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Conocimientos ecológicos locales asociados a la palma de Butia en el sureste del Uruguay. Relaciones humano-ambientales y la conformación de un paisaje patrimonializado

Dabezies Damboriarena, Juan Martín

Abstract

En esta tesis propongo comprender cómo afectan los procesos de patrimonialización que existen en torno a la palma Butia odorata (sureste del Uruguay) a los conocimientos ecológicos locales (CEL) asociados a ella. Parto de la base que el patrimonio es una construcción cultural independiente del objeto patrimonializado pero que depende de cómo es percibido ese objeto. En este sentido prefiero hablar de procesos de patrimonialización y no de patrimonio a secas. Propongo entender la relación de los CEL y el Butiá (como es conocida localmente la palma) como un paisaje en donde uno no puede ser entendido sin el otro. Este paisaje del Butiá parte de un recorte conceptual desde una perspectiva diacrónica y performativa que destaca la historicidad, la localización y el movimiento como conceptos claves. Estos aspectos complejizan la delimitación espacial de este paisaje, tema que discuto en el marco de la búsqueda de nuevas formas de representación del paisaje. Para ello incorporo reflexiones conceptuales y técnico-metodológicas que me permiten enfatizar la importancia de la perspectiva en la definición de la espacialidad y la necesidad de incrustar la vida de los CEL en la representación del paisaje. A pesar de que en esta tesis el Butiá y los CEL son entendidos como un paisaje, los diferentes actores involucrados en la patrimonialización tienen diferentes percepciones del Butiá y de lo que se debe hacer con él para protegerlo. Los procesos de patrimonialización que analizo se han centrado en la palma en tanto elemento o formación vegetal pero también han incidido en los CEL existentes, generando diferentes tipos de impactos que inciden en las propias percepciones del Butiá, otorgándoles un carácter relacional que está inserto en una trama de conflictos que es parte de la negociación que genera todo proceso de patrimonialización. A partir de un análisis de la normativa legal internacional más relevante sobre los CEL, propongo una serie de consideraciones que van en la línea de considerar los CEL y el Butiá como un todo interdependiente y cambiante. Las principales conclusiones a las que arribo proponen que la existencia de procesos de patrimonialización centrados en aspectos excepcionalistas y esteticistas marginan discursivamente lo normal y cotidiano, como los CEL. Además, los propios procesos de patrimonialización dependientes de la percepción del objeto patrimonializado, inciden sobre esas percepciones generando un flujo discursivo que parte del discurso patrimonial autorizado hacia los discursos marginales y que genera una colonización discursiva con efectos materiales sobre la realidad de las propias personas afectadas por la patrimonialización. La posibilidad de pensar en alternativas a las formas de conocer y representar el paisaje y los CEL es una buena manera de reubicar las percepciones no hegemónicas.

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TESIS DE DOCTORADO CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES ASOCIADOS A LA PALMA DE BUTIÁ EN EL SURESTE DEL URUGUAY. RELACIONES HUMANO - AMBIENTALES Y LA CONFORMACIÓN DE UN PAISAJE PATRIMONIALIZADO JUAN MARTIN DABEZIES DAMBORIARENA DEPARTAMENTO DE HISTORIA I. PROGRAMA DE DOCTORADO ARQUEOLOGÍA, HISTORIA DE LA ANTIGÜEDAD Y CIENCIAS Y TÉCNICAS HISTORIOGRÁFICAS FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA SANTIAGO DE COMPOSTELA 2014 Tesis de doctorado presentada por Juan Martin Dabezies Damboriarena Directores de la tesis: Dr. Javier Taks Donas Dra. Cristina Sánchez-Carretero Tutor de la tesis: Dr. Marco Virgilio García Quintela Facultad de Geografía e Historia. Universidad de Santiago de Compostela. Depositada para su defensa en el año 2014. 3 4 5 Cristina Sánchez-Carretero Instituto de Ciencias del Patrimonio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas 6 DEDICATORIA A Martin que se fue pero se queda A Cris porque siempre está ahí A toda la familia y amigos por apoyarme y darme alegría 7 8 AGRADECIMIENTOS El proceso de esta tesis fue largo y afectó la vida de varias personas a las cuales quiero agradecer profundamente ya que sin el apoyo de alguno de ellos esto no habría sido posible. En primer lugar quiero agradecer a los directores de la tesis Javier y Cristina ya que estuvieron siempre disponibles con comentarios justos, incisivos pero siempre en una actitud dialogante. También a Marco que siempre estuvo dispuesto para todo tipo de consultas. Liliana Delfino me abrió el archivo del Jardín Botánico de Montevideo para poder acceder a los registros de campo de una serie de trabajos aún inéditos, que se llevaron a cabo durante 15 años en gran parte de la zona de estudio donde estuve trabajando. Es por esto que agradezco la posibilidad de acceder a este muy valioso material de archivo. Agradezco a Emilio Fernández que además de acompañarme en el proyecto de los corrales fue mi compañero de despacho durante el año más efervescente de la tesis. Esa proximidad lo hizo parte de muchos intercambios de ideas sumamente importantes para esta tesis. Lo mismo en el caso de José López Mázz, con quien pude intercambiar varias ideas interesantes sobre esta tesis. Gabriel de Souza siempre me acompaña en los proyectos de trabajo y es un gran compañero que ha contribuido con ideas y prácticas creativas para abordar varios de los productos de esta tesis. Además es es uno de los gestores del proyecto web del Butiá. Este proyecto no puede ser entendido sin la participación de Denisse Torena y Laura Moraiti. Gracias a ellas fue posible crear muchas de las representaciones que forman parte del ejercicio intelectual presentado en la tesis. También es el caso de Andrés Cabrera, Andrés Costa, Fuyumi de Llabra y Angel Galan y Camille Simonett que participaron activamente en el proyecto de la web del Butiá. Todos mis compañeros del PDU Biodiversidad, Ambiente y Sociedad del CURE, especialmente a Laura del Puerto por los análisis de sedimentos y a Camila Gianotti (y a través de ella a todo el Laboratorio de Patrimonio y Paisaje del Uruguay que dirige) por ayudarme en diferentes frentes. También a Mercedes Rivas por darme tiempo y estimularme a trabajar en la tesis, por cederme diferentes materiales e invitarme a varias actividades. Todos los integrantes del proyecto corrales también han sido importantes en el desarrollo de esta tesis: Diego Hernández, Mercedes Rivas, Gabriel de Souza, Laura del Puerto, Roberto Bracco y Cristina Bañobre. Agradecimientos especiales merecen todas las personas que me abrieron las puertas de sus casas o me acompañaron a recorrer algunas zonas del palmar como Blanca, Mulita, Mabel, Juan, Raquel, Rosa, Marisa y Cecilia. También quiero agradecer a Néstor Rocha ya que nos acompañó constantemente en el trabajo desde sus inicios hasta el final, siempre a la orden para recibirnos, acompañarnos o acercarnos material de todo tipo. 9 Capítulo 5. Patrimonialización, paisaje y conocimientos ecológicos locales ......................................................................................... 197 Introducción ................................................................................................ 197 Definiciones conceptuales .......................................................................... 198 Patrimonialización de la cultura .............................................................. 198 Patrimonialización de la naturaleza: percepciones y conservación desde una perspectiva antropológica ............................................... 204 Patrimonialización del paisaje del Butiá y de los conocimientos ecológicos locales ......................................................................................................... 213 Mapa de actores vinculados al Butiá ...................................................... 213 Miradas sobre el paisaje del Butiá .......................................................... 227 Propuestas de conservación del paisaje del Butiá .................................. 237 Procesos de patrimonialización del paisaje del Butiá .............................. 242 Conflictos en torno a la patrimonialización del paisaje del Butiá ............. 247 Procesos de patrimonialización y conflictos en torno a los conocimientos ecológicos locales asociados al Butiá....................... 251 Conclusiones .............................................................................................. 259 Capítulo 6. Figuras legales internacionales y diseño institucional en torno a la protección de los conocimientos ecológicos locales. Precauciones y posibilidades ...................................................... 265 Introducción ................................................................................................ 265 Panorama internacional de la protección legal de los conocimientos ecológicos locales ....................................................................................... 266 Instituciones internacionales involucradas en la protección legal ............ 266 Figuras legales internacionales de protección ........................................ 268 Aplicabilidad de las figuras de protección de los conocimientos ecológicos locales ......................................................................................................... 287 Protección sin el referente ambiental ...................................................... 287 Protección con el referente ambiental ..................................................... 295 Conclusiones .............................................................................................. 303 Capítulo 7. Conclusiones generales ............................................ 309 16 Bibliografía .................................................................................. 335 17 18 ÍNDICE DE ILUSTRACIONES Ilustración 1. Mapa de la ubicación de Vuelta del Palmar. Fuente: el autor. ................ 58 Ilustración 2. Mapa de la posible ocupación territorial de los Constructores de Cerritos durante su larga cronología. Elaborado por el autor a partir de Bonomo et al. (2011:299). ................................................................................................................. 93 Ilustración 3. Diferentes vistas de corrales de palmas. Fuente: el autor en base a fotografías propias y cedidas por Néstor Rocha. ......................................................... 96 Ilustración 4. Anuncio de la fábrica Cocopalm en el priódico local "La Acción" de Castillos (Octubre de 1943). Fuente: Néstor Rocha. ................................................. 100 Ilustración 5. Imagen de uno de los propietarios de una de las fábricas de fibra de palma, llamada localmente "crin vegetal". Fuente: Néstor Rocha. ............................ 101 Ilustración 6. Vista actual de la abandonada fábrica Alpargatas. Fuente: el autor. .... 102 Ilustración 7. Vista actual del lugar donde funcionó la última fábrica de fibra en Castillos (fábrica Sena), actualmente a la venta. Fuente: el autor. ............................ 103 Ilustración 8. Algunas etapas del proceso de elaboración de fibras en la fábrica Sena. Fuente: Geymonat y Rocha (2009) ........................................................................... 104 Ilustración 9. Casa de principios de siglo XX en las proximidades de la ciudad de Castillos, donde se puede notar una importante acumulación de frutos de Butiá para elaborar café de coco. Fuente: Cardoso (1995:16). .................................................. 109 Ilustración 10. Productos elaborados con la hoja de palma. Fotografía tomada en Pelotas, Brasil. Fuente: el autor. ............................................................................... 110 Ilustración 11. Hojas de Butiá como ofrenda en el cementerio de Castillos (abajo) y palma Butiá plantada junto a una tumba y una palma Fenix canariensis (arriba). ..... 111 Ilustración 12. Técnica de cosecha del fruto del Butiá para el caso de palmas altas. Fuente: el autor. ........................................................................................................ 114 Ilustración 13. Variedades de frutos de Butiá según diferencias en la coloración. Fuente: Mercedes Rivas. .......................................................................................... 116 Ilustración 14. Diversos productos elaborados a partir del fruto que están expuestos en Aguas Dulces, un balneario de la costa rochense. Fuente: el autor. ......................... 117 Ilustración 15. Productos elaborados a partir de la fibra del fruto. Fuente: el autor. .. 118 Ilustración 16. Puesto de venta de los artesanos de Vuelta del Palmar, ubicado en los márgenes de la ruta nº9. Fuente: el autor. ................................................................ 119 Ilustración 17. Vista del palmar desde un camino vecinal próximo a la ciudad de Castillos. Fuente: el autor. ........................................................................................ 121 Ilustración 18. Vista del palmar de Castillos desde dentro del mismo. Fuente: el autor. ................................................................................................................................. 121 Ilustración 19. Mapa de "Los Humedales de Este". Este mapa es un recuerdo de Rocha muy vendido. Fuente: Probides. .................................................................... 122 19 Ilustración 20. Mapa de Rocha elaborado por la inmobiliaria "El Faro". Fuente: Inmobiliaria El Faro. .................................................................................................. 122 Ilustración 21. Escudo de Rocha ubicado en la Intendencia Departamental de Rocha y en las matrículas de los coches empadronados en Rocha. Fuente: el autor ............. 123 Ilustración 22. Presencia del Butiá en la iconografía pública de Rocha. El caso de la Dirección de Turismo de la Intendencia Departamental de Rocha. Fuente: el autor. 123 Ilustración 23. El Butiá en la iconografía de organizaciones públicas y privadas de Castillos. Fuente: el autor ......................................................................................... 124 Ilustración 24. Mural en la ciudad de Castillos. Fuente: el autor. ............................... 125 Ilustración 25. Mural pintado en la escuela de Vuelta del Palmar. Fuente: el autor. .. 126 Ilustración 26. Mural pintado en la ciudad de Castillos. Fuente: el autor. .................. 126 Ilustración 27. Pintura en la pared de la Sociedad de Fomento Rural de Castillos. Fuente: el autor. ........................................................................................................ 127 Ilustración 28. El Butiá en la iconografía de logomarcas locales. Fuente: el autor. ... 128 Ilustración 29. Palmas Butiá en el espacio público de Rocha. Ciudad de Castillos (arriba), ciudad de Rocha (abajo izquierda) y ruta 15 entre La Paloma y la ciudad de Rocha (abajo derecha). Fuente: el autor ................................................................... 129 Ilustración 30. Palmas Butiá utilizadas para ornamentar espacios privados en Rocha. Ciudad de Rocha (arriba izquierda), La Paloma (ambas fotos de la derecha), Cabo Polonio (abajo izquierda). Fuente: el autor ................................................................ 129 Ilustración 31. Algunos techos expeditivos elaborados en comercios de balnearios de Rocha durante el verano. Fuente: el autor. ............................................................... 130 Ilustración 32. Ambiente (E) de una persona u organismo (P) como entidad cerrada. Fuente: Ingold (2012:72) ........................................................................................... 142 Ilustración 33. Representación de lugar como delimitador de puntos. Fuente: Ingold (2007:96). ................................................................................................................. 142 Ilustración 34. Representaciones de un lugar. Izquierda: el nodo repesenta el lugar (modelo de red). Derecha: lugar como entrecruzamiento de trayectorias (modelo de meshwork). Fuente: Ingold (2007:98). ...................................................................... 144 Ilustración 35. Propuesta de representación de la relación entre la persona (P) y lo que lo rodea (E). Fuente: adaptado de Ingold (2012:72). ................................................. 145 Ilustración 36. Representación de densidades de actividades en un taskscape. La parte más densa representa una mayor cantidad de actividades. Fuente: el autor. .. 145 Ilustración 37. A: representación en red o cartográfica. B: representación del meshwork. C: representación del taskscape. Fuente: adaptado de Ingold (2007:98). ................................................................................................................................. 146 Ilustración 38. The Harvesters. Pintura de Pieter Bruegel de 1565. Fuente: wikimedia. ................................................................................................................................. 150 Ilustración 39. Representación cartográfica de entidades aisladas indicando la distribución espacial de los corrales en Uruguay y Brasil. Fuente: el autor. .............. 154 20 Ilustración 40. Representación de la espacialidad en torno a los corrales de palmas desde la perspectiva del meshwork para los siglos XVII-XIX. Fuente: el autor. ......... 155 Ilustración 41. Representación de la espacialidad en torno a los corrales de palmas desde la perspectiva del taskscape para los siglos XVII-XIX. Fuente: el autor. ......... 156 Ilustración 42. Representación no aérea de la espacialidad de los corrales de palmas. Realización: Denisse Torena. ................................................................................... 157 Ilustración 43. Principales lugares de cosecha y elaboración de fibras de hojas de palma según la etnocartografía con ex trabajadores de las fábricas. Fuente: el autor. ................................................................................................................................. 158 Ilustración 44. Zona donde se llevaron a cabo la mayor parte de las actividades de elaboración de fibras de hoja de palma. Detalle de la representación de la espacialidad desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................... 159 Ilustración 45. Representación de la espacialidad de las fábricas de fibra desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................................. 159 Ilustración 46. Representación de la espacialidad de las fábricas de fibra de hoja de palma desde la perspectiva del taskscape. Fuente: el autor. .................................... 160 Ilustración 47. Representación no aérea de la espacialidad de las fábricas de fibras de hoja de palma. Realización: Denisse Torena. ........................................................... 161 Ilustración 48. Representación cartográfica de la espacialidad de los conocimientos ecológicos locales para los artesanos de Vuelta del Palmar. Fuente: el autor. ......... 162 Ilustración 49. Representación de la espacialidad de la cosecha del fruto desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................................. 163 Ilustración 50. Representación de la venta de los productos derivados del fruto desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ......................................................... 164 Ilustración 51. Representación de la espacialidad de la elaboración de productos derivados del fruto desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ................. 164 Ilustración 52. Representación de la espacialidad del uso ornamental de la palma desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................... 165 Ilustración 53. Representación de la espacialidad de la iconografía de acuerdo a la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................................. 165 Ilustración 54. Representación de la espacialidad de los conocimientos ecológicos locales asociados a la elaboración de productos derivados del fruto desde la perspectiva del taskscape. Fuente: el autor. ............................................................. 167 Ilustración 55. Representación de la espacialidad del paisaje del Butiá desde la perspectiva cartográfica. Fuente: el autor. ................................................................ 168 Ilustración 56. Representación de la espacialidad del paisaje del Butiá desde la perspectiva del meshwork. Fuente: el autor. ............................................................. 168 Ilustración 57. Representación de la espacialidad del paisaje del Butiá desde la perspectiva del taskscape. Fuente: el autor. ............................................................. 169 21 Ilustración 58. Representación del paisaje del Butiá desde la perspectiva no aérea. Realización: Denisse Torena. ................................................................................... 170 Ilustración 59. Página de inicio de la web delbutia.com en pantallas con alta resolución. ................................................................................................................................. 181 Ilustración 60. Página de inicio de delbutia.com en pantallas con baja resolución .... 181 Ilustración 61. Navegando en la entrada "elaboración" el menú permanece fijo, funcionando como una referencia constante ............................................................. 182 Ilustración 62. Animaciones gif del "inicio" de la web delbutia.com ........................... 186 Ilustración 63. Zonificación de la accesibilidad a los "lugares" en la ilustración principal en el "inicio" de delbutia.com .................................................................................... 187 Ilustración 64. Planta de elaboración de El Brocal. Fuente: el autor. ......................... 253 Ilustración 65. Proceso de etiquetado en El Brocal. Fuente: el autor. ....................... 253 Ilustración 66. Nuevos productos ofrecidos en bares, chiringos y restaurantes de comidas locales. La imagen es de Punto G, en la Barra de Valizas, un balneario rochense. Fuente: el autor. ....................................................................................... 254 Ilustración 67. Cocinando jabalí con salsa de Butiá. Fotografía tomada en la inauguración del nuevo punto de acceso a Cabo Polonio. Fuente: el autor. ............. 254 22 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Seis malentendidos de los prejuicios básicos de las políticas e instituciones de protección de la cultura tradicional. Fuente: elaborado a partir de Noyes (2011) ........ 75 Tabla 2. Usos de las diferentes partes de la palma de Butiá registrados en base a testimonios orales y a la consulta bibliográfica. Se indica la parte utilizada, los usos realizados con esa parte, y si se trata de un uso vigente o abandonado. .................. 107 Tabla 3. Descripción de entradas categorizadas como "lugares" en la web delbutia.com. ............................................................................................................ 184 Tabla 4. Recursos multimedia existentes en la web delbutia.com a la fecha 22/08/2014 ................................................................................................................................. 190 Tabla 5. Descripción de actores claves en torno al Butiá .......................................... 215 23 24 ÍNDICE DE GRÁFICOS Grafico 1. Valoración de los actores desde la perspectiva de las microindustrias. .... 221 Grafico 2. Valoración de los actores desde la perspectiva de los artesanos de Vuelta del Palmar ................................................................................................................ 222 Grafico 3. Valoración de los actores desde la perspectiva de las ONG ..................... 223 Grafico 4. Valoración de los actores desde la perspectiva de los grandes productores agropecuarios ........................................................................................................... 223 Grafico 5. Mapa de actores según tipo de actor ........................................................ 224 Grafico 6. Mapa de actores desagrupados ............................................................... 225 25 sobre el tema5 y en entrevistas de radio local y nacional6. Lo mismo sucedió con el caso de otros colegas que han tenido un fuerte impacto en algunos medios de prensa escrita7 y radial8. En este marco, también hemos sido invitados como conferencistas expertos en el Butiá en eventos locales9, hemos orientado trabajos de nuestros estudiantes sobre estudios vinculados al Butiá10 y hemos incluido los productos derivados del Butiá elaborados por algunas de las personas con las que he trabajado en eventos institucionales que hemos organizado11 Todo este cúmulo de actividades en las que hemos participado, nos colocan como actores de la patrimonialización del Butiá. Y es por esto y por el compromiso que tiene la UdelaR con la sociedad y con la región en particular, que considero relevante objetivar los procesos de patrimonialización y hacerlo de forma activa. Claro que esto no tiene una relación directa en el cómo hacerlo. Unos podrán decir que hacer ciencia básica es ya una forma de incidir activamente en la patrimonialización ya que, por ejemplo, puede generar un mayor conocimiento del elemento patrimonializado. Otros dirán que la única forma de participar activamente es, por ejemplo, elaborando un plan de protección de tal objeto/entidad o llevar a cabo una propuesta de participación local. En mi caso, elijo trabajar en los términos que propone el pragmatismo crítico en el sentido de no llegar a hacer una propuesta de protección o conservación pero sí utilizar categorías explicativas como la de CEL y paisaje, que me permitan sentar las bases para generar un diálogo concreto con el sistema político - administrativo dentro del cual existen figuras análogas en el ámbito legal. Paralelamente, analizo . 5 Nota titulada "Fruto de un Patrimonio", realizada a Juan Martín Dabezies y Néstor Rocha el 12/11/2011 en el periódico El Observador. Web: http://www.elobservador.com.uy/noticia/imprimir/213025/fruto-de-unp/. Accedida el 17/12/2013. 6 Entrevista realizada a Laura del Puerto y Juan Martín Dabezies. Radio FM Esteña. Radio local de la zona de Castillos. Realizada el 12/12/2011. Entrevista realizada por UniRadio. Radio de la UdelaR. Web: http://www.uniradio.edu.uy/?p=16372. Realizada el 26/11/2013. Accedido el 25/7/2014 7 Nota titulada "Sin Rebrote", realizada a Mercedes Rivas el 17/09/2013, periódico La Diaria. Web: http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/9/sin-rebrote/. Accedido el 17/12/2013 8 Nota titulada "Los palmares de Rocha: un ecosistema único en el mundo que sin un plan de regeneración, corre peligro de desaparecer", realizada a Mercedes Rivas. Radio El Espectador. 20/09/2013. Web: http://www.espectador.com/sociedad/274246/los-palmares-de-rocha-un-ecosistemaunico-en-el-mundo-que-sin-un-plan-de-regeneracion-corre-peligro-de-desaparecer#. Accedido el 17/12/2013. 9 Como la participación como invitados en los festejos de "La Semana del Patrimonio" en Castillos del 2/10/2013 al 4/10/2013, cuyo motivo fue "El Palmar Butiá", dictando un par de conferencias. Noticia recogida en http://elblogdejuanjopereyra.blogspot.com/2013/09/semana-del-patrimonio-en-catillos.html. Accedido el 17/12/2013. 10 En el marco de la Licenciatura en Gestión Ambiental de la cual soy docente, algunos colegas orientaron a dos grupos de una disciplina llamada Taller Interdisciplinario, en la cual los alumnos deben hacer investigaciones sobre temas vinculados a lo ambiental. Los temas fueron: "Instrumentos para la regeneración del palmar de Butia odorata (Barb. Rodr.) Nobick de Castillos" y "Lineamientos para potenciar las producciones artesanales a base de butiá y al ecoturismo". 11 Jornada "El cure festeja los 220 años con Rocha" en la cual la institución abrió las puertas al público y, entre otras cosas, llevamos a cabo una degustación de productos derivados del Butiá. La idea de incluir productos derivados del Butiá en la degustación fue, según consideramos los organizadores, incluir productos que caracterizan al Departamento y que a su vez son producidos localmente. Registro del evento accesible en: https://www.youtube.com/watch?v=_nE32fd_jU0. Accedido el 15/08/2014. 32 críticamente las dinámicas de patrimonialización existentes para intentar desnaturalizar los procesos existentes y, de ser necesario, reposicionar las miradas sobre el objeto patrimonializado. Pero a su vez, los propios procesos de patrimonialización existentes, inciden sobre las categorías explicativas sobre las cuales pretendo trabajar. Al hacer referencia a las categorías explicativas lo hago en relación a las formas de entender la realidad y a la forma de representarla. Una parte de la dicotomía existente entre la generación y aplicación de conocimiento recae en las formas de cómo conocemos y construimos nuestros objetos de estudio. Pero, desde la intención de articular con el sistema político - administrativo, creo que muchas veces las formas en las que representamos esa construcción también son un problema importante al momento de establecer un diálogo constructivo de forma pragmática y crítica. Por esto exploraré también diferentes formas de representar esas relaciones entre los seres humanos y el Butiá con la finalidad de profundizar aspectos vinculados a las propias formas de conocer, como es el caso de la complejidad vinculada a la espacialidad en la definición de un paisaje que se construye todos los días. El concepto central de esta tesis es el de conocimientos ecológicos locales (CEL), ya que son el lugar desde donde miro. Es en base a ellos que defino el paisaje del Butiá (capítulo 3), es a partir de su inclusión en la definición del propio paisaje del Butiá que discuto su representación (capítulo 4) y es sobre ellos donde analizo los efectos de los procesos de patrimonialización (capítulo 5) y las figuras legales de protección (capítulo 6). Si bien muchas veces las tesis tienen un capítulo teórico que contiene el desarrollo conceptual más importante de los capítulos subsiguientes, en este caso en el capítulo 2 abordo los aspectos teóricos centrales en relación a los CEL. No obstante, otros conceptos importantes que no están incluidos en ese capítulo, como paisaje, representación antropológica y patrimonialización, son abordados en los capítulos correspondientes A pesar de esto, a continuación mencionaré algunos aspectos generales e introductorios de los CEL y de otros conceptos para que el lector pueda entender la articulación entre ellos en relación a las principales preguntas de investigación y la estructura de la tesis. El estudio de los CEL es un campo complejo de trazar ya que es abordado por disciplinas como la biología de la conservación, la ecología, la botánica, la antropología ambiental o ecológica, los estudios del folklore y las etnodisciplinas. Estas propuestas difieren en el foco ya que unas se centran en los aspectos comportamentales, otras en los mentales, otras en la importancia de esos 33 conocimientos como relictos premodernos, otras en la importancia para buscar alternativas a la conservación del ambiente o como formas de organización de los sistemas de clasificación científicos. Dentro de estas disciplinas, las etnodisciplinas de fines del siglo XX son las que se han posicionado más fuertemente en el estudio de los CEL en tanto aquellos conocimientos tradicionales que hacen referencia a lo ambiental (luego profundizaré en la definición de CEL pero por ahora esta definición es útil para ubicar algunas propuestas disciplinares). La etnobiología, etnoecología y la etnobotánica, han encabezado este abordaje de los CEL aunque han cambiado el foco original propuesto por las etnociencias de mediados del siglo XX en la realización de listas de especies, listas de usos o procedimientos, para una mirada que otorga un lugar cada vez más protagónico a dimensiones propias del trabajo intersubjetivo, los conflictos sociales y el neocolonialismo. Dentro de estos cambios de foco se ha adoptado un enfoque más crítico sobre el supuesto equilibrio entre los grupos tradicionales y el ambiente, se ha discutido el propio concepto de tradicional dentro de las lógicas postmodernas, se ha incluido un enfoque más interpretativo sobre la percepción ambiental (Durand 2000:146-148), se han incorporado reflexiones en torno a la intersubjetividad y la reflexividad de la información generada en los trabajos de campo con personas (Alexiades 1995:4), incluyendo aspectos sobre la retribución económica del acceso a los CEL (Cunningham 1996:36); se ha incluido una perspectiva neocolonialista analizando las relaciones de poder en la gestión del conocimiento y el manejo de la propiedad intelectual (Hunn 2007:7-8) y en general se están replanteando muchas preguntas en el marco de la globalización, la propiedad intelectual y el acceso y uso de los CEL (Alexiades 2003). En antropología, el estudio de la incidencia de las variables ambientales en la cultura durante la segunda mitad del siglo XX, ha sido uno de los antecedentes más fuertes en el estudio de los CEL. Actualmente no existe una definición universalmente aceptada de lo que se entiende por CEL y de hecho existen varios términos que suelen utilizarse como sinónimos, como por ejemplo conocimiento tradicional, conocimiento ecológico tradicional, conocimiento indígena, conocimiento popular, conocimiento técnico indígena, conocimiento local, conocimiento folk, etc. (Ellen y Harris 2000; Reyes-García 2009; Reyes-García y Martí Sanz 2007). La elección del término CEL se basa en una intención de distiguir aquellos conocimientos tradicionales que están definidos en función de su relación con un elemento ambiental concreto de aquellos que no lo están (Reyes-García 2009), al tiempo que descarta la utilización de categorías que hacen referencia a grupos sociales que son tratados como los portadores de los 34 conocimientos (como es el caso de los conocimientos folk o indígenas) (Durand 2000; Ellen y Harris 2000; Kalland 2000)12 Antes de definir el concepto de CEL que manejo en esta tesis prefiero hablar sobre lo que para mí no son estos conocimeintos. No son saberes externalizables, reducibles a procedimientos y almacenables en repositorios como cerebros, libros o servidores. Para ser más preciso, no es que no sean eso, sino que no son solamente eso. Esta perspectiva incompleta de los CEL, es la que propone el cognitivismo y no se ajusta a la visión dinámica, corpórea y multisensorial que propongo manejar. Los CEL están insertos en un contexto dentro del cual el referente ambiental es clave y existen en la práctica como algo dinámico que es parte de la vida en el ambiente con humanos y no-humanos. En definitiva, de acuerdo a varias característica que proponen Ellen y Harris (2000:4), los CEL son considerados como una serie de saberes y prácticas transmitidas oralmente o mediante imitación (compartiendo la práctica), que están localizados en relación a un referente ambiental, que en esta tesis es la palma de Butiá, y que implican una forma de identificarse y relacionarse socialmente y con el ambiente. Están imbricados en los actos perceptivos y cognitivos que operan durante cualquier actividad y como tal involucran los órganos perceptivos que están en el cuerpo (Gibson 1979:1). El cuerpo interactúa con algo humano y/o no - humano en base a estos actos y a través de los órganos perceptivos, ajustando las habilidades constantemente (Ingold 2002:166). Esto no quiere decir que los CEL no se puedan representar ni que esas representaciones no puedan almacenarse en repositorios. Pero las representaciones de los CEL no deben igualarse a los CEL ni los CEL reducirse a representaciones. . Los CEL están imbricados en una forma de vivir localizada e históricamente construida, como parte de relaciones humano - ambientales determinadas. Dentro de estas relaciones, en esta tesis elegí centrarme en las relaciones entre algunos habitantes de Rocha y el Butiá, como un caso concreto de las relaciones humanovegetales. El paisaje del Butiá es entendido desde la perspectiva de estas relaciones entre palmas y CEL, lo cual implica conocer las relaciones pasadas y presentes. En esta línea, el concepto de paisaje que manejo recoge conceptos de la arqueología, de la antropología y de la psicología ecológica, articulando distintas escalas temporales y espaciales, intentando abarcar la complejidad involucrada en la vida del paisaje desde una perspectiva diacrónica en función de la percepción de quienes lo viven. 12 Durante esta tesis, ocasionalmente hablo de conocimientos tradicionales como sinónimo ya que muchos autores y particularmente la legislación, hacen referencia a conocimientos tradicionales y no a CEL. 35 La arqueología del paisaje propone abordar el paisaje como producto social pero teniendo en cuenta la incidencia del paisaje en la propia vida social (Criado-Boado 1993). El concepto de paisaje que manejo se opone a la definiciones que lo entienden como "todo lo que está afuera", en tanto una sumatoria de características materiales que un observador puede identificar a lo lejos. Es el lugar donde se desarrolla la vida, donde se despliegan actividades técnicas y sociales (Ingold 1993) donde también está "todo lo que está afuera" aunque desde esta perspectiva pasa de estar afuera a estar dentro. Para desarmar esta idea exteriorista y objetivista del paisaje utilizo los conceptos de taskscape y meshwork, propuestos por Tim Ingold. El primero es utilizado para enfatizar la configuración del paisaje según las prácticas. El ambiente es definido en función de las operaciones prácticas desarrolladas por individuos habilidosos como parte del ambiente. El desarrollo de estas actividades (tasks) técnicas y sociales, configuran el taskscape (Ingold 1993:158). El taskscape permite conectar la vida de los CEL como punto de partida para definirlo, acercando así conocimiento, habilidad, práctica y lugar. Esta perspectiva fue posteriormente reformulada bajo el término de meshwork por el propio Tim Ingold, el cual se centra en el movimiento y no en el despliegue de actividades localizadas o mejor dicho en la localización de las actividades. El meshwork entiende el ambiente como una zona de interpenetración de movimientos y trayectorias humanas y no humanas (Ingold 2012:73). En este sentido es también un concepto importante para esta tesis y lo utilizo para enfatizar justamente el rol del movimiento de humanos y no humanos en la configuración del paisaje. El paisaje es entendido como un proceso constructivo constante definido a partir de los CEL que se están reconfigurando de acuerdo a una multiplicidad de factores que suceden en las experiencias de las personas que lo viven. Toda experiencia humana, dentro de las cuales están insertas los CEL, son parte de procesos diacrónicos muchas veces percibidos como inmóviles pero que en definitiva están en constante cambio como parte de un tipo de temporalidad muchas veces difícilmente perceptible para el ojo humano (como por ejemplo la erosión de una serranía o el propio crecimiento de una palma) pero no por eso inexistente. De hecho parte de esa temporalidad está impregnada en otras temporalidades, materialidades y vidas que suceden y que están imbricadas en la vida de los CEL como parte de las trayectorias de vida. Muchas de esas trayectorias son materialmente visibles en tanto objetos particulares de la arqueología por lo cual la perspectiva que ofrece la arqueología del paisaje es también interesante para abordar varios aspectos de esta materialidad y 36 monumentalidad de las palmas. La arqueología del paisaje se centra en esos procesos de modificación de la materialidad del paisaje o incluso de la resemantización de objetos materiales cuyo sentido constructivo original difiere del actual (Criado-Boado 1999). Entender el paisaje actual como una articulación de vidas pasadas y presentes, en donde el presente construye el pasado en base a procesos de significación que incorporan esos elementos en las vidas actuales, es fundamental para entender la profundidad temporal de las relaciones humano-Butiá. Siguiendo el concepto del taskscape, el principal criterio para definir el paisaje del Butiá en el capítulo 3 es la realización de actividades técnicas y sociales en función del Butiá, como por ejemplo la cosecha, elaboración y venta de productos elaborados a partir del Butiá. Desde la mirada de la arqueología del paisaje, incorporo esas relaciones pasadas y a su vez la articulación de éstas en el propio presente. Caracterizar el paisaje del Butiá significa responder a las preguntas ¿desde cuándo existen estas relaciones entre los seres humanos y la palma de Butiá en la zona? ¿En qué han consistido? ¿Para qué se ha utilizado la palma? ¿Cómo han ido cambiando estos usos? ¿Por qué los usos y las relaciones entre palma y ser humano han ido cambiando? ¿Cómo es esa situación actualmente? ¿Cuáles son los CEL asociados al Butiá? Muchas de las respuestas me permiten decir que las relaciones humano-Butiá existen desde hace al menos unos 8000 años, ya que existen evidencias de que los seres humanos que habitaron la región sureste del Uruguay utilizaron los frutos y las hojas del Butiá. Desde el siglo XVII, durante la colonización de la región y la disputa de la frontera luso-española, hasta fines del siglo XIX con la consolidación de la frontera, se construyeron corrales de palmas para el manejo del ganado vacuno. A partir de principios del siglo XX, a raíz del influjo del modelo económico de sustitución de importaciones y la inexistencia de fibras sintéticas, la palma de Butiá fue explotada industrialmente para obtener fibras (principalmente), aceite y aguardiente. A finales del siglo XX, las fábricas se abandonan y comienza a desarrollarse con fuerza la elaboración artesanal de productos alimenticios a partir del fruto para la venta al público, principalmente turistas. Los CEL asociados al Butiá fueron cambiando a lo largo del tiempo en función de diversos factores, como el modelo económico predominante, la disputa/consolidación de la frontera y la disponibilidad de materias primas y tecnologías de relacionamiento con el Butiá. Estos cambios en los CEL han generado cambios en la parte de la palma con la cual los seres humanos se han relacionado: para elaborar los corrales se utilizaba la palma entera que debía ser 37 trasplantada, luego la hoja fue utilizada para la extracción de fibras y actualmente el fruto es la parte donde los CEL están más enfocados. El taskscape propone entender la espacialidad de las actividades como localizaciones dinámicas, sin un adentro y un afuera, al tiempo que la del meshwork se centra justamente en el movimiento. Ambas proposiciones rompen la idea hegemónica de las formas de entender y representar la espacialidad de un paisaje. Esta visión hegemónica presupone una esencialización espacio-cultura (Surrallés 2009-44) algo fuertemente vinculado a la visión cartográfica del mundo. Esta visión se basa en un tipo de perspectiva que propone una mirada aérea de un mundo dividido en partes y conectado por líneas que a su vez son las que separan las partes (Ingold 1993:155). Esta visión del mundo, cuya forma de representación del paisaje más extendida es el mapa, es la que predomina en las instituciones gubernamentales que tienen ámbitos de gestión del territorio. Además, existen una serie de desarrollos tecnológicos que están alineados con esta mirada cartográfica y que operan también como estructurante de las formas de entender el paisaje, como es el caso de la mayor parte de los Sistemas de Información Geográfica, herramientas extremadamente eficientes para el análisis y gestión de información espacial. En el marco del pragmatismo crítico, la propuesta de esta tesis es explorar críticamente el diálogo con el sistema político administrativo, lo cual implica analizar las formas hegemónicas de entender y representar el paisaje para poder proponer formas de diálogo eficientes sin comprometer la calidad científica del trabajo. La gestión del territorio necesita fijar límites del espacio y de las actividades que se desarrollan en el espacio, de modo que es necesario explorar formas de conocer y representar la vida que contemple formas de fijar límites pero que no desconozca la dinámica y el movimiento de la vida. Si enfatizamos las prácticas, los movimientos y las trayectorias de las personas y las cosas, la determinación de los criterios para fijar límites espaciales se torna algo mucho más complejo que el trazo de una línea fronteriza. En este sentido surgen algunas preguntas en torno a la espacialidad ¿Cuáles son los movimientos y las trayectorias de los humanos y no humanos relevantes en la definición del paisaje del Butiá? ¿Qué dinámicas están involucradas en este movimiento? ¿De qué manera se pueden entender y representar el movimiento, las trayectorias y los límites del paisaje del Butiá? ¿Cómo se debería representar la espacialidad de un paisaje teniendo en cuenta las formas de vivirlo? Para responder estas cuestiones, en el capítulo 4 propongo un análisis de la dinámica de la vida del paisaje y su relación con la visión aérea de lo espacial, cambiando el 38 foco hacia las formas de vivirlo y percibirlo, incluyendo también formas alternativas de representación. Dentro de estas ideas propuestas como alternativas a las formas de percepción y representación cartográfica, propongo la representación tipo taskscape y tipo meshwork. Estas dos formas de representación estarían incluidas dentro de lo que es la visión aérea, sin embargo rompen con la visión cartográfica ya que no siguen la misma lógica (se centran en problematizar los límites en vez de basarse en ellos) aunque sí mantienen la perspectiva desde lo lejos. La otra propuesta alternativa que manejo es la representación no aérea y es la que propongo como forma de representación del paisaje del Butiá. Esta propuesta consiste en representar el paisaje desde una perspectiva terrestre, del ojo humano en el mundo vivido, manteniendo la ubicación relativa de determinados elementos claves que son lugares de convergencias de trayectorias y CEL. El origen de este tipo de representación surge de las reflexiones en torno a la realización de etnocartografías en la zona de estudio, en donde al solicitar a los participantes la interacción con mapas de la zona se generaron ciertos conflictos en las formas de representar el espacio, que me llevaron a explorar nuevas formas de representación que se basan en la ilustración en el marco de la antropología visual y una propuesta de Tim Ingold sobre ejemplos de representación de un taskscape (pintura The Harvesters de Pieter Bruegel de 1565) (Ingold 1993:164). La propuesta de representación del paisaje del Butiá elaborada en la primera parte del capítulo 4 sentó las bases para explorar aspectos más concretos de la representación de la vitalidad del paisaje del Butiá, enfatizando la dinámica de la práctica de los CEL. Para esto en la segunda parte del capítulo 4, propongo un acercamiento entre las herramientas digitales y la representación del paisaje del Butiá y de los CEL que lo definen. En este capítulo las preguntas principales son ¿De qué manera se puede representar la vitalidad del paisaje del Butiá? ¿Cómo acercar la multisensorialidad de la vida cognoscible a la perceptible? ¿De qué forma se puede minimizar los procesos de recortes interpretativos involucrados en los actos de generación de conocimiento y representación antropológica? La propuesta se basó en la idea de Ingold de que la vida en el ambiente es parte de una imbricación práctica y de la propuesta gibsoniana de que la percepción es un acto multisensorial (ambas ideas claves que manejé en el capítulo 2), esta vez aplicadas al receptor de la representación en tanto sujeto que percibe. En este sentido la propuesta de representación del paisaje del Butiá apuntó a incorporar estrategias alternativas (y complementarias) a las textuales como es el caso de las tecnologías audiovisuales, aprovechando su carácter polisémico, para desencadenar diferentes interpretaciones de los perceptores (Achutti 2004). A su vez 39 la propuesta de una estructuración en base a hipervínculos con una fuerte lógica espacial construida en base a la propuesta del paisaje del Butiá (capítulo 3) y su representación (capítulo 4), permite varias posibilidades que posicionan al lector (que ahora es usuario) de forma más activa frente a la representación (Barthes 1982; Da Silva 2008; Taylor 1999). El producto de la segunda parte del capítulo 4 es la web delbutia.com, la cual articula una variedad de recursos audiovisuales generados en el marco del trabajo de campo pero también producidos por terceros. También incluye bibliografía de producción propia y de terceros, ya que una de las finalidades de esta web es sistematizar y organizar la información existente en torno al Butiá como un ejercicio de acercamiento entre los diferentes actores involucrados en la patrimonialización del Butiá. La representación del paisaje del Butiá desarrollada en el capítulo 3 funciona como estructurante de la mayor parte de los contenidos de la web (bajo la etiqueta de "lugares"). La necesidad de sintetizar los diversos trabajos que se han llevado a cabo en torno al Butiá es parte de la propuesta de acercamiento de los discursos de los diferentes actores en torno a la patrimonialización del Butiá y es, evidentemente, parte de la compleja trama de procesos de patrimonialización que existen. En el capítulo 5 abordo el tema de los procesos de patrimonialización en torno al paisaje del Butiá, algunos de los cuales enfatizan lo natural (las palmas, el palmar, la biodiversidad, etc.) y otros lo cultural (los CEL y los productos alimenticios), afectándose mutuamente y generando algunos conflictos entre los actores. Los procesos de patrimonialización son propuestos como una mirada crítica al concepto de patrimonio que lo entiende como una cualidad intrínseca de algunas cosas o eventos. Este concepto ha sido el hegemónico en varias disciplinas y actualmente lo es dentro de los ámbitos de gestión del patrimonio, soportando y soportado por una institucionalidad muy robusta (Smith 2006). Hablar de patrimonialización significa asumir que el patrimonio en sí mismo no existe de forma independiente de la sociedad que lo produce (Smith 2006), que cualquier cosa puede llegar a ser patrimonio ya que, en definitiva, el patrimonio es un proceso metacultural que implica cambios en las cosas que son o se quiere que sean patrimonio (Kirshenblatt-Gimblett 2004). La perspectiva desde la patrimonialización asume que esos procesos no son ingenuos y que existen una serie de actores e intereses dispuestos a reclamar que algo sea patrimonio (Criado-Boado 2011). Entender las lógicas que están por detrás del hacer patrimonio significa identificar los actores que 40 están involucrados en la patrimonialización, analizar sus percepciones del objeto patrimonializado, entender sus intereses y comprender los conflictos existentes (Sánchez-Carretero 2012). Desde hace unos 15 años el paisaje del Butiá ha sido objeto de diversos procesos de patrimonialización que han estado centrados en la conservación de las palmas en tanto vegetal o conjunto de vegetales. Existen diversos actores involucrados en esta patrimonialización, quienes muchas veces tienen distintas percepciones e intereses en la patrimonialización del Butiá. En esta línea, en el capítulo 5 respondo a las preguntas ¿cuáles son los procesos de patrimonialización en torno al paisaje del Butiá? ¿Quiénes son los actores involucrados en la patrimonialización? ¿Cuáles son los intereses involucrados en patrimonializar al Butiá? ¿Cuáles son los conflictos en torno a la patrimonialización del paisaje del Butiá? ¿Cuáles son los procesos de patrimonialización de los CEL? ¿Cuáles son los conflictos en torno a los CEL? A partir de la reflexión del artículo de Valcuende y colaboradores (2011), que llama la atención sobre la influencia de las distintas percepciones de naturaleza en las propuestas de conservación que se proponen para esas naturalezas, me pareció que para entender las lógicas que están por detrás de los procesos de patrimonialización del Butiá, era conveniente entender las percepciones de naturaleza (en tanto objeto patrimonializado) que tienen los distintos actores involucrados. Para ello lo primero fue realizar un mapa de todos los actores involucrados (en el apartado metodológico y en el capítulo 5 abordo el mapeo de actores con mayor profundidad) en la patrimonialización y luego abordar sus percepciones de naturaleza. Las diferentes formas de entender la naturaleza las analizo desde la perspectiva de autores como Gudynas (2011b), Pálsson (2001) e Ingold (2002), quienes proponen diferentes formas de entender la naturaleza. Eduardo Gudynas (2011b) analiza cómo han ido cambiando las formas hegemónicas de entender la naturaleza en la sociedad occidental desde la colonización europea de América, en tanto un entorno salvaje que debía ser domesticado, hasta el siglo XX cuando coexisten varias visiones (como una canasta de recursos que debe ser aprovechada, como un reloj con muchos engranajes, como algo frágil que debe ser conservado, como un sistema en equilibrio, como un capital natural). Gísli Pálsson distingue tres formas de relacionamiento naturaleza/humanos, que son orientalismo, paternalismo y comunalismo. El orientalismo y el paternalismo se caracterizan por considerar a los humanos como los dominadores de la naturaleza, siendo el primero explotador de la naturaleza y el segundo su protector. El comunalismo no distingue 41 sostenibilidad de los recursos naturales al largo plazo y la distribución justa y equitativa. La conservación no significa un obstáculo al desarrollo económico y social, sino que busca que estos procesos sean sostenibles en el tiempo" (DINAMA 2010:37). Luego de la firma del CDB se crea la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental en 1994 (Ley 16466 y Decreto Reglamentario 349/005), se crea el Sistema Nacional de Áreas Protegidas en el año 2000 (Ley 17234 y Decreto Reglamentario No. 52/005) y se promulga la Ley General del Medio Ambiente en el año 2001 (artículos 22 y 23 de la Ley 17.283) y la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible en el año 2008 (Ley No. 18.308). Otro momento importante fue la creación del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente en 1990 (Ley 16.112) dentro del cual se crea la Dirección Nacional de Medio Ambiente, la cual tiene, hasta hoy en día, la misión de "lograr una adecuada protección del ambiente propiciando el desarrollo sostenible a través de la generación y aplicación de instrumentos orientados a una mejora de la calidad de vida de la población y la conservación y uso ambientalmente responsable de los ecosistemas, coordinando la gestión ambiental de las entidades públicas y articulando con los distintos actores sociales"15 Todo este desarrollo estructural y normativo que ocurre a partir de esa década de los años 90, es parte de un enverdecimiento del estado y la sociedad uruguaya. Según Daniel Renfrew "se impulsó un proyecto de reorientación de la identidad nacional alrededor del eslogan, ‘Uruguay Natural’, con propaganda turística refiriendo al país como un ‘refugio verde’, un ‘paraíso de agua dulce’ y un ‘milagro natural’. El ajuste económico neoliberal en este mismo período reorientó la economía desde lo industrial hacia los servicios [...] La crisis económica de 2002 puso en tela de juicio el proyecto del ‘nuevo Uruguay’, hasta la victoria del Frente Amplio en 2004, que basó parte de su campaña en el resurgimiento de una identidad nacionalista y modernista, en busca de la soberanía y de la integración regional. La campaña de marketing de ‘Uruguay Natural’ se mantuvo de todas maneras, transformada en una versión ‘progresista’ y ‘ecoamigable’ de izquierda" (Renfrew 2006:81). . En el año 2010 se promulga la "Ley del Bicentenario" (Nº 18.677), en cuyo artículo 1º podemos leer "declárase el año 2011 como año de ´Celebración del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental`, en el marco de la lucha de los pueblos americanos por su autodeterminación e independencia". Giaudrone analiza nuevamente la relación entre las representaciones del paisaje en esta nueva 15 http://www.mvotma.gub.uy/el-ministerio/institucional/divisiones-y-departamentos.html. Accedido el 29/01/2014 48 celebración y señala "in contrast to the Centenary Book where the constitution of a national landscape occupies a preferential space, the website of the Bicentenary opts for a visual perspective practically lacking in natural elements. The ‘Gallery’ section offers images of crowds at official acts, street parties, recitals, historical reconstructions and military parades redefining a landscape of ‘people’ which seeks to support, through a vague and open notion of diversity, a broader and more encompassing concept of the ‘Uruguayan society’"16 El discurso del "Uruguay Natural" que promueve el estado se enfrenta muchas veces con la otra propuesta política del gobierno, la del "Uruguay Productivo". Esta búsqueda del Uruguay Productivo ha sido uno de los modelos perseguidos por el gobierno de izquierda desde su acceso al gobierno en el año 2005. Si bien no existe una definición clara sobre el alcance de este concepto, si tenemos en cuenta algunas actividades económicas que se están fomentando desde el gobierno, como por ejemplo las exploraciones de hidrocarburos, la inversión extranjera para la minería a cielo abierto y el auge del agronegocio, se trata de un modelo que, según Eduardo Gudynas, se enmarca en lo que él denomina como el "neoextractivismo progresista" (Gudynas 2009). (Giaudrone 2011:368). Según este autor, esta actitud de los gobiernos de izquierda de América Latina se debe a una vuelta a un concepto de desarrollo como sinónimo de crecimiento económico, apegándose fuertemente a grandes mitos del desarrollo, como el aumento de las exportaciones de materias primas y el estímulo de inversiones extranjeras directas para favorecer la obtención de materias primas. Si bien en general otorgan un mayor poder al Estado en tanto controlador del mercado, fomentan estas políticas que han tenido, en la mayoría de los casos, un fuerte empuje de actividades extractivas como la minería y los hidrocarburos. La naturaleza es vista como una canasta de recursos que hay que explotar a tal punto que el no hacerlo es un lujo que no puede darse (Gudynas 2011a). La idea de sustentabilidad productiva y ambiental que amalgama Uruguay Natural y Uruguay Productivo, tiene una fuerte base conceptual en el concepto de desarrollo sustentable. El concepto de sustentabilidad es capaz de acercar, al menos discursivamente, ambos modelos. En palabras recientes del director de la Dirección Nacional de Medio Ambiente: "Uruguay Natural es un concepto que hace a la responsabilidad de manejar el ambiente bajo parámetros de sostenibilidad, no es 16 En "the Gallery section" que menciona la autora, se refiere a la sección de la web www.bicentenario.gub.uy, la cual es manejada con igual finalidad que el "Libro del Centenario" en su momento. Accedido el 29/01/2014 49 Uruguay estancado en la producción agropecuaria o industrial para tener pobreza y mostrar los ranchos de paja [...] Uruguay Natural es un Uruguay productivo con responsabilidad en la producción, con controles ambientales, y eso está en la política y en la conciencia de la gente"17 En el plano de la sociedad civil, en paralelo a este enverdecimiento estatal se genera un enverdecimiento civil caracterizado por el origen de organizaciones ambientalistas. Carlos Santos (2011) describe dos grandes grupos de origen y acción urbanos. Uno de corte típicamente ecologista, preocupado por la conservación de la naturaleza, sin cuestionar el modelo de desarrollo y consumo, y otro grupo más cercano a una posición ambientalista popular, en la cual se incluye una perspectiva de clase vinculada a los conflictos ambientales. . A fines del siglo XX se afianzan otra serie de movimientos un tanto más híbridos, que vinculan conservación de la naturaleza y la cultura tradicional desde la perspectiva de la soberanía alimentaria. Las discusiones globales en torno a los impactos de las semillas transgénicas, la transnacionalización de la producción agrícola y la concentración de la tierra fueron los grandes argumentos que impulsaron estos movimientos. Los discursos de la sustentabilidad y más recientemente de la resiliencia son parte de las propuestas que se manejan, las cuales sirven de sostén conceptual para la reactivación de prácticas productivas tradicionales. Sin llegar a ser un movimiento masivo y homogéneo, se comienza a generar una revalorización de las prácticas agrícolas tradicionales y las semillas criollas. En la 5ª "Fiesta Nacional de la Semilla Criolla" celebrada en abril del 2013, una de sus participantes dice que "intercambiar semillas es intercambiar resultados concretos de aquello en lo que creemos. En el mismo grado de importancia se encuentra nuestra comprensión de la identidad política, de lo que hacemos. Nuestros intercambios son de experiencias, pero también son intercambios de identidad. Y nosotros nos fortalecemos en este debate"18 En esta misma línea, a nivel legal aún se está discutiendo la "Ley de Acceso a los Recursos Genéticos y Conocimientos Tradicionales Asociados". Este proyecto fue elaborado por el Comité Nacional sobre Recursos Fitogenéticos el cual se crea en . Este campo híbrido de la semilla como identidad política y producto de la experiencia, es una clara trayectoria del camino de la patrimonialización de los CEL vinculados, en este caso, a la soberanía alimentaria. 17 http://www.uruguaysustentable.com.uy/portada/rucks-dinama-uruguay-natural-es-un-uruguayproductivo-con-responsabilidad-en-la-produccion-y-controles-ambientales/. Accedido el 03/02/2014 18 http://www.radiomundoreal.fm/6605-la-semilla-como-identidad-politica. Accedido el 30/01/2014 50 1995 "cuando en la FAO se solicita el estado de situación de los recursos fitogenéticos de los países. En ese momento, se empieza a elaborar el primer informe, conjuntamente con la Facultad de Agronomía, y al convocar a los diferentes actores nacionales, se crea este Comité, presidido por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca e integrado por los Ministerios de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente -a través de la DINAMAy de Relaciones Exteriores, que es el nexo con todo lo relacionado con los tratados internacionales y, en especial, en este caso, fue un requerimiento de la FAO"19 Estos procesos de enverdecimeinto, tradicionalización y latinoamericanización ocurren de forma entrecruzada. El enverdecimiento es también tradicionalizado y ciertas fuerzas de la tradicionalización buscan un rumbo latinoamericanizador. Muchas de las referencias de lo tradicional cambian, desplazándose el modelo europeo e inmigrante por uno que intenta dar lugar a lo indígena y afro. A su vez, lo tradicional también se reverdece generándose búsquedas de formas tradicionales de relación con la naturaleza. Movimientos de base latinoamericana impulsados por poblaciones rurales buscan nuevas formas productivas que recojan conocimientos surgidos de las prácticas amigables con el medio ambiente. Si bien se incluyen prácticas de cuño tecnocrático y cientificista, también son reactivadas las prácticas productivas tradicionales. Todos estos movimientos complejizan la identificación de las trayectorias patrimoniales de los CEL. . PRECISIONES METODOLÓGICAS: MI ACERCAMIENTO AL CAMPO DEL BUTIÁ El enfoque y el método principal de esta tesis fue el etnográfico. La etnografía como enfoque hace referencia a la producción de un tipo de conocimiento particular que está basado en la intersubjetividad. A diferencia de la antropología clásica, que proponía la distancia entre el investigador y su objeto como la base del conocimiento objetivo (Guasch 2002), buena parte de la antropología contemporánea asume la existencia de un sujeto que investiga a otros sujetos para comunicárselo a otros sujetos (Bartolomé 2003). Como método, la etnografía busca comprender los fenómenos sociales desde la perspectiva de los miembros de los fenómenos sociales estudiados (Guber 2001). 19 Versión taquigráfica N° 358 de la reunión del Comité Nacional de Recursos Fitogenéticos, realizada el día 9 de noviembre de 2005. Disponible en http://www0.parlamento.gub.uy/indexdb/Distribuidos/ListarDistribuido.asp?URL=/distribuidos/contenido/ca mara/D20051109-0073-0358.htm&TIPO=CON. Accedido el 10/01/2014 51 El trabajo de campo es uno de los momentos más importantes de la etnografía. Es en el campo donde el antropólogo entra en acción, donde pone en duda todos sus modelos teóricos, pero más que nada sus preconceptos culturales (Díaz de Rada 2008a). Velasco y Díaz de Rada (1997) utilizan la metáfora del trabajo de campo como un laberinto, en donde se busca una salida pero no se sabe exactamente el camino a seguir. Incluso proponen que es necesario perderse para poder encontrar la salida, lo cual en términos de construcción de conocimiento puede interpretarse como un desconocimiento y un extrañamiento respecto al objeto pero incluso a uno mismo (Guber 2001). Para poder entender mejor mi aproximación al campo, haré una breve introducción del lugar donde llevé a cabo el trabajo y luego mencionaré los aspectos más técnicos. Este trabajo lo llevé a cabo en el Departamento de Rocha, que es una de las 19 unidades político-administrativas del Uruguay. Está ubicado al sureste del Uruguay, limitando hacia el este con Brasil, hacia el sur con el océano Atlántico, hacia el norte con el Departamento de Treinta y Tres, hacia el noroeste con el de Lavalleja y hacia el suroeste con el de Maldonado. Se trata del Departamento que presenta la mayor cantidad de Áreas Protegidas integrantes del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) del Uruguay y gran parte del mismo ha sido declarado Reserva de Biósfera de la UNESCO (“Reserva Mundial de Biosfera Bañados del Este”, Programa MAB), desde el año 1974 (Pezzani 2007). La palma Butia odorata (Barb. Rodr.) Noblick conforma extensos bosques de palmas ubicados en la región sureste del Uruguay y en el Estado de Rio Grande del Sur al suroeste de Brasil. En Brasil estas asociaciones vegetales están bastante mermadas pero en Uruguay son sumamente densas (hasta 600 palmas por hectárea) y ocupan una superficie de unas 70.000 hectáreas (Rivas y Barilani 2004). Aunque la mayor parte de los trabajos científicos de la zona riograndense-uruguaya, son relativamente recientes, existen varios antecedentes bastante más remotos que, si bien muchas veces no se centran en estos palmares, sí los mencionan, generalmente destacando su excepcionalidad paisajística y/o su potencial productivo (Araujo 1912; Arechavaleta 1892; Azambuja 1978; Barrios Pintos 1966, 1967; Bondar 1964; Castellanos y Ragonese 1949; Chebataroff 1974; Herter 1933; Lombardo 1980; Puig y Nattino 1915; Reitz 1974; Saint Hilaire 1974). A partir de 1980 la palma Butiá y particularmente los palmares que conforma, pueden considerarse uno de los vegetales o formaciones vegetales respectivamente, con mayor número de trabajos científicos del sureste del Uruguay. En términos generales 52 la mayor parte de los trabajos científicos en torno al Butiá pueden clasificarse como de corte biológico-agronómico o cultural. Dentro del grupo de trabajos de corte biológicoagronómico, que mencionaremos someramente aquí, las líneas han apuntado al estudio de la diversidad genética (Corrêa, et al. 2009; Gaiero 2005, 2010; Morel 2006; Nunes 2007; Rossato, et al. 2007) y fenotípica de los palmares (Pedron, et al. 2004; Rivas y Barilani 2004; Rosa, et al. 1998; Schwartz 2008), generalmente con fines conservacionistas. Dentro de esta perspectiva, los trabajos han estado organizados en el estudio de propuestas productivas ambientalmente amigables con el palmar, como es el caso de algunas alternativas de pastoreo (Jaurena y Rivas 2005) y al análisis territorial para elaborar propuestas de zonificación (Pardiñas 2006; Zaffaroni 2004; Zaffaroni, et al. 2005). Los trabajos han sido desarrollados fundamentalmente por la Facultad de Agronomía en Uruguay y por la Universidad Federal de Pelotas y el EMBRAPA Clima Temperado, en Brasil. Si bien existen publicaciones firmadas por autores de ambos países (Rivas, et al. 2012), la tesis doctoral defendida por Mercedes Rivas (Rivas 2013) además de ser uno de los trabajos más importantes sobre los palmares de Butiá de Uruguay, representa un hito importante en el abordaje binacional del Butiá. Esta tesis, centrada en la búsqueda de un uso sustentable de los palmares de Butiá desde una perspectiva que articula producción y conservación, fue defendida en la Universidad Federal de Pelotas (Río Grande del Sur, Brasil), dirigida por una investigadora del EMBRAPA Clima Temperado de Brasil y su autora es una investigadora uruguaya que trabaja en Uruguay. Dentro de los trabajos que pueden ser agrupados en una línea de corte cultural, encontramos tres tipos: 1) arqueológicos y etnoarqueológicos centrados en estudiar el consumo prehistórico de los frutos de Butiá, 2) histórico-arqueológicos orientados a comprender los usos históricos del Butiá, y 3) trabajos sobre conocimientos tradicionales asociados al palmar. Los trabajos arqueológicos prehistóricos han manejado diversas líneas de evidencias, en donde el estudio del Butiá no ha constituido un elemento central sino que es parte de una serie de evidencias que utilizadas para comprender la economía prehistórica de la región (Baeza 2009; Bracco, et al. 2008; Bracco, et al. 2000; Campos, et al. 2001; Cohe, et al. 1987; del Puerto y Inda 2008; López Mazz y Bracco 1994; Porta y Sans 1995). Otras publicaciones apuntaron a generar insumos para comprender mejor el rol del Butiá en la subsistencia prehistórica de la zona en base a enfoques de tipo entoarqueológico buscando comprender los usos actuales del Butiá para generar hipótesis sobre los usos pasados (Dabezies 2011; Dabezies y Gazzan 2008; López Mazz, et al. 2014). Los trabajos en torno al uso histórico del Butiá, han estado centrados en el rol que jugaron los corrales 53 de palmas en el manejo de ganado en la región binacional de extensión de Rocha y Río Grande. Los primeros antecedentes en torno a los corrales de palmas se remontan a los trabajos de Aníbal Barrios Pintos (1966, 1967), quien se centró en identificarlos y realizar algunas descripciones someras. La mayoría de los trabajos recientes en Uruguay y Brasil, han sido desarrollados por el arqueólogo brasilero Osvaldo Oliveira (Oliveira 2009; Oliveira y Rocha 2009; Oliveira y Teixeira 2006; Oliveira, et al. 2009) aunque también se han realizado algunos trabajos por aficionados locales en la ciudad de Castillos en Uruguay (Balao 2009). La tercera línea ha estado orientada a comprender los conocimientos tradicionales asociados al Butiá en Brasil y Uruguay. En Brasil los trabajos en esta línea se han centrado en la identificación de los usos asociados al Butiá desde una perspectiva etnobotánica (Büttow 2008; Büttow, et al. 2009; Rossato y Barbieri 2007). En Uruguay algunos trabajos han ido en esta misma línea aunque desde una perspectiva centrada en el rescate de los saberes asociados al Butiá (Cardoso 1995; Geymonat y Rocha 2009; Rossato y Barbieri 2007) y a poner en valor estos saberes en el marco de una perspectiva patrimonial (Dabezies 2009a, 2012). La zona donde están ubicados los palmares de Butiá en Uruguay (que es donde me centraré) es parte de la Reserva Mundial de Biosfera Bañados del Este, considerándose “zonas de ecosistemas terrestres o costeros/ marinos, o una combinación de los mismos, reconocidas como tales en un plano internacional en el marco del Programa MAB de la UNESCO”20. Estos palmares son considerados “[U]no de los paisajes más representativos de la Reserva” debido a su valor estético21 En las primeras revisiones bibliográficas lo que más me llamó la atención fue este continuo destaque del valor ecológico y estético de los palmares y por otro lado la importancia que se le otorgaba al Butiá debido a su utilidad para los seres humanos. En cuanto a lo estético los palmares han sido destacados desde principios del siglo XX debido a su gran densidad, la extensión y la altura de las palmas. Según el historiador y geógrafo Orestes Araujo “su altura puede llegar á nueve y diez metros, teniendo, y a "su utilidad para las comunidades locales desde hace 2000 años" (Pezzani 2007:10). Además, a nivel nacional la palma Butia odorata es una especie prioritaria para la conservación, ya que es considerada singular desde el punto de vista ecológico y presenta diversos usos para el ser humano (Soutullo, et al. 2009). 20http://www.unesco.org.uy/mab/es/areas-de-trabajo/ciencias-naturales/mab/programa-mab/reservas-debiosfera.html. Accedido el 20/06/2013 21 En el documento figura la expresión “valor paisajístico” pero la alusión a lo estético (o escénico en términos de la UNESCO) es muy evidente. 54 además, las pencas hasta tres metros. El bosque es á veces tan tupido, que se hace imposible internarse en él á caballo” (Araujo 1912:161). El valor ecológico se basa en su particular densidad y el tipo de fauna y flora asociados, que incluye algunos endemismos vegetales (Geymonat y Rocha 2009). Una de las asociaciones ecológicas más resaltada es su asociación con ciertas especies vegetales que son importantes para el pastoreo del ganado vacuno. Como señala Mercedes Rivas “la composición botánica del estrato herbáceo con palmar es diferente del que no presenta palmas. Las especies que discriminan esta situación son aquellas adaptadas a condiciones de sombreado y suelos húmedos, características del palmar […] El palmar provee de bienes y servicios ecosistémicos, entre los que se destacan la producción de forraje, sombra y abrigo para los animales, los frutos de la palma, la utilización de los recursos fitogenéticos, y la potencialidad que ofrece el ecoturismo” (Rivas 2013:43). Este aspecto de la utilidad del palmar, destacado como uno de sus valores principales para señalarlo como especie prioritaria para la conservación, como recurso fitogenético22 y como proveedor de servicios ambientales o ecosistémicos23 Orestes Araujo (1912:161) menciona que “podríamos decir que el butiá desempeña en ciertas localidades el mismo papel que la castaña en Europa. Se come maduro y se cosecha para el invierno, es decir, se acopian en gran cantidad los pequeños cocos , es un aspecto muy destacado incluso en la literatura temprana sobre el Butiá. José Arechavaleta (1892:98) señala que “en tiempo de seca las hojas de estas palmas constituyen un recurso alimenticio para los animales. Con una caña larga, en cuya extremidad colocan un cuchillo bien afilado, los habitantes las cortan para repartirlas á los animales, los que, conocedores de esta operación, los siguen hambrientos. También se aprovechan las hojas secas, con cuyos ejes se construyen empalizadas muy sólidas, sirviéndoles lo demás para el fuego. En los meses de Febrero y Marzo los Butiás están cargados de frutos maduros, alcanzando á pesar varios kilos, produciendo cada Butiá un número considerable de cocos. La pulpa comestible tiene un sabor agridulce bastante agradable. El coco sumamente duro contiene dos ó tres pequeñas almendras, igualmente comestibles. Su albumen es aceitoso, contiene una cantidad notable de aceite”. 22 El “Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura”, los define como “cualquier material genético de origen vegetal de valor real o potencial para la alimentación y la agricultura” (FAO 2009:Art. 2). 23 Los servicios ambientales o ecosistémicos son definidos como los beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas, incluyendo aquellos beneficios que la gente percibe y aquellos que no perciben (Costanza 2008). 55 que, por su almendra oleaginosa, representan un buen alimento, á la vez que agradable. El albumen, tostado y molido, recibe el nombre de café de coco, y se toma en infusión, solo ó mezclado con brasileño. Hay personas que lo comen simplemente con azúcar, por placer. Los cocos son también un gran alimento para los cerdos. Muchos habitantes de la campaña ceban sus puercos sólo con esos frutos ó granos”. Puig y Nattino (1915) también hacen referencia al uso de la palma para elaborar la miel y aceite de palma, analizando químicamente ambos derivados. Otro tema que también me sorprendió fue la cantidad de instituciones que habían trabajado con el tema "Butiá". El Jardín Botánico de Montevideo desarrolló un proyecto durante 10 años en la década de 1980 para caracterizar la composición de la flora y estudiar las posibilidades de regeneración del palmar. Instituciones científicas y conservacionistas locales como el Programa de Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Sustentable en los Humedales del Este (PROBIDES) llevó a cabo una diversidad de trabajos durante unos 10 años sobre la evaluación de la salud ambiental del palmar, la recuperación de los saberes y leyendas asociados al palmar, estudios de desarrollos productivos (a partir de miel, por ejemplo), entre otros. La Intendencia Departamental de Rocha (IDR), el organismo principal del gobierno departamental, había estado vinculada al Butiá buscando diversas formas de regular y mejorar la actividad productiva y comercial de productos derivados del Butiá. El Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) participó en el desarrollo de productos comestibles junto a la Facultad de Agronomía y a la de Química de la Universidad de la República (UdelaR). El Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) también trabajó en diversas propuestas de desarrollo agropecuario en la zona. La Facultad de Agronomía (FAgro) de la UdelaR trabajó en la búsqueda de alternativas sustentables que incluyeran el pastoreo vacuno para la regeneración del Butiá. El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) también había trabajado en la zona en rondas de asesoramiento, regulación, fiscalización, etc. En la década de 1990 se crean dos ONG que comienzan a trabajar con el tema del Butiá, con una intención de resaltar el Butiá como elemento clave de la biodiversidad e identidad local, al mismo tiempo que es considerado como un recurso económico para fomentar el desarrollo local (Capelli y Sotto 2009). En una publicación editada por una de estas ONG, se resumen en su prólogo e introducción claramente estas intenciones: “¿Es qué habrá un pedazo del viejo Gondwana que se conserva en las inmediaciones de Castillos, actual Departamento de Rocha, República Oriental del Uruguay y, que tiene a la palma de butiá capitata como centro? […] El Palmar Butiá es hoy un patrimonio natural que caracteriza no solo a una zona geográfica del mundo, sino que 56 forma parte de la cultura de una región, con todas sus vertientes, económica, histórica, biológica, artística, política, etc.” (Geymonat y Rocha 2009:13 y 15). Si bien generalmente se habla del palmar de Butiá como una única entidad ambiental, existen dos grandes palmares, el de San Luis y el de Castillos. El primero está ubicado al noreste del Departamento y recibe su nombre del poblado San Luis al Medio, mientras que el segundo está ubicado al sureste del Departamento, próximo a la ciudad de Castillos, una de las ciudades más importantes del Departamento y la región. Geográficamente San Luis al Medio está ubicado al interior del Departamento, en una zona de muy poco tránsito. Castillos es una de las ciudades más importantes del Departamento y está ubicada sobre la ruta 9, la más importante del Departamento ya que es una de las principales conexiones entre Brasil y Montevideo y entre las playas del este y Montevideo; por esta ruta circulan transportes de carga y un elevado número de turistas. Esta diferencia entre ambas ciudades-palmar sesga la visibilidad de ambos palmares, aumentando la del palmar de Castillos y disminuyendo la de San Luis. En este trabajo me concentré en el palmar de Castillos ya que además de tener una larga historia de relaciones Butiá - humanos, actualmente mantiene esa relación muy estrecha entre los seres humanos y el Butiá. En la zona del palmar de San Luis predominan producciones arroceras que hace más de 20 años inundan periódicamente los campos donde están ubicados los palmares, generando una alta mortandad de palmas. Además, la matriz productiva generada por la actividad arrocera ha impulsado un proceso de re-significación identitaria que ha ubicado al arroz como el referente. Desde hace menos de 5 años el Ministerio de Turismo y Deportes y la Intendencia Departamental de Rocha, han desarrollado la "Ruta del Arroz", la cual transita por las proximidades al palmar de San Luis y lo deja al margen en el proceso de construcción patrimonial hegemónico de esa región. El palmar de Castillos es actualmente objeto de una gran cantidad de procesos de patrimonialización que están afectando a los pobladores de la localidad de Vuelta del Palmar, un paraje rural donde viven unas 10 familias que se dedican a la elaboración y venta de productos derivados del Butiá (localmente conocidos como “productos del Butiá”). Esta actividad productiva llevada a cabo fundamentalmente por mujeres, no es la única que realizan ya que practican otras actividades agropecuarias (cría de ganado vacuno y ovino a pequeña escala y algunas pequeñas plantaciones para alimentar al ganado o para consumo propio). En su enorme mayoría estas familias viven en el mismo lugar donde llevan a cabo sus prácticas agropecuarias, en superficies que no 57 base a valoraciones de afinidad a conservar el palmar y al poder que las personas creen que los actores tienen para conservarlo. La etnocartografía la manejé para identificar ciertos elementos concretos en el territorio en términos espaciales. El objetivo de esto era definir unidades espaciales que los vecinos de Vuelta del Palmar considerasen importantes en caso de que se lleve a cabo una propuesta de conservación del Butiá. La etnocartografía consiste en lograr que un grupo de personas identifique en un mapa elementos determinados del espacio. Los criterios de lo que se desea identificar son tan variados como los temas sobre los que se estén trabajando. Es una técnica muy utilizada en la participación local "desde abajo" en la gestión del territorio, cuyo origen se remonta a los años 50 y 60 en Canadá y Alaska, en el marco de delimitaciones de territorios de poblaciones indígenas (Orta 2007). Además de ser utilizada para la propia identificación de elementos territoriales es una técnica que también ha sido utilizada para promover el conocimiento del territorio en grupos rurales, para generar un empoderamiento local (Carvajal 2005; Crampton y Krygier 2006). Es algo así como una enseñanza cartográfica para que las personas puedan conocer mejor su territorio desde la perspectiva cartográfica. En esta tesis la técnica fue utilizada más que nada en el marco del primer tipo de finalidad, la de identificar espacios determinados. Esta actividad fue desarrollada al final del trabajo de campo, cuando pude identificar ciertas partes del territorio que eran relevantes para muchos vecinos de Vuelta del Palmar. Para contribuir al diálogo en torno a la conservación de la zona del palmar de Butiá fue necesario identificar y delimitar lugares significativos para los actores que viven en el palmar o que lo utilizan para desarrollar prácticas extractivistas. En este sentido lo primero que comencé a hacer fue comprender hasta dónde llega el palmar desde las distintas formas de habitarlo actualmente y en el pasado. Para ello, las personas que participaron en esta actividad debían identificar en la cartografía los lugares donde según ellos, se habían localizado las principales actividades de vinculación entre los seres humanos y el Butiá. En resumen, mi aproximación al campo del Butiá se dio a través de múltiples técnicas cualitativas de investigación y, si bien la observación fue multisituada, seleccioné una pequeña localidad en el sector más vital del palmar de Castillos, en la Vuelta del Palmar, para una observación más intensa. 64 CAPÍTULO 2. PRECISIONES CONCEPTUALES RESPECTO A LOS CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES INTRODUCCIÓN Los CEL son el concepto estructurador de esta tesis. Como concepto no se pueden adscribir a un campo disciplinar concreto. En términos muy generales esto se debe a su compleja ontología, que involucra a disciplinas tradicionalmente más vinculadas al estudio de la naturaleza (por ejemplo la biología, la botánica o la agronomía) y a otras más vinculadas al estudio de la cultura (por ejemplo la ciencia cognitiva y la antropología). El redescubrimiento y reinvención de los conocimientos tradicionales o indígenas se dio a partir de la década de 1960. Estos conocimientos son exaltados como parte de la búsqueda de un paraíso ecológico donde exista un equilibrio idílico entre los seres humanos y la naturaleza (Ellen y Harris 2000). Las crisis ambientales y los fracasos de los programas desarrollistas, entre otras cosas, generaron una búsqueda de nuevas formas de vincularse con el ambiente, yendo a buscarlas en las culturas no occidentales, generalmente indígenas (Alexiades 2009), ya que se trata de conocimientos que están imbricados en la naturaleza y que, generalmente, la conciben de forma diferente a la occidental (Kalland 2000). Los CEL son apropiados por aparatos institucionales estatales, por disciplinas científicas y por movimientos sociales ambientalistas que comenzaron a reclamar y gestionar estos conocimientos. Muchos de estos grupos sociales se han apropiado del discurso ambientalista de Occidente utilizando los CEL como llave de acceso a convocatorias de fondos económicos ambientalistas o tradicionalistas de diversa escala (Ellen y Harris 2000; GómezBaggethun 2009). La inclusión de estos conocimientos en los discursos desarrollistas (en distintos tipos de modelos), su manejo acrítico en discursos verdes, ha reificado y vaciado el término. Estos conocimientos han sido politizados y mercantilizados, como parte del proceso de expansión de la economía de mercado, pasando a ser recursos explotables ubicados en las dinámicas de los flujos de información y valor globales (Alexiades 2009), lo cual pone en riesgo uno de sus aspectos fundamentales que es su incrustación social y territorial (Ellen y Harris 2000). Las consecuencias principales de esto han sido el uso 65 descontextualizado y comercial sin la retribución adecuada, el agotamiento de recursos naturales y la desarticulación de muchas comunidades que pasan de ser locales a globales (Alexiades 2009; Cunningham 1996; Reyes-García 2009). Si bien los CEL se emparentan conceptualmente con los conocimientos tradicionales o el saber popular, en este capítulo me centraré en aquel tipo de conocimientos populares o tradicionales, vinculados a lo ambiental. Más allá de su compleja conceptualización y abordaje, es importante dejar claro la vinculación, simbólica o incluso en términos de enunciación, entre los CEL y lo ambiental, aunque sean parte, por supuesto, de un todo mucho más complejo. En este capítulo repaso diversos abordajes en torno a los CEL, explorando algunos antecedentes dentro de la antropología y luego discuto algunas definiciones desde distintas teorías que conceptualizan el conocimiento. EL ESTUDIO ACTUAL DE LOS CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES El campo de estudio de los CEL en la actualidad está determinado por una compleja trayectoria disciplinar de campos entrecruzados. A grandes rasgos, es posible trazar dos grandes trayectorias: una proveniente de las humanidades y otra de la biología. El segundo caso, caracterizado por abordajes ecológicos, biológicos y conservacionistas, entiende los CEL como fuente de información para buscar formas de conservación del medio ambiente o alguno de sus componentes. El primer tipo de trayectorias disciplinares, que es sobre el que me centraré en esta tesis, incluye diferentes abordajes que entienden a los CEL de diferente manera. En tanto conocimientos no científicos que hacen referencia a las interacciones humanoambientales han sido abordados por la antropología ambiental o ecológica. En tanto una forma de organizar el mundo y las acciones humanas sobre éste, han sido abordados por vertientes más vinculadas a la psicología, como es el caso de la antropología cognitiva y algunas etnodisciplinas. Como conocimientos romantizados propios de un tiempo premoderno, han sido estudiados por el folklorismo. También es posible trazar algunos campos más recientes como es el caso de los estudios del patrimonio inmaterial y la etnobiología y etnobotánica post 1990. A grandes rasgos estos campos han estado caracterizados por un cambio de foco que incluye los usos sociales de los CEL en el marco de la globalización. A continuación analizaré más detenidamente estas trayectorias más humanísticas, remarcando algunos puntos de contacto con las biológicas. En el caso de la antropología, la relación de los grupos humanos con el ambiente ha sido una 66 preocupación central de principios y mediados del SXX. En este período diversos enfoques intentaron explicar el comportamiento humano en función de las condiciones ambientales: climáticas, disponibilidad de recursos alimenticios y de agua, etc. Estos enfoques podrían agruparse dentro de lo que se considera la antropología ecológica. Los primeros enfoques ubicados dentro de la antropología ecológica o “antropogeografía”, estuvieron fuertemente influenciados por el auge de la biología darwiniana y la lógica determinista de las presiones medioambientales. Poco a poco esta corriente fue dejando lugar a posiciones más blandas que comenzaron a referirse al posibilismo en vez de determinismo, en donde el ambiente fija los límites de lo posible pero no determina caminos únicos (Milton 1997). Uno de las corrientes más influyentes de mediados del siglo XX fue la “ecología cultural” de Julian Steward, quien propone que existen una serie de elementos centrales de la cultura (un “núcleo cultural” representado fundamentalmente por los saberes y los materiales de la tecnología utilizada para la subsistencia) que son más proclives a ser determinados ambientalmente (Steward 1955). Las críticas a estas ideas se centraron en atacar el papel secundario otorgado a la cultura en la relación con el ambiente y más concretamente a la imposibilidad de que ese núcleo cultural sufra modificaciones de origen cultural y no ambiental (Ellen 1982). Otra corriente muy importante de esta época fue el neoevolucionismo propuesto por Leslie White (1959), quien afirmaba que existía una correlación entre la evolución de la cultura y el uso de la energía. Según White las mejoras tecnológicas eran fundamentales para aumentar la eficiencia o la posibilidad de utilizar y transformar mayores cantidades de energía (White 1959). Las críticas a esta corriente señalan, entre otras cosas, que en las sociedades industrializadas si se tienen en cuenta todos los procesos de transformación de la energía, desde el punto de vista de la eficiencia, no funciona la predicción de White (Harris 2001). En la segunda mitad del siglo XX el materialismo cultural postula que existe una racionalidad de adaptabilidad expresada materialmente que aunque no está determinada ambientalmente, hace que todos los rasgos culturales (tecnología, modelos de asentamiento, creencias y rituales religiosos) adquieran sentido ecológico (Harris 1968). Después de varios años de propuestas que proclamaban a la cultura como un aparato de adaptación ambiental y que por lo tanto estaba determinado por estas condiciones ambientales, las críticas no demoraron en aparecer. Si bien ya adelanté algunas, en líneas generales estas críticas apuntaron a la necesidad de destacar la complejidad de la cultura y la imposibilidad de explicarla desde un punto de vista causal (Milton 1997; Moran 1990). Continuando dentro de esta perspectiva de antropología y ambiente, una 67 propuesta que se escapó de estas explicaciones (mono)causales del determinismo ambiental, fue la de Rappaport. Este autor propuso una antropología ecológica basada en el concepto de ecosistema, en el cual los seres humanos son considerados como un elemento más entre muchos otros, que se interrelacionan compartiendo energía (algo que recuerda mucho al trabajo de Leslie White) dentro de un sistema mayor (Rappaport 1971). Uno de los principales aportes de esta propuesta fue el agregar una dirección a la relación cultura/ambiente, ya que se consideraba importante cómo incidía el ambiente en la cultura pero también lo contrario (Reyes-García y Martí Sanz 2007). Aunque este enfoque que considera al ecosistema como su unidad de análisis, resultó muy positivo para trabajos sobre subsistencia, nutrición, flujos de energía, organización del trabajo, etc., tuvo varias críticas, ya que se decía que marcaban una tendencia a biologizar la cultura. A nivel analítico también se les criticó el abuso de técnicas de medición de eficiencia energética, la tendencia a ignorar el tiempo y el cambio cultural, dejar de lado al sujeto y la falta de claridad para definir los límites de los sistemas (Moran 1990). Estos trabajos de mitad del siglo XX tuvieron una fuerte incidencia en el desarrollo de las etnociencias. Las etnociencias se centraron en comprender cómo eran las formas de clasificación y ordenamiento de la naturaleza desde el punto de vista del nativo. El trabajo más influyente probablemente haya sido el de Harold Conklin, quien se ocupó de identificar las estructuras subyacentes a las "taxonomías folk" de un grupo nativo de Filipinas (Conklin 1962). Pero otros trabajos con el mismo interés general se centraron en las clasificaciones nativas en el campo del parentesco, las recetas, las deidades, la medicina, la ornitología, etc. Así, el campo de las etnociencias permanecía adscripto a los sistemas clasificatorios y la variante estaba en el sistema, el cual era definido por la extrapolación de un campo científico. De esto surgen dos grandes críticas: la dificultad de trascender las clasificaciones folk, lo cual acota mucho las posibilidades explicativas de las etnociencias y la extrapolación de campos científicos a otras formas de conocimiento, lo cual encierra la falsa suposición de que los campos científicos occidentales son dominios universales (Reynoso 1998). Otras críticas apuntaron a señalar la poca atención que las etnociencias prestaron al cambio cultural, la desvalorización de las formas de conocimiento no científicas (D´Olne Campos 2002), la supuesta correspondencia que existe entre esquema taxonómico de Linneo y la estructura de clasificaciones folk de plantas y animales (Ellen 2001). Otra línea de estudio de los CEL que se propone como un rechazo radical al determinismo ambiental en base a una propuesta formalista y rigurosa, es la de la antropología cognitiva (Reynoso 1998). Esta corriente se instala en un marco general 68 de cambio de referencias de lo ambiental a lo mental, es decir, comprender cómo las personas organizan su mundo. Esta corriente se enmarca en una propuesta más general denominada ciencia cognitiva (con importante influencia de la psicología cognitiva) que surge en la década de 1950 (Tyler 1969). En el campo de la ecología y de la conservación, en los últimos 25 años también han tenido un lugar cada vez más importante los estudios que incorporan conocimientos tradicionales. En base al análisis bibliométrico de artículos publicados en revistas de conservación y ecología entre 1980 y 2004, Brook y McLachlan (2008), notaron un aumento en la incorporación de conocimientos tradicionales en este tipo de publicaciones. En esta línea, han proliferado muchos trabajos en el marco de la etnobiología y etnoecología. Actualmente algunas de las principales líneas de trabajo en estas dos etnodisciplinas giran en torno a los sistemas locales de conocimiento ecológico, las relaciones entre diversidad biológica y cultural, los sistemas de manejo de los recursos naturales, las relaciones entre desarrollo económico y bienestar humano (Reyes-García y Martí Sanz 2007), medicina, cartografía, salud y nutrición (Salick, et al. 2002). Las largas listas de usos de plantas y animales, son parte de trabajos que apuntan a ver en acción esos sistemas, a comprender cómo son atravesados por líneas de fuerza vinculados a poderes locales, regionales y globales, comercialización, procesos de género, etc. (Ellen y Harris 2000). Estas temáticas actuales, marcan un cambio en el objeto, definido por la raíz de la palabra (etno -botánica, -biología, -musicología, -ciencias, etc.), pero dejan entrever un cambio en la mirada, definida por el prefijo (etno-). Un prefijo cuyo nombre se ha mantenido constante pero que ha ido cambiando lo que se entiende por "etno". Hunn (2007) propone cuatro momentos en los cuales el prefijo fue conceptualizado de forma diferente. Las etno-disciplinas de fines del siglo XIX y principios del XX, ubicables dentro de lo que se podría considerar como los primeros pasos de lo etno. Aquí figuran las primeras menciones a la etnobotánica en 1895 y etnobiología en 1935, con un énfasis en la documentación de usos de plantas y animales (Hunn 2007). El segundo estado de la acepción de lo etno está vinculado a las etnociencias durante 1950-60 y corresponde al caso que mencioné líneas arriba en relación a las "taxonomías folk". El tercer caso estaría vinculado al concepto de ecosistema, rescatando perspectivas más complejas que toman mucho de la antropología ecológica de Rappaport, en donde se incluyen las relaciones con distintos tipos de componentes del ecosistema, centrándose en las (etno)relaciones entre los distintos 69 componentes del ecosistema. Es en este momento, según Hunn, que surge la etnoecología (Hunn 2007). La última etapa de lo etno es la actual, definida a partir de 1990. Según Hunn (2007), se trata de una etnobiología indígena, en la cual se incluye la perspectiva neocolonialista y las relaciones de poder (en base a la gestión del conocimiento y propiedad intelectual) son parte fundamentales de la perspectiva de análisis. El origen de la etnobiología actual, está fuertemente influenciada por las críticas al modelo de desarrollo dominante durante la mayor parte del siglo XX (Hunn 2007). En este sentido esta etnobiología de fines del siglo XX está muy vinculada a la postmodernidad y a un nuevo romanticismo, en donde la interpretación es considerada el acto explicativo fundamental de la antropología. Lo simbólico se ubica en un lugar fundamental de toda explicación y argumentación interpretativa, y la cultura como concepto, pasa a ser considerada como una trama de significados interconectados (Durand 2000). Los métodos y técnicas que se suelen manejar en etnobiología son cada vez más experimentales, tecnologizados (análisis de imágenes digitales, uso de tecnologías de registro, análisis moleculares, etc.) y participativos, contemplando cada vez más el empoderamiento local. A estos hay que agregarles los más típicos como ser la observación, la encuesta y la entrevista estructurada y semi-estructurada (Salick, et al. 2002). También se está generando una importación de métodos desde la biología, como por ejemplo análisis de disponibilidad de recursos, muestreos cuantitativos, relaciones entre diversidad biológica y cultural, procesos históricos de intercambio biológico, transmisión de conocimientos, entre otros (Ellen 2006). Esta variedad de métodos y técnicas está directamente relacionado al tipo de fuentes de información que se utilizan: materiales (vegetales, herramientas, suelos, animales, etc.) e inmateriales (conocimientos, técnicas, etc.), de escala micro (moléculas, organismos, elementos, etc.) y macro (muestras vegetales, animales, etc.); y al tipo de uso que se haga con esas fuentes: documentación, presentación, investigación, gestión, etc. Todo esto, ha llevado a que la etnobiología sea una disciplina practicada por científicos de diversas orientaciones, proliferando cada vez más los trabajos de corte interdisciplinar (Stepp 2005). Aunque la etnobiología está en pleno crecimiento y expansión disciplinar, está sujeta a diversas críticas. Hviding (2001) señala la incapacidad que tienen muchos trabajos etnobiológicos o etnoecológicos de incorporar etnoepistemologías (en realidad otras etnoepistemologías alternativas a la nuestra). Esta limitante, sumada a la reificación de diversos campos del saber indígena por la necesidad de hacerlos compatibles con el 70 campo científico al que representa (problema heredado de las etnociencias, muy criticado como ya vimos), no permite comprender ciertas creencias o prácticas que atraviesan las relaciones sociales y culturales (Hviding 2001). Otras críticas apuntan a la ingenuidad de ciertos trabajos que no profundizan ni problematizan sobre los conflictos detrás de los discursos nativos, los conceptos y las categorías de trabajo, las interacciones subjetivas, los preconceptos de los investigadores. Esto muchas veces está vinculado a una visión romántica de que los nativos están en armonía o equilibrio con el ambiente, y esos etno saberes no están afectados por estas líneas de fuerza (Durand 2000). En referencia a las etnoaproximaciones, me parece importante incorporar el caso de la etnobotánica como una disciplina que también está creciendo fuertemente y que reclama un lugar importante en el objeto CEL, particularmente aquellos asociados a los vegetales. La primera aparición del término etnobotánica, fue la que hizo John Harshberger (1895), un botánico de Filadelfia (EEUU), refiriéndose a la disciplina encargada del estudio de cómo los nativos usan las plantas para alimentarse, como vivienda y como vestimenta (Young 2007). El origen de esta disciplina estuvo marcado principalmente por el desarrollo de la botánica. De ahí la impronta más "-botánica" que "etno-" que tiene actualmente la disciplina. El contexto de surgimiento de esta disciplina se remonta a la colonización del continente americano, lo cual generó un aumento de los registros de especies vegetales, que empujó al desarrollo del sistema de clasificación binomial linneano. Los primeros trabajos eran más uni-disciplinares (botánica, lingüística o antropología) y descriptivos (listas de especies, de palabras, de fonemas) y luego se fueron complejizando y diversificando, tanto en campos como en abordajes (Alexiades 1999). Después de las décadas de 1980-90, la etnobotánica tiene un despegue muy importante fortaleciéndose el componente etno, en la línea de lo que sugiere Hunn (2007) para la etnobiología. Esto se debe en gran medida a las particularidades de ser una disciplina de interface, a que varios de los campos en los que trabajaba, adquirieron una nueva importancia y al surgimiento de nuevos campos, que redireccionan ética, teórica y metodológicamente a esta disciplina. Esto debe entenderse como parte de un proceso de orden general, dominado por nuevas lógicas postmodernas y globales (Alexiades 2003). En este sentido existen tres factores claves en esta revitalización de la etnobotánica: la crisis ambiental global, la legitimización del conocimiento tradicional y el surgimiento de nuevos movimientos sociales. A su vez, el final del siglo XX estuvo acompañado por una “reindigenización” del mundo, evidenciado por un gran aumento en la autodenominación indígena y el surgimiento de diversas estructuras en torno a este 71 fenómeno. Estas políticas de la identidad son fuertemente dependientes de los tres factores mencionados y de la exaltación de lo local, como freno a la fluidez postmoderna y global (Alexiades 2003). Esta revitalización de la etnobotánica ha generado una diversificación de los campos de estudio, dejando atrás la hegemonía del enfoque etnocientífico centrado en las taxonomías vegetales locales (Albuquerque y Hanazaki 2009; Albuquerque y Hurrell 2010). Como parte de este crecimiento disciplinar de la etnobotánica, ha ocurrido un aumento en el número de revistas especializadas en el tema, el surgimiento de nuevas asociaciones y redes de investigadores, de cátedras y cursos universitarios, de tesis doctorales, reuniones de expertos, etc. (Hamilton, et al. 2003). Según Martínez (1994), en términos bibliométricos (total de publicaciones analizadas = 2768), dentro de América Latina, México es el país que tiene más publicaciones sobre etnobotánica (36%), seguido por Perú (11%), Colombia (9%) y Guatemala (5%). Si bien estos son los lugares donde se han llevado a cabo las investigaciones, la procedencia de los investigadores era mayormente, y en este orden, de: Estados Unidos de América, Inglaterra y Francia. Si bien estos nuevos campos están vinculados a la conservación de la biodiversidad, manejo de recursos naturales, geografía, ecología, alimentación y nutrición, medicina, política, etc., se han generado importantes cambios en la perspectiva. Los enfoques actuales que han tenido especial crecimiento tienen un fuerte componente ético que apunta a la participación y protección de las comunidades locales (Albuquerque, et al. 2008; Alexiades 2003; Cunningham 1996; Hamilton, et al. 2003; Young 2007). Miguel Alexiades (2003) señala que una de las razones principales de esta reorientación de la etnobotánica es la "política de los orígenes", caracterizada por la reivindicación de lo local frente a lo global y por la exaltación del uso de lo tradicional e indígena con adjetivos de autenticidad y origen. En este marco "conflicts are generated as different views and claims regarding ‘authenticity’ and rights to ownership or representation are simultaneously articulated. An example of this is the appropriation of North and South American indigenous shamanistic practices by non-indigenous ‘New Age’ practitioners in Europe and North America, which have led to debates about the legitimacy of such appropriations" (Alexiades 2003:20). Esta nueva perspectiva aún bastante incipiente en la etnobotánica, tiene un importante trayectoria dentro de los estudios del folklore. Hablar de estudios del folklore involucra una enorme variedad de enfoques que pueden remontarse al Volkskunde en Alemania del siglo XVIII. Campos similares de estudio de lo que se podría llamar grosso modo cultura tradicional se pueden identificar también en Suecia (folkminne) o en India (lok sahitya). Inicialmente, estos enfoques denominados como folkloristas se dedicaban a 72 estudiar el folklore de la gente, es decir los mitos, los gestos, las leyendas, los trajes y la música compartida por un grupo a lo largo del tiempo. Este folklore estaba caracterizado por dos aspectos fundamentales: era tradicional y se transmitía oralmente. Por tradicional se entiende que sea colectivo, colectivamente compartido por todo el grupo y ser antiguo o poseer una importante profundidad temporal (BenAmos 1971). Lo tradicional era entendido como un relicto estático de la Modernidad que debía ser estudiado porque era lo que unía al pueblo. En términos generales se podría decir que este tipo de estudios del folklore cambian su foco en la década de 1970, cuando se pasa de preguntas del tipo ¿cuál es o cómo es el folklore de un determinado lugar A preguntas del tipo ¿por qué se construye el folklore? o bien ¿cómo genera relaciones de poder la puesta en valor del folklore en determinados contextos? Es decir, se pasó de percibir el folklore como un hecho dado que debía ser descubierto antes que la Modernidad lo asimile a analizarlo en acción, a problematizarlo como parte de la cultura. Esta problematización de lo tradicional da lugar a nuevas discusiones en torno a la autenticidad, lo tradicional y lo folklórico. Los estudios del folklore re conceptualizan su objeto que pasa de ser entendido como algo muerto a algo vivo que se construye interpretativamente y que se expresa de forma viva. El foco en el acto comunicativo es un claro ejemplo de la incidencia que tuvieron los trabajos de Dell Hymes y Roger Abrahams, entre otros, en los estudios del folklore. El acto comunicativo entendido como una performance que el performer realiza para su público, abre una gran línea de trabajo centrada en la práctica, el movimiento y superando las nociones de lo tradicional y lo auténtico (Bendix 1997). El abordaje de lo tradicional dentro de esta perspectiva tiene un complemento importante en los estudios del patrimonio inmaterial, generalmente desde una perspectiva antropológica. Un hito importante que acerco a los estudios del folklore y los del patrimonio inmaterial fue la firma de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en el año 2003. Previo a la firma de esta convención, la mayor parte de la normativa sobre lo que hoy se entiende en la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial, estaba centrado en el folklore y lo tradicional. De hecho, muchos de los conceptos claves y el propio espíritu de esta convención se basan en estos conceptos. El sistema de propiedad intelectual también opera en base a reduccionismos importantes que según Dorothy Noyes (2011) son muy similares a los que suceden en la UNESCO y que pueden resumirse en seis malentendidos básicos (Tabla 1). En 73 1. Es local: está asociado a un lugar particular donde se desenvolvieron una serie de experiencias, de modo que des-localizarlo es muy riesgoso. 2. Se transmite oralmente o mediante imitación y demostración. Si es escrito cambia características que le son fundamentales y a su vez aumenta la probabilidad de des-localizarlo. 3. Es consecuencia de la práctica del día a día y es reforzado por la experiencia, el ensayo y error y el experimento deliberado 4. Tiende a ser empírico (por 1 y 3) más que teórico 5. Es repetitivo (lo cual en parte también es consecuencia de 1 y 2) 6. Está en producción, reproducción y cambio constante 7. Es compartido en un alto grado, mucho más que otras formas de conocimiento. Su distribución suele ser asimétrica según edad y género 8. Su distribución es fragmentaria: no existe en su totalidad en una persona o lugar. Gran parte de su coherencia se da en rituales u otros constructos simbólicos grupales 9. Su organización es esencialmente funcional 10. Es holístico, integrativo y está ubicado en un marco cultural inseparable En este sentido retomo la definición de Berkes y colaboradores (2000:1252) en tanto “a cumulative body of knowledge, practice, and belief, evolving by adaptive processes and handed down through generations by cultural transmission, about the relationship of living beings (including humans) with one another and with their environment”. Tanto esta definición como la caracterización de Ellen y Harris tienen un componente cognitivista importante. Esa "acumulabilidad" del conocimiento es un rasgo propio de la herencia cognitivista y es muy compleja de deshacer ya que el estudio de los CEL carga con más de un siglo de listas de especies y listas de usos a sus espaldas. Para pasar del concepto de habilidad al de conocimiento, es necesario dar ese pequeño paso pero no es conveniente reducir habilidad a conocimiento. Habilidad es algo más complejo que conocimiento, ya que implica el cuerpo y agrupa percepción y acción. Pero en el caso de los CEL, lo que más me interesa es su localización. Una localización menos espacial que cognitiva y perceptiva, en tanto su imbricación con lo ambiental a lo que refiere (en nuestro caso las palmas de Butiá). Visto desde otro ángulo, también es posible afirmar que toda práctica habilidosa se desarrolla en un lugar. Hasta en el caso de Matrix existe un lugar, aunque sea teórico es un lugar donde se localiza la práctica, la percepción y el conocimiento. Este aspecto es muy importante en mi concepción de los CEL ya que los propios CEL, desde esta perspectiva, dependen de un referente ambiental. 80 Esta doble referencia de los CEL, a lo cultural y a lo natural, que los ubican como campo de estudio de diversas disciplinas, también ocurre a nivel legal. Desde hace unos 20 años los CEL han sido objeto de una compleja trama de normativas abocadas a su protección (Gómez-Baggethun 2009; Reyes-García 2007). Esta complejidad se debe a que dependiendo de la perspectiva con la que se los mire pueden ser abordados por normativas del ámbito de la propiedad intelectual (OMPI), del patrimonio inmaterial (UNESCO), de la alimentación y agricultura (FAO), de la biodiversidad (ONU), de la salud humana (OMS), del comercio internacional (OMC), entre otros. Esto en lo que respecta al ámbito internacional, ya que si la legislación se baja a niveles nacionales, la situación es extremadamente más compleja debido a la variedad de sistemas legales existentes. CONCLUSIONES El estudio de las relaciones entre el ser humano y el ambiente han sido un tema muy importante para la antropología. De las posiciones deterministas ambientales a las posiciones de tipo más cognitivistas, los CEL o en sentido más amplio la cultura, ha ocupado un lugar diferente. El estudio de los conocimientos tradicionales asociados al ambiente o lo que en esta tesis llamo CEL, han sido un objeto muy estudiado por las etnodisciplinas, las cuales tienen una fuerte raigambre cognitivista. Parece que hablar de conocimiento significa dejar de lado todo lo otro que no lo es, dar prioridad a lo mental sobre lo físico o ambiental como determinante de las acciones humanas. La etnobiología y la etnobotánica suscriben su dimensión cultural (-etno) a este marco cognitivista, oscilando entre éste y el biologicismo heredado de muchos años de prácticas más próximas a las ciencias naturales que a las sociales y humanas. En este sentido, desde finales del siglo pasado y principios del actual, se están incorporando en estas etnodisciplinas varias reflexiones en torno al carácter intersubjetivo del etnoconocimiento que tienen mucho que aportar a las prácticas disciplinares en torno a los CEL. La psicología ecológica nos ofrece algunas alternativas para entender los CEL vinculando acción, ambiente y cuerpo como integrantes de un mismo proceso de percepción y cognición, de una forma que considero muy enriquecedora para esta tesis. En este marco, la propuesta de Tim Ingold, de cierta manera alineada con esta perspectiva habilidosa, es de enorme riqueza para abordar los CEL, al tiempo que pretendo recoger algunas definiciones más cognitivistas como la que proponen Ellen y Harris (2000) y la de Berkes y colaboradores (2000), para abordar más concretamente los CEL en su imbricación en un referente ambiental. 81 82 CAPITULO 3. EL PAISAJE DEL BUTIÁ INTRODUCCIÓN Este capítulo está estructurado en dos partes. La primera incluye definiciones conceptuales que mencioné en la introducción y que aquí abordaré con mayor profundidad respecto al concepto de paisaje definido a partir de los CEL. La segunda parte consiste en la definición del paisaje del Butiá a partir de la variación de los CEL asociados al Butiá a lo largo del tiempo. El abordaje del paisaje lo hago desde una perspectiva que se basa en una crítica a la igualación del paisaje como todo "eso que está ahí afuera" y propone una mirada centrada en las acciones que se llevan a cabo "en eso que está ahí afuera". En este sentido, discuto la fragmentación del espacio que en ocasiones propone un isomorfismo entre espacio, lugar y cultura que genera varios problemas interpretativos. Esta discusión da paso en este capítulo a la propuesta de lo que considero que es el paisaje y cómo es su estructuración conceptual a partir de los CEL. Para ello tomo algunas miradas desde la arqueología del paisaje desde donde el paisaje es visto como una materialidad estructurada y estructurante, en donde el concepto de monumento y de visualidad juega un rol muy importante. Estas formas de entender el paisaje permiten comprender relaciones pasadas entre el ser humano y el Butiá y analizar su incidencia en la construcción del paisaje actualmente. Por otro lado, retomo algunos conceptos que surgen como antagónicos al de paisaje como es el caso del taskscape y meshwork para analizar la vida del paisaje en la actualidad. El concepto de taskscape es el que me permite recortar conceptualmente el paisaje desde la mirada y la localización de los CEL mientras que el de meshwork me permite incorporar cierta dinámica que adquiere el paisaje a través de una localización más difusa y una trayectoria más compleja de los distintos elementos y entidades que, al interactuar, lo componen. Para definir las actividades que involucran conocimiento y habilidad, personas y Butiá, sistematizo los usos asociados al Butiá, abordados desde una perspectiva diacrónica y considerando los cambios en las intensidades de los usos y las partes de la palma utilizadas. El estudio de los usos que se hacen del Butiá son una forma de hablar de relaciones humano - ambientales, concretamente en esta tesis, de relaciones con el Butiá. Hablar de los usos es una forma de referirse a los CEL. Impregnado por la lógica cognitivista, en etnobotánica los usos muchas veces se han igualado a una receta o un procedimiento prescrito. Aquí, la idea es trascender el uso como la 83 aplicación de una técnica y visualizarlos como parte de las relaciones humanoambientales que involucran a los propios habitantes del Butiá y a otros actores que están interesados en la identificación de la mayor cantidad de usos posibles, como una forma de valoración patrimonial. Esto es algo que presento en el capítulo sobre patrimonialización del Butiá, pero que también adelanto desde ya, como parte de la mirada, que contempla el uso de los usos. La mayor parte de los antecedentes de trabajos de tipo etnobotánicos sobre el Butiá, en Uruguay y Brasil, explora los usos de este vegetal (Büttow 2008; Büttow, et al. 2009; Cardoso 1995; Dabezies 2011, 2012; Rossato y Barbieri 2007). La palmera Butia odorata (Barb. Rodr.) Noblick pertenece a la familia botánica Arecaceae, comúnmente conocida como la familia de las palmeras. Esta familia vegetal es una de las más importantes para los seres humanos dese el punto de vista de su utilidad (del Cañizo 2011). La cantidad de usos es un tipo de indicador que se utiliza mucho en botánica económica y etnobotánica cuantitativa para calcular la importancia de un vegetal para los seres humanos (Young 2007). La palmera con más usos registrados es la datilera (Phoenix dactylifera, mayormente presente en el suroeste de Asia) con más de mil usos, aunque la cocotera (Cocos nucifera presente en muchas zonas tropicales del mundo) o la palmira (Borassus flabellifer muy presente en India) también están alrededor de los mil usos reportados (del Cañizo 2011). La propuesta de un paisaje del Butiá nace de esta articulación conceptual en la cual comienzo analizando los usos asociados al Butiá desde las primeras referencias arqueológicas hace unos 8500 años, luego durante la colonización de la región actual del sureste del Uruguay, más adelante en el siglo XX con la explotación industrial de la hoja de la palma y actualmente a fines del siglo XX y lo que va del XXI con el aprovechamiento agroalimenticio del fruto. Estos cambios han marcado desplazamientos de saberes y habilidades territorializadas, cambios en las partes del Butiá utilizadas, de las formas de relacionamiento entre las personas, de la circulación de productos derivados del Butiá, de la imagen del Butiá y de la propia palma como ornato. EL CONCEPTO DE PAISAJE El concepto actual de paisaje debe mucho a las discusiones teóricas, desde diversas disciplinas, sobre el espacio. Las concepciones hegemónicas del espacio en las ciencias sociales se apoyan en concepciones de quiebre, ruptura y disyunción (Gupta y Ferguson 2008). Esta forma de representar el espacio de forma discontinua es una herencia occidental que puede ser rastreada desde la antigua Grecia, cuando se forjó 84 una espacialidad destinada a organizar el comercio por el Mediterráneo y a controlar las colonias, algo que fue mucho más desarrollado en la antigua Roma. En la Edad Media, ocurre una fragmentación del espacio diferente a la línea helénica y romana, imponiéndose una visión cristiana del mundo. Esta nueva organización genera una fragmentación espacial en divisiones eclesiásticas, feudos, etc., muchas de las cuales son válidas actualmente en Europa. En el siglo XV, con la necesidad de controlar las colonias, la concepción del espacio se vincula nuevamente a las necesidades de localización y control estratégicos (Orejas 1992). Esta concepción del espacio que opone naturaleza y cultura, se complementa con las propuestas de la pintura renacentista, donde la técnica de la perspectiva reproduce la separación cartesiana, conformando una de las bases del funcionamiento y legitimación de la ciencia moderna (Curtoni 2007). En la modernidad el paisaje es entendido como un espacio finito, medible y real, un paisaje reducido a su dimensión física, entendido simplemente como espacio, que se puede parcelar, repartir, expropiar, vender (Criado-Boado 1993). Esta fragmentación espacial del mundo representada desde Occidente, presupone también un isomorfismo entre espacio, lugar y cultura que plantea una serie de problemas. La conceptualización de los límites espaciales en categorías que a priori se nos presentan totalmente definidas, como puede ser el caso de un país, son actualmente complejos de trazar. Los flujos de información, mercaderías, personas, etc., marcan fuerzas que rompen las lógicas de control espacial de los estados-nación en un mundo globalizado. Siguiendo esta mirada centrada en los flujos Appadurai propone concebir diferentes paisajes (ethnoscapes, mediascapes, ideoscapes, financescapes and technoscapes) entendidos más bien como miradas que como entidades dadas (Appadurai 1996). En este marco los estudios sobre el espacio se convierten en un tema de interés cada vez mayor para las ciencias sociales y en concreto también para la antropología. Desde sus comienzos el trabajo de campo antropológico estuvo marcado por una variable espacial que era la distancia de su objeto de estudio, desarrollándose la mayor parte de los trabajos de campo en lugares lejanos. Esto generó que el "haber estado allí" se transformase en uno de los pilares epistemológicos de la antropología. Categorías espacialmente construidas como la aldea, la maloca, el sitio o el área cultural, han sido problematizadas desde el punto de vista de la espacialidad (García Canclini 1991). Esta re-espacialización ha problematizado también las metodologías centradas en espacios definidos por límites espaciales y disciplinares rígidos, descentrando las 85 miradas hacia los flujos, los movimientos y los intersticios. Esto es algo sobre lo que ha llamado la atención George Marcus con la propuesta de la etnografía multisituada o multilocal, una propuesta alternativa a la etnografía unilocal que "sale de los lugares y situaciones locales de la investigación etnográfica convencional al examinar la circulación de significados, objetos e identidades culturales en un tiempo-espacio difuso. Esta clase de investigación define para sí un objeto de estudio que no puede ser abordado etnográficamente si permanece centrado en una sola localidad intensamente investigada" (Marcus 2001:111). A esta propuesta de Marcus, publicada originalmente en 1995, hay que agregarle otro tipo de discusiones metodológicas en torno a la localización del (trabajo de) campo en las etnografías virtuales. Los primeros trabajos sobre lo on line han sido las obras de Rheingold (Virtual Communities en el año 1993) y de Hine (Virtual Ethnography en el año 2000). Estos primeros trabajos sobre lo on line, han discutido mucho sobre el concepto de virtual, en oposición a lo real, algo que actualmente se ha saldado con el concepto de digital (Estalella y Ardévol 2007; Teli, et al. 2007). La particularidad de los colectivos estudiados, sumado al tipo de interacción y al nuevo contexto, han llevado a un replanteo de conceptos fundamentales de la etnografía: campo, acceso al campo, presencia del etnógrafo en el campo, participación (Ardèvol, et al. 2008; Domínguez, et al. 2007). De estas perspectivas centradas en las dinámicas, los intersticios y el movimiento surgen otras interrogantes asociadas a la complejidad de establecer asociaciones entre espacio y cultura a nivel nacional en estados multiculturales. Sin entrar en el tema de la multiculturalidad, la existencia del término para designar estados es un reflejo de la compleja asociación entra cultura y espacio. Gupta y Ferguson (2008:248) proponen entender el espacio desde su interacción e historicidad. "Lo que proponemos aquí es, de manera muy amplia, que dejemos de ver la diferencia cultural como un correlato de un mundo de “pueblos” cuyas historias separadas están a la espera de ser conectadas por el antropólogo y que nos movamos, más bien, hacia la noción de un mundo producido por un proceso histórico común, que diferencia a los distintos sectores del mundo al mismo tiempo que los conecta". Y agregan, "[u]na antropología cuyos objetos ya no se conciben automática y naturalmente anclados en un espacio deberá prestar particular atención a la forma en que se construyen, imaginan, cuestionan e imponen las nociones de espacio y lugar. En este sentido, no es paradójico afirmar que, en esta era de la desterritorialización, 86 las cuestiones de espacio y lugar son más centrales para la representación antropológica de lo que han sido nunca" (Gupta y Ferguson 2008:250). La perspectiva centrada en el espacio ha impulsado un giro espacial en la antropología que se ha manifestado en dos grandes líneas, muchas veces entrecruzadas: el estudio de las percepciones ambientales y el de la definición de límites espaciales en el marco de intereses políticos y económicos a diferentes escalas (Serje y Salcedo 2008). En este marco el manejo del concepto de paisaje ha sido una forma de trascender lo material del espacio e incluir las miradas de las personas sobre el espacio. Pero también ha sido utilizado desde una perspectiva externalista, en tanto "todo lo que está afuera". De hecho la propia etimología en inglés es bastante elocuente al respecto. Esta perspectiva que iguala el espacio en tanto sustrato material y paisaje como "todo lo que está sobre el espacio incluido el espacio", es algo que no suscribo en esta tesis. No obstante, considero que es posible hablar de espacialidad, en tanto las representaciones de las ubicaciones de las cosas en la faz de la tierra. Esto no implica adoptar una posición fragmentaria del paisaje, sino simplemente es un intento por no diluir todo en nada. Una posibilidad de entender el paisaje desde una perspectiva menos fragmentaria es la que propone Tim Ingold con los conceptos de taskscape y meshwork. Con el taskscape, concepto que propone como análogo pero alternativo al de landscape, propone definir el conjunto de actividades en función de su interrelación con el ambiente y con la vida social. Ingold señala que "I shall adopt the term 'task', defined as any practical operation, carried out by a skilled agent in an environment, as part of his or her normal business of life. In other words, tasks are the constitutive acts of dwelling [...] Every task takes its meaning from its position within an ensemble of tasks, performed in series or in parallel, and usually by many people working together" (Ingold 1993:158). En este sentido así como según Ingold el paisaje generalmente es entendido como una sumatoria de características materiales (algo que él ejemplifica con la propia etimología del término en inglés) el taskscape está definido por el conjunto de actividades técnicas y sociales entendidas de forma inseparable. Para fundamentar su definición de taskscape Ingold critica esta separación entre lo social y lo técnico "that has blinded us to the fact that one of the outstanding features of human technical practices lies in their embeddedness in the current of sociality. It is to the entire ensemble of tasks, in their mutual interlocking, that I refer by the concept of taskscape. Just as the landscape is an array of related features, so - by analogy - the taskscape is an array of related activities" (Ingold 1993:158). Mientras que la forma del paisaje estaría correctamente representada por una pintura que es creada para su 87 contemplación, la del taskscape por la música. Pero así como la pintura puede ser entendida como un objeto material acabado destinado a ser contemplado, existen otros ejemplos en culturas no occidentales cuya creación es el objeto de contemplación, mucha más que el producto final, muchas veces de vida efímera. En este sentido la temporalidad de la pintura sería muy diferente y el paisaje sería más un taskscape. En este sentido el taskscape no depende únicamente de tiempos o interacciones sociales y ni siquiera de relaciones con organismos vivos, sino que también está influenciado por interacciones con elementos no vivos. "Thus we resonate to the cycles of light and darkness, not to the rotation of the earth, even though the diurnal cycle is caused by the earth's axial rotation. And we resonate to the cycles of vegetative growth and decay, not to the earth's revolutions around the sun, even though the latter cause the cycle of the seasons. Moreover these resonances are embodied, in the sense that they are not only historically incorporated into the enduring features of the landscape but also developmentally incorporated into our very constitution as biological organisms" (Ingold 1993:163). Esta temporalidad está en la base de la vida y es visible por ejemplo si pusiéramos una videocámara fija filmando un paisaje hipotético sin seres vivos y la dejásemos millones de años y luego reprodujésemos la filmación en cámara rápida, veríamos los movimientos de esa vida, supuestamente sin vida. Pero también es importante considerar el paisaje desde una perspectiva multi-temporal, en el sentido de la posibilidad de convivencia de temporalidades, definidas por quien las vive o las mira. Desde esta perspectiva de construcción constante, el paisaje es un producto social que incide en su propia producción. Las personas que habitan el paisaje lo modifican y se ven modificados por él, independientemente de la objetivación de la temporalidad o de la espacialidad. Se trata de relaciones que desde la perspectiva de la arqueología del paisaje, tienen una temporalidad muy profunda que también es necesario tener en cuenta (CriadoBoado 1999). Así como la temporalidad del taskscape se parece más al de una banda musical, también hay que tener en cuenta la historicidad de esa banda musical que es parte de la propia música. En el caso del Butiá, las relaciones entre las personas y esta palma han ido cambiando a lo largo del tiempo y han estado ubicadas en lugares diferentes, conceptualizando al palmar como un paisaje particular y dejando marcas en el paisaje que son diferenciables. Todas esas relaciones están enmarcadas en temporalidades diferentes que inciden en la vida del día a día, en la percepción y en la acción en el paisaje. 88 En este sentido, un concepto importante en la arqueología del paisaje es el de monumento, el cual es entendido como una intencionalidad más que como un objeto y es la propia intencionalidad la que le otorga el carácter provisional en tanto parte de un proceso de monumentalización. Un proceso de monumentalización consiste en, por ejemplo, transformar unos metros cúbicos de tierra o un conjunto de piedras en un objeto que se destaca físicamente en el terreno (Criado-Boado 1999). La finalidad de transformar esa tierra o esas piedras en monumentos es parte de un proceso de significación del paisaje que trasciende su materialidad. Esta intencionalidad de destacar la visualidad de ciertos elementos para significar el paisaje es un concepto interesante para abordar algunos aspectos vinculados al uso ornamental o a la fuerte presencia del Butiá en la iconografía regional. Otra idea que Ingold ha desarrollado es entender el ambiente como una malla (meshwork) donde se entrecruzan movimientos y trayectorias de humanos y no humanos. Cada sendero representa la historia de vida de cada persona u organismo, una al lado de otra, entretejida, "hasta terminar en un gran enredo, muchas sendas, enmarañadas en senderos tejedores, donde uno no puede decir dónde un organismo o persona termina y comienza su ambiente. He comenzado a pensar el ambiente como una zona de interpenetración, más que pensarlo como todo aquello que existe fuera del organismo [...] Lo importante acerca de pensar el ambiente como una zona de interpenetración es que está continuamente en obra, continuamente creciendo al tiempo que los habitantes del ambiente hacen sus caminos a su través, siguiendo diferentes sendas" (Ingold 2012:73). Cuando Ingold hace referencia a historias de vida no lo hace exclusivamente a seres humanos, sino a todo tipo de organismos. En este sentido la idea de actante de Bruno Latour apunta a identificar y seguir a los actores, sean éstos humanos o no humanos. Latour habla de actante y no de actor, entendiéndolo como entidades en constante construcción que se cargan y cambian de significado constantemente. El marco de la propuesta del actante es la teoría del Actor-Red o Actor Network Theory, la cual se basa en la idea de que la acción no es algo generado por un actor identificable como un sujeto sino algo que ocurre dentro de una red de eventos y transformaciones, considerando cómo estos actores se relacionan dentro de una conceptualización que no opone lo humano a lo natural, sino que los concibe a todos como parte de esa misma red (Latour 2005). La idea del actante es interesante para analizar ciertos usos y significados del Butiá que "toman vida propia", en el sentido de que no existe un único actor humano que lo ponga en acción concreta en un momento dado. 89 comienza un proceso de afianzamiento y poblamiento de la frontera. A fines del siglo XVIII comienza a poblarse tímidamente la frontera motivada por la afirmación de los límites políticos pero también, ahora, por el aprovechamiento del ganado vacuno que abundaba en la región. En este marco se implementan "suertes de estancia", que son otorgamientos de tierras a colonos para uso productivo, en el entorno a la actual ciudad de Castillos, al mismo tiempo que en 1866 se funda este poblado (Fajardo 2002). Los corrales de palmas son espacios de forma circular o rectangular, construidos con las palmas de Butia odorata, aunque en ocasiones la construcción está acompañada con piedras (Ilustración 3). Se trata de corrales elaborados con palmas trasplantadas y replantadas, cerrando el espacio del corral (Balao 2009). Actualmente no hay una fecha determinada sobre el momento de su construcción, aunque sí existen diversos documentos históricos que hacen referencia a su existencia en tiempos coloniales. Por ejemplo el corral de la actual estancia “Corral de Palmas”, aparece registrado en un plano topográfico de 1831 de la estancia de Juan Faustino Correa (Perdomo 2011). Estos corrales se extienden desde la ciudad de Castillos, Uruguay, hasta Santa Vitoria do Palmar, en Río Grande del Sur, Brasil. ILUSTRACIÓN 3. DIFERENTES VISTAS DE CORRALES DE PALMAS. FUENTE: EL AUTOR EN BASE A FOTOGRAFÍAS PROPIAS Y CEDIDAS POR NÉSTOR ROCHA. 96 Los primeros antecedentes en torno al estudio de los corrales de palmas se remontan a los trabajos de Aníbal Barrios Pintos (1967) quien identificó algunos corrales y realizó algunas descripciones someras. A pesar de estos trabajos pioneros, los antecedentes de estudios de los corrales son muy pobres. Han existido algunos abordajes fuera de la academia, por parte de investigadores locales (Balao 2009) y otros trabajos centrados en la región Suroeste del Brasil (Cardoso y Oliveira 2009; Oliveira 2009, 2010; Oliveira y Rocha 2009). Su construcción está fuertemente vinculada al manejo del ganado vacuno en la región este de Uruguay y sur de Brasil. Algunas hipótesis sobre su origen postulan que fueron construidos en el S XVIII, como parte de una estrategia de manejo del ganado en las Vaquerías del Mar pertenecientes a la orden Jesuita instalada en el Cono Sur de América, que comenzó en torno al año 1679. Este manejo sería para encerrar ganado o para encerrar los caballos que utilizaban para el manejo de este ganado. Uno de mis informantes, que es una persona muy reconocida localmente por sus trabajos sobre la historia local y regional, tiene una hipótesis formada sobre la construcción de los corrales. En ella propone que España regaló tierras a varios pobladores para "taponear la frontera con pobladores no afectos a los portugueses, gente que le interesaba defender ese territorio para el poder español más que para el portugués"28 Otra hipótesis propone que estos corrales eran utilizados por troperos y contrabandistas como parte de su logística territorial entre Portugal y España, correspondiente al manejo del ganado vacuno en el espacio denominado de los Campos Neutrales, ubicado en la frontera colonial que por el tratado de San Ildefonso (1777) establecía un territorio que no podía ser poblado por Portugal ni España (Cardoso 1995; Oliveira 2009; Oliveira y Teixeira 2006; Oliveira, et al. 2009). . En ese marco, los corrales habrían sido construidos por estos pobladores que contaban con ganado en sus propiedades (ganado estanco) y que debían llevar a cabo diversos tipos de actividades para manejarlo. Por último, uno de los informantes con quien he trabajado de forma más cercana me ha insistido en que a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, eran utilizados para plantar maíz en su interior. En este caso los corrales serían "una forma de proteger el maíz de los depredadores". Más allá de las diferentes hipótesis respecto a la funcionalidad de los corrales, son percibidos localmente como un elemento clave en el manejo del ganado durante un 28 Entrevista grabada en audio. Historiador local. Habitante de Castillos. Edad: 70-80 años. 97 período de tiempo difícil de determinar con exactitud pero que es ubicable luego de la introducción de la ganadería en la zona, hasta los primeros repartos de tierra de la zona de Castillos y el manejo del ganado estanco. Desde la perspectiva de las actividades localizadas que definen el taskscape de este período, caracterizado por el uso de los corrales de palmas, es posible identificar diferentes tipos de actividades. Desde el descanso de los troperos y contrabandistas, hasta el manejo del ganado estanco o la plantación de maíz. Sin descartar la multifuncionalidad de estos corrales, todas las hipótesis están caracterizadas por una actividad que es el manejo del ganado vacuno. Los CEL involucrados en la creación y utilización de los corrales, aunque a un nivel hipotético, incluyen conocimientos y habilidades sobre la ecología de la palmas, más concretamente sobre el trasplante de palmas adultas, el manejo del ganado vacuno y las formas de movilidad transfronteriza de ganado. El paisaje de los corrales desde la perspectiva del taskscape está caracterizado por actividades localizadas de manejo del ganado asociado a los corrales pero también por el movimiento del ganado a través de la frontera. En este sentido, dos de las hipótesis más firmes se basan en el movimiento de vacas, caballos y personas a través de la frontera (hipótesis del troperismo y el contrabando) o la necesidad explícita de evitarlo fijando actividades de manejo de ganado a los corrales (hipótesis del ganado estanco). De acuerdo a este énfasis en el movimiento, es que considero apropiado pensar este paisaje en base a los conceptos de taskscape y meshwork. En la primera mitad del siglo XX se comenzó con la explotación industrial del Butiá29 29 Si tenemos en cuenta la escala de empleados de las pequeñas fábricas (de 4 a 20 personas) y el rol que jugaron las máquinas en la elaboración de las fibras, se podría decir que el término industrialización es un tanto impreciso, la elección del término apunta a identificación de ese momento mediado por máquinas, organizado de acuerdo a criterios de contratación y fija de mano de obra y tercerización de servicios y, fundamentalmente, la dependencia de las máquinas para elaborar las fibras. . Estas fábricas se vieron impulsadas por la aplicación del Modelo de Sustitución de Importaciones, conocido también en la región como el modelo ISI, que marcó la política económica uruguaya de 1930 a 1960. En términos generales apuntó a desestimular la importación de productos del primer mundo y a fomentar la producción industrial nacional de los países latinoamericanos. En general se basó en favorecer la industria nacional liberando barreras aduaneras y favoreciendo la política cambiaria. En Uruguay se trató del mayor crecimiento de la industria nacional, siendo la manufacturera, la industria que creció con mayor fuerza (Arnábal, et al. 2010). En este marco se instalan en la zona una serie de fábricas que tuvieron su auge en torno a la década de 1950 elaborando productos con la hoja y el fruto de Butiá y que 98 desaparecieron paulatinamente hacia fin del siglo XX. En total existieron tres tipos de fábricas: de aguardiente, de aceite y de fibra. Las más extendidas en espacio y tiempo fueron las de fibra. En 1912 Orestes Araujo ya hacía referencia a la existencia de la fábrica de aguardiente: “Hace ya tiempo planteóse en el palmar de la laguna Negra una fábrica regularmente montada para la extracción del aguardiente. El ensayo, por causas diversas, fué desgraciado” (Araujo 1912:161). Esta fábrica, llamada Arak no está muy presente en la memoria de los entrevistados ni en el resto de la bibliografía consultada, ya que la menciona solamente un entrevistado. La fábrica de aceite de coco, llamada Cocopalm, se proponía la “industrialización integral del fruto de la Palma Butia” (Ilustración 4). La fábrica “surgió en 1943 y se ubicó en el km 269 de la ruta 9, en el paraje Vuelta del Palmar. Su propietario fue el Sr. José Vicente Ferreira Aldunate y su gestión duró apenas cinco años, ya que en 1948 se incendió” (Cardoso 1995:21). El destino del aceite es un poco confuso, ya que las dos personas que mencionan el tema tienen versiones diferentes. Uno de ellos30 afirma que se trata de un aceite destinado a hacer pinturas en Montevideo y la otra dice que era para elaborar “un aceite refinado que compitiera con los mejores del mundo para motores de gran precisión y finos, para hacer barcos y aviones”31 . Si bien el producto principal era el aceite extraído de la almendra, según algunos entrevistados, con lo que sobraba de la elaboración también se hacía jabón y la llamada “pasta de fibras” para engorde de cerdos. 30 Entrevista grabada en audio. Habitante de Castillos. Edad: 50-60 años. 31 Entrevista grabada en audio. Habitante de Vuelta del Palmar. Edad: 50-60 años 99 ILUSTRACIÓN 4. ANUNCIO DE LA FÁBRICA COCOPALM EN EL PRIÓDICO LOCAL "LA ACCIÓN" DE CASTILLOS (OCTUBRE DE 1943). FUENTE: NÉSTOR ROCHA. Las fábricas de fibra de palma o de crin vegetal como se conocían localmente, fueron las más extendidas espacial y temporalmente en la zona (Ilustración 5). Según algunos testimonios orales, existieron entre 5 y 10 fábricas, algunas de las cuales coexistieron y otras fueron cambiando de mano; muchas veces las mismas fábricas son nombradas de forma diferente o viceversa, lo cual hace que esta cuantificación sea tan poco exacta. La industrialización de la elaboración de fibras de Butiá se dio en el sur de Brasil (próximo a Santa Vitoria do Palmar, Río Grande do Sul) desde principios del siglo XX (Puig y Nattino 1915) hasta entrada la década de 1930, para relleno de colchones (Büttow 2008; Rossato y Barbieri 2007) y luego la idea fue “importada” al Uruguay. 100 ILUSTRACIÓN 5. IMAGEN DE UNO DE LOS PROPIETARIOS DE UNA DE LAS FÁBRICAS DE FIBRA DE PALMA, LLAMADA LOCALMENTE "CRIN VEGETAL". FUENTE: NÉSTOR ROCHA. Las referencias de las primeras fábricas de fibra de palma en Uruguay, son de la década de 1930 (Fábrica de Dinegri) (Geymonat y Rocha 2009:219-224). Según un ex trabajador de estas fábricas, en la década de 1940 ya operaban tres al mismo tiempo: 1) Dinegri, 2) Hnos. Rodríguez y De Leon, y 3) Benigno Sena. En un comienzo todas ellas estuvieron ubicadas en el paraje Paso del Bañado a unos 5 km. de la ciudad de Castillos y era allí donde residían varios trabajadores pero luego algunas se instalaron en Castillos. Las razones que generan que estas fábricas se instalen inicialmente en Paso del Bañado son, básicamente, la proximidad a los palmares, la presencia de caminaría y la cercanía a la ciudad de Castillos. Paso del Bañado aumentó su población durante la existencia de estas fábricas que dieron trabajo a varias personas de los poblados próximos. Las hojas se cosechaban en el palmar próximo aunque en ocasiones lo hacían en otras zonas. La fábrica principal, que es muy conocida en la zona es la de Alpargatas (Ilustración 6), la cual elaboraba fibra (y a veces también compraba a otras fábricas de la zona) para la suela de un calzado tradicional uruguayo, la alpargata. Según una ex trabajadora, comenzó a funcionar en 1945 y lo hizo, aparentemente, hasta 1952, 101 aunque otro testimonio afirma que lo hizo durante 3 años, sin precisar fecha de inicio y final. Fue la fábrica más grande instalada en la zona, con una plantilla de empleados de entre 30 y 60 personas, más los cortadores que eran muchos jornaleros. Actualmente los restos de esta fábrica están presentes en el paraje de Paso del Bañado también abandonado hoy en día. Otra fábrica importante fue la de la familia Sena (Benigno, Washington y Sergio, sucesivamente), la cual estuvo montada de 1947 a 1997, aunque los últimos 15 años funcionaba parcialmente. Esta fábrica elaboraba fibra destinada a tapicería de coches, relleno de juguetes para niños (muñecas), relleno de colchones, limpia pies y escobas Llegó a tener 18-20 empleados en la década de 1960 que fue cuando funcionó mejor. Actualmente la maquinaria está en desuso y a la venta (Ilustración 7). Otras fábricas sobre las que no se cuenta con mayor información pero que se han mencionado han sido la de Ceferino Navarro, la de Patricio Navarro, otra de “unos Americanos”, la de Dinegri y la de los hermanos Rodríguez (Geymonat y Rocha 2009:219-228). ILUSTRACIÓN 6. VISTA ACTUAL DE LA ABANDONADA FÁBRICA ALPARGATAS. FUENTE: EL AUTOR. 102 ILUSTRACIÓN 7. VISTA ACTUAL DEL LUGAR DONDE FUNCIONÓ LA ÚLTIMA FÁBRICA DE FIBRA EN CASTILLOS (FÁBRICA SENA), ACTUALMENTE A LA VENTA. FUENTE: EL AUTOR. Cuando funcionaron estas fábricas, existían personas especializadas en la cosecha de las hojas y también un comercio intermedio de hojas cosechadas. De hecho se compraban por miles a los propietarios de los campos. Actualmente no se comercializan hojas de palma ya que no existe un interés económico en ellas. Se cortaban 15 o 16 hojas por palma a lo largo de todo el año (Cardoso 1995), aunque según algunos testimonios la mejor época de corte es en luna menguante ya que cuando hay luna nueva es más compleja la cosecha porque “la savia está en el tronco de la palma” (Entrevista recogida en Geymonat y Rocha 2009:231). El corte se realizaba con una palo largo con un filo en la punta. Se trata de una actividad bastante compleja por lo cual exigía cierta especialización para que fuera realizada de forma eficiente. Una persona sin práctica apenas puede cortar una hoja en media hora, mientras que alguien que se dedique a esta actividad puede llegar a las 250 en una hora. Según un cosechador experto que trabajó en varias de estas fábricas "yo cortaba mil hojas en cuatro horas. Eso sí al medio día yo ya estaba con el gancho mandando hojas pa que el carro viniera, cargara y se fuera"32 Las hojas cortadas en las propiedades privadas eran compradas a los dueños de las tierras. Considerando que se cortaban de a miles por día (la unidad de compra a los . Las hojas cosechadas eran transportadas en carros y camiones, con destino a las fábricas. En ocasiones se trabajaba con puntos de acopio, en los cuales se debían dejar las hojas para completar cierta cantidad. 32 Entrevista grabada en audio. Cosechador de hojas. Habitante actual de Castillos. Edad: 70 y 80 años. 103 propietarios de los campos era de 2000 hojas) y que esto representaba un trabajo arduo y complejo, cada empresa tenía un “cortador” en sus filas. La elaboración de fibras era llamada “fibrado”, el cual era realizado en varias etapas. Primero había que separar las hojas del tallo, luego pasarlas por una máquina que las ablanda, luego por otra que extrae las fibras más finas, trenzarlas en una cuerda con una máquina cardadora y luego, con eso, elaborar fardos que eran prensados para la venta (Ilustración 8). Estas actividades eras desempeñada en las fábricas, en las cuales trabajaban desde 4 a 20 personas. ILUSTRACIÓN 8. ALGUNAS ETAPAS DEL PROCESO DE ELABORACIÓN DE FIBRAS EN LA FÁBRICA SENA. FUENTE: GEYMONAT Y ROCHA (2009) En una entrevista en 1994, cuando aún funcionaba la fábrica Sena, la producción había bajado considerablemente representando un 3% de lo que fue en la década de 1950-60. Actualmente estas fábricas desaparecieron porque no pudieron competir con el precio de las materias primas sintéticas importadas en el caso de los rellenos de juguetes, escobas, limpia pies y con otros materiales como el polifón33 en el caso de los colchones y la tapicería. Según me relató una persona "Las cosas importadas terminaron con la industria. Este es un artículo que lleva mucha mano de obra y venían unos productos argentinos que los traían de contrabando y no había manera de competir contra ellos, imposible. Y se fue quedando"34 33 En Uruguay el polifón es la espuma con la que se hacen la mayoría de los colchones. . 34 Entrevista grabada en audio. Ex-propietario de una fábrica de fibras. Habitante actual de Castillos. Edad: 50-60 años. 104 La desaparición de las fábricas generó un abandono de la cosecha de hojas ya que solamente en algunos casos se cosechan para techar galpones o para techos de sombra para el ganado. Más allá de estos usos puntuales de la hoja, el aprovechamiento industrial que estaba estructurado en torno a la cosecha, comercialización, transporte y fibrado desapareció, pasando la hoja a ser un elemento de poca trascendencia para los pobladores actuales. Durante este período caracterizado por el uso industrial del Butiá, más que nada la elaboración de fibras a partir de las hojas de las palmas es posible definir varias actividades que definen este taskscape. La actividad que aproxima de forma más cercana a las personas y el Butiá es la cosecha, la cual implica internarse en el palmar, recorriendo las palmas más aptas para cosechar y cortar las hojas que correspondan. La cosecha es una actividad parte de un CEL muy específico que involucra un contacto directo entre la persona y la palma a través de un esfuerzo físico. Este esfuerzo y la capacidad de cosechar muchas hojas en poco tiempo es destacado como parte importante de las relaciones humano-Butiá y son lo que definen a un buen cosechador. Estas actividades localizadas de cosecha, son el principio de la cadena productiva, que continua con el transporte y el fibrado realizado en las fábricas ubicadas en Castillos o Paso del Bañado. Este taskscape está caracterizado por actividades que giran en torno al Butiá pero que también definen un universo social de personas unidas por estas actividades. Los dueños de las fábricas, los cosechadores, los fibradores y los transportistas que trasladaban las hojas del palmar a las fábricas se reubicaban ocasionalmente y rotaban entre las fábricas. La venta de los productos incluye una serie de trayectorias que alejan los productos derivados del palmar del propio palmar. En este sentido, desde la perspectiva del meshwork y de la Actor Network Theory, se generan actantes que circulan por un mundo extra palmar pero que a su vez extienden las fronteras del palmar. Los movimientos y las trayectorias definidos por estos objetos también son parte de este paisaje, aunque no inciden en su definición con la misma intensidad que las actividades localizadas del taskscape. RELACIONES ACTUALES ENTRE EL BUTIÁ Y LOS SERES HUMANOS USOS ACTUALES DEL BUTIÁ En base al trabajo etnográfico y al estudio de diversa bibliografía sobre los usos del Butiá, he podido identificar una gran variedad de usos que a su vez han cambiado a lo largo del tiempo, algo vinculado generalmente al uso de una parte determinada de las 105 ellos utilizan Internet o consultan bibliografía para innovar en algunos aspectos de la cadena productiva. La mayoría de los hijos, hijas, nietas y nietos de los y las artesanas de Vuelta del Palmar conocen muchos de los aspectos del relacionamiento con el Butiá, más que nada en lo referente a las etapas de cosecha, selección y también en la venta. La parte de elaboración de productos, es en la que menos participan (aunque muchas veces participan en el proceso, parcial o completamente), máxime cuando involucran la manipulación de diversos materiales e implica cocción. Esta participación se da más que nada en la niñez y mucho menos en la adolescencia. Estas nuevas generaciones están emigrando, generalmente a la ciudad de Castillos, en donde, según algunos entrevistados, estos conocimientos no tienen una instrumentalidad clara y por lo tanto son olvidados y desechados. Los deseos de los padres en cuanto a si desean que sus hijos continúen con la tradición familiar es muy diversa. Por lo general se trata de un proceso de aprendizaje basado en la transmisión de generación en generación, que se apoya en la convivencia y el compartir un mismo espacio doméstico y productivo, aunque a veces estos conocimientos son adquiridos posteriormente. En ocasiones el no compartir estas instancias de aprendizaje es una de las causas principales de que los CEL se estén dejando de transmitir intergeneracionalmente pero también existe una negación del trabajo rural. La migración campo - ciudad ha estado generando una dinámica de desaparición de los CEL mientras que en algunos casos de migración ciudad - campo, ha generado una transformación. Esta dirección de la migración es ampliamente minoritaria aunque en algunos casos se ha dado más que nada por nuevas parejas o por el desempleo en la ciudad. En varios casos los artesanos de Vuelta del Palmar ven la emigración a la ciudad como una salida más segura para el bienestar. No obstante, también existe un desprestigio de la vida en la ciudad, como lugar contaminado opuesto al campo en tanto lugar puro de naturaleza. En este caso ocurren choques entre las intenciones de padres e hijos, unos queriendo quedarse y que se queden y otros emigrando en busca de un bienestar que no es percibido como tal por la otra parte. Las microempresas plantean una situación intermedia en la cual el trabajo con el Butiá se urbaniza. En una de estas empresas, el hijo de los dueños de la empresa, está estudiando en la ciudad para poder suplir una de las mayores debilidades de la empresa que es la administración y marketing. 112 La cosecha del fruto la realizan los propios artesanos de Vuelta del Palmar aunque en ocasiones cuando se trata de cosechas grandes esta actividad es tercerizada. Las microempresas prefieren tercerizarlo pero los artesanos de Vuelta del Palmar generalmente obtienen los frutos de palmas de baja estatura pudiendo obtener los frutos con la mano sin utilizar ninguna herramienta. En cuanto a la técnica de cosecha de frutos que no están al alcance de la mano, hay dos tipos de técnicas: una consiste en cortar el cacho37 Ilustración 12 y otra en sacudirlo, las cuales se practican de forma indistinta. En el primer caso se realiza con un palo largo, generalmente una caña, con un elemento cortante en la punta ( ). En el segundo caso se coloca una lona o una tela debajo de la palma, se sacuden los cachos con la misma herramienta que se usa para cortarlos y caen los frutos más maduros. 37 Cacho es la denominación vulgar de la inflorescencia. 113 ILUSTRACIÓN 12. TÉCNICA DE COSECHA DEL FRUTO DEL BUTIÁ PARA EL CASO DE PALMAS ALTAS. FUENTE: EL AUTOR. Los lugares de cosecha son variados. Algunos productores cosechan en las palmas de espacios públicos, generalmente en los márgenes de las rutas, otros en palmas que tienen en sus jardines o predios rurales y en la mayor parte de los casos se acude a predios de terceros. Una vez cosechados los frutos se trasladan al lugar de elaboración dependiendo de la cantidad cosechada, de la distancia y de la 114 disponibilidad de medios para el traslado. Cuando son grandes cantidades (superiores a los 100 kg.) se suelen utilizar carros tirados por caballos o tractores, aunque también se utilizan automóviles. Cuando son cosechas menores, se utilizan baldes o bolsas, y el traslado se hace caminando o en alguna moto o bicicleta. La cosecha es una de las actividades más importantes en la definición de este taskscape ya que, al igual que en el caso de las hojas cosechadas para el fibrado, involucran un contacto físico entre persona/s y palma. Exige el uso de herramientas específicas, generalmente elaboradas por ellos mismos, conocer los mejores lugares y las mejores palmas y la técnica. Luego de manipular la herramienta de cosecha pude notar que es una actividad bastante compleja y que exige un importante esfuerzo físico ya que hay que sostenerla con firmeza durante unos minutos y moverla para generar el corte de los frutos. Estas actividades involucran cierto movimiento dentro de palmar, transitando de sus casas hasta los lugares de cosecha durante los meses de febrero, marzo y abril, cuando es la época apropiada para cosechar. En la elección de los frutos intervienen básicamente los siguientes criterios: color, tamaño, forma y textura. Dentro de los criterios de sabor, el principal es el color. Por lo general, los frutos rojos son más amargos que los amarillos, aunque no hay un consenso sobre esto. Otro criterio importante es el de maduración: “Hay uno que es rojo, que lo miras y dices, ah este está buenísimo pero es feo, es rojo pero es ácido. Hay unos bien naranja y partiditos, ese sí es bien dulce”38. El criterio más importante utilizado en la elección de la palma a cosechar, es el sabor de los frutos. Para determinar la calidad del sabor de los frutos de una palma, se suele probar directamente un fruto de la palma a cosechar. Muchas veces se hace una observación primaria que luego se confirma o rechaza mediante la prueba directa de sabor. Otro indicador de buen sabor es la presencia de abejas, ya que “Donde hay un Butiá con abejas, ese es el más rico porque está largando como ese néctar”39 En algunos casos el sabor no es el criterio principal. “Depende para el producto que lo quieras. Por ejemplo para el licor te conviene el que da más color porque, que sea ácido no importa porque el almíbar lo endulza. Para la mermelada, el más lindo es el dulce y que tenga pulpa y que esté a punto” . 40 38 Entrevista grabada en audio. Elaboradora de productos derivados del Butiá. Habitante Vuelta del Palmar. Edad: 40-50 años. . Un criterio importante es la salud de los frutos, algo que en algunos casos puede identificarse según la homogeneidad en el 39 Entrevista grabada en audio. Elaboradora de productos derivados del Butiá. Habitante Vuelta del Palmar. Edad: 40-50 años. 40 Entrevista grabada en audio. Propietaria de una de las microempresas elaboradoras de productos derivados del Butiá. Habitante de Castillos. Edad: 40-50 años. 115 color (a mayor homogeneidad, mayor probabilidad de que esté saludable), el cual varía entre rojos y amarillos (Ilustración 13) ILUSTRACIÓN 13. VARIEDADES DE FRUTOS DE BUTIÁ SEGÚN DIFERENCIAS EN LA COLORACIÓN. FUENTE: MERCEDES RIVAS. Otro aspecto importante sobre el que sí hay acuerdo es sobre la gran variabilidad de sabores entre las palmas, de modo que lo que significa rojo en una no significa lo mismo que en otra, al igual que el amarillo. Esta gran variabilidad entre palmeras en un mismo momento también es observada a lo largo del tiempo en una misma palmera, aunque es una variabilidad menor que la anterior ya que existen tendencias, a tal punto que algunos entrevistados nos hablan de sus palmeras preferidas, que por lo general “da buen Butiá”. La elección de las palmas no sigue ningún criterio determinado por características de la palma. Pueden ser altas o bajas, jóvenes o viejas, no implica necesariamente una diferencia en el sabor del Butiá. La tecnología utilizada tradicionalmente para conservar los frutos es la de conservación con azúcar, colocando capas intercaladas de fruto y azúcar en recipientes cerrados herméticamente. Si bien es posible conservar los frutos de esta manera de un año a otro, es un tipo de conservación menos duradera y más insegura (puede fermentar) que la conservación en frío, por lo cual muchos de estos elaboradores optaron por adquirir equipos de conservación en frío. Esto representó una mejora sustancial, ya que permitió mejorar la calidad de estos productos, desestacionalizar el trabajo de elaboración y ampliar la oferta. Si bien históricamente los productos más elaborados a nivel doméstico a partir del fruto fueron los licores y los dulces (con pulpa), ciertas mejoras tecnológicas permitieron amplia la variedad de productos. Uno de los principales problemas con el dulce elaborado a partir del fruto de Butiá era la alta cantidad de fibra presente, lo cual 116 atentaba contra la calidad de los dulces. La incorporación de tecnología capaz de separar la fibra de la pulpa, mejoró la calidad de los dulces al tiempo que amplió el abanico de productos derivados de la pulpa sin fibra (Ilustración 14) o de la propia fibra (Ilustración 15). ILUSTRACIÓN 14. DIVERSOS PRODUCTOS ELABORADOS A PARTIR DEL FRUTO QUE ESTÁN EXPUESTOS EN AGUAS DULCES, UN BALNEARIO DE LA COSTA ROCHENSE. FUENTE: EL AUTOR. 117 ILUSTRACIÓN 15. PRODUCTOS ELABORADOS A PARTIR DE LA FIBRA DEL FRUTO. FUENTE: EL AUTOR. La mayor parte de la venta al público la realizan los propios elaboradores en "puestos" de venta bastante precarios ubicados en los lados de la ruta nacional nº9. Los principales compradores son los turistas que circulan en automóvil. En estos puestos se venden diversos tipos de productos, como hongos, conservas de tomates, zanahorias y pimientos morrones y quesos. Si bien el producto distintivo y característico de todos ellos son los derivados del Butiá, para algunos de ellos la venta de productos derivados del Butiá no representa la mayor cantidad de ingresos. Estos puestos son pequeños locales de madera ubicados en la ruta nº9 donde los artesanos de Vuelta del Palmar venden sus productos (Ilustración 16). La ruta y los puestos son dos elementos muy importantes para los artesanos de Vuelta del Palmar. La ubicación en los lados de la ruta es clave, a tal punto que algunas personas que vivían más alejadas, mudaron sus hogares a este lugar ya que eso les permite acceder a la energía eléctrica y a los potenciales compradores. La ruta es el lugar que les da la posibilidad de incluir ingresos a partir del Butiá, "la ruta es un fango de plata si hacemos algo, porque si no hacemos se la lleva otro"41 41 Entrevista grabada en audio. Artesano de Vuelta del Palmar. Edad: 50-60 años. . Los puestos son el lugar que los conecta con la ruta y a su vez con los otros artesanos de Vuelta del Palmar, ya que vender en un puesto sobre la ruta significa compartir las mismas condiciones de la venta. Según los artesanos estas condiciones son muy duras y son descriptas como algo negativo de la venta del Butiá (y los otros productos que venden en sus puestos). Compartir la venta en la ruta significa correr los mismos riesgos a ser embestidos por un coche, camión o autobús, sufrir las variaciones de los flujos de turistas, sufrir las inclemencias del tiempo y no contar con refrigeración para la venta de productos. Todos estos aspectos unen a los artesanos de Vuelta del Palmar y los diferencian de 118 los actores más cercanos en términos de CEL asociados al Butiá que son las microempresas las cuales venden por lo general, en comercios u a otra escala. ILUSTRACIÓN 16. PUESTO DE VENTA DE LOS ARTESANOS DE VUELTA DEL PALMAR, UBICADO EN LOS MÁRGENES DE LA RUTA Nº9. FUENTE: EL AUTOR. La venta en los puestos es otra de las actividades claves que define el taskscape de los usos actuales. A diferencia de la cosecha no involucra un contacto físico entre palmas o palmar y personas, sino que lo que lo caracteriza es el contacto entre personas. Pero más que nada la dureza de la actividad es algo muy destacado por muchos de los artesanos. Muchos productos son vendidos en otros lugares además o en vez de la ruta. Esto genera una ampliación extralocal del palmar en función de la circulación de los productos que operan como actantes del paisaje del Butiá, generando un meshwork que de trayectorias que a su vez son el comienzo de otras trayectorias luego de ser adquiridos por los compradores. Respecto a estas ventas extralocales, algunos de los artesanos de Vuelta del Palmar en verano ocasionalmente también venden en locales comerciales o lugares de comidas de los balnearios de la zona. Muchas veces estos comercios tienen problemas con los pequeños productores artesanales ya que no pueden garantizarles homogeneidad en los productos42 42 Luego del “aterrizaje” del proyecto agroindustrial de Casa Ambiental, con la creación de la planta industrial y el dictado de numerosos cursos sobre higiene alimentaria, existe una conciencia (hasta exacerbada) sobre los aspectos bromatológicos de la elaboración y envasado. Si bien estos cursos fueron dictados en el marco de esta ONG que actualmente está bastante criticada por los artesanos de Vuelta en cuanto a calidad y abastecimiento por lo cual 119 deciden dejarlos de lado. Este lugar en ocasiones lo ocupan las empresas elaboradoras, las cuales sí tienen esa capacidad. Las empresas no suelen vender directo al público, aunque en ocasiones sí lo hacen. Muchas veces participan en ferias regionales o nacionales de oferta de productos locales del interior del país, y en esos casos montan stands de venta y realizan venta directa al público. Pero la mayor parte de las ventas la realizan con la colocación de productos en comercios locales. LA VISUALIDAD DEL BUTIÁ El Butiá impregna la vida en Rocha. Para quienes circulan por Rocha el palmar es visible desde la ruta nacional nº9 y para quienes viven en el Departamento de Rocha y más concretamente en las zonas más próximas al palmar, la visualidad del palmar ha sido algo siempre destacado. Como señala el entrevistado de una ONG "El palmar te abraza, es como una catedral de palmas que te rodea"43 Ilustración 17 . Desde lejos el palmar ha sido descripto como una "selva apretada" (Arechavaleta 1892:97) que parece "interminable" (Araujo 1912:61), argumentos que destacan la densidad y extensión del palmar ( e Ilustración 18). Las letras de canciones, la composición y la circulación de la iconografía y de las propias palmas son parte del paisaje del Butiá. Se transforman en actantes que configuran el paisaje a través de sus trayectorias y su presencia (vista y vivida por personas que circulan). A continuación describiré estos objetos y sus circulaciones para entender mejor esta movilidad más propia de lo que Ingold propone como meshwork que como taskscape en la definición del paisaje del Butiá. del Palmar, en el momento del dictado de los cursos, todos los productores de la zona pasaron por esta ONG y tomaron algún que otro curso. 43 Entrevista grabada en audio. Ex-integrante de una ONG local. Hombre. Edad: 50-60 años. 120 ILUSTRACIÓN 17. VISTA DEL PALMAR DESDE UN CAMINO VECINAL PRÓXIMO A LA CIUDAD DE CASTILLOS. FUENTE: EL AUTOR. ILUSTRACIÓN 18. VISTA DEL PALMAR DE CASTILLOS DESDE DENTRO DEL MISMO. FUENTE: EL AUTOR. Desde el punto de vista iconográfico las referencias al Butiá están presentes en la iconografía pública y privada. Incluso en la cartografía local, el palmar suele 121 Ilustración 28. El Butiá en la iconografía de logomarcas locales. Fuente: el autor. Esta operación de combinar lo tradicional y lo tropical, también se encuentra a nivel de los usos del Butiá, como el ornamental y el constructivo. La presencia del Butiá en el ornato público y privado ha aumentado notoriamente en los últimos 20 años. Después de entrevistar a la mayoría de los viveros que venden palmas en la región atlántica de Rocha, pude notar un amplio consenso en que existió un importante aumento de venta de palmas con fines ornamentales. Las palmas más vendidas son la Syagrus Romanzoffiana, conocida como Pindó, y luego le sigue la Butiá. El principal destino de estas palmas son las casas de la playa, siendo la más utilizada la Pindó por su estética más tropical y por su crecimiento más veloz. También pude observar el mismo aumento en la presencia del Butiá en el ornato público, incluyéndose en lugares centrales de Castillos y Rocha. Se las puede encontrar en rutas nacionales y calles, en disposición rectilínea, individualmente en calles o plazas (muchas veces plantadas por vecinos y no por el gobierno municipal) (Ilustración 29 e Ilustración 30). También está presente en algunos edificios públicos, generalmente junto a otras palmas. 128 ILUSTRACIÓN 29. PALMAS BUTIÁ EN EL ESPACIO PÚBLICO DE ROCHA. CIUDAD DE CASTILLOS (ARRIBA), CIUDAD DE ROCHA (ABAJO IZQUIERDA) Y RUTA 15 ENTRE LA PALOMA Y LA CIUDAD DE ROCHA (ABAJO DERECHA). FUENTE: EL AUTOR ILUSTRACIÓN 30. PALMAS BUTIÁ UTILIZADAS PARA ORNAMENTAR ESPACIOS PRIVADOS EN ROCHA. CIUDAD DE ROCHA (ARRIBA IZQUIERDA), LA PALOMA (AMBAS FOTOS DE LA DERECHA), CABO POLONIO (ABAJO IZQUIERDA). FUENTE: EL AUTOR 129 Por otro lado, el uso de la hoja de palma para techar generalmente locales de venta de productos durante el verano, ha aumentado notoriamente, al tiempo que la hoja para techado doméstico perdió un gran terreno frente al techado con paja u otros materiales constructivos. Este uso está bastante extendido en la costa cumpliendo una función de protección contra el sol más que contra la lluvia. En los balnearios, donde se desarrolla la mayor parte de la actividad turística, que es de tipo de sol y playa, estos techos se están utilizando mucho por su capacidad de dar sombra pero también por su estética tropical. La sombra implica la presencia de sol, el cual es parte fundamental de la ecuación tropical. Es así que la estética de estos techos, curva (hacia abajo) y despareja y no rectilínea y repentina busca explícitamente destacar esta dimensión, generando sombra y tropicalizando el lugar (Ilustración 31). ILUSTRACIÓN 31. ALGUNOS TECHOS EXPEDITIVOS ELABORADOS EN COMERCIOS DE BALNEARIOS DE ROCHA DURANTE EL VERANO. FUENTE: EL AUTOR. La fuerte presencia del palmar en la zona de Castillos, como ecosistema vegetal, como una referencia en la cartografía local de Rocha, como distintivo comercial, cultural y político, como ornato privado y público en todo el Departamento, y como techo estival en los balnearios de Rocha, constituyen elementos importantes para comprender la magnitud de la fuerza del Butiá en la visualidad del Paisaje del Butiá. Esta visualidad es parte de un proceso de apropiación del Butiá como elemento clave en la identidad local. Es producto de esa apropiación pero es también una forma de reforzarla. Al transitar por Rocha y más concretamente por Castillos y Vuelta del Palmar, la presencia visual del palmar crece y se monumentaliza. No es que se haya 130 construido un monumento al palmar o la palma pero sí existe una deslocalización y resignificación del Butiá, que lo "arranca" del palmar y lo lleva en forma de palma e iconografía, al espacio público urbano y rural de tierra adentro y costa. CONCLUSIONES El paisaje del Butiá es el producto de una relación muy profunda temporalmente entre el ser humano y el Butiá. A lo largo de miles de años se articularon diferentes factores (organización económica, disponibilidad de ciertos materiales, la existencia de algunas tecnologías), se pusieron en práctica determinados CEL en relación a ciertos usos y se utilizaron diferentes partes de la palma o al menos ciertas partes fueron más utilizadas que otras. En este sentido existieron diferentes momentos entre las relaciones entre el ser humano y el Butiá, caracterizados por un arreglo determinado de estos aspectos pero actualmente todos coexisten en este paisaje del Butiá. Las personas que habitan este paisaje hoy en día, perciben partes de estos otros momentos y son influenciadas por ellos. Estos momentos estuvieron marcados por cambios en la relación entre el ser humano y el Butiá y entre los lugares donde se establecieron estas relaciones, como parte de movimientos de la población en la región. Cada momento es definido por un taskscape particular donde las actividades localizadas permiten entender y ubicar estas relaciones humano-Butiá. A su vez, muchas de estas relaciones están caracterizadas o son parte de trayectorias de cosas, ideas, símbolos, animales, vegetales o personas, que también conforman el paisaje del Butiá. En este sentido los conceptos de actante y meshwork son importantes para abordar la variable del movimiento. El movimiento a lo largo del tiempo también es otra variable importante y es algo que incorporé en el análisis desde la perspectiva de la arqueología del paisaje, entendiendo la actualidad del paisaje como una superposición de paisajes que son vividos como uno solo. Durante la ocupación de la región por parte de los Constructores de Cerritos el poblamiento humano estaba volcado hacia el este y noreste abordando la enorme Cuenca de la Laguna Merín, en Uruguay y Brasil. Luego de este territorio que se extendía hasta gran parte de lo que hoy es Río Grande do Sul en Brasil, el poblamiento estuvo vertebrado por las dinámicas de disputa y consolidación de la frontera. La construcción de los corrales estuvo estrechamente vinculada a esta situación de frontera, ya sea por la necesidad de atravesarla (troperismo) o por la necesidad de fijarla (ganado estanco). La creación de los corrales involucró una serie de CEL sobre la reproducción de la palma, el crecimiento, las formas de trasladarla, las formas de replantarla, el ciclo de vida de la palma y las condiciones del lugar donde 131 se iban a plantar las palmas. Por otro lado, si eran utilizados para manejar ganado, involucraban una serie de CEL asociados al manejo del ganado. Durante el siglo XX la frontera está claramente definida a nivel político, la zona ya cuenta con población afincada y las ciudades comienzan a consolidarse. Si bien el campo estaba bastante más poblado que hoy en día, a partir de la segunda mitad del siglo XX las ciudades ya comenzaban a constituirse como centros de atracción importantes (Fernández 2008). En ese sentido, el aprovechamiento industrial de la hoja se genera en una zona donde juega un rol importante la conexión con centros poblados como Castillos y Paso del Bañado, el lugar donde obtener las hojas de palma (palmar) y elaboración (fábricas). El modelo económico de la sustitución de importaciones y la ausencia de fibras sintéticas generaron un contexto adecuado para la producción industrial de fibras a partir de las hojas de palma. Resulta interesante la retracción que se dio en el territorio, ya que comenzó con una gran incidencia de Santa Vitoria do Palmar, de hecho fue allí donde surgieron las primeras fábricas que luego fueron imitadas en Uruguay. Pero a medida que avanzó el siglo XX el territorio se fue cerrando a Paso del Bañado, hasta que finalmente las últimas fábricas se ubicaron en Castillos. A fines del siglo XX, el poblado de Paso del Bañado está casi abandonado, quedando solamente los restos de las fábricas. Los CEL vinculados a la cosecha de la hoja y elaboración de fibras estuvieron muy desarrollados generándose un mercado de personas calificadas en estas actividades, más que nada en la cosecha de las hojas de las palmas. Si bien algunas fábricas tuvieron en torno a diez años de vida algunas funcionaron durante casi tres generaciones. En la década de 1990 se activa el turismo en la región poniéndose en valor el "consumo de la naturaleza", a lo cual se suma la mejora en las formas de acceso a las playas de Rocha desde Buenos Aires, sur de Brasil y, principalmente, de Montevideo. La zona de puesta en práctica de los CEL se ubica en Vuelta del Palmar donde se desarrolla la mayor parte de la actividad vinculada a la elaboración de productos derivados del Butiá, los cuales son vendidos en la ruta 9. Además del turismo, intervienen otros factores como es el caso de los procesos de patrimonialización que se generan en torno al Butiá, algo que analizaré más adelante. Además también está el tránsito entre Montevideo y Brasil por esta ruta nacional que une ambos países. La cosecha de frutos hoy en día y la de hojas hace medio siglo, la elaboración de productos a partir del fruto y de las hojas y la circulación por el palmar, son todas maneras que están intrínsecamente vinculadas al Butiá en tanto palma o conjunto de palmas. Pero en la configuración de los CEL no intervienen únicamente elementos del 132 referente ambiental. De hecho, la relación con la ruta a través de los puestos es un elemento clave en la propia dinámica de los CEL. Las relaciones entre el campo y la ciudad están marcando dos grandes dinámicas en relación a los CEL, en el marco de movimientos del campo hacia la ciudad y viceversa. En el primer caso, las generaciones más jóvenes están yéndose a la ciudad de Castillos y tienen poco interés en practicar los CEL que actualmente caracterizan a los artesanos de Vuelta del Palmar en su relación con el Butiá. En el otro caso, que es el minoritario, se generan algunas reconfiguraciones de los CEL, los cuales en ocasiones son exaltados como una forma de búsqueda y reivindicación de una identidad local. Definir el paisaje del Butiá en relación a los CEL es parte de una mirada que enfatiza las relaciones entre las personas con el Butiá pero no hay que dejar de tener en cuenta ciertos elementos que constituyen ese paisaje aunque no estén sincrónicamente activados por personas y no propongan una relación directa entre los CEL y el Butiá. Tal es el caso de la imagen del Butiá presente en logomarcas en una parte importante de la iconografía pública, y el caso de las palmas utilizadas con fines ornamentales, dispersas por muchos caminos, edificios públicos y jardines privados. La dinámica de estructuración del paisaje a lo largo del tiempo estuvo determinada por algunos factores comunes que operaron como vectores de fuerza. La frontera, las vías de tránsito y el modelo económico dominante en cada momento fueron tres factores importantes. La relación entre la palma y los seres humanos en la región es muy profunda temporalmente y es parte de una dinámica compleja en la cual intervienen diversos factores interrelacionados. Los usos del Butiá han cambiado pero también los usos de los usos, en el marco de distintos procesos de patrimonialización que afectan a los propios usos, reconfigurando los CEL y el paisaje. Es decir, la aparición de nuevos usos o el estudio de los propios usos, ha sido parte de los procesos de patrimonialización. La puesta en práctica o el desuso de determinado CEL está muy vinculada a los procesos de patrimonialización que existen actualmente. Cada proceso está accionado por diferentes actores que tienen una serie de intereses en función de qué entienden por Butiá o, en los términos que los estoy planteando aquí, sobre qué partes del paisaje del Butiá se focalizan y a su vez cómo entienden ese paisaje del Butiá. Esto lo analizaré en el capítulo siguiente. 133 134 CAPÍTULO 4. REPRESENTACIÓN DEL PAISAJE DEL BUTIÁ INTRODUCCIÓN El debate en torno a la construcción de representaciones antropológicas ha adquirido una gran importancia dentro de la disciplina en la segunda mitad del siglo XX, cuando se criticó sólidamente la autoridad antropológica que descansaba en el haber "estado allí" (García Canclini 1991). Al reconocerse que la antropología es una disciplina eminentemente interpretativa e intersubjetiva, la legitimidad epistemológica comienza a descansar en la capacidad del antropólogo o antropóloga en construir los discursos, generalmente en forma de textos (Clifford 1986). A partir del siglo XXI, ocurre otro giro importante en las representaciones antropológicas, generado por el acceso masivo a las tecnologías de la información y la comunicación, movimiento en el cual antropólogos y antropólogas también se ven inmersos como usuarios de esas nuevas tecnologías, al tiempo que se constituyen como un objeto de estudio en sí misma o inciden en la vida de las personas estudiadas (Ardévol 1994). Este capítulo está estructurado en dos secciones bastante diferenciadas. La primera gira en torno a la representación de la espacialidad del paisaje y la segunda a la incrustación de los CEL en las representaciones propuestas en la primera sección en base al manejo de hipervínculos y la elaboración de una web. La espacialidad de un paisaje es un aspecto muy relevante y extremadamente delicado en la gestión del territorio. Generalmente, la distancia existente entre el sistema político administrativo y las percepciones locales, ha jugado en contra de los intereses de las poblaciones afectadas por los procesos de gestión del territorio. La espacialidad de un paisaje es algo que muchas veces se aborda como una característica a partir de la cual se define el paisaje pero pocas veces se aborda como algo que lo problematiza. Esto se debe en gran medida a la esencialización espaciocultura, dando por sobrentendidos muchas asociaciones espacio-culturales que son extremadamente simplistas. Esto se ha proyectado a la legalidad de la gestión del territorio, donde la fijación de límites (espaciales y de las actividades que se pueden hacer en ese espacio) opera de forma sincrónica y estática. Los cambios culturales y los movimientos de las personas, las ideas y las cosas, suelen quedar poco representados en este panorama estático. 135 De acuerdo a la propuesta del capítulo anterior, abordar la espacialidad del paisaje del Butiá implica hablar de la espacialidad de los CEL, de los productos materiales, las personas, los elementos físicos y los símbolos, todos aspectos bastante complejos de adscribir de forma clara a coordenadas geográficas. En la primera sección de este capítulo propongo reenfocar la discusión en el concepto de los límites y las formas de representación del paisaje, analizando críticamente las formas hegemónicas de representación del espacio concebidas desde una mirada aérea. Finalmente propongo algunas alternativas que apuntan a captar y representar de forma alternativa la complejidad de la espacialidad del paisaje del Butiá. La propuesta de la primera sección es una forma de representación que incluye representar la espacialidad pero que la trasciende, operando como una representación del propio paisaje del Butiá. Esto se debe a la incrustación de los CEL en el paisaje y de la definición del paisaje a partir de los CEL. A pesar de esto la dinámica propia de los CEL no logra ser representada correctamente a partir de solamente de lo visual. Por esta razón, en la segunda sección propongo incorporar tecnologías digitales para generar una dinámica complementaria a la visual que mejore la representación de la dinámica de los CEL. En este sentido retomo muchas de las reflexiones en torno a la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación en el registro y la representación antropológica, para proponer una narrativa hipertextual de formato web, que rompe la estructura lineal del texto antropológico. Esta representación del paisaje del Butiá propone formas digitales de representación de los CEL y el paisaje, imbricándose mutuamente y generando una dinámica diferente a la textual. En este sentido, la web que presento en este capítulo, es un desafío en continua construcción, abierta a nuevos contenidos y dinámica en su estructuración. Es muy recomendable que la lectura de esta segunda sección se haga paralelamente a la navegación por la web http://delbutia.com/, que en definitiva es sobre la cual voy a referirme en este capítulo. REPRESENTACIÓN DE LA ESPACIALIDAD REPRESENTACIÓN DE LA ESPACIALIDAD Y GESTIÓN DEL TERRITORIO El tema de la espacialidad y en concreto el de su representación es clave en la gestión del territorio. La gestión necesita tener espacios expresados en términos administrativos que puedan ser manejados, expropiados, objeto de beneficios impositivos, etc. (Fernández Cacho 2006). La relación que existe entre las formas de 136 comprender y representar el espacio es muy compleja ya que en ocasiones se genera una transposición de categorías analíticas de un lado a otro. En arqueología por ejemplo, este aspecto fue motivo de enormes discusiones cuando las evaluaciones de impacto ambiental y arqueológico comenzaron a contemplarse en las legislaciones nacionales. Fue necesario entablar un diálogo entre la investigación y la gestión para uniformizar criterios y estandarizar los datos del registro. Así por ejemplo comenzaron a surgir preguntas del tipo ¿dónde poner los límites a la categoría de yacimiento o sitio arqueológico? O ¿un conjunto de materiales dispersos, constituyen un sitio arqueológico?, que ocuparon varias páginas en los debates internacionales sobre teoría arqueológica y gestión del patrimonio arqueológico (Dabezies 2009b). Esta situación que menciono en relación al patrimonio arqueológico también sucedió con el patrimonio natural, al pasar a ser considerado dentro de planes gubernamentales que exceden la órbita de la conservación de la naturaleza y operan en el ámbito de la gestión territorial. Esta lógica parte del presupuesto de que estos patrimonios tienen una expresión espacial y por lo tanto es posible integrarlos en políticas de gestión del territorio, en donde predominan las formas cartográficas de representación. Esto se debe a dos grandes motivos. Por un lado es parte de un proceso que se extiende desde el imperio romano hasta la modernidad en donde la cartografización del espacio se ha transformado en la forma de entender, representar y gestionar el territorio (Criado-Boado 1993). La cartografización implica una visión del mundo desde el aire, mediante líneas que separan (límites) y que conectan (caminos por ejemplo). Se trata de puntos interconectados en una forma de representación básicamente reticular. Como ya vimos en el capítulo anterior, esta manera de pensar el espacio presupone que todos tenemos la capacidad de pensar de forma cartográfica (Ingold 1993). Por otro lado, el desarrollo de herramientas informáticas, como los Sistemas de Información Geográfica (SIG), han permitido manejar grandes volúmenes de información espacial con enormes posibilidades de gestión y análisis. La incidencia de los SIG ha sido muy importante ya que en muchos casos ha estructurado la forma de pensar la representación de los datos. Es un buen ejemplo para ilustrar lo que quiero decir con la incidencia de las formas de representación sobre las formas de conocer y gestionar. Los SIG estructuran sus datos en dos tipos de modelos: los raster y los vectoriales. En el raster los datos se expresan como una malla de celdas cuadradas, idénticas en 137 ILUSTRACIÓN 34. REPRESENTACIONES DE UN LUGAR. IZQUIERDA: EL NODO REPESENTA EL LUGAR (MODELO DE RED). DERECHA: LUGAR COMO ENTRECRUZAMIENTO DE TRAYECTORIAS (MODELO DE MESHWORK). FUENTE: INGOLD (2007:98). Así como en la red los nodos están conectados por líneas y en el meshwork las líneas representan historias de vida, en el caso del taskscape las actividades en el espacio representan densidades de puntos, generándose una espacialidad porosa. En este sentido es posible definir un adentro y un afuera pero el tipo de límite es permeable. El límite fijo representado por una línea que marca un adentro y un afuera estaría quebrado por muchos poros que apuntan a integrar el organismo con lo que lo rodea (Ilustración 35). Además de ser conceptualmente permeable y dinámico, en lo que respecta a la representación de taskscapes, las actividades estarían representadas por puntos pero no por límites lineales, que eventualmente encerrarían esos puntos, sino por gradientes de densidad de puntos (Ilustración 36). Así como los nudos de líneas que propone Ingold como representativos de lugares, en el caso del taskscape propongo densidades de puntos para representar lugares (Ilustración 37). 144 ILUSTRACIÓN 35. PROPUESTA DE REPRESENTACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE LA PERSONA (P) Y LO QUE LO RODEA (E). FUENTE: ADAPTADO DE INGOLD (2012:72). ILUSTRACIÓN 36. REPRESENTACIÓN DE DENSIDADES DE ACTIVIDADES EN UN TASKSCAPE. LA PARTE MÁS DENSA REPRESENTA UNA MAYOR CANTIDAD DE ACTIVIDADES. FUENTE: EL AUTOR. 145 ILUSTRACIÓN 37. A: REPRESENTACIÓN EN RED O CARTOGRÁFICA. B: REPRESENTACIÓN DEL MESHWORK. C: REPRESENTACIÓN DEL TASKSCAPE. FUENTE: ADAPTADO DE INGOLD (2007:98). Estas tres formas de representación del espacio presuponen una visión "desde arriba" ya que parten de una percepción remota desde la cual se observa y representa. En esta tesis las denominaré formas de representación aéreas, dentro de la cual agrupo tres formas de representación: cartográfica, meshwork y taskscape (Ilustración 37). La cartográfica es la forma de representación del espacio más utilizada en la cultura occidental y es la que generalmente se utiliza en la gestión del territorio, ya que cuenta con límites precisos y/o entidades delimitadas. La del taskscape es una forma de representación centrada en las actividades localizadas y la del meshwork centrada en el movimiento. El tipo de representación básico del taskscape y del meshwork tiene su correspondencia estructural en los SIG (en cuanto a la estructura de datos general que manejan estos sistemas de información). Esto posibilita la realización de diversos tipos de análisis, como por ejemplo el mapeo de puntos discretos en el caso del taskscape y los análisis de movilidad en el caso del meshwork. Como ya lo mencioné, los SIG operan otorgando valores a las variables, las cuales son sometidas a análisis que dependen de algoritmos matemáticos en donde la valoración teórica de las variables debería estar representada en ese algoritmo. En ese sentido, para el caso del taskscape, sería posible georreferenciar las actividades que se llevan a cabo y otorgar un valor numérico determinado a la actividad según criterios que habría que definir específicamente. Hipotéticamente, se podrían definir variables como: importancia de la actividad para la economía familiar, duración continua de la actividad, historicidad de la actividad, participantes de la actividad, etc. Si tomamos el ejemplo de la "importancia de la actividad para la economía familiar", podríamos manejar una escala del 1 al 10, 146 en donde 1 sería "poco importante" y 10 "muy importante". En este sentido al introducir todas las variables en el algoritmo, la expresión de la aplicación del algoritmo sería una forma de representación espacial determinada como, por ejemplo, un punto con una ubicación específica en un mapa (recordemos que las coordenadas son datos intrínsecos de la información espacial que manejan los SIG) con un tamaño determinado, un color y una textura. De esta manera, si repetimos esta operación con todas las actividades registradas y con las otras variables implicadas, podemos llegar a obtener una forma de representación similar a la que propongo en la forma "C" de la Ilustración 37. En el caso del análisis de movimiento que sería posible abordar mediante la lógica del meshwork el procedimiento es similar, aunque la forma de representación estaría expresada por una línea y no por un punto. No obstante es posible mapear las trayectorias de las cosas y generar un tipo de análisis en el cual, por ejemplo, se pondere el tipo de cosa que circula, cómo lo hace, por dónde lo hace, con qué frecuencia, etc. Una operación fundamental que permiten hacer los SIG es combinar mapas y realizar distintos tipos de operaciones entre diferentes mapas. Esto permite por ejemplo, mapear y obtener los meshworks de determinada cosa y superponerlo con el de otra cosa. Si tomamos el caso de los dulces elaborados con el fruto del Butiá es posible determinar su trayectoria, mapearla y luego cruzarla con otras trayectorias. Así es posible obtener algo así como un meshwork total producto de la superposición de los diferentes meshworks. Lo mismo se puede hacer con el taskscape. A pesar de todas estas posibilidades operativas que ofrecen estas formas de representación aérea existe un problema de base que no es para nada menor, que es el del vuelo y verticalización de la mirada. Es decir, la creación de representaciones aéreas como base de todo lo que se haga después. Esta limitante, además de haber generado enormes críticas en sus derivaciones metodológicas respecto al patrimonio cultural inmaterial, ha llamado la atención de los desarrolladores de herramientas de representación espacial. En este marco, se están explorando formas de representación de realidades virtuales y sistemas de información con lenguajes de desarrollo orientados a objetos, en donde se buscan formas alternativas a los reduccionismos propios de los SIG e incluso al manejo de insumo aéreos. Los lenguajes orientados a objetos se basan en la existencia e interacción entre objetos y no en la ejecución de funciones, como es el caso de los programas tradicionales. Estos lenguajes se basan en la representación de porciones de la realidad 147 específicamente delimitada de modo que se pueden generar determinadas funcionalidades específicas de acuerdo a la realidad y el objetivo de la modelación. En vez de proponer muchas funciones comunes para todos las formas de representación (que para el caso de los SIG serían, líneas, puntos, polígonos o celdas), se proponen una serie de comportamientos posibles específicos para cada uno de los objetos representados. Esto permite manejar una gran variedad de formas de representación y de comportamientos específicos pero tiene un poder de generalización menor (González Pérez 1999). La realidad virtual es una manera de simular mundos reales o no en las experiencias de las personas mediante el manejo de imágenes tridimensionales y sonido, al tiempo que el usuario interactúa con esa realidad virtual a través de dispositivos como cascos, lentes, sensores de movimiento, ratones 3D, etc. La interacción de las personas con esa realidad puede ser de tipo inmersiva (sensación de estar dentro), adentrándose tridimensionalmente o unidimensionalmente a través de una pantalla (con imágenes que si bien pueden ser tridimensionales, la experiencia filtrada por la pantalla se unidimensionaliza si no existen otros dispositivos intermedios) (Ellis 1995). En esta línea de buscar alternativas a las formas de representación aéreas, es que propongo un "giro horizontal", explorando formas de representación que puedan complementar los trabajos llevados a cabo con las aéreas. En este tipo de representación la propuesta es que la mirada esté ubicada desde la perspectiva del ojo humano sobre el terreno, articulando en la profundidad y estructura tiempos pasados y presentes, explicitando un tipo de mirada desde un lugar particular que es clave en la propia representación. Esta propuesta emerge a partir de reflexiones críticas en torno a la aplicación de técnicas etnocartográficas durante el trabajo de campo, en un momento en el que estaba abocado a identificar y comprender extensiones espaciales y elementos discretos del espacio. La reflexión surge concretamente cuando ocurre un problema con el diálogo con los informantes, cuando noté que se estaba generando un choque de marcos conceptuales en las formas de representar el paisaje. La etnocartografía parte del presupuesto de que cualquier persona que mire un mapa entiende en qué consiste un mapa, o sea que presupone una especie de racionalidad cartográfica común a las personas que participan de la actividad. En varias ocasiones, al llevar a cabo esta actividad surgió la dificultad de que no lograba que los informantes se mantengan mirando el mapa y comenzaban a buscar las referencias espaciales sobre las cuales estábamos dialogando en el horizonte o a lo lejos pero no en el mapa. Y yo en el horizonte no lograba identificar nada de lo que ellos me indicaban. Pude notar que 148 había una profundidad en sus formas de percibir el horizonte que yo era incapaz de entender. Donde yo veía una línea de árboles que para mí era el final del plano de visión, muchas veces ellos veían árboles individualizados y adelante y atrás de esos árboles, otros árboles, entre otras cosas. Fue así que decidí explorar otras formas de abordar y representar la espacialidad del paisaje, desde una perspectiva más de lo vivido desde una posición terrestre y a la altura del ojo humano, que de conjuntos de referencias espaciales. Esta idea debe mucho al análisis expuesto por Ingold (1993) sobre la pintura The Harvesters que Pieter Bruegel realizó en 1565, en donde se representa un día de agosto en el cual se está cosechando trigo. En la pintura se puede observar un grupo de personas cosechando y otro grupo comiendo y descansando debajo de un árbol. En esta pintura se captura, según Ingold, la temporalidad del paisaje, un aspecto muy importante en la definición del taskscape. Ingold analiza la perspectiva que ubica a quien mira debajo del árbol y separa el análisis en seis componentes: las colinas y el valle, las huellas y los caminos, el árbol, el cereal, la iglesia y la gente (Ingold 1993). Estos componentes no son elegidos por cuestiones estéticas o informativas, sino más bien porque representan la vida de los lugares. Caminar por un valle es muy diferente a hacerlo por una colina, de hecho el límite entre ambos puede estar dado por esa experiencia del cambio de esfuerzo y la perspectiva de lo que se empieza a ver desde cada posición, una más elevada que la otra. Al circular por las colinas y los valles se generan caminos y huellas que son parte de las formas físicas. Estas pervivencias de formas y temporalidades (geológicas, humanas, animales, etc.) son parte de un proceso de desarrollo de actividades (en este caso la cosecha de trigo) en un mismo lugar durante varias generaciones. Lo que marca la vida son las conexiones, las actividades y el movimiento. La gente descansando bajo el árbol está ahí porque está el árbol y porque el árbol está próximo al lugar de cosecha. El árbol es clave en la definición de lugar que no sería el mismo si no estuviese el árbol, ni el cereal. El árbol es la manifestación viva de una temporalidad muy clara, marcada por el crecimiento y maduración de ese peral ubicado en ese lugar. Ese mismo pasaje del tiempo a escala humanamente perceptible en términos de ciclos de vida, es el de la iglesia que conecta pasado con futuro, nacimientos, bodas, defunciones de generaciones pasadas y presentes. Es para los pobladores un monumento al tiempo. El campo de trigo, representa uno de los componentes visualmente más impactantes por su color y textura, al mismo tiempo que permite percibir el movimiento de la cosecha y el cambio en la forma implícito en esta actividad, al contrastar tan fuertemente los lugares ya cosechados con los aún no cosechados. Además, el trigo transformado en pan 149 convive en la misma pintura, cerrando un proceso de producción, elaboración y consumo. Las personas son el último componente que menciona Ingold como clave en su análisis de la obra. Se trata de personas que están interconectadas por experiencias pasadas y actividades presentes que se llevan a cabo en lugares pero fundamentalmente con los lugares, con las personas, los animales, el cultivo, el árbol etc. No son humanos que flotan en la superficie interconectados solamente entre humanos, son parte de procesos que los han ubicado donde están en base a circular y desempeñar las actividades durante generaciones (Ingold 1993). Personas que caminan por caminos hechos por otros pero que al caminar hacen camino. Personas que escuchan y huelen, que generan sonidos y olores. Que sienten y hacen sentir. ILUSTRACIÓN 38. THE HARVESTERS. PINTURA DE PIETER BRUEGEL DE 1565. FUENTE: WIKIMEDIA49 Uno de los aspectos más interesante del análisis de Ingold es la mirada sobre lo multiescénico de la pintura. Escenas diferentes sobre procesos (circulación de personas, descanso, cosecha, alimentación, etc.) y temporalidades de diferente escala (geológicos, vegetales, humanos), compuestas en una misma imagen. Este énfasis en las actividades en movimiento de forma simultánea pero haciendo referencia a . 49 Fuente completa: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ae/Pieter_Bruegel_the_Elder_The_Corn_Harvest_%28August%29.JPG. Accedido: 29/07/2014 150 procesos interconectados, es algo que exploramos en nuestras representaciones no aéreas. Otro aspecto que consideramos clave es el de la perspectiva, ya que de ésta depende en gran medida el resto de la interpretación. El enfoque, la escala y la presentación de los componentes dependen en gran medida de la ubicación de la mirada. Además, claro está, que la participación y el posible involucramiento de quien mira depende de esa ubicación. El énfasis en determinada ubicación espacial es también un mensaje fundamental que es posible generar a través de la explicitación del lugar donde se ubica la perspectiva. Lo mismo que la escala y la dimensión de los objetos, algo que en nuestro caso, pretendimos respetar de acuerdo a la ubicación geográfica. Es decir, si bien elegimos una perspectiva determinada, desde un lugar que, como veremos, es considerado como fundamental para proponer la mirada, la ubicación de todos los elementos de la representación respeta las ubicaciones geográficas, al menos en sentido relativo (tal cosa está a la derecha de tal otra mirando desde tal lugar). Esto se debe a la necesidad de mantener cierta coherencia con la propuesta del pragmatismo crítico en cuanto a la articulación con otras formas de representación que permitan determinar lugares geográficamente concretos. Tomando como referencia este análisis de Ingold (1993), nos propusimos buscar una forma de representación del espacio alternativa a las aéreas. Vistas las limitaciones observadas en la aplicación de la etnocartografía e intentando poner en relieve determinados aspectos del paisaje sin dejar de lado totalmente la ubicación espacial relativa, es que decidimos proponer esta técnica de representación no aérea. Desde la perspectiva del pragmatismo y el diálogo con la administración, tiene unas limitaciones mucho mayores que las aéreas ya que es un lenguaje bastante diferente al manejado en la gestión territorial. Pero desde la perspectiva crítica (segunda parte de la ecuación pragmatismo + crítico), se trata de un desafío a la propia lógica de representación aérea. En este sentido, esta representación intenta ser otra forma de representación del conocimiento espacial que se ubica entre lo textual y lo cartográfico, en el sentido de que pone en relieve contenidos explícitamente tratados mediante palabras (como por ejemplo en el capítulo anterior) pero de una forma visual, manteniendo la relación espacial de sus componentes. La realización de estas ilustraciones (Ilustración 42, Ilustración 47 e Ilustración 58) fue llevada a cabo por Denisse Torena, con quien trabajamos en el proyecto "Acercando el patrimonio a través de intervenciones urbanas en Rocha", en el cual buscamos formas alternativas de representación del paisaje del Butiá. Para elaborar estas 151 ilustraciones combinamos la información generada por el relevamiento de antecedentes, las técnicas de prospección arqueológica, la del mapeo etnocartográfico y, fundamentalmente, la del trabajo de campo etnográfico (entrevistas, observación y charlas informales). Como vimos en el capítulo anterior existieron distintos momentos importantes en las relaciones entre los seres humanos y el Butiá: los corrales de palmas, el aprovechamiento industrial de la fibra y el momento actual. Cada uno de esos momentos tiene actividades y elementos claves que conviven en el presente. Algunos conviven como restos materiales, otros como memorias, otros como prácticas y todos con algo de lo otro. Nuestra propuesta con las representaciones no aéreas fue articular estos distintos componentes, la escala y la perspectiva en la representación de un paisaje vivo, respetando también el arreglo espacial de los componentes. Se trató de un trabajo en equipo, donde se generaba un feedback dentro del grupo de trabajo discutiendo en diversas instancias grupales y virtuales sobre las representaciones visuales. REPRESENTACIÓN DE LA ESPACIALIDAD DE LOS CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES A LO LARGO DEL TIEMPO Para abordar este tema utilicé técnicas diferentes que combinan arqueología, etnociencias, antropología fenomenológica y antropología visual. De la arqueología manejé las técnicas de prospección remota y sobre el terreno, de las etnociencias la técnica de la etnocartografía y de la antropología visual las técnicas de representación mediante ilustración. El producto de estas representaciones es un ejercicio de entrecruzamiento de miradas que no proponen una única respuesta sino más bien una tensión que apunta a enfatizar la discusión en torno a la representación del espacio y de sus límites y, por consiguiente, a la complejidad involucrada entre la caracterización de los CEL y del paisaje y la gestión del territorio. Para discutir la espacialidad prefiero segmentar el análisis en distintos momentos donde considero que existieron formas de espacialidad diferente. Comenzaré presentando un análisis de la espacialidad en el momento del uso de los corrales de palma, luego el de las fábricas de fibra y terminaré con el análisis de la espacialidad de los CEL actuales. A su vez dividiré cada uno de estos momentos en cuatro tipos de análisis: cartográfico, meshwork, taskscape y no aéreo. LA ESPACIALIDAD PASADA DE LOS CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES: SIGLOS XVII AL XIX En este período de tiempo la característica principal de las relaciones entre los seres humanos y el Butiá, estuvo marcada por la construcción y uso de los corrales de palmas. Para comprender esta espacialidad de los CEL asociados al Butiá tuve que 152 aproximarme a las referencias arqueológicas sobre uno de los usos pasados cuya evidencia me permite abordar el tema de forma un tanto difusa pero con cierta resolución. Lo primero en este caso consistió en identificar los corrales existentes que hasta ahora no han sido localizados de forma sistemática. En Uruguay pude identificar diez corrales, todos ubicados en las proximidades de la ciudad de Castillos. Siete están siguiendo la ruta 14 (llamada Camino del Indio) y tres hacia el Oeste y Sur de Castillos, todos ubicados en un radio de 35 kms desde la ciudad (Ilustración 39). La gran mayoría están construidos únicamente con palmas y son de forma circular. Existen algunos construidos con palmas y piedras y también hay un corral circular con un agregado rectangular. Esa identificación la hice en base a la revisión bibliográfica, entrevistas, charlas informales y, fundamentalmente, en base a la prospección remota y sobre el terreno. La remota la llevé a cabo con Google Earth Pro, analizando el terreno desde el aire y la prospección sobre el terreno la realicé a pie, fotografiando y tomando medidas de los corrales. La zona cubierta fue desde la ciudad de Castillos hasta la frontera con el Brasil. En Río Grande del Sur, Brasil, los arqueólogos brasileros Oliveira y Teixeira (2006) publicaron la ubicación de 14 corrales, los cuales pude identificar en las imágenes satelitales. Mediante la prospección remota pude identificar uno más y constatar que uno de los corrales publicados anteriormente no está en la ubicación mencionada50 Ilustración 39 . Todos están ubicados hacia el Este de Santa Vitoria do Palmar, a una distancia que va entre los 5 y los 25 kms en línea recta. Cuatro están ubicados aledaños a la ruta BR471 y once a otros dos caminos de menor porte distribuidos hacia el Norte, entre la BR471 y la Laguna Merín ( ). 50 Se trata del corral denominado RS:LS 111 (Oliveira y Teixeira 2006:5). Considerando que en esa ubicación, en las imágenes del año 2003 existía una plantación de arroz, es posible que se haya destruido para facilitar el manejo de la tierra agrícola, o bien pueden existir errores en las coordenadas. 153 producción a escala industrial (aunque sea a pequeña escala como en este caso) necesita contar con cierto grado de estandarización. Pero por otro lado, está la necesidad de los artesanos de Vuelta del Palmar de que es necesario tener en cuenta la particularidad de cada receta, a lo cual hay que agregarle las distintas formas de gestión del negocio que practica cada uno (aunque sea de forma intuitiva). Como menciona uno de los entrevistados, “Viene el LATU y nos quiere cambiar oro por espejitos de colores. A mí no me gusta eso. Que dejen vivir. El LATU vino acá y pidió una receta y dijo que traía una receta que, como un curso, para que las personas hicieran licor de Butiá y se terminaron llevando la receta del licor de Butiá de acá y eso no es justo”92. Según uno de los artesanos de Vuelta del Palmar “No hay una receta específica que diga esto se hace así. Es como la cocina […] Otra cosa que nunca me gustó, que lo hemos hablado, fue que vendieran con la etiqueta de El Brocal pero que en un rinconcito de la etiqueta fueran los nombres de los grupos elaboradores; eso nunca lo hicieron”93 Sin embargo existe una contradicción entre los propios artesanos de Vuelta del Palmar detractores de trabajar en la planta industrial, aquellos que niegan la homogenización como parte del proceso, ya que hay muchos casos de venta de productos de mala calidad o en mal estado que atentan contra la producción de todos ellos. “Hay gente que te compra un producto y te dice ´yo no compro más licor de Butiá porque era un agua sucia´ pero no, párese que el licor de Butiá cada uno lo hace a su manera, como un guiso, como un tuco, como una comida que cada uno lo hace a su manera. Hay gente que lo hace con alcohol brasilero. Yo lo hago con alcohol bueno, ANCAP, que es el que está permitido, y bueno. P: ¿Hay recetas mejores que otras? R: No, la receta es la misma, solamente que hay gente que para abaratar lo hace a su manera” . 94 Otro tipo de conflicto existe entre los artesanos de Vuelta del Palmar y las microempresas. Esto está muy vinculado a los proyectos de Casa Ambiental y el LATU, ya que las microempresas han sido quienes más se han beneficiado a partir de estas intervenciones. En este sentido los artesanos de Vuelta del Palmar que no han logrado incorporar las propuestas de ambas instituciones han demonizado a las microempresas como las actuales portadoras del discurso de las instituciones que han intervenido el lugar. Para las industrias el LATU y el trabajo llevado a cabo por Casa Ambiental ha sido algo totalmente positivo ya que les ha permitido mejorar el trabajo en torno al Butiá. La estandarización de recetas no es percibida como una pérdida de . 92 Entrevista grabada en audio. Artesano de Vuelta del Palmar. Hombre. Edad: 50-60 años. 93 Entrevista grabada en audio. Artesana de Vuelta del Palmar. Mujer. Edad: 50-60 años. 94 Entrevista grabada en audio. Artesana de Vuelta del Palmar. Mujer. Edad: 50-60 años. 256 la identidad de cada familia sino que es vista como una posibilidad de mejorar económicamente ya que es lo que el mercado exige. Según uno de los integrantes de las industrias “Y se fueron diseñando las recetas así como están. Pregunta: ¿Y si había uno que lo hacía de una manera y otros de otra? Respuesta: Ah no, tuvimos que ponernos de acuerdo de qué receta se iba a hacer. Eso fue hecho por los técnicos que teníamos nosotros. Y eso quedaba en el manual y lo teníamos que hacer siempre de la misma forma”95 Este proceso de reducir los CEL a recetas ha sido un aspecto clave en los conflictos existentes en torno a los CEL. En esta línea un recetario sería el equivalente a los CEL existentes sobre el fruto pero como vimos, los CEL no son reducibles solamente a una serie de procedimientos o protocolos. Los CEL son conocimientos localizados, transmitidos oralmente y mediante imitación y demostración, son parte de la práctica del día a día (Ellen y Harris 2000:4), de modo que la reducción a recetas no reconoce estos aspectos, generando varios problemas. Deben ser entendidos como una forma de interacción entre los otros humanos y con el ambiente o, si se quiere, con el Butiá. Un proceso que puede ser percibido como de transmisión de CEL es tal vez un proceso de socialización en donde el contenido de "cómo hacer un dulce" es secundario respecto a la situación de compartir un momento entre padres e hijos o tal vez sea un manera de reproducir una forma de relacionarse con el palmar. . La complejidad de separar un CEL de un contexto de enunciación es similar a la de separarlo de la práctica. La performance implícita en un CEL es probablemente imposible de reducir a una receta o, tal vez sea expresable en una receta (o un texto) pero la complejidad implícita en tal representación puede llegar a tal nivel que el único mensaje sobre el cual se puede concluir es, simplemente, sobre su complejidad96 La receta es clave para el desarrollo de productos estandarizados pero parte de ciertos acuerdos que no son tenidos en cuenta. Por ejemplo, si analizamos la receta de los bombones de Butiá elaborada por el LATU (Burzaco, et al. 2011a), podemos notar que en ningún lado se menciona la necesidad de tener electricidad o agua potable o la capacidad de cortar con un cuchillo y de mezclar con una cuchara, se da . Sin llegar a decir que es imposible representar una performance en un texto, reducir todos los CEL a recetas es demasiado reduccionista y ha sido uno de los aspectos que han estado en la base de los conflictos en torno la patrimonialización de los CEL. 95 Entrevista grabada en audio. Integrante de una microempresa. Mujer. Edad: 50-60 años. 96 Este tipo de críticas ha sido muy común en las etnociencias (ver por ejemplo Reynoso 1998:33) 257 por sobreentendida. Este cognitivismo implícito en la recetización de los CEL encubre también aspectos de la propia imbricación de los CEL como parte de la vida. Por ejemplo, la receta no dice en ningún lado que se deba llevar a cabo luego que los hijos lleguen de la escuela para compartir esa experiencia. Eso es intrascendente para obtener un producto determinado pero no lo es para otras cosas para la que sirven los CEL: socializar, comunicarse, moverse, etc. Los CEL no solo sirven para obtener productos, aunque claramente también son parte de esos procesos. Estas diferencias entre lo que se entiende por un CEL está también en la base de los conflictos. Los CEL no se perciben como parte de la naturaleza, sino como una externalidad recetizable y esto está en la base de los conflictos. De hecho, ni siquiera los propios artesanos de Vuelta del Palmar perciben los CEL como parte de la naturaleza, sino que discursiva y objetivamente los diferencian, aunque luego en la práctica prefieren no seguir las recetas, no trabajar en la planta industrial. Es decir, prefieren sus CEL y no los de otros porque los de otros no solo involucran una descontextualización técnica sino que implican una deslocalización cultural. Esta deslocalización es clave para la homogenización, la circulación y mercantilización (Kopytoff 1986). Pero son lógicas que en la Vuelta del Palmar, no han logrado entrar en la práctica (en la vida) aunque sí lo han hecho en los discursos. Probablemente sea así porque también es una forma de entrar en contacto con el discurso patrimonial autorizado. La transmisión intergeneracional mediante la práctica involucra espacios de socialización hacia adentro de cada familia que teje una identidad vertical "de generación en generación" que se articula horizontalmente en ciertos aspectos con las otras familias que también cosechan, elaboran y venden en la ruta. Y también las diferencian a las familias entre sí y en su conjunto con las microempresas que son otro conjunto de personas portadoras de CEL vinculados al Butiá. Cada familia quiere mantener su identidad en este caso materializada en los productos y no producir de forma estandarizada, ya que esto es percibido como una forma de pérdida de la identidad, que re-identifica a las familias. Si a esto agregamos la participación en nuevos procesos de comercialización se está fracturando otro punto importante de unión: la venta en los puestos sobre la ruta. El presupuesto del reduccionismo que ha estado por detrás de los procesos de patrimonialización genera una separación de la vida asociada al palmar que es parte del mismo proceso de invisibilización que ya he mencionado respecto a los procesos de patrimonialización en torno al paisaje del 258 Butiá. Intervenir un grupo social que además ha estado sometido al efecto "oso panda", exige comprender los CEL en toda su complejidad. La recetización nos lleva nuevamente al mundo de Matrix, en donde leer una receta es como cargar un software. Pero la percepción de la receta se lee en contexto, se lee con los ojos y se cocina con las manos, los ojos, la nariz, los recuerdos y las emociones. La percepción y la cognición involucran a todo el cuerpo (Gibson 1979). Se cocina de la misma forma que se percibe y actúa, con todo el cuerpo de forma habilidosa (Ingold 2002). La recetización no puede verse como el último proceso de la patrimonialización. Es necesario entender la recetización como parte de un proceso de patrimonialización, que representa de una manera determinada ciertos elementos de los CEL pero que no genera objetos patrimoniales sino que recetiza objetos patrimonializados. La receta no es una amenaza para los CEL. De hecho, muchos artesanos de Vuelta del Palmar cocinan con recetas (suyas, de otros artesanos de Vuelta del Palmar, del LATU, de sus antepasados, etc.). Lo que no es recomendable es reducir un CEL a un receta. Es una operación metacultural de deslocalización y relocalización similar al que se propone con la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial (Kirshenblatt-Gimblett 2004). La posibilidad de transformar un CEL en algo deslocalizado independiente de su contexto, lo coloca en un marco de movilidad absoluta más propensos a la circulación, homogenización y mercantilización (Kopytoff 1986). CONCLUSIONES En términos generales, la visión paternalista de la relación naturaleza-sociedad en torno al Butiá es la que está más extendida, aunque existen algunas variantes en lo que motiva ese paternalismo. Para algunos debe ser cuidada porque es de donde pueden obtener los recursos para su consumo y venta y para algunos además, es el lugar donde vivir. El ser parte de la vida es un argumento muy manejado en las miradas locales del Butiá pero no logra ser ubicado como un argumento de la patrimonialización en sí mismo. Cuando es legitimado y discursivamente bien articulado por parte de las instituciones científicas, es utilizado como un argumento renaturalizador vía des-naturalización. Es decir, lo dota de una nueva cualidad como elemento natural a partir de una operación metacultural de que lo hace más cultural y menos natural para, en definitiva, volver a ser más natural, más ecosistema vegetal. Si bien podríamos decir que las formas de entender el Butiá preceden a las formas de entender su protección, no es un proceso lineal, sino más bien dinámico y relacional. Los procesos de patrimonialización sobre el paisaje del Butiá han incidido en las 259 miradas existentes generando cambios en las miradas y en los procesos de patrimonialización. En este sentido es interesante hacer referencia al trabajo de Danny Naveh y Nurit Bird-David, en el cual analizan los cambios ocurridos en la percepción de la naturaleza de los Nayaka (sur de India) entre 1978-9 y 2003-4. A fines de la década de 1970 los Nayaka eran un grupo cazador recolector que cultivaba algún vegetal para consumo pero que subsistía básicamente por la caza y recolección en el bosque. Los animales, plantas, rocas del bosque eran percibidos como co-habitantes del bosque. Durante la década de 1980 y 1990 diversos factores (deforestación del bosque, normativas que limitan sus prácticas de caza, sustitución de su trabajo asalariado eventual por mano de obra más barata y el estímulo de instituciones gubernamentales y no gubernamentales para que adopten la ganadería y agricultura), terminan generando la inclusión de la ganadería y la agricultura como prácticas económicas fundamentales para su economía. Al consolidarse estas prácticas emerge una visión utilitarista, los animales y los vegetales domesticados son cosificados y valorados por su valor de uso ("esta gallina sirve para poner huevos"). A mediados de la década del 2010 coexistían diferentes percepciones de los seres domesticados y los seres del bosque, los primeros cosificados y los segundos personificados. En este marco, el grado de cosificación está determinado en gran medida por factores externos a los Nayaka dentro de los cuales la mercantilización aparece como uno de los más importantes. Pero según los autores, la mercantilización no es el único factor, ya que dependen fundamentalmente del grado de separación del producto con el comprador/consumidor final. Un producto consumido por ellos es menos cosificado que uno que va a ser vendido a terceros. En este sentido la percepción que proponen es relacional "depending on context, in some cases with care and in others carelessly; in some cases as sentient co-dwellers and in others as objects, not depending on what they are in essence, or where they are, but corresponding with when, by whom, and for what purpose they are used" (Naveh y Bird-David 2014:88). Este trabajo es interesante para comprender con mayor claridad el carácter relacional de los procesos de patrimonialización y las percepciones del objeto patrimonializado, que en este caso es el Butiá. En el caso de los Nayaka diversos factores cuyo común denominador se podría definir como de mercantilización, generan cambios muy importantes en las percepciones de la naturaleza. En el caso del Butiá, los procesos de patrimonialización objetivan el objeto patrimonializado en base a procesos metaculturales donde la mercantilización es una parte importante. El escenario discursivo sobre la percepción del Butiá pone en valor o incluso invisibiliza ciertos discursos en torno a su percepción. La dinámica de los procesos de 260 patrimonialización está configurada también por las formas de circulación de estas miradas legitimadas por ciertos actores y deslegitimadas por otros. En este marco existe una tendencia de circulación legitimada de las formas de percibir el Butiá, en donde las instituciones portadoras del discurso patrimonial autorizado generan ideas que luego son adoptadas localmente ya sea por las instituciones o por los artesanos que buscan un lugar en la argumentación en torno a la patrimonialización del Butiá. En el marco de lo que describí como el efecto "oso panda", la percepción del habitar de los artesanos de Vuelta del Palmar se ve bombardeada por una ola patrimonializadora en torno al Butiá sostenida por una percepción de la naturaleza paternalista utilitarista. Estos procesos de patrimonialización que no incluyen y no pretenden afectar a los artesanos de Vuelta del Palmar suscriben y promueven un marco discursivo en el cual los artesanos de Vuelta del Palmar se ven envueltos simbólica y materialmente. Además, en el caso que efectivamente se implemente algún tipo de protección legal, los artesanos de Vuelta del Palmar se verán afectados nuevamente, ya sea porque los productos que elaboran se valorarán más y se venderán más (y a su vez esos productos probablemente le agreguen valor simbólico a la conservación del Butiá) porque al tiempo que se conserve se fomentará el disfrute turístico. Al llegar más turistas probablemente se generen regulaciones bromatológicas que incidirán en las tecnologías, los insumos, las técnicas, los espacios de producción, etc., involucrados en la elaboración de alimentos derivados del Butiá. Probablemente estos productos tengan una mejor calidad técnica desde el punto de vista de su sabor, textura y estandarización, pero también, probablemente, muchos artesanos de Vuelta del Palmar no quieran o no puedan seguir produciendo en estas nuevas condiciones. De hecho ya lo podrían hacer en la planta de El Brocal que está ubicada en Vuelta del Palmar pero no lo hacen. Prefieren seguir en sus casas, haciendo sus recetas, con su familia y con sus tiempos. Todas estas son, aunque probables, consecuencias materiales de un proceso inmaterial sobre un patrimonio inmaterial. Toda una paradoja. El efecto de extralocalidad presente en gran parte de los conflictos, debe ser visto más desde una perspectiva simbólica y postcolonial que como una estrictamente espacial. No importa dónde esté la frontera física, lo fundamental es la forma de establecer el diálogo pautado por una direccionalidad desde un saber legitimado hacia uno que no lo es y que mediante el propio proceso de interacción lo es cada vez menos. En este sentido, la participación y la intervención en la comunidad en tanto una acción en el lugar debe ser replanteada como una participación con los del lugar. El vivir en es importante para ser butiacero pero el compartir experiencias como la cosecha de los 261 frutos del Butiá, la elaboración y la venta de productos en la ruta, es lo que realmente define la identidad de los grupos y la pertenencia en este caso no se puede definir espacialmente. En este sentido la reducción de los CEL a recetas desconoce todas estas complejidades. El propio efecto "oso panda" y la extralocalidad, generan fuerzas centrípetas de identificación grupal en los artesanos de Vuelta del Palmar. El ser marginal en torno al discurso patrimonial autorizado, es algo que une e identifica a este grupo de artesanos. Esto se puede ver claramente en los conflictos existentes entre los artesanos de Vuelta del Palmar y las microempresas las cuales son percibidas por ellos, como amigas del discurso patrimonial autorizado. Esta posición las coloca como menos amigas que antes, ya que no comparten esa situación simbólica y material marginal, que los coloca como receptores de propuestas, como aderezos del Butiá y como vendedores en la ruta. Por último resulta interesante analizar los procesos de diálogo de percepciones también en el caso de actores institucionales portadores del discurso patrimonial autorizado, como la IDR y las instituciones científicas. La IDR no es productora de saber científico pero sí se dedica al gobierno departamental incorporando este tipo de discursos. Como tal, para los artesanos de Vuelta del Palmar y las microempresas es también parte del discurso patrimonial autorizado, aunque es más receptora del mismo que generadora en términos teóricos. En este sentido, la IDR que tiene una percepción de la naturaleza más de tipo paternalista utilitarista, se ve empapada por un tipo de mirada economicista. Esto se debe a que la incorporación del discurso experto que proponen las instituciones científicas, no encuentra un lugar en la racionalidad técnica de una institución estatal dedicada al gobierno local. Lo que sucede es una traducción del mensaje economicista a los términos utilitaristas, que son fácilmente asimilables a la racionalidad técnica e institucionalidad de la IDR. Es decir, para la IDR es irrelevante discutir sobre el valor económico teórico y especulativo del Butiá y, además, le resulta institucionalmente complejo transformar esas especulaciones en recursos materiales concretos a corto plazo, pero sí puede digerir un mensaje más sencillo del tipo "el palmar tiene valor económico" y transformarlo en algún logro material concreto como una mejora en las condiciones de comercialización para los artesanos de Vuelta del Palmar. En el caso de las instituciones científicas tienen la capacidad de discutir sobre estos valores teóricos y así reposicionar simbólicamente al Butiá como un sistema vegetal que es a su vez un recurso económico. Pero les resulta difícil transformar esas 262 teorizaciones en acciones concretas que apunten a conservar el Butiá así que necesitan interactuar con instituciones locales como la IDR y en ocasiones con los propios habitantes del palmar, como los artesanos de Vuelta del Palmar y las empresas. De modo que es posible lograr una sinergia en torno a una misma lógica conservacionista de tipo paternalista pero es complejo acercar los matices. 263 264 CAPÍTULO 6. FIGURAS LEGALES INTERNACIONALES Y DISEÑO INSTITUCIONAL EN TORNO A LA PROTECCIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS ECOLÓGICOS LOCALES. PRECAUCIONES Y POSIBILIDADES INTRODUCCIÓN La protección legal de los CEL es parte de una compleja articulación de miradas de institucionales que se proponen regular y proteger diversas entidades y actividades vinculadas a ámbitos como la alimentación y la agricultura, la propiedad privada, la diversidad biológica, el patrimonio y el paisaje, entre otros. Esta complejidad genera algunos conflictos ya que algunas instituciones y normativas solapan sus objetos y figuras legales y en ocasiones las consideraciones de lo que significa proteger no son entendidas de la misma manera. Algunas normativas protegen a los CEL en sí mismos y otras protegen los referentes ambientales de los CEL. Todas estas normativas tienen pros y contras que analizaré en este capítulo, enfatizando la necesidad de proteger los CEL con su referente ambiental ya que de otra manera se corre el riesgo de descontextualizarlos y deslocalizarlos y, en el caso del Butiá, de recetizarlos. Dentro de las posibilidades de protección teniendo en cuenta el referente ambiental, las figuras que apuntan a conceptualizar los CEL como partes integrantes de un paisaje parecen ser las más adecuadas para superar los riesgos mencionados. Este capítulo no es una propuesta de protección de los CEL o del paisaje del Butiá, sino más bien una propuesta de apertura de la discusión, en donde se incluya el referente ambiental y la localización como aspectos claves. Este análisis debe ser entendido dentro de la lógica del pragmatismo crítico el cual se propone como una posición filosófica que apunta a incidir críticamente en el sistema de saber poder hegemónico, utilizando las categorías del sistema de forma crítica; apartándose de la crítica radical para explorar algunas inconsistencias del sistema y operar en el marco de ellas (Barreiro 2003, 2005). Este capítulo está estructurado en dos partes. La primera aborda el mapa de la protección legal de los CEL a nivel internacional, analizando los actores institucionales 265 como marcas y se salvaguardan contra reivindicaciones de derechos sobre marcas por un tercero [...] • Confidencialidad y secretos comerciales: este tipo de protección se ha utilizado en los casos de conocimientos tradicionales no divulgados, en particular los conocimientos tradicionales secretos y sagrados” (OMPI s/f-b:18-20) Dentro de lo que concierne a la protección preventiva, la figura más utilizada es la de patente. El objetivo de la protección preventiva mediante patentes es que estos conocimientos no sean patentados por terceros y, en el caso que se proponga una patente vinculada a éstos, que se tengan en cuenta los conocimientos ya patentados en lo que respecta al “estado de la técnica”. Algunos autores señalan que la introducción de la lógica de la propiedad intelectual apunta a mercantilizar los CEL, desplazando muchas categorías localmente significativas (como el parentesco, la reciprocidad, los bienes en común y formas no mercantilizadas de compensación) que no se traducen con facilidad a los conceptos occidentales. De hecho esta imposición, muy por el contrario de lo que señala la OMPI, tendría los efectos opuestos haciéndolos más vulnerables a intereses foráneos (Escobar 1999; Prieto Acosta 2004). Además, para obtener los derechos de propiedad es necesario llevar a cabo ciertos procedimientos legales que se complejizan y encarecen enormemente en casos de pleitos legales, cuyos costos suelen ser demasiado elevados para los grupos portadores de los CEL (Prieto Acosta 2004). En este sentido, muchas veces el sistema termina siendo una estrategia de grandes capitales amparados en normativas nacionales e internacionales que centralizan las patentes (Ash 2009; Prieto Acosta 2004). De hecho gran parte de las patentes a nivel mundial pertenecen a un pequeño grupo de empresas multinacionales, que son las que pueden pagar por la obtención de los mejores derechos de propiedad intelectual, cuentan con estrategias específicas para competir en ese mercado, tienen una alto presupuesto para investigación y desarrollo y están bien posicionadas en el marketing internacional (Drahos 2002). Otro tipo de problemas están vinculados a un acuerdo que regula el comercio internacional en materia de propiedad intelectual. Se trata del "Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio" o también conocido por su nombre en inglés como el "Trade Related of Intellectual Property Rights", ubicado en la órbita de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio coloca de forma definitiva a la propiedad intelectual como un 272 elemento comercializable (Ash 2009) y pone en evidencia el valor actual que tiene el conocimiento y la información, el crecimiento de la mercantilización de los recursos genéticos y la expansión de empresas transnacionales sobre esos rubros (Alexiades 2009). El espíritu del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, tal como queda referido en el preámbulo de la normativa, es “reducir las distorsiones del comercio internacional y los obstáculos al mismo, y teniendo en cuenta la necesidad de fomentar una protección eficaz y adecuada de los derechos de propiedad intelectual y de asegurarse de que las medidas y procedimientos destinados a hacer respetar dichos derechos no se conviertan a su vez en obstáculos al comercio legítimo” (OMC 1994). No obstante existe una marcada diferencia entre los países exportadores de propiedad intelectual y los importadores, diferencia que se corresponde con países desarrollados y no desarrollados (Drahos 2001). Actualmente, según los datos presentados por la OMPI, Uruguay cuenta con 53 textos referentes a la propiedad intelectual. Se trata de normativa estatal y tratados bi y multilaterales que apuntan a regular los diversos tipos de propiedad intelectual. El más antiguo es del siglo XIX, cuando en 1892 se firma la Ley N° 2.267 que aprueba el Tratado de Montevideo sobre Propiedad Literaria y Artística. La lógica de la propiedad intelectual expresada tempranamente en la legislación uruguaya proliferó notablemente en el siglo XX, en diversas normativas sobre derechos de autor y propiedad industrial. Parte de esta normativa (más que nada la multi y la bilateral) está vinculada a la regulación del comercio internacional debido a la adhesión de Uruguay del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio en 1995. Actualmente Uruguay es signatario de los principales tratados internacionales sobre propiedad intelectual (Convenio de Berna, Paris y Madrid) al tiempo que cuenta con un sistema de propiedad intelectual bien desarrollado a nivel nacional, de modo que es posible aplicar cualquiera de las disposiciones principales de la OMPI a nivel nacional. En el ámbito legal uruguayo las marcas (Ley 17.011) y las patentes (Ley 17.164) están en la órbita de la Dirección Nacional de Propiedad Industrial perteneciente al Ministerio de Industria, Energía y Minería. Respecto a las marcas en el artículo 1 de la ley 17.011 se dice que "se entiende por marca todo signo con aptitud para distinguir los productos o servicios de una persona física o jurídica de los de otra". Dentro de esta categoría se pueden proteger marcas colectivas101, marcas de certificación o de garantías102 101 "Art. 38. Marca colectiva es aquella usada para identificar productos o servicios provenientes de miembros de una determinada colectividad. Las asociaciones de productores, industriales, comerciantes o , los 273 nombres comerciales, las indicaciones geográficas103 Considerando muchas de las críticas en torno al sistema de propiedad intelectual impulsado por la OMPI, algunos organismos internacionales, desarrollaron normativas que ofrecen alternativas de protección de los CEL (Alexiades 2009). Una de estas normativas es el "Convenio sobre la Diversidad Biológica". Este convenio, firmado en el año 1992 y ratificado por Uruguay el 6 de junio de ese mismo año, está ubicado dentro de la órbita del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Sus objetivos son "la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante, entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y a esas tecnologías, así como mediante una financiación apropiada" (Artículo 1). . Los derechos de autor están regulados por la Asociación General de Autores del Uruguay y están protegidos por la ley 9.739. Para el Convenio sobre la Diversidad Biológica respetar y proteger los CEL, en tanto componentes intangibles o culturales de la diversidad biológica, es un objetivo fundamental en aras de la conservación de la biodiversidad (Sciandro y Berretta 2005). En su Artículo 8, j, el Convenio señala que se “respetará, preservará y mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y promoverá su aplicación más amplia, con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos, innovaciones y prácticas, y fomentará que los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente”. prestadores de servicios, podrán solicitar el registro de marcas colectivas para diferenciar en el mercado los productos o los servicios de sus miembros, de los productos o los servicios de quienes no forman parte de dicha asociación" 102 "Art. 44. Marca de certificación o de garantía es el signo que certifica características comunes, en particular la calidad, los componentes, la naturaleza, la metodología empleada y todo otro dato relevante, a juicio del titular, de los productos elaborados o servicios prestados por personas debidamente autorizadas y controladas por el mismo". 103 "Art.73. Constituyen indicaciones geográficas las indicaciones de procedencia y las denominaciones de origen. Art. 74. Indicación de procedencia es el uso de un nombre geográfico sobre un producto o servicio que identifica el lugar de extracción, producción o fabricación de determinado producto o prestación de determinado servicio, en tanto que lugar de procedencia. Las indicaciones de procedencia gozarán de protección sin necesidad de registro. Art. 75. Denominación de origen es el nombre geográfico de un país, una ciudad, una región o una localidad que designa un producto o servicio cuyas cualidades o características se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico, incluidos factores naturales o humanos" 274 Un aspecto muy interesante de este convenio es la forma de acceso a los recursos genéticos que propone en su Artículo 15, en el cual establece dos formas, que no están ubicados dentro del sistema regular de propiedad intelectual que establece la OMPI. Se trata de: • Consentimiento fundamentado previo: consiste en elaborar un acuerdo para establecer las condiciones de uso de los conocimientos. Es un acuerdo entre el interesado y el titular de los conocimientos. La regulación final quedará estipulada en un contrato, licencia o acuerdo104 • Participación equitativa en los beneficios: consiste en establecer un equilibrio entre los intereses de las partes, de forma tal que los titulares de los conocimientos reciban beneficios de un tipo no especificado sobre el uso de los conocimientos . 105 Según el IV Informe Nacional al Convenio sobre la Diversidad Biológica (DINAMA 2010), en lo que respecta a la protección de la biodiversidad y el medio ambiente, en la línea de la propuesta por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la normativa existente en Uruguay son: . • Ley General del Medio Ambiente • Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Ley 17234 y Decreto Reglamentario No. 52/005) • Evaluación de Impacto Ambiental (Ley 16466 y Decreto Reglamentario) • Ley No. 16408 y Decreto No. 487/993 aplicación del Convenio sobre la Diversidad Biológica • Ley No. 18.308 de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible De estas normativas la que tiene una aplicación más concreta en la protección de la biodiversidad y el medio ambiente es la de Áreas Protegidas (Ley 17234). En ella se establece la creación del "Sistema Nacional de Aéreas Naturales Protegidas, como 104 De acuerdo a éste se establece en el numeral 6 del Artículo 15 “Cada Parte Contratante procurará promover y realizar investigaciones científicas basadas en los recursos genéticos proporcionados por otras Partes Contratantes con la plena participación de esas Partes Contratantes, y de ser posible en ellas” (PNUMA 1992). 105 De acuerdo a éste se establece en el numeral 7 del Artículo 15 “Cada Parte Contratante tomará medidas legislativas, administrativas o de política, según proceda, de conformidad con los artículos 16 y 19 y, cuando sea necesario, por conducto del mecanismo financiero previsto en ios artículos 20 y 21, para compartir en forma justa y equitativa los resultados de las actividades de investigación y desarrollo y los beneficios derivados de la utilización comercial y de otra índole de los recursos genéticos con la Parte Contratante que aporta esos recursos. Esa participación se llevará a cabo en condiciones mutuamente acordadas” (PNUMA 1992). 275 instrumento de aplicación de las políticas y planes nacionales de protección ambiental. A efectos de la presente ley, se entiende por Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas el conjunto de áreas naturales del territorio nacional, continentales, insulares o marinas, representativas de los ecosistemas del país, que por sus valores ambientales, históricos, culturales o paisajísticos singulares, merezcan ser preservados como patrimonio de la nación, aun cuando las mismas hubieran sido transformadas parcialmente por el hombre" (Artículo 1º). Actualmente en Uruguay existen 10 áreas naturales protegidas. En su Artículo 5º, esta ley propone la creación de cuatro categorías de protección de áreas naturales: "A) Parque nacional: aquellas áreas donde existan uno o varios ecosistemas que no se encuentren significativamente alterados por la explotación y ocupación humana, especies vegetales y animales, sitios geomorfológicos y hábitats que presenten un especial interés científico, educacional y recreativo, o comprendan paisajes naturales de una belleza excepcional. B) Monumento natural: aquella área que contiene normalmente uno o varios elementos naturales específicos de notable importancia nacional, tales como una formación geológica, un sitio natural único, especies o hábitats o vegetales que podrían estar amenazados, donde la intervención humana, de realizarse, será de escasa magnitud y estará bajo estricto control. C) Paisaje protegido: superficie territorial continental o marina, en la cual las interacciones del ser humano y la naturaleza, a lo largo de los años, han producido una zona de carácter definido, de singular belleza escénica o con valor de testimonio natural, y que podrá contener valores ecológicos o culturales. D) Sitios de protección: aquellas áreas relativamente pequeñas que poseen valor crítico, dado que: - Contienen especies o núcleos poblacionales relevantes de flora o fauna. - En ellas se cumplen etapas claves del ciclo biológico de las especies. - Tienen importancia significativa para el ecosistema que integran. - Contienen manifestaciones geológicas, geomorfológicas o arqueológicas relevantes". 276 La relación entre el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la OMPI es un tanto ambigua y en ocasiones contradictoria (Posey 2000). Por un lado, el marco de referencia conceptual del Convenio sobre la Diversidad Biológica (firmado como consecuencia de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río en 1992), tiene importantes diferencias al del sistema de propiedad intelectual de la OMPI o del libre comercio del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio de la OMC. De hecho, Estados Unidos no es uno de los 193 Estados Parte, debido a los posibles conflictos que puedan surgir con el régimen de propiedad intelectual de la OMPI y la OMC, elemento clave en la economía estadounidense, donde se alojan la gran mayoría de las compañías biotecnológicas (Prieto Acosta 2004). O sea, la relación entre ambos tipos de normativas encarna las contradicciones entre el libre crecimiento económico y el desarrollo sustentable, dos posiciones paradigmáticamente diferentes. El crecimiento económico es el motor de un modelo de desarrollo que depende fuertemente del sistema de propiedad intelectual (Drahos 2001). Además, existen algunas contradicciones de tipo formal ya que el Convenio sobre la Diversidad Biológica puede llegar a prohibir los derechos de propiedad intelectual sobre tales recursos, mientras que el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (artículo 27, 3b) no sólo los establece sino que los extiende a los microorganismos, procesos biológicos y no biológicos mediante el otorgamiento de patentes, sistemas sui géneris o una combinación (Prieto Acosta 2004). A pesar de estas contradicciones, al considerar el Convenio sobre la Diversidad Biológica que el mercado es un agente fundamental para lograr los objetivos que se propone (Drahos 2002) y al entender que el reparto de beneficios equitativos está apoyado en el régimen de propiedad intelectual no se opone a los postulados de la OMPI-OMC (Bennadji 2003). Otra normativa que va en la línea del Convenio sobre la Diversidad Biológica es el "Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura" (conocido también como TIRFAA), firmado en el año 2001 en la órbita de la FAO (firmado por Uruguay el 10 de junio del 2006). Sus objetivos son la conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización en armonía con el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura son definidos como “cualquier material genético de origen vegetal de valor real o potencial para la alimentación y la agricultura”. A pesar que en el Artículo 9 reconoce los derechos del agricultor y en 277 concreto incluyen la protección de los CEL, no propone medidas concretas de acción. En cuanto a su relación con el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio no existen medidas específicas por lo cual, dado el peso del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, la protección real de los CEL frente a reclamos de propiedad intelectual de terceros, es muy vulnerable a esos intereses económicos. La correspondencia legal del Convenio sobre la Diversidad Biológica en Uruguay en lo que respecta a los conocimientos tradicionales está muy vinculada a la del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, ya que se implementa por la firma del Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización al Convenio sobre la Diversidad Biológica (2010). Este protocolo se propone como objetivo "la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, incluso por medio del acceso apropiado a los recursos genéticos y por medio de la transferencia apropiada de tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre dichos recursos y tecnologías y por medio de la financiación apropiada, contribuyendo por ende a la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes" (artículo 1). Además destaca específicamente esta relación entra figuras legales al reconocer "la interdependencia de todos los países respecto a los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, así como su naturaleza especial e importancia para lograr la seguridad alimentaria en todo el mundo y para el desarrollo sostenible de la agricultura en el contexto de la reducción de la pobreza y el cambio climático, y reconociendo el rol fundamental del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO al respecto [...] Recordando la importancia del artículo 8 j) del Convenio en relación con los conocimientos tradicionales asociados a recursos genéticos y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de dichos conocimientos. Tomando nota de la interrelación entre los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales, su naturaleza inseparable para las comunidades indígenas y locales y de la importancia de los conocimientos tradicionales para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes y para los medios de vida sostenibles de estas comunidades". 278 Además de todas estas figuras ubicadas dentro de la normativa regular en donde formas legales son la estructura a la cual hay que adaptar lo protegido, existen adaptaciones de las figuras de propiedad intelectual mediante medidas sui generis. Estas variaciones apuntan a contemplar la variedad de situaciones existentes en la realidad cultural mundial, que han puesto en evidencia varias limitaciones de la normativa regular. Estas adaptaciones han sido realizadas en Estados Unidos, Nueva Zelandia, India y China. En algunos países que han considerado insuficientes las posibles adaptaciones de la normativa en vigor de acuerdo a la complejidad de los CEL, han ido más lejos y se han proclamado derechos exclusivos sui generis. Tal es el caso de Perú, Portugal, Tailandia y Costa Rica (OMPI s/f-b). Un caso de protección de la propiedad intelectual sui generis es el "Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales" (UPOV). Este convenio que fue firmado por Uruguay el 13 de noviembre de 1994, tiene como objetivo proteger dentro del sistema de propiedad intelectual a los obtentores de variedades vegetales. La protección de variedades vegetales es un tipo de derecho de propiedad intelectual (como las patentes, el copyright y las marcas registradas) pero a diferencia de éstas, está diseñada específicamente para obtenciones vegetales y garantiza a los obtentores derechos exclusivos sobre lo que hayan desarrollado. Un tipo de protección de los CEL alternativo al de propiedad intelectual es la protección mediante la figura de Patrimonio Cultural de la UNESCO. La UNESCO es el principal organismo internacional que ha establecido una normativa de protección de los CEL como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial. La normativa protege esta figura es la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003)106 106 Dentro de la evolución de la normativa sobre este tema, la UNESCO ha sufrido un cambio importante en el cual el énfasis de la norma comienza a considerar los valores, los significados y lo intangible en general. Este largo camino tiene diversos antecedentes que comienzan con la difundida Convención del Patrimonio Mundial de 1972. Luego una serie de discusiones y directrices comienzan a poner la mirada en lo inmaterial, siempre muy vinculado al concepto de folklore y de tradición, puntos en los cuales en ocasiones coincidió con otros organismos como la OMPI. Dentro de la evolución de la legislación fueron claves el Plan para el Estudio de las Tradiciones Orales Africanas (1972), el Primer Festival de Artes del Pacífico (1972), el Protocolo sobre Protección al Folklore (añadido a la Convención Universal sobre Derecho de Autor de 1973), la Conferencia Mundial de Políticas Culturales (1982), la Declaración de México (1982), el informe Nuestra Diversidad Creativa (1996), el Programa de Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad (2001) y la Declaración de Estambul (2002). , firmada por Uruguay el 18 de enero del 2007. En esta normativa el patrimonio cultural inmaterial es definido en el artículo 2 como “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentesque las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su 279 patrimonio cultural Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana [el cual] se manifiesta en particular en los ámbitos siguientes: • tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; • artes del espectáculo; • usos sociales, rituales y actos festivos; • conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; • técnicas artesanales tradicionales” Dentro de esta convención se entiende por salvaguardia "las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión -básicamente a través de la enseñanza formal y no formaly revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos" (Artículo 2, párrafo 3). Según el artículo 11, una parte clave de lo que se define como salvaguardia es la identificación de los elementos del patrimonio cultural inmaterial para ello la convención propone la realización de inventario, actividad que debe llevar a cabo cada uno de los estados firmantes de la convención, como es el caso de Uruguay. "Para asegurar la identificación con fines de salvaguardia, cada Estado Parte confeccionará con arreglo a su propia situación uno o varios inventarios del patrimonio cultural inmaterial presente en su territorio" (Artículo 12, párrafo 1). Todos los elementos protegidos mediante esta figura, integrarán la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, la cual tiene por objetivo "dar a conocer mejor el patrimonio cultural inmaterial, lograr que se tome mayor conciencia de su importancia y propiciar formas de diálogo que respeten la diversidad cultural" (Artículo 16, párrafo, 1). Para que algo sea declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad debe cumplir los siguientes requisitos: • "U.1 El elemento es patrimonio cultural inmaterial, tal y como lo define el Artículo 2 de la Convención. • U.2 280 o a. El elemento requiere medidas urgentes de salvaguardia porque su viabilidad corre peligro a pesar de los esfuerzos de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos y Estado(s) Parte(s) interesados; (o) o b. El elemento requiere medidas de salvaguardia de extrema urgencia porque se enfrenta a graves amenazas debido a las cuales no cabe esperar que subsista sin las correspondientes medidas inmediatas de salvaguardia. • U.3 Se elaboran medidas de salvaguardia que podrían permitir a la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados seguir practicando y transmitiendo el elemento. • U.4 La propuesta de inscripción del elemento se ha presentado con la participación más amplia posible de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados y con su consentimiento libre, previo e informado. • U.5 El elemento figura en un inventario, del patrimonio cultural inmaterial presente en el(los) territorio(s) del(los) Estado(s) Parte(s) solicitante(s), en el sentido del Artículo 11 y Artículo 12 de la Convención. • U.6 En casos de extrema urgencia, se ha consultado a(l)(los) Estado(s) Parte(s) interesado(s) acerca de la inscripción del elemento con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 3 del Artículo 17"107 También dentro de la línea de la protección de los CEL como patrimonio cultural pero en relación con un referente ambiental, la UNESCO maneja la categoría de paisaje cultural a partir de 1992. Esta categoría comprendida dentro de la Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural de la UNESCO de 1972, fue firmada por Uruguay el 9 de marzo de 1989. Esa convención definía figuras de patrimonio natural y patrimonio cultural de forma separadas e independientes, mientras que la figura de paisaje cultural se propone como un híbrido entre ambas categorías como las obras que “combinan el trabajo del hombre con la naturaleza” (Artículo 1) (Rössler 2001). Pero dentro de esta definición entran una enorme variedad de interacciones entre el hombre y la naturaleza, por lo cual los paisajes culturales fueron divididos en algunas categorías (Rössler 2001): . 1. Los paisajes claramente definidos, diseñados y creados intencionalmente por el hombre. Estos comprenden los jardines y los parques; 107 Artículo 17, párrafo3 "En casos de extrema urgencia, así considerados a tenor de los criterios objetivos que la Asamblea General haya aprobado a propuesta del Comité, este último, en consulta con el Estado Parte interesado, podrá inscribir un elemento del patrimonio en cuestión en la lista mencionada en el párrafo 1". 281 En el caso del copyright o derecho de autor, sería posible proteger algunos de los CEL mediante esta figura, como por ejemplo algunas de las canciones existentes. De hecho esto existe ya que algunas canciones de artistas locales de la ciudad de Castillos o de otras zonas del Departamento de Rocha tienen copyright. Otro aspecto interesante es que "los derechos de autor son reconocidos solamente si las obras se han fijado en cualquier objeto material y los conocimientos tradicionales, al menos los relacionados con el folklore, especialmente danzas, música, cuentos y ritos, no se fijan materialmente sino que se transmiten de forma oral y visual. Otra de las desventajas de esta figura consiste en que el titular de los derechos de autor, aunque sea plural, debe estar claramente identificado" (Tobón 2007:119). Lo mismo sucede en el caso de las recetas o las técnicas de cosecha o de fibrado de hojas de palma, entre otros. Además, existen otras complejidades ya que dependiendo de si el foco está en el proceso o en la obra, podría ser una patente un copyright respectivamente. En el caso de los CEL asociados a vegetales la situación también es muy compleja ya que ciertos vegetales son productos de generaciones de modificaciones genéticas en base al CEL, lo cual conlleva otra serie de dificultades vinculadas a la atribución de la propiedad a un único individuo, la determinación del momento de la invención (la propiedad intelectual distingue entre descubrimiento e invención, de modo que solo lo inventado está sujeto a la propiedad intelectual) y la determinación del grado de novedad y aplicabilidad industrial, los tres requisitos básicos para definir los derechos de propiedad intelectual según la OMPI (Ash 2009; Hafstein 2004; Posey 2000). En resumen, preguntas del tipo “Who composed this folk song? Who designed this dress or pattern? Who discovered the medicinal properties of this plant?” (Hafstein 2004:302), son muy complejas de responder en sociedades donde los conocimientos se generan en la práctica, se transmiten oralmente y por la propia práctica, donde, generalmente, no hay un autor o un inventor individual (Ellen y Harris 2000). De hecho, el concepto de tradicional se basa en la reproducción y no en la innovación. El propio espíritu del sistema de protección mediante propiedad intelectual está apoyado en conceptos que, al menos en sus orígenes, han sido contradictorios a las características operativas de la aplicación normativa actual (Hafstein 2004). Esto está vinculado a una estrategia postcolonial de diferenciación y absorción funcional, una característica vital de la Modernidad (Touraine 1994). Todo esto está vinculado a un segundo aspecto que es el de la reducción de los CEL y su no consideración como algo mucho más complejo que un know how o una receta, desagregando los CEL en muchas partes según las categorías de protección de la 288 OMPI. Esto desconoce la dinámica y la imbricación cultural de los CEL en la vida. Una alterativa a esta fragmentación, dentro de las propuestas de la OMPI, sin la protección del referente ambiental, sería la posibilidad de la protección mediante la figura de marca. Existe la posibilidad de registro de marcas colectivas o marcas de certificación, las cuales "podrían facilitar mucho la identificación y comercialización de productos y servicios de los pueblos indígenas. Por ejemplo, en el caso de las marcas colectivas, se ha sugerido que cuando se hable de productos que provengan de empresas que están “bajo el control de un titular” se entienda como titular a los pueblos indígenas y en el caso de las marcas de certificación, se ha propuesto que las comunidades indígenas “certifiquen” productos servicios amigables a la biodiversidad, productos producidos con procedimientos tradicionales (hechos a mano, de fermentación natural, manejo adecuado de tierras) y servicios que respeten el ecosistema como el ecoturismo" (Tobón 2007:118). Pero a pesar de esto, estas marcas exigen un registro legal bajo una agrupación determinada, identificando claramente a los propietarios. Si bien la protección mediante una marca no implica una fragmentación determinada de los que se pretende proteger, no tiene necesariamente ninguna vinculación con el referente ambiental, ni con los procesos de producción, ya que "una marca a menudo consiste en un signo arbitrario o imaginativo que puede ser utilizado por su propietario o por otra persona autorizada para hacerlo" (OMPI s/f-a:13). Una opción es no protegerlos mediante este sistema de propiedad intelectual y dejarlos dentro de una accesibilidad pública. El problema es que la situación puede ser más compleja si no se protegen ya que si alguien los declara de su propiedad, cualquiera de los problemas mencionados pueden ser peores, ya que habría que adoptar alguna figura y proponerla, para poder apelar la decisión. Como se pregunta José Carlos Capel en el artículo ¿Recetas con derechos de autor?, publicado en el Blog del periódico El País de Madrid del 5 de febrero del 2012 "¿Deben existir los derechos de autor en la cocina? ¿Cuándo un cocinero calca una receta de otro tendría que abonar una cantidad al primero en concepto de “royalty”? Como todo el mundo copia y se trata de un tema escurridizo es absurdo el debate. Cuestión aparte es que alguien se arrogue la paternidad de lo que jamás ha inventado, pecado que no solo afecta a su ética personal sino a su buen nombre en el oficio [...] La historia de la cocina está plagada de impostores y de recetas que han prestado relumbre a cocineros ajenos a quienes las crearon... Caso sangrante es el del cocinero australiano Shannon Bennett´s, que en su restaurante “Vue de Monde” (Melbourne) nos sirvió (abril 2008) varios platos españoles como si fueran suyos: gambas al vapor de una cafetera exprés, estilo Arzak, la langosta destilada de Pedro Subijana y el 289 famoso “viaje a la Habana” de los hermanos Roca. Cuando saltamos enfurecidos nos contestó que todos eran suyos, alta cocina de autor de influencia francesa"114 Esta situación de atribuirse la autoría de algo que está en el dominio público es particularmente compleja en el caso de la existencia del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio el cual puede complejizar el escenario de patentabilidad de estos CEL internacionalmente, por ejemplo, con la firma de un tratado de libre comercio (Díaz 2006). Por estas razones, la OMPI cuenta con propuestas de protección preventivas, mediante las cuales es posible proteger la no patentabilidad por terceros de tales CEL. Así, por ejemplo, los CEL asociados a la elaboración de productos del Butiá pueden protegerse preventivamente para bloquear el ejercicio ilícito de derechos de propiedad intelectual, pero no impide que otros usen o exploten esos CEL. "La publicación de los conocimientos tradicionales como medida preventiva puede disuadir a otros de patentar esos conocimientos, pero puede también hacer que el conocimiento sea más accesible y ponerlo en el dominio público, lo que paradójicamente puede facilitar a un tercero el uso del conocimiento contra los deseos de los titulares de los conocimientos" (OMPI s/f-b:28). En definitiva esta propuesta apunta a proteger posibles actos de biopiratería, a la vez que no fija costos ni regalías asociadas al uso de los CEL. . La posibilidad de proteger los CEL mediante figuras de copyright alternativas como es el caso del copyleft y todas las variedades asociadas provenientes del campo del software, es muy interesante, ya que no congela tanto a la manifestación protegida como en el caso del derecho de autor. Este tipo de figuras tiene una buena flexibilidad en cuanto a la apertura y dinámica de la autoría algo importante en los conocimientos tradicionales. No obstante, el material protegido, debe ser justamente eso, un material. Al igual que en el caso de las figuras de derecho de autor, la creación o manifestación determinada debe estar fijada en algo material, que si bien es potencialmente modificable o utilizable con diferentes variedades según se especifique en la licencia, debe estar fijada, materializada en algo. Así como en el software se protege un código, lo que debe protegerse en el caso de los conocimientos tradicionales o los CEL es una representación del conocimiento en acción pero no el conocimiento en acción en sí mismo. Por otro lado, si bien las condiciones de mutación de la autoría son mucho más dinámicas dentro de esta figura que en el caso "tradicional" del copyright, es necesario 114 http://blogs.elpais.com/gastronotas-de-capel/2012/02/recetas-con-derechos-de-autor.html. Accedido el 17/09/2014 290 definirla claramente, por lo que, en un sentido estricto, no es posible salir de la complejidad de la definición de la autoría. Es decir, es posible contemplar la dinámica y la variabilidad de manifestaciones fijadas en algo material pero es necesario identificar las autorías sucesivas o al menos los cambios generados, todos aspectos bastante complejos de determinar en los conocimientos tradicionales. Otra figura aplicable a los CEL es la de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Desde hace unos 15 años ha tomado bastante fuerza en Latinoamérica y hace unos 10 años en Uruguay, declarándose el tango y el candombe como patrimonio cultural inmaterial del Uruguay en el año 2009. Además luego de la ratificación de la Convención por parte de Uruguay en el año 2006, se crea en la Comisión de Patrimonio de la Nación el Área de Patrimonio Inmaterial destinada a trabajar específicamente en el tema, reflejando el lugar cada vez más importante de esta figura. Un aspecto positivo de esta figura es que protege a los CEL como parte de un entramado cultural y propone estimular la vitalidad de los elementos protegidos. También resulta positivo, al menos a priori para el caso de los CEL asociados al Butiá, la inclusión en la "Lista del Patrimonio Mundial" ya que estimula dinámicas económicas muy reclamadas localmente. Este supuesto de la lista es superficialmente interesante para las entidades estatales y, muchas veces, particularmente seductor para las comunidades locales que en ocasiones se apropian de estas figuras (y/o de su aparato discursivo vinculado al discurso patrimonial autorizado) para reclamarse hacia adentro y afuera como patrimonio (Noyes 2006). Estas listas terminan siendo en definitiva el objetivo final de una declaración UNESCO de patrimonio ya que implica entrar en un mapa turístico internacional que representa un aumento en el turismo nacional o regional. Según Bárbara Kirshenblatt-Gimblett (2004), se trata de una operación metacultural de translocalización y recontextualización del patrimonio local. Translocalización porque se transforma en un patrimonio de la humanidad y recontextualización porque su nuevo contexto significativo es el de la propia lista, en relación a las otras obras maestras, independientemente de cuál haya sido su contexto anterior. La lista es el único contexto posible para los elementos que la componen. En el caso del patrimonio inmaterial, la lista es asimismo el modo más visible, menos costoso y más convencional de “hacer algo”, algo más que nada simbólico, por las comunidades y tradiciones desatendidas. Un gesto simbólico como la lista, confiere valor a lo que en ella se inscribe (Kirshenblatt-Gimblett 2004) pero corre el riesgo de transformarse en 291 un proyecto reduccionista in extremis, ya que también hay que tener en cuenta que una de las medidas principales que propone la UNESCO es la elaboración de inventarios (Kurin 2004), otro tipo de medida con antecedentes reduccionistas y cosificadores. "No es probable que las acciones encaminadas a salvaguardar unidades de producción cultural inventariadas, “materializadas”, salvaguarden debidamente las pautas y los contextos culturales inmateriales más amplios, profundos y difusos. Guardar cánticos quizá no proteja los modos de vida de sus cantores, ni la apreciación debida de los oyentes. Seguramente se requiere una acción mucho mayor, más holística y sistemática" (Kurin 2004:79). En el caso del patrimonio cultural inmaterial, una crítica importante está referida justamente a la elaboración de inventarios. La discusión sobre el rol de los inventarios en la convención del 2003, fue muy debatido entre los expertos que trabajaron en su redacción. Para la mayoría era una manera racional de identificar y pormenorizar el patrimonio cultural inmaterial como paso previo a su gestión, como se hace en el caso del patrimonio cultural material (Kurin 2004). Para los críticos es una tarea inabordable e inefectiva, basada en una metodología históricamente desacreditada, una herencia cosificadora que concibe la cultura como elementos atomísticos, criticando estas extrapolaciones de la lógica patrimonializadora de lo material hacia lo inmaterial. Al privilegiar la cosa, el objeto, sobre el proceso, la persona115 Varias de estas críticas han sido recogidas en el Informe de la "Reunión de investigación sobre patrimonio cultural inmaterial" de la UNESCO del 2012, cuando mencionan que "Los inventarios y las listas implican problemas tales como trazar fronteras y construir definiciones de lo que es en realidad un proceso fluido, dinámico y en constante evolución; supone un proceso de separación y fragmentación de los fenómenos culturales en unidades manejables, produciendo así una reificación de la cultura. Se trata de una práctica culturalmente sesgada que destaca algunos de los elementos de una cultura y minimiza otros. Estas no son preocupaciones nuevas: han sido expresadas por los intelectuales a lo largo de los años. Se propone una indagación sobre formas alternativas a las listas e inventarios [...] La experiencia etnográfica puede ser muy útil para analizar los retos estructurales en la puesta en práctica de la Convención: para evaluar los impactos de los Listas, por ejemplo, cuando las propuestas para la Lista representativa son seleccionadas sin tomar en (Lacarrieu 2008), se afirma que se trata de una estrategia que tendría poco que ver con lo que se pretende, como si tales inventarios pudieran alentar por sí mismos la vitalidad cultural (Kurin 2004). 115 Aunque en la Convención se indica lo contrario en las definiciones, en base a este planteo cosificador la estrategia puede leerse como incoherente. 292 cuenta a las comunidades, o cuando las inscripciones crean conflictos dentro de las comunidades – efectos colaterales entre las diferentes comunidades de practicantes" (UNESCO 2012:35). Otro aspecto que recoge muchas críticas es la existencia de una lista independiente para el patrimonio cultural inmaterial y otra para el patrimonio cultural, natural y paisajes culturales, lo cual afirma la disociación entre los patrimonios, entre lo material y lo inmaterial y entre lo cultural y natural. Sin embargo el debate antropológico en torno a la complejidad de definir espacios naturales sin presencia humana ha manifestado que es imposible hacerlo y que de hecho, en algunos lugares que se creían prístinos, han sido producto de interacciones humanos - ambientales desde hace miles de años (Balée 2006; Erickson 2008). En el caso de las entidades protegidas como patrimonio natural, la idea de que hablar de patrimonio natural es una idea equivocada, ya que todo el patrimonio sería cultural y en última instancia inmaterial desde el punto de vista valorativo, está también cada vez más extendida (Kirshenblatt-Gimblett 2004). En cuanto a la otra dicotomía, material vs. inmaterial, está también siendo muy criticada ya que lo inmaterial está imbricado en la materialidad de personas físicas vivas y viceversa (Guanche 2008). Los criterios para declarar algo como patrimonio inmaterial son también bastante criticados ya que, por ejemplo, "uno de los criterios de la UNESCO en la designación de obras maestras del patrimonio inmaterial es la vitalidad del fenómeno en cuestión: si goza de plena vitalidad, no necesita ser salvaguardado; si ya está agonizando, los esfuerzos de salvaguardia no serán efectivos" (Kirshenblatt-Gimblett 2004:57). Las declaraciones de comunidades en patrimonio cultural inmaterial o incluso bajo el régimen de propiedad intelectual, puede generar una burocratización de la comunidad que tiene varias consecuencias que muchas veces no son tenidas en cuenta en las propuestas de patrimonialización. Esto está vinculado a que es necesario gestionar esa nueva situación legal que es integrar la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad o ser parte del régimen de propiedad intelectual. En este sentido Noyes propone que esta burocratización se debe a la necesidad de intervención de la institución global interviniente (UNESCO u OMPI en este caso) sobre la comunidad patrimonializada. Es decir, una vez declarada patrimonio (para el caso de la UNESCO), esa comunidad no puede seguir igual a como estaba antes de ser oficialmente patrimonio; tiene que mantener viva sus manifestaciones características al tiempo que debe ser administrada. Para mantener esta nueva situación y estas nuevas necesidades, es necesario generar nuevos ingresos que generalmente provienen de la comercialización intrínseca del patrimonio que integra alguna lista del patrimonio de la 293 UNESCO, aunque también suelen existir financiamientos estatales. Esa comercialización puede generar conflictos de intereses entre los actores patrimonializados, respecto a la apropiación y el manejo de los recursos económicos para lo cual es necesario desarrollar estrategias de control de los recursos. Además de estos aspectos generados por la burocratización de lo local, existen otras consecuencias que Noyes predice que pueden suceder "when the government of tradition is wrested from informal negotiation between competitive actors to formal administrative bodies" por el hecho de ser declarados patrimonio: un desplazamiento del conflicto hacia las condiciones de la práctica; la retirada de algunos actores de la comunidad de práctica, fragmentación social y aumento del conflicto social (Noyes 2006:42). Estas críticas albergan discusiones más profundas y transversales sobre la propia definición de lo que se considera patrimonio inmaterial dentro de la UNESCO, aspecto que fue recogido dentro del documento publicado a raíz de la "Reunión de investigación sobre patrimonio cultural inmaterial" de la UNESCO (2012) para el caso del patrimonio inmaterial. En este documento el patrimonio es caracterizado como un concepto cargado de valor que no puede tener una connotación neutral, parte de un modo de producción cultural y producto de negociaciones del pasado y del presente, lo cual implica hablar de nexos entre la política y el poder en tanto proyecto de dominación simbólica. "El Patrimonio articula relaciones de poder y relaciones de significado, esto es, se define dentro del marco de los procesos de producción social de significado [...] En comparación con el Patrimonio tangible/material, el Patrimonio inmaterial aparece como menos sustancial, menos duradero y en consecuencia con un menor valor evidente" (UNESCO 2012:27). La clasificación de toda esta normativa de la OMPI, de la UNESCO y del copyleft, tiene un problema común que es que se basa en la protección de manifestaciones, prácticas, saberes, etc., independientemente de un referente ambiental. En el caso de la protección de patrimonio inmaterial de la UNESCO, sería posible decir que para conservar esos aspectos de la cultura, es necesario considerar la localización de los mismos. Sin embargo, eso no es algo que se especifique en la convención y en el caso del Butiá, donde además de una localización debería considerarse la protección de un determinado elemento ambiental. En el caso de los CEL asociados al Butiá considero que hay un aspecto que también complejiza la protección bajo esta figura, al menos de forma exclusiva, que es su vinculación al Butiá. No es posible proteger a uno sin proteger al otro. Mejor dicho, sí es posible pero no es lo ideal ya que son entendidos como partes integrales de un entramado que, de ser protegido, debe serlo 294 en todas sus partes. Esto incluye proteger a los elementos que se relacionan y las dinámicas que están involucradas en esas relaciones. No obstante es posible pensar que sería viable e incluso positivo implementar algún tipo de protección de los CEL aunque no se considere al referente ambiental. En este caso se trata de un tipo de protección parcial pero que pueden ser beneficiosos para posibles "usos indebidos". En este sentido es necesario tener en cuenta la imposibilidad de reducir los CEL a recetas o simples textos que recojan procedimientos. Es necesario tener en cuenta todas las dimensiones que involucran a los CEL, su forma de transmisión y práctica, los procesos de construcción de identidad que están involucrados en la propia performance. Todos aspectos que están en el centro de los conflictos existentes en torno a la patrimonialización de los CEL y que no han sido debidamente considerados. PROTECCIÓN CON EL REFERENTE AMBIENTAL Estas opciones cuya aplicabilidad analizo para el caso de los CEL asociados al Butiá, son propuestas legales que incluyen en su protección el referente ambiental. Un caso es el de la protección que ofrece el Convenio sobre la Diversidad Biológica, con sus figuras de consentimiento fundamentado previo y participación equitativa de los beneficios. Si bien se trata de dos figuras con buenas posibilidades de aplicación, considero que algunos de los problemas mencionados anteriormente pueden persistir, ya que pueden surgir reclamos dentro de los artesanos de Vuelta del Palmar. Por ejemplo, si alguien lleva a cabo un trabajo determinado con uno de ellos, y obtiene un beneficio que comparte con éste, puede surgir la posibilidad que un vecino reclame la propiedad de ese conocimiento, basado en el régimen de propiedad intelectual. Este conflicto potencial, es parte de esa relación un tanto ambigua entre el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la OMPI (Posey 2000; Prieto Acosta 2004). No obstante, considero que es un buen marco de protección, máxime las consideraciones positivas que tienen sobre la relación entre los CEL y el mercado, aspecto fundamental para los artesanos de Vuelta del Palmar. Otra figura que mencioné anteriormente y que fue firmada por Uruguay es el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, el cual protege los conocimientos tradicionales asociados a recursos fitogenéticos. Legalmente el Butiá no está protegido bajo esta figura por lo cual, resulta difícil implementar esta normativa. Si bien se está discutiendo actualmente en Uruguay sobre una ley de protección de recursos fitogenéticos, aún no es una realidad. De todos modos uno de los aspectos más delicados sería determinar el rol que jugó la 295 comunidad local en la configuración actual del Butiá como ecosistema o incluso de las posibles modificaciones genéticas de la palma Butia odorata. Como vimos, en lo que respecta a los conocimientos tradicionales, ambas normativas están muy vinculadas. A pesar de que se han firmado hace bastante tiempo actualmente no existen antecedentes de consentimiento fundamentado previo o participación equitativa de los beneficios (Rivas, com. pers., 2014). De hecho en el caso del Convenio sobre la Diversidad Biológica esto es percibido como uno de los desafíos a nivel nacional, lo cual está muy claro en el IV Informe Nacional al Convenio sobre la Diversidad Biológica, en el cual, respecto al Artículo 8 J., se dice que "este artículo de la convención se encuentra contemplado en el proyecto de ley sobre acceso a los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados que los agricultores hacen de los recursos naturales" (DINAMA 2010:67). El avance mayor al respecto ha sido la creación del Comité Nacional de Recursos Fitogenéticos el cual está trabajando en la elaboración de la ley. En el caso de normativas de propiedad intelectual sui generis que vinculen lo ambiental con los conocimientos tradicionales está el Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV). Como figura de propiedad intelectual tiene ese doble rol de estímulo y protección, centrado en este caso en el material de reproducción (como semillas) de las nuevas variedades vegetales (Dutfield 2011). Se trata de un sistema basado en la reproductibilidad de la nueva obtención en base a estándares técnicos que son muy complejos de conseguir por parte de los obtentores tradicionales. De modo que si bien es una forma de protección sui generis para el caso de las semillas, su complejidad técnico-legal termina ubicándolo en el mismo lugar que las otras figuras de propiedad intelectual. Además, en el caso del Butiá, no sería sencillo de aplicar ya que no está aún determinado el rol que jugaron las poblaciones locales en la reproducción de las palmas y el palmar, un tipo de limitante muy similar a la que ocurre en el caso de la Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. Otra posibilidad bastante diferente, es la de proteger a los productos derivados del Butiá con alguna indicación geográfica ya que este tipo de protección implica mantener algunas condiciones de producción, dentro de las cuales se considera el estado del referente ambiental del cual se obtienen los productos. Dentro de esta categoría, la figura más conocida es la de denominación de origen, la cual es definida en el Artículo 2 del Arreglo de Lisboa (1979) como "la denominación geográfica de un país, de una 296 región o de una localidad que sirva para designar un producto originario del mismo y cuya calidad o características se deben exclusiva o esencialmente al medio geográfico, incluidos los factores naturales y los factores humanos". Según la OMPI (s/f-a:13) "tanto las denominaciones de origen como las indicaciones geográficas requieren la existencia de un vínculo cualitativo entre el producto al que se refieren y su lugar de origen. Ambas informan a los consumidores sobre el origen geográfico de un producto y una cualidad o característica del producto vinculada a su lugar de origen. La diferencia fundamental entre las dos expresiones es que el vínculo con el lugar de origen debe ser más estrecho en el caso de la denominación de origen. La calidad o las características de un producto protegido como denominación de origen deben ser exclusiva o esencialmente consecuencia de su origen geográfico. En general, esto significa que las materias primas deben proceder del lugar de origen y que el producto debe ser procesado también allí. En el caso de las indicaciones geográficas, basta con que se cumpla un único criterio atribuible a su origen geográfico, ya sea una cualidad u otra característica del producto, o sólo su reputación. Además, la producción de las materias primas y la elaboración o transformación de un producto con indicación geográfica no tienen que llevarse a cabo necesariamente en su totalidad en la zona geográfica definida". Las indicaciones geográficas tienen un fuerte punto de contacto con la protección mediante la figura de marcas colectivas o de certificación, ya que pueden protegerse de forma simultánea. Lo mismo ocurre con otras figuras de la OMPI o incluso de otros organismos internacionales o incluso a nivel nacional. Si bien la protección internacional depende del Arreglo de Lisboa también se puede proteger una misma indicación en varios países de forma directa o mediante tratados bi o multilaterales (OMPI s/f-a). En Uruguay es posible aplicar esta figura de protección a nivel nacional al tiempo que al ser signatario del Arreglo de Lisboa, la protección se extiende a nivel internacional. Un ejemplo de una denominación de origen muy conocida globalmente es el del "Café de Colombia". Surge en el 2005 como una propuesta elaborada por la parte de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y se convirtió en la primera denominación de origen no europea. Esta denominación de origen ha sido utilizada según la OMPI, con un importante éxito comercial posicionando la marca a nivel mundial. En este caso la DO no protege específicamente a los cafetales pero es inconcebible la producción de café sin los cafetales. De modo que, si bien la DO no 297 pregunta compleja. Como vimos en el capítulo anterior, existen muchos reclamos locales y extralocales que apuntan a que exista alguna figura de protección, más que nada en la esfera de gestión pública de lo medioambiental. Los intentos por estimular la innovación y la mejora técnica han incidido de forma muy diversa, estimulando y contentando a ciertos actores (microempresas más que nada) pero generando reacciones adversas en otras (artesanos de Vuelta del Palmar). Las estrategias de protección medioambiental que se mantienen por ahora a un nivel discursivo, generan el efecto "oso panda" y no logran concretarse y por lo tanto no satisfacen las demandas locales. Lo único que ha sido percibido como una mejora de forma unánime entre los artesanos de Vuelta del Palmar han sido las mejoras en los puestos de venta que ha llevado a cabo la IDR, lo cual no implica la aplicación de ninguna normativa: se trató de una mejora puntual que no intervino en sus formas de cosecha, producción, venta y relaciones entre vecinos. No obstante, a nivel local, las propuestas de que se imponga algún tipo de protección que mejore las condiciones de vida, son muy comunes. De acuerdo al panorama legal nacional e internacional, respecto a la protección de los CEL, o sea de la protección de una forma de vivir en un lugar determinado en el cual las palmeras de Butiá que conforman palmares, son una pieza clave, probablemente una figura del tipo paisaje sea una buena alterativa. De aplicarse una figura de este tipo, considerando que los palmares están mayoritariamente en predios privados, debería ser necesario conciliar las actividades productivas que se llevan a cabo con el propio desarrollo del palmar. Lo mismo sucede en el caso de las prácticas de los artesanos de Vuelta del Palmar, ya que son una clave en la definición del paisaje del Butiá. Sin embargo, muchas veces no son consideradas como las prácticas o los CEL a proteger, sino que, como vimos en el capítulo anterior, funcionan como agregadores de valor a lo natural. En este sentido las prácticas agropecuarias que sí serían conservadas son incluidas no tanto por su relevancia como parte del paisaje del Butiá sino porque es la mejor alternativa para poder conservarlo sin llevar a cabo expropiaciones o compras de propiedades con palmar. En esta línea es que considero que es fundamental incluir los CEL asociados al Butiá, lo cual implica hablar de un todo humano-ambiental localizado en un territorio. La mirada que propongo en esta tesis desde la interacción con el referente ambiental es una más y como tal debe contemplar otras formas de mirar. En este sentido existen formas alternativas de protección que en varias ocasiones se pueden solapar. A veces 304 estos solapamientos pueden generar conflictos que aunque en la letra legal no estén presentes, en la institucionalidad de los organismos que los proponen, sí. En muchas ocasiones esto no ocurre y hasta es una buena forma de proteger los diferentes ángulos que muchas veces no pueden ser cubiertos por una única figura legal. El paisaje apunta a proteger la vida en un lugar pero tal vez no sea la figura que tenga la robustez legal más adecuada. Así como la normativa internacional sobre CEL ha tenido que desarrollar una forma de aproximación sui generis, lo mismo ocurre con la espacialidad y en general con la representación del paisaje. Si desde la administración se necesita manejar una expresión de la espacialidad en términos administrativos, debe ser necesario tener en cuenta que es solo una forma de representarla de acuerdo a una finalidad determinada y por lo tanto debe ser necesaria una forma ad hoc de abordarla. Muchas veces el problema de las figuras que incluyen la protección del referente ambiental están centradas en el referente ambiental manteniendo lo "cultural" en un segundo plano. En el caso de la normativa que protege lo cultural sin el referente ambiental, sería viable explorar alguna figura de protección de propiedad tipo copyleft que contemple el dinamismo de los conocimientos y la cultura. El caso de la web que propongo en el capítulo 4, se trata de un ejemplo de caracterización y conceptualización de un paisaje en función de una forma de representación particular, de modo que sea posible contribuir a los debates en torno a la espacialidad, la representación de los CEL y la protección. Al introducir varias de estas representaciones en la web se está generando un reconocimiento de la propiedad de los CEL asociados al referente ambiental. De modo que sin llegar a ser una forma de protección positiva, al colocarlos en el dominio público, estamos contribuyendo a la protección preventiva y generando insumos que mejoren la visibilidad de los CEL en el marco de los procesos de patrimonialización existentes. Desde esta perspectiva, la posibilidad de protección mediante la figura de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO adquiere relevancia ya que funcionaría como una estrategia de protección de lo cultural con cierto nivel de referencia a lo ambiental. Si bien los procesos metaculturales de descontextualización propios de la convención generan una nueva espacialidad y contextualización simbólica, es una figura que en acuerdo con otra podría operar con cierto nivel de satisfacción. También puede ser una buena alternativa la de proponer una denominación de origen o una marca colectiva Butiá para proteger los CEL asociados al lugar. Sin embargo las exigencias necesarias para lograr una denominación de origen complejizan su viabilidad y, aún 305 más importante, se basan en uno de los factores de conflicto más importantes identificados: la recetización. A pesar de todo esto, hay que ser muy cuidadosos con el "hacer algo" ya que cuanto más hagamos, es muy probable que mayor sea el impacto de los efectos negativos de la burocratización y patrimonialización que propone Noyes (2006). Por esta razón, una alternativa puede ser hacer poco. Es decir, continuar con la mejora de alguna infraestructura de forma individual como lo ha estado haciendo la IDR. La tensión entre lo individual y lo colectivo es un aspecto importante que debe ser tenido en cuenta ya que toda figura de protección de lo cultural aplicable desde una perspectiva patrimonial o de protección colectiva, exige discutir y reformular. Por eso tal vez hacer poco sea hacer mucho. Lo importante es abordar el tema del qué hacer en toda su complejidad, desde la perspectiva del concepto de patrimonialización y teniendo en cuenta la multiplicidad de actores, sus miradas, sus intereses y conflictos. Para lograr abordar críticamente y constructivamente la recetización y la fijación espacial y vital de los CEL, es necesario entender y promover el movimiento en el sentido propuesto por Ingold (2012). Entender los CEL como posible punto de perspectiva para definir un paisaje, incorporando las dinámicas del taskscape y el meshwork exige pensar en lógicas patrimoniales que conceptualicen el objeto desde las relaciones humano - ambientales y no como parte del ambiente. Esta lógica no solo implica la inclusión de los CEL explícitamente en el objeto patrimonializado, sino que los ubica en personas con voz, cuerpos y movimientos. Esta conceptualización de los CEL como parte de la vida favorece la participación de los CEL en las discusiones patrimoniales sobre ellos mismos. Una discusión encarnada en personas y no solo en teorías, generando la posibilidad e incluso la necesidad de que las personas participen en los procesos que los patrimonializan. Esto como mínimo exige una visibilización de las personas involucradas en la patrimonialización, lo cual debería generar una apertura de las instancias de participación. Declarar una obra literaria, musical o una innovación como propiedad intelectual individual o colectiva, implica un cambio en la propiedad de esa entidad. Cuando ese acto se lleva a cabo por terceros de forma indebida se habla de piratería intelectual. Debemos ser muy cuidadoso con el patrimonio porque pasar a ser patrimonio de la humanidad implica otro cambio en la propiedad igual de radical (de ser de uno o unos pocos a ser de todos), que de no ser discutido y decidido por los propios patrimonializados, implica un acto de piratería igual que cualquier otro. 306 307 308 CAPÍTULO 7. CONCLUSIONES GENERALES El estudio de los CEL ha seguido diversas trayectorias disciplinares, pasando por la biología, ecología, botánica, agronomía, antropología y psicología, entre otras. Por lo general, cada disciplina enfatiza diferentes aspectos: lo ambiental, lo mental, lo conductual, lo performativo, lo patrimonial o lo folklorístico. En tanto conocimiento, hegemónicamente se los ha considerado desde una perspectiva cognitivista, como una serie de procedimientos individualizables y almacenables en repositorios como cerebros, libros o discos duros digitales. Desde la perspectiva propuesta en esta tesis, los conocimientos son mucho más que un know how, son las formas de las personas de desenvolverse habilidosa, corpórea y multisensorialmente con los otros y el ambiente a través del tiempo. Esto implica compartir prácticas con otras personas y hacerlo en lugares determinados donde lo ambiental es una parte constitutiva de la práctica. Esa práctica habilidosa implica creación, apropiación, trasformación y transmisión del conocimiento, en base a un movimiento a través del tiempo y del espacio (Ingold 2002:5). A través del tiempo porque es compartida e incorporada hacia la vida de otras personas que a su vez pueden compartirlas con otras en base a un movimiento de ejecución de la práctica y de la sociabilidad. Es decir, no se trata simplemente de un "enseñar a", más bien se trata de "hacer un/a", "charlar con" o "pasar un tiempo con". Hablar de prácticas localizadas, significa pensarlas como parte de los lugares. En este sentido, el lugar no es un lugar que no tenga significado antes de que aparezca el ser humano y lo signifique, el lugar debe ser entendido como un lugar con un significado de acuerdo al lugar. O sea, no es solamente un lugar de acuerdo al significado, sino que también es el significado de acuerdo al lugar: el lugar propone significados al humano (Gibson 1979). Si bien hablo de lugar, este concepto hace referencia a lo ambiental en términos generales, es decir, una piedra, un vegetal, etc. Por ejemplo, en el caso de los CEL, la cosecha de una hoja de palma se debe realizar en una palma y no en un manzano, lo cual no significa que todos los lugares donde haya palmas tengan un mismo significado desde el punto de vista, por ejemplo, de su importancia como lugar del cual obtener hojas de palmas. Habilidad, lugar y CEL son conceptos relacionales, difíciles de separar analíticamente. Por eso el taskscape es una buena herramienta para definir un paisaje a partir de los CEL, ya que ubica la perspectiva desde los CEL, el lugar y la habilidad. Los CEL involucran habilidad y lugar al tiempo que conforman la habilidad y el lugar. Y el lugar se manifiesta espacialmente, lo cual implica hablar de prácticas habilidosas 309 localizadas que en su conjunto conforman un paisaje. Los estudios sobre el Butiá que se han centrado en esta dimensión se han centrado en las cosas que se pueden hacer con el Butiá, o sea, en los conocimientos o los usos asociados. Entender los usos o conocimientos asociados es una herramienta importante para conocer una primera dimensión de las relaciones humano - ambientales pero no es suficiente. Las palmas son una de las familias de vegetales que tiene más usos reportados para el ser humano (del Cañizo 2011). Considerando este aspecto, los trabajos etnohistóricos que hacen referencia al uso de palmas en grupos indígenas en el Cono Sur americano (del Puerto 2011a) y las evidencias arqueológicas sobre los usos prehistóricos del Butiá (Bracco, et al. 2008; Bracco, et al. 2000; Campos, et al. 2001; del Puerto y Inda 2008; López Mazz y Bracco 1994), es altamente probable que para la zona sureste del Uruguay y suroeste del Brasil, las palmas de Butiá hayan jugado un rol muy importante en la vida de los grupos que habitaron ese territorio en la prehistoria. Si bien las evidencias se centran en el uso del fruto y de las hojas, es muy probable que las palmas hayan sido utilizadas integralmente (fruto, hoja, tronco, palma entera, almendra, etc.) y que hayan estado presentes no solo a nivel paleoeconómico sino también que hayan jugado un rol importante en la cosmología de estas poblaciones prehistóricas. Pero esto es solo una hipótesis difícil de comprobar de acuerdo a las técnicas actuales y a las características del registro arqueológico en la región este del Uruguay, donde la acidez de los suelos complejiza la conservación de macro-restos materiales que no sean líticos. Los usos del Butiá han ido cambiando a lo largo del tiempo: desde la prehistoria, pasando por la elaboración de corrales en los siglos XVIII y XIX, los usos industriales durante el siglo XX, hasta los usos actuales más orientados a lo alimenticio. En términos generales los usos han estado pautados por una articulación de factores económicos y políticos externos, la disponibilidad de determinadas tecnologías y materias primas y la ubicación de la distribución de la población en el espacio. Las dinámicas de poblamiento de la frontera en relación a las acciones de atravesarla, desafiarla, reclamarla y fijarla, han marcado dinámicas del manejo del ganado en las cuales el uso de los corrales de palmas ha jugado un rol importante. Las fábricas de fibras a partir de las hojas de las palmas marcaron otro momento clave en las relaciones humano-Butiá, generándose un movimiento de personas, recursos económicos, saberes y prácticas en torno a este aprovechamiento industrial que duró unos cincuenta años. A partir de 1990 solamente una fábrica estaba en funcionamiento pero su producción era bastante crítica. Durante esa agonía de las fábricas el poblado de Paso del Bañado se fue despoblando hasta quedar totalmente 310 abandonado hoy en día. Con la activación del turismo de sol y playa en los balnearios de Rocha a fines del siglo XX y las mejoras en las comunicaciones terrestres comienza a desarrollarse un gran flujo de turistas que atraviesan Vuelta del Palmar. Paralelamente una serie de productores familiares que he llamado artesanos de Vuelta del Palmar ubicados en el paraje Vuelta del Palmar, históricamente vinculados al Butiá, que se "criaron entre las palmas", comienzan a vender productos alimenticios derivados del fruto del Butiá. En función de estos procesos, a fines del siglo XX los CEL se relocalizan en Vuelta del Palmar y las zonas aledañas al palmar, donde estos artesanos de Vuelta del Palmar cosechan los frutos de la palma para elaborar los productos en sus casas y venderlos en la ruta. Pensar el paisaje del Butiá en términos de un taskscape, significa pensarlo como una forma de relacionarse habilidosamente con el Butiá, de moverse entre el palmar, entre las personas que lo habitan y con las personas que lo atraviesan. Si bien el Butiá es el elemento ambiental clave en la definición del paisaje del Butiá existe otro elemento muy importante en la definición del paisaje del Butiá que es mucho menos "natural" que el Butiá: la ruta nº9. En la definición del paisaje del Butiá existen muchas experiencias que no involucran directamente al referente ambiental pero sí involucran interacciones sociales que son parte de una forma de vivir en el lugar. Vender en los puestos sobre la ruta es un claro ejemplo de eso. La práctica y las experiencias en torno a la venta en los puestos son aspectos fundamentales en la definición de los artesanos de Vuelta del Palmar. La práctica repetitiva, el despliegue de habilidades y las experiencias compartidas generan pactos tácitos sobre lo que se debe hacer en la práctica (en este caso vender productos alimenticios). Son elementos claves del taskscape, acumulaciones de actividades que mediante lo repetitivo construyen el paisaje del Butiá, llenándolo de normas, historias y significados, todos aspectos importantes en la generación de espacialidad. En este sentido colocar un puesto si no se habita el lugar (como por ejemplo, en el caso de un foráneo) es una intromisión en el espacio de venta ya que este tipo de apropiación del espacio es una forma tácita de controlar las prácticas del paisaje. Estas intromisiones son rupturas de los pactos que es importante tener en cuenta al momento de negociar los límites de la práctica y del espacio. La ruta encarna movimiento. Es el lugar sobre el cual transitan los automóviles donde están los turistas (o compradores en general) que compran los productos del Butiá. Estos productos circulan igual que los símbolos (de hecho son también símbolos) de la iconografía y complejizan la definición de la espacialidad del paisaje del Butiá. La dispersión y circulación de la iconografía, de las propias palmas y de los productos 311 derivados del Butiá, inciden también en la definición de lugar al tiempo que problematizan y complejizan la definición de la espacialidad del paisaje. El paisaje del Butiá está conformado por prácticas y movimientos. Muchas palmas han crecido sin una aparente, deliberada e inmediata acción humana de plantarlas en tal o cual lugar, en oposición a la iconografía y los productos que circulan por la acción humana deliberada (aunque el objetivo de la acción no sea hacer circular el símbolo). Prácticas que relacionan el ser humano con la palma y el palmar pero también con otras personas que son condensaciones de tiempos que al interactuar generan nuevos tiempos y lugares. Los movimientos son las manifestaciones espaciales del tiempo encarnado en humanos y no humanos, como puede ser por ejemplo un paisaje arqueológico o un monumento cuyo significado original puede ser muy diferente al actual pero que forman parte del paisaje en la actualidad. El movimiento que incide en la espacialidad es muy diverso. Por un lado están los movimientos humanos que son generados por seres humanos al desarrollar sus prácticas habilidosas en un lugar determinado, como puede ser la cosecha o la elaboración de productos. Los movimientos también pueden ser no humanos, en el sentido de que existen procesos donde la intervención humana no ha podido determinarse definitivamente, como puede ser por ejemplo una palma que crece porque la semilla es dispersada por un ave. Evidentemente es probable que la ubicación del ave o la presencia de la semilla que el ave comió y luego defecó en otro lugar puedan haber estado determinadas por una acción humana pero es una acción indirecta la que genera esa acción cargada de movimiento. Por último existe un tercer tipo de movimientos que son metahumanos, y corresponden a aquellos movimientos conformadores de espacialidad en los cuales intervienen el ser humano pero en un nivel inicial de forma clara y deliberada, en la creación de lo que circula pero no en la circulación en sí mismo. Tal es el caso de un producto de Butiá que es parte de una serie de prácticas y relaciones humano-ambientales pero que adquiere una nueva circulación y dispersión porque es trasladado a 300 kilómetros donde es abierto, guardado en el refrigerador y consumido. Ese producto genera una espacialidad con un grado de intensidad menor que las prácticas repetitivas de los artesanos de Vuelta del Palmar en la cosecha pero intervienen también en la conformación del paisaje del Butiá. Este movimiento metahumano caracterizado por esos scapes en forma de flujos de los que habla Appadurai (1991), inciden claramente en el origen del movimiento que transforma un fruto en un producto estandarizado del Butiá que es parte del proceso 312 de mercantilización (Kopytoff 1986), el cual activa estrategias opuestas de singularización. El movimiento generado por la estandarización es diferente al generado por la singularización, aunque ambos procesos generan espacialidad y es necesario comprenderlos y representarlo debidamente. Los productos de las microempresas presentan un mayor grado de estandarización, en oposición a los de los artesanos de Vuelta del Palmar. Ambos son productos de trayectorias vitales en donde los CEL están inscriptos. Los CEL de los artesanos de Vuelta del Palmar, fuertemente localizados en el palmar, apunta a un aumento de la singularización que se opone a la estandarización de unos conocimientos aprendidos en base a procesos de formación de cuño tecnocientífico (como por ejemplo los cursos dictados por las instituciones que participaron en la zona). Estos productos circulan y entran en una nueva etapa biográfica al introducirse en nuevos circuitos, al igual que las palmas y los símbolos que circulan o que estando fijos son visualizados por quienes circulan. Todos estos objetos devenidos en actantes (Latour 1994) del Butiá configuran una espacialidad muy compleja de comprender, abordar y representar pero no por ello inexistente o irrelevante. Para abordar esta complejidad vinculada a la representación de la espacialidad de un paisaje del Butiá definido a partir de los CEL, es necesario explorar otras formas de representación que no se centren en el establecimiento de límites y en la fragmentación, sino en el movimiento, la conexión, el flujo y las actividades. Dentro de las propuestas de representación aéreas son muy útiles las formas tipo meshwork y taskscape ya que rompen el adentro y el afuera, lo fijo y lo móvil, lo fragmentario y lo integral pero mantienen fuertes limitantes a la hora de representar la imbricación de los CEL en el ambiente o viceversa. Es decir, como formas de representación de la espacialidad, el taskscape y el meshwork operan de una manera sumamente útil, la primera resaltando la localización de los CEL y la segunda el movimiento de la vida, al tiempo que son compatibles con la estructura de datos de la representación espacial de los Sistemas de Información Geográfico, una herramienta muy utilizada en el análisis y gestión del territorio. Sin embargo, para conocer y representar la dinámica de la vida a una escala más humana, las formas no aéreas, como la presentada en esta tesis, es una opción que ofrece muchas posibilidades y que merece seguirse explorando. En este tipo de representación la propuesta es que la mirada esté ubicada desde la perspectiva del ojo humano sobre el terreno, articulando en la profundidad y en la estructura tiempos pasados y presentes, explicitando un tipo de mirada desde un lugar particular que es clave en la propia representación. 313 existen en torno al paisaje del Butiá en general, fue posible concluir que el Butiá ha sido percibido y lo es actualmente de forma diferente. Para poder analizar ordenadamente estas percepciones no encontré una propuesta teórica que sea útil para analizar las diferentes percepciones del paisaje del Butiá existentes. Autores como Pálsson (2001), Ingold (2002) y Gudynas (2011b) ofrecen conceptos muy interesantes pero que no son suficientes de forma independiente para describir las situaciones que observé en el campo. Por este motivo decidí elaborar una tipología propia de percepciones del Butiá, que me permita comprender la complejidad existente y acceder a algunas de las lógicas que están por detrás de estas percepciones. La categorización que propongo en esta tesis se basa en el paternalismo que propone Pálsson (2001:88), un tipo de percepción de la naturaleza que se basa en la separación moderna humano/naturaleza pero establece relaciones de protección de los humanos hacia la naturaleza. En el caso de mi propuesta consideré necesario dividir el paternalismo de acuerdo a algunas especificidades del caso de estudio. Las variantes que propongo se basan en la articulación con algunos conceptos de la propuesta de naturaleza como canasta de recursos, como ecosistema y como capital natural de Gudynas (2011b:273-279). Estos tres modelos que propone Gudynas conciben al ser humano y la naturaleza como entidades separadas. En el caso de la naturaleza como canasta de recursos consiste en entenderla como un repositorio de donde obtener materias primas (madera, carne, vegetales, etc.) para provecho humano (construcción, alimentación, salud, etc.). Es una visión que se extendió a partir del siglo XIX en la sociedad occidental luego que la naturaleza pudo ser controlada tras la colonización de América a partir del siglo XVI. La naturaleza como ecosistema debe mucho al desarrollo de la ecología funcional y la percibe como un sistema en equilibrio en el cual todas las partes están articuladas como si fuesen engranajes que operan de forma armónica si el ser humano no interviene. La naturaleza como capital natural, entiende la naturaleza como un elemento con valor más allá de las materias primas o la propia tierra que pueda ofrecer. Desde una perspectiva neoliberal, la naturaleza se concibe como una interconexión de procesos cuantificables en términos económicos y por lo tanto "la protección del ambiente en realidad sería una forma de inversión. A su vez, los ciclos ecológicos (como del agua o regeneración del suelo) pasan a ser considerados «servicios» que pueden ser también ingresados al mercado" (Gudynas 2011b:279). En este sentido, los tipos de paternalismo que propongo son: paternalismo utilitarista, paternalismo ecosistémico y paternalismo economicista. Todos estos paternalismos tienen en común un sentimiento proteccionista de la naturaleza que en este caso está 320 [Document text truncated for crawler view.]