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Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930)

Ocampo Suárez-Valdés, Joaquín

Abstract

The institutional reforms which eased the restrictions on the access to maritime resources and improved supply and the mobility of production factors in this sector from 1860 onwards laid the foundations for its modernization. The real opportunities came some time later due to the integration of the Asturian economy in the national market and to the increase in overseas demand for canned fish. The results would be soon noted in the motorization of the inshore fleet as well as in the creation of new industrial companies in the deep-sea fisheries. The aim of this article is to provide evidence and to analyse the processes of those changes.

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HISTORIA AGRARIA· 28 • Diciembre 2002 • pp. 67-90 •©SEHA Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) }oaquín Ocampo Suárez-Valdés INTRODUCCiÓN La historiografía económica, al primar el estudio de los sectores pautadores de la industrialización asturiana -el carbón y el hierro, la minería y la siderometalurgia-, ha oscurecido el papel de otras actividades extractivas ytransformadoras, como ocurrió secularmente con la pesca y la industria conservera. El objeto del presente estudio es poner de relieve el dinamismo del sector pesquero y su contribución al crecimiento económico regional. En efecto, además de articular el tejido socioeconómico de las villas costeras, de satisfacer la demanda alimentaria completando osustituyendo la oferta agropecuaria, y de sustentar una activa industria conservera, la pesca, por las externalidades yefectos de arrastre por ella inducidos -infraestructuras portuarias, construcción naval, efectos ysuministros, pescaderías, transporte frigorífico...- se convirtió en fuente añadida de empleos y rentas. La precariedad de las estadísticas sobre capturas ydesembarcos impone un sesgo metodológico particular a la investigación pesquera, obligada arecurrir a fuentes documentales yarchivísticas complementarias en busca de variables significativas para reconstruir las coyunturas ytendencias alargo plazo del sector. En esa reconstrucción, nuestro argumento se centra en la transición de las pesquerías artesanales oprecapitalistas a las industriales. En la primera sección se exponen las convulsiones Fecha de recepción del original: Marzo de 2002. Versión definitiva: Septiembre de 2002 . • Joaquín Ocampo Suárez-Valdés es profesor T. U. de Historia eInstituciones Económicas. Dirección para correspondencia: Departamento de Economía, Facult ad de CC.EE. yEmpresariales, Universidad de Oviedo. Campus del Cristo. 33071 Oviedo. E-mail: [email protected] 69 }oaquín Ocampo Suárez-Valdés padecidas por aquellas a raíz de la integración ferroviaria de Asturias con la Meseta y de la creciente demanda conservera. En la segunda se evalúa la intensificación del esfuerzo pesquero apartir de la innovación en los artes y equipos extractivos. El optimismo extraccionista inicial, reforzado por las ganancias deparadas por el ciclo bélico, chocará, apartir de 1919, con los primeros síntomas de sobrepesca. En el último apartado se examinan la dos alternativas que se plantean para salvar la crisis de capturas: la motorización de la flota de bajura y la explotación de los caladeros noratlántícos por la flota arrastrera. Por último, se espigan algunas conclusiones. 1. 1880-1900: LA SUBORDINACiÓN A LA DEMANDA CONSERVERA 1.1. El marco legal yeconómico En 1872, C. Fernández Duro sostenía que desde mediados del siglo la pesca española había entrado en un "periodo de crecimiento yprosperidad" como resultado del proceso liberalizador a que el sector había estado sometido: reforma gremial (1864), reducción de derechos arancelarios sobre la hojalata (1868), desestanco de la sal (1869), supresión de las matrículas ylibertad de industria (1873) Tales cambios, al limitar la gestión comunal de los recursos marinos yfacilitar la entrada a nuevos productores, habrían incrementado la competencia en un marco "de mayor libertad y sin menoscabo del equilibrio en la reproducción de las especies" (Navarrete, 1898: 228-229). No obstante, debido a la subsistencia de obstáculos que no se habían abordado, Fernández Duro limitaba los saludables efectos de aquel cambio institucional. Entre tales dificultades mencionaba el elevado precio de la sal, que encarecía la expedición del pescado fresco; el escaso "hábito de asociación de capitales", consecuencia del "trabajo yriesgos de las empresas marítimas", y, por último, las deficientes comunicaciones, responsables de que las capturas no creciesen "más allá de la pesca necesaria para el consumo del día". El reglamento de la Libertad de Pesca (1885) completaba las medidas anteriores, al reducir la jurisdiccionalidad estatal a las aguas del mar territorial; no obstante, dada la falta de medios técnicos yeconómicos en manos de la Administración para velar por el cumplimiento de la ley, el reglamento venia a instaurar de hecho el laissez-faire pesquero (Giráldez, 1996: 212). En Asturias, además de las circunstancias anteriores, la evolución del sector se vio estimulada por la fuerte demanda de salazones ypescados por parte de una población obrera que censaba a más de 27.000 trabajadores industriales en las décadas finales del siglo. Asimismo, a la articulación del mercado regional por los pianes de carreteras ejecutados desde 1860 se va a añadir, desde 1884, la conexión ferroviaria con la Meseta, factores ambos que incidirían en la ampliación del consumo de pescado. 70 Hísr. A¡;rl'Jr. 18 • Díciembre lOO.! • pp. 67-l)() Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) 1.2. Algunos indicadores y magnitudes Hasta 1864, las estadísticas pesqueras, con no ser "lo verídicas que era de desear", al menos eran más realistas que las elaboradas apartir de aquel año, cuando, tras la reforma gremial, la única información disponible en la Comandancia de Marina era la suministrada por "patrones yempresarios de establecimientos de pesca", entre quienes se observaba una inclinación "a ocultar la verdad, disminuyendo siempre sus productos" (Salas y García Solá, 1876: 640). Con la precaución de tal advertencia de subestimación han de considerarse los valores del Cuadro 1, en los que no deja de apreciarse una tendencia sostenida al crecimiento de las capturas entre 1858 y 1883, fechas entre las que la participación de la región en la producción pesquera del Cantábrico pasó del 17,5 al 24,39%. El despegue será particularmente intenso a partir de 1880, coincidiendo con la difusión de las artes de cerco. Hasta entonces, la mejora de resultados debe imputarse al incremento del arqueo de la flota de altura -lanchas mayores ochalupas, boniteras ymerluceras dotadas de cubierta-, que, al permitir una mayor estancia sobre los caladeros, mejoró el rendimiento del equipo extractivo. CUADRO 1. EL SECTOR PESQUERO ASTURIANO, 1850-1900 l. Indicadores del esfuerzo pesquero (promedios anuales) Embarcaciones Pescadores Capturas Años N.º TRB embarcados (tm) 1858-61 282 985 1.211 2.157 1864-67 2550 1873-83 439 1491 1.586 4.054 Fuente: Archivo de la Comandancia de Marina de Gijón: Libros de la Tercera Lista (Pesca). 11. Matrícula de embarcaciones de pesca Años N'º barcos TRB 1850-1860 63 154,70 1860-1870 150 385,45 1870-1880 127 385,29 1880-1890 176 528,47 1890-1900 376 1.284,18 Fuentes: Archivo Álvaro Bazán: Pesca-Estados generales, legs. 2.130-2.311: Anuario de la Comisión permanente de Pesca (1868); SALAS y GARCiA SOLÁ (1876), yReseña geográfica yestadística de España (1888) HÍJt, !lgray, 28 •Üiciembre 200] • pp_ ()7~9() 71 Joaquín Ocampo Suárez-Valdés 1.3. Sistemas de pesca: las continuidades Tras un exhaustivo trabajo de campo iniciado en 1895 por las costas cantábricas y"apreciando con toda la exactitud posible el uso de cada arte, el número y valor de los que existen, así como el de embarcaciones y hombres empleados", Rodríguez Santamaría daba a conocer en 1911 una investigación que proporciona, como se observa en el Cuadro 2, una buena referencia de partida para una visión comparativa de las tres principales pesquerías del norte de España (Rodríguez Santamaría, 1911a: 8). CUADRO 2. LOS SISTEMAS DE PESCA EN LAS PROVINCIAS CANTÁBRICASl, 1895-1909 Sistemas Artes Embarcaciones Pescadores embarcados" de pesca (n.o) Vela y remo Vapores Vela y remo Vapores Tradicionales" 70.333 4900 122 22.787 610 Cerco 1.678 719 7126 Arrastre con vapores 205 46 445 Notas: 'Lugo, Asturias, Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa. 2Incluye aparejos de anzuelo, artes de fondo yderiva, arrastres con cabo atierra, marisqueo y pesca fluvial. 3El número efectivo de 11.864 se ve notablemente ampliado por cuanto los mismos pescadores simultaneaban a lo largo del año diferentes costeras. Fuente: elaboración propia apartir de B. RODRíGUEZ SANTAMARíA (1911 a) Al comparar el estado de las pesquerías asturianas con las de las provincias vecinas, la Junta Provincial de Pesca sostenía que las locales eran las que mayor retraso técnico acumulaban'. Solo la "cosecha" de sardina podía considerarse pesquería "de oficio", y ello únicamente en puertos señalados, donde la demanda de la industria salazonera garantizaba a los pescadores un ejercicio estable de la profesión. Pero, aun tratándose de la pesquería más importante entre las que faenaban con artes de paño de red, su situación no admitía comparación con las vascas y montañesas, porque ya por estas fechas empleaban "redes especiales" de cerco, un arte "sumamente seguro yproductivo, de más potencia que los nuestros y de mayor rendimiento". En nuestra provincia seguían utilizándose los abareques o sardinales, los y las traíñas. Estas últimas, conocidas desde el siglo anterior, combinaban el cerco y el arrastre desde tierra, pero, pese a su mayor potencia extractiva, requerían el concurso de más brazos que las otras redes, además de restringir su uso a las postas o playas de fondos aplacerados y limpios. De los restantes sistemas de enmalle con paños de fondo y deriva, el más notable era el de la pesca de merluza con volantas, cuyas capturas ordinariamente eran destinadas a su comercialización como frescales en los mercados castellanos. De las pesquerías con aparejos de anzuelo, destacaban las de merluza y besugo con "La pesca en Asturias", Revista de Pesca Maritima (1893); "Informe sobre los aparejos de malla", en SALAS y GARCíA SOLÁ (1876: 302-314) 72 Hisr. A;;r{ir. 28. Diciembre lOO] • pp. ó7-90 Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) palangres, y las de bonito a la cacea. Sus capturas se destinaban bien a la venta en fresco, bien a las bodegas de escabeche o a las fábricas de conservas. En cualquier caso, se trataba de sistemas de pesca de altura que requerían el empleo de lanchas mayores o de altura y la formación de compañías. Por el valor del equipo yde los aparejos, por las exigencias de desembolsos yadelantos para adquirir cebo, pagar salarios y mantener las artes, se trataba de pescas contratadas ydirigidas por patronos y armadores, alejadas, por tanto, del espectro de la pesca familiar de subsistencia, cuyo ámbito se centraba en la explotación de las especies de roca con artes de red -betes, trasmallos, bogueras, rescosomediante líneas y cordeles, además de las actividades de marisqueo y de recolección de algas. Los ingresos obtenidos se completaban con los provenientes de su contratación estacional para las campañas de cada costera. A finales de siglo, la condición de la "clase pescadora" se consideraba como "la más mísera de entre los obreros", lo que explicaría la pérdida de empleos que el sector registraba ante la oferta de trabajo en las actividades portuarias y mineras (García Arenal, 1985: 496). 1.4. Las rupturas: pescar para las fábricas (cercos y traineras), pescar para el mercado (arrastres yvapores) La difusión del cerco y del arrastre de altura con vapores condujo en menos de dos décadas a una recomposición de las pesquerías locales que el análisis de los Anuarios de Pesca permite captar en detalle (Cuadro 3). Aunque las artes de cerco con jareta fueron legalmente sancionadas en el Cantábrico en 1883 -real orden de 18 de agosto-, la difusión de boliches, traíñas y copos había comenzado diez años antes bajo la iniciativa de conserveros bretones como solución a la crisis sardinera que padecían sus costas. En Asturias, su presencia era habitual en los principales puertos pesqueros, a los que venían a realizar compras masivas de sardinas que eran remesadas en fresco a los puertos franceses". CUADRO 3. PRODUCCiÓN SEGÚN SISTEMAS DE PESCA EN ASTURIAS, 1908·1915 (MEDIAS ANUALES) Capturas Sistemas Pescadores %de %de Tm./barco de pesca Barcos' embarcados peso valor laño Anzuelo 452 1.234 16,33 29,85 8,4 Fondo y deriva? 283 1.255 21,99 20,19 7,55 Cerco 100 1.500 25,92 23,19 32,44 Arrastre de altura 21 177 35,38 25,92 132,7 Notas: ' Corresponde al periodo 1910-1913. 2Incluye artes de costa, ría y puerto. Fuente Anuario(s) de Pesca Archivo Álvaro Bazán: Pesca-Asuntos particulares, leg. 1.880. Sobre la misma cuestión, vid. CARMONA (1985) Hist. Agrar, •Diciembre • /JIi. ó7 -90 73 }oaquín Ocampo S¡¡árez-Valdés El copo, que se utilizaba para "cercar la pesca por sorpresa y en bandos", presentaba notables ventajas frente a las artes de deriva: posibilidad de participar en varios ciclos pesqueros por día, mayor potencia extractiva y ahorro de cebo -se pescaba al mansío o a la manjúa, y a la toliñada-. La necesidad de acceder a los cardúmenes con rapidez impuso el uso de una nueva embarcación, la trainera, cuyas primeras unidades se importaron de los astilleros vascos (Motrico, Ondárroa, Fuenterrabía, Lequeitio) ycántabros (Santona y Laredo). De la rápida expansión de las nuevas artes da testimonio el hecho de que de las 25 traineras registradas entre 1880 y 1885 se pasase a 130 al finalizar el siglo. Las primeras solicitudes para pescar al cerco procedieron de los fabricantes de conservas de Gíjón, Candás yLuanco, justificándolas en que "con los aparejos que hoy se emplean apenas se coge la suficiente sardina para atender al consumo de la población, quedando desabastecidas la mayor parte de las fábricas". La autorización de las nuevas artes suscitó la oposición de los gremios y de los pescadores de xeitos ysardinales con el argumento de que, "siendo esta clase de pocos medios para competir con las empresas por el aumento de costo de los artes y embarcaciones, llegará el caso de tener que abandonar su explotación por la disminución de precio a que podrá venderse al sardina en los mercados por su abundancia">. Pese a que la oposición al copo acabó en motines violentos, a partir de 1880 se autorizó su uso en las costas asturianas, haciéndolo extensivo desde 1889 a los boliches", Eran éstos cercos de mayor potencia, que acabaron por imponerse al copo por su menor coste, por requerir de menos brazos en las operaciones de calado y halado y, finalmente, porque admitían regímenes opatrones de capturas que les permitían faenar todo el año -a galdeo o con cebo, de enero a marzo; al mansío, en primavera; a la ardora, en verano y otoño-o Esta última ventaja será decisiva en su adopción por los conserveros, dado que permitía regularizar la oferta anual de sardina, factor determinante en la formación de costes de esta industria (Carmona, 1994). Partiendo de Guipúzcoa, el arrastre de altura con vapores comenzó aextenderse desde 1885 por el resto de las provincias cantábricas, llegando a Asturias en 1889 de la mano de armadores yconserveros que ya habían participado en la adquisición de los primeros cercos. La prensa local se hizo eco de inmediato de la novedad: "el pequeño industrial se asfixia en la atmósfera enrarecida de los grandes capitales; el patrón se convierte en obrero, y el obrero en esclavo de los poderosos industriales; los grandes industriales están en su derecho, pues sostienen en sus barcos yfábricas adocenas de pescadores y obreros">. Entre 1889 y 1892, el Registro de Buques y el de la Tercera Lista pasaron de 2 a 20 inscripciones de vapores con arqueo superior a las 50 TRB, casi todas correspondientes abarcos del tipo pareja, preferidos en Asturias a los bous "por su fácil manejo y menor coste, tanto en el arte como en los Sobre el conflicto suscitado, Archivo de Álvaro Bazán: Pesca-Asuntos particulares, legs 1.881-1.883, y TUÑÓN (1881) Reales órdenes de 12 de julio y23 de noviembre de 1880 y1889, respectivamente: vid. Revista de Pesca Maritima (1889), págs. 38-39 "Aparejos de pesca", El Carbayón (septiembre 1889). Sobre esta misma cuestión, vid. DiAZ MONTOYA (1908). 74 H iJI, AgrdY, • Diciembre • pp. 67·QO Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) vapores" (Rodríguez Santamaría, 1911a: 50-56, 89-93), Ytambién por su polivalencia, que les permitía simultanear las pesquerías de arrastre con las de cerco ypalangre. Con casi dos décadas de antelación a la definición legal de "pesca industrial" o de gran altura por la ley de Comunicaciones Marítimas (1907), en el Registro Mercantil se escrituraban las primeras empresas representativas de la misma. El desembolso de capital representado por los equipos extractivos y los elevados costes financieros y de mantenimiento que suponían, además de servir de filtros obarreras de entrada en el negocio, impusieron fórmulas societarias que facilitaron la captación de inversores, proporcionándoles, a la vez, seguridad jurídica. Igualmente, la pesca industrial obligó aremodelar los criterios de gestión tradicionalmente aplicados en el negocio, así como a redefinir las estrategias de crecimiento. En esa línea, la necesidad de rentabilizar flotas e instalaciones y de minimizar riesgos estimuló la integración de los procesos extractivo yconservero (Casa Albo, Herrero Hermanos, B. Alfageme, 1. Villarías), el interés por ei control de la distribución ycomercialización del pescado (Muñiz, Vega y Cía., Mari y Cía., Morán Hermanos) y la búsqueda de economías de escala en la explotación de los activos pesqueros compartidos por las casas armadoras. Este último fue el caso de la Unión de Armadores de Buques de Pesca que, desde 1910, administraba en el puerto de Gijón la fábrica de hielo, el suministro de carbones, los almacenes de pescado, además del arriendo de la lonja municipal y de los arbitrios que gravaban las capturas y los servicios del puerto pesquero. Estas iniciativas empresariales no pueden aislarse de la coyuntura que atravesaba la economía asturiana entre 1884, año de la apertura de las comunicaciones ferroviarias con la Meseta, y 1899, cuando abren sus puertas los primeros establecimientos representativos de una banca mixta receptiva a la promoción industrial; entre ambas fechas, la intensificación del proceso industrializador yurbano contribuyó decisivamente aincrementar la demanda de pescado. 2. LA DIFUSiÓN DEL VAPOR, 1900-1914 2.1. Del arrastre a la flota de bajura Apartir de principios del siglo XX, el vapor se difundió gradualmente desde las pesquerías de altura a las costeras. En 1914, de los 63 vapores inscritos en la provincia, 22 eran bous y parejas, y 42 vaporas; de estas últimas, 5faenaban con artes de cerco, 17 con palangres, 25 con caceas boniteras y 16 con artes de fondo y deriva. Y es que, como apuntaba Rodríguez Santamaría, "lejos de concretarse a dedicar el vapor a la pesca de altura, se han construido lanchillas más pequeñas" que, tras reemplazar a las lanchas boniteras, "fueron aplicándose sucesivamente a las pescas de merluza, besugo y a las de costa, puertos y rías" (Rodríguez Santamaría, 1911b). El proceso de difusión puede seguirse con cierto pormenor através de los Libros de la Tercera Lista de los distritos marítimos (Cuadro 4), aun cuando en los mismos se subestime el tamaño real de la flota debido a que muchos armadores H!Jt, Agrllr. 28. Diciembre lOO] •pp. 67-90 75 ] oaquín Ocampo Suárez-Valdés procedían aregistrar los vapores en las mismas provincias en donde radicaban los astilleros a los que se encargaba su construcción". CUADRO 4. EVOLUCiÓN DE LA MATRíCULA DE VAPORES PESQUEROS Registros Valor Años (n.o) TRB total (pts. corrientes) 1900-1904 18 668,69 263.765 1905-1909 9216,36 64700 1910-1914 32 706,78 517.600 1915-1919 76 1.776,18 1.358.865 1920-1924 91 2.625,91 2.640.142 1925-1929 74 2.887,16 2.564524 Fuente: Archivo de la Comandancia de Marina de Gijón: Libros de /a Tercera Lisia. Dos datos permiten corroborar que la mayor parte de las 59 unidades matriculadas correspondían avaporas destinadas a la pesca costera: primero, la progresiva caída de los arqueos medios, que de 37 TRB entre 1900 y 1904 descienden a 22 entre 1910 Y 1914; y, segundo, el hecho de que los registros se dispersen entre casi todas las ayudantías de la provincia marítima. En efecto, si a principios de siglo Gijón y Avilés, puertos carboneros ydotados de los calados einfraestructuras portuarias requeridos por la flota de altura, absorbían el 96% del arqueo inscrito, desde 1910 las ayudantías de Luarca, San Esteban de Pravia, Luanco, Ribadesella yVillaviciosa concentran el 55% de las nuevas unidades y el 42% del tonelaje total. La sustitución técnica en los sistemas de propulsión no siguió una secuencia lineal, sino que hubo de vencer resistencias muy variadas. En el caso del cerco, las vaporas competían ventajosamente con las traineras en velocidad yseguridad, factores determinantes de los rendimientos de estas pesquerías. Si la velocidad era esencial en el sistema de pesca al mansío, la seguridad permitía un mayor número de ciclos pesqueros, especialmente en invierno, cuando las frecuentes borrascas y temporales impedían faenar con regularidad a las traineras. En la pesca del bonito, la principal debilidad de las lanchas mayores boniteras residía en su dependencia del viento para faenar a la cacea. Con las vaporas, los mayores costes de explotación representados por el carbón y los salarios se compensaban "con el mayor precio obtenido al vender la pesca en el día y la facilidad que tienen de ir al puerto en donde existan mejores precios" (Rodríguez Santamaría, 1911b: 103). Será entre los pescadores de merluza con palangres yvolantas donde el vapor conozca mayores resistencias, debido a la competencia entablada por la flota de Entre 1914 Y 1940, un 30% de la flota de Candás se hallaba inscrita fuera de la provincia marítima de Gijón -vid. RODRiGUEZ RODRíGUEZ (1997)-. En la Lisia oficial de buques de 1931, de los 104 vapores del grupo 20-50 TRB cuya casa armadora se domiciliaba en Asturias, un 49% tenía inscripción en otra provincia. 76 H!JI, Agrar, •Diciembre 2002 •pp. Ó7 -90 Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-193 O) arrastre sobre las capturas ycaladeros que tradicionalmente explotaban aquellos. Ya antes de finalizar el siglo, las capturas de merluza y besugo con palangres comenzaron a descender, cuestionando así "el principal y casi único medio de subsistencia invernal de la clase pescadora"; de ahí "la tendencia adisminuir el tamaño de las lanchas, ante la dificultad de encontrar número suficiente de tripulantes para las carnpañas'". No obstante, el vapor acabará también por penetrar en esta pesquería, y ya desde principios de siglo se advertía que "la pesca de merluza ha tomado un desarrollo inusitado por el empleo de pequeños barcos avapor que pasan la noche en el mar y cuya pesca se expide a los mercados de dentro y fuera de la provincia" (Aramburu, 1899: 273). 2.2. Las capturas La intensificación del esfuerzo pesquero redundó no solo en un mayor volumen de desembarcos, sino también en la reducción de sus fluctuaciones estacionales (Cuadro 5). Los resultados agregados ocultan, sin embargo, comportamientos y trayectorias diferenciados entre los diferentes sistemas de pesca. CUADRO 5. LA PRODUCCiÓN PESQUERA V SU COMERCIALIZACiÓN, 1900-1914 (PROMEDIOS ANUALES) Transporte de pescado por la línea Asturias-Galicia-Leán Años índice (1900=100) Capturas De la flota Totales de arrastre Años Tm. Años Tm. 1908-1910 7.511 1910 4.110 1911-1912 9.624 1911 3.085 1914-1915 10323 1912 2.774 1913 1.160 1901-1903 1904-1906 1907-1909 1910-1912 1913-1915 104 107 120 102 90 Fuentes: Anuario(s) de Pesca yArchivo de los Ferrocarriles Españoles-Compañía Norte: Memorias. La flota de arrastre del Cantábrico asistió a una caída continuada de rendimientos entre 1908 y 1914, reduciéndose las capturas medias en el Cantábrico de 100 a 68 toneladas por barco y año; en Gijón, de 132 a 85, y, en San Sebastián, de 79 a 65, situacíón igualmente compartida por las flotas de Pontevedra y Vigo. En esos años, las quejas de las casas armadoras relativas a sus malos resultados económicos se hicieron cada vez más frecuentes, lo que parece apuntar a que el rápido crecimiento del arrastre condujo a una excesiva presión sobre los caladeros, acercándolos a un nivel próximo al de sobrepesca (López Losa, 1994: 97-98): entre 1904 y 1914, la "La pesca de la merluza entre los cabos Busto yBurela", Revista de Pesca Marítima (1886). HiJ!. Agrar. 28 •Diciembre 2002· pp. 67-90 77 Joaquín Ocampo Suárez-Valdés quedando que no tengan su motor de explosión". En 1923, 181 de las 311 embarcaciones con motor de la flota pesquera española estaban matriculadas en las provincias marítimas del norte de España; en 1926, estas últimas sumaban ya 601 registros, algo más de la mitad del conjunto nacional, que ascendía a 1.514 unidades (Roldán, 1923: 141; Rodríguez Santamaría, 1923: 325-326). CUADRO 11. LA DIFUSiÓN DEL MOTOR EN LA FLOTA DE BAJURA, 1920-1930 1 Embarcaciones Botes y lanchas mayores Traineras Años N.º TRB N'º TRB 1920-1924 31 122,9 88 423,3 1925-1929 77 171,9 45 223,1 TOTAL 108 294,8 133 646,4 Fuente: Archivo de la Comandancia de Marina de Gijón: Libros de la Tercera Lista. Nota INo incluye los distritos maritimos de Luarca, L1anes y Villaviciosa. En 1920, el 47% de las capturas de merluza del Cantábrico procedía de los caladeros asturianos, pero la presión del arrastre estaba conduciendo a su rápida reducción, pues, de representar el 35% del peso de los desembarcos de la flota asturiana entre 1908 y 1915, había pasado al 15% en 1920. En 1925 se advertia de que "la disminución paulatina yconstante" de esta y otras especies en la plataforma continental adquiría "tintes pavorosos" (Basterrechea, 1925: 117). Desde el Congreso marítimo de 1901 al de 1928, la condena del arrastre es el aspecto más recurrente de los abordados por los representantes de las cofradías ypósitos del norte de España. El deterioro comparativo de la rentabilidad de las pesquerías de merluza con palangres yvolantas respecto a las de arrastre en las costas del norte de España entre 1908 y 1923 fue objeto de sendos análisis realizados por Rodríguez Santamaría (1910: 112117; 1923: 184): entre ambas fechas, las capturas del arrastre habían pasado de 150 a 258 toneladas anuales por barco, en tanto las del "procedimiento antiguo" se mantenían en las 10 toneladas (Cuadro 12). Aun reconociendo las razones que asistian a los pescadores de anzuelo yvolantas, Santamaría justificaba los argumentos extraccionistas en el hecho de que con el arrastre "son mucho menores los perjuicios que se causan que los beneficios que se reportan", pues gracias al arrastre "se come hoy la merluza en el interior de España". En los años veinte, la matrícula de lanchas mayores merluceras cayó en un 35%; la reducción de la flota se vio acompañada de la diversificación de capturas y de la adquisición de motoras con vistas a reducir los costes de explotación y tratar de compensar el menor valor comercial de los desembarcos. 84 fJ ÍJt. A;;rar. 28 •Diciembre • pp. Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) CUADRO 12. lAS PESQUERíAS DE MERLUZA YBESUGO EN El NORTE DE ESPAÑA, 1923. Embarcaciones Sistemas TRB de pesca N'º medio Arrastre de altura 349 52 Palangres y volantas' 385 7 Producto anual Coste Valor Marineros medio Capturas (pts. corrientes por barco por barco (trn.zbarco) Itm) 12 131.805 258 1.112 11 3.636 10 1.751 Notas: ' Con lanchas de altura yvaporas. Fuente: B. RODRiGUEZ SANTAMARIA (1923: 184). 4.2. El apogeo del arrastre: hacia la pesca de gran altura La evolución favorable de los precios de las principales especies demersales en relación a los de la carne, unida al mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, explica el crecimiento de consumo de pescado, que desde 1918 duplica los niveles alcanzados en la década anterior (Giráldez, 1996: 165-167). La coyuntura favorable explica que una parte de los beneficios acumulados durante la etapa anterior se capitalizasen hacia la renovación de la flota de arrastre. El distrito de Gijón concentraba en los años veinte el 83% del tonelaje matriculado, compuesto mayoritariamente por bous yparejas de arqueo medio superior a las 50 TRB (Cuadro 13). CUADRO 13. EVOLUCiÓN DE lA MATRíCULA DE lA FLOTA PESQUERA DE VAPORES DEL DISTRITO MARíTIMO DE GIJÓN. N'º de Arqueo Vapores> 50 TRB Años registros TRB (1) N'º TRB (en %de 1) 1915-1918 20 579,72 1 19 1919-1922 34 1.540,69 24 85 1923-1926 14 496,16 4 73 1927-1930 28 2.537,97 26 98 Fuente: Archivo de la Comandancia de Marina de Gijón: Libros de la Tercera Lista. La tendencia bajista mantenida por los precios de la merluza y del besugo entre 1921 y 1926 condujo a algunos armadores aadvertir del riesgo de un derrumbe de precios causado por un exceso de desembarcos que "no hallase la debida colocación en los mercados de consumo". En Asturias, además, los problemas se agravaban por los cuellos de botella asociados a la deficiente comercialización, pues "las Híit, Agrilr. 28 • Diciembre 2002· pp. 67~90 85 }oaquín Ocampo Suárez-Valdés ------------ exportaciones de pescado fresco a las provincias del interior, negocio perfectamente organizado por las pescaderías gallegas ymontañesas, no figuran aquí con el grado de desarrollo que permitiría la riqueza de nuestras cosas":". Desde 1923, un problema añadido viene a sumarse al de la depreciación de las capturas poniendo en cuestión la rentabilidad de unas inversiones apenas amortizadas. Se trataba del agotamiento de caladeros, pues "el constante laboreo de las playas cercanas ha conducido fatalmente a su empobrecimiento", lo que, junto "al crecimiento de la flota y progreso de los medios de captura", ponía al pescador en el "trance de alejarse más y más de su natural base de operaciones". La crisis de capturas se hace patente desde 1922 en la caída de las remesas de pescado fresco a los mercados del interior: de 9.813 toneladas en el año citado descienden a 7.597 en el siguiente, y a menos de 4.000 en los sucesivos>. La gravedad de la coyuntura se acentúa si se considera el hecho de que, al extenderse el radio de acción e incrementarse el tiempo empleado en la localización de nuevos caladeros, la duración de las mareas era mayor, con la consiguiente repercusión en los costes de explotación (Giráldez, 1997a y 1997b). La brusca caída en los registros de la Tercera Lista entre 1923 y 1926 es la respuesta más inmediata a la nueva situación. Apartir de entonces, la estrategia desplegada por las casas armadoras, tanto cantábricas como gallegas, se traduce en la diáspora hacia puertos más cercanos a los nuevos caladeros con vistas a minimizar los costes de desplazamiento. En 1923, la mayor parte de las parejas que faenaban en las aguas de los caladeros norteafricanos ycanario-saharianos eran de matrícula gallega oasturiana, aunque "avecindadas temporalmente" en Las Palmas, Huelva, Cádiz yMálaga (Rodríguez Santamaría, 1923: 176-186; Fontán, 1967; Giráldez, 1996: 311-316). Casi simultáneamente se iniciaba la explotación de los bancos noratlánticos de la plataforma continental europea: "los buques pesqueros gijoneses de tipo pareja, en número cercano a treinta, van a pescar nada menos que a la altura de La Chapelle, a 200 millas, teniendo que estar en el mar, entre ida, regreso y faenas de pesca, cinco días". En muchos casos, los mismos buques yarmadores alternaban estacionalmente ambas pesquerías, faenando en el Grand y Petite Sale entre abril y octubre, ydesplazándose a los caladeros suratlánticos en los meses más fríos (Alvargonzález, 1927; Paz Andrade, 1929). El modelo de explotación pesquera que representaban las pesquerías de onda larga exigió revisar los esquemas organizativos yproductivos de las empresas. La meta, señalaba Paz Andrade, adiferencia de lo que ocurría en la empresa tradicional, ya no era pescar mucho, sino "hacerlo a un coste medio bajo, o sea, moviendo un volumen de oferta suficiente para que el coste unitario descienda al mínimo". La plasmación de los nuevos criterios comenzó por la renovación del equipo productivo, facilitada por la política de fomento de la construcción naval abordada desde 1925. La sustitución de las máquinas compuestas o de doble alternancia por las de triple 19 Las citas, en Boletín de Pescas, 48-52 (1920), Y "La riqueza pesquera de Asturias", en El libro de oro de la economia asturiana, Oviedo, 1924, pág. 15. Sobre los precios, vid. ARGÜELLES (1931 78) Y GIRÁLDEZ RIVERa (1996: 159-160). 20 La cita procede de "A bordo de los buques pesqueros", Industrias Pesqueras, 50 (1929). Los datos de envíos, en Boletin de Pescas, 116 (1926). 86 Hist, Agrtlr. •Diciembre )002· pp. ó7-90 Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-193 O) expansión reducía los consumos de combustible; las instalaciones frigoríficas permitían prolongar la estancia en los caladeros hasta completar cargas de pescado; la TSH, el alumbrado eléctrico, la sonda y los cascos de acero mejoraban la eficiencia productiva del buque, del mismo modo que el sistema de puertas Vigneron-Dahl lo hacía respecto al equipo extractivo. Innovaciones todas ellas que iba a incorporar la flota asturiana de nuevo arqueo, en su mayor parte salida de las gradas de los astilleros vigueses de Barreras, Cardama, P. Freire y Troncoso'", Los mayores costes financieros propiciaron la concentración empresarial. Entre 1925 y 1930, 3 casas armadoras detentaban la propiedad de 18 de los 50 mayores buques pesqueros y el 37% del tonelaje inscrito; otras 5 gestionaban 20 buques que representaban otro 36% del arqueo total. Buena parte de esas empresas se integraban en la ya citada Unión de Armadores, constituida en 1910 como colectiva ytransformada en 1926 en anónima. La firma Herrero Hermanos, que desde 1925 integraba las actividades extractivas con las conserveras -con dos fábricas en Asturias, una en La Coruña y otra en Marín (Pontevedra)-, ampliaba en 1930 el capital social hasta los 2.500.000 pesetas, transformándose también en compañía anónima. Otras empresas constituidas en estos años, como Hijos de Ángel Ojeda, S. A. (1926) o La Pesquera del Norte de España, complementaban la pesca de altura con la fabricación de hielo, la construcción yreparación naval, y la "explotación de cámaras yvagones frigoríficos". Uno de los factores decisivos en el desarrollo del arrastre asturiano va a ser la ventaja comparativa de que disponía la flota local de cara al aprovisionamiento de carbones, elemento determinante de los costes de producción. El alejamiento hasta las 200 millas obligaba acompletar las carboneras con cargas adicionales estibadas en la misma cubierta de los barcos. El real decreto de 6 de agosto de 1927, al imponer a la flota de altura el consumo obligatorio de una cuota mínima del 20% de carbón nacional, venía a penalizar aquellos costes, dado que el precio de los carbones asturianos superaba, apesar de la protección arancelaria de que gozaban, al de los británicos -en 1927, en Vigo, la tonelada de hulla inglesa, "puesta en la carbonera de los vapores pesqueros", salía entre 40 y 45 pesetas, frente a las 65 de la asturiana-, y sin que la dispensación de carbón libre de derechos por los depósitos francos evitase los serios problemas de abastecimiento padecidos por las flotas gallega y de otras provincias cantábricas". Por otro lado, el carbón asturiano, además de ser caro, poseía una mayor proporción de cenizas yvolátiles que el inglés, lo que, además de mermar su riqueza térmica, imponía costes adicionales porque dañaba con frecuencia las parrillas y calderas de las máquinas. Dado que con menores termias se lograban menores potencias de propulsión, a igual volumen de carga, el carbón asturiano reducía, respecto al inglés, el radio de acción de la nave en dos días. Un informe de esos años de En 1929, 43 de los 55 buques de arqueo superior a las 50 TRB se habían encargado a aquellos astilleros; para ellos trabajaba la firma Alfageme yGuisasola Ingenieros, que explotaba la franquicia Howe de instalaciones frigoríficas. "Los precios del carbón en 1921 y1927", Industrias Pesqueras, 5(1927). Sobre los pontones odepósitos flotantes de carbón, Revista Industrial Minera Asturiana, 245, 249 Y 276 (19251926) HiN. A;;rdr. 28 • Diciembre l002 • pp. 67··90 87 Joaquín Ocampo Suárez-Valdés la Junta General de Pesca consideraba como inasumibles por el sector las cuantiosas pérdidas económicas que se generaban al agregar a los gastos generales, ocasionados por el sobreprecio del carbón asturiano, los imputables a la menor cantidad y calidad de la pesca obtenida al reducir el área de desplazarniento-". Si a todo lo anterior se añade el deterioro del tipo de cambio de la peseta frente a la libra -de 28,51 pesetas por libra hasta 47,64 en 1931-, se comprenden las restricciones a que se enfrentaban las empresas que venían recurriendo a las importaciones inglesas y que han sido objeto de detallado análisis por el profesor Giráldez. Para la flota asturiana, los problemas eran sustancialmente menores; de hecho, miembros de la propia patronal sostenían públicamente que "la situación de los armadores de Gijón es excepcional. Aparte de que sin pago de fletes ni recargos les resulta muy económico el carbón nacional, están en condiciones de clasificar y escoger con minuciosidad las clases que les interesan". En otros puertos, se añadía, "no se encuentran nunca las calidades que los buques pesqueros necesitan">. Justamente por este motivo, en los puertos carboneros asturianos de Avilés y Gijón se daban cita bous yparejas tanto de otras provincias del norte como de Vigo, tendencia que, según la Memoria de la Junta de Obras del Puerto de Gijón, iba en aumento desde 1925. Tales circunstancias explicarían el florecimiento pesquero asturiano de la segunda mitad de la década, así como el carácter pionero con que la flota regional explora yexplota los caladeros noratlánticos. En 1928 y 1929 se alcanzan los máximos históricos de pesca desembarcada durante el primer tercio del siglo, y, simultáneamente, las remesas de pescado fresco por ferrocarril vuelven arecuperarse (Argüelles, 1931: 99; Ouiroga, 1967). No cabe duda de que buena parte de tal expansión ha de atribuirse al mercado cautivo que el carbón asturiano había engendrado merced a los favores públicos. 5. CONCLUSIONES Hasta el tercio final del siglo XIX, las capturas de la flota asturiana no alcanzaban a equilibrar la balanza pesquera regional, lo que, dado el secular déficit cerealístico, obligaba arecurrir sistemáticamente a las compras de salazones gallegas y a las importaciones de bacalao. La liberalización del sector acometida por las reformas liberales de la segunda mitad de la centuria no bastaron para superar el arcaísmo técnico y la descapitalización crónica del mismo. Las oportunidades de negocio y la entrada de inversores hubo de esperar a la integración de la economía asturiana en el mercado nacional. La conexión ferroviaria con la Meseta no solo rompía el estrangulamiento que los costes de transporte imponían a la venta de pescado; la mayor capacidad de carga y la menor duración de los viajes abrían la posibilidad de incrementar la escala de comercialización del pescado fresco. Si a este hecho se añade la multiplicación de los flujos migratoríos ultramarinos, con su correspondencia en la demanda conservera, se comprende que sea desde 1880 cuando comiencen a 23 "El consumo obligatorio de carbón", Industrias Pesqueras, 81 (1930). 24 En Vasconia Industrial yPesquera, cit. en. GARclA LÓPEZ (1927 11) 88 ll ist, Agrar. 28 • Dra cmbre . .?()()J •pp, 67-90 Cambio técnico e industrialización pesquera en Asturias (1880-1930) hacerse sentir las condiciones favorables para que se superase el estadio precapitalista opreindustrial en que venía desenvolviéndose la pesca. Desde aquel año yhasta 1930, las pesquerías asturianas multiplicaron por seis su capturas, abastecieron la demanda de pescado fresco de los centros fabriles de la región, la de los mercados interiores peninsulares yla de una pujante industria conservera netamente exportadora. La reinversión de beneficios yuna certera gestión empresarial permitieron afrontar los cambios técnicos precisos para hacer frente a la incertidumbre yestacionalidad de los desembarcos. Al final de un proceso jalonado de conflictos sociales, económicos yecológicos, la pesca asturiana se había puesto al día yacudido puntual a su cita con la industrialización, saldando así su compromiso con las exigencias del crecimiento económico. AGRADECIMIENTOS Al estímulo recibido de las investigaciones de los profesores X. Carmona y]. Giráldez Riuero, permanentes acreedores de este trabajo ya los comentarios de los evaluadores anónimos de la Revista. REFERENCIAS AlAEJOS, L. 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