Kafka en España: Ramón María Tenreiro, autor de la primera traducción de La metamorfosis a una lengua extranjera
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Kafka en España Ramón María Tenreiro, autor de la primera traducción de La metamorfosis auna lengua extranjera José María Paz Gago Universidade da Coruña [email protected] KAFKA IN SPAIN: RAMÓN MARÍA TENREIRO, AUTHOR OF THE FIRST TRANSLATION OF THE METAMORPHOSIS INTO AFOREIGN LANGUAGE This article tries to unveil one of the great enigmas of Kafka studies, namely, the identity of the author of the first translation of The Metamorphosis into aforeign language. Indeed, in 1925 the Revista de Occidente published aSpanish version of Kafka’s famous novella, atranslation that was 3 years ahead of the first French version and 12 years ahead of the first English version. The author of this translation, which helped to make Kafka’s work known throughout Europe and also in America, has remained unknown until now, despite the most diverse attributions, from Margarita Nelken to Jorge Luis Borges. We try to demonstrate, through solid contextual and textual arguments, that the only possible author of this pioneering translation, still valid today, is the Galician Ramón María Tenreiro. PALABRAS CLAVE: Kafka— Metamorfosis— literatura española— traducción— literatura alemana— literatura latinoamericana— Borges Kafka— The Metamorphosis— Spanish literature— translation— german literature— latin american literature— Borges DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.2 Las primeras traducciones de Kafka al español fueron iniciativa de José Ortega yGasset que— siempre atento ala producción alemana— publicó en los años veinte las primeras versiones auna lengua extranjera de las narraciones del escritor checo. En su entonces joven Revista de Occidente vio la luz el texto esencial de La metamorfosis en dos entregas en 19251 yUn artista del hambre dos años más tarde, en 1927. Esta trascendental versión de la historia de Gregor Samsa, hasta ahora no valorada en toda su dimensión,2 tiene un valor singular por cuanto significó una aportación pionera para la difusión de la obra de su autor tanto en Europa como en toda América. 1 Año III, nº XXIV, junio 1925, pp.273–306 [Met 1] ynº XXVI, julio 1925, pp.33–79 [Met 2]. 2 Una traducción anónima que andaba por ahí, le llamará Borges con evidente desprecio. OPEN ACCESS
20 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA Esta primera traducción de la obra cumbre de Kafka se adelantó en tres años ala primera versión francesa yen doce años ala primera versión en lengua inglesa. Es habitual hablar de las vías francesa yamericana para explicar la llegada ypenetración de Kafka en las letras hispánicas, cuando es la vía española, esa temprana ymuy correcta traducción de La metamorfosis, la que dio aconocer en Francia yen toda América, tanto del Sur como del Norte, el original yangustioso universo del praguense. Justamente es todo lo contrario alo que se ha venido sosteniendo, puesto que es la vía española la que abrirá las vías americana yfrancesa, las dos posteriores aella. El primer escritor francés que recibe la influencia directa de Kafka, Henri Michaux, lo hace através de esta versión de Revista de Occidente, tal como él mismo reveló: Le premier texte que j’ai lu [de Kafka] est La métamorphose que j’ai du Iire en espagnol quelque temps après sa parution dans la Revista de Occidente de Ortega yGasset.3 UN MISTERIO DILUCIDADO: EL TRADUCTOR DE LA PRIMERA VERSIÓN EN ESPAÑOL DE LA METAMORFOSIS. Como era habitual en la publicación de Ortega, esta traducción de la nouvelle publicada por Kafka primero en la revista Die Weiben Blätter, en 1915, ydespués en libro, también en Leipzig, con fecha de 1916, vio la luz de forma anónima, por lo que recibió las más variadas atribuciones, de Borges al impresor Galo Sáez oala exiliada Margarita Nelken. Durante mucho tiempo fue atribuida aJorge Luis Borges hasta que el autor del Aleph confesó en una entrevista que no sabía tanto alemán como para haber hecho aquella traducción, aunque sí habría vertido al español algunos textos breves del checo. También se ha sugerido el nombre del que no dudo en afirmar que es el único posible autor de esta versión pionera, el gallego Ramón María Tenreiro, pero desde López Campillo (1972) aDomingo Ródenas (2016), pasando por Juan Flo (2013), incomprensiblemente, se rechaza tal hipótesis autorial por un motivo del todo peregrino, el cual debería haber servido para afianzar, al contrario, la certeza de que Tenreiro era el auténtico conocedor de la literatura de Kafka capaz de traducirlo impecablemente ala lengua de Cervantes, como así lo hizo. Se trata de la amplia einteresante reseña que dedicó aEl proceso yEl castillo, en 1927 yen la misma Revista de Occidente, el traductor gallego quien habría interpretado aquellas narraciones póstumas sin demasiado entusiasmo, como si los deprimentes infiernos burocráticos, las atmósferas de pesadilla, que dibuja Kafka fueran para hacer fiestas einvitasen al optimismo acualquier mortal. Como no podía ser de otra manera, Tenreiro transmite la impresión de una pesada pesadilla, densa de turbios vahos de sexualidad ypereza que le producen las dos novelas inacabadas, donde Kafka narra sus sueños, lacerantes pesadillas, seniles einvernizas, llenas de oscuridad ycongoja, en las que la vida se nos aparece como infinitamente más turbia, más cruel, más bochornosa de lo que puede llegar aserlo, aún en las más desdichadas circunstancias4. 3 Bréchon 1959, p.208. 4 Tenreiro 1927, pp.388–389. OPEN ACCESS
JOSé MARíA PAz GAGO 21 En el colmo de la obcecación, los críticos rechazan la autoría de Tenreiro por una supuesta falta de empatía con la novelística kafkiana, sin argumentos de mayor peso, como si traducir supusiese sentir necesariamente un embelesamiento por la obra traducida, sea cual sea su tono ycontenido. En tal caso, tampoco Alexandre Vialatte habría dedicado su vida atraducir al francés la obra integral de un autor al que considera sibilino, atormentado, acomplejado yaplastado por la angustia yla culpa. La primera traducción francesa, también publicada en dos entregas de la Nouvelle Revue Française en 1928, se debe al novelista Vialatte, quien dedicará treinta años ala traducción yestudio del escritor que él considera su auténtico alter ego. El traductor francés, que mantiene una relación de intimidad indiscutible con el autor de El proceso, no deja de manifestar una visión crítica de su obra en la que encuentra numerosos contrasentidos manifiestos.5 Títulos como Kafka ola inocencia diabólica hablan por sí solos de la visión que tiene el traductor francés de su traducido, quien representaría en su obra su tormento metafísico, acomplejado por una infancia aplastada por un padre opresor, ahogado por la angustia yel sentimiento de culpabilidad. Esa ceguera inexplicable de los especialistas les ha impedido ver quien se ocupaba en Revista de Occidente de la literatura alemana yquien era su más autorizado traductor en la época.6 Ya unos meses antes, en febrero de 1925, publica el gallego una reseña de dos novelas alemanas, una de ellas, Leben mit Göttin (1924), de Max Brod. RAMÓN MARÍA TENREIRO, TRADUCTOR DE LA LITERATURA ALEMANA Institucionista ykrausista, discípulo de Giner, diplomático eíntimo amigo de Azaña, Ramón María Tenreiro fue editor literario de nuestra literatura clásica yun reputado traductor de innumerables obras señeras de la literatura alemana. De esa lengua tradujo cuatro obras de Goethe— Clavijo [Clav7] (1920), Egmont (1929), Los años de aprendizaje de Guillermo Meister [GM] (1931) yLas afinidades electivas [AfEl] (1934)— además de las tragedias Los Nibelungos (1922) yJudith (1918) de Friedrich Hebbel olos cuentos de Wilhelm Hauff (El Califa Cigüeña yotros cuentos, 1916). Es sintomático que Tenreiro tradujese acuatro autores de la misma generación que Kafka, es decir, alos autores alemanes del momento como son Bernhard Kellermann, El túnel (1928), Emil Ludwig, Adalides de Europa (1935), oH.G. von Keyserling, El mundo que nace, obra publicada precisamente por Revista de Occidente en 1926, es decir, solo un año después de la traducción de La metamorfosis. Pero el autor más traducido por Tenreiro será Stefan Zweig, estrictamente coetáneo del praguense, del que vertió ala lengua de Cervantes cinco de sus famosas biografías, muy poco después de sus respectivas ediciones originales: Joseph Fouché. Retrato de un político (1929), María Antonieta [MAnt] (1934), María Estuardo (1935), Triunfo ytragedia de Erasmo de Rotterdam (1937) ytambién Castalion contra Calvino [Cast] (1940), sin duda una de las últimas traducciones de Tenreiro pues en 1936 toda5 Schaffner 2005, p.65. 6 García Morente también era un prestigioso traductor del alemán, pero en su caso siempre eran traducciones filosóficas yno literarias. 7 Estas abreviaturas referencian las obras de que se trata en el epígrafe siguiente. OPEN ACCESS
22 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA vía no estaba definitivamente acabada la obra de Zweig, quien comunicaba aTenreiro algunas enmiendas yadiciones y, de hecho, fue publicada póstumamente. Era considerado, pues, traductor prestigioso de la mejor literatura alemana, muy cuidadoso en su trabajo ymuy fiel al original, de forma que sus traducciones no dejaron de reeditarse alo largo de todo el siglo XX, especialmente por las editoriales Espasa Calpe (Colección Universal), Juventud oAtenea, sin perder su vigencia, tal como ocurrirá con su temprana versión de La metamorfosis. Esta traducción fue reproducida, ya en los años treinta, en la bonaerenses revista Sur por Victoria Ocampo yJorge Luis Borges quienes no tuvieron dificultad para obtener el preceptivo permiso puesto que Ortega pertenecía al consejo asesor de Sur desde su fundación. En 1938, la editorial Losada publica de nuevo esta versión de la historia de Gregor Samsa junto con otras obras de Kafka vertidas también tempranamente al español en la publicación de Ortega: “Un artista del hambre” en 1927 y“Un artista del trapecio” cinco años más tarde, además de “La muralla china” yotros textos breves, adjudicándose desde entonces la autoría de la traducción del conjunto aBorges, impostura que quedará perpetuada en las sucesivas ynumerosas ediciones posteriores, con la aquiescencia cómplice del escritor argentino. El autor de Ficciones, en efecto, tardó en aclarar el equívoco de estas versiones que serían para la crítica— bastante despistada, por cierto— profundamente borgianas, contra todo pronóstico ycontra todo parecido lingüístico yestilístico con su propia obra de aquellos años: Solo en 1975 confiesa aFernando Sorrentino que esa traducción no es suya, aunque sí lo eran algunos relatos breves. Esta misma temprana versión de Revista de Occidente, debida sin duda aTenreiro, es la que leyó el portorriqueño Ángel Flores, aquien impactó tan hondamente esta narración que se convirtió en el máximo difusor de la obra yla vida de Kafka en los Estados Unidos, gracias tanto asu conocimiento yfascinación por el checo como por el trato directo con su círculo íntimo, pues Flores logró establecer contacto con los amigos personales de Kafka, emigrados alos Estados Unidos.8 De este modo, Flores coordinará revistas como Literary World, que dedica en 1934 un número homenaje al autor de El proceso yobras colectivas de referencia para los estudios kafkianos en el ámbito norteamericano ymundial, como The Kafka Problem (1946) oFranz Kafka Today (1958). Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.9 Así suena uno de los más célebres inicios de novela en la traducción de Tenreiro, mucho más cercana al original que, por ejemplo: Cuando, una mañana, Gregor Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama convertido en un monstruoso bicho, de la edición de La transformación de Galaxia Gutenberg,10 que se permite, en mi opinión, libertades algo frívolas ysoluciones mucho menos adecuadas ala estilística del castellano que las propuestas por el gallego. 8 Ródenas de Moya 2016, pp.4–8. 9 Kafka 1925, p.273. 10 “La transformación”, trad. Juan José del Solar. En Franz Kafka. Narraciones yotros escritos. Obras Completas II. Barcelona: Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores, 2003, p.87. OPEN ACCESS
JOSé MARíA PAz GAGO 23 ALGUNAS PRUEBAS TEXTUALES Una comparación detenida entre otras traducciones reconocidas de Tenreiro yesta versión de La metamorfosis revela coincidencias ortográficas, léxicas yestilísticas muy significativas: desde el uso de largas perífrasis complejas para amoldarse al original alemán, especialmente con el verbo haber, aunque no resulten muy naturales en español, hasta la posposición de los pronombres personales, lo cual es un rasgo de época pero es otra coincidencia evidente. La preferencia por la forma separada en seguida frente ala más usual enseguida: —Voy en seguida— exclamó lentamente Gregorio; Recogió ésta en seguida (Met 1, pp.284 y301) La madre, cierto es, quiso visitar aGregorio en seguida (Met 2, p.38); es la forma que utiliza el traductor gallego en sus versiones: Marchándose en seguida apublicarla; ¡En seguida!, ¡En seguida! (Clav, pp.102 y121); ¡Fuera toda esa ropa, en seguida!; yen seguida mandaba hacer trajes nuevos para ella (GM, cap. IyVI); En seguida sabremos cómo se explica esto último; comunicábanse en seguida alos otros (AfEl, pp.84 y108); que no debe hacer en seguida explosión (Cast, p.58); En seguida, alas once, voy aque me peinen; ynecesita en seguida su dinero (MAnt, pp.34 y129). Más llamativas son una serie de locuciones verbales yadverbiales poco habituales ycaracterísticas de Tenreiro, que aparecen tanto en sus traducciones de Zweig ode Goethe como en La metamorfosis de Revista de Occidente. Así, en lugar de la forma más frecuente ser necesario opta por la expresión arcaizante ser menester: Más adelante fue menester impedírselo por la fuerza (Met 2, p.38); más ruidosamente de lo que fuera menester (MAnt, p.299); Pocos años habían sido menester para que… (Cast, p.11). También recurre aotros términos infrecuentes tales como harto con valor adverbial seguido de adjetivo: Arrojar la colcha lejos de sí era cosa harto sencilla; harto mejor que tomar decisiones extremas; con harto mayores posibilidades (Met 1, pp.278, 280 y305), uso que encontramos en otras traducciones de Tenreiro: Yharto serias las reflexiones; Hasta ahora hemos estado harto ocupados (GM, caps. VyVI); La choza me parece harto pequeña; una conversación harto libre (AfEl, pp.10 y112); es ya harto grande; Calvino había avanzado en forma harto impetuosa; de modo harto torpe (Cast. pp.19, 49 y61); de modo harto visible; de un modo harto torpe (MAnt, pp.432 y356). Mucho menos frecuente en español es la conjunción adversativa empero, que aparece tanto en La metamorfosis— Empero, ahora más que nunca (Met 2, p.62)— como en las traducciones del alemán firmadas por Tenreiro: En el fondo, empero, como ambos eran buenos (GM, cap.XV); Empero, yen los primeros pasos tropieza (Cast, p.43); en este caso, empero, las funestas consecuencias; empero, harán mejor todos los poetas… (MAnt pp.28 y137). Locuciones adverbiales raramente utilizadas en español como apoco yal punto también están presentes en estas versiones de Kafka— Apoco si suelta; Al punto sintiose, por primera vez en aquel día (Met 1, p.294 y298); Mas al punto tornaba aerguirla; Al punto apareció en la puerta (Met 2, pp.33 y60)— yde otros escritores alemanes traducidos por Tenreiro como Zweig: apoco más (Cast, p.27); pero apoco, los guardianes… (MAnt, p.299); Al punto encontraré allí módicos ingresos; yal punto, con ojos deslumbrados (GM, caps. XVI yXVIII); Al punto, cambiase ahora… (Cast, p.49); yal punto se siente turbado; yal punto se refieren las orgías más increíbles (MAnt, p.26 y28). Las coincidencias más determinantes, sin embargo, se encuentran en una serie de elecciones léxicas muy particulares de Ramón María Tenreiro, tanto para verbos OPEN ACCESS
24 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA como para adjetivos ysustantivos, que constituyen indudables rasgos de estilo. Así, por ejemplo, el uso del verbo lastimar con un sentido habitual en Galicia— hacer daño ohacerse daño— pero que raramente posee en castellano: pese ala fuerza del golpe, no se lastimó (Met 2, p.39), sentido que encontramos igualmente en sus traducciones reconocidas: Usted ha sido ofendida, lastimada en su conciencia (Clav, p.25); para que en todas partes haya de lastimar, sin saberlo, alo que ama! (GM, cap. VII); En medio de lágrimas, lastimada en lo más profundo de su corazón (MAnt, p.47). Del mismo modo, sorprende la opción por el verbo agitar en forma reflexiva que encontramos en la versión de La Metamorfosis— para evitar que la sábana que le ocultaba se agitase un poco (Met2, p.43)—, peculariedad que reaparece en las demás traducciones tenreirianas: Los periódicos agitáronse (Met 1, p.295); Clavijo se agita en su silla (Clav, p.41); Dos corazones amantes son como dos relojes magnéticos: lo que vibra en el uno también debe agitarse en el otro (GM, cap. XVII); sino siempre agitar animadamente alos otros yser agitada por ellos (MAnt, p.85); Los músculos agitarse; Agitando el escrito (Cast, p.27 y58). Otras opciones léxicas muy personales coinciden, tal es el caso de determinados sustantivos que se prefieren frente aotros más usuales: por ejemplo, el término pillo (Lumpen) en lugar de pícaro ogolfo: no eran sino unos pillos (Met 2, p.282); Para ir tostanto afuego lento aeste pillo (Clav, p.35). Resulta muy significativo el uso del término pupitre en lugar de los más habituales mesa de escritorio ode despacho, cuando el término no tiene en el contexto una connotación escolar. Así, refiriéndose asu jefe, dice Gregor: ¡Se cae del pupitre! Que también tiene lo suyo eso de sentarse encima del pupitre (Met 1, p.275). Exactamente esta traducción la hará Tenreiro en su versión de Castellio gegen Calvin, biografía en la que tanto Calvino como Castalion, el primero corre asu pupitre yel segundo se arrastra hasta el pupitre de escribir (Cast, pp.89 y118). Esa misma opción léxica la encontramos en Guillermo Meister, aunque aquí sí estamos en un contexto escolar: Una vez despachados sus asuntos en el angosto despacho, sobre antiquísimo pupitre; Por tanto, puede serte, en verdad, indiferente sentarte detrás de un pupitre ante libros rayados (GM caps. IX yXIV). Es cierto que Kafka utiliza el término alemán pult, el español pupitre, para referirse ala mesa del despacho del jefe, sin embargo recurre al alemán Schreibtisch, que en este caso Tenreiro opta por traducir literalmente como mesa de escribir (Met 2, pp.39 y44), refiriéndose ala mesa de estudio que Gregor tiene en su habitación. También en un contexto escolar aparece la palabra tema con el sentido de lección de estudio: eincluso cuando iba ala escuela, había escrito sus temas (Aufgaben) (Met 2, p.44), al igual que sucede en Castalión: Sencillamente como el tema de un escolar (Cast, p.44) oen María Antonieta refiriéndose al tema de un estudio biográfico como el realizado por el propio Zweig (MAnt, p.375). Otro término muy peculiar del traductor coruñés es nerviosidad frente al más habitual nerviosismo, que tiene dos ocurrencias en Castalion: tranquilamente ysin nerviosidades; yesta nerviosidad de su mala conciencia (Cast, pp.64 y89) yque encontramos también en la versión de La Metamorfosis de 1925, que nosotros consideramos de la autoría de Ramón María Tenreiro: Delataba gran nerviosidad (Met 2, p.63). Por último, pondré de relieve algunos adjetivos muy precisos usados por el traductor gallego en lugar de otros sinónimos más frecuentes, calificativos que suponen una clara opción estilística yque aparecen tanto en la versión kafkiana de 1925 como en las traducciones que citan explícitamente aTenreiro como autor. Así, el adjetivo lindo, OPEN ACCESS
JOSé MARíA PAz GAGO 25 frente al más habitual bello ohermoso, aplicado tanto apersonas como acosas: En marco tan lindo (Met 1, p.299); habíase desarrollado yconvertido en una linda muchacha (Met. 2, p.78). Es el calificativo preciso que se prefiere en las versiones tenreirianas de Goethe ode Zweig: en medio del lindo verde de los jardines; para pasar bajo los lindos puentes (MAnt, pp.88 y91); una linda pareja de cuadros; encuentro que es un rasgo muy lindo de las mujeres… (AfEl, pp.66 y115); las mejillas de la linda pecadora (GM, cap. XIII). El adjetivo juicioso (vernünftige) frente al más usual razonable: yo lo tenía austed por un hombre formal yjuicioso (Met 1, p.285), tal como se usa en las otras traducciones: depende de un juicioso pensamiento (AfEl, p.76); Este poco juicioso corazón (MAnt, p.8). Entre los numerosos calificativos del campo semántico del temor oel terror, Tenreiro parece preferir los derivados del sustantivo espanto, tal como encontramos tanto en esta versión de La Metamorfosis— Aquella su espantosa forma (Met 2, p.64)— como en sus traducciones reconocidas: ¡De qué espantosa situación me has arrancado! (GM, cap. XII); se encuentra en la perplejidad más espantosa; yla noticia conmovió de la forma más espantosa; las espantosas consecuencias (Clav, pp.41, 42 y47); todavía de modo más espantoso; con las más espantosas injurias; De modo tan espantoso agitan ala Iglesia (Cast. pp.67, 68 y104). Todas estas coincidencias textuales tan concretas no pueden ser fruto del azar sino que sirven de prueba irrefutable para demostrar que la histórica versión aparecida en la revista dirigida por Ortega yGasset es obra inequívoca del más experto traductor de la literatura alemana que colaboraba asiduamente en Revista de Occidente: Ramón María Tenreiro. KAFKA YLA LITERATURA ESPAÑOLA DE POSTGUERRA Aun reconociendo la importancia de Esta prioridad mundial, que no he visto nunca suficientemente destacada, Juan Flo pone de relieve que la versión de Revista de Occidente— él no sabe que es de Tenreiro— es notable por lo menos por dos razones. La primera es lo extraño que resulta el hecho de que, si exceptuamos la cultura alemana, haya sido en el mundo de lengua española donde estuviese la antena más sensible yenterada, capaz de percibir la importancia de un autor como Kafka… Si ello es muy cierto, la segunda razón ya es más discutible eincluso me atrevo adecir que equivocada: El segundo hecho que vuelve notable dicha prioridad es que esa detección casi milagrosa no va acompañada de ningún “efecto Kafka” sobre la literatura de lengua española hasta una época muy posterior. Es notable que ni siquiera de modo retardado el “efecto K” se hiciera sentir en España, donde ocurrió, aparentemente, el más precoz reconocimiento de ese escritor. Salvo Borges, no hay ningún autor de nuestra lengua que, en la década de los años treinta, acuse el “efecto Kafka” de alguna manera.11 Esta afirmación es totalmente inexacta porque muchos intelectuales yescritores peninsulares sí reciben inmediatamente el impacto del mundo yla escritura de Kafka en sus obras, pero no hemos de olvidar que en 1936 estalla la Guerra Civil ymuchos de ellos se ven obligados atomar el camino del exilio. Es el caso de Ramón J.Sender ode Ramón Gómez de la Serna, de María Zambrano yFrancisco Ayala; los críticos Ricardo 11 Flo 2013, p.222. OPEN ACCESS
26 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA Gullón, en la órbita del régimen, oGuillermo de Torre, este último auténtico apóstol del kafkismo en su exilio bonaerense, también se rinden muy pronto ala original literatura del praguense. Después de tan temprana ytrascendental aportación, la relación intertextual de esos escritores españoles con el autor de La metamorfosis va aser especialmente intensa. Ya mucho antes de la guerra, Ramón J.Sender manifiesta su interés por las situaciones absurdas en las que la realidad se transmuta en imágenes fantasmagóricas, en novelas de evidente influencia kafkiana, que van de Orden público (1931) aLa esfera (1949) pasando por El lugar del hombre (1939). En los años cuarenta, los postistas se encomiendan ala advocación del autor de El castillo. Así, Carlos Edmundo de Ory con su Méphiboseth en Onou (1941, 1973) yen la colección de relatos Una exhibición peligrosa (1964) se convierte en una especie de Kafka español. En la década siguiente, Adelaida yotros asuntos personales. Relatos informales (1953), de José María Sánchez-Silva, recrea la metamorfosis de su protagonista, Adelaida, no en cucaracha sino en chinche, en el relato que abre yda título al volumen. Del mismo año es El balneario, nouvelle de Carmen Martín Gaite que también incide en el universo onírico del escritor praguense, retomado posteriormente con mayor eficacia ficcional en El cuarto de atrás (1978). De los tres grandes escritores de Postguerra— Cela, Delibes yTorrente— los tres reciben de forma desigual la influencia kafkista. Si Torrente dedica varios artículos al autor de El proceso yen la narrativa de Delibes se aprecia una evidente huella textual en Parábola del náufrago (1969), definida como auténtica pesadilla kafkiana en la que los protagonistas se transforman en perro yen cabra con la mayor naturalidad, es Camilo José Cela quien mejor adopta yrecrea los espacios opresores yangustiosos del checo. Especialmente en sus primeras novelas, los condicionantes exteriores son tan opresivos ydemoledores, que los personajes no tienen salida ycaen irremisiblemente en la desesperanza. Cela es deudor en atmósferas yperspectivas vitales, como el resto de los escritores peninsulares de la media centuria ycomo las generaciones actuales, del autor de En la colonia penitenciaria. Así, Pabellón de reposo (1943) se desarrolla en un sanatorio de tuberculosos donde los enfermos se enfrentan aesa dolencia incurable yala muerte, tejiendo frágiles relaciones sentimentales entre ellos, como las relaciones familiares que se desmoronan irremisiblemente entre Gregor, sus padres ysu hermana. El delirante monólogo de la madre que ha perdido asu único hijo en un naufragio, en Mrs. Cardwell habla con su hijo (1953), acabará en un manicomio, el Real Hospital de Lunáticos, adonde le conducen el dolor, la angustia yla locura. Un rasgo estilístico particularmente servirá para demostrar el kafkismo de esta quinta novela del Nobel gallego: los procesos de animalización del personaje evocado, el hijo muerto, que se transfigura imaginariamente en insecto. De este modo, para esta madre doliente ytrastornada, su hijo— cito textualmente— se transforma de repente en un escarabajo de élitros de oro viejo12, aunque aella le gustaría que fuese un caballito del diablo.13 Recuerda 12 Cela 2002, p.27. 13 Ibid., p.29. OPEN ACCESS
JOSé MARíA PAz GAGO 27 que el día que había nacido, hacía un tiempo de primavera ylos insectos voladores escribían tu nombre.14 Ella misma llega adeclarar que le gustaría convertirse en araña de largas ypeludas patas.15 En un delirio literalmente kafkiano, la madre revela que de niña se le aparecía el diablo adoptando las formas más variadas: un perro, una araña minúscula ynegra osu mismo padre.16 Ella deseaba que su hijo fuese un animal en libertad y, entre otras especies, le hubiera gustado que fuese un grillo oun ciervo volador.17 También en La Colmena (1951), publicada en Argentina por Losada, la editorial donde habían aparecido las traducciones de Kafka, el espacio opresor es la ciudad en la que se mueven numerosos personajes desnortados, aplastados por la mediocridad de la existencia cotidiana. KAFKA YLA NOVELA ESPAÑOLA ACTUAL En la literatura más reciente, la del nuevo milenio, son varios los novelistas peninsulares que se dejan seducir por el universo opresor del praguense: de Enrique Vila-Matas (Dublinesca, 2010), donde el intertexto clave es América, oManuel Vilas (Zeta 2009 yMagia, 2004), aJavier Tomeo (Gregorio, el insecto, 2012) oJuan José Millás (La soledad era esto, 2012). Caso aparte sería La peregrinación (1985) de Salvador García Jiménez, estudioso de la recepción del autor de El Proceso en la literatura española que él mismo encarna en esta novela cuyo narrador homodiegético se cree poseído por el creador checo o, mucho más recientemente, Manuel Jándula, que en Tener una vida (2018), nos ofrece un retrato generacional de la camada de los millennials con todos sus tics, referencias ysus actitudes características: indolencia, egocentrismo, incomunicación, gusto por los viajes intercontinentales, relaciones tormentosas… La narración de Jándula, aquien definí en la revista Quimera como un Kafka del siglo XXI, focaliza el colectivo conocido como generación Yen la peripecia de un individuo desnortado en proceso de (auto)destrucción: final de una relación sentimental, mudanza de casa, fracaso existencial, viaje frustrado, sueños rotos… El derrumbe no sólo es personal sino también material, simbolizado por un extraño agujero que aparece en la pared de su apartamento en fase avanzada de desmantelamiento. Parábola kafkiana strictu sensu, ficción científica en los bordes difusos entre la realidad yla fantasticidad, el comienzo de la narración no puede ser más novelesco: el introspectivo protagonista acaba de perder un vuelo ala Patagonia en el que ya había facturado su equipaje, vuelo que desaparece en el océano, circunstancia imposible de acuciante actualidad, que nos introduce en los mundos absurdos del autor de Un médico rural. Especie de Metamorfosis postcontemporánea, el insecto ha sido transformado en agujero vivo que crece yse extiende por las paredes, sin inquietar ni al inquilino ni asus vecinos, que no se inmutan en exceso. 14 Ibid., p.35. 15 Ibid., p.60. 16 Ibid., p.63. 17 Ibid., p.67. OPEN ACCESS