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La biografía inconclusa de Andrés Gaos

Capelán, Montserrat

Abstract

En el presente texto se desgrana el proceso de elaboración de la biografía que, sobre Andrés Gaos, intentó llevar a cabo su hijo A. Gaos Guillochón y que terminó dando lugar el actual Fondo Andrés Gaos

Full text

EL UNIVERSO MUSICAL DE ANDRÉS GAOS (1874-1959) EDICIÓN A CARGO DE Montserrat Capelán Javier Garbayo MMXIX SANTIAGO DE COMPOSTELA El universo musical de Andrés Gaos, (1874-1959) / edición a cargo de Montserrat Capelán, Javier Garbayo.  Santiago de Compostela : Universidade de Santiago de Compostela, Servizo de Publicacións, 2019 127 p. ; 22 cm. D.L. C 1726-2019. – ISBN 978-84-17595-34-0 1. Gaos, Andrés, 1874-1959 I. Capelán, Montserrat, ed. lit. II. Garbayo, Javier, ed. lit. III. Universidade de Santiago de Compostela. Servizo de Publicacións e Intercambio Científico, ed. 929 Gaos, Andrés 78 Gaos, Andrés © Universidade de Santiago de Compostela, 2019 Deseño e maquetación Tania Sanmartín Imprenta Universitaria Fotografías Tono Arias Traducións Pablo Sampedro Carlos Villanueva Montserrat Capelán Edición técnica Servizo de Publicacións Universidade de Santiago de Compostela Campus Vida 15782 Santiago de Compostela usc.es/publicacions Impresión Imprenta Universitaria Campus Vida 15782 Santiago de Compostela Depósito legal: C 1726-2019 ISBN: 978-84-17595-34-0 91 El 6 de mayo de 2017, Joám Trillo y la que esto suscribe, partimos de Galicia rumbo a Buenos Aires, a la casa de Andrés Gaos Guillochón, hijo de Gaos y su esposa Cecilia Torrontegui, con el fin de concretar la donación que iban a hacer a la Universidad de Santiago de Compostela. Se cumplía con ello una vieja aspiración: que el valioso Fondo Gaos reposara finalmente en su tierra natal para su conservación, difusión y puesta en valor. De la excelente atención que recibimos, las facilidades que nos dieron para traer todo el material y la generosidad mostrada al despegarse de un legado que era el resultado del trabajo de toda una vida, nunca estaremos lo suficientemente agradecidos. En el momento de nuestro viaje Andrés Gaos hijo ya se encontraba enfermo, lo que llevó a su triste fallecimiento apenas 10 meses después. Pero a pesar de su delicado estado Andrés Gaos, Luisa Guillochón y Andrés Gaos Guillochón, 1955. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC LA BIOGRAFÍA INCONCLUSA DE ANDRÉS GAOS: EL PROYECTO DE UNA VIDA Montserrat Capelán Universidade de Santiago de Compostela A través de una vida llena de miedos, cobardías e indecisiones, mi única y firme convicción ha sido que la música de Gaos ocupará algún día un lugar destacado entre los grandes compositores de todos los tiempos. Andrés Gaos Guillochón. Andrés Gaos, compositor y violinista gallego 92 de salud y de que contaba 85 años, en nuestras conversaciones me manifestó que pretendía concluir la biografía que, sobre su padre, venía planificando, diseñando y escribiendo desde hacía más de cincuenta años. La biografía, que se titulaba Andrés Gaos, compositor y violinista gallego, no llegó a terminarla, si bien en el Fondo Gaos se conservan actualmente más de 100 cuartillas manuscritas que constituyen la redacción parcial de la primera parte de las cinco que tenía ideadas escribir. El proceso de gestación de su biografía está indisolublemente ligado no sólo a la difusión que, sobre la figura de su padre, Gaos hijo realizó a lo largo de su vida sino también a la construcción del Fondo Andrés Gaos que reposa actualmente en la Universidad de Santiago de Compostela. No hemos de olvidar que si bien una parte del material había sido resguardado por Andrés Gaos y su segunda esposa, Luisa Guillochón, otra buena porción de él fue el resultado de la investigación que realizó el hijo a lo ancho y largo del mundo, en la procura de documentación que pudiese contribuir a un mayor conocimiento sobre la vida y obra de Andrés Gaos Berea. Este texto pretende ser el relato de cómo se llevó a cabo el largo proceso de gestación de la inacabada biografía Andrés Gaos, compositor y violinista gallego pero, también, ansía ser un homenaje a la labor ardua, entusiasta e incansable, de Andrés Gaos hijo, sin la cual esta exposición nunca habría sido posible. CORRIENDO EL VELO La primera referencia que poseemos sobre la biografía que Andrés Gaos Guillochón tenía proyectado escribir es una carta que le envía a Rodrigo de Santiago, el 9 de mayo de 1965 y en la que le decía: «Actualmente, me dedico intensamente, con la eficaz ayuda de mi mujer, a reunir datos biográficos sobre mi padre. La tarea es muy dificultosa, de sus primeros 45 años de actividad, no existe casi testimonio alguno, pues no se han conservado fotos, recortes de diario, programas de concierto, etc. A pesar de ello, vamos corriendo lentamente el velo que cubre la vida de Andrés Gaos». Hacía menos de un año que Rodrigo de Santiago, quien había orquestado los Nuevos Aires Gallegos para ser interpretados por la Orquesta Sinfónica Municipal de Coruña, se había puesto en contacto con la viuda de Gaos, Luisa Guillochón y su hijo, con la finalidad de obtener más información sobre el compositor coruñés. Les aseguraba que, desde que entró en contacto con algunas de sus obras, consideraba a Andrés Gaos con su segunda esposa, Luisa Guillochón, en Mar del Plata, 1922. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 93 Gaos «uno de los grandes valores de la música gallega». Por este motivo, decide darlo a conocer no sólo interpretando su música sino, también, dedicándole su discurso de ingreso en el recién creado Instituto José Cornide de A Coruña. Sin duda, Gaos hijo vio en esto no sólo un incentivo, sino también una oportunidad para conseguir información para la Biografía en la que, según se puede apreciar en su carta, llevaba ya algún tiempo trabajando —probablemente desde el fallecimiento de su padre en 1959— con la invaluable ayuda de su esposa, Celia Torrontegui. Es así como comenzará entre ambos una estrecha relación epistolar. Si bien Rodrigo de Santiago fue el más beneficiado —le fueron facilitadas numerosas partituras, fotos, programas, recortes de prensa y datos biográficos que utilizará posteriormente para su discurso de ingreso— Gaos hijo también recibirá materiales muy valiosos para él: dos fotos de niño y adolescente con el violín (con 10 y 15 años respectivamente), otra ya de adulto, cuando estuvo en Coruña en los años 1925-1927 y algunos artículos de prensa de La Voz de Galicia, así como referencias de su familia de Valencia. Pero más que estos documentos, Rodrigo de Santiago supuso, sin duda, un aliciente para continuar con su proyecto. Este entusiasmo porque su padre alcanzase algún reconocimiento se pone claramente de manifiesto en la correspondencia. Es así como el 25 de diciembre de 1965, Gaos hijo le escribirá: «he leído tantas veces el contenido de su carta que ya he perdido la cuenta. Casi me sé de memoria el relato del diario sobre su brillante exposición». En la misma misiva le pide que le envíe el discurso completo, pues lo considera un elemento indispensable para la Biografía. Su madre, Luisa Guillochón, también deja ver la alegría que suponía para su hijo todo el trabajo de difusión realizado por Rodrigo y la información que le facilitaba sobre la etapa de juventud: «Mi hijo está en la gloria con todos los datos que Ud. le proporciona, porque tiene por su padre una admiración ilimitada. Al ayudarlo Ud. a manifestarla, se siente feliz y yo nuevamente agradecida», le decía en una carta de agosto de 1965. A pesar de todo esto, Luisa Guillochón no dejaba de ver con escepticismo la fe de su hijo en que su padre llegaría a ser reconocido como un compositor de valía. Por eso en una carta de febrero de 1966, le dirá a su hijo, entre preocupada y amorosa: «Tus esfuerzos querido Andresito, son de una nobleza muy grande, y de un Carta de agradecimiento de Luisa Guillochón a Rodrigo de Santiago, por todo el trabajo por éste realizado. Mar del Plata, 3 de febrero de 1966. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC Andrés Gaos con 10 años. Una copia de esta foto le fue enviada por Rodrigo de Santiago a Gaos hijo en 1965. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 94 mérito igualmente colosal, pero mucho me temo que no los veas coronados de éxitos. ¡Por eso me duele tanto ver que te agotas estudiando!». Según aseguraba, el buen nombre y primer puesto que tenía su padre en la música argentina, lo había perdido completamente cuando se había ido de gira a Europa en 1909. En España, escribía, «de donde salió tan joven, claro está que ya nadie puede recordarlo tampoco». A pesar de la poca confianza que su propia madre tenía en la empresa que había iniciado, Andrés Gaos Guillochón no desfalleció. Hasta su muerte, acaecida en el 2018, se dedicará a difundir la música de su padre y a ir tejiendo, paciente y persistentemente, la Biografía que nunca llegará a concluir. EN LA BÚSQUEDA DEL HILO DE ARIADNA: EL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN El dolor por el fallecimiento de su padre, a quien tanto admiraba, será transformado por Andrés Gaos Guillochón en un incansable esfuerzo porque su valía fuese reconocida no sólo en su tierra (la natal y la de adopción) sino en el mundo. Esta aspiración es la que lo lleva a comenzar su trabajo biográfico hacia 1959 que, si en un inicio se trata de una investigación personal que no pretende publicar, pronto se convierte en la redacción de un libro que aspira lo ayude en su tarea de divulgación. En enero de 1967 le escribe a su hermano Roberto una carta bastante reveladora del plan de investigación que estaba llevando a cabo. Le manifiesta el tipo de material que está buscando —cartas, programas de concierto, publicaciones en prensa, partituras, fotografías y relatos orales de quién lo había conocido— pero también la dificultad que existe en algunos casos. La principal es la que ya le había comentado a Rodrigo de Santiago: en la casa familiar hay bastante material posterior a 1919, año en el que se casa con Luisa Guillochón cuando ya tenía 45 años, pero muy poco de los años anteriores. La segunda, está vinculada al tipo de documentación. De la correspondencia sólo tiene la recibida, no la escrita por su padre, las críticas y comentarios de prensa, son tantos, que su familia sólo conservaba algunos, y las partituras, tampoco las tiene todas. «Algunas obras —le escribe a Roberto— (tal vez consideradas por papá sin valor alguno) fueron destruidas por él mismo, tal es el caso de un pequeño vals titulado A Elenita que fuera así llamado por dedicarlo a su hija Elena del primer matrimonio. Además algunas obras de su juventud que fueron publicadas en su oportunidad se han perdido, aunque creo que podré encontrarlas». Luisa Guillochón con su hijo, Andrés Gaos Guillochón, 1933. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC Luisa Guillochón con sus tres hijos, Roberto, Eduardo y Andrés. En el barco de regreso a Argentina, 1933. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 95 Para solventar esas carencias, Gaos hijo, más allá de la búsqueda en su casa y en la residencia de Mar del Plata de su padre, se dedicará a investigar en diferentes Archivos. Primero en los argentinos, después en algunos españoles y posteriormente —fundamentalmente enviando cartas a diferentes instituciones— en Estados Unidos, México, Alemania, etc. Las primeras consultas, en las que se ayudará a partir de 1965 de una cámara fotográfica, las realiza en la Biblioteca del Centro Gallego de Buenos Aires, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Congreso argentinas. Su esposa, Celia Torrontegui, será su colaboradora en estas lides, también cuando, en 1975 viajen a Galicia y dediquen una semana a consultar en el Faro de Vigo datos sobre la niñez y juventud de Andrés Gaos. Posteriormente, consultará a diferentes musicólogos argentinos, quienes no sólo le darán consejos de cómo y en dónde investigar sino también le suministrarán determinados materiales. Tal es el caso de Ana María Mondolo, con quien se entrevista en 1990. Ésta además de recomendarle algunas publicaciones, promete entregarle unas Memorias del Conservatorio de Williams en las que hay referencias de su padre. Por su parte, Roberto García Morillo será quien le aconseje que hable con el secretario de la Asociación argentina de compositores, Gunter Parpart, quien le facilitará información de su padre en dicha sociedad, así como de la edición de su Sonata para violín y piano. Pero, sin duda quien más Andrés Gaos con su esposa, Luisa Guillochón, los tres hijos de ambos y dos de sus nietos, c. 1953. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 96 le asistirá es el musicólogo y laudista Ricardo Zavadivker, haciendo él mismo consultas en la Biblioteca del Congreso o en la Biblioteca Nacional de Argentina. Fueron habituales, así mismo, las investigaciones en archivos particulares que le ayudaron especialmente a conseguir algunas fotografías y programas de concierto. Tal es el caso, por ejemplo, de Enzo Valenti Fino, quien le facilitó una copia de un Álbum de la Asociación Wagneriana, con el programa de Andrés Gaos y su firma, cuando se interpretó su recién compuesta Sonata para violín y piano. Una de las búsquedas más importantes, sin embargo, fue la de las partituras. No cabe duda que aquí supuso un aliciente fundamental la labor que Ramiro Cartelle primero y Joám Trillo después, desarrollaron en Galicia a favor de la difusión de Andrés Gaos. Si bien hay algunas pesquisas anteriores, como por ejemplo cuando consigue la Polonesa para piano que había publicado en México en 1894 su padre y que le facilitará su primo Fernando Gaos1, es a partir de 1974 cuando comienza una investigación más minuciosa. La razón de ello, es el contacto de Ramiro Cartelle para celebrar una semana-homenaje de su padre, con motivo del centenario de su nacimiento. La semana, se convertirá en una serie de actos más espaciados en el tiempo (algunos realizados en 1975) y lo que representará algo muy importante: la creación de la Asociación Andrés Gaos. Con el fin de dotarlo de toda la música posible, Gaos hijo hará varios viajes a Mar del Plata (en donde estaba la casa familiar) a revolver en los diferentes papeles conservados. Es así como consigue varias obras que consideraba perdidas pero, también, composiciones de las que desconocía su existencia, como era el caso de su Himno religioso o la Sinfonía nº 1: «En la búsqueda de obras de Gaos en Mar del Plata —le decía a Cartelle el 8 de noviembre de 1974— encontré otra sinfonía, así que debo rectificar nuevamente mis anteriores conceptos. Gaos tiene pues 2 sinfonías». Otras veces, sus pesquisas, le llevan a descartar algunas obras del catálogo, como ocurre con el Preludio y fuga que aparecía reseñado en algunas publicaciones antiguas, pero que él sólo consigue en versión incompleta: «Cuando el río suena agua lleva (...). He encontrado algunos esbozos con el título de Preludio y fuga, Partitura de la Sonata para violín y piano de Andrés Gaos. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 1 Fernado Gaos, hijo del famoso filósofo José Gaos, hará también cierta labor de difusión de su tío-abuelo, interpretando en 1970 en la Sala Ponce la Suite a la antigua (Miniaturas) de Andrés Gaos. El material le había sido facilitado, junto con la Impresión nocturna y los Aires gallegos por Gaos hijo cuando visitó en 1967 la Argentina. 97 pero son partes de piano que están incompletas. Aparentemente esta partitura jamás fue completada por el autor y si es que la terminó no se ha conservado en su biblioteca musical de modo que por ahora podemos borrarla de la lista de sus obras», le dirá a Cartelle en una carta de 2 de octubre de 1975. A partir de los años 90, será su relación con Joám Trillo la que vuelva a reactivar su búsqueda. Es así como consigue en San Sebastián su obra Jota aragonesa y, en la biblioteca de Mar del Plata, las partituras de Sarasate que Gaos había armonizado y que serán editadas cuando finalmente se publique el cuaderno con las obras para violín del compositor coruñés. Más allá de la búsqueda en la biblioteca de su padre o en archivos públicos de diferentes partes del mundo, tendrá una importancia destacada las pesquisas que hace con las personas cercanas al compositor. Es de este modo como consigue la canción A Elenita. No conservada por el autor después de su divorcio pero facilitada por su media hermana, América Gaos Montenegro. Fueron las indagaciones orales y entrevistas, destinadas a obtener todo tipo de información una de las partes más interesantes de su investigación. Sus búsquedas a este respecto comienzan con su madre y su hermana mayor, América Gaos Montenegro, pero pronto pasará a hacerlas a personas ajenas a la familia, como los alumnos de Gaos —Manuel Almirall, Mario Rabossi, o Remberto Giménez— o a consultar especialistas en algún ámbito musical. Dichas conversaciones las anotaba en unos cuadernos destinados para el caso o en hojas sueltas (a veces diminutas), muchas veces en letra taquigráfica. En el Fondo Gaos de la Universidad de Santiago de Compostela se conservan parte de estos materiales, que dan cuenta del trabajo minucioso llevado a cabo. No sólo indicaba el informante y el día, sino, también las impresiones obtenidas —de Rubén Gonzalo dirá por ejemplo: «se mostró muy sincero y receptivo y no escatimó ningún dato en las respuestas»—, si le parecía fiable la información suministrada o en dónde la había obtenido. Era habitual que, en sus pesquisas, un informante lo llevase a otro. Tal es lo que ocurre, por ejemplo, cuando en 1986 se pone a buscar el disco del Himno del centenario de la independencia grabado por su padre para la casa Odeón. Para ello, contactará con especialistas en discos antiguos. Empezará por Luis Calarillo, coleccionista gardeliano, quien lo manda a hablar con Rubén Gonzalo. Éste le comenta que varias matrices de Odeón fueron Partitura de la canción vals Elenita, dedicada a su hija. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 104 escribir la introducción para el cuaderno con las obras de violonchello: «He tenido que repasar mis apuntes de conversaciones mantenidas hace ya muchos años con mi hermanastra América Gaos Montenegro (1896-1974): leer varios libros relacionados con Casals; ir a hemerotecas para consultar periódicos del pasado y, por encima de todo, hacer trabajar mi imaginación para lograr un relato coherente, no desprovisto de cierta emotividad, y en lo posible carente de errores e inexactitudes». Estos textos introductorios, no serán los únicos escritos realizados por Gaos hijo. A partir de 1984 comienza a dar conferencias sobre su padre en diferentes ciudades argentinas y gallegas en las que hace semblanzas biográficas del mismo y audiciones de su obra. Este trabajo, que tenía un fuerte componente divulgativo le aporta, sin duda alguna, una gran soltura lo cual se puede apreciar en el hecho de que si en las primeras lleva siempre todo escrito, a partir de julio de 1988 ya sólo se sirve de esquemas y da toda la conferencia de memoria. Este avance no sería el resultado sólo de la práctica sino de su gran empeño en mejorar. Esto le lleva a preguntar a personas que considera más versadas que él y a anotar sus opiniones y sus apreciaciones propias. Registra errores triviales como que no verificó el equipo de sonido, que no les quitó el polvo a los cuadros o que, al hablar de alguien que estaba en la sala, no menciona este hecho. En otras escribe los consejos que le da Francisco Troccolio, como el de que no haga comparaciones de la música de Gaos. Una curiosa anotación es la que escribe al final de la conferencia del 5 de octubre de 1988: «tuve la suerte que nadie vino de la gente que invité». Inseguridades que, a pesar de la experiencia, aparecerán reiteradamente a lo largo de su vida. EN EL LABERINTO DEL MINOTAURO: EL PROCESO DE ESCRITURA En la carta que Gaos hijo le escribe a su hermano Roberto en enero de 1967 una vez que le detallaba todo el trabajo de investigación que está realizando le dirá: «La pregunta obligada de todos quienes por alguna u otra razón les cuento estas inquietudes es la siguiente: ¿Y qué piensa hacer con todo eso, publicarlo, no es cierto? Yo les contesto lo siguiente. Mire Ud., papá es en la actualidad un desconocido, su música es raramente ejecutada, qué objeto podría tener que yo publicara la biografía de un desconocido, mi única intención por el momento es juntar datos para mi uso exclusivo». Cartel de la Charla dada en Buenos Aires por Gaos hijo, con motivo de los 31 años del fallecimiento de su padre. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 105 Si bien en un inicio las pesquisas sobre su padre no iban dirigidas a la publicación de una Biografía, poco después cambiará de parecer. Así se pone de manifiesto en una misiva que le envía a Rodrigo de Santiago en enero de 1968. En ella le indica que ha iniciado el año decidido a proseguir —con la ayuda invaluable de su esposa— la búsqueda de datos para publicar la Biografía de su padre. Sin duda, en esta decisión tuvo mucho que ver el director español, quien acababa de visitar a los Gaos-Torrontegui tres meses antes, cuando se hallaba de gira en la capital bonarense. Si bien su optimismo inicial lo lleva a pensar que podrá terminar la Biografía a finales de 1969, lo cierto, es que la fecha de finalización la va alargando cada vez más y más. La escritura, comenzada en el mismo año de 1968, fue un proceso largo y fluctuante a lo largo de su vida. El considerar que no tenía todos los datos necesarios tuvo seguro mucho que ver en esta postergación no deseada. Pero no de menor importancia fue la reflexión y corrección constante que llevaba a cabo sobre el propio acto de escritura, consecuencia, como le dice Joám Trillo, de la meticulosidad y de su intento de compaginar objetividad con sentimientos. Gaos Guillochón comenzará buscando textos sobre el arte de hacer biografías. Por ello, en su agenda anotará que debe leer Historia de la biografía de Exequiel César Ortega o Las vidas paralelas de Plutarco, entre otros, pero también textos dedicados propiamente a la escritura, como El arte de escribir de Antoine Albalat. En hojas manuscritas encontramos diferentes indicaciones que se daba a sí mismo. Desde aquellos dirigidos a la disciplina que debía seguir —«establecer horario rígido de 3 horas», «desconectar el teléfono», «aunque no salga una línea, seguir pensando en el tema»— hasta sobre el estilo. Se exigía originalidad y fluidez en el texto y consideraba esencial poseer un esquema coherente y preciso desde el inicio «como un guion cinematográfico». Otros autoconsejos son más específicos como «no empecinarse en frases hechas que tal vez aisladas parecen buenas pero que no encajan en ciertos párrafos». También reflexiona sobre su modo de trabajar: «me doy cuenta que escribo como si estuviera modelando una figura de arcilla. Cambio, junto, separo y busco nuevas palabras para que aparezca el rostro que estoy buscando». Gaos Guillochón achacaba habitualmente el no terminar la Biografía a su indecisión y falta de voluntad. Si bien lo primero es cierto, considero inexacto lo segundo. Las causas hemos de buscarlas más bien en su autoexigencia y perfeccionismo, 106 el no entender que una obra nunca está acabada y, en los últimos años, a considerar que estaba escribiendo para generaciones futuras y no las actuales. En junio del 2000, Joám Trillo le escribirá una carta en la que le dice que los representantes de Edicións Cumio están muy interesados en publicar su libro. «Esta sería una ocasión de oro para que tú termines de redactar la biografía de tu padre (...) conociendo tu obsesión por la precisión, ya sé que me vas a decir que te faltan aún muchos datos (...) Es claro que esa biografía nunca será del todo definitiva. Ninguna biografía lo es. Pero tú mismo posteriormente podrás hacer ediciones nuevas ampliando todo lo que juzgues necesario. Te damos un año escaso para ese trabajo. Manos a la obra». Ante esta invitación, Gaos hijo, le responderá en un correo electrónico del 4 de septiembre del 2000 lo siguiente: Debo confesarte que si bien mis esfuerzos están orientados a la biografía, mi intención sería terminarla sin apuro aunque también sin pérdida de tiempo, pues la muerte siempre está al acecho (...). La razón de mi reticencia a publicarla cuanto antes es que el texto no está pensado para la época actual, donde Gaos es prácticamente un desconocido, sino orientado con una cierta visión de futuro. Además produciría un rechazo en cualquier lector contemporáneo, pues todo el relato se basa en que las obras de este compositor gallego cobrarán indiscutible notoriedad dentro tal vez de medio siglo y sobre esta firme suposición estructuro todo el libro (...). De todos modos y gracias a tu oportuna intervención, trataré de apurar la biografía, pues a pesar de lo expuesto, este ofrecimiento me despierta cierto incentivo, aunque debo reconocer que no estoy demasiado entusiasmado. A pesar de lo dicho, Joám Trillo lo animará y le dirá que, sin duda, el libro ayudará a la difusión de la obra de su padre: «yo creo que ese futuro del que tú hablas y para el cual escribirías la biografía está ya mucho más cerca y con la biografía se acercaría mucho más». Gaos hijo responderá, a inicios del 2001: «Gracias por tus orientaciones en cuanto a la biografía, estoy trabajando en ella. Haré todo lo posible por llevarla a cabo». A pesar de ponerse manos a la obra, no llegaría a terminarla. Sin embargo, sí ha llegado hasta nosotros parte de ella así como un esquema parcial de lo que debía ser todo el libro y que a continuación transcribimos: 107 PRÓLOGO PRIMERA PARTE : ACLARACIONES, ADVERTENCIAS Y ESQUEMA GENERAL DE LA OBRA I. Justificación de esta biografía II. Conferencia Gaos (sitúa en la filosofía de este libro) III. Conceptos sobre la tarea biográfica IV. Reflexiones sobre la apreciación musical Generalidades A. Indispensable evaluación en las obras nunca escuchadas B. Asociaciones durante la audición musical 1. Música fuera de época 2. Semejanzas de estilo 3. Semejanzas melódicas 4. Preocupación por identificar al autor 5. Géneros musicales. Gardel. Música conocida o desconocida 6. Melodías que se subestiman C. Anticipaciones previas a la audición musical 1. Autores de prestigio 2. Autores sin trascendencia en vida 3. Olvido del autor 4. Reconocimiento post-morten 5. Extensión de repudio 6. Música atonal o dodecafónica 7. Interferencias biográficas en el juicio musical D. Intelectualismo posterior a la audición musical E. Bloqueos al entendimiento musical F. Sugerencias al entendimiento musical V. Lista de sus obras VI. Indiferencia a su música VII. Panorama comparativo de sus creaciones VIII. Aspecto violinístico IX. Procedencia del material utilizado en esta biografía X. Explicaciones finales, previas a la incursión biográfica QUINTA PARTE. CHISMOGRAFÍA DESPUÉS DE SU MUERTE Los entusiastas Los indiferentes Los detractores EPÍLOGO 108 Del esquema planteado, sólo el Prólogo, el Epílogo y los cuatro primeros capítulos de la Primera parte están escritos parcialmente. De la Segunda, tercera y cuarta parte, que eran la «incursión biográfica» propiamente dicha, no llegó a hacer ni tan sólo el esquema, o cuando menos éste no se conserva en el Fondo Gaos de la Universidad de Santiago. Analizando el trabajo realizado, podemos apreciar que una de las causas por las que nunca terminará la biografía es que dedica demasiado tiempo a los preliminares. Esto le lleva a hablar aquí extensamente de Gardel, de Castelao, de Falla, de Brahms o incluso de Bach, pero muy poco de Andrés Gaos, a quien estarían dedicados los siguientes apartados. La razón de esto hemos de buscarla en la profunda angustia que le producía el que su padre no fuese una figura reconocida. Por ello dedicará su pluma a explicar las posibles causas de ello y a mostrar cómo otros compositores de valía tampoco fueron reconocidos en su época. Muchos de los epígrafes —«Autores sin trascendencia en vida», «Olvido del autor» o «Reconocimiento post-mortem»— apuntan precisamente en esta dirección. Fue esta apreciación de que su padre no era lo suficientemente reconocido —a mi modo de ver no del todo cierta3— lo que lo hará perderse en el laberinto. A diferencia de Teseo, no logrará matar al Minotauro. Más que lograr el ovillo de Ariadna, su trabajo se pareció más a la manta de Penólope que una y otra vez tejió y destejió, en la búsqueda del texto definitivo. ANHELOS FINALES Los textos y el trabajo de Gaos Guillochón vinculados a la Biografía de su padre, evidencian su vacilación constante entre el pesimismo —por la falta de reconocimiento—y la esperanza de que esto cambiara algún día. Pero también ponen de manifiesto la gran exigencia con la que se trataba a sí mismo. 3 Su propia madre, a raíz de la aseveración de su hijo a este respecto, le dirá: «Me llamó la atención que dijeras que salvo el Sr. Suffern, nadie tiene idea de lo que valió papá, como compositor, en la Argentina. Eso es inexacto; cuando él llegó aquí y actuó aquí, se destacó enseguida como el único compositor que tenía talento verdadero (...). Todos sus colegas de entonces – con todo mayores que él – estaban convencidos de su valimiento y no lo ocultaban. Alberto Williams, Julián Aguirre, Federico del Ponte, un violinista italiano cuyo nombre no recuerdo ahora y que era muy viejito, un violoncelista belga y tantos más, que lo admiraban»- (Carta de Luisa Guillochón a Andrés Gaos Guillochón, Mar del Plata, 4 de febrero de 1966. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC). 109 Muestra de ello es la sorpresiva anotación que encontramos en sus papeles: «En la versión original del texto intentaba poner un asterisco a las personas que en esta versión figuran como detractoras o indiferentes, pero luego en una segunda edición (sic) omití sus nombres. Luego [pensé que debía tratar] de no ser demasiado severo, pues sino mi nombre debería ir acompañado de un asterisco y este libro, en segunda edición, figuraría como de autor anónimo». No cabe duda, sin embargo, que si hoy en día Andrés Gaos es un compositor conocido, es gracias a la extraordinaria labor de investigación y difusión que llevó a cabo su hijo y en la que, la elaboración de la Biografía nunca concluida, tuvo una importancia fundamental. Manuscrito de la Biografía inconclusa de Andrés Gaos, realizada por su hijo. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC Andrés Gaos con su violín. Buenos Aires, 1903. Fondo Andrés Gaos, B. América-USC 110 A pesar de que algunas veces, al hijo de Andrés Gaos lo invadiera la incertidumbre, la decepción y el cansancio natural de un trabajo de más de cincuenta años, la firme creencia de la valía de la obra de su padre y la esperanza persistente en que ésta fuese finalmente reconocida, fue un faro en medio del mar, que no lo hizo desistir de su titánico empeño. Consideramos por ello que no hay mejor final para este texto, que reproducir aquí los vaticinios que él auguraba para la obra de su padre en el prólogo de su inconclusa Biografía: Nos atrevemos a vaticinar que en las próximas décadas, tendrán lugar los siguientes acontecimientos musicales con relación a Gaos: a) Su única Sonata opus 37 para violín y piano (1917) adquirirá un reconocimiento y frecuentación similar al que hoy en día ostenta la popular Sonata de César Franck. No sorprenderá entonces la aparición de numerosos registros discográficos, donde intérpretes de renombre rivalizarán en su ejecución. En el texto adjunto a la grabación, el comentarista de turno tratará de explicar, al igual que nosotros, ¿por qué pudo haber pasado desapercibida durante más de un siglo? b) Su poema sinfónico Granada (...) se integrará al repertorio habitual de los conciertos sinfónicos, y junto a obras de Falla, Granados, Turina, Guridi y Rodrigo, entre otros, constituirá el repertorio más frecuentado en relación a la música sinfónica española. c) Impresión nocturna (1937) poema sinfónico para orquesta de cuerdas (...) incrementará su trayectoria de aceptación y será reconocido como de una calidad comparable, entre otras, a las siguientes frecuentadas composiciones: Noche transfigurada de Schöenberg, Adagietto de la 5ª Sinfonía de Mahler y Adagio de Barber. d) Su suite para piano Hispánicas (1945) referida a los bailes españoles más característicos (...) rivalizará en popularidad con la Suite Iberia de Albéniz. e) El 2º movimiento Cantos celtas de su Sinfonía nº 2 (...) será ampliamente elogiado por musicólogos, críticos y público, y aún con la salvedad de no pertenecer a la vanguardia musical, será considerado como un Cuadro sinfónico (así considerado por el autor) sumamente original y cautivante dentro de la primera mitad del siglo XX (...) g) En este lento devenir de sus creaciones hacia la notoriedad, algún teatro lírico se interesará por el estreno mundial de su ópera dramática en 1 acto, Amor vedado (...) donde la música constituye la absorbente atracción del espectáculo a semejanza de la tradición operística de siglos recientes (...) A partir de su estreno, esta ópera para tenor, soprano, barítono, cuerpo de baile, coro mixto, banda militar y orquesta, subirá a escena en diversos teatros líricos del mundo, con aceptación del público y beneplácito de la crítica, circunstancia que le asegurará un lugar de permanencia entre las frecuentadas obras líricas de todos los tiempos. h) En pleno reconocimiento de su genio, el gobierno argentino de turno implementará la regular ejecución de su increíble Himno al centenario de la independencia (1916) sobre versos del poeta argentino Carlos Guido y Spano. i) Considerando las diversas anécdotas que jalonan la vida de Gaos, en conjunción con sus atractivas melodías, no sería descabellado suponer que tal vez en un futuro lejano algún cineasta pueda interesarse en filmar una película sobre su vida. Buenos Aires, mayo 2005 Esperamos que la celebración del Año Gaos 2019 de la que esta Exposición es parte esencial, sirva como impulso para el cumplimiento de estos vaticinios. Nuestro anhelo, que el momento cada vez esté más cerca. 111 BIBLIOGRAFÍA «Artesanías musicales en la Universidad Nacional de Cuyo», Revista de Estudios Musicales, 1949, pp. 227228. «Biografía del niño Andrés Gaos Berea», Galicia moderna, 20/12/1885, Habana, pp. 1-3. «Conferencias y conciertos realizados en la Escuela Superior de Música de la Universidad Nacional de Cuyo», Revista de Estudios Musicales, 1-2/12/1949. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, pp. 227-228. ANDRADE MALDE, Julio (2010): Andrés Gaos, el gallego errante. A Coruña: Editorial Vereda. ANDRADE MALDE, Julio (1987): «Las canciones con texto en francés de Andrés Gaos». Nassarre. Revista Aragonesa de Musicología, pp. 9-58. ANDRADE MALDE, Julio: «Que ochenta años no es nada». La opinión. A Coruña, 8-11-2009. CARTELLE ÁLVAREZ, Ramiro (1981): «Gaos Berea, Andrés», Gran Enciclopedia Gallega, n. 15, pp. 137-147. Gijón, Silverio Cañada, editor. 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