Los náufragos del XVI. La experiencia en el mundo del otro
Abstract
The shipwreck accounts of the 16th century are not only fascinating documents about very extreme experiences, but they can be seen also as interesting literary documents. Álvar Núñez Cabeza de Vaca, the most famous Spanish castaway, was forced to spend almost ten years among different indigenous tribes. His account is a testimony of his unusual experiences and it is very interesting from the point of view of narrative techniques since he had to find the way to narrate his strange story. It is also important to compare his account with other shipwreck accounts since they share many images and motifs.
Full text
Los náufragos del XVI La experiencia en el mundo del otro Jaroslava Marešová Universidad Carolina, Praga En la historia de los viajes de descubrimiento no todas las empresas fueron exitosas, hubo muchos naufragios ydesastres marítimos. Las relaciones de naufragios que han llegado hasta nosotros son textos interesantes tanto desde el punto de vista documental, como literario. La traducción cultural, término que aparece en el título de este simposio, es un fenómeno que también puede estudiarse en el marco de las relaciones de naufragios, porque algunos de los náufragos del siglo XVI, tras haber vivido unas experiencias extremas, sirvieron efectivamente de intérpretes (como Jerónimo de Aguilar). Incluso algunos de ellos han sido llamados los primeros mestizos culturales (como Álvar Núñez Cabeza de Vaca o Gonzalo Guerrero). Pérez-Mallaína apunta que en los siglos XVI yXVII en la ruta marítima entre Europa yAmérica naufragaron unos 200 barcos;1 muchos naufragios ocurrieron en el Caribe, algunos, célebres también, a la vista del puerto de Sanlúcar de Barrameda (como el naufragio de la nao de Miguel de la Borda en 1557 sobre el que compuso su poema Juan Márques de la Borda).2 Para las naos portuguesas los puntos peligrosos de la carreira da Índia eran el Cabo de Buena Esperanza yla costa sureste de África. En el año 1574, por ejemplo, naufragaron todos los barcos, eran cinco, que habían zarpado de Portugal para llegar a la India.3 Con estos pocos datos podemos ya hacernos una idea de lo frecuentes que eran los naufragios en el siglo XVI en los viajes a América eIndia, algunos menos graves, otros fatales. Al igual que nos fascinan a nosotros los casos de los náufragos, algunos extraviados durante años en islas desiertas o en territorios indígenas, fascinaron en su tiempo: Gonzalo Fernández Oviedo dedicó a los naufragios el último libro (Libro de los naufragios) de su monumental Historia general ynatural de las Indias. Las historias más famosas fueron contadas una yotra vez por diferentes cronistas. Este es el caso de la historia de Jerónimo de Aguilar yGonzalo Guerrero, que a pesar de que no dejaran ningún escrito propio, fue narrada por Bartolomé de las Casas, Francisco López de 1 Pérez-Mallaína Bueno 1996, p. 27. 2 Se trata del poema Coplas en que se da relación como la nao de Miguel de la Borda se hundió […], publicado probablemente en Sevilla en 1557. En la Biblioteca Nacional de Madrid hay un ejemplar con la signatura R/12175/12. 3 Andrade Moniz 2001, pp. 86–87.
34 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA Gómara o Bernal Díaz del Castillo entre otros. Álvar Núñez Cabeza de Vaca yel llamado Maestre Juan son los náufragos que sí escribieron su propia historia. Antes de redactar la obra que hoy conocemos como Naufragios, como se sabe, Cabeza de Vaca con sus compañeros redactó otros tres informes para diferentes instituciones.4 Al informe que fue mandado en 1537 a la Audiencia de Santo Domingo tuvo acceso Fernández de Oviedo que lo transcribió ycomentó en su crónica. Además de Oviedo, López de Gómara yel Inca Garcilaso también narraron o comentaron la peripecia de Cabeza de Vaca en sus obras. La carta de Maestre Juan, mucho menos conocida ydurante un largo tiempo inédita, da cuenta de un naufragio ocurrido en 1528 en las islas Serrana en el Caribe occidental. A diferencia de Cabeza de Vaca que fue integrado en las sociedades indígenas, Maestre Juan se quedó en una isla desierta acompañado sólo por un muchacho yluego por otros náufragos de una isla cercana. Su historia parece ser que fue contada también por Oviedo en un capítulo perdido de su Libro de los naufragios. Además, se ha señalado más de una vez que la historia del náufrago Pedro Serrano, que cuenta el Inca Garcilaso en los Comentarios reales, yla historia de Maestre Juan posiblemente sería la historia de una misma persona.5 Con estos datos vemos que las historias de los náufragos se caracterizan también por su dimensión intertextual vinculando obras de muchos autores diferentes. Por otra parte, las relaciones de naufragios también comparten ciertos motivos entre sí yen estos motivos me voy a centrar. En relación con la obra yla experiencia de Cabeza de Vaca se habla a veces del fenómeno de la aculturación.6 Es lógico pensar que un individuo que estuvo tanto tiempo viviendo entre tribus indígenas, yademás una gran parte de este período fue el único español entre esos indígenas, sufriera tal proceso. Ésta es la opinión de Pupo-Walker según el cual la obra de Cabeza de Vaca es “el testimonio más punzante de un narrador que sin sospecharlo nos revela la interioridad misma de un largo proceso de aculturación regresiva”.7 Como apunta también Sylvia Molloy, el narrador se queda a veces sin explicar ciertos fenómenos que sin embargo le resultarán incomprensibles al lector; por ejemplo, al principio del capítulo 23 dice: “Después que comimos los perros, pareciéndonos que teníamos algún esfuerzo para poder ir adelante”.8 El narrador no explica si se trataba realmente de perros, ni menciona si comerlos era normal entre las tribus con las que estaba, de lo cual Molloy deduce que Álvar Núñez estaba muy familiarizado con el código ajeno, con el código del otro.9 Así pues, el comienzo del capítulo 23 podría ser un ejemplo de cómo el narrador delata sin sospecharlo –en palabras de Pupo-Walker– su propia aculturación. Sin embargo, el proceso de la adaptación a las condiciones ajenas sí que tiene un comienzo explícito, en el cual el narrador se demora con detalle. Se trata del momento en el que los hombres de la expedición de Narváez hacen un último intento de escapar de las tierras inhóspitas de Florida yfabrican unas barcas con las que luego naufragarán definitivamente: “Acordamos de hacer de los estribos yespuelas yballestas […] los cla4 Pupo-Walker 1992, pp. 67–70. 5 Ver Ledezma 2010, p. 34. 6 Ver Pupo-Walker 1992, s. 180; Prieto Calixto 2007, pp. 140–141. 7 Pupo-Walker 1992, s. 180. 8 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 164. 9 Ver Molloy 1987, p. 433.
JAROSLAVA MAREŠOVÁ 35 vos ysierras yhachas, yotras herramientas, de que tanta necesidad había para ello. […] de las colas ycrines de los caballos, hicimos cuerdas yjarcias, yde las nuestras camisas velas, yde las sabinas que allí había, hicimos los remos”.10 Los objetos pierden su uso original para convertirse en instrumentos; de la ropa, uno de los atributos del hombre occidental, se hacen velas yel hombre se empieza a quedar desnudo yla desnudez marcará su experiencia en el mundo indígena. Como también apunta Lucía Invernizzi, el protagonista se va despojando de todo lo que lo identificaba como conquistador.11 Este motivo — la transformación de los objetos cotidianos — aparece en muchas relaciones de naufragios yno sólo en las españolas, sino también en las portuguesas. Maestre Juan describe en su carta cómo intentaron hacer un batel para irse de la isla desierta: “yo hize con los conpañeros una fragua, ylos fuelles de pieles de lobos, […] hize una sierra con algunas cosas de hierro que lleuauamos para la yglesia de Cubagua […], de las quales hizimos clauos, […] sus belas de cueros de lobos”.12 Los objetos destinados a una iglesia en Cuba se convierten en unos clavos yuna sierra con los que los náufragos intentarán hacer un batel para escaparse. Formulaciones parecidas se pueden leer también en las relaciones portuguesas. En la relación anónima sobre el naufragio de la nao Santa Maria da Barca, por ejemplo, el narrador explica: “De um remo fizemos masto na proa do batel, […], com cinco ou seis camisas […] fizemos vela”.13 También aquí los náufragos intentaron hacer un batel para irse de la costa noreste de Madagascar. La transformación de objetos llenos de simbolismo, como las armas o la ropa, en instrumentos prácticos que deben servir para salvar la vida es un motivo que las relaciones de naufragios comparten yque a menudo marca el momento en el que el náufrago entra en el espacio del otro. Volviendo a la relación de Cabeza de Vaca, es muy conocido qué es lo que pasó después del naufragio de esas barcas a las que me refería antes: los supervivientes del desastre fueron poco a poco acaparados por las tribus indígenas como esclavos. Este período de la peripecia del náufrago se caracteriza por las malas condiciones ylos malos tratos que recibe: “En este tiempo yo pasé muy mala vida, así por la mucha hambre como por el mal tratamiento que de los indios recibía”.14 La relación de Cabeza de Vaca no es la única, claro está, en la que aparece el motivo de los papeles invertidos — el conquistador transformado en esclavo ylos que debían ser conquistados convertidos en sus amos. Semejantes imágenes ofrece la relación de Manoel de Mesquita Perestrelo, portugués, que naufragó en la costa sureste de África en 1553: A vida que neste tempo passauamos era escolher cada hũ na pouoação onde estaua ho Cafre que lhe melhor acõdiçoado parecia & seruilo da agoa & lenha […]. E ho pior de tudo era auerem os Cafres tãmnaho nojo de nossa magreza […] que se a doença acertaua de ser perlõgada lhes abreuiauão as vidas com diuersos generos de mortes.15 10 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 105. 11 Invernizzi Santa Cruz 1987, pp. 7–22. 12 Maestre Juan 1916, p. 21. 13 Naufrágio da viagem que fez a nau Santa Maria da Barca 1983, pp. 57–58. 14 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 148. 15 Mesquita Perestrelo 1564, pp. 69–70.
36 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA El náufrago se integra, de esa manera, en las sociedades indígenas ytiene que adaptarse a la nueva situación. En la parte de los Naufragios de Cabeza de Vaca donde se describe esta fase de su viaje aparecen numerosas descripciones de la vida yde diversas costumbres de los indígenas, muchas — quizá la mayoría — de estas descripciones son negativas: “su hambre [es] tan grande, que comen arañas yhuevos de hormigas, ygusanos ylagartijas ysalamanquesas yculebras yvíboras” o por ejemplo: “mienten muy mucho, yson grandes borrachos”. Las características negativas son propias no sólo de la gente sino también de la tierra que la gente habita: “Hallamos por la tierra muy gran cantidad de mosquitos de tres maneras, que son muy malos yenojosos”.16 Descripciones como éstas pueden ser consideradas como desmitificadoras o sea pertenecientes al discurso desmitificador, utilizando la terminología de Beatriz Pastor.17 La imagen del Nuevo Mundo ysus habitantes que nos transmite Cabeza de Vaca en estas descripciones se aleja mucho de las primeras descripciones conocidas de los escritos de Cristóbal Colón; el Nuevo Mundo no es un paraíso sino un lugar donde se sufre mucho. Sin embargo, como bien se sabe, Cabeza de Vaca no se quedó en el Nuevo Mundo como esclavo: él ysus compañeros empezaron a hacer curas –a curar a los indios de las enfermedades– yel protagonista acabó convirtiéndose en una figura destacada: “en atrevimiento yosar acometer cualquier cura era yo más señalado entre ellos”.18 Es curioso que este motivo también aparezca en otras relaciones de naufragios. En la famosa relación anónima que narra el naufragio de la nao portuguesa São João en el año 1552 cerca del Cabo de Buena Esperanza, uno de los náufragos llega a curar al cacique de una tribu en la costa sureste de África;19 también Fernão Mendes Pinto narra en su famosa Peregrinação una cura que hizo al hijo de un rey en la India.20 El que es diferente puede ser esclavizado porque es débil, pero por otra parte por ser diferente se le pueden atribuir poderes especiales; el que es diferente, consecuentemente, puede curar. Aunque en varios textos de la época nos encontramos con el tema de las curas realizadas por parte de náufragos o viajeros occidentales, parece que en ningún texto tiene tanta importancia como en los Naufragios de Cabeza de Vaca. El tema de las curas se vuelve central en el texto a partir del capítulo 21 en el que el protagonista ysus compañeros empiezan a tratar a enfermos con regularidad. Gracias a las curas, hechas siempre mediante oraciones, el protagonista logra fama yposición libre, yél ysus compañeros empiezan a peregrinar entre las tribus curando a los indios ylle16 Las tres citas son de Núñez Cabeza de Vaca 2007, pp. 144–146. 17 Pastor 1983, passim. 18 Núñez Cabeza de Vaca 2007, pp. 158–159. 19 Esta anécdota aparece en la versión de la historia del naufragio de la nao São João publicada por Bernardo Gomes de Brito. En ella un hombre llamado Pantaleão de Sá llega a curar a un cacique indígena de una herida con su orina. A diferencia de los episodios de curas narrados por Cabeza de Vaca o Mendes Pinto, esta anécdota tiene rasgos humorísticos e irónicos. Brito 1982, vol. I, p. 42 20 Pinto 2010, p. 452: “E encomendandome a Deos […], que se assi o não fizesse me auião de cortar a cabeça, preparey tudo o que era necessario para a cura […], quiz nosso Senhor que dentro em vinte dias elle foy são.”
JAROSLAVA MAREŠOVÁ 37 vándoles la fe cristiana. Esta parte de la obra tiene un rasgo fuertemente mitificador, o mejor dicho, automitificador: el narrador-protagonista logra convertir su fracaso en triunfo.21 Es curioso notar que en esta parte del texto las descripciones que el narrador hace de los indios ya no son tan negativas, sino muchas veces muy positivas: “Es la gente de mejores cuerpos que vimos, yde mayor viveza yhabilidad yque mejor nos entendían yrespondían en lo que preguntábamos.”22 Hay que tener cuidado a la hora de interpretar las descripciones que el narrador nos transmite: a pesar de que sin duda las diferentes descripciones de las tribus indígenas se originan también en diferentes experiencias del autor con tribus diversas,23 no hay que olvidar que éstas también obedecen al argumento de la obra: al principio las características negativas de la tierra yde los indios parecen subrayar la mala posición del náufrago, en la segunda parte las características positivas parecen subrayar el éxito del protagonista. Tanto las imágenes de la tierra inhóspita habitada de gente cruel ysalvaje, como las de abundancia de comida ytribus amigables son una interpretación de la realidad vista yvivida por el autor, son un discurso que puede obedecer también a otros propósitos (como el de presentarse bajo una luz favorable). Pero volvamos a los motivos que caracterizan la experiencia del náufrago ya la cuestión de la aculturación. La adaptación al espacio del otro en la obra de Cabeza de Vaca se manifiesta en el tratamiento de la temporalidad en el discurso narrativo. En los Naufragios nos encontramos básicamente con dos formas, completamente distintas, de medir el tiempo: la propia del narrador de dividir el tiempo en días, meses yaños, yla de los indios, que computan períodos de escasez yperíodos de tunas: “Cuando el tiempo de las tunas tornó, en aquel mismo lugar nos tornamos a juntar […] que era primero de septiembre”.24 En esta cita se ve cómo el narrador combina la indicación del tiempo de las tunas con una fecha exacta: para referirse a la realidad indígena usa su manera de medir el tiempo, para hablar de su comunicación con sus compañeros usa días ymeses. El narrador nos deja incluso una descripción explícita de esta diferencia: “Toda esta gente no conocían los tiempos por el Sol ni la Luna, ni tienen cuenta del mes del año, ymás entienden ysaben las diferencias de los tiempos cuando las frutas vienen a madurar”.25 Está claro que Cabeza de Vaca era consciente de la diferencia yla utiliza en su relación también para distinguir los dos mundos entre sí. Las indicaciones temporales en las relaciones de naufragios son importantes también por otros motivos. Las relaciones de naufragios pertenecen a las categorías de los relatos de viajes yla escritura autobiográfica, que ya de por sí son géneros en muchos sentidos paralelos, como apunta Rainer Goetz.26 En los pasajes más narrativos, abundan las indicaciones temporales, mientras que en las partes descriptivas, genéticamente más cercanas al género del relato de viajes, estas indicaciones son más escasas.27 Uno de los momentos más importantes de todas las relaciones de 21 Maura 1988, p. 109; Lastra 1984, p. 155. 22 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 156. 23 Barrera 1993, p. 187; Pupo-Walker 1987, p. 759. 24 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 148. 25 Ibidem, p. 160. 26 Goetz 1994, pp. 34–35. 27 Pezzuto 2008, p. 42.
38 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA naufragios es el momento del encuentro del náufrago con sus compatriotas. Y este momento, el encuentro, está marcado siempre con una fecha exacta o por lo menos con una mención. En los Naufragios podemos leer: “pedí que me diesen por testimonio el año yel mes ydía que allí había llegado”.28 El náufrago se encuentra con sus compatriotas, abandona el mundo indígena con sus tiempos de tunas yse reintegra de nuevo a su mundo antiguo; este momento tiene que ser marcado con una fecha exacta. Esta es otra de las características que las relaciones de naufragios comparten. En su carta Maestre Juan también apunta la fecha exacta de su encuentro con españoles después de los ocho años de vida en la isla: “permitio Dios que su misericordia nos socorriese, yun dia, bispera del señor San Mateo, a ora de medio dia, vimos venir una nao a la vela”.29 También el ya citado Manoel de Mesquita Perestrelo hace una referencia parecida: “Estando eu […] hũ dia q erão tres de Novembro assaz descuydado de tanto bem metido em hũa choupana, fazendo conta com ho fim de minha vida que esperaua ser sedo […] chegou hũ Cafre a mim, dizendo que vinha ho navio.”30 No es casual que justamente esta pregunta aparezca una yotra vez en las numerosas versiones de una de las más famosas historias de náufragos: me refiero a la de Jerónimo de Aguilar yGonzalo Guerrero. En la versión de la historia que da Bartolomé de las Casas, Jerónimo de Aguilar en su encuentro con los españoles les llega a preguntar: “si era miércoles, dijeron que no, sino domingo, el cual, aunque tenía unas horas de rezar, había en la cuenta de los días errado”.31 Esta escena se repite de forma parecida en crónicas de otros autores, por ejemplo en la de Francisco López de Gómara.32 Y no es casual que las indicaciones o alusiones a la fecha de la vuelta del náufrago se repitan en tantas relaciones ycrónicas: esta fecha marca el momento en el que el náufrago vuelve con su gente ytiene que integrarse otra vez, vuelve desde la intemporalidad de una isla desierta o de otro sistema de medir el tiempo a su propia cultura. Por eso pregunta, ¿cuánto tiempo estuve fuera?, ¿he estado contando bien los días ylos años? La pregunta por la fecha yel afán de mantener la cuenta de los días se vuelven atributos literarios de los náufragos, es una característica cuyo fuerte valor simbólico entendían los autores del siglo XVI. La última característica que define a la experiencia del náufrago es su transformación física, que también se vuelve evidente en el momento clave del reencuentro. Trinidad Barrera apunta que ese reencuentro siempre ocurre como un susto, a veces mutuo.33 El náufrago que primero se distingue de los indígenas por su físico ysobre todo por su barba no es luego reconocido por sus compatriotas, que son incapaces 28 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 203. 29 Maestre Juan 1916, p. 22. 30 Mesquita Perestrelo 1564, p. 70. 31 Las Casas 1986, vol. III, p. 230 32 Gómara reproduce la escena de manera muy parecida a la de Bartolomé de las Casas: “dixo luego en Castellano, Señores soys Christianos? Respondierõ que si, yque eran Españoles. Alegrose tanto con tal respuesta que lloro de plazer. Pregũto si era miercoles, ca tenia vnas horas en q[ue] rezaua cada dia.” López de Gómara 1554, vol. II, p. 19 v. 33 Barrera 2010, pp. 19–29.
JAROSLAVA MAREŠOVÁ 39 de reconocerlo como un igual por su pelo crecido yel cambio en el color de su piel. “Estuviéronme mirando mucho espacio de tiempo, tan atónitos, que ni me hablaban ni acertaban a preguntarme nada”34, así describe el narrador de los Naufragios el momento del encuentro ycomo apunta David Lagmanovich o Beatriz Pastor, el encuentro durante tanto tiempo anhelado yanticipado en la relación es en realidad una especie de anticlímax, el último naufragio del protagonista, ya que no es reconocido por sus compatriotas.35 La transformación física del náufrago es uno de los motivos que se repiten en muchas relaciones. Mesquita Perestrelo describe el encuentro que tuvieron en la costa sureste de África con un superviviente de un naufragio anterior: “vimos sayr de hũ mato […] hũ ajũtamẽto de cafres, que traziam antre si hũ homẽ nuu […]; o qual se não deferençaua de cadahũ delles”.36 En la carta de Maestre Juan este momento es descrito de manera mucho menos expresiva, el narrador sólo apunta que en Cuba el gobernador “vio nuestra manera de atavio, yluego del maestre fue ynformado de nuestra vida”.37 Sin embargo, este motivo en los Comentarios reales, en los que el Inca Garcilaso en la historia de Pedro Serrano está probablemente tratando la historia real de una misma persona, adquiere unos rasgos que parecen anunciar el realismo mágico: “después de haber visto al Emperador se había quitado el cabello yla barba ydejándola poco más corta que hasta la cinta, ypara dormir de noche se la entrenzaba, porque, no entrenzándola, se tendía por toda la cama yle estorbaba el sueño.”38 La transformación del aspecto físico del náufrago simboliza su adaptación al mundo del otro ylo distingue de sus compatriotas. Para concluir, podemos insistir en el hecho de que las relaciones de naufragios comparten ciertos motivos que se repiten una yotra vez yque caracterizan a los náufragos ya su experiencia en el mundo del otro. La transformación de herramientas, ropa yotros objetos en instrumentos que tienen un uso diferente a aquél para el que fueron hechos resume simbólicamente la entrada del náufrago en un espacio cultural diferente, el espacio del otro, al cual tendrá que ir adaptándose. La transformación física del náufrago que asusta a sus compatriotas en el momento del reencuentro yla pregunta por la fecha pronunciada por el náufrago son los motivos que caracterizan el momento final en el que el náufrago vuelve a su cultura. Estos motivos se repiten en la relaciones por varias razones: sin duda, reflejan experiencias realmente vividas por individuos diferentes; también pueden ser resultado de la influencia que algunas relaciones famosas tenían en otros autores apuntando así a la intertextualidad de las obras de esta época, pero además son motivos que por su fuerte valor simbólico quedan transformados en motivos literarios. 34 Núñez Cabeza de Vaca 2007, p. 202. 35 Lagmanovich 1993, p. 43, Pastor 1983, p. 335. 36 Mesquita Perestrelo 1564, p. 31. 37 Maestre Juan 1916, p. 23. 38 Vega 1991, p. 26.
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