Rubén Darío y Valle-Inclán. Diálogo intercultural
Abstract
The author discusses the relationship between two writers, representatives of literature at the turn of the twentieth century, seen as a dialogue both human and intercontinental. The Spaniard Valle-Inclán and the Nicaraguan Darío developed the inheritance of late Romanticism and decadence, they were formed during the epoch of symbolism and French parnasism, and participated in the constitution of Hispanic modernism. The essay offers a commentary on several texts they dedicated to each other, which create an authentic intercultural dialogue.
Full text
Rubén Darío yValle-Inclán Diálogo intercultural José María Paz Gago Universidade da Coruña La relación personal yliteraria de Rubén Darío yValle-Inclán, relación de sincero afecto yde admiración mutua, constituye un caso no único pero sí excepcional de dialogo intercultural entre España yAmérica, de intercambio yde compenetración poco frecuentes en aquella época. Perfectamente coetáneos, recibieron parecidas influencias, tanto francesas como españolas, yconfiguraron sensibilidades muy semejantes; frecuentaron las mismas tertulias en cafés ytabernas madrileñas, compartieron mesa ymantel en aquellos frecuentes banquetes de homenaje a tal o cual colega escritor, convivieron ycolaboraron en las redacciones de las mismas publicaciones. Ambos se tuvieron un inamovible afecto ycomo prueba de ello se dedicaron trascendentales homenajes literarios: si Darío le consagrará el Soneto iconográfico para el señor Marqués de Bradomín, de Rubén Darío, su amigo, Valle inmortalizará al autor de Azul en una escena memorable de Luces de bohemia, la Escena Novena que se desarrolla en el Café Colón. Ante los ataques racistas de un Unamuno displicente yun punto xenófobo, Valle-Inclán salió al parecer en inspirada ymuy ingeniosa defensa de su amigo centroamericano. No dejaré de citar este divertido texto no por apócrifo menos interesante ygracioso al contrastar con acierto evidente de dos personalidades tan distintas: Es el resultado de dos sujetos diferentes yopuestos. Es una realidad natural. Ustedes no han nacido para entenderse porque Rubén yusted son antípodas. Verá Usted: Rubén tiene todos los defectos de la carne: es glotón, bebedor, es mujeriego, es holgazán, etc. Pero posee todas las virtudes del espíritu; es bueno, es generoso, es sencillo, es humilde, etc. En cambio usted almacena todas las virtudes de la carne: es usted frugal, abstemio, casto e infatigable ytiene usted todos los vicios del espíritu: es usted soberbio, ególatra, avaro, rencoroso etc. Por eso cuando Rubén se muera yse le pudra la carne que es lo que tiene malo, le quedara el espíritu que es lo que tiene bueno ¡Y se salvará! Pero usted cuando se muera yse le pudra la carne que es lo que tiene bueno, le quedara el espíritu que es lo que tiene malo, ¡y se condenará!1 Rubén Darío conoció a la perfección la literatura española, que leyó yaprendió en sus años de formación escolar en Nicaragua. La tradición poética castellana contribuyó 1 Ver Díez R., 2010.
92 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA a la conformación textual de su propia obra tanto como la poesía romántica ypostromántica francesas, ysu propio sustrato americano. Mucho antes de que los conceptos de mestizaje e interculturalidad estuviesen de moda en el discurso crítico, alguien como Valera, que se consideraba el descubridor del nicaragüense yfue su gran defensor, escribía a don Marcelino Menéndez Pelayo: Veo en él lo primero que América da a nuestra letras, donde, además de lo que nosotros dimos, hay no poco de allá… En Rubén Darío hay sobre el mestizo de español yde indio, el extracto, la refinada tintura del parnasiano, del decadente yde todo lo novísimo de extranjis, de donde resulta, a mi ver, mucho de insólito, de nuevo, de inaudito yde raro, que agrada yno choca porque está hecho con acierto ybuen gusto.2 Valle-Inclán, por su parte, era un buen conocedor de las letras americanas. Lo que le llevó a México en 1892 fue precisamente su afán por conocer a los poetas de aquellas latitudes, tal como han demostrado las últimas investigaciones biográficas sobre su figura. El mismo año de 1892, Valle-Inclán hace su primer viaje a México yDarío realiza su primer viaje a España, donde permanecerá tres meses. Sus caminos se cruzan en el Atlántico para que cada uno conozca la tierra, la cultura yla literatura del otro hasta que confluyan en el Madrid de finales de aquel año trágico de 1898, para no separarse hasta la muerte del autor de Cantos de vida yesperanza, que tanto conmocionó yentristeció a don Ramón. Si Darío fue “un español de América yun americano de España”, como él mismo se definió, Valle fue, al mismo título, un americano de España yun español de América, quizás el escritor peninsular que mayor sensibilidad demostró para las letras hispanoamericanas, no en vano llegó a crear uno de sus géneros narrativos más característicos, la novela de dictador con Tirano Banderas (1926). Esta esperpéntica novela de Tierra caliente describe magistralmente la sociedad latinoamericana con sus tipos ysus castas, recreando con un léxico cuajado de americanismos eficaces la peripecia del dictador ficticio Santos Banderas. El relato dialogado de Valle-Inclán tendrá ilustres descendientes bien conocidos como El señor Presidente (1948) de Miguel Ángel Asturias, Yo, el Supremo de Roa Bastos yEl recurso del método de Alejo Carpentier, ambas de 1974, El otoño del patriarca (1975) de Gabriel García Márquez o La fiesta del chivo (2000) de Mario Vargas Llosa. Ambos acogieron los últimos alientos del romanticismo ydel decadentismo, se forjaron en el simbolismo yen el parnasianismo francés para acrisolar las mejores páginas del llamado modernismo hispanoamericano, en cuya conformación participan conjuntamente, estableciendo un auténtico diálogo intercultural. Sin duda, el creador yel gran maestro de la particular versión del simbolismo hispánico, el modernismo, fue Darío, quien tuvo en Valle a un hermano de letras ya un cómplice más que a un discípulo. En el discurso que García Lorca yPablo Neruda pronunciaron conjuntamente, en 1933, con ocasión del Congreso Mundial del Pen Club celebrado en Buenos Aires, se afirmaba el magisterio del centroamericano sobre el 2 Ver Lozano 1978, p. 24.
JOSé MARÍA PAZ GAGO 93 gallego: “Como poeta español [Darío] enseñó en España a los viejos maestros ya los niños con su sentido de universalidad yde generosidad que hace falta en los poetas actuales. Enseñó a Valle-Inclán ya Juan Ramón Jiménez, ya los hermanos Machado ysu voz fue agria ysalitre, en el surco venerable del idioma.”3 Afirmación que debe ser matizada. Con veintiséis años, en 1892, Valle llega a América en un viaje más profesional yliterario que de novelesca aventura juvenil, como él quiso hacer creer, fabulando con sus más que inciertas correrías. Más que las andanzas novelescas que él difundió ydescribió en su Autobiografía (Alma española, 27. 12. 1903) yen otras muchas ocasiones, lo que le lleva a México en el vapor Le Havre es la posibilidad de trabajar como periodista yde conocer la literatura mexicana. En efecto, desde su llegada al puerto de Veracruz ejercerá como redactor de El correo español primero yde El Universal un mes más tarde, pues un suelto de este diario informa que ha venido a México con el objeto de estudiar las costumbres mexicanas, al parecer dando “preferencia en sus estudios a nuestra literatura. De modo que se trata de conocer a nuestros poetas yescritores de más nombradía”.4 Se cita explícitamente a Díaz Mirón, poeta al que tanto admirará el arousano, citando sus versos en Luces o en Tirano Banderas. Aunque no llegó a publicar un libro de biografías de los principales literatos yperiodistas mexicanos, anunciado por la prensa al año siguiente, sí dio a la luz en Pontevedra, en ese mismo año de 1893, en la revista Extracto de Literatura poemas de escritores mexicanos como el propio Díaz Mirón o su amigo Manuel Larrañaga Portugal. Por sus problemas con la justicia, debido a riñas ynumerosos duelos entre periodistas a los que era tan inclinado, debe abandonar precipitadamente el país, pasando por Cuba antes de regresar a la Península. Ese viaje dejará un poso decisivo en su obra literaria posterior que se iniciará justamente en aquellas tierras americanas. En palabras de Alfonso Reyes: “Este primer viaje a Méjico tuvo la virtud de encender para siempre la lámpara de su vocación. Fue el empuje oportuno, el deslumbramiento eficaz.”5 Según el polígrafo mexicano, a Valle-Inclán México le abrió los ojos yle hizo poeta cuando aún no estaba definida su vocación, tal como precisa también su nieto: “México le ofreció un estilo nuevo, una voz que será su propia voz”, dejando para siempre la labor periodística. La afirmación de Joaquín del Valle-Inclán, según la cual su abuelo descubre el modernismo hispanoamericano en este viaje a México de 1892, nos permite matizar la aserción de Lorca yNeruda sobre el magisterio de Rubén. A través de sus propias lecturas de simbolistas, parnasianos ydecadentistas franceses, ya través de poetas mexicanos como Díaz Mirón, Valle ya se había aproximado a la nueva estética antes de su encuentro con Darío. Ambos se conocieron en el segundo viaje a España de Rubén, a finales de 1898, frecuentando los cafés ytabernas de Madrid, tal como evoca el nicaragüense recordando aquellas “inenarrables tenidas culinarias, de ambrosía ysobre todo de nécta3 García Lorca — Neruda, 1934. 4 Valle-Inclán J. 2015, p. 33. 5 Reyes 1993.
94 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA res, con el gran don Ramón María del Valle-Inclán, Palomero, Bueno…”6 Quizás por eso, por el apego del extravagante círculo modernista en que oficiaba Rubén como sumo pontífice a las tertulias de café, Valle lo presenta en Luces de bohemia sentado en el Café Colón. Este Café Colón es la versión ficcional de cualquiera de los numerosos cafés madrileños que frecuentaban los jóvenes modernistas, aquella “gente nueva” tan certeramente retratada en Luces de bohemia. Podía ser el Nuevo Café de Levante, en la calle Arenal; el Café Universal, en Alcalá con Sol… Aquella tertulia decadente era nómada por naturaleza ypor eso se desplazaba con frecuencia: había pasado por los cafés Inglés7, Lyon d’Or, Madrid o Candelas hasta llegar al café de la Montaña, donde se produjo, el 24 de julio de 1899, el desgraciado incidente que, en presencia de Rubén, enfrentó a don Ramón yManuel Bueno. En una discusión sobre un duelo en el que Darío era padrino de uno de los contendientes, a Bueno se le ocurrió llevar la contraria a Valle, cosa que éste no toleraba de ninguna forma. El eximio escritor insultó gravemente al joven –al parecer le llamó “majadero”– que se vio obligado a propinarle un bastonazo. El gallego paró el golpe con su brazo, lo cual provocará posteriormente la amputación de ese miembro. En la escena de Luces de bohemia8, Rubén está en un rincón del café, “enfrente de los músicos ybebiendo ajenjo”, como solía, aunque su bebida espirituosa preferida era el whisky. Quien dice la frase algo hiriente: “– Allá está como un cerdo triste” es Don Latino, personaje muy negativamente caracterizado, cicatero yladrón, opuesto a los modernistas como muchos de los escritores más viejos yacademicistas de la época. De hecho, Latino afirma que no lo entiende yMax lo presenta como “¡Un hombre que desprecia tu poesía, como si fuese Académico!”. Ese trasunto ficcional de Valle, el poeta Max Estrella, declara “–Muerto yo, el cetro de la poesía pasa a ese negro”, reconociendo la supremacía poética del nicaragüense: “– ¡Salud, hermano, si menor en años, mayor en prez!” En un arranque de generosidad ysincera amistad, el vate ciego lo invita a cenar “con el rubio Champaña”. En el momento más absurdo de la escena, Rubén se declara estudioso de las matemáticas celestes yhace una exposición de sus conocimientos esotéricos en diálogo con don Latino quien se declara “adepto de la Gnosis yla Magia”. Al analizar la conexión entre ambos, Ricardo Gullón sintetizaba magistralmente la “relación tan compleja, de los tan diferentes ysemejantes que fueron Rubén Darío yValle-Inclán”9, cuya afinidad es temprana yvisible, compartiendo cuatro rasgos: junto al indigenismo yexotismo, el erotismo yel esoterismo. Al final de ese intercambio dialógico a tres, Max impreca al autor de Azul para que recite sus poemas: “Y ahora mezclemos el vino con las rosas de tus versos. Te escuchamos.” Rubén, reiteradamente descrito como “un ídolo”, se nos muestra “con gesto sacerdotal” para recitar sus versos dedicados al Marqués de Bradomín. La escena es literal yrealista porque, en efecto, por diversos testimonios sabemos que 6 Darío 1912. 7 El Hotel Inglés, fundado en 1853, estaba situado en la calle Echegaray, muy cerca de la Puerta del Sol. Este Hotel donde vivió Rubén Darío cerrará sus puertas en 2012. 8 Valle-Inclán 2002. 9 Gullón 1986.
JOSé MARÍA PAZ GAGO 95 Valle yRubén recitaban a menudo en sus tertulias poemas de uno ydel otro indistintamente. En las notas de elogio que dedicó a Valle-Inclán, nos dejó Darío por su parte un valioso juicio crítico sobre el escritor gallego en el que descubre lo que llama la “sensación shakespereana”, en una valoración realmente adelantada ypremonitoria de su futura propuesta dramática. Antes de haber publicado sus grandes ciclos teatrales, bárbaro yesperpéntico, Darío vislumbra el rasgo central de su dramaturgia, aquella genialidad que le ha convertido para la contemporaneidad lo que Shakespeare había sido para la modernidad: Los personajes que ha creado Valle, este “espíritu de excepción”, son —en su opinión– “vivientes más allá de la real vida, de la vida normal. No existen como los héroes balzacianos o zolescos, sino como Hamlet, Otelo, o el viejo Lear.”10 Como nadie lo había hecho hasta entonces, Rubén trata de explicar la compleja genialidad poética de Valle, su daimon: “Todo lo que en la poemática labor de Valle Inclán parece más fantástico yabstruso, tiene una base de realidad. La vida está ante el poeta, yel poeta la transforma, la sutiliza, la eleva, la multiplica; en una palabra: la diviniza, con su potencia ymúsica interior.”11 Profundiza en este texto Rubén Darío en el núcleo esencial del diálogo humano e intercultural que había entablado con el que llama su “admirado yquerido amigo”. Rememora el autor de Cantos de vida yesperanza lo que aquel “gran señor de letras”, habría podido decirle cuando se encontraron en el Madrid finisecular: Él me pudo decir entonces: Hombre de América que vienes aquí para ver España: mira en mí algo de lo queda de lo más nacional, típico ypoético. Yo soy un Conquistador, yademás, otras cosas. Mi sombrero de anchas alas te dice de mis cariños yandares en las tierras de México que tanto recorriera aquel mi muy admirado varón de gesta que tenía por nombre Hernán Cortés.12 Sin duda, Darío había escuchado más de cien veces la versión fantasiosa que el arousano solía dar de su primer viaje a México, a donde habría ido en busca de aventuras y–como alguna vez llegó a afirmar– había ido a reconquistarlo, pero no pudo.13 Además de lucir de cuando en vez un sombrero mexicano, es evidente que el escritor gallego supo incorporar su vision particular de lo americano yde lo mexicano a su obra a través de una serie de rasgos como el apasionamiento, el barroquismo, los contrastes, la fusión de lo histórico ylo novelesco, lo real ylo maravilloso… descritos en diversas ocasiones por la crítica.14 En estas valiosas notas dedicadas a Valle-Inclán, Rubén acaba aludiendo a la dimensión internacional del autor de Las Sonatas, sin duda la obra narrativa cumbre del modernismo hispánico en el momento en que éstas van a ser traducidas al francés yvan a ser dadas a conocer en Europa, para mostrar al mundo la nueva estética configurada conjuntamente por americanos yespañoles. Se trata, para el autor de Prosas profanas, de 10 “Algunas notas sobre Valle-Inclán”, 1912. En Darío 1989, p. 137. 11 Darío 1989, p, 139. 12 Ibidem, p. 136. 13 Ver Valle-Inclán, J. 2015, p. 118. 14 Ver Campos 1966, p. 407 yss.
96 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA La demostración, en los primeros momentos de nuestra lucha hispanoamericana por representarnos ante el mundo como concurrentes a una idea universal —Idea, no Moda– que comenzaba a llenar de una nueva ilusión o realización de belleza, todo lo que entonces pensaba altamente en la tierra.15 Darío descubre en la narración de las correrías sentimentales del Marqués de Bradomín aquel “anhelo de novedad” que caracterizaba a su generación, los “Nuevos. Que mañana seremos viejos”16, apunta. Con su instinto crítico ysu talento adivinatorio, el nicaragüense supo ver la trascendencia histórica de la obra de su amigo Valle-Inclán: “Y las Sonatas de las cuatro estaciones tendrán una repercusión incomparable en la historia de las letras castellanas.”17 15 Darío 1989, pp. 139–140. 16 Ibidem, p. 140. 17 Ibidem. BIBLIOGRAFÍA Campos, Jorge. “Tierra caliente. La huella americana en Valle-Inclán”. Cuadernos Hispanoamericanos, 199–200, 1966, pp. 407–438. Darío, Rubén. “Algunas notas sobre ValleInclán”. El modernismo yotros ensayos. Madrid : Alinaza Editorial, 1989. Darío, Rubén. “La vida de Rubén Darío contada por él mismo”. Caras ycaretas, Buenos Aires, XV, 737, 16. 11. 1912. Díez R., Miguel. “Miguel de Unamuno yRubén Darío: encuentros ydesencuentros”. Letralia, año XV, no 232, 17 de mayo 2010. García Lorca, Federico — Neruda, Pablo. “Discurso al Alimón sobre Rubén Darío”. El Sol, 1934. Accesible en http://www.neruda. uchile.cl/discursoalimon.htm. Gullón, Ricardo. “Valle-Inclán yRubén Darío con Juan Ramón al fondo”. Homenaje en el Ateneo de Madrid. Madrid : Ateneo, 1986, pp. 271–286. Lozano, Carlos. La influencia de Rubén Darío en España. León : Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, 1978. Paz Gago, José María. La revolución espectacular. El teatro de Valle-Inclán en la escena mundial. Madrid–Barcelona : Castalia, 2012. Reyes, Alfonso. La X en la frente. Textos sobre México. México : UNAM, 1993. Valle-Inclán, Joaquín del. Ramón del Valle-Inclán. Genial, antiguo ymoderno. Madrid : Espasa, 2015. Valle-Inclán, Ramón del. Obra Completa. Eds. Javier yJoaquín del Valle-Inclán, vol. II. Teatro, Poesía, Varia. Madrid : Espasa Calpe, 2002. RUBÉN DARÍO AND VALLE-INCLÁN: AN INTERCULTURAL DIALOGUE The author discusses the relationship between two writers, representatives of literature at the turn of the twentieth century, seen as a dialogue both human and intercontinental. The Spaniard Valle-Inclán and the Nicaraguan Darío developed the inheritance of late Romanticism and decadence, they were
JOSé MARÍA PAZ GAGO 97 formed during the epoch of symbolism and French parnasism, and participated in the constitution of Hispanic modernism. The essay offers a commentary on several texts they dedicated to each other, which create an authentic intercultural dialogue. PALABRAS CLAVE: Rubén Darío — Ramón María del Valle-Inclán — modernismo — diálogo intercultural Rubén Darío — Ramón María del Valle-Inclán — modernism — Intercultural Dialogue José María Paz Gago es poeta ycatedrático de teoría literaria yliteratura comparada en la Universidade da Coruña. Autor de numerosas obras académicas, como La estilística (1992), La recepción del poema. Pragmática del texto lírico (1999), La máquina maravillosa. Tecnología yarte en el Quijote (2006) o La revolución espectacular. El teatro de Valle-Inclán en la escena mundial (2012). En su obra de creación destacan los poemarios Manual para enamorar princesas (2005) yGuía de lugares inexistentes (2011).