Revista de Castellón (1912) Año I. Núm.13
Abstract
Publio Siro / Germán Salinas. Cosas y casos / L. Mezquita. Mos versos / Alloza. Los partidos (Fábula) / Germán Salinas. La Peña del Traidor / Elisa Pérez. La risa de mi amada / J. Ordóñez Villarreal. La inmutable Lley / Juan B. Valls. Pasatiempos. Publicidad
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IJ ~Revista de C:asteIlón~ 11 QUINCENAL ILUSTRADA 1I ARTE $ LITERATURA $ HISTORIA DIRECTOR PROPIETARIO: JoaquÍn Barberá López Castellón.·Magnlfico edificio ocupado por el gran Hotel de "La Paz"
ANO 1 Castellón 31 de Julio de 1812 NÚM. 13 ~~f&~\Wi~~~ d~ ~~~~~n@~~ -4l-o No se devuelven los originales aunque no se inserlen. ~o<$.-o La correspondencia al Direclor: Asensi, 4 ~ III Cuando Pompeyo sometió la Siria al yugo romano, fué reducido ála esclavitud un niño de doce años, áquien Domicio, oficial de aquel ejército, llamó Siro, ateniéndose ála costumbre de dar álos siervos el nombre del país de su procedencia. Era el muchachuelo de lindo rostro, bella figura, suelto yagudo en sus dichos, yun día que su amo, estando ya en Roma, lo llevó ácasa de su patrono Publio, éste encantado de la buena presencia del rapaz, consiguió sin esfuerzo que su cliente se lo cediera, ybien pronto invirtiéndose los términos de la servidumbre, quedó cautivo de su viveza ydonosura, que revelaban un talento precoz llamado á adquirir gran resonancia, si la suerte alentaba tan feI·ices disposiciones. Procuró, pues, que reeibiese la educación brillante que se daba álos hijos de los caballeros, le concedió á su tiempo el bien inaprecia- !DIe de la libertad que sustituía los· deberes del esclavo por los laZQs de una estimación recípn\lca, yle autorizó á tomar su nombre, siguiendo la regla establecida de conceder esta honra álos libertos el día ql!le la manumisión romwía definitivamente sus cadenas. Libre ya y dueño de su voluntad, Publio Siro visitó las ciudades principales de Italia como compositor y representante de farsas mímicas, á cuya Publio Siro· diversión le inclinaban su fértil inventiva, su gracejo sin par, la agudeza de sus chistes, su dominio del verso y su espíritu genial yfino observador de las flaquezas ydesavíos de los racionales, que tanto pábulo ofrecen álos regocijos de la musa cómica ysatírica. Décimo Laberio, como ya digimos, había ennoblecido estas representacionEs de baja estofa; Publio Siro siguió sus huellas, y sin privarlas de S\:l caracter bufonesco y licencioso, las iluminó con ideas brillan· tes y rasgos de moral elevada, que debían resplandecer en los diálogos de aquellos histriones (que ni siquiera calzaban el modesto zueco de los cómicos, pues aparecían siempre descalzos), como luciérnagas esplendorosas sembradas en.tre hierbajos, que en la fuerza del estío reproducen por -los campos las constelaciones del cielo. Dadas sus extraordinarias dotes personales, la desenvoltura de su númen y su ilustración poco vulgar adquirida en las aulas de los maestros ylos. libros de 1.0s sabios, no es de presumir que reeorriese los pueblos de triunfo en triunfo, y que el filósofo, el dramaturgo yel cómic0 obtuviese éxitos tan francos y decisivos como los alcanzados por su predecesor, cuya estrella comenzaba á eclipsarse, para desaparecer luego ante el nuevo astro que iluminaba la escena, que el amor y la gloria escatiman ó niegan sus favores ála vejez, ylos conceden pródigamente álos bríos juveniles. Por fin llegó hasta Roma el estruendo
RElVrS'l'A DEl CAS'l'ELLÓN de las aclamaciones populares, en el momento que mas podía lisonjear al novel yafamado poeta. César, el omnipotente dictador, había dispuesto con motivo de su reelección, dar al pueblo una serie de fiestas, que excedieran en grandiosidad ymagnificencia álas que pudiese forjar el delirio de la fantasía más exaltada, para que con el ruido ylas novedades olvidase del todo la libertad, ácosta de tantos esfuerzos conseguida en luchas seculares, ytan fácilmente sacrifi·cada en un día de patriótica embriaguez, ante las aras del ídolo nuevo que le brindaba las glorias de sus conquistas, y prodigábale ámanos llenas los tesoros de los pueblos vencidos; en espectáculos emocionantes que sobrepujaron ácuanto de notable ymaravilloso había visto antes la reina de las ciudades. En tan selecto programa no podían faltar los mimos. Publio Siro que había recorrido la Italia, orgulloso de sus recientes triunfos, vino á disputar la palma átodos sus rivales, yla suerte le deparó la ocasión de contender con Laberio, y vencerlo en el certamen, asentando su reputación sobre un pedestal de gloria que los siglos habían de confirmar por legítima é imperecedera. Macrobío en sus Saturnales nos ha conservado el prólogo y algunos versos del mimo que representa el rival de Siro, y narra el suceso de la siguiente manera: "Resentido César por los rasgos satíricos ele los mimos de Laberio alusivos á su personalidad absorbente, imaginó el modo de vengarse del popular escritor, no con procedimientos sanguinarios que repugnaban ásu estudiada clemencia, sino por una jugarreta que envol2 viese la venganza en el disfraz de la. liberalidad, á fin de conseguirla más· cumplida ysatisfactoria. Invitó, pues, á Décimo Laberio, que por su condición de caballero nunca se había rebajado al oficio de comediante, á que contendiese con Publio Siro como autor ycomo actor, ofreciéndole en recom pensa una suma considerable. Fuese que el premio estimulara la codicia de Laberio, ó lo· más verosimil, que le faltase la entereza para rechazar las súplicas del hdmbre afortunado a quien todos se sometían, aceptó óse conformó con el papel que· se asignaba, no sin advertir el desdoro que iba á oscurecer su nombre inmaculado, yla desigualdad de la lucha en la que seguramente no habría de llevar la mejor parte un viejo de sesenta años no acostumbrarlo á pisar la escena, rivalizando con un joven que nada tenía que perder por su condición de liberto en el concepto social, y que se hallaba además en su oficio como el pez en su elemento. En el prólogo de su farsa, expone con valor la contrariedad que le aflige, é intenta disculpar su conducta como quien obedece áfuerza mayor, cuando ya no tiene bríos que la contrarresten; y se queja amargamente de que en las postrimerías de su vida, el dueño del orbe yla apremiante necesidad, ála que pocos dejan de rendir, le hayan lanzado á certamen tan desigual; yél, que había resistido siempre los halagos de la ambición y menospreciado las amenazas del poder, por no apartarse un momento en su juventud de la norma que le imponía su calidad de caballero, en su vejez cedía sin repugnancia álas exhortaciones de un caudillo tan ilustre por sus hazañas y su clemencia, porque ¿cómo un simple mortal había de res-
3 ponder con agria repulsa, al que los mismos dioses no sabían negar ninguna merced? Y después de sesenta años de una vida sin tacha, debía salir de su casa como caballero, volviet:ldo á ellaconvertido en histrión, yla fortuna instable y antojadiza servíase de sus dotes literarias que le conquistaron la celebridad, para despeñarle de lo alto de su reputación, cuando ya no podía ofrecer al público ni la belleza del semblante, ni la distinción de los ademanes, ni la energía de la pasión, ni la dulzura de la voz, enervadas sus fúerzas por los achaques ele la vejez que le transformaban en lIna sombra de sí mismo óun habitante del sepulcro. En el trascurso de la representación, en la que tomó el papel de esclavo sirio aludiendo á su rival, apenas el amo le amenaza con la vara, huye de los golpes gritando: ,,(Romanos: Ya no existe la libertadl,,; ytodas las miradas entonces se dirigieron á César, que debió sentir en lo hondo la flecha del histrión caballero, por más que disimulase su resentimiento, seguro del éxito de su estratagema para humillarle y yengarle con creces de sus incisivos sarcasmos." GERMÁN SALINAS. (e~~~~~~~ (osas 9Gasos ............. ::: .. ::: . por amor al arte Con el artesano Lino se desposó este verano la artista Julia Medrana; y ahora el arte taurino lo prefiere al arte ... sano. H¡;'VISTA DEl CASTELLÓN $i te pica ráscate Desvelado estaba yo escribiendo áConsuelito cuando un aleve mosquito en la nariz me picó. Hoy no le escribiera, no; pues tal se me fué inflamando la nariz pica-picando desde aquel fatal desvelo, que por culpa de Consuelo aún me la estoy rascando. (!ompromiso serio Luz me pide una balada; Enriqueta un madrigal, y Aurora en fina postal una décima inspirada. Con la pluma destemplada que ya no ofrece interés, tan grande mi apuro es que me confundo al pensar cómo lo habré de arreglar para dar gusto álas trés. GtI curioso lector Debo advertirte, lector, que, si otro significado quiere~ ver en lo anterior, es peor ser mal pensado que ruín escribidor. L. MEZQUITA. Sene l' ánima vibrar enamorada moguda per I'encant de ta bellesa, com trembla I'at-melé si '1 aura '1 besa al caure 'n Mars ventosa la vesprada. Sembra los camps, llavors,ab flor nevada el at-melé tremblant ab ubriaguesa: quant te \Teig versos salto; nina deesa, l' ánima sospirant enmirallada . Jo no sé c6m serán los versos meus ... sois te dic que mas versos, nina meva, faig, tes divines gracies contemplant. Cap extranyesa, puix, sentir tu deus al dirte que la gloria tata 's te va, perque ells remedo son de tos encants. MAXTMIÁ ALLOZA.
REVISTA DE CAS'l'ELLÓ:!< hos paptidos FÁBULA -Señora: Os idolatro,- Decía un conde, Murmurando al oido De linda joven; Pero la bella Con más gusto y provecho Casarse piensa. Un propietario vino Muy pisaverde A decirle:-Me caso, Si usté me quiere; Con mis caudales Podría sostenerla Como un magnate. La dama hizo al segundo El mismo caso, Que hace álas reverencias De su lacayo; Porque la irrita Que trate con sus rentas De seducirla. Después salta ála brecha Un abogado, Que en judicial arenga Le dice:-Os amo.- -Pues caballero, La dama le responde, Perdió usté el pleito. Lleno de sabañones Que brotan sangre, Ataca su altiveza Un comerciante, yábocajarro, Le pide nada menos Su blanca mano. La dama se sonríe Con esa risa Que nos abre en el alma Punzante herida, yel buen hortera Se quedó con un palmo De boca abierta. Llegóse un empleado De corto sueldo, Mas de aquellos que dicen De pelo en pecho, yle declara Como por sus hechizos Pierde la calma. -Vaya un atrevimiento, La joven grita. Solicitar mi mano Un chupatintas; He de humillarle Con el adusto ceño De mi desaire. Mientras de estos partidos Necia se burla, Los años, envidiosos De la hermosura, Corn:n en breve, y por dos multiplican Los diecisiete. Ya no puede hacer gala Con sus hechizos, Ni arrastrar álos hombres De ellos cautivos, Ya no le queda Más que el triste recuerdo De que fué bella. Ahora pide casorio, Sin ver ánadie Que se atreva al asalto
5 De aquel baluarte, y despechada Con un quídam cualquiera Por fin se casa. Mujeres vanidosas Que en la nobleza O en el caudal fundasteis Vuestra soberbia, Mirad no os pase Lo que pasó á esta dama Tan arrogante. Hay un refrán antiguo Que nos previene, Que el que lo quiere todo, Todo lo pierde, y otro que dice: .El que mucho wnbiciona Poco consigue.» GERMÁN SALINAS. LA PEÑA DEL TRAIDOR Los picos más altos de la sierra rodean como baluarte al lugarejo por todas partes menos por una que ámodo de cañada pone en comunicación aquel poblado con el resto del mundo. Arriba robles y pin"os hasta tocar el cielo; abajo puntos blancos tendidos al sol sobre el verde de los maices yla grama. Naturaleza domina bravía: el correr de las fuentes, arroyos yacequias, con sus ligeras cascadas, el chirriar de millares de insectos yel gemir del viento por entre el boscaje, forman un concierto que apaga toda voz humana, como la ahogan en la ciudad el rodar de carruaREVIs'rA DE CAS'J'ELLÓ:-r jes y golpear incesante de máquinas diversas. Los más entusiastas del colorido quedarían satisfechos: arriba todos los tonos del azul desde el turquesa al záfiro; y del fondo del valle al firmamento los verdes más caprichosos alternando con otros tonos que al sol brillaban resaltando entre todos la blancura de las casas con sus tejadillos rosados, los postes del calvario ascendiendo la colina como el alma cristialH á su Dios, Ylos rojizos paredones del castillo moruno cayéndose allá arriba de puro viejo éinuti1. Entrando al pueblo por el único sitio accesible á derecha é izquierda se alzan • dos peñas enormes, amenazando aplastar al intruso; guardianes gigantescos semejan puertas naturales que piden portazgo al extranjero que ose franquearlas. ((Peña del Traidor" se llama la mayor de ellas, yla nombran sin estremecerse, como si su nombre no evocara las acciones bajas á que su forma se prestó. Examinamos la roca con curiosidad. ¿Se trataba de un nuevo Sphialtes y era aquel otro paso como el de las Termópilas? ¡Qué atractivo ylleno de poesía me pareció entonces aquel lugarl Dirigí la vista áaquellas montañas imaginando ya ver ejércitos ocultos en la sombra, un valiente detrás de cada árbol esperando la voz que les llamase á sacudir el yugo ominoso, á exterminar aquel enemigo común: un ejército lleno de fé que luchaba palmo ápalmo con el ardor propio del que defiende su patria, su hogar, sus amores y su religión contra aquel intruso de albaya y turbante, contra el moro que no creía en nuestro Señor ... ¿El Traidor? Aún no sabía quién era
REVISTA DE CAS'l'ELLÓN aquel Sphialtes, pero seguramente se trataba de un renegado, un falso convertido que recibiría el agua "bautismal de algún clérigo confiado; se uniría álos nuestros con mentido entusiasmo para más tarde entregarles al moro en aquel desfiladero. ¡Qué emboscada! Como ovejas de matadero caerían los nuestros vendidos, por todos sitios acosados, mas morirían contentos porque luchaban por la fé en aquella' gloriosa' cruzada que España sólo realizó barriendo de la patria álos infieles y á Europa salvando de las tinieblas del Islam. Miré al castillo cuyas almenas aún se dibujaban sobre el fondo verde del bosque, y sentí cierta alegria cruel al verlo hecho escombrás."¡Ya estaban bien vengados aquellos valientesl ¡Qué justicia divina tan manifiesta! ¿Cómo" pudieron soñar triunfo duradero los que negando al Hijo de Dios le sustituyeron por Mahoma? ¡Ah héroesl¡Dignos antepasados! ¡CUánto amor os prodigó en un momento mi fantasía al recordaros ante aquel teatro de traición á vuestra hombría y arrojo! ¡Ah, Sphialtes' de la edad medial ¿Cuándo acabará vuestra especie? Mas ¡mira hoy cuán estéril tu obra iniciada por D. Julián. * * -Pero V. no cree .... Conque no voy bien? -Se equivoca V. de medio ámedio. Aquí no se trata de moros ni mucho menos, ni de nobles luchas contra el inflel, sino de guerrillas carlistas, de españoles contra españoles; de crueles en· sañamientos de partido, lo cual equivale áodios personales del hermano contra el hermano. Ya vé cómo no se trata de defender el hogar contra el invasor, sino de arrojar del hogar al compatriota, 6 ylejos de la poesía que V. supone en la guerra del cristiano contra el infiel: se trata del cristiano contra el cristiano. -¿Y el castillo? - También, también ha aguantado las balas de los guerrilleros: todos estos contornos sufrieron hasta muy tarde los azotes de la guerra fratricida, aún después que en todas partes se daban la mano vencedores yvencidos. En la Peña acabaron las refriegas; ya no eran odios políticos, sino personales, ni fueron dos partidos, sino dos hombres los que se encontraron; eran como si dijésemos, la encarnación del vencido yel vencedor. -y ahora el pueblo escarmentado es· tará tranquilo ¿eh? -¿El pueblo? Ya no existe, áno ser que se llame así ados ó tres familias que viven en la miseria ysi pudieran se marcharían. ~ * * Verdad dijo el amigo. Cuando subimos áver, el cas.tillo atravesamos varias calles desiertas: el verde creciendo entre las guijaS atestiguaba qlle h:lcía tiempo nadie transitaba por allí. Desde la colina que sustenta los añosos torreones, contemplamos aquellas casas abandonadas como por una maldición. ¿QUé maldición sería? ¿La sequía, la esterilidad? El lugar está rodeado de fuentes deliciosas yvegetación opulenta; semeja oasis donde descansaría uno gustoso en la peregrinación por el desierto de la vida. Pero la mente humana llevando consigo la idea de justicia más inexorable que la de Dios, ve en todo mal un castigo y en el castigo una culpa. ¿Cuál sería aquí? ¿La sangre. del hermano ver-
7 tida por el hermano que había clamado al cielo como la de Abel? Al volver pasamos por última vez junto ála Peña: unos chiquillos harapientos pedían "una perrilla ll •Yo no pude menos de revelar el disgusto que me prvducía aquel recuerdo del traidor: veía al patán con la navaja en alto acechando ásu contrario é hiriéndole de espaldas. Pero hice un esfuerzo para desechar aquel cuadro, dirigí la vista ámi alrededor: la naturaleza era tan hermosa que embriagándome en el verdor de la mono taña, la melodía del viento en el bosque, las fuentes en el barranco yel susurrar alegre de los insectos, creí hallarme en un rincón oculto del Paraíso. ELISA PEREZ. La risa de mi amada Cuando la alegre risa rompe sonora en tus labios que encienden rojos colores, la dicha que rebosas vá triunfadora matando el negro germen de los dolores. Yen el ambiente hay eco de cascabeles, rasgueo do guitarras de Andalucía y aromas de azahares yde claveles que inciensan los altares de tu alegda. y en la tierra, la Vida, su savia extiende con.pródigo ,cariño de madre santa y fecunda de dicha, la llama enciende del casto amor que alegre tu risa canta. y allá arriba las nubes que al sol enlutan rompen su espeso manto de negro velo, para que el cielo vea como disfrutan los que en la tierra tienen también su cielo. Brote tu franca risa yel mundo atruene con sus plácidos sones de sinfonia, que tu risa es la santa risa que tiene la sublime pureza de la alegría. J. ORDÓÑEZ VILLARREAL. RmVI8'l'A DEl CA8TElLLóN La inmutable Lley En bressols de ramatje tendre yfullós, s' agrunsa '1 bes del cefir homil capoll. Ala LIey obedintne de la Creació, darrere d' aquest vespre vindrá altre jorn lluint pe '1 blau celatje Feb rnagestuós, donant ab suaus rialles vida ycolor átot quant de la terra brolla áson fóch. AIs amorosits besos deIs raigs del sol també en esclats de vida trunfa '1 capolI; ylo que avans sois era rústich embrió, es ja, degut al aire, l' aig~la ylo sol, flayrosa, juguetona, ansesa flor envetja de les altres qu' en pasats jorns foren també envetjades de ses matjors desfullades el vespre pea donar lIoch als rudiments de vida de altres capolls. yaixís, quant de la terra va naixent tot rebosanne de savia y d' alcabor y en trage es vist Natura de Comunió, nafrat d' eixa esperiencia mO,n cor, llavors