Borges y la máquina kafkiana de leer
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Borges yla máquina kafkiana de leer Fernando Limeres Novoa Grupo de investigación OItsmo CLACSO fernandolimer[email protected] BORGES AND THE KAFKAESQUE READING MACHINE The objective is to analyze the Borgesian use of the work of Kafka as areading device: as a series of texts that work to read others and, on the other hand, to establish the reason why the Argentine has selected Franz Kafka for this function. PALABRAS CLAVE: Máquina de leer— clásico— intertextualidad— serie literaria Reading machine— classic— intertextuality— literary series DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.3 Kafka, según la crítica, conforma junto con Joyce yProust la tríada de autores más relevantes del siglo XX. Esta tesis no necesita demostración. En este sentido, la obra de Kafka ha concitado un ingente interés crítico. Aunque de acuerdo con Reiner Stach: “[…] sin duda el secreto de su singularísima obra permanece en gran parte, intacto, ycualquier esfuerzo por ‘entender’ aKafka sige siendo una tarea inabarcable”.1 Según George Steiner: “Kafka produce una sombra tan grande yes objeto de una empresa crítica tan multitudinaria porque (ysólo porque) el laberinto de sus significados se abre, por sus exclusas secretas ydifíciles, alas amplias vías de la sensibilidad moderna, alo que nuestra posición resulta más apremiante yde importancia.”2 Benjamin denomina sus textos “parábolas” e“historias conceptuales”.3 Adorno describe sus escenarios como antiépicos yagrega que: “Triste yramplón es todo el mundo imaginativo de Kafka, incluso cuando quiere ser alto, como en el Teatro Natural de Oklahoma […].”4 Deleuze yGuatari se preguntan: “¿Cómo entrar en la obra de Kafka? Es un rizoma, una madriguera […].”5 Calasso advierte: “Sería una torpeza hablar de 1 Stach 2021, p.12. 2 Steiner 2013, p.251. 3 Benjamin 1991, p.10. 4 Adorno 1970, p.149. 5 Deleuze yGuattari 1978, p.11. OPEN ACCESS
30 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA símbolos en Kafka porque Kafka vivía todo como un símbolo.”6 Ahora bien, si analizamos los diversos abordajes sobre la obra kafkiana encontramos que consideran su escritura como objeto ainterpretar. Lo anterior en dos dimensiones: en primer lugar, definen las propiedades de su escritura yen segundo, establecen como se debe interpretar. En contraposición, Borges disiente. No renuncia ala intención crítica, ala definición de lo kafkiano. De hecho, lo hace. Sin embargo, su proclamada condición de lector antes que de autor le permite diseñar una función diferente para las novelas ycuentos del praguense. De este modo, mientras que la crítica analiza su literatura como problema yeste problema es interpretarla, Borges convierte su obra en un criterio de lectura para acceder aotros textos. Por ende, la obra de Kafka se convierte en un acicate que determina lecturas yrelecturas de textos lejanos en tiempo yespacio. De esta manera, leer en clave kafkiana es encontrar aquellas características que definen su obra en otros autores eintegrar con ellos desde una perspectiva diacrónica una serie literaria kafkiana que relaciona diversas literaturas. En efecto, según Borges, analizar aKafka es leerlo en otros, es decir, trazar relaciones de intertextualidad se convierte en la labor interpretativa que permite describir una pluralidad de significaciones cuyo punto de partida es el autor de El proceso. Por tanto, lectura yescritura no son dos actividades antinómicas como sostenía la crítica decimonónica sino dos operaciones cognitivo-lingüísticas recíprocamente implicadas. Esto es, toda lectura supone una reescritura ytoda escritura implica asu vez una relectura. Dado que para Borges leer no consiste en la reproducción fiel de un sentido autoral primigenio al modo de la hermenéutica bíblica sino un modo de recreacción de una significación textual diversa. En términos históricos, para Carlos García: “Puede aventurarse que la fascinación de Borges ante la obra de Kafka duró, en términos redondos, unos siete decenios yque comenzó en algun momento indeterminado del periodo 1917–1920, más probable hacia 1918–1919.”7 Denominamos máquina kafkiana de leer al uso borgeano de los textos de Kafka. El mecanismo que inicia su funcionamiento es lo característico del autor checo. Las características kafkianas según Borges son las situaciones paradójicas ylo pesadillesco. Es decir, aquellos tópicos que desmontan la lógica que rige nuestra concepción de lo real. La operación borgeana describe una trayectoria circular puesto que en su principio yen su final se encuentra el mismo elemento: la lectura. La máquina kafkiana de leer se pone en funcionamiento con el artículo “Kafka ysus precursores” que integra Otras inquisiciones (1952). Texto que precisamente constituye un conjunto de relecturas de autores preferidos por el argentino: Pascal, Coleridge, Quevedo, Hawthorne, Wilde, Shaw ypor supuesto, Kafka. En la década del 50 del siglo pasado, el autor argentino ya ha publicado gran parte de su obra: tres libros de poemas, siete ensayos ysus tres memorables libros de cuentos. En comparación, su obra ensayística es más voluminosa que su obra ficcional aunque en Borges ambos géneros se vinculan temática yestilísticamente. La máquina kafkiana de leer funciona como un dispositivo de historia literaria apesar de que no promueve una lectura historicista porque el dispositivo de his6 Calasso 2005, p.131. 7 García 2017, p.7. OPEN ACCESS
FERNANDO LIMERES NOVOA 31 toria literaria al modo borgeano solo detecta similitudes formales. La información histórica: autores, obras, fechas, movimientos ydemás parámetros informativos no intervienen en la lectura. Así no elabora categorías extratextuales como periodos omovimientos pues para Borges la diacronía es irrelevante aunque la consecuencia de la operación borgeana modifique nuestra concepción de la historia de la literatura puesto que su resultado demuestra la insuficiencia de la cronología para dar cuenta de los textos literarios. En su lugar, propone una historia sincrónica de los signos ficcionales que no funcione como una arqueología reconstructiva en procura de la verosimilitud yla mímesis respecto de un pasado inalterable sino más bien que opere desde el siguiente postulado: el pasado representado en todo discurso es en definitiva en la lectura una versión no de aquel sino del propio presente. Así para Borges, en literatura, el presente no es una consecuencia del pasado como postulan los manuales de historia literaria puesto que toda lectura de un texto pretérito es una interpretación de la subjetividad contemporánea. De esta manera es imposible que la lectura desde el presente establezca una interpretación mimética; es al contrario, más que la fidelidad aun sentido prístino demuestra la historicidad de su propia perspectiva. Por lo que si el pasado literario constituye una versión específica de la historicidad de cada perspectiva que lo aborda, es necesario encontrar el autor que permita este vínculo. Para Borges este autor es Kafka. Así la atención borgeana se centra en la intertextualidad como categoría de análisis. En primer lugar, Borges organiza una serie literaria. Los textos de esta serie pertenecen acontextos diferentes. El núcleo de su relación es si impronta kafkiana. Entre ambos, los autores de la serie yKafka, se produce una doble relación interpretativa: Kafka constituye la dominante en esta relación porque su preeminencia asigna aestos autores el sentido de “precursores” ysus textos permiten definir el calibre de la preeminencia del anterior. Por lo que la máquina kafkiana de leer detecta en los integrantes de la serie elementos de naturaleza narrativa: un tono otemas afines ala idiosincracia narrativa del autor checo. Esta similitud establece la pertenencia de cada autor ala serie que se articula mediante intertextualidades analógicas. Pero existe otro aspecto complementario de esta articulación: la pertenencia ala serie supone una recontextualizacion de los autorres, borrando así su contexto histórico yasignándoles una nuevo, la determinación kafkiana. Así por ejemplo, Zenón deja de ser un filósofo del siglo Va. C, deja de ser el inventor de la dialéctica según Aristóteles, deja de ser el autor de paradojas sobre el movimiento yla pluralidad de los entes para ser leído por su afinidad con las paradojas kafkianas. Por consiguiente, la obra de Kafka se convierte en un panóptico que permite leer textos que hasta el funcionamiento de la máquina kafkiana de leer permanecían inconexos dado que Kafka constituye su eje vincular. Por otra parte, en relación con la circularidad de su funcionamiento, las lecturas que posibilita el dispositivo kafkiano no solo son retrospectivas sino además, prospectivas. Borges lo postula: Yo premedité alguna vez un examen de los precursores de Kafka. Aéste, al principio, lo pensé tan singular como el fénix de las alabanzas retóricas, apoco de frecuentarlo, creí reconocer su voz osus hábitos, en los textos de diversas literaturas yde diversas épocas… El hecho es que cada escritor crea sus OPEN ACCESS
32 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro. 8 Ahora bien, es pertinente preguntarse con Piglia: […] ¿cómo llegó Kafka aestar en este lugar?. ¿Cuáles son las poéticas contemporáneas que hicieron que la obra de Kafka estuviera apunto de ser olvidada ysin embargo consiguiera colocarse en una posición apartir de la cual era posible esa relectura? Esa es la cuestión implícita en el texto de Borges yque habría que analizar. ¿Por qué Kafka es dominante, por qué lo Kafkiano define un modo de leer?9 Pese ala certera pregunta de Piglia. Borges ya respondió aesta pregunta en dos textos: en “Sobre los clásicos” que pertenece con “Kafka ysus precursores” aOtras inquisiciones (1952) afirma que: “Clásico es aquel libro que una nación ogrupo de naciones alo largo del tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos ycapaz de interpretaciones sin término.”10 Mientras que en el prólogo aAmérica ylos Relatos breves establece que: “Kafka es el gran escritor clásico de nuestro atormentado yextrañado siglo.”11 Por tanto, es el carácter clásico de la obra de Kafka lo que lo convierte en un modo determinado de leer, es decir, en un protocvololo de lectura que asigna un significado nuevo atextos que de otro modo no lo tendrían. Así anuestro juicio, Borges puede realizar esta operación porque la clasicidad de Kafka proviene del hecho der que ha sido el autor que ha sabido captar con mayor enjundia el derrumbe de las certezas de la modernidad: las relaciones paterno-filiales, el sometimiento individual frente al autoritarismo de estructura políticas yeconómicas opresivas, la crisis del régimen epistemológico de verdad, etc. En definitiva, las certezas de nuestra concepción de lo real; aquello que es precisamente lo que de Kafka interesa más aBorges. Porque además, Kafka explicita con tal magnitud la singularidad de la crisis de lo real en nuestra contemporaneidad que posibilita reconocerla, esto es, leerla en otros textos. De hecho, de esta especificidad kafkiana proviene su universalidad. En rigor, más que un “rizoma” ouna “madriguera” como afirmaban Deleuze yGuatari, sus textos, por ejemplo: “América”, “El Castillo” y“El Proceso” suponen yrepresentan la pérdida de sentido de la subjetividad contemporánea más asimilable al laberinto borgeano que ametáforas subterráneas. La máquina kafkiana de leer opera además del artículo citado mediante otros textos borgeanos de la década del 30. Algunos pertenecen asus artículos en la revista Sur; otros, alos textos publicados en El Hogar. De esta manera, Kafka está presente en artículos dirigidos ala élite cultural del país, el caso de “Sur” pero también, en textos de una publicación divulgativa como El Hogar. Sin embargo, la presencia de Kafka en Borges se verifica en las décadas del 40 ydel 50; yen su etapa final, década del 70, en la colección de textos que integran “Prólogos, con un prólogo de prólogos”. En con8 Borges 1952, p.63. 9 Piglia 2014, p.100. 10 Borges 1952, p.116. 11 Borges 2011, p.265. OPEN ACCESS
FERNANDO LIMERES NOVOA 33 secuencia, Kafka abre ycierra la trayectoria literaria del argentino. En estos textos, la escritura kafkiana es el criterio que convierte en legibles aautores disímiles como De Quincey, Bioy Casares, Henry James, Melville, Quevedo, Buzzati, Arreola, Ayala yGarnett, por citar solo algunos. Como resultado, el influjo kafkiano definido por el argentino como “sombra” y“proyección” es detectado en algunos de los más ilustres exponentes de cuatro siglos de literatura. Como se dijo, la operación de la máquina es detectar afinidades de diversa naturaleza, por ejemplo, la necesidad de que todo gran escritor acuñe un símbolo. Al prologar “Prosa yVerso” de Quevedo, Borges afirma: Quevedo no es inferior anadie, pero no ha dado con un símbolo que se apodere de la imaginación de la gente. Homero tiene aPríamo, que besa las homicidas manos de Aquiles; Sófocles tiene un rey que descifra enigmas yaquien los Hados harán descifrar el horror de su propio destino; Lucrecio tiene el infinito abismo estelar ylas discordias de los átomos; Dante los nueve círculos del infierno yla rosa; Shakespeare, sus orbes de violencia yde música; Cervantes, al afortunado vaivén de Sancho yde Quijote; Swift, su república de caballos virtuosos yde yahoos bestiales; Melville, la abominación yel amor de la ballena blanca; Franza Kafka, sus crescientes ysórdidos laberintos. No hay escritor de fama universal que no haya amonedado un símbolo.12 El dispositivo kafkiano no solo detecta afinidades temáticas sino también de género: “Yo observaría que la obra de Kafka proyecta sobre “Bartleby” una cursiosa luz interior. “Bartleby” define un género que hacia 1919 reinventaría yprofundizaría Franz Kafka: el de las fantasías de la conducta ydel sentimiento o, como ahora malamente se dice, psicológicas. Por lo demás, las páginas finales de Bartleby no presienten aKafka; más bien aluden orepiten aDickens. En 1849 Melville había publicado “mardi”, novela inextrincable yaún legible, pero cuyo argumento esencial anticipa las obsesiones yel mecanismo de El castillo, de El proceso yde América: se trata de una infinita persecución por un mar infinito. En “El desierto de los tártaros” de Dino Buzzati, la detección de las similitudes tanto en el tono como en su método compositivo respecto del novelista checo establecen su legibilidad: Su vasta obra, no pocas veces alegórica, exhala angustia ymagia. El influjo de Poe yde la novela gótica han sido declarados por él. Otros han hablado de Kafka. ¿Por qué no aceptar sin desmedro alguno de Buzzati, ambos ilustres magisterios? Este hermoso libro, que es acaso su obra maestra yque ha inspirado un hermoso film de Valerio Zurlino, está regido por el método de postergación indefinida ycasi infinita, caro alos eleátas yaKafka.13 Es claro que este dispositivo funciona mediante la creación de vínculos intertextuales pero su funcionamiento no se reduce al establecimiento de estos vínculos. Dado 12 Borges 1988, p.132. 13 Borges 2011, p.270. OPEN ACCESS
34 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA que es probable que la máquina opere sobre el mismo Borges. Por ende el autor argentino se convertiría en un precursor del autor checo. Para Harold Bloom, Borges: “Se dio aescribir ensayos-parábolas cabalísticos ygnósticos, quizá bajo la influencia de Kafka, yapartir de ahí floreció su arte característicos.”14 En relación con lo anterior, una de las fuentes del infinito literario borgeano es Kafka: Dos ideas, mejor dicho, dos obsesiones rigen la obra de Franz Kafka. La subordinación es la primera de las dos; el infinito, la segunda. En casi todas sus ficciones hay jerarquías yesas jerarquías son infinitas. Karl Rossman, héroe de la primera de sus novelas, es un pobre muchacho alemán que se abre camino en un inextrincable continente. Al fin lo admiten en el gran teatro natural de Oklahoma; ese tratro infinito no es menos populoso que el mundo yprefigura al paraíso. El héroe de la segunda novela, Josef K, progresivamente abrumado por un insensato proceso, no logra averiguar el delito del que se le acusa, ni siquiera enfrentarse con el invisible tribunal que debe juzgarlo; este sin juicio precio acabo por hacerlo degollar. K, héroe de la tercera yúltima novela es un agrimensor llamado aun castillo, que no logra penetrar en él yque muere sin ser reconocido por las autoridades que lo gobiernan. El motivo de la infinita postergación rige también sus cuentos. 15 En consecuencia una de las afinidades entre Borges yKafka es el infinito como tema literario. Sus dos cuentos paradigmáticos son “El Aleph” (1949) y“El jardín de los senderos que se bifurcan”, en Ficciones (1944). Para terminar, Michael de Certau citado por Roger Cartier en su Historia de la lectura en el mundo occidental16 postula que el texto solo existe vinculado aun lector yen esta relación se combinan dos modos de espera: la que construye un “espacio legible” yla que establece una trayectoria hacia “la efectuación de la lectura”. Efectivamente, la máquina kafkiana de leer urdida por Borges organiza vastos espacio de legibilidad cuyo modo de leer viene definido por las características kafkianas. De esta manera, el argentino en no más de veinte textos construye una máquina que produce espacios de legibilidad mediante la constitución de una serie literaria. En consecuencia, la obra de Kafka se convierte en un parámetro que organiza yexplicita conexiones intertextuales entre textos que no serían legibles de no establecerse esta relación. Tal articulación genealógica cuya génesis es el autor checo instaura primero el “espacio legible” para luego posibilitar “la efectuación de la lectura”. En definitiva, si como afirma Carlos Gamerro, todo gran autor propone nuevos modos de leer, el legado de Borges es mostra ala posteridad las ilimitadas posibilidades interpretativas de la lectura ypor tanto, su valor trascendente. Por todo esto quizá el dispositivo kafkiano implementado por Borges resulte un modo de canonización de Kafka más sugerente que su análisis crítico tradicional. 14 Bloom 2002, p.473. 15 Borges 2011, p.115. 16 Cartier 1998, p.4. OPEN ACCESS
FERNANDO LIMERES NOVOA 35 BIBLIOGRAFÍA: Adorno, Theodor. Apuntes sobre Kafka. Madrid: Ediciones Ariel, 1970. Benjamin, Walter. Franz Kafka. Barcelona: Taurus, 1991. Borges, Jorge Luis. Miscelánea. Barcelona: DeBolsillo, 2011. Borges, Jorge Luis. Prólogos, con un prólogo de prólogos. Buenos Aires: Emecé, 1988. Borges, Jorge Luis. Otras inquisiciones. Buenos Aires: Emecé, 1952. Bloom, Harold. El canon occidental: la escuela yla literatura de todas las épocas. Barcelona: Anagrama, 2002. Calasso, Roberto. K.Barcelona: Anagrama, 2005. Cartier, Roger. Historia de la lectura en el mundo occidental. Barcelona: Taurus, 1998. Deleuze, Gilles yGuattari, Félix. Kafka. Por una literatura menor. Madrid: Ediciones Era, 1978. Gamerro, Carlos. Borges ylos clásicos. Buenos Aires: Eterna Cadencia, 2016. García, Carlos. El joven Borges yel expresionismo literario alemán. Córdoba: Editorial Universidad de Córdoba, 2015. Piglia, Ricardo. Crítica yficción. Barcelona: DeBolsillo, 2014. Stach, Reiner. ¿Este es Kafka? 99 hallazgos. Barcelona: Acantilado, 2021. OPEN ACCESS