El humanismo de Eduardo Nicol. Teoría y práctica
Abstract
Peer reviewed
Full text
La iloso ía y las lenguas de la península ibé ica: ac as de las VIII y IX
Jo nadas In e nacionales de Hispanismo Filosó ico, Ba eclona, 2007,
San ande 2009 / José Luis Mo a Ga cía, Ramón Emilio Mandado Gu ié-
ez, Gemma Go do Piña , Ma a Nogue oles Jo é, Fundación Ignacio La-
amendi (edi o es). – Mad id : Fundación Ignacio La amendi : Asociación
de Hispanismo Filosó ico : Real Sociedad Menéndez Pelayo : Socie a Ca a-
lana de Filoso ia : 2010.
D.L.: M-43749-2010. – ISBN: 978-84-936113-2-3.
1. Filoso ía española-His o ia-Cong esos y asambleas. I. Mo a Ga cía,
José Luis. II. Mandado Gu ié ez, Ramón Emilio. III. Go do Piña , Gemma.
IV. Nogue oles Jo é, Ma a. V. Fundación Ignacio La amendi. VI. Jo nadas
de Hispanismo Filosó ico (8ª. Ba celona. 2007). VII. Jo nadas de Hispanismo
Filosó ico (9ª. San ande . 2009). VIII. Tí ulo.
1 (460 (091) (063)
© De los ex os: Los au o es
© De es a edición: Fundación Ignacio La amendi
En la ilus ación de la cubie a, de izquie da a de echa, Ma ía Zamb ano,
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EL HUMANISMO DE EDUARDO NICOL:
TEORÍA Y PRÁCTICA
ANTOLÍN SÁNCHEZ CUERVO
Ins º de Filoso ía-CCHS-CSIC
(Mad id)
1
En 2007 se cumple el cen ena io de Edua do Nicol (1907-1991), uno de
los ilóso os más impo an es del exilio español epublicano de 1939. Nicol,
a quien, con las debidas ese as que él mismo se cuidó de hace , cab ía ubi-
ca en la llamada “Escuela de Ba celona”1, desa olló la casi o alidad de su
ex ensa ob a en el México acogedo de dicho exilio, al que había llegado en
1939 a bo do del céleb e ba co “Sinaia”, as pasa un iempo en el campo de
concen ación de A gelès-su -me . En México eje ció la docencia en la
UNAM, de cuyo Cen o de Es udios Filosó icos ue undado con Edua do
Ga cía Maynez. Y publicó los lib os Psicología de las si uaciones i ales (El Cole-
gio de México, 1941), La idea del homb e (México, S ylo, 1946), His o icismo y
exis encialismo (El Colegio de México, 1950), La ocación humana (El Colegio
de México, 1953), Me a ísica de la exp esión (FCE, 1957), El p oblema de la ilo-
so ía hispánica (Tecnos, 1961), Los p incipios de la ciencia (FCE, 1965), El po -
eni de la iloso ía (FCE, 1972), La p ime a eo ía de la p axis (UNAM, 1978),
229
1A juicio de Nicol, no cab ía plan ea la exis encia de dicha escuela en el sen ido, po ejem-
plo, de su con empo ánea “Escuela de Mad id”, aglu inada en o no al magis e io y la
in luencia de O ega a lo la go de un lapso empo al más o menos aco ado. Tampoco, siquie-
a, en el sen ido de un conjun o de a inidades doc inales; pe o sí en cuan o a a inidades “de
ono y es ilo”, a la mane a de una “comunidad ca ac e iológica”, di á en El p oblema de la ilo-
so ía hispánica (México, FCE, 1998, p.172). En e o as, el gus o po el “sen ido común”, con-
cebido no an o como una acul ad pu amen e epis emológica, sino más bien como la acul-
ad “de en ende nos unos con o os espec o de las cosas” o “el p incipio de comunidad de la
azón” (pp.201ss), lo cual no deja de asluci , po lo demás, el sen ido hondamen e comuni-
a io y dialógico de la iloso ía de Nicol, como enseguida e emos.
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La e o ma de la iloso ía (FCE, 1980), La agonía de P o eo (UNAM, 1981), C í-
ica de la azón simbólica (FCE, 1982), Fo mas de habla sublimes: iloso ía y poe-
sía (UNAM, 1990) e Ideas de a io linaje (UNAM, 1990).
Nicol se con e i ía así en uno de los ilóso os de lengua española más
ele an es de la segunda mi ad del XIX. Sin emba go, su ob a no ha sido
es udiada aún con el de enimien o que me ece. Cuando menos, dicho es u-
dio no ha ecogido oda ía –en es a o illa, al menos– los u os de la c ecien-
e memo ia de la que nues o exilio más ecien e ha sido obje o en los úl i-
mos años2, como sí lo ha hecho el es udio de o as ob as exiliadas. Se a a en
cualquie caso de una ob a que se dis ingue en su conjun o no sólo po una
cohe encia y una cohesión in e nas no o ias, sino ambién po una cie a y
audaz aspi ación sis emá ica, siemp e y cuando en endamos el concep o de
“sis ema” sin p e ensiones de ce azón ni esabios mode nos o decimonóni-
cos. Es deci , como una unidad in eg al y o denada3, o como conexión diná-
mica de agmen os con is as a una comple i ud imposible pe o i enuncia-
ble. Pa a Nicol, “el sis ema es p ecisamen e lo que se pe sigue, no lo que ya
se iene”, de mane a que “sis ema ismo” nunca equi ald á a “dogma ismo”4.
P ecisamen e po su comp omiso con la uni e salidad y la aspi ación
sis emá ica, la iloso ía de Nicol es suscep ible de se abo dada desde una
amplia di e sidad de emas y p oblemas. En e o os, la me a ísica, cuya c i-
sis con empo ánea asumió y an e la que plan eó espues as o iginales; la é i-
ca, a la que imp imió un sen ido dialógico y comunica i o de indudable
ac ualidad; el lenguaje o –empleando un é mino más nicoliano– la exp e-
sión, en la que cimen ó oda una isión del homb e; los lími es de la ciencia,
ANTOLÍN SÁNCHEZ CUERVO
230
2Siemp e con las debidas excepciones. C . el olumen colec i o Edua d Nicol: semblanza d’un
iloso . Edició a cu a d’Angel Cas iñei a. Ba celona, Ac a, 1991; ABELLÁN, JOSÉ LUIS, El exilio
ilosó ico en Amé ica. Los ans e ados de 1939. México, FCE, 1998, pp.65-99 ( e sión ac uali-
zada y aumen ada de Filoso ía española en Amé ica (1936-1966). Mad id, 1967, que ya incluía
un capí ulo dedicado a Nicol); y el monog á ico Edua do Nicol. La iloso ía como azón simbóli-
ca edi ado po An h opos.en 1998 (Ex a 3).En el caso de México, c . GONZÁLEZ, JULIANA, La
me a ísica dialéc ica de Edua do Nicol. México, UNAM, 1981; ÁLVAREZ ARGÜELLES, LUZ
MARÍA. SAAVEDRA MARTÍNEZ, VLADÍMIR. MÁRQUEZ PERMANTÍN, CLAUDIA, En o no a la ob a
de Edua do Nicol. México, UNAM, 1999; HORNEFFER, RICARDO, Edua do Nicol. Colegio de
Jalisco-Gene ali a de Ca alunya, 2000.
3“Y me pa ece imposible embes i ningún p oblema singula de iloso ía y pene a a ondo
de una o ma su icien e sin que es e p oblema nos emi a a o os p oblemas, los cuales am-
poco pueden a a se monog á icamen e, sino que deben se in eg ados en una unidad. Es a
unidad es el sis ema”, a i ma po ejemplo Nicol en un diálogo con Xa ie Rube de Ven ós.
C An h opos. Ex a 3 (1998), p.21. Ve sión en cas ellano del diálogo o iginal en ca alán emi-
ido en ele isión en 1982 y ecogido en Pensado s ca alans. Ba celona, Edicions 62, 1987.
4El p oblema de la iloso ía hispánica, pp.260ss.
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algunos de cuyos p ejuicios desac i ó y cuyos de o e os deshumanizan es
ac uales a on ó; o la e lexión en o no a nociones como las de “his o ici-
dad”, “ ida” y “exis encia”, en medio de la cual dialoga c í icamen e con
Dil hey, Be gson y Heidegge , en e o os au o es con empo áneos de e e-
encia. Todas és as y o as cues iones apa ecen con ecuencia en elazadas,
emi iendo unas a las o as. Pe o es el p oblema del homb e uno de sus hilos
conduc o es undamen ales. Más allá de su explici ación a p opósi o del len-
guaje, la exp esión y la in e subje i idad u o as cues iones como la acción,
oda la ob a de Nicol compo a una e lexión sob e la condición humana.
Toda ob a ilosó ica lo es de alguna mane a, pe o, en es e caso, alguna singu-
la idad o ece la indagación ace ca del homb e. Nicol concibió la iloso ía,
an e odo, como una espues a eminen e a la ocación o a la llamada de la
ida. O mejo dicho, como una ocación singula cuyo in es la in e ogación
ace ca del peculia luga del homb e en el mundo. El homb e –había dicho
Nicol en uno de sus úl imos ex os– “es el único se que in e oga. Todo
cuan o le odea susci a p egun as”, y compe e a la iloso ía “el o icio de p e-
gun a ”. El ilóso o “in e oga po o icio”5. La iden idad, en de ini i a, en e
p egun a y esponde p opia de la a ea ilosó ica al y como Nicol la
en iende, nos adelan a po cie o el decisi o papel que la dimensión dialógi-
ca desempeña á en su pensamien o, pe o es en cualquie caso el homb e una
p eocupación medula del mismo. Filoso ía es pa a Nicol insoslayable y
cons an e e-c eación de lo humano en la medida en que el homb e es oca-
ción siemp e abie a, posibilidad adical y ensión i al inago able. De ahí
su sen ido eminen emen e humanis a, el cual no es sencillamen e asimilable
a una enomenología exis encial, aun cuando sin onice con ella. La ap oxi-
mación de Nicol a la expe iencia humana es más inmedia a y i al. No en
ano encuen a sus p ime as mo i aciones c onológicas en el ámbi o de la
psicología. En su emp ano lib o Psicología de las si uaciones i ales, plan ea
una psicología “cien í ica” en é minos de comp ensión humana, la cual
ebasa el ámbi o me amen e biológico pa a insc ibi se en el his ó ico –o
“sob e-na u al”, como di á Nicol en un sen ido li e al, en no pocos luga es
de su ob a. De ahí la ele ancia de concep os i educ ibles a la explicación
cien í ico-na u al ales como el de si uación y el de exp esión, an ca o es e
úl imo pa a el desa ollo de su ob a pos e io .
Pe o dicha ap oximación ambién es más é ica. Menos aún es el huma-
nismo de Nicol equipa able a un “humani a ismo”, si bien no deja po ello
de concebi se como un comp omiso ma cadamen e é ico con la comunidad,
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5“Del o icio”, en An h opos, o.c., p.167.
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al y como plan ea á en su c í ica del ensimismamien o español. Humanis-
mo pa a Nicol es en de ini i a “au en icidad” y “ o ma de se ”, “adquisición
y e ención cons an e de mismidad”6, ocación eminen e, eó ica y p ác ica
al mismo iempo. Teó ica po que, si el humanismo en juego no depende –
di ec amen e al menos– de las a iculaciones y los moldes p econcebidos a
pa i de una on ología o una enomenología exis encial p e ia, no po ello
es indi e en e a las p egun as de la me a ísica, máxime en el ho izon e ac ual
de su c isis adical. P ecisamen e uno de los asgos más p eeminen es del
homb e, a juicio de Nicol, es su inse ción en la ealidad o el se , del que es á
llamado a da azones y cuya p esencia o al es la uen e de sus in e ogacio-
nes más elemen ales. El homb e es “el se que habla del Se ”7y no en ano
llega Nicol a plan ea oda una e undación de la me a ísica, en endida, bien
es cie o, de una mane a singula y poco con encional. Acep a la ó mula
adicional de la me a ísica como una “ iloso ía p ime a”, pe o, lejos de bus-
ca su e idencia apodíc ica en un mundo de esencias anscenden es y ans-
enoménicas, allende la expe iencia, lo hace en medio de es a úl ima. Nicol
adop a el mé odo enomenológico de Husse l pa a ecupe a la ce eza de
“las cosas mismas” al y como se p esen an a la conciencia, pe o p escinde de
oda “epojé” o oda en ación idealis a que pudie a aiciona la simple obje-
i idad de es e e o no a las cosas. Dicho mé odo, lle ado a cabo sin esos des-
lizamien os hacia nue as con aposiciones en e el o den de las esencias y el
de las apa iencias, que no ha ían en de ini i a sino ep oduci los dualismos
p opios de la me a ísica adicional, puede conduci nos según Nicol hacia
una supe ación de la c isis en la que es a úl ima se halla sumida. En ealidad,
el p oblema del ocul amien o de las esencias y de la imposibilidad kan iana
de la me a ísica como ciencia, que an o ha a o men ado a la eo ía del cono-
cimien o du an e los dos úl imos siglos, inalmen e consumado en é minos
nihilis as, es pa a Nicol un also p oblema.
El mé odo enomenológico, lle ado con cohe encia has a sus úl imas
consecuencias, mues a a su juicio que, en ealidad, no exis e al dualismo ni
al con adicción pues o que sus é minos supues amen e an agónicos son
uno y el mismo: las esencias son apa en es, el se es enoménico y espacio-
empo al, la ealidad es p esencia y o alidad in ínsecamen e di e sa. No
hay, pues, ningún mis e io ni abismo insondable en o no a lo absolu o. “Lo
absolu o es el hecho de que Hay Se ”, el cual es e iden e po si mismo y legi-
ANTOLÍN SÁNCHEZ CUERVO
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6Ideas de a io linaje, p.410. Ci ado po En ique Hülsz Piccone en “Me a ísica y humanismo
en la ob a de Edua do Nicol”, en An h opos…, 79.
7La idea del homb e. México, FCE, 1998, p.78
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ble en su conc eción enoménica. “En el sen ido más es ic o, es una e i é de
ai ”. Es “la p oximidad absolu a” y la con ingencia es, po an o, “su única
mane a de p esen a se”8. No es á eñido, po an o, con el de eni , ya que el
se es di e so y cambian e, lo cual lle a a Nicol a imp imi en su singula
enomenología un ma cado y no menos singula sesgo dialéc ico: se y de e-
ni son en ealidad idén icos, ya que ambos son indisociables en el acon ece
enoménico de la ealidad.
Pe o “se ” es en de ini i a “exp esión”, pues si el homb e es el se que
habla del se y és e es p esencia con inua, el luga de su e idencia no puede
se o o que el lenguaje. Pa a Nicol, el se se hace e iden e en el lógos,
en endido no como especulación, ni siquie a como discu so, sino como pala-
b a, comunica i a po de inición. Es deci , como diálogo, pues si la expe-
iencia del se adquie e pleni ud en su educción a p esencia enoménica y
és a se hace diá ana en el lenguaje, el p oblema del solipsismo deja de ene
sen ido. Se es exp esión y el homb e es el se en el que es a úl ima puede
concebi se. La Me a ísica de la exp esión, una de las ob as más ele an es de
Nicol, discu i á en es e sen ido.
Nicol quie e esca a así, no ya la admi ación a is o élica que p o oca la
expe iencia inmedia a del se , sino ambién las p ime as in uiciones de la me -
a ísica occiden al, an e io es incluso a Pa ménides. Nicol ecue da cómo ya
los milesios encon a on en la in uición del se en su o alidad p esencial una
e idencia que a pa i de Pa ménides y, sob e odo, Pla ón, empeza ía a e -
se in e e ida po un dualismo cuyo despliegue con adic o io y a o men a-
do desemboca á inalmen e en el escep icismo con empo áneo; odo ello u-
o, en ealidad, de un pseudo-p oblema.
Pe o, libe ada de dualismos –absolu o-con ingen e, se -de eni , ausen-
cia-p esencia, in e io idad-ex e io idad…–, la eo ía exige y al mismo iem-
po posibili a oda una aducción p ác ica. Me a ísica y é ica son ambién
con luyen es en el uni e so ilosó ico de Nicol: el homb e, en an o que ac o
del lógos, es á llamado a da azones de la ealidad. En ello eside p ecisa-
men e su ocación humana p imo dial y en ello se juega su “e hos” o su
luga en el mundo; o sencillamen e, su se lib e, el cual es an e odo his o i-
cidad. El homb e lib e –di á Nicol po ejemplo en la p ime a pa e de La
idea del homb e– a on a dialéc icamen e el aza y la necesidad, y el esul ado
de es a con on ación no es o o que la his o ia, en endida como un p oceso
exis encial que aspi a a econoce se en e la mecanización a alis a y el i a-
cionalismo desp o is o de un sen ido o un in. El homb e es lib e po que
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8Ibid., pp.72s.
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es á condenado a esc ibi su p opia his o ia dando azones de la ealidad en
la que se halla indecisamen e inme so.
Que el homb e sea an e odo his o ia ya lo había pues o sob adamen e
de mani ies o O ega, pe o, en el caso de Nicol, la his o icidad humana
mues a una mayo magni ud é ica. En p ime a ins ancia, po que se sub aya
el ca ác e mo al del homb e en busca de su p opia his o ia. “El homb e es
acción”, a i ma á con ecuencia Nicol incidiendo en dicho ca ác e , cuya
imp on a en el “yo” o eguiano en pugna con su ci cuns ancia es más débil,
o al menos más enue y di usa. Pe o ambién po la mane a en que Nicol
concibe es a acción: el homb e es lib e y es mo al, no ya po que es é llamado
a da azones de la ealidad o po que lo haga en medio de una his o icidad
ineludible, sino ambién po que su libe ad es espues a a una al e idad que
cons an emen e le in e pela. No es en onces “mi ida”, sino la ida comuni-
a ia el eje e eb ado del “e hos” humano. De ahí la c í ica de Nicol po
añadidu a hacia el con ac ualismo, el cual abs ae a i icialmen e la en idad
aislada del indi iduo, au o izándole “a ega ea en el cumplimien o de su
con a o”9; es deci , jus i icando un indi idualismo mo al y polí ico que
amenaza y de alúa el sen ido comuni a io de dicho “e hos”. De ahí asimis-
mo la condición dialógica de la exp esión y del lenguaje, acaso cons eñida
bajo los a i icios y las abs acciones del p agma ismo.
2
Pe o esa alusión c í ica al subje i ismo o eguiano no es me amen e
inciden al o pun ual. En ealidad, nos emi e a oda una con on ación nico-
liana con la iloso ía hispánica. “Humanismo”, pa a Nicol, no signi ica
adop a sin más o mas exp esi as más o menos a aigadas en el pensamien-
o español ales como el ensayo, asimismo eacias a la ocación sis emá ica,
sino idelidad, p ecisamen e, a es a úl ima al y como se ha enido desen ol-
iendo desde la in ención g iega del logos. De ahí su c í ica del “ensayismo”
o del abuso del ensayo como géne o ilosó ico has a el pun o, incluso, de des-
plaza al géne o sis emá ico bajo el p e ex o de que és e es ígido y educ-
cionis a10. Nicol no deses ima ni minus alo a el ensayo, que él mismo cul i-
ó11; pe o sí plan ea una desmi i icación del mismo como géne o p opio del
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9La ocación humana. México, Lec u as mexicanas, 1997, p.83.
10 C . su “Ensayo sob e el ensayo”, en El p oblema de la iloso ía hispánica, pp.209-278.
11 C . la ecien e compilación de a ículos y ex os b e es, a ca go de A u o Agui e, Las ideas
y los días. México, A ini ia, 2007.
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pensamien o en lengua española y ambién como un medio supues amen e
p i ilegiado de esc i u a ilosó ica, do ado de una singula elocuencia pa a
exp esa con enidos de e dad que escapa ían a la abs acción concep ual
p opia de o os géne os como el a ado.
Insepa able de ese ensayismo se ía pa a Nicol la endencia es e icis a de
la iloso ía española con empo ánea y su consecuen e en ación pe sonalis a
e in imis a, alejada de los impe a i os de un pensamien o esponsable y
comp ome ido con los p oblemas de la comunidad. A esa misma ocación
“es é ica” p opia del “espec ado ” o eguiano, que el ambién exiliado en
México José Gaos ecogió y madu ó has a con e i la en uno de los ejes
ca ac e iológicos del pensamien o en lengua española, con apuso Nicol la
ocación uni e sal de “pensa con igo las cosas g a es”12. A las ideas
“lucidas” con apuso las ideas “lúcidas”. Lucidez elada además po un
ensimismamien o, no ya en la o ma, sino ambién en los con enidos, al
menos a pa i del no en ayochismo: la obsesión po eencon a se a si mis-
mo que desde en onces domina al in elec o español –ejempla en ob as
como las de Unamuno y O ega, especialmen e en medi aciones como las
que se cen an en el quijo ismo– aiciona ía en es e sen ido la máxima
aspi ación de odo ilóso o, ci ada en la uni e salidad, en endida no como
una abs acción concep ual o una idea educ o a, sino como in eg ación
p ác ica de lo pa icula en la comunidad p oblemá ica de lo uni e sal y
p oyec o ilimi ado de con i encia. “Hay que se más y p egun a se menos
po lo que uno sea”, a i ma Nicol en es e sen ido. “Y si, hoy en día, la ilo-
so ía de los españoles consigue ab i un camino p opio en la ma aña de las
doc inas i as y uni e sales, si log a p opone eo ías nue as y e dades
EL HUMANISMO DE EDUARDO NICOL: TEORÍA Y PRÁCTICA 235
12 C . La ocación humana. P esen ación de En ique Hülsz. México, Lec u as mexicanas, 1997,
p.235. No en ano la polémica en e ambos ilóso os, ecogida en di e sos ex os. C . Gaos,
José: “De paso po el his o icismo y exis encialismo”, en Cuade nos Ame icanos, nº 2, 1951,
eimp eso en Ob as comple as IX. Sob e O ega y Gasse y o os abajos de his o ia de las ideas en
España y la Amé ica española. P ólogo de Oc a io Cas o. Coo dinación de la edición: Fe nan-
do salme ón. México, UNAM, 1992, pp.233-246; “De paso po el his o icismo y exis encia-
lismo. Pa e ga y Pa alipómena”, en Filoso ía y Le as, 43-44 (1951), eimp eso en Ibid.,
pp.247-306; Nicol, Edua do: “O a idea de iloso ía”, eimp eso en La ocación humana. P e-
sen ación de En ique Hülsz. México, Lec u as mexicanas, 1997, pp.313-322; “Diálogo de
iloso ía en e el au o y el c í ico”, en Filoso ía y Le as, nº 43-44 (1951), pp.149-175. eim-
p eso en La ocación humana bajo el í ulo “P osigue el diálogo”, pp.323-340. Como conse-
cuencia de es e diálogo c í ico con Gaos, Nicol amplió el capí ulo de dedicado a O ega de la
segunda edición de su lib o His o icismo y exis encialismo. Mad id, Tecnos, 1960. Asimismo,
apenas un año después se edi aba po p ime a ez El p oblema de la iloso ía hispánica. México,
FCE, lib o en que son ecuen es las alusiones c í icas a O ega, especialmen e en la e ce a
pa e, “Ensayo sob e el ensayo”. De es a polémica da cuen a Ál a o Ma u e en El his o icismo
en México. His o ia y an ología. México, UNAM, 2002, pp.51-55
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eal y obje i o, la conco dancia en e azón y ealidad, o la na u aleza dialó-
gica de la palab a; e impe a i os ales como la exigencia “cien í ica”, la
exp esión sis emá ica o la condición in e subje i a de oda p axis. ¿Una nue-
a salida en also del acionalismo op esi o y del educcionismo cien í ico de
Occiden e? El concep o nicoliano de exp esión sale al paso de es a hipo é i-
ca objeción. Se no equi ale aquí a ex inción o abso ción de lo singula bajo
el secan e de la unidad po que la única mane a posible de se es la di e encia.
Se equi ale po an o –y po el con a io– a exp esión; es deci , a la sal a-
ción de lo singula en lo uni e sal median e la palab a, comunica i a po
de inición. Se sal a lo singula po que oda exp esión es i educ ible, i epe-
ible e in ans e ible; pe o se sal a ambién lo uni e sal po que la exp esi i-
dad es indisociable de la al e idad y la in e pelación comunica i a. Nicol
apun a así hacia un uni e salismo de la di e encia. Calib a la o iginalidad
de su plan eamien o o cues iona las e idencias p ees ablecidas sob e las que
descansa nos obliga ía a aden a nos en lib os medula es como Me a ísica de
la exp esión, así como a ab i nos a oda una cons elación de p oblemas ilosó-
icos como los que se señalaban al comienzo de nues o eco ido, algunos de
ellos de g an calado y ac ualidad. Todo ello nos des ia ía de nues os p opó-
si os, pe o no debemos ob ia que la noción de exp esión, an icamen e desa -
ollada po Nicol, se halla jus o en la base, aun de mane a implíci a, de su
e lexión sob e las posibilidades de la iloso ía hispánica en el ma co uni e -
sal del logos. Pensa en español signi ica en onces, en p ime luga , pensa lo
mismo de mane a di e en e. Y en segundo luga , pensa desde una di e en-
cia, po así deci lo, de segundo g ado: no se a a de una di e encia como
cualquie o a, más o menos equi alen e a la de o as adiciones de pensa-
mien o occiden ales, sino doblemen e singula po su desa aigo del logos y
su endencia a la ideología, el ensayismo, el ensimismamien o y el pe sona-
lismo. Aho a bien, en medio de es a p eca iedad gene al –que el p opio
Nicol ma izaba se e amen e eco dando cie a ob a ilosó ica del siglo XVI–,
la iloso ía hispánica dispone de condiciones, expe iencias y bagajes, comu-
nes a ambas o illas, su icien es como pa a habla con oz p opia en la comu-
nidad uni e sal del logos. Es po ello que la iloso ía hispánica es, en buena
medida, una a ea aún pendien e de ealiza .
3
Dicha a ea no debe con undi se, po o a pa e, con una adsc ipción al
cien ismo ins umen al dominan e. Pa a Nicol, esa “sobe anía del yo” ca ac-
e ís ica del pensamien o hispánico, an p ocli e a menudo a la ana quía y la
egola ía, ha hecho mella sin duda en sus ap i udes pa a una iloso ía igu o-
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sa; pe o al mismo iempo cons i uye “una disposición na u al con a ia al
anonima o y la uni o midad”37 ins au adas al ampa o de dicho cien ismo ins-
umen al. Esa misma sobe anía, libe ada de las es indi idualis as, puede así
no sólo econcilia se con los impe a i os de la comunidad y de la iloso ía
cien í ica, sino con ibui ambién a que es a úl ima no se de alúe en é mi-
nos de un pseudo-sabe pu amen e u ili a io y ecnológico que ha pe dido su
momen o eó ico o de e dad y al que se la despojado de la ocación lib e o
exis encial que le dio a luz, con oda la deshumanización que ello conlle a. La
c í ica de Nicol al humanismo hispánico nos lle a así hacia su c í ica de la des-
humanización de la ciencia ac ual. Ya en la in oducción de Los p incipios de la
ciencia, acla a en es e sen ido los de o e os op esi os de la ciencia a p opósi o
de la cuád uple elación que debie a o ien a su undamen ación eó ica; en
conc e o, las elaciones epis emológica –en e un suje o que o ece azones,
c í ica y me ódicamen e, y el co espondien e obje o de las mismas–, lógica –
como adecuación del pensamien o consigo mismo–, his ó ica –como p inci-
pio in e no de mu ación, que sólo apa en emen e con adice las elaciones
an e io es, en la línea de lo que acabamos de apun a a p opósi o de la dialéc-
ica, y que en ningún caso debe induci a me os ela i ismos o pe sonalis-
mos–, y dialógica –dado el ca ác e exp esi o, comunica i o e in e subje i o
del conocimien o.38 Relaciones odas ellas ce cenadas bajo el concep o domi-
nan e de ciencia, basado en “el c i e io de la exac i ud cuan i a i a”39 y, po
an o, en un educcionismo excluyen e de odo conocimien o que no sea a-
ducible en é minos inmedia os de u ilidad. De ahí el ac ual desp ecio po la
iloso ía de la ciencia –que en sen ido nicoliano end ía a se “ iloso ía, pu a y
simplemen e”–, la cual es educida a “un p oduc o esidual de las ciencias
posi i as”40, aun cuando de ella depende la undamen ación eó ica y la cua-
lidad é ica de es as úl imas. La cues ión de la e dad queda en onces “en sus-
penso, como obje o de una me a especulación me a ísica”, a endiendo única-
men e a “la p ueba p agmá ica de la ciencia”41, la cual –acla a Nicol– no se ía
nada indeseable si lo p agmá ico se en endie a en é minos de i alidad y no
–como es el caso– de una de aluación de es a úl ima en me a u ilidad. Pe o
en luga de “pone la ida al se icio de la e dad”42, en el sen ido de que sólo
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37 Ibid., p.163.
38 Los p incipios de la ciencia, México-Buenos Ai es, FCE, 1965, pp.42-93.
39 Ibid., p.10.
40 Ibid., p.12.
41 Ibid., p.34.
42 Ibid., p.35
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a a és de es e momen o de e dad –c í ico, his ó ico, dialógico e in e sub-
je i o, no ol idemos– es posible que la ciencia alumb e un “e hos”, el esul-
ado es más bien el opues o: la ida se equipa a a la u ilidad o, en el mejo de
los casos, la ciencia e lexiona sob e sí misma en é minos pu amen e o ma-
les, cen ándose sólo en sus elaciones lógicas.
Pe o es sob e odo a lo la go de El po eni de la iloso ía y La e o ma de la
iloso ía donde Nicol diagnos ica el impe ialismo de lo que él mismo deno-
minó “ azón de ue za mayo ”; es o es, una azón que ha dejado de o ien a -
se hacia el conocimien o de la ealidad, y con ello hacia la cons ucción de un
ho izon e p ác ico –pues eo ía pa a Nicol no es me a con emplación, de la
misma mane a que azón pu a y azón i al son idén icas–, pa a explo a la
con is as a su ap o echamien o u ili a io. Deja en onces la ciencia de se
una ocación lib e y una a ea exis encial pa a educi se a una écnica p o-
duc i a y mecanizada, egida en cuan o al po la necesidad y la o zosidad –
en an o que opues os a libe ad y posibilidad. Es deci , se ansi a de la
ciencia a la p axis sin mediación comp ensi a o dialógica ninguna, en base al
c i e io exclusi o de la u ilidad. “Se ” –di á Nicol– equi ald á en onces a
“se ú il”, de la misma mane a que “ e dad” se á ap i ud pa a la dominación
y “ ealidad” aquello des inado a se explo ado43. Se a a po an o de una
azón nue a, que “no nos habla del se ” sino que “empieza a ac ua como una
azón que es ciega y muda en e al se , aunque muy lúcida en e al se -
cosa”.44
La “ azón de ue za mayo ” se e ige así sob e el a al con asen ido de una
ciencia que, a pa i ya del mode no gi o u ili a io que ecibe a manos de
Bacon45, comienza des anece se a medida que p og esa en é minos écnicos
y que inc emen a su pode ío sob e el mundo. Dicha azón, con adic o ia po
su misma i acionalidad, eemplaza así la ac i idad ilosó ica po una sue e
de “segunda na u aleza” o de lógica ins umen al que, al emancipa se del
lib e eje cicio de la azón, se o na subs an i a, ciega, anónima, uni o me y
pu amen e biológica, sin o o in que la pu a uncionalidad mediá ica ni o as
consecuencias que una deshumanización global o un p edominio de la u ili-
dad que Nicol no acila en denomina “ o ali a io”46, pues bajo la coacción de
ese p edominio se e el homb e obligado a “ educi a una sola odas las di ec-
ciones de su mi ada” y “a una sola dimensión la ealidad oda”. La ci iliza-
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43 El po eni de la iloso ía, México, FCE, 1972, p.235.
44 Ibid., p.238
45 La e o ma de la iloso ía, México, FCE, 1980, pp.46-61.
46 El po eni de la iloso ía., p.21.
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ción, en el mundo con empo áneo, se aduce en onces en ba ba ie: se ha
hecho dominan e a cos a de desp ende se, p ecisamen e, de su aíz ci ilizado-
a y ol e se “indi e en e espec o de su humanidad”, pues és a se educe a
cosa “y es o es lo que hoy se llama ba ba ie”47. La azón ya no iene como
misión explica y cambia el mundo, sino se i se de él ”median e una acción
o ganizada que hab á de abso be la exis encia en e a del homb e.”48 Bajo
es a se idumb e o ali a ia, la necesidad desplaza a la libe ad y la subsis en-
cia a la exis encia, pues el homb e ha gene ado a i icialmen e nue as depen-
dencias que le op imen y de las que no puede desliga se; la e osión de la na u-
aleza po la écnica se ha ex endido a las p opias elaciones en e los hom-
b es, su iendo és as odo un p oceso de cosi icación. Asimismo, el anonima o
desplaza a la exp esi idad y el discu so al diálogo, pues el conocimien o ya no
se en iende en é minos de in e subje i idad sino de impe sonal dominación.
Con odo ello, la uni e salidad se de alúa en me a uni o midad, pues sus exi-
gencias –igualdad y di e sidad, ligadas bajo el p incipio p ác ico de la lib e
ecip ocidad– han sido eemplazadas po “el mé odo de la ab icación, y una
exis encia de e minada po es e mé odo”49. De ahí una “ci ilización uni ica-
da” que odo lo cul i a “pa a sa is ace al homb e, y lo deja insa is echo, po -
que no lo cul i a a él”50. En de ini i a, la ecnología eemplaza a la ciencia,
comp ome iendo con ello la p opia supe i encia de la ocación ilosó ica y
de su signi icación humanis a.
Nicol plan ea así oda una c í ica de la de aluación de la azón cien í ica
en “ azón ins umen al”, é mino és e que más allá de esul a ilus a i o,
bien pod ía suge i oda una sin onía en e la c í ica nicoliana de la ecno-
ciencia y la c í ica del cien ismo desplegada en el ma co de la Teo ía C í ica
–sin deja de asumi al mismo iempo las ob ias dis ancias en e una y o a.
“Razón ins umen al” – eco demos– e a el é mino que daba í ulo a la e -
sión alemana (1967) del céleb e ensayo de Max Ho kheime Eclipse o eason,
esc i o en 1947 en pleno exilio en No eamé ica, y que encon a á exp esio-
nes análogas en la “ azón iden i ican e” de Ado no y en la “ azón unidimen-
sional” de Ma cuse. Dicha sin onía –que hab ía de limi a se al ámbi o de la
“p ime a” Escuela de F ank u , p escindiendo po aho a de su p olongación
econciliado a y “neo-ilus ada” a manos de Habe mas, aun cuando esis de
es e úl imo como la de la ciencia y la écnica como ideología o la de la colo-
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47 Ibid., p.38.
48 Ibid., p.238.
49 Ibid., p.38.
50 Ibid., p.40.
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nización ecnológica del mundo de la ida deban ene se en cuen a–, aslu-
ce la o iginalidad de Nicol en an o que c í ico de la ecno-ciencia en lengua
española, y ambién, en de ini i a, la ace a más incisi a de su pensamien o.
Con odo ello, Nicol se e igió en ei indicado del humanismo.
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