cuadrados y consta de tres cuerpos: bajo, principal y segundo, en los cuales pueden alojarse cómo  damente doscientas personas. Tres órdenes de galerías, con pasillos suficientemente anchos, rodean un patio interior en donde están los dos manantiales más abundantes, galerías que, además de her  mosear el local, proporcionan á los bañistas el conve  niente abrigo para recogerse á sus habitaciones á la salida del baño, sirviendo á la vez de lugar muy apropósito para pasear y distraerse. Tiene un espacioso salón de reuniones, en el que se ce  lebran bailes, á los que concurren, además de los bañistas, los jóvenes del pueblo. . También cuenta con una muy bonita capilla, en la que se celebra una ó más misas casi todos los días. , Próximo á instalarse el alumbrado eléctrico en la ca  pital, se instalará también en el Balneario; mejora impor  tantísima de la cual disfrutarán ya este año los señores bañistas. ■ A un kilómetro escaso de la capital de su nombre, en la margen izquierda del Miño, á 43»5 Í de latitud Norte, 3°52 í de longitud Oeste del Meridiano de Madrid, y á 463 metros sobre el nivel del mar. , Situado, como queda dicho, en la margen izquierda del Miño, muy pocos balnearios disfrutarán de los excelentes panoramas que el que nos ocupa. No es el paisaje agrio y sombrío de los balnearios pirenáicos ni el monótono y triste de tantos otros del centro de España. Es uno de esos paisajes idílicos y verdaderamente hermosos, que han va  lido á la región gallega el justo nombre de Suiza española. El Miño, el más poético sin duda de todos los rios de la península, pasa lamiendo los muros del Balneario con u - 31 - su corriente, que en este sitio alcanza una anchura de 100 metros. Reflejándose en sus aguas siempre azules y tran  quilas, los apuntados arcos del puente romano en la ca  rretera de Lugo á Santiago, y los árboles de todas clases que crecen á ambas orillas, en el líquido espejo se refleja toda una escala de hermosos colores, desde el azul del cielo y verde casi obscuro al verde esmeralda, que alegra la vista y regocija el ánimo. Lo mismo siguiendo hacia el Sur que volviendo hacia el Norte, abundan en una y otra margen, excelentes pun  tos, propios para giras y comidas campestres, perfecta  mente sombreados, y desde los cuales se disfruta de un paisaje maravilloso que ha atraído á nuestra capital á ar  tistas de tanto renombre como Pradilla, Méndez Bringas, Campuzano, Mañanós y otros, ávidos de retener en la ta  bla ó el lienzo, con los colores de su paleta, tan poéticas perspectivas. Algunos botccillos hacen el servicio fluvial, y su espe  cial construcción les permite internarse en los riachuelos afluyentes al Miño, tales como el Mera, Narla y otros, en los cuales apenas si consigue penetrar un rayo de sol, sien  do el espectáculo mucho más maravilloso si cabe, que los ya descritos. . Brillante y melancólico á la par, el ánimo se distrae y el espíritu se ensancha con la contemplación de tan her  moso espectáculo. La situación especial del balneario, á bastante más bajo nivel que el de la ciudad, que se oculta detrás de sembrados y arboledas, permite perfectamente al que así lo quiera, hacer vida campestre y sosegada, lejos del bullicio de las ciudades populosas. Pocos pasos sepa  ran el 'establecimiento de las carreteras de Lugo á Santia  go; éstas y un ramal paralelo al rio que une á aquella con la de Castilla, constituyen otros tantos hermosos y varia  dos paseos, pues á cada paso puede asegurarse que se des  cubre un paisaje nuevo, un detalle pintoresco, un nuevo horizonte. El camino del Baño como modestamente llaman los naturales del país á este bellísimo conjunto, es lo primero que se complace en visitar lodo forastero; y aún entre los mismos hijos de Lugo, acostumbrados á verlo uno y otro se UNlVTRSIDADr, Dh SAN! JAGO DCOMPOSTÍÍ 1 u -.32 - día, y á pesar de la indiferencia que produce siempre lo que tenemos al alcance de la mano por precioso que sea, á pesar de esto, decimos, los hijos de Lugo han convertido el camino del baño en su paseo predilecto durante las tar  des apacibles del verano, que nunca es riguroso ni mucho menos, antes goza fama justa y merecida de primaveral y fresco, aún en los mismos meses de Julio y Agosto. MEDIOS DE APLICACIÓN DE LAS AGUAS. En bebida, baños generales y parciales, duchas y pul  verizaciones. Baños. — Pueden tomarse en pilas particulares, de már  mol, azulejos y granito, según la conveniencia ó el capri  cho del bañista, y á todas las temperaturas comprendidas entre la máxima y la mínima que poseen los cuatro ma  nantiales. Duchas. — Se administran en el gabinete destinado al efecto duchas de todas clases, como son: la ducha en forma de lluvia; la ducha de columna; la ducha en circuios ó en polvo; la ducha de surtidor móvil, horizontales, saetillo, hepática, explénica, epigástrica é hipogástrica, vaginales y uterinas, perineal, hcmorraidal, ascendente, ocular, au  ricular, etc., etc. Pulverizaciones. — Existe un gabinele destinado á este objeto, dentro del cual está el manantial que lo surte, apli  cándose el agua pulverizada ó en duchas filiformes farín  geas, faciales, nasales, oculares, auriculares, etc., etc. u LAB OSADAS DB B1B1DA, Son bien toleradas á no ser que se tomen en cantidad algo considerable; estimulan el aparato digestivo, sin ex  citarle; favorecen y determinan el aumento de secreción del jugo gástrico; despiertan el apetito y aceleran la di  gestión. Absorbidas, los principios solubles ó sean casi todas las sales que contienen, sufren una trastormación en el torrente circulatorio, dando lugar á nuevas sales y de  jando en libertad bases y ácidos que á su vez pueden com  binarse y formar compuestos químicos diferentes, facili  tando así la eliminación de sustancias que pudieran per  judicar la normalidad funcional, y por consiguiente la salud. La presencia de los sulfures en la sangre venosa, arras  trados más tarde por la arterial y llevados á todas las par  tes del organismo, produce un estimulo general; late el corazón con más fuerza, la circulación es más enérgica y activa, de lo cual da testimonio la piel por su coloración más acentuada debido al aflujo de mayor cantidad de san  gre; los centros nerviosos, los aparatos respiratorio y ge  nital, reciben mayor cantidad de sangre, aumentando, como es natural, su actividad y energía. Renace el apetito, se siente uno alegre, satisfecho y despejada la inteligencia; el sueño es ligero y tranquilo y el bienestar general que se experimenta muy grande. . Neutralizan el exceso de ácido clorhídrico, fluidifican la secreción mucosa, facilitando así su expulsión, activan los movimientos del estómago, regularizando y favore  ciendo por esta triple acción, las funciones digestivas^ El - 34 - cloruro 6 cloruros que resultan de su descomposición, ? ’ V.V 1 . como tónicos, contribuyendo á mantener disuelta la fibrina y á regularizar la plasticidad de la sangre. Su eliminación tiene lugar por todos los órganos secre torios, riñones, glándulas sudoríparas, glándulas muco  sas, etc.; cuya secreción aumentan á la vez que lo hace también su actividad funcional, favoreciendo la reabsor  ción de humores extravasados y de los infartos, acción que se auxilia muchísimo con el uso de duchas aplicadas a la parte ú órgano afecto; facilita, por consiguiente, la eli  minación por la orina de los principios extractivos que de la sangre deben eliminarse, y, entre ellos, el ácido úrico trastormándolo en uratos de sosa y de litina. En el tratamiento de los catarros bronquiales y aún de la tuberculosis pulmonar, dan muy buenos resultados á no ser que lesiones ó trastornos del aparato circulatorio contraindiquen su empleo; pues dada su acción estimu  lante sobre el centro circulatorio, pudieran producir con  gestiones y hemorragias de consecuencias funestas algu  nas veces Por igual razón, y temiendo á idénticos peligios, no debe aconsejarse su uso á individuos sanguíneos muy irritables ó afectados de padecimientos agudos de los apaiatos circulatorio y respiratorio. En cambio, en los ca  tarros bronquiales crónicos con secreción considerable, en la tisis, sobre lodo si se trata de sugetos linfáticos, se ob  tienen grandes resultados y algunas veces curaciones com  pletas. Iguales beneficios prestan en la curación de las laringitis y faringitis catarrales crónicas, cuya acción se acentúa si el tratamiento se combina con las pulverizacio  nes aplicadas sobre dichos órganos. En los catarros de la vegiga, vagina y útero, producen grandes y marcados efectos curativos, ya sean debidos á la eliminación por la mucosa de estos órganos de los sullalos, sínfitos é hiposulfitos ó de los sulfuros alcalinos no descompuestos al recorrer el torrente circulatorio, ya á las modificaciones luncionales que imprimen al organismo en general. Su acción terapéutica se aumenta muchísimo, si este tratamiento se asocia con la práctica de inyeccio  nes, irrigaciones y layados prudentemente ejecutados. Los catarros gástricos, se modifican igualmente de una — 35 — manera muy favorable bajo su acción, ya sea neutralizan  do el exceso de ácido del jugo gástrico, disolviendo el moco y facilitando su expulsión, ya excitando y comba  tiendo la atonía del estómago ó bien calmando los dolo  res, de que suele ir acompañada esta enfermedad, gracias á la producción lenta de ácido carbónico y de su acción anestésica. Resulta, pues, que fluidificando el moco y favo  reciendo su expulsión, queda la mucosa en condiciones de segregar el jugo gástrico y ponerse en contacto directo con los alimentos, lo que facilita grandemente la digestión de los mismos; al propio tiempo, por su condición de sulfu  rosas, tienen lugar dos operaciones importantísimas, cua  les son el lavado y la antiséptia del aparato digestivo. De esta manera, colocando el tubo digestivo en condiciones de digerir, las fuerzas generales del organismo se levan  tan y resultan importantísimas en la curación de la ane  mia y en los estados de debilidad general. Pero su acción marcadamente curativa y beneficiosa, se manifiesta de una manera clarísima en el tratamiento de la diátesis úrica, gota y reumatismo, alcalinizando la san  gre, y, por consiguiente neutralizando su acidez, activan  do las combustiones orgánicas, impidiendo la formación de uratos y favoreciendo la disolución de los ya formados, lo que facilita en el más alto grado posible su eliminación. Estas virtudes terapéuticas, son debidas en gran parte á la fitina que contienen, alcalino de un poder disolvente, tra  tándose de la causa de estas enfermedades, superior á to  dos los hasta hoy conocidos. En los catarros, infartos y cálculos del hígado, produ  cen muy buenos resultados, ya dependan estos de la , ma  yor actividad que despiertan en las funciones de este órga  no normalizando sus secreciones, fluidificando el moco, y en este caso, desobstruyendo los conductos dé la bilis, ya de la acción disolvente que sobre los cálculos ejercen, au  xiliando su eliminación y expulsión. De esta manera, com  batiendo el catarro, la formación de cálculos, etc., se res  tablece la circulación, y el infarto llega á curarse de una manera radical en muchas ocasiones. Su influencia preven  tiva en estos padecimientos, se comprende perfectamente teniendo en cuenta lo que queda dicho. • SUSTOS FISIOLÓGICOS ¥ TFHAFÍ^¥IGOS OS LAS AGUAS USABAS FU Mg©S. Como todas las sulfurosas, ejercen una acción estimu  lante sobre la superficie de la piel y sus nervios, excitando estos y produciendo picor, congestionando aquella, acti  vando sus secreciones y alterando en grado tal sus funcio  nes que, en algunas enfermedades de la piel, puede, por este medio, conseguirse una curación completa. El estímulo que producen á la piel es tan vivo, que, en muchas ocasiones, determina un brote de granitos conges  tivos, muy molestos y parecidos á los que se producen con el uso prolongado de los yoduros. Este fenómeno, que es conocido con el nombre de brote termal^ y que muchas ve  ces va acompañado de un ligero movimiento febril, es muy frecuente en los reumáticos, y yo me he preguntado en muchas ocasiones que lo he observado, si, aunque no siempre, seria debido en el mayor número de casos, á la eliminación por la piel de los uratos; eliminación que po  dría reconocer como causa la mayor actividad que las aguas despiertan en sus funciones, al estado de solubilidad en que pudieran encontrarse los uratos debido á los efec  tos de las mismas, — pues el brote siempre se presenta al gunos dias después de principiar el tratamiento, — ó si se establecerían verdaderas corrientes de endósmosis entre los tejidos líquidos del enfermo y el agua del baño, lo cual favorecería grandemente la eliminación antes dicha, ó bien, como algunos creen, á las corrientes eléctricas de que se supone dotadas á las aguas minerales, propiedades que también explicarían la eliminación de los uratos, etc. Las funciones de la piel, se activan gracias á la limpie  za que en la misma realizan, descartándola de las sustan- 37 - cias salinas procedentes del sudor, de la grasa que procede del mismo y de las glándulas sebáceas con la que se lo nía, a , n rnnbiclo con las sales alcalinas que mineralizan las aoiris una especie de jabón. Las escamilas epidémicas que constantemente se desprenden y quedan mezcladas ron el sudor y la grasa, formando una especie de bai Xarte se disuelven, y las que no son arrastradas, dejan  do así la piel en condiciones de poder ser estimulada au mentando y normalizando sus funciones, llbrmK l°^ mnnpra de caicas pesadas y que no les corresponden, a ^X\a d n^^^^^ Y euyí nonnalidad c = eh^inio conservar, como son el pulmón, el hígado y ios riñones ói« en muchas ocasiones, tienen necesi  dad de realizar las funciones propias de la piel, con giax perjuicio de la salud general. , Sus efectos son agradables y tónicos, a no ser que se da va sea en forma de acné ó de escamas menudas, simu  lando el verdadero pitiriasis, es favorablemente modifica da v muchas veces curada con los baños generales, ine a á los c ue las sustancias alcalinas disolviendo el sebo, lubrificando la piel, desprendiendo las escamas } sopom ficando la «frasa, restablecen las funciones de las glándulas dé la niel v^onducen á la curación de enfermedad tan mo- ¡esta como desagradable, sobre lodo en las jóvenes en su escamas y lubrifican la piel, colocando al paciente en las mejores condiciones de curación. , El ectimayel impéügo, representade , el primero poi unas úlceras de forma oval o redondeada, cubici tas i a cabeza y cara de algunos niños enfermizos, bnfaticos y escrofulosos, se cura admirablemente con estos baños, poi u - 38 - el estimulo que producen en la piel, por la limpieza y desnfefan qUC reall2an ? P or el tral »jo de reparación que El psoriasis, enfermedad-de marcha muy lenta aue tin rn C1IS ? qUe naCe crónica > es ventajosamente inodih-qn^fn e a as a§uas sea por cl eslímul ° que provocan, nirn 611 aguda UI ? a afección marcadamente cró-^ i ca, facílilando asi su resolución, ya muy principalmente por su condición de alcalinas disolviendo en parte las es  camas y favoreciendo su desprendimiento en totalidad á r P Mpnnn e co . mbaten eficazmente el estado de inflamación del tegumento en que asienta. I ambién he observado muy buenos resultados en la curación del liquen, sobre todo cuando se trataba de suje  tos reumáticos. ° Las contracturas y retracciones, sobre todo cuando re  conocen como causa la localización del reuma, ceden y desaparecen, y otras de diferente índole, aflojan y se rela  jan a beneficio de la termalidad de que están dotadas, de  terminando en muchos casos la reabsorción de exudados - d c rrames no organizados por la excitación que provo  can en los tejidos nuevos en vías de regresión, desapare  ciendo asi algunas de una manera lenta pero real. Están indicados estos baños, y es un recurso terapéuti  co poderoso, en todas aquellas enfermedades generales en que estén indicadas las aguas. S3 U'JIVKHSlDAÜh DH SAMI lAílBE/ u BMC1CI0E GENER1LES I PRECISAS. Estas aguas están acreditadas desde hace mucho tiem  po en el tratamiento de las enfermedades crónicas del.pe  cho en los infartos del hígado y del bazo, cardialgías, ca  tarros crónicos de la vegiga, nefritis, reumatismos, goj a , enfermedades nerviosas, espasmos, sarna, herpes, liña, úlceras inveteradas, vicio escrofuloso, sobre todo el ulce  rado oftalmías rebeldes, heridas, contusiones, dislocacio  nes, y en fin, en todas aquellas enfermedades en que esta recomendado el uso de las aguas sullurosas. Su manera de obrar hace que activen la receptividad del organismo para cualquier medicamento que, por ha  berse repetido mucho su dosis, no ejerce ya inílucncia al- «una sobre él. Del mismo modo, haciendo agudas muchas enfermedades crónicas, tórpidas y estacionarias, facilita su curación; y en otras ocasiones, tratándose de padeci  mientos difíciles de conocer, sirve para aclarar su diagnosSe hallan también muy acreditadas en los padecimien  tos crónicos de los pulmones y de los bronquios, del esto  mago y de los intestinos, en los flujos uretrales y vagina  les, en los estados cloróticos y anémicos, en la supresión del finio menstrual y en los excesos del mismo, sobre todo cuando dependen de la atonía y talla de irritabilidad del útero. - 46 - forúnculo v ecHnia ci^ í v' ÍUC ^ me “ tagra, cas, secas y húmedas. ‘ ades P seu do exantemátidas, r ” egto e e^ m oS ÍnCk ' S ° ' a 8 ° ,a ’ cstdn menos sintomatológicos son d^sUnío^ aun q u e los fenóe ? la M 61 dad distinta mn^ b 8 * ’ a se P aran , formando enfermetratamiento de la fíota ha da n L? • dc la hbna cu el concreciones toleeas° de"^^^ i^^ncia las -47 - puede verse consignado también en la tésis del profesor Pouret. . Por su composición, pues, en la cual abundan los bi  carbonatos, resultan unas aguas alcalinas lo más indicadadas para curar dicha enfermedad en todas sus manifesta  ciones; y, si á la composición se le añade la temperatura de las mismas, podemos asegurar que son las mejores que se conocen. En cuanto á su acción en el tratamiento de la gola, basta tener presente lo anteriormente dicho y recordar la cantidad de litina que entra en su composición. El crédito de estas aguas estriba, pues, principalmente, en la curación de las enfermedades reumáticas, que desde muy antiguo se viene comprobando, y esta es su especialización, que la observación ha confirmado y científica  mente se demuestra sin dejar lugar á duda; y si se ha creído obtener curaciones de enfermedades, sobre lodo de la piel, excepción hecha de las escrofulosas, y muchas de las cuales consideraron de naturaleza herpética, báse de  bido á errores de diagnóstico. «Sct/ío Lugo 15 de Julio de 1894. ■■■ u