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El Brasil de Lula y Dilma. La izquierda brasileña desde el “complexo dos vira-lata” hasta un país de “clase media” (y regreso)

BOTTACCHI, JACOPO

Abstract

El artículo es un análisis del rol de la izquierda brasileña, en particular petista, a partir de la redemocratización y las primeras elecciones del 1989 hasta el final del segundo gobierno Dilma Rousseff y el proceso electoral de 2018. La primera parte se enfoca en los años del PT como primer partido opositor y en la consecuente organización de la izquierda brasileña. Sucesivamente se analizarán las dos presidencias de Lula y Dilma, con particular atención a los progresos económicos, sociales y a las transformaciones en la sociedad brasileña y en la base electoral de la izquierda; también se intentará mostrar los errores y la falta de reformas estructurales que llevaran a la crisis y el fin del ciclo petista; en la última parte, se intentará analizar lo que ha acontecido en la izquierda brasileña a partir de la crisis de 2013.

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17 EL BRASIL DE LULA Y DILMA. LA IZQUIERDA BRASILEÑA DESDE EL “COMPLEXO DOS VIRALATA” HASTA UN PAÍS DE “CLASE MEDIA” (Y REGRESO) LULA AND DILMA’S BRAZIL. THE BRAZILIAN LEFT FROM THE “COMPLEXO DOS VIRA-LATA” TO A “MIDDLE-CLASS COUNTRY” (AND BACK) JaCoPo BoTTaCChI Università di Bologna RESUMEN El artículo es un análisis del rol de la izquierda brasileña, en particular petista, a partir de la redemocratización y las primeras elecciones del 1989 hasta el final del segundo gobierno Dilma Rousseff y el proceso electoral de 2018. La primera parte se enfoca en los años del Partido dos Trabalhadores como primer partido opositor y en la consecuente organización de la izquierda brasileña. Sucesivamente se analizarán las dos presidencias de Lula y Dilma, con particular atención en los progresos económicos, sociales y las transformaciones en la sociedad brasileña y en la base electoral de la izquierda; también se intentará mostrar los errores y la falta de reformas estructurales que llevaron a la crisis y el fin del ciclo petista; en la última parte, se intentará analizar lo que ha acontecido en la izquierda brasileña a partir de la crisis de 2013. Palabras clave: Brasil, izquierda, Partido dos Trabalhadores, pacto social, hegemonía. ABSTRACT This article analyses the role of the Brazilian left, in particular the Workers’ Party (PT for its initials in Spanish), from the process of re-democratization and the first elections of 1989 to the end of Dilma Rouseff’s second term and the 2018 electoral process. In the first section we will focus on the PT as the main opposition party, and the subsequent reorganization of the Brazilian left. We will then analyse the presidencies of Lula and Dilma, focusing particularly on economic and social progress, on transformations in Brazilian society and on the core voters of the left; we will also take into consideration the mistakes made and the lack of structural reform which led to the crisis and to the end of the “Workers’ Party era”. The final section attempts to analyse what has happened to the Brazilian left since the 2013 crisis. Keywords: Brazil, left, Partido dos Trabalhadores, social pact, hegemony. 18 RESUM EL BRASIL DE LULA I DILMA. L’ESQUERRA BRASILERA DES DEL “COMPLEXO DOS VIRA-LATA” FINS A UN PAÍS DE “CLASSE MITJANA” (I TORNADA ENRERE) L’article és una anàlisi del rol de l’esquerra brasilera, en particular petista, a partir de la re-democratització i les primeres eleccions de 1989 fins al final del segon govern Dilma Rousseff i el procés electoral de 2018. La primera part s’enfoca als anys del PT com a primer partit opositor i en la conseqüent organització de l’esquerra brasilera. Successivament s’analitzaran les dues presidències de Lula i Dilma, atenent particularment els progressos econòmics, socials i les transformacions en la societat brasilera i en la base electoral de l’esquerra; també s’intentarà mostrar les errades i la falta de reformes estructurals que portaren a la crisi i al fi del cicle petista; en l’última part, s’intentarà analitzar allò que ha esdevingut en l’esquerra brasilera a partir de la crisi de 2013. Paraules clau: Brasil, esquerra, Partido dos Trabalhadores, pacte social, hegemonia. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 19 Hablar del rol de la izquierda brasileña en el proceso de transformación política, institucional y social a partir de la redemocratización significa hablar del Partido dos Trabalhadores (PT) y de la trayectoria hasta la presidencia de su líder histórico, Luis Inácio Lula da Silva. Desde el principio del proceso de redemocratización el PT tuvo un papel central en la política nacional: a pesar de las derrotas electorales y de la elevada fragmentación política, el partido siempreha reclamado su rol de líder en la izquierda y, una vez en el gobierno, ha intentado construir su hegemonía a través de aquel “pacto social”, invocado por Lula, que duró casi 12 años. La trayectoria de la izquierda brasileña y, en concreto del PT, se superpone a la del país después del fin de la dictadura; entre las dificultades económicas y políticas, Brasil a menudo era descrito como un país de “vira latas”: “La inferioridad en que el brasileño se coloca, voluntariamente, frente al resto del mundo. El brasileño es un narciso a la inversa, que escupe en la propia imagen. Es la verdad: no encontramos pretextos personales o históricos para la autoestima”.1 1 El término, que originalmente indica perros y gatos mestizos, se usa en portugués brasileño para referirse a animales abandonados, que para sobrevivir se ven obligados a buscar comida en la basura. La definición, criada por del dramaturgo, escritor y periodista Nelson Rodrigues (A Pàtria de Chuteiras) en los meses antes a la Copa del Mundo de 1958, sirvió originalmente para definir los sentimientos de los brasileños en relación con su equipo nacional de fútbol, después de la humillante derrota en el Mundial de 1950. A partir de aquel momento el “complexo dos vira latas”, entró en la imaginación colectiva, hasta que se convirtió en una de las formas más comunes de referirse, también en la esfera política, a la relación entre el país y los brasileños y los extranjeros, en particular, europeos y estadounidenses. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 20 Pero a partir de 2003 el país entró en una de las mejores épocas de su historia, con tasa de crecimiento y de reducción de la pobreza sin precedentes, y al mismo tiempo logrando obtener un rol de protagonista en el escenario internacional. Al lado de la histórica portada de The Economist de 2009, con el take off del Cristo Redentor, uno de los momentos más relevantes de esta nueva “edad de oro” fue la publicación de una investigación de la Fundação Getulio Vargas, según la cual Brasil se había convertido en un “país de clase media”,2 gracias a las mejores condiciones de millones de personas, que salieron de la pobreza o de la pobreza absoluta. El periodo entre 2003 y 2013 probablemente pasará a la historia como el de mayor suceso en la historia de la izquierda brasileña, que parecía haber transformado un país de “vira latas” en una nación de clase media, destinada a ser la nueva grande superpotencia emergente, capaz de asumir un rol de protagonista en la política mundial. En este artículo, recorriendo la historia de Brasil a partir del proceso de redemocratización, analizaremos cómo el PT logró convertirse en el principal actor de la política nacional, modificando sus referencias ideológicas, la forma y el contenido de su comunicación y, finalmente, transformando radicalmente su base electoral, tanto en términos geográficos como sociales. Se intentará también mostrar los yerros y la falta de reformas estructurales que llevaron a la crisis y el fin del ciclo petista, en un proceso que sigue hasta hoy. ¿Qué IzQuIerda? FraGmenTaCIón ParTIdarIa y ComPeTenCIa Para la heGemonía desde 1989 hasTa 2002 Al final de los años 70, la dictadura militar empezó una lenta apertura democrática; fue en este clima que el 10 de febrero de 1980, se fundó el PT, nacido con el deseo de construir una estructura política para asegurar representación a los trabajadores. El PT, originalmente concebido como 2 En 2008, un grupo de la Fundaçao Getulio Vargas, coordinado por Marcelo Neri, publicó una investigación titulada “A nova de clase media”, en la que se analizaba la distribución de la población brasileña en clases sociales. Según el análisis de Neri en ese momento, más del 50% de la población podría ser incluida dentro de la llamada “clase C”, la mediana de la distribución de la riqueza. A partir de ese momento, a pesar de varias interpretaciones conflictivas (por ejemplo, Jessé Souza con “Os Batalhadores Brasileiros” o Marcio Pochmann con “O Mito da Grande Classe Media”), las referencias a Brasil como “país de clase media” fueron cada vez más numerosas, e pasaron a ser utilizas también dentro de la propaganda política del gobierno como prueba del éxito de las administraciones petistas. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 21 expresión política del sindicato de los trabajadores metalúrgicos, en el momento de su nacimiento ya había ampliado considerablemente su base, gracias a la adhesión de varias asociaciones rurales, organizaciones cristianas (como la Pastoral da Terra o la Pastoral Operaria), intelectuales, militantes de otros partidos de la izquierda como el Partido Comunista Brasileiro (PCB), los movimientos revolucionarios e incluso el Movimento Democratico Brasileiro (MDB).3 El manifiesto de fundación aclaraba que “el PT pretende ser expresión política real de todos los que son explotados por el sistema capitalista. Somos un Partido de los Trabajadores, no un partido para ilusionar a los trabajadores. Queremos que la política sea una actividad de las masas que desean participar, legalmente y con legitimidad a todas las decisiones de la sociedad. El PT quiere actuar no solamente en el momento electoral sino sobre todo en el cotidiano de los trabajadores, cuyas raíces se encuentren en las organizaciones de base de la sociedad y cuyas decisiones sean tomadas por las mayorías”.4 Desde su fundación el PT se convirtió en uno de los actores principales de la política nacional, ganando importancia en particular durante las manifestaciones de “Diretas Já”,5 un movimiento que garantizó legitimidad y popularidad a varios políticos y, entre ellos, a Lula. Sin embargo, en esta fase el PT era solo uno de los partidos de izquierda; entre ellos el más importante era el Partido Democrático Trabalhista (PDT), fundado en Lisboa el 17 de junio de 1979 para recoger la herencia del 3 LÖWY y DENNER (1987). 4 Manifesto de fundação do Partido dos Trabalhadores, Archivo Fundação Perseu Abramo 5 Diretas Jà fue el nombre dado a una serie de manifestaciones que, durante 1983 y 1984, involucraron a millones de brasileños. Los ciudadanos, apoyando la propuesta de enmienda constitucional, presentada por el Diputado Dante de Oliveira, solicitaron un regreso a la elección directa del presidente de la República. Las manifestaciones, que acontecieron en las principales ciudades del país, terminaron el 16 de abril de 1984, cuando más de 1,5 millones de personas salieron a las calles en São Paulo. A pesar de la enorme participación popular, hasta hoy considerada como una de las más grandes en la historia del país, la Cámara de Diputados no aprobó la enmienda constitucional de Dante de Oliveira por la ausencia de 113 diputados. Las elecciones presidenciales de 1985 se llevaron a cabo de manera indirecta, aunque uno de los líderes de ese movimiento, Tancerdo Neves, logró ser elegido presidente por el Colegio Electoral. Los ciudadanos tendrían que esperar hasta 1989 para poder votar directamente el presidente de la República. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 22 Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) de Getulio Vargas y Joao Goulart, el último presidente democráticamente electo antes del golpe de 1964. Desde el regreso del exilio de sus líderes el PDT, guiado por Lionel Brizola,6 logró obtener importantes resultados: en 1982 Brizola fue elegido Gobernador de Río de Janeiro y el partido tuvo un gran éxito, eligiendo 24 diputados federales y 2 senadores, convirtiéndose en una de las principales fuerzas políticas.7 Para hacer una comparación, en la misma elección, el PT logró elegir “solo” 8 diputados federales.8 Para aumentar la familia de la izquierda brasileña en 1988 afiliados del Partido do Movimento Democratico Brasileiro (PMDB) decidieron dejar el partido, creando un movimiento social democrático, el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB).9 Pero la fragmentación de la izquierda en las elecciones de 1989 no representaba una anomalía en la política brasileña, dado que 20 candidatos participaron en la primera elección presidencial. Si todavía en esta ocasión el alto número de partidos y candidatos era debido al entusiasmo por un regreso de la democracia, pronto la fragmentación del sistema político se habría convertido en una característica estructural en el “presidencialismo de coalizão” brasileño.10 El candidato favorito para la presidencia no pertenecía a la izquierda; Fernando Collor, ex miembro del partido de los militares (Aliança Renovadora Nacional, ARENA) y gobernador del Estado de Alagoas, se presentaba determinado a combatir la corrupción y prometía para Brasil un futuro como potencia mundial. Los principios claves de su programa y las diversidades entre él y las izquierdas, en particular aquella petista, fueron dejadas cla6 Leonel Brizola había sido parte del PTB desde su fundación en 1945. Después de hacerse cargo de la organización del ala juvenil del partido, fue Diputado Estadual de Río Grande do Sul y luego después Diputado Federal. También había sido alcalde de Porto Alegre y Gobernador de Río Grande do Sul. Durante el golpe de estado de 1964, Brizola recibió a su cuñado, el presidente Goulart, en Porto Alegre, con la esperanza de poder organizar una resistencia gracias al ejército local. Después del fracaso de su plan se vio obligado a exiliarse. 7 Historia do PDT [https://www.pdt.org.br/index.php/o-pdt/historia/ (consultado en mayo 2019)]. 8 A primeira prova das urnas: 15 de novembro de 1982, Archivio da Fundação Perseu Abramo. 9 “Programa, introdução e diretriz básica”, PSDB, Publicado no Diário Oficial da União, seção I, 6 de julio de 1988, pp. 12508-2510. 10 El término se usa para definir el presidencialismo brasileño, que se caracteriza por la combinación de un sistema electoral proporcional, un sistema multipartidista, un presidencialismo “imperial” y un ejecutivo basado en grandes coaliciones (ABRANCHES, 1988: 5-14). http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 23 ras en una entrevista a la Revista Veja, en la cual el mismo Collor afirmaba que “Lula […] es estatalista, socialista, su discurso es radical comparado con el mío. La diferencia entre nosotros está en nuestra visión del Estado. Yo defiendo la reducción de la maquina estatal y la economía de mercado. El PT defiende el fortalecimiento del Estado, la nacionalización y el socialismo en el país”.11 Las palabras de Collor, claramente pensadas por la campaña electoral, describían de forma fiel algunas características del PT de 1989: en el programa de gobierno se hablaba de socialismo, o mejor de “socialismo con democracia”, para distanciarse de la experiencia soviética, pero el partido se declaraba “anticapitalista” y subrayaba “el fracaso de las elites tradicionales”. Entre los 13 puntos fundamentales del programa, junto a la lucha por la consolidación de la democracia, aparecían también elementos de ruptura con la tradición política brasileña, como, por ejemplo, la propuesta de no pagar la deuda externa, una reforma agraria anti-latifundista favorable a los pequeños productores y la nacionalización de algunas de las actividades económicas clave para el futuro del país.12 Como estaba previsto Collor fue elegido presidente, ganando contra Lula, que después del 17.19 % en el primer turno, terminó con el 46.97% de los votos en el balotaje. En la segunda vuelta electoral, el líder del PT obtuvo el apoyo tanto del PSDB como del PDT, representando el candidato unificado de la izquierda; aunque derrotado, las ambiciones de Lula y de PT como líderes de la izquierda se legitimaron, pero la guía de la familia “progresista” habría sido disputada y contendida durante muchos años por venir, primeramente, por el PDT, ya a partir de las siguientes elecciones. El PSDB, por otro lado, después del proceso de impeachment que llevó a la renuncia de Collor y a la presidencia de Itamar Franco, entró en la mayoría de gobierno con Fernando Henrique Cardoso, primero como Ministerio de Relaciones Exteriores y después como Ministro de Hacienda, empezando una transición lenta que lo habría transformado antes en un partido neoliberal de centro y, sucesivamente, en un partido de centroderecha. Fue el mismo Cardoso a guiar esta transición; el 1994 fue sin duda el punto de inflexión para la economía brasileña, gracias al Plano Real,13 un programa de reformas estructurales creado por el ministro de Hacienda para enfrentar la inflación y alcanzar la estabilidad económica. Después 11 “Jogo para fazer gol”, Revista Veja, 22 de noviembre de 1989 pp. 68-69. 12 Programa Alternativo do Governo da Frente Brasil Popular, O PT e as eleições Presidencial de 1989, Archivo Fundação Perseu Abramo. 13 Para obtener más información sobre el Plan Real, véase BACHA (2003). Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 24 de lanzar el Plano Real, Cardoso aceptó la candidatura a la presidencia para el PSDB y, cuando los efectos de la reforma económica comenzaron a ser evidentes, con la inflación que pasó de 48,24% en junio al 1,85% en agosto,14 se convirtió en el favorito obligatorio.15 Por otro lado, la incapacidad de la izquierda de formar una coalición seguía siendo el principal obstáculo para el PT, que reafirmaba que la “opción anticapitalista califica de forma indiscutible la lucha por la democracia” y que la única estrategia para superar las dificultades del país era el “socialismo petista”.16 Lula, fortalecido por el resultado de 1989, logró expandir su coalición electoral, pero una vez más Leonel Brizola y el PDT optaron por mantenerse al margen y correr con su propio candidato. La victoria de Cardoso llegó en la primera vuelta; Lula seguía siendo el principal líder de la oposición, con el 27,07% de los votos, mientras Brizola tuvo poco más del 3%,17 en una elección que puso fin al dualismo entre los dos líderes. Es interesante observar que el PT no lograba obtener consenso en los sectores más pobres de la población, a pesar de los discretos resultados entre los obreros en las grandes ciudades del sur y sureste y de un programa que hablaba abiertamente de redistribución de riqueza e igualdad; Lula obtuvo un consenso cada vez mayor cuanto más alto era el nivel de educación de los votantes18 y el Partido de los Trabajadores, en esta fase, hablaba sobre todo con una parte de los intelectuales y de las clases medias altas, alineadas a la izquierda. A pesar de la derrota, el crecimiento de PT seguía siendo impresionante, en la primera elección en la cual el voto por la Presidencia de la Republica y el Congreso ocurría al mismo tiempo: en comparación con las elecciones de 1990, el PT ganaba casi 2 millones de votos, terminando con el 12,8% de las preferencias y eligiendo 49 diputados. La victoria de Cardoso marcaba, aparentemente, el regreso de un candidato de “izquierda” a la presidencia, por primera vez desde 1964. Sin embargo, analizando la base electoral que lo había apoyado, es claro que el grupo socialdemócrata no era la mayoría, especialmente por causa 14 Índice Nacional de Preços ao Consumidor (INPC), Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística. 15 Evolução da intenção de voto para Presidente da República, 25 de julio de 1994 [http:// datafolha.folha.uol.com.br/eleicoes/1994/10/1203291-intencao-de-voto-presidente---1994. shtml]. 16 Socialismo Petista, VII Encontro Nacional, Anhembi (1990), São Paulo, p. 2. 17 A apuração e o resultado, Eleições Presidencial 1994, Memoria Globo, O Globo. 18 Evolução da intenção de voto para Presidente da República, 25 de julio de 1994, Datafolha. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 25 del acuerdo con los conservadores del Partido da Frente Liberal (PFL)19 de Antonio Carlos Magallhaes. Desde el principio el gobierno de Cardoso confirmó las expectativas de los críticos de izquierda, entregando un programa de privatización y liberalización que, inicialmente, permitió un aumento de la inversión extranjera y excelentes resultados desde el punto de vista macroeconómico.20 Para el PT, por otro lado, comenzaba una fase de profunda crisis, con un partido dividido y un número creciente de críticas a los dirigentes: en los documentos de la X Reunión Nacional se destacaba la incapacidad de desarrollar estrategias que permitieran superar el punto muerto organizativo y político.21 El éxito registrado en todos los indicadores macroeconómicos dejaba a las oposiciones debilitadas y esto valió sobre todo para el partido de Lula, que había sido entre los críticos más severos del Plan Real. Para sobrevivir a la crisis interna el PT tuvo que reorganizar su mayoría, con la composición del “Campo Majoritario” y el ingreso de los grupos “centrista” en la dirección nacional del partido. Como consecuencia, las referencias a la lucha de clase empezaron a desaparecer de los documentos programáticos del Partido dos Trabalhadores, dejando espacio a la idea de un nuevo pacto social: “La defensa de la Nación demanda una nueva política económica y una alianza social más amplia, orientada a un proyecto de desarrollo fundando en las inversiones productivas y en la valorización del trabajo”.22 La transformación ideológica del PT, de un partido “maximalista” hasta un movimiento similar a los otros movimientos social-demócrata, según una tradición típica de otros partidos de izquierda en el mundo, empezó en 1994; el socialismo y el anticapitalismo fueron substituidos por el “nacional-desarrollismo” entre las palabras claves, y a la inclusión de los outsiders se convirtió en el principal punto de la estrategia petista. La nueva actitud ideológica del partido tuvo como consecuencia también un nuevo abordaje a la estrategia de alianzas, que debería incluir tam19 El PFL (hoy Democratas) es un partido conservador que, en los años inmediatamente sucesivos al final del régimen militar y de la disolución de ARENA, se había convertido en el hogar de muchos líderes tradicionales que habían ocupado roles importantes durante la dictadura. El apoyo electoral del PFL fue importante sobre todo por su gran fuerza electoral en el noreste de Brasil y, en general, en el Brasil rural, lejos de las capitales. 20 CEPALSTAT, Perfil Econômico Nacional, inversion estranjera neta. 21 Construção Partidária, um novo método de direção, X Encontro Nacional do PT, 18-20 de agosto de 1995, Archivo Fundação Perseu Abramo. 22 X Encontro Nacional do PT, 18-20 de agosto de 1995, Archivo Fundação Perseu Abramo. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 32 y Luz para Todos. Sin embargo, no debemos cometer el error de atribuir el consenso de Lula exclusivamente a estos programas: de hecho, durante su primer gobierno las condiciones económicas mejoraron notablemente, gracias al aumento del precio de las commodities y a su exportación, como a la creación de un mercado interno cada vez más amplio, gracias a la inclusión de una gran parte de la población, a través de programas sociales, la reducción del desempleo o la apertura de líneas de crédito. El papel de Lula y su liderazgo no debe ser subestimado: el cambio de su discurso, con el aumento gradual de las referencias a su origen como niño del noreste escapado de la pobreza, creaba un proceso de identificación muy fuerte en una parte del electorado, que vio al Presidente como un ejemplo, una especie de “sueño americano” en versión brasileña con el cual también los más pobres finalmente tuvieron la oportunidad de afirmarse, mejorar su estatus social y además llegar a ocupar el cargo más importante de la nación. Fue en esta fase que Lula empezó a ser un “líder mesiánico”, siguiendo la tradición de otros líderes en la historia del país, que prometían una “redención” por el pueblo. Las mejores condiciones materiales y el nuevo discurso de Lula pueden ser consideradas, en nuestro análisis, como parte de un proceso más amplo de “inclusión de los outsiders” en la ciudadanía. Los que durante muchos años ocuparon un rol marginal en la sociedad, empezaron a ser protagonistas de la política a partir del gobierno Lula, principalmente come sujetos de las políticas públicas, reconocidas como derecho fundamental, pero también en el discurso simbólico e ideológico de Lula. No es el objecto de este artículo analizar si la inclusión puede ser considerada como una extensión de la ciudadanía o si, como en la tradición brasileña, se trata de “estadania”,46 citando a Murilo de Caravalho, de una ciudadanía concedida por el Estado. De todas formas, no hay duda que hubo una inclusión, sea por el alto o por el bajo, que de alguna manera cambió la política nacional El segundo mandato de Lula fue el de la afirmación del partido y de Brasil en el escenario mundial; fue el momento en que, como hemos dicho, se empezó a hablar de un país de “clase media” y de Lula como del político más popular en la tierra,47 como demuestra su índice de aprobación al final 46 CARVALHO (2002). 47 “Barack Obama diz que Lula ‘é o cara’ em reunião do G20” [https://www.youtube.com/ watch?v=kttL__bFb44]. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 33 del segundo mandato, con el 87% de los ciudadanos que juzgaron a su gobierno bueno o excelente.48 En la retórica de Lula la transformación de un país de “vita latas” en un país de “clase media” llegó a ser uno de los elementos fundamentales, uno de los indicadores más claros de su suceso. Según la Fundação Getulio Vargas durante los primeros 8 años de administración petista, más de 20 millones de personas salieron de la pobreza, mientras casi 30 millones de ciudadanos ingresaron a lo que se definió como «nueva clase media».49 Era el mejor resultado en términos de reducción de la pobreza de cualquier gobierno en la historia del país y, asociado con tasas de crecimiento significativas del PIB y una reducción constante del desempleo, garantizaba la reafirmación de PT en el gobierno. El país entraba en una nueva fase, en la cual ya no se sentía parte de la “periferia” pobre que miraba al mundo con un complejo de inferioridad, sino que podía establecerse como un nuevo centro de poder, entre los países en desarrollo, capaz de liderar a América Latina y el grupo BRIC junto con las superpotencias tradicionales. De todas formas, en ese momento todavía no faltaban elementos críticos: en primer lugar, el PT había sacrificado todos los proyectos de reforma profunda del Estado y de su estructura social. Desde el punto de vista económico, a pesar de la lucha contra la pobreza, la desigualdad se había reducido solo marginalmente y Brasil seguía siendo el segundo país más desigual entre los del grupo del G20.50 La siempre prometida reforma agraria había sido completamente olvidada, frustrando algunos movimientos históricamente aliados como el Movimiento Sin Tierra (MST). Finalmente, aquella amplia reforma política para reducir la fragmentación, la proliferación de pequeños partidos y la persistencia de clientelismo y corrupción nunca habían sido parte de su agenda, a pesar de las promesas. El PT había preferido usar su enorme capital político, debido a la popularidad de Lula, para mantenerse en el poder a nivel nacional y aumentar su apoyo en los estados; sin embargo, un proyecto más amplio de reforma 48 BONIN, Robson (2010), “Popularidade de Lula bate recorde e chega a 87%, diz Ibope”, G1 globo, (16 de diciembre de 2010) [http://g1.globo.com/politica/noticia/2010/12/popularidade-de-lula-bate-recorde-e-chega-87-diz-ibope.html]. 49 NERI (2010). 50 “Brasil é segundo país mais desigual do G20, aponta estudo”, BBC Brasil, 12 de enero de 2012 [https://www.bbc.com/portuguese/noticias/2012/01/120118_desigualdade_pesquisa]. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 34 habría probablemente puesto fin a la experiencia de un gobierno petista mucho antes, dado que algunos de los partidos de la base gubernamental, incluido el PMDB, eran los mayores beneficiarios del status quo en la política nacional y subnacional. Además, en aquel momento, el tema de la gobernabilidad era un problema ampliamente subestimado: las capacidades políticas de Lula, asociadas a un periodo de oro debido al crecimiento económico, ocultaban las profundas contradicciones del sistema político brasileño, y la estabilidad democrática parecía haber sido alcanzada en un país donde, después del final de la “Velha República”, solo dos presidentes elegidos democráticamente habían completado sus mandatos,51 los gobiernos Lula y Cardoso habían garantizado la estabilidad democrática durante 16 años y esto fue considerado un signo evidente de la nueva gobernabilidad y estabilidad del sistema político. dIlma rousseFF y el FIn del Consenso Estando casi asegurada la confirmación de un petista a la presidencia, la duda era quién sería el candidato del partido: seleccionaron a Dilma Rousseff, nombrada por aclamación durante el consejo nacional del partido.52 En realidad, el “lulismo” había superado hacía mucho tiempo la importancia del partido y los procesos deliberativos colectivos, que en las primeras etapas habían sido la verdadera fuerza del PT, y se habían convertido en cuestiones secundarias con la transformación progresiva en un partido personal; por esta razón, la decisión fue tomada en primera persona por el propio Lula y simplemente ratificada, no sin descontentos, por los órganos del partido. Dilma no era una figura popular entre los votantes y no tenía una historia significativa en el PT, habiendo sido parte del PDT hasta 2001. Sin duda, no había líderes capaces de suceder a Lula, por un lado, debido a la dificultad de formar ejecutivos nacionales y, por otro, dada la característica “personalista” que el PT había asumido a causa del enorme consenso, casi mesiánico, que el presidente había conseguido en la sociedad. La diferencia principal en la elección de Dilma Rousseff fue que consiguió más apoyo que Lula de la coalición electoral. “Para o Brasil seguir mudan51 Los dos presidentes que completaron el mandato fueron Eurico Gaspar Dutra, presidente de la República entre 1946 y 1951 y Juscelino Kubitschek, elegido en 1956 y en el cargo hasta 1961. 52 FIGUEIRO, Asdrubal (2010), “Congresso do PT aclama Dilma Rousseff à sucessão de Lula”, Estadão, 20 de febrero de 2010 [https://politica.estadao.com.br/noticias/geral,congresso-do-pt-aclama-dilma-rousseff-a-sucessao-de-lula,513844]. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 35 do” incluía 13 partidos, que pertenecían a todo el arco parlamentario, de izquierda a derecha.53 Entre ellos, el principal era el PMDB, que entraba en el ticket electoral de Dilma imponiendo su propio candidato, Michel Temer, para el rol de vicepresidente. Para el partido, sin líder a pesar de su fuerza electoral, fue la oportunidad para ganar mayor importancia en el gobierno del cual fue parte anteriormente. El PT, por su lado, en principio, garantizaba una mayoría más amplia y estable, vinculando un aliado fundamental de los gobiernos de Lula. En la victoria de Dilma, en la segunda vuelta con el 56,05% de los votos, se confirmaban las diferencias entre las varias regiones del país, con Rousseff, que perdía en todos los estados del sur y del centro del país, y ganaba con porcentajes increíbles en el nordeste.54 En la polarización electoral brasileña se confirmaba una división que no estaba vinculada solamente a la clase social o al nivel de educación de los votantes, sino también a la región a la que pertenecían. Los primeros cuatro años de gobierno de Dilma fueron una continuación del segundo mandato de Lula: frente a la crisis mundial la idea era aplicar políticas económicas anticíclicas, que al principio habían tenido éxito. Uno de los elementos claves fue el “Plano Brasil Maior”,55 una política de reducción de las tasas de intereses, asociada a ambiciosos planes industriales a base de subsidios y desgravaciones fiscales, sin abandonar la inversión en los programas sociales. La “Nueva Matriz Económica” de Dilma, caracterizada por la tentativa de fortalecer el sector industrial, produjo el efecto contrario y fue el principio de la crisis, como lento proceso de erosión del pacto social creado por Lula durante sus gobiernos. Este proceso inició con la defección del sector empresarial y de las elites económica en general, y siguió con la disminución del consenso también en los sectores populares. Acelerando el carácter “neo-desarrollista” de su gobierno, intentando reducir el rol de los bancos y de las instituciones financieras en la economía y utilizando subsidios y descuento fiscales a las empresas, Rousseff no consideró la estructura peculiar del capitalismo brasileño, y en particular su lenta 53 La coalición Para o Brasil seguir mudando incluía, además del PT y de todos los principales partidos de izquierda y centroizquierda (PDT, PCdoB, PSB, Partido República Progresista) movimientos como el PMDB o el Partido Trabalhista Nacional y los partidos conservadores de centro de la derecha como el Partido Republicano Brasileiro, el Partido Progresivo, el Partido del Frente Liberal, el Partido Social Cristao, el Partido Trabalhista Cristao y el Partido de la República. 54 Apuração 2° turno, (2014) Eleições Presidenciais 2010, G1 55 Brasil Maior, Agência Brasileira de Desenvolvimento Industrial. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 36 transformación en un “capitalismo rentista”, que tuvo como consecuencia la marginalización del sector industrial en comparación con el financiero por décadas. El éxito de la nueva actitud económica de su gobierno no fue fortalecer el sector industrial, sino contrariar al sector “rentista” de la economía, rompiendo una parte del pacto social sin tener, al mismo tiempo, resultados económico concretos con el sector industrial, continuando su trayectoria de baja productividad y baja innovación a pesar de un plan muy caro para las cuentas públicas. La ruptura del pacto social aconteció también en el “otro lado” de la distribución de renta: las tensiones crecientes entre el gobierno y la sociedad civil comenzó a crecer a partir de 2013: el origen de la crisis política fueron las manifestaciones durante la FIFA Confederation Cup, causadas inicialmente por el aumento de los precios del transporte público. Pero las protestas de repente se convirtieron en un movimiento más amplio, contra el desperdicio de recursos públicos para organizar grandes eventos deportivos a pesar de los servicios públicos de base de baja calidad. Lo más interesante es el perfil de los manifestantes, principalmente jóvenes de “nueva clase media” o media alta: el 30% ganaba entre 2 y 5 salarios mínimos (S.M), y se juntaba el 26% entre aquellos que ganaban entre 5 y 10 S.M. El 43% de los manifestantes tenían entre 14 y 24 años, a los que se agregaba otro 20% de los entre 25 y 29. A pesar de declararse muy interesados en la política, los manifestantes no se sentían representados por ningún político o partido brasileño.56 Las manifestaciones de 2013 marcaban el ingreso en la arena política de un sector de la población crecida en los gobiernos de Lula y Dilma que no se sentía representada por la política. La misma definición de “nueva clase media” mostraba todas sus debilidades: de hecho, era un grupo de personas que a pesar de haber mejorado significativamente sus condiciones de vida, no podían definirse como “clase media” en el sentido tradicional, ni para su status social ni en términos de educación y seguridad económica; más que nada, eran affluent workers, trabajadores o hijos de trabajadores que gracias al crecimiento económico habían logrado mejorar sus salarios pero que, con el advenimiento de una nueva crisis, veían que la nueva “riqueza” recién adquirida corría un gran riesgo. Dilma Rousseff, en una entrevista reciente, ha declarado que el gobierno 56 Veja Pesquisa completa do Ibope sobre os manifestantes, 24 de junio de 2013, G1 [http:// g1.globo.com/brasil/noticia/2013/06/veja-integra-da-pesquisa-do-ibope-sobre-os-manifestantes.html]. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 37 era consciente de que “el fin de la pobreza solo sería el primer paso hacia las nuevas demandas de la ciudadanía”.57 Los votantes exigían sobre todo servicios de calidad, a partir de la educación, la seguridad y la salud. Sin embargo, en un país donde la crisis económica comenzaba a aparecer, el gobierno no podía responder a las solicitudes de los ciudadanos, sino frente al crecimiento de la deuda estatal, insostenible en una fase de decrecimiento económico. Las protestas, asociadas con lo que fue definido como “el paro de la inversión”58 por los empresarios brasileños, marcaba el fin de aquel pacto social creado en el gobierno Lula. A pesar de las dificultades, Dilma logró reelegirse para un segundo mandato con el 51,64% de las preferencias. La nómina de Joaquim Levy a Ministro de Hacienda, y la subsecuente decisión de remplazar la estrategia económica neo-desarrollista con la de austeridad fue el punto de ruptura definitivo del pacto; el Operação Lava Jato, que inició a principios de 2014 y que en los años siguientes habría involucrado a representantes de todos los partidos, incluido el propio Lula, llegó a deslegitimar ulteriormente el gobierno y toda la política brasileña, creando las condiciones para el fin de la bipolaridad creada en 1994. El segundo mandato de Dilma nunca empezó: desde los primeros meses, el PSDB comenzó una campaña para pedir la destitución de Rousseff; las protestas contra el gobierno continuaron, alcanzando su punto máximo en 2016. A pesar de los elementos indicados previamente, la propia presidenta también contribuyó a todo esto: como declara Tarcisio Zimmermann, histórico diputado petista, “Dilma tiene características admirables, es una persona fuerte, con una gran personalidad, pero tiene una dificultad relacional increíble; [...] En el sistema brasileño, la capacidad y la inteligencia operativa para mantener la coalición son fundamentales y Dilma siempre ha despreciado esta parte. Siempre ha encarnado casi un liderazgo despótico en lugar de uno negociador. Creo que Lula cometió el error de su vida al elegir a Dilma, que es una persona correcta, pero sin habilidades políticas debido a las condiciones brasileñas, en la que la política es ante todo mediación, negociaciones y acuerdos en un contexto de grandes coa57 “¿What happened to Brazil?”, (2019) episodio 1, entrevista a Dilma Rousseff, BBC [https:// www.bbc.com/reel/playlist/what-happened-to-brazil]. 58 SINGER, Andrè (2013), “O que querem os empresários?”, (24 de agosto de 2013), Folha de São Paulo [https://www1.folha.uol.com.br/colunas/andresinger/2013/08/1331251-o-que-querem-os-empresarios.shtml]. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 38 liciones. Lula era muy flexible, mientras que Dilma intentaba enfrentar situaciones manteniéndose firme”.59 Claramente ni todas las fallas son atribuibles a las características de Dilma, ni a la campaña para pedir la destitución de PSDB; la fuerte crisis económica, que continúa afectando al país hoy en día, y la excesiva heterogeneidad de la base gubernamental, una vez desaparecido el apoyo popular que los líderes petistas habían disfrutado durante más de una década, facilitaron la decisión de los partidos del “blocão”60 de retirar el apoyo al gobierno, utilizando el proceso de impeachment como una especie de “moción de no confianza”, que obviamente no debería existir en un sistema presidencial. La votación a favor del impeachment de agosto de 2016 puso fin al ciclo “progresista”, con la presidencia de Michel Temer y el PT por primera vez en la oposición desde 2002; la condena de Lula a 12 años de prisión y su arresto en abril de 2018, asociados a la derrota electoral de Fernando Haddad contra Jair Bolsonaro, sin duda representan el punto más bajo de la izquierda brasileña desde la redemocratización. ConClusIón Como hemos visto durante más de tres décadas, el PT ha sido unos de los principales protagonistas de la política brasileña, transformándose a lo largo de los años para llegar a la presidencia de la República y sucesivamente ir modificando, al menos provisionalmente, la estructura social brasileña y la percepción del país en el mundo, a pesar de no haber cambiado ni el sistema político ni tampoco el económico. Al mismo tiempo, algunos procesos de reforma, que parecían ser fundamentales, fueron descuidados: en primer lugar, faltó una reforma política que pudiese garantizar una mayor estabilidad al gobierno, contrastando la excesiva fragmentación. En las elecciones de 2018, por ejemplo, hubo 59 Entrevista propria con Tarcisio Zimmermann, 25 de mayo de 2016, Porto Alegre. 60 El blocão era un grupo, articulado por el Presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, que incluía a varios partidos, principalmente conservadores. Con las investigaciones contra Cunha y el proceso de juicio político contra Dilma, se volvería a articular en el antiguo “centrao”, un término acuñado en 1987 para referirse a un grupo de partidos, entre los cuales el más importante es ciertamente el PMDB, carente de ideología política que tienen el único objetivo de estar lo más cerca posible del poder ejecutivo, a fin de beneficiarse directamente de la distribución de recursos y tareas para mantener las redes de patrocinio o posiciones prestigiosas, a nivel federal o subnacional. http://dx.doi.org/10.6035/Millars.2021.50.2 - ISSN: 1132-9823 - vol. L 2021/1 - pp. 17-41 39 30 partidos con representación en la Cámara de Diputados y el grupo parlamentario más grande estaba compuesto solo por 56 diputados, un poco más del 10% del total. Es obvio, por lo tanto, que el presidente, aunque formalmente dotado de poderes muy amplios, es al mismo tiempo débil frente al Congreso y, en algunos casos, como sucedió con Dilma, totalmente imposibilitado de gobernar. Aunque el PT, al final de su ciclo de gobierno, ha dejado un país ciertamente mejor que el que había heredado en 2002, hoy el antipetismo está muy extendido convirtiéndose en la verdadera fuerza motriz de la campaña electoral de la nueva derecha, representada por Jair Bolsonaro. La izquierda necesitará de tiempo para organizarse nuevamente y hacer un recambio en su liderazgo; el PT sigue siendo el principal partido y tiene los números para liderar la oposición en los próximos años, pero sin duda su fase hegemónica terminó, como mostró la incapacidad de formar un “frente democrático” de izquierda con Ciro Gomes contra la extrema derecha representada por Bolsonaro. Al mismo tiempo, el capital político de Bolsonaro disminuyó rápidamente, bien antes de la crisis pandémica, como demostraba la primera revelación de su consenso, en la cual aparecía como el presidente con menor apoyo popular de la historia después de los primeros meses de gobierno.61 Con el proceso contra Lula recientemente invalidado, el histórico lider petista vuelve a ser el candidato 'natural' del PT en las próximas elecciones, y una referencia para todas las izquierdas. La ausencia de otras figuras carismáticas reconocibles parece ser un gran obstáculo no solo para el PT sino en general para toda la izquierda. Además, la transformación del liderazgo de Lula, ahora más que nunca considerado una figura mesiánica, casi un semidios en una parte del electorado, los “outsiders” que ganaron el reconocimiento de la ciudadanía en la época petista, es destinada a marcar la historia del país por muchos años. En un sistema caracterizado por su fragmentación, Lulismo y anti-lulismo sigue siendo la principal división de la política nacional, también porque sin duda Lula se involucrará en las elecciones, en primera persona o apoyando a otros candidatos. Mas allá de quien será candidato, si la izquierda quiere volver a ser el actor principal en la política brasileña no solamente en las próximas elecciones, sino para construir un nuevo ciclo hegemónico, necesita buscar una nueva estrategia para lograr el apoyo 61 GIELOW Igor (2019), “Após 3 meses, Bolsonaro tem a pior avaliação entre presidentes de 1º mandato”, Folha de São Paulo, 7 de abril de 2019. Jacopo BoTTacchi El Brasil de Lula y Dilma 40 de los ciudadanos, en un país en el cual el capital político y el consenso parecen ser más frágil que nunca en su historia reciente y en el cual, después de la larga trayectoria de Lula, ha sido imposible encontrar un líder igualmente capaz de movilizar el consenso de forma tan impresionante. El aumento de los votos para los movimientos ultraconservadores, evangélicos y neopentecostales es también el otro gran desafío que la izquierda debe enfrentar, si quiere regresar al gobierno. El “país de clase media” hoy parece ser una broma que no divierte a nadie, la crisis económica está una vez más aumentando la desigualdad, el desempleo y la pobreza. El “complejo vira-latas” parece ser nuevamente una metáfora relevante para describir a una parte de los brasileños, que han perdido la fe en la política y en el futuro. Hace muchos años una frase de Tom Jobim pasó a la historia diciendo: “O Brasil não é para principiantes”. Hoy, más que nunca, ninguna frase describe mejor la situación del país latinoamericano que, como siempre en su historia, tendría todo para lograr excelentes resultados, pero se encuentra en un momento de enormes dificultades políticas, económicas y sociales. BIBlIoGraFía ABRANCHES, Sérgio H. H. 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