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El fenómeno del "botellón". Análisis descriptivo y posibles implicaciones a partir de una muestra de adolescentes gallegos

García Couceiro, Nuria; Isorna Folgar, Manuel; Varela Mallou, Jesús; Gandoy Crego, Manuel; Braña Tobío, Teresa; Rial Boubeta, Antonio

Abstract

Fundamentos: El botellón se ha consolidado como un ritual recreativo de gran importancia en el ocio de los jóvenes y ha contribuido a la expansión de un patrón preocupante de consumo de alcohol y otras sustancias. Pese a ello, son escasos los trabajos que lo aborden de manera integral. Este trabajo se planteó con el objetivo disponer de nuevos datos que permitan caracterizar dicha práctica, al tiempo que aportar evidencias sobre sus consecuencias e identificar factores de pronóstico relevantes para la prevención. Métodos: Se llevó a cabo un estudio transversal con una muestra de 4.867 adolescentes gallegos de entre 12 y 18 años (Media=14,68; DT=1,67). Los datos se recogieron en centros escolares mediante un cuestionario elaborado ad hoc y fueron analizados mediante una tabulación bivariada, con la aplicación de los contrastes oportunos en función de la naturaleza de las variables. Resultados: El 27,3% de los adolescentes de la muestra hicieron botellón en el transcurso del último año. El 96,6% reconoció beber alcohol cuando acude a un botellón, el 53,4% alcohol y tabaco y un 30,2% tres o más sustancias. Esta práctica se asoció con tasas significativamente mayores de consumo intensivo de alcohol (28% vs. 0,9%), así como de consumo de riesgo de alcohol, cannabis y drogas en general. Se constató también el papel modulador de variables como la percepción de riesgo y las creencias y expectativas asociadas al consumo, el dinero disponible o la hora de llegada a casa. Conclusiones: Al menos 1 de cada 4 adolescentes sigue haciendo botellón, asociándose este a un consumo de riesgo. Las evidencias encontradas refuerzan el carácter multidimensional del problema y sugieren reorientar las políticas de prevención.

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Recibido: 30 de septiembre de 2020 Aceptado: 10 de noviembre de 2020 Publicado: 13 de noviembre de 2020 EL FENÓMENO DEL BOTELLÓN. ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y POSIBLES IMPLICACIONES A PARTIR DE UNA MUESTRA DE ADOLESCENTES GALLEGOS (*) Nuria García-Couceiro (1), Manuel Isorna Folgar (2), Jesús Varela Mallou (1), Manuel Gandoy-Crego (1), Teresa Braña Tobío (1) y Antonio Rial Boubeta (1) (1) Universidade de Santiago de Compostela. A Coruña. España. (2) Universidade de Vigo. Pontevedra. España. Los autores declaran que no existe ningún conflicto de interés. (*) Financiación: Este trabajo se enmarca en un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional sobre Drogas (Ref. 2018/008). ABSTRACT The botellón phenomenon. Descriptive analysis and possible implications from a sample of galician teenagers Background: Botellón has established itself as a recreational ritual of great importance in the leisure of young people and it has contributed to the expansion of a worrying pattern of alcohol and other substances consumption. However, there are few papers that take an integrated approach to this issue. The aim of this work was to have new data to characterize this practice, while providing evidence of its consequences and identifying relevant prognostic factors for prevention. Methods: A cross-sectional study was carried out with a sample of 4,867 Galician adolescents between 12 and 18 years of age (Mean=14.68; SD=1.67). Data were collected in schools through an ad hoc questionnaire and they were analyzed through of a bivariate tabulation, with the application of the opportune contrasts according to the nature of the variables. Results: 27.3% of the teenagers in the sample went to botellón during the last year. 96.6% admitted to drinking alcohol when they went to a botellón, 53.4% alcohol and tobacco and 30.2% three or more substances. This practice was associated with significantly higher rates of Intensive Alcohol Consumption (28% vs. 0.9%), as well as of consumption of risk of alcohol, cannabis and drugs in general. The modulating role of variables such as risk perception and beliefs and expectations associated with consumption, money available or time of arrival at home was also found. Conclusions: At least 1 in 4 teenagers continue to go to botellones. This practice associated with risky consumption. The evidence found reinforces the multidimensional nature of the problem and suggests reorienting prevention policies. Key words: Adolescent, Binge drinking, Botellón, Epidemiologic factors. RESUMEN Fundamentos: El botellón se ha consolidado como un ritual recreativo de gran importancia en el ocio de los jóvenes y ha contribuido a la expansión de un patrón preocupante de consumo de alcohol y otras sustancias. Pese a ello, son escasos los trabajos que lo aborden de manera integral. Este trabajo se planteó con el objetivo disponer de nuevos datos que permitan caracterizar dicha práctica, al tiempo que aportar evidencias sobre sus consecuencias e identificar factores de pronóstico relevantes para la prevención. Métodos: Se llevó a cabo un estudio transversal con una muestra de 4.867 adolescentes gallegos de entre 12 y 18 años (Media=14,68; DT=1,67). Los datos se recogieron en centros escolares mediante un cuestionario elaborado ad hoc y fueron analizados mediante una tabulación bivariada, con la aplicación de los contrastes oportunos en función de la naturaleza de las variables. Resultados: El 27,3% de los adolescentes de la muestra hicieron botellón en el transcurso del último año. El 96,6% reconoció beber alcohol cuando acude a un botellón, el 53,4% alcohol y tabaco y un 30,2% tres o más sustancias. Esta práctica se asoció con tasas significativamente mayores de consumo intensivo de alcohol (28% vs. 0,9%), así como de consumo de riesgo de alcohol, cannabis y drogas en general. Se constató también el papel modulador de variables como la percepción de riesgo y las creencias y expectativas asociadas al consumo, el dinero disponible o la hora de llegada a casa. Conclusiones: Al menos 1 de cada 4 adolescentes sigue haciendo botellón, asociándose este a un consumo de riesgo. Las evidencias encontradas refuerzan el carácter multidimensional del problema y sugieren reorientar las políticas de prevención. Palabras clave: Adolescente, Consumo intensivo de alcohol, Botellón, Variables epidemiológicas. Rev Esp Salud Pública. 2020; Vol. 94: 13 de noviembre e1-15. www.mscbs.es/resp ORIGINAL Correspondencia: Nuria García Couceiro Facultad de Enfermería Universidade de Santiago de Compostela Avda. de Xoán XXIII, s/n. (Campus Norte) 15782 Santiago de Compostela, España [email protected] Cita sugerida: García-Couceiro N, Isorna Folgar M, Varela Mallou J, Gandoy-Crego M, Braña Tobío T, Rial Boubeta A. El fenómeno del botellón. Análisis descriptivo y posibles implicaciones a partir de una muestra de adolescentes gallegos. Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171. Nuria García-Couceiro et al 2 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 INTRODUCCIÓN El consumo de alcohol constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte en su última publicación de la Health Behaviour in School-Aged Children (HBSC) que, aproximadamente, seis de cada diez adolescentes de 15 años han consumido alcohol en alguna ocasión (1) . En Europa, tal y como revela el European School Survey Project on Alcohol and Other Drugs (ESPAD), la media de estudiantes que han bebido alcohol al menos una vez en su vida asciende al 80%. España, a pesar de que se sitúa justo por debajo de la media europea (78%), en lo que se refiere al porcentaje de jóvenes que han consumido alcohol en los últimos 30 días solo es superado por cinco países: Dinamarca, República Checa, Austria, Chipre y Grecia, con prevalencias más elevadas (2) . El informe de la última edición de la encuesta EDADES (Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España) alerta que el grupo de edad de 15 a 24 años es el que presenta un consumo de riesgo más elevado (7,2%). La encuesta ESTUDES 2018/2019 (Encuesta sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España) recoge, por su parte, que el alcohol continua siendo la sustancia psicoactiva más consumida por los estudiantes de 14 a 18 años, tres de cada cinco (75,8%) en el transcurso del último año (3) . Más allá de estos datos persisten otros elementos preocupantes. Por un lado, la instauración progresiva de un patrón de consumo en forma de atracón, conocido como Consumo Intensivo de Alcohol (CIA) o Binge Drinking y caracterizado por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en cortos espacios de tiempo. El CIA se ha relacionado en la literatura con daños a nivel fisiológico (4,5) , alteraciones cerebrales de tipo estructural y funcional (6,7) , mayor incidencia de trastornos de dependencia (8) y mayor probabilidad de desarrollar diferentes conductas riesgo, como es el caso de prácticas sexuales sin protección, accidentes de tráfico o diferente formas de violencia (9–17) . Según la encuesta ESTUDES 2018/2019 el 24,3% de los estudiantes de entre 14 a 18 años reconoce haberse emborrachado en el último mes y el 32,3% haber practicado Binge Drinking (3) . Por otro lado, hay que señalar el descenso progresivo de las edades de inicio, que sitúa en los 13,4 años la edad media en la que los españoles comienzan a beber alcohol (18) y que acarrea consecuencias para la salud física y mental de los jóvenes, además de serias implicaciones a nivel conductual (19,20) . Conviene añadir además la incorporación progresiva de las mujeres al consumo que, en la franja de 14 a 18 años, superan desde hace años en términos de prevalencia a los varones (3) . Esto conlleva implicaciones sanitarias añadidas, ya que ellas son más vulnerables desde un punto de vista fisiológico a los daños producidos por el alcohol (21) , y hace necesario adoptar un enfoque de género en las políticas de prevención. Es preciso tener presente también la baja percepción del riesgo asociado al consumo de alcohol, la alta accesibilidad o disponibilidad de éste (que sigue siendo la sustancia más disponible para jóvenes y adolescentes), las creencias y expectativas positivas asociadas a su consumo y la normalización social que todavía persiste en nuestra cultura, siendo el fenómeno del botellón una de sus expresiones más notorias (22) . Más de la mitad de los estudiantes de entre 14 y 18 años admite haber realizado botellón en los últimos 12 meses (51,3%) y el 22,6% haberlo hecho en el último mes (3) . En opinión de los expertos, el botellón ejemplifica la institucionalización del consumo de alcohol en los contextos públicos, suponiendo una práctica de riesgo en sí misma, un factor de riesgo para otros tipos de conductas y un escaparate peligroso para los jóvenes (10) . La propia encuesta ESTUDES (edición 2018/2019) revela que la relación entre el consumo abusivo de alcohol y la práctica del botellón es significativa. Con independencia del grupo de edad y del EL FENÓMENO DEL BOTELLÓN. ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y POSIBLES IMPLICACIONES A PARTIR DE UNA MUESTRA DE ADOLESCENTES GALLEGOS 3 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 sexo, la prevalencia de borracheras y de Binge Drinking es entre tres y cuatro veces mayor entre los adolescentes que acude regularmente a botellones, siendo también mayor la tasa de consumo de muchas sustancias psicoactivas (3) . Aunque en la serie histórica la prevalencia del botellón ha disminuido paulatinamente en los últimos años (23) , no cabe duda de que se trata de un problema de salud pública todavía vigente, que afecta a miles de jóvenes y adolescentes de edades tempranas y que acarrea graves consecuencias para su salud y para la convivencia. A pesar de la importancia del tema, en España son pocos los trabajos que han abordado el problema del botellón en profundidad, aunando la prevalencia, los hábitos de consumo, las posibles implicaciones y variables asociadas e intentando identificar posibles factores explicativos o de pronóstico. No es fácil para profesionales e investigadores del ámbito de la prevención o de la salud pública, disponer de información actualizada y completa, que permita llevar a cabo un análisis de carácter integral del problema e incluso ampliando el marco muestral a franjas de edad más precoces (como los 12-13 años), en la que según los expertos es posible encontrar ya un volumen preocupante de niñas y niños en el contexto de los populares botellón (22) . El presente trabajo se plantea con el objetivo de disponer de nuevas cifras acerca de la práctica del botellón en adolescentes, incorporando al marco muestral la franja de edad de 12-13 años, al tiempo que se pretende aportar evidencias de las posibles consecuencias asociadas e identificar factores de pronóstico, que puedan tener recorrido aplicado a nivel de prevención. SUJETOS Y MÉTODOS Participantes. Se realizó una encuesta de consumo de sustancias a estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), Bachillerato y Formación Profesional de la Comunidad Autónoma de Galicia. Para la selección de la muestra se utilizó un muestreo por conveniencia, tanto para la selección de las unidades de primer nivel (centros educativos) como de segundo nivel (individuos). Participaron un total de 4.867 adolescentes de entre 12 y 18 años (Media=14.68; DT=1.67), pertenecientes a 32 centros educativos (13 de titularidad pública y 19 concertados) ubicados en ayuntamientos de las provincias de A Coruña y Pontevedra. De ellos 2.392 marcaron la opción “mujer” cuando se les preguntó por el sexo, 2.388 “hombre” y 87 marcaron la opción “otros”. El 72,6% estaba cursando ESO, el 19,6% Bachillerato y el 7,8% restante Ciclos Formativos de Formación Profesional. Instrumentos. Para la recogida de datos se utilizó un cuestionario elaborado expresamente para el presente estudio, en el que se incluyeron preguntas agrupadas en 5 bloques: un primer bloque referido a la participación en el botellón y a los consumos realizados; un segundo encaminado a conocer posibles conductas y variables asociadas, tomando como referencia las preguntas incluidas en la última edición de la encuesta ESTUDES (3) y algunas variables destacadas en la literatura, como pueden ser la percepción de riesgo o las creencias y expectativas. Para ello, tomando como referencia el trabajo de Golpe et al (22) , se desarrolló una Escala de Percepción de Riesgo Asociado al Consumo de Alcohol y Otras Sustancias, compuesta por 10 ítems con formato de respuesta tipo Likert de 4 puntos (0 “Ningún Riesgo”, 1 “Poco Riesgo”, 2 “Bastante Riesgo” y 3 “Mucho Riesgo”), que presentó una elevada consistencia interna (α= 0,92) y una Escala de Creencias y Expectativas Asociadas al Consumo de Alcohol, compuesta por 10 ítems tipo Likert de 4 puntos (0 “Nada Probable”, 1 “Poco Probable”, 2 “Bastante probable” y 3 “Muy Probable”), que presentó un α de Cronbach de 0,87; en el Nuria García-Couceiro et al 4 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 cuarto bloque se incluyeron tres herramientas de cribado específicas, validadas tanto a nivel internacional como con adolescentes españoles: el Alcohol Use Disorder Identification Test (AUDIT) (α= 0,82) (24,25) , el Substance Abuse Screening Test (CRAFFT) (α=0,70) (26,27) y el Cannabis Abuse Screening Test (CAST) (α= 0,87) (28) , presentando en los tres casos niveles de consistencia muy similares a los obtenidos en los trabajos de validación; por último, se incluyó un bloque en el que se recogía información sobre diferentes variables sociodemográficas, como el sexo, la edad, el curso o la titularidad del centro. Procedimiento. Los datos se recogieron en las propias aulas, por miembros del equipo de investigación, todos ellos psicólogos con experiencia en el trabajo con adolescentes y en este tipo de estudios, sin que estuviera presente ningún miembro de los equipos docentes. Previamente a la recogida, se llevó a cabo una sesión de formación para estandarizar al máximo el procedimiento a seguir y resolver las posibles dudas a nivel técnico. Se realizó un pilotaje con una muestra de 35 sujetos, con el objetivo de valorar la longitud del cuestionario y los tiempos de cumplimentación y garantizar la correcta comprensión de las preguntas. Los participantes invertían por norma general entre 30 y 40 minutos para completar el cuestionario. Fueron informados previamente de la finalidad del estudio y su participación fue totalmente voluntaria y no remunerada, garantizando el anonimato y la confidencialidad de sus respuestas. Se contó con el consentimiento tanto de la dirección de los centros, como de las respectivas asociaciones de madres y padres de alumnos. El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité Ético de la Universidad de Santiago de Compostela. Análisis de datos. En primer lugar, se llevó a cabo una depuración de datos, atendiendo a las recomendaciones de Rial, Varela y Rojas (29) . Del total de 4.867 casos iniciales, se eliminaron 304; 43 por presentar un alto porcentaje de valores ausentes, 32 por presentar un patrón incoherente de respuesta y 229 por encontrarse fuera del rango de edad establecido (12-18 años). Las diferencias entre los que practican y no practican botellón fueron analizadas mediante una tabulación bivariada, con la aplicación de los contrastes oportunos en función de la naturaleza de las variables: pruebas t de Student para la comparación de medias y coeficientes eta (η) para estimar el tamaño del efecto en variables cuantitativas, así como contrastes χ2 para la comparación de porcentajes y coeficientes de contingencia (CC) y/o V de Cramer para variables cualitativas. Por último, se llevó a cabo un análisis de regresión logística binaria jerárquica, para profundizar en el peso relativo que, factores como la percepción de riesgo y las expectativas, pudieran tener en la práctica del Botellón. Los análisis fueron realizados con el paquete estadístico IBM SPSS Statistics 25 (30) . RESULTADOS La práctica del botellón. El 27,3% de los participantes reconoció hacer botellón al menos una vez al año, el 14% al menos una vez al mes y el 2,9% uno o varios días a la semana. En la franja de 14 a 18 años los porcentajes ascendieron al 36,4%, el 19,2% y el 3,9% respectivamente. Cuando se analizaron las cifras exclusivamente en menores de edad, los porcentajes se situaron en el 25,7% en el último año y del 16,6% en el último mes. En cuanto a las posibles diferencias por sexo y edad (tabla 1), de forma general las mujeres presentaron porcentajes mayores que los hombres, si bien sólo alcanzaron la significatividad estadística en las cifras referidas al último año (28,9% vs. 25,5%; p<0,05). Por grupos de edad las diferencias fueron mayores y en ambos casos significativas, alcanzándose un porcentaje del 21% para la participación en botellones en el último año en la franja de 14-15 años y del 55,6% en la de 16-18. Dicho EL FENÓMENO DEL BOTELLÓN. ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y POSIBLES IMPLICACIONES A PARTIR DE UNA MUESTRA DE ADOLESCENTES GALLEGOS 5 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 Tabla 1 Práctica de botellón según grupo de edad y sexo. ANUAL 12-13 años 14-15 años 16-18 años χ2Phi 3,6% 21% 54,6 1.015,56(***) 0,46 MENSUAL 12-13 años 14-15 años 16-18 años χ2Phi 0,7% 6,8% 33,5% 787,73(***) 0,40 ANUAL Mujeres Hombres χ2χ2 28,9% 25,5% 6,57(*) 0,038 MENSUAL Mujeres Hombres χ2χ2 14,8% 13,2% 2,56 0,02 (*) p<0,05; (**) p<0,01; (***) p<0,001. porcentaje se situó en el 3,6% en los 12-13 años. Resultó interesante también analizar de manera conjunta las diferencias por sexo en función de la edad (figura 1), lo que permitió comprobar que es en la franja crítica de los 1415 años cuando las diferencias entre sexos son más amplias (19,9% hombre vs 24,5% mujeres en el último año y 4,8% hombres vs 8,4% mujeres en el último mes). Repertorio y patrón de consumo. El 96,6% de los adolescentes reconoció consumir alcohol cuando acude a un botellón, un 54,2% tabaco, un 35,4% cannabis y un 6,6% otro tipo de sustancias, como puede ser cocaína, heroína, anfetaminas, speed o hipnosedantes. Integrando la información anterior, puede afirmarse que el 96,6% consumía alcohol, el 53,4% alcohol y tabaco (ambas) y un 30,2% presentaban un claro patrón de policonsumo (alcohol, tabaco más otras sustancias, generalmente cannabis). Tan sólo el 1,2% no consumió ningún tipo de sustancia, ni bebió alcohol en los botellones. Se observó también que aquellos adolescentes que hacían botellón con regularidad (al menos una vez al mes), presentaron tasas de consumo global (más allá del botellón) de todas las sustancias significativamente mayores (tabla 2): 98,2% vs 11,3% en el caso del alcohol; 52,7% vs 5,5% en el caso del tabaco o 33.4% vs 2,4% en el caso del cannabis. Del mismo modo, las tasas de consumo intensivo de alcohol (CIA) fueron 30 veces mayores (0.9% vs 28%) y los consumos de riesgo, medidos a partir de los porcentajes de positivos en el AUDIT (Alcohol Use Disorder Identification Test), en el CAST (Cannabis Abuse Screening Test) y en el CRAFFT (Substance Abuse Screening Test) hasta 8 veces superiores, llegando a alcanzar el 80,4% en el caso del AUDIT (vs 11,6%), el 63,1% en el caso de CRAFFT (vs 10%) y el 28,7% en el caso del CAST (vs 2,9%). De igual modo, los formatos de consumo más “novedosos”, como puede ser el uso de la cachimba, el consumo de Lean o Jarabe Violeta o el consumo combinado del alcohol con bebidas energéticas, fueron entre 7 y 9 veces más habituales entre los asistentes al botellón. Conductas de riesgo y variables asociadas. La figura 2 muestra que la práctica de botellón Nuria García-Couceiro et al 6 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 Figura 1 Práctica del botellón por sexo y grupo de edad. Figura 2 Comparación del consumo de los pares entre los que realizan botellón y quienes no. (*) p<0,05; (**) p<0,01; (***) p<0,001. EL FENÓMENO DEL BOTELLÓN. ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y POSIBLES IMPLICACIONES A PARTIR DE UNA MUESTRA DE ADOLESCENTES GALLEGOS 7 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 resultó ser más frecuente entre aquellos adolescentes que tenían amistades que consumían alcohol u otras drogas. El 96,6% de los que practicaron botellón reconocieron que la mayoría de sus amigos beben alcohol cuando salen y el 76,1% reconoció que se emborrachan; más de la mitad refirieron que sus amistades fuman tabaco, una tercera parte que fuman cannabis y casi uno de cada diez otras drogas. En cuanto a las prácticas de riesgo asociadas (tabla 3), las tasas fueron significativamente mayores entre los que hacen botellón. De estos, un 29,6% (vs 14,5%) aseguró haberse subido a un vehículo cuyo conductor iba bajo los efectos del alcohol, un 25% (vs 2,6%) haberse metido en problemas/líos tras haber consumido alcohol u otras drogas, un 20,2% (vs 3%) haber sufrido un accidente o lesión y un 11% (vs 2,5%) haber sido víctima de asalto sexual. Tabla 2 Comparación de los patrones de consumo global entre los estudiantes que practican y no practican botellón. CONSUMO ÚLTIMO MES NO BOTELLÓN % SÍ BOTELLÓN % χ2Phi Alcohol 11,3 98,2 2.463,33(***) 0,63 Tabaco 5,5 52,7 1.224,08(***) 0,50 Cannabis 2,4 33,4 884,62(***) 0,43 Cocaína 0,1 2,2 56,90(***) 0,11 Heroína 0,1 1,2 26,79(***) 0,08 Speed / Anfetaminas 0,1 2,8 74,90(***) 0,13 Hipnosedantes 0,1 2,3 67,05(***) 0,12 Binge Drinking (6 o más) 0,9 28 964,01(***) 0,45 Emborracharse 357,2 1.818,14(***) 0,61 Cachimba Tabaco 3,4 31,8 690,85(***) 0,38 Cachimba Cannabis 1,1 21,4 622,53(***) 0,36 Alcohol + Bebidas energéticas 7 53,6 1.081,93(***) 0,47 Lean (Jarabe Violeta) 0,6 5,4 107,42(***) 0,15 AUDIT + 11,6 80,4 1.658,76(***) 0,59 CAST + 2,9 28,7 634,83(***) 0,36 CRAFFT + 10 63,1 1.114,40(***) 0,49 (*) p<0,05; (**) p<0,01; (***) p<0,001. Nuria García-Couceiro et al 8 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 La tabla 4, por su parte, recoge las diferencias entre ambos grupos en lo que se refiere a algunos hábitos de ocio nocturno. Así, por ejemplo, el 96% de los que participan de manera regular en botellones acostumbraban a salir una o varias veces al mes o incluso varias veces a la semana, porcentaje que se situaba en el 41% entre los que no hacían botellón. Del mismo modo, el 63% de los que acuden a botellones acostumbraban a llegar a casa pasadas las 4 de la madrugada, porcentaje que se situó en un 12,3% entre los que no hacían botellón. Por último, en cuanto al dinero disponible, el 26% de los que hacían botellón solían disponer de más de 20€ para salir, cifra que se situó en un 18,4% entre los que no hacían botellón. Para comprobar que no existió un posible efecto de confounding de la edad, se repitieron los análisis para las diferentes franjas y la pauta encontrada fue la misma. Posibles factores de pronóstico: percepción de riesgo, creencias y expectativas. En la tabla 5 se muestran los resultados de comparar Tabla 3 Conductas de riesgo asociadas a la práctica del botellón. EN EL ÚLTIMO AÑO… NO BOTELLÓN % SÍ BOTELLÓN % χ2Phi Te has metido en problemas/ líos tras haber consumido alcohol u otras drogas 2,6 25 540,75(***) 0,34 Te has subido a un vehículo cuyo conductor iba bajo los efectos del alcohol u otras drogas (incluido tú mismo/a) 14,5 29,6 95,89(***) 0,14 Tú o alguien ha sufrido algún accidente o lesión como consecuencia de que tú hubieras consumido alcohol u otras drogas 3 20,2 337,141(***) 0,27 Te han dado alcohol u otras drogas para intentar aprovecharse sexualmente de ti 2,5 11 117,18(***) 0,16 Te has despertado desorientada/o y con la sospecha de que pudieran haber drogado 1,5 7,3 84,93(***) 0,13 Han llegado a aprovecharse sexualmente de ti después de darte alcohol u otras drogas 0,8 572,82(***) 0,12 (*) p<0,05; (**) p<0,01; (***) p<0,001. EL FENÓMENO DEL BOTELLÓN. ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y POSIBLES IMPLICACIONES A PARTIR DE UNA MUESTRA DE ADOLESCENTES GALLEGOS 9 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 13 de noviembre e202011171 la percepción de riesgo y las creencias y expectativas entre los adolescentes que acuden y no acuden a botellones. Se constataron diferencias significativas en casi todos los casos, pero los valores más elevados del coeficiente eta (η) revelaron un peso relativamente mayor de las creencias y expectativas, en particular las positivas. Los mayores tamaños del efecto correspondieron a expectativas positivas como “que te diviertas mucho”, “que te sientas feliz” y “que te sientas más sociable”. Para profundizar en el peso relativo que ambos factores (percepción de riesgo y expectativas) pudieran tener, se llevó a cabo un análisis de regresión logística binaria jerárquica, utilizando como variables independientes o predictores en el primer bloque las creencias y expectativas y, en el segundo bloque, los elementos de la percepción de riesgo. Como variable dependiente (VD) se utilizó la variable binaria “Botellón al menos una vez al mes” (No/Sí). El análisis fue realizado mediante el método de Tabla 4 Comparación de los hábitos de ocio nocturno entre los estudiantes que practican botellón y los que no. HÁBITOS DE OCIO NOCTURNO NO BOTELLÓN %SÍ BOTELLÓN %χ2CC Frecuencia con la que sales de noche con tus amigas/os Nunca 32,1 0,4 735,48(***) 0,36 Una o varias veces al año 26,9 3,5 Una o varias veces al mes 24,7 65,7 Una o varias veces a la semana 16,3 30,3 Hora de llegada Antes de las 12 de la noche 45,1 3,7 998,83(***) 0,47 Entre las 12 y las 2 de la madrugada 20,9 4 Entre las 2 y las 4 de la madrugada 21,7 29,4 Entre las 4 y las 6 de la madrugada 943,4 A partir de las 6 de la madrugada 3,3 19,6 Dinero disponible Hasta 5€ 16,8 5,1 91,38(***) 0,16 Entre 6€ y 10€ 30,2 23,8 Entre 11€ y 20€ 34,6 45 Entre 21€ y 30€ 12,7 18,5 Más de 30€ 5,7 7,5 (*) p<0,05; (**) p<0,01; (***) p<0,001.