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Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Cómo condiciona el poder la información que se produce en la prensa

Pérez Marquina, Cristina

Abstract

El presente TFG pretende analizar la relación que se produce entre medios de comunicación y poder político, atendiendo a cómo se elabora la información relacionada con la actividad política en la prensa. El punto de partida que lleva a vincular ambos conceptos es el hecho de que, en la sociedad moderna, se encuentran indisolublemente ligados. La función informativa que debe cumplir la prensa en una sociedad democrática es un deber del periodista para con la sociedad. La libertad de prensa es una de las principales consignas de la democracia, pero esto no garantiza que siempre se lleve a cabo un adecuado ejercicio democrático de ella. En su momento, Lenin apuntó que la libertad de prensa es también la libertad para corromper

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UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA FACULTADE DE CIENCIAS DA COMUNICACIÓN Relaciones medios de comunicación y partidos políticos Cómo condiciona el poder la información que se produce en la prensa Trabajo de Fin de Grado (TFG) Autora: Cristina Pérez Marquina. 4º Periodismo Tutor: Miguel Anxo Bastos Boubeta Santiago, 2017 A mi madre y a mi hermano, sin los cuales nada de esto sería posible. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 5 El periodismo es el mejor oficio del mundo. Gabriel García Márquez. A ti, del que todos se ríen cuando dices que quieres ser periodista. Iñaki Gabilondo, El fin de una época, 2011. No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa. Mario Vargas Llosa. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 7 Índice Resumen ................................................................................................................................................. 9 Abstract ................................................................................................................................................. 11 1. Introducción ...................................................................................................................................... 13 2. Justificación ....................................................................................................................................... 19 3. Objetivos e hipótesis ......................................................................................................................... 23 4. Metodología ..................................................................................................................................... 25 5. Marco teórico .................................................................................................................................... 27 5.1. Antecedentes teóricos del tema ............................................................................................ 27 5.1.1. Max Weber .................................................................................................................. 27 5.1.2. Giovanni Sartori ........................................................................................................... 32 5.1.3. Angelo Panebianco ...................................................................................................... 38 5.1.4. Prensa de partido ........................................................................................................ 40 6. Las funciones propagandísticas de la prensa .................................................................................... 43 7. Relaciones entre el poder y los medios ............................................................................................ 45 8. Opinión pública y medios de comunicación ..................................................................................... 49 8.1. Comunicación política ............................................................................................................ 49 8.2. Concepto de opinión pública ................................................................................................. 51 8.3. Opinión pública y sociedad de masas .................................................................................... 55 8.4. Nuevas visiones de la opinión pública.................................................................................... 58 9. El papel de la noticia ......................................................................................................................... 61 10. El periodismo político como especialización del periodismo ......................................................... 69 11. La dominación en los medios de comunicación de masas ............................................................. 75 8 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 12. ¿Quién controla la prensa? ............................................................................................................. 79 13. ¿En qué situación se encuentran los medios de comunicación en la actualidad? ......................... 83 14. La comunicación de masas en la teoría política.............................................................................. 89 15. Teorías de los efectos de los medios de comunicación .................................................................. 93 16. La fijación de la agenda ................................................................................................................... 99 17. Teoría de la espiral del silencio ..................................................................................................... 107 18. El poder e influencia de las fuentes de información..................................................................... 111 19. La cultura política .......................................................................................................................... 117 20. Las fake news y la posverdad en el discurso de Trump ................................................................ 119 21. Análisis de caso. Las campañas electorales: tendencias y desafíos .............................................. 123 21.1. Elecciones de 2008. Análisis descriptivo del tratamiento de los comicios en las cabeceras gratuitas y de pago españolas ..................................................................................................... 125 21.2. Elecciones europeas de 2009. Análisis del tratamiento informativo de los comicios en España. .................................................................................................................................. 131 22. Conclusiones ................................................................................................................................. 141 23. Bibliografía .................................................................................................................................... 145 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 9 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos Cómo condiciona el poder la información que se produce en la prensa Autora: Cristina Pérez Marquina Tutor: Miguel Anxo Bastos Boubeta Resumen El presente TFG pretende analizar la relación que se produce entre medios de comunicación y poder político, atendiendo a cómo se elabora la información relacionada con la actividad política en la prensa. El punto de partida que lleva a vincular ambos conceptos es el hecho de que, en la sociedad moderna, se encuentran indisolublemente ligados. La función informativa que debe cumplir la prensa en una sociedad democrática es un deber del periodista para con la sociedad. La libertad de prensa es una de las principales consignas de la democracia, pero esto no garantiza que siempre se lleve a cabo un adecuado ejercicio democrático de ella. En su momento, Lenin apuntó que la libertad de prensa es también la libertad para corromper 1 . Palabras clave Medios de comunicación, comunicación política, opinión pública, partidos políticos. 1 Lenin (marzo de 1919). Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado. En I Congreso Internacional Comunista. Congreso llevado a cabo en Petrogrado, Rusia. 16 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. y en los medios de comunicación, en general. Se han analizado las claves de esta influencia, sus métodos y los efectos que generan en los medios y en la ciudadanía y, todo ello se presenta en las siguientes páginas. Los objetivos que se persiguen con esta investigación son adentrarse en el papel de los medios de comunicación en la sociedad y analizar cómo las clases dominantes mantienen las estructuras capitalistas mediante la organización de la opinión pública. Estudiar la lucha entre los derechos de los profesionales y los intereses de las empresas. Observar como los modos de organización de las empresas de comunicación, con la creación de grandes conglomerados mediáticos, dominan los roles profesionales y afectan a la dinámica política. Examinar los modelos de propiedad y el control de las industrias de los medios y las implicaciones que esto conlleva. Considerar el papel de los gabinetes de comunicación que vehiculan los mensajes y acontecimientos de interés para los partidos políticos y/o empresas a los medios de comunicación. Profundizar en la importancia que tiene para el poder político el acceso al discurso público. Como punto de partida, debe entenderse que la política va mucho más allá de los centros propios de la vida política, como son los partidos, el Gobierno o los Parlamentos. Se debe tener en cuenta que la política transversaliza un sinfín de ámbitos temáticos que envuelven las vidas de las personas tales como la educación, la sanidad, la economía, la contaminación… En la actualidad, el discurso mediático ya no puede prescindir de la información política. El discurso político marca espacios, tiempos e iniciativas en la prensa. Según Herrero Aguado, el periodismo político es el que «acapara los mayores espacios y tiempos en los informativos de cualquier medio, impreso o audiovisual (...). Cuando se habla de la influencia de la prensa o de la prensa como poder, la referencia es siempre el tratamiento periodístico que recibe por parte de los medios el tema político» (1996, p.14). De este modo, los condicionamientos ideológicos y sociológicos propios del mundo político controlan de cerca las funciones que debe cumplir la información. La teoría de construcción de la Agendasetting y los estudios de opinión pública demuestran que la comunicación tiene efectos en la audiencia. El análisis de las relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación tiene su primer intento en el libro de W. Lippmann Public Opinion (1922). Lippmann apuntaba que los medios colocan en nuestras mentes las imágenes de la realidad. Desde entonces, hasta la actualidad, los estudios han proliferado en todos los medios de comunicación, y son los Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 17 científicos de la política, sociólogos e investigadores de la comunicación quienes más han trabajado el tema. Un periodista que está abordando un determinado conflicto político, acaba necesariamente siendo percibido como uno de los actores que participa en el mismo. El problema a resolver debe ser como tiene que desarrollar su labor dentro de ese conflicto. Con el presente trabajo se desarrolla la investigación sobre la relación entre los medios de comunicación y los partidos políticos: cómo condiciona el poder la información que se produce en la prensa. Las funciones políticas que un medio de comunicación debe cumplir son las siguientes: abrir vías de comunicación entre las partes del conflicto, esclarecer lo que ese conflicto puede conllevar de avance o de retroceso de las condiciones de vida de la sociedad, servir como catalizadores del cambio para aprovechar lo que se puede derivar como positivo para la sociedad y facilitar e incrementar la comunicación intergrupal. En resumen, el tratamiento profesional de un medio de comunicación debe basarse en la necesidad de saber controlar la intensidad del conflicto para darlo a conocer con el equilibrio y la veracidad pertinentes. Como ya se ha mencionado, los actores políticos buscan intervenir e influir en el proceso de selección, elaboración y difusión de las noticias. Los medios de comunicación actúan, en la práctica, como el terreno en el que los políticos y los grupos organizados hacen circular sus propuestas e incentivos electorales. Pero también como lugar en el que deberían hacerse públicos los errores y virtudes de quienes están en el gobierno. Conocer las dinámicas de relación entre los medios de comunicación y los partidos, que el poder trata de ocultar, es de sumo interés para evaluar la calidad de la prensa. Vivimos en un país en el que la prensa de partido ha desaparecido, pero desgraciadamente «sí sabemos a ciencia cierta cuál es el partido de cada medio» (Miratvillas, 2012, p.47). El ámbito académico de la comunicación política investiga las condiciones de los medios y de la política mediante teorías compartidas. A la hora de abordar esta investigación se echará mano de las indagaciones más comunes: las de opinión pública, las de agenda-setting, las de gatekeeping, y finalmente, las de análisis de audiencia. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 19 2. Justificación La presente investigación estudia el concepto de opinión pública en base a autores como Habermas o Negt y Kluge, entre otros, además de las teorías de los medios de comunicación: la fijación de la agenda-setting de McCombs y Shaw, la teoría de la espiral del silencio de Noelle N. Neumann, la función de la prensa en la construcción de significado tomando como base a Lippmann, las teorías de «usos y gratificaciones» de Katz y sus colaboradores, la función del gatekeeper y las funciones del habla y lenguaje de los medios en autores como De Fleur y BallRockeach debido a la importancia que para la disciplina académica y las ciencias políticas tienen dichos conceptos y teorías tradicionales. La transcendencia y significación de estos términos nos conduce a su utilización en la presente investigación para profundizar en los efectos del poder político sobre los mensajes que difunden los medios de comunicación. La consideración del estudio de los citados enunciados teóricos, entre otros, radica en su análisis en profundidad y desarrollo de nuevos ámbitos que permiten estudiar las circunstancias que mediatizan la fuerza de la influencia del poder político. He optado por la realización de un trabajo de revisión bibliográfica, porque me interesaba acercarme de un modo teórico y recopilar la información más relevante respecto a la influencia del poder político en los medios de comunicación y, en concreto, en la prensa. Lo que persigo con esta investigación es acercarme e integrar los conocimientos de varias de las disciplinas académicas incluidas en el plan de estudios actual del Grado de Periodismo. Por medio de la lectura, la investigación y la discusión he pretendido buscar respuestas a un problema real a través de las relaciones significativas entre contenidos de diversa índole con el fin de alcanzar un aprendizaje significativo en base al intento de poner en común la visión de diferentes disciplinas en torno a un tema. Los partidos políticos hace tiempo que han detectado la valía que supone hacerse con el control de los medios de comunicación. Para dar a conocer sus ideologías y aquellos mensajes que les conviene que se difundan entre la ciudadanía y con el fin de cuidar su reputación, los partidos políticos se han visto obligados a presionar a los medios de comunicación para que 20 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. estos les faciliten un canal de expresión que sirva y vele por sus intereses y actividades. Una puerta de entrada al ciudadano que les permita silenciar lo que no interesa que se conozca de sus acciones y recurrir a tópicos que favorezcan su imagen pública. Los mensajes que los políticos buscan hacer llegar a través de los medios durante una campaña electoral presentan las particularidades de ser eminentemente persuasivos, basados en mecanismos retóricos y argumentativos, y estar construidos por los propios partidos que vierten en ellos sus propias estrategias intentando que no se vean reducidas o tamizadas por la acción de los medios de comunicación y, por último, con la idea de dirigirse a un público masivo. Todas las partes de los mensajes proferidos por los políticos están encaminadas a conseguir un único objetivo comunicativo, la persuasión. A la hora de elaborar un estudio sobre las relaciones del poder con los medios de comunicación, es importante entender cómo intervienen las ideas puestas en juego y publicadas por la prensa, cómo se expresan estas ideas en los medios de comunicación y quién las manifiesta. Los partidos políticos reflejan en sus discursos aquellos elementos de la realidad que consideran más persuasivos en relación con su público. Cabe destacar la importancia que los medios de comunicación, tal y como explica Monzón2 (1996, p.224), adquieren a partir de los años 90 en el desarrollo de la democracia. Es la mediocracia o «democracia centrada en los medios» como la denomina Swanson3 (1996, pp.3-24) la que está revolucionando el mundo de la información y la política. La política depende ahora más que nunca de los medios. También otros teóricos reflexionan sobre la mediatización de la política. Giovanni Sartori, autor de Homo videns. La Sociedad Teledirigida (Taurus, 1998), describe la videopolítica como una amenaza, que impone una falsa democracia en la que impera la apariencia por encima del fundamento y la imagen por encima de la razón. Pippa Norris en A virtuous circle: Political Communication in Post-Industrial Democracies (2000, pp.173-174) niega que existan dichos efectos negativos, y para Dominique Wolton la nueva manera de relacionarse los medios de comunicación y la vida política anuncia estabilidad, salud y madurez de la institucionalización de los regímenes democráticos. 2 C. Monzón, Opinión pública, comunicación y política, Tecnos, Madrid, 1996, p. 224. 3 D. L. Swanson, “El campo de la comunicación política. La democracia centrada en los medios”, en A. Muñoz Alonso y J. I. Ropsir (comps.), Comunicación políticas, Universitas, Madrid, 1996, pp. 3-24. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 21 Los periodistas han cambiado su papel de testigos de la actividad pública y política y han pasado a ser actores, los líderes políticos han aprendido técnicas de comunicación y persuasión, el gobierno está obligado a dar cuenta de sus actos con mayor rapidez y transparencia y, por último, los partidos políticos pierden peso en la escena política dando paso a la popularidad e imagen de sus líderes. Finalmente, todos estamos envueltos en un nuevo espacio dominado por la información. Jean Baudrillard (1993, p.123) describe la política de hoy en día como el arte de la simulación o del simulacro, como resultado del sometimiento del discurso político a las técnicas de marketing político y los asesores de imagen, lo cual nos conduce a relatos simplificadores de la política. Dentro de este contexto, en el que las fronteras están cada vez más difusas, es necesario estudiar el papel esencial que juega el periodista político. De entrada, podemos predecir la necesidad de que el periodista presente una formación y preparación adecuada. Una especialización que pasa no sólo por una preparación técnica, sino que requiere de conocimientos específicos en relación con la política, sus funciones, los mecanismos de los que se vale para desenvolver su papel en democracia, conocimientos de ciencias políticas complementados con ideas de política comparada y de filosofía política y también con respecto a la metodología para cubrir con rigor cualquier tipo de acontecimiento. Tomando estas circunstancias como punto de partida, resultará cuando menos interesante el análisis de una situación que afecta desde hace años a nuestra prensa y a los profesionales que trabajan en los periódicos. Una situación complicada que no sólo incumbe a los medios de comunicación de España, sino que las acciones del poder sobre el ámbito mediático afectan a la mayor parte del planeta, y de las que sólo conocemos una pequeña parte. Este TFG pretende ser una contribución a la mejor comprensión de cómo actúan las poderosas élites en estrecha relación con los sistemas mediáticos. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 23 3. Objetivos e hipótesis Esta investigación tiene como objetivo principal responder a la siguiente cuestión: ¿Quién controla a quién? El poder a los medios o los medios al poder. Para conocer la respuesta a dicho planteamiento se llevará a cabo un estudio de carácter teórico que busca aportar conclusiones detalladas de quién maneja y mueve los hilos dentro de la prensa. Se pretende estudiar, en la presente disertación, la influencia que el poder político ejerce y ha ejercido en la cobertura mediática en prensa. Se busca comprobar si las influencias políticas van unidas a la creciente pérdida de credibilidad asociada a los medios de comunicación en general y, en concreto, a la prensa. Y si estos tintes partidistas e interesados incentivan la falta de interés de la ciudadanía por recibir e interactuar con dicho contenido político y fomentar la participación política ciudadana. Se trata de una investigación de la que se obtendrán medidas cualitativas, por tanto, este estudio presenta una serie de objetivos secundarios como son: -Valorar la calidad del periodismo político en prensa. - Extraer cuales son las más recurrentes técnicas que los diferentes grupos políticos emplean para tener control sobre lo que se publica acerca de ellos. - Apreciar las distintas dinámicas que los periodistas llevan a cabo a la hora de elaborar las informaciones de temática política. De este modo, se plantean las siguientes cuestiones como hipótesis que servirán de guía para la investigación: 1. ¿Hasta qué punto la esfera pública actual no es sólo un altavoz de la esfera neoliberal? 2. ¿En qué medida hay oligopolios o monopolios en la relación entre el dominio político y los medios de comunicación? 3. ¿Existió alguna vez una cobertura política nacional? 4. ¿El poder político presiona a los periodistas críticos? ¿De qué formas? Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 25 4. Metodología El presente TFG emplea metodología documental para investigar la relación entre los medios de comunicación y los partidos políticos. Los materiales y revisiones bibliográficas sobre las que se sostiene pueden ofrecer un soporte sólido para confirmar los argumentos que se plantean. A lo largo del proyecto se emplearán diferentes técnicas de localización de los autores y obras que mejor ilustran la temática a tratar, fijación de los datos representativos, análisis pormenorizado de documentos y contenidos y posterior extracción de conclusiones que podrán ser de utilidad para conocer el estado actual de la relación medios y poder. El procedimiento metodológico tiene como base la construcción de conocimientos en relación a los objetivos precisos que se plantea la investigación. Para ello se utilizan los procedimientos lógicos y mentales propios de toda investigación: Análisis, Síntesis, Deducción e Inducción. La adecuada recopilación de datos de fuentes documentales permite redescubrir hechos, sugerir problemas que puede que no se hayan planteado con anterioridad y orientar hacia nuevas vías de investigación, entre otros aspectos. A lo largo de las siguientes páginas se procede a la organización y distribución de las ideas de los diferentes autores y propias, incitando a la reflexión. Este método permite sintetizar y aprovechar los contenidos atesorados en bibliotecas y hemerotecas, tanto fuentes impresas como recursos electrónicos. La referencia a la localización de la información posibilita que puedan ser empleadas en un futuro de un modo sencillo y que las afirmaciones o conclusiones puedan ser fácilmente verificables. Como en toda metodología de la investigación documental se siguen las fases que se detallan a continuación: - Fase de investigación: Se indaga en los elementos que proporcionan el marco teórico y conocimiento, se compara dichos saberes con otros ya conocidos y se establecen relaciones entre ambos. 32 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. motivos y los medios determinantes de su ascenso se sacarán a relucir sin el menor reparo (Weber, 1969, p. 1108). Destaca la importancia de los periódicos de partido. Weber explica: «los partidos existentes están estereotipados. Sus cargos burocráticos constituyen el sustento de los titulares en la prensa. Su acervo de ideas se halla fijado en buena parte en los escritos de propaganda y en la prensa partidista. Los intereses materiales de los editores y los autores partícipes se oponen a la devaluación de dicha literatura mediante el reajuste de ideas. Y el político profesional […] no desea en modo alguno que se desvalorice la propiedad ‘ideal’ de pensamientos y consignas: su instrumento intelectual» (Weber, 1969, p. 1115). 5.1.2. Giovanni Sartori (1924-2017) Giovanni Sartori también juega un papel importante en la concepción de los partidos políticos y su análisis. En su obra Partidos y sistemas de partidos: marco para un análisis (1987) define partido político como «cualquier grupo político que se presenta a competir en elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en cargos públicos». La definición de Giovanni Sartori sirve para sentar las bases teóricas sobre este concepto y su clasificación conforme a sus tendencias o predisposiciones mecánicas y en base a la capacidad explicativa y predicativa que es resultado de ellas, tal y como él mismo detalla en su Prefacio de septiembre de 1975. (p.11) Tal y como puede entenderse de la hipótesis sobre la que se sustenta la obra, «la política moderna requiere de la canalización por partidos; o el partido único, cuando o donde no existen partidos en plural» (1987, p. 12). Por tanto, no parece descabellado cuestionarse el motivo por el cual hay partidos y qué son los mismos. En su origen, el término partido surge para sustituir gradualmente al término abolido de “facción”. Esta última, se consideró como una noción odiosa desde la época romana hasta el s. XIX. Sartori define la transición de la facción al partido como un recorrido lento y tortuoso tanto en la esfera de las ideas como en la de los hechos (1987, p.19). A la hora de introducir el término partido, Sartori opta por hacer referencia a la etimología. La palabra “partido” deriva del latín, del verbo partire, que significa dividir. Un Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 33 partido es parte de un todo. En términos semánticos, la palabra “partido” comunica la idea de parte. Hubo que esperar hasta el s. XVII para añadir dicho término al vocabulario político. La palabra “secta” podría ser considerada su predecesor. Entre partido y facción se llegó a dar una distinción y, posteriormente, una diferenciación. «La palabra partido, expresaba básicamente la idea de parte, y la palabra no es, en y por sí misma, un término derogatorio: es una imagen analítica» (1987, p. 21). Bolingbroke en 1732 sería el encargado de iniciar el debate que conduciría de la facción al partido y que duraría aproximadamente un siglo. Voltaire en su famosa Encyclopédie afirma: «El término partido no es, en sí mismo, odioso; el término facción siempre lo es»5. La novedad de Voltaire radica en el hecho de que el partido no tenga intrínseca ni forzosamente una asociación negativa. La cuestión de la distinción y diferenciación de ambos conceptos giraría en torno a varios autores como son: Bolingbroke, Hume, Burke y los protagonistas de las revoluciones francesa y estadounidenses. Por profundizar un poco más en la mención de alguno de estos nombres puede decirse que Bolingbroke, contemporáneo de Montesquieu, que de hecho fue el primer autor importante que escribió extensamente acerca de los partidos, argumentó que la degeneración de los partidos en facción era algo inevitable y que, cuando ambas cosas se fusionan, también deberían fusionarse los términos. Así, según Bolingbroke, existe una diferencia real, y no nominal, entre los «partidos nacionales» del s. XVII, que reflejaban una verdadera diferencia «de principios y de proyectos» y las divisiones de su época, en la que ya no se trataba de los «intereses nacionales», a los cuales se convierte en subordinados de los «intereses personales», lo cual es «la verdadera característica de la facción»6. Para concluir con este pensador, cabe destacar que Bolingbroke era adversario de los partidos. A su modo de entender, los partidos son una forma de poner en peligro el gobierno constitucional que él defendía fervientemente. 5 El artículo de Voltaire se localiza bajo el epígrafe “Facción” (Ginebra, 1778, de la Encyclopédie, volumen XIII, p. 765). 6 Dissertation, Dedicatoria, en Works, vol. II, p. 11. 34 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Siguiendo un orden cronológico se encuentra Hume. A medio camino entre Bolingbroke y Burke fue el primero de los grandes filósofos en ocuparse de esta cuestión. Hume resulta ser menos optimista que su predecesor, al que se ha hecho mención. Es más flexible al reflexionar sobre los partidos que al hacerlo sobre las facciones. Sin embargo, en palabras de Sartori, «su ideal sigue siendo muy parecido al de Bolingbroke: el final de las distinciones artificiales y odiosas» (Sartori, 1980, p. 26). Hume aceptaba a los partidos como una consecuencia desagradable pero inevitable. Puede encontrarse una abismal diferencia con respecto a la opinión de Burke que dice que los partidos son al mismo tiempo respetables e instrumentos del gobierno libre (Sartori, 1980, p. 28). Burke, casi medio siglo después de Montesquieu, realiza un gran avance a la hora de distinguir un partido de una facción. Uno de sus mayores logros en este asunto es conseguir diferenciar, por definición, los términos partido y facción, de este modo ya no se podían entremezclar. Por tanto, Sartori afirma que Burke concibió el partido antes de que este llegara a existir y de hecho brindó la idea que ayudó a los partidos, con el paso del tiempo, a pasar más allá de las facciones. La definición de partido de Burke, tantas veces citada y tan pocas comprendida es la siguiente: «Un partido es un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante su labor conjunta, el interés nacional sobre la base de algún principio particular acerca del cual todos están de acuerdo».7 Todo el contexto aportado hasta el momento, sirve para explicar por qué el término «partido», en torno al cual sienta sus raíces la presente investigación, tuvo desde un principio una connotación menos negativa que el de «facción» y, sin embargo, siguió siendo un sinónimo muy cercano a la misma. Una vez que se ha hecho mención a Burke como el primero que identificó la idea moderna de partido, cabe destacar que el primer partido moderno se materializó en los EEUU bajo el mando de Jefferson, y su desintegración llegaría poco después. De la noche a la mañana, los partidos no adquirieron un status de respetabilidad simplemente porque Burke los definiese así. «Los partidos llegaron a verse aceptadosde 7 E. Burke, Thoughts on the Cause of the Present Discontests (1770), en The Works of Edmund Burke, Boston, Little, Brown, 1839 (en 9 volúmenes), vol. I, pp. 425-426. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 35 forma subconsciente e incluso así con una enorme renuencia-al comprenderse que la diversidad y el disentimiento no son necesariamente incompatibles con, ni perturbadores de, el orden político», manifiesta Sartori (1980, p. 35). Los partidos no adquirieron la condición de sujetos de derecho público hasta después de la Segunda Guerra Mundial, e incluso entonces en muy pocas constituciones. El credo individualista sobre el que se sustentaba la Ilustración fue una de las dificultades con la que se toparon los partidos. «Los padres de la democracia del s. XVIII distaban mucho de considerar fundamental lo que hoy día se considera como concomitante fundamental de la democracia, esto es, la diversidad de opiniones e intereses. Sus postulados iniciales eran la unidad y la unanimidad», tal y como manifiesta Talmon 8 . La respuesta a para qué existen los partidos, cuáles son sus funciones, su ubicación y su peso en el sistema político ha sido fijada mediante una concurrencia de acontecimientos. Burke no pudo llegar, en vida, a ver el partido que había definido. Duverger en su obra Los partidos políticos afirma con razón que «los partidos propiamente dichos no tienen más de un siglo» 9 . Para entender esta eclosión de los partidos modernos es necesario estudiar las fuerzas que llevaron a la primera extensión del sufragio, como un punto decisivo, la necesidad de atención de las quejas y de satisfacción de las exigencias. Como dice Daalder: «El partido político moderno […] se puede calificar, con muy poca exageración, de hijo de la Revolución Industrial» 10 . El pasado es la hoja de ruta para conocer los orígenes de una investigación. Sartori lo tuvo claro y por eso en su obra aporta un recopilatorio de definiciones de partido político que pueden servir para mostrar los diferentes ángulos y visiones de los grandes pensadores. Se citan a continuación varias de ellas: 8 The Rise of Totalitariam Democracy, op. cit., p. 44. 9 Maurice Duverger, Los Partidos Políticos, México: Fondo de Cultura Económica, 1994, p. 1. 10 En LaPalombara y Weiner, comps., Political Parties and Political Development, op. cit., p. 52. 36 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Para Tocqueville: «Los partidos son un mal inherente en los gobiernos libres» 11. En 1921, James Bryce afirma: «Los partidos son inevitables. Ningún país grande y libre ha carecido de ellos. Nadie ha demostrado cómo podría funcionar un gobierno representativo sin ellos». Schattschneider sostiene que: «Un partido político es en primer lugar una tentativa organizada de conseguir el poder[… ]Burke oscureció la cuestión[…], pero igual de justo es decir que los partidos se mantienen unidos por “la capacidad cohesiva del saqueo público”»12. Schumpeter propone la siguiente definición: «Un partido no es […] un grupo de hombres que se proponen promover el bienestar público “conforme a un principio en el cual todos están de acuerdo…”. Un partido es un grupo cuyos miembros se proponen actuar concertadamente en la lucha competitiva por el poder político» 13. Los partidos surgieron porque eran necesarios, es decir, porque servían para unos fines (Sartori, 1980, p. 53). No obstante, es importante destacar que, a pesar de la necesidad de los mismos, su existencia no elimina en absoluto las motivaciones egoístas y sin escrúpulos de sus miembros. Los impulsos de búsqueda del poder por parte de los políticos son constantes. Lo único que varía son los procesos y las presiones a las que han de someter dichos impulsos. En relación con el tema central, que más adelante ocupa la investigación, cabe destacar los estímulos que potencian la búsqueda de protagonismo (positivo) en las páginas de la prensa. Por ejemplo, los intentos de coacción, amenazas, sobornos y presiones que se producen desde las altas esferas sobre el discurso de la prensa y, por ende, sobre el ejercicio profesional de los periodistas. Sartori señala que: «Los partidos son instrumentos para lograr beneficios colectivos, para lograr un fin que no es meramente el beneficio privado de los combatientes». Surgen dudas ante este hecho, si pensamos en los esfuerzos que algunos partidos pueden emplear para 11 Démocratie en Amérique, op. cit., vol. I, II, 2, p. 178 12 E. E. Schattschneider, Party Government, Holt, Rinehart and Winston, 1942, pp. 35-37. 13 Capitalism, Socialisms and Democracy, op. cit.. p. 283. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 37 influir y situar en su bando a los medios de comunicación. Ese mismo ahínco podría ser empleado para dar respuesta y satisfacer las necesidades que la ciudadanía le presente. En la obra que se está analizando, se hace mención a la teoría de la representación (1980, p. 57) cuando Sartori defiende que los partidos son conductos de expresión a lo largo del proceso de democratización de la política. No obstante, como ya se ha reflexionado con anterioridad, es muy discutible que se pueda afirmar que los partidos representan a sus votantes, en lugar de a sus miembros. Es especialmente importante, para el tema que se aborda en este proyecto, la sugerencia de que la mejor forma de concebir a los partidos es como medios de comunicación. Sin embargo, para Sartori, su idea de la función expresiva no se concibe sólo en el sentido literal de que los partidos constituyan cintas de transmisión hacia arriba de las denuncias y las quejas. Son algo más. Si los partidos no hicieran más (como instrumentos de expresión) que «transmitir información», entonces se desprendería de ello que ya ha pasado su momento. Los partidos se podrían ver muy bien sustituidos por encuestas, estudios de opinión y por los propios ciudadanos sentados en las terminales de sus computadoras y escribiendo en sus máquinas. Sin embargo, los partidos dan algo que no puede brindar ninguna encuesta ni ninguna máquina. Transmiten unas exigencias respaldadas por una presión. Como dijo Sartori, citando a Key, «los partidos políticos son instituciones básicas para traducir las preferencias de las masas a política pública». (1980, pp. 58-59). Dicha función de expresión entraña también la función de comunicación que todo partido tiene. Como ya se ha dicho, en su obra, Sartori aporta una definición mínima de partido que dice: «Un partido es cualquier grupo político identificado por una etiqueta oficial que presenta a las elecciones y puede sacar en elecciones (libres o no) candidatos a cargos públicos» (1980, p. 91). No deja de relucir el hecho de que los partidos van indisolublemente unidos a la democracia. Para Sartori, el término que mejor expresa la visión pluralista de las sociedades democráticas es el disenso. En presencia de tanto conflicto, hace hincapié en que la base de la democracia no es el consenso al que apelamos excesivas veces, sino, de hecho, el conflicto. 38 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 5.1.3. Angelo Panebianco (1948) El partido como productor de desigualdades, este es uno de los rasgos que Panebianco le confiere. «El partido no sólo no refleja mecánicamente, ni en su organización ni en su política, el sistema de las desigualdades sociales, sino que es en sí mismo y ante todo un productor de desigualdades en su propio seno: desigualdades que llamaré organizativas para distinguirlas de las que se derivan del sistema de estratificación social» (1990, p. 29). El politólogo italiano en la Introducción de su obra Modelos de partido (1990) sostiene la importancia de proceder al estudio de los partidos desde la perspectiva de su dinámica organizativa interna. De este modo, hace alusión a un retorno a los «clásicos» de la materia como son Ostrogorski, Weber, Michels y Duverger los cuales dedicaron buena parte de sus esfuerzos a explicar que los partidos políticos y sus actividades sólo resultaban comprensibles si se desnudaba su núcleo organizativo y se tomaba como punto de partida al partido en cuanto organización, basándose en su fisonomía y en sus dinámicas organizativas. En el caso de este estudio, en concreto, si se busca comprender el funcionamiento de un partido es importante entender la dinámica de la lucha por el poder que llevan a cabo los partidos en el seno de la organización, una estrategia que se ve empañada por las influencias del entorno. «Los partidos son organizaciones constituidas en función de objetivos específicos y orientadas hacia su consecución, objetivos que el investigador considera fácilmente identificables de una vez por todas», según Panebianco (1990, p. 30). Por tanto, una vez identificados los fines que se aprecian como propios del partido, tanto sus actividades como sus características organizativas se deducirán de dichos fines. Panebianco distingue entre dos tipos de definiciones de los partidos. Por una parte, las definiciones elaboradas en base a las metas ideológicas de los partidos. Mientras que, por otro lado, las definiciones llamadas mínimas, elaboradas en base a objetivos que se suponen como propios de cualquier partido. Todas las definiciones elaboradas que se pueden obtener de los objetivos de un partido político se basan en dos premisas, que si se analizan detalladamente pueden localizarse puntos débiles que será preciso subsanar. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 39 - Premisa 1: Los partidos son grupos que persiguen la obtención de ciertos fines. - Premisa 2: La ideología de cada partido es el mejor indicador de sus fines. Dentro de las definiciones de tipo más complejo podemos encontrar algunas como las siguientes: Shell apunta: «La premisa de que parto en mi planteamiento es que los objetivos de un partidosu Weltanschauungrepresentan sus elementos más característicos y los más influyentes a la hora de modelar su estructura y su forma de actuar»14. Mientras que Gross define un partido político del siguiente modo: «Un partido político es un grupo organizado, una asociación orientada hacia objetivos políticos que busca mediante su acción mantener el status quo o cambiar las condiciones sociales, económicas y políticas existentes, manteniendo o conquistando el poder político»15. Por otra parte, los pensadores y estudiosos que optan por las definiciones mínimas acostumbran a ser conscientes de que no se puede dar demasiado crédito a los fines ideológicos declarados por los partidos. La afirmación más comúnmente compartida es la de Anthony Down que apunta: «Los partidos desarrollan políticas para ganar las elecciones, no ganan las elecciones para desarrollar una política»16. Es habitual y fruto del sentido común, entender como fin mínimo propio de cualquier partido la victoria electoral y, a través de ella, la conquista del gobierno. Sin embargo, Panebianco sostiene a lo largo de su obra que esta no es una respuesta correcta, ya que los fines de los partidos no pueden ser determinados previamente. Como solución al problema que pudiera surgir para distinguir entre una organización y un partido político, Panebianco resuelve del siguiente modo: «La única respuesta posible es que los partidos se distinguen por el específico ambiente en el que desarrollan una específica actividad. Sólo los partidos operan en la escena electoral y compiten por los votos. Esto permite distinguir a los partidos por una cierta actividad ligada a un ambiente determinado 14 K.L. Shell, The transformation of Austrian Socialism, New York, State University of New York, 1962, p. 4. 15 F. Gross, Sociological Analisys of a Political Party, “Il politico”, XXXII (1967), p. 702. 16 A. Downs, Teoría Económica de la Democracia, Madrid, ed. Aguilar, 1973, p.28. 40 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. que no tienen en común ningún otro tipo de organización, no prejuzgando el problema de los eventuales fines (dado que una misma actividad pueda servir a fines distintos)» (1990, p. 34). 5.1.4. Prensa de partido Los periódicos que nacen a mediados y finales del s. XIX, considerados como los primeros mass media, presentan una clara voluntad de generar debate político. Este posicionamiento se mostró totalmente evidente en los denominados periódicos de partido. Entre la última década del s. XIX y 1920, los historiadores dan cuenta de que el 60% de la prensa existente en España pertenecía a este grupo, con un claro peso doctrinal y partidista y altos signos de alineamiento con un partido. En el franquismo existía la prensa subversiva impresa «clandestinamente» por los opositores al régimen como un intento más de librarse de la censura imperante en aquella época. Esta misma situación, se produjo en diversas latitudes y años con su predominio todavía en la actualidad. Durante los gobiernos dictatoriales o de facto, los medios de comunicación únicamente pueden difundir contenidos a favor del gobierno en el poder, la censura se instala dejando ver, como si de un cristal opaco se tratase, la realidad de un modo manipulado y deforme. Esta prensa afín al partido en el poder se conoce bajo el nombre de prensa de partido y dedica todos sus esfuerzos a subrayar y vanagloriar la importancia de las acciones del partido en el gobierno, a minusvalorar a la oposición y a cargar contra todo aquel que no comparta los puntos de vista e ideologías del gobierno. Como reacción a esta única fuente de información contaminada, muchos optan por fabricar y suministrar sus propias versiones alejadas de los canales de difusión tradicionales y con el fin de llegar a los contrarios al régimen. En la actualidad, por el hecho de vivir en una democracia, se presupone que contamos con la posibilidad de la libertad de expresión y cada medio es libre de transmitir sus propios contenidos. Sin embargo, en la práctica, se producen tensiones y altercados que pueden derivar en formas de censura encubiertas o de autocensura. A día de hoy, sigue existiendo la prensa Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 41 subversiva de un modo similar pero ahora se echa mano de las nuevas tecnologías y los servidores de Internet. La institución de la censura de prensa es lo que caracteriza a un régimen autoritario o totalitario. La censura periodística del franquismo abarcó desde 1936 hasta 1966, largos años en los que el periodismo se vio sometido al férreo control del poder político. Mientras duró la política de prensa del franquismo sólo existieron vehículos de propaganda al servicio del poder político. Hasta el más mínimo detalle era controlado por el régimen asfixiando y destruyendo de este modo la información. Se ordenaba la actividad de los medios y se evitaba que estos emitieran mensajes sin el consentimiento del aparato del gobierno. El día 18 de julio de 1936 se publicó en el periódico El Norte de Castilla el dictado del general Andrés Saliquet que puntualizaba lo siguiente: «se someten a censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean y se dispone que los periódicos tienen la obligación de reservar en el lugar que se les indique espacio suficiente para la inserción de las noticias oficiales, únicas que sobre orden público y política podrán insertarse» 17 . En tiempos de guerra los medios de comunicación son empleados como armas por los contendientes, lo mismo sucedió en el caso español durante la guerra civil. El periodismo fue concebido como una actividad de servicio al Estado; los periódicos como instrumentos de acción política; y los periodistas eran vistos como unos trabajadores más de la Administración. Durante esta trágica trayectoria para el buen funcionamiento de la prensa, fueron bastante importantes, los esfuerzos que hicieron proliferar las publicaciones clandestinas en Madrid y en toda España. Se trataba de publicaciones modestas basadas en la gratuidad del trabajo de la mayor parte de sus colaboradores. «La libertad de información es un bien escaso en el mundo. Sólo en una cuarta parte del globo, según las estimaciones más optimistas, la prensa disfruta de un apreciable grado de 17 El Norte de Castilla (Valladolid), de 19 de junio de 1936. El texto completo puede extraerse de Díaz-Plaja, Fernando, La Guerra de España en sus documentos, Ediciones G.P., Barcelona, 1969, p. 14-16. Con este bando quedaban sometidas a censura todas las comunicaciones. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 49 8. Opinión pública y medios de comunicación 8.1. Comunicación Política Antes de proceder a delimitar el concepto de opinión pública es necesario aclarar el concepto de comunicación política. Existen numerosas dificultades para aportar una definición clara y precisa. Entre los problemas que aducen los estudiosos de la comunicación política se encuentran la falta de acuerdo sobre contenidos y fronteras, así como los fines, metas y los orígenes divergentes que confluyen en esta materia. La idea de comunicación política como tal ya existía en la antigüedad. En el mundo griego y romano la definían a partir de la concepción y el uso de la retórica. En el Barroco, la Ilustración y el liberalismo, a partir del concepto de representación al que aluden Hobbes y Burke. Habrá que esperar, sin embargo, a que la democracia moderna incorpore esta disciplina entre los contenidos y temas de investigación de la ciencia política. A lo largo del tiempo ha sido definida, por ejemplo, como: «el intercambio de símbolos o mensajes que con un significativo alcance han sido compartidos por, o tienen consecuencias para, el funcionamiento de los sistemas políticos»21. R. R. Fagen especifica que: «Una actividad comunicacional se considera política en virtud de las consecuencias, actuales y potenciales, que ésta tiene para el funcionamiento político»22. Mientras que S. Chaffee la sintetiza como «el papel de comunicación en el proceso político»23. D. Nimo defiende que una comunicación (actividad) puede ser considerada política en virtud de las consecuencias (actuales y potenciales) que regulan la conducta humana bajo ciertas condiciones de 21 R.B. Meadow, Politics as communication, Ablex, Norwood,1980, p.4. 22 R.R. Fagen, Politics and communication,Little Brown, Boston, 1966, p.20. 23 S. Chaffee (ed.), Political communication, Sage, Beverly Hills, 1975, p.15. 50 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. conflicto”24. R. H. Blake y E. O. Haroldsen entienden por comunicación política aquella comunicación que conlleva actuales o potenciales «efectos sobre el funcionamiento de un estado político u otra entidad política». Por último, Borrat (1989) define la Política de Comunicación como «la totalidad de actividades de las instituciones estatales u organizaciones sociales que se dirigen a la reglamentación de los procesos de comunicación social de todo tipo, desde la comunicación de masas hasta la comunicación individual». Todas las definiciones presentadas hablan de la existencia de dos campos comunes, uno llamado «comunicación» y otro denominado «política», cuando el primero influye o guarda relación con el segundo, podemos hablar de comunicación política. Cándido Monzón25 explica que a partir de los años sesenta aparecen dos posturas al respecto de la comunicación política claramente diferenciadas: la primera de ellas, juzga la comunicación política como básica a todo sistema político (K. Deutsch, 1963) o que todo es comunicación política (I. Sola Pool, 1974), y la otra considera la comunicación política como uno de los conceptos más improductivos y fútiles de la ciencia social (C. Cherry, 1966, y N. G. Gordon, 1975). D. Nimo y D. L Swanson en su obra New Directions in Political Communication buscan revisar y ordenar las investigaciones más importantes que sobre comunicación política se habían producido en los años ochenta. Para ello, tocarán los Fundamentos de la comunicación política. Centrándose en la revisión que la teoría crítica ha hecho del estudio de las campañas políticas y el paradigma de persuasión en el voto, denunciando que estos estudios, al estar centrados en la posible influencia de los políticos y los periodistas en la decisión del voto, lo que estaban ocultando era una serie de rituales dramatizados que legitimaban la estructura de poder en las democracias liberales, según Monzón. Nimo y Swanson dirán que las elecciones ayudan a sostener el mito de la democracia representativa, la igualdad política y la autodeterminación colectiva, con lo que están reforzando valores políticos respaldados activamente por el sistema educativo, las principales organizaciones políticas y el aparato del Estado. 24 D. Nimo, Political communication and public opinion in America, Goodyear, Santa Monica, 1978, p. 44. 25 C. Monzón, Opinión pública, comunicación y política. Tecnos, Madrid, 1996, p. 219. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 51 8.2. Concepto de opinión pública La definición y características de la opinión pública recogidas en este apartado se basan en las explicaciones del profesor Xosé Manuel Outeiriño Gallego (Apuntes de Teorías de la Comunicación y de la Información, Universidad de Santiago de Compostela, mimeo, 2015). La opinión pública es un concepto crucial para el estudio de la comunicación. Habermas en su obra Historia y crítica de la opinión pública lleva a cabo una exposición histórica de lo que denomina una categoría estructural de la sociedad moderna. La opinión pública es una condición necesaria para la existencia de la sociedad moderna, sin ella tampoco existiría la libertad de opinión. Esta noción tiene su origen en las ciudades europeas de finales del s. XVII y comienzos del s. XVIII. Nace en Inglaterra y, poco después, se extendería a París. Los salones de té de la época en los que la gente se reunía para conversar constituyen el germen de este concepto gracias a la llegada de diferentes publicaciones. A finales del s. XVII, en Gran Bretaña, comienzan a ser frecuentes publicaciones de célebres autores que discuten sobre las cuestiones públicas. Según Habermas, la opinión pública debe entenderse como una esfera de acción social que involucra a una parte de la sociedad y que presenta una cierta autonomía. Habermas hace hincapié en la importancia que tiene que circulen periódicos que sostienen diferentes opiniones y posiciones. Las sociedades modernas no existirían si no se ejerciera la pública opinión gracias a la creación del hábito de leer y contrastar informaciones. Afortunadamente, el derecho a la información pública ha continuado expandiéndose hasta nuestra época. Otro estudioso del tema fue Prize, el encargado de coordinar durante años la publicación trimestral Public Opinion Quarterly. Su libro Public Opinion, a diferencia del de Habermas, no es tanto una exposición histórica, sino más bien una síntesis y un compendio de diferentes estudios y teorías de la comunicación. Esta obra puede actuar a modo de mapa sintético y busca descomponer esta noción tan importante. Para hablar de opinión pública es necesario tener en cuenta los términos que la componen por separado. Por una parte, opinión y, por otro lado, pública. En cuanto a opinión, para explicar su significado se puede hacer referencia a la concepción epistemológica de la opinión. Para ello 52 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. uno se remonta al concepto que de la misma presentaba el pensamiento clásico griego que exponía la opinión o doxa en contraste con el conocimiento probado o episteme. La cuestión también estuvo indiscutiblemente presente en el pensamiento clásico de Platón o Sócrates, por ejemplo. Sobre esto trata Lledó en su obra El surco del tiempo. La opinión no es un concepto estable, sino palpitante, recibe modificaciones. En el momento en que una cuestión queda establecida ya no hablamos de doxa, más bien de dogma. La opinión puede ser orientadora pero no se trata de conocimiento. En el momento en que la sociedad se encuentra ante una opinión fija ya no dispone de un instrumento para orientar, sino para cortar el dinamismo de la misma. Por otra parte, es necesario resaltar que el término público no se opone a privado, sino a particular. Público proviene del adjetivo publicus del latín vulgar. Del s. XVII en adelante, en el pensamiento moderno propiamente dicho, se emplea con mucha frecuencia la noción de opinión y de opinión pública. El concepto, tal y como hoy lo usamos, aparece por primera vez formulado con claridad en un libro de Rosseau llamado Contrato Social del año 1762. Para la filosofía moderna la opinión pública es una cuestión moral que cobra gran importancia en las disputas políticas. La opinión pública es ahora una orientadora del mejor comportamiento. John Locke en su obra Dos tratados sobre el gobierno civil consideraba que las sociedades antiguas eran sociedades generadas por la ley divina. Las sociedades modernas pasaron a estar regidas por la ley civil, aquella generada por los propios ciudadanos que se reúnen y establecen una constitución escrita (o no). En ese momento, a finales del s. XVII, lo que gobernaba era la ley de la opinión pública. Ahora la ley civil, segundo ironías de Locke, se ve sustituida por la ley divina de la opinión pública. El concepto de opinión pública es una de las cuestiones centrales del texto ¿Qué es la Ilustración? de Kant. De la lectura de este documento pueden extraerse dos conclusiones muy importantes. Primeramente, la Ilustración consiste en el libre ejercicio de la información y del público razonamiento. En segundo lugar, la Ilustración tiene por finalidad sacar a la humanidad de su estado de infantilismo permanente. A la hora de aproximarse al concepto de opinión pública puede partirse de que la fundamentación del pensamiento político-comunicativo es mayoritariamente de carácter económico. Barnhurst pone como ejemplo de esto el doble sentido que tiene el término «elección»: que se refiere a algo político y a la vez, o, sobre todo, a algo relacionado con el consumo. «La opinión pública, como epítome de la especialización, depende de una metáfora Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 53 que es también de consumo: la elección racional (rational choice) entre distintas marcas», así describe el concepto Barnhurst. Si lo que se pretende es afrontar el desconocimiento general sobre qué es la opinión pública y los poco (o nada) fructíferos intentos de formular una definición clara de la misma, resulta cuando menos interesante citar la anécdota que se detalla a continuación. Noelle-Neumman, en uno de sus numerosos esfuerzos por aproximarse al concepto de opinión pública vivió la siguiente situación de tintes caricaturescos: «“Pues yo todavía no sé qué es la opinión pública”, dijo un participante en la sesión matutina de una conferencia sobre la opinión pública cuando salía de la sala para la pausa del medio día. Eso fue en 1961 en Baden-Baden, en un simposio de profesionales e investigadores de los medios de comunicación. No era el único que se sentía incómodo. Generaciones de filósofos, juristas, historiadores, politólogos e investigadores de periodismo se han tirado de los pelos intentado formular una definición clara de la opinión» (Noelle-Neumann 2003 p. 83). A partir de los años sesenta, la opinión pública será contemplada como un capítulo importante de la comunicación social, y especialmente de la parte central de la comunicación política. Es decir, de aquellos «procesos que median entre las instituciones formales del Gobierno y la conducta electoral de los ciudadanos»26. La mayor parte de los autores, incluido Habermas, descartan que toda opinión pública sea comunicación política. Lo que sí se apunta es que en todo fenómeno de opinión pública (sea de índole cultural, social o política) puede encontrarse un componente público muy próximo a los ámbitos políticos, tal como fuera entendido por los liberales del s. XIX27. Un concepto escurridizo, complejo y problemático, que, sin embargo, ha generado no poco interés político y social. Los intentos no han obtenidos los resultados esperados, en lugar de eso, «se ha disuelto cada vez más hasta volverse totalmente inútil a efectos prácticos» (Noelle-Neumann, 2003, p. 83). Si se busca una salida del laberinto, la opción no debe ser decantarse porque sea un término carente de significado. Pues sus repetidos usos en investigaciones, conducen a la conclusión de que algún significado debe de tener. Si uno se conforma con la vía fácil, podría decirse que este es un asunto de aire de familia, tal y como 26 D. Nimo y K. R. Sanders, Handbook of Political Communication, Sage, Beverly Hills, 1981, p. 13. 27 J. Padioleau, L’opinion publique, Mouton, París, 1981, pp. 28-29. 54 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. diría Wittgenstein, debido a sus múltiples usos a lo largo de su desarrollo histórico. Para definir la opinión pública no debe olvidarse que se trata de un fenómeno comunicativo y psicosocial que depende del contexto histórico y sociocultural. Como mínimo deben considerarse los tres elementos que le dan forma, a saber: en primer lugar, los sujetos o individuos que opinan. A continuación, el objeto o tema sobre el que se opina. Por último, el ámbito o contexto en el que se forma la opinión pública. Para estudiar la opinión pública es importante tener en cuenta: «Lo que opina la gente, cómo formamos nuestros pensamientos acerca de los asuntos públicos, cómo los transmitimos a los demás y cómo las opiniones que circulan entre las personas llegan a ser una parte sustancial de la realidad social. [...] Cuando la gente habla entre sí y pone en circulación sus opiniones en el espacio social, contribuye a la formación de un tejido social específico, intangible y a la vez aprehensible para casi todos. Ese plano de la vida social constituido por las opiniones que las personas emiten y circulan entre ellas es llamado opinión pública». (Mora, 2005, p. 23). La opinión pública no debe confundirse con la cultura y, por tanto, tampoco con el conjunto de los paradigmas de ideas, creencias y valores que predominan en una determinada sociedad. Tampoco debe confundirse con las instituciones, a pesar de que es una parte, de las más importantes, de la vida pública. Sin embargo, sí que puede considerarse la opinión pública como un tejido social que refleja la cultura, los valores y las instituciones y que se propaga a través de los múltiples canales de comunicación social. Puede afirmarse que existe opinión pública, a diario, cuando se produce un incesante flujo de mensajes y discursos en la sociedad. Unida a la definición de opinión pública es importante exponer el concepto de espacio público. Habermas lo define del siguiente modo: «Por espacio público entendemos un ámbito de nuestra vida social, en el que se puede construir algo así como opinión pública. La entrada está fundamentalmente abierta a todos los ciudadanos. En cada conversación en la que los individuos privados se reúnen como público se constituye una porción de espacio público. [...]. Los ciudadanos se comportan como público, cuando se reúnen y conciertan libremente, sin presiones y con la garantía de poder manifestar y publicar libremente su opinión, sobre las oportunidades de actuar según intereses generales. En los casos de un público amplio, esta comunicación requiere medios precisos de transferencia e influencia: periódicos y revistas, radio y televisión son hoy tales medios del espacio público» (1973, p. 61). Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 55 8.3. Opinión pública y sociedad de masas Walter Lippmann en su obra Opinión Pública hace referencia a un modelo de formación de opinión pública en base a los medios de comunicación. La opinión pública, sostiene Lippmann, no responde al entorno, sino a un pseudoentorno construido por los medios de comunicación. En la construcción de dicho pseudoentorno intervienen la propaganda política, los medios, las imágenes individuales, el egocentrismo y la manipulación, además de las experiencias de mundos y realidades no disponibles directamente. Nuestra visión del mundo está determinada por la construcción que los medios informativos hacen de él. Los medios de comunicación se convierten, de este modo, en poderosas instituciones sociales y socializadoras que crean y transmiten estereotipos. Los media contribuyen a generar las imágenes y ficciones en las mentes de los individuos y a partir de ellas éstos generan opinión pública. La base de la opinión pública está conformada principalmente desde el plano cognitivo. Lippmann lo explica del siguiente modo: «Las imágenes se hallan dentro de las cabezas [...] de los seres humanos, las imágenes de sí mismos, de los demás, de sus necesidades, propósitos y relaciones son sus opiniones públicas». Por tanto, los medios llevan a cabo un mecanismo de control sobre nuestra mente que asigna una referencia a cada una de las realidades que percibimos en nuestro entorno. «El mundo que debemos afrontar políticamente queda fuera de nuestro alcance, visión y comprensión. Por tanto, nos vemos en la necesidad de investigarlo, narrarlo e imaginarlo. […] Estamos aprendiendo a ver mentalmente porciones muy vastas del mundo que nunca podremos llegar a observar, tocar, oler, escuchar ni recordar. De forma gradual estamos construyendo imágenes mentales fiables del mundo que queda fuera de nuestro alcance. En general denominamos asuntos públicos a los aspectos del mundo exterior que están relacionados con comportamientos desarrollados por terceros y que en alguna medida interfieren con el nuestro, dependen de nosotros o nos interesan. Las imágenes mentales creadas por ellos, las imágenes de ellos mismos, de otros individuos, de sus necesidades, propósitos y relaciones constituyen sus opiniones públicas. Las imágenes que provocan reacciones por parte de grupos de 56 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. personas, o de individuos que actúan en nombre de grupos, constituyen la Opinión pública con mayúsculas» (Lippmann , 2003, p. 41). Como se plantea el objeto de estudio de este proyecto, en la mayor parte de ocasiones, la opinión pública está relacionada con lo que hacen y dicen los políticos. «Cuando afirmamos que en las democracias el público se forma una opinión propia de la cosa pública, no afirmamos que el público lo haga todo por sí mismo y solo. Sabemos muy bien, por tanto, que existen 'influyentes' e 'influenciados', que los procesos de opinión van desde los primeros a los segundos, y que en el origen de las opiniones difusas están siempre pequeños núcleos de difusores. […] Todo depósito no sólo desarrolla un ciclo completo, sino que en el seno de todo depósito los procesos de interacción son horizontales: influyentes contra influyentes, emisores contra emisores, recursos contra recursos» (Sartori, 2005, p. 176). La competitividad que se da en la arena de los partidos políticos con el fin de ganarse a sus electores es expresada por Sartori del siguiente modo: «De la diversidad de los partidos, y más aún, de la conflictividad entre ellos, surgen por lo tanto innumerables y contradictorias voces que llegan en primera instancia al personal de los medios. Este personal no las transmite tal cual. Como mínimo, cada canal de comunicación establece qué es, o no es, noticia. Cada canal selecciona, simplifica, acaso distorsiona, sin duda interpreta, y a menudo es fuente autónoma de mensajes. Y también en este nivel existen reglas de juego, y por lo tanto se producen interacciones horizontales» (2007, p.78). ¿Hasta qué punto los medios de comunicación modernos son determinantes para la existencia de una sociedad de masas? No se puede crear un estado de opinión pública si no se hacen llegar las cuestiones a mucha gente. Para que exista la opinión pública en una sociedad tiene que haber la posibilidad de expresar públicamente y razonar, de lo contrario la estructura resultante estará más próxima al Antiguo Régimen. Cabe plantearse la siguiente cuestión: ¿Es la opinión pública una suma de opiniones individuales o es más bien un fenómeno supraindividual resultado de un clima de opinión que generan desde la sombra instancias, fuerzas o agentes no racionales? Podemos entender la opinión pública en calidad de sumas individuales, como nos plantea el estudio de los datos estadísticos y las encuestas de opinión, pero esto no respondería a la característica definitoria del concepto de opinión pública de muchos pensadores del s. XIX que la entendían como un Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 57 fenómeno supraindividual. Esto se deduce del hecho de que en la sociedad el todo es más que las partes. La concepción de la opinión pública se genera en base a una concepción discursiva. Es decir, no se trata de una opinión generada por medio de estrategias subliminales o actos coercitivos, sino que se genera a través de la dialéctica. Charles Cooley presenta en su libro Organización Social (1909) la opinión pública en calidad de cuestión discursiva y social para el gobierno democrático. «La democracia no surgió de las reformas constitucionales, ni de reformas formales de las constituciones, sino del resultado de las condiciones que hacen natural para la gente tener conciencia de las cuestiones del día y expresarlas» (1909, p. 86). Desde este punto de vista, se trata de un producto cooperativo, tal y como indica Park en su obra El público, la multitud y otros problemas (1904). Para que una cuestión prospere en el ámbito informativo es necesario que logre captar y mantener la atención del público. La opinión pública cuenta con un mínimo de racionalidad al surgir de un producto cooperativo y ser un estado empírico transitorio. Cuando la opinión degenera y hace que se prime el sentimiento sobre el razonamiento se pasa de la opinión pública al sentimiento público. Entre los problemas fundamentales de la opinión pública también destacan los siguientes: Puede presentar el inconveniente de ser superficial por la incapacidad de los individuos a la hora de estimar, juzgar y razonar sobre las múltiples cuestiones que aparecen en una sociedad compleja. Lippmann trata este tema en su libro Public Opinion (1922), el cual, es un buen ejemplo para profundizar en este tema. Además, la opinión pública es susceptible del dominio de las élites y de la tiranía de la mayoría. V. O. Key en su obra Opinión pública y democracia americana (1961) equipara la opinión pública a la noción de opinión efectiva. El autor explica que quien es capaz de movilizar a las élites consigue movilizar al público. Por tanto, para la opinión pública, es crucial que exista diversidad dentro de las élites puesto que esto generará debate y con él, la posibilidad de mejorar las cuestiones públicas dentro de la sociedad. La opinión pública durante décadas fue estudiada como un efecto más de la comunicación que se podía crear, controlar o modificar desde las intenciones del emisor, la actividad de los medios o el poder de su información. Con el tiempo, la opinión pública perderá su alusión política y se reorientará a un comportamiento social estrechamente relacionado con las actitudes de las masas o los grupos. «El poder de los medios puede variar con el tiempo», así lo expresa 64 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Ocultación de información Suavización del lenguaje Neutralización de la información negativa Sesiones off the record Filtraciones Escenificación Ruedas de prensa Briefings de prensa Eventos especiales Discursos Comunicación persuasiva Inserciones publicitarias Correo directo Park explica lo siguiente: «Los acontecimientos dejan de ser noticia en cuanto la tensión que crearon cesa y la atención pública se dirige hacia otro aspecto del hábitat o hacia otro incidente lo suficientemente nuevo, excitante o importante para mantener la atención». Los partidos juegan con la máxima expresada por Park a la hora de elaborar sus acontecimientos buscando la novedad y el impacto. El periodista debe escribir en un contexto de urgencia, por lo tanto, enuncia como puede percepciones esquemáticas y orientativas. La noticia está Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 65 condicionada por las formas y procedimientos, es distinta la percepción de un acontecimiento que la percepción de un enunciado sobre un acontecimiento, es decir, no es lo mismo ver un acontecimiento «in situ» que verlo a través de la televisión. Los individuos en las sociedades están envueltos por una atmósfera de excitación social que se encarga de influir y controlar el comportamiento social y los intereses de las personas. Dicha excitación colectiva es esencial para la comunicación, pero en ocasiones adquiere un nivel tan alto que restringe las noticias a las que responderá la sociedad. Esto se explica por el hecho de que a medida que se eleva la tensión, se estrechan los límites del interés público y la gama de acontecimientos a la que responde el público se limita. Se restringe la circulación de noticias, cesa la discusión. «El estrechamiento del foco de atención pública tiende a incrementar la influencia de la persona o personas dominantes en la comunidad. Sin embargo, la existencia de ese dominio depende de la habilidad de la comunidad, o de sus guías, para mantener la tensión», tal y como señala Park en su artículo. Desde los inicios de la prensa, los partidos se han esforzado por situarse en la primera plana y los lugares destacados de los medios, con el fin de manifestar su ideología y, de este modo, ganar adeptos. Los partidos también forman y manipulan la opinión. Sartori postula lo siguiente: «Si se reconoce que los partidos constituyen un conducto de comunicación en dos sentidos, no se sigue de ello la conclusión de que los partidos sean un conducto de transmisión hacia abajo en la misma medida en que son una correa de transmisión hacia arriba. Un sistema de partidos se presenta a la expresión desde abajo mucho más que a la manipulación desde arriba. Es muy posible que la gente no tenga opiniones propias o que sus opiniones se vean formadas en gran medida por los encargados de configurar la opinión. Lo cual indica que la verdadera manipulación triunfa precisamente cuando retrocede el pluralismo de partidos» (1980, p. 59). Es sobre la interpretación de los acontecimientos presentes, es decir, sobre las noticias, sobre lo que se asienta la opinión pública. Sin embargo, esta opinión pública debe entenderse como un producto cooperativo y ha de basarse en la razón y las ideas contrastadas, frente a lo instintivo, irracional e irreflexivo que caracteriza al comportamiento de las masas. De lo contrario, se corre el riesgo de tener una opinión pública poco sofisticada y caracterizada por la credulidad infantil que empuja al fracaso y al consentimiento común. 66 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Para Park los individuos en las sociedades están envueltos por una atmósfera subconsciente que se encarga de influir y controlar el comportamiento social de las personas. Este ambiente social no representa la opinión de la mayoría sino, un «ente supraindividual». La opinión pública es fruto de la reflexión, la confrontación y la interacción de las distintas opiniones. Las noticias sirven de inicio para las conversaciones, producen comentarios, reacciones e, incluso, discusiones. Los choques de opiniones y sentimientos que, inevitablemente, se producen en toda discusión finalizan, habitualmente, en un tipo de opinión colectiva que viene a ser lo que denominamos opinión pública. La noticia resulta más o menos probada por el hecho de que se expone a un examen crítico del público al que se dirige. Tal y como expresa Park, en condiciones normales, la atención pública oscila, es vacilante, insegura y se distrae con facilidad. Y por tanto, cuando la mente pública comienza a divagar, la transmisión de las noticias entre el público se rompe. Las noticias están íntimamente ligadas con la política y la historia. Las noticias son la materia que hace posible la acción política. En palabras de Charles A. Dana: «Las noticias son algo que da para que la gente hable», incluso cuando no consiga que la misma gente actúe. Park es el precursor de lo que más tarde será conocido como agenda-setting 29 . Los acontecimientos que se convierten en noticias no son plenamente inesperados, sino que en cierto modo son recurrentes y responden a cuestiones sencillas y tópicas. Así pues, las cosas que son noticia son accidentes para los que el público está preparado y que presentan un valor relativo que varía en función de su interés noticioso. El sociólogo estadounidense se adelanta y sienta también las bases de los conceptos de sociedad de información y globalización 30 . El mundo moderno otorga cada vez más importancia a las noticias y los medios de comunicación no paran de multiplicarse permitiendo que cualquier persona en cualquier lugar del mundo pueda participar en los acontecimientos. Las noticias a día de hoy juegan un papel 29 Según Berganza, R. en su obra Comunicación, opinión pública y prensa en la sociología de Robert E. Park, Madrid, CIS, 2000. 30 Según Berganza, R. en su obra Comunicación, opinión pública y prensa en la sociología de Robert E. Park, Madrid, CIS, 2000. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 67 importantísimo en nuestra sociedad influyen en las decisiones políticas y en las relaciones económicas. En el año 2014, el diario The Guardian publicaba una encuesta que nos lleva a pensar que la esfera pública trata unos temas e inhibe otros. Lo que se pretendía conseguir a partir de este sondeo era desviar la atención de temas importantes como, por ejemplo, la deflación salarial aportando datos escandalosos sobre la esfera pública. Alguno de los datos ofrecidos son los siguientes: 1 de cada 3 personas en el Reino Unido defraudaba a su seguro, más del 30% de la población era inmigrante y el 16% de las mujeres tenía hijos no deseados. Estos datos no se adaptaban a la realidad, con su publicación lo que se perseguía era crear un clima de pánico, fatalista y de alarma social. No obstante, la inmediatez a la que hoy día responde la información convierte a las noticias en una mera transmisión de datos acumulados y hechos que acaban de suceder dejando en el olvido el análisis y la interpretación de los hechos y el por qué ocurren. Lo cual nos conduce a una nueva forma de empobrecimiento en la que gran parte de la sociedad rechaza toda información que implique algún tipo de esfuerzo o concentración para ser capaz de asimilarla. El hombre contemporáneo no es más que un ignorante saturado de información. De esta afirmación se desprende otro de los grandes fallos del sistema mediático. En la actualidad se dota al ciudadano de una masa ingente de información mayor de la que puede procesar. La obsesión por la rapidez nos conduce a caer en una «infoxicación» contaminada por los errores, rumores y datos no contrastados. Los medios dedican cada vez más parte de su tiempo a la difusión de noticias y, cada vez menos, al análisis del contexto y las circunstancias en que producen dichas noticias. Esto transforma al individuo en un ser cada vez más eficiente procesando información, pero menos capaz de profundizar en ella. Hoy en día, el periodismo debe actuar en un contexto de máxima urgencia, por lo que enuncia como puede percepciones esquemáticas y orientativas, que el público de algunos medios toma como absolutamente rigurosas. El hecho de que cualquier acto gracias a las nuevas tecnologías se pueda consumar tan rápida y públicamente cambia por completo el enfoque y el carácter de la sociedad y sus relaciones. Las noticias se basan en los cambios rápidos y drásticos del día a día, lo cual genera una progresiva pérdida de perspectiva histórica. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 69 10. El periodismo político como especialización del periodismo El periodismo político, tal y como lo conocemos hoy en día, existe desde el momento en que la prensa de masas se industrializa y juega un importante papel en la generación de la opinión pública, adquiriendo los medios y los periodistas la condición de actores políticos, explica Luís Álvarez Pousa (Apuntes de Áreas de Especialización Periodística, Universidad de Santiago de Compostela, mimeo, 2016). La declaración de los Derechos del Hombre en Francia en el año 1789 establece realmente el inicio del periodismo político. A partir de la lucha por la abolición de la censura y la implantación de la libertad de información y durante todo el siglo XIX, el periodismo político encontrará el impulso que necesitaba. A principios del s. XIX se consolida y asientan las bases del periodismo como actividad política, esencial en las sociedades industrializadas, pasando la prensa a ser un lugar de debate político (Gifreu, 1996, p.85). Desde el primer cuarto del s. XX, los diarios generalistas y de empresa obtuvieron el protagonismo en la producción de información política que tuvo su principal caldo de cultivo en los debates y confrontaciones dentro y fuera del Parlamento y en la actualidad diaria. En España desde 1936, con el golpe militar cesarían el pluralismo, la libertad de expresión, de información y de prensa. Con ellas finalizarían también la concepción y la práctica del periodismo y los periodistas como actores políticos. Durante la Transición (1975-1981) se superó, por fin, la prensa censurada de la Dictadura, representada exclusivamente en la figura de la prensa del Movimiento, y se generó la aparición de un nuevo periodismo encabezado por diarios como El País, Diario 16 o, en el caso gallego, el desaparecido Diario de Galicia, y por la modernización de diarios de larga tradición. A lo largo de este período la prensa española fue un factor esencial para la creación de una opinión pública plural e independiente. Los medios de comunicación se caracterizarían por estrenar cabeceras y modelos y géneros de información política, de periodismo político (como la crónica y el análisis de la actividad parlamentaria) que tuvieron un extraordinario cultivo hasta la llegada de la dictadura. En la actualidad, el discurso mediático no puede prescindir de la información política. El periodismo político que se practica en España y en otros contextos geográficos sigue marcando espacios, tiempos e iniciativas en las agendas de los medios de comunicación. 70 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Es en la especialización del periodismo político, como productor de conocimiento político, donde se sustenta el engranaje teórico/práctico (la aplicación de la metodología y técnicas de investigación a la descubierta de realidades o hechos que se explican e interpretan a través de la Ciencia y la Sociología Política) donde se garantizan la verdad, ese primer imperativo profesional, y el sentido político que se les debe otorgar. Es necesario un elevado nivel de especialización en el periodista encargado de elaborar información política, tanto en la estrategia operativa o método de investigación, como en los conocimientos que identifican la política como un área diferenciada. La acción política del poder contamina prácticamente toda la actualidad informativa. Esto justifica que se le exija al periodista político conocer todos los ámbitos concretos en los que se puede desenvolver la acción política: educación, trabajo, sanidad, inmigración, coste de la vida, contaminación, seguridad, cultura… Giró (2010, p. 77) señala como las esferas básicas de actuación, la cobertura de las actividades protagonizadas por los gobiernos y grupos de la oposición, pero también la cobertura de la interacción de los partidos entre sí y con grupos o movimientos sociales no estrictamente políticos, y por tanto, también toda la actividad generada en el Parlamento y las movilizaciones que se pudieran producir en la calle. Héctor Borrat (1989) teoriza que el conflicto político desenvuelve para los medios una fuente permanente e insustituible de información política. Les corresponde pues saberlo administrar con la responsabilidad que se le exige a cualquier otro actor político, momento a partir del cual se convertirá también en un actor más de conflicto por inmersión o por participación para el control o la distribución del poder. Los tipos de conflicto pueden ser de dos tipos: a) de carácter coyuntural: aquellos que encuentran su fuente en el acontecimiento. b) de carácter estructural: aquellos que encuentran su fuente en la propia sociedad. El tratamiento profesional que un medio de comunicación debe hacer de la información que tiene como fuente el conflicto se basa en la necesidad de saber controlar su intensidad, para mostrarlo con equilibrio y veracidad. A la hora de dar a conocer el conflicto, los medios de comunicación cumplen las siguientes funciones: abren líneas de comunicación, sirven como Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 71 modo de comunicación, sirven como catalizadores del cambio e incrementan la comunicación intergrupal. La política y el periodismo político discurren, en el caso español, en tres grandes escenarios: política interna (en el interior del Estado), política internacional y política supranacional o comunitaria (que nos afecta como ciudadanos de la UE). En el escenario de la política interna, después de la transición política en España y la articulación constitucional del Estado de las Autonomías (1978), aparecen nuevos escenarios en los que informarse, y también nuevos actores a través de los que informarse o sobre los que informar, obligando a que los medios se renueven en los modos de producir y comunicar información política. En base a los escenarios citados, los ámbitos políticos en los que el periodista recoge información, todos aquellos en los que se identifica a los actores sociales del sistema político, serían los siguientes: A)Política interior (dentro del Estado español): 1. Administrativa/representativa a) Del Estado: Jefatura del Estado; Parlamento; Senado; Gobierno central; Instituciones políticas; Instituciones no políticas (Tribunales). b) De las Autonomías: Parlamento; Gobierno; Instituciones/organismos; Instituciones no políticas (Tribunales Superiores). c) De las Administraciones locales: Gobiernos locales (municipales, provinciales); Organismos. 2. Partidos políticos (de estructura estatal, autonómica, local) 3. Organizaciones cívicas y sociales (sindicatos, patronales, Iglesia…) B) Política Internacional: Jefaturas de Estados; Parlamentos o Cámaras de representación; Gobiernos centrales; Instituciones y organismos comunitarios (entre ellos, 72 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. los legislativos); Partidos y grupos por afinidades ideológicas; Organizaciones internacionales; Organizaciones ciudadanas. C) Política supranacional o comunitaria (UE): Consejo; Comisión; Parlamento Europeo; Instituciones y organismos comunitarios; Partidos y grupos por afinidades ideológicas; Organizaciones ciudadanas de estructura e incidencia supranacional El periodista especializado en la información política deberá poseer una formación especial, tanto teórica como práctica, sobre todo lo que está relacionado con la información periodística especializada. Además, deberá tener en cuenta las siguientes disciplinas: Ciencia Política (de un modo especial el funcionamiento de las instituciones); Sociología Política (saber situar en el ámbito social a las instituciones y procesos que estudia la Ciencia Política); Relaciones internacionales y, de un modo complementario deberá poseer, ideas de Política Comparada y de Filosofía Política. El periodista especializado en la información política, a la hora de abordar el proceso de producción tendrá que seguir los siguientes criterios: - Reunir informaciones que recibe de las fuentes o que busca en las mismas. - Excluir, incluir o jerarquizar informaciones sobre hechos, actores, procesos, tendencias e ideas de actualidad política. - Construir y jerarquizar los temas que, sobre la base de las informaciones incluidas, integrarán el temario de la actualidad política. - Investigar esos temas mediante la búsqueda, en esas y otras fuentes, de datos adicionales y mediante la aplicación de conceptos, modelos y teorías. - Narrar y comentar esos hechos produciendo textos según los géneros y los estilos periodísticos que decidan. - Una vez que ya formen parte de la agenda definitiva del medio, es cuando se produce la comunicación política y el medio actúa como actor de conflictos. María José Canel (1999, pp. 149-154), experta investigadora en Comunicación política, concreta y delimita con precisión qué actitudes periodísticas son las más usuales en relación con el control que los actores políticos ejercen sobre la información: Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 73 1. Actitudes profesionales que facilitan que sean los políticos y no los periodistas los que controlen de manera más eficaz la información política. Sucede cuando el periodista es: a. Neutral: Se limita a informar sólo acerca de lo que ve. b. Difusor: Se limita a distribuir información con rapidez y al mayor número de ciudadanos. c. Pasivo-neutral: Actúa como espejo de la realidad, difusor y observador imparcial. Se limita a hacer información de datos, fáctica. d. Pasivo-abogado: Actúa de manera partidista (ejerce el llamado pack journalism o periodismo de bolsillo). e. Servil: Se limita a ofrecer el mensaje del político tal cual, libre de interpretaciones. Por lo mismo, toda información oficial es noticia, pese a que no le interese al medio ni a la audiencia. 2. Actitudes profesionales que facilitan que sean los periodistas y no los políticos los que controlen de manera más eficaz la información política. Sucede cuando el periodista es: a. Participativo: Cuando incluye matices y características que van más allá de lo que se ve. b. Interpretativo: Cuando analiza e interpreta la información que da, sobre todo cuando hace referencia a los problemas públicos. c. Adversario o activo neutral: Considera que su función consiste en controlar el poder político, distanciándose con escepticismo de las fuentes oficiales, particularmente del gobierno y de los poderes económicos y/o sociales, y proceder por eso a investigar los hechos o situaciones. d. Activo-abogado: defiende una serie de ideas que considera idóneas para el reforzamiento de la convivencia y del estado de bienestar. Interpreta y valora los datos con intención de proyectar sobre ellos un determinado punto de vista. e. Pragmático: Quien considera que no toda información oficial es noticia, por lo que cualquier información gubernamental tendrá que competir con las demás informaciones para entrar en la agenda del medio. Implica una actitud analítica y de background, una actitud reactiva que busca desenmascarar 80 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. comunicación que permite crear las realidades que, a continuación, reciben los públicos es necesario analizar las relaciones de poder. De la lectura del artículo de Molotch y Lester pueden extraerse las siguientes conclusiones sobre quién controla la prensa y origina las noticias: En todo acontecimiento se ven implicados un conjunto de grupos que buscan hacer prevalecer su relato de lo sucedido y que este se convierta en el relato a nivel nacional. Cada uno de los grupos, lleva a cabo actividades de promoción y contacto con la prensa para intentar que los acontecimientos que adopten los medios de comunicación sean los que ellos han definido. Se produce, por tanto, un uso competitivo de los medios de comunicación. Existe un acceso diferencial a los periódicos que puede ser nítidamente diferenciable en prácticamente todas las coberturas relacionadas de algún modo con la política. Existen sujetos que potencialmente serán noticia porque tienen más acceso a los periódicos. Entre los creadores más potentes de acontecimientos destacan los representantes del gobierno y las compañías empresariales. Las noticias que encajan con las necesidades de acontecimientos de estos sujetos presentan más posibilidades de convertirse en noticia que las que responden a los intereses locales o de pequeñas asociaciones y movimientos. En ocasiones los periódicos locales resultan más democráticos que los diarios de gran tirada. Hoy en día, lo que preocupa a la gente es el populismo. Tenemos la idea de que los grandes medios son mejores que los pequeños. Susan Sontag ejemplarizaba esto al narrar como en The New York Times nadie pudo escribir un artículo en contra de la intervención en Irak. Esto demuestra que las publicaciones de los periódicos de gran tirada huyen de protagonizar una cobertura nacional polémica. Van Dijk en su artículo «Discurso, poder y acceso» analiza los contenidos de los medios, aplicando instrumentos de la lingüística, para indicar qué individuos o grupos sociales ejercen un mayor control sobre los medios. El grado de control se mide en función de cuales consiguen que lo que ellos dicen se publique tal y como ellos lo dicen. En sus propios términos el gobierno es un caso de máximo acceso que acostumbra a estar relacionado con la forma de cita directa. Hay otra mucha gente que tiene acceso a los medios de comunicación pero que no consigue que los medios hablen de ellos en los términos con los que ellos mismos se expresan, como sería por ejemplo los diferentes movimientos sociales. Las proposiciones de estos serán reescritas empleando sinónimos. Por último, existe una forma de acceso más limitada que es la alusión. Existen muchos grupos de inmigrantes en nuestro país que no aparecen casi nunca (por Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 81 no decir nunca) en los medios de comunicación, lo mismo sucede con la información que respeta a los países en vías de desenvolvimiento. Dijk a través de este escrito aplica un modelo actual de análisis de contenido a las distintas formas de acceso al contenido. Es interesante cuestionarse cuáles son los efectos que se producen a raíz del hecho de que en los medios de comunicación existan élites sociales que tienen un acceso pleno a los medios de comunicación y cuentan con la posibilidad de describir el mundo con sus propios términos. Pueden generarse efectos de tipo cognitivo, que serían los referentes a que la gente empiece a describir el mundo y autodescribirse con estos términos. La cantidad de tiempo que la gente emplea en el consumo de los medios de comunicación se ha incrementado de un modo significativo a lo largo del tiempo. Este crecimiento exponencial lleva a pensar que los medios tienen una influencia creciente en la forma de hablar, las palabras que usan y los significados que se asocian convencionalmente con sus símbolos. En cuanto los periódicos alcanzaron popularidad tuvieron repercusiones en el uso que los ciudadanos hacían del lenguaje, al presentar diariamente versiones escritas de nuestro vocabulario, reglas gramaticales coherentes y estilos de expresión escrita que son claramente parecidos a lo largo de toda la geografía de un mismo país. De este modo, podemos concluir que los medios presentan importantes influencias en el lenguaje y los significados, y ejercen dichas influencias de distintas maneras. De Fleur y BallRokeach (1993, p. 346) explican que establecen nuevas palabras con significados asociados, extienden los significados de los términos ya existentes, sustituyen viejos significados por otros nuevos y, sobre todo, estabilizan las convenciones de significado que existen para el vocabulario de nuestro lenguaje31. Cuando la gente lee los periódicos, escucha la radio, va al cine o mira la televisión, recibe lecciones diarias, tanto teóricas como prácticas sobre las convenciones lingüísticas que existen en la sociedad. Según Graber, las funciones del lenguaje político que deben cumplir los medios de comunicación en positivo serían las siguientes: interpretar y conectar (crear la realidad política al explicitar el significado de los acontecimientos...), diseminar información, proyectar hacia el 31 M. L. DeFleur y T. G. Plax fueron los primeros que desarrollaron estas funciones de los medios, “Human Communication as a Bio-Social Process”, documento presentando en la International Communication Association, Acapulco, México, 1980. 82 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. futuro y hacia el pasado, implantar la agenda pública y estimular para la acción. No obstante, también a veces pueden desempeñar la función de desinformar mediante la mentira, omisión y la transferencia de significado. En definitiva, los medios apoyan al menos de un modo aparente a los poderosos, no sólo en términos de los contenidos que publican, sino también en lo que respecta al tipo de procedimientos informativos que aún hoy se consideran una práctica profesional adecuada. El control político de los medios de comunicación se ejerce a través de licencias, subvenciones, publicidad y el control que se produce, sobre todo en los grandes conglomerados, de forma indirecta a través del accionariado. El panorama político establece normas para gestionar los medios de comunicación públicos, como son la concesión de cierto número de licencias audiovisuales, y establece un plan de acción con los privados. Las televisiones y radios públicas del Estado Español cuentan con subvenciones que proceden de los impuestos pagados por los ciudadanos. Además, el Gobierno de la nación destina grandes cantidades de dinero a publicidad institucional y comercial. A esto pueden sumarse las cifras que invierten en publicidad las comunidades autónomas y ayuntamientos. Los cuales además otorgan subvenciones a medios de comunicación privados sin basarse en criterios objetivables y con una gran falta de transparencia. De este modo, el control político de los medios de comunicación se traduce en el sometimiento ideológico de los medios públicos al gobierno de la nación, a los gobiernos autonómicos y a los municipales junto con el clientelismo político de algunos medios privados que realizan su cobertura informativa en función de la cantidad económica reciben del erario público. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 83 13. ¿En qué situación se encuentran los medios de comunicación en la actualidad? Los medios de comunicación actuales, en lugar de cumplir con su papel democrático parecen minar, restringir y tratar de acabar con la democracia. Se alzan como una posición ideológica y actúan igual que los partidos políticos. La libertad de empresa lucha por sobreponerse a la libertad de expresión. Afirmación que debiera estar prohibida. Ramonet en su libro La explosión del periodismo nos recuerda que, los medios de comunicación en los estados democráticos son el único poder sin contrapoder. Surge el interrogante expuesto como hipótesis de si existió alguna vez una cobertura mediática nacional. Jacques Rancière en su libro El odio a la democracia (2006) expone que debemos tomar más en serio la noción de democracia. El discurso hegemónico de la prensa en los últimos años se caracteriza por ser un discurso de ultraderecha que fomenta el odio a la democracia. ¿Cómo se llega a esta conclusión? A partir de la afirmación de que las instituciones que tienen más peso en la política actual no son democráticas en cuanto a que no se rigen por valores de representatividad, proporcionalidad y legitimación. Es decir, si pensamos en instituciones como el Banco Mundial o el FMI podemos observar como un país como la India, con un gran crecimiento económico en los últimos años, no cuenta con ningún representante. A raíz de esto asoma el planteamiento de otra cuestión: ¿La esfera pública actual no es sólo un altavoz de la esfera neoliberal? No existe una respuesta clara. Como ejemplo muy cercano a nuestro entorno está el hecho de que a la prensa gallega le indignan las políticas nacionalistas. Otro ejemplo es el bajo presupuesto destinado a las ayudas en materia audiovisual durante los años 2014 y 2015, esto se debe a que dentro de los dogmas neoliberales son sancionadas las políticas de subvenciones. Destaca lo que Edelman (1964) denominó los «usos simbólicos de la política». Este concepto se usó para definir aquellas acciones que reciben mucha atención pero que tienen poco que ver con la verdadera distribución de los recursos en una sociedad. He aquí el ejemplo del presidente Nixon cuando, después de inspeccionar la playa de Santa Bárbara, afirmó que estaba limpia. En este caso, la actuación del presidente sirvió para manipular el significado público dispensado a la cobertura del vertido de fuel, puesto que sus 84 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. declaraciones aseguraban automáticamente el acceso a los medios. Es en la habilidad para echar mano de un alto cargo político (el presidente, en este caso) persiguiendo unos fines específicos donde reside el poder de un grupo social determinado. Para estudiar la producción de noticias es importante tener en cuenta la economía política de la sociedad en que se llevan a cabo. El modelo de acceso a los medios es el resultado del poder de determinados actores en la sociedad. Son las élites del poder quienes se encargan de que exista una mayor o menor cobertura y controversia respecto de un tema, con el fin de salvaguardar sus intereses. Dado que, la ciudadanía se entiende como una pirámide con los políticos en la cúspide y el público general reducido a la base del triángulo, tal y como ya definieron los fundadores del movimiento progresista americano entre 1880 y 1920 y los fundadores de la moderna disciplina de la Ciencia Política a mediados del siglo pasado. En esta conceptualización apenas se desarrolla la participación política en la vida cotidiana. Es importante tener en cuenta que un sistema de información pública no puede sostenerse sobre la base de una concepción degenerada de la ciudadanía. Las diferentes investigaciones permiten afirmar que existen ataques por parte de las autoridades y presiones de los anunciantes a la hora de elaborar los contenidos periodísticos que pueden inducir a controversias frecuentes. Los poderosos establecen procedimientos para establecer su dominio ideológico. Entre los mecanismos de dominio del funcionamiento de los periódicos destaca la continuidad temporal o no de una noticia que determina el grado en que los grupos sociales consiguen tener acceso a los medios informativos y, por tanto, al dominio ideológico de las sociedades. Cuando los públicos se ven rutinariamente privados de noticias relativas a cuestiones distributivas, los que están en posición de efectuar entradas rutinarias en el sistema de distribución de los acontecimientos se ven provistos de un proceso para hacer noticias que permite que tales entradas simbólicas domine la substancia de las noticias casi completamente. Con el fin de reforzar el hecho de que las noticias las hacen o las dan los jefes de las corporaciones y los representantes del gobierno puede emplearse una característica que afecta a la gran mayoría de organizaciones informativas. El hecho de que los propietarios y editores de prensa hayan decidido concentrar sus cuadros de personal en las grandes ciudades. Más arriba, se hacía mención al hecho de que la precariedad laboral influía a la hora de elaborar la información y dar prevalencia a los asuntos producidos por los partidos políticos. Para el informador es más sencillo servir a las necesidades de acontecimientos de los Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 85 representantes oficiales del gobierno y jefes de las corporaciones puesto que es más simple escucharlos y se puede escribir sobre ellos en menos tiempo del que supondría localizar y contactar a los líderes locales y las fuerzas de la oposición, tal y como explica Tuchman (1972). El sistema informativo de la prensa es una criatura del mercado que se encuentra subordinada a la tecnología. «Con respecto al mercado, el sistema comercial de información pública es como un perro que persigue su propia cola. Cada mercado es un círculo cerrado, impulsado sin tregua por las fuerzas gemelas de la oferta y la demanda. Al imaginar al ciudadano como un ser poco sofisticado, con una limitada capacidad de atención a la información política y con un escaso compromiso con la democracia, la conclusión de que este cretino no puede demandar información política se hace inevitable. Se concibe a un ciudadano cuyas motivaciones vienen de sus instintos más bajos (la lujuria, la avaricia y el temor); para satisfacerlas, la prensa no tiene otra opción que apelar al más bajo denominador común. En definitiva, son unas fuerzas externas a la ciudadanía las que están empujando al mercado de la información», según Barnhurst32. Por tanto, todo lo indicado hasta el momento viene a resumir el hecho de que los representantes del gobierno y las grandes compañías tienen acceso rutinario a los procesos de creación de acontecimientos. No se trata pues de que estos actores hagan cosas que, inherentemente, tengan más valor noticia, sino que más bien lleva a cabo cosas rutinarias que consiguen cobertura por la facilidad que implican. Los acontecimientos que dominan la prensa pública son de tipo rutinario y suelen ser resultado de la actividad intencional escenificada con potencial de acontecimiento claramente presente en la mente de algunos individuos. Algunos grupos son objetivamente más valiosos para la información que otros según Tuchman (1972). Ante noticias que perjudican los intereses del poder, la mejor cobertura, desde su posición, es el hecho de que no exista cobertura informativa de ningún tipo. Sin embargo, esto resulta muy complicado en ocasiones y, de manera accidental, se producen acontecimientos públicos. Por tanto, cuando estos temas negativos salen a la luz de la opinión pública lo que se pretende hacer para darle cobertura es minimizar el daño y reducir el impacto en las creencias públicas. Con 32 Barnhust, K. G. “Tendencias en la comunicación política: desafíos teóricos y metodológicos ante la crisis actual”, en Sanders, K., Canel, M. J., Capdevila, A. y Gurrionero, M. (Coords.); Estudios de comunicación política. Madrid. Tecnos, p. 29. 86 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. el paso del tiempo dichos acontecimientos negativos, de carácter accidental, tienden a ponerse bajo control al caer de un modo progresivo en manos de los promotores de noticias que tienen un acceso rutinario a los medios de comunicación. Esto se debe a que los procesos normales de la rutina de elaboración de los acontecimientos, arraigados en las rutinas de organización social de noticias, entran en juego en la medida en que el sistema social tiende a rehacer la compostura. Cabría preguntarse, tal y como se presentaba en la introducción, si los medios de comunicación no son en la actualidad un altavoz del liberalismo político y económico, tal y como los describe Couldry en su libro Why a voice matters (2010). Es evidente que existe un control de contenidos que no es llevado a cabo únicamente por el Consejo de redacción de un periódico, sino que detrás se esconde el Consejo de Administración. Es decir, unas élites muy estrictas imponen sus intereses parciales haciéndolos pasar por intereses generales. En el caso de estudiar la cuestión del control sobre un asunto o medio en concreto sería interesante analizar cuánto pesan los paquetes de acciones o que peso ejercen la publicidad y los anunciantes a la hora de redactar las noticias. Des Freedman (2014: 31-43) reflexiona acerca de que el poder de los medios de comunicación descansa en las personalidades a la cabeza de los grandes referentes en el sector de los media. Exponentes de poder e influencia que, en tiempos anteriores, estuvieron encarnados en las figuras de los grandes magnates de la prensa William Randolph Hearst, Frank Gannett y lord Beaverbrook, del Daily Express y lord Rothermere del Daily Mail. Es frecuente que el poder de los medios se combine directamente con el ejercicio del poder político. Recientemente, el ejemplo más significativo, lo tenemos en el ex primer ministro italiano y gigante de los medios, Silvio Berlusconi. El cuál logro dominar la escena política italiana durante unos veinte años, fusionando los medios de comunicación y el poder político como nunca antes se había visto. Los magnates de los grandes medios de comunicación han confiado durante mucho tiempo en las relaciones con las principales figuras de la escena política con el fin de asegurar y mantener su poder. Los vínculos creados entre ambos actores de distinta índole han sido definidos por el sociólogo estadounidense C. Wright Mills como una «élite del poder» (Mills, 1959). Hace referencia a un reducido grupo de personas que ocupan puestos de mando dentro de la economía, la política y la cultura e imponen sus visiones del mundo y tienen un acceso privilegiado a los medios de comunicación. Mills, reconoció la frecuente tensión interna de los grupos de la élite y habló de la «a menudo insegura coincidencia del poder económico, militar y político» (1959, p. 278). Para Mills eran mucho más cruciales las relaciones de poder Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 87 que los conflictos de política. Según este autor la dinámica del poder es inseparable de los medios de poder y, por lo tanto, las innovaciones tecnológicas y las comunicaciones masivas de los años cincuenta sólo sirvieron para ampliar y centralizar el poder de la élite. Miliband sostiene que los medios de comunicación ayudan a «legitimar» el poder de las clases dominantes. Empleando los términos de la Escuela de Frankfurt (Adorno, 2001), los medios comerciales proporcionan una herramienta «utilizada» por la élite para fragmentar, distraer y, de este modo, privar de poder a los ciudadanos. Miliband, unos veinte años antes que Herman y Chomsky, ofrece tres filtros propios para ayudar a explicar cómo los medios de comunicación de masas en las democracias liberales trabajan de manera conservadora y en una dirección conformista (1969, p. 227). En primer lugar, existe el problema de la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. La segunda fuente de presión estaría centrada en el impacto de la publicidad. Por último, destaca la presión ejercida por el gobierno y el Estado a partir de las técnicas de gestión de noticias. Mills, a lo largo de sus estudios, atribuye un gran poder a los medios de comunicación y muy poco a los espectadores y lectores. La capacidad de actuar de los individuos se ha visto comprometida por lo que él denomina la «fórmula psicológica básica de los medios de comunicación». Explica que estos «le dan (a la audiencia) identidades, aspiraciones, así como una posibilidad de escape» (1959, p.314). Miliband se mantiene más cerca del léxico marxista tradicional del poder de clase, pero sostiene que no es ni posible ni necesaria la ayuda de la élite para lograr la completa dominación ideológica. Recientemente, Williams reconoce el siglo XXI como un «Período de consolidación de la élite» (2006, p. 217) y destaca el surgimiento de un poder muchos más concentrado denominado neoliberalismo. Harvey (2005 p. 19) distingue entre la forma ideal del neoliberalismo y las prácticas más concretas orientadas a la neoliberalización que implican procesos como la desregulación de los mercados de trabajo, la liberalización de las industrias, la externalización de servicios, la defensa de la libertad individual, la reducción de los impuestos, el recorte del gasto público y el asalto a la legitimidad del propio Estado. Existe el peligro de que el neoliberalismo se convierta en el singular y grandioso relato que proporciona un marco explicativo para los problemas del mundo. Los resultados del neoliberalismo buscan someter virtualmente todos los ámbitos de la vida social a las fuerzas del mercado de modo que su valor se mida cada vez más en términos de beneficio, eficiencia y «relación calidad-precio». Las variables impuestas por los actores de la globalización neoliberal junto con las 88 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. innovaciones tecnológicas han hecho que entrara en crisis el modelo de mercado de la información vigente hasta el momento, estableciendo vasos comunicantes entre grandes grupos multimedia y los poderes políticos, provocando cambios y transformaciones en los sistemas de medios y los sistemas políticos tradicionales. «Una lógica transformadora que afectará de lleno a la esfera pública democrática», tal y como concreta Luís Álvarez Pousa (Apuntes de Áreas de Especialización Periodística, mimeo, 2016, Universidad de Santiago de Compostela). Laswell H. D. (1948) explica que, dentro de un periódico, generalmente lo que es información es menos de un 18%. Un medio de comunicación depende, en la mayoría de los casos, de quienes detentan la propiedad de las acciones. La mayoría de los medios de comunicación que conocemos se rigen por el mercado duplicado, es decir, ofrecen a un módico precio información, entretenimiento… El mercado de la prensa, en concreto, comercializa con la atención como materia prima. Vende la atención que el público confiere a sus contenidos a los publicitarios participando de este modo de lo que el economista Marazzi (2003) denominó economía de la atención en su libro El sitio de los calcetines. Lo que se busca es captar la atención del público y vender esa atención en calidad de mercancía. Los medios ven erosionarse su credibilidad y pluralismo al ser controlados por manos políticas e influidos por el poder económico y las finanzas. Los periódicos son vistos no como fuentes de dinero, sino de influencia y poder33. La ética de la información se diluye en los intereses del mercado, los medios ya no venden información, se conforman con la venta de individuos a los anunciantes. La publicidad representa una transacción de dinero a cambio de «tiempo disponible de cerebro humano». La información se vuelve dependiente de las empresas y en la misma medida en que los accionistas principales llenan sus arcas, el concepto «prensa libre» se vacía. 33 RAMONET (2011, p.37) cita a BALZAC (en Jean-Jacques Pauvert, 1965, p. 40) quien afirma que «Para un hombre de negocios un diario es una inversión de capital por la que recibe intereses sobre todo en forma de influencia y placer, y sólo a veces dinero». Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 89 14. La comunicación de masas en la teoría política La investigación en comunicación de masas surge a principios del siglo XX, unida al desarrollo e implantación de los medios masivos por excelencia, la radio y la televisión. Los primeros estudios que centran su objeto de análisis específicamente en los medios de comunicación de masas y los fenómenos asociados a su actividad son denominados originariamente en el ámbito norteamericano como Mass Communication Research. Surgen en los Estados Unidos a partir de los años 20 y cuentan con un especial desarrollo durante el período de entreguerras. Destacan las teorías críticas que se corresponden con las amplias aportaciones de la Escuela de Frankfurt y la evolución del análisis marxista clásico hacia la corriente analítico-crítica llamada economía política de la comunicación. La Escuela de Frankfurt surge a partir de los años 20, en la época de la República de Weimar. Dentro de la Escuela destacan Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin y Fromm que son los encargados de sentar las bases conceptuales. La sociología y la filosofía europeas serán el punto de partida para los autores frankfurtianos. Sus teorías se desarrollan en torno a los siguientes debates intelectuales: por un lado, el análisis de la sociedad burguesa como sistema de ideas y la búsqueda de una respuesta a la pregunta clásica marxista de por qué la evolución histórica se detiene en esta fase. En segundo lugar, el estudio y la crítica de las ideologías autoritarias. La Escuela de Frankfurt incorpora elementos relevantes de la tradición marxista como la preocupación por la alienación, el recurso a la dialéctica, la intencionalidad abiertamente crítica, la profunda conexión entre filosofía, sociología y acción y un cierto hegelianismo. Juan Miguel Aguado Terrón (2004) resume en su análisis de las teorías de la comunicación y de la información las importantes novedades y renovaciones que incorpora la Escuela de Frankfurt a la filosofía y sociología marxistas: «Abandona el concepto de clase y se centra en el sujeto individual: es en su conciencia donde se concreta la naturaleza autoritaria de los sistemas de ideas (o ideologías). Elaboran el concepto de cultura de masas (pseudocultura) y la idea de industria cultural, que fundamenta la importancia de las superestructuras (ideologías y sistemas de ideas) como configuradores del mundo de la vida cotidiana. Abordan el autoritarismo como ideología no en el sentido político, sino casi 96 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. condiciones previas como los limitados recursos con los que cuentan los periodistas para estudiar de primera mano cualquier acontecimiento, a la vez que los ajustes que se deben llevar a cabo durante el proceso de producción de las noticias para encajar con los requisitos de un medio específico. Las limitaciones de tiempo y espacio también afectan a la calidad de cualquier reportaje. Existe también el problema de mantener la atención del público con el fin de generar los consiguientes ingresos publicitarios. Cabe concluir que la realidad que la prensa dispensa a sus lectores se ve condicionada por el modelo capitalista propio de la industria de la comunicación. En la época de Lippmann, sus estudios se restringían a la prensa en el sentido tradicional del término. Sin embargo, su teoría se puede aplicar perfectamente a los nuevos medios de comunicación como la radio o la televisión, los cuales también construyen imágenes distorsionadas de la realidad en lugar de representaciones precisas de la misma. Posteriores investigaciones confirman el hecho de que el mundo real y el reflejado en los medios acostumbra a ser sustancialmente diferente. Lippmann estaba convencido de que la prensa genera imágenes o ilusiones en nuestras cabezas que modelan nuestra conducta. También destacan las teorías de «usos y gratificaciones» que buscan dar una respuesta al por qué y el cómo las personas buscan activamente contenidos en los diferentes medios para satisfacer sus necesidades. Las teorías de «usos y gratificaciones» plantean una reacción frente a las teorías de la «incitación» que entendían al receptor como un sujeto dependiente de los medios de comunicación y que ante sus mensajes debía dar una respuesta. Ahora se reconoce una mayor actividad y protagonismo a la audiencia, al entender que ésta emplea los medios según sus intereses, necesidades y motivaciones. Los cambios también radican en el estudio de los medios de comunicación que, no se hacen sólo desde las características de comunicante y medio, sino también desde los usos y gratificaciones del receptor. Si los medios de comunicación, tal como entiende la teoría de los efectos mínimos, no consiguen muchas conversiones, esto es debido a que los individuos cuando se exponen a los medios no lo hacen desde una situación de «tabla rasa», sino desde un supuesto de experiencias, intereses y Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 97 motivaciones distintas38. Katz y sus colaboradores (1973) resumen las líneas fundamentales de esta teoría en una serie de puntos. Estas investigaciones están interesadas en los orígenes sociales y psicológicos de las necesidades, las cuales generan expectativas de los medios de difusión u otras fuentes, que llevan a pautas diferenciadas de exposición a los medios (o una dedicación a otras actividades), dando lugar a la gratificación de la necesidad y otras consecuencias, la mayor parte de ellas no pretendidas39. Dentro de las teorías de medios de comunicación es importante tener en cuenta el modelo de gatekeeping. La función de los periodistas y, en particular la del gatekeeper o portero, es la decidir qué será publicado y qué no. Metáforas como la del gatekeeper se deben a la orientación funcionalista y positivista de las ciencias de la comunicación. Estas metáforas emergieron a mediados del siglo pasado, cuando la prensa americana funcionaba como mediadora entre las masas y las élites políticas. Dicha metáfora se inventó para explicar la labor de un editor de teletipos en el Midwest de los Estados Unidos a mediados del siglo pasado; el editor «abre y cierra» la puerta a la información40. El portero es un comunicador neutral o imparcial que debe conciliar los intereses de quienes le hacen llegar la información, además de pensar en el público y los lectores. A partir de esta actividad sale una agenda de los medios o temario que orienta la acción de la sociedad. La prensa selecciona y además jerarquiza los asuntos de actualidad en base a las distintas estructuras de relevancia que presenta. Los medios se encargan de introducir asuntos para el debate y, muchos de ellos, arraigan en el público. 38 M. E. McCombs, “La comunicación de masas en las campañas políticas, información, gratificación y persuasión”, en M. de Moragas, Sociología de la comunicación de masas, G. Gili, Barcelona, 1982, p. 378. 39 Cit. D. McQuail y S. Windahl, Modelos para el estudio de la comunicación colectiva, Eunsa, Pamplona, 1984, pp.148-149. 40 Barnhust, K. G. “Tendencias en la comunicación política: desafíos teóricos y metodológicos ante la crisis actual”, en Sanders, K., Canel, M. J., Capdevila, A. y Gurrionero, M. (Coords.); Estudios de comunicación política. Madrid. Tecnos, p. 26-27. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 99 16. La fijación de la agenda La teoría de configuración de la agenda es formulada por dos estadounidenses, McCombs y Shaw, en su artículo La función de la agenda41 (1972), en él se encargan de dar nombre a la teoría y de cristalizar la investigación. Lo que se plantea como hipótesis es la afirmación de que los medios, por el hecho de tratar unos asuntos e ignorar otros, orientan nuestra actividad cognitiva y hacen que le prestemos más atención a determinados temas. La teoría de configuración de la agenda nos habla del contenido, es decir, qué dicen y qué no dicen los medios e, implícitamente, habla de quién selecciona la información y lo relaciona todo con los efectos. En su artículo, McCombs y Shaw citan una frase de un libro de Cohen de 196342 llamado Prensa y política extranjera que dice lo siguiente: «Los medios no nos dicen qué tenemos que pensar, pero sí que nos dicen en qué tenemos que pensar». Trenaman y McQuail, en 1961, ya decían que la gente piensa más sobre lo que se dice que en lo que se dice. La idea básica de los padres de esta teoría es que existe una estrecha relación entre el modo en que la prensa expone los temas durante una campaña electoral y el grado de importancia asignado a estos temas por parte del público expuesto a estas informaciones. Esta teoría de la construcción se centraba específicamente en el ámbito político. En su origen, se basó en el estudio a pequeña escala de las noticias referidas a la campaña presidencial de 1968 y al modo en que la gente percibía la importancia de los problemas. Para ello, se realizó un análisis de contenido a lo largo de un extenso período de tiempo y también un pequeño análisis de encuestas con el que se pretendía valorar la opinión de la gente acerca de la importancia diferencial de las cuestiones de las que los medios habían informado. Las conclusiones 41 E. McCombs y D. L. Shaw, “The Agenda-Setting Function of the Mass Media”, Public Opinion Quarterly 1972, pp. 176-187. 42 B. C. Cohen, The Press and Foreign Policy, Princeton Univ. Press, Princeton, Nueva York, 1963, pp. 120121. 100 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. condujeron a un nivel alto de correspondencia entre la cantidad de atención prestada por la prensa a un tema específico y el nivel de importancia asignado al mismo por la gente de la comunidad expuesta a la influencia de este medio. Es decir, la prensa jugó un papel que llevaba a la gente a considerar que ciertos temas eran más importantes que otros, lo cual no quiere decir que hubiera conseguido que el público adoptara un punto de vista concreto al respecto de dichos asuntos. Tras el éxito de la primera investigación, ambos autores decidieron realizar una investigación más exhaustiva de las elecciones presidenciales de 197243, la cual sirvió para confirmar en línea generales las conclusiones extraídas del estudio anterior. Podemos encontrar los precedentes de esta teoría en W. Lippmann, R. E. Park, H. Laswell, P. F. Lazarsfeld, R. K. Merton, W. Wills y el matrimonio Lang44 y hasta 1988 se publicaron algo más de cien investigaciones45. El tema de la agenda surge originariamente dentro de los estudios de comunicación política, al prestar mayor atención a la presencia pública de ciertas informaciones políticas (campañas electorales) que a los efectos tradicionales de persuasión. Con la expresión agenda-setting se pretende explicar el importante papel que juegan los medios de comunicación en la difusión, selección y ocultamiento de noticias a través de la jerarquización que reciben los temas en los medios, y la significación que dan a su vez los políticos de estos temas. La teoría de «fijación de la agenda» entra en juego en el contexto de los años sesenta, cuando se produce un cambio de actitud ante los medios. Los expertos en difusión de mensajes ahora ya no buscan la persuasión, sino crear un ambiente favorable. La teoría de la agenda-setting sirve para explicar la canalización que sufren los públicos por la forma y el fondo de difundir mensajes los medios. En relación con el potencial canalizador de los diferentes medios de comunicación, se han realizado numerosos estudios dentro del ámbito 43 D. L. Shaw y M. E. McCombs, The Emergence of American Political Issues: The AgendaSetting Function of the Press, West Publishing Company, St. Paul, Minn., 1977. 44 J. L. Dader, op. cit. pp. 296-297. 45 E. Rogers y J. Dearing, “Agendasetting Research, Where Has it Been, Where Is it Going”, en Communication Yearbook, Sage, Londres, vol. XI, 1988, p. 560. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 101 de la comunicación política centrados fundamentalmente en la televisión y la prensa. Sin embargo, los resultados obtenidos no son del todo esclarecedores. A pesar de las críticas y autocríticas, la teoría supone un esfuerzo significativo por aclarar un problema de vital importancia, la canalización de los mensajes o determinación de la agenda temática. Esta teoría no sólo pretende esclarecer el poder de los medios, la actuación de los periodistas, la formación de las diferentes agendas y la explicación de los efectos cognitivos que pueden producir los medios, sino que también se basa en la contribución de los medios a la formación de un espacio público informativo, la creación de un contexto social cultural, el sistema de valores y el clima de opinión y la formación y definición de una opinión pública que se muestra fuertemente deudora de los conocimientos que difunden los medios. El análisis de la prensa es el tema central en torno al que gira el presente estudio. Ya algunos autores como Benton y Frazier (1976), Mullins (1977) o Epstein (1978) llegan a la conclusión de que la prensa tiene mayor poder canalizador: por el tipo de audiencia que tiene (más selectiva y racional), dado la amplitud que presentan los temas y los grados en que se dividen los mismos. Asimismo, es más fuerte a la hora de establecer prioridades. Por el contrario, McCombs y Shaw (1972) o Hilker (1976) perciben con la misma intensidad la influencia tanto de la televisión como de la prensa. Ambos llegan a la conclusión de que a la hora de cubrir temas locales o en los primeros días de un acontecimiento es la prensa quien alcanza el papel protagonista, en cambio si se trata de temas nacionales o de largo alcance es la televisión quien tiene mayor poder para fijar la agenda (McCombs, 1977, y Palmgreen y Clarke, 1977). Una variante de la «agenda de los medios» es la «agenda institucional», conocida como agenda building. Ésta tiene su origen con B. Mc Cohen y ha centrado su interés en las relaciones que llevan al poder a prestar mayor atención a unos temas que a otros. El público suele estar muy influido por los medios, pero debe tenerse en cuenta que el poder puede definir prioridades dejando perfectamente a un lado la presión de los medios. A pesar de que existen casos en que los medios de comunicación marcan aquello a lo que debe prestar atención la élite política, esto no ocurre con demasiada frecuencia. Respecto a la intencionalidad de los medios de difusión no queda suficientemente claro si el establecimiento de la agenda lo inician los medios o los miembros del público y sus necesidades, o bien, las élites institucionales que actúan como fuentes de los medios. La fijación de la agenda es posible porque en uno de los lados del proceso 102 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. de comunicación se encuentran los medios que difunden gran cantidad de información y, en el otro, los públicos que buscan orientación. McCombs apunta: «Todo individuo siente una cierta necesidad de familiarizarse con su entorno, y para satisfacer esta necesidad, para rellenar los detalles que faltan en un mapa cognitivo, los individuos adoptan una conducta buscadora de información. El pseudoevento de Lippmann y la realidad de segunda mano de Lang y Lang son los productos finales de esta conducta buscadora de información y orientación»46. La función de crear agenda que se le intuye a los medios se concreta en el tratamiento que éstos hacen sobre un tema y en las preferencias que la audiencia manifiesta tras recibir el impacto de los medios. Los medios no solamente aportan cantidades ingentes de información, sino que también se encargan de jerarquizar la importancia que el público debe prestar a unos temas en base a criterios más o menos interesados. Monzón (1996, p. 264) manifiesta que «en algunos casos, por ejemplo, la agenda de los medios puede verse perfectamente reflejada en la agenda pública, en otros, solamente en el efecto global (de la campaña política, por ejemplo) y no en los temas puntuales (de los partidos y líderes políticos) y, en otros, los medios no harán sino reflejar la percepción que el público hace sobre ciertos temas». Si cogemos un periódico al azar y descontamos las páginas dedicadas a deportes, prensa rosa, anuncios y espacios de opinión lo que nos queda es menos de un 17% de contenido propiamente político. Debemos tener en cuenta que la atención que presta el público a un tema es la consecuencia del énfasis que los diferentes medios de comunicación otorgan al mismo, de este modo se establece una relación directa y causal entre el contenido de la agenda de los media y la consiguiente percepción pública de cuáles son los temas importantes del día47.Los medios de comunicación consiguen canalizar la atención del público hacia aquellos mensajes que difunden ellos al seleccionar unos temas sobre otros y destacar algunos y silenciar el resto. El concepto de gatekeeper (como seleccionador y jerarquizador de noticias) jugará un papel básico en esta selección y orientación. Con respecto a la teoría de la agenda cabe destacar el requerimiento que hace de las fuentes anónimas la prensa. Hugh Culbertson (1978) concluye su investigación afirmando que 46 M.E. McCombs, op. cit., p. 373. 47 M. E. McCombs, op. cit. , p. 210. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 103 «curiosamente, cuanto más grande y prestigioso es un periódico, más fuentes anónimas utiliza» (p. 462). Refiriéndose a la situación española, Lorenzo Gomis (1990) afirmaba: «Los autores llegan a la conclusión de que los medios tienen menos control de la agenda que presentan de lo que quieren pensar y que al aceptar habitualmente el anonimato de las fuentes se perpetúa la invisibilidad de los realmente poderosos» (p. 44). A la hora de estudiar la capacidad de establecer la agenda de los medios, las investigaciones se han centrado principalmente en tres áreas. El primero de ellos hace referencia a los temas y tópicos que conforman los contenidos de las comunicaciones propuestos por los medios de comunicación. Saperas48 distingue entre salience (contenido o comunicación recomendada), e issue. Salience se emplea para referirse a aquellos ítems de actualidad que aparecen en la comunicación y que determinan la agenda; son ítems temáticos que dan prioridad a ciertas informaciones y cuya aparición en los medios se debe a la función del gatekeeper. Los contenidos son distintos de los ítems de actualidad, implican una opinión o actitud y lo que pretenden es influir en las actitudes de la población, es decir, forman parte del proceso persuasivo, no de determinación de la agenda. Los issues son aquel conocimiento público o colectivo, consecuencia de la percepción que las personas tienen de los ítems de actualidad y se emplean como punto de encuentro entre la agenda de los medios y la agenda pública. En segundo lugar, podemos hablar de los distintos tipos de agenda: 1) una agenda intrapersonal que serían los conocimientos públicos que retiene un individuo, 2) a continuación, una agenda interpersonal establecida a partir del diálogo y la interacción entre las personas, 3) una agenda de los medios configurada a partir de todos los temas periodísticos que están presentes en los medios durante un tiempo determinado, 4) seguida de la agenda pública que se compone de todos los temas que el público considera de dominio común, es decir de referencia pública, o bien que reflejan los diferentes estados de opinión pública y, 5) por último, una agenda institucional compuesta por el conjunto de temas que preocupan mayoritariamente a cualquier institución y que tiene en cuenta sus intereses y toma de decisiones. De las cinco categorías de agendas, las que han recibido un mayor grado de atención en los modelos de 48 E. Saperas, Los efectos cognitivos de la comunicación de masas, G. Gili, Barcelona, 1987, p.63-75. 104 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. investigación y estudios son la agenda de los medios y la agenda pública. Después de años de investigaciones aún no es posible delimitar de un modo claro la implicación de las diferentes agendas, los medios son capaces de influir tanto sobre la opinión pública (agenda pública), como sobre las élites (agenda institucional). En tercer lugar, hablamos de la temporalización que hace referencia al tiempo necesario para la formación de una agenda temática, se trata del tiempo imprescindible para que la agenda de los medios coincida con la agenda pública. El problema que aquí se genera es la importancia que tiene comprender la formación de la opinión pública. Por el momento, los investigadores no han conseguido obtener coincidencias relevantes. Junto con la teoría de la agenda-setting otros autores también han hecho mención a la teoría de la «tematización». Ésta tiene su origen en la obra de N. Neumann La espiral del silencio del año 1977, y será continuada posteriormente por otros autores italianos. NoelleNeumann (1979) y Agostini (1984) definen la tematización como la fijación o establecimiento de la agenda y, en este sentido cuando se hacen traducciones francesas o italianas se traduce «fijación de la agenda temática» por «tematización». Ambos planteamientos se encajan dentro del mismo contexto científico, a pesar de que el primero se apoya en pruebas empíricas relacionadas con la comunicación y, el segundo, en planteamientos teóricos ajenos a la investigación de los medios. Saperas dice que la tematización parte de la negación de la noción de opinión pública surgida de la tradición liberal, pero intenta reconocer un nuevo tipo de opinión pública que se corresponde con una nueva sociedad definida por su complejidad estructural y por la transformación del sistema político49. La opinión pública deja de ser una suma de opiniones y actitudes, tal y como la definía el paradigma dominante, ya no se considera el fruto del consenso y del diálogo y, pasa ahora a entenderse como el reconocimiento de unos temas que nos vienen dados, principalmente a partir de la esfera de los medios y el poder, como referentes de orientación y reducción de la complejidad social. La opinión pública ahora reside en la capacidad de los temas para crear estructuras que difunden los medios y absorber inseguridad. «La opinión pública se contempla ahora en el espejo de aquellos temas que los medios seleccionan y proponen como universales, necesarios y actuales», tal y como explica 49 E. Saperas, op.cit., p.93. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 105 Monzón (1996, p. 271). Por ello, y aquí es donde tiene lugar el encuentro con la agenda-setting, es importante enumerar aquellos mecanismos de selección que los medios emplean para escoger unos temas y rechazar otros. El estudio de la fijación de la agenda se ha convertido en una línea de investigación muy arraigada. Estos estudios siguen las tradiciones ya establecidas sobre el papel de la prensa en las elecciones y exploran el «poder de la prensa» para modelar las ideas de la gente en relación al proceso político y los problemas que este alberga. Se plantean una serie de preguntas interesantes para las cuales no existe todavía una respuesta del todo clara como pueden ser: ¿el énfasis que la prensa pone en una serie de temas influye en el voto por cada candidato concreto?, esta determinación de los temas ¿llevará a los políticos a destacar aquellos asuntos que se encuentran en la parte superior de la lista del público y a ignorar el resto? 112 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Sin embargo, sí que es cierto que predominan las fuentes gubernamentales. Dentro de estas, adquieren mayor importancia las fuentes gubernamentales de rutina. Es decir, la mayoría de las noticias de las que se hace eco la prensa surgen a partir de eventos ordinarios, ya planificados y programados, que son iniciados a partir de comunicados de prensa, comparecencias públicas o ruedas de prensa, entre otros. Para ejemplificar esto Michael Schudson, citando a Robert Donovan, el jefe de la oficina de Los Angeles Times durante la década de 1970, aporta los siguientes datos: «Durante los años cincuenta y sesenta, casi el 60% de las noticias nacionales publicadas en The New York Times y The Washington Post provenía enteramente de contactos iniciados por el gobierno. Solamente el 26% de los periodistas tomó la iniciativa para realizar una entrevista o localizar información que no le había sido puesta en bandeja». Los periodistas no sólo necesitan entrevistar a las fuentes autorizadas. Schudson explica esta controversia al afirmar que los reporteros pueden aprender más de quién ocupa el puesto de secretario del alcalde que del secretario de prensa del alcalde, sin embargo, al secretario del alcalde no le está permitido hablar, mientras que el secretario de prensa sí que lo hace. Estudiosos como Richard Ericson, Patricia Baranek y Janet Chan han llegado a decir que las fuentes funcionan como reporteras. En el sentido de que se encargan de llevar a cabo todo el trabajo necesario dentro de sus organizaciones con el fin de producir una serie de noticias acorde con los criterios que siguen los medios de comunicación. Las fuentes emplean a la prensa con el fin de obtener ventajas de diversas índoles. Por ejemplo, pueden suministrar información a la prensa tratando de dar a conocer un mensaje administrativo pero también pueden emplear su poder para desacreditar a sus rivales, pasando información embarazosa sobre ellos. Si analizamos esta situación desde la perspectiva del periodista podemos concluir que se trata simplemente de un modo de ejercer el periodismo caracterizado por su rapidez y falta de calidad. Mientras que, desde la perspectiva de la fuente, es una forma de distorsión a través de la cual estas tratan de dictar las noticias basándose en sus intereses personales. En el periodismo la manipulación se lleva a cabo diariamente. Schudson describe el caso de los Estados Unidos, extrapolable a otros ámbitos geográficos, en el que los periodistas reciben invitaciones para participar en grandes actos en los que se reúne a la élite de la política junto con la flor y nata de Hollywood. Lo que el poder pretende con estos convites es seducir y agasajar a los periodistas con el fin de que estos escriban sobre sus bondades. Muchos periodistas ven en este acceso a las fuentes un empujón en su carrera. A su vez, los jefes de los reporteros también priman este aspecto. Los periodistas reciben favores y regalos Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 113 no sólo de algunos empresarios sino también de funcionarios del gobierno que buscan obtener una cobertura favorable. Frente a las tentaciones que se producen en la relación con las fuentes, existen esfuerzos para proteger la honradez periodística que configuran un código de ética. Destacan ejemplos como el de la cadena estadounidense ABC News que tiene como norma general no aceptar regalos, sean comidas, transporte o cualquier otra consideración que pueda comprometer las responsabilidades y quehaceres profesionales de sus reporteros. Estos códigos buscan salvaguardar la independencia e integridad de los medios y deberían ser siempre respetados por sus profesionales. No se debe olvidar que cuando un texto periodístico presenta como fin la persuasión debe tenerse en cuenta que no todo vale. La teoría ética de la persuasión debe cumplir los siguientes principios: 1. Relación fin-medios (el fin no justifica los medios). 2. La utilidad social: el bien común tiene primacía sobre el servicio. 3. No olvidar los detalles: no usar engaños, apelaciones a motivos inmorales… La persuasión tiene límites morales que hay que aceptar. 4. Voluntad del persuasor de tomar decisiones éticas. De emplear argumentos que se fundamentan en pensamientos reflexivos y racionales, y siguen una investigación seria y sistemática. En algunos países como China, en que el salario de los periodistas es bajo, no existen las sutilezas a la hora de pagar a los mismos para obtener a cambio influencias. Sin embargo, en otros territorios como puede ser Estados Unidos, esta influencia sobre los reporteros no tiene nada que ver con el dinero. Schudson explica que se trata de una cuestión de placer. El placer que se siente al tener acceso a lo que otros individuos no alcanzan. Se trata de una cuestión de relaciones humanas en dos sentidos basada en la colaboración y la manipulación. Los periodistas manipulan a las fuentes y las fuentes manipulan a los periodistas. El problema deriva del hecho de que ambos actores viven en un mundo social común. La dependencia del reportero sobre las fuentes de información continúa tomando nuevos caminos y el lenguaje no hace más que cambiar. En los Estados Unidos existe el ejemplo de los spinners o ayudantes en una campaña electoral que están dispuestos a hablar con la televisión y los medios de comunicación impresos para conducir las noticias del día en una dirección favorable, o menos perjudicial, para su candidato. Lo que persigue el personal 114 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. contratado para tal fin por los políticos, es decantar la balanza a favor de su partido, empleando comunicados de prensa y fuentes amistosas con el fin de sustituir la información negativa por una historia favorable. Tom Rosenstiel y Bill Kovach adoptan una postura crítica para con los medios al afirmar que cuando sus compañeros periodistas aceptan cambiar el sentido de una información, solamente se convierten en una legitimación para la mentira. Mucho antes de que existieran los spinners, los portavoces del gobierno ya trataban de influir en el ángulo y el tono con el que los medios producían las informaciones. Esto se debe a que la familiaridad amistosa que se produce tras amplios períodos de contacto diario funciona mejor que la manipulación. Es sencillo ver cómo después de un año, más o menos, los reporteros adoptan el punto de vista de las personas sobre las que informan con asiduidad. Como conclusión, tal y como escribió el estudioso alemán Frank Esser: «las elecciones se han convertido cada vez más en asuntos mediáticos, en lugar de asuntos de partido». A medida que los políticos se vuelven más expertos manejando y controlando a los medios, los periodistas también se tornan más resistentes y capaces de desviar o redirigir, cuando menos, las más obvias manipulaciones. En ocasiones, el control de la fuente sobre la noticia se institucionaliza y adquiere una semilegitimación. Es decir, los periodistas se encuentran en sintonía con las organizaciones burocráticas del Estado. La sincronización es tal que los reporteros obtienen la mayor parte de sus noticias de los gabinetes de prensa del gobierno oficial. De este modo el periodista se beneficia del trato con las burocracias que le proporciona un flujo fiable y constante de materias primas para la producción de noticias. El hecho de que las fuentes dominantes sometan la acción de los medios se presenta como una crítica a estos últimos. Los medios de comunicación deberían cumplir en todo momento la función democrática con la que fueron concebidos, ofreciendo una amplia variedad de opiniones y perspectivas con el fin de incentivar a los ciudadanos a elegir cual es la suya. W. Lance Bennett explica que los medios «tienden a» indexar «el rango de voces y puntos de vista» tanto en las noticias como en los editoriales en base a las categorías de opiniones expresadas por el gobierno. Bennett concluye, de este modo, que esto conduce a la perpetuación de un mundo en el que los gobiernos son capaces de definir sus propios públicos y en el que la Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 115 «democracia» se convierte en lo que el gobierno termina proponiendo55. (1990, p. 104). La mejor opción para mantener viva una democracia representativa es que los ciudadanos puedan evaluar a los líderes tras conocer sus acciones. Las relaciones entre periodistas y fuentes políticas responden a parámetros de negociación constante. Existen casos especiales como son: Filtración: Denominamos filtración a la comunicación pública que hace un determinado medio de comunicación de una información procedente de una fuente de la que los receptores desconocen su identidad. Es el medio quien la oculta expresamente, manteniéndola en secreto. Globo sonda: A veces, esas filtraciones se producen de manera simulada. Y entonces hablamos de globo sonda, empleado para explorar las reacciones delante de una acción aún no decidida, pero que la información filtrada da como realizada. Estaríamos, en la perspectiva de medios y periodistas, ante un no-acontecimiento. Por tanto, nunca debería llegar a la agenda del día convertido en noticia lo que no es sino un embuste. Soplo: Hacer pública una cuestión que la institución quiere mantener en secreto con el fin de provocar al respecto un debate público. Desinformación: A veces, los mensajes filtrados tienen como finalidad la desinformación, o la actuación estratégica decidida por un actor social o actor político que se encuentra en una situación de conflicto, tratando entonces de provocar en el receptor cambios de opinión, de actitud o de actuación que le sean favorables. La mayoría de los estudios de producción de noticias parte de la redacción, encarnada en la figura del periodista. A modo de crítica, podría apuntarse que se trata de una visión que hace demasiado hincapié en los medios y se olvida de comenzar por las fuentes para aportar una percepción de conjunto al resultado final. Los estudios de fuentereportero cumplen una doble 55 W. L. Bennett, “Toward a Theory of PressState Relations in the US”, en Journal of Communication, 1990, 40, 2, pp. 103-125. 116 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. función. En primer lugar, estos estudios detallan la dinámica de producción de las noticias. En segundo lugar, evalúan el poder de las instituciones mediáticas como tales. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 117 19. La cultura política Las estructuras políticas dictan noticias. La relación entre medios y partidos es sólo una parte de la compleja interacción entre las instituciones políticas, la cultura política y la información política. Los medios, en la actualidad, están demasiado politizados. En ocasiones, el escrutinio público ejercido por los medios puede causar más daños que beneficios. Hoy en día, los procesos de formación política buscan como premio ganarse el favor de la opinión pública. Los cambios que se producen en el gobierno, el sector privado y la amplia cultura política interactúan para crear un sistema en el que los medios adoptan un papel central e indispensable. Schudson en The sociology of News explica cómo, a lo largo del tiempo, los presidentes estadounidenses han apelado a la opinión pública para tratar de presionar al Congreso. El presidente Franklin Roosevelt destaca por ser el pionero de esta práctica. Por consiguiente, el científico político Samuel Kernel argumentó que la estrategia mental del liderazgo presidencial ha pasado de la acción de «negociar» con el Congreso a las maniobras de «hacer público». La radio y la televisión aumentaron, en gran medida, la capacidad de los presidentes para hablar a una nación entera de un modo inmediato. En los Estados Unidos, y en la mayor parte del mundo, las decisiones políticas se toman en interacción con la opinión pública. Los burócratas deben tener en cuenta cómo serán vistas sus acciones por el público. Puede verse que la organización del partido dirige la mayor parte de su atención a ganar las elecciones en lugar de a construir profundas estructuras de socialización política. Schudson destaca que ningún tema necesita más una nueva conceptualización que la relación entre las noticias y la política. El periodismo no es un elemento que se sitúe en el exterior de la política y la observe desde fuera, sino que se trata de un elemento más de la política. Esta observación permite reprochar, con frecuencia, a algunos periodistas el haber cruzado la barrera de observadores y pasar a ser participantes. Al margen de esto, surge otra cuestión que nos plantea el hecho de cómo deben cubrir los medios de comunicación las informaciones relativas al comportamiento y vida privada de los funcionarios públicos. El derecho civil alemán otorga una fuerte protección a la privacidad de 118 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. los individuos atendiendo a su esfera privada e íntima. Sin embargo, en el caso del derecho británico y americano los informadores cuentan con una mayor libertad para informar sobre el comportamiento privado de los políticos o celebridades. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 119 20. Las fake news y la posverdad en el discurso de Trump La palabra más usada del 2016, según el diccionario Oxford, fue el término posverdad. Una búsqueda de su definición da como resultado lo siguiente: «Hecho o circunstancia en que la verdad objetiva tiene menor peso en la formación de la opinión pública que las llamadas a las emociones o creencias personales». Lo que viene a decir que los seres humanos preferimos construir la verdad en base a nuestras preferencias y gustos personales. No obstante, la posverdad no es un invento reciente, sino que existe desde hace mucho tiempo encarnada en la figura de la retórica. Donald Trump y los miembros de su gabinete se han pronunciado en numerosas ocasiones en torno a términos como las «fake news», los hechos alternativos y la posverdad. En la guerra del magnate estadounidense contra varios medios de comunicación han sido empleadas estas nociones. La cuenta de Twitter personal de Donald Trump ha dado muestras de este discurso. Desde el 20 de enero, día en que Trump tomó posesión del cargo como presidente de los Estados Unidos, ha «twitteado» sobre las noticias falsas descalificando a medios como The New York Times, CNN, NBC o ABC y, aprobando, el contenido de otros como Fox News. Como ejemplo, uno de sus tweets del 17 de febrero de 2017 en el que afirma: «Los medios de noticias falsas no son mi enemigo, son el enemigo del pueblo americano». Es importante destacar que Trump ha sabido utilizar a los medios de comunicación en su favor para así obtener sus fines y estos lo han utilizado a él. El aspirante ha modulado su discurso y estilo para satisfacer las necesidades de la industria del infoentretenimiento y se ha convertido de manera voluntaria en un producto de espectáculo. Su talento para comunicar y atraer la atención de los medios ha tenido un peso enorme. Su capacidad de generar mensajes atractivos para los medios le ha permitido gastar muy poco dinero en anuncios en comparación con sus rivales. Fruto de la crisis por la que están pasando los medios de comunicación y en la búsqueda de nuevos modelos de negocio, los medios digitales y los medios tradicionales en sus versiones en Internet compiten por un mayor tráfico y número de visitas. Trump con sus excentricidades y descalificaciones es el complemento ideal para dirigir la atención hacia las noticias de consumo rápido. 120 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. El término hechos alternativos fue acuñado por Kellyanne Conway, una de las asesoras principales del presidente, en el momento de justificar a Sean Spicer, el secretario de la Casa Blanca, que acusó a la prensa de mentir sobre la cifra de asistencia a la jura del presidente Trump. Los periodistas comentaron que Sean Spicer había proferido engaños en su primera comparecencia oficial ante los medios de comunicación al declarar que la jura había contado con la mayor audiencia de la historia en una inauguración. Los hechos alternativos son un modo de hacer pasar las mentiras por verdad. Imágenes que representan a multitudes mucho mayores reunidas en la jura al cargo de Barack Obama, George W. Bush o Bill Clinton muestran la mentira que se esconde tras estas declaraciones. Sin embargo, la política de comunicación del Partido Republicano se esfuerza por sostener afirmaciones falsas en base al refinado concepto de los «hechos alternativos». La posverdad y las «fake news» son solo algunos de los métodos empleados por Trump para marcar mensajes. También opta en ocasiones por la censura, tal y como ocurrió cuando ordenó al Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos que retirara de su cuenta de Twitter dos fotografías del Mall, el parque en el que se celebra la jura de cargo, en las que se podía comparar la multitud que acudió en 2008 a la inauguración de Obama con la de Trump. Las diferencias eran evidentes, con una indudable desventaja para Trump. El actual presidente de los Estados Unidos ha distorsionado la verdad en múltiples ocasiones, en beneficio de sus sentimientos. Como ejemplo el día en que declaró en la sede de la CIA que los miembros de la prensa están «entre los seres humanos más deshonestos de la Tierra». Las audiencias históricas de sus discursos televisivos y la existencia de votos fraudulentos son sólo algunos de los intentos de Trump de contradecir abiertamente los números y los hechos. Esto lleva a la idea de que el poder construye la opinión pública, su verdad, con la inestimable ayuda de los medios de masas. Y, por tanto, se nos conduce a la pregunta: ¿Qué pueden hacer los medios de comunicación para ayudar a informar al público de que las personas poderosas también mienten? O a cuestiones secundarias del tipo: ¿Cómo evitar las mentiras que distraen la cobertura de otras cuestiones mucho más importantes y, a veces, incluso fundamentales? Los periodistas no deberían centrarse única y exclusivamente en los tweets y comentarios incendiarios vertidos en las redes sociales, pues estos pueden no ser más que armas de distracción. Los profesionales de la información deberían seguir al dinero y a las decisiones reales, sustanciales y vinculantes para evitar cubrir historias no verificadas y potencialmente falsas por el simple hecho de estar en línea con sus puntos de vista personales. Los periodistas Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 121 deben hacer todo lo que esté en sus manos para disminuir el maligno y poderoso alcance del mentiroso en nuestra sociedad. No debe olvidarse que los hechos y la verdad son la piedra angular de nuestra de la misma. Las mentiras, como puede observarse, son un medio para establecer la agenda mediática. La solución a esto pasa por retomar el control de la misma. Los profesionales de los medios de comunicación deben encontrar las historias ocultas detrás de las distracciones y cubrirlas en profundidad y con detalle. Todos estos hechos conducen a pensar que la legislatura de Trump podría estar marcada por las «fake news», los hechos alternativos y los ataques contra la prensa. Los periodistas, como intermediaros entre los poderes públicos y los ciudadanos, deben saber que en el mundo en que vivimos también existen las mentiras. Por ello, deben estar preparados para hacerles frente. Pues no todas las personas dicen la verdad y también puede encontrarse una versión distorsionada y egoísta en los discursos de los más altos cargos políticos. 128 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. por tanto, que los diarios gratuitos emplean con más frecuencia los géneros informativos, mientras que los periódicos de pago presentan una mayor inclinación hacia los enunciados valorativos. Otro elemento a estudiar es el tamaño de las informaciones en las dos modalidades de periódicos. El análisis recoge que la mayoría de los textos de las cabeceras gratuitas (55,5%) poseen un máximo de 60 palabras, mientras que la mayoría de las información de los diarios de pago (52.3%) presentan entre 151 y 500 palabras. Respecto a los titulares, en ambos casos los titulares informativos son los más comunes, aunque presentan un peso mayor en la prensa de distribución gratuita (el 55% en el caso de la prensa gratuita y el 29,1% en el caso de la prensa de pago). En importancia, el segundo tipo de titulares es el valorativo. Por último, se estudia el uso de las fuentes oficiales y políticas. Los autores indican que la presencia de un número elevado de fuentes de este tipo podría ser un indicador de que ese medio se convierte en un altavoz de la clase política. También del periodismo de declaración y de un escaso esfuerzo por contrastar este tipo de fuentes con otras no partidistas que contextualicen dicha información, como podrían ser las fuentes expertas o particulares. Los resultados del estudio concluyen que, la mayoría de las fuentes empleadas por las cinco cabeceras analizadas son oficiales o políticas. Los porcentajes acostumbran a ser más altos en el caso de las cabeceras gratuitas. El hecho de que las unidades de información de ambas modalidades de prensa sean equivalentes en cuanto al uso global de fuentes puede interpretarse a modo de prueba de que la prensa de calidad se halla en un proceso de adecuación de sus contenidos a las expectativas de sus lectores potenciales, acostumbrados a la instantaneidad y la falta de rigor de la gratuidad. Volviendo a la cuestión de la tabloidización presentada como característica de los rotativos sin coste, los resultados descartan la posibilidad de contagio en la prensa de pago. Destaca además el hecho de que los periódicos de pago presentan diferencias estadísticamente significativas en el uso de fuentes no identificadas. Este factor es representativo del sensacionalismo característico de la prensa tabloide. El análisis llevado a cabo permite concluir que se presenta en más de la mitad de las noticias de la prensa de pago. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 129 Además, otra influencia del poder que podemos extraer de este estudio, es el número de las empresas citadas como fuentes en la prensa de pago. Los autores apuntan que esta circunstancia revela que la agenda informativa de la prensa de pago está muy condicionada por las organizaciones lucrativas. Se constató que en el 60% de las noticias sólo se consulta una fuente de información, y que en el 42% de los casos la fuente procede de la esfera empresarial. Por tanto, se detecta una falta de crítica por parte de los medios de las informaciones remitidas por las empresas (las informaciones con opiniones enfrentadas son únicamente el 12,4% cuando la fuente primaria de la información es una empresa). Al respecto de la pregunta esencial para el presente trabajo de si está politizada la prensa gratuita se observa como los directores de los diarios gratuitos se empeñan en afirmar su imparcialidad. De este modo, Alberto Díaz (2002), ex-director general de Metro News y actual director general comercial de Vocento destaca: «Una de las características fundamentales de lo que hoy seguimos llamando prensa gratuita es el tema de la neutralidad. [...] En este entorno creciente de politización o ideologización de los medios, diría yo [...] cada portada politizada en la prensa convencional supone más lectores para los gratuitos» (pp. 25-26). Albert Montagut (2008), director del periódico ADN, considera que los diarios de pago adolecen de «un exceso de politización clarísimo» (p.25), mientras que Arsenio Escolar (2007), director de 20 minutos afirma que « los lectores pierden interés por la prensa tradicional porque consideran muy alto el precio que pagan por lo que reciben a cambio, demasiada información política, demasiado periodismo declarativo y noticias politizadas, con opiniones sesgadas y contenidos elitistas que despiertan desconfianza o también aburrimiento» (p. 37). Para demostrar la validez de estas afirmaciones, los investigadores procedieron a averiguar cómo se reparten las menciones a los distintos partidos y a cuáles de ellos se les otorga más espacio informativo en cada diario, lo que podría ser un indicativo del protagonismo concedido a cada una de las organizaciones. Se analizan, por tanto, la frecuencia con que se alude a las acciones de los distintos partidos en los titulares de las cinco cabeceras estudiadas y además se revisa si las alusiones presentan un matiz positivo o negativo. La interpretación de los resultados demuestra que: en los titulares de Qué! y 20 minutos no se registra carga peyorativa alguna. A continuación, en el gráfico nº 1, se puede observar cómo el tratamiento de El País es más negativo hacia el PP que hacia el PSOE, especialmente en los titulares. En el caso de El Mundo sucede lo contrario. ADN es más crítico hacia el PP y 130 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. Qué! y 20 minutos se comportan de manera equilibrada y destaca el mayor grado de imparcialidad en sus informaciones. Gráfico Nº 1 FUENTE; Berganza, M.R. ; De Miguel, R. ;Chaparro, M. Á. “Las lecciones de 2008 en los diarios gratuitos y de pago españoles. Análisis de las diferencias estructurales y de contenido en la cobertura de la campaña electoral” en Estudios de comunicación política. Los autores explican: «Un signo evidente de politización en los medios puede radicar en el origen de la información y, en concreto, en el eventual control de la fuente primaria por parte de los políticos o del partido sobre el que se informa. En esta tesitura, se entiende que tendrán un origen “controlado” aquellos textos que traten sobre mítines de campaña o comparecencias de políticos sin opción a preguntas. A la inversa, las entrevistas o ruedas de Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 131 prensa son claros ejemplos de actos donde el político no controla a la fuente, puesto que es éste/a el/la que se involucra de forma activa en la contrastación de los hechos narrados». Los datos arrojados por el estudio permiten concluir que en todas las cabeceras predomina un origen «no controlado» de la información. Además, se detecta una falta de crítica por parte de los medios respecto a las informaciones remitidas por las formaciones políticas. En el 81% de las noticias electorales de prensa de pago y en el 70% de las de medios gratuitos predomina una sola fuente de información relacionada con la esfera comunicativa de la organización partidista. Por tanto, es posible concluir que la supuesta imparcialidad afirmada por los directores de los diarios gratuitos no es más que una construcción social sin base empírica que la corrobore. Casi no se detectan diferencias entre las cabeceras gratuitas y de pago en lo relativo a la contaminación partidista de contenidos. Los resultados conducen a los investigadores a la conclusión de que un menor grado de profundización en la información política no garantiza la imparcialidad de los contenidos. 21.2. Elecciones europeas de 2009. Análisis del tratamiento informativo de los comicios en España Las elecciones europeas celebradas en España el 7 de junio demuestran, a través de sus índices de participación, que el interés que despiertan en los ciudadanos de los Estados miembros es significativamente inferior a otros procesos electorales propios de cada país. Los comicios tuvieron una participación del 44,9%, es decir, más de la mitad de los ciudadanos optaron por no ejercer su derecho al voto. Lafuente y Zurutuza elaboran a partir de la revisión bibliográfica de varios autores una lectura histórica de los resultados electorales en Europa. Morata explica que desde que se convocaron las primeras elecciones al Parlamento Europeo en 1979 existe una diferencia de unos 25 puntos porcentuales entre las elecciones generales dentro de cada Estado y las europeas (2000, p. 22). Por esta causa, numerosos expertos consideran estos comicios como de segundo orden. Es una contradicción el hecho de que los ciudadanos en las urnas reflejan una tendencia a atribuir menor relevancia a las elecciones europeas cuando 132 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. el Parlamento Europeo tiene progresivamente una mayor capacidad de decisión e influencia en asuntos que afectan internamente a cada país de la Unión. Las dificultades existentes para identificar y entender de un modo claro el Parlamento Europeo tienen un carácter disuasorio para el ciudadano en cuanto a su implicación en los procesos de constitución y renovación de este organismo supranacional. Los propios partidos políticos muestran un desinterés de cara a las elecciones europeas que se refleja en el planteamiento de sus campañas, pues ven en ellas una oportunidad para «medir sus niveles de popularidad» y testar su situación política interna (Berganza, 2008, p. 17). Mostrar el debate sobre cuestiones relacionadas directamente con Europa deja de ser lo prioritario y se pasa a emplear las elecciones europeas como probador de la victoria de los grandes partidos de cara a los próximos comicios generales. Patricia Lafuente y Cristina Zurutuza destacan el hecho de que en la cobertura centrada en cuestiones de política interna se incide en el enfrentamiento entre el partido en el poder y el de la oposición. Este hecho contribuye a proporcionar un mayor nivel de espectacularización a las informaciones publicadas o emitidas por los medios, frente a una cobertura basada exclusivamente en el «enfoque de temas». Lo cual repercute en un aumento de los niveles de desconfianza y cinismo hacia la actividad política. Destaca como rasgo caracterizador de gran parte de campañas electorales el hecho de que «el mensaje electoral está representado en una persona concreta» (Canel, 2006, p. 48). Sin embargo, en el caso que aquí se presenta de los comicios europeos la propuesta electoral no se encarna en el candidato al Parlamento Europeo. Berganza postula: «Los partidos consideran esta campaña como una especie de ensayo para medir sus fuerzas de cara a las elecciones generales, los líderes de esos partidos suelen tener una elevada visibilidad en los medios y eclipsan a los propios candidatos europeos» (2008, p. 27). Los primeros estudios publicados sobre la cobertura mediática de las elecciones europeas de 2009 (García y Pérez, 2010), confirman la tendencia al seguimiento de las elecciones europeas en clave nacional por parte de los medios. Tal y como recogen Capdevila, Gómez y Aubia (2007, p.258), «en general, todas las formaciones políticas ven en la Unión Europea una instancia en la que resolver problemas internos del ámbito territorial al que representan España, Cataluña, Galicia o el País Vasco o un lugar en el que demostrar su valía como gestores de su propia realidad». Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 133 De las 35 candidaturas presentadas en estas elecciones, tan sólo 6 obtuvieron representación. La distribución de escaños, tal y como se puede ver en la Tabla n.º1, muestra el planteamiento de corte nacional con el que los ciudadanos y partidos participaron en las elecciones al Parlamento Europeo. Lafuente y Zurutuza destacan que la aplicación de la ley D’Hondt como sistema de reparto proporcional corregido de escaños, al igual que en las generales, y el tipo de comportamiento de voto ciudadano, reflejado en los resultados; dan lugar a un peculiar sistema de partidos circunscrito al ámbito nacional pero proyectado hacia Europa, caracterizado por una tendencia a asimilar el patrón de conducta de las elecciones a Cortes Generales. «El multipartidismo moderado, con una tendencia al bipartidismo cada vez más acusada, que caracteriza la configuración del Parlamento español, vuelve a darse en las elecciones al Parlamento Europeo». Tabla Nº1 Resultados nacionales de las elecciones al Parlamento Europeo en 2009 Candidaturas 2009 Escaños Votos (%) PP 23 42,12 PSOE 21 38,78 CEU 2 5,1 IU-ICV-EUIA-BA 2 3,71 UPyD 1 2,85 134 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. EdP-V 1 2,49 Otros 0 4,95 Total 50 100 Fuente: Lafuente, P. y Zurutuza, C. (2003). “Las elecciones europeas de 2009 en la prensa nacional y aragonesa: del proceso de europeización a la “españolización” de Europa en Estudios de comunicación política. La hipótesis del artículo es la de descubrir si los comicios europeos de junio de 2009 suscitaron interés per se o si, una vez más, mantuvieron su carácter de proceso electoral de segunda magnitud. Para ofrecer datos empíricos han analizado los dos principales medios de tirada nacional (El País y El Mundo) y en el ámbito autonómico las dos cabeceras de referencia: Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón. Para ello se estudiaron todos los textos que hicieran referencia a las elecciones publicadas durante las dos semanas que duró la campaña electoral previa a la elección al Parlamento Europeo en los cuatro rotativos. En total, se analizaron 866 informaciones, de las cuales 252 corresponden a El País, 260 a El Mundo, 201 a Heraldo de Aragón y 153 a El Periódico de Aragón. A continuación, se procede al análisis de los principales resultados de la investigación en cuanto a los aspectos formales de la cobertura de los cuatro diarios y la extracción de conclusiones. Si para medir la relevancia de las elecciones consideramos el número de noticias sobre la campaña electoral de cada periódico observamos distinto grado de importancia en función del diario. Tal y como puede observarse en la tabla n.º2, El Mundo fue el que más piezas publicó sobre el tema, seguido de El País, Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón. Se deduce que todos ellos otorgan un volumen de noticias muy similar. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 135 Tabla Nº2 Número de piezas sobre las elecciones en cada diario Periódico Noticias Porcentaje El País 252 29,09 El Mundo 260 30,03 El Heraldo de Aragón 201 23,22 El Periódico de Aragón 153 17,66 Total 866 100 Fuente: Lafuente, P. y Zurutuza, C. (2013) “Las elecciones europeas de 2009 en la prensa nacional y aragonesa: del proceso de europeización a la “españolización” de Europa en Estudios de comunicación política. Posteriormente, analizan la extensión y ubicación del texto, como reveladores del grado de interés que un medio de comunicación concede a una cuestión. Se pudo concluir del estudio que un 76% de las noticias fueron de extensión mediana y corta, como puede verse en la Tabla n.º3. En concreto, rondaron el 80% en El País y Heraldo de Aragón y el 70% en El Mundo y El Periódico de Aragón. Los rotativos no concedieron grandes espacios a la información relativa a la campaña, con lo cual, mostraron que no se trataba de las cuestiones más relevantes para ellos durante las jornadas analizadas. 136 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. TABLA N. º 3 Extensión de las noticias en los cuatro diarios Extensión Porcentaje Muy larga 7,97 Larga 15,94 Mediana 37,29 Corta 38,8 Total 100 Fuente: Lafuente, P. y Zurutuza, C. “Las elecciones europeas de 2009 en la prensa nacional y aragonesa: del proceso de europeización a la “españolización” de Europa en Estudios de comunicación política. Como ya se sabe, la portada como lugar donde se presenta la noticia muestra los temas más relevantes para el medio. Este recurso fue escasamente empleado en los cuatro medios analizados, como se ve reflejado en la tabla n.º 4 (5,4% de las unidades redaccionales estudiadas fueron publicadas en portada). Los diarios El País, Heraldo de Aragón y El Mundo fueron, por ese orden, los que más emplearon la portada para informar sobre los comicios. Destaca el hecho de que, a pesar de ser un tema de corte europeo, apenas se ubicó su tratamiento en la sección de Internacional (10,06%). La mayor parte de los textos fueron incluidos en Nacional (49,66%). Esto nos lleva a concluir en la dirección de una «traducción» en términos nacionales de la cobertura informativa de la campaña. Nos encontramos, de este modo, ante una lectura «etnocentrista». Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 137 TABLA N. º 4 Ubicación en los cuatro medios Ubicación Porcentaje Nacional 49,66 Opinión 18,01 Regional 13,17 Internacional 10,06 Portada 5,42 Contraportada 1,15 Sociedad 0,8 Economía 0,34 Otros 1,38 Total 100 Fuente: Lafuente, P. y Zurutuza, C. “Las elecciones europeas de 2009 en la prensa nacional y aragonesa: del proceso de europeización a la “españolización” de Europa en Estudios de comunicación política. 144 Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. puede estar seguro de que su discurso persuasivo y político es ético? Debe tener en cuenta que: no es ético falsificar o fabricar información, la distorsión y tampoco se puede engañar a los receptores/as en el propósito o intención del periodista. Para medir la calidad de la prensa, es básico conocer las dinámicas de relación entre los medios de comunicación y los partidos. En la actualidad se cierne sobre nuestras cabezas el peligro de una terrible corrupción sino somos capaces de ofrecer ejemplos de un tipo de prensa libre de intereses y manipulaciones políticas. Relaciones medios de comunicación y partidos políticos. 145 23.Bibliografía Adorno, T. W., (2001), Epistemología y ciencias naturales, Madrid: Cátedra. Agostini, A. (1984). La temattizzazione. Selezione e memoria dell’informazione giornalistica. Problemi dell’informazione, IX (nº4, octubre-diciembre), pp. 531-560. Aguado, J. M., (2004), Introducción a las Teorías de la Información y la Comunicación, [ebook] Murcia: Universidad de Murcia, Departamento de Comunicación y Documentación. Recuperado el 13 de mayo de 2017 de: http://www.um.es/tic/Txtguia/Introduccion%20a%20las%20Teorias%20de%20la%20 Informa%20(20)/TIC%20texto%20guia%20completo.pdf Althusser, L., (1971), Ideology and Ideological State Apparatuses, London: New Left Books. Álvarez, L., (2016), Xornalismo político. 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