Un hombre de Zapotlán colgado de Kafka: La literatura kafkiana de Juan José Arreola
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Un hombre de Zapotlán colgado de Kafka La literatura kafkiana de Juan José Arreola1 Pablo brescia University of South Florida [email protected] AMAN FROM ZAPOTLÁN HANGING FROM KAFKA: THE KAFKAESQUE LITERATURE OF JUAN JOSÉ ARREOLA The literary poetics of Mexican writer Juan José Arreola (1918–2001), one of the great figures of 20th century Latin American narrative, rests on three pillars: his inscription in aspecific literary tradition, an authorial position as a“cultural megaphone” and his preference for fantastic literature. Within that literary tradition, for Arreola Kafka, perhaps like no other author, provides apossible literary lens to examine in depth the human being of our time. The purpose of this paper is to traverse this Arreola-Kafka literary bridge and to read some edges of the Kafkaesque in Arreola’s work, paying special attention to the possible communicating vessels between the two literary projects. PALABRAS CLAVE: Juan José Arreola— Franz Kafka— poética literaria— literatura fantástica— absurdo Juan José Arreola— Franz Kafka— literary poetics— fantastic literature— absurdity DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.8 EL SER HUMANO DE NUESTRO TIEMPO YUN POSIBLE LENTE LITERARIO Partamos de tres certezas con respecto ala literatura del escritor mexicano Juan José Arreola (1918–2001), una de las grandes figuras de la narrativa latinoamericana del siglo XX. En primer lugar, según él, Franz Kafka, James Joyce yMarcel Proust son los grandes escritores del siglo XX. Comenta sobre el primero en una entrevista: Su obra es la única que contiene, en profundidad, la imagen del hombre de nuestro tiempo: la imagen del hombre como ser arrojado, como ser abyecto: el ser que está arrojado allí, en el mundo. El hombre fue echado de pronto aun espacio tan indescifrable como el mundo caótico que se ofreció alos 1 Este trabajo amplía los conceptos vertidos en mi libro Modelos yprácticas en el cuento hispanoamericano: Arreola, Borges, Cortázar. OPEN ACCESS
86 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA primeros habitantes humanos, aun mundo controlado por fuerzas superiores eindiscernibles.2 Por otra parte, la poética literaria de Arreola, su manera de entender el mundo através de la palabra escrita, rechaza la noción de romántica de autoría en favor de una especie de “banco de datos común” para la literatura. En una entrevista de 1989, indica: [E]n el resto de mi obra todo es ajeno; todo proviene de fuentes literarias, históricas; yo he convertido en una propiedad personal la frase de Papini, que no es frase sino el título de un texto que se llama “Nada es mío” yque, finalmente yo, por fortuna, lo he hecho mío. Tengo que confesar que nada es realmente de uno; todo es herencia recibida, todo es óbolo de los demás, de los grandes literatos, filósofos ypoetas, ylas gentes sencillas, humildes, ogentes destacadas socialmente, en el orden de la política ydemás, en fin… Llega uno ala conclusión de que sólo la redacción es propia. Yluego, la redacción está llena de estilos ajenos, brota de estilos ajenos. Entonces, yo me siento tranquilo ycontento porque “nada es mío”.3 Por último, el testimonio de un discípulo, José Emilio Pacheco, corrobora la operación de Arreola en el campo de las letras mexicanas ehispanoamericanas afavor de la literatura fantástica. Al reseñar la antología de textos de Arreola Confabulario total (1941–1961) en 1962, dice: [T]oda “literatura fantástica”, generalmente enclaustrada bajo el cómodo término de “evasión”, es en esencia una crítica de la realidad, una actitud que no niega el mundo concreto ycotidiano, sino lo reconoce ydesentraña, acomete la empresa de ir más allá de las apariencias, ya sea para crear una realidad propia eintransferible (como en Kafka oen Borges), que es todo lo contrario de la utopía, pues allí todos los horrores esenciales de la vida están referidos con otra visión; opara trasponer, de modo aislado orecurrente, los problemas comunes alos hombres, mediante un proceso que al desvincularlos del conjunto de actos que forman nuestra existencia les otorga, paradójicamente, una realidad todavía mayor. … Oponer la imaginación ala opacidad del mundo, servirse de una mirada que descubra en lo diario la riqueza del mundo, es ya aspirar auna manera de ser libre, así sea dentro de los límites que todo arte señala al mismo acto creador.4 En estos tres pilares (tradición literaria, posición autorial como “megáfono cultural”, literatura fantástica) se asientan las bases de la literatura arreolesca. Ahora bien, si para Arreola, Kafka, quizá como ningún otro autor, provee un lente literario posible para examinar al ser humano de nuestro tiempo, cabe preguntarse entonces sobre la huella de Kafka —pero no solo como mero eco intertextual ofuente 2 Carballo 1994, p.459. 3 Albala 1989, p.676. 4 Pacheco 1962, IV. OPEN ACCESS
PAbLO bRESCIA 87 de influencias sino casi como guía para el proceso de composición— en la obra del mexicano. ¿Por qué Kafka, por qué Arreola ypor qué hoy? El propósito de este trabajo es recorrer ese puente yleer algunas aristas de lo kafkiano en la obra de Arreola, prestando especial atención alos posibles vasos comunicantes entre ambos proyectos literarios. AYK; G, T YX El texto que más ha relacionado aArreola con Kafka es el afamado cuento “El guardagujas” (en adelante usaré la abreviatura GA),5 el relato más conocido yantologado del escritor mexicano. La crítica ha señalado que entabla un diálogo con Kafka, Charles Dickens, Alvaro Mutis, Nathaniel Hawthorne, Giovanni Papini, Peter Handke yRufino Tamayo, entre otros.6. Al respecto hay que hacer una observación apropósito de 5 Algunos críticos han propuesto tres niveles de lectura para GA: la crítica al sistema de ferrocarriles, la sátira de las instituciones sociales yla inquisición en la realidad. Las interpretaciones del cuento son muchas: actitud existencialista que denuncia el absurdo moderno (Lamb, s.f.); sátira sobre las irregularidades de los trenes mexicanos ysobre las irregularidades del mundo (Anderson Imbert, 1956); comentario sobre el mundo de mediados de siglo, actitud mexicana del guardagujas ante lo inevitable ycrítica al existencialismo ymaterialismo (Menton, 1959); toma de conciencia de la finalidad de la vida como acto existencial en sí (Otero, 1981); contraposición de dos actitudes ante la realidad, la clásica-tecnológica (el forastero) vs. la romántica (guardagujas), con la posibilidad de que el lector trascienda la dicotomía (Jaén, 1983); reflexión sobre fuerzas invisibles que gobiernan la existencia, interacción entre planes yazares, la idea el “otro lado” de las acciones nobles, la sumisión aobjetivos que no se cuestionan yla agresión detrás de un manto de civilidad (Washburn, 1983); moraleja de aceptar el viaje aunque no sepamos el destino (Acker, 1984); mezcla de realidad yfantasía que propone niveles múltiples de significado (Heunsinkveld, 1984); relato fantástico basado en la paradoja de que ya que no existen vías, pero circulan los trenes, etc., (Mora, 1986); relación con motivos arquetípicos cristianos ypre-hispánicos (Knapp, 1987); muestra excelsa de tejido narrativo (Poot Herrera, 1992); radiografía de una modernidad decadente (Bernal, 2001); metáfora cósmica sobre la trampa infinita del universo yla incertidumbre de nuestra existencia (Vázquez, 2002). Ofrezco una bibliografía detallada de los artículos que se han ocupado del cuento. 6 Poot Herrera comenta las semejanzas entre GA y“The Switchman”, cuento de Dickens. Están relacionados por la figura del personaje principal ypor los elementos que configuran el espacio donde ocurre la acción: la estación, la luz roja, el tren (p.132). La misma crítica yLeonard Cheever comparan GA y“¡Renuncia!”, de Kafka. Según Poot Herrera, Arreola invierte las actitudes de los personajes; en “¡Renuncia!” el viajero pregunta qué debe hacer yen GA es el guardagujas quien dice lo que hay que hacer (p.134). Cheever, en tanto, dice que el cuento de Kafka “presenta un encuentro arquetípico entre el individuo yuna Autoridad omnipotente, indiferente ycaprichosa, que produce una ineludible ansiedad en el individuo” (mi traducción). Concluye que lo kafkiano en Arreola no está sólo en la ambientación de los cuentos sino también en el diálogo intertextual (p.3). Poot Herrera comenta la relación entre GA y“El viaje” (1948) de Mutis. El protagonista de ese relato es un exconductor de trenes yhay similitudes con GA en las historias que cuenta (por ejemplo, la muerte de los pasajeros por pasar muchos años en los trenes). Burt traza un paralelo entre OPEN ACCESS
88 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA esa idea de “banco de datos” cultural que Arreola propone para su literatura. Dice en otra entrevista, esta de 1972: ¿Cuál es una de mis máximas aventuras yqué es lo que más se presta para definir el problema de la parodia, la imitación, la influencia? Un hombre de Zapotlán, como decía Fausto Vega, pero él me lo dijo en tono de choteo, que se mete de pronto con Franz Kafka; lo mete asu propio terreno ylogra lidiarle allí un vagón de ferrocarril. “El guardagujas” está colgado literalmente de Kafka, pero ¿por qué es independiente de este gran maestro? Pues sencillamente porque agrega elementos al conocimiento de Kafka. Es como si yo hubiese hecho una glosa medieval que aclarara un pasaje difícil de Aristóteles oun término de Heráclito que yo parafraseo; entonces gracias aun contemporáneo podemos entender ciertas oscuridades de Heráclito …7 La ubicación de Arreola en la literatura es siempre lateral, marginal; glosa, comentario, nota apie. Podría incluso argüirse que es esa posición la que le permite ser irreverente con los materiales ylas tradiciones que maneja einnovar en la tradición del cuento hispanoamericano apartir de ese posicionamiento periférico. La trama de GA es conocida. Un apurado viajero llega auna estación de tren donde se encuentra con un guardagujas que vigila los rieles. El viajante, impaciente por llegar asu destino, llena de preguntas al guardia, quien escucha yrelata historias en torno al tren. Finalmente, el ferrocarril arriba “como un ruidoso advenimiento” (p.30). 8 “En realidad, hay muchísimos trenes en la nación, ylos viajeros pueden utilizarlos con relativa frecuencia, pero tomando en cuenta que no se trata de un servicio formal ydefinitivo. En otras palabras, al subir aun tren, nadie espera ser conducido al sitio que desea”, dice el cuento (pp. 23–24). La única regla que parece regir en este mundo sería: usted puede ono llegar adestino. O, como dice el mismo guardagujas: “Ningún tren tiene la obligación de pasar por aquí, pero nada impide que eso pueda suceder” (p, 22). Esta regla yeste mundo, representados por el guardagujas, necesitan de un contrincante: allí aparece el viajero ysu mundo de trenes en punto, destino fijos yde causas yefectos. La aceptación del estado de las cosas por parte del viejecillo podría GA y“The Celestial Railroad” (1843), de Hawthorne. Los dos cuentos usan la misma metáfora (las vías del tren) yla misma técnica narrativa (el diálogo entre viajeros yun ferrocarrilero experto); también hay una conexión entre atmósferas oníricas (pp. 806–811). Según Dulce María Zúñiga, Vicente Preciado Zacarías establece una correspondencia entre GA y“El espejo que huye” de Papini por medio de la figura del tren como símbolo del futuro ylo desconocido (pp. 662–663). Rodilla explora algunas conexiones entre GA yciertas obras de Ionesco (Las sillas, La lección yLa cantante calva) yBeckett (Esperando aGodot), apartir de la estructura de preguntas yrespuestas sin sentido lógico yde las situaciones ylos personajes absurdos (pp. 124–125). Waters Hood compara el contexto hispanoamericano que provee GA con el germánico del texto de Handke para concluir que ambos “ponen en tela de juicio el materialismo yla fe ciega en la máquina del hombre moderno” (p.366). Knapp ofrece una comparación del espacio-tiempo austero de GA con las pinturas de Rufino Tamayo. 7 Campbell 1972, p.44. 8 Cito todos los cuentos de Arreola 1955, Confabulario yVaria Invención (1951–1955). OPEN ACCESS
PAbLO bRESCIA 89 llevar apensar en una atmósfera realista-mágica para el relato, como han sostenido varios críticos, pero la angustia con la que vive la situación el viajero yla atención que pone el texto sobre su propio andamiaje enfatiza, para mi análisis, la mirada fantástica, un fantástico, especial, “arreolesco”. ¿Por qué? Aquí se encuentra la clave no sólo de la estructuración narrativa sino también de la construcción del significado en el texto. GA presenta, paralelamente ala idea de dos mundos, la contraposición de dos discursos representados por los dos personajes principales, en sus acciones yparlamentos. Los rasgos verbales de las intervenciones del viajero implican obligación yseñalan la serie de reglas inflexibles que tiene que cumplir: tomar el tren auna determinada hora, llegar en un determinado día, arribar aT. ysólo aT.La insistencia en su destino funciona por repetición: “Debo hallarme en T.”; “debo llegar aT.”; “¿me llevará ese tren aT.?”; “tengo un boleto en regla para ir aT.”; “yo creí que para ir aT.”; “yo debo llegaraT.”; “por fortuna T. no se halla lejos de aquí”; “yo no conozco en T. aninguna persona”. La lógica rige su pensamiento. Ante la sugerencia por parte del guardagujas de alojarse en el hotel del pueblo, el viajero responde: “Pero yo no quiero alojarme, sino salir en el tren” (p.21). En su siguiente parlamento, se pone del lado de la cordura, frente ala “locura” de su compañero de charla: “¿Está usted loco? Yo debo llegar aT. mañana mismo” (p.22). Todo lo que no entra en el discurso “oficial” que maneja el viajero es marginal ydemente. Las reglas se ponen como garantía de un funcionamiento: “Es que yo tengo un boleto en regla para ir aT.Lógicamente, debo ser conducido aese lugar, ¿no es así?” (p.23). El discurso del viajero se sitúa siempre en el deber, es decir en la necesidad. Como contraposición, el discurso del guardagujas se afinca en el azar. Las intervenciones del guardagujas combinan la descripción de un sistema de rieles que funciona de manera aleatoria (para los ojos lógicos del viajero) con una serie de consejos yafirmaciones. El discurso del guardagujas apela constantemente al doble sentido yala ironía para comunicar la situación imperante. “Este país es famoso por sus ferrocarriles” (pero hasta ahora no se los ha podido organizar); frente alos reclamos del viajero que muestra el boleto que dice “T.”, el guardagujas comenta “cualquiera diría que usted tiene razón” (pero los viajeros sacan boletos para todos los puntos del país); “en su afán de servir alos ciudadanos” (los trenes circulan en zonas intransitables); “tome el primer tren que pase” (pero mil personas tratarán de impedírselo). El guardagujas habita el matiz ylo polisémico, atal punto que desdice su propia autoridad (que aparentemente le daba la experiencia frente ala “inocencia” del viajero): “Yo, señor, sólo soy guardagujas. Adecir verdad, soy un guardagujas jubilado, ysólo aparezco aquí de vez en cuando para recordar los buenos tiempos. No he viajado nunca ni tengo ganas de hacerlo. Pero los viajeros me cuentan historias” (p.29). El uso tradición literaria, la ubicación de la posición autorial marginal ydifusora, yla construcción de una peculiar literatura fantástica arreolesca son los pilares ya antes mencionados donde se asienta GA. Ahora bien, ¿cuál es la huella kafkiana en GA, entonces? Hay un dato visible yobvio —el microrrelato de Kafka titulado “¡Renuncia!”: Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias yvacías, yo iba ala estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que yo creía, tenía que darme mucha prisa; el sobresalto que produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me OPEN ACCESS
90 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente había un policía en las cercanías; fui hacia él yle pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió ydijo: —¿Por mí quieres conocer el camino? —Sí —dije—, ya que no puedo hallarlo por mí mismo. —Renuncia, renuncia —dijo—, yse volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse asolas con su risa.9 La conexión entre las dos ficciones es el espacio de los acontecimientos yel encuentro entre el viajero yel policía, ¡además de que ambos consultan su reloj! Pero necesitamos ahondar más. En GA se lleva hasta sus últimas consecuencias la noción de “red” que acompaña al tren como medio de transporte. Como indica en una entrevista de 1980: En unas charlas que di en el taller de jóvenes escritores, en México, al referirme aeste relato [“El guardagujas”] empleé una metáfora que sintetiza claramente la experiencia de la cual partí para escribir este relato. Entonces dije: “El tren es un túnel que camina”. Hay que recordar que Pascal había dicho: “El río es un camino que anda”. Imaginé la red ferroviaria no sólo extendida por todo el país, sino por todo el mundo. Pero una red que no cumple con su función, que no traslada auna persona de un punto aotro de la tierra. Esta red ferroviaria conduce al pasajero por una serie de laberintos desconocidos, lo atrapa en un viaje de ruta confusa ymuchas veces el hombre muere antes de llegar adestino, un destino, también, impreciso, incierto.10 La idea de un mundo donde las causas ylo efectos están trastocados, la figura del laberinto yla ruta que no conduce aningún lugar nos conducen ala literatura de Kafka, donde habitan el absurdo, la automatización de la existencia yla lucha perpetua del individuo contra fuerzas que desconoce; allí cobra vigencia esta frase de “¡Renuncia!”: “este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad”.11 En GA, sí, pero también en Kafka el orden normal de los acontecimientos es subvertido yel orden que lo reemplaza es saboteado por su propio representante. Ninguna “autoridad” (el guardagujas; el policía) puede mostrar el camino ni tiene las respuestas. Queda un páramo de significado, un vacío textual.12 Pero también queda el misterio poético para Arreola. Yeste recurso funciona en el final del relato mediante una triple revelación, una serie de puntos culminantes, relacionados entre sí pero que no alcanzan acerrar “clásicamente” el cuento. 9 Kafka 1922. 10 Peri Rossi 1980, p.25. 11 Kafka 1922. 12 Aeste respecto comenta Ana Caravaca Hernández: “En el cuento se vuelven atraicionar las expectativas de lectura, pues allí donde únicamente pensábamos en la presentación de un ámbito ‘otro’, insólito por la instauración de una lógica ‘otra’, emanada no obstante desde un poder absolutamente reconocible desde lo real, ynarrado desde la fiabilidad de un testigo ocular, nos encontramos con que el texto juega (por ello la agonía de lo lúdico) con la simulación que pretende evidenciar. Es decir, si la crítica ha destacado que el cuento explicita la mentira del mundo moderno, resulta que el texto la expone desde el engaño, desde su propio engranaje textual trucado.” Caravaca Hernández 1998, p.53. OPEN ACCESS
PAbLO bRESCIA 91 La primera revelación es el silbido del tren. Apesar de que en el mundo de la empresa de ferrocarril estas circunstancias (que el tren llegue ala estación señalada) están contempladas, sorprende la realidad: que el tren llegue. Esto altera la conducta del guardagujas, quien deja de hablar ycomienza aactuar. La primera penetración es, entonces, del mundo del viajero (las reglas lógicas de la cotidianidad) en el mundo del guardagujas (las reglas de juego propuestas por el texto). En segundo lugar, aparece la respuesta del viajero ante la pregunta del guardia: “—¡Tiene usted suerte! Mañana llegará asu famosa estación. ¿Cómo dice usted que se llama? —¡X! contestó el viajero” (p.30). La sorpresiva enunciación de X marca el momento explícito de cambio en el relato: el viajero, que hasta ese momento había mantenido una conducta coherente, cambia de destino sin aviso. Es decir, lo imprevisible del discurso del guardagujas ha llegado al viajero. Este efecto se debe aque su discurso se ha ido imponiendo en el viajero yen el lector. Las otras letras que aparecen (T. yF.) son abreviaturas pero la X aparece sin punto, libre, como signo de la indeterminación yde la búsqueda.13 Se asume que el viajero abordará el tren con rumbo incierto; por ello su caracterización pasa de “forastero” a“viajero”. Por último, ocurre la desaparición del guardagujas apartir de las palabras del viajero. Nueva imprevisibilidad. Nuevas preguntas: ¿Era el diablo? ¿Era un fantasma?; ¿una alucinación del viajero? Si el guardagujas guardaba las vías, GA se guarda las respuestas yabre la interpretación. ALGUNOS RASTROS MÁS DE KAFKA EN ARREOLA Uno de los motivos fantásticos frecuentes de la literatura de Arreola es la aparición de una presencia misteriosa ola animalización, aveces de manera humorística como en “El rinoceronte” (“Joshua McBride ataca de frente, pero no puede volverse con rapidez”, p.18) uotras veces provocando el miedo ante lo monstruoso odesconocido. Arreola experimenta con esta estrategia narrativa de varias formas. En “La migala”, el horror está instalado desde la primera frase: “La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye” (p.180). La situación, con claros ecos intertextuales dantescos ykafkianos apartir de La metamorfosis yrelacionada al interés por sondear el tema de la pareja, es lo que torna inquietante el relato: el protagonista decide crearse un infierno personal soltando una araña gigante en su cuarto. El final es espeluznante: “Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz yen su compañía imposible” (p.182). En “Autrui”, en cambio, se presenta otra situación de acoso, pero sin hacer explícita la identidad del perseguidor; “creo que se llama Autrui”, dice la voz narrativa (p.48). El otro es la amenaza que finalmente aniquila al narrador, quien queda encerrado en un “cartucho hexagonal” y, se sugiere, 13 Poot Herrera también menciona este detalle. OPEN ACCESS
92 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA parece convertirse en una abeja ydescomponerse en miel (“empotrado en mi celda, entro lentamente en descomposición”, p.49). La fórmula perseguidor-perseguido yla creación de una atmósfera de incertidumbre tiñe esta clase de textos yse relaciona con las atmósferas kafkianas. No está demás recordar entonces el interés de Kafka por el discurso animal, desde el mono de “Informe para una academia”, pasando por las “Investigaciones de un perro”, atravesando por el extraño ser mitad gato, mitad cordero de “El cruzamiento” hasta llegar, por supuesto aGregorio Samsa ysu ser escarabajo. En este último relato, vemos una de las vertientes de la utilización de lo animal en Kafka: la idea de una comunión humano-animal que va más allá de las palabras: “Es como si me dijese algo yentonces se inclina hacia delante yme mira ala cara para observar la impresión que la comunicación me ha hecho.”14 El animal humanizado de “Informe para una academia” engaña en su presunto orgullo de haber evolucionado ytrabaja con uno de los motivos más caros ala literatura de Kafka, la salida: Temo que no se comprenda bien lo que yo entiendo por “salida”. Empleo la palabra en su sentido más cabal ymás común. Intencionadamente no digo libertad. No hablo de esa gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos. Cuando mono posiblemente la conocí yhe visto hombres que la añoran. En lo que amí se refiere, ni entonces ni ahora pedí libertad.15 Finalmente para este comentario, si bien en “Investigaciones de un perro” el plano simbólico ligado al judaísmo kafkiano es claro, también hay un plano proyectado atoda la condición humana: “Retirado, solitario, ocupado en investigaciones sin esperanzas, aunque para mí indispensables, así vivo, pero sin perder de vista ami pueblo.”16 En esta utilización de animales en ficciones, notamos claramente la cualidad de parabolistas en los dos escritores. Aeste respecto, cito en su totalidad la microficción “Fabulilla” de Kafka: —Uff —dijo el ratón—, el mundo se vuelve cada día más pequeño—. Al principio era tan vasto, que me daba miedo. Corrí yme alegré al descubrir que alo lejos, aizquierda yaderecha, comenzaba finalmente aver muros. Pero estos largos muros se acercan tan rápido el uno al otro, que ya me encuentro en la última habitación y, justo en la esquina, se encuentra la trampa hacia la que corro. —Solo debes cambiar la dirección de tu carrera —dijo el gato, yse lo comió.17 Cualquiera de estos escritores podría ser su autor. También en los años 50, más precisamente en 1954 el escritor mexicano publica La hora de todos (juguete cómico en un acto). El título refiere claramente ala sátira moral ypolítica de Francisco Quevedo yel epígrafe contiene una referencia al cuento de 14 Kafka 1990, p.38. 15 Ibid., p.43. 16 Ibid., p.72. 17 Ibid., p.57. OPEN ACCESS
PAbLO bRESCIA 93 Kafka, “El vecino”.18 En él el narrador es un hombre de negocios que está atormentado porque un joven, Harras, se ha instalado en la oficina de al lado yescucha sus conversaciones telefónicas através de la delgada pared. El narrador especula que está allí para competir yacabar con su negocio. “Antes de que yo haya colgado el tubo, él está trabajando ya en mi contra”, concluye el relato. En la obra de Arreola, Harras es el director de la farsa quien presenta la historia del “juicio” de Harrison Fish, el protagonista de La hora de todos. Este es un magnate estadounidense que ha hecho fortuna yahora es parte de Wall Street. La acción se desarrolla en el piso 70 del Empire State Building de Nueva York la mañana del 28 de julio de 1945 (el 8 de mayo marca el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa; el 6 de agosto un B-29 denominado Enola Gay lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima) yconcluye cuando un avión se estrella contra el edificio. Harras concluye la obra diciendo: “No se olviden de mí, me llamo Harras, ysoy especialista en sorpresas… para servir austedes.”19 Hasta aquí, algunas conexiones entre la obra de Arreola yla de Kafka. Queda mucho por decir sobre los vasos comunicantes entre ambos escritores. ARREOLA, EL OTRO Los textos de Arreola convocan ecos de ambigüedad, extrañamiento eirracionalidad. En la construcción de esta mirada ante el mundo, utiliza tres elementos principales: en primer lugar, un tinte de racionalidad absurda (afalta de mejor nombre). Éste se presenta mediante situaciones que entretejen, muchas veces de manera lúdica, un perpetuo vaivén entre un conflicto y/ouna coexistencia de órdenes que funcionan con causalidades diferentes. Este lente de “fricción” trabaja desde la exageración ylo insólito. En segundo lugar, yderivado de este tinte, aparece un enfoque en la noción de límite yun desfasaje de lógicas narrativas que llama la atención sobre los mecanismos de funcionamiento del texto literario; es un principio de composición. La visión literaria de Arreola intenta evitar un mero registro de aconteceres cotidianos ointrospecciones psicológicas yproyectar, en cambio una fuerte dosis de creación (yno de repetición) artística apartir de la vida misma. Yen tercer lugar, entiende la literatura fantástica como vehículo que le permite trabajar con alegorías ysímbolos, moralizar ysatirizar oblicuamente, yexplorar la existencia de manera artística. De múltiples maneras, esta poética literaria se relaciona con los conceptos vertidos por Kafka en sus conversaciones con Gustav Janouch: “Inventar es más fácil que encontrar. Representar la realidad en su propia ymás ampliada diversidad, seguramente es lo más difícil que hay. Los rostros cotidianos desfilan ante nosotros como un misterioso ejército de insectos.” 20 En el archicitado prólogo de Jorge Luis Borges alos Cuentos fantásticos de Arreola, volumen parte de los 100 libros de su Biblioteca Personal que empezara acompilar en los años ochenta, se afirma: “La gran sombra de Kafka se proyecta sobre el más famoso de sus relatos, ‘El guardagujas’, pero en Arreola hay algo festivo yajeno asu 18 Kafka 1917. He trabajado esta relación en mi artículo “Juan José Arreola: ¿profeta oprovocador?”. 19 Arreola 1954, p.69. 20 Janouch 2006, p.132. OPEN ACCESS