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Declaración sobre las orientaciones de la Comisión de las Comunidades Europeas hecha ante el Parlamento Europeo por el presidente Jacques Delors y su respuesta al término del debate parlamentario sobre dicha declaración. Estrasburgo, 14 y 15 de enero de 1985. Suplemento 1/85 del Boletín de las Comunidades Europeas

Comunidades Europeas. Comisión

Full text

Bole ín DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS Suplemen o 1/85 Decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión de las Comunidades Eu opeas hecha an e el Pa lamen o Eu opeo po el p esiden e Jacques Delo s y su espues a al é mino del deba e pa lamen a io sob e dicha decla ación Es asbu go, 14 y 15 de ene o de 1985 Comisión de las Comunidades Eu opeas Bole ín de las Comunidades Eu opeas Suplemen o 1/85 Decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión de las Comunidades Eu opeas hecha an e el Pa lamen o Eu opeo po el p esiden e Jacques Delo s su espues a al é mino del deba e Es asbu go, 14 y 15 de ene o de 1985 COMUNIDADES EUROPEAS Comisión Es e ascículo es á publicado en las lenguas siguien es: DA ISBN 92-825-5111-3 DE ISBN 92-825-5112-1 GR ISBN 92-825-5113-X EN ISBN 92-825-5114-8 FR ISBN 92-825-5115-6 IT ISBN 92-825-5116-4 NL ISBN 92-825-5117-2 PT ISBN 92-825-5122-9 Ficha bibliog á ica al inal de es e acículo Luxembu go: O icina de las publicaciones de las Comunidades eu opeas, 1985 ISBN 92-825-5121-0 No. ca álogo: CB-NF-85-001-ES-C Se au o iza la ep oducción de a ículos y ex os de es e ascículo a condición de indica la uen e. P in ed in Belgium índice Decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión de las Co- munidades Eu opeas 5 P incipales pasajes de la espues a dada po el P esiden e Jac- ques Delo s a la conclusión del deba e pa lamen a io sob e las o ien aciones de la Comisión 16 S. 1/85 Decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión de las Comunidades Eu opeas Es asbu go, 14 de ene o de 1985 «Seño P esiden e, Seño as y Seño es Dipu a- dos, al p esen a se an e oso os desde el co- mienzo de su manda o, al como lo habéis pedi- do explíci amen e, la Comisión es conscien e plenamen e de la impo ancia de es as dos jo na- das. Quie e ma ca así su esponsabilidad polí i- ca an e el Pa lamen o e inicia con él un diálogo de con ianza y un abajo ú il pa a Eu opa, al como lo que emos a dien emen e. En nues o espí i u, es e ac o colec i o an e los ep esen an es de la Comunidad de los ciudada- nos es á acompañado del empeño indi idual de cada comisa io an e el T ibunal de Jus icia, sím- bolo de la Comunidad de de echo. Seño P esiden e, Seño as y Seño es Dipu ados, una Comisión se a y llega o a. Cua o años se e minan, cua o años comienzan. Pe o no pue- den ap ecia se en unción de ese pe íodo ni la his o ia de la cons ucción eu opea, ni el papel que en ella juega la Comisión. Con mayo azón aun, si se conside a que la Comisión es uno de los disposi i os esenciales de nues as ins i ucio- nes y que ampoco es el único. Y aun más —y end é la ocasión de ol e lo a a a — si se piensa que el esquema ins i ucional p e is o po el T a ado de Roma, lo menos que se puede deci , es que ha uncionado cada ez peo . Pe o al a a se, al p incipio del año, de un paso de es igo, di ía con gus o que la Comisión p e- sidida po el seño Gas on Tho n nos ansmi e un mensaje de espe anza. Un mensaje de espe anza An e odo, po que ha con ibuido incansable- men e — y en p ime luga su P esiden e— a p o oca saludables omas de conciencia y a e- co da «po qué comba imos» o más bien «po qué debemos i i y ac ua conjun amen e». Y ambién es e dad que, desde ese pun o de is a, la desilusión eu opea ha e ocedido, el ambien- e ha cambiado. Luego, po que Eu opa se en- cuen a a pun o de sali , al menos así lo espe o, de sus dispu as amilia es que desde hace a ios años la pa alizan comple amen e. No me com- pe e a ibui los espec i os mé i os de esa solu- ción posi i a, pe o quisie a deci sin emba go que las p opues as de la Comisión Tho n, su incesan e ecue do del con a o inicial que nos une, han ayudado a la solución de esas dispu as de amilia, cuyo ca ác e i iso io se á denuncia- do po los his o iado es con elación a los desa- íos que nos lanzan el p esen e y el u u o. Se p esen a, po lo an o, an e oso os una nue- a Comisión imp egnada de humildad in elec- ual y de una g an de e minación polí ica. Tengo pa icula men e un sen imien o de humildad. A menudo me p egun o, ¿cómo puede se posible que es a Comunidad animada po pe sonalida- des de con icción y de alen o, no ha e minado aún de despega ? ¿Po qué no ha podido ealiza los obje i os del T a ado, sob e el que exis ía un consenso mínimo, es deci , la ealización de una in eg ación económica, social y mone a ia que es el indispensable sopo e del p og eso de cada una de nues as naciones? Pe donadme es a idea i ial su gida de la expe iencia: los a í ices de la cons ucción eu opea acollan menos el «qué hace » que el «cómo hace lo». No se puede uno con en a po lo an o, con explicaciones muchas eces dadas, ales como el peso pa alizan e de la c isis, la al a de olun ad polí ica o aun la ine - cia de las adminis aciones nacionales. ¡No! es p eciso ahonda más. Y aquí ambién, o o ayo de espe anza, an o el Consejo Eu opeo como el Pa lamen o sien en la necesidad de hace uncio- na mejo las ins i uciones. Segu amen e, es más ácil p o oca aplausos e ocando obje i os en usiasman es que a ando sob e los medios pa a alcanza los. Pe o ahí es donde se encuen a la di icul ad. Es deci , no es su icien e el hechizo. ¿Sab emos ap o echa es a especie de ambien e p opicio a un sal o hacia adelan e? No me a e o a habla mucho de ello, he pe cibido en el ans- cu so de mis con e saciones explo a o ias en las di e sas capi ales an as di e gencias de ondo, es icciones men ales, in e p e aciones di e en- es de las eglas que nos igen. Pe o, inalmen e, nos encon amos aquí en una coyun u a en la que la Comunidad puede ap o echa los ien os a o ables o bien, una ez más, deja pasa su opo unidad. No lo dudemos, mien as que odo se mue e a nues o al ededo , mien as que se e ue zan las S. 1/85 po encias ac uales, haciéndose las po encias de mañana, se pone en juego la c edibilidad de Eu- opa en e a los habi an es de la Comunidad, en e a los g andes del mundo, en e al Te ce Mundo. ¿Sí o no, Seño as y Seño es Dipu ados, Eu opa quie e exis i , Eu opa quie e hace se espe a ? Aquí cada uno lo sabe, ya que es á in es ido po el su agio uni e sal, po que sien e que debe en- di cuen a de su acción an e los ciudadanos de Eu opa, c edibilidad que debe conquis a se du- amen e. Depende de la ue za de Eu opa, de su ue za económica y inancie a, así como de su ejempla idad social y de sociedad. Con ese in, os p opond é o ien aciones y un mé odo, ese - ándome, de acue do con ues a Mesa di ec i- a ampliada, p esen a os en el pe íodo de sesio- nes del p óximo mes de ma zo un p og ama de abajo pa a el p esen e año. P og ama que com- p ende éis que se debe p epa a colec i amen e, lo que exige cie o iempo. ¿De qué se a a, ya que he hablado sob e odo del «cómo hace lo» y que habla é, sob e odo, del «cómo hace lo»? El mé odo pa a ealiza el consenso y la con e gencia de las olun ades, el mé odo pa a ac ua y ene éxi o, es con la bús- queda de la c edibilidad el pun o esencial. Lo que me lle a á a e oca an e oso os el uncio- namien o de las ins i uciones y el p oceso de decisión. Lo ha é a ando de in oduci un poco más de cla idad en un sec o en el que nadie niega ni su impo ancia ni la u gencia de e o - mas. Pe o ahí ambién, ¡cuán as ambigüedades en el deba e ac ual, y ambién cuán as oposicio- nes! La c edibilidad de Eu opa Los pa lamen a ios eu opeos han es ado siemp e en la angua dia del comba e po Eu opa de los ciudadanos. Habiendo sido miemb o de ues a Asamblea, habiendo p esidido una de sus comi- siones enca gada en pa icula de los p oblemas de la lib e ci culación de las pe sonas, de los bienes, de los se icios y de los capi ales, he sos- enido los es ue zos de quienes se indignan, jus- amen e, de la pe sis encia y de la ampli ud de los obs áculos. E a y sigue siéndolo, a los ojos de odas —de pe sonas p i adas o de emp esas- una especie de Eu opa eudal que sólo o ece ba e as, aduanas, o malidades, es o bos bu o- c á icos. Pa a da ejemplo, pa a hace ompe odas las o mas explíci as o implíci as a la lib e ci culación, algunos je es de Es ado y de gobie - no han decidido pone su pode en la balanza. Po eso, ¿es, acaso, p esun uoso anuncia y lue- go ejecu a la decisión de sup imi odas las on e as en el in e io de Eu opa de aquí a 1992? Ocho años pa a ealiza es a sup esión, es deci , el iempo de dos Comisiones. Po nues a pa e, es amos lis os a abaja pa a ello, en unión con el Comi é sob e Eu opa de los ciudadanos, p esidido po el S . Adonino. Pe mi idme en a un momen o en los de alles. El Consejo y el Pa lamen o han ap obado el p o- g ama de consolidación del me cado in e io p esen ado po la an igua Comisión. Debe se pues o en p ác ica en iempo hábil, co espon- diéndonos ealiza lo, os p oponemos el con eni- do de una nue a e apa acompañada ambién de un calenda io. C eo que espondo así a una de ues as p eocu- paciones esenciales; incluso di ía, i ales. Me habéis hablado. Que éis, que emos que al in de ues o manda o, al in de 1988, los eu opeos, ues os elec o es puedan palpa en su ida co i- diana, una Eu opa conc e a, una Eu opa eal donde se pueda, sin obs áculos, ci cula , dialo- ga , comunica , in e cambia . Si log amos alcanza lo, las elecciones de 1989 se án las de un enue o, de la ciudadanía asumi- da, de un nue o impulso de la democ acia. Ci cula lib emen e no es sin duda el deseo p in- cipal de los eu opeos en lucha con a las ince i- dumb es, incluso con a sus angus ias del u u o. Nos hablan, os hablan de las azones de i i , posibilidades de inse i se en la sociedad y po lo an o de abaja , equilib ios a encon a en e ida pe sonal y ida p o esional, sociedad pos- indus ial medio ambien e na u al. Sup imi las on e as no les con ence á de nues a olun ad de sup imi el pa o masi o. Ahí ambién se jue- ga la c edibilidad de la g an a en u a eu opea an o a ni el de cada nación como de la Comu- nidad. A ni el de cada nación, que nada la dis- pensa á del es ue zo que debe hace pa a ol e a encon a es uc u as compe i i as y el camino del c ecimien o económico. Pe o ambién a ni- el de la Comunidad que debe desempeña el papel de mul iplicado de los es ue zos naciona- les. La con e gencia de las economías sólo en- d á sen ido pa a los eu opeos, si de aquí a diez años hemos in e ido la cu a in e nal del pa o. Es o depende de noso os mismos, de nues a ue za, de nues a capacidad de lle a adelan e S. 1/85 pa alelamen e la adap ación de las es uc u as y la ac i ación de la coyun u a. Po úl imo, no dejemos de lado noso os las gene aciones de cabellos y sienes pla eadas, las aspi aciones nacidas en el anscu so de los «Golden Six ies», en el seno de la sociedad de la abundancia. Lo sé, esas aspi aciones son di e - sas, a eces con usas, a menudo llenas de con a- dicciones. Pe o ¿acaso no ha sido siemp e así? Es imaginable que nues a Eu opa es é ausen e de es e g an deba e de ci ilización, ella, quien po encima de sus bajezas y de sus gue as a- icidas, ha apo ado a la humanidad modelos de pensamien o, donde la colec i idad, el indi iduo y la na u aleza ienden a un equilib io a monio- so. Es a se ía nues a mane a de es eja , en 1985, el Año In e nacional de la Ju en ud, de da eco a las p egun as, espe anzas y angus ias de las nue- as gene aciones. Es a se ía la mane a de a i ma nues a iden idad, nues as iden idades cul u a- les, en un mundo as o nado po las ecnolo- gías de la in o mación. Se aspi a, y con azón, a una Eu opa de la cul u- a. Pe o de la cul u a i ida, Seño as y Seño es Dipu ados, es ambién la posibilidad pa a cada uno de alcanza su pleni ud en una sociedad donde iene algo que deci y en espacios o gani- zados o na u ales que a o ecen el desa ollo humano. He ahí po qué —y con azón— se in i- ma a que luchemos con a odo ipo de uidos ambien ales, a que mejo emos las condiciones de abajo, que econside emos nues as ciuda- des y nues os ipos de i ienda, que p ese e- mos esa base i eemplazable de egene ación de ecu sos que es la na u aleza. En odos esos sec- o es, muchos de los cuales se e ie en a la polí- ica del medio ambien e, la Comunidad debe lle- a a cabo una acción ejempla y ealis a, se debe es imula la c eación, se le debe co ona a ni el eu opeo, anima y di undi las inno acio- nes, con el in de que sean la base de los necesa- ios eno amien os. Ahí es donde es á el sueño eu opeo, que encuen- a sus undamen os en una his o ia ma cada po la c eación al se icio del homb e. P ocu emos que es e sueño se nu a de nues o ideal y de las ealizaciones. Y cómo no ma a illa se aun hoy po la ac uali- dad de las a i maciones de Jean Monne , quien hablaba así de los comienzos de la Comunidad : «El comienzo de Eu opa ue una isión polí ica, pe o aun más una isión mo al. Los eu opeos habían pe dido poco a poco la acul ad de i i conjun amen e y de asocia su ue za c eado a. Su con ibución al p og eso, su papel en la ci i- lización que ellos mismos habían c eado pa e- cían en decadencia». ¡Ya en ese momen o! Al eco da esas palab as de Jean Monne , qui- sie a in i a os a esis i a las modas, a que ol- áis a encon a la con ianza en oso os mis- mos, en es a Comunidad que den o de poco se amplia á a doce, que de No e a Su euni á casi odas las co ien es del humanismo eu opeo. Es a exigencia cul u al no nos sepa a á de las ealidades de nues o mundo. Cada uno su e la du eza de los iempos ac uales. Po es a azón la Comunidad pod ía emi i los mensajes más no- bles que sólo se escucha ían, si se con ie e en un suje o de la his o ia. Aho a bien, ¿po qué esconde lo? Es o es e dade amen e lo que nos amenaza. Allí se habla de eu oescle osis y se nos a a como ales. En o a pa e, se deplo a nues a al- a de inicia i a y de gene osidad. ¿Dónde se encuen a, pues, el mensaje de espe anza del que acabo de habla ? Responde é : en nues a capaci- dad de habla con una sola oz y de ac ua con- jun amen e. ¿Somos capaces de ello noso os, los eu opeos? Esa es la p egun a que se nos hace. A deci e - dad, la demos ación apenas si ha sido p oba o- ia en es os úl imos años. La Comunidad, dema- siado a menudo a la de ensi a, ha ba allado cie - amen e po sus in e eses pun uales, limi ando del mejo modo los daños. La mayo pa e del iempo no han sido las posiciones comunes las que se han exp esado ue emen e, sino más bien in enciones agas y ma izadas según los países miemb os. Ahí es á el esul ado, Seño as y Seño es Dipu a- dos, la Comunidad no ha log ado con ence a sus o os dos g andes in e locu o es y amigos, los Es ados Unidos y el Japón, a pone emedio de común acue do a los desó denes e iden es de la economía mundial : ya sea la ines abilidad de las monedas, las asas de in e és p ohibi i as, los p o eccionismos implíci os, el e oceso de las di e en es o mas de ayuda a los países más po- b es. En odo es o, Eu opa no ha sabido da p uebas ni in lui . Los «doc o es an o-mejo » me esponde án que se ha e i ado. Es o es e dad, los p oblemas del endeudamien o se han esuel o caso po caso. El come cio in e nacional a uel o a oma S. 1/85 do de Roma. Es o sin descuida ni una ni o a. Es deci , echaza a la ez las ampas de un p agma ismo, en in de cuen as limi ado, pe o echaza ambién la huida hacia adelan e. Con elación al ma co ac ual, el del T a ado de Roma, modi icado po acue dos o po no acue - dos, la Comisión se comp ome e a explo a o- das las posibilidades. La Comisión usa á plena- men e su de echo de inicia i a pa a ealiza las p io idades que he expues o an e oso os. La Comisión pedi á al Consejo de minis os el e- g eso al espí i u del pa ág a o 2 del a ículo 149, que conocéis an bien. No duda á en e i a una p opues a, si es ima que su con enido es dema- siado al e ado o si comp ueba el echazo explíci- o o implíci o de deba i la. El Pa lamen o se á asociado plenamen e a es a expe iencia que end á el alo de p ueba pa a la olun ad eal de los países miemb os, así como pa a la alidez de nues as eglas y de nues as p ác icas ins i ucionales. Cuando su ja una di icul ad en e dos ins i ucio- nes, la Comunidad se es o za á en e alua lo que esul a de una di e gencia de ondo en e los países miemb os, o lo que es p opio del en en- amien o de los pode es. Iba a deci , y me lo pe dona éis, los en en amien os de las suscep i- bilidades en e las ins i uciones. En la p ime a hipó esis, las disc epancias de ondo, es en el seno del Consejo donde se debe á ins au a una explicación anca. Al Pa lamen o le co espon- de á deba i la y p esen a el es imonio de las opiniones públicas. En la segunda hipó esis —en en amien o de pode es, en en amien o de suscep ibilidades— la Comisión a a á de juga el papel de buenos o icios, con el in de que lo acceso io, las icciones ins i ucionales no ocul- en lo esencial, es deci , el p og eso de la in eg a- ción eu opea. De ás de su aspec o ope acional, no os equi o- quéis, Seño as, Seño es, la exigencia es muy am- biciosa. La Comisión se encuen a ambién en e la espada y la pa ed. Debe de ini los medios ealis as de es os obje i os. La Comisión debe in en a la simplicidad en el con enido de sus p opues as, ac ua de común acue do con las o as dos ins i uciones. Pe o no acep a á al e a al comienzo el igo de su empeño y el con eni- do de su p opues a. Po lo an o, encon a éis Comisa ios disponi- bles pa a in e cambios ú iles en el seno de ues- as comisiones, así como en la Asamblea plena- ia. Sólo lo log a emos, el Pa lamen o y la Comi- sión, median e un es ue zo igu oso de dominio de nues os abajos espec i os, median e una p og amación de nues os in e cambios y de nues os deba es. Es una a en u a di ícil, pe o que me ece in en- a se. Quisie a con ence , po la acción, a aque- llos de en e oso os que se encuen an desani- mados an e an os asun os a los que se les ha dado la gas, an e an as complejidades inú iles, an e an os obs áculos secunda ios. La Comisión debe desempeña de cualquie modo el papel cen al de ingenie o de la cons ucción eu o- pea. En endámosnos bien, con el in de que nues a colabo ación no comience en la ambigüedad. No es oy segu o de nada en es e campo, es deci , la óp ima u ilización de las eglas del T a ado. Pe o quie o ac ua . Soy pa ida io de nue os ho izon- es pa a Eu opa. Es oy a a o de la Unión Eu o- pea. Pe o, ¿es esa una azón de e minan e pa a no ab i ya desde hoy las ob as del p og eso eco- nómico y social? Dicho es o, es p eciso que haya un más allá del T a ado de Roma. Hay p oyec os sob e la mesa, y en p ime luga el del Pa lamen o Eu opeo. El comi é Dooge abaja po su lado con plazos p ecisos, una p ime a discusión en el Consejo Eu opeo de ma zo, un deba e p o undo seguido, lo espe o, de decisiones en el Consejo Eu opeo de junio. La Comisión ha pa icipado y pa ici- pa á en él de una mane a ac i a, animada po el ideal de una Eu opa inalmen e unida y do ada de los medios de sus ambiciones. Ahí ambién, la Comisión piensa desempeña un papel de a as e y de p opues a. Quie e espon- de a las llamadas y a las espe anzas de odos aquellos que en es e Pa lamen o man ienen i a la llama del ideal eu opeo. Que emos esponde - les ; esponde les po una se ia oma en conside- ación de las esoluciones, dic ámenes y abajos del Pa lamen o Eu opeo, esponde les con ibu- yendo al indispensable sal o adelan e pa a am- plia nues as pe spec i as y e o za nues a ac- ción. Desde aho a la Comisión quie e ins au a un dinamismo de la decisión y de la acción, da sen ido y e icacia al ílogo ins i ucional. Tiene la olun ad de asumi con los b azos abie os sus esponsabilidades, amplia sus posibilidades de ejecución en el ma co de las delegaciones que pedi á al Consejo de minis os. La Comisión oma á sus iesgos. Toca a las o as dos ins i u- ciones oma ambién sus iesgos. 14 S. 1/85 El mo imien o da á sus p uebas caminando y a medida que ol amos a encon a la capacidad de ac ua , se emos cada ez más con o ados en nues a idea de aza nue os ho izon es. P ocu- emos que desde el p óximo mes de junio, po lo an o en la echa ijada po el Consejo Eu opeo pa a un deba e de la mayo impo ancia; desde el p óximo mes de junio los pasos ya dados en el o alecimien o de nues a Comunidad jus i ica- án la olun ad de i mucho más allá hacia la Unión Eu opea. La Comisión no desconoce nin- guna de las di icul ades que le espe an, c eedlo bien. Sin ol ida lo que queda po soluciona y que, po lo an o, ol e emos a a a : lle a a buen é mino el p esupues o de 1985, los des- acue dos sob e la disciplina p esupues a ia, los p og amas in eg ados medi e áneos, la ijación de los p ecios ag ícolas, la solución de pun os li igiosos sob e el medio ambien e y sob e el ace- o. En b e e, la p esión co idiana se ía su icien e pa a llena nues os empleos de iempo, an o de la Comisión como del Pa lamen o. A pesa de ello, es p eciso aza pe spec i as, ec ea dina- mismos al se icio de una Comunidad digna de ese nomb e, ue e po una economía eno ada y po un sis ema social ejempla . Con elación al mé odo, debemos demos a que se puede ac ua a doce y no simplemen e es an- ca se y i i sin la gas pe spec i as. En é minos de in luencia, enemos que p ocu a que la Comunidad hable con una sola oz y sea un ac o y no un suje o de la his o ia con empo- ánea. Po úl imo, un desa io de ci ilización, esencial en es e mundo en p o undo cambio. Es p eciso a i ma nues os alo es, ealiza las nue as sín- esis en e las inspi aciones a menudo con adic- o ias de nues os con empo áneos. Lo epi o : enemos los medios, los eu opeos ie- nen los medios. Po lo an o, se emos juzgados una ez más po nues a ue za de ca ác e . Y en es e momen o no puedo deja de pensa a las máximas enunciadas po Wins on Chu chill en 1946: «In wa , esolu ion; in de ea , de iance; in ic o y, magnanimi y; in peace, goodwill». ¡Ah! en es e mundo an du o y an di ícil, si nues a Eu opa pudie a se digna de es os p e- cep os y encon a así oda la con ianza en sí misma. Seño as y Seño es Dipu ados, debemos a on a es impo an es desa íos : el mé odo, la in luen- cia, la ci ilización. Pe o después de odo, Seño as y Seño es Dipu a- dos, es o depende de nosos os mismos, sólo de noso os mismos». S. 1/85 15 P incipales pasajes de la espues a dada po el P esiden e Jacques Delo s a la conclusion del deba e pa lamen a io sob e las o ien aciones de la Comisión Es asbu go, 15 de ene o de 1985 «La decla ación que hice aye e a una decla a- ción pa a los p óximos cua o años, y no la p e- sen ación de un p og ama de allado pa a un año... Es a decla ación de o ien ación, si después se le de alla pa a a a de ans o ma la en p og ama y se le ag egan las o as ealizaciones, de las cua- les no pude habla —como, po ejemplo, la con- se ación de la ene gía, la polí ica de la ene gía en gene al— se e á que iene mucho abajo pa a los p óximos cua o años... Debemos hace un g an es ue zo en nues os mé odos de abajo. Po al azón, se á p eciso selecciona nues os emas, selecciona nues as discusiones en el in e io de una Comisión cuyos miemb os han eco dado que que ían o ma un e dade o colegio, lo que no es siemp e ácil, po que incluso la Comisión exp esa las ensio- nes, las di e sas oposiciones que exis en en la Comunidad, sob e las que me pe mi í eco da que e an impo an es. ¿Qué no se hubie a dicho de mi discu so, si me hubie a hundido en el idea- lismo? Es e abajo de pues a en limpio, de cla- i icación, debe hace se en el seno de la Comi- sión, en el seno del Pa lamen o, así como en el seno del Consejo. Pe o noso os enemos un de- be suplemen a io: llega a posiciones comunes cuya ue za obligue a las o as dos ins i uciones, ambién ellas, a que digan cla amen e lo que quie en y lo que no quie en... Aye , sin igno a las di icul ades, sin igno a las di e sas posiciones, con el iesgo de abu i os, quise habla os más del «cómo hace » que del «qué hace ». Y sin emba go, obse o que odo lo que dije, pa ecía muy ambicioso e incluso, pa a algunos, ue a de alcance. Esa es la di icul ad de nues a la ea. Se me dijo inmedia amen e que no ol ida a los p oblemas en suspenso: el p esupues o 1985 y la disciplina p esupues a ia, po jemplo. Excelen e ocasión pa a mí de ilus a en dos minu os la di icul ad de encon a nue amen e un buen ma- nejo de las ins i uciones. Sob e es os dos asun os, p esupues o 1985 y dis- ciplina p esupues a ia, si que emos p ocede á- pidamen e, noso os, la Comisión, debe íamos desempeña los buenos o icios y en ega nos más al papel de sec e a ía del Consejo, a ando de ace ca los pun os de is a, es deci , hace un abajo implíci o. Pe o incluso si enemos éxi o en ese abajo, da emos la espalda al o igen, al ca ác e de base de las ins i uciones comuni a- ias, que obliga a la Comisión a hace una p o- pues a y a las o as dos ins i uciones a desma - ca se, a oma una posición en e a ella. Veis cómo es di ícil nues a posición, incluso maña- na, en nues a a ea co idiana. Es a semana, al encon a , po ejemplo, la P esidencia i aliana, u e la en ación yo mismo de hace una p o- pues a pa a a a de soluciona uno de los p o- blemas en suspenso. Pe o inmedia amen e me dije: si hago eso, me alejo aun más de la pu eza del esquema inicial, esquema que enía su pa e de genio, cuando se le mi a de ce ca. Así mismo, no igno amos ninguna de las di icul- ades con elación a la polí ica ag ícola común. Dije que e a p eciso da azones de espe a a los ag icul o es. Ve dade amen e lo c eo. No e a un medio u ilizado po mí pa a e i a habla de los p ecios, del exceso de p oducción, de los g a es li igios que enemos con los Es ados Unidos y con o as po encias. No, simplemen e po que al ecibi es a semana a los ep esen an es de las o ganizaciones ag ícolas, sen í que a sus ojos Eu opa se alejaba, ue e lo que ue e y, po con- siguien e, ol e a da pe spec i as a mediano plazo a la ag icul u a eu opea, no es el medio pa a esol e odos los p oblemas, sino aza una línea. No obs an e, es p eciso mi a el u u- o. Gas on Be ge decía: mi a el u u o, es ya cambia lo. Lo mismo se á pa a la ejecución del p esupues o y end emos la ocasión, po supues- o, de ol e a habla de es a impo an e ma e- ia. Mi decla ación de aye e a olun a iamen e des- equilib ada. No hablaba su icien emen e del ex- e io , po que no que ía sob epasa un discu so de una ho a, sob e odo un discu so sob e el mé odo. 16 S. 1/85 Fi meza imp egnada de ape u a Con elación a la c edibilidad hacia el ex e io , sólo dije algunas palab as, depende, según mi pa ece , de nues a ue za de ca ác e , lo dije aye , pe o ambién de nues a ue za económica. En p ime luga , incluso si a más allá de los es ic os dominios del T a ado de Roma, es ne- cesa ia una isión amplia con elación a los p o- blemas de la paz, del equilib io de las ue zas en el mundo, de odo lo que amenaza el cí culo ya es ingido, o siemp e es ingido, de las demo- c acias. Pe o ambién odo lo que amenaza a los de echos humanos, en odas pa e, e incluso en- e noso os, si que emos ba e delan e de nues- a pue a. Tenemos necesidad de i meza imp egnada de ape u a. No me en egué aye como a eces lo hago, po que no hablaba en mi nomb e y e a espe uoso de los o os, a esa o ma de diálogo b u al que u ilizaba en cuan o minis o con los ep esen an es de la adminis ación es adouni- dense. Me au o izaba con mayo azón a se anco delan e de ellos, al conside a me su ami- go, pe o a eces eso no e a comp endido así. Se á necesa io ol e a encon a esa i meza. La i meza no excluye ni la ape u a, ni la amis ad, pe o es p eciso un es ilo y, como lo decía aye —ahí es la expe iencia que habla, mi expe iencia pe sonal, así como la expe iencia de los o os— cuando nos p esen amos noso os los eu opeos en e a los Es ados Unidos con disposiciones cuya cla idad no es muy g ande, con no sé qué ma iz sob e la mane a de abo da les o sob e la mane a de con ence , incluso si es amos de acue do sob e el diagnós ico, en onces no lo pen- samos. Pod ía ilus a hoy es años y medio de his o ia mone a ia del mundo pa a demos a que sólo una ez log amos con ence a nues os amigos ame icanos, pe o ese día hablábamos con una oz ue e y unida. Teníamos el mismo diagnós ico, las mismas p opues as e in e ini- mos odos en el mismo sen ido. Es p eciso una p esencia e ec i a... La Comisión, y Eu opa en gene al, no se encuen an su icien e- men e p esen es en Amé ica La ina, en Amé ica Cen al, en los países subdesa ollados no miem- b os del Con enio de Lomé. Y Eu opa, que se amplía a España y a Po ugal no iene una g an polí ica medi e ánea. No engo necesidad de desa olla lo. Po es a azón, enía la in ención de con ia ese pues o a un comisa io en acue do, po supues o, con los que es án enca gados de las elaciones ex e io es y del desa ollo. Pudo hace lo con iándolo a una pe sona gene o- sa y compe en e, pe o an es incluso de que se hubie a encon ado a la pe sona adecuada, se omó la decisión, po las azones que os acabo de indica y que po o a pa e, es u ie on con- o adas po las consul as que había pedido a a ios al os unciona ios de la Comunidad y a a ios comisa ios. Es necesa io que asegu emos nues a p esencia e ec i a en el mundo... Es a p esen e, es a p esen es pa a que Eu opa sea conocida. Po supues o que en nues o compo amien o, no es amos siemp e a la al u a de lo que p ede- cimos, de lo que que emos, de lo que ecomen- damos, pe o hay que es a p esen es, y pienso que con es a nue a o ganización, la Comunidad es a á más p esen e y que los es comisa ios in e esados abaja án de común acue do, uni- dos po la olun ad de mejo a el sis ema mun- dial. Pe sonalmen e, en cuan o ciudadano, una de mis g andes angus ias, ¿cómo noso os los eu opeos, que, ol iéndonos hacia nues o pasado, po en- cima de nues as bajezas y de nues as gue as a icidas, enemos un al pa imonio de ci ili- zación, pudimos se an po en es, a eces has a llega a a as a a los o os en caídas y en gue- as? ¿Cómo podemos acep a una len a deca- dencia, incluso cuando esa decadencia es do ada pa a muchos? ¿Nues os nie os nos pe dona án po no habe les legado una Eu opa capaz de exp esa se y de in luencia los asun os del mun- do? Uno de los asgos ca ac e ís icos, ambién, de Eu opa ha sido su olun ad de uni e salidad y, desde luego, cuando hablo de Eu opa no la limi- o a diez o a doce países, como se me ep ochó. Es p eciso comenza , sin emba go, po quienes quie en es a jun os, po quienes quie en i i y ac ua jun os. Se a a, po lo an o, de la o ien ación de los lujos come ciales y inancie os, de la ex ensión de la ayuda, de la e isión del papel de las o ga- nizaciones in e nacionales. La Comunidad Eu o- pea es a á p esen e. Los es comisa ios enca ga- dos de esos asun os ha án lo necesa io. No se e- mos ag esi os e balmen e, pe o se emos i mes y os endi emos cuen as de nues a acción —y espe amos que los gobie nos que án segui nos, po que no enemos nada que gana ol idándo- nos a noso os mismos, en ol ida nues a iden- S. 1/85 17 idad. Lo que os quise deci aye , y que algunos pudie on oma como un p ejuicio sob e es e o aquel ipo de o ganización social, no e a eso. E a una noción simple, impo an e, que no impide la e isiones desga ado as de sí mismos. Sigamos siendo los mismos, os uego, sigamos siendo los mismos. Acción es uc u al y acción coyun u al Con elación a lo an e io , pa a ol e a a a lo, quise incula , en mi discu so de aye , la acción es uc u al y la acción coyun u al. Y además, en el anscu so de las consul as que he comenzado con los g andes in e locu o es de la ida econó- mica —emp esa ios, sindica os, o ganizaciones ag ícolas— he inculado siemp e la acción es- uc u al y la acción coyun u al. ¿Po qué? Po - que es la e dad. Es p eciso adap a nues a o e - a de p oducción a la nue a si uación in e nacio- nal, pe o al mismo iempo es necesa io, en los p óximos meses, demos a que somos capaces de p og esa , y con mayo azón aun cuando hay ocasiones p opicias. ¿C een que se puede deci hoy a los jó enes que se encuen an en la escuela o que se encuen an en pa o: den o de cinco o diez años, cuando hayamos adap ado nues as es uc u as, encon- a éis un empleo? Po o a pa e, ¿c een que se puede uno lanza en una polí ica de e la ion de la economía, de eac i ación de la economía, con es uc u as an débiles como las nues as, sin habe mo ilizado an es nues os medios? ¡No! Ambas cosas es án inculadas. Es án en juego nues a e icacia y nues a c edibilidad... El Sis ema Mone a io Eu opeo y el ECU Sob e las pe spec i as mone a ias he sido p u- den e... Si lo he sido, es po que no igno o ninguna de las condiciones en las que ha sido c eado el Sis ema Mone a io Eu opeo ni los deba es doc inales que se oponían en ese momen o, no sólo en e los especialis as mismos, sino ambién en e los gobie nos y los p esiden es de los bancos cen a- les. Habéis is o sin duda en es os úl imos iem- pos que las epide mis se han uel o a en ojece po los dos lados, que odo el mundo se ha exas- pe ado y se ha e ugiado en cues iones de p inci- pio. No es un clima p opicio pa a a anza y espon- de de una mane a bas an e dis endida a las cues iones que he plan eado aye . Po esa azón hice esas p egun as. Pa a i algo más allá, quisie a simplemen e e- co da es pun os. En p ime luga , supongamos que enemos la olun ad de i más allá del sis e- ma ac ual. Supongamos que se conside a p ema- u o accede a la ase de ini i a p e is a en 1979. Supongamos que se anquilicen los bancos cen- ales. Queda que pa a a anza , cada país miem- b o debe hace un es ue zo; algunos pa a educi su ma gen de luc uación ; o os pa a en a en el sis ema; o os aun, pa a libe a los mo imien os de capi ales. Po que, ¿pa a qué que e un ECU ue e en un me cado accionado? El eudalis- mo iene la misma alidez an o pa a los asun os mone a ios como pa a los asun os económicos y come ciales. A pa i de ahí, podemos conside a abaja en dos di ecciones, e incluso más allá del pequeño «paque e» que se ha echazado en el mes de diciemb e. Po una pa e, po el dominio del desa ollo del ECU p i ado —aye he indicado las azones, que son se ias— y, po o a, po la ampliación de la u ilización del ECU o icial en el in e io del sis ema, e incluso ue a del sis e- ma. Si llegamos a de ini un paque e más ambi- cioso que el de diciemb e y hace lo acep a po odos, hab emos ealizado un p og eso eal. Es p eciso hace lo bas an e ápidamen e, una ez que las suscep ibilidades uel an a la calma, y es o nos pe mi i á impulsa los abajos en cu so en el seno de las ins i uciones in e nacionales. Os eco dáis que hace dos años, el P esiden e de la República F ancesa había hecho una llamada a una con e encia mone a ia in e nacional. In- media amen e p esen é p opues as. En cuan o minis o de inanzas, p omo í la esu ección de lo que se llama «el g upo de los Diez», en cuyo seno se encuen an ep esen ados odos los paí- ses eu opeos. Es necesa io que no se abandonen esos abajos, po que las dos o es pe sonas que e an pa ida ias ya no hacen más pa e del club. Es os abajos plan ean algunas cues iones. Po ejemplo, ¿exis e una elación en e luc uaciones excesi as de las monedas y el p o eccionismo? ¿Las excesi as luc uaciones de las monedas no obs aculizan el desa ollo del come cio in e na- cional? ¿Se quie e esponde , sí o no a es a p e- gun a? 18 S. 1/85 Si no se quie e esponde , es que se ha omado ya el pa ido de echaza odo cambio; es deci , que el s a u quo ac ual es o almen e sa is ac o- io. Os hacemos es a p egun a, que end éis la ocasión de deba i la: ¿encon áis el sis ema ac- ual sa is ac o io? Las elaciones ins i ucionales Con elación a las cues iones ins i ucionales, he dicho : el T a ado, odo el T a ado. El debe de la Comisión es sali de la c ispación ins i ucional ac ual. Todos es amos demasiado c ispados y nos c ispa emos ambién aquí, si nos p ecipi a- mos a hace inmedia amen e, pa a mos a que enemos el de echo de inicia i a, cua o o cinco p opues as que p esen amos golpeando la mesa. Sob e las elaciones en e el Pa lamen o y la Comisión —me había p opues o ol e sob e es e pun o, ya que se me habían hecho p egun as p ecisas a la conclusión del deba e— p e e i ía escucha os an es de p onuncia me. En p ime luga , una palab a pa a la sensibili- dad, que no a a ag ada a odo el mundo. Cuando dejé el Pa lamen o, me encon aba un poco desengañado. Me decía: no se llega a dis- cu i sob e el T a ado; cuando hay un deba e sob e las cues iones del T a ado, se encuen an diez pe sonas en la sala... Po úl imo, es aba un poco desilusionado y en es e e ano, omando un poco de dis ancia, escuchando a la ez a los pad es del T a ado de Roma, a eminen es espe- cialis as de de echo público o a eminen es his o- iado es, eleyéndoles, me di cuen a de una cosa : que la cons i ución de nues as democ acias na- cionales se ha hecho po un comba e incansable de los pa lamen os pa a ob ene un buen equili- b io de pode con los ejecu i os. Y me dije, aun- que algunos lo lamen an aho a, la elección po su agio uni e sal del Pa lamen o Eu opeo e a el símbolo. Po supues o que es di ícil a diez o a doce, pe o exis en sin emba go ideas ue za a las que es p eciso pe manece a ado. El Pa lamen o ha sido elegido po su agio uni- e sal. Como lo dije aye , que emos p ocu a que en la p óxima elección, los ciudadanos pue- dan palpa a Eu opa de la ida co idiana, pe o ambién que emos p ocu a que podáis lle a adelan e ues o comba e en la democ acia. Es ues a esponsabilidad, y no simplemen e ues- a conciencia, sabe has a dónde no debéis i demasiado lejos... Y cuando i éis demasiado le- jos con noso os, os lo di é. Sin emba go, c eo que es p eciso ol e a coloca es a elección po su agio uni e sal den o de la pe spec i a de la c eación di ícil de una ida democ á ica a escala eu opea. Y es p ecisamen e es a ida democ á i- ca la que da á el gus o a los eu opeos de inci a , de i i y de cons ui Eu opa. No puede se de o a mane a. Es una lección que he asimilado es e e ano. Se me han hecho cua o p egun as y las espon- de é. En p ime luga , la Comisión comunica á al Pa - lamen o odas las p opues as que ha hecho con odos los equisi os. En segundo luga , la Comisión se comp ome e a ene en cuen a el máximo de las enmiendas, pe o a no acep a las como un cheque en blanco. Simplemen e, cuando no es emos de acue do, se á necesa io hace una buena explicación, bien sea a ni el de la Asemblea plena ia, o bien a ni el de las comisiones. En e ce luga , cuando se dé un con lic o que no sea, como lo dije aye , un en en amien o de sus- cep ibilidades, sino un e dade o con lic o sob e lo que hay que hace , con es a ensión ú il, dia- léc ica, en e gobie nos, que siguen el in e és de su país e ins ancias que ienen un obje i o más comuni a io —esa es nues a esponsabilidad — p ocu a é una nue a consul a, un nue o deba e an e el Pa lamen o. Po úl imo, en cua o luga , cuando una p o- pues a se le al e e demasiado, se á e i ada. Pe o no lo se á an es de habe sido discu ida. Si no lo di emos a la opinión pública, po que se ía de- masiado ácil a o a ins i ución deja a as a una p opues a du an e seis meses y deci luego que de odos modos las o as la e i a on. El e i- o es un a ma de doble ilo, lo habéis comp en- dido bien. Ag ega ía una p opues a, si me lo pe mi ís. ¿Po qué no escogéis, en acue do con ues a Mesa di ec i a ampliada, dos eces po año, po ejemplo, un ema cuyo es udio comenza íais, en luga de noso os, la Comisión? P ocede íais a las audiciones necesa ias —si es un ema di ícil, que implica la consul a de in e locu o es, de eminen es especialis as— elabo a íais una eso- lución en base a la cual pod íamos abaja . C eo que si log amos es ablece un al sis ema, hab ía mejo es posibilidades de abajo en e nues as dos ins i uciones, una mejo comp ensión. Y S. 1/85 19 c eo que no es a íamos solos en la co dada, es a- íais con noso os, al menos pa a ese p oyec o. Más allá del T a ado de Roma Suponed que po de inición, a p io i, los diez países es én de acue do sob e un nue o a ado. Supongamos incluso que pa a simpli ica las co- sas, es e nue o T a ado englobe lo an iguo; sa- béis ya odos los p oblemas que plan eo. Algu- nos son a o ables a un pequeño a ado en el in e io del T a ado ac ual; o os es án a a o de un a ado al lado; y aun o os son a o ables a un a ado que lo eemplace. Tomad una hipó esis sencilla: po un milag o una con e encia in e gube namen al se eúne en junio de 1986. Llega a un acue do sob e un nue- o a ado, que sus i ui á al an iguo. ¿Cuando se aplica á es e T a ado? A lo mejo den o de es años. ¿Du an e es años qué hay que hace ? ¿ Reunimos pa a simplemen e b illa ese p oyec- o? ¿Mejo a lo? ¿O bien no debemos abaja ? Si no hacemos nada du an e es años, ¿c een que nues as opiniones públicas, nues os pa la- men os nacionales end án el ánimo pa a o a esc nue o p oyec o? C eo que es o me ecía que se le señala a. Po lo an o, es p eciso encon a el jus o medio, no abandona el p oyec o del «más allá», pe o ambién abaja desde hoy en el T a ado, en odo el T a ado. Ac ualmen e se desa olla un me cado de la ima- gen. He is o incluso a escenóg a os i alianos hace «clips» de publicidad, como se dice hoy, con mucho éxi o. Y sueño y me p egun o a eces, si no pod íamos pedi a esos g andes a - is as que nos digan en es o cinco minu os lo que es Eu opa. Si el Pa lamen o y la Comisión, al ez incluso el Consejo de minis os, lo acep- an, habla íamos de Eu opa. La in o mación se- ía, po lo an o, en dos di ecciones : se end ía la in o mación pa a los especialis as, indispensa- ble; la ida económica, social y cul u al es á hecha de es o; pe o se end ía ambién una in- o mación que, aun a nosos os mismos nos so - p ende ía. Pienso que si los alemanes supie an, po ejemplo, lo que les apo a y lo que les cues a Eu opa; pienso que si los anceses supie an cuál es la pa e de su legislación que es eu opea y no nacional, e c.. pienso que si los ingleses supie an mejo lo que les ha apo ado su en ada en el Me cado común, aun en aquellos aspec os en que no se lo espe aban, pienso, pienso... Es siem- p e e dad que con homb es de alen o, pod ía- mos hace lo. Os pido examina es a p opues a. Es un cambio de es ilo. Es la u ilización del nue- o espacio de comunicación que se nos o ece. Tan o mejo dá selo a pe sonas de alen o. Ha- bla con alen o de Eu opa, es ambién seduci pa a Eu opa. El equilib io La comunicación Po supues o que pa a hace en ende es o a los ciudadanos, es necesa io o a polí ica de comu- nicación. Po mi pa e, he pedido, aun an es de consul a a mis colegas, que en la polí ica de in o mación de la Comisión, se hable menos de Dupon o de Du and, al ez menos de la Comi- sión, y más de Eu opa. Y si es áis de acue do, pod íamos ag upa nues as polí icas de in o - mación, de al mane a que se ea lo que se hace. Cuando se conside a una no icia que iene de Eu opa y que se dice, po ejemplo, que exis e un con lic o en e la Comisión y el Consejo, es o sólo in e esa a una «happy ew», a los especia- lis as. ¿Pe o cuándo habla emos de Eu opa hoy, como se habla de o os p oblemas en la ele i- sión o en los pe iódicos? Eu opa, pa a mí, es la de ensa e ilus ación del equilib io. El equilib io pa a la paz, el equilib io en el compa i esponsabilidades en el mundo. El equilib io en e el No e y el Su . Es o pa a la concepción del mundo. En el plano ins i ucional, es el equilib io en e las ins i uciones. ¡ Que cada uno haga su abajo! Y po úl imo, en el plano de la sociedad, es el equilib io en e la sociedad, el indi iduo y la na u aleza y es ambién el equi- lib io en e los in e locu o es sociales. Un pa én esis : hablé aye de con ención colec i- a eu opea. E iden emen e, es una palab a di í- cilmen e aducible, ¿pe o qué quie e deci ? Sig- ni ica que los in elocu o es in e esados, los em- p esa ios y los sindica os, discu an jun os, hagan un con a o conjun amen e sin in e ención del Es ado o de las ins i uciones. Hecha es a p eci- sión, ¿po qué ehusa a Eu opa es e elemen o undamen al de la democ acia y del econoci- mien o del uno po el o o y ecíp ocamen e? 20 S. 1/85 Pe o más allá de es o, el equilib io es una ac i ud Tend emos, po lo an o, deba es udos y an- ilosó ica, una iloso ia del plu alismo y de la eos. Se end án momen os di íciles en e el Pa - democ acia, po que Eu opa sólo se ha á en el lamen o y la Comisión; pe o esa es la condición plu alismo. Pe o hay que pone a ención que no de nues a salud y, lo espe o, de nues o éxi- sea un p e ex o pa a concilia pun os de is a o», con a ios en el inmo ilismo. S. 1/85 21 Comunidades eu opeas — Comisión Decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión de las Comunidades Eu opeas Suplemen o 1/85 del Bole ín de las CE Luxembu go: O icina de las publicaciones o iciales de las Comunidades eu opeas 1985 - 00 p. - 17,6x25,0cm DA, DE, GR, EN, FR, IT, NL, ES, PT ISBN 92-825-5121-0 No. de ca álogo: CB-NF-85-001-ES-C P ecios públicos en Luxembu go, IVA excluido: ECU 2,24 BFR 100 PTA 340 Mien as se espe a la p esen ación, en el anscu so de las sesiones de ma zo del Pa lamen o Eu opeo, del p og ama-ma co de la Comisión pa a el año 1985, el P esiden e Delo s hizo, el 14 de ene o, una decla ación sob e las o ien aciones de la Comisión y espondió a las p egun as hechas du an e el deba e pa lamen a io sob e es a decla ación, el 15 de ene o.