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NOTICIARIO DE HISTORIA !\GRARIA •n." 10 • 1995 • J!/!. 89-130 •©SEHA Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) R. Garrabou, P. Pascua!, J. Pujo! yE. Saguer Existen pocas dudas sobre el papel que la productividad agrícola ha tenido en la evolución económíca de las sociedades humanas. Si fue crucial en las sociedades agrarias, no fue menor en los procesos de industrialización. Un testimonio elocuente de ello nos lo proporcionan los debates recientes sobre la evolución de los rendimientos agrarios en España durante el siglo XIX y el primer tercio del XX. Mejorar nuestro conocimiento sobre esta variable adquiere, en consecuencia, una importancia clave. En el texto que sigue se aborda esta cuestión para el arco temporal comprendido entre 1825 y 1935, un período de grandes transformaciones en los paises industrializados. Nos centramos en un indicador parcial de la productividad, los rendimientos cerealícolas, desde la doble perspectiva de rendimientos por semilla sembrada y por unidad de superficie, y aportamos una extensa base empírica apartir de la cual hemos reconstruido, de forma más precisa de lo que era posible hasta el momento actual, los principales cambios experimentados por los rendimientos cerealícolas, su evolución temporal y su diversidad geográfica. Para ello hemos utilizado numerosas fuentes, recopilando datos puntuales existentes en estudios realizados por diversos especialistas y publicados en diversos momentos, así como los procedentes de fuentes oficiales como cartillas evaluatorias oestudios del Servicio Este articulo forma parte de un proyecto de investigación sobre la "Evolución de las formas de explotación del trabajo campesino en Cataluña en telación con el medio geográfico, la comunidad campesina y la conflictividad (siglos XV-XX)" financiado por la DGICYT (PB90-0713). Agradecemos a Jaume Boixadera y Ángel Gm'cía Snn: sus consejos y sugerencias, aunque no por ello deban compartir la responsabilidad de los errores del texto. Rarfuín GAl?l?ABOU es catedr.itic» de Historia Económica en la Uniucrsit at Autrmoma de Barcelona: Pere PASCUAL es catedr.it ico de Historia Económica en la Llniuersit at de Barcelona; Josep PUJOL ANDl?EU es profesor de Historia Economice en la Ll nioersit at Autónoma de Barcelona; y Enrie Saguer eJ de Hrstori.: Economira en la Unl ucrsir«t de Girona. D'ireccidn para correspondencia: Dcpnrtamcnt d'Ecouomia i Histor ia Ecunomira, Faculrat de Ciences Economi qoes, Uniuersit at Autónoma de Barcelon«. 08193 Bellaterrtl (Bnrcelona) 89
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujol yE. Saguer Agronómico. Pero el análisis de estas informaciones y su contrastación, ha sido en gran parte posible gracias a la insustituible información que hemos podido elaborar apartir de tres contabilidades particulares. Se trata de la documentación de tres patrimonios rústicos ubicados en distintas comarcas de Cataluña, con características edafo-climáticas diferentes, y muy ilustrativos de los sistemas agrarios más difundidos en la cerealicultura catalana. Concretamente, hemos reconstruido la evolución de los rendimientos de las fincas que poseia el Marqués de Sentmenat en el Urgell entre 1826 y 1900, los de las fincas de la familia Torelló en la Segarra y el Solsonés entre 1841 y 1930, representativos de las zonas más áridas de la Cataluña sudoccidental, y los de las fincas de los Abadal en Osona entre 1892 y 1935, ejemplo de la Cataluña húmeda. Aunque, como veremos, la información no siempre es homogénea, su larga duración y su consistencia nos han permitido disponer de una base sólida de contrastación y, a partir de aqui, proponer explicaciones de los cambios observados. En esta primera aproximación a los datos nos hemos centrado en los aspectos estrictamente agrarios, poniendo de relieve cómo la potencialidad agrícola de la tierra depende, además del contexto socioeconómico, de las limitaciones impuestas por el conjunto de componentes medioambientales, por las características de cada cultivo y por los medios técnicos disponibles 1. Con las series que aportamos en este trabajo, además, pensamos que estudios posteriores podrán contar con datos más sólidos que los disponibles hasta el presente para el análisis de cuestiones como la dinámica de los precios relativos, la génesis yevolución de las rentas diferenciales ricardianas, el proceso de adaptación de las explotaciones agrarias a la expansión de los mercados, o, más en general, las posibilidades de crecimiento de la economía, catalana en este caso, en diferentes momentos del tiempo. 1. CARACTERíSTICAS Y UTILIZACiÓN DE LOS RECURSOS PRODUCTIVOS El patrimonio del marqués de Sentmenat en el Urgell tenía, en conjunto, una superficie de 245 ha. Estaba constituido por dos heredades en el término de Ciutadilla, llamadas Castell -formada por varias parcelasyArrelat de 53 y 44 ha respectivamente, y por otras dos explotaciones compactas yaisladas, llamadas Torre Mora (de 84 ha) y Torre Coix (64 ha). En general se trataba de fincas situadas en un medio ambiente precario, perjudicadas por una pluviosidad escasa y por posibles fríos tardíos. Las fíncas de los Torelló contaban con una extensión total de 350 ha. Este patrimonio se componía de algunas parcelas de tierra dispersas en torno a Sanaüja (Segarra), que sumaban en conjunto 19 ha, y por tres masías situadas en otros municipios: Caselles, en el término de Madrona (Solsonés) de 130 ha; Passeres, en el término de Florejacs (Segarra), de 109 ha; y El Soler de Puigredon, en los términos de Biosca, Vallferosa yFontanet (Segarra), de 90 ha. Las posibilidades agronómicas de estas fincas no eran muy diferentes de las anteriores. Las tierras de los alrededores de Sanaüja, llanas en un valle poco definido, eran de mayor calidad que las de las masías situadas en las zonas más elevadas, caracterizadas por fuertes desniveles con pendientes arboladas ysuelos más sujetos a la erosión y, por tanto, menos productivos. Ver SEBILLOTE & GODARD, 1993 90
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) MAPA 1: Localización de las comarcas analizadas Nota. Se indica la localización no sólo de las comarcas para las cuales disponemos de series continuas de rendimientos (en negrita ymayor tamaño de letra), sino también de aquellas (entre corchetes y con letra de menor tamaño) que aparecen citadas más adelante y con las cuales se pretenden contrastar los datos obtenidos en las primeras. Muy distintas eran las condiciones de producción en las fincas de los Abadal de la comarca de Osona, especialmente en la llamada El Pradell. Esta era una propiedad compacta situada en el término de Gurb, en la Plana de Vic, con una superficie cultivada que entre 1891 y 1935 aumentó de 60 a 92 ha. Los suelos eran más arcillosos y, a pesar de ser casi todos de secano, gozaban de muy buenas disponibilidades hidricas, principalmente en otoño y primavera, precisamente cuando más convenientes son las lluvias. La otra finca estudiada, denominada El Soler, se encontraba en la zona montañosa de la comarca, en el término de Santa Eulalia de Riuprimer. La superficie cultivada en 1914 era de 7 ha y aumentó hasta 9 ha en 1935, y la tierra era más pobre que la de la finca situada en el llano. A diferencia de las fincas de L1eida, tanto en El Soler como en El Pradell el barbecho ya había dejado de practicarse en el siglo XIX a causa de las mejores dotaciones naturales existentes en la comarca (ver Cuadro 15). 91
R. Garrabou, P. Pascual, j. Pujol y E. Saguer Tanto en la fincas de L1eida como en las de Osona, los propietarios habían cedido su explotación en contratos de masovería oaparcería acolonos que residían bien en las masías o torres, bien en núcleos de población. En el Urgell 2, la Segarra y el Solsonés, los propietarios percibían la mitad de todos los frutos cosechados y estaban obligados aaportar la totalidad oparte de la semilla ytambién hacían aportaciones de otros inputs consumidos en el transcurso del proceso productivo: abonos, jornales de siembra y trilla, etc. El propietario también acostumbraba a asumir el coste de las plantaciones de cultivos arbustivos yarbóreos, como por ejemplo las de viñedos yolivares, que, como veremos, alcanzaron una notable importancia. Además, en estas fincas era frecuente la existencia de una reserva más o menos considerable de tierra yerma de escasa calidad, que eventualmente era cedida en pequeñas parcelas a otros campesinos que las labraban bajo contratos similares al de aparcería. Estos contratos se denominaban terratges, boi'gues yquarteries, según fueran sus particulares características. Los pactos en Osona eran distintos. En el caso de El Soler se trataba de una uruca masovería, aún cuando se cedieran pequeñas parcelas de la misma a otros colonos en aparcería. En El Pradell la propiedad estaba subdividida en varias masoverías, 11 o 12 en los años treinta 3. En ambos casos los pactos eran similares. Para los granos -trigo, mezclad izo, avena, cebadaytambién para el mijo, el alforfón y el panizo, de cada cinco partes dos eran para el propietario. Para el maíz, patatas ylegumbres, la propiedad se quedaba con una de cada tres partes de la producción. EI·colono estaba obligado, además, acultivar los forrajes necesarios para la explotación y, de la parte sobrante, el propietario percibía dos de cada cinco partes. Este también recibía unas cantidades fijas en metálico cada primero de noviembre, pero tenía que hacerse cargo de una tercera parte de los gastos en fertilizantes. La única diferencia relevante entre las dos propiedades residía en el cultivo de las patatas, el cual se limitaba en El Soler a las necesidades de consumo de la familia del colono. En cambio, en El Pradell, este cultivo era un elemento central de la rotación y el propietario pagaba una tercera parte de los tubérculos para siembra cuando se hacía necesaria su renovación. La evolución experimentada por la estructura de los ingresos derivados de la comercialización de la producción obtenida por los propietarios nos proporciona una primera aproximación a las alternativas que se registraron en la utilización de los recursos productivos disponibles a lo largo del siglo transcurrido entre 1826 y 1935. Pero debemos advertir que el análisis se halla limitado acausa de la diferente duración de cada una de las series estadísticas que hemos podido elaborar. Para el patrimonio Sentmenat, en el Urgell, disponernos de información desde 1826 hasta 1900; para el de los Torelló, en la Segarra y el Solsonés, desde 1841 a 1930; y para el de Abadal, en Osona, desde 1892 a 1935 (véase el Cuadro 1) Ver GARRABOU, SAGUER y SALA, 1993 Según testimonio de los herederos actuales. 92
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) CUADRO 1: Estructura de los ingresos brutos percibidos por los propietarios de cada patrimonio (en %) PATRIMONIO SENTMENAT PATRIMONIO TORELLÓ PATRIMONIO ABADAL Cereal Vino Aceite Otros Cereal Vino Ganado Otros Cereal Patatas Otros 1826-30 79,8 3,1 14,6 2,5 1831-40 74,7 2,5 18,7 4,1 1841-50 76,7 1,6 18,5 3,2 62,7 8,0 14,1 15,0 1851-60 73,9 2,4 19,2 4,5 64,5 13,3 12,3 9,8 1861-70 69,1 3,2 20,3 7,4 48,5 19,2 13,0 19,1 1871-80 47,2 20,1 14,4 21,2 1881-90 62,6 29,0 3,9 4,5 44,8 22,8 12,7 19,6 1891-90 57,8 26,1 9,1 7,0 46,1 24,3 12,3 17,0 60,2 34,9 4,9 1901-10 66,1 4,2 18,2 11,5 55,7 19,5 4,9 19,7 66,3 29,8 3,9 1911-20 79,5 5,1 3,0 12,2 63,0 32,7 4,3 1921-30 83,6 2,9 2,9 10,3 59,6 36,5 3,9 1930-36 65,1 31,6 3,3 Nota: Los ingresos del patrimonio Sentmenat se componen de aquellos procedentes de las fincas de/ Castell de Ciutadi//a, Arre/at, Torre Mora yTorre Coix, así como de las rentas procedentes del diezmo de la baronía de Ciutadilla hasta su abolición 4Los ingresos del patrimonio Torelló comprenden los procedentes de las fincas de Sanaüja, Soler de Puigredon, Passeres y Case/les. Por su parte, en los ingresos del patrimonio Abadal sólo consideramos los procedentes de la finca El Pradell. Apartir de estos datos podemos establecer, en primer lugar, que en todos los casos considerados y a lo largo de todo el período que va de 1826 a 1935, la producción cerealícola constituyó, de forma destacada, el principal componente del ingreso total de los propietarios en estas fincas. De todos modos, durante la segunda mitad del siglo XIX se registraron cambios importantes en la zona de L1eida. Tanto en el patrimonio Sentmenat como en el patrimonio Torelló se produjeron cambios notables en la diversificación de la estructura del ingreso y, por ende, en la producción agropecuaria, aconsecuencia, principalmente, de la expansión del viñedo bajo el impulso de la elevación de los precios relativos del vino respecto a los cereales. Aunque no disponemos de datos sobre las superficies de cada cultivo, la evolución de las cantidades sembradas ycosechadas de cereales y las trayectorias de la producción vínica permiten matizar mejor esta observación (véanse los cuadros 2 y 3). En el Urgell, donde el viñedo tuvo escasa importancia durante la primera mitad del siglo, este cultivo registró una importante expansión en las décadas de 1880 y 1890, en detrimento, en parte, de las tierras de cereal sEn la Segarra y el Solsones. Adiferencia de los datos reproducidos en GARRABOU, SAGUER y SALA, 1993, los porcentajes expresados en el Cuadro 1 no incluyen ni los ingresos en especie procedentes de la explotación de los molinos poseídos por el marqués de Sentmenat en Ciutadilla, ni tampoco otros ingresos de naturaleza no agrícola. En las fincas de Ciutadilla la mayor parte de los nuevos viñedos se plantaron sobre yermos y tierras boscosas, pero en Torre Mora y Torre Coix el viñedo ocupó terrenos que hasta aquel momento se habían destinado al cultivo cerealícola. 93
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujol y E. Saguer en cambio, el viñedo adquirió importancia amediados del siglo y ,aunque su expansión posterior entre 1860 y 1880 también fue importante, tanto en términos absolutos como relativos, en este caso posiblemente no se hizo a expensas de los cereales, tal vez a causa de la existencia de reservas de tierras yermas y forestales que evitaron aquí lo acaecido en Urgell. CUADRO 2: Evolución de la semilla sembrada yde la producción (en hectolitros) PATRIMONIO SENTMENAT PATRIMONIO TORELLÓ Semilla índice Producción índice Semilla índice Producción índice 1826-30 200,3 85 1007,3 103 1831-40 220,1 94 920,0 94 1841-50 235,8 100 941,4 97 96 1851-60 234,8 100 973,8 100 108,5 100 580,5 100 1861-70 110,3 102 565,5 97 1871-80 210,6 90 970,8 100 113,1 104 655,2 113 1881-90 151,0 64 576,5 59 117,4 108 631,0 109 1891-00 121,5 52 565,5 58 120,6 111 565,7 97 1901-10 107,8 99 581,9 100 1911-20 104,9 97 731,6 126 1921-30 105,1 97 853,9 147 Nota: A partir de 1860 una porción no precisable de las tierras del patrimonio Sentmenat fue cedida bajo otro régimen de arrendamiento (terratges) apequeños arrendatarios. La disminución en la cantidad de semilla -observable a partir de 1870- debe ser parcialmente atribuida aeste cambio en el sistema de gestión del patrimonio. Por otro lado, para facilitar la lectura del cuadro, ya pesar de la posibilidad de distorsionar los datos originales, hemos reducido las unidades originales (cuarteras) ahectolitros, considerando que para el conjunto del área geográfica donde se inscribían dichos patrimonios la cuartera de granos equivalia a73,36 litros. La expansión del viñedo, como sabemos, se vio estimulada por la larga coyuntura decimonónica caracterizada por el hecho de que los precios relativos del vino evolucionaron al alza en relación a los de los cereales, debido a la constante expansión de las exportaciones vitícolas. Pero tal desarrollo quedó truncado a partir de finales del siglo pasado cuando, después de que la filoxera arrasara el viñedo catalán yespañol, los precios del vino común tendieron aevolucionar negativamente 6. Esta nueva coyuntura determinó un cambio profundo en las pautas que caracterizaron la evolución de la agricultura en estas comarcas de la Cataluña occidental, que podemos ilustrar através de los datos relativos a las fincas de la Segarra y del Solsones En las explotaciones de los Torelló, después de la fíloxera, el viñedo quedó reducido a la condición de cultivo marginal. Paralelamente, apartir de los primeros años de este siglo, la produccíón se orientó hacia una acusadísima especialización en el cultivo de los cereales, potenciada por la existencia de una elevada protección PUJüL, 1984 94
Potencialidad productiva yrendimientos cerealicolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) arancelaria y por problemas en los mercados vitícolas de exportación. La producción cerealícola se incrementó por esta causa cerca de un 50% entre 1900 y 1930, en pleno contraste con el estancamiento que la caracterizó a lo largo del siglo XIX. Este crecimiento no se consiguió únicamente por la vía extensiva, ya que, como seguidamente veremos, también fue debido al incremento de los rendimientos. Simultáneamente se transformó la estructura misma de la producción cerealícola con la disminución de centeno ymezcladizos y la expansión correlativa del trigo. Un cambio sin duda relacionado con las transformaciones experimentadas por la dieta alimenticia y las nuevas exigencias del sector harinero. CUADRO 3: Producción de vino, en hectolitros (medias decenales) PATRIMONIO SENTMENAT Producción índice (100=1841-50) PATRIMONIO TORELLÓ Producción índice (100=1841-50) 1826-30 41,1 144 1831-40 26,1 92 1841-50 28,5 100 99,3 100 1951-60 20,7 73 91,7 92 1861-70 166,1 167 1871-80 18,8 66 186,3 188 1881-90 118,4 415 165,6 167 1891-00 131,6 462 204,9 206 1901-10 21,9 77 117,9 119 1911-20 49,5 50 1921-30 29,7 30 Nota: A pesar de la posibilidad de distorsionar los datos originales, para facilitar la lectura del cuadro hemos reducido las unidades de medida (cargas) ahectolitros. Hemos considerado que en la zona del patrimonio Sentmenat una carga de vino equivalia a106,23 litros, mientras que para el patrimonio Tore//ó la equivalencia utilizada ha sido la de 105,28 litros. La salida de la crisis finisecular fue distinta en la zona de Osona. La expansión en términos absolutos yrelativos de las patatas fue el hecho más destacado de este cambio, aunque los cereales siempre se mantuvieron como aprovechamientos dominantes. En el Pradell, estos cultivos representaron normalmente más del 60% de los ingresos totales, ycuando caían por debajo de este porcentaje era debido a la mayor importancia adquirida por las patatas. Marginalmente, los forrajes no llegaban arepresentar más del 10% de los ingresos de la propiedad, aconsecuencia de estar principalmente orientada su producción al abastecimiento de la ganadería existente en las explotaciones. En El Soler todavía era mayor la magnitud de la producción cerealícola. Normalmente generaba entre el 80 y el 95% de los ingresos agrícolas totales y sólo disminuía su importancia relativa cuando se obtenía una excepcional cosecha de forrajes. Tanto en un caso como en otro, esta situación se mantuvo constante entre 1892 y 1935, e implicaba una estabilidad muy marcada en la distribución de las superficies sembradas. En una y otra finca los cultivos de cereales ypatatas ocupaban normalmente entre el 75 y el 85% de la superficie labrada. 95
R. Garrabou, P. Pascual, j. Pujol y E. Saguer 2. LOS RENDIMIENTOS CEREALíCOLAS 2.1 Niveles ytendencias Siendo, pues, el ?ultivo cerealícola la producción dominante en las explotaciones que nos ocupan, el estudio de sus rendimientos nos permite adquirir un conocimiento más profundo de las iniciativas que desarrollaron propietarios ycultivadores a medida que definían sus líneas de especialización. CUADRO 4: Rendimientos cerealícolas agregados ypor unidad de semilla (promedios decenales) PATRIMONIO TORELLÓPATRIMONIO SENTMENAT Rendimiento indice Rendimiento índice 1826-30 1831-40 1841-50 1951-60 1861-70 1871-80 1881-90 1891-00 1901-10 1911-20 1921-30 medias s.XIX medias s. XX 5.1 4,2 4,0 4,1 4,4 3,9 4,6 4,2 124 102 98 100 5,3 100 5,1 96 107 5,8 109 95 5,4 102 112 4,7 89 5,4 102 7,0 132 8,1 153 5,3 6,8 Nota: Estos rendimientos se han obtenido calculando la media ponderada de los principales cereales cultivados. El agregado del patrimonio Torelló está compuesto por la totalidad de especies cerealícolas cultivadas. Los cereales considerados en el caso del patrimonio Sentmenat son el trigo, el centeno yla cebada, con sus mezcladizos. Los elevados rendimientos de las fincas del patrimonio Sentmenat durante el quinquenio 1826-1830 se explican porque una parte importante de sus tierras (concretamente las explotaciones de Torre Mora yTorre Coix) volvieron acultivarse después de permanecer incultas durante un período prolongado de tiempo. Las cifras del Urgell se han obtenido multiplicando por dos las partes del propietario ydividiendo por la semilla, sin tener en cuenta ninguna deducción por diezmo ni por partes de la semilla. Si se hubiera adoptado este criterio, que se explicita en algunos contratos pero que su aplicación práctica no queda confirmada, los rendimientos tendrían que incrementarse entre un 10 yun 15%. El cuadro 4 y los gráficos 1 y 2 muestran claramente las tendencias a largo plazo. En la zona de L1eida, los rendimientos del conjunto del área sembrada se mantuvieron muy bajos yestancados durante el siglo XIX y dibujan unas ondas cíclicas muy marcadas -de 15 a 20 años de duracióncoincidentes en las series de ambos patrimonios. Esta situación, que bajo nuestro punto de vista era el resultado de unas condiciones naturales muy precarias y de la escasa capacidad para modificar 96
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) GRÁFICO 1: Rendimientos del trigo (por unidad de semilla) (media móvil rectificada de 7 años) 14 12 ªE10 tU CIl tU -c -c 8 '" -c Oc: "" 6 .... o o- .3 '" 4 c; § -c c: 2 ~ ~ , : '. :,~,.: .... " .. _". ,o, ,,: ••• '., •••• ... '' .. " ...... '" .," .. I ! --- Sentmenat • - - • - Torelló o ""' o ""' o ""' o ""' o ""' o ""' o ""' o ""' o <t":> oU":> o U":> NC'? C'? -e- .... <t":> .n <O <O C'- C'- c:o c:o O> O> ooC\.J N ca ca =ca ca ca ca ca c:o ca ca ca c:o ca ~ ~ O> O> O> O> O> - GRÁFICO 2: Rendimientos de la cebada (por unidad de semilla) (media móvil rectificada de 7 años) - . - - - Torelló o o '. , o' . ,. u".. ' .. .., ~ ' o - ' '' ' , ., •••• ,' ... ". ,....--------, --- Sentmenat ,., ", ,, 14 12 ª E10 g; c; -c -c 8 '" ~ c: . "" . .... 6 o o- .3 c: O~ 4 E -c c: 1: 2 O 97
R. Garrabou, P. Pa.rcual, j. Pujol yE. Saguer GRÁFICO 7: índice de los rendimientos agregados del patrimonio Torelló (1900- 1930). Media móvil centrada de 7años sobre los rendimientos por unidad de semilla =índice O 80 60 40 20 f I O -20 -40 -60 -80 excelente buena mala pésima 1900 1905 1910 1915 Años 1920 1925 1930 el siglo XX -dado que las series registran una notable tendencia al alzael valor de referencia no ha sido la media del período, sino la media móvil centrada de siete años. Cuando la cosecha sobrepasaba el 25% respecto al valor medio, la hemos considerado una buena cosecha. Si excedía al 50%, una cosecha excelente. De manera similar hemos considerado malas cosechas aquellas que se desviaban entre -25 y -50%, Y pésimas las que caían por debajo de esta última cifra ". El Cuadro 8 resume los resultados de estos cálculos. Como puede apreciarse, durante el siglo XIX fueron relativamente más frecuentes las malas y pésimas cosechas que en el siglo XX. Entre una cuarta y una tercera parte de las cosechas registraron unos rendimientos inferiores al 25% respecto el nivel medio. Y en el 14% de los casos estos rendimientos fueron inferiores al 50% Pero, como ya observamos con los coeficientes de variación, el comportamiento de las diferentes fincas era bastante heterogéneo. Entre las fincas del patrimonio Torelló, Sanaüja y Passeres fueron las que registraron un mayor número de malas cosechas (del orden del 30% o superior), mientras que Caselles y El Soler de Puigredon acumularon un porcentaje bastante menor de malas cosechas (20 y 18%, respectivamente) y, lo que es más importante, de cosechas pésimas (8% ante el 16 o 18% de Sanaüja yPasseres). Esta divergencia se repite en el caso del Castell de Ciutadilla 11 Para un método similar, véase el trabajo de HOSKINS utilizado y citado por MANIEY (1973: 21). 104
Potencialidad productiva yrendimientos cerealIcolas en la agricultura catalana contemporánea (7820-1935) respecto las Torres del patrimonio Sentmenat. La contabilidad de Ciutadilla no registró ninguna cosecha pésima y sólo el 16% de cosechas malas, ante unos valores muy superiores en Torre Mora y Torre Coix. En el Cuadro 8b podemos comprobar como el número de malas cosechas y, en conjunto, la intensidad de las oscilaciones disminuyeron sustancialmente durante el siglo XX, al mismo tiempo que tendió a homogeneizarse el comportamiento de las distintas fincas. CUADRO 8a: Clasificación de los resultados de los rendimientos agregados anuales (en %), 1820-1900 1820-1900 Pésimos Malos Medios Buenos Excelentes Patrimonio Sentmenat 14 17 37 21 11 Torre Coix 19 17 30 15 19 Torre Mora 12 22 35 12 19 Castell de Ciutadilla O16 63 21 O Patrimonio Torelló 14 10 54 12 10 Sanaüja 18 14 42 10 16 Passeres 16 14 46 14 10 Soler de Puigredon 8 10 66 10 6 Caselles 812 58 16 6 CUADRO 8b: Clasificación de los resultados de los rendimientos agregados anuales (en %), 1900-1930 1900-1930 Pésimos Malos Medios Buenos Excelentes Patrimonio Torelló 3O86 11 O Sanaüja 411 71 14 O Passeres O485 11 O Soler de Puigredon 4 4 81 7 4 Caselles O7 86 7 O Patrimonio Abadal O O 100 OO El análisis del Cuadro 8a y de los gráficos anteriores nos conduce a una constatación aparentemente paradójica o, al menos, sorprendente. Fueron precisamente aquellas fincas con un mayor número de malas cosechas (y, especialmente, de cosechas pésimas) las que también registraron un mayor número de cosechas excelentes. El 19% de las cosechas de Torre Coix y Torre Mora, el 16% de Sanaüja y el 10% de Passeres obtuvieron unos rendimientos excelentes; mientras que El Soler y Caselles sólo alcanzaron estos resultados en el 6% de los casos y nunca en el caso del Castell de Ciutadilla. Durante gran parte del siglo XIX es curioso observar como, con cierta frecuencia, los rendimientos obtenidos en el año inmediatamente posterior 105
R. Garrabou, P. Pascual,]. Pujol yE. Saguer a una cosecha desastrosa eran muy elevados. Este binomio cosecha pésima/cosecha excelente fue especialmente característico de las áreas donde la actividad agraria se desarrollaba en un contexto de gran incertidumbre eirregularidad. El análisis realizado nos permite establecer -a modo de hipótesisuna cronología de los momentos de mala cosecha para el conjunto de la Cataluña interior. A pesar de que las series manejadas corresponden afincas concretas, su dispersión geográfica nos permite contrastar hasta qué punto en determinados momentos los malos resultados de una campaña pueden generalizarse para el conjunto de las comarcas donde estaban ubicadas. Hasta 1851 sólo disponemos de datos sobre el patrimonio Sentmenat y, en consecuencia, la representatividad de las crisis detectadas es menor. Entre 1825 y 1850 observamos cuatro años en los que todas las fincas de los Sentmenat registraron rendimientos que -según los criterios definidospode- mos calificar propios de una mala cosecha. Fueron los años 1830, 1834, 1846 Y 1849. El 1830 en Torre Coix se obtuvieron unos rendimientos de 2,1:1; en Torre Mora, de 2,5: 1; en el Castell de Ciutadilla, de 2,7:1; Y los más bajos se dieron en Arrelat, donde apenas se recuperó la simiente sembrada (1,6:1).1834 también fue un año crítico. En aquella ocasión, los rendimientos máximos también los obtuvo el Castell de Ciutadilla (2,6: 1), Y los mínimos Arrelat (1,3: 1). El año de 1837 no lo hemos considerado un momento de mala cosecha generalizada porque los rendimientos en el Castell de Ciutadilla fueron bastante elevados (5,7: 1), aunque en las otras fincas la cosecha obtenida fue inferior a la cantidad de simiente (0,6 y 0,81). Con cierta frecuencia los resultados de una cosecha eran tan bajos que ni siquiera se recuperaba el grano sembrado, provocando fuertes desequilibrios en las unidades de producción campesinas. En 1846 la mala cosecha también fue generalizada, aunque la caída de los rendimientos fue menor. Finalmente, para 1849 sólo disponemos de datos sobre las Torres, pero estos nos revelan que se trató de uno de los peores resultados del siglo (0,4:1) Entre 1850 Y 1900, las referencias sobre malas cosechas pueden considerarse más representativas ya que disponemos de datos sobre el conjunto de las fincas de los patrimonios Sentmenat y Torelló. Como consecuencia de esta ampliación de la base documental, sólo en una ocasión coinciden plenamente todas las fincas. Se trata del año 1878, momento en el que los resultados de todas las explotaciones fueron pésimos (con la excepción del Castell de Ciutadilla, donde se obtuvo una cosecha regular). La finca más perjudicada en aquella ocasión fue la de Passeres, con un rendimiento de 0,3:1. Otro año de concordancia de malas cosechas fue 1868, aunque solo disponemos de los datos del patrimonio Torelló para confirmarlo. Aparte de los dos momentos indicados, los años 1859, 1864 Y 1882 también pueden ser considerados años de mala cosecha generalizada, apesar de que algunas fincas obtuvieran unos resultados relativamente aceptables. Por lo que se refiere a las primeras décadas del siglo XX, cubiertas por la documentación del patrimonio Torelló, el hecho más relevante fue la práctica desaparición de las cosechas con una desviación superior al 50% respecto al valor de referencia. El único momento en que la documentación muestra una caída generaliza- 106
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) da y de cierta magnitud corresponde al año 1905. Las fincas que peor resultado obtuvieron en aquella fecha fueron Sanaüja y El Soler (1,3: 1); mientras que los rendimientos de Passeres (2,9: 1) Y Caselles (3:1), circundaban el límite entre lo que consideramos cosecha mala y cosecha normal. Con posterioridad a 1905 los cambios técnicos experimentados por el sector agrícola en la Cataluña interior permitieron estabilizar las fluctuaciones de los rendimientos en unos márgenes que con muy poca frecuencia se alejaban más de un 25% respecto a los valores medios. Posiblemente, como parece mostrar la serie del patrimonio Abadal, en otras comarcas la contención de las oscilaciones se produjo con anterioridad. En la serie correspondiente a este patrimonio en ningún momento nos encontramos con rendimientos que se aparten más de un 25% respecto de la media. 3. COMPARACiÓN CON OTRAS ESTIMACIONES Y CONTRASTES ESPACIALES En los apartados anteriores hemos hecho referencia a las pronunciadas variaciones de los rendimientos anuales entre las diversas fincas de un mismo patrimonio. De ahí que se deba proceder con extraordinaria cautela antes de generalizar los resultados obtenidos para toda una comarca. En consecuencia, pensamos que tiene un enorme interés establecer algunos controles que nos permitan comprobar si los rendimientos de las fincas estudiadas constituyeron un fenómeno excepcional y/o errático o si, por el contrario, reflejan un comportamiento más general. Una comparación con otras informaciones disponibles -aunque escasas y no siempre con la solidez deseadanos puede dar algunos indicios al respecto. 3.1. Los rendimientos leridanos Un primer ejercicio consistirá en contrastar nuestros rendimientos por semilla sembrada con otros de naturaleza similar, para pasar, posteriormente, ahacerlo con rendimientos por unidad de superficie. Nuestro campo de observación inicial se limitará a las comarcas cerealícolas leridanas y más adelante ampliaremos la comparación a otras zonas. En el Cuadro 9 hemos agrupado las informaciones sobre rendimientos procedentes de las encuestas realizadas por la administración borbónica en 1716 como paso previo a la implantación del catastro" y que abarcan un elevado número de localidades de las comarcas donde están situados los patrimonios estudiados. A continuación hemos reunido otras informaciones extraídas de contabilidades de fincas ubicadas en el Urgell y la Segarra, la mayor parte de ellas referidas a las décadas centrales del siglo XIX, así como datos procedentes del Servicio Agronómico y de cartillas evaluatorias. 12 VICEDO, 1991a 107
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujol yE. Saguer CUADRO 9: Rendimientos cerealícolas en diversas zonas leridanas (por unidad de semilla) Área Calidad Centeno y Agregado Período geográfica tierra Trigo Cebada mezcladízo Cereales Fuente 1716 Provincia L1eida regadío 5 VICEDO, 1991a 1716 Provincia l.leida 1.' 4-5 VICEDO, 1991a 1716 Província L1eída 2.ª-3.ª 2-3 VICEDO, 1991a 1762-73 Tárrega huerta 5VI LAR, 1979 1847-56 Montpalau 5,7 8,5 4,0 6,1 Arch. Vídal de Montpalau 1847-56 Guíssona 7,1 5.8 6,4 GARRABOU, 1978 1847-56 S Martí 6,9 4,3 5,6 GARRABOU, 1978 1847-56 Castelífollít 4,5 3,2 3,8 GARRABOU, 1978 1863 La Bovera 5,5 Cartilla evaiuatcria 1884 Balaguer 4,2 6,5 5,7 5,5 Cartílla evauatoria 1886-90 PJ. de Cervera 3,5 4,2 4,6 3,8 JCA. 1891 1886-90 PJ de Solsona 4,4 4,5 5,0 4,6 JCA, 1891 1886-90 PJ de Balaguer 5,3 4,0 3,5 4,8 JCA, 1891 1886-90 PJ de L1eída 5,3 6,7 2,5 52 JCA, 1891 1886-90 Provincia L1eida 5,0 5,0 4,4 4,9 JCA, 1891 1826-1900 Urgell 4,1 4,6 30 4,2 Patrimonio Sentmenat 1841-1900 Segarra/Solsonés 4,4 6,3 3,8 5,3 Patnmonio Torelló Nota: Los datos de 1716 corresponden auna muestra de localidades de la entonces inexistente provincia de L/eida publicados por Vicedo (1991a). Los datos de los patrimonios Sentmenat y Torelló corresponden alos cuadros 4y5. Para explicar los elevados rendimientos del trigo (y del agregado) en Montpalau se debe tener en cuenta que no hemos considerado los datos mucho más bajos relativos al cultivo de la escanda. Por lo que se refiere al agregado. debe advertirse que cuando ha sido posible se ha realizado una media ponderada de los rendimientos de los distintos cereales (datos de la Junta Consultiva Agronómica (1891) yde los patrimonios Torelló ySentmenat). Cuando esto no ha sido posible se ha efectuado una media aritmética simple de los rendimientos del trigo. la cebada yel centeno. El hecho más relevante que se desprende de este cuadro es que los rendimientos de los patrimonios analizados muestran un grado de coherencia muy alto con los datos procedentes de otras contabilidades de la zona estudiada. Unos rendimientos agregados de 4,2 en el patrimonio de Sentmenat y de 5,3 en el patrimonio Torelló eran análogos a los obtenidos al promediar los resultados de las fincas de Guissona, Sant Martí, Castellfollit yMontpalau (5,4:1), así como con los de Tarreqa (5:1). La cifra un poco más baja de las fincas de Urgell se puede explicar por las peores condiciones medioambientales de esta comarca respecto a las otras y asimismo por el factor calidad de la tierra, que en algunos patrimonios como el de Guissona era claramente superior. Con todo, estas divergencias no oscurecen la afirmación con que iniciábamos este epígrafe al considerar que nuestras series reflejaban con notable fidelidad el nivel de los rendimientos medios de estas comarcas amediados del siglo XIX y que tal situación se mantuvo hasta finales de siglo, como parecen confirmar los datos procedentes de fuentes fiscales y del Servicio Agronómico reunidos en el cuadro anterior. En cambio, no disponemos de informaciones sólidas y fiables para afirmar si lOS
Potencialidad productiva yrendimientos cerealicolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) estos valores representaban una mejora respecto a los del s. XVIII, como podría deducirse de los datos de 1716. Otro aspecto interesante que muestra el cuadro es la escasa diferencia entre los niveles de productividad entre trigo y cebada, fenómeno común en todas las series, pero que en Urgell aparece mucho más pronunciado. Un segundo ejercicio para verificar la validez anuestras series consiste en compararlas con los rendimientos por unidad de superficie. A lo largo del siglo XIX esta forma de medir la productividad tendió ageneralizarse yse dispone de una información relativamente abundante. Su análisis ycontrastación con las formas más tradicionales de calcular los rendimientos puede abrir nuevas perspectivas al conocimiento de la evolución de la productividad de la agricultura contemporánea. El principal problema para hacer homologables estos dos procedimientos radica en que la cantidad de semilla sembrada por unidad de superficie registraba, sin duda, diferencias sustanciales en función de las características del suelo, climatología, rotaciones de cultivo yotros aspectos y tradiciones agronómicas. Desgraciadamente, las documentaciones patrimoniales estudiadas, apesar de registrar de forma regular la cantidad de semilla sembrada, en ningún momento precisan la superficie en la que se aplicaba. De todas formas, las informaciones que hemos reunido para el último tercio del siglo XIX -a partir de documentación fiscal, en particular cartillas evaluatorias, e informaciones elaboradas por el Servicio Agronómicomuestran una cierta coherencia yaportan una base razonable para establecer unos niveles entre los que probablemente se situaba la cantidad de semilla sembrada por hectárea. Los datos disponibles los hemos agrupado en el Cuadro 10. CUADRO 10: Cantidad de semilla sembrada en distintas zonas leridanas (hl/ha) Área Calidad Centeno y Periodo geográfica tierra Trigo Cebada mezclad izo Fuente 1716 Biosca 3,35 3,35 VICEDO, 1991a 1716 El Talladell regadio 2,5-3,35 VICEDO, 1991a 1716 El Portell 3,35 VICEDO, 1991a 1716 Fulleda 3,35 VICEDO, 1991a 1762-73 Tárrega regadio 3,35 3,35 VILAR, 1979 1762-73 Tárrega secano 3,35 VILAR, 1979 1863 La Bovera 1,68 Cartilla evaluatona 1877 Castelinou de Seana regadio 2.0 GALlTÓ, 1988 1879 Provincia de l.leida 2,52 2,52 Cartilla evaluatoria 1884 Balaguer 2,0 2,0 1,5 Cartilla evaluatoria 1886-90 PJ de Cervera 2,0 2,15 2,15 JCA 1891 1886-90 PJ de Solsona 2,25 2,0 2,0 JCA 1891 1886-90 PJ de Balaguer 1,5 2,5 2,0 JCA, 1891 1886-90 PJ de l.lcida 1,5 1,5 2,0 JCA, 1891 1886-90 media provincial L1eida 2,0 2,0 2,0 JCA,1891 1888 Provincia de l.leida secano 1,75 SAN, 1888 1888 Provincia de l.leida regadio 1,5 SAN, 1888 109
R. Garrabou, P. Pascua!, J. Pujo! yE. Saguer Las cifras reunidas ofrecen un cierto grado de dispersión. Parece detectarse una disminución importante en la cantidad de semilla utilizada entre el siglo XVIII yel siglo XIX. Estos valores quizás reflejan una tendencia asustituir las prácticas de siembras demasiado espesas por otras más claras, como recomendaban los agrónomos del siglo pasado. Apesar de ello, las informaciones correspondientes a la segunda mitad del ochocientos oscilan con bastante coherencia en torno a 2 hl, con un mínimo de 1,50 hl Y un máximo de 2,25 hl. Cifras muy similares constan para otras comarcas, como veremos más adelante. Estos tres valores pueden ser una base razonable para transformar los rendimientos-semilla de nuestras series en rendimientos por unidad de superficie. Esto posibilitará efectuar contrastaciones con informaciones expresadas en esta última forma. Según estos supuestos 13, los rendimientos cerealícolas agregados oscilaban en torno a los 8,4 hl/ha en el patrimonio Sentmenat, con un mínimo de 6,3 y un máximo de 9,4 hl/ha. Para el patrimonio Torelló, los rendimientos se situaban sobre 8,8 hl/ha, con un mínimo de 6,6 y un máximo de 9,9 hl/ha durante el período 1850-1900 Con la información disponible consideramos que la opción más cercana a la realidad es la segunda y,apartir de este supuesto, hemos procedido acomparar los valores así obtenidos con diversas estimaciones sobre la productividad por hectárea sembrada. Los resultados los hemos reunido en el Cuadro 11. La contrastación de los valores obtenidos mediante estas diferentes formas de medición resulta bastante satisfactoria ymuestra un elevado grado de similitud con los datos procedentes de fuentes de carácter administrativo. Por ello, y con las reservas que impone el procedimiento de transformación utilizado, creemos que disponemos de datos sólidos para afirmar que los rendimientos del conjunto de cereales en estas comarcas leridanas oscilaban, en la segunda mitad del siglo XIX, alrededor de los 8 -10 hl/ha. Estos valores representan unos niveles francamente bajos, alcanzados ya en el primer tercio de siglo, que quizá significaron una modesta mejora respecto al siglo anterior, pero que eCJ último término expresan las enormes dificultades de esta 13 Estimación del rendimiento por unidad de superficie (hl/ha): Supuesto Supuesto Supuesto Cereal Patrimonio Período Mínímo Medio Máximo Sentmenat 1831-1900 6,1 8,2 9,2 Trigo Torelló 1851-1900 6,6 8.8 9.9 Torelló 1901-1930 7,9 10,6 11,9 Sentmenat 1831-1900 6,9 9,2 10,3 Cebada Torelló 1851-1900 9,4 12.6 14,1 Torelló 1901-1930 13,0 17,4 19,6 Centeno Sentmenat 1831-1900 4,5 6,0 6,7 Torelló 1851-1900 5,7 7,6 8,5 Torelló 1901-1930 6,4 8.6 9,7 Sentmenat 1831-1900 6,3 8,4 9,4 Agregado Torelló 1851-1900 6,6 8,8 9,9 Torelló 1901-1930 8,7 11.6 13.0 Nota. Supuesto mínimo 1,5 hl/ha de semilla; Supuesto medio =2hl de semilla; Supuesto máximo = 2,25 hl/ha de semilla 110
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) agricultura para impulsar mejoras significativas de la productividad. El panorama comenzó a variar con el nuevo siglo. Los rendimientos registraron un alza significativa, como indican las series del patrimonio Torelló yconfirman, en cierta medida, las estadísticas del servicio agronómico. CUADRO 11: Rendimientos por unidad de superficie en las comarcas leridanas (hl/ha) Área Centenal Período geogrática Trigo Cebada mezcladízo Agregado Fuente 1863 La Bovera 9,2 Cartilla evaluatona 1877 Castelinou de Seana 8,5 6,0 7,3 GALlTÓ, 1988 1884 Balaguer 8,5 12,0 8,5 9,7 Cartilla evaluatoria 1885 Provincia de L1eida 6,0 9,0 5,0 6,7 SAN. 1888 Província de L1eida 12,0 SAN. 1886·90 PJ de Cervera 7.0 9,0 10,0 7,8 JCA, 1891 1886·90 PJ de Solsona 10,0 9,0 10,0 9,7 JeA, 1891 1886·90 PJ de Balaguer 8,0 10,0 7,0 8,4 JCA, 1891 1886·90 PJ de tleida 8,0 10,0 5,0 8,3 JCA, 1891 1886·90 media provincal L1eída 10,0 9,9 8,8 9,5 JCA,1891 1931·1900 Urgeli 8,2 9,2 6,0 8,4 Patrimonio Sentmenat 1851·1900 Segarra/Solsonés 8,8 12,6 7,6 8,8 Patrimonio Torelló 1906·1930 Segarra/Solsonés 10,6 17,4 8,6 11,6 Patrimonio Torelló 1891·95 Provincia de t.leida 10,1 9,6 9,6 9,9 PUJOL, 1988 1916·20 Provincia de l.loida 12,9 16,0 10,8 13,9 PUJOL, 1988 1931·35 Provincia de L1eida 16,8 22,0 14,3 18,5 PUJOL, 1988 NOTA: Los datos de los patrimonios Sentmenat yTorelló corresponden a la estimación media del cuadro 11. Respecto alos datos provinciales de 1885 y1888 cabe señalar que las fuentes documentales indican que el primero se trató de un año de mala cosecha, mientras que el segundo que fue un eñe de buena cosecha. También deben tomarse precauciones ante los datos provinciales de 1891 a1935, pues su fiabilidad no está suficientemente contrastada, aunque -a diferencia de lo que sucede en otras provinciaslos resultados coinciden bastante con otras fuentes disponibles. Los rendimientos agregados provinciales (por partidos) de los años 1886-90, 1891-95, 1916-20 Y1931-35, así como los referidos alos patrimonios estudiados se han calculado ponderando con la producción total de cada cereal. 3.2. De los altiplanos leridanos aotras áreas catalanas Hasta aquí hemos mostrado, creemos que de forma convincente, que los rendimientos de los cereales en estas comarcas de la Cataluña interior se mantuvieron en un bajo nivel durante el siglo XIX sin grandes cambios respecto a la etapa anterior. Los datos aportados reflejan con bastante precisión la situación de una gran parte de las tierras cerealícolas de la provincia de L1eida yprobablemente también de la provincia de Tarragona, pero sería un error considerar que reflejan los rendimientos del cultivo cerealícola del conjunto de Cataluña. Apesar de que no dispongamos -a 111
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujo! yE. Saguer CUADRO 12: Rendimientos del trigo en otras comarcas catalanas Área Calidad Simiente Rendimiento Rendimiento Periodo geográfica tierra (hl/ha) hl/ha por simiente Fuente 1838 Vic (Osona) 2.ª 1,59 21,1 13,2 SEBAP, 1838 1851-77 Vic (Osona) 2.' 1,89 20,1 10,6 SALARICH, 1877 1851-77 Vic (Osona) 1,89 18,7-19,9 9,9-10,5 SALARICH, 1877 1872 Plana de Vic (Osona) 2' 1,92 21,1 11,0 SEBAP, 1872 1872 Plana de Vic (Osona) 1.ª-4.ª 1,92 18,7 9,8 SEBAP, 1872 1885-90 PJ de Vic (Osona) 2,0 23,0 11,5 JCA, 1891 1891-1935 El Pradell (Osona) 31,7 Patrimonio Abadal 1896-1906 Vic (Osona) 29,3 ABADAL, 1909 1950 Vic (Osona) 2,12 28,3 13,3 CALLís, 1950 1874 Granollers (Vallés) 1,89 13,6 7,2 SEBAP, 1874 1879 Baix Vallés 1,89 16,7 8,8 IACSI, 1879 1879 vanes Central 1,89 16,1 8,5 IACSI, 1879 1879 valles Superior 1,89 15,8 8,3 IACSI, 1879 1879 Valles Muntanya 1,89 18,9 10,0 IACSI, 1879 1887 Sabadell (Valles) 1', 2', 3.' 1,74 16,6 9,5 Cartilla evaluatoria 1887 Terrassa (Vallés) 1.ª, 2.ª, 3.ª 2,0 15,0 7,5 Cartilla evaluatoria 1886-90 Granollers (Valles) 21,0 JCA,1891 1886-90 Sabadell (Vallés) 20,0 10,0 JCA,1891 1886-90 Terrassa (valles) 2,0 17,0 JCA, 1891 1886-90 Provincia Barcelona 2,0 18,9 9-11,1 JCA,1891 1897 Granollers (Vallés) 1,7-2,0 18,0 AGUILÓ, 1897 1897 Sabadell (Valles) 23,0 AGUILÓ, 1897 1891-95 Provincia Barcelona 19,7 PUJOL, 1988 1916-20 Provincia Barcelona 15,5 PUJOL, 1988 1931-35 Provincia Barcelona 18,1 PUJOL, 1988 1850-60 Baix Empordá l' 2,3 15,9 6,9 Cartilla evaluatoria 1850-60 Baix Empordá 2' 1,9 13,4 7,1 Cartilla evaluatoria 1850-60 Baix Empordá 3.' 1,6 8,9 56 Car1llla evaluatoria 1886-90 Provincia Girona 1,5 12,0 8,0 JCA, 1891 1891-95 Provincia Girona 15,6 PUJOL, 1988 1909 La Bisbal (Baix Empordá) 2,0 19,8-23,5 9,9-10,8 AGUILÓ, 1909 1909 Castelló d'Empúries (Alt Empordá) 1,2 23,1-26,5 12,8-14,7 AGUILÓ, 1909 1916-20 Provincia Girona 22,7 PUJOL, 1988 1931-35 Provincia Girona 13,0 PUJOL, 1988 NOTA: Los rendimientos que para las provincias de Girona yBarcelona se obtienen de las estadísticas provinciales (Pujol, 1988) presentan múltiples problemas de fiabilidad, y por este motivo deben interpretarse con cautela. Aunque los hemos reproducido en el cuadro. consideramos que son difícilmente aceptables. Los datos de 1850-60 para el Baix Emparda resultan de una amplia muestra de cartillas evaluatorias de los municipios de la comarca. 112
Potenáalidad productiua yrendimientos cerealícolas en la a gricult ur« catalana contemporánea (] 820-] 935) excepción de Osonade fuentes comparables para el conjunto del Principado existen otras informaciones, como cartillas evaluatorias yestimaciones del Servicio Agronómico, que ponen en evidencia que en una gran parte de las provincias de Barcelona y de Girona el cultivo cereal resultaba mucho más productivo. Sin ánimo de exhaustividad ysólo con la intención de desvelar la existencia de otras agriculturas catalanas, hemos reunido en el Cuadro 12 informaciones relativas aalgunas comarcas de las provincias de Barcelona yGirona. Una simple ojeada a las cifras de este cuadro pone en evidencia que, durante la segunda mitad del siglo XIX, los rendimientos de estas comarcas se situaban claramente por encima de los niveles alcanzados por las comarcas leridanas. Tanto si nos fijamos en la productividad por semilla sembrada como por unidad de superficie, la inferioridad de las cifras leridanas era evidente. También es interesante prestar atención a las significativas diferencias que existían entre las diversas comarcas de esta Cataluña más húmeda. Destaca la comarca de Osona, donde los rendimientos decimonónicos eran entre dos ytres veces superiores a los leridanos yalcanzaron unos niveles comparables a los de las agriculturas europeas más avanzadas 14 Igual sucedió durante el primer tercio del siglo XX, si nos atenemos a los rendimientos alcanzados por las fincas del patrimonio Abadal. Los rendimientos del Valles se situaban en una posición intermedia. En el último cuarto del siglo pasado prácticamente llegaron a doblar a los de las comarcas de la Cataluña interior. Estas cifras ylas que proponían los autores del Avance implican que a fines del siglo XIX la productividad por hectárea en el conjunto de la provincia de Barcelona tendía a superar ligeramente la media europea. CUADRO 13: Evolución de los rendimientos del trigo en Europa occidental según diversos autores (en hl/ha) MALEMBAUM GRIGG 1850 1880 1885-1894 14,5 14,0 1894-1899 15,5 15,4 1899-1909 15,9 15,4 1909-1929 16,0 16,6 1936 BAIROCH 11,4 12,9 15,3 17,8 NOTA. Los datos de Malembaum (1953) corresponden auna media de países importadores de trigo; las cifras de Bairoch (1989) corresponden al conjunto de la Europa continental excepto Rusia, yGrigg (1992) utiliza datos de Austria, Bélgica, Reino Unido, Irlanda, Checoslovaquia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal, España, Suecia ySuiza para construir su serie de rendimientos medios. 14 Véanse los Cuadros 13 y14. 113
R. Garrabou, P. Pascual, j. Pujol yE. Saguer damiento de las hierbas de la hacienda de Ciutadilla, sólo autorizaban la introducción de 200 cabezas de ganado ovino durante seis meses, que en el mejor de los casos representaba una cantidad de 35 tm., claramente insuficiente para una superficie cultivada que superaba las 20 ha. Mayor importancia tenía la producción de estiércol apartir de los animales de labor y del ganado de renta del que podía disponer cada agricultor. El estercolero era un elemento básico de cualquier explotación agraria de una cierta entidad, situado al lado de la casa rural en las zonas de poblamiento disperso o junto a los cursos de agua en las zonas de poblamiento concentrado. Las técnicas de elaboración del estiércol así como los procedimientos para acelerar oralentizar la fermentación eran perfectamente conocidos en la segunda mitad del siglo 21, aunque abundan también 21 Así lo demuestran, por ejemplo, las interesantes yprecisas informaciones contenidas en dos estudios, elaborados en los años setenta, centrados en las comarcas de Osana y del Vallés. El anónimo autor de la memoria sobre la agricultura del Vallés (A.S.E.BAP., 1874) exponía lo síguiente: "Por lo general el estercolero está establecido en un hoyo ofosa de mayores omenores dimensiones según la cantidad de estiércol que se obtiene. Sacado de los establos se conduce al hoyo, en el que sufre una calefacción espontánea y pasa bien pronto al estado de fermentación, dando lugar al desprendimiento de carbonato de amoniaco Casi siempre se procura moderar la fermentación porque si es rápida, consigue disipar el azoe cuya pérdida sería completa. La fermentación se modera teniendo la masa en estado aun cierto grado de humedad y añadiendo todos los días una cantidad nueva de estiércor, En términos parecidos se expresa otro autor -tarnbién anónimorefieriéndose a los sistemas de abonado de la comarca de Osana (A.S.EBAP., 1872). Respecto a la elaboración del estiércol, dice el citado autor: "Usamos las camas de las cuadras y pocilgas y todos los desperdicios de la quinta ocasa de labor; todo lo que reunido en aposentos construidos al efecto se sumerge en un líquido formado por aguas sucias, orines de animales, etc., hasta que experimentan un principio de putrefacción; entonces se saca el líquido y se deja fermentar para que adquiera con el fermento todos los principios requeridos para las plantas. Cuando se abona el campo, antes de la operación de la laya se procura que este abono esté enterizo o poco fermentado afín de que persistiendo más tiempo en el terreno, vaya fermentando poco a poco adquiriendo los principios nutritivos para irlos repartiendo a la vez alas plantas que debe alimentar. Cuando se abona el campo para la sementera de granos u otra substancia cualquiera, se usa ya fermentado lo más dividido posible afin de que no tarde adar a las plantas el alimento necesario (. .). Los campos inmediatos aVich y hasta los pueblos del llano, son generalmente bien abonados, no así los distantes a la población porque los portes oacarreo es demasiado costoso( ..). Oe algunos años aesta parte se ha introducido el guano del Perú que se usa con buen resultado en la cosecha de cereales..." pero "...es más bien un precioso estimulante que un abono completo, da tonalidad alos vegetales pero no todo el alimento que necesitan". Algunos archivos patrimoniales de las comarcas leridanas estudiadas contienen informaciones que confirman la existencia de semejantes preocupaciones entre los agricultores de esta zona. Así, en las Uibreies de treballs (1884-1906) de J. Jové, propietario del mas Timar (la Segarra), hacienda localizada a poca distancia de Cervera, se anotaron los jornales realizados para acarrear los residuos de las letrinas de esta localidad, así como los gastos para mejorar las instalaciones del estercolero y la elevada cifra de jornales destinados a la preparación, transporte yesparcimiento del estiércol. También en el cuaderno de Miguel Sola, propietario de Fontanet (la Segarra), se registró que durante el año de 1882 se realizaron diversas mejoras en la casa y, entre ellas, un estercolero En 1899 el propietario decidió desmontarlo yconstruyó otro estercolero cubierto, lo que significó un gasto superior a las 400 pesetas. 120
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) las observaciones sobre la persistencia de prácticas poco cuidadosas en la elaboración del estiércol. La preocupación por la producción yelaboración de estiércol era un hecho común en toda la agricultura catalana. En los contratos de aparcería dominantes en las comarcas de la Segarra y el Urgell se establecía de forma sistemática la obligación del aparcero de utilizar toda la paja producida en la heredad que cultivaba para alimento o cama del ganado ydestinar todo el estiércol producido a la fertilización de la hacienda que explotaba. La cantidad de materia fertilizante que se podía obtener por esta vía estaba en función de la carga ganadera de cada explotación y, obviamente, esta dependía, a su vez, de la producción vegetal para la alimentación animal. A título de ejemplo, un aparcero de una de las haciendas del patrimonio Sentmenat en el Urgeli disponía, como máximo, de dos yuntas de ganado de labor, y la cantidad de estiércol que podían producir oscilaría entre 20 y 27 t. anuales -en función de si eran mulas o bueyes-, una cantidad escasa para abonar las 30 ha de la explotación. Una visión más agregada, pero muy aproximativa se puede intentar apartir del Censo ganadero de 1865: CUADRO 16: Disponibilidades de estiércol por hectárea cultivada Carga Producción estimada Superficie Disponibilidad de Partido Ganadera de estiércol cultivada estiércol por hectárea Judicial (en qm) (en t.) (en ha) (t.zha) Cervera 31274 46.677 59.060 0,79 Solsona 39.533 60.541 16.718 3,62 Granollers 31.673 47.510 19201 2,47 Terrassa 15.298 22.289 23739 0,94 Vic 49948 76.653 17576 4,36 La Bisbal 44.590 71.352 24.319 2,93 Nota: Los datos sobre carga ganadera proceden de la Junta General de Estadística (1868) a los cuales hemos aplicado los coeficientes de Flores de Lemus (1976) para obtener el peso vivo total. La cantidad de estiércol producida -por término mediopor cada especie animal se ha calculado apartir de los valores expuestos por Ohiel &Mateo (1985). La superficie cultivada de los partidos de Granollers, Vic y Terrassa procede de Pujol (1988). Para el partido de La Bisbal, la superficie de 1860 se ha estimado a partir de los datos de la Junta Consultiva Agronómica (1891) y de los datos de García de los Salmones (1893). Finalmente, para los partidos de Cervera y Solsona, también hemos utilizado los valores proporcionados por la Junta Consultiva Agronómica (1891), a los cuales hemos deducido (repartiéndolo aprorrata) el incremento registrado por el área cultivada anivel provincial entre 1860 y1885. Es muy probable que en ambos partidos el incremento superficial registrado entre ambas fechas fuese menor al 46% del conjunto provincial, pero hemos preferido subestimar la extensión cultivada para dar más fuerza a nuestro argumento. 121
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujol yE. Saguer Las cifras del cuadro anterior pueden servir como una primera aproximación a las disponibilidades teóricas de estiércol por hectárea cultivada. Dados los conocidos problemas que presentan los censos ganaderos ylas estadísticas sobre superficie cultivada, estos resultados deben tomarse con mucha prudencia. La comparación de los datos de Cervera, Granollers, La Bisbal yVic reproducen la misma jerarquía que antes hemos observado en los rendimientos yponen de manifiesto la importancia decisiva que tenía el estiércol en la fijación del nivel de rendimientos, aún cuando la cantidad de ganado puede ser resultado de la capacidad productiva del suelo. Los valores de Terrassa ySolsona, en cambio, aparentemente contradicen la afirmación anterior. En el primer caso, la explicación al elevado nivel de rendimientos se encuentra en el hecho que la escasa producción de estiércol animal se complementaba con la abundancia de otro tipo de residuos orgánicos de origen urbano eindustrial. Más paradójico es el caso del partido judicial de Solsona, donde la elevada densidad ganadera -según los datos censalesno se traducía en unos rendimientos altos. Además de los procedimientos para potenciar al máximo la producción de estiércol, la agricultura catalana había desarrollado también otras técnicas para incrementar el flujo de nutrientes. Entre las más difundidas estaba la utilización de diversas materias vegetales. Raíces yresiduos de plantas, tallos, hojarasca yramas del bosque eran enterrados para incorporar elementos nutritivos a la tierra 22 En las comarcas de Girona, a fines del siglo XIX, diversos testimonios nos hablan de la existencia de una práctica bastante extendida para abonar la tierra, que consistía en enterrar leguminosas ocereales en verde, al cabo de unos meses de su nacimiento. Pocas referencias hemos encontrado sobre estas prácticas en las comarcas leridanas, donde en cambio aparece bastante extendida la práctica de "formiguers" o"boles". Esta técnica consiste, como es sabido, en colocar sobre el terreno que se quiere beneficiar montones de ramas ymatorrales del bajo monte, cubrirlos con tierra, prenderles fuego ydespués esparcir la tierra calcinada ylas cenizas. En la documentación del patrimonio de Sentmenat del Urgell existen numerosas referencias a este sistema de abonado. En la contabilidad de una de las haciendas, la de Ciutadilla, aparece anualmente consignada una partida que corresponde a la producción de un millar de hormigueros 23 Desconocemos la capacidad real de fertilización de esta técnica ysería interesante conocer el volumen yel tipo de nutrientes que aportaba para saber si realmente podía realizar una aportación significativa de materia fertilizadora o si, por el contrario, la confianza yel prestigio que tenía como una de las prácticas de buen payés eran infundados o se basaban en otras funciones. 22 En la memoria citada anteriormente sobre la agricultura del Vallés se afirma: "El abonado por medio del enterramiento de vegetales verdes, es también sumamente ventajoso (...) Se obtiene generalmente en nuestra comarca enterrando las plantas provenientes del bosque bajo ylos sobrantes del cultivo de leguminosas, tales como la caña de maíz, las habas, las arvejas, el alforfón, etc.". 23 Uno de las cláusulas del contrato de aparcería de esta finca que se repite a lo largo del siglo estipula lo siguiente: "Respecte al fet d'acostumarse també a adobar las terras ab cremadiu de formiguers, salan terse en lo base de la propia hisenda. deuré I'amo pagar al masover 8 rs. de vello per cada 100 formiguers que cremara en elles com sempre se ha acostumat' (A.CA, Patrimonials, Sentmenat, leg.48) 122
Potencialidad productiva yrendimientos cerealícolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) Otro de los sistemas de fertilización que describen algunas fuentes es el aprovechamiento de letrinas y de todo tipo de residuos urbanos, unas veces procedentes del hogar y otras de las actividades industriales. En algunas cartillas evaluatorias del Valles se mencionan este tipo de materias fertilizantes, sobre todo en zonas próximas a núcleos urbanos como Sabadell yTerrassa. El cultivo de legumbres era común en toda la agricultura catalana y su capacidad fertilizadora estaba en relación con la superficie que ocupaban en el cultivo En toda la área de predominio del barbecho, el porcentaje ocupado era mínimo. En las fincas de la Segarra y del Urgell, a lo largo del siglo XIX, ni tan siquiera alcanzaba el 1%de la producción de cereales y en consecuencia poco se podía esperar que este cultivo mejorara el ciclo de nutrientes. Como podremos observar más adelante al comentar las alternativas cultivo, su producción era mucho más importante en las otras comarcas de la Cataluña oriental. Las técnicas de utilización ymanipulación de nutrientes practicadas por los agricultores catalanes analizadas hasta aquí, no diferían demasiado de las que se practicaban en otras áreas de Europa. El distanciamiento se produjo ante las dificultades para introducir el modelo de la revolución agrícola, que significaba, como es sabido, un incremento espectacular de las disponibilidades de nutrientes y, de modo particular, de nitrógeno. La alternancia de leguminosas forrajeras-cereales-raíces y tubérculos-cereales, con el consiguiente incremento de la ganadería y de la producción de estiércol, no consiguió una implantación significativa en la agricultura catalana del siglo XIX 24, adiferencia de lo que sucedió en Alemania, Francia del Norte, Norte de Italia, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca. Apesar de que desde los años centrales del siglo pasado, agrónomos, técnicos yensayistas insistieron hasta la saciedad sobre el hecho de que el futuro de la agricultura pasaba por la introducción de una alternancia de cultivos en la que plantas forrajeras y raíces ocuparan un puesto clave, su difusión fue escasa y no superó el carácter experimental. En las tierras áridas leridanas se mantuvo inalterable, como hemos expuesto, el barbecho bianual. Sin embargo, en las otras comarcas estudiadas, este sistema tendió adesaparecer y se vio sustituido por la alternancia de diversos cultivos, como podemos observar en el Cuadro 17, y ello significó, sin duda, un cambio técnico relevante. Destaca la comarca de Osona, donde ya en el primer tercio del siglo XIX encontramos sólidamente establecida una rotación cuatrienal en la que se sucedían habas-triga-maíz ocebada-trigo ymezcladizo, con cultivos estivales el segundo y cuarto año. Una rotación de estas características significaba que, como mínimo, un 25% de la superficie estaba ocupada por legumbres ypodía beneficiarse de la fijación de nitrógeno que realizan estas plantas. Además, cultivos estivales, cebada y maíz permitían alimentar más ganado con lo que se incrementaba el estiércol disponible. En el Valles diversas fuentes del último cuarto de siglo coinciden en afirmar que el barbecho había sido sustituido por rotaciones de cultivo de dos años, en las que se 2; GAliRABOU y PUJOL, 1987 123
R. Garrabou, P. Pascual, J. Pujol y E. Saguer alternaban legumbres ytrigo o bien maíz y trigo. Rotaciones similares encontramos en la región de Girona. Aunque en la segunda mitad del siglo XIX se dispone de algunas informaciones sobre la introducción de algunas plantas forrajeras como la esparceta, no parece que su implantación fuera demasiado significativa hasta comienzos del siglo XX. CUADRO 17: Rotaciones de cultivos Periodo Zona Rotación Fuentes 1874 Valles 1-Legumbres opatatas S.E.BAP., 1874 2-Cereales +forrajes, alfalfa o trébol 1874 Valles 1-Maíz yarvejas SEBAP., 1874 2-Cereales s. XIX Osona 1-Habas SEBAP, 1838 2-Trigo o alforfón SALARICH, 1877 3-Cebada/Maíz S.E.BAP, 1872 4-Trigo omezcladizo JCA, 1891 1896-1906 Plana de Vic 1-Patatas ABADAL, 1909 2-Trigo 3-Mezcladizo o cebada 4-Maíz o avena (un 10% de la finca está constituido por prados) 1850-60 Baix Emporda 1-Legumbres Cartillas evaluatorias 2-Trigo omezcladizo 1909 La Bisbal 1-Trébol rojo AGUILÓ, 1909 (Baix Emparda) 2-Maíz 3-Trigo 1909 La Bisbal 1-Trigo yesparceta AGUILÓ, 1909 (Baix Emporda) 2-Esparceta 3-Esparceta 4-Maíz 5-Trigo o avena 6-Avena Tras lo expuesto hasta aquí se puede intentar responder a las preguntas planteadas anteriormente. Creemos que hay sólidos argumentos para afirmar que, a fines del siglo XIX, la revolución agrícola inglesa no había conseguido implantarse en ninguna de las comarcas estudiadas, ni en el conjunto de Cataluña. Sin embargo, esto no significa un estancamiento ni una perpetuación de las prácticas tradicionales. Se observan diferencias notables entre unas zonas y otras. Mientras en las zonas áridas leridanas se constatan escasas mejoras en la manipulación del ciclo de nutrientes, en las otras comarcas estudiadas, la disponibilidad de elementos fertilizadores probablemente registró incrementos significativos. Es cierto que agrónomos yensayistas in- 124
Potenciali dad productiva yrendimientos cerealicolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) sistieron, durante todo este período, en la necesidad de incrementar el cultivo de forrajes y raíces para potenciar la ganadería y, sin duda, tenían razón. Pero en nuestra opinión, no se puede subvalorar hechos constatados en las comarcas del Valles, Osona o el Baix Emparda, como la ampliación del cultivo de legumbres o la incipiente introducción de prados artificiales -trébol yalfalfa en las zonas que disponían de suficiente humedad; esparceta ytrébol encarnado en otrasque indudablemente hubieron de mejorar las disponibilidades de fertilizantes. Si en los secanos leridanos no se registraron cambios semejantes hay que explicarlo, en gran medida, por razones medioambientales, como se evidenció en los sucesivos fracasos para introducir la esparceta. De todos modos, las restricciones que imponía el medio ambiente no eran insalvables. Una decidida política de irrigación hubiera podido ser un eficaz instrumento de transformación, y algo se hizo en este sentido. Si no tuvo un alcance mayor, hay que atribuirlo a una ineficiente utilización de los recursos públicos y a una acción poco decidida de la propiedad territorial. Apartir de esta realidad, se pueden encontrar argumentos razonables para explicar que los rendimientos de las comarcas leridanas se mantuvieran estancados a un bajo nivel durante el siglo XIX. Las ofertas tecnológicas para mejorar el ciclo de nutrientes, y en particular el del nitrógeno, eran muy escasas. El modelo de cambio técnico que había revolucionado la agricultura de la Europa húmeda en el siglo pasado era inaplicable en estas zonas, y de ahí la canalización de recursos hacia cultivos potencialmente más rentables como el viñedo. La mejora de la productividad del cultivo cereal en estas comarcas dependía de la puesta apunto de un nuevo modelo tecnológico que permitiera importar recursos fertilizantes del exterior. La implantación de este modelo exigió un largo proceso de prueba y error tanto en la producción yabaratamiento de abonos industriales como en conocer su eficacia fertilizadora en los respectivos cultivos yterrenos. Desde el último cuarto del siglo pasado encontramos numerosas noticias sobre pruebas con abonos industriales en diversas comarcas de Cataluña. En las fincas del Urgell, en 1884, se registró una primera compra, pero esta prueba no tuvo continuidad. Hubo que esperar hasta las últimas décadas de siglo y principios de la nueva centuria, una vez consolidada la producción masiva de abonos industriales para constatar su rápida introducción en las comarcas leridanas 2". En las fincas del Urgell la compra de abonos industriales parece consolidarse en 1906-1908, últimos años en que se conserva la documentación. También en otro de los patrimonios del marqués de Sentmenat, formado por varios masas en la Plana de Vic (Osona), la contabilidad registra de forma regular la compra de abonos ("guanos") acargo del propietario apartir de 1889-1890 26 Un ejemplo de esta difusión lo encontramos en la carta que el administrador del patrimonio del Urgell dirige al marqués de Sentmenat el 19 de agosto de 1901: "Si se digna Vd facultarme para gastar 30 o40 sacas de guano para sembrar pondrían los colonos otras tantas pues este mismo año las tierras contiguas ala propiedad del Sr. Marqués han dado mayor rendimiento que el nuestro debido al guano yse han hecho proposiciones para cambiar granos por paja" (A.C.A., Patrimonials, Sentmenat, Documentació Contemporania, leg.49) 26 A.CA, Patrimonials, Sentmenat, Documentació Conternporania, leg. 48. En el año 1889-90 se adquirieron casi 2 1. de guanos para el conjunto del patrimonio. En los años posteriores, la cantidad se fue reduciendo y quedó fijada en una cifra alrededor de 8 qm en los últimos 125
R. Garrabou, P. Pascua!, J. Pujo! yE. Saguer Al lado de las estadísticas oficiales sobre el consumo de abonos industriales que ponen en evidencia su rápida difusión en la provincia de L1eida27, la documentación del patrimonio Torelló permite reconstruir con precisión el proceso de introducción de los fertilizantes industriales en estas fincas. Los primeros indicios sobre adquisición de este tipo de inputs datan de 1903, aunque las cantidades utilizadas sólo pueden ser cuantificadas para algunos años concretos: CUADRO 18: Consumo de fertilizantes inorgánicos en las fincas del Patrimonio Torelló (en número de sacos) "Guano" Abono mineral Superfosfatos Amoniacos 1913 79 1914 77 1924 99 8 1925 133 11 1926 158 14 1927 172 19 1928 177 29 1929 213 22 Existen pocas dudas para relacionar el alza de rendimientos de los cereales de este patrimonio con la utilización de fertilizantes industriales. A pesar de que pudieran actuar otros factores como una siembra más clara -como venían aconsejando los agrónomosynuevas variedades de semilla, la mejora del ciclo de nutrientes fue sin duda un factor fundamental. Es interesante, asimismo, constatar que el incremento de rendimientos en esta zona fue superior al de las otras comarcas estudiadas. Estas observaciones parecen situarnos frente a estrategias diferentes así como frente adiferentes efectos de cambios técnicos similares. En este contexto sólo podemos establecer algunas hipótesis. En primer lugar, que la introducción de los abonos químicos tuvo consecuencias más espectaculares allí donde la reposición de la fertilidad por mecanismos naturales era más precaria. Y, en segundo lugar, que los efectos de los abonos sobre los rendimientos de las variedades sembradas dependían de las estrategias de producción que se desarrollaban en cada zona. En Osona, concretamente, la repercusión de los nuevos fertilizantes se atenuó una vez alcanzados los elevados rendimientos de la década de 1890, a lo cual contribuyó la implantación que adquirió el cultivo de la patata apartir de estos mismos años. años para los que disponemos de información (1895-1898). Asimismo, según Abadal (1909), el consumo de estos fertilizantes ya estaba plenamente implantado en la comarca en la primera década del siglo XX, aplicándose en el tercer año de la rotación patatas-trigo- cebada-maíz. 27 Mientras que en el conjunto de Cataluña el consumo de fertilizantes industriales se multiplicó por 6,3 entre 1907 y 1935, en la provincia de L1eida lo hizo casi por 9 durante el mismo período. 126
Potencialidad productiva yrendimientos cerealicolas en la agricultura catalana contemporánea (1820-1935) Por otro lado, a escala catalana parece repetirse el mismo fenómeno observado en Europa. Mientras que los rendimientos ingleses en el primer tercio del siglo XX sólo registraron un modesto crecimiento, en otros países como Alemania, Bélgica o Países Bajos alcanzaron alzas muy espectaculares, en gran parte debido al hecho de que en estos países el consumo de fertilizantes industriales fue mayor que el inglés. El decli- ve del modelo de la primera revolución agrícola era evidente y, en el panorama europeo, empezaba adibujarse otro que tendía a romper, definitivamente, las bases orgánicas de la agricultura. 5. CONCLUSIONES En resumen, pensamos que en este artículo hemos aportado elementos suficientes para concluir, por un lado, que los condicionamientos medioambientales fueron de gran importancia en la evolución de la actividad agraria mientras esta continuó realizándose en el marco de los sistemas orgánicos tradicionales, y, por otro lado, que en función de esta restricción los agricultores desarrollaron diferentes tipos de iniciativas con el objeto de mejorar los rendimientos y la productividad de sus explotaciones. Tal y como se ha mostrado en los casos analizados, allí donde tendían a predominar condiciones similares a las de la Europa Atlántica, el cultivo de las leguminosas, primero, y de las leguminosas pratenses, después, permitió un notable incremento de los rendimientos de los cereales, sobre la base de mayores recursos disponibles en forma de estiércol. Contrariamente, en amplias zonas del espacio agrícola catalán, la información analizada confirma la hipótesis sostenida por la mayor parte de los investigadores que han analizado otras áreas peninsulares: el nivel de los rendimientos cerealícolas se mantuvo estancado durante el siglo XIX. En dichas zonas, las iniciativas de los agricultores se habrían orientado preferentemente aintentar conservar los recursos en forma de agua y fertilizantes disponibles, aunque fueran reducidos, y a desarrollar el aprovechamiento de cultivos más adecuados a sus entornos naturales. El trabajo también confirma, por último, que la ruptura se produjo durante las primeras décadas del siglo XX, cuando la creciente utilización de nuevos inputs productivos suavizó los condicionamientos medioambientales tradicionales yposibilitó el incremento sostenido de los rendimientos y la reducción simultánea de sus fluctuaciones. FUENTES YBIBLIOGRAFíA Fuentes archivísticas Arxiu de la Corona d'Aragó (ACA), fondo Sentmenat, Doc. Contemporánea, leg. 30-33, 34-39. 127
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