ESCUELA DE DOCTORADO INTERNACIONAL DE LA USC Pedro Miguel Afonso Gaspar Tesis doctoral Predictores de fragilidad cognitiva en una muestra de adultos mayores portugueses Santiago de Compostela, 2022 Programa de doctorado en Desarrollo Psicológico, Aprendizaje y Salud
TESIS DOCTORAL PREDICTORES DE FRAGILIDAD COGNITIVA EN UNA MUESTRA DE ADULTOS MAYORES PORTUGUESES Pedro Miguel Afonso Gaspar ESCUELA INTERNACIONAL DE DOCTORADO DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA PROGRAMA DE DOCTORADO EN DESAROLLO PSICOLÓGICO, APRENDIZAJE Y SALUD SANTIAGO DE COMPOSTELA 2022
DECLARACIÓN DO AUTOR/A DA TESE D./Dna. Pedro Miguel Afonso Gaspar Título da tese: Predictores de fragilidad cognitiva en una muestra de adultos mayores portugueses Presento a miña tese, seguindo o procedemento axeitado ao Regulamento, e declaro que: 1) A tese abarca os resultados da elaboración do meu traballo. 2) De ser o caso, na tese faise referencia ás colaboracións que tivo este traballo. 3) Confirmo que a tese non incorre en ningún tipo de plaxio doutros autores nin de traballos presentados por min para a obtención doutros títulos. 4) A tese é a versión definitiva presentada para a súa defensa e coincide a versión impresa coa presentada en formato electrónico E comprométome a presentar o Compromiso Documental de Supervisión no caso de que o orixinal non estea na Escola. En Porto, 18 de Novembro de 2022. Sinatura electrónica
AUTORIZACIÓN DOS DIRECTORES DA TESE Predictores de fragilidad cognitiva en una muestra de adultos mayores portugueses D. Onésimo Juncos Rabadán, D. David Facal Mayo, INFORMAN: Que a presente tese, correspóndese co traballo realizado por D. Pedro Miguel Afonso Gaspar baixo a nosa dirección/titorización, e a utorizamos a súa presentación , considerando que reúne os r equisitos esixidos no R egulamento de Estudos de Doutoramento da USC, e que como directores desta non incorre nas causas de abstención establecidas na Lei 40/2015. De acordo co indicado no Regulamento de Estudos de Doutoramento, declara tamén que a presente tese de doutoramento é idónea para ser defendida en base á modalidade de Monográfica con reproducción de publicaciones , nos que a participación do doutorando foi decisiva para a súa elaboración e as publicacións se axustan ao Plan de Investigación. En Santiago de Compostela, 13 de febreiro de 2023
AGRADECIMIENTOS Al profesor Davil Faca/, por su amistad y permanente incentivo; Al profesor Onésimo Juncos-Rabadán, por su afecto y ejemplo a seguir; A Sara Pinheiro, Maria Cunha y su "Super Abuela"; A "mi" Misericordia do Porto, siempre presente en mi camino; Por último, agradezco a todos mis "heterónimos" su firmeza ante adversidades tan incomprensibles, no habiéndome permitido nunca dejar de avanzar. .. V
RESUMEN Los objetivos principales de este trabajo de investigación fueron estimar la prevalencia de la fragilidad cognitiva reversible y potencialmente reversible (FC-R, FC-PR) en una muestra portuguesa de adultos mayores y explorar las asociaciones entre estos fenotipos y los factores demográficos, de comorbilidad, de apoyo social, de salud mental y de reserva cognitiva (RC). Se evaluó la fragilidad en 250 personas mayores portuguesas residentes en la comunidad (179 mujeres) de 60 años o más (media de 71,04) sin demencia ni enfermedades neurológicas o psiquiátricas. El deterioro cognitivo subjetivo (DSC) y el deterioro cognitivo leve (DCL) se diagnosticaron según los criterios estándar. El Índice de Charlson, el MOS-SSS-q, el GHQ-12 y el CRlq fueron los instrumentos de medida utilizados para evaluar la comorbilidad, el apoyo social, la salud mental y la reserva cognitiva, respectivamente. Los resultados indicaron una prevalencia de FC-R del 14%, y de FC-PR, del 15,2%. Los perfiles de fragilidad cognitiva difieren significativamente en relación con la educación, la comorbilidad, la salud mental y reserva cognitiva, pero no en relación con la edad o el sexo. La regresión logística multivariada mostró que la edad, el sexo, la comorbilidad, el apoyo social, la salud mental y la reserva cognitiva, predijeron conjuntamente la FC-R y FC-PR (90% de especificidad, 75% de sensibilidad) con una OR significativa para la salud mental y reserva cognitiva. Se concluye que la salud mental y la reserva cognitiva son factores importantes que predicen la fragilidad cognitiva reversible y potencialmente reversible. De las conclusiones de este trabajo surge la fuerte recomendación de la evaluación de estos factores para la detección precoz de la fragilidad cognitiva, así como la promoción del bienestar psicológico y los estilos de vida que aumentan la reserva cognitiva en los adultos. PALABRAS CLAVE fragilidad cognitiva; deterioro cognitivo subjetivo; deterioro cognitivo leve; salud mental; reserva cognitiva VI
RESUMO Os obxectivos principais deste traballo de investigación foron estimar a prevalencia da fraxilidade cognitiva reversible e potencialmente reversible (FC-R, FC-PR) nunha mostra portuguesa de adultos maiores e explorar as asociacións entre estes fenotipos e os factores demográficos, de comotbilidad, de apoio social, de saúde mental e de reserva cognitiva (RC). Avaliouse a fraxilidade en 250 persoas maiores portuguesas residentes na comunidade (179 mulleres) de 60 anos ou máis (media de 71,04) sen demencia nin enfermidades neurolóxicas ou psiquiátricas. A deterioración cognitiva subxectiva (DSC) e a deterioración cognitiva leve (DCL) diagnosticáronse segundo os criterios estándar. O Índice de Charlson, o MOS-SSS-q, o GHQ-12 e o CRiq foron os instrumentos de medida utilizados para avaliar a comorbilidad, o apoio social, a saúde mental e a reserva cognitiva, respectivamente. Os resultados indicaron unha prevalencia de FC-R do 14%, e de FC-PR, do 15,2%. Os perfis de fraxilidade cognitiva difiren significativamente en relación coa educación, a comorl>ilidad, a saúde mental e reserva cognitiva, pero non en relación coa idade ou o sexo. A regresión loxística multivariada mostrou que a idade, o sexo, a comorbilidad, o apoio social, a saúde mental e a reserva cognitiva, predixeron conxuntamente a FC-R e FC-PR (90% de especificidade, 75% de sensibilidade) cunha OR significativa para a saúde mental e reserva cognitiva. Conclúese que a saúde mental e a reserva cognitiva son factores importantes que predín a fraxilidade cognitiva reversible e potencialmente reversible. Das conclusións deste traballo xorde a forte recomendación da avaliación destes factores para a detección precoz da fraxilidade cognitiva, así como a promoción do benestar psicolóxico e os estilos de vida que aumentan a reserva cognitiva nos adultos. PALABRAS CHAVE fraxilidade cognitiva; deterioro cognitivo subxectivo; deterioro cognitivo lixeiro; saude mental; reserva cognitiva. VII
ABSTRACT The main objectives of this research were to estimate the prevalence of reversible and potentially reversible cognitive frailty (CF-R, CF-PR) in a Portuguese sample of old adults and to explore the associations between these phenotypes and demographic factors, comorbidity, social support, mental health, and cognitive reserve. Frailty was evaluated in 250 portuguese adults living in the community (179 women) aged 60 years or older (mean 71.04) without dementia, neurological or psychiatric diseases. Subjective cognitive decline (SCD) and mild cognitive impairment (MCI) were diagnosed according to standard criteria. Charlsonlndex, MOS-SSS-q, GHQ-12 and CRiq were the measurement instruments used to assess comorbidity, social support, mental health, and cognitive reserve, respectively. The results indicated a 14% ofprevalence ofCF-R anda 15.2% ofprevalence ofCF-PR. Cognitive frailty pro files differed significantly in relation to education, comorbidity, mental health, and cognitive reserve, but not in relation to age or gender. Multivariate logistic regression analyses showed that age, gender, comorbidity, social support, mental health, and cognitive reserve, together, predicted CF-R and CF-PR (90% specificity, 75% sensitivity) with a significant OR for mental health and cognitive reserve. From the results obtained, it is concluded that mental health and cognitive reserve are important factors for predicting CF-R and CF-PR. From the conclusions of this work, we recommend of the evaluation of these factors for the early detection of cognitive frailty, as well as the promotion of psychological wellbeing and lifestyles that increase cognitive reserve in adults. KEYWORDS cognitive frailty; subjective cognitive decline; mild cognitive impairment; mental health; cognitive reserve. VIII
Nota: Este Capítulo usa contenidos ya publicados en la Publicación 1, Publicación 2 y Publicación 3, con referencias concretas en la página ix y en el Anexo 13. 15 1. INTRODUCCIÓN La investigación y el estudio sobre el envejecimiento han suscitado una creciente curiosidad científica, tratando de aportar más conocimientos sobre los procesos asociados. El término envejecimiento define los cambios que se producen a lo largo de la vida del organismo y, desde el punto de vista biológico, el envejecimiento se asocia con el declive funcional y las deficiencias celulares, lo que da lugar a una gran variedad de daños moleculares (da Costa et al., 2016). Todos estos cambios afectan a la capacidad física y mental, según la interpretación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los datos de envejecimiento del Informe 2019 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (World Population Prospects, 2019), pronostican que el número de personas mayores de 60 años aumentará de 703 millones a 1.500 millones en 2050, y el número de personas mayores de 80 años se triplicará en los próximos 30 años. Naturalmente, estas cifras no han podido incorporar los impactos de la pandemia del Covid-19 o de los conflictos armados sobre el envejecimiento y sobre sus capacidades físicas y mentales, que hacen aún más relevante su estudio. El objetivo principal de la investigación sobre el envejecimiento no es solo aumentar la vida útil, sino también reducir la brecha entre la prolongación de la vida y el mantenimiento de la salud, incluidos los dominios físico, cognitivo y psicosocial (Ruan et al., 2017). En todo el mundo, la esperanza de vida está aumentando, pero los años de vida ganados no siempre se corresponden con años de vida saludable, lo que puede conducir a un aumento de la fragilidad (Adja et al., 2020). En Portugal, donde se centró nuestro estudio, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 1960 la esperanza de vida al nacer era de unos 64 años: 60,7 para los hombres y 66,4 para las mujeres. En 2017, estas cifras se situaban en 81 años (78 para los hombres y 83,5 para las mujeres) y en 2080, según las proyecciones del mismo organismo, alcanzaremos los 87,4 años para los hombres y los 92,1 para las mujeres (INE, 2017). Según el INE, dada la disminución de la población joven junto con el aumento de la población de mayores, el índice de envejecimiento será más del doble, pasando de 147 a 317 mayores por cada 100 jóvenes, y en 2080 la población de 65 años o más que vive en Portugal puede pasar de 2,1 a 2,8 millones. El envejecimiento no puede considerarse un proceso homogéneo y cuando la capacidad intrínseca, que es la suma de la capacidad física y mental se reduce o se pierde, se produce una condición de fragilidad (Cesari et al., 2006; Longobucco et al., 2019). La fragilidad es un factor crítico en el proceso de envejecimiento, relacionado con el aumento de los riesgos para la salud, incluyendo caídas, discapacidades y hospitalizaciones. Su reversibilidad sugiere que los signos inherentes pueden ser importantes en la prevención de procesos negativos en edades avanzadas (Ruan et al., 2017). El término persona mayor frágil fue utilizado por primera vez por Bertha Adkins, ex presidenta del Consejo Federal sobre el Envejecimiento, durante una entrevista radiofónica para describir a "las personas que necesitan apoyo social continúo debido a la acumulación de discapacidades asociadas al envejecimiento". El concepto evolucionó con Fried et al. (2001) que identificaron la fragilidad como un síndrome clínico de vulnerabilidad física con baja capacidad funcional para hacer frente a las condiciones de estrés, lo que resulta en un fallo orgánico múltiple y resultados adversos. Pero la vulnerabilidad en el proceso de envejecimiento no es sólo física, sino que también puede ser cognitiva. El deterioro cognitivo y la fragilidad física pueden interactuar en el envejecimiento avanzado (Robertson et al., 2013), y son dos puntos importantes a considerar en la intervención secundaria (Ruan et al., 2017).
La tesis que se presenta es el resultado de un trabajo de investigación sobre la fragilidad en el proceso de envejecimiento. La fragilidad se ha estudiado en los dominios fisicos y cognitivos evaluados conjuntamente (Grande et al., 2019; Lauretani et al., 2017), porque pueden tener la misma raíz y pueden compartir los mismos mecanismos, que conducen a resultados de salud adversos (Ma & Chan, 2020). El contenido de esta tesis se organiza como sigue: En primer lugar, en el capítulo 1, se presentan las bases teóricas de la investigación y sus objetivos. El capítulo 2 describe la metodología del trabajo empírico realizado. Los resultados obtenidos se presentan en el capítulo 3, para terminar el cuerpo de la tesis con la discusión y las conclusiones que ocupan los capítulos 4 e 5. 1.1 ENVEJECIMIENTO, FRAGILIDAD Y FRAGILIDAD COGNITIVA Desde la década de 1970, la fragilidad se ha convertido en uno de los temas asociados al envejecimiento más investigados, siendo la fragilidad fisica y la cognitiva dos importantes objetivos de intervención secundaria (Ruan et al., 2017). El envejecimiento de la población se señala como el resultado de la emigración y de las bajas tasas de natalidad (Christensen et al., 2009), acompañado de un aumento constante de la esperanza de vida (Ferrucci et al., 2008). Sin embargo, la prolongación de la vida no siempre se caracteriza por la calidad y la salud, produciéndose en muchos casos un aumento de la fragilidad (Adja et al., 2020). Los datos publicados por Eurostat en 2020, revelan que en la Unión Europea, la proporción de años de vida saludable representa aproximadamente el 76,7 y el 81,4% del total de la esperanza de vida para mujeres y hombres, respectivamente. La combinación del aumento del envejecimiento de la población, la asociación entre la fragilidad y edad, y su impacto en los resultados adversos para los mayores, hacen que el concepto de fragilidad sea reconocido como una importante preocupación de salud pública (Abete et al., 2017; Adja et al., 2020; Palmer et al., 2018). Sin embargo, la fragilidad, siendo una condición relacionada con la edad (Gíri et al., 2020; Onder et al., 2018), no es necesariamente una consecuencia inevitable del proceso de envejecimiento (Clegg et al., 2013; Hoogendijk et al., 2019; Wallington, 2016). En este sentido, seria muy importante considerar la edad biológica en lugar de la edad cronológica (Mitnitski et al., 2016; O'Caoimh et al., 2018), pero se reconoce que la identificación de biomarcadores que reflejen con mayor precisión la edad biológica, en lugar de la edad cronológica, aún no están muy bien definidos y disponibles (Kusumastuti et al., 2017). Vivir más tiempo no significa necesariamente lograr un envejecimiento activo, saludable e independiente (Oxley, 2009), y el objetivo principal de la investigación sobre el envejecimiento no es solo aumentar la duración de la vida, sino también reducir la brecha entre la duración de la vida y la extensión de la salud, incluidos los dominios fisicos, cognitivos y psicosociales (Ruan et al., 2017). El envejecimiento no puede considerarse un proceso homogéneo y cuando la capacidad intrínseca, que es la suma de la capacidad fisica y mental, se reduce o se pierde, se produce una condición de fragilidad (Cesari et al., 2006; Longobucco et al., 2019). Cada vez hay más pruebas que sugieren que la fragilidad puede aumentar el riesgo de futuros cambios cognitivos y que el deterioro cognitivo puede aumentare! riesgo de fragilidad, lo que indica que la cognición y la fragilidad pueden interactuar en el envejecimiento avanzado (Robertson et al., (2013). 1.1.1. Concepto de fragilidad El concepto de fragilidad ha tenido diferentes enfoques y ha sido susceptible de diferentes interpretaciones, pero la mayoáa de los autores están de acuerdo en que es una condición 16
dinámica intermedia entre el estado funcional normal y el deteriorado, que determina el declive de las capacidades funcionales (Walston et al., 2006). Dada la magnitud del envejecimiento de la población, la asociación entre la fragilidad y la edad, y el impacto de la fragilidad en los resultados adversos para las personas mayores, la fragilidad se reconoce cada vez más como una preocupación importante (Adja et al., 2020). Después de las primeras referencias, el concepto de fragilidad evolucionó con Fried et al. (2001), quienes identificaron la fragilidad como un síndrome clínico de vulnerabilidad con baja capacidad funcional para hacer frente a las condiciones de estrés, lo que resulta en múltiples fallos orgánicos y resultados adversos. Fried et al. (2001) utilizaron el Estudio de Salud Cardiovascular para definir el "fenotipo de fragilidad", identificando cinco componentes específicos a analizar: agotamiento y bajo estado de ánimo auto-informado, bajo nivel de actividad fisica, debilidad (baja fuerza de agarre), velocidad de marcha lenta o baja, y pérdida de peso involuntaria. La presencia de tres de estos indicadores determina la identificación de la fragilidad fisica en este modelo. Si sólo se identifican uno o dos criterios, las personas se definen como pre-frágiles, mientras que cuando no se evidencia ningún criterio, las personas se consideran no frágiles. Aunque el modelo de fragilidad más utilizado es el Fenotipo de fragilidad fisica de Fried, un segundo modelo también muy conocido es el Índice de fragilidad de Rockwood, caracterizado por acumulación de déficit y basado en la evaluación geriátrica integral. Rockwood & Mitnitski (2007), dieron una definición que operativiza la fragilidad como un estado de desregulación de los sistemas fisiológicos estimado por el estado funcional, la multimorbilidad, los déficits motores y cognitivos, y las condiciones sociales predisponentes, para delinear el riesgo de eventos desfavorables. Todos estos componentes se enumeraron en una lista preformada denominada "Índice de fragilidad", basada en un modelo de déficits acumulativos, utilizando datos del Estudio Canadiense de Salud y Envejecimiento. El índice incluía originalmente un total de 70 déficits, integrando signos, síntomas, limitaciones, enfermedades e investigaciones de laboratorio (Rockwood et al., 2005). En este enfoque, cuantos más déficits se diagnostiquen, mayor será la posibilidad de que el individuo sea frágil (Rockwood et al., 2002), pero no todos los déficits deben considerarse necesariamente para la identificación de la fragilidad (Cesari et al., 2014). Estos dos modelos operativos, de Fried et al., (2001) y Rockwood & Mitnitski (2007), que son los más aplicados, son diferentes, pero deben considerarse complementarios más que alternativos (Cesari et al., 2014). Sin embargo, ninguno de los dos modelos capta todos los aspectos de la fragilidad: el fenotipo de fragilidad evalúa casi exclusivamente la fragilidad fisica, mientras que el Índice de fragilidad capta sobre todo la multimorbilidad, (Cesari et al., 2014 ), y hay que tener en cuenta que tanto la fragilidad fisica como el índice de fragilidad están asociados al deterioro cognitivo en la vejez (Ma et al., 2019; Wallace et al., 2019). La fragilidad tuvo que evolucionar hacia un enfoque más complejo que la presencia de múltiples déficits, limitaciones en las actividades de la vida diaria o limitaciones fisicas identificadas por sí solas, incorporando también elementos relacionados con la reserva funcional del individuo, la psicología y el entorno social (Adja et al., 2020). Otras herramientas de evaluación, como el instrumento de evaluación integral de la fragilidad (De Witte et al., 2013) y el índice de fragilidad de Tilburg (Gobbens et al., 2010), han desarrollado un enfoque más biopsicosocial. A través de Gobbens et al. (2010), hubo una evolución hacia un modelo biopsicosocial de la fragilidad como una condición dinámica y multifactorial caracterizada por cambios en los dominios fisico, psicológico y social (Facal et al., 2019). Lauretani et al. (2020), indican que la fragilidad puede caracterizarse por un bajo 17
rendimiento fisico, cognitivo, o ambos, con una mayor dificultad o dependencia en las actividades básicas de la vida diaria. Identifican además la fragilidad como una condición altamente prevalente en todo el mundo, destacando que la incidencia del deterioro cognitivo se ha estimado en 7,1 / 100 personas mayores por año (Rivan et al., 2020). La fragilidad se ha asociado con un mayor riesgo de resultados adversos (Bandeen-Roche et al., 2006; Clegg et al., 2013; Eeles et al., 2012), que incluyen caídas (Fried et al., 2001; Fried et al., 2004), fracturas (Ensrud et al., 2007), discapacidad (Fried et al., 2001; Fried et al., 2004), delirio (Eeles et al., 2012), depresión (Bilotta, 201 O; Soysal et al, 2017), deterioro cognitivo (Rockwood et al., 2005), hospitalizaciones (Fried et al 2001; Milte et al., 2014; Vaughan et al., 2015), necesidad de cuidados a largo plazo (Fried et al., 2004), mala calidad de vida (Onder et al., 2018; Rizzoli et al., 2013), limitación de la esperanza de vida (Cardona-Morrell et al., 2017) y muerte prematura (Bandinelli et al., 2010; Buckinx et al., 2015). 1.1.2. Fragilidad cognitiva La relación entre la cognición y la fragilidad se ha investigado cada vez más en la literatura, constituyendo dos factores de vulnerabilidad en el proceso de envejecimiento. El deterioro cognitivo y la demencia también se han identificado como las principales causas de dependencia en los mayores y uno de los mayores riesgos para su calidad de vida, mientras que la fragilidad fisica se asocia más con un alto riesgo de discapacidad funcional. Existen pruebas empiricas de que la fragilidad fisica predice la incidencia del deterioro cognitivo y de que las personas mayores fisicamente frágiles tienen un peor rendimiento cognitivo que las personas robustas (Canevelli et al., 2014). Algunos estudios muestran que el riesgo de co-ocurrencia de fragilidad fisica y cognitiva en los mayores se ha estimado en 5,36 /100 personas por año (Grande et al., 2019). Así, surge el concepto de fragilidad cognitiva como una oportunidad para acercar estas realidades. El término de "fragilidad cognitiva" aparece en 2006 (Bergman et al., 2007), pero no se consolidó hasta 2013, cuando un grupo internacional de investigadores de la Academia Internacional de Nutrición y Envejecimiento (1.A.N.A.) y de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (1.A.G.G.) reunidos en Toulouse, Francia, asignaron una comprensión consistente al concepto y establecieron una primera definición para la fragilidad cognitiva en adultos mayores (Kelaiditi et al., 2013). Este grupo de trabajo para el consenso sobre la fragilidad cognitiva, publicó una propuesta para definir este concepto considerando la fragilidad cognitiva como una entidad clínica caracterizada por la presencia simultánea de fragilidad fisica y deterioro cognitivo (CDR = 0,5) que se corresponde con Deterioro cognitivo leve (DCL), en ausencia de Enfermedad de Alzheimer u otras demencias. En su conceptualización aclaran que el deterioro cognitivo es causado por fragilidad fisica y no por la presencia de una enfermedad neurológica concomitante. Los criterios o componentes de fragilidad fisica combinados con los criterios del DCL se han convertido en el centro del estudio del nuevo concepto de fragilidad cognitiva. El DCL es un estado clínico intermedio entre el envejecimiento cognitivo normal y la demencia, que precede y conduce a la demencia en muchos casos (Petersen, 2004). En un intento de refinar la definición de la fragilidad cognitiva, se propusieron dos subtipos interesantes: fragilidad cognitiva potencialmente reversible (FC-PR) y fragilidad cognitiva reversible (FC-R) (Ruan et al., 2015). La FC-PR se caracterizó por la presencia simultánea de fragilidad fisica y DCL, y la FC-R por la presencia de fragilidad fisica y deterioro cognitivo pre-DCL o Declive cognitivo subjetivo (DCS). El DCS y el DCL representan diferentes etapas en el continuo del deterioro cognitivo (Jacket al., 2018). El DCS , se ha definido como un estado previo al DCL, o pre-DCL, en el que se cumplen dos criterios principales: 1) experiencia 18
subjetiva de deterioro de la capacidad cognitiva, especialmente de la memoria, en relación con un estado cognitivo normal previo y no relacionado con ningún episodio agudo; y 2) rendimiento cognitivo normal en pruebas estandarizadas, ajustadas por edad y educación (Jessen et al., 2014). Los factores físicos asociados deben ser respectivamente la pre-fragilidad física y la fragilidad física en relación con los dos subtipos identificados. La subdivisión de la fragilidad cognitiva en sus dos subtipos reforzó la posibilidad de reversibilidad, ya identificada como posible en los casos de DCL y aún más absoluta en los casos de DCS. Rodríguez-Mañas & Fried, (2015), ya habían afirmado que la fragilidad como concepto más general, es un estado dinámico, reversible en sus primeras etapas. Sin embargo, la progresión a niveles más graves de fragilidad es más común que la regresión del estado de fragilidad (Clegg et al., 2013). Hay diferentes aspectos que siguen siendo controvertidos, incluyendo el protocolo de evaluación cognitiva y neuropsicológica para la correcta caracterización de la fragilidad cognitiva, y la relación con los aspectos sociales y de salud (Canevelli & Cesari, 2015; Facal et al., 2019). Las discrepancias en los resultados en la predicción de la evolución del estado cognitivo pueden surgir todavía de los diferentes modelos de fragilidad, y aún son insuficientes los estudios que aclaren los mecanismos de reversibilidad en la fragilidad cognitiva (Ruan et al., 2017), y que logren determinar la FC-R como un posible antecedente de la demencia (Solfrizzi et al., 2017). La rutina de cribado y evaluación en sí misma aún no ha generado consenso (Adja et al., 2020). La relación entre Reserva Cognitiva (RC) y la fragilidad sigue siendo controvertida. Kelaiditi et al. (2013) mantenían que "la fragilidad cognitiva se caracteriza por una reserva cognitiva reducida" (p. 731 ), lo cual implica que la FC podría ser considerada como simplemente la inversa de la RC. Sin embargo, es necesaria mayor investigación para analizar la relación ente estos dos constructos y determinar las diferencias entre ambos, porque la FC va más allá de RC, particularmente por su asociación con la fragilidad física y se hace evidente en caso de una enfermedad física aguda (Woods et al., 2013). También porque RC y FC pueden interactuar, ejerciendo la primera un papel protector sobre la segunda, y una mayor RC en individuos frágiles podría contribuir a enlentecer o incluso a revertir su declive cognitivo y funcional (Zijlmans et al., 2021). 1.2 ANÁLISIS MULTIFACTORIAL DE LA FRAGILIDAD La fragilidad física y el deterioro cognitivo parecen tener una raíz común que puede conducir a resultados de salud adversos (Ma & Chan, 2020). La prolongación de los años de vida resultante del aumento de los indicadores de la esperanza de vida media se caracteriza por un aumento de la fragilidad, la multimorbilidad y la discapacidad (Cleeg et al., 2013), lo que dará lugar al uso frecuente de los servicios de salud y de los cuidados (Salisbury, 2012) en los dominios, físico, psicológico, cognitivo y social, requiriendo un enfoque holístico de estas necesidades múltiples y complejas. Debemos a Rockwood y sus colegas la primera formulación (Rockwood et al., 1994) de un modelo dinámico y multifactorial de la fragilidad, en el que intervienen déficits y activos de tipo ''médico" y "social". Intentaron incluso operativizar el modelo con exploraciones matemáticas cuantificando la acumulación de déficit para determinar el estado de desregulación estimado por el estado funcional, la multimorbilidad, los déficits motores y cognitivos, y las condiciones sociales predisponentes, que constituyen su "Índice de fragilidad", del que hemos hablado anteriormente, y que, sin embargo, tiene un enfoque eminentemente geriátrico (Rockwood et al., 2002; Rockwood et al., 2007). La evolución hacia un modelo biopsicosocial más completo de la fragilidad en una condición dinámica y multifactorial caracterizada por cambios en los dominios físico, psicológico y social surgió principalmente de los estudios de Gobbens et al., (201 O). Adja et al. 19
(2020) también señalan el modelo biopsicosocial como el más adecuado para proporcionar una mejor evaluación de la fragilidad, integrando los dominios, fisico, cognitivo, nutricional, psicológico, social y económico (Gwyther et al., 2018), y sacarlo del entorno exclusivo de la medicina geriátrica, considerándolo también un concepto social que puede ser abordado en el entorno contextual de los individuos y dentro de sus relaciones sociales. Además del desequilibrio fisico, el desequilibrio psicológico, como el estrés y la depresión, así como el desequilibrio social son determinantes y componentes clave en el concepto. Otras causas como el aislamiento social, el abuso del alcohol, el tabaquismo, las enfermedades crónicas y la polifarmacia también pueden contribuir a la fragilidad. Adja et al, (2020) caracterizan la fragilidad como un estado biopsicosocial dinámico resultante de los déficits en cualquiera de los dominios fisicos, psicológicos y sociales que contribuyen a la salud, y todos estos aspectos deben ser identificados y tratados utilizando un enfoque integrado. Destacan la importancia de los programas de formación para el tema de la fragilidad desde una perspectiva interprofesional y de aprendizaje (Roller-Wirnsberger et al., 2020) y señalan el ejemplo irlandés del Programa Nacional de Educación sobre la Fragilidad, cuyo objetivo era proporcionar formación sobre la fragilidad a una amplia gama de profesionales de la salud (Lang et al., 2018), recomendando un enfoque similar en otros países para proporcionar las habilidades necesarias, aumentar la comprensión sobre la fragilidad y asegurar la identificación temprana y el manejo adecuado de esta condición. Se recomienda una atención integrada y un enfoque de gestión de la salud a lo largo de la vida, lo que podría promover la prevención de necesidades más complejas en los adultos frágiles (Sezgin et al., 2020). En línea con las recomendaciones de la "European Innovation on Active and Healthy Ageing Partnership", Ruan et al., (2017) señalan el cribado integrado y preventivo de los factores fisicos, cognitivos, psicológicos y funcionales, identificados con estados relacionados con el desarrollo de la fragilidad que de ben considerar programas complementarios centrados en la actividad fisica y la nutrición adecuada, como medidas de estilo de vida a adoptar. La fragilidad social, la fragilidad nutricional, la fragilidad fisica y la fragilidad cognitiva pueden ser dimensiones útiles para mejorar la comprensión de un concepto más amplio de fragilidad (Junius-Walker et al., 2018; Panza et al., 2015; Panza et al., 2018). Se ha completado así el concepto multidimensional, que implica varios aspectos, a saber, fisico, nutricional, cognitivo, social, emocional, espiritual y económico (Canevelli et al., 2015; Hoogendijk et al., 2019; Junius-Walker et al., 2018; Panza et al., 2018; Rodríguez-Mañas et al., 2013). La patogénesis de la fragilidad también es multifactorial e incluye la edad, las enfermedades agudas y crónicas (multimorbilidad), la herencia genética, la pérdida de seres queridos y la polifarmacia como factores de riesgo (Gutiérrez-Valencia et al., 2018), afectando a los dominios fisico, psicológico y social, que implican aspectos cognitivos, emocionales y espirituales (Longobucco et al., 2019). Las personas mayores se enfrentan cada vez más al problema de la multimorbilidad a medida que envejecen (Rechel et al., 2013). La multimorbilidad se define como la presencia de dos o más enfermedades crónicas asociadas (Banerjee et al., 2015; Pianori et al., 2018). Su impacto en el estado de salud depende de la interacción entre las enfermedades específicas que afectan acumulativamente al individuo (Palmer et al., 2018), siendo este impacto simultáneo mayor que la suma por separado de los efectos esperados de cada enfermedad (Cesari et al., 2016). La fragilidad y la multimorbilidad son dos condiciones superpuestas pero distintas (Dent et al., 2019; Fried et al., 2004; Morley et al., 2013) y la fragilidad puede estar presente incluso en ausencia de multimorbilidad, lo que sugiere que hay diferentes vías que conducen a su desarrollo (Zuchelli et al., 2018). Adja et al. (2020), piden más pruebas que muestren cómo la multimorbilidad puede conducir a la fragilidad, siendo necesaria más investigación sobre esta 20
relación (Corsonello et al., 2018; Villani et al., 2018). El Instituto Nacional Británico para la Salud y la Atención de Excelencia declaró en 2016 la importancia de reconocer la fragilidad en los adultos mayores con multimorbilidad, ya que tienen un mayor riesgo de resultados adversos. Se recuerda algo muy importante con respecto al tratamiento intensivo o excesivo de las condiciones crónicas que puede aumentar los resultados de salud negativos en las personas frágiles (Palmer et al., 2018) y en el cuidado de las propias personas con fragilidad y multimorbilidad, será importante tener en cuenta que la fragilidad puede dificultar la adherencia al tratamiento farmacológico o a las terapias de rehabilitación fisica (Elliott et al., 2015). Desde otro ángulo, la fragilidad social y la fragilidad económica también se han planteado como posibles antecedentes de otros desarrollos de fragilidad fisica o cognitiva. La fragilidad social puede estar asociada con la fragilidad cognitiva, especialmente en cuanto al compromiso social, las actividades sociales y el hecho de que la persona viva sola, y no es posible pensar en estudiar la fragilidad cognitiva sin estudiar y enmarcar la fragilidad social (Arai et al., 2020). La fragilidad social puede definirse como el riesgo de perder o haber perdido, recursos generales/sociales, comportamientos o habilidades esenciales para satisfacer las necesidades sociales y que puede tener consecuencias, como la discapacidad, cambios en las actividades instrumentales de la vida diaria y ocurrencia de accidentes (Arai et al., 2020). Se ha intentado operativizar de varias maneras el concepto de fragilidad social. Teo et al., (2017) definieron la fragilidad social como la presencia de al menos dos de las siguientes condiciones: vivir solo, escasa educación, ausencia de un confidente, contacto infrecuente con amigos y familiares, actividades sociales poco frecuentes, dificultades financieras y privación socioeconómica. El estudio de Makizako et al. (2015) definió la fragilidad social como la presencia de al menos dos de los siguientes sucesos: vivir solo; salir con menos frecuencia; visitar a los amigos raramente; sentirse inútil para los amigos o la familia y no hablar con alguien todos los días. Por su parte, Garre-Olmo et al. (2013) definieron la fragilidad social como la presencia de al menos dos de las siguientes condiciones: vivir solo, falta de una persona que ayude en las actividades de la vida diaria, contacto poco frecuente con la familia (menos de una vez a la semana), contacto poco frecuente con amigos o vecinos (menos de una vez a la semana) y ausencia de un confidente durante los últimos 3 meses. Teo et al. (2017), compararon los niveles de fragilidad social nula, baja (pre-fragilidad social) y alta, concluyendo que la fragilidad social se asoció con un aumento de 2,4 veces en la prevalencia de accidentes relacionados con la discapacidad instrumental en las actividades de la vida diaria, y con un aumento de 6,3 veces en la discapacidad básica en las actividades de la vida diaria. También Garre-Olmo et al. (2013) mostraron que la viudez se asocia con un aumento de 3,61 veces en la probabilidad de fragilidad social, y que la probabilidad de mortalidad aumentó 2,69 veces en los individuos socialmente frágiles en comparación con los casos identificados sin fragilidad social. Makizako et al. (2015) pudieron demostrar una mayor dependencia de los cuidados de los individuos socialmente frágiles o pre-frágiles, en relación con los que fueron identificados sin fragilidad social. En cuanto a la influencia de las desigualdades socioeconómicas en el desarrollo de la fragilidad y sus impactos entre los individuos frágiles, Adja et al. (2020) afirman que dichas desigualdades no pueden ser subestimadas en la evaluación de la fragilidad. En general, la fragilidad se asocia con un estatus socioeconómico más bajo y los individuos frágiles generalmente tienen menos años de educación y tienen ingresos más bajos (Fried et al., 2001; O'Caoimh et al., 2018). El envejecimiento de la población es una tendencia mundial que ya no se limita a los países económicamente más desarrollados. Es importante la investigación sobre el impacto de los factores socioeconómicos en la mayor prevalencia de la fragilidad en los países de desarrollo bajo y medio, así como la identificación de posibles estrategias de 21
prevención y gestión que puedan adoptarse en los países con menos recursos (Adja et al., 2020). El estudio del envejecimiento y la fragilidad también ha buscado nuevas vías de investigación con biomarcadores, tratando de contribuir al cribado de la fragilidad, aunque todavía sin grandes conclusiones científicas que demuestren que la fragilidad fisica y el deterioro cognitivo pueden compartir claros biomarcadores de envejecimiento temprano. Los biomarcadores emergentes de la sarcopenia, la fragilidad fisica y el deterioro cognitivo están siendo objeto de investigación para proporcionar y establecer diferentes criterios clínicos y de investigación para el concepto de fragilidad cognitiva. La identificación de marcadores biológicos para la sarcopenia y la fragilidad fisica a través del análisis de muestras de sangre podría ayudar a arrojar más luz sobre las conexiones entre la fragilidad y la sarcopenia, y podría ayudar en su prevención y gestión (Calvani et al., 2018; Palmer et al., 2018). Un conjunto de biomarcadores (con énfasis en los marcadores de amiloide y de lesión neuronal y biomarcadores específicos de fragilidad fisica) agregados con los criterios de deterioro cognitivo subjetivo (DCS-pre-DCL), ya ha sido considerado como una herramienta para la detección de la fragilidad cognitiva reversible (Ruan et al., 2017; Wolfsgruber et al., 2015). Para Ma & Chan, (2020), aunque existen evidencias que relacionan la fragilidad fisica con el deterioro cognitivo, la comprensión completa de las bases biológicas que subyacen a ambos trastornos sigue siendo fragmentaria. Los autores presentan una revisión de los posibles biomarcadores, como la inflamación crónica, el deterioro de la capacidad de respuesta del eje hipotálamo-hipofisario (HPA), el desequilibrio del metabolismo energético, el estrés oxidativo, la desregulación neuroendocrina, la disfunción mitocondríal, los marcadores genómicos y los marcadores metabolómicos, que pueden estar asociados con el deterioro fisico y cognitivo y, por lo tanto, pueden estar involucrados en los mecanismos que subyacen a la relación entre la fragilidad fisica y el deterioro cognitivo. También se ha informado sobre la conexión entre biomarcadores nutricionales, como ingesta insuficiente de vitamina B3, y la fragilidad cognitiva (Rivan et al., (2019). Aunque los resultados de los diferentes estudios tienden a ser todavía inconsistentes, se plantea un desafio y una necesidad de futuros trabajos sobre los cambios fisiológicos y la identificación de biomarcadores asociados con la fragilidad cognitiva (Panza et al., 2018). En definitiva, la mayoría de las investigaciones refuerzan el concepto multidimensional de la fragilidad e indican que será uno de los ternas centrales de la salud pública (Liotta et al., 2018) y que, aunque existen varias definiciones de fragilidad, aún no se ha logrado una definición operativa para el concepto que permita una evaluación multidimensional (Soong et al., 2016). Sin embargo, y buscando la manera de encontrar esa definición operativa, se pueden identificar varios instrumentos validados con diferentes características, algunos dirigidos sólo a detectar la fragilidad fisica, mientras que otros son de naturaleza más multidimensional, pero la principal limitación de todos ellos es que no sugieren ninguna intervención operativa inmediata (Adja et al.,2020). En el enfoque unidimensional, los principales instrumentos de evaluación son el "Frailty fenotype" (Fried et al., 2001), el o "Gait speed test" (Studenski et al., 2011), el ''Timeup and go test" (Barry et al., 2014), el "Inter-frail study" (Di Bari et al., 2014), la "Short physical performance battery" (Guralnik et al., 1994) y la "Frail scale" (Morley et al., 2013). En el enfoque multidimensional tenemos el "Frailty index" (Mitnistki et al., 2001; Rockwood & Mitnitski, 2007), la "Clinical frailty scale" (Rockwood et al., 2005), el "Groningen frailty indicator" (Bielderman et al., 2013), la "Edmonton frail scale" (Rolfson et al., 2006), la "Gerontopole frailty screening too!" (Vellas et al, 2013), la "Frail elderly functional assessment" (Gloth et al., 1999), el "Prisma-7 questionnaire" (Raiche et al., 2008), la "Kihon checklist" (Satake et al., 2016), el "Tilburg frailty index" (Gobbens et al., 2010) y el "Comprehensive frailty assessment instrument" (De Witte et al., 2013). 22
1.3 LAASOCIACIÓN COGNITIVO-MOTRIZ Una característica del DCL puede ser la afectación del rendimiento fisico motor (Buchman & Bennet, 2011 ; Buchman & Bennet, 2013). En este contexto, las tareas duales cognitivo-motoras se postulan como una herramienta para la evaluación de la fragilidad cognitiva, permitiendo el cálculo de los índices de dificultad de respuesta que reflejan la carga de las tareas cognitivas y motoras realizadas simultáneamente (Bherer et al., 2005; Gillain et al., 2009; Holtzer, et al., 2004). La dificultad de respuesta en la fragilidad cognitiva se ha relacionado con el tipo de alteración motora, el DCL de los participantes (Doi et al., 2014) y el grado de afectación de las funciones ejecutivas (Perrochon, et al., 2013). Para Lauretani et al. (2020), los determinantes de la fragilidad se restringirán a la sarcopenia y a la fragilidad cognitiva, abordando la posible síntesis de estas dos condiciones en tomo al síndrome de riesgo cognitivo motor. Los autores intentan mostrar la importancia del enfoque cognitivo motor integrado, para manejar proactivamente los marcos diagnósticos de las personas con sospecha de fragilidad. A finales de la década de 1980, Rosenberg acuñó el término sarcopenia para describir la pérdida de masa corporal relacionada con la edad (Rosenberg, 1997). La sarcopenia es una enfermedad musculoesquelética caracterizada por la pérdida de la cantidad de masa y fuerza muscular (Cruz-Jentoft et al., 2019; Cruz-Jentoft & Sayer, 2019) y es una condición fisica relacionada con la edad que puede incluir factores genéticos, de estilo de vida y de multimorbilidad. Una de las primeras teorías que relacionan la fragilidad y la sarcopenia se remonta a 1994, cuando Fiatarone et al. (1994) plantearon la hipótesis de una conexión entre la fragilidad y la disminución de la masa muscular, sugiriendo que mejorarla podría ser beneficioso para las personas con fragilidad (Fiatarone et al., 1994). También Szlejf et al. (2019), afirman que la sarcopenia es una condición de pérdida de masa y función muscular, que aumenta el riesgo de fragilidad fisica y se asocia con el deterioro cognitivo. Dado que ambas afecciones pueden conducir al deterioro funcional y a la discapacidad, la detección temprana de ambas es muy importante (Cesari et al., 2014). Sin embargo, Adja et al. (2020) informan de que todavía no está claro si la sarcopenia es causa o manifestación de la fragilidad. Davies et al., (2018), concluyen que la sarcopenia no es un biomarcador útil en la identificación de la fragilidad, pero su ausencia puede ser útil como criterio de exclusión de la fragilidad. Al igual que la fragilidad, la sarcopenia es más prevalente entre los adultos mayores, se asocia con resultados adversos y es potencialmente reversible (Cesari et al., 2014). Sin embargo, también se ha observado que la fragilidad en los mayores es un proceso dinámico en el que se destaca la estrecha relación entre los componentes motores y cognitivos con un vínculo entre los conceptos de fragilidad y síndrome de riesgo cognitivo motor (Verghese et al., 2019). Verghese et al. (2012) ya habían validado el síndrome de riesgo cognitivo motor (MCR), con la combinación de un deterioro cognitivo temprano sin diagnóstico de demencia, con un deterioro funcional relevante en personas mayores. En estudios posteriores, las personas que cumplían los criterios del MCR, se identificaron con un riesgo global de desarrollar demencia unas tres veces mayor, lo que sugiere que el riesgo cognitivo motor en individuos mayores con lentitud de marcha y DCL, predice el desarrollo de demencia (Verghese et al., 2013). Sin embargo, Lauretani et al. (2020) citan a Waite et al. (2001 ), para quienes ciertos signos como la marcha lenta, la pérdida de tono muscular y la fuerza prensil manual, sin limitaciones cognitivas, no predicen por sí solos la demencia. Para los autores, hay que tener en cuenta la interacción entre la fragilidad fisica y la cognitiva, y señalar el deterioro cognitivo como un nivel intermedio entre el envejecimiento "normal" y la demencia más avanzada. Para Lauretani et al. (2020) el deterioro cognitivo se detecta con más frecuencia en personas fisicamente frágiles y la velocidad de la marcha o la fuerza de agarre son los aspectos de la 23
fragilidad fisica más asociados a la fragilidad cognitiva (Robertson et al., 2013). En consecuencia, se observan evoluciones y resultados clínicos adversos vinculados a los componentes de fragilidad, como los aspectos fisicos (funcionales, de dependencia, de hospitalización y de riesgo de muerte), y los aspectos cognitivos (deterioro cognitivo y demencia, en los que destaca especialmente la enfermedad de Alzheimer). Estudios recientes están revelando el papel del cerebro como núcleo no sólo de la demencia, sino también del síndrome de fragilidad. Según estos estudios, la actividad fisica tiene efectos beneficiosos sobre el cerebro y los músculos, lo que sugiere que la neuroprotección es una forma potencial de aumentar la función muscular. Osawa et al. (2020), que publicaron recientemente un estudio longitudinal en personas mayores, comprobaron la correlación entre los cambios en el volumen cerebral y los cambios en la fuerza muscular. Estos resultados ponen de manifiesto que una mayor tasa de disminución de la fuerza muscular puede indicar una contracción acelerada en las regiones del cerebro relacionadas con el control motor. Por tanto, los mecanismos que subyacen a la relación de fragilidad cognitiva son multifactoriales, ya que pueden intervenir factores inflamatorios, nutricionales, metabólicos y vasculares (Domínguez y Barbagallo, 2017; Facal et al., 2021; Panza et al., 2015; Panza et al., 2018). El ictus, la enfermedad de Parkinson, los síntomas depresivos, el sedentarismo y la obesidad se apuntan de forma complementaria al síndrome de riesgo cognitivo-motor (Kilgour et al., 2013; Verghese et al., 2014), siendo que, el concepto de fragilidad cognitiva se ha asociado fuertemente al concepto emergente de riesgo cognitivo-motor (Panza et al., 2015). 1.4. UNA VISIÓN MENOS NEGATIVA DE LA FRAGILIDAD De Donder et al. (2019), presentan una interesante reflexión crítica sobre los aspectos menos aclarados de la visión biomédica más predominante de la fragilidad, indicando tres estrategias principales: 1) Adoptar una visión de la fragilidad como un concepto multidimensional y multinivel; 2) Cambiar a una visión dinámica y positiva de la fragilidad en la edad adulta, transformando la dependencia asociada en interdependencia; 3) Pasar de un enfoque puramente basado en la pérdida hacia el concepto de fragilidad equilibrada. Para estos autores, la investigación sobre la fragilidad rara vez diferencia su tipologia, y la investigación futura puede beneficiarse de un enfoque multidimensional y multinivel del concepto, en términos de investigación sobre prevalencia, factores de riesgo y efectos, al tiempo que incluya los diferentes tipos de fragilidad: fisica, psicológica, cognitiva, social y ambiental. Se anima a que la investigación futura sobre la fragilidad se aleje del enfoque biomédico individual sobre el declive, en el que la edad y las personas mayores frágiles en particular se asocian a menudo con la dependencia, la discapacidad, el aumento del uso de la asistencia sanitaria y la mortalidad, y evolucione hacia un nuevo enfoque basado en la capacidad. El pensamiento tradicional de que las personas mayores ya no pueden, debe ser sustituido, o al menos complementado por un énfasis en sus capacidades aún existentes y los aspectos positivos de la vejez (Tocchi, 2015). La fragilidad considerada un concepto dinámico implica que no sólo puede aumentar con la edad, sino que puede revertirse o atenuarse (Rockwood et al., 1994). Así pues, los estudios futuros no deberían centrarse únicamente en las discapacidades, sino también en las capacidades y recursos de la persona mayor y en las características y recursos de su entorno. Las discapacidades, las fortalezas de la persona mayor y los recursos disponibles no solo deben considerarse a nivel individual, sino también se debe prever el impacto de estructuras sociales más amplias, como el Estado, la educación, los medios de comunicación y la economía, así como el impacto de la familia, la comunidad, los barrios, las instituciones o la propia infraestructura de la ciudad en la que viven, ya que las personas no solo son frágiles por sus 24
concluyen y consolidan la falta de apoyo social como un factor asociado a la fragilidad cognitiva. La Reserva cognitiva (RC) parece tener un vínculo muy importante con la fragilidad cognitiva y puede considerarse como un mecanismo protector del deterioro cognitivo, que se construye en sentido ascendente a lo largo de la vida. La RC se ha definido como las diferencias individuales en la forma en que las personas utilizan los procesos cognitivos preexistentes que permiten a algunos afrontar mejor que otros la patología cerebral (Stern, 2002; 2009). La RC se concibe como un constructo dinámico y su estado se debe a una serie de factores (LojoSeoane et al., (2014), entre los que se incluyen: genéticos (Lee, 2007), socioeconórnicos (Bickel, & Cooper, 1994), educación (Stern, 2006), tipo de trabajo realizado a lo largo de la vida (Qui et al., 2003) y participación en actividades de ocio (Wilson, et al., 2003). Los factores asociados a los beneficios cognitivos durante la edad adulta incluyen la actividad fisica (Rovio et al., 2005), la nutrición, la participación social y la actividad intelectual (James et al,, 2011 ). Se trata de un modelo activo de resiliencia en el que influyen diferentes exposiciones a lo largo de la vida, que incluyen, entre otras, la capacidad cognitiva general (inteligencia), la educación formal, la ocupación, el ejercicio fisico, las actividades de ocio y la participación social (Livingston et al, 2020; Stem et al, 2020). Las personas que experimentan retos intelectuales a lo largo de su vida que contribuyen a la acumulación RC, mantienen sus capacidades cognitivas a edades más avanzadas (Staff et al., 2004), y las personas con un nivel educativo más bajo y con una ocupación laboral previa menos exigente, están más expuestas a la fragilidad cognitiva en edades avanzadas (Gutiérrez-Robledo & Ávila-Funes, 2012; Gale et al., 2020). Aunque la RC es uno de los parámetros utilizados para caracterizar la fragilidad cognitiva (Kelaiditi et al., 2013), la relación entre las dimensiones de la RC y la fragilidad cognitiva aún no ha sido claramente establecida. También son escasos los estudios que abordan la asociación entre las dimensiones de RC (educación, ocupación y tiempo libre) y la fragilidad fisica (Sardella et al., 2020). De hecho, una reciente revisión ha destacado que el único predictor representativo de RC incluido en los estudios sobre fragilidad es el nivel de educación formal, y que un nivel bajo en este parámetro aparece como un factor de riesgo para la fragilidad cognitiva (Faca! et al., 2021). Ese estudio también ha puesto de manifiesto la necesidad de examinar la relación entre la fragilidad cognitiva y RC en factores distintos de los años de educación formal. 1.8 OBJETIVOS Siguiendo el proyecto aprobado por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) para este estudio, en una primera fase nos planteamos como objetivos únicamente la investigación en tomo al concepto de FC y al concepto de RC. El trabajo de revisión de la literatura descubrió un nuevo y distintivo concepto de fragilidad cognitiva reversible (FC-R) y, a la luz de esta identificación, lo tuvimos en cuenta para complementar los objetivos que habíamos fijado en el proyecto inicial. 1.8.1 Objetivos generales Los objetivos generales de la presente investigación fueron: 1) Caracterizar la FC-PR y la FC-R en una muestra de participantes portugueses mayores de 60 años no institucionalizados que viven en la comunidad. 2) Estudiar la relación de la FC-PR y la FC-R con variables sociodemográficas, (edad, sexo y años de educación formal), salud fisica ( comorbilidad), salud mental, apoyo social y reserva cognitiva. 31
1.8.2 Objetivos específicos Los objetivos específicos fueron: 1) Determinar la prevalencia de la FC-PR en participantes portugueses mayores de 60 años que viven en la comunidad. 2) Determinar la prevalencia de la FC-R en participantes portugueses mayores de 60 años, que viven en la comunidad. 3) Estudiar la relación de la FC-PR y de la FC-R con las variables sociodemográficas edad, sexo y años de educación formal. 4) Estudiar la relación de la FC-PR y la FC-R con la variable de salud fisica/comorbilidad. 5) Estudiar la relación de la FC-PR y la FC-R con la variable de bienestar psicológico /salud mental. 6) Estudiar la relación de la FC-PR y FC-R con la variable de integración/apoyo social. 7) Estudiar la relación de la FC-PR y la FC-R con la variable de reserva cognitiva, (educación, ocupación laboral y tiempo libre). 32
Nota: Este Capítulo usa contenidos ya publicados en la Publicación 3, con referencia concreta en la página ix y en el Anexo 13. 33 2. METODOLOGÍA 2.1 PARTICIPANTES En este estudio participaron 250 personas que cumplían los siguientes criterios: edad de 60 años o más; no institucionalizado; sin diagnóstico previo de demencia; sin diagnóstico de trastornos neurológicos o psiquiátricos; sin diagnóstico de lesiones/secuelas traumatológicas graves o de otro tipo que pudieran impedir la evaluación; sin alteraciones graves de la capacidad de caminar (incapacidad para caminar más de 10 metros sin ayuda, con riesgo evidente de caídas) o uso de ayudas técnicas (bastón, muletas, andador, silla de ruedas); y sin antecedentes de uso de drogas o consumo excesivo de alcohol. La muestra de conveniencia se recogió durante 2019 y los participantes fueron reclutados en la comunidad, excluyendo a las personas institucionalizadas. La mayoría de los participantes fueron reclutados acompañando a familiares enfermos y convalecientes en el Hospital da Prelada da Santa Casa da Misericórdia do Porto. Se invitó a los participantes a unirse al estudio considerando siempre su autonomía en las respectivas actividades instrumentales de la vida diaria y se les evaluó sin recibir ningún incentivo por colaborar, y tras obtener su consentimiento informado. Se excluyeron de la muestra las personas institucionalizadas o los usuarios del Hospital da Prelada que pudieran tener previamente algún tipo de fragilidad asociada. Sólo se permitió la participación de los familiares acompañantes, y de una minoría de otras personas reclutadas en la comunidad, a través de contactos personales del doctorando y de los colaboradores en la recogida de datos. En el estudio participaron 71 hombres y 179 mujeres (28,4% y 71,6% de la muestra, respectivamente). La edad media de todos los participantes en el estudio era de 71,04 años (SD 8,18). La distribución por grupos de edad es muy similar a la distribución de la población portuguesa por esos mismos grupos. En nuestra muestra el grupo de edad 60-69 años representa un 51,6%, el de 70-79 años un 30,4% y el de 80 años y más un 18% (Figura 1). Observando la demografía general portuguesa de personas de 60 años y más (Figura 2), el grupo de edad 6069 años representa un 43,32%, el de 70-79 años un 33,82% y el de 80 años y más un 22,84 % (Fuentes de datos: Instituto Nacional de Estatística (INE) - Estimativas Anuais da População Residente 2021).
140 120 100 80 60 40 20 o Figura 1 Distribución de toda la muestra por gru.pos de edad Grupo de edad 60-69 n=l29 (51,6%) Figura2 Grupo de edad 70-79 n=76 (30,4%) Grupo de edad +80 n=45 (18%) 60,00% 50,00% 40,00% 30,00% 20,00% 10,00% 0,00% Muestra total n=250 Distribución de la población por rangos de edad similares a los utilizados en nuestro estudio, en relación con el total de portugueses de 60 años o más 3500000 3143341 3000000 2500000 2000000 1500000 1361783 1063340 1000000 718218 500000 o Población total> 60 anos 60-69 afies 43,32% 70-79 afies 33,82% >80 afies 22,84% Fuente de datos: INE -Estimaciones anuales de la población residente 2021 -Consultado 05-2022 htt,ps://www.pordata..pt/DB/Municipios/Ambiente+de+Consulta/Tabla 34
En cuanto al nivel de educación formal, el 56,4% de los participantes tenía un nivel educativo bajo con educación básica (0-4 años), siendo la media de toda la muestra de 6,56 (SD 4, 17) años de educación (Figura 3). Hay que subrayar que el bajo nivel educativo de nuestra muestra está en consonancia con los datos nacionales generales de las poblaciones de adultos mayores en Portugal. Los datos estadísticos de 2019 confirman los bajos niveles de escolarización de la población portuguesa de 65 años o más, con predominio del ler ciclo (educación primaria) o sin escolarización. El 20% de las personas de 65 años o más no tenían estudios y alrededor del 53% solo tenían el primer ciclo (Moreira, 2020). Figura3 Distribución de toda la muestra por niveles educativos 160 141 140 120 100 80 60 57 40 27 25 20 o Nivel Básico 0-4 Nivel Medio 5-9 Nivel Secundario 10-12 Nivel Superior >12 Ai'los 56,4% Ai'los 22,8% Ai'los 10,8% Ai'los 10,0% En cuanto al estado civil y la convivencia, como se identifica en la Tabla 1, la muestra presenta una mayoría de personas casadas (157; 62,8%), y que aún viven con su cónyuge (155; 62,0%). Sin embargo, había un porcentaje importante de viudos/viudas (70; 28%) y de personas que vivían solas (66; 26,4%). En cuanto a la actividad profesional, la mayoría de los participantes en esta investigación ya están jubilados (176; 85,6%) y, de los que siguen trabajando, el porcentaje más alto corresponde a los trabajadores no cualificados (34; 13,6%). 35
Tabla 1 Características sociodemográficas de los participantes (N=250). Media, desviación típica y rangos para las variables continuas; frecuencias y porcentajes (entre paréntesis) para las variables categóricas. Variables Media DT Mínimo Máximo Sexo Hombres 71 (28,4%) Mujeres 179 (71,6%) Edad 71,04 8,19 60 95 Años de educación 6,56 4,17 o 25 formal Estado Civil Soltero/a 18 (7,2%) Casado/a 157 (62,8%) Viudo/a 70 (28,0%) Separado/a ou Divorciado/a 5 (2,0%) Cohabitación Solo/a 66 (26,4%) Cónyuge 155 (62,0%) Con hijos/as 23 (9,2%) Otro (Hermanos/as ... ) 6 (2,4%) Profesión Jubilado/a 176 (85,6%) En activo 74 (14,4%) Categoría profesional Trabajador/a no calificado/a 34 (13,6%) Doméstica/o 12 (4,8%) Trabajador/a calificado/a 19 (7,6%) Funcionario/en el nivel medio 6 (2,4 %) Alto funcionario/a posición 3 (1,2%) superior y alta responsabilidad 36
2.2 MEDIDAS DE LAS VARIABLES ASOCIADAS Se elaboró un protocolo específico para medir las variables asociadas a la fragilidad cognitiva consideradas en el estudio: sociodemográficas, comorbilidad, apoyo social, salud mental y reserva cognitiva. 2.2.1 Cuestionario sociodemográfico Se elaboró un cuestionario sociodemográfico en el que se registraron datos sobre la identificación del sexo de los participantes, las fechas de nacimiento/edad, los niveles de escolarización y los años de educación formal, la participación en actividades de formación, la participación en actividades recreativas, artísticas y socioculturales, la identificación de la profesión y los antecedentes profesionales, el estado civil y datos sobre los residentes cercanos en viviendas compartidas. 2.2.2 ComorbilidadÍndice de Charlson La comorbilidad se evaluó con el Índice de Charlson. Publicado en 1987, el Índice de Comorbilidad de Charlson (Charlson et al., 1987), se elaboró originalmente para predecir la mortalidad en función de la comorbilidad de la enfermedad, convirtiéndose en una medida ampliamente validada del impacto pronóstico de múltiples enfermedades crónicas. El índice de Charlson evalúa el nivel de comorbilidad teniendo en cuenta tanto el número como la severidad/gravedad de 19 afecciones predefinidas (ver Anexo 1), proporcionando una clasificación ponderada de las comorbilidades de un individuo, que puede utilizarse para predecir cuadros clínicos posteriores y su evolución. Este instrumento asigna un valor numérico o una puntuación ponderada de 1, 2, 3 o 6 para cada una de las 19 enfermedades crónicas específicas, según su menor o mayor impacto en la mortalidad. La puntuación final resulta de la suma de los valores ponderados. A partir de las 19 enfermedades identificadas clínicamente, se calcula la puntuación global del índice de comorbilidad. Charlson et al. (1987) validaron su indice de comorbilidad mediante curvas de supervivencia y comparando la ponderación de su instrumento con el método de Kaplan-Feinstein (Kaplan & Feinstein, 1974). 2.2.3 Apoyo social -Cuestionario (MOS-SSS-P) Este instrumento fue desarrollado por Sherbourne & Stewart (1991) y evalúa el apoyo social estructural (red social) y el apoyo funcional de los individuos desde una perspectiva clínica. Intenta analizar el tamaño de la red social de los individuos, preguntando inicialmente el número de familiares cercanos y amigos íntimos del encuestado, y una estructura de cuatro factores con las dimensiones de Apoyo emocional, Apoyo instrumental, Apoyo afectivo e Interacción social positiva, en las siguientes 19 preguntas. Para cada una de estas 19 preguntas, se pidió a los participantes que indicaran la frecuencia con la que cada tipo de apoyo estaba disponible para ellos si lo necesitaban. Las opciones de respuesta eran: nunca, con poca frecuencia, a veces, la mayoría de las veces, o siempre. Las respuestas se puntuaron según la siguiente escala, de acuerdo con las normas del Instrumento: Nunca: 1 punto; Con poca frecuencia: 2 puntos; A veces: 3 puntos; La mayoría de las veces: 4 puntos; Siempre: 5 puntos (ver numeración y correspondencia de las preguntas en Anexo2). El apoyo social se evaluó en nuestro estudio utilizando la versión portuguesa del Cuestionario MOS-SSS, que sus autores (Alonso-Fachado et al., 2007) pasaron a denominarlo MOS-SSS-P. Con el objetivo de identificar su carácter predictivo, se evaluaron las cuatro dimensiones de apoyo social establecidas inicialmente por Sherboune & Stewart (1991) y se correlacionaron con otros resultados de este estudio. Los coeficientes de consistencia interna 37
(Alfa de Crombach) fueron 0,96 para el total, 0,92 para el apoyo emocional, 0,88 para el apoyo instrumental, 0,87 para la interacción social positiva y 0,87 para el apoyo afectivo. Para nuestro análisis, utilizamos la puntuación total. 2.2.4 Cuestionario de salud mental (GHQ-12) La salud mental auto-percibida se evaluó mediante la versión portuguesa abreviada del Cuestionario de Salud General -(GHQ-12) (Golberg 1992; Borges & Argolo, 2002), que ha mostrado una consistencia interna de 0,88 (Alfa de Crombach). Está integrada por 12 preguntas con una escala de 4 opciones de respuesta, puntuadas con O, 1, 2, 3 valores respectivamente, destinadas a auto informar de síntomas afectivo-conductuales que ofrecen un índice general de salud mental percibida. Los 12 items proporcionan información sobre alteraciones del sueño, estrés, falta de atención, dificultades para afrontar los problemas, dificultades en la toma de decisiones, depresión, autoestima. Hemos utilizado la puntuación total, rango de O a 36, como medida de probabilidad de trastornos clínicos; las puntuaciones mayores indican una peor salud mental general. Tenemos que señalar que las respuestas a su pregunta número 5 ("Voce tem se sentido constantemente esgotado e sob pressao?") nos proporcionaron la posibilidad de medir uno de los criterios de fragilidad establecidos por Fried et al., (2001), como veremos más adelante. Ver la numeración y correspondencia de las preguntas en el Anexo 3. 2.2.5 Reserva Cognitiva -Cuestionario CRiq La RC fue evaluada en nuestro estudio con el Cuestionario de Reserva Cognitiva (CRlq) de Nucci et al. (2012). Como no existe una versión portuguesa validada del CRlq, utilizamos la versión portuguesa obtenida de la página web del CRlq (Nucci et al., 2012) (Anexo 4). La consistencia interna total de este instrumento es de cx=0,62, CI 95% (0,56, 0,97), y permite evaluar la RC de un individuo a través de la recogida de información relativa a toda su vida adulta, observando la educación, el tipo de profesiones desempeñadas y la historia de actividades sociales, familiares y de tiempo libre. La evaluación con el CRlq implica la realización de una entrevista semiestructurada y requiere que el entrevistado sea cognitivamente sano, sin déficits cognitivos de memoria o atención, lo que cumple los criterios establecidos para la muestra. La primera parte de este instrumento consiste en registrar algunos datos biográficos del encuestado. La segunda parte se subdivide en 3 secciones: CRI-Educación, CRI-Trabajo y CRITiempo libre. El CRI-Educación registra el grado de escolaridad alcanzado por un individuo durante su vida. Se atribuye un punto por cada año de escolaridad completado y también se atribuyen 0,5 puntos por los años en que el encuestado suspendió. Asimismo, los cursos de formación de al menos seis meses de duración se cuantifican con 0,5 puntos por cada seis meses de curso. Se consideran puntuables los cursos con caracteristicas de formación en los que se considera necesaria la presencia de un profesor. El CRI-Trabajo registra los tipos de trabajos y el número de años trabajados por el participante. Se refiere exclusivamente al trabajo remunerado que se ha realizado de forma consecutiva durante al menos un año. El instrumento identifica 5 niveles diferentes de empleo que se diferencian esencialmente por la implicación cognitiva requerida, así como por el nivel de responsabilidad asumido. De acuerdo con las normas establecidas para la buena administración del instrumento, también se contabilizan las actividades laborales realizadas simultáneamente con otros trabajos como segundo empleo, y si el segundo trabajo era de la misma categoría que el primero, se sumaron los años. Los años de empleo se computan 38
siguiendo una regla de redondeo hacia arriba cada 5 años. Si, por ejemplo, una persona trabajó durante 12 años, se indicaron 15, mientras que, si trabajó durante 17 años, se indicaron 20, y así proporcionalmente en todos los casos. En cuanto a los puestos de trabajo menos habituales, hemos seguido la recomendación del instrumento de tener en cuenta la sucesión de los cinco niveles de empleo y evaluar la implicación cognitiva requerida y el grado de responsabilidad asumido. De este modo, intentamos encontrar la mejor combinación. El CRI-Tiempo libre se refiere a todas las actividades que se realizan normalmente fuera del horario de trabajo o de la asistencia a la escuela. Durante este tiempo, la persona puede haber realizado actividades cognitivamente estimulantes, incluyendo actividades de ocio y otras: no sólo se incluyen actividades como ir al cine o asistir a conciertos, sino también conducir el coche o gestionar la cuenta bancaria. Se subdivide en cuatro subsecciones definidas por la frecuencia con la que suelen tener lugar las actividades mencionadas: semanal, mensual, anual y con una frecuencia fija. Los elementos incluidos indican las actividades en las que es necesario estimar la frecuencia de ejecución en un intervalo de tiempo determinado. Hay dos respuestas posibles: "Nunca/Rara vez", que corresponde a una frecuencia menor o igual a 2 veces (respectivamente semana, mes y año); o "A menudo/Cada vez'', que corresponde a una frecuencia mayor o igual a 3 veces (respectivamente semana, mes y año). Los años de frecuencia indicados se refieren a toda la vida adulta, es decir, desde los 18 años hasta el momento de la entrevista. Las medidas utilizadas para nuestros análisis fueron las puntuaciones en cada una de las tres secciones, CRI-Educación, CRI-Trabajo, CRI-Tiempo Libre, y la puntuación total. 2.3 DEFINICIÓN Y MEDICIÓN DE LA FRAGILIDAD FÍSICA La fragilidad fisica se evaluó mediante la adaptación de la versión del fenotipo de fragilidad, descrita por Fried et al. (2001) siguiendo los cinco criterios siguientes: pérdida de peso involuntaria; agotamiento o bajo estado de ánimo auto declarado; debilidad, medida por la fuerza de agarre ejercida con la mano dominante; velocidad de la marcha, medida a través del test "Tirned up and go" (Podsiadlo & Richardson, 1991; Pereiro-Rozas et al., 2021); baja actividad fisica, medida con la versión corta del Cuestionario de Actividad Física en el tiempo libre de Minnesota (VREM), traducido al portugués y retraducido a partir de versión española de Ruiz et al. (2012). 1 - Pérdida de peso involuntaria, medida con la respuesta si/no a la pregunta "¿Ha perdido peso en los últimos tres meses?", y confirmada si esa pérdida ha sido involuntaria, con la respuesta a la pregunta: "¿Ha comido menos por falta de apetito, problemas digestivos, dificultad para masticar o tragar en los últimos 3 meses?". 2 -Autoinforme de agotamiento /bajo estado de ánimo, medido con la respuesta a la pregunta 5 del (GHQ-12) (Borges & Argolo, 2002): "Voc€ tem se sentido constantemente esgotado e sob pressao?". 3 - Debilidad, medida por la fuerza de agarre ejercida con la mano dominante a través de la media obtenida en 3 mediciones, utilizando un dinamómetro calibrado. El criterio de fragilidad respecto a la fuerza de agarre se considera si el rendimiento es inferior al esperado según los criterios de la FN1H (hombres <26, mujeres <16) (Studenski et al., 2014). 4 - Velocidad de la marcha, medida mediante el test "Timed up and go" en el que el participante tiene que levantarse de una silla, caminar tres metros, darse la vuelta, dar un paso atrás y sentarse (Podsiadlo & Richardson, 1991). El criterio de movilidad o marcha lenta se considera cuando el rendimiento en la prueba está por debajo del valor esperado (Pereiro-Rozas et al., 39
2021 ): normal hasta 1 O segundos, con riesgo leve de caída entre 11 y 20 segundos, y con riesgo alto de caída en registros superiores a 20 segundos. 5 -Baja actividad fisica, medida con la versión corta del "Minnesota Leisure Time Physical Activity Questionnaire" (VREM, Ruiz et al., 2012). El criterio de baja actividad fisica se considera si el participante es clasificado por el test VREM como Sedentario (Alley et al., 2014). Según el número de criterios en que se identifique el participante se considerará: Físicamente no frágil, si no cumple ningún criterio; Físicamente pre-frágil, si cumple 1 o 2 criterios; Físicamente frágil, si cumple 3, o más criterios. Se ha utilizado el fenotipo de Fried para la determinación de la fragilidad fisica, y no otros indices como el de Rockwood, porque nos ha parecido más fácil para operativizar los criterios, especialmente teniendo en cuenta que el Grupo Internacional de consenso sobre Fragilidad cognitiva (1.A.N.A) recomendaba utilizar como medidas de evaluación fisica "la velocidad de la marcha, la fuerza de prensión manual y la pérdida de peso" (Kelaiditi et al., 2013, p. 732). También nos permite diferenciar claramente entre fragilidad y pre-fragilidad; otras escalas, como por ejemplo la Escala de Fragilidad Clínica de Rockwood (Rockwood et al., 2005) establece categorías de fragilidad clínica no claramente comparables con fragilidad y prefragilidad fisica ya que incluyen la dependencia mayor o menor para las actividades de la vida diaria. Además, la consideración de la fragilidad y pre-fragilidad fisica nos permitirá una definición y medida de la fragilidad cognitiva reversible y potencialmente reversible en linea con la propuesta de subtipos de Ruan et al. (2015). 2.4 DEFINICIÓN Y MEDICIÓN DE LA FRAGILIDAD COGNITIVA La fragilidad cognitiva se define como la presencia simultánea de fragilidad fisica y algún tipo de deterioro cognitivo que puede ser DCS para el caso de fragilidad cognitiva reversible (FCR) o DCL para el caso de fragilidad cognitiva potencialmente reversible (FC-PR). Para evaluar el estado cognitivo se utilizó el test MoCA (The Montreal Cognitive Assessment), ajustado por edad y educación (Nasreddine et al., 2005 ) (Anexo 5). El MoCA es un importante instrumento de cribado cognitivo con buenas propiedades psicométricas y sensibilidad para detectar DCL. El MoCA implica una evaluación relativamente corta, y fue desarrollado originalmente para el análisis de seis dominios cognitivos: función ejecutiva; capacidad visoespacial; memoria a corto plazo; atención y concentración; lenguaje, orientación temporal y espacial (Nasreddine et al., 2005). El tiempo de administración requerido es de aproximadamente 1 O minutos y la escala de puntuación máxima se establece en 30 puntos. En Portugal, el MoCA fue traducido, adaptado y validado para la población portuguesa por Freitas et al. (2011 ). Fue seleccionado y administrado en nuestro estudio para determinar posibles participantes con DCL. Gom;alves et al., (2021) examinaron de forma actualizada el impacto de las variables sociodemográficas en el rendimiento del instrumento y elaboraron unas normas teniendo en cuenta la edad y el nivel educativo. Hemos utilizado la versión de Freitas et al. (2011), y el reciente conjunto de datos normativos para población portuguesa elaborados por Gom;alves et al. (2021). Los datos del estudio de Gom;;alves et al., (2021), fueron elaborados conjugando intervalos de edad e intervalos de años de escolaridad/educación formal que son las variables sociodemográficas que contribuyen más significativamente a la predicción de resultados en el MoCA, tal como corroboran otros estudios normativos previos (Hayek, 2020; Kopecek et al., 2017; Pereiro-Rozas et al., 2018). Gom;:alves et al. (2021) registran evidencias de que las puntuaciones en el MoCA disminuyen consistentemente a medida que avanza la edad, son más altas con el aumento del nivel educativo, y afirman el valor de este test como herramienta de evaluación y cribado de los casos de DCL. 40
Nota: Este Capítulo usa contenidos ya publicados en la Publicación 1 y Publicación 3, con referencias concretas en la página ix y en el Anexo 13. 47 3. RESULTADOS 3.1 CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA COMPLETA En cuanto al nivel de salud física medido por el Índice de Comorbilidad de Charlson, la puntuación media fue de 0,54 (DT 0,81). El 58% de los participantes no tenía ninguna enfermedad crónica y el 42% de los participantes tenía una o más enfermedades crónicas (el 33,6% una, el 7,2% dos y sólo el 1,2% tres o más). Con respecto al estado cognitivo, la puntuación media en el EMQ (quejas cognitivas subjetivas, estado cognitivo subjetivo) fue de 8,94 (DT 6,70), y de 21,42 (DT 5,81) en el MoCA (estado cognitivo objetivo). Mediante la medición con el instrumento MOS-SSS-P, la puntuación media fue de 83,49 (DT 15,58); el 91,6% de los participantes expresó tener o sentir apoyo social proporcionado por la familia, los vecinos o los amigos, y sólo 21 participantes de 250 (8,4%) expresaron no tenerlo. La puntuación media en el cuestionario GHQ-12 (salud mental) fue de 10,65 (DT 6,28); el 73,20 % de los participantes no tenía síntomas clínicos y el 26,8% informó de problemas. En cuanto a los niveles generales de RC, medidos por el CRIq la puntuación media fue del 92,65 % (DT 15,15); destacan 83 participantes (33,2%) con niveles de RC considerados bajos. 3.2 PERFILES FÍSICOS DE LA MUESTRA Considerando un primer análisis de la fragilidad (física), siguiendo los principios de Fried et al., (2001), los participantes se distribuyeron de la siguiente manera: físicamente no frágiles 27,2%, físicamente pre-frágiles 43,2%, y físicamente frágiles 29,6%. La Tabla 4 nos muestra las características sociodemográficas (edad, sexo, años de educación formal), de salud física (comorbilidad), cognitivas (puntuaciones del EMQ y del MoCA), de apoyo social (MOSS-SSS-P), de salud mental (GHQ-12) y de reserva cognitiva (CRIq-General; CRIq-Educación; CRIq-Trabajo y CRIq-Puntuaciones de tiempo libre), para los tres perfiles físicos. También se muestran los resultados de las comparaciones entre ellos.
Tabla4 Parámetros descriptivos (N y frecuencias; media y desviación tipica entre paréntesis) de los tres perfiles físicos en las variables sociodemográficas, de comorbilidad, de estado cognitivo subjetivo y objetivo, de apoyo social y de reserva cognitiva, y comparaciones entre grupos. Variables G l. No frágil G2. Pre-frágil G3. Frágil FANOVA Comparaciones (n=68; (n=l08; (n=74; Chi2 grupos 27,2%) 43,2%) (29,6%) HKruskalBonferroni Wallis UdeMannWhitne Edad 68,37 (6,84) 70,15 (8,01) 74,81 (8,31) F= 13,30** G3>Gl,G2 Sexo 45 Mujeres 80 Mujeres 54 Mujeres Chi2=1,37 NS /23 Hombres /28 Hombres /20 Hombres Educación 7,82 (4,69) 6,77 (4,04) 5,08 (3,37) H=20,65** G3<Gl,G2 formal (Años) Cbarlson Index 0,28 (0,54) 0,44 (0,58) 0,93 (1,11) H=26,24** G3>Gl,G2 ( comorbilidad) EMQ (quejas 7,02 (6,47) 7,56 (5,45) 12,71 (7,11) H=31,17** G3>Gl,G2 subjetivas) MoCA (estado 24,15 (4,18) 22,43 (4,25) 17,42 (6,92) H=41,96** G3<Gl,G2 cognitivo objetivo) MOSS-SSS-P 88,93 (11,71) 82,69 79,65 (16,34) H=15,97** Gl>G2,G3 (apoyo social) (16,33) GHQ-12 (salud 6,85 (2,01) 9,28 (4,31) 16,13 (7,56) H=81.45** G3>G2>Gl mental) CRiq-Total 97,50 (16,36) 94,32 85,76 (14,24) F= 12,93** Gl>G2>G3 (reserva (13,32) cognitiva total) CRiq91,74 (12,06) 90,73 90,24 (10,23) H=0,34 NS Educación (11,48) CRiqTrabajo 103,04 101,47 98,85 (12,96) H=2,05 NS (13,66) (13,78) CRiq-Tiempo 99.69 (20.25) 94.95 78.80 (16.97) F=26.66** Gl>G2>G3 libre (17.79) Nota. (EMQ): Everyday Memory Questionnaire; (MoCA-test): Montreal Cognitive Assessment; (MOS-SSS-P): Medical Outcomes Study Social Support Survey; (GHQ-12): General Health Questionrurire; (CRiq): Cognitive Reserve Index Questionoaire. **p<0,01 48
Los participantes frágiles son mayores, con menos años de educación formal, mayor comorbilidad, con más quejas cognitivas subjetivas (EMQ) y peor rendimiento cognitivo objetivo (MoCA), en comparación con los participantes no frágiles y pre-frágiles. El apoyo social (MOSS-SSS-P) fue mayor en el grupo de participantes no frágiles que en los grupos de participantes pre-frágiles y frágiles, y peor en los frágiles que en los pre-frágiles. Las puntuaciones de la medida de salud mental autodeclarada (GHQ-12) fueron peores en los grupos pre-frágiles y frágiles en relación con los participantes no frágiles. Las puntuaciones en la reserva cognitiva (CRiq total y Cri-Tiempo libre) fueron mayores para los participantes no frágiles en relación con los participantes pre-frágiles, y también fue mayor para los participantes pre-frágiles que para los frágiles. No hubo diferencias significativas entre los grupos con respecto al sexo, en la medida de CRI-Educación o CRI-Trabajo (Tabla 4). 3.3 PERFILES COGNITIVOS DE LA MUESTRA En cuanto al estado cognitivo, el 50% de los participantes fueron clasificados como CS, el 19,6% como DCS, el 19,6% como DCL y el 10,8% como DCmod. La Tabla 5 nos muestra las caracteásticas sociodemográficas (edad, sexo, años de educación formal), de salud física (comorbilidad), cognitivas (quejas subjetivas y puntuaciones obtenidas en el MoCA), de apoyo social (MOSS-SSS-P), de salud mental (GHQ-12) y de reserva cognitiva (puntuaciones en el CRiq) de los cuatro perfiles, así como las comparaciones entre ellos. 49
Tabla5 Parámetros descriptivos (N y frecuencias; media, desviación típica entre paréntesis) de los perfiles cognitivos en cuanto a variables sociodemograficas, comorbilidad, estado cognitivo subjetivo y objetivo, apoyo social, reserva cognitiva, y comparaciones entre grupos. Variables Gl. Salud G2. G3. G4. FANOVA Comparaciones cognitiva Declive Deterioro Deterioro Chi2 de grupos (n=l25; 50%) cognitivo cognitivo leve cognitivo HKruskalBonferroni subjetivo (n=49; 19,6%) moderado Wallis UdeMann- {n=49; 19,6%} {n=27; 10,8%} Whitn~ Edad 70,37 (7,37) 69,92 (7,15) 71,24 (9,64) 75,85 (9,37) H=8,12* G4>Gl,G2,G3 Sexo 88 Mujeres 31Mujeres 35 Mujeres 25 Mujeres Chi2 =7,61 NS /37 Hombres 118 Hombres /14Hombres /2 Hombres Educación Formal (años) 6,23 (3,70) 8,35 (5,32) 5,73 (3,27) 6,30 (4,58) H=7,23 NS índice de 0,42 (0,59) 0,37 (0,63) 0,78 (1,27) 0,96 (0,64) H=l9,89** G4>Gl,G2,G3 Charlson ( comorbilidad) EMQ(quejas 5,13 (4,06) 14,85 (4,03) 8,34 (6,18) 16,92 ( 6,98) H=l08,98** G4>G2>G3,Gl subjetivas) MoCA (estado 23,83 (3,47) 25,02 (3,56) 17,57 (3, 14) 10,63 ( 4, 78) H=l33,07 .. Gl,G2>G3> G4 cognitivo objetivo) MOSS-SSS-P 84,78 (15,45) 83,35 (12,73) 82,73 (17,75) 79,15 (16,59) H=4,53 NS (apoyo social) GHQ-12 (salud 8,57 (4,22) 11,20 (5,61) 10,93 (6,24) 18,74 (8,57) H=41,02** G4>Gl,G2,G3 mental) G2>Gl CRiq-Total 94,61 (14,70) 98,71 (14,81) 87,63 (12,50) 81,70 (14,64) F=l0,98** Gl,G2>G3>G4 (reserva cognitiva total) CRiqEducación 89,66 (10,40) 94,10 (13,16) 88,96 (9,04) 94,00 (13,54) H=5,21 NS CRiqTrabajo 102,18 (13,09) 105,49 (15,61) 97,49 (11,78) 94,89 (11,32) F=5,28** Gl, G2>G3,G4 CRiq-Tiempo 98,98 (19,66) 97,59 (15,13) 85,59 (17,96) 70,04 (16,70) F=18,54** Gl,G2>G3>G4 libre Nota. (EMQ): Everyday Memory Questionnaire; (MoCA-test): Montreal Cognitive Assessment; (MOS-SSS-P): Medica! Outoomes Study Social Support Survey; (GHQ-12): General Health Questionnaire; (CRiq): Cognitive Reserve Index Questionnaire. *p<0,05 **p<0,01 50
La comparación de los perfiles cognitivos mostró que los participantes con DCmod son de mayor edad, con mayor comorbilidad (índice de Comorbilidad de Charlson) y con peor salud mental (GHQ-12), con respecto a los participantes CS, DCS y DCL. Se encontró que las quejas cognitivas subjetivas eran mayores en el grupo con DCmod que en los otros grupos, y mayores en el grupo DCS que en los grupos DCL y CS. Las puntuaciones del test MoCA fueron mejores en los grupos CS y DCS que en los grupos DCL y DCmod, y mayores en el grupo DCL que en el grupo DCmod. Los síntomas de problemas de salud mental fueron mayores en el grupo DCmod que en todos los demás, y mayores en el grupo DCS que en el grupo CS. Las puntuaciones en reserva cognitiva (CRiq total, CRI-Trabajo y CRI-Tiempo Libre) fueron mayores en los participantes CS y los DCS, que en los participantes DCL y DCmod. Los grupos no diferían significativamente con respecto al sexo, la educación (años de educación formal y educación medida por ponderación (CRI-Educación) o el apoyo social (MOSS-SSS-P}, (ver Tabla 5). 3.4 PERFILES DE FRAGILIDAD COGNITIVA, REVERSIBLE Y NO REVERSIBLE Con respecto a los perfiles físicos y cognitivos considerados conjuntamente para determinar la fragilidad cognitiva, reversible y no reversible, se obtuvieron los siguientes resultados: A) Del 27,2% de los participantes clasificados como físicamente no frágiles, el 16,8% resultó ser CS, el 5,6% DCS, el 4,4% DCL y solo el 0,4% DCmod. B) Del 43,2% clasificado como físicamente pre-frágil, el 24,8% era CS, el 8,4% DCS, el 7,6% DCL y el 2,4% con DCmod. C) Del 29,6% clasificado como físicamente frágil, el 8,4% eran CS, el 5,6% DCS, el 7,6% con DCL, y el 8% DCmod. Un resumen de estos resultados puede verse en la Figura 4, que muestra las frecuencias y los porcentajes. 51
52 Figura 4 Clasificación general de la muestra, teniendo en cuenta los perfiles físicos y cognitivos. Frecuencias y porcentajes. Nota: DCmod: Deterioro cognitivo moderado; Frágil y DCL: Físicamente frágil con deterioro cognitivo ligero; Pre frágil y DCL: Físicamente pre frágil con deterioro cognitivo ligero; No frágil y DCL: Físicamente no frágil con deterioro cognitivo ligero; Frágil y DCS: Físicamente frágil con declive cognitivo subjetivo; Pre frágil y DCS: Físicamente pre frágil con declive cognitivo subjetivo; No frágil y DCS: Físicamente no frágil con declive cognitivo subjetivo; Frágil y CS: Físicamente frágil y cognitivamente sano; Pre frágil y CS: Físicamente pre frágil y cognitivamente sano; No frágil y CS: Físicamente no frágil cognitivamente sano. Teniendo en cuenta la clasificación de fragilidad cognitiva establecida en el capítulo de metodología, 73 participantes fueron diagnosticados con fragilidad cognitiva en un total de 250 (la muestra completa) y clasificados en cuatro perfiles: Pre-frágil con DCS, 21 participantes (8,4%); Frágil con DCS, 14 participantes (5,6%); Pre-frágil con DCL, 19 participantes (7,6%); y Frágil con DCL, 19 participantes (7,6%). Los dos primeros corresponden a la FC-R, que representan el 14% de la muestra total, y los dos últimos a la FC-PR, que suman el 15,2% de la muestra total (Tabla 6). 42 62 21 14 21 14 11 19 19 27 250 No frágil y CS 16,8% Pre frágil y CS 24,8% Frágil y CS 8,4% No frágil y DCS 5,6% Pre frágil y DCS 8,4% Frágil y DCS 5,6% No frágil y DCL 4,4% Pre frágil y DCL 7,6% Frágil y DCL 7,6% DCmod 10,8% Total 050 100 150 200 250 300
Tabla6 Parámetros descriptivos (N y frecuencias; media, desviación típica entre paréntesis) de los peifzles de fragilidad cognitiva reversible (FC-R) y potencialmente reversible (FC-PR), en variables sociodemográficas, de comorbilidad, de estado cognitivo subjetivo y objetivo, de apoyo social, de reserva cognitiva, y comparaciones entre grupos. FC-R FC-PR Variables Gl G2 G3 G4 F ANOVA(g.l. Comparaciones de Pre-frágil + Frágil+ Pre-frágil + DCL Frágil + 3-69) grupos DCS (n=21; DCS (n=14; (n=19; 7,6%) DCL (n=l9; Chi2 Bonferroni 8,4%) 5,6%) 7,6%) HKruskalUdeMannWallis Whitney Edad 69,10 (6,75) 73,14 (8,05) 70,05 (10,41) 75,11 (9,51) F=l,90 NS Sexo 14 Mujeres/ 8 Mujeres/ 13 Mujeres/ 14 Mujeres/ Chi2 =l,01 NS 7Hombres 6Hombres 6Hombres 5 Hombres Educación formal 9,86 (5,03) 5,36 (2,95) 6,89 (3,79) 3,84 (1,70) H=21,22** G l>G2,G3>G4 (años) Índice de 0,33 (0,65) 0,64 (0,63) 0,53 (0,69) 1,27 (1,77) H=B,54* Gl<G4 Charlson ( comorbilidad) EMQ (quejas 13,95 (3,68) 14,07 (3,56) 6,31 (4,74) 12,21 (6,70) H=20,47** Gl,G2,G4<G3 subjetivas) MoCA( estado 25,76 (2,68) 22,71 (4,21) 18,84 (2,69) 15,32 (2,79) F=43,16 G l>G2>G3>G4 cognitivo objetivo) MOS-SSS-P 79,76 (15,37) 82,86 81,63 (20,40) 78,21 F=0,29 NS (apoyo social) (11,66) (17,85) GHQ-12 (salud 11,00 (4,65) 15,42 (6,81) 9,47 (5,45) 14,47 (7,05) H =11,27* Gl,G3<G2,G4 mental) CRiq-Total 102,90 92,86 91,37 (14,64) 82,11 (9,75) F =8,61 ** G l>G2,G3>G4 (reserva cognitiva (13,63) (13,41) total) CRiqEducación 97,05 (11,85) 89,64 90,53 (11,29) 87,79 (7,20) F=2,99* Gl>G4 (10,48) CRiq-Trabajo 107,76 101,29 98,00 (14,97) 95,95 F=2,60 NS (17,66) (13,02) (10,05) CRiq-Tiempo 102,00 92,71 91,95 (19,34) 75,74 F=9,24** Gl,G2,G3>G4 libre (14,47) (15,60) (13,70) Nota: (EMQ): Everyday Memory Questionnaire; (MoCA-test): Montreal Cognitive Assessment; (MOS-SSS-P): Medical Outcomes Study Social Support Survey; (GHQ-12): General Health Questionnaire; (CRiq): Cognitive Reserve lndex Questionnaire. *p <.05; **p<.01 53
La prevalencia de FC-R fue del 14% y de FC-PR, del 15,2% (Ver Tabla 6). Los perfiles de fragilidad cognitiva mostraron diferencias significativas en la educación formal, la comorbilidad (Índice de Comorbilidad de Charlson), las quejas cognitivas subjetivas (EMQ), el estado cognitivo objetivo (MoCA-test), la salud mental (GHQ-12) y la reserva cognitiva (CRI-q) (Tabla 6). El grupo de participantes con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (pre-fragilidad fisica + DCS) registró más años de educación formal que los otros tres grupos. Los grupos de participantes con fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (fisicamente frágil + DCS) y los participantes con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo leve (fisicamente frágil + DCL) también registraron más años de educación formal que el grupo de participantes fisicamente frágiles con deterioro cognitivo leve (fisicamente frágil+ DCL). La comorbilidad (Índice de Comorbilidad de Charlson) fue mayor en el grupo de participantes fisicamente frágiles con deterioro cognitivo leve (fisicamente frágiles+ DCL) en comparación con el grupo de participantes con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (fisicamente pre-frágiles+ DCS). Las quejas cognitivas subjetivas fueron mayores en el grupo de pre-fragilidad con (DCS) que en los otros grupos. Las puntuaciones en el (MoCA-test) mostraron el signiente patrón: Prefrágil + DCS mayor que Frágil+ DCS mayor que Pre-frágil+ DCL mayor que Frágil+ DCS. La probabilidad de alteración de la salud mental (GHQ-12) es mayor en los grupos de participantes con fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (fisicamente frágil+ DCS) y participantes con fragilidad fisica y deterioro cognitivo leve ( fisicamente frágil + DCL ), que en los grupos con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (fisicamente pre-fragil + DCS) y con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo leve (fisicamente pre-fragil + DCL). La reserva cognitiva (CRiq total) fue mayor en el grupo de participantes con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (pre-fragilidad fisica + DCS) que en los otros tres grupos, y mayor en los grupos con fragilidad fisica y deterioro cognitivo subjetivo (fragilidad fisica + DCS), y con pre-fragilidad fisica y deterioro cognitivo leve (fragilidad fisica + DCL), que en el grupo de con fragilidad fisica y deterioro cognitivo leve (fragilidad fisica + DCL). Este último grupo también obtuvo una puntuación más baja en el CRI-Tiempo libre que los otros tres grupos. No hubo diferencias significativas en cuanto a la edad, el sexo, el apoyo social (MOS-SSSP) y la reserva cognitiva (CRiq-Trabajo). 3.5 PREDICTORES DE LA FRAGILIDAD COGNITIVA REVERSIBLE El análisis de regresión logística multivariante mostró que el Modelo 1 con las covariables edad (grupo de edad), sexo, comorbilidad (Índice de Comorbilidad de Charlson), apoyo social (MOSS-SSS-P), salud mental (GHQ-12) y reserva cognitiva (CRI-Educación, CRI-Trabajo y CRI-Tiempo Libre) era predictor de la FC-R con un buen índice de ajuste (x2 Hosmer y Lamehow=8.443, p=.391 ), 90,5 % de especificidad, 74,3 % de sensibilidad, y explicó el 69,2 % de la varianza (R de Nagelkerke2 = .692). La salud mental (GHQ-12) fue la única covariable con una (OR) significativa (OR =2,257; IC 95o/o=l,393-3,658) (Tabla 7). 54
55 Tabla 7 Análisis de regresión logística multivariante. Fragilidad cognitiva reversible. Modelo 1. Covariable R2 B S.E. Wald P OR 95% IC 0,692 Grupos de edad 60-69 1 70-79 -0,944 0,872 1,117 0,279 0,389 0,070-2,151 80+ 0,666 1,098 0,368 0,544 1,947 0,226-16,749 Sexo Mujer 1 Hombre 0,264 0,808 0,107 0,743 1,303 0,267-6,345 Índice de Charlson (comorbilidad) 0,742 0,673 1,217 0,270 2,101 0,562-7,853 MOSS-SSS-P (apoyo social) -0,025 0,024 1,135 0,287 0,975 0,931-1,021 GHQ-12 (salud mental) 0,814 0,246 10,920 0,001 2,257 1,393-3,658 CRIqEducación 0,062 0,049 1,649 0,199 1,064 0,968-1,171 CRIq-Trabajo 0,021 0,036 0,337 0,561 1,021 0,951-1,096 CRIq-Tiempo libre -0,036 0,020 3,158 0,076 0,964 0,927-1,004 Nota: (MOS-SSS-P): Medical Outcomes Study Social Support Survey; (GHQ-12): General Health Questionnaire; (CRIq): Cognitive Reserve Index Questionnaire. También probamos otro modelo, el Modelo 2 (Tabla 8), en el que las variables de RC fueron sustituidas por los años de educación formal. Igualmente mostró un buen índice de ajuste (χ2 Hosmer y Lamehow=9,167, p=.328), con un 90,5% de especificidad, un 74,3% de sensibilidad y un 66% de varianza explicada (R2 de Nagelkerke = .660), siendo la salud mental (GHQ-12) la única variable con una OR significativa (OR =2,164; IC 95%=1,403-3,337).
56 Tabla 8 Análisis de regresión logística multivariante. Fragilidad cognitiva reversible. Modelo 2. Covariable R2 B S.E. Wald P OR 95% IC 0,660 Grupos de edad 60-69 1 70-79 -0.432 0,780 0,307 0,580 0,649 0,141-2.997 80+ 1,775 1,108 2,564 0,109 5,899 0,672-51,780 Sexo Mujer 1 Hombre -0,334 0,768 0,189 0,664 0,716 0,159-3,230 Índice de Charlson (comorbilidad) 0,992 0,623 2,192 0,139 2,515 0,742-8.527 MOSS-SSS-P (apoyo social) -0,029 0,022 1,754 0,185 0,972 0,931-1,014 GHQ-12 (salud mental) 0,772 0,221 12,174 0,001 2,164 1,403-3,340 Años de educación formal 0,127 0,080 2,480 0,115 1,135 0,969-1,329 Nota: (MOS-SSS-P): Medical Outcomes Study Social Support Survey; (GHQ-12): General Health Questionnaire. 3.6 PREDICTORES DE FRAGILIDAD COGNITIVA POTENCIALMENTE REVERSIBLE Las mismas covariables se incluyeron en un modelo predictivo de FC-PR, el Modelo 3 (Tabla 9), que mostró un buen ajuste (χ2 de Hosmer y Lamehow=9,643, p=0,291), con un 90,5% de especificidad, un 76,3% de sensibilidad y un 58,3% de varianza explicada (R2 de Nagelkerke= .583). En este caso, las variables significativas fueron la salud mental (GHQ-12) (OR =1,722; CI 95%=0,210-2,450), y CRIq-Tiempo libre (OR=0,961; IC 95%=0,924-0,999).
tampoco encontraron asociación entre la comorbilidad y la DCL cuando intentaron fijar la prevalencia y los correlatos del DCL en adultos españoles mayores de 50 años que se dirigían a centros de atención primaria con quejas subjetivas. Millán-Calenti et al., (2010) identificaron una asociación significativa entre dependencia y morbilidad en una muestra aleatoria de individuos mayores de 65 años. Estos autores recomiendan la evaluación regular y cuidadosa de las personas mayores en las primeras etapas del deterioro cognitivo y las comorbilidades para prevenir la discapacidad funcional (Millán-Calenti et al., 2012). En otro estudio, MillánCalenti et al., (2011) demostraron que las personas mayores con DCL y / o sintomas depressivos tienen un número significativamente mayor de afecciones de comorbilidad y que están polimedicadas. La comorbilidad asociada a la fragilidad física (Fried et al., 2001) se evidencia en nuestro estudio en el grupo de deterioro cognitivo moderado (DCmod), pero asociada a la presencia combinada de fragilidad física y deterioro cognitivo aparece solamente en la comparación entre los dos grupos extremos en cuanto a fragilidad cognitiva, es decir entre participantes con prefragilidad física y declive cognitivo subjetivo y participantes con fragilidad física y deterioro cognitivo ligero. Estos resultados parecen apuntar a una asociación y progresión paralela entre la comorbilidad y el deterioro cognitivo, ya indicada por Garre-Olmo et al. (2013), Zekry et al., (2017), Bekic et al., (2021), entre otros. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar esta asociación y estudios longitudinales que sean capaces de probar la progresión. 4.4 RELACIÓN DE LA FRAGILIDAD COGNITIVA REVERSIBLE (FC-R) Y POTENCIALMENTE REVERSIBLE (FC-PR) CON LA SALUD MENTAL La evaluación de la salud mental autopercibida se realizó en nuestra investigación utilizando la versión portuguesa abreviada del Cuestionario de Salud General -(GHQ-12) (Golberg 1992; Borges & Argolo, 2002), que informa de los niveles de alteraciones del sueño, estrés, falta de atención, dificultades para afrontar los problemas, dificultades en la toma de decisiones, depresión, autoestima, y ofrece una puntuación general posibles alteraciones clínicas. Como resultado de los diferentes modelos de análisis de regresión, el valor predictivo de la salud mental en relación sobre la fragilidad cognitiva fue consistentemente muy alto tanto en el subtipo reversible como potencialmente reversible. El poder predictivo de la salud mental en relación con las diferentes dimensiones de la fragilidad cognitiva (FC-R y FC-PR) destaca en cualquiera de los modelos de análisis utilizados. Refuerza las conclusiones de diferentes estudios, como el metaanálisis realizado por Soysal et al., (2017) con estudios transversales y longitudinales sobre fragilidad física que han destacado que las personas mayores frágiles son mucho más susceptibles de tener depresión que las no frágiles, y los más recientes estudios transversal de Lin et al. (2020) y Xie et al. (2021) que indican que la depresión es un factor riesgo para la fragilidad cognitiva. Navarro-Pardo et al. (2020) han informado también de alta prevalencia de fragilidad cognitiva potencialmente reversible en personas mayores con altas puntuaciones en el GHQ-12. Nuestros resultados destacan la importancia de la evaluación y de la intervención de la salud mental, no solo de la depresión, para prevenir la aparición y la progresión de la fragilidad cognitiva (Apóstolo et al., 2018). 63
4.5 RELACIÓN DE LA FRAGILIDAD COGNITIVA REVERSIBLE (FC-R) Y POTENCIALMENTE REVERSIBLE (FC-PR) CON EL APOYO SOCIAL El apoyo social fue evaluado en nuestro estudio con el Cuestionario MOS-SSS (Sherboune & Stewart, 1991) en su versión portuguesa MOS-SSS-P (Alonso-Fachado et al., 2007). Además de evaluar el volumen global de la red social del individuo, se formulan 19 preguntas relacionadas con el apoyo o soporte social general, el apoyo afectivo, el apoyo emocional, el apoyo instrumental y la interacción social positiva, dimensiones de las que informamos con detalle en la explicación de las medidas utilizadas en esta investigación. Nuestro estudio no encontró un valor predictivo significativo de la variable de apoyo social sobre la fragilidad cognitiva en ninguno de sus subtipos (FC-R y FC-PR). El mismo resultado fue registrado por Navarro-Pardo et al. (2020), en su estudio con una muestra española. Tenemos que destacar que en ambos estudios los participantes contaban con un buen nivel de apoyo social. Navarro-Pardo et al. informan de que el 93,3% de sus participantes contaban con apoyo social, y solo el 6,7% no lo tenía; en nuestro estudio los porcentajes fueron similares, 91,6% y 8,4%, respectivamente. Estas similitudes evidencian la importancia de tener en cuenta la realidad social, el tipo de red familiar, los hábitos sociales, relaciones comunitarias y vecinales a la hora de enfocar los estudios de fragilidad cognitiva, teniendo en cuenta también la posibilidad de fragilidad social (Facal et al., 2021 ), derivada de la falta de esas redes de apoyo. De esta manera se podrá ir consolidando un modelo multidimensional de la fragilidad cognitiva, que permita no solo una evaluación integral también sino una intervención precoz en todos los dominios implicados (Adja et al., 2020) para prevenir la fragilidad cognitiva y su progresión. 4.6. RELACIÓN DE LA FRAGILIDAD COGNITIVA REVERSIBLE (FC-R) Y POTENCIALMENTE REVERSIBLE (FC-PR) CON LA RESERVA COGNITIVA (RC) Originalmente conceptualizado por Stern (2002), el concepto de RC fue operacionalizado en nuestra investigación a través de la versión portuguesa del cuestionario desarrollado por Nucci et al. (2012), el CRlq, que además de ofrecer una valoración general de RC en los participantes de la muestra, también evaluó las dimensiones asociadas, CRI-Educación, CRI-Trabajo y CRITiempo Libre. En nuestro estudio pudimos reevaluar alternativamente la asociación de la fragilidad cognitiva con la educación formal analizando los resultados de CRI-Educación. La asociación de la fragilidad cognitiva con las actividades ocupacionales realizadas también pudo ser evaluada a través de CRI-Trabajo, y la relación con las actividades sociales también fue evaluada adicionalmente a través de CRI-Tiempo Libre. En todos los modelos probados, las evaluaciones a través de las variables de RC, CRIEducación, CRI-Trabajo y CRI-Tiempo libre, siempre proporcionaron un mejor ajuste y capacidad explicativa que cuando se utilizaba solo años de escolarización formal, que en estudios previos ha sido la única variable sobre RC (Faca! et al., 2019). Comparamos los resultados obtenidos al considerar el efecto de la RC sobre la fragilidad cognitiva en sus dos subtipos de formas diferentes: una, incluyendo los años de educación formal como único representante de la RC en el modelo, (modelos 2 y 4; Tabla 8 y Tabla 10), y otra forma que incluía las dimensiones educación formal, historial de actividad laboral y tiempo de ocio/tiempo libre (Modelos 1 y 3; Tabla 7 y Tabla 9). Los resultados muestran que los modelos construidos de ambas maneras obtuvieron indices de ajuste adecuados y explicaron un nivel aceptable de varianza. Sin embargo, los modelos que incluían las dimensiones de RC, explicaban un mayor porcentaje de la varianza en el caso de la FC-PR (Modelo 3), con mayor especificidad y sensibilidad que el Modelo 4, que sólo incluía los años de educación formal. Además, en el Modelo 3, la dimensión de ocio y tiempo libre de 64
RC fue predictor significativo de la FC-PR, mientras que en el Modelo 4, los años de educación formal no mostraron una asociación consistente. Destacamos que la dimensión de ocio y tiempo libre (CRI-Tiempo libre) fue la única de las dimensiones de reserva que mostró una OR significativa. Esta dimensión de RC no puede desconectarse del ámbito del apoyo social, la interacción y la participación como elemento protector contra la progresión de la fragilidad cognitiva. Además de la salud mental y el bienestar psicológico, que destacaron en todos los análisis, la RC también mostró un resultado predictivo significativo en su dimensión CRI-Tiempo libre, en este caso sólo para la fragilidad cognitiva potencialmente reversible, un estadio considerado más avanzado que la reversible en la progresión de la fragilidad cognitiva. Las actividades de ocio, especialmente las que implican actividad mental y fisica ya han sido destacadas en trabajos anteriores como protectoras contra el deterioro cognitivo (Wang et al., 2012) y forman parte de un estilo de vida activo y socialmente integrado que protege frente a la demencia (Fratiglioni et al., 2004; Livingston et al., 2020) Un factor importante para acceder a las actividades de ocio son los recursos económicos que podrian condicionar a los más pobres a una peor construcción de esta potencial protección cognitiva. Los factores socioeconómicos pueden afectar la capacidad o el deseo de un individuo de participar en la actividad en el tiempo libre, como las actividades fisicas (Rovio et al., 2005) y otras actividades sociales cognitivamente estimulantes, como la asistencia a eventos culturales, la lectura de libros o publicaciones periódicas, la música, entre otras (Bygren et al., 1996). La falta de cultura, la pobreza y la desigualdad son obstáculos importantes e impulsores de la necesidad de cambios que mejoren la reserva cognitiva. Aquellos que están más desfavorecidos necesitan estos cambios y obtendrán el mayor beneficio de ellos (Livingston et al., 2020). Nuestra comparación de los perfiles de fragilidad cognitiva no solo confirmó que el bajo nivel de educación se asocia con el grupo más frágil (fisicamente frágil+DCL) (Niederstrasser et al., 2019), sino que también este grupo presentaba el nivel más bajo en la dimensión Educación de la RC, confirmando que el bajo nivel educativo es un factor de riesgo de la FC (Chapko et al., 2017; Faca! et al., 2019). Sin embargo, nuestros análisis de regresión indican que al introducir en los modelos la variable educación, tanto como años de educación, como dimensión de RC, no alcanza la significación en la OR, que es acaparada por la dimensión de RC, Ocio y tiempo libre. Aunque el efecto protector de la educación (medido como años de escolarización formal) se ha demostrado en muchos estudios (Faca! et al., 2021), sugerimos que en personas con niveles de educación relativamente bajos, como en nuestra muestra que registra una media de 6,56 años de escolarización, el efecto de la educación formal recibida en la infancia y la adolescencia puede haberse "diluido" a lo largo del tiempo, permaneciendo el efecto social de las actividades familiares y las actividades de ocio y tiempo libre de forma más consistente a lo largo de la vida. Por lo tanto, destacamos que las actividades sociales, culturales, familiares y de ocio y el tiempo libre a lo largo de la vida constituyen dimensiones importantes en el modelo de reserva cognitiva (Stem, 2012), y que deben considerarse junto con la educación y las actividades profesionales. Nuestra muestra está en consonancia con los datos de baja escolaridad media de los ciudadanos mayores en nuestro país, así como su alto nivel de abandono escolar temprano por razones históricas de carácter socioeconómico (Gon~alves et al. 2021 ), y serán pertinentes futuras actualizaciones con adultos mayores de nuevas generaciones en las que el nivel educativo deberla haber mejorado. Si se considera que la educación es una de las variables más importantes que explican la fragilidad cognitiva (Faca! et al. 2021 ), y una de las dimensiones más consistentes de su mecanismo de protección (RC), entonces se deberian recomendar programas de educación y extensión para adultos. Sin embargo, los niveles de 65
educación formal también varían en diferentes regiones y en diferentes entornos socioeconómicos e incluso socioculturales, por lo que la inclusión de las diferentes dimensiones de RC se hace relevante e incluso inevitable. En este sentido, en nuestro estudio, incorporamos la dimensión Trabajo (CRI-Trabajo), contemplando la historia laboral de los participantes y atendiendo a sus niveles de complejidad. Aunque existen evidencias de que la actividad laboral previa con menor cualificación y exigencia intelectual es un mayor riesgo de fragilidad cognitiva (Gale et al., 2020; Gutiérrez-Robledo y Ávila-Funes, 2012; Navarro-Pardo et al., 2020), en nuestros resultados la variable CRI-Trabajo, no alcanzó la significación en OR para predecir ninguno de los subtipos de fragilidad cognitiva {FC-R y FC-PR). Creemos que este resultado puede ser debido a las características propias de la muestra, ya que no existían diferencias significativas al comparar los distintos perfiles de fragilidad cognitiva en la variable CRiq-Trabajo, con puntuaciones medias muy similares entre ellos. En futuras investigaciones se deberían estudiar nuevas muestras en las que puedan analizarse las diferencias en esta dimensión de la RC. 4.7 LIMITACIONES Y PERSPECTIVAS DE FUTURO Este estudio informa de una primera investigación que debería desarrollarse en el futuro, intentando superar las limitaciones de un diseño transversal con una muestra limitada. Aumentar la muestra y poder proceder a un estudio longitudinal será científicamente muy interesante y potencialmente revelador para ampliar y afinar los resultados y las conclusiones. Con una muestra más amplia y representativa se podrá completar el estudio de la prevalencia en Portugal de los subtipos de fragilidad cognitiva. La monitorización longitudinal puede permitir analizar su evolución y progresión, permitiendo en este caso hacer un seguimiento preventivo de la población portuguesa de riesgo, estudiando la evolución de los nuevos casos y sus causas y efectos (Noordzij et al., 201 O). También se reconoce que este estudio carece de la consideración de una variable capaz de evaluar la influencia de las desigualdades socioeconómicas en el desarrollo de la fragilidad cognitiva y sus impactos en los individuos frágiles. Adja et al. (2020) afirman que estas desigualdades no pueden subestimarse al evaluar la fragilidad. En general, la fragilidad se asocia con un estatus socioeconómico más bajo y los individuos frágiles generalmente tienen menos años de educación y tienen menores ingresos {Fried et al., 2001; O'Caoimh et al., 2018). Dado que las actividades de ocio resultaron ser importantes predictores de la FC-PR, y considerando que estas actividades son altamente dependientes de la capacidad económica de las personas, reconocemos como limitación no haber incluido una variable relacionada con el nivel económico de los participantes para verificar su relación con la dimensión CRiq-Tiempo libre, y su valor predictivo en la fragilidad cognitiva (Adja et al., 2020; Scherrer & Morley, 2021). Asimismo, partimos de la base de que nuestra muestra se ha recogido principalmente en entornos urbanos, lo que, a nuestro juicio, constituye también una limitación del estudio realizado, que pretendemos mejorar en un futuro próximo. Poder estudiar las diferencias y consistencias a nivel del constructo acumulativo de RC, así como la manifestación de la fragilidad y el deterioro cognitivos subjetivo en entornos regionales urbanos o rurales, y poder hacerlo en relación con otros aspectos del estatus socioeconómico, son vías de desarrollo futuro en la investigación. Ma et al. (2017) ya mostraron estadísticamente en su muestra de población china, que los entornos rurales mostraban más prevalencia de fragilidad cognitiva, estando los habitantes de estas regiones, más expuestos a riesgos de deterioro cognitivo. En el futuro, pretendemos ampliar nuestro estudio analizando más variables y, para ello, somos conscientes de que la doble tarea (dual-task), o la capacidad de realizar dos tareas 66
simultáneamente, ya ha sido utilizada en investigaciones recientes para predecir la fragilidad fisica, así como las limitaciones cognitivo-motoras, y se ha relacionado con la fragilidad cognitiva en adultos mayores (Campos-Magdaleno et al., 2021). La metodología de tarea dual consistente en la realización simultánea de una tarea cognitiva (verbal jluency) y una tarea cognitivo-motora (tracking), es sensible a los cambios relacionados con la edad y puede estar relacionada con las condiciones de fragilidad en el envejecimiento. Faca! et al. (2019) también señalan que la inteligencia cristalizada (QI) asociada al nivel de vocabulario, como un componente más de la RC, puede ser utilizada como predictor de la fragilidad cognitiva. Un mayor desarrollo del protocolo de investigación que incluya estas variables puede ser una vía de futuro interesante, que asumimos como limitación porque aún no las hemos explorado. La evaluación de las prácticas de actividad fisica regular en población mayor mediante el instrumento original de Taylor et al., (1978), reducido y validado por Ruiz et al., (2012), es también algo que tenemos preparado de antemano pero que aún no hemos podido reflejar en este estudio. El vínculo de la actividad fisica regular con variables de RC y su capacidad predictiva para la fragilidad cognitiva constituirá también un desarrollo del presente estudio. Aunque nuestra investigación es pionera en el estudio de la relación entre la RC en tres de sus dimensiones, reconocemos que puede ser una limitación, la falta de un enfoque unitario y suficientemente operativizado para la evaluación de la RC. Considerar las diferentes dimensiones de RC con el mismo valor relativo, parece ser una condición que debe ser discutida y reconfirmada, y quizás deba ser señalada como una limitación de este estudio. Desde otro punto de vista, esta posible limitación también puede abrir un interesante campo de desarrollo del concepto. Diferentes estudios sugieren que las contribuciones a la RC provienen de múltiples fuentes, y que esta reserva no es una entidad fija, sino que puede cambiar a lo largo de la vida en función de las exposiciones y los comportamientos. Como la fragilidad se considera una condición multidimensional y dinámica, la hipótesis de que las dimensiones de la RC pueden impactar no sólo en las trayectorias cognitivas sino también en la fragilidad ha sido cada vez más debatida en los últimos años (Sardella et al., 2020). Sin embargo, en nuestra opinión, el diferente peso relativo de cada dimensión de RC (educación, coeficiente intelectual, historial de actividades laborales, actividades sociales y actividades de ocio) aún debe ser explorado más a fondo, lo que posiblemente permita nuevas recombinaciones. Siguiendo la sugerencia de Stern, (2012), debemos seguir investigando tanto sobre la combinación y asociación de estas dimensiones, como sobre la temporalidad de las actividades que las integran, y que permiten construir el capital de RC que puede conducir a un envejecimiento más exitoso. De igual modo, la amplia heterogeneidad de criterios e instrumentos, y la falta de un amplio consenso para la evaluación de la fragilidad cognitiva, denotan que existe controversia en temas conceptuales y metodológicos que debe ser superada. Así, nuestras definiciones y operativización de los subtipos de fragilidad cognitiva podrán ser criticados, a pesar de que hemos intentado justificarlos en base al conocimiento existente hasta el momento. Somos conscientes de que este conocimiento, especialmente en cuanto a la asociación entre fragilidad y pre-fragilidad fisica y declive cognitivo subjetivo (DCS), es decir sobre la Fragilidad cognitiva reversible (FC-R), se consideran todavía insuficiente, especialmente en la definición y operativización del DCS, y puede haber limitado la presente investigación. 67
Nota: Este Capítulo usa contenidos ya publicados en la Publicación 3, con referencia concreta en la página ix y en el Anexo 13. 69 5. CONCLUSIONES En definitiva, nuestros análisis muestran la importancia de la consideración conjunta de las variables edad, sexo, educación formal, comorbilidad, variables psicosociales de apoyo social, muy especialmente la salud mental, y las actividades que construyen la reserva cognitiva (específicamente las sociales, culturales y de ocio) para predecir la fragilidad cognitiva reversible (FC-R) y potencialmente reversible (FC-PR), destacando con valor significativo la salud mental en ambos subtipos y la reserva cognitiva en la dimensión de ocio y tiempo libre en el subtipo potencialmente reversible. La identificación de la salud mental y la reserva cognitiva (principalmente en la dimensión compuesta por las actividades sociales, culturales, familiares y de ocio/tiempo libre a lo largo de la vida) como predictores de los fenotipos pre-frágil y frágil, combinados con declive cognitivo subjetivo y con deterioro cognitivo ligero es una contribución importante de este estudio. Nuestros resultados resaltaron la importancia de incluir la salud mental y la RC como factores importantes en un modelo más amplio y completo de fragilidad cognitiva. Recomendamos la evaluación temprana de la salud mental y el seguimiento y acumulación de RC a lo largo de la vida, en sus diferentes dimensiones. Esto podrá evitar la aparición y el desarrollo de la fragilidad cognitiva, y permitirá preservar y mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Estas recomendaciones tienen consecuencias sociales, que implican: la promoción de políticas públicas de apoyo a la salud mental; el aumento de la escolarización formal y de la educación superior, así como de la educación no formal a lo largo de la vida; el mantenimiento de las actividades laborales en mejores condiciones y con más formación; la mecanización de las ocupaciones intrínsecamente más duras, menos interesantes o extremadamente exigentes; la libre elección de la ocupación a partir de cierta edad, adaptando las cargas de trabajo y los factores de riesgo y estrés a la etapa más avanzada de la vida; la prevención de los factores de riesgo para la salud y la seguridad en el trabajo con el fin de modificar las trayectorias de salud física y cognitiva; la ampliación de las oportunidades para que toda la población realice actividades de ocio enriquecedoras a lo largo de la vida. El apoyo social no fue estadísticamente significativo, posiblemente porque todos los grupos tenían un nivel medio de apoyo social superior al nivel medio de la población portuguesa. Este resultado nos invita a concluir sobre la importancia de continuar manteniendo el apoyo social y familiar y no permitir el aislamiento y la falta de interacción social, como una forma de prevención de la fragilidad cognitiva. También podemos concluir que la proximidad geográfica, las posibles similitudes o diferencias culturales, económicas y sociodemográficas entre las poblaciones estudiadas y, sobre todo, una metodología consensuada para determinar la fragilidad física y las diferentes fases del deterioro cognitivo (DCS y DCL) pueden explicar las semejanzas o las diferencias de los resultados entre las diferentes investigaciones. Será muy interesante comprobar en futuros estudios que converjan y armonicen las medidas y los criterios utilizados, si las características geográficas y socioculturales están en el origen de resultado diferentes. Para concluir, desde el punto de vista de la prevención secundaria de la salud, nuestro estudio revela que muchas personas mayores que viven en la comunidad portuguesa no han recibido una evaluación cognitiva o física adecuada que permita la detección temprana del deterioro físico y cognitivo en los centros de atención primaria. Esto supone un reto para las políticas sociosanitarias que pretenden mejorar la calidad de vida de la población. El conocido y elevado índice de envejecimiento de la población que caracteriza a toda Europa, y que sitúa a Portugal en segundo lugar (sólo superado por Italia), combinado con el mayor índice de
fragilidad fisica de todos los países europeos (estudio SHARE), y con los bajos niveles de educación formal registrados en la población portuguesa de más de 60 años, representan una preocupante confluencia de factores que justificarán nuevos estudios e intervenciones a este nivel en el país. 70
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ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1 - Características sociodemográficas de los participantes ............................................ 36 Tabla 2 - Datos normativos -(MoCA-test), población portuguesa ........................................ 41 Tabla 3 - Calificaciones (MoCA-test), observando la edad y la educación ............................ 42 Tabla 4 - Parámetros descriptivos de los perfiles fisicos en las variables sociodemográficas, de comorbilidad, de estado cognitivo subjetivo y objetivo, de apoyo social, de reserva cognitiva y comparación entre los Grupos .................................................................................................. 48 Tabla 5 - Parámetros descriptivos de los perfiles cognitivos en las variables sociodemográficas, de comorbilidad, de estado cognitivo subjetivo y objetivo, de apoyo social, de reserva cognitiva y comparación entre los Grupos ............................................................................................... 50 Tabla 6 - Parámetros descriptivos de los perfiles (FC-R) y (FC-PR), en variables sociodemográficas, comorbilidad, estado cognitivo subjetivo y objetivo, apoyo social, reserva cognitiva y comparación entre los Grupos ............................................................................... 53 Tabla 7 -Análisis de regresión logística multivariante (FC-R) Modelo 1 .................................. 55 Tabla 8 -Análisis de regresión logística multivariante (FC-R) Modelo 2 .................................. 56 Tabla 9 -Análisis de regresión logística multivariante (FC-PR) Modelo 3 ................................ 57 Tabla 10 -Análisis de regresión logística multivariante (FC-PR) Modelo 4 .............................. 58 XCVIII
ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1 - Distribución de toda la muestra por grupos de edad ................................................ 34 Figura 2 - Distribución de la población por rangos de edad similares a los utilizados en nuestro estudio, en relación con el total de portugueses mayores de 60 años ........................ 34 Figura 3 - Distribución de los niveles de educación ................................................................ .35 Figura 4 - Clasificación general de la muestra según los perfiles físicos y cognitivos (frecuencias y porcentajes) ........................................................................................................................... .52 XCIX
C ÍNDICE DE ANEXOS Anexo 1: Numeración y composición de las condiciones de comorbilidad............................CII Anexo 2: Numeración y composición de las preguntas (MOSS-SSS-P)...............................CVI Anexo 3: Numeración y composición de las preguntas (GHQ-12) ....................................CVIII Anexo 4: (CRI-q) - Evaluación de la reserva cognitiva .........................................................CX Anexo 5: (MoCA-test) - Evaluación Cognitiva de Montreal ..............................................CXII Anexo 6: Numeración y composición de las preguntas (EMQ) .........................................CXIV Anexo 7: Declaración 1 - Confidencialidad en la recogida de datos ...……………...……..CXVI Anexo 8: Declaración 2 - Confidencialidad de la recogida de datos ….………….……...CXVIII Anexo 9: Declaración 3 - Confidencialidad de la recogida de datos .....................................CXX Anexo 10: Declaración 4 - Confidencialidad de la recogida de datos …………….............CXXII Anexo 11: Formulario de consentimiento informado de los participantes ......................CXXIV Anexo 12: Confidencialidad de la recogida de datos ........................................................CXXVI Anexo 13: Tesis monográfica con reproducción parcial de publicaciones: Publicaciones relacionadas ………………………………………………….….……..CXXVIII
APÉNDICE -ANEXOS CI
Anexo l. Índice de comorbilidad de Charlson (Charlson et al., 1987) Cll
CBARLSON INDEX l)i.abHl.-s mcUi.~ ~ t yoc.VC:SJ.al ifttwd Cong-..''"th:'-' J..-.:.rt t~•lll.lft" P«\phl."!..-.,,1' ~J.ard~ ~~~Lu-d~ ()r""'-'"f't,U Clwlonicpulmon.aryd~ Rhl,"'U't.tl~li.c or «innc•cth-e 1~4'h~ G.bcl'i< or pepbc: ul«Y Mild tn."<tt~~· 1-lit-mi~ ~ p~r.ap!~ ~iodef,.)t..-"" ~"~ ~ d15e.»!!< An)'' 1ru.!1p~ u•11rd\*(f'~ lyn'lp'holn.1 .and kujr..(!ln.La.,eta:pt ~J ttU CJ~ d .s.kin btc~..: "'°'1d Nl'.t"IOf' A<q\.1:11'\<d t:Mm'-1,..,.. d~f~ .!>}'ndmmir (ai.!loll cul., 19'7)-.Allcixo 1 A cada enfenmdad so lo da un poso ~en ñincl6n do la fum:a do su asoclacl6n con la mortalidad a l afio, de la siguieme manera: (Chm'lllon et al., 1987): Infarto de m.iocanlio: l punto lllmficiencia cmdlaca: l punto Enfermedad arterial peiü&ica: 1 pun1o Enfermedad. «ldmlvascular: 1 punto Demencia: l pmltO Enfermedad mph:atoria cróllica: 1 punto Enfennedad de la piel: 1 punlD Úlcera gaatroduodaW: 1 punto Enfermedad hepiticact6nicalove: 1 plln!D Diabetes: 1 punto Hemiplejia: 2 pwltU6 lllmficiencia renal cr6nica: 2 pumas Diabetes con dafioa en 6Ipnos 'Vitales: 2 punms Tumor o neoplaaia s6Jida: 2 punlClll Leucemia: 2 pwltU6 Unfbma· 2 puntos Enfermedad. hapüica c:I6nica modinda/grave: 3 pmto& Tumor o nl!Oplaaia s6Jida con metútaaia: 6 puntos SIDA/SIDA, sin incluir lm ~: 6puntu& Cll
ÍNDICE DE COMORBILIDAD: total de puntos L_) (Charlson et al., 1987) l - Infarto de miocardio: Si hay evidencia en la historia clínica de que el participante fue hospitalizado por este motivo, o evidencia de que hubo cambios en las enzimas y/o ECGs - pruebas complementarias para la interpretación de enfermedades del corazón ; 2 - Insuficiencia cardíaca: si hay antecedentes de disnea de esfuerzo y/o signos de insuficiencia cardíaca en la exploración flsica/prueba de esfuerzo; 3 Enfermedad arterial periférica: incluye la claudicación intermitente, las intervenciones de bypass arterial periférico, la isquemia arterial aguda y los casos con aneurisma aórtico (torácico o abdominal) de más de 6 cm de diámetro; 4 - Enfermedad cerebrovascular: pacientes con calcificación de la válvula aórtica (AVC) con secuelas minimas o transitorias. 5 -Demencia: pacientes con evidencia en la historia clínica de deficiencia cognitiva crónica. (Estos casos fueron inicialmente eliminados de nuestra muestra según los criterios inicialmente establecidos): 6 - Enfermedad respiratoria crónica, existiendo evidencia en la historia clínica de cualquier enfermedad respiratoria crónica, incluyendo enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y asma; 7 - Enfermedad dermatológica, incluyendo lupus, polimiositis, polimialgia reumática, arteritis y artritis reumatoide; 8 - Úlceras gastroduodenales, incluyendo los casos que han tenido úlceras sangrantes; 9 - Enfermedad hepática crónica leve, incluyendo específicamente los casos de hepatitis crónica leve; 10 -Diabetes, incluidas las tratadas con insulina o agentes hipoglucemiantes. No se consideraron los casos tratados sólo con dieta. 11 -Hemiplejía: evidencia de hemiplejía o paraplejía como resultado de un accidente cerebrovascular u otra condición; 12 -Insuficiencia renal crónica moderada/grave, incluidos los pacientes en diálisis; 13 -Diabetes con daño en órganos diana, evidencia de retinopatía diabética, neuropatía diabética o nefropatía; 14 -Tumor o neoplasia sólida, incluidos los pacientes con cáncer pero sin metástasis documentadas; CIV
Cognitive Reserve Index M. Nucci, D. Mapelli & S. Mondini (2012) Instru1Y6es: No caso de alter~ao cognitiva ou comporta.mental, mesmo se apenas suspeita., o questionário deve ser administra.do a familiares ou a quem cuide do paciente, indicado esse facto na parte inferior do questioná.rio na. cabra fornecida.. Apelido: .......................................................... Nome: ........................................................ . Data de na.scimento: ...... / ...... /...... Local de nascimento: ................................. Idade: ..... . Local de residlincia: . .. . .. . . .. . . . . . . . .. . .. . .. . .. . .. N acionalidade: portuguesa D outra D ................ . Estado civil: celibatário/solteiro D casado D divorciado D viúvo D CRI-Escola Instru'YÓes: Contar os anos de escala realiza.dos mais 0.5 para os anos em que repetiu. Para cada curso de fo~ao frequentad.o contar 0.5 a cada 6 meses. Anni . 1: . J\Il()S .de. eSCO.Jar.idacle. {inciuindo J>OSSÍveis especiaiizac¡oes) 2. Cursos (0.5 a cada 6 meses) CRI-Trabalho lnstru'YÓes: Indicar os anos labora.is aproximados por excesso, utilimndo uma esca.la. de 5 anos em 5 anos (O - 5 - 10 - 15 -20 etc; por exemplo, se uma pessoa. traba.lhou durante 17 anos, indicar 20). Os cinco nfveis si.o subdivididos pelo grau de empenho cognitivo requerido e pela respODBabilidade pessoal assumida. Indicar cada profiss8o exercida, mesmo se desenvolvida simultaneamente com outras. l. Operário náo-especializado, trabalho no campo, jardineiro, servente, ..... ~?~.~~~~~~. ?!?.~~~?~. ?~. ~ .~.~~~~ ~ .?.~?~~~.i~.~~-1. ~~p:~.~~~. ?<:>~~~~.i~~.'. ~.~~: .. 2. Artesa.o ou operário especializado, funcionário simples, cozinheiro, alfaiate, ..... ~mpre~ad.o de ?~c~, ~~~ermei:?' milit~,. _cab~.l~~~eiro,_ .~ep:esen~ante, ~~~· 3. Comerciante, funcionário intelectual, religioso, agente comercial, músico, ..... ~g~nte imo?il~~o, ~du~ora ~~- infAnc~~·. _etc........ . ......... . 4. Gestor de pequena empresa, profissional liberal qualificado, professor, ..... ~~p:~.~~~~.C?::. ~~~~?.'. ~~.~~~.'?! . ~~~l.<?~~?.~~~~~~.~~~?.'. ~~'?: ................... . 5. Gestor de urna graode empresa, emprego de elevada responsabilidade, político, docente universitário, magistrado, cirurgiáo, pesquisador, etc. Anni CXI
Anexo S. Versión portuguesa del test Evaluación Cognitiva de Montreal (Freitas et al., 2011; Gon~alves et al., 2021; Nasreddine et al., 2005) CXll
® Fim ® ©' Inicio @ © D~OSNOMES /l) ® ~ © @ [ ] Leia lista de dígitos (1 dí gito por segundo) NOME: ver sao NÍVEL EDUCACIONAL: Data de nascimento: sexo: DATA: ~ Copie Desenhe um RELÓG IO ( Onze e dez) o cubo ( 3 pon tos) Contorno [ ] FACE VELLIDO IGR~A l ª tentativa 2• tentativa Repetir em ordem os números Repetir números de trás para frente Números Ponte iros [ ] MARGARIDA VERMEL HO 2 1 8 5 4 7 4 2 Ler lista de letras . Pessoa deve bater mao cada vez que ouv ir a letra A. Nao recebe pontos se fizer 2 ou mais erras Subtra~áo em série de 7 come~ando em 100 [ ] F B ACM NA AJ K LB A FA K DE A A AJ AMO FA A B [ ] 93 [ ] 86 [ ] 79 [ ] 72 [ ] 65 4 ou 5 subtra<;oes corretas : 3pts ; 2 ou 3 corretas : 2pts ; 1 cerreta: lpt ; O cerreta : Opt LINGUAGEM Repita: Eu só sei que é o Joao que ajudará hoje. [ ] • g o sempre se escondeu embaixo do sofá quando caes estavam na sala. [ 1 Pontos _ /5 _}3 Sem pontos _12 _/1 _ 13 _}2 ] _ _ (N ? 11 palavras ) _/1 S imilari d ad e entre ex . ba nana - laranja = fruta Precisa lembrar pa lav ras SEM DICAS Dica de categor ia Opcional Dic as múltiplas esco lh as ORIENTACAO ] Data © Z.Nasreddine MD Teste reali zado por : _____ _ FACE [ ] l Mes VELLIDO [ ] ] Ano www .mocatest.org ] trem - bicicleta [ relógio - régua _/2 IGR~A MARGARIDA VERMELHO [ ] [ ] [ ] [ ] Dia Local Pontos por memória sem DICAS somente [ ] Ci dade _ 15 _ /6 Normal ~ 26 / 30 TOTAL /30 Adicionar 1 ponto se menos de12 anos de estudo CXlll
Anexo 6. Versión portuguesa del test Evaluación de la Memoria Cotidiana (EMQ) (Ávila-Villanueva et al., 2016; Sunderland et al., 1984) CXIV
EMQ -QUEIXAS COGNITIVAS SUBJECTIVAS O. Se nao se lembra NUNCA ou se lembra muito RARAS VEZES. l. Se se lembra ALGUMA VEZ ou POUCAS VEZES. 2. Se se lembra MUITAS VEZES 1 Nao reconhecer lugares em que !he dizem que já esteve várias vezes anteriormente 2 Ter dificuldades oara se<>nir urna história oor televisao 3 Esquecer algo que !he disseram ontem ou há poucos dias, e ver-se obrigada/o a pedir que lho renitam 4 Divagar numa conversa e deixar-se levar para temas sem importíincia nessa conversa 5 Ter dificuldades na aprendizagem de urna nova habilidad.e; por exemplo, em aprender as regras de um novo jogo ou o funcionamento de um mecanismo, mesmo denois de o praticar urna ou duas vezes. 6 Ter urna palavra ''na ponta da língua": Saber o que quer dizer, mas nao encontrar a exoressao adequada. 7 Esquecer completamente de fazer coisas que desejava fazer, ou que tinha planeado fazer 8 Esquecer detalhes importantes do que fez ou lhe ocorreu fazer no día anterior. 9 Quando fala com alguém, esquecer o que acaba de dizer ou perguntar as vezes : "de que estávamos a falar?" 10 Quando le umjornal ou urna revista, ser incapaz de seguir o enredo da história, ou perder o o fio condutor da arl!UIDentacao 11 Esquecer de dizer a alguém algo importante; por exemplo, dar um aviso o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 o 1 2 Total: cxv
Anexo 7. Declaración 1 - Confidencialidad en la recogida de datos CXVI
DECLARA<;ÁO DE RESERVA DE CONFIDENCIALIDADE COMO COLABORADOR(A) NO ESTUDO DA FRAGILIDADE COGNITIVA EM AMOSTRA DE POPULA<;ÁO ESPECÍFICA Name: f.A. d¡..t ~ . fr~ B.I. ÍDo bb fJ 1 fB . Data de nascimento 2 )_ (Q 4. -i g t ~ Moradat €,f /bJc= /+/,,___,,J. ~j-/- Localidade ~ f&- 6 d t=I~- l Distrito PcniP Telefone () {) s) i c¿3 e~t-i.. '30 o z ÁreaeníveldeForma9a:o ~~ - {lcd.;- · c.. ¡~-J.s")"{ ~ ~~ ¡t.¡;,e-rk - ~h;:y ~ /l~.77 fl~~o-? !:~~ ._J(>- - ~u-> 11 ~ ~h~1/U...---~Ü"> A · ' · , dCfU'Á_ dfi A · - ..:¿1 ·· d 1 d<-S::::r d ~d . e_ c.. ssume o comprom1sso et1co e ega e guar ar con 1clencia 1 a e em to os o a os recolhidos como Colaborador(a) na avaliac;ao funcional, cognitiva e afetiva em que serao aplicados questionários e testes a urna amostra de Populac;ao acima dos 60 Anos. Declara entender e aceitar que todos os dados recolhidos sejam usados para fins académicos e de pesquisa, com a exigida confidencialidade e anonimato, nao podendo fazer uso dos mesmos, seja a que título for, sem autorizac;ao da Coordenac;ao do Estudo. Esta atividade é dirigida a nível Superior pelo Professor Onésimo Juncos Rabadán da Universidade de Santiago de Compostela, e operacionalmente coordenada em Portugal por Pedro Miguel Afonso Gaspar. Os dados contidos na presente Declarac;ao serao igualmente organizados e arquivados meramente para fins de comprovac;ao da investigac;ao académica. Assinatura Contacto: Onésimo Juncos Rabadán. Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela. Tel. 881813908 Email:
[email protected] Ou: Pedro Miguel Gaspar Tel. 00351 938443003 [email protected] CXVll
Anexo 8. Declaración 2 - Confidencialidad en la recogida de datos CXVlll
DECLARA<;ÁO DE RESERVA DE CONFIDENCIALIDADE COMO COLABORADOR(A) NO ESTUDO DA FRAGILIDADE COGNITIVA EM AMOSTRA DE POPULA<;ÁO ESPECÍFICA Data de nascimento 2~ ~ t <? vo , )o ; N> &, 1 19 qc, Distrito ~ t> ~ c_,. o'.\o ~ ~------- Telefone q 1 G::i G :=, 2 s ·Q '\.. Assume o compromisso ético e legal de guardar confidencialidade em todos os dados recolhidos como Colaborador(a) na a valia9 ~ fo funcional, cognitiva e afetiva em que serao aplicados questionários e testes a urna amostra de Popula9ao acima dos 60 Anos. Declara entender e aceitar que todos os dados recolhidos sejam usados para fins académicos e de pesquisa, com a exigida confidencialidade e anonimato, nao podendo fazer uso dos mesmos, seja a que título for, sem autoriza9ao da Coordena9ao do Estudo. Esta atividade é dirigida a nível Superior pelo Professor Onésimo Juncos Rabadán da Universidade de Santiago de Compostela, e operacionalmente coordenada em Portugal por Pedro Miguel Afonso Gaspar. Os dados contidos na presente Declara9ao serao igualmente organizados e arquivados meramente para fins de comprova9ao da investiga9ao académica. Contacto: Onésimo Juncos Rabadán. Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela. Tel. 881813908 Email: ones im o.j un cos@usc. es Ou: Pedro Miguel Gaspar Tel. 00351 938443003 pma.[email protected] CXIX . '
Anexo 9. Declaración 3 - Confidencialidad en la recogida de datos cxx
DECLARA~ÁO DE RESERVA DE CONFIDENCIALIDADE COMO COLABORADOR(A) NO ESTUDO DA FRAGILIDADE COGNITIVA EM AMOSTRA DE POPULA~ÁO ESPECÍFICA B.I. ________________________ _ Data de nascimento -------------------- Morada Localidade ------------- ------- Dis1rito Telefone --------- ------------- Área e nivel de Form~io: _________________ _ Assume o compromisso ético e legal de guardar confidencialidad.e em. todos os dados recolhidos como Colaborador(a) na avali~ funcional, cognitiva e afetiva em que serio aplicados questionários e testes a urna amostra de Pop~io acima dos 60 Anos. Declara entender e aceitar que todos os dados recolhidos sejam usados para fins académicos e de pesquisa, com a exigida confidenciaHdade e anonimato, nio podendo fazer uso dos mesmos, seja a que título for, sem a~io da Coordena~io do Estudo. Esta atividade é dirigida a nível Superior pelo Professor Onésimo Juncos Rabadán da Universidade de Santiago de Compostela, e operacionalmente coordenada em Portugal por Pedro Miguel Afonso Gaspar. Os dados conti.dos na presente Declara~io serio igualmente organ;zados e arquivados meramente para fins de compro~ da investi.ga~io académica. Assinatura ----------------- Contacto: Onésimo Juncos Rabadán. Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela. Tel. 881813908 Email: [email protected] Ou: Pedro Miguel Gaspar Tel. 00351 938443003 [email protected] CXXVll
CXXVIII Anexo 13. Tesis monográfica con reproducción parcial de publicaciones: Publicaciones relacionadas
CXXIX Publicación 1 Prevalence of cognitive frailty in a sample of Portuguese community-dwelling elderly People Año de publicación: 2020 Filiación de Autor: Pedro Miguel Gaspar: Unices, Universidade da Maia. Maia-Portugal. Filiación de Coautor David Facal: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor Onésimo Juncos-Rabadán: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Referencia completa de la publicación: Gaspar, P.M., Facal, D, Juncos-Rabadán, O. (2020). Prevalence of cognitive frailty in a sample of Portuguese community-dwelling elderly People. International Psychogeriatrics 32, 95. https://doi.org/10.1017/S1041610220002367 Indicios de calidad: 2020 Journal Impact Factor = 3.878; Category GERONTOLOGYSSCI, Rank 7/36 (Q1). Indicación del Capítulo de la Tesis en el que se reproducen parcialmente contenidos de la publicación: Capítulo Introdución y capítulo Resultados. Nota: Esta publicación consiste en el Abstract de una comunicación presentada en el 2020 IPA International Congress. En ella se consideraron los sub-tipos de fragilidad cognitiva, sin tener en cuenta su clasificación en reversibles y potencialmente reversibles, se informaba de su prevalencia en la misma muestra de la tesis, y de la influencia de solo tres variables, edad, educación y comorbilidad. La clasificación fue revisada en la tesis en función de la reversibilidad y se realizaron nuevos análisis. Contribuición del doctorando en la publicación: Recogida de muestra; estudio conceptual; colaboración en el procesamiento de datos; colaboración en el análisis de datos; colaboración en el análisis y discusión de resultados concluidos.
CXXX Publicación 2 Cognitive Frailty: An Update Año de publicación: 2021 Filiación de Autor David Facal: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación,Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor Clara Burgo: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación,Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor Carlos Spuch: Galicia Sur Health Research Institute, Vigo, Galicia, Spain. Filiación de Coautor: Pedro Miguel Gaspar: Unices, Universidade da Maia. Maia-Portugal. Filiación de Coautor Maria Campos-Magdaleno: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación,Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Referencia completa de la publicación: Facal, D., Burgo, C., Spuch, C., Gaspar, P., & Campos-Magdaleno, M. (2021). Cognitive Frailty: An Update. Frontiers in Psychology 12, 813398. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.813398 Indicios de calidad: 2021 Journal Impact Factor = 4.233; Category PSYCHOLOGY, MULTIDISCIPLINARY – SSCI, Rank 50/2011 (Q1). Indicación del Capítulo de la Tesis en el que se reproducen parcialmente contenidos de la publicación: Capítulo Introdución. Nota: En esta publicación se hizo una puesta al día de la revisión de la bibliografía sobre el tema, y se informó sobre la propuesta de algunos autores de subdividir los tipos de fragilidad cognitiva en reversibles y potencialmente reversibles según la presencia de Declive cognitivo subjetivo o Deterioro cognitivo ligero, respectivamente. Los resultados principales de esta revisión se tuvieron en cuenta en el capítulo de Introducción de la tesis. Contribuición del doctorando en la publicación: Estudio conceptual e incorporación de los subtipos de fragilidad cognitiva reversible y potencialmente reversible.
CXXXI Publicación 3 Cognitive reserve and mental health in cognitive frailty phenotypes. Insights from a study with a Portuguese sample Año de publicación: 2022 Filiación de Autor Pedro Miguel Gaspar: Unices, Universidade da Maia. Maia-Portugal. Filiación de Coautor Maria Campos-Magdaleno: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor Arturo X. Pereiro: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor: David Facal: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Filiación de Coautor Onésimo Juncos-Rabadán: Departamento de Psicoloxía Evolutiva e da Educación, Universidade de Santiago de Compostela, Spain. Referencia completa de la publicación: Gaspar, P.M., Campos-Magdaleno, M., Pereiro, A,X., Facal, D., & Juncos-Rabadán, O. (2022). Cognitive reserve and mental health in cognitive frailty phenotypes. Insights from a study with a Portuguese sample. Frontiers in Psychology. 13, 968343. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.968343 Indicios de calidad: 2021 Journal Impact Factor = 4.233; Category PSYCHOLOGY, MULTIDISCIPLINARY – SSCI, Rank 50/2011 (Q1). Indicación del Capítulo de la Tesis en el que se reproducen parcialmente contenidos de la publicación: Capítulo Introdución; Metodología; Resultados; Discussión; Conclusiones. Nota: En esta publicación se presentó una justificación teórica, una metodología, unos resultados y conclusiones que han sido ampliados y completados en la redacción de la tesis. Contribuición del doctorando en la publicación: Estudio conceptual; recogida de muestra; colaboración en el design; colaboración en el procesamiento de datos; colaboración en el análisis de datos; colaboración en el análisis y discusión de resultados concluidos.
Objetivos. Estimar la prevalencia de la fragilidad cognitiva reversible (FC-R) y potencialmente reversible FC-PR) en una muestra portuguesa de adultos mayores y explorar las asociaciones entre estos fenotipos y los factores demográficos, comorbilidad, apoyo social, salud mental y reserva cognitiva. Método. Se evaluaron física y psicológicamente 250 personas residentes en la comunidad de 60 años o más, sin demencia ni enfermedades neurológicas o psiquiátricas. Resultados. La prevalencia de FC-R fue 14% y de FC-PR 15,2%. La regresión logística mostró que edad, sexo, comorbilidad, apoyo social, salud mental y reserva cognitiva, predicen conjuntamente la FC-R y FC-PR. Conclusión. Se recomienda la evaluación precoz y promoción de la salud mental y reserva cognitiva para prevenir la fragilidad cognitiva en adultos mayores.