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No hay derecho

García Verduch, Antonio

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Castellón Diario / Sábado ,7 de Octubre de 1995 .: ," ANTONIO GARCIA VERqUCH No . hay derecho J - ' ~. . : , tk' ella, debe . mantenerse a raja/ablala . norma general de exigir bue« . fÍJmjxJrtamienf así, ¿por qué se p .remia un l buen comportami ento que es exigible? , El buen comportamiento ! es si empr eexigible a todos : los ciudadanos, tanto si están 1 fuera como siestán dentro de 1 las cárc eles . Se premia el I .comportamiento heroico. El ¡ . bu eno, simple me n te , se _ e XIge. En estos últimos días Los arrebatosde generosi- ¿Por qué, pues, se premia h emos conocido el ' dad yde compasiva ternura a los reclusos por su buen . · trágico final de la jo- ' hacia los delincuentes.íson comportamiento diario,cuanven Anabe1Segura, a explicables, únicamente, si -do es natural y exigible? manos de unos asesinos-es- son menos intensos que los ¿Qué premio recibe elciudapecialm ent e crueles. La notique sé'sienten ante el dolor .! .dano norecluso por asistir re- . · ciaha conmovidoalpaísentede sus víctimas. La balanza Igularmente asu trabajo,y haro, y se ha levantado un cla-' de la justicia no debe desecerlo bien, por pagar íntegra- 'mor social en demanda de :- quilibrarse nunca, p ero si 10 ment e sus impue stos , y ha- . justicia, pero de justicia v er - hace, por sentimi entos de c erio puntualm ent e, y por dadera,sin trampa ni cartón. 1conmiseración, debe hacerlo cumplir correctamente todas Este estado de ánimo ha '!en favor de las víctimas y no sus r estant es obliga cion es h echo re sur gir la pol émica ! de losverdugos. ' ciudadanas? sobre las r edu cciones de pe- ¡Los jueces imparten justi- Este ciudadano únicamennas en el régimen penitencia- : cia, es decir,imponen penas te recibe menciones honoríñ- ! rio. Por una parte, se han le- ' jiísta-s, que' correspon de n cas , pr em ioso distinciones I vantadolas voc es de quienes ex áctam ent e a la: grav edad especiales, cuando realiza aoexigen que se cumplanínte- , de los delitos. Esto es 10qtle tos relevantes o cuando lleva ·1 gramente las penas;'sin posi- ¡d ese amos todos, pero a ve- .a buen término obras de gran ! bilidad alguna de reducción lces nos preguntamos: Si las mérito:V, aún siendo así, el ' y, por otra, las voces de 10's ' p enas son justas en ' el.mopremio ¡j} estos comportaque abogan por el manteni- ' ' .mento dé s er dictadas, ¿qué ' mientos relevantes jamás inmiento de dichas reduc- .razones hay para que dejencluye una rebaja en, sus imciones. de serlo al. pasar el tiempo? puestos, ni una exención en . '. Además de estas dos vo- ¿Oes que se bonificaelbuen el cumplimiento de susres -. ces , ha surgido una tercera, .comportamiento penitenciatante s obligaciones ciudacon ecos gubernamentales ; , rio del recluso? Vsi esto es danas. . ' llamando a lacalma, y.pidienjEn la penitenciaría, Como: · doque se aplace esta pol émi- ! . fuera de ella;debe mantener- . ca hasta que los ánimos se ' , se a rajatabla la norma gene- . hayan enfriado. Esto, en ro- '. ra1 de exigir el buen cornporman paladino, equivale a detamiento, castigar el malo y cir que el gobierno prefiere premiarel excepcionalmente ·. .. que no se hable deltemade . . bueno. , ,. las reducciones de penas; ICumplir estrictamentelas .' hasta que la gente lo olvide, .1 .'Ir normas que.rigen la vida pe-s-' para poder mantener, asl, un : ' ' nitenciarianoparece motivo · sistema de reducciones por i suficiente para justificar la -, el cual siente una especíalísi- Ireducción de la pena.que irn- '. ma simpatía ' . ' .' . pone un juez. El juez la im- : ·Esta reacción tibia y man- ;puso como justa, ycomo tal surronade las fuentes.guber- : hay que aceptarla hasta ' el ·namentales, ha indignado a . . ,' , final. ' . ' quienes desean que e1asurito. '. Reducir la pena, en au- , de las reducciones de pena s] ! sencia de razones ' exsea revisado, con toda la pro- ] 1, . : cepcionales, supone reconofundidad que sea necesaria:i cer que la que se,impuso en ..para aclarar de una vezcua ll su día fue injusta, por ele- . es el estúpido papel queestá vada, . . jugandolaciudadanía normal " ¡Cuántoconfortaría a las -no delincuente - en su rela - víctimas ya las personas de ción con la ciudadanía delin- !su entorno afectivo, comprocuente. , i bar que las autoridades se in- ' Laciudadanía normal-Que iteresan por sus problemasy cumpl e y pagase reafirma ¡por sus traumas psíquicos y ~ ca da día más en su convic- Iemocionales, tanto como lo : ción de que está siendo em- ¡hacen por los de sus agreso- : pujada a jugar el triste papel res overdugos! ' -- .... .de víctima cornuda. , . '., Las gentes Sencillas saben el daño que hacen los de- Iincuentes, ysaben también cuál es la lenidad de las penas que se les imponen, ycuántas son las oportunidades que se les brindan para reducirlas, y por todo ello se duelen. La expresión de esos sentimientos de frustración .- es siempre la misma: "No hay derecho", "No hay derecho". Ese es su'lenguaje'profundo, abreviadó yexpresivo, y en esas tres palabras condensan toda el ansia de justicia que cabe en sus almas. - Cuando las gentes se expresan en ese amargo y lacé- . nieo lenguaje, los letrados.deben aguzar el oído para captar ydescifrarsu verdadero significado, por si en él se halla la clave de lo que ellos, con su sabiduría, 'no alcanzan a ver. La gente no entiende de leyes, ni domina su lenguaje, pero cuando sale a la calle a decir y a repetir: "No hay derecho", "rilo hay derecho", no está pidiendo venganza, si- -no justicia. Y esa justicia que exige en la calle, de modo clamoroso, hay que darla a todo trance, aunque para ello haya que destrípar yrehacer leyes y constituciones. O eso, o subirla balanza al desván.