La Constitución y la Ley ante el Derecho Comunitario (comentario a la sentencia del Tribunal Constitucional español 28/1991, de 14 de febrero, sobre la Ley Orgánica de Régimen Electoral General y el Acta relativa a las elecciones al Parlamento Europeo)
Full text
LA CONSTITUCIÓN
Y
LA LEY
ANTE
EL
DERECHO
COMUNITARIO
(Comen a io
a la
sen encia
del
T ibunal Cons i ucional espa-
ñol
28/1991,
de 14 de
eb e o, sob e
la
Ley
O gánica
del Ré-
gimen Elec o al Gene al
y el
Ac a ela i a
a las
elecciones
al
Pa lamen o eu opeo)
Po ARACELI MANGAS MARTIN
(•)
SUMARIO
1.
INTRODUCCIÓN.—II.
LA
CONTRADICCIÓN
ENTRE
LA LOREG Y EL
ACTA
EUROPEA
EN
TORNO
A
LA
COMPATIBILIDAD
DEL
DOBLE MANDATO PARLAMEN-
TARIO NACIONAL
(O
REGIONAL)
Y
EUROPEO.—III.
EL
ACTA ELECTORAL
COMO DERECHO PRIMARIO.—IV.
LA
EVENTUAL VIOLACIÓN
DEL
DERECHO
COMUNITARIO
POR
LA
LEY
MISMA
DE
EJECUCIÓN. PLANTEAMIENTO GENE-
RAL.—V.
LA
FUNCIÓN
DEL
ARTÍCULO
93
DE LA
CONSTITUCIÓN:
LA
ATRIBU-
CIÓN
DE
COMPETENCIAS.—VI.
LA
PRIMAC A
DEL
DERECHO COMUNITARIO
Y
LA INTERPRETACIÓN
DEL
ART CULO
96
DE LA
CE. 1. El
a ículo
96 de la
CE.
2. La
inaplicación
de la
no ma in e na con a ia: algunos p oblemas.
3.
La
exigencia
po
el
T ibunal Cons i ucional
de un
p onunciamien o
ju-
dicial in e no como equisi o p e io
a la
inaplicación
del
DC.
4.
El
pa á-
me o
de
con o midad
de la
no ma in e na
de
ejecución
del
De echo
Co-
muni a io.— . EL
RECHAZO
A
PLANTEAR
LA
CUESTIÓN
PREJUDICIAL.—
VIII. LA
REFERENCIA
AL
RANGO
INFRACONSTITUCIONAL
DEL
DERECHO
COMUNITARIO.
(*) Ca ed á ica
de
De echo In e nacional Público
de la
Uni e sidad
de
Salamanca.
Di ec o a Ejecu i a
de
es a Re is a. Cá ed a Jean Monne
de
De echo Comuni a io.
587
ARACELI MANGAS MARTIN
I.
INTRODUCCIÓN
Las elaciones
de la
Cons i ución
y la ley
nacional
con el
De echo
Comuni a io siguen siendo cons an e obje o
de
e lexión
y
deba e
en
odos
los
Es ados miemb os.
Es
és a
una
cues ión plena
de
in e és
en
la aplicación dia ia
del
De echo Comuni a io,
aún
después
de
ans-
cu idas casi cua o décadas
de
in eg ación.
El
p incipio
de la
p imacía
del De echo Comuni a io susci ó
en el
pasado pe plejidad
y en
algunos
casos esis encias en e
los
ó ganos adminis a i os
y
judiciales
de los
Es ados miemb os,
las
cuales
se han ido
educiendo con o me
se han
ido conociendo
y
comp endiendo
los
obje i os
de la
in eg ación eu o-
pea.
Esa
«in e io ización»
de las
no mas comuni a ias
ha
pe mi ido
a-
milia iza se
a los
unciona ios
y a los
jueces
en la
aplicación
más e-
cep i a
y
e ec i a
del
De echo Comuni a io como de echo común
o
compa ido
en el
espacio eu opeo. Pe o
no ha
e i ado di icul ades
e-
cuen es
en su
ope a i idad.
Poco
a
poco, ambién
en
España,
se an
alejando concepciones
que
en
en el
De echo Comuni a io
un
de echo ex año,
e
incluso impues o
po au o idades lejanas. Cie amen e,
no ha
sido ácil pa a muchos
un-
ciona ios
de la
Adminis ación
y del
pode judicial eblandece
la
é ea
concepción
de una
sobe anía nacional
que no
admi e menguas
en sus
máximas exp esiones ju ídicas:
la ley y, en
especial,
la
Cons i ución.
La in ocación
de
no mas comuni a ias
po los
pa icula es
ha
sido
un hecho bas an e no mal
en el
á ico ju ídico,
ya se
a a a
de
ela-
ciones
de los
pa icula es
con las
adminis aciones públicas,
ya
ue an
elaciones en e pa icula es.
Una
buena p ueba
de esa
in ocación
e-
la i amen e ecuen e
es el
núme o
de
li igios an e jueces
y
T ibunales
españoles
en los que las
p e ensiones
de
alguna
de las
pa es
se han
undado
en
no mas comuni a ias
y
aquellos
han
cons uido
su
sen encia
en o no
a
a gumen os
de
de echo comuni a io cuando
la
con o e sia
es aba egida
po
no mas comuni a ias
(1).
(1) Puede consul a se
un
buen análisis
de la
ju isp udencia española
en la
c ónica
de D.
LIÑÁN NOGUERAS
y J.
ROLDAN BARBERO:
«La aplicación judicial del De echo
Comuni a io
en
España (1986-1989)»,
en
Re is a
de
Ins i uciones Eu opeas, 1989-3,
págs.
885 y ss. La
c ónica pa a
el
pe íodo 1989-1990, apa ece á ambién
en
es a Re is a,
1991-3.
588
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
En algunos li igios el núcleo esencial de la con o e sia ha sido la
dispa idad en e una no ma nacional y la no ma comuni a ia y, en
consecuencia, la p e alencia o p imacía de la no ma comuni a ia pa a
la solución del p oceso. Esa con adicción ha sido ambién la a gu-
men ación cen al del ecu so de incons i ucionalidad p esen ado po
el Pa lamen o Vasco con a el a ículo 211, apa ado 2, d), y 214 de
la Ley O gánica
1/1987,
de 2 de ab il (que modi icaba la Ley O gánica
5/1985, de 19 de junio, del Régimen Elec o al Gene al, en adelan e,
LOREG) pa a la egulación de las elecciones al Pa lamen o Eu o-
peo) (2). Ine i ablemen e las alegaciones del Abogado del Es ado y la
undamen ación ju ídica de es a impo an e sen encia del T ibunal Cons-
i ucional de 14 de eb e o de 1991 han gi ado sob e las elaciones
« iangula es» Ley-no ma comuni a ia-Cons i ución (3). Pasemos al exa-
men de las in e esan es cues iones cola e ales y cen ales que se susci-
a on en es e p oceso.
II.
LA CONTRADICCIÓN ENTRE LA LOREG Y EL ACTA ELECTORAL
EUROPEA EN TORNO A LA COMPATIBILIDAD DEL DOBLE MANDATO PAR-
LAMENTARIO NACIONAL (O REGIONAL) Y EUROPEO
El Ac a ela i a a la elección de los ep esen an es en la Asamblea
(hoy, Pa lamen o eu opeo) po su agio uni e sal di ec o, aneja a la
Decisión del Consejo de 20 de sep iemb e de 1976 (4) dispone en su
a ículo 5 que «la calidad de ep esen an e en la Asamblea se á com-
pa ible con la de miemb o del Pa lamen o de un Es ado miemb o».
Seguidamen e el a ículo 6 del Ac a Elec o al Eu opea (AEE), como
la ha ebau izado ab e iada y espe uosamen e nues o T ibunal Cons-
i ucional, con iene una lis a de incompa ibilidades en e el manda o
pa lamen a io eu opeo y una se ie de ca gos y unciones de o igen ne a-
men e comuni a io (miemb os de la Comisión, del Consejo, del T ibunal
de Cuen as, juez o abogado gene al o sec e a io del TJCE, unciona ios
comuni a ios, e c.); el apa ado segundo de ese a ículo pe mi e a los
(2) BOE, de 3 de ab il de 1987.
(3) T ibunal Cons i ucional, sen encia 28/1991, de 14 de eb e o, Pleno (Ponen e,
Magis ado don Jesús Leguina Villa), BOE, de 15 de ma zo de 1991. También puede
consul a se el ex o comple o de la sen encia en es a Re is a,
1991-1,
págs. 237-259.
(4) BOE, de 1 de ene o de 1986, págs. 480 y ss.
589
ARACELI MANGAS MARTIN
Es ados miemb os ija o as incompa ibilidades de o den in e no en
an o no se egulen de mane a uni o me el égimen de incompa ibili-
dades en el Ac a, oda ía pendien e de ap oba po el Consejo, sob e
el p ocedimien o elec o al uni o me pa a oda la Comunidad. Pe o esa
libe ad ansi o ia de cada Es ado miemb o pa a ija incompa ibili-
dades y egula el p ocedimien o elec o al no es ilimi ada y debe á ene
en cuen a las disposiciones del Ac a de 1976 (a . 7.2): es deci , debe á
ene en cuen a que el Ac a pe mi e acumula la doble calidad de pa -
lamen a io en un Es ado miemb o y en el Pa lamen o eu opeo (5).
Po su pa e, la e o ma de la LOREG lle ada a cabo en 1987
pa a adecua és a al p oceso elec o al eu opeo, además de la emisión
a las incompa ibilidades en el plano comuni a io es ablecidas po el
(5) O a cues ión, muy dis in a a la que in en a ceñi se es e comen a io, es el juicio
des a o able que me ezca la acumulación de manda os. Posiblemen e las compe encias
del Pa lamen o eu opeo en el año 1976 pe mi iesen es ima que pod ían asumi se ambas
esponsabilidades, al iempo que pa ecía muy adical p ohibi el égimen de acumulación
obliga o ia exis en e desde 1952 (sólo los pa lamen a ios nacionales podían se dipu ados
eu opeos al se és a una ep esen ación de segundo g ado o indi ec a). También, al
pe mi i la compa ibilidad se asegu aba pa cialmen e una buena elación con los Pa -
lamen os nacionales.
Sin emba go, la impo an e a ea asumida po el PE en el ma co de la coope ación
legisla i a ins au ada po el Ac a Única Eu opea exige de los dipu ados eu opeos una
a ención in ensa. Po o a pa e, unas elaciones de mu ua con ianza y coope ación
en e los Pa lamen os nacionales y el PE son necesa ias pa a el p og eso de la in eg a-
ción eu opea pe o su a iculación ins i ucional no iene po qué basa se en la acumu-
lación pe sonal del manda o po una mino ía de dipu ados ni és os p e endie on ni
lle a on a cabo esa unción.
El PE es conscien e de que el a ículo 5 del Ac a puede se un obs áculo a su
empeño po o ece una imagen de dedicación se ia y esponsable con capacidad de
in luencia en el p oceso legisla i o y de con ol polí ico. El obs áculo es más bien eó ico
pues si en la an e io legisla u a (1984-1989) menos del 10 po 100 de los dipu ados
eu opeos acumulaban el doble manda o, en la ac ual es aún más insigni ican e. El PE
mismo adop ó una Resolución el 7 de julio de 1988 (DOCE C 235 de 12 de sep iemb e
de 1988, pág. 131) en la que se ecomendaba a los Es ados miemb os que modi ica an
el ci ado p ecep o en el sen ido de p ohibi la acumulación, como ya es p ác ica in e na
de nume osos pa idos en el uso de su pode disc ecional a la ho a de elabo a las
lis as elec o ales.
La modi icación, en su caso, exigi ía la au o ización po los Pa lamen os nacionales
de un ins umen o con encional —de de echo o igina io— simila al Ac a de 1976—,
lo que es ha o imp obable. Demasiado gas o pa a an escaso esul ado. Sin emba go,
es e incon enien e pod ía sal a se incluyendo la p opues a de 1988 en el conjun o de
e o mas que es udia la Con e encia In e gube namen al en la ac ualidad.
590
LA CONSTITUCIÓN
Y LA LEY
ANTE
EL
DERECHO COMUNITARIO
AEE, decla a incompa ible
con el
ca ác e
de
dipu ados
al PE a
«quie-
nes sean miemb os
de las
Co es Gene ales»
y a
«quienes sean miemb os
de
las
Asambleas Legisla i as
de las
Comunidades Au ónomas»
[a . 211.2,
c) y d)] (6).
Desde
la
ap obación
de
es a e o ma
de la
LOREG comenzó
a sus-
ci a se
el
deba e sob e
la
dispa idad en e ambos ex os no ma i os,
especialmen e
a
aíz
de la
in e posición
de un
ecu so
de
incons i u-
cionalidad
po el
Pa lamen o Vasco con a
el
a ículo 211.2,
d),
en e
o as disposiciones impugnadas,
po
in ingi
el
a ículo
5 «de la De-
cisión 76/787/CECA,
CEE,
Eu a om
del
Consejo
de la
Comunidad
Eu opea»
y los
a ículos
93, 96.1 y 9.1 de la
Cons i ución
(7).
Limi-
ando aho a
el
análisis
a la
posible in acción
del
a ículo
5 del
Ac a
(no
de la
Decisión),
el
deba e iene
dos
planos in e elacionados en e
sí.
De un
lado,
el
plano ju ídico- o mal señala
la
exis encia
de una
no o ia con adicción en e
lo
es ablecido
po el
a ículo
5 del
Ac a
(que cie amen e
no
dis ingue en e pa lamen a ios nacionales
y
egio-
nales)
y lo
dispues o
po el
a ículo 211.2,
c) y d) de la Ley.
De o o,
el
plano
del
de echo lexible,
que en
palab as
de J. Eli-
zalde, acep ando
el
ca ác e ansi o io
que
inspi an es os pecep os
del
AEE, pe mi e es ima
que el
a ículo
5
«admi e, pues,
que los
in e-
g an es
del PE
o men pa e
de los
Pa lamen os nacionales,
si así lo
disponen
los
Es ados miemb os
en el
ac ual égimen elec o al " ansi-
o io",
pe o
que al
o denamien o
no se
opone ampoco
a que
aquellos
(6)
El
ecu so
del
Pa lamen o Vasco
se
limi a,
en
es e pun o,
a
impugna
el
pá a-
o
d)
ela i o
a la
incompa ibilidad
del
manda o eu opeo
con el
manda o egional
y
no
con el
manda o nacional
(a
Co es Gene ales) pues
es
aquella incompa ibilidad
la
que incide
en la
si uación ju ídica
de los
miemb os
del
Pa lamen o Vasco
y
pa a
lo
que enía
un
innegable in e és ju ídico.
El
T ibunal Cons i ucional
ha
econocido
una
amplia legi imación ac i a
a las
Comunidades Au ónomas señalando «que
la
es e a
de
in e és
de la
Comunidad Au ónoma
que
jus i ica
su
legi imación
no se
iden i ica
con
la de ensa
de sus
compe encias», inculando
esa
amplia legi imación
con el
ca ác e
del ecu so
de
incons i ucionalidad como «ins umen o
al
se icio
de la
depu ación
ob-
je i a
del
o denamien o»
(F.J. 3).
(7) Es a Re is a
de
Ins i uciones Eu opeas acogió
ese
deba e in i ando
al
Le ado
del Pa lamen o Vasco,
que
os en ó
la
ep esen ación
de
és e
en el
li igio an e
el
T ibunal
Cons i ucional,
JUAN CARLOS
DA
SILVA OCHOA,
a expone sus a gumen os en su abajo
«La legislación española sob e elecciones
al PE: la
cues ión
del
doble manda o»,
RÍE,
1988-2,
págs. 485-500; ambién
ue
in i ado
a
expone
sus
esis con a ias
JOSÉ
ELIZALDE:
«El
égimen elec o al
del PE:
¿Quieb a
en la
p imacía
del
De echo Comuni-
a io?»,
RÍE,
1989-3, págs. 809-836.
591
ARACELI MANGAS MARTIN
Es ados miemb os que lo deseen es injan al compa ibilidad (incluso
al supues o, no con emplado di ec amen e po el Ac a, de los Pa la-
men a ios egionales», (8). La in e p e ación hecha po Elizalde sob e
las «con enciones es ablecidas po las p opias ins i uciones» (la Reso-
lución ci ada de 7 de julio de 1988 y la p ác ica de p ohibi la acu-
mulación en el seno mismo de los pa idos polí icos) y su e ec o, una
mu ación cons i ucional del De echo p ima io igen e, es muy suge en e.
Pe o causa pe plejidad e insegu idad admi i una mu ación cons i u-
cional con a legem y es dudoso que és a haya inspi ado al legislado
español (9). Es bien sabido que cuando se edac ó la Ley en esos é -
minos se hizo en unción de in e eses polí icos enden es a e i a que
de e minadas pe sonalidades de pa idos de cen o y nacionalis as, di-
pu ados a su ez en las Co es Gene ales, encabezasen las lis as de
sus pa idos al PE.
Así pues, el p oblema no sólo es de me a opinión polí ica sob e la
con eniencia o no del doble manda o sino de las in e p e aciones po-
sibles de los a ículos 5, 6 y 7 del AEE y de su compa ibilidad con el
a ículo 211 de la Ley española. Es bien sabido que la p ohibición es-
ablecida po la legislación española no es la única y que esa an inomia
ambién iene luga en la legislación belga y g iega. Sin emba go, la
Comisión no ha iniciado espec o de cada Es ado miemb o (Bélgica,
G ecia, España) las acciones encaminadas al p ocedimien o po incum-
plimien o del a ículo 169; es e dad que la Comisión goza en es a
ma e ia de pode disc ecional y que conocidas y ecuen es in accio-
nes (10) al De echo Comuni a io no conmue en al Se icio Ju ídico
de la Comisión, po que segu amen e hay o as in acciones de mayo
anscendencia (económica, social o polí ica) que desbo dan a sus cua-
li icados unciona ios. Desde luego, hay que econoce que la dispa idad
en e el a ículo 5 del AEE y algunas legislaciones elec o ales nacionales
(8) Loe. ci ., págs. 826-827 (sub ayado en el o iginal).
(9) Ibidem, pág. 825.
(10) A í ulo de ejemplo, en las pasadas elecciones sindicales celeb adas du an e
1990 en España (en emp esas y en la Adminis ación Pública) de hecho a amen e se
pe mi ió a ciudadanos de los Es ados miemb os de la Comunidad con a ados en el
sec o p i ado y público el de echo de su agio ac i o y pasi o y cuando salie on ele-
gidos po so eo pa a o ma pa e de las Mesas elec o ales ue on excluidos po se
ex anje os. Es a p ác ica es con a ia al a ículo 48 CEE.
592
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
es una cues ión (no un p oblema) muy secunda ia y la ebeldía de és as
no es en e a la p imacía del De echo Comuni a io.
El ecu so del Pa lamen o Vasco ambién se basaba en la incons i-
ucionalidad, a su en ende , de o o p ecep o de la LOREG (a . 214)
ela i o a la ci cunsc ipción única. En es e pun o no se plan ea in-
compa ibilidad con ninguna no ma comuni a ia sino di ec amen e con
la Cons i ución y su sis ema au onómico. El AEE nada es ablece sob e
el p ocedimien o elec o al y es po an o una cues ión egida plenamen e
po el de echo in e no en an o no se adop e po el Consejo de la
Comunidad (median e la co espondien e Decisión y Ac a) un p oce-
dimien o elec o al uni o me.
III. EL ACTA EUROPEA COMO DERECHO PRIMARIO
Cie amen e, no es cues ión decisi a en la con o e sia sob e la dis-
pa idad en e los dos ó denes ju ídicos ni modula la p imacía del De-
echo Comuni a io sob e el De echo in e no el hecho de que an o el
Pa lamen o Vasco en su ecu so [An eceden es, 1, A)] como el p opio
T ibunal Cons i ucional cali ica an al Ac a Elec o al Eu opea como un
ac o de de echo de i ado. Pe o no se puede pasa po al o esa e ónea
cali icación siendo el AEE eal y o malmen e de echo o igina io. Es
e iden e que les lle ó al equí oco la denominación de «Decisión» y no
se p eocupa on de a e igua la na u aleza compleja de la Decisión y
del Ac a.
Tan o el Pa lamen o Vasco como el T ibunal Cons i ucional incu-
en en e o al conside a que el Ac a Elec o al aneja a la Decisión,
po se aneja a és a, es De echo de i ado cuya ecepción se p odujo
en i ud del a ículo 2 del Ac a de Adhesión; pa a el Pa lamen o Vas-
co el De echo nacional no puede de oga ese a ículo 5 que au o iza
el doble manda o «po que las Decisiones no son no mas disposi i as,
según cla amen e se deduce del eno li e al del a ículo 189 del T a ado
cons i u i o de la CEE y los a ículos conco dan es de los T a ados
CECA y Eu a om» (pun o 1, A) de los An eceden es). También, la con-
usión del T ibunal Cons i ucional se mani ies a cuando ci a los a í-
culos 2, 3, 4 y 5 del Ac a ela i a a las condiciones de la adhesión de
España pa a e e i se al ca ác e inculan e de los ac os adop ados po
593
ARACE1.I MANGAS MARTIN
las ins i uciones comuni a ias con an e io idad a la adhesión ( unda-
men o ju ídico núm. 4).
Los T a ados undacionales de las es Comunidades p e eían en
es a ma e ia ela i a a la elección del PE (a s. 21.3 CECA, 138.3
CEE y 108.3 CEEA) su p opia e olución de un sis ema de «delega-
dos que los Pa lamen os hab án de designa de en e sus miemb os»
(apa ado 1) a o o po su agio uni e sal di ec o. La inicia i a pa a
la elabo ación del p oyec o no ma i o se con iaba al PE y su ap o-
bación al Consejo, po unanimidad, sin p e e el ipo no ma i o en
an o que ac o del Consejo, y exigiendo además el acue do de los
Es ados de con o midad con sus espec i as no mas cons i ucionales.
No bas aba, pues, la «decisión» unánime del Consejo, como Ins i u-
ción comuni a ia; se dis inguía con azón en e el Consejo-ins i ución
comuni a ia y los Es ados miemb os («el pode cons i uyen e») que
o man esas O ganizaciones in e nacionales. La Decisión signi icaba
que dicha elección e a y es, ju ídicamen e, el cumplimien o de un
comp omiso que ya se p e eía en los T a ados. Se deseaba sub aya
que e a un desa ollo no ma i o p e is o en el ma co de un p oceso
dinámico y g adual.
Pe o esa Decisión es un ac o sui gene is o a ípico y no se enma ca
en la ipología del a ículo 189.4 CEE; además, la en ada en igo de
la Decisión se hizo depende de su « a i icación po cada uno de los
Es ados miemb os con o me a sus eglas cons i ucionales espec i as»
(au o ización po los Pa lamen os nacionales). Así pues, el Ac a, que
con iene odas las disposiciones de ondo, es un acue do in e nacional
suje o a la p es ación del consen imien o po cada Es ado que, además
de ejecu a las p e isiones de los a ados undacionales, modi ica al-
gunas disposiciones de los mismos y como al T a ado se in eg a con
el es o de los T a ados que han modi icado o comple ado los unda-
cionales.
Los T a ados, además de la e isión egulada po los a ículos 96
CECA, 236 CEE y 204 CEEA, pe mi en cie as modi icaciones ex-
cepcionales en i ud de disposiciones especiales como son las mo-
di icaciones p e is as en el a ículo 201 CEE (Decisión de 21 de
ab il de 1970) ela i as al égimen de inanciación de las Comunida-
594
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
des (11); es e p ecep o, como el a ículo 138 CEE y conco dan es, son
modi icaciones p e is as po los T a ados y suje as a un p ocedimien o
pa icula dis in o de la e isión (a . 236 CEE). Aho a bien, el ex o
aco dado po es e p ocedimien o excepcional iene el mismo alo como
T a ado cons i u i o o De echo o igina io (12). El AEE es, sin duda,
de echo o igina io o p ima io y no de echo de i ado.
IV. LA EVENTUAL VIOLACIÓN DEL DERECHO COMUNITARIO POR LA
LEY MISMA DE EJECUCIÓN. PLANTEAMIENTO GENERAL
Las escasas a gumen aciones del Pa lamen o Vasco, que apa ecen
en los An eceden es de la sen encia, se limi an a señala que es iman
que el a ículo 211.2, d) de la LOREG in inge el a ículo 5 de «la
decisión» del Consejo «y, po consecuencia necesa ia, los a ículos 93,
96.1 y 9.1 de la Cons i ución». Pa a el Pa lamen o Vasco «el elenco
de causas de .incompa ibilidad» de ca ác e in e no que pueden añadi
los Es ados miemb os «encuen a su lími e en el p opio a ículo 5, que
exp esamen e pe mi e el doble manda o». Se esumen de o ma muy
simple los p ecep os cons i ucionales ci ados. Así, del a ículo 93 de
la Cons i ución se señala únicamen e una de sus di e sas unciones (ga-
an ía del cumplimien o del De echo comuni a io). Una ez que se a i -
ma la na u aleza impe a i a del a ículo 5 AEE, «p ocede conclui que
no esul a líci o pa a las Co es Gene ales p o ee una egulación del
égimen de incompa ibilidades que con adiga dicho a ículo 5», po
lo que en opinión del Pa lamen o Vasco el a ículo 211 de la LOREG
«apa ece iciado de incons i ucionalidad po in acción de los a ícu-
los 93, 96.1 y 9.1 de la CE» (An eceden es, 1, A).
(11) Los T a ados p e én ambién un sis ema de modi icaciones «au ónomas» que
pueden se aco dadas po las Ins i uciones mismas: a ículos 14.7, 33.8 ó 165.4; y sin
ol ida el impo an e mecanismo de la denominada «pequeña e isión» del a ículo 95
CECA
(12) P ecisamen e po se el AEE De echo o igina io o p ima io apa ece publicada
en el BOE de 1 de ene o de 1986 (págs. 480 y s.) en e el conjun o de T a ados cons-
i u i os de las Comunidades Eu opeas a los que se adhi ió España. Es bien sabido
que es á p ohibida la publicación del De echo de i ado en el BOE o publicaciones
o iciales in e nas simila es. Po o a pa e, doc inalmen e es una cues ión elemen al
que no se discu e. Vid., en e o os, J.
VERGES:
Le d oi de la CEE, (di . po J. Még e ),
ol. 9, éd. de PUni e si é de B uxelles, 1979, págs. 38 y ss., en especial pág. 42.
595
ARACELI MANGAS MARTIN
o que el T ibunal Cons i ucional pueda conoce y anula en ecu so
de ampa o una sen encia de un T ibunal español que no espe e la
sen encia del TJCE o su ju isp udencia.
Pe o esa au onomía espec o del o den ju ídico in e no no signi ica
que sean dos ó denes ju ídicos o almen e sepa ados e inconexos. Desde
luego, es án muy elacionados pues ambos o denamien os ienen unos
mismos des ina a ios, y el DC se aplica di ec amen e en el sen ido de
que puede se in ocado y exigido su cumplimien o an e y po la au o-
idad in e na compe en e (adminis aciones públicas, jueces) e igualmen e
puede se in ocada y exigida en las elaciones en e pa icula es (no mas
de e ec o di ec o). Y esa aplicación en las elaciones e icales y ho i-
zon ales se impone aún igiendo una no ma nacional con un con enido
con a io, la cual queda ía inaplicada o apa ada. Es bien sabido que
el DC se in eg a en el o den ju ídico de cada Es ado miemb o en el
sen ido de que se aplica jun o al De echo nacional, coexis iendo ambos
ó denes ju ídicos y conse ando el DC su especi icidad, su au onomía.
En in, c eo que cuando se a a de una no ma in e na especial y
exclusi amen in oducida pa a desa olla o ejecu a una obligación
comuni a ia, su e en ual discon o midad, aunque en modo alguno apo-
de a de compe encia al T ibunal Cons i ucional pa a elimina la, a ec a á
po lo menos indi ec amen e a la a ibución de compe encias que con-
empla el a ículo 93 de la CE.
VI. LA PRIMACÍA DEL DERECHO COMUNITARIO Y LA INTERPRETA-
CIÓN
DEL ARTÍCULO 96 DE LA CE
1.
El a ículo 96 de la CE
Algunas a i maiones del T ibunal Cons i ucional (en adelan e, TC)
sob e el a ículo 96 CE son muy discu ibles y, en mi opinión, poco
con o mes con la Cons i ución misma. Esas a i maciones a ec an no
sólo a la je a quía del DC sino, en gene al, a la je a quía misma de
cualquie T a ado in e nacional.
El TC uel e a ei e a que el DC no in eg a «en i ud del a ícu-
lo 96.1, el canon de cons i ucionalidad bajo el que han de examina se
las leyes del Es ado español» (FJ 5). Pe o el TC no es á ace ado cuan-
do al ehusa , jus i icadamen e, el con ol de cons i ucionalidad de una
602
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
ley —la compe encia de con ol— po iolación de una no ma comu-
ni a ia conside a que no hay in acción a la Cons i ución (al a . 93 y
al a . 96). Una cosa es que el espe o a la p imacía del DC (de cual-
quie T a ado) no enga po qué ga an iza se en el ma co del con ol
de la cons i ucionalidad de las leyes y o a bien dis in a es que esa ley
e en ualmen e con a ia es in álida en el ámbi o de una elación ju í-
dica de DC.
Si un ó gano de con ol cons i ucional ehusa ga an iza la p imacía
del DC (y se comp ende y es á jus i icado como ambién ha sucedido
en o os Es ados miemb os), en onces econoce algo que es anscen-
den al: que odo ó gano judicial (y adminis a i o) puede «censu a »
al legisla i o y pa aliza los e ec os de una ley sal agua dando el man-
da o con enido en el a ículo 96 de la CE (o el a . 55 de la Cons i-
ución ancesa, e c.) pa a e i a que se p oduzca «denegación de jus-
icia» (17).
Y es Galmo dice, siguieno una co ien e mayo i a ia, «que pa ece
ha o di ícil a i ma que una ley con a ia a un T a ado no es sin em-
ba go con a ia a la Cons i ución, siendo así que el a ículo 55 [de la
Cons i ución ancesa] obliga al legislado ancés a espe a los com-
p omisos in e nacionales álidamen e con aídos po F ancia» (18). Pe o
cuando el legislado iola el p ecep o cons i ucional que le obliga a
espe a los T a ados álidamen e celeb ados, el con ol de cons i u-
cionalidad no obedece al sis ema gene al sino que odos los ó ganos
del Es ado dispensa án especial p o ección al T a ado.
La olun ad del cons i uyen e español es que las disposiciones di-
ec amen e aplicables del T a ado (y de echo de i ado) deben se apli-
cadas sin que una ley pos e io (o no ma eglamen a ia) en igo pueda
modi ica lo o de oga lo. El a ículo 96 impide a cualquie au o idad
in e na modi ica o de oga un T a ado (o una no ma comuni a ia)
(17)
YVES GALMOT:
«El Consejo de Es ado ancés y el con ol de la con o midad
de las leyes a los T a ados», Re is a de Ins i uciones Eu opeas,
1990-1,
pág. 16. El
ex o ín eg o aducido de la sen encia del Consejo de Es ado ancés de 20 de oc ub e
de 1989, asun o Nicoio, y las Conclusiones del Comisa io del Gobie no pueden e se
en es a Re is a, 1989-3, págs. 1015 y ss.
(18) Loe. ci ., pág. 22. El a ículo 55 de la Cons i ución ancesa dice asi: «A
pa i del momen o de su publicación, los T a ados o Acue dos álidamen e a i icados
o ap obados goza án de un ango supe io a la ley, a ese a, espec o a cada Acue do
o T a ado, de que sea aplicado po la o a pa e».
603
ARACELI MANGAS MARTIN
en igo . El T ibunal Cons i ucional a a de minimiza la olun ad
del cons i uyen e diciendo que los T a ados no eciben del a ículo 96
más que « ue za pasi a»: sí, pe o, po sen ido común, de esa « ue za
pasi a» o ue za de esis encia a la ley pos e io , los T a ados (el DC)
eciben así de la Cons i ución una je a quía supe io a la ley. El T a-
ado o el DC cie amen e no es el pa áme o de cons i ucionalidad
pa a con ola la ley, sino la Cons i ución misma de la que no se debe
ni se puede exclui el a ículo 96.
Es e iden e que las Co es in ingen la Cons i ución (el a . 96) cuan-
do ap ueban una ley con a ia a un T a ado en igo del que sea Pa e
España, como ambién la ulne an cuando ap ueban una ley con a ia
a o as disposiciones cons i ucionales. Pe o la di e encia en e uno y
o o caso, como ha obse ado el conseje o de Es ado y an iguo Juez
del TJCE, I. Galmo , es que po olun ad del cons i uyen e, aunque
esul e ex año, e i iéndose al simila sis ema ancés, «los T a ados
quedan mejo p o egidos que la p opia Cons i ución en e a su ul-
ne ación po el pode legisla i o (ya que odos los jueces anceses po-
d án con ola en odo momen o la con o midad de una Ley con el
T a ado, mien as que la con o midad de una Ley con la Cons i ución
sólo pod á se examinada bajo condiciones mucho más es ingi-
das)» (19).
El a ículo 96 de la CE es un manda o que se di ige, en p ime
luga , a odos los ó ganos con po es ad no ma i a y eglamen a ia exi-
giéndoles cohe encia ju ídica con la obligaciones in e nacionales de Es-
paña: cohe encia en e la ac i idad in e na y ex e na del Es ado. El
TC debió medi a sob e el más iejo p incipio gene al de De echo y
el más acep ado po oda la Comunidad In e nacional. Un p incipio
que en odas las lenguas del mundo se enuncia el la ín: Pac a sun
se ando. El espe o a la palab a dada se ha codi icado en el a ícu-
lo 26 del Con enio de Viena sob e el De echo de los T a ados.
Aho a bien, esa ulne ación del a ículo 96 no conduce a a ibui
la compe encia de con ol de cons i ucionalidad al TC pues no solu-
ciona ía la exigencia de aplicación di ec a e inmedia a, es deci , e ec i a,
del DC. Po eso no hay que espe a has a su eliminación po el T i-
bunal Cons i ucional ni espe a a que el p opio ó gano in ac o en-
miende su ilíci o. Del undamen o ju ídico quin o de la sen encia del
(19) Loe. cil., pág. 28.
604
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
TC sólo me ece ene se en cuen a su jus i icado echazo a con e i
en «li igio cons i ucional» —de compe encia del TC— la e en ual in-
acción de la legislación comuni a ia po una ley in e na. Pe o ha sido
una excelen e ocasión pe dida pa a deslinda , de un lado, la supe io
je a quía de los T a ados y del DC y la cali icación de ulne ación de
la Cons i ución po una ley con a ia a un T a ado que enga un ám-
bi o de aplicación pe sonal y ma e ial coinciden e y, de o o, el im-
p oceden e con ol de cons i ucionalidad de dicha ley.
2.
La inaplicación de la no ma in e na con a ia: algunos p oblemas
Ya desde la sen encia Cos a c. ENEL de 1964 (20) el T ibunal de
Jus icia de las Comunidades ha enido ei e ando en decenas de asun os
que la inaplicación de la ley nacional con a ia a la no ma comuni a ia
es la solución inmedia a cada ez que se plan ee en un Es ado miemb o
un con lic o de ese géne o. Se a a sencillamen e de aplica la no ma
comuni a ia a la elación ju ídica en cues ión sin p ejuzga la si uación
ju ídica de la no ma nacional. Cuando los pa icula es in ocan una
no ma comuni a ia de e ec o di ec o en una si uación ju ídica egida
po el De echo comuni a io el debe de oda au o idad en el ma co
de sus compe encias es p o ege los de echos con e idos po la no ma
comuni a ia sin plan ea se an e el caso conc e o, pues no es su com-
pe encia, la eliminación de la ley nacional (median e de ogación o, en
su caso, decla ación de incons i ucionalidad). Así pues, no se pod á
condiciona la inaplicación de la ley in e na a los p ocedimien os ci ados
pa a la eliminación gene al de la disposición ni ampoco condiciona
la p imacía de la no ma comuni a ia a la exis encia de una sen encia
del TJCE que cons a e la in acción del Es ado al adop a esa ley ( ía
a s.
169-170 CEE) o que ponga de elie e la incompa ibilidad ( ía
a . 177 CEE).
La inaplicación de la no ma nacional esuel e la p imacía del De-
echo comuni a io en el caso conc e o pa a el pa icula a ec ado, aun-
que hay que econoce que dado el mime ismo que oda ía p oduce
la no ma nacional, le obliga á en muchos casos a ene que en abla
(20) TJCE, sen encia de 15 de julio de 1964 (Cos a c. ENEL, 6-64), Rec,
págs.
1141 y ss.
605
ARACELI MANGAS MARTIN
un p oceso en e a o o pa icula o en e a las Adminis aciones pú-
blicas pa a consegui la aplicación de una no ma comuni a ia después
de años de li igación y sopo ando g a es queb an os en su pa imonio
económico aun en el caso de que ob enga sen encia a su a o .
Aho a bien, la eliminación de la no ma nacional ampoco es la so-
lución gene al a la dispa idad y en muchos casos hab á que modula
los ámbi os de aplicación de una y o a no ma. Cuando la no ma na-
cional puede aplica se a o as si uaciones (o pu amen e in e nas sin
elación con una si uación egida po los T a ados o aplicable ambién
a nacionales de e ce os países sin inculación ju ídico-con encional con
la Comunidad) no iene po qué elimina se, aunque debe á cla i ica se
su ámbi o de aplicación en la p opia no ma in e na. Así, se ha á cons-
a que su aplicación excluye o incluye, según los casos, a nacionales
de los Es ados miemb os o a si uaciones egidas po no ma comuni a-
ia, de modo que pueda ácilmen e po cualquie au o idad o pa icula
(emp esa io, e c.) no exigi se de e minados equisi os cuando se plan ee
una si uación de de echo comuni a io.
Pe o cuando una no ma nacional iene como exclusi a inalidad
adap a una no ma comuni a ia y sus disposicions sólo igen pa a
una si uación egulada po no ma comuni a ia (como es la L.O. 1/
1987 pa a elecciones al Pa lamen o eu opeo, cuyo a ículo 211 que
no iene ninguna o a igencia pa a o o ipo de elecciones o si ua-
ciones), en onces la inaplicación, si ue a conside ada incompa ible,
es sólo una solución mínima e insu icien e pa a esol e un caso
conc e o, que no excluye o as soluciones de ca ác e de ini i o. La
inaplicación se á el esul ado del «cal a io» adminis a i o y p e isi-
blemen e judicial al que se e á obligado odo pa icula que in oque
en su a o una no ma comuni a ia.
En elación con el AEE és e se ía el caso del dipu ado a Co es o
a una Asamblea Au onómica cuyo pa ido polí ico desee que ambién
se p esen e a las elecciones al Pa lamen o Eu opeo (o ice e sa). Si la
Jun a Elec o al Cen al echaza la candida u a, con a ese ac o admi-
nis a i o debe á ecu i di ec amen e en con encioso elec o al an e el
T ibunal Sup emo (a . 225 LOREG). Aunque pueda esul a ei e a-
i o,
la p e alencia de la no ma comuni a ia obliga ambién a los ó -
ganos adminis a i os que debe án p o ege los de echos undados en
una no ma aplicable a la si uación plan eada aunque ello le obligue a
no ene en cuen a la ley o disposición eglamen a ia. Así, la Jun a
606
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
Elec o al Cen al no debe ía echaza una candida u a que cumpla los
equisi os del a ículo 5 AEE, pues el égimen p e alen e es és e y no
el del a ículo 211 LOREG, al menos mien as el TJCE no se
p onuncie sob e la compa ibilidad de la Ley española. La Jun a Elec-
o al, llegado el caso el T ibunal Sup emo, examina án la legalidad
de la candida u a a la luz del AEE. Na u almen e, el juez o T ibunal
compe en e pod án plan ea al TJCE cues ión p ejudicial de in e p e-
aión; no se ol ide que en el caso del a ículo 5 AEE algún au o ,
como el ya ci ado J. Elizalde, sos iene de o ma azonable que ha ha-
bido una «mu ación» cons i ucional.
Cla o que, independien emen e del plan eamien o de la cues ión p e-
judicial, cuya solución po el TJCE pod ía llega demasiado a de e
inú ilmen e, el juez nacional puede o dena inmedia amen e la suspen-
sión de la aplicación de la disposición li igiosa en el caso conc e o me-
dian e medidas p o isionales o cau ela es has a el momen o de dic a
su allo as la espues a del TJCE. Es bien sabido que el De echo
Comuni a io no impone la suspensión cau ela sino que acul a al juez
nacional, independien emen e de que la legislación nacional no p e ea
o incluso aunque la p ohiba (21). Así pues, odo juez nacional es á
acul ado, incluso con a legem, pa a adop a la suspensión de la apli-
cación de la ley has a que se es ablezca po el TJCE la in e p e ación
pe inen e que pe mi a al juez nacional alla sob e su compa ibilidad.
De es a mane a, se p o egen los de echos que una no ma comuni a ia
(21) Pa a el TJCE «la plena e icacia del De echo comuni a io se e ía igualmen e
educida si una no ma de De echo nacional pudie a impedi al juez, que conoce en un
li igio egido po el De echo Comuni a io, concede medidas p o isionales pa a ga an-
iza la plena e icacia de la esolución judicial que debe ecae ace ca de la exis encia
de los de echos in ocados con base en el De echo Comuni a io. De ello esul a que el
juez que, en esas ci cuns ancias, concede ía medidas p o isionales si no se opusiese a
ello una no ma de De echo nacional, es á obligado a exclui la aplicación de es a úl ima
no ma» (sen encia de 19 de junio de 1990, Fac o iame, C-213/89, aún no publicada en
la Recopilación, pe o su ex o puede e se en es a Re is a de Ins i uciones Eu opeas,
1990-3,
pág. 950, undamen o ju ídico 21).
En o o asun o, poco días después, el P esiden e del TJCE o denó a la RFA la
suspnsión, a í ulo cau ela (a . 186 CEE), de una ley sob e de echos po el uso de
ca e e as ede ales en lo ela i o a los ehículos ma iculados en o os Es ados miemb os
que debía en a en igo el 1.» de julio de 1990, has a la esolución de un p ocedimien o
po incumplimien o in oducido po la Comisión con a la RFA (Au o de 28 de junio
de 1990, Comisión c. RFA, C-195/90-R).
607
ARACELI MANGAS MARTIN
con ie e
a los
pa icula es aunque es é pendien e
de
de e mina se
si
hay
o no
dispa idad.
Hay que
señala
que en ese
asun o Fac o ame
el TJCE
se
p onunció
po la
posibilidad
de la
pe ición
de
suspensión
po
el
juez nacional cuando
se
impugna
la
compa ibilidad
de las dis-
posiciones
del
De echo nacional
con el DC.
En o a sen encia pos e io
ha
acep ado ambién
la
posibilidad
de
adop a medidas cau ela es pe o
con
nume osas p ecauciones cuando
se plan ea
la
cues ión
de la
alidez misma
de la
no ma comuni a ia
de de echo de i ado
(22). Es
comp ensible
que
cuando
hay
se ias dudas
sob e
la
alidez
de la
no ma comuni a ia
y se
solici a cau ela men e
la suspensión
del
ac o nacional
de
ejecución,
el
juez nacional decidi á
con ex ema p udencia pues
la
suspensión
del
ac o nacional puede
con-
lle a
la
pa alización
de los
e ec os ju ídicos
de la
no ma comuni a ia
en
el
caso
en
cues ión (como
e a en ese
caso
el
pago
de
unas can idades
es ablecidas
po un
Reglamen o comuni a io).
Sin
emba go, según
el
asun o Fac o ame, cuando
las
dudas
se
cen an
no en la
no ma
co-
muni a ia sino
en la
no ma nacional,
los
pode es
del
juez
son más
amplios dado
que
pudiendo
lo más
(inaplica de ini i amen e
en ese
li igio
la ley
nacional),
con
mayo azón puede
lo
menos (suspende
empo almen e
la
aplicación
de la ley
nacional has a
la
esolución
del
li igio).
Se
dice
con
azón
que la
sen encia Fac o ame
es
hija
de la
sen encia Simmen hal:
el
juez iene
la
obligación
de
aplica ín eg amen e
el
DC y
p o ege — u ela judicial e ec i a según
el
a ículo
24 de la
Cons i ución— e icazmen e
los
de echos con e idos
a los
pa icula es
po
el DC (23).
(22)
El
TJCE
ha
decla ado
que «un
ó gano ju isdiccional nacional únicamen e
pue-
de aco da
la
suspensión
de la
ejecución
de un
ac o nacional adop ado
en
ejecución
de
un ac o comuni a io
si
dicho ó gano ju isdiccional albe ga se ias dudas ace ca
de la
alidez
del
ac o comuni a io
y si, en el
caso
de que aún no se
haya some ido
al
T ibunal
de Jus icia
la
cues ión
de
alidez
del
ac o con o e ido,
el
ó gano ju isdiccional nacional
plan ee
la
co espondien e cues ión p ejudicial;
si
es á an e
un
caso
de
u gencia
y si la
pa e demandan e
se
halla amenazada
con un
pe juicio g a e
e
i epa able
y si
dicho
ó gano ju isdiccional oma debidamen e
en
cuen a
el
in e és
de la
Comunidad» (sen encia
de
21 de
eb e o
de 1991,
Zucke ab ik, C-143/88
y
C-92/89,
aún no
publicada
en la
Recopilación, pe o
su
ex o puede e se
en
es e mismo núme o
de la
Re is a
de
Ins i-
uciones Eu opeas,
pág. 650).
(23)
Vid. en
elación
con la
sen encia Fac o ame
los
comen a ios
de
EDUARDO
GARCÍA
DE
ENTERRÍA
en
Ci i as. Re is a española
de
De echo Adminis a i o.
1990,
jul.-sep ., págs. 401 y ss., y de
DENYS SIMÓN
y AMI
BARAV
en Re ue du Ma ché Com-
608
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
3.
La exigencia po el T ibunal Cons i ucional de un p onunciamien o
judicial in e no como equisi o p e io a la inaplicación del DC
El T ibunal Cons i ucional ha pues o un se io obs áculo a la apli-
cación e ec i a del DC al exigi que en caso de «p e endida an inomia»
sean «los ó ganos judiciales quienes, en los p ocesos co espondien es,
hayan de p onuncia se sob e la epe ida con adicción como paso p e io
a la aplicación o inaplicación» de la ley, sin pe juicio del plan eamien o
de la cues ión p ejudicial an e el TJCE (FJ 6). En o o pá a o del
mismo undamen o ju ídico, el TC añade «que la p imacía de és e (del
DC) exige que sean sólo aquellos ó ganos los llamados a asegu a di-
ec amen e la e ec i idad de al De echo» (sub ayados añadidos).
El p oceso judicial y su sen enia no puede se el «paso p e io» a
la inaplicación. Es e equisi o es cla amen e con a io al p incipio de
la e icacia di ec a e inmedia a y, po an o, con a io, a las obligaciones
con aídas po España, po odos los ó ganos del Es ado español. No
niego que es impo an e que el TC haya con i mado la doc ina de la
inaplicación de la no ma nacional con a ia a la no ma comuni a ia,
pe o ha añadido un equisi o con a io a De echo que quie e jus i ica
acompañado de un pá a o de la sen encia Simmen hal sesgado de su
con ex o. Pe o esa ci a es á u ilizada ue a de la cues ión plan eada al
TJCE pa a unda en su doc ina algo exp esamen e epudiado po el
TJCE.
En e ec o, los undamen os 22 y 23 de la sen encia Simmen hal que
ci a el T ibunal Cons i ucional, como el conjun o de esa sen encia, se
e ie en a los pode es del juez nacional pa a asegu a la p imacía y la
e icacia en el cu so de un p oceso y en e a cualquie obs áculo ju í-
dico cons i ucional (« oda disposición de un o denamien o ju ídico na-
cional») o a « oda p ác ica legisla i a, adminis a i a o judicial» que
impidan a un juez nacional hace « odo lo necesa io», ya sea inaplica
o suspende la aplicación de una ley, incluso con a lo dispues o en la
Cons i ución, en las leyes, e c., pa a asegu a la plena e icacia de la
no ma comuni a ia. En ese li igio el juez i aliano p egun aba al TJCE
que pues o que el sis ema ju ídico i aliano no le pe mi ía deja inapli-
mun,
1990, núm. 340, oc ., págs. 591 y ss. En elación con el Au o Comisión c. Ale-
mania, id. el comen a io de
EDUARDO GARCIA
DE
ENTERRIA
en es a Re is a, 1990-3,
págs.
875 y ss.
609
ARACE1.I MANGAS MARTIN
cada una ley has a que el TC no la hubie a decla ado incons i ucional
o has a que el Pa lamen o no la hubie a de ogado, si pod ía el juez
que conoce el li igio e se acul ado po el DC pa a inaplica la ley
e en ualmen e incompa ible o si esa acul ad compe e a o as au o i-
dades dis in as a la del juez. De ahí que el TJCE esponda con el
undamen o 23 del que el T ibunal español ex ae consecuencias ina-
cep ables en De echo (24).
Po ello, cuando el TJCE dice que no se puede ese a la solución
del con lic o a o a au o idad dis in a de la del juez compe en e en la
con o e sia lo a i ma en unción de la disyun i a plan eada po el
P e o de Susa, a in de que un juez nacional no plan ee una cues ión
de incons i ucionalidad ni enga que espe a a la de ogación o modi i-
cación po su Pa lamen o; pe o no excluye a los ó ganos adminis a-
i os de la obligación de deja inaplicada la no ma in e na ni excluye
la obligación de elimina la con adicción misma. Pe o en el ma co de
un li igio el juez nacional, po su au o idad, po la au o idad que le
con ie e el DC, independien emen e de la legislación nacional (25), iene
que asegu a po sí mismo el pleno e ec o de la no ma comuni a ia:
en el ma co de un li igio la inaplicación le es á ese ada al juez de
ese li igio ( undamen o 24).
El T ibunal Cons i ucional condiciona la aplicación e ec i a del DC
a un p oceso judicial (len o, cos oso, ¿e incie o?); se deduce de su e-
quisi o que la p imacía sólo a ec a a los jueces llegando al absu do
ju ídico de que la no ma comuni a ia no iene un e ec o ju ídico obli-
ga o io obje i o (pa a odos). Así, la p imacía del DC esul a se una
a i mación hue a.
La p imacía del DC no es algo que sólo compe a al juez o dina io.
Todos los Es ados miemb os, odos los ó ganos del Es ado miemb o
se abs end án de odas aquellas medidas que puedan pone en pelig o
la ealización de los ines p e is os en los T a ados y «adop a án odas
las medidas gene ales o pa icula es ap opiadas pa a asegu a el cum-
(24) Sen encia de 9 de ma zo de 1978, ci ada en no a 20.
(25) Obsé ese que en la ci ada sen encia Fac oname, consecuencia de es a sen encia
Simmenihal, se plan ea el p oblema de la p ohibición del sis ema ju ídico inglés de
dic a medidas de suspensión cau ela de las leyes y, sin emba go, el TJCE dice que
odo juez en la Comunidad, incluido el b i ánico, es á acul ado, si lo p ecisa pa a
asegu a la aplicación e ec i a de la no ma comuni a ia, pa a suspende cau ela men e
la aplicación de una ley ( undamen os 20 a 23).
610
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
plimien o de los ac os de las Ins i uciones de la Comunidad» (a . 5
CEE, 192 EURATOM y 86 CECA).
Po ello, si se quie e e i a esa si uación en la que los ó ganos
adminis a i os se en obligados a inaplica leyes u o as disposiciones
—y debe e i a se—, en onces el legisla i o y el ejecu i o deben asumi
sus esponsabilidades espec i as de espe o del DC: de oga o modi ica
las no mas in ac o as (26).
La p imacía del DC no es algo abs ac o; ope a i amen e es e p in-
cipio signi ica que cuando un pa icula in oca an e el ó gano compe-
en e una no ma comuni a ia pe inen e al caso, ese ó gano debe aplica
la no ma comuni a ia; no iene que plan ea se si hay una no ma na-
cional compa ible o no; sólo si la no ma comuni a ia es á en igo y
concu en sus condiciones de aplicación en la pe sona que la in oca o
a la que hay que exigi su cumplimien o (no se ol ide que las no mas
comuni a ias ambién imponen obligaciones).Y lo mismo se puede deci
cuando la no ma comuni a ia se aplica en las elaciones en e pa icu-
la es (27). Sólo an e la imposibilidad de una aplicación «pací ica» de
(26) Si en un Es ado miemb o se han adop ado disposiciones legisla i as (o egla-
men a ias) con a ias a lo dispues o en una no ma comuni a ia en igo , esa iolación
del DC pe manece á has a que no de ogue o modi ique la no ma nacional in ac o a.
La inaplicación pe mi e sal agua da los de echos de los pa icula es caso po caso;
pe o la in acción del Es ado miemb o a sus obligaciones se man iene has a la de oga-
ción o modi icación pe inen e. Es a es una an igua y bien consolidada posición del
TJCE.
El al o T ibunal comuni a io había decla ado en su sen encia Code Ma i ime de
1974 que el me o man enimien o en igo de una no ma nacional con a ia a la no ma
comuni a ia di ec amen e aplicable, incluso aplicándose siemp e és a, engend a una si-
uación de hecho ambigua, dejando a las pe sonas a ec adas en un es ado de ince i-
dumb e en cuan o a las posibilidades que iene de acoge se al De echo Comuni a io
(sen encia de 4 de ab il de 1974, Comisión c. F ancia, 167/73, Rec, págs. 359 y ss.).
Ese me o man enimien o en igo es en sí mismo una in acción al a ículo 5 CEE
pues c ea ía siemp e un equí oco en los jus iciables y pod ía obliga les a inicia p ocesos
judiciales. Po ello, el TJCE ha p ecisado en 1986 que la p imacía y el e ec o di ec o
del DC no dispensa a los Es ados miemb os de la obligación de elimina de ini i amen e
(de oga o modi ica ) median e no mas in e nas de ca ác e obliga o io del mismo alo
ju ídico que las que deben se modi icadas. Se acili a ía así la aplicación e ec i a y se
e o za ía la p imacía del DC (sen encia de 4 de ab il de 1974, Comisión c. I alia,
168/85,
págs. 2945 y ss.). Vid. mi comen a io a es a ju isp udencia en es a Re is a,
1987-2,
págs. 311 y ss.
(27) Igualmen e los pa icula es debe án desca a en sus elaciones p i adas, po
ejemplo en un acue do en e emp esas o en un con a o de abajo, cualquie ley o
611
ARACEL1 MANGAS MARTIN
o a ios de los T ibunales Cons i ucionales la hubie an in e pues o al-
guna ez, ¿la debe ía habe plan eado nues o T ibunal Cons i ucional?
Po lo que se e ie e a la noción de ó gano ju isdiccional que se
u iliza en el a ículo 177 CEE no es cie o que excluya al T ibunal
Cons i ucional po que és e no se in eg e en la o ganización del Pode
judicial.
Jus amen e de las sen encias inco ec amen e ci adas (35) se
ex ae una ju isp udencia muy dis in a a la que a ibuye al TJCE; de
un Au o hay que deduci p ecisamen e que el a ículo 177 se aplica a
odo eje cicio de la unción ju isdiccional, incluso si ese eje cicio es el
hecho de un ó gano no ju isdiccional (36). La noción de ju isdicción
nacional no depende del De echo nacional, de la au ocali icación o
au oexclusión de los ó ganos in e nos, sino del DC has a el pun o de
que en e a la legislación holandesa el TJCE conside ó ju isdicción a
e ec os del a ículo 177 a un ó gano de la segu idad social holande-
sa (37). De o ma simila en la e ce a sen encia, ambién mal ci ada
en ondo y o ma, el TJCE acep ó el een ío plan eado po una Co-
misión de ecu sos de un Colegio de Médicos (38).
VIII.
LA REFERENCIA AL RANGO INFRACONSTITUCIONAL
DEL
DERECHO COMUNITARIO
Resul a desconce an e, cuando no p eocupan e, la ac i ud del TC
en es e li igio que pudo habe esuel o de o ma co ec a y ajus ada a
De echo (a la Cons i ución y al DC) si se hubie a a enido a una sólida
y sob ia undamen ación ju ídica, sin p odiga excesos dialéc icos y a i -
maciones g a ui as o innecesa ias.
Desde luego, el TC ha hecho una a i mación innecesa ia, sin un-
damen o ju ídico y con a ia a los comp omisos ju ídicos de España,
(35) Se ci an un Au o y dos sen encias del TJCE de o ma absolu amen e inco-
ec a, pues los únicos da os que se o ecen (61/65, 246/80 y 138/80) se e ie en al
núme o de Regis o de en ada del asun o en la Sec e a ía del TJCE, da os inú iles
pa a pode localiza los en la Recopilación o icial. Es imp escindible ci a la echa de
las sen encias sal o que se quie a juga a los «sec e ismos» an ca os a nues a Admi-
nis ación. Es o en el mejo de los casos.
(36) Au o de 13 de junio de 1980 (Bo ke , 138/80), Rec, pág. 1977.
(37) Sen encia de 6 de junio de 1966 (Veassens-Góbbek, 61-65), Rec, págs. 378 y ss.
(38) Sen encia de 6 de oc ub e de 1981 (B oekmeulen, 246/80), Rec, págs. 2311 y s.
618
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
al deci , en el undamen o ju ídico quin o, glosando el a ículo 96 de
la CE: «En suma, la e en ual in acción de la legislación comuni a ia
eu opea po leyes o no mas es a ales o au onómicas pos e io es no
con ie e en li igio cons i ucional lo que sólo es un con lic o de no mas
in acons i ucionales que ha de esol e se en el ámbi o de la ju isdicción
o dina ia» (sub ayado añadido).
Respec o a la p ime a pa e de ese pá a o ya he comen ado el ca-
ác e cons i ucional del con lic o sin que ello lle e al apode amien o
de compe encia po el TC. La g a edad de esa a i mación se si úa en
la segunda pa e que he sub ayado: posiblemen e es la mayo es idencia
de la sen encia. Y no po que és a no con enga a i maciones equí ocas
o e óneas y ex apolaciones. Pe o, ¿po qué se hizo esa a i mación?
No se encuen a una explicación en el plano ju ídico, máxime si se
iene la con icción ju ídica y democ á ica de que un T ibunal Cons i-
ucional, como el es o de Ins i uciones, se some e al Es ado de De e-
cho,
con a el que no p e alece ni la sobe anía pa lamen a ia ni la
«sobe anía judicial». A i maciones de ese ca iz aen a la memo ia el
iejo a o ismo, ¿quis cus odie ipsos cus odes?
La inculación a las Comunidades Eu opeas y a su De echo, p e-
is a y aco dada con o me a la Cons i ución, es sin ese as, ni an
siquie a polí icas. Es a inculación se exp esa solemnemen e en el Ac a
de Adhesión (a . 2) y en unos p ecep os que son la «pied a de cla e»
del sis ema ju ídico de la in eg ación: los a ículos 5 CEE, 192 EURA-
TOM y 86 CECA (39). También se pod ían eco da los a ículos sob e
las uen es del de echo de i ado (14 CECA, 189 CEE y 161 EURA-
TOM) y los p ecep os ela i os a la compe encia del TJCE que odo
Es ado miemb o ( odo ó gano de un Es ado miemb o) acep a sin e-
se as y, en consecuencia, aca a sus decisiones y o ien aciones. El De-
echo Comuni a io obliga a cada Es ado miemb o en las condiciones
p e is as en los p opios T a ados. No en las condiciones que unila e-
almen e es ablezca una Cons i ución o un T ibunal Cons i ucional. Las
condiciones de aplicación di ec a, inmedia a y p e alen e ienen que
se iguales en odos los Es ados miemb os y po ello esas condiciones
(39) Vid. sob e es e p ecep o capi al el es udio de
JOHN TEMPLE LANG:
«Commu-
ni y cons i u ional law: A icle 5 EEC T ea y», CMLRe , 1990-4, págs. 645 y ss. Del
mismo au o es o o excelen e es udio en el que se abo dan ambién es os emas: The
Dulies o Na ional Cou s unde he Cons i u ional Law o he Eu opean Communi y,
Exe e Uni . P ess, 1987.
619
ARACELI MANGAS MARTIN
son
las
es ablecidas
en los
T a ados,
al
como
son
in e p e ados
po
su T ibunal
de
Jus icia.
En
la
Comunidad, an es
y
después
de se
miemb o,
se
puede discu i
y negocia casi odo. Pe o
hay
algo qque
no es
discu ible
o
negociable,
po que
es la
condición p e ia pa a
se
Es ado miemb o
y
pa a segui
siéndolo: acep a
la
p imacía absolu a
del
De echo Comuni a io.
Es
la condición exis encial
de la
Comunidad misma.
La
p imacía
no es
ela i a
ni
es á condicionada.
El
Dic amen
de la
Comisión, p e io
a
nues a adhesión
y
publicado
en el BOE de 1 de
ene o
de 1986 a con-
inuación
de los
Ins umen os
de
Ra i icación
y de
Adhesión,
es
bien
sin omá ico
de esa
exigencia
que
hemos acep ado. Además,
las
Co es
Españolas,
en
ep esen ación
del
pueblo español
y
haciendo
uso de la
p e isión con enida
en el
a ículo
93 de la CE, con
pleno conocimien o
de causa
(de la
anscendencia ju ídica, como e lejan
las
ac as
del de-
ba e susci ado
en la
edacción
del a . 93),
o o ga on
su
au o ización
sin ningún o o
en
con a
ni
abs ención alguna pa a
la
in eg ación
del
De echo Comuni a io
en
nues o o denamien o in e no con o me
a las
exigencias
o
ca ac e ís icas
del
p opio
DC.
Si
el
T ibunal Cons i ucional es ima
que esa
au o ización
y la con-
secuen e in eg ación
no
es á ampa ada
po el
a ículo
93, si
encuen a
a gumen os
en
a o
de la
Íncons i ucionalidad
que lo
diga cla amen e.
Y
po
azones
de
segu idad ju ídica
que no
deje pasa an as opo u-
nidades.
No se le
niega
al TC su
compe encia pa a eje ce
el
con ol
de
la
cons i ucionalidad
de los
T a ados comuni a ios (aunque
ya
expi ó
el plazo
de los
ecu sos p e io
y a
pos e io i)
y
sólo pod ía eab i se
ese con ol
po la ía
hipo é ica
de la
cues ión
de
Íncons i ucionalidad
o bien an e nue os T a ados
que
modi iquen
o
comple en aquéllos;
pe o,
como
nos
ecue da Luis Ignacio Sánchez Rod íguez, espec o
del
De echo o igina io
en
igo mili a
en su
a o «una p esunción
ex-
ao dina iamen e ue e
de su
cons i ucionalidad, p ecisamen e sob e
la base
del
a ículo
93 CE (40). Po
ello,
la
doc ina
del TC
sob e
una p imacía limi ada
es
con a ia
a las
condiciones ju ídicas
en las
que es á eniendo luga nues a pe manencia
en la
Comunidad.
(40) Luis
IGNACIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ:
«El a ículo 93 CE y el bloque de la
cons i ucionalidad: algunos p oblemas»,
en
Esludios sob e
la
Cons i ución española.
Ho-
menaje
al
p o eso Edua do Ga cía
de
En e ía, Ci i as, Mad id, 1991,
pág. 246.
620
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
El TJCE ha es ablecido que esa p imacía no puede encon a obs-
áculo ju ídico alguno ni an siquie a de ca ác e cons i ucional. En la
misma sen encia Cos a c. ENEL, ya ci ada, decla aba que «el de echo
nacido del T a ado no pod ía en azón de su especí ica na u aleza o -
ginal, e se opone judicialmen e a un ex o in e no cualquie a que sea
sin pe de su ca ác e comuni a io...». O as eces ha dicho que las
disposiciones del DC p iman sob e oda no ma nacional que les sea
con a ia o que no puede p e alece la in ocación de disposiciones del
De echo in e no de cualquie na u aleza que sean (41). En algunas oca-
siones no ha enido más emedio que decla a que «un Es ado miemb o
no puede alega di icul ades in e nas o disposiciones de su o den ju í-
dico nacional, incluso cons i ucional, pa a jus i ica el no espe o de
obligaciones y plazos esul an es de di ec i as comuni a ias» (42). La
azón p o unda de esa p imacía es iba en que «la in oducción de c i-
e ios pa icula es, p oceden es de la legislación o del o den cons i u-
cional de un Es ado miemb o de e minado, a en a ía con a la unidad
ma e ial y la e icacia del De echo Comuni a io, y end ía i emisible-
men e po e ec o queb a la unidad del me cado común y pone en
pelig o la cohesión de la Comunidad» (43).
La cla e cons i ucional de la pe enencia pací ica de un Es ado miem-
b o a la Comunidad es á en que su Cons i uión p e ea la legi imación
pa a a ibui el eje cicio de una pa e de la sobe anía a Ins i uciones
comunes a esos Es ados y en las que es os pa icipan. Si la Cons i ución
española (si el cons i uyen e y la olun ad popula ) han p e is o esa
a ibución y el eje cicio de esas compe encias con o me a no mas co-
munes de las O ganizaciones in e nacionales « i ula es de la cesión»,
no se puede habla se iamen e de ango in acons i ucional del DC ni
an siquie a de con lic o en e el DC y la Cons i ución. Y es inadmisible
que se enga la olun ad de c ea con usión y p oblemas ic icios en
la aplicación del DC po nues os jueces y T ibunales. El e ec o ju ídico
que ido po el a ículo 93 de la CE es acep a el DC con sus exigencias
p opias, incluida su p imacía absolu a. Luego, las no mas comuni a ias
(41) En e o as sen encias, 4 de ab il de 1974 (167/73), ya ci ada; 13 de julio de
1972 (Comisión c. I alia. 48-71), Rec, pág. 535; Au o de 28 de ma zo de 1980 (Comisión
c. F ancia, 24 y 99/80 R), Rcc, pág. 1333. Sub ayados añadidos.
(42) Sen encia de 6 de mayo de 1980 (Comisión c. Bélgica, 102/79), Rec, 1487.
Sub ayados añadidos.
(43) Sen encia Haue , ya ci ada.
621
ARACEU MANGAS MARTIN
no
son
in acons i ucionales. Tampoco
hay que
cali ica las
con la d a-
má ica exp esión
de
«sup acons i ucionales».
Las
no mas comuni a ias
no pueden in ingi
los
p incipios básicos
de los
sis emas
cons i ucionales mismos
que han
pe mi ido
la
a ibución. Pe o
en los
ámbi os a ibuidos
a la
Comunidad,
la
no ma comuni a ia goza
de un
s a us «ex a
o
me acons i ucional». Pe o
no son
in acons i ucionales
en ningún Es ado miemb o; ampoco
en
España.
Cab ía añadi
que la
e en ual dispa idad
de una
no ma
de
de echo
de i ado
con la
Cons i ución
no es
compe encia
del TC, ya que su
con ol
de
legalidad
se ha
a ibuido
al
T ibunal
de
Jus icia
de la Co-
munidad
y su
pa áme o
de
con o midad
no son las
Cons i uciones
sino
los
T a ados (incluido
su a .
164 CEE). Aho a bien,
en
cualquie a
de
los
hipo é icos con lic os Cons i ución-T a ados
o
Cons i ución-
de echo de i ado,
la
Cons i ución
de
cada Es ado miemb o
no es
ajena
al p opio
DC y a la
compe encia
del
TJCE,
el
cual iene
po
misión
«asegu a
el
espe o
del
De echo»
(a . 164
CEE)
(con
mayúsculas
en
la e sión española):
el
De echo,
sin
adje i aciones,
en la
in e p e ación
y
en la
aplicación
de los
T a ados
y del
De echo de i ado
(44).
Así pues,
la
a ibución
de
compe encias
no es
ilimi ada
e
incon o-
lada
y el
TJCE debe ela
po el
espe o
de los
p incipios undamen-
ales
del
Es ado
de
De echo, p incipios
que son
comunes
a las
Cons i-
uciones
de los
Es ados miemb os. También
G. C.
Rod íguez Iglesias
y
U.
Woelke si úan
las
elaciones De echo Comuni a io
y
Cons i ución
en sus jus os é minos conside ando
«el
ca ác e me amen e hipo é ico
de
ese
con lic o adical en e Cons i ución
y
De echo Comuni a io,
ya
que es e úl imo asume como elemen o p opio
los
p incipios cons i u-
cionales comunes
a los
Es ados miemb os,
y, en
pa icula ,
los
ela i os
a
la
p o ección
de los
de echos undamen ales
de la
pe sona»
(45).
El an iguo juez Pesca o e
nos ha
eco dado
que la
p imacía
no se
de i a
de una
concesión cualquie a
po
pa e
del
De echo Cons i u-
(44)
Un
análisis in e esan e
de los
desa ollos
de ese
p ecep o
y sus
implicaciones
en cuan o
a la
na u aleza
y a la
compe encia ju isdiccional misma
del
TJCE puede
e se
en
ANTHONY ARNULL:
«Does
de
Cou
o
Jus ice ha e inhe en ju isdic ion?»,
CMLRe , 1990-4, págs. 683
y ss.
(45) GIL
CARLOS RODRÍGUEZ IGLESIAS
y
ULRICH WOELKER:
«De echo Comuni a-
io,
De echos Fundamen ales
y
con ol
de
cons i ucionalidad.
La
decisión
del
T ibunal
Cons i ucional ede al alemán
de 22 de
oc ub e
de
1986», Re is a
de
Ins i uciones Eu o-
peas, 1987-3, pág.
681.
622
LA CONSTITUCIÓN Y LA LEY ANTE EL DERECHO COMUNITARIO
cional de los Es ados. Pe o los p oblemas de o den cons i ucional se
esuel en an es de la adhesión (y España lo hizo) pues se ía inadmisible,
po que se opone a la buena e de los a ados, que un Es ado miemb o
a a a de pone en duda los comp omisos acep ados in ocando a pos-
e io i obs áculos cons i ucionales: ales ac i udes en aña ían o imp e-
isión o mala e (46). Y, desde luego, esa no ha sido la conduc a de
España (47).
(46)
PIERRE PESCATORE:
«Aspec os judiciales del "ace o comuni a io"», Re is a
de Ins i uciones Eu opeas, 1981-2, pág. 347.
(47) Es ando ya edac ado es e comen a io, el T ibunal Cons i ucional español ha
dic ado la sen encia
64/1991,
de 22 de ma zo (BOE de 24 de ab il de 1991), en la que
ea i ma su doc ina (en especial FJ 4) obje o de c í ica en es e comen a io (un ex ac o
de su sen encia se publica en es e mismo núme o de la RÍE).
623