Nuestro Santísimo Padre el Papa Pío IX profundamente afectado á vista de la espantosa guerra que iba á estallar entre tres Naciones Católicas...
Full text
."^
’
s-w
aüS'í
po
la
G acia
de
Dios
y
de
la
San a
Sede
A zobispo
de
San ia
go,
Capellán
mayo
de
S.
M.,
Juez
o dina io
de
su
Real
Casa
y
Co e,
No a io
mayo
del
Reino
de
León
dlc.
A
nues o
ene able
Dean
y
Cabildo,
al
Cle o
y
pueblo
de
nues a
Diócesis,
sa
lud
en
N.
S.
Jesuc is o.
.
KUESTRO
San ísimo
Pad e
el
Papa
Pió
IX
p o undamen e
a ec ado
á
is a
de
la
espan osa
gue a
que
iba
á
es alla
en e
es
Naciones
Ca ólicas,
y
que
noso os
sabemos
ya
con
cuan
o
enca nizamien o
se
es á
desg aciadamen e
haciendo
en
I alia,
ha
di ijido
en
27
de
Ab il
úl
imo
una
sen ida
encíclica
á
odos
los
Pa ia cas,
P imados,
A zobispos
y
Obispos
de
la
c is
iandad
enca gándoles
con
mucho
enca ecimien o
se
hagan
oga i as
públicas
en
odas
pa es
po
la
paz
del
mundo,
especialmen e
en e
los
p íncipes
c is ianos.
Nada
mas
jus o
que
es e
piadoso
deseo
del
Pad e
común
de
los
ieles.
La
gue a
es
mi-
.
ada
con
azón
po
la
Iglesia
como
un
azo e
de
la
humanidad,
como
un
cas igo
que
Dios
en ía
á
los
pueblos
po
mo i os
y
ines
que
su
sábia
P o idencia
nos
ocul a
las
mas
de
las
eces.
La
gue a
lle a
siemp e
consigo
muy
lamen ables
desg acias.
La
mue e
de
milla es
de
homb es,
los
ayes
las ime os
de
los
he idos,
la
cons e nación
y
ejaciones
de
los
pue
blos,
la
licencia
que
es
insepa able
de
ese
es ado
iolen o,
son
bas an es
mo i os
pa a
a liji
el
ánimo,
no
digo
de
un
c is iano,
sino
de
cualquie a
homb e
que
no
haya
pe dido
en e
amen e
los
sen imien os
na u ales
de
humanidad.
El
espí i u
de
ca idad
c is iana,
que
se
es-
iende
á
odos
los
homb es
sin
dis inción
de
Judío
ó
Gen il,
de
Bá ba o
ó
Esci a,
se ía
bas
an e
pa a
inspi a nos
el
deseo
de
pedi
al
Pad e
de
las
mise ico dias
y
de
odo
consuelo
que
se
dignase
hace
cesa
cuan o
an es
la
calamidad
de
la
gue a.
Pe o
en
la
que
ac ualmen e
se
es á
haciendo
además
de
ese
mo i o
gene al
los
hay
muy
especiales
pa a
que
el
ge e
de
la
Iglesia
y
odos
los
que
pe enecemos
á
ella
acudamos
so
líci amen e
al
que
iene
en
su
mano
los
co azones
de
los
eyes
y
de
los
pueblos
pa a
que
los
mue a
á
sen imien os
pací icos.
Los
nume osos
ejé ci os
belige an es
son
de
naciones
ca óli
cas,
y
ca ólico
es
el
pais
que
es á
si iendo
de
ea o
á
la
Gue a.
Milla es
de
c is ianos
caen
á
impulso
del
hie o
ó
del
plomo
con
pelig o
de
que
pe ezcan
e e namen e
an as
almas
que
salen
á
la
ez
de
es e
mundo
sin
que
engan
opo unidad
pa a
p epa a se
en
medio
del
es uen
do
y
de
los
u o es
del
comba e.
Es o
es
lo
que
mas
a ec a
á
los
homb es
de
é;
es o
es
lo
que
mas
a lige
al
Pas o
uni e sal
de
la
Iglesia,
que
ama
ie namen e
como
sus
p opios
hijos
á
los
que
hoy
an
enca nizadamen e
se
comba en.
La
ca idad
es
o denada,
y
na u almen e
se
mues a
mas
a dien e
hacia
los
que
nos
son
mas
allegados,
como
sucede
con
los
que
hoy
pelean
que
son
nues os
he manos
en
la
é.
Es as
y
o as
conside aciones
deben
esci a
mas
y
mas
nues a
ca idad
pa a
pedi
con
e o
y
pe se e ancia
á
nues o
buen
Dios
que
se
apiade
de
los
pueblos
pe enecien es
á
su
Iglesia
que
an o
su en
en
los
dos
impe ios
ca ó
licos
y
en
una
g an
pa le
de
la
I alia.
Ved
aquí
aho a
la
encíclica
del
San o
Pad e.
«Vene ables
he manos:
salud
y
Apos ólica
bendición.
Cuando
en
leb a
nues a
San a
Mad e
la
Iglesia
po
lodo
el
o be
con
e usión
es os
dias
sag ados
y
es i os
al
ce
de
aleg ía
el
solemne
anni e sa io
de
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
IMPOSTELA
la
Pascua
ae
á
la
memo ia
de
odos
los
ieles
las
aleg es
palab as
de
aquella
sua ísima
paz
que
el
uni
géni o
Hijo
de
Dios,
N.
S.
Jesuc is o,
encida
la
mue e
y
a uinado
el
impe io
del
demonio,
anunció
des
pués
de
la
esu ección
con
an a
ecuencia
y
an o
amo
á
sus
Após oles
y
discípulos;
he
aquí
que
se
le an a
un
is ísimo
g i o
de
gue a
en e
naciones
ca ólicas,
y
esuena
en
los
oidos
de
lodos.
Nos
pues,
que
aunque
sin
me ece lo
hacemos
acá
en
la
ie a
las
eces
de
aquel
que
al
nace
de
la
Inmaculada
Vi gen
anunció
po
medio
de
sus
Angeles
la
paz
á
los
homb es
de
buena
olun ad,
y
que
habiendo
esuci ado
de
en e
los
mue
os,
y
es ando
pa a
subi se
al
Cielo
á
la
dies a
de
Dios
Pad e
dejó
la
paz
á
sus
discípulos,
no
podemos
menos
en
i ud
de
la
ca idad
y
solici ud
pa e nal
que
nos
anima
hacia
los
pueblos,
especialmen e
si
son
ca ólicos,
de
clama
po
la
paz
una
y
o a
ez,
y
de
epe i
«la
pai
sea
con
oso os,
la
paz
sea
con
oso os»
inculcando
sin
in e upción
con
oda
la
ue za
de
nues o
ánimo
es as
palab as
de
nues o
Sal ado
«Pax
obis,
pax
o-
bis.»
Con
es as
palab as
de
paz
nos
di igimos
á
oso os,
ene ables
he manos,
llamados
á
la
pa le
de
nues a
solici ud
pa a
que
en
i ud
de
ues a
escla ecida
piedad
escileis
con
lodo
cuidado
y
diligencia
á
los
pueblos
encomendados
á
ues a
igilancia
á
in
de
que
di ijan
sus
o aciones
á
Dios
pa a
que
nos
conceda
á
lodos
la
paz
an
ape ecida.
Po
es a
causa
Nos
en
cumplimien o
de
nues o
minis e io
pas o al
no
hemos
omi ido
el
dispone
en
nues
os
Es ados
Pon i icios
se
hagan
públicas
oga i as
al
Pad e
clemen ísimo
de
las
mise ico dias,
y
siguien
do
las
huellas
de
nues os
p edeceso es,
hemos
esuello
ecu i
ambién
á
ues as
o aciones
y
á
las
de
oda
la
Iglesia.
Asi
que
po
es a
ca a
os
pedimos
ene ables
he manos
que
según
ues o
celo
eligioso
dis
pongáis
lo
mas
p on o
posible
se
hagan
oga i as
públicas
en
ues as
Diócesis
á
in
de
que
los
ieles
con ia
dos
á
ues a
solici ud,
después
de
implo a
el
pode oso
pa ocinio
de
la
Inmaculada
y
San ísima
Vi gen
Ma ía,
Mad e
de
Dios,
pidan
con
e o
y
supliquen
al
Seño
ico
en
mise ico dia,
que
apa ando
de
no
so os
su
indignación
po
los
mé i os
de
su
unigéni o
Hijo
N.
S.
Jesuc is o,
y
alejando
del
mundo
la
gue
a,
ilus e
con
su
Di ina
g acia
los
en endimien os
de
odos
é
in lame
sus
co azones
con
el
amo
de
una
paz
c is iana,
y
haga
con
su
i ud
omnipo en e
que
a aigados
y
undados
odos
en
la
é
y
la
ca idad,
obse en
diligen emen e
sus
san os
mandamien os,
pidan
con
co azón
con i o
y
humillado
el
pe dón
de
los
pecados,
y
apa ándose
del
mal
y
ob ando
el
bien,
caminen
po
la
senda
de
la
jus icia,
conse en
siemp e
en e
sí
la
ca idad,
la
eje ci en,
y
de
es a
mane a
consigan
la
paz
saludable
con
Dios,
consigo
mismos
y
con
o
dos
los
homb es.
No
dudamos,
ene ables
he manos,
en
i ud
de
ues o
conocido
espe o
hácia
Nos,
y
hacia
es a
Silla
Apos ólica,
p ocu a eis
secunda
muy
diligen emen e
nues os
deseos
y
o os.
Mas
pa a
que
los
ieles
insis
an
con
mas
a dien e
empeño
y
con
mas
abundan es
u os
en
las
o aciones
que
les
o denéis,
hemos
c eí
do
opo uno
ab i
y
dis ibui
los
eso os
de
las
g acias
espi i uales,
cuya
dispensación
Nos
ha
encomendado
el
Al ísimo.
Po
lo
cual
concedemos
á
los
ieles
en
la
o ma
acos umb ada
po
la
Iglesia
una
indulgencia
de
300
dias,
que
pod án
gana
lau as
cuan as
eces
asis an
de o amen e
á
las
indicadas
oga i as.
Ade
mas,
du an e
el
iempo
de
ellas
concedemos
á
los
mismos
ieles
indulgencia
plena ia,
que
pod án
gana
una
ez
solamen e
al
mes
en
el
dia
en
que
pu i icados
con
la
con esión
sac amen al
y
alimen ados
con
la
sag ada
Euca islia
isi a en
eligiosamen e
alguna
Iglesia,
y
o a en
allí
po
el
mismo
in.
Ul imamen e
nada
mas
g a o
á
nues o
co azón
que
el
ap o echa nos
de
es a
ocasión
ambién
pa a
mani es a os
y
con
i ma os
o a
ez
los
sen imien os
de
bene olencia
de
que
es amos
animados
hácia
oso os,
ene ables
he manos,
y
de
es e
nues o
a ec o
sea
ambién
p enda
la
bendición.
Apos ólica
que
del
ondo
de
nues
a
alma
damos
á
oso os,
ene ables
he manos,
y
á
lodo
el
cle o
y
pueblo
iel
encomendado
á
ues o
cuidado.
Dado
en
Roma
en
San
Ped o
á
27
de
Ab il
de
1859
y
de
nues o
Pon i icado
año
décimo
e cio.»
Secundando
pues
los
jus ísimos
deseos
de
S.
San idad
el
Papa
Pió
IX
y
pa a
sa is ace
ambién
los
impulsos
de
la
ca idad
de
nues os
amados
Diocesanos,
o denamos
se
celeb e
en
odas
las
pa oquias
de
nues a
Diócesis
una
oga i a
pública
en
el
p ime
dia
es i o
después
de
ecibida
es a
nues a
ci cula ,
can ándose
las
Le anías
de
los
San os
con
las
p eces
del
i
ual
empo e
belli.
Eu
los
demas
dias
de
obligación
de
oi
misa
se
can a á
den o
de
la
Igle
sia
la
Le anía
de
la
San ísima
Vi gen
Ma ía
con
la
o ación
concede
has a
la
conclusión
la
gue a.
Todos
los
sace do es
du an e
es e
iempo
añadi án
á
la
misa
del
dia
la
colec a
de
la
que
en e
las
o i as
se
dice
empo e
belli,
escepluando
los
dias
de
p ime a
clase
ó
la
solemne
con en ual
de
segunda
clase,
en
las
cuales
no
cabe
dicho
colec a.
Su
San idad
concede
300
dias
de
indulgencia
á
los
que
asis ie en
de o amen e
y
oma en
pa e
en
es as
oga i as
po
cada
ez
que
lo
hicie en,
y
una
indulgencia
plena ia
en
cada
•K
mes
con esando
y
comulgando
en
un
dia
elegido,
y
o ando
en
alguna
Iglesia
po
la
paz
en
e
los
P incipes
c is ianos.
,
Enca gamos
á
odos
nues os
Diocesanos
que
o en
ambién
p i adamen e
po
el
in
indi
cado,
y
po
cada
ez
que
lo
hicie en
les
concedemos
80
dias
de
indulgencia.
Dado
en
mies-
o
Palacio
A zobispal
de
San iago
á
30
dias
del
mes
de
Junio
de
1859.
¿e
c
A
d
^oGiópo,
♦
Po
mandado
de
S.
E.
I.
D.
F ancisco
Plaza,
VICE-SR1O.
BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
DE
SANTIAGO
C
C
0
520394
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTEL'