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El acoso escolar y su relación con el consumo de alcohol

Yáñez Vidal, Oriana

Abstract

El acoso escolar, con una prevalencia en España de un 12,2%, tiene importantes consecuencias para las personas implicadas. En las víctimas, además de problemas emocionales y sociales, se observa una mayor tendencia al uso de sustancias. Teniendo en cuenta que el uso general de alcohol en la adolescencia es muy elevado, pues el 73,9% de los adolescentes lo han usado alguna vez, se ha planteado una revisión de la bibliografía para conocer la relación entre el acoso escolar y el consumo de alcohol. Para ello se utilizaron las bases de datos PsycInfo y PubMed, filtrando la búsqueda desde 2016 a 2021 en inglés o español, siendo seleccionados un total de 39 artículos. Los resultados obtenidos se analizaron en función del tipo de estudio realizado, las figuras de acoso evaluadas, los tipos de acoso (tradicional vs. ciberacoso) y de muestras con características específicas. En general, los resultados indicaron que sufrir acoso puede llevar a un mayor consumo de alcohol, pero existen variables adicionales a tener en cuenta, que cabe investigar en el futuro. En base a ello, se plantea una propuesta de intervención enfocada en la prevención universal del acoso escolar y del consumo de alcohol. Esta se contempla para alumnos de 5º y 6º de educación primaria, así como de 1º de educación secundaria obligatoria

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1 Oriana Yáñez Vidal Trabajo de fin de máster Modalidad: revisión bibliográfica con propuesta aplicada Máster en Psicología Especialidad en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria Curso 2021-2022 Trabajo de Fin de Máster presentado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela para la obtención del Máster en Psicología Facultad de Psicología El acoso escolar y su relación con el consumo de alcohol 2 Índice RESUMEN ............................................................................................................................................................. 3 ABSTRACT ........................................................................................................................................................... 4 INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................................ 5 MÉTODO ............................................................................................................................................................ 10 RESULTADOS ................................................................................................................................................... 12 1. RESULTADOS EN FUNCIÓN DEL TIPO DE ESTUDIO ............................................................................ 33 1.1. Estudios longitudinales ................................................................................................... 33 1.2. Estudios transversales .................................................................................................... 33 1.3. Estudios retrospectivos ................................................................................................... 35 2. RESULTADOS EN FUNCIÓN DE LAS FIGURAS DE ACOSO CONTEMPLADAS ........................................ 36 2.1. Todas las víctimas consideradas iguales ........................................................................ 36 2.2. Víctimas vs. víctimas-acosadoras ................................................................................... 38 3. RESULTADOS EN FUNCIÓN DEL TIPO DE ACOSO ESCOLAR CONTEMPLADO ..................................... 38 3.1. Acoso escolar tradicional ............................................................................................... 39 3.2. Ciberacoso ...................................................................................................................... 39 4. ACOSO ESCOLAR DIRIGIDO A MUESTRAS CON CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS ............................ 40 DISCUSIÓN ........................................................................................................................................................ 41 PROPUESTA DE INTERVENCIÓN ................................................................................................................ 45 JUSTIFICACIÓN .......................................................................................................................................... 45 OBJETIVOS ................................................................................................................................................ 46 METODOLOGÍA ......................................................................................................................................... 47 Población diana ............................................................................................................................ 47 Evaluación del programa .............................................................................................................. 47 Estructura del programa ............................................................................................................... 48 Calendario de ejecución ................................................................................................................ 51 Recursos necesarios ...................................................................................................................... 51 CONCLUSIONES ............................................................................................................................................... 53 REFERENCIAS .................................................................................................................................................. 54 ÍNDICE DE TABLAS ......................................................................................................................................... 64 ÍNDICE DE FIGURAS ....................................................................................................................................... 64 3 Resumen El acoso escolar, con una prevalencia en España de un 12,2%, tiene importantes consecuencias para las personas implicadas. En las víctimas, además de problemas emocionales y sociales, se observa una mayor tendencia al uso de sustancias. Teniendo en cuenta que el uso general de alcohol en la adolescencia es muy elevado, pues el 73,9% de los adolescentes lo han usado alguna vez, se ha planteado una revisión de la bibliografía para conocer la relación entre el acoso escolar y el consumo de alcohol. Para ello se utilizaron las bases de datos PsycInfo y PubMed, filtrando la búsqueda desde 2016 a 2021 en inglés o español, siendo seleccionados un total de 39 artículos. Los resultados obtenidos se analizaron en función del tipo de estudio realizado, las figuras de acoso evaluadas, los tipos de acoso (tradicional vs. ciberacoso) y de muestras con características específicas. En general, los resultados indicaron que sufrir acoso puede llevar a un mayor consumo de alcohol, pero existen variables adicionales a tener en cuenta, que cabe investigar en el futuro. En base a ello, se plantea una propuesta de intervención enfocada en la prevención universal del acoso escolar y del consumo de alcohol. Esta se contempla para alumnos de 5º y 6º de educación primaria, así como de 1º de educación secundaria obligatoria. Palabras clave: acoso escolar, alcohol, víctima, prevención Número de palabras: 19.516 4 Abstract School bullying, with a 12.2% prevalence in Spain, has important consequences for those involved. In addition to emotional and social problems, victims are more likely to use substances. Considering that the overall use of alcohol during adolescence is very high, given that 73,9% of teenagers has drunk at least once, a review of the literature was done with the intention of assessing the relationship between school bullying and alcohol consumption. For this purpose, the databases used were PsycInfo and PubMed. The search was filtered from 2016 to 2021 in English or Spanish, and 39 articles were finally selected. The results were analyzed according to the type of study conducted, the bullying roles evaluated, where the bullying took place (in-school vs. cyberbullying) and considering samples with specific characteristics. Overall, the results indicated that being bullied may lead to increased alcohol consumption, but there are additional variables to consider that need to be investigated in the future. Stemming from the results, an intervention is proposed. Focused on the universal prevention of bullying and alcohol consumption, it’s meant to be implemented in the 5th and 6th grades of primary school, as well as in 1º de ESO, the first grade of secondary school (or grades 5th to 7th). Key words: school bullying, alcohol, victim, prevention 5 Introducción En la sociedad actual, los niños y adolescentes pasan buena parte de su tiempo en el entorno escolar, por lo que, cuando éste se vuelve hostil, la situación se convierte en un problema serio en su día a día. Una de las maneras en las que el entorno escolar puede atentar contra una persona es a través del acoso escolar, que se suele definir utilizando el concepto propuesto por Dan Olweus, conocido como uno de los autores pioneros en la investigación en este ámbito. Concretamente, la definición de acoso escolar que propone consiste en que “un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos, sin capacidad de defenderse” (Olweus, 1993, p. 9). Por lo tanto, el acoso escolar, para poder ser considerado como tal, implica una búsqueda intencional de hostilidad, no puede ser algo puntual, debe causar daño y debe haber una desigualdad con respecto a la víctima (Armero et al., 2011). Este mismo concepto es expuesto por Collell y Escudé (2006), quienes parten del propuesto por Olweus para indicar que el acoso es una conducta persecutoria en la que la víctima es escogida en repetidos ataques, que la sitúa en una posición de difícil escapatoria por sus propios medios y cuya continuidad provoca efectos claramente negativos. Esto lleva a que cada vez se tenga más en cuenta el problema de acoso escolar, no sólo desde el ámbito educativo, sino desde numerosos frentes de la sociedad. A pesar de ello, a la hora de analizar la prevalencia de este fenómeno aún se presentan dificultades, pues en muchas de las situaciones de acoso escolar no se interponen denuncias ni informes al respecto, por lo que el dato no queda registrado de manera oficial y la medida del acoso resulta parcialmente ensombrecida. En cualquier caso, sí existen diferentes estimaciones de la prevalencia de acoso escolar, tanto a nivel internacional como en España. El estudio más destacado es el ‒Health Behaviour in School-aged Children (HBSC), avalado por la ONU que se centra en alumnos de entre 11 y 18 años. Es realizado cada cuatro años desde 1983-1984 en un creciente número de países y España ha participado en todas las ediciones excepto la primera y la de 1997-98 (HBSC-España, 2022). En nuestro país, además, aún es frecuente encontrar datos de acoso escolar referidos al informe Cisneros X (Oñate y Piñuel, 2007), de gran relevancia en el momento, a pesar de que en la actualidad podrían estar algo desactualizados. Otros datos que se pueden encontrar son estimaciones realizadas por organizaciones como la UNESCO (2018). 6 Los datos más recientes del mencionado HBSC en España son los referidos al año 2018 (Moreno et al., 2020), en el que se considera el ser víctima de bullying como haber sufrido maltrato entre iguales en el centro educativo en los dos meses previos a la recogida de datos. El porcentaje de adolescentes que sufrieron bullying fue de un 12.2%, siendo mayor la prevalencia en el caso de los chicos que el de las chicas (13,9% frente a 11%). Además, se observa que la prevalencia de acoso se reduce progresivamente con el aumento de edad, pero en todos los casos es más alta en el grupo de chicos. Respecto a los datos ofrecidos por la UNESCO (2018) como estimación de la presencia de acoso, se estima que un 25% de los estudiantes europeos han sufrido acoso escolar. A pesar de que el problema del acoso escolar normalmente se explore como un concepto general, las situaciones negativas a las que se ven expuestas las víctimas pueden ser diferentes, con lo que se pueden considerar distintos tipos de acoso. La clasificación más frecuente es la que establece tres categorías: físico, verbal y de exclusión social (Armero et al., 2011; Collell y Escudé, 2006), aunque autores como Hernández y Saravia (2016) también señalan el acoso de tipo psicológico de manera independiente. A todas estas formas, es preciso añadir el ciberacoso, de aparición más reciente dado el auge de las redes sociales. En este tipo de acoso se trasladan las situaciones ocurridas en el ámbito escolar a las interacciones que tienen esas mismas personas a través de internet. Avilés et al. (2011) plantean una clasificación de los tipos de acoso en función de la forma, el fondo o el escenario. En función de la forma se atiende a la manera en la que ocurre el acoso, siendo aquí donde se incluirían el físico, verbal, relacional, psicológico y, además, el acoso dirigido a características concretas de las víctimas. En cuanto al fondo, se tendrían en cuenta la intención y el efecto conseguido en las víctimas (por ejemplo, humillar), mientras que según el escenario se distinguiría entre acoso presencial y ciberacoso. Respecto a los grupos de personas que se ven involucradas en las situaciones de acoso Castillo-Pulido (2011) señalan tres roles distintos: víctimas, acosadores y espectadores. Dentro de las víctimas, las más frecuentes son las pasivas, que no responden a las situaciones de acoso, pero también define la existencia de víctimas provocadoras (también llamadas reactivas), que combinan la ansiedad con una reacción agresiva. En el caso de las personas acosadoras también se observan varios tipos. Collell y Escudé (2006) señalan que se puede distinguir dos tipos en función de su personalidad, que puede ser más antisocial, lo que deriva en una agresividad proactiva, o ser más ansiosa y tender hacia la 7 agresividad reactiva. Esta distinción es relevante porque las personas del segundo grupo pueden llegar a convertirse en agresores/víctimas o en víctimas. Paralelamente a los acosadores, que realizan abiertamente las conductas de acoso, están los espectadores, que pueden no tomar parte en las agresiones, aunque lo más frecuente es que las intensifiquen a pesar de no tomar la iniciativa . En este sentido, los espectadores que deciden participar en las agresiones entrarían en el concepto de Olweus (1993) de agresores pasivos o seguidores. Respecto a las consecuencias negativas del acoso escolar, son diferentes en víctimas y acosadores. En el caso de las personas acosadoras, algunos estudios señalan que podrían tener mayor tendencia al uso de sustancias, así como a mostrar comportamientos externalizantes, antisociales e hiperactividad, además de que podrían tener un rendimiento académico (y, posteriormente, laboral) más bajo (Smokowski y Kopasz, 2005). Pero existe más información respecto a las consecuencias sobre las víctimas de acoso, puesto que son quienes sufren la situación de violencia. Entre las consecuencias se señalan de tipo emocional (angustia, ansiedad, tristeza, etc.), cambios de humor y actitud, problemas de autoestima, inseguridad, conductas autolesivas, fobias, ideación suicida (Puértolas-Jiménez y Montiel-Juan, 2017; Smokowski y Kopasz, 2005), así como problemas en el rendimiento escolar y de cara a las relaciones sociales, tales como ansiedad social, peor ajuste social, problemas de integración y relación, aislamiento, soledad, etc. (Amnistía Internacional España, 2019; Puértolas-Jiménez y Montiel-Juan, 2017; UNESCO, 2018). También se señalan consecuencias físicas, como lesiones y pertenencias rotas (Smokowski y Kopasz, 2005). Además, a través de estudios como la Global School Health Survey (UNESCO, 2018) se ha observado una mayor tendencia al uso de alcohol, marihuana y tabaco en las personas que sufren acoso. Asimismo, algunos autores hacen distinción entre las consecuencias que sufren las víctimas y las víctimas que también acosan pues estas tienen un mayor riesgo de problemas emocionales y posiblemente de consumo de sustancias (Puértolas-Jiménez y Montiel-Juan, 2017; Smokowski y Kopasz, 2005). Teniendo este mayor riesgo de uso de sustancias en cuenta, es razonable plantearse cómo se relacionan el acoso escolar y el consumo específicamente de alcohol, pues es la sustancia psicoactiva más utilizada entre los 14 y los 18 años, pero también entre personas adultas, como señala el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA, 2021c). El uso del alcohol está muy normalizado y tiene gran arraigo social en nuestra cultura, provocando que su consumo de riesgo sea uno de los principales problemas de salud pública. 8 Los datos de consumo de la encuesta EDADES (OEDA, 2021b) de la población de 15 a 64 años, recogen que un 93% de las personas declararon haber consumido alcohol alguna vez en la vida, un 77% en los últimos 12 meses y un 63% señaló haber bebido en los 30 días anteriores, mientras que el porcentaje de personas que indicó haber consumido alcohol diariamente durante los 30 días previos a la encuesta fue de un 8,8%, La media de inicio de consumo se sitúa en los 16,7 años y se ha mantenido estable en los últimos años. Además, un 5,2% de la población presenta consumo de riesgo de alcohol, medido a través de la escala AUDIT (OEDA, 2021c). Respecto a las consecuencias del consumo de alcohol, Villalbí y Brugal (2012) señalan consecuencias sociales a corto y largo plazo, accidentes y problemas de salud importantes (ej., enfermedad coronaria), a lo que Álvarez et al. (2007) añaden, entre otras consecuencias, la intoxicación etílica, problemas laborales o problemas en el desarrollo fetal. Cabe destacar que en 2019 hubo 2.035 visitas a urgencias relacionadas con el alcohol y entre 2010 y 2017 se produjeron, de media, 15.489 muertes atribuibles al alcohol cada año (OEDA, 2021c). Debido a que el consumo de alcohol en menores de 18 años se considera siempre consumo de riesgo, resulta muy relevante tener en cuenta los datos de la encuesta ESTUDES realizada en personas de 14 a 18 años (OEDA, 2021a). Recoge que un 73,9% de los adolescentes de esta edad han consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, un 70,5% lo ha consumido en el último año y un 53,6% en el último mes (cabe destacar que, a los 14 años, más de la mitad ‒un 50,6%‒ ya han bebido alcohol en el último año). Aunque desde 2012 existe una tendencia decreciente en el consumo adolescente, la realidad es que estas cifras señalan que la gran mayoría de los adolescentes hacen consumos de alcohol con cierta frecuencia, que aumenta a medida que aumenta la edad de estos jóvenes. El inicio del consumo de alcohol se sitúa, de media, en los 14 años, mientras que el consumo semanal de alcohol se inicia, de media, a los 15,2 años (OEDA, 2021a). Asimismo, se observa que en los últimos 30 días el 23,2% de los estudiantes han tenido intoxicaciones etílicas (borracheras), mientras que el 27,9% presenta patrones de binge drinking (usualmente definido como el consumo de cinco o más bebidas alcohólicas en una misma ocasión). Estos datos de consumo de alcohol resultan especialmente preocupantes debido a que las consecuencias del consumo entre adolescentes son muy importantes. Por un lado el inicio temprano del consumo está relacionado con mayor probabilidad de llevar a cabo binge drinking con mayor número de borracheras, mayor probabilidad de desarrollar un consumo abusivo y de 9 participar en diversas conductas de riesgo (Rial et al., 2018). Asimismo, cabe destacar que el consumo de alcohol, particularmente cuando se da de manera excesiva, puede provocar efectos a nivel cognitivo mayores que en los adultos, pues se puede ver alterado el desarrollo cognitivo (López-Caneda et al., 2014). Debido a las importantes consecuencias que tiene este consumo, el análisis de los factores de riesgo han sido ampliamente estudiados. Además de los más reconocidos, como la disponibilidad percibida del alcohol o la tolerancia que muestran sus progenitores (Cortés et al., 2016), se encuentran otros factores de riesgo como la imitación de la conducta del grupos de iguales y la intención de pertenecer mejor al mismo (Alfonso et al., 2009), la intención de aliviar el malestar emocional o la búsqueda de integración social (Charro et al., 2012). Dado que este tipo de factores también se relacionan con las consecuencias de sufrir acoso escolar, que el propio consumo de alcohol puede ser una consecuencia derivada del acoso y, además, teniendo en cuenta la relevancia que tienen tanto el acoso escolar como el consumo de alcohol, el presente trabajo tiene por objetivo realizar una revisión bibliográfica, para examinar la relación entre el acoso escolar (bullying) en etapas preuniversitarias y el consumo de alcohol. En función de los resultados obtenidos, se planteará una propuesta de intervención. 16 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Bilgili et al. (2016) 1.711 estudiantes de 9º a 11º curso en Ankara, Turquía. 58,6% mujeres Media de edad = 16,2 años ±0.8 Determinar la incidencia del acoso escolar entre iguales y posibles factores de riesgo (entre los que se incluyen el consumo de alcohol). Se incluyen preguntas sobre los hábitos de beber alcohol. • El consumo de alcohol aumenta las probabilidades de ser víctima de acoso escolar, así como las de ser víctima de acoso que también acosa. • El consumo de alcohol sería una característica típica y un factor de riesgo de las víctimas y de las víctimas acosadoras. • Se concluye que para prevenir el acoso escolar deberían establecerse programas para ayudar a los estudiantes a dejar de consumir alcohol. C. A. Quinn et al. (2016) 1.255 estudiantes de 9º y 11º curso en Nueva Gales del Sur, Australia. 59,6% mujeres - Estudiantes de 9º: Media de edad = 14,52 años (intervalo: 13-16 años) - Estudiantes de 11º: Media de edad = 16,53 años (intervalo: 16-17 años) • Investigar la relación entre los roles en el acoso, el uso de sustancias (alcohol y tabaco) y el experimentar daños relacionados con el alcohol. • Las hipótesis son: - Participar en comportamientos a favor del acoso y ser víctima se asocian con mayor uso de sustancias y con mayor daño. - Los comportamientos de defensa de las víctimas se relacionan con menor uso de sustancias por su naturaleza prosocial. • Consumo de, al menos, una bebida alcohólica en su vida (sí/no). • Número medio de bebidas al mes: - Frecuencia mensual de consumo de alcohol - Número de bebidas que se suelen consumir un día de consumo normal. • Daño derivado del uso de alcohol medido con la escala Harms Caused by your Use of Alcohol (Newton et al., 2009) • Correlación positiva entre el rol de víctima de acoso escolar y el daño derivado del uso de alcohol. • No existe correlación entre la victimización y el consumo medio de alcohol. • Cuando se utilizan los diferentes roles del acoso escolar como variables control, no se encuentra relación entre sufrir acoso escolar y el consumo de alcohol. • Concluyen que el uso de sustancias se relaciona con los roles más agresivos, de acosadores, no con el rol de víctima. 17 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Peltzer et al. (2016) 3.806 estudiantes de 6º a 12º curso en Camboya 52,3% hombres Media de edad = 15,7 años ±1,8 Examinar la relación del uso de alcohol con varios factores en adolescentes escolarizados: • Sociodemográficos • Salud mental: ser víctima de acoso escolar, número de amigos cercanos, soledad, preocupación, intentos de suicidio y uso de drogas. • Consumo de alcohol paterno, influencia de los iguales y de la publicidad de bebidas alcohólicas. • Nº de días de consumo de alcohol en el último mes. • Nº de veces que se han emborrachado en su vida. • Nº de veces que han tenido problemas por haber bebido alcohol. • Ser víctima de acoso escolar aumenta significativamente la probabilidad de uso actual de alcohol, emborracharse y consumo problemático de alcohol. • Sufrir acoso escolar se podría considerar un factor de riesgo del consumo de alcohol. Johnston et al. (2017) 580 estudiantes de los últimos años de secundaria en el noroeste de EEUU 51% mujeres • Examinar la relación entre sufrir acoso escolar y el uso de alcohol, tabaco y drogas ilegales. • Investigar si el género actúa como variable moderadora entre sufrir acoso y el consumo de estas sustancias. Frecuencia de uso de alcohol en los últimos 30 días (escala tipo Likert de cinco puntos, entre “nada” y “10 o más veces”). • Las personas que sufrían acoso escolar tenían mayores probabilidades de consumir alcohol frecuentemente. • El mayor consumo de alcohol se debe a los estados emocionales negativos derivados de sufrir acoso, que llevan a que recurran a las sustancias como un medio de sobrellevar el distrés. • No se encontró efecto del género en la relación entre ser víctima de acoso y el consumo de alcohol. 18 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Connell et al. (2017) 200 jóvenes del noreste de EEUU (en infantil, 3º curso y 9º curso) 50,5% hombres Realizar un estudio longitudinal para entender mejor la relación entre la victimización escolar temprana y el posterior uso de sustancias (incluyendo el alcohol) en la etapa adolescente Consumo de alcohol el año anterior (sí/no). • No se encontraron diferencias significativas en el consumo de alcohol entre los jóvenes expuestos a niveles de acoso por encima del percentil 50, con respecto a aquellos expuestos a niveles inferiores. • En los que sufrieron los niveles más altos de acoso escolar (por encima del percentil 75), se encontró un consumo de alcohol significativamente superior al del resto de jóvenes. • Concluyen que el acoso escolar infantil es un predictor del uso de alcohol en la adolescencia menos robusto de lo que sugieren los estudios transversales, por lo que quizá existe una relación indirecta entre ambas variables que cabría explorar. Gaete y Araya (2017) 52.145 estudiantes de 8º a 12º curso en Chile. 51,1% mujeres Media de edad = 15,5 años ±1,5 (intervalo: 13-18 años) Determinar la relación del consumo de tabaco, alcohol y cannabis con: • Variables del individuo: sociodemográficas, familiares, relacionales y sentido de pertenencia y expectativas escolares, incluyendo el ser víctima de acoso escolar y ejercerlo sobre otras personas. • Relacionadas con el contexto educativo: rendimiento académico, tipo de centro, ubicación. Uso de alcohol en los 30 días previos al estudio (sí/no). • Existe mayor probabilidad de consumo de alcohol en las víctimas de acoso escolar, pero esta relación desaparece al introducir las variables control. • Al tener en cuenta las variables relacionadas con el contexto educativo, la mayoría de las relaciones se vieron atenuadas. Se concluye que es probable que existan variables adicionales que generan confusión. 19 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Gaete et al. (2017) 37.931 estudiantes de 7º a 12º curso en zonas urbanas de Chile 51,4% mujeres Media de edad = 14,9 años ±1,8 Explorar la relación entre la implicación en el acoso escolar y el consumo de alcohol, tabaco y cannabis, teniendo en cuenta factores personales, familiares, comunitarios y contextuales. Frecuencia de uso de alcohol en los últimos 30 días (sí/no). • Señalan cinco posibles roles en el acoso escolar: ninguna implicación, observadores, víctimas, acosadores y víctimas acosadores. • La probabilidad de consumo de las personas víctimas es inferior a la de las personas víctimas-acosadoras o acosadoras, pero similar a la de quienes observan. En todos los casos, el riesgo de consumo es mayor que respecto a quienes no tuvieron implicación en el acoso. • Concluyen que la relación entre ser víctimas de acoso y consumir alcohol podría deberse a un intento de reducir la ansiedad derivada, mientras que quienes también agreden tienen mayor probabilidad de consumo por su relación con grupos desviados. Y. K. Kim et al. (2018) 2.359 estudiantes de Malawi 53,5% mujeres Edad: 13-17 años Comprobar la relación entre la afiliación entre iguales, ser víctima de acoso escolar, la soledad y el uso de sustancias (alcohol y tabaco) en la etapa adolescente Consumo de alcohol en los últimos 30 días (sí/no). • Es decir, las víctimas de acoso escolar tenían mayor probabilidad de haber consumido alcohol. - Existe efecto directo entre sufrir acoso y tener mayor probabilidad de consumo. - Existe un efecto indirecto a través de la variable soledad: sufrir acoso aumenta la probabilidad de soledad, que aumenta la probabilidad de consumo. • El sexo no tuvo ningún efecto moderador sobre la relación entre el consumo de alcohol y ser víctima de acoso. • La naturaleza transversal del estudio impide establecer relaciones causales entre las variables (acoso escolar y uso de alcohol). 20 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Elisaus et al. (2018) 3.466 estudiantes en Greater Manchester, Reino Unido. 53,4% mujeres Media de edad = 14,97 años (intervalo: 14-16 años) Investigar posibles factores asociados con la prevalencia del binge drinking en adolescentes • Existencia de binge drinking (5 o más unidades de alcohol en la misma ocasión) en los últimos 30 días (sí/no) • Haber consumido alcohol alguna vez en la vida (sí/no). • Haber bebido al menos un vaso de alcohol antes de los 13 años (sí/no). • Haber bebido alcohol en los últimos 30 días (sí/no). • Haberse emborrachado en los últimos 30 días (sí/no). • Las personas que sufrieron acoso escolar tenían menor probabilidad de tener patrones de binge drinking. • Los autores plantean que realizar binge drinking podría ser percibido como parte de la socialización entre los adolescentes, pues se relaciona con una vida social más activa. S. T. Quinn y Stewart (2018) 7.418 personas de EEUU que participaron en las 10 etapas del National Longitudinal Survey of Youth de 1997 a 2007 50% mujeres Media de edad = 25 años (intervalo: 23-27 años en 2007) Examinar, a través de datos longitudinales, cómo ser víctima de acoso escolar antes de los 19 años se relaciona con el consumo de alcohol, cigarrillos y drogas en la edad adulta • Binge drinking durante los últimos 30 días (sí/no). • Consumo de alcohol antes de los 19 años (sí/no). Utilizada como variable control. • No se encontró relación significativa entre haber sufrido acoso escolar y la realización de binge drinking. • Indican que evaluar el uso de alcohol en adultos tiene algunos retos propios por ser una sustancia cuyo consumo es legal en esta edad. Por ello, se decidió utilizar el uso problemático de alcohol (binge drinking) como variable dependiente, en lugar de cualquier consumo. 21 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Cardoso et al. (2018) 534 estudiantes de secundaria (middle y high schools) en Carolina del Norte, EEUU, que se identificaron como latinos 56,2% mujeres Media de edad = 14,44 años ±2,23 • Determinar si hay una relación directa entre la victimización por acoso escolar con la depresión. Y conocer cuál es la relación de la depresión con la ideación suicida y con el uso de alcohol, cannabis y otras drogas ilegales. • Determinar cuáles son los efectos indirectos de la victimización por acoso escolar con la ideación suicida y el uso de sustancias, a través de la depresión. • Evaluar si los jóvenes latinos nacidos fuera del país sufren más bullying por motivos étnicos que los nacidos en el país. Consumo de alcohol alguna vez en la vida, en una escala de 0 a 4 (0 = “nunca” y 4 = “al menos diez veces”). • El acoso general, verbal/relacional, físico y el basado en la etnia, tienen un efecto indirecto sobre el consumo de alcohol a través de la depresión como variable mediadora. Así, las personas que sufren acoso de estos tipos tienen una mayor probabilidad de consumo de alcohol. • Se señala como limitación la imposibilidad de establecer relaciones causales a través de este estudio, así como el hecho de que no pueden asegurar que las relaciones no sean bidireccionales o que factores adicionales no afecten a estas. D. H. Kim et al. (2018) 2.028 estudiantes de Corea del Sur. En la primera fase del estudio cursaban 5º curso, y en la segunda cursaban 7º curso. 52,6% hombres Media de edad = 11,94 años ±0.25 en la etapa 1 (intervalo: 11-13 años) • Examinar la relación entre sufrir acoso escolar y el consumo de alcohol y tabaco en adolescentes, a través de un estudio longitudinal en dos fases (en 2012 y 2014). • Se plantean como mediadores: desvinculación escolar, bajo rendimiento académico, problemas interiorizados. Uso de alcohol en los últimos 12 meses (sí/no) evaluado en la 2ª fase. • Ser víctima de acoso escolar no tuvo relación con el uso de alcohol. • No existen efectos directos del acoso escolar sobre la variable de consumo combinado (alcohol + tabaco). • Solo un 3,8% de la muestra había consumido alcohol, posiblemente por su edad. • Al ser un resultado opuesto a lo encontrado en otros países, plantean que quizá los estudiantes surcoreanos que sufren acoso no se inclinen hacia el uso de alcohol o tabaco, pero sí desarrollen problemas interiorizados y académicos. Estos problemas pueden llevar a menor conexión social, siendo esta falta de integración lo que podría derivar en comportamientos como el consumo de alcohol. 22 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Y. K. Kim et al. (2019) 14.247 estudiantes de EEUU de 9º a 12º curso 50% mujeres Edad: 14-18 años • Explorar en adolescentes la relación, entre los distintos tipos de victimización por acoso, la salud mental y el uso de alcohol. • Conocer: - Si diferentes tipos de victimización (acoso escolar, ciber acoso, violencia física entre parejas o violencia sexual) tienen efectos directos sobre la depresión y el uso de alcohol. - Los efectos indirectos entre la victimización y el uso de alcohol, tomando la depresión como mediadora. - Si hay diferencias en el impacto de cada tipo de victimización en la depresión y el uso de alcohol. - Las diferencias por género en la relación entre cada tipo de victimización con el consumo de alcohol y la depresión. Cualquier uso de alcohol en los últimos 30 días (si/no). • El uso de alcohol correlaciona positivamente con sufrir acoso escolar tanto presencial como ciberacoso. • Ser víctima de acoso escolar tradicional y ser víctima de ciberacoso son factores de riesgo para el uso de alcohol. • La variable depresión media en la relación entre sufrir acoso escolar tener mayor consumo de alcohol. Los efectos directos e indirectos son distintos según el sexo: - En las chicas, ser víctima de acoso o ciberacoso aumentó las probabilidades de uso de alcohol, tanto de manera directa como de forma indirecta, a través de la depresión. - En los chicos, sufrir ciberacoso aumentó las probabilidades de uso de alcohol tanto directamente como indirectamente a través de la depresión; sin embargo, sufrir acoso tradicional no tuvo efecto directo sobre el uso de alcohol, únicamente efecto indirecto (a través de la depresión). • Concluyen que el uso de alcohol es una herramienta para afrontar las emociones negativas interiorizadas, lo que demostraría la importancia de incluir estrategias de afrontamiento alternativas en los programas de ayuda a las víctimas de acoso escolar. 23 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Hong et al. (2019) 2.284 estudiantes de middle school en Corea del Sur. 50,5% hombres Media de edad = 13,89 años ±0,34 • Identificar los grupos de estudiantes acosadores y víctimas, a través de un estudio longitudinal (3 años). • Conocer la asociación de estos con: - Factores individuales (incluyendo el consumo de alcohol). - Factores familiares. - Factores de relación entre iguales. - Factores escolares. Algún consumo de alcohol durante los 12 meses previos (sí/no) • No hay diferencias significativas entre las víctimas de acoso y las personas no involucradas a la hora de consumir alcohol. • En el caso de las víctimas que también acosan, la probabilidad de consumo de alcohol es mayor que para las personas no involucradas en situaciones de acoso. • Se concluye que, quizá el consumo de alcohol predisponga a los adolescentes a los comportamientos problemáticos y de riesgo. Por ejemplo, que lleve a pensamientos disfuncionales que, a su vez, lleven a ejercer acoso escolar. Picoito et al. (2019) 1.553 adolescentes de Portugal 56,2% mujeres Media de edad = 15,46 años ±0,34 • Investigar las diferencias de género en los patrones de iniciación y uso de sustancias (incluyendo alcohol) en adolescentes. • Medir los factores asociados a estos patrones a nivel individual, familiar, de iguales (incluyendo ser víctima de acoso escolar) y escolar. • Edad de inicio de consumo • Edad de la primera borrachera • En los últimos 30 días, frecuencia de: - Consumo de alcohol. - Borracheras • Se encontró que, en chicos, sufrir acoso escolar se relaciona con una menor probabilidad de consumir conjuntamente alcohol y tabaco de forma frecuente. • No hay relaciones significativas de los otros patrones de consumo con respecto a ser víctimas de acoso escolar. Almuneef et al. (2019) 10.156 adultos en Arabia Saudí. 52% hombres Media de edad = 34,3 años ±11,3 • Determinar la prevalencia del acoso escolar en la infancia y su asociación con conductas adictivas (incluyendo el consumo de alcohol) y antisociales entre adultos. • Algún consumo de alcohol en la actualidad o en el pasado (sí/no). • Las personas que sufrieron acoso escolar en la infancia tuvieron más probabilidades de consumir alcohol en la edad adulta. • Entre las personas que sufrieron acoso escolar, los hombres tienen más probabilidades de consumir alcohol que las mujeres. 24 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Elledge et al. (2019) 1.623 estudiantes de Jamaica de 7º a 12º curso 51,2% mujeres Edad: 11-16 años Conocer cómo se relaciona sufrir acoso escolar con la salud mental y con comportamientos que comprometen la salud en escolares. De estos últimos, concretamente, se analizan: • Uso de sustancias (incluyendo el alcohol) • Soledad • Preocupación • Pensamientos y comportamientos de suicidio. Nº de días de consumo de alcohol en los últimos 30 días • En los chicos no hay relación entre sufrir acoso escolar y la frecuencia de uso de alcohol. • En las chicas, existe correlación positiva entre sufrir acoso escolar y la frecuencia de uso de alcohol. Las chicas que sufrían mayor intensidad de acoso escolar presentaban un mayor consumo de alcohol. • Se concluye que las diferencias pueden deberse a las diferentes expectativas culturales que existen en Jamaica para chicos y chicas. Sin embargo, se señala que ser víctima de acoso escolar tiene consecuencias negativas significativas tanto para chicos como para chicas. Yusuf et al. (2019) 9.969 adolescentes de Indonesia de 7º a 12º curso. 57,6% mujeres Edad: 11 a 18 años (62,7% ≤14 años) Investigar los factores asociados con ser víctimas de acoso escolar entre adolescentes, incluyendo el uso de alcohol. Uso de alcohol en los últimos 30 días (sí/no). Los adolescentes que consumían alcohol tenían más del doble de probabilidades de sufrir acoso escolar. Se proponen tres explicaciones: • Que estén en situaciones sociales que los posiciona más fácilmente como objetivos de acoso escolar. • Que sufran más acoso escolar por la percepción negativa de sus comportamientos (el consumo). • Que el distrés producido por sufrir acoso les lleve a consumir alcohol para reducir su ansiedad. 25 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Livingston et al. (2019) 204 adolescentes de un condado de Nueva York, EEUU. 55,4% mujeres Media de edad = 14,04 años ±0,81 (intervalo: 13-16 años) • Conocer cómo se relacionan el acoso escolar (sufrirlo o perpetrarlo), el estado de ánimo negativo y el uso de sustancias (alcohol, cigarrillos, cigarrillos electrónicos y marihuana), en adolescentes. • Las hipótesis planteadas fueron tres: - La persona tendría un estado de ánimo más negativo los días en los que esté involucrada en acoso escolar. - El tipo de estado de ánimo negativo será diferente según se sufra o se ejerza el acoso. - El uso de sustancias será mayor en los días en los que exista acoso. Registro diario durante 56 días: • Consumo durante ese día (sí/no). • Número de bebidas alcohólicas consumidas. • No se observaron diferencias entre el uso de alcohol registrado por quienes sufrieron acoso escolar y quienes no. • Al hacer comparaciones intrapersonales, no hay diferencias en cuanto al consumo de alcohol entre los días en los que se sufrió acoso escolar y los días en los que no. • Concluyen que las víctimas de acoso no utilizan el alcohol como estrategia de afrontamiento a diario, o al menos no los adolescentes de menor edad. Es posible que el uso de alcohol para afrontar el acoso se dé en edades más tardías o que ocurra únicamente en los casos en los que las emociones se ven alteradas de manera más crónica o severa. Pengpid y Peltzer (2019) 33.184 estudiantes en Indonesia, Laos, Filipinas, Tailandia y Timor-Leste. 51,1% mujeres Media de edad = 14,6 años ±1,7 (intervalo: 13-15 años) Medir la relación entre la victimización en el acoso escolar y distintos problemas psicosociales o de salud, entre los que se incluyen el uso de alcohol, tabaco, cannabis y anfetaminas, en adolescentes escolarizados Uso actual de alcohol • Las víctimas de acoso escolar frecuente tenían una mayor probabilidad de consumir alcohol. Esta relación se mantuvo en los cuatro tipos de acoso analizados: físico, psicológico, social y “de otros tipos”. • Los autores lo explican a través un modelo de diátesis-estrés, en el que la predisposición individual interactúa con las experiencias vitales negativas (el acoso escolar) y lleva a comportamientos negativos para la salud como el uso de alcohol. 32 Resumen de artículos seleccionados para la revisión bibliográfica (continuación) Estudio Muestra Objetivo Variables de uso de alcohol Resultados y conclusiones Yoon et al. (2021) 1.139 adolescentes en EEUU participantes en el Fragile Families and Child Wellbeing Study (FFCWS). 51,3% hombres Edad: 15 años en la última recogida de datos Se recogen los datos a los 5, 7 y 15 años de los participantes. • Identificar los patrones de acoso escolar en una muestra que, por sus características, se considera que tiene alto riesgo de sufrir acoso. • Examinar si los distintos tipos de maltrato infantil predicen patrones de acoso escolar. • Investigar la relación entre los patrones de acoso y los problemas psicosociales de los adolescentes (se incluye el consumo de alcohol). Consumo de alcohol alguna vez (sí/no). • Las víctimas de acoso tenían significativamente más probabilidades de consumo de alcohol que los acosadores, los que acosan y son víctimas y los que no acosan ni son víctimas. • Plantean la hipótesis de que las sustancias se utilizan como una forma de automedicación. • Proponen que, además de intervenciones de prevención universal, para prevenir los problemas psicosociales evaluados se deben hacer intervenciones más intensivas en los jóvenes de alto riesgo que incluyan a sus padres y cuidadores, pues se encontró gran relación entre el acoso escolar y el sufrir maltrato. A fin de poder comparar resultados con respecto a cómo se relacionan el ser víctima de acoso escolar y el consumo de alcohol, resulta importante tener en cuenta las características de los artículos presentados, agrupando los estudios en función de estas para tener un entendimiento más claro de la relación estudiada. En este caso, se presentarán organizados cuatro apartados, que permiten profundizar en los resultados en función de: 1) el tipo de estudio realizado (longitudinales, transversales y retrospectivos), 2) las figuras de acoso escolar analizadas, 3) el tipo de acoso escolar estudiado y 4) estudios con muestras que tienen características específicas. 33 1. Resultados en función del tipo de estudio 1.1. Estudios longitudinales Se incluyen aquellos artículos en los que se realiza un estudio longitudinal para evaluar cómo se relacionan el ser víctima de acoso escolar con el posterior uso de alcohol. Dada la dificultad que tiene la realización de este tipo de estudios en cuanto a tiempo y costes, son mucho menos frecuentes que los de carácter transversal. De los siete estudios longitudinales analizados, cuatro encontraron que ser víctima de acoso escolar o verse implicado en estos actos no aumenta la probabilidad de consumo posterior de alcohol (Hong et al., 2019; Livingston et al., 2019; S. T. Quinn y Stewart, 2018; Williams et al., 2020). Según exponen Livingston et al. (2019), existe la posibilidad de que las víctimas, al menos las más jóvenes, no utilicen el alcohol como estrategia de afrontamiento. Sin embargo, cabe señalar que dos de estos estudios sí encontraron que las personas víctimas que también acosan tenían mayor riesgo de consumo de alcohol (Hong et al., 2019) y de binge drinking (Williams et al., 2020). Los tres estudios longitudinales restantes tuvieron en cuenta condiciones específicas y encontraron relación entre ser víctima de acoso y la probabilidad de consumo de alcohol. Por un lado, se encontró que aquellas personas que sufrieron acoso escolar en niveles más altos (por encima del percentil 75) tenían un consumo de alcohol mayor que sus iguales, aunque sufrir acoso por debajo de este nivel no llevase a diferencias en el consumo de alcohol (Connell et al., 2017). Por otro lado, el acoso escolar aumentó significativamente las probabilidades de consumo de las personas que pertenecían a familias consideradas de alto riesgo, incluso en mayor medida que respecto a las víctimas que también acosan (Yoon et al., 2021). Finalmente, al tener en cuenta el acoso escolar basado en insultos de carácter homófobo, se observaron efectos únicamente en el consumo de las personas heterosexuales cuando los insultos no provenían de sus amistades (Tucker et al., 2016). 1.2. Estudios transversales Del total de estudios seleccionados, 28 artículos son de tipo transversal existiendo variedad en cuanto a la conceptualización de víctima de acoso escolar y en la manera de medir el uso de alcohol, lo cual debe de tenerse en cuenta a la hora de analizar los resultados. La mayor parte de los estudios encontraron algún tipo de relación entre ambas variables (ej., T. O. Afifi et al., 2020; Bilgili et al., 2016; Buendía et al., 2016; Cardoso et al., 2018; Chan y La Greca, 2016), pero el tipo de relación encontrada difiere entre ellos. 34 Más de la mitad de los estudios encontraron una correlación positiva entre ser víctima de acoso escolar y el consumo de alcohol, o que ser víctima de acoso aumentaba las probabilidades de uso de alcohol (T. O. Afifi et al., 2020; Bilgili et al., 2016; Buendía et al., 2016; Chan y La Greca, 2016; Ferreira-Junior et al., 2021; Gaete et al., 2017; Gaete y Araya, 2017; Johnston et al., 2017; Y. K. Kim et al., 2018, 2019; Loch et al., 2020; Peltzer et al., 2016; Pengpid y Peltzer, 2019; Putra y Dendup, 2020; Rahman et al., 2020; Yusuf et al., 2019). En algunos de estos estudios diferenciaron según el tipo de víctima, encontrando en algunos de ellos que quienes eran acosadas y también acosaban tenían mayor probabilidad de consumo (Lee et al., 2020; Sangalang et al., 2016). Algunos estudios transversales han analizado la relación entre ser víctima de acoso escolar y algunas medidas específicas de consumo de alcohol, como el binge drinking o el daño derivado del uso de alcohol. En el caso del binge drinking, la probabilidad de presentar este patrón de consumo era menor entre las víctimas de acoso escolar (Elisaus et al., 2018), mientras que la probabilidad de daño derivado del consumo de alcohol era mayor en las víctimas que en las no víctimas (C. A. Quinn et al., 2016). En este último caso, no encontraron relación entre sufrir acoso escolar y la cantidad de alcohol que consumieron las personas. Respecto al análisis de las variables mediadoras y moderadoras en la relación entre acoso escolar y consumo de alcohol, como variables mediadoras se encontraron la soledad (Y. K. Kim et al., 2018) y la depresión (Cardoso et al., 2018; Y. K. Kim et al., 2019). En los tres casos se encontraron efectos indirectos del acoso escolar en el uso de alcohol a través de dichas variables y únicamente dos encontraron también efectos directos (Y. K. Kim et al., 2018, 2019). Asimismo, varios artículos señalan efectos de sexo o género en la relación entre el acoso escolar y el consumo de alcohol, con resultados variados. En algunos estudios se encontró que las chicas víctimas de ciberacoso tienen un mayor consumo de alcohol que las no víctimas, sin encontrarse esta relación en los chicos (Chan y La Greca, 2016; Lee et al., 2020). En otros estudios, obtuvieron que los chicos que consumen alcohol tienen menores probabilidades de sufrir acoso escolar que quienes no consumen, aunque no se encontró este efecto en las chicas (Picoito et al., 2019). Por otro lado, mientras que en las chicas se encontró que quienes sufrían más intensidad de acoso presentaban mayor consumo de alcohol (Elledge et al., 2019), en los chicos se encontró que las víctimas tenían menos probabilidades de consumo (Lee et al., 2020). Al contrario, Pengpid y Peltzer (2020) encontraron que los chicos víctimas de acoso presentaban mayor prevalencia de uso actual de alcohol, de borracheras y de uso intenso de alcohol, mientras que en las chicas no se encontró ninguna relación entre acoso y uso de alcohol 35 Finalmente, Y. K. Kim et al. (2019) encontraron diferencias con respecto a cómo la variable depresión media la relación entre sufrir acoso escolar y el consumo de alcohol, pues en las chicas existían efectos tanto directos como indirectos de ser víctima de acoso sobre el consumo de alcohol, pero en los chicos únicamente existió el efecto indirecto. Por último, respecto a los tres estudios que no encontraron ninguna relación entre el consumo de alcohol y al ser víctima de acoso escolar (D. H. Kim et al., 2018; Páez Esteban et al., 2020; Silva et al., 2020), es preciso señalar que en los tres casos se utilizó el concepto de víctima de acoso escolar en general (sin tener en cuenta si también acosan o no) y las variables de medida de alcohol fueron diversas, pues se midieron borracheras, consumo de alcohol y uso de alcohol en los últimos 12 meses. Asimismo, los estudios proceden de diferentes ámbitos geográficos (Corea del Sur, Colombia y Brasil, respectivamente) y las edades contempladas son similares a las del resto de estudios de la muestra, por lo que es probable que existan variables adicionales que marcan la diferencia. Cabe señalar el estudio de R. A. Afifi et al. (2020), pues no se encontró una relación general entre el consumo de alcohol y el ser víctima de acoso escolar, pero los autores indican que existe en el caso de las víctimas de acoso debido a su nacionalidad ya que tienen mayor probabilidad de beber con frecuencia si también tienen una baja religiosidad. Con respecto a las explicaciones sobre los hallazgos encontrados, algunos estudios plantean que se consume alcohol para intentar sobrellevar los estados de ánimo negativos derivados de sufrir acoso escolar (Gaete et al., 2017; Johnston et al., 2017; Y. K. Kim et al., 2019; Putra y Dendup, 2020; Rahman et al., 2020; Yusuf et al., 2019), otros que el uso de sustancias se relaciona con los roles más agresivos o mejor adaptados socialmente (Elisaus et al., 2018; C. A. Quinn et al., 2016; Yusuf et al., 2019) y otros apuntan que posiblemente hayan variables no controladas que influyen en los resultados, tales como diferencias culturales (Cardoso et al., 2018; Elledge et al., 2019; Gaete y Araya, 2017; D. H. Kim et al., 2018; Sangalang et al., 2016). 1.3. Estudios retrospectivos Se incluyen tres estudios que evalúan, en muestras de población adulta, si fueron víctimas de acoso escolar en edades preuniversitarias y su relación con el consumo de alcohol en la etapa adulta. Los tres estudios encontraron que quienes habían sido víctimas de acoso escolar en la infancia o en la etapa escolar tenían mayor probabilidad de consumo de alcohol (Almuneef et 36 al., 2019; Li et al., 2020; Woo et al., 2019), a pesar de que cada uno plantease este consumo desde variables diferentes (consumo alguna vez en la vida, diagnóstico de trastornos relacionados con el uso de alcohol o uso insano de alcohol entendido como binge drinking). Cabe destacar que el acoso evaluado fue de varios tipos y en todos los casos se encontró esta relación. Además, en el estudio de Almuneef et al. (2019) se encontraron que, entre las personas que sufrieron acoso, los hombres consumían más alcohol que las mujeres. Paralelamente, Woo et al. (2019) encontraron que la intensidad del acoso sufrido no tenía relación con la gravedad de las consecuencias. 2. Resultados en función de las figuras de acoso contempladas Partiendo de las diferentes clasificaciones de las víctimas de acoso escolar que contemplan los diversos artículos, pueden señalarse dos grandes grupos: por un lado, existen estudios donde se hace diferencia entre las víctimas que solamente reciben acoso y aquellas víctimas que reciben acoso, pero también lo ejercen hacia otras personas; por otro lado, otros estudios contemplan a todas las víctimas juntas, pues buscan conocer sus características comunes como víctimas de acoso. A la hora de contemplar los resultados, es importante diferenciar entre ambos grupos. La revisión sistemática de Maniglio (2016) se incluye en ambos apartados, pues diferencia los resultados según la clasificación de las víctimas y, por tanto, corresponde incluirla en ambos casos. 2.1. Todas las víctimas consideradas iguales La mayor parte de los artículos incluidos en el presente trabajo, 30 de los 39 seleccionados se pueden incluir en este apartado, ya que clasifican por igual a todas las personas que indicaron sufrir acoso escolar. De los 30 artículos , únicamente cinco estudios no encontraron ningún tipo de relación entre el consumo de alcohol y ser víctima de acoso escolar tradicional (D. H. Kim et al., 2018; Livingston et al., 2019; Páez Esteban et al., 2020; S. T. Quinn y Stewart, 2018; Silva et al., 2020), y uno, Buendía et al. (2016), no halló relación entre ser víctima de ciberacoso y el consumo de alcohol. En el caso de R. A. Afifi et al. (2020) plantean que, aunque en general no encontraron relación entre ambas variables, sí se podía observar en determinados casos: en personas de baja religiosidad que eran víctimas de insultos homófobos se producía un mayor consumo de alcohol que en el resto. Pese a que la ausencia de relación entre el acoso escolar y el consumo de alcohol sea un resultado minoritario, en la revisión sistemática realizada por 37 Maniglio (2016) se concluye que la mayoría de los estudios no señalan relación entre la victimización de acoso escolar y el consumo de alcohol. Sin embargo, sus resultados no son concluyentes, pues cuando la muestra utilizada era amplia (>100.000) sí presentaron relación entre el consumo de alcohol y el ser víctima de acoso escolar, a pesar de que en la mayoría general no se observase el efecto; asimismo, algunos estudios de los que engloba encontraron relación negativa entre las variables. Como se señaló, la mayoría de estudios, concretamente 17, sí encontraron algún tipo de relación entre el consumo de alcohol y la victimización de acoso escolar, bien sea de manera directa o a través de variables moderadoras o mediadoras. En estos casos, ser víctima de acoso escolar aumentaba las probabilidades de consumo de alcohol, sospecha de dependencia al alcohol, haberse emborrachado, de tener daño derivado del consumo de alcohol u otras variables relacionadas con el uso de alcohol (T. O. Afifi et al., 2020; Almuneef et al., 2019; Buendía et al., 2016; Chan y La Greca, 2016; Elisaus et al., 2018; Gaete y Araya, 2017; Johnston et al., 2017; Y. K. Kim et al., 2018, 2019; Li et al., 2020; Peltzer et al., 2016; Pengpid y Peltzer, 2019; Putra y Dendup, 2020; C. A. Quinn et al., 2016; Rahman et al., 2020; Woo et al., 2019; Yusuf et al., 2019). En tres de los casos, además, se observó el mismo efecto cuando las personas eran víctimas de ciberacoso (Chan y La Greca, 2016; Y. K. Kim et al., 2019; Li et al., 2020). Sin embargo, dos artículos encontraron relación entre ser víctima de acoso y consumo de alcohol pero en de manera opuesta, ser víctima de acoso escolar disminuyó las probabilidades de consumo de alcohol (Picoito et al., 2019) y de binge drinking (Elisaus et al., 2018). Hay tres estudios en los que la relación entre ser víctima de acoso escolar y el consumo de alcohol se establece en determinadas circunstancias. Ser víctima de acoso escolar aumentaba la probabilidad de consumo de alcohol de forma parcialmente mediada por la soledad (Y. K. Kim et al., 2018) o la depresión (Y. K. Kim et al., 2019), mientras que Cardoso et al. (2018) encontró que la variable depresión mediaba completamente la relación entre sufrir acoso escolar y el consumo de alcohol. Paralelamente, el sexo o el género se contemplaron como variables moderadoras en diversos artículos. Elledge et al. (2019) encontraron que ser víctima de acoso solo aumentó las probabilidades de consumo en el caso de las chicas, mientras que Pengpid y Peltzer (2020) y Picoito et al. (2019) únicamente encontraron efectos en chicos. Y. K. Kim et al. (2019) encontraron que el efecto moderador de género únicamente se produce en la manera en que la variable depresión media en la relación: mientras que para los chicos el ser víctimas de acoso 38 únicamente aumentaba el consumo de alcohol de forma totalmente mediada por la depresión, para las chicas esta relación únicamente tenía una mediación parcial. Para finalizar, Tucker et al. (2016) encontraron que ser víctima de acoso a través de recibir insultos homófobos, únicamente aumentó la probabilidad de consumo en las personas heterosexuales y Connell et al. (2017) encontraron que únicamente aquellas personas que sufrían mayores niveles de acoso eran las que tenían mayor probabilidad de consumo. 2.2. Víctimas vs. víctimas-acosadoras Diez artículos diferencian entre las víctimas y las víctimas que también acosan (víctimas-acosadoras) a la hora de analizar su relación con el consumo de alcohol. La mayor parte de estos estudios encontraron que ser víctimas-acosadoras aumenta las probabilidades de consumo de alcohol (Bilgili et al., 2016; Ferreira-Junior et al., 2021; Gaete et al., 2017; Hong et al., 2019; Lee et al., 2020; Loch et al., 2020; Sangalang et al., 2016) o de presentar patrones de binge drinking (Loch et al., 2020; Williams et al., 2020). Solo dos artículos presentan resultados opuestos, en los que no hay relación clara entre ser víctima-acosadora y el consumo de alcohol (Maniglio, 2016; Yoon et al., 2021), aunque en el caso de Yoon et al. (2021) la muestra utilizada es muy específica, pues son hijos de familias consideradas vulnerables. Paralelamente, ser únicamente víctima de acoso escolar, sin ejercer acoso, parece tener una relación menos clara con el consumo de alcohol. Algunos estudios encontraron que las víctimas tienen mayor probabilidad de consumir alcohol (Bilgili et al., 2016; Ferreira-Junior et al., 2021; Gaete et al., 2017; Loch et al., 2020; Yoon et al., 2021) o de presentar patrones de binge drinking (Loch et al., 2020; Maniglio, 2016), mientras que otros encontraron que ser víctima de acoso no se relacionaba con el uso de alcohol (Hong et al., 2019; Maniglio, 2016; Sangalang et al., 2016; Williams et al., 2020). En el estudio de Lee et al. (2020) observaron diferencias en función del sexo en la relación entre el uso de alcohol y el acoso escolar. En contexto tradicional, los chicos víctimaacosador tenían mayor probabilidad de usar alcohol que los no involucrados, los chicos víctima tenían menor probabilidad de usarlo y en las chicas no hubo relación; sin embargo, en cuanto al ciberacoso, las chicas víctimas fueron el único grupo con mayor probabilidad de uso de alcohol. 3. Resultados en función del tipo de acoso escolar contemplado Los artículos seleccionados se agrupan en dos categorías: aquellos que únicamente contemplan el ser víctima de acoso escolar tradicional (es decir, el realizado de forma 39 presencial) y aquellos que también estudian la relación entre el consumo de alcohol y el ser víctima de ciberacoso. En los estudios que analizan ambos tipos no se realizan comparaciones entre ambos. 3.1. Acoso escolar tradicional Todos los artículos de la revisión contemplan el acoso escolar tradicional o, en su defecto, no indican que el acoso que evalúan no sea realizado presencialmente. Por ello, los resultados han sido fundamentalmente comentados en apartados previos, pero cabe agruparlos de manera resumida. De los 39 artículos, la mayoría, concretamente 21,encontraron que ser víctima de acoso escolar tradicional aumentaba significativamente las probabilidades de consumo de alcohol, de presentar patrones de binge drinking, de problemas con el alcohol o de sospecha de dependencia alcohólica (T. O. Afifi et al., 2020; Almuneef et al., 2019; Bilgili et al., 2016; Buendía et al., 2016; Chan y La Greca, 2016; Ferreira-Junior et al., 2021; Gaete et al., 2017; Gaete y Araya, 2017; Johnston et al., 2017; Y. K. Kim et al., 2018, 2019; Lee et al., 2020; Li et al., 2020; Loch et al., 2020; Peltzer et al., 2016; Pengpid y Peltzer, 2019; Putra y Dendup, 2020; Rahman et al., 2020; Woo et al., 2019; Yoon et al., 2021; Yusuf et al., 2019). En la misma línea, como se señaló en apartados anteriores, algunos estudios encontraron que la probabilidad de consumo es mayor entre las víctimas de acoso, pero únicamente cuando se tienen en cuenta variables mediadoras como la depresión (Cardoso et al., 2018) o moderadoras, como el sexo (ej., Elledge et al., 2019; Pengpid y Peltzer, 2020). Asimismo, en algunos casos se encontró que las víctimas tienen mayor probabilidad de consumo en circunstancias específicas (ej., C. A. Quinn et al., 2016; Sangalang et al., 2016; Williams et al., 2020). Por otro lado, únicamente ocho artículos encontraron que ser víctima de acoso no se relacionaba con cambios en el consumo de alcohol o disminuía la probabilidad de este (Elisaus et al., 2018; Hong et al., 2019; D. H. Kim et al., 2018; Livingston et al., 2019; Páez Esteban et al., 2020; Picoito et al., 2019; S. T. Quinn y Stewart, 2018; Silva et al., 2020). Además, los resultados expuestos por Maniglio, (2016) no son concluyentes. 3.2. Ciberacoso Cinco de los estudios, además del acoso tradicional, analizan la relación entre el ciberacoso y el uso de alcohol. Parten de que, aunque este tipo de acoso no ocurre en el contexto escolar, frecuentemente es perpetrado por personas procedentes de dicho contexto. 40 En general, la relación de ser víctima de ciberacoso con el consumo de alcohol no es unánime. Cuatro de los cinco estudios encontraron que quienes sufrieron ciberacoso tenían mayores probabilidades de consumo (Chan y La Greca, 2016; Y. K. Kim et al., 2019; Lee et al., 2020; Li et al., 2020), mientras que Buendía et al. (2016) se centraron en la probabilidad de dependencia alcohólica, que no presentó ninguna relación con ser víctima de ciberacoso. Además, Chan y La Greca (2016) y Lee et al. (2020) encontraron diferencias en función del sexo en la relación entre este tipo de acoso y el consumo, pues las chicas víctimas presentaban mayor probabilidad de consumo de alcohol que las personas no involucradas, pero los chicos no. 4. Acoso escolar dirigido a muestras con características específicas Tres de los estudios seleccionados se centran en el acoso escolar dirigido a grupos específicos. Dos de los estudios hacen referencia al acoso escolar dirigido a las características étnicas, con una muestra de estudiantes de origen latino en Estados Unidos (Cardoso et al., 2018; Sangalang et al., 2016). En ambos casos se encontró que no hay un efecto directo de haber sido víctima de acoso escolar sobre la probabilidad de consumo de alcohol, aunque Cardoso et al. (2018) encontraron que haber sido víctima de acoso sí tenía efecto indirecto a través de la variable depresión. Por otro lado, Li et al. (2020) trabajaron con una muestra de hombres no heterosexuales y el tipo de acoso escolar que se tiene en cuenta es únicamente el de carácter homófobo, donde eran víctimas por su orientación sexual. Encontraron que sufrir acoso de carácter homófobo, tanto presencialmente como a través de ciberacoso, sí es un factor de riesgo para el consumo de alcohol. 41 Discusión Para poder cumplir con el objetivo del trabajo, es decir, conocer la manera en la que se relacionan el ser víctima de acoso escolar con el consumo de alcohol, es necesario hacer un análisis de los resultados obtenidos a través de la revisión bibliográfica. Por ello, en este apartado, se realiza un análisis de los resultados presentados en el apartado anterior, señalando posibles explicaciones sobre los mismos, poniéndolos en relación con la información previamente conocida al respecto y plantear cómo puede influir todo ello en futuras perspectivas. En primer lugar, cuando se contempla la relación entre el alcohol y el acoso escolar, en cuanto a los tipos de acoso contemplados, más de la mitad de los artículos que evaluaron el acoso escolar tradicional encontraron que ser víctima aumentaba de algún modo las probabilidades de consumo o abuso de alcohol (ej., Lee et al., 2020; Rahman et al., 2020; Woo et al., 2019). En lo que respecta al ciberacoso, la información es más reducida pero los resultados van en la misma línea que en el caso del escolar presencial, es decir, que las víctimas presentan una mayor probabilidad de consumir alcohol (Chan y La Greca, 2016; Y. K. Kim et al., 2019; Lee et al., 2020; Li et al., 2020). En cuanto al tipo de estudio realizado, mientras los resultados de los estudios transversales y los retrospectivos encuentran, en general, que ser víctima de acoso se vincula con una mayor probabilidad de uso de alcohol (ej., Almuneef et al., 2019; Buendía et al., 2016; Chan y La Greca, 2016), los estudios longitudinales no encuentran resultados en la misma línea. En este tipo de estudios no se observa relación entre sufrir acoso escolar y el posterior uso de alcohol (Hong et al., 2019; Livingston et al., 2019; S. T. Quinn y Stewart, 2018; Williams et al., 2020). Pero, independientemente del tipo de estudio, cuando se tienen en cuenta circunstancias concretas o variables mediadoras o moderadoras como la depresión, la soledad o el sexo, sí existe una mayor probabilidad de consumo de alcohol entre las víctimas de acoso escolar (Connell et al., 2017; Y. K. Kim et al., 2019; Pengpid y Peltzer, 2020; Tucker et al., 2016; Yoon et al., 2021). Paralelamente, en los estudios que distinguen entre dos tipos de víctimas, solo víctimas y víctimas que también acosan (víctimas-acosadoras), la mayoría concluyen que las víctimasacosadoras tienen mayor probabilidad que las personas solo víctimas de consumir alcohol, (ej., Bilgili et al., 2016; Ferreira-Junior et al., 2021; Gaete et al., 2017; Hong et al., 2019). En las que únicamente reciben acoso, los resultados son más dispares, pues algunos autores encuentran 48 semiestructuradas con el profesorado. Finalmente, se realizará una evaluación de seguimiento después de terminar el programa, en 2º y 3º de ESO para comprobar si los resultados se mantienen en el tiempo. Estructura del programa Las actividades se plantearán en una progresión temática acorde a la edad de las personas involucradas, abordando primero el acoso escolar en 5º curso, introduciendo el ciberacoso en 6º y trabajando la prevención del consumo de alcohol en 1º de ESO. En todos los casos se buscará dar información sobre estas conductas y sus efectos y por qué es importante no incurrir en ellas ni fomentarlas, además de que en los tres cursos se aportarán herramientas que ayuden al alumnado a tener una interacción y comunicación adecuadas, posiciones claras ante las situaciones de acoso y estrategias de afrontamiento ante ellas. Así, se plantean nueve sesiones formativas, tres por curso, una en cada trimestre escolar. Todas las sesiones durarán dos horas y se contemplará el tiempo de la evaluación del programa (10 minutos) en las sesiones correspondientes 5º de EP 1. ¿Qué es el acoso escolar? Esta actividad, consistirá en un taller informativo que se verá complementado con representaciones que permitan al alumnado participar de manera interactiva. Hace referencia a los objetivos O1, O4 y O8. Tras realizar la evaluación inicial del programa, se expondrá a la clase una presentación interactiva acerca del acoso escolar. De esta manera, se les aportará información y, a través de preguntas, se mantendrá una participación activa y se podrá hacer énfasis en donde el grupo requiera. Después se planteará el role-play de varias situaciones de conflicto entre alumnos, de las cuales solo algunas representarán situaciones de acoso. Entre toda la clase se debatirá si cada caso constituye un ejemplo de acoso escolar o no y se reflexionará acerca de por qué. 2. Cómo interactuamos con otras personas. En este caso, la actividad trabaja los objetivos O5 y O6 y O7, pues se busca incrementar la empatía, la asertividad y la capacidad de gestión de conflictos, así como una mejor comprensión de las propias emociones que se producen en las situaciones sociales. Se 49 plantearán contenidos teóricos sobre estas habilidades, pero las dinámicas grupales constituirán la mayor parte de la actividad. La principal técnica utilizada eses el role-play en el que se trabajará el entrenamiento en las habilidades sociales adecuadas. También se realizarán otras actividades como juegos estilo trivial, además de trabajar en ejemplos reales de interacción que aporten las personas del aula. Así, se intercalará la teoría sobre cada tipo de habilidad con las dinámicas relacionadas, con el objetivo de mantener la motivación a participar. 3. ¿Qué hacer si veo acoso? ¿Y si lo vivo yo? La finalidad de esta sesión es que el alumnado establezca un criterio propio para reaccionar ante las situaciones de acoso. Se trabajan los objetivos O4 y O8. En primer lugar, se retomarán contenidos de las actividades previas para relacionar las situaciones de acoso y las emociones que pueden provocar en las personas implicadas. Después se harán grupos de 3-4 personas, que debatirán acerca de qué se debe hacer si se ven situaciones de acoso y, posteriormente, la clase pondrá en común las ideas para su valoración. Tras ello, se planteará cómo puede afectar el ser la víctima del acoso y se proporcionarán diferentes maneras de enfrentar la situación, incluyendo el pedir ayuda a adultos y estrategias de afrontamiento personales. Se practicarán a través de role-plays. 6º de EP 4. Conocemos el acoso… ¿pasa en internet? Esta sesión trabajará los objetivos O1, O2 y O4 a través de una revisión del concepto de acoso escolar y de situaciones ejemplo, además de profundizar en el ciberacoso y cómo distinguirlo. Para ello, se seguirá una dinámica similar a la sesión 1, realizando una presentación teórica interactiva y complementándola con diversos role-play que permitan reconocer la existencia de ciberacoso. Asimismo, se retomará el contenido de la sesión 3 en un debate guiado acerca de cómo responder cuando se vean situaciones de acoso en internet y se aportarán estrategias que permitan afrontar y enfrentar el ciberacoso. 5. Todas las personas merecemos un buen trato Esta actividad hace referencia a los objetivos O5 y O6. En este caso, se inicia con un repaso de las habilidades sociales trabajadas en la sesión 2 y, tras ello, se dedica la mayoría de la sesión a los contenidos interactivos, que permitan integrar mejor el conocimiento adquirido y generalizar más su aplicación. 50 Para esto, se utilizarán juegos de preguntas, como puede ser un trivial o un Kahoot, además de un role-play que se representen los diferentes roles en cuanto al reconocimiento social que existen en el aula y cómo se debe trabajar en que estos no influyan en nuestra interacción, pues ninguna persona tiene realmente menor valor que otras. 6. En internet, detrás de un perfil está una persona En este caso se trabajan los objetivos O4, O5, O6 y O7. Se repasarán los contenidos sobre habilidades sociales, para después plantear que incluso las interacciones que mantenemos online son mayoritariamente con personas (no solo con bots), aunque se utilicen imágenes y nombres falsos/anónimos o, aunque no las conozcamos. Esto se trabajará desde una doble perspectiva: 1) no usar un perfil anónimo para tratar a otras personas de forma agresiva o irrespetuosa, y 2) quienes tienen perfiles anónimos o muy públicos siguen mereciendo que tengamos una interacción correcta. Se utilizará el role-play, adaptado para representar las interacciones en internet: se dan imágenes de mensajes o comentarios en redes potencialmente conflictivos y una persona propone una respuesta, que se debate conjuntamente. Adicionalmente, se retoma el cuándo intervenir en mensajes públicos negativos hacia terceras personas, evitando ser sólo espectadores. 1º ESO 7. El alcohol, ¿qué es? Razones por las que la gente bebe y alternativas. Esta sesión trabajará los objetivos O3 y O8. Se hará una presentación acerca de qué es el alcohol, utilizando una plataforma interactiva, complementada con un juego sobre ello. Posteriormente, se guiarán debates, reforzados con una parte teórica, sobre las razones por las que la gente bebe y sobre conductas alternativas en función de las razones. 8. ¿Qué quiero yo? Cómo decir que no. Cómo aceptar un no. En esta actividad se reforzarán las habilidades de comunicación y sociales del alumnado, contemplando los objetivos O5, O6 y O7. Se repasarán los contenidos y se pondrán en práctica a través de role-play, donde una persona insistirá a otra en beber, de manera que se utilice la comunicación asertiva para expresar el deseo de no beber y se aprenda a empatizar cuando se reciben respuestas inesperadas, aplicando diversas habilidades sociales. 9. En resumen... ¿qué hemos aprendido? En esta sesión se busca repasar todo el contenido del programa, de manera que se refuercen todos los objetivos (O1-O8). Para ello, se hará una presentación resumida y se 51 enfocará la sesión en dinámicas como role-play y debates, que engloben situaciones diversas similares a las trabajadas. Calendario de ejecución En la figura 2 se puede visualizar gráficamente la planificación del proyecto, dividida en trimestres escolares. Las actividades que corresponden a cada curso se representan de un color. Figura 2 Plazos de aplicación de cada actividad en cada curso Recursos necesarios Además de los recursos temporales, incluidos en el calendario de ejecución, es necesario contemplar los recursos espaciales, materiales y humanos requeridos. En el caso de los recursos espaciales, se utilizarán los disponibles en los centros escolares, principalmente las aulas de cada curso. 52 En cuanto a recursos materiales, es necesario un ordenador para preparar las actividades, además de presentaciones digitales adecuadas y resúmenes de la información más relevante para entregar. Para la presentación se utilizarán el ordenador y proyector disponibles en el centro. También se necesitarán folios, tanto para entregar fotocopias con datos clave, como para los cuestionarios evaluativos y las reflexiones sobre cada actividad, y se requerirán algunos objetos para los juegos interactivos. En este sentido, se utilizará fundamentalmente el mobiliario de las aulas y se reutilizará todo el material posible. Finalmente, en lo que concierne a los recursos humanos, para este proyecto se contará con una psicóloga. Deberá tener formación específica sobre acoso escolar y sobre adicciones. 53 Conclusiones El objetivo del presente trabajo ha sido explorar, a través de una revisión bibliográfica, la victimización de acoso escolar en etapas preuniversitarias y el consumo de alcohol, así como plantear una propuesta de intervención relacionada. A través de la revisión realizada se ha encontrado que ser víctima de acoso escolar, efectivamente, está relacionado con el consumo de alcohol, pero esta no es una relación simple. En general, sufrir acoso aumenta la probabilidad de consumo de alcohol, pero no es un predictor suficiente de este mayor consumo. Variables como la soledad o la depresión parecen mediar la relación existente entre el acoso escolar y el consumo, y el sexo modera la relación en algunos casos. También influye el tipo de victimización, pues ser víctima-acosadora presentan una relación más clara con el consumo que ser únicamente víctima. En este sentido, es preciso continuar realizando investigaciones en esta línea, que determinen el papel de las variables mediadoras y moderadoras en esta relación. Paralelamente, se pudo observar que a lo largo del tiempo la relación entre el acoso y el consumo es más compleja, pues, aunque en estudios transversales se observa que las víctimas de acoso tienden a una mayor probabilidad de consumo de alcohol, en estudios longitudinales se encuentra que la probabilidad de consumo de las víctimas solo es mayor en algunas circunstancias. Aun así, no se debe descuidar la posibilidad de que el consumo de alcohol de las víctimas de acoso exista, pero quede oculto por la normalización que existe de esta sustancia en la sociedad. Esta lleva a que la gran mayoría de los adultos beban alcohol y, por consiguiente, dificulta el estudio de la relación entre el consumo y otras variables. Partiendo de esto, se planteó una propuesta de prevención universal enfocada al alumnado de 5º de EP hasta 1º de ESO. A través de ella, se busca dar recursos que permitan evitar el inicio del acoso escolar, así como sortear el potencial consumo de alcohol y sus consecuencias derivado de sufrir acoso escolar. 54 Referencias Afifi, R. A., El Asmar, K., Bteddini, D., Assi, M., Yassin, N., Bitar, S. y Ghandour, L. (2020). Bullying Victimization and Use of Substances in High School: Does Religiosity Moderate the Association? Journal of Religion and Health, 59(1), 334-350. https://doi.org/10.1007/s10943-019-00789-8 Afifi, T. O., Taillieu, T., Salmon, S., Davila, I. G., Stewart-Tufescu, A., Fortier, J., Struck, S., Asmundson, G. J. G., Sareen, J. y MacMillan, H. L. (2020). Adverse childhood experiences (ACEs), peer victimization, and substance use among adolescents. Child Abuse & Neglect, 106, 104504. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2020.104504 Alfonso, J. P., Huedo-Medina, T. 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