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La Constitución y la Ley ante el Derecho Comunitario (comentario a la sentencia del Tribunal Constitucional español 28/1991, de 14 de febrero, sobre la Ley Orgánica de Régimen Electoral General y el Acta relativa a las elecciones al Parlamento Europeo)

Mangas, Araceli

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LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO (Comen a io a la sen encia del T ibunal Cons i ucional espa- ñol 28/1991, de 14 de eb e o, sob e la Ley O gánica del Ré- gimen Elec o al Gene al y el Ac a ela i a a las elecciones al Pa lamen o eu opeo) Po ARACELI MANGAS MARTIN (•) SUMARIO 1. INTRODUCCIÓN.—II. LA CONTRADICCIÓN ENTRE LA LOREG Y EL ACTA EUROPEA EN TORNO A LA COMPATIBILIDAD DEL DOBLE MANDATO PARLAMEN- TARIO NACIONAL (O REGIONAL) Y EUROPEO.—III. EL ACTA ELECTORAL COMO DERECHO PRIMARIO.—IV. LA EVENTUAL VIOLACIÓN DEL DERECHO COMUNITARIO POR LA LEY MISMA DE EJECUCIÓN. PLANTEAMIENTO GENE- RAL.—V. LA FUNCIÓN DEL ARTÍCULO 93 DE LA CONSTITUCIÓN: LA ATRIBU- CIÓN DE COMPETENCIAS.—VI. LA PRIMAC A DEL DERECHO COMUNITARIO Y LA INTERPRETACIÓN DEL ART CULO 96 DE LA CE. 1. El a ículo 96 de la CE. 2. La inaplicación de la no ma in e na con a ia: algunos p oblemas. 3. La exigencia po el T ibunal Cons i ucional de un p onunciamien o ju- dicial in e no como equisi o p e io a la inaplicación del DC. 4. El pa á- me o de con o midad de la no ma in e na de ejecución del De echo Co- muni a io.— . EL RECHAZO A PLANTEAR LA CUESTIÓN PREJUDICIAL.— VIII. LA REFERENCIA AL RANGO INFRACONSTITUCIONAL DEL DERECHO COMUNITARIO. (*) Ca ed á ica de De echo In e nacional Público de la Uni e sidad de Salamanca. Di ec o a Ejecu i a de es a Re is a. Cá ed a Jean Monne de De echo Comuni a io. 587 ARACELI MANGAS MARTIN I. INTRODUCCIÓN Las elaciones de la Cons i ución y la ley nacional con el De echo Comuni a io siguen siendo cons an e obje o de e lexión y deba e en odos los Es ados miemb os. Es és a una cues ión plena de in e és en la aplicación dia ia del De echo Comuni a io, aún después de ans- cu idas casi cua o décadas de in eg ación. El p incipio de la p imacía del De echo Comuni a io susci ó en el pasado pe plejidad y en algunos casos esis encias en e los ó ganos adminis a i os y judiciales de los Es ados miemb os, las cuales se han ido educiendo con o me se han ido conociendo y comp endiendo los obje i os de la in eg ación eu o- pea. Esa «in e io ización» de las no mas comuni a ias ha pe mi ido a- milia iza se a los unciona ios y a los jueces en la aplicación más e- cep i a y e ec i a del De echo Comuni a io como de echo común o compa ido en el espacio eu opeo. Pe o no ha e i ado di icul ades e- cuen es en su ope a i idad. Poco a poco, ambién en España, se an alejando concepciones que en en el De echo Comuni a io un de echo ex año, e incluso impues o po au o idades lejanas. Cie amen e, no ha sido ácil pa a muchos un- ciona ios de la Adminis ación y del pode judicial eblandece la é ea concepción de una sobe anía nacional que no admi e menguas en sus máximas exp esiones ju ídicas: la ley y, en especial, la Cons i ución. La in ocación de no mas comuni a ias po los pa icula es ha sido un hecho bas an e no mal en el á ico ju ídico, ya se a a a de ela- ciones de los pa icula es con las adminis aciones públicas, ya ue an elaciones en e pa icula es. Una buena p ueba de esa in ocación e- la i amen e ecuen e es el núme o de li igios an e jueces y T ibunales españoles en los que las p e ensiones de alguna de las pa es se han undado en no mas comuni a ias y aquellos han cons uido su sen encia en o no a a gumen os de de echo comuni a io cuando la con o e sia es aba egida po no mas comuni a ias (1). (1) Puede consul a se un buen análisis de la ju isp udencia española en la c ónica de D. LIÑÁN NOGUERAS y J. ROLDAN BARBERO: «La aplicación judicial del De echo Comuni a io en España (1986-1989)», en Re is a de Ins i uciones Eu opeas, 1989-3, págs. 885 y ss. La c ónica pa a el pe íodo 1989-1990, apa ece á ambién en es a Re is a, 1991-3. 588 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO En algunos li igios el núcleo esencial de la con o e sia ha sido la dispa idad en e una no ma nacional y la no ma comuni a ia y, en consecuencia, la p e alencia o p imacía de la no ma comuni a ia pa a la solución del p oceso. Esa con adicción ha sido ambién la a gu- men ación cen al del ecu so de incons i ucionalidad p esen ado po el Pa lamen o Vasco con a el a ículo 211, apa ado 2, d), y 214 de la Ley O gánica 1/1987, de 2 de ab il (que modi icaba la Ley O gánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Elec o al Gene al, en adelan e, LOREG) pa a la egulación de las elecciones al Pa lamen o Eu o- peo) (2). Ine i ablemen e las alegaciones del Abogado del Es ado y la undamen ación ju ídica de es a impo an e sen encia del T ibunal Cons- i ucional de 14 de eb e o de 1991 han gi ado sob e las elaciones « iangula es» Ley-no ma comuni a ia-Cons i ución (3). Pasemos al exa- men de las in e esan es cues iones cola e ales y cen ales que se susci- a on en es e p oceso. II. LA CONTRADICCIÓN ENTRE LA LOREG Y EL ACTA ELECTORAL EUROPEA EN TORNO A LA COMPATIBILIDAD DEL DOBLE MANDATO PAR- LAMENTARIO NACIONAL (O REGIONAL) Y EUROPEO El Ac a ela i a a la elección de los ep esen an es en la Asamblea (hoy, Pa lamen o eu opeo) po su agio uni e sal di ec o, aneja a la Decisión del Consejo de 20 de sep iemb e de 1976 (4) dispone en su a ículo 5 que «la calidad de ep esen an e en la Asamblea se á com- pa ible con la de miemb o del Pa lamen o de un Es ado miemb o». Seguidamen e el a ículo 6 del Ac a Elec o al Eu opea (AEE), como la ha ebau izado ab e iada y espe uosamen e nues o T ibunal Cons- i ucional, con iene una lis a de incompa ibilidades en e el manda o pa lamen a io eu opeo y una se ie de ca gos y unciones de o igen ne a- men e comuni a io (miemb os de la Comisión, del Consejo, del T ibunal de Cuen as, juez o abogado gene al o sec e a io del TJCE, unciona ios comuni a ios, e c.); el apa ado segundo de ese a ículo pe mi e a los (2) BOE, de 3 de ab il de 1987. (3) T ibunal Cons i ucional, sen encia 28/1991, de 14 de eb e o, Pleno (Ponen e, Magis ado don Jesús Leguina Villa), BOE, de 15 de ma zo de 1991. También puede consul a se el ex o comple o de la sen encia en es a Re is a, 1991-1, págs. 237-259. (4) BOE, de 1 de ene o de 1986, págs. 480 y ss. 589 ARACELI MANGAS MARTIN Es ados miemb os ija o as incompa ibilidades de o den in e no en an o no se egulen de mane a uni o me el égimen de incompa ibili- dades en el Ac a, oda ía pendien e de ap oba po el Consejo, sob e el p ocedimien o elec o al uni o me pa a oda la Comunidad. Pe o esa libe ad ansi o ia de cada Es ado miemb o pa a ija incompa ibili- dades y egula el p ocedimien o elec o al no es ilimi ada y debe á ene en cuen a las disposiciones del Ac a de 1976 (a . 7.2): es deci , debe á ene en cuen a que el Ac a pe mi e acumula la doble calidad de pa - lamen a io en un Es ado miemb o y en el Pa lamen o eu opeo (5). Po su pa e, la e o ma de la LOREG lle ada a cabo en 1987 pa a adecua és a al p oceso elec o al eu opeo, además de la emisión a las incompa ibilidades en el plano comuni a io es ablecidas po el (5) O a cues ión, muy dis in a a la que in en a ceñi se es e comen a io, es el juicio des a o able que me ezca la acumulación de manda os. Posiblemen e las compe encias del Pa lamen o eu opeo en el año 1976 pe mi iesen es ima que pod ían asumi se ambas esponsabilidades, al iempo que pa ecía muy adical p ohibi el égimen de acumulación obliga o ia exis en e desde 1952 (sólo los pa lamen a ios nacionales podían se dipu ados eu opeos al se és a una ep esen ación de segundo g ado o indi ec a). También, al pe mi i la compa ibilidad se asegu aba pa cialmen e una buena elación con los Pa - lamen os nacionales. Sin emba go, la impo an e a ea asumida po el PE en el ma co de la coope ación legisla i a ins au ada po el Ac a Única Eu opea exige de los dipu ados eu opeos una a ención in ensa. Po o a pa e, unas elaciones de mu ua con ianza y coope ación en e los Pa lamen os nacionales y el PE son necesa ias pa a el p og eso de la in eg a- ción eu opea pe o su a iculación ins i ucional no iene po qué basa se en la acumu- lación pe sonal del manda o po una mino ía de dipu ados ni és os p e endie on ni lle a on a cabo esa unción. El PE es conscien e de que el a ículo 5 del Ac a puede se un obs áculo a su empeño po o ece una imagen de dedicación se ia y esponsable con capacidad de in luencia en el p oceso legisla i o y de con ol polí ico. El obs áculo es más bien eó ico pues si en la an e io legisla u a (1984-1989) menos del 10 po 100 de los dipu ados eu opeos acumulaban el doble manda o, en la ac ual es aún más insigni ican e. El PE mismo adop ó una Resolución el 7 de julio de 1988 (DOCE C 235 de 12 de sep iemb e de 1988, pág. 131) en la que se ecomendaba a los Es ados miemb os que modi ica an el ci ado p ecep o en el sen ido de p ohibi la acumulación, como ya es p ác ica in e na de nume osos pa idos en el uso de su pode disc ecional a la ho a de elabo a las lis as elec o ales. La modi icación, en su caso, exigi ía la au o ización po los Pa lamen os nacionales de un ins umen o con encional —de de echo o igina io— simila al Ac a de 1976—, lo que es ha o imp obable. Demasiado gas o pa a an escaso esul ado. Sin emba go, es e incon enien e pod ía sal a se incluyendo la p opues a de 1988 en el conjun o de e o mas que es udia la Con e encia In e gube namen al en la ac ualidad. 590 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO AEE, decla a incompa ible con el ca ác e de dipu ados al PE a «quie- nes sean miemb os de las Co es Gene ales» y a «quienes sean miemb os de las Asambleas Legisla i as de las Comunidades Au ónomas» [a . 211.2, c) y d)] (6). Desde la ap obación de es a e o ma de la LOREG comenzó a sus- ci a se el deba e sob e la dispa idad en e ambos ex os no ma i os, especialmen e a aíz de la in e posición de un ecu so de incons i u- cionalidad po el Pa lamen o Vasco con a el a ículo 211.2, d), en e o as disposiciones impugnadas, po in ingi el a ículo 5 «de la De- cisión 76/787/CECA, CEE, Eu a om del Consejo de la Comunidad Eu opea» y los a ículos 93, 96.1 y 9.1 de la Cons i ución (7). Limi- ando aho a el análisis a la posible in acción del a ículo 5 del Ac a (no de la Decisión), el deba e iene dos planos in e elacionados en e sí. De un lado, el plano ju ídico- o mal señala la exis encia de una no o ia con adicción en e lo es ablecido po el a ículo 5 del Ac a (que cie amen e no dis ingue en e pa lamen a ios nacionales y egio- nales) y lo dispues o po el a ículo 211.2, c) y d) de la Ley. De o o, el plano del de echo lexible, que en palab as de J. Eli- zalde, acep ando el ca ác e ansi o io que inspi an es os pecep os del AEE, pe mi e es ima que el a ículo 5 «admi e, pues, que los in e- g an es del PE o men pa e de los Pa lamen os nacionales, si así lo disponen los Es ados miemb os en el ac ual égimen elec o al " ansi- o io", pe o que al o denamien o no se opone ampoco a que aquellos (6) El ecu so del Pa lamen o Vasco se limi a, en es e pun o, a impugna el pá a- o d) ela i o a la incompa ibilidad del manda o eu opeo con el manda o egional y no con el manda o nacional (a Co es Gene ales) pues es aquella incompa ibilidad la que incide en la si uación ju ídica de los miemb os del Pa lamen o Vasco y pa a lo que enía un innegable in e és ju ídico. El T ibunal Cons i ucional ha econocido una amplia legi imación ac i a a las Comunidades Au ónomas señalando «que la es e a de in e és de la Comunidad Au ónoma que jus i ica su legi imación no se iden i ica con la de ensa de sus compe encias», inculando esa amplia legi imación con el ca ác e del ecu so de incons i ucionalidad como «ins umen o al se icio de la depu ación ob- je i a del o denamien o» (F.J. 3). (7) Es a Re is a de Ins i uciones Eu opeas acogió ese deba e in i ando al Le ado del Pa lamen o Vasco, que os en ó la ep esen ación de és e en el li igio an e el T ibunal Cons i ucional, JUAN CARLOS DA SILVA OCHOA, a expone sus a gumen os en su abajo «La legislación española sob e elecciones al PE: la cues ión del doble manda o», RÍE, 1988-2, págs. 485-500; ambién ue in i ado a expone sus esis con a ias JOSÉ ELIZALDE: «El égimen elec o al del PE: ¿Quieb a en la p imacía del De echo Comuni- a io?», RÍE, 1989-3, págs. 809-836. 591 ARACELI MANGAS MARTIN Es ados miemb os que lo deseen es injan al compa ibilidad (incluso al supues o, no con emplado di ec amen e po el Ac a, de los Pa la- men a ios egionales», (8). La in e p e ación hecha po Elizalde sob e las «con enciones es ablecidas po las p opias ins i uciones» (la Reso- lución ci ada de 7 de julio de 1988 y la p ác ica de p ohibi la acu- mulación en el seno mismo de los pa idos polí icos) y su e ec o, una mu ación cons i ucional del De echo p ima io igen e, es muy suge en e. Pe o causa pe plejidad e insegu idad admi i una mu ación cons i u- cional con a legem y es dudoso que és a haya inspi ado al legislado español (9). Es bien sabido que cuando se edac ó la Ley en esos é - minos se hizo en unción de in e eses polí icos enden es a e i a que de e minadas pe sonalidades de pa idos de cen o y nacionalis as, di- pu ados a su ez en las Co es Gene ales, encabezasen las lis as de sus pa idos al PE. Así pues, el p oblema no sólo es de me a opinión polí ica sob e la con eniencia o no del doble manda o sino de las in e p e aciones po- sibles de los a ículos 5, 6 y 7 del AEE y de su compa ibilidad con el a ículo 211 de la Ley española. Es bien sabido que la p ohibición es- ablecida po la legislación española no es la única y que esa an inomia ambién iene luga en la legislación belga y g iega. Sin emba go, la Comisión no ha iniciado espec o de cada Es ado miemb o (Bélgica, G ecia, España) las acciones encaminadas al p ocedimien o po incum- plimien o del a ículo 169; es e dad que la Comisión goza en es a ma e ia de pode disc ecional y que conocidas y ecuen es in accio- nes (10) al De echo Comuni a io no conmue en al Se icio Ju ídico de la Comisión, po que segu amen e hay o as in acciones de mayo anscendencia (económica, social o polí ica) que desbo dan a sus cua- li icados unciona ios. Desde luego, hay que econoce que la dispa idad en e el a ículo 5 del AEE y algunas legislaciones elec o ales nacionales (8) Loe. ci ., págs. 826-827 (sub ayado en el o iginal). (9) Ibidem, pág. 825. (10) A í ulo de ejemplo, en las pasadas elecciones sindicales celeb adas du an e 1990 en España (en emp esas y en la Adminis ación Pública) de hecho a amen e se pe mi ió a ciudadanos de los Es ados miemb os de la Comunidad con a ados en el sec o p i ado y público el de echo de su agio ac i o y pasi o y cuando salie on ele- gidos po so eo pa a o ma pa e de las Mesas elec o ales ue on excluidos po se ex anje os. Es a p ác ica es con a ia al a ículo 48 CEE. 592 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO es una cues ión (no un p oblema) muy secunda ia y la ebeldía de és as no es en e a la p imacía del De echo Comuni a io. El ecu so del Pa lamen o Vasco ambién se basaba en la incons i- ucionalidad, a su en ende , de o o p ecep o de la LOREG (a . 214) ela i o a la ci cunsc ipción única. En es e pun o no se plan ea in- compa ibilidad con ninguna no ma comuni a ia sino di ec amen e con la Cons i ución y su sis ema au onómico. El AEE nada es ablece sob e el p ocedimien o elec o al y es po an o una cues ión egida plenamen e po el de echo in e no en an o no se adop e po el Consejo de la Comunidad (median e la co espondien e Decisión y Ac a) un p oce- dimien o elec o al uni o me. III. EL ACTA EUROPEA COMO DERECHO PRIMARIO Cie amen e, no es cues ión decisi a en la con o e sia sob e la dis- pa idad en e los dos ó denes ju ídicos ni modula la p imacía del De- echo Comuni a io sob e el De echo in e no el hecho de que an o el Pa lamen o Vasco en su ecu so [An eceden es, 1, A)] como el p opio T ibunal Cons i ucional cali ica an al Ac a Elec o al Eu opea como un ac o de de echo de i ado. Pe o no se puede pasa po al o esa e ónea cali icación siendo el AEE eal y o malmen e de echo o igina io. Es e iden e que les lle ó al equí oco la denominación de «Decisión» y no se p eocupa on de a e igua la na u aleza compleja de la Decisión y del Ac a. Tan o el Pa lamen o Vasco como el T ibunal Cons i ucional incu- en en e o al conside a que el Ac a Elec o al aneja a la Decisión, po se aneja a és a, es De echo de i ado cuya ecepción se p odujo en i ud del a ículo 2 del Ac a de Adhesión; pa a el Pa lamen o Vas- co el De echo nacional no puede de oga ese a ículo 5 que au o iza el doble manda o «po que las Decisiones no son no mas disposi i as, según cla amen e se deduce del eno li e al del a ículo 189 del T a ado cons i u i o de la CEE y los a ículos conco dan es de los T a ados CECA y Eu a om» (pun o 1, A) de los An eceden es). También, la con- usión del T ibunal Cons i ucional se mani ies a cuando ci a los a í- culos 2, 3, 4 y 5 del Ac a ela i a a las condiciones de la adhesión de España pa a e e i se al ca ác e inculan e de los ac os adop ados po 593 ARACE1.I MANGAS MARTIN las ins i uciones comuni a ias con an e io idad a la adhesión ( unda- men o ju ídico núm. 4). Los T a ados undacionales de las es Comunidades p e eían en es a ma e ia ela i a a la elección del PE (a s. 21.3 CECA, 138.3 CEE y 108.3 CEEA) su p opia e olución de un sis ema de «delega- dos que los Pa lamen os hab án de designa de en e sus miemb os» (apa ado 1) a o o po su agio uni e sal di ec o. La inicia i a pa a la elabo ación del p oyec o no ma i o se con iaba al PE y su ap o- bación al Consejo, po unanimidad, sin p e e el ipo no ma i o en an o que ac o del Consejo, y exigiendo además el acue do de los Es ados de con o midad con sus espec i as no mas cons i ucionales. No bas aba, pues, la «decisión» unánime del Consejo, como Ins i u- ción comuni a ia; se dis inguía con azón en e el Consejo-ins i ución comuni a ia y los Es ados miemb os («el pode cons i uyen e») que o man esas O ganizaciones in e nacionales. La Decisión signi icaba que dicha elección e a y es, ju ídicamen e, el cumplimien o de un comp omiso que ya se p e eía en los T a ados. Se deseaba sub aya que e a un desa ollo no ma i o p e is o en el ma co de un p oceso dinámico y g adual. Pe o esa Decisión es un ac o sui gene is o a ípico y no se enma ca en la ipología del a ículo 189.4 CEE; además, la en ada en igo de la Decisión se hizo depende de su « a i icación po cada uno de los Es ados miemb os con o me a sus eglas cons i ucionales espec i as» (au o ización po los Pa lamen os nacionales). Así pues, el Ac a, que con iene odas las disposiciones de ondo, es un acue do in e nacional suje o a la p es ación del consen imien o po cada Es ado que, además de ejecu a las p e isiones de los a ados undacionales, modi ica al- gunas disposiciones de los mismos y como al T a ado se in eg a con el es o de los T a ados que han modi icado o comple ado los unda- cionales. Los T a ados, además de la e isión egulada po los a ículos 96 CECA, 236 CEE y 204 CEEA, pe mi en cie as modi icaciones ex- cepcionales en i ud de disposiciones especiales como son las mo- di icaciones p e is as en el a ículo 201 CEE (Decisión de 21 de ab il de 1970) ela i as al égimen de inanciación de las Comunida- 594 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO des (11); es e p ecep o, como el a ículo 138 CEE y conco dan es, son modi icaciones p e is as po los T a ados y suje as a un p ocedimien o pa icula dis in o de la e isión (a . 236 CEE). Aho a bien, el ex o aco dado po es e p ocedimien o excepcional iene el mismo alo como T a ado cons i u i o o De echo o igina io (12). El AEE es, sin duda, de echo o igina io o p ima io y no de echo de i ado. IV. LA EVENTUAL VIOLACIÓN DEL DERECHO COMUNITARIO POR LA LEY MISMA DE EJECUCIÓN. PLANTEAMIENTO GENERAL Las escasas a gumen aciones del Pa lamen o Vasco, que apa ecen en los An eceden es de la sen encia, se limi an a señala que es iman que el a ículo 211.2, d) de la LOREG in inge el a ículo 5 de «la decisión» del Consejo «y, po consecuencia necesa ia, los a ículos 93, 96.1 y 9.1 de la Cons i ución». Pa a el Pa lamen o Vasco «el elenco de causas de .incompa ibilidad» de ca ác e in e no que pueden añadi los Es ados miemb os «encuen a su lími e en el p opio a ículo 5, que exp esamen e pe mi e el doble manda o». Se esumen de o ma muy simple los p ecep os cons i ucionales ci ados. Así, del a ículo 93 de la Cons i ución se señala únicamen e una de sus di e sas unciones (ga- an ía del cumplimien o del De echo comuni a io). Una ez que se a i - ma la na u aleza impe a i a del a ículo 5 AEE, «p ocede conclui que no esul a líci o pa a las Co es Gene ales p o ee una egulación del égimen de incompa ibilidades que con adiga dicho a ículo 5», po lo que en opinión del Pa lamen o Vasco el a ículo 211 de la LOREG «apa ece iciado de incons i ucionalidad po in acción de los a ícu- los 93, 96.1 y 9.1 de la CE» (An eceden es, 1, A). (11) Los T a ados p e én ambién un sis ema de modi icaciones «au ónomas» que pueden se aco dadas po las Ins i uciones mismas: a ículos 14.7, 33.8 ó 165.4; y sin ol ida el impo an e mecanismo de la denominada «pequeña e isión» del a ículo 95 CECA (12) P ecisamen e po se el AEE De echo o igina io o p ima io apa ece publicada en el BOE de 1 de ene o de 1986 (págs. 480 y s.) en e el conjun o de T a ados cons- i u i os de las Comunidades Eu opeas a los que se adhi ió España. Es bien sabido que es á p ohibida la publicación del De echo de i ado en el BOE o publicaciones o iciales in e nas simila es. Po o a pa e, doc inalmen e es una cues ión elemen al que no se discu e. Vid., en e o os, J. VERGES: Le d oi de la CEE, (di . po J. Még e ), ol. 9, éd. de PUni e si é de B uxelles, 1979, págs. 38 y ss., en especial pág. 42. 595 ARACELI MANGAS MARTIN o que el T ibunal Cons i ucional pueda conoce y anula en ecu so de ampa o una sen encia de un T ibunal español que no espe e la sen encia del TJCE o su ju isp udencia. Pe o esa au onomía espec o del o den ju ídico in e no no signi ica que sean dos ó denes ju ídicos o almen e sepa ados e inconexos. Desde luego, es án muy elacionados pues ambos o denamien os ienen unos mismos des ina a ios, y el DC se aplica di ec amen e en el sen ido de que puede se in ocado y exigido su cumplimien o an e y po la au o- idad in e na compe en e (adminis aciones públicas, jueces) e igualmen e puede se in ocada y exigida en las elaciones en e pa icula es (no mas de e ec o di ec o). Y esa aplicación en las elaciones e icales y ho i- zon ales se impone aún igiendo una no ma nacional con un con enido con a io, la cual queda ía inaplicada o apa ada. Es bien sabido que el DC se in eg a en el o den ju ídico de cada Es ado miemb o en el sen ido de que se aplica jun o al De echo nacional, coexis iendo ambos ó denes ju ídicos y conse ando el DC su especi icidad, su au onomía. En in, c eo que cuando se a a de una no ma in e na especial y exclusi amen in oducida pa a desa olla o ejecu a una obligación comuni a ia, su e en ual discon o midad, aunque en modo alguno apo- de a de compe encia al T ibunal Cons i ucional pa a elimina la, a ec a á po lo menos indi ec amen e a la a ibución de compe encias que con- empla el a ículo 93 de la CE. VI. LA PRIMACÍA DEL DERECHO COMUNITARIO Y LA INTERPRETA- CIÓN DEL ARTÍCULO 96 DE LA CE 1. El a ículo 96 de la CE Algunas a i maiones del T ibunal Cons i ucional (en adelan e, TC) sob e el a ículo 96 CE son muy discu ibles y, en mi opinión, poco con o mes con la Cons i ución misma. Esas a i maciones a ec an no sólo a la je a quía del DC sino, en gene al, a la je a quía misma de cualquie T a ado in e nacional. El TC uel e a ei e a que el DC no in eg a «en i ud del a ícu- lo 96.1, el canon de cons i ucionalidad bajo el que han de examina se las leyes del Es ado español» (FJ 5). Pe o el TC no es á ace ado cuan- do al ehusa , jus i icadamen e, el con ol de cons i ucionalidad de una 602 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO ley —la compe encia de con ol— po iolación de una no ma comu- ni a ia conside a que no hay in acción a la Cons i ución (al a . 93 y al a . 96). Una cosa es que el espe o a la p imacía del DC (de cual- quie T a ado) no enga po qué ga an iza se en el ma co del con ol de la cons i ucionalidad de las leyes y o a bien dis in a es que esa ley e en ualmen e con a ia es in álida en el ámbi o de una elación ju í- dica de DC. Si un ó gano de con ol cons i ucional ehusa ga an iza la p imacía del DC (y se comp ende y es á jus i icado como ambién ha sucedido en o os Es ados miemb os), en onces econoce algo que es anscen- den al: que odo ó gano judicial (y adminis a i o) puede «censu a » al legisla i o y pa aliza los e ec os de una ley sal agua dando el man- da o con enido en el a ículo 96 de la CE (o el a . 55 de la Cons i- ución ancesa, e c.) pa a e i a que se p oduzca «denegación de jus- icia» (17). Y es Galmo dice, siguieno una co ien e mayo i a ia, «que pa ece ha o di ícil a i ma que una ley con a ia a un T a ado no es sin em- ba go con a ia a la Cons i ución, siendo así que el a ículo 55 [de la Cons i ución ancesa] obliga al legislado ancés a espe a los com- p omisos in e nacionales álidamen e con aídos po F ancia» (18). Pe o cuando el legislado iola el p ecep o cons i ucional que le obliga a espe a los T a ados álidamen e celeb ados, el con ol de cons i u- cionalidad no obedece al sis ema gene al sino que odos los ó ganos del Es ado dispensa án especial p o ección al T a ado. La olun ad del cons i uyen e español es que las disposiciones di- ec amen e aplicables del T a ado (y de echo de i ado) deben se apli- cadas sin que una ley pos e io (o no ma eglamen a ia) en igo pueda modi ica lo o de oga lo. El a ículo 96 impide a cualquie au o idad in e na modi ica o de oga un T a ado (o una no ma comuni a ia) (17) YVES GALMOT: «El Consejo de Es ado ancés y el con ol de la con o midad de las leyes a los T a ados», Re is a de Ins i uciones Eu opeas, 1990-1, pág. 16. El ex o ín eg o aducido de la sen encia del Consejo de Es ado ancés de 20 de oc ub e de 1989, asun o Nicoio, y las Conclusiones del Comisa io del Gobie no pueden e se en es a Re is a, 1989-3, págs. 1015 y ss. (18) Loe. ci ., pág. 22. El a ículo 55 de la Cons i ución ancesa dice asi: «A pa i del momen o de su publicación, los T a ados o Acue dos álidamen e a i icados o ap obados goza án de un ango supe io a la ley, a ese a, espec o a cada Acue do o T a ado, de que sea aplicado po la o a pa e». 603 ARACELI MANGAS MARTIN en igo . El T ibunal Cons i ucional a a de minimiza la olun ad del cons i uyen e diciendo que los T a ados no eciben del a ículo 96 más que « ue za pasi a»: sí, pe o, po sen ido común, de esa « ue za pasi a» o ue za de esis encia a la ley pos e io , los T a ados (el DC) eciben así de la Cons i ución una je a quía supe io a la ley. El T a- ado o el DC cie amen e no es el pa áme o de cons i ucionalidad pa a con ola la ley, sino la Cons i ución misma de la que no se debe ni se puede exclui el a ículo 96. Es e iden e que las Co es in ingen la Cons i ución (el a . 96) cuan- do ap ueban una ley con a ia a un T a ado en igo del que sea Pa e España, como ambién la ulne an cuando ap ueban una ley con a ia a o as disposiciones cons i ucionales. Pe o la di e encia en e uno y o o caso, como ha obse ado el conseje o de Es ado y an iguo Juez del TJCE, I. Galmo , es que po olun ad del cons i uyen e, aunque esul e ex año, e i iéndose al simila sis ema ancés, «los T a ados quedan mejo p o egidos que la p opia Cons i ución en e a su ul- ne ación po el pode legisla i o (ya que odos los jueces anceses po- d án con ola en odo momen o la con o midad de una Ley con el T a ado, mien as que la con o midad de una Ley con la Cons i ución sólo pod á se examinada bajo condiciones mucho más es ingi- das)» (19). El a ículo 96 de la CE es un manda o que se di ige, en p ime luga , a odos los ó ganos con po es ad no ma i a y eglamen a ia exi- giéndoles cohe encia ju ídica con la obligaciones in e nacionales de Es- paña: cohe encia en e la ac i idad in e na y ex e na del Es ado. El TC debió medi a sob e el más iejo p incipio gene al de De echo y el más acep ado po oda la Comunidad In e nacional. Un p incipio que en odas las lenguas del mundo se enuncia el la ín: Pac a sun se ando. El espe o a la palab a dada se ha codi icado en el a ícu- lo 26 del Con enio de Viena sob e el De echo de los T a ados. Aho a bien, esa ulne ación del a ículo 96 no conduce a a ibui la compe encia de con ol de cons i ucionalidad al TC pues no solu- ciona ía la exigencia de aplicación di ec a e inmedia a, es deci , e ec i a, del DC. Po eso no hay que espe a has a su eliminación po el T i- bunal Cons i ucional ni espe a a que el p opio ó gano in ac o en- miende su ilíci o. Del undamen o ju ídico quin o de la sen encia del (19) Loe. cil., pág. 28. 604 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO TC sólo me ece ene se en cuen a su jus i icado echazo a con e i en «li igio cons i ucional» —de compe encia del TC— la e en ual in- acción de la legislación comuni a ia po una ley in e na. Pe o ha sido una excelen e ocasión pe dida pa a deslinda , de un lado, la supe io je a quía de los T a ados y del DC y la cali icación de ulne ación de la Cons i ución po una ley con a ia a un T a ado que enga un ám- bi o de aplicación pe sonal y ma e ial coinciden e y, de o o, el im- p oceden e con ol de cons i ucionalidad de dicha ley. 2. La inaplicación de la no ma in e na con a ia: algunos p oblemas Ya desde la sen encia Cos a c. ENEL de 1964 (20) el T ibunal de Jus icia de las Comunidades ha enido ei e ando en decenas de asun os que la inaplicación de la ley nacional con a ia a la no ma comuni a ia es la solución inmedia a cada ez que se plan ee en un Es ado miemb o un con lic o de ese géne o. Se a a sencillamen e de aplica la no ma comuni a ia a la elación ju ídica en cues ión sin p ejuzga la si uación ju ídica de la no ma nacional. Cuando los pa icula es in ocan una no ma comuni a ia de e ec o di ec o en una si uación ju ídica egida po el De echo comuni a io el debe de oda au o idad en el ma co de sus compe encias es p o ege los de echos con e idos po la no ma comuni a ia sin plan ea se an e el caso conc e o, pues no es su com- pe encia, la eliminación de la ley nacional (median e de ogación o, en su caso, decla ación de incons i ucionalidad). Así pues, no se pod á condiciona la inaplicación de la ley in e na a los p ocedimien os ci ados pa a la eliminación gene al de la disposición ni ampoco condiciona la p imacía de la no ma comuni a ia a la exis encia de una sen encia del TJCE que cons a e la in acción del Es ado al adop a esa ley ( ía a s. 169-170 CEE) o que ponga de elie e la incompa ibilidad ( ía a . 177 CEE). La inaplicación de la no ma nacional esuel e la p imacía del De- echo comuni a io en el caso conc e o pa a el pa icula a ec ado, aun- que hay que econoce que dado el mime ismo que oda ía p oduce la no ma nacional, le obliga á en muchos casos a ene que en abla (20) TJCE, sen encia de 15 de julio de 1964 (Cos a c. ENEL, 6-64), Rec, págs. 1141 y ss. 605 ARACELI MANGAS MARTIN un p oceso en e a o o pa icula o en e a las Adminis aciones pú- blicas pa a consegui la aplicación de una no ma comuni a ia después de años de li igación y sopo ando g a es queb an os en su pa imonio económico aun en el caso de que ob enga sen encia a su a o . Aho a bien, la eliminación de la no ma nacional ampoco es la so- lución gene al a la dispa idad y en muchos casos hab á que modula los ámbi os de aplicación de una y o a no ma. Cuando la no ma na- cional puede aplica se a o as si uaciones (o pu amen e in e nas sin elación con una si uación egida po los T a ados o aplicable ambién a nacionales de e ce os países sin inculación ju ídico-con encional con la Comunidad) no iene po qué elimina se, aunque debe á cla i ica se su ámbi o de aplicación en la p opia no ma in e na. Así, se ha á cons- a que su aplicación excluye o incluye, según los casos, a nacionales de los Es ados miemb os o a si uaciones egidas po no ma comuni a- ia, de modo que pueda ácilmen e po cualquie au o idad o pa icula (emp esa io, e c.) no exigi se de e minados equisi os cuando se plan ee una si uación de de echo comuni a io. Pe o cuando una no ma nacional iene como exclusi a inalidad adap a una no ma comuni a ia y sus disposicions sólo igen pa a una si uación egulada po no ma comuni a ia (como es la L.O. 1/ 1987 pa a elecciones al Pa lamen o eu opeo, cuyo a ículo 211 que no iene ninguna o a igencia pa a o o ipo de elecciones o si ua- ciones), en onces la inaplicación, si ue a conside ada incompa ible, es sólo una solución mínima e insu icien e pa a esol e un caso conc e o, que no excluye o as soluciones de ca ác e de ini i o. La inaplicación se á el esul ado del «cal a io» adminis a i o y p e isi- blemen e judicial al que se e á obligado odo pa icula que in oque en su a o una no ma comuni a ia. En elación con el AEE és e se ía el caso del dipu ado a Co es o a una Asamblea Au onómica cuyo pa ido polí ico desee que ambién se p esen e a las elecciones al Pa lamen o Eu opeo (o ice e sa). Si la Jun a Elec o al Cen al echaza la candida u a, con a ese ac o admi- nis a i o debe á ecu i di ec amen e en con encioso elec o al an e el T ibunal Sup emo (a . 225 LOREG). Aunque pueda esul a ei e a- i o, la p e alencia de la no ma comuni a ia obliga ambién a los ó - ganos adminis a i os que debe án p o ege los de echos undados en una no ma aplicable a la si uación plan eada aunque ello le obligue a no ene en cuen a la ley o disposición eglamen a ia. Así, la Jun a 606 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO Elec o al Cen al no debe ía echaza una candida u a que cumpla los equisi os del a ículo 5 AEE, pues el égimen p e alen e es és e y no el del a ículo 211 LOREG, al menos mien as el TJCE no se p onuncie sob e la compa ibilidad de la Ley española. La Jun a Elec- o al, llegado el caso el T ibunal Sup emo, examina án la legalidad de la candida u a a la luz del AEE. Na u almen e, el juez o T ibunal compe en e pod án plan ea al TJCE cues ión p ejudicial de in e p e- aión; no se ol ide que en el caso del a ículo 5 AEE algún au o , como el ya ci ado J. Elizalde, sos iene de o ma azonable que ha ha- bido una «mu ación» cons i ucional. Cla o que, independien emen e del plan eamien o de la cues ión p e- judicial, cuya solución po el TJCE pod ía llega demasiado a de e inú ilmen e, el juez nacional puede o dena inmedia amen e la suspen- sión de la aplicación de la disposición li igiosa en el caso conc e o me- dian e medidas p o isionales o cau ela es has a el momen o de dic a su allo as la espues a del TJCE. Es bien sabido que el De echo Comuni a io no impone la suspensión cau ela sino que acul a al juez nacional, independien emen e de que la legislación nacional no p e ea o incluso aunque la p ohiba (21). Así pues, odo juez nacional es á acul ado, incluso con a legem, pa a adop a la suspensión de la apli- cación de la ley has a que se es ablezca po el TJCE la in e p e ación pe inen e que pe mi a al juez nacional alla sob e su compa ibilidad. De es a mane a, se p o egen los de echos que una no ma comuni a ia (21) Pa a el TJCE «la plena e icacia del De echo comuni a io se e ía igualmen e educida si una no ma de De echo nacional pudie a impedi al juez, que conoce en un li igio egido po el De echo Comuni a io, concede medidas p o isionales pa a ga an- iza la plena e icacia de la esolución judicial que debe ecae ace ca de la exis encia de los de echos in ocados con base en el De echo Comuni a io. De ello esul a que el juez que, en esas ci cuns ancias, concede ía medidas p o isionales si no se opusiese a ello una no ma de De echo nacional, es á obligado a exclui la aplicación de es a úl ima no ma» (sen encia de 19 de junio de 1990, Fac o iame, C-213/89, aún no publicada en la Recopilación, pe o su ex o puede e se en es a Re is a de Ins i uciones Eu opeas, 1990-3, pág. 950, undamen o ju ídico 21). En o o asun o, poco días después, el P esiden e del TJCE o denó a la RFA la suspnsión, a í ulo cau ela (a . 186 CEE), de una ley sob e de echos po el uso de ca e e as ede ales en lo ela i o a los ehículos ma iculados en o os Es ados miemb os que debía en a en igo el 1.» de julio de 1990, has a la esolución de un p ocedimien o po incumplimien o in oducido po la Comisión con a la RFA (Au o de 28 de junio de 1990, Comisión c. RFA, C-195/90-R). 607 ARACELI MANGAS MARTIN con ie e a los pa icula es aunque es é pendien e de de e mina se si hay o no dispa idad. Hay que señala que en ese asun o Fac o ame el TJCE se p onunció po la posibilidad de la pe ición de suspensión po el juez nacional cuando se impugna la compa ibilidad de las dis- posiciones del De echo nacional con el DC. En o a sen encia pos e io ha acep ado ambién la posibilidad de adop a medidas cau ela es pe o con nume osas p ecauciones cuando se plan ea la cues ión de la alidez misma de la no ma comuni a ia de de echo de i ado (22). Es comp ensible que cuando hay se ias dudas sob e la alidez de la no ma comuni a ia y se solici a cau ela men e la suspensión del ac o nacional de ejecución, el juez nacional decidi á con ex ema p udencia pues la suspensión del ac o nacional puede con- lle a la pa alización de los e ec os ju ídicos de la no ma comuni a ia en el caso en cues ión (como e a en ese caso el pago de unas can idades es ablecidas po un Reglamen o comuni a io). Sin emba go, según el asun o Fac o ame, cuando las dudas se cen an no en la no ma co- muni a ia sino en la no ma nacional, los pode es del juez son más amplios dado que pudiendo lo más (inaplica de ini i amen e en ese li igio la ley nacional), con mayo azón puede lo menos (suspende empo almen e la aplicación de la ley nacional has a la esolución del li igio). Se dice con azón que la sen encia Fac o ame es hija de la sen encia Simmen hal: el juez iene la obligación de aplica ín eg amen e el DC y p o ege — u ela judicial e ec i a según el a ículo 24 de la Cons i ución— e icazmen e los de echos con e idos a los pa icula es po el DC (23). (22) El TJCE ha decla ado que «un ó gano ju isdiccional nacional únicamen e pue- de aco da la suspensión de la ejecución de un ac o nacional adop ado en ejecución de un ac o comuni a io si dicho ó gano ju isdiccional albe ga se ias dudas ace ca de la alidez del ac o comuni a io y si, en el caso de que aún no se haya some ido al T ibunal de Jus icia la cues ión de alidez del ac o con o e ido, el ó gano ju isdiccional nacional plan ee la co espondien e cues ión p ejudicial; si es á an e un caso de u gencia y si la pa e demandan e se halla amenazada con un pe juicio g a e e i epa able y si dicho ó gano ju isdiccional oma debidamen e en cuen a el in e és de la Comunidad» (sen encia de 21 de eb e o de 1991, Zucke ab ik, C-143/88 y C-92/89, aún no publicada en la Recopilación, pe o su ex o puede e se en es e mismo núme o de la Re is a de Ins i- uciones Eu opeas, pág. 650). (23) Vid. en elación con la sen encia Fac o ame los comen a ios de EDUARDO GARCÍA DE ENTERRÍA en Ci i as. Re is a española de De echo Adminis a i o. 1990, jul.-sep ., págs. 401 y ss., y de DENYS SIMÓN y AMI BARAV en Re ue du Ma ché Com- 608 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO 3. La exigencia po el T ibunal Cons i ucional de un p onunciamien o judicial in e no como equisi o p e io a la inaplicación del DC El T ibunal Cons i ucional ha pues o un se io obs áculo a la apli- cación e ec i a del DC al exigi que en caso de «p e endida an inomia» sean «los ó ganos judiciales quienes, en los p ocesos co espondien es, hayan de p onuncia se sob e la epe ida con adicción como paso p e io a la aplicación o inaplicación» de la ley, sin pe juicio del plan eamien o de la cues ión p ejudicial an e el TJCE (FJ 6). En o o pá a o del mismo undamen o ju ídico, el TC añade «que la p imacía de és e (del DC) exige que sean sólo aquellos ó ganos los llamados a asegu a di- ec amen e la e ec i idad de al De echo» (sub ayados añadidos). El p oceso judicial y su sen enia no puede se el «paso p e io» a la inaplicación. Es e equisi o es cla amen e con a io al p incipio de la e icacia di ec a e inmedia a y, po an o, con a io, a las obligaciones con aídas po España, po odos los ó ganos del Es ado español. No niego que es impo an e que el TC haya con i mado la doc ina de la inaplicación de la no ma nacional con a ia a la no ma comuni a ia, pe o ha añadido un equisi o con a io a De echo que quie e jus i ica acompañado de un pá a o de la sen encia Simmen hal sesgado de su con ex o. Pe o esa ci a es á u ilizada ue a de la cues ión plan eada al TJCE pa a unda en su doc ina algo exp esamen e epudiado po el TJCE. En e ec o, los undamen os 22 y 23 de la sen encia Simmen hal que ci a el T ibunal Cons i ucional, como el conjun o de esa sen encia, se e ie en a los pode es del juez nacional pa a asegu a la p imacía y la e icacia en el cu so de un p oceso y en e a cualquie obs áculo ju í- dico cons i ucional (« oda disposición de un o denamien o ju ídico na- cional») o a « oda p ác ica legisla i a, adminis a i a o judicial» que impidan a un juez nacional hace « odo lo necesa io», ya sea inaplica o suspende la aplicación de una ley, incluso con a lo dispues o en la Cons i ución, en las leyes, e c., pa a asegu a la plena e icacia de la no ma comuni a ia. En ese li igio el juez i aliano p egun aba al TJCE que pues o que el sis ema ju ídico i aliano no le pe mi ía deja inapli- mun, 1990, núm. 340, oc ., págs. 591 y ss. En elación con el Au o Comisión c. Ale- mania, id. el comen a io de EDUARDO GARCIA DE ENTERRIA en es a Re is a, 1990-3, págs. 875 y ss. 609 ARACE1.I MANGAS MARTIN cada una ley has a que el TC no la hubie a decla ado incons i ucional o has a que el Pa lamen o no la hubie a de ogado, si pod ía el juez que conoce el li igio e se acul ado po el DC pa a inaplica la ley e en ualmen e incompa ible o si esa acul ad compe e a o as au o i- dades dis in as a la del juez. De ahí que el TJCE esponda con el undamen o 23 del que el T ibunal español ex ae consecuencias ina- cep ables en De echo (24). Po ello, cuando el TJCE dice que no se puede ese a la solución del con lic o a o a au o idad dis in a de la del juez compe en e en la con o e sia lo a i ma en unción de la disyun i a plan eada po el P e o de Susa, a in de que un juez nacional no plan ee una cues ión de incons i ucionalidad ni enga que espe a a la de ogación o modi i- cación po su Pa lamen o; pe o no excluye a los ó ganos adminis a- i os de la obligación de deja inaplicada la no ma in e na ni excluye la obligación de elimina la con adicción misma. Pe o en el ma co de un li igio el juez nacional, po su au o idad, po la au o idad que le con ie e el DC, independien emen e de la legislación nacional (25), iene que asegu a po sí mismo el pleno e ec o de la no ma comuni a ia: en el ma co de un li igio la inaplicación le es á ese ada al juez de ese li igio ( undamen o 24). El T ibunal Cons i ucional condiciona la aplicación e ec i a del DC a un p oceso judicial (len o, cos oso, ¿e incie o?); se deduce de su e- quisi o que la p imacía sólo a ec a a los jueces llegando al absu do ju ídico de que la no ma comuni a ia no iene un e ec o ju ídico obli- ga o io obje i o (pa a odos). Así, la p imacía del DC esul a se una a i mación hue a. La p imacía del DC no es algo que sólo compe a al juez o dina io. Todos los Es ados miemb os, odos los ó ganos del Es ado miemb o se abs end án de odas aquellas medidas que puedan pone en pelig o la ealización de los ines p e is os en los T a ados y «adop a án odas las medidas gene ales o pa icula es ap opiadas pa a asegu a el cum- (24) Sen encia de 9 de ma zo de 1978, ci ada en no a 20. (25) Obsé ese que en la ci ada sen encia Fac oname, consecuencia de es a sen encia Simmenihal, se plan ea el p oblema de la p ohibición del sis ema ju ídico inglés de dic a medidas de suspensión cau ela de las leyes y, sin emba go, el TJCE dice que odo juez en la Comunidad, incluido el b i ánico, es á acul ado, si lo p ecisa pa a asegu a la aplicación e ec i a de la no ma comuni a ia, pa a suspende cau ela men e la aplicación de una ley ( undamen os 20 a 23). 610 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO plimien o de los ac os de las Ins i uciones de la Comunidad» (a . 5 CEE, 192 EURATOM y 86 CECA). Po ello, si se quie e e i a esa si uación en la que los ó ganos adminis a i os se en obligados a inaplica leyes u o as disposiciones —y debe e i a se—, en onces el legisla i o y el ejecu i o deben asumi sus esponsabilidades espec i as de espe o del DC: de oga o modi ica las no mas in ac o as (26). La p imacía del DC no es algo abs ac o; ope a i amen e es e p in- cipio signi ica que cuando un pa icula in oca an e el ó gano compe- en e una no ma comuni a ia pe inen e al caso, ese ó gano debe aplica la no ma comuni a ia; no iene que plan ea se si hay una no ma na- cional compa ible o no; sólo si la no ma comuni a ia es á en igo y concu en sus condiciones de aplicación en la pe sona que la in oca o a la que hay que exigi su cumplimien o (no se ol ide que las no mas comuni a ias ambién imponen obligaciones).Y lo mismo se puede deci cuando la no ma comuni a ia se aplica en las elaciones en e pa icu- la es (27). Sólo an e la imposibilidad de una aplicación «pací ica» de (26) Si en un Es ado miemb o se han adop ado disposiciones legisla i as (o egla- men a ias) con a ias a lo dispues o en una no ma comuni a ia en igo , esa iolación del DC pe manece á has a que no de ogue o modi ique la no ma nacional in ac o a. La inaplicación pe mi e sal agua da los de echos de los pa icula es caso po caso; pe o la in acción del Es ado miemb o a sus obligaciones se man iene has a la de oga- ción o modi icación pe inen e. Es a es una an igua y bien consolidada posición del TJCE. El al o T ibunal comuni a io había decla ado en su sen encia Code Ma i ime de 1974 que el me o man enimien o en igo de una no ma nacional con a ia a la no ma comuni a ia di ec amen e aplicable, incluso aplicándose siemp e és a, engend a una si- uación de hecho ambigua, dejando a las pe sonas a ec adas en un es ado de ince i- dumb e en cuan o a las posibilidades que iene de acoge se al De echo Comuni a io (sen encia de 4 de ab il de 1974, Comisión c. F ancia, 167/73, Rec, págs. 359 y ss.). Ese me o man enimien o en igo es en sí mismo una in acción al a ículo 5 CEE pues c ea ía siemp e un equí oco en los jus iciables y pod ía obliga les a inicia p ocesos judiciales. Po ello, el TJCE ha p ecisado en 1986 que la p imacía y el e ec o di ec o del DC no dispensa a los Es ados miemb os de la obligación de elimina de ini i amen e (de oga o modi ica ) median e no mas in e nas de ca ác e obliga o io del mismo alo ju ídico que las que deben se modi icadas. Se acili a ía así la aplicación e ec i a y se e o za ía la p imacía del DC (sen encia de 4 de ab il de 1974, Comisión c. I alia, 168/85, págs. 2945 y ss.). Vid. mi comen a io a es a ju isp udencia en es a Re is a, 1987-2, págs. 311 y ss. (27) Igualmen e los pa icula es debe án desca a en sus elaciones p i adas, po ejemplo en un acue do en e emp esas o en un con a o de abajo, cualquie ley o 611 ARACEL1 MANGAS MARTIN o a ios de los T ibunales Cons i ucionales la hubie an in e pues o al- guna ez, ¿la debe ía habe plan eado nues o T ibunal Cons i ucional? Po lo que se e ie e a la noción de ó gano ju isdiccional que se u iliza en el a ículo 177 CEE no es cie o que excluya al T ibunal Cons i ucional po que és e no se in eg e en la o ganización del Pode judicial. Jus amen e de las sen encias inco ec amen e ci adas (35) se ex ae una ju isp udencia muy dis in a a la que a ibuye al TJCE; de un Au o hay que deduci p ecisamen e que el a ículo 177 se aplica a odo eje cicio de la unción ju isdiccional, incluso si ese eje cicio es el hecho de un ó gano no ju isdiccional (36). La noción de ju isdicción nacional no depende del De echo nacional, de la au ocali icación o au oexclusión de los ó ganos in e nos, sino del DC has a el pun o de que en e a la legislación holandesa el TJCE conside ó ju isdicción a e ec os del a ículo 177 a un ó gano de la segu idad social holande- sa (37). De o ma simila en la e ce a sen encia, ambién mal ci ada en ondo y o ma, el TJCE acep ó el een ío plan eado po una Co- misión de ecu sos de un Colegio de Médicos (38). VIII. LA REFERENCIA AL RANGO INFRACONSTITUCIONAL DEL DERECHO COMUNITARIO Resul a desconce an e, cuando no p eocupan e, la ac i ud del TC en es e li igio que pudo habe esuel o de o ma co ec a y ajus ada a De echo (a la Cons i ución y al DC) si se hubie a a enido a una sólida y sob ia undamen ación ju ídica, sin p odiga excesos dialéc icos y a i - maciones g a ui as o innecesa ias. Desde luego, el TC ha hecho una a i mación innecesa ia, sin un- damen o ju ídico y con a ia a los comp omisos ju ídicos de España, (35) Se ci an un Au o y dos sen encias del TJCE de o ma absolu amen e inco- ec a, pues los únicos da os que se o ecen (61/65, 246/80 y 138/80) se e ie en al núme o de Regis o de en ada del asun o en la Sec e a ía del TJCE, da os inú iles pa a pode localiza los en la Recopilación o icial. Es imp escindible ci a la echa de las sen encias sal o que se quie a juga a los «sec e ismos» an ca os a nues a Admi- nis ación. Es o en el mejo de los casos. (36) Au o de 13 de junio de 1980 (Bo ke , 138/80), Rec, pág. 1977. (37) Sen encia de 6 de junio de 1966 (Veassens-Góbbek, 61-65), Rec, págs. 378 y ss. (38) Sen encia de 6 de oc ub e de 1981 (B oekmeulen, 246/80), Rec, págs. 2311 y s. 618 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO al deci , en el undamen o ju ídico quin o, glosando el a ículo 96 de la CE: «En suma, la e en ual in acción de la legislación comuni a ia eu opea po leyes o no mas es a ales o au onómicas pos e io es no con ie e en li igio cons i ucional lo que sólo es un con lic o de no mas in acons i ucionales que ha de esol e se en el ámbi o de la ju isdicción o dina ia» (sub ayado añadido). Respec o a la p ime a pa e de ese pá a o ya he comen ado el ca- ác e cons i ucional del con lic o sin que ello lle e al apode amien o de compe encia po el TC. La g a edad de esa a i mación se si úa en la segunda pa e que he sub ayado: posiblemen e es la mayo es idencia de la sen encia. Y no po que és a no con enga a i maciones equí ocas o e óneas y ex apolaciones. Pe o, ¿po qué se hizo esa a i mación? No se encuen a una explicación en el plano ju ídico, máxime si se iene la con icción ju ídica y democ á ica de que un T ibunal Cons i- ucional, como el es o de Ins i uciones, se some e al Es ado de De e- cho, con a el que no p e alece ni la sobe anía pa lamen a ia ni la «sobe anía judicial». A i maciones de ese ca iz aen a la memo ia el iejo a o ismo, ¿quis cus odie ipsos cus odes? La inculación a las Comunidades Eu opeas y a su De echo, p e- is a y aco dada con o me a la Cons i ución, es sin ese as, ni an siquie a polí icas. Es a inculación se exp esa solemnemen e en el Ac a de Adhesión (a . 2) y en unos p ecep os que son la «pied a de cla e» del sis ema ju ídico de la in eg ación: los a ículos 5 CEE, 192 EURA- TOM y 86 CECA (39). También se pod ían eco da los a ículos sob e las uen es del de echo de i ado (14 CECA, 189 CEE y 161 EURA- TOM) y los p ecep os ela i os a la compe encia del TJCE que odo Es ado miemb o ( odo ó gano de un Es ado miemb o) acep a sin e- se as y, en consecuencia, aca a sus decisiones y o ien aciones. El De- echo Comuni a io obliga a cada Es ado miemb o en las condiciones p e is as en los p opios T a ados. No en las condiciones que unila e- almen e es ablezca una Cons i ución o un T ibunal Cons i ucional. Las condiciones de aplicación di ec a, inmedia a y p e alen e ienen que se iguales en odos los Es ados miemb os y po ello esas condiciones (39) Vid. sob e es e p ecep o capi al el es udio de JOHN TEMPLE LANG: «Commu- ni y cons i u ional law: A icle 5 EEC T ea y», CMLRe , 1990-4, págs. 645 y ss. Del mismo au o es o o excelen e es udio en el que se abo dan ambién es os emas: The Dulies o Na ional Cou s unde he Cons i u ional Law o he Eu opean Communi y, Exe e Uni . P ess, 1987. 619 ARACELI MANGAS MARTIN son las es ablecidas en los T a ados, al como son in e p e ados po su T ibunal de Jus icia. En la Comunidad, an es y después de se miemb o, se puede discu i y negocia casi odo. Pe o hay algo qque no es discu ible o negociable, po que es la condición p e ia pa a se Es ado miemb o y pa a segui siéndolo: acep a la p imacía absolu a del De echo Comuni a io. Es la condición exis encial de la Comunidad misma. La p imacía no es ela i a ni es á condicionada. El Dic amen de la Comisión, p e io a nues a adhesión y publicado en el BOE de 1 de ene o de 1986 a con- inuación de los Ins umen os de Ra i icación y de Adhesión, es bien sin omá ico de esa exigencia que hemos acep ado. Además, las Co es Españolas, en ep esen ación del pueblo español y haciendo uso de la p e isión con enida en el a ículo 93 de la CE, con pleno conocimien o de causa (de la anscendencia ju ídica, como e lejan las ac as del de- ba e susci ado en la edacción del a . 93), o o ga on su au o ización sin ningún o o en con a ni abs ención alguna pa a la in eg ación del De echo Comuni a io en nues o o denamien o in e no con o me a las exigencias o ca ac e ís icas del p opio DC. Si el T ibunal Cons i ucional es ima que esa au o ización y la con- secuen e in eg ación no es á ampa ada po el a ículo 93, si encuen a a gumen os en a o de la Íncons i ucionalidad que lo diga cla amen e. Y po azones de segu idad ju ídica que no deje pasa an as opo u- nidades. No se le niega al TC su compe encia pa a eje ce el con ol de la cons i ucionalidad de los T a ados comuni a ios (aunque ya expi ó el plazo de los ecu sos p e io y a pos e io i) y sólo pod ía eab i se ese con ol po la ía hipo é ica de la cues ión de Íncons i ucionalidad o bien an e nue os T a ados que modi iquen o comple en aquéllos; pe o, como nos ecue da Luis Ignacio Sánchez Rod íguez, espec o del De echo o igina io en igo mili a en su a o «una p esunción ex- ao dina iamen e ue e de su cons i ucionalidad, p ecisamen e sob e la base del a ículo 93 CE (40). Po ello, la doc ina del TC sob e una p imacía limi ada es con a ia a las condiciones ju ídicas en las que es á eniendo luga nues a pe manencia en la Comunidad. (40) Luis IGNACIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ: «El a ículo 93 CE y el bloque de la cons i ucionalidad: algunos p oblemas», en Esludios sob e la Cons i ución española. Ho- menaje al p o eso Edua do Ga cía de En e ía, Ci i as, Mad id, 1991, pág. 246. 620 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO El TJCE ha es ablecido que esa p imacía no puede encon a obs- áculo ju ídico alguno ni an siquie a de ca ác e cons i ucional. En la misma sen encia Cos a c. ENEL, ya ci ada, decla aba que «el de echo nacido del T a ado no pod ía en azón de su especí ica na u aleza o - ginal, e se opone judicialmen e a un ex o in e no cualquie a que sea sin pe de su ca ác e comuni a io...». O as eces ha dicho que las disposiciones del DC p iman sob e oda no ma nacional que les sea con a ia o que no puede p e alece la in ocación de disposiciones del De echo in e no de cualquie na u aleza que sean (41). En algunas oca- siones no ha enido más emedio que decla a que «un Es ado miemb o no puede alega di icul ades in e nas o disposiciones de su o den ju í- dico nacional, incluso cons i ucional, pa a jus i ica el no espe o de obligaciones y plazos esul an es de di ec i as comuni a ias» (42). La azón p o unda de esa p imacía es iba en que «la in oducción de c i- e ios pa icula es, p oceden es de la legislación o del o den cons i u- cional de un Es ado miemb o de e minado, a en a ía con a la unidad ma e ial y la e icacia del De echo Comuni a io, y end ía i emisible- men e po e ec o queb a la unidad del me cado común y pone en pelig o la cohesión de la Comunidad» (43). La cla e cons i ucional de la pe enencia pací ica de un Es ado miem- b o a la Comunidad es á en que su Cons i uión p e ea la legi imación pa a a ibui el eje cicio de una pa e de la sobe anía a Ins i uciones comunes a esos Es ados y en las que es os pa icipan. Si la Cons i ución española (si el cons i uyen e y la olun ad popula ) han p e is o esa a ibución y el eje cicio de esas compe encias con o me a no mas co- munes de las O ganizaciones in e nacionales « i ula es de la cesión», no se puede habla se iamen e de ango in acons i ucional del DC ni an siquie a de con lic o en e el DC y la Cons i ución. Y es inadmisible que se enga la olun ad de c ea con usión y p oblemas ic icios en la aplicación del DC po nues os jueces y T ibunales. El e ec o ju ídico que ido po el a ículo 93 de la CE es acep a el DC con sus exigencias p opias, incluida su p imacía absolu a. Luego, las no mas comuni a ias (41) En e o as sen encias, 4 de ab il de 1974 (167/73), ya ci ada; 13 de julio de 1972 (Comisión c. I alia. 48-71), Rec, pág. 535; Au o de 28 de ma zo de 1980 (Comisión c. F ancia, 24 y 99/80 R), Rcc, pág. 1333. Sub ayados añadidos. (42) Sen encia de 6 de mayo de 1980 (Comisión c. Bélgica, 102/79), Rec, 1487. Sub ayados añadidos. (43) Sen encia Haue , ya ci ada. 621 ARACEU MANGAS MARTIN no son in acons i ucionales. Tampoco hay que cali ica las con la d a- má ica exp esión de «sup acons i ucionales». Las no mas comuni a ias no pueden in ingi los p incipios básicos de los sis emas cons i ucionales mismos que han pe mi ido la a ibución. Pe o en los ámbi os a ibuidos a la Comunidad, la no ma comuni a ia goza de un s a us «ex a o me acons i ucional». Pe o no son in acons i ucionales en ningún Es ado miemb o; ampoco en España. Cab ía añadi que la e en ual dispa idad de una no ma de de echo de i ado con la Cons i ución no es compe encia del TC, ya que su con ol de legalidad se ha a ibuido al T ibunal de Jus icia de la Co- munidad y su pa áme o de con o midad no son las Cons i uciones sino los T a ados (incluido su a . 164 CEE). Aho a bien, en cualquie a de los hipo é icos con lic os Cons i ución-T a ados o Cons i ución- de echo de i ado, la Cons i ución de cada Es ado miemb o no es ajena al p opio DC y a la compe encia del TJCE, el cual iene po misión «asegu a el espe o del De echo» (a . 164 CEE) (con mayúsculas en la e sión española): el De echo, sin adje i aciones, en la in e p e ación y en la aplicación de los T a ados y del De echo de i ado (44). Así pues, la a ibución de compe encias no es ilimi ada e incon o- lada y el TJCE debe ela po el espe o de los p incipios undamen- ales del Es ado de De echo, p incipios que son comunes a las Cons i- uciones de los Es ados miemb os. También G. C. Rod íguez Iglesias y U. Woelke si úan las elaciones De echo Comuni a io y Cons i ución en sus jus os é minos conside ando «el ca ác e me amen e hipo é ico de ese con lic o adical en e Cons i ución y De echo Comuni a io, ya que es e úl imo asume como elemen o p opio los p incipios cons i u- cionales comunes a los Es ados miemb os, y, en pa icula , los ela i os a la p o ección de los de echos undamen ales de la pe sona» (45). El an iguo juez Pesca o e nos ha eco dado que la p imacía no se de i a de una concesión cualquie a po pa e del De echo Cons i u- (44) Un análisis in e esan e de los desa ollos de ese p ecep o y sus implicaciones en cuan o a la na u aleza y a la compe encia ju isdiccional misma del TJCE puede e se en ANTHONY ARNULL: «Does de Cou o Jus ice ha e inhe en ju isdic ion?», CMLRe , 1990-4, págs. 683 y ss. (45) GIL CARLOS RODRÍGUEZ IGLESIAS y ULRICH WOELKER: «De echo Comuni a- io, De echos Fundamen ales y con ol de cons i ucionalidad. La decisión del T ibunal Cons i ucional ede al alemán de 22 de oc ub e de 1986», Re is a de Ins i uciones Eu o- peas, 1987-3, pág. 681. 622 LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO cional de los Es ados. Pe o los p oblemas de o den cons i ucional se esuel en an es de la adhesión (y España lo hizo) pues se ía inadmisible, po que se opone a la buena e de los a ados, que un Es ado miemb o a a a de pone en duda los comp omisos acep ados in ocando a pos- e io i obs áculos cons i ucionales: ales ac i udes en aña ían o imp e- isión o mala e (46). Y, desde luego, esa no ha sido la conduc a de España (47). (46) PIERRE PESCATORE: «Aspec os judiciales del "ace o comuni a io"», Re is a de Ins i uciones Eu opeas, 1981-2, pág. 347. (47) Es ando ya edac ado es e comen a io, el T ibunal Cons i ucional español ha dic ado la sen encia 64/1991, de 22 de ma zo (BOE de 24 de ab il de 1991), en la que ea i ma su doc ina (en especial FJ 4) obje o de c í ica en es e comen a io (un ex ac o de su sen encia se publica en es e mismo núme o de la RÍE). 623