SCHICK, R., The Christian communities of Palestine from Byzantine to Islamic rule. A historical and archaeological study, 1995
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258 RESEÑAS AQ, XVIII, 1997 604-6). Precisamente porque está al tanto de todo esto, Muranyi es muy cauteloso a la hora de aventurar hipótesis sobre ese material, sobre todo teniendo en cuenta que lo editado hasta ahora es tan sólo una pequeña parte del material existente en Qayrawán y que, por tanto, lo disponible en edición no constituye todavía una base lo suficientemente sólida como para aventurar conclusiones que se quieran definitivas. Pero eso no quita para que la lectura de los textos editados por Muranyi nos invite a comprobar lo que ya sabemos o creíamos saber sobre la base del nuevo material que está poniendo a nuestra disposición. En particular, los textos de al-Máyisün y de Ibn Wahb plantean inevitablemente la pregunta de cuál es su relación con el Muwatta' de Málik b. Anas, así como cuáles fueron las circunstancias que llevaron a su fijación por escrito (pienso especialmente en los textos de al-Máyisün y Málik) y qué cambios esa fijación por escrito introdujo en transmisiones que eran fundamentalmente orales. MARIBEL FIERRO SCHICK, R., The Christian communities of Palestine from Byzantine to Islamic rule. A historical and archaeological study, Princeton, New Jersey: The Darwin Press, 1995, 583 pp. + XVIII pp. + 9 mapas + 29 láminas. Nos encontramos ante un estudio en el que se analizan datos tanto históricos como arqueológicos referentes a la historia social de las comunidades cristianas de Palestina durante el período de transición entre la dominación bizantina y la islámica (ss. vii-ix, en concreto entre los años 602 y 813). El estudio se divide en nueve partes, acompañadas de una introducción, conclusiones y un voluminoso apéndice en el que se recoge la descripción de aquellos lugares de excavación que han suministrado el material a partir del cual se ha llevado a cabo el anáhsis. En la introducción, Schick expone los problemas que presenta la interpretación de los datos arqueológicos, tanto por lo que se refiere a la dificultad de precisar la cronología como a la carencia de publicaciones adecuadas. Se trata sobre todo de problemas de metodología, dado que el interés de muchos arqueólogos ha estado limitado al estudio de los mosaicos o a las características arquitectónicas de las iglesias, sin prestar atención a los estratos bien de ocupación posterior bien de destrucción, removidos sin dejar constancia alguna. Schick ha intentado establecer, en la medida de lo posible y teniendo en cuenta las carencias antes mencionadas, si el daño observado en los lugares de excavación fue debido a la conquista sasánida, a la islámica o a terremotos, y por lo que se refiere a los mosaicos, quiénes fueron los responsables de la destrucción iconoclasta que se aprecia en algunos de ellos. Los principales puntos de su argumentación son los siguientes: — En los años que precedieron a la invasión sasánida en la zona hubo cierto grado de tumultos y de desórdenes, si bien éstos fueron de naturaleza efíme- (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) http://al-qantara.revistas.csic.es
AQ, XVIII, 1997 RESEÑAS 259 ra y su impacto no debe ser exagerado. Fue la invasión sasánida (años 614628) la que marcó una alteración seria de las comunidades cristianas (cap. I). — Las zonas de Palestina que se vieron más afectadas por la invasión sasánida fueron Jerusalén, Acre y Tiro; los aliados judíos y beduinos de los persas fueron parcialmente responsables de los daños causados. Aunque las comunidades cristianas tuvieron más o menos una década para recuperarse de la invasión, las cosas no volvieron a\ser las mismas, ni desde el punto de vista material ni desde el psicológico, que antes de la conquista sasánida (cap. II). — La reconquista bizantina trajo consigo el castigo, en algunos casos, de los aliados judíos de los sasánidas. Trajo consigo también tensiones y disputas internas entre las distintas confesiones cristianas. El breve período de restauración bizantina no fue suficiente para que la recuperación fuera completa (cap. III). — La conquista islámica duró varios años (630-640), a diferencia de la sasánida que había durado semanas. Los relatos musulmanes y los relatos cristianos dan versiones discrepantes respecto a cómo tuvo lugar la conquista y a cuáles fueron los daños causados en Palestina (los relatos cristianos hablan de violencia, destrucción, etc.). Los judíos no parecen haber actuado como aliados de los musulm.anes, tampoco los beduinos. Se tiene noticia de muy pocos casos de conversión. El impacto inmediato de la conquista islámica no parece haber sido tan desastroso como el de la conquista sasánida. Una gran parte de la población griega abandonó la zona, pero el resto de la población cristiana sobrevivió sin sufrir demasiado (cap. IV). — El primer período islámico (640-813) fue en general tranquilo y tan sólo en los últimos años del dominio omeya se puede hablar de una acción militar que afectase seriamente a esta zona. De gran interés es el material preservado en los papiros de Nessana, que muestran, por ejemplo, que había recaudadores de impuestos cristianos en la zona de Gaza en el siglo vii. La zona no fue tan importante para los 'abbásíes como lo había sido para los omeyas. Es en época 'abbásí cuando hay evidencia de disturbios internos, ataques de beduinos y destrucciones dirigidas contra los cristianos. Los monasterios florecieron durante el período islámico temprano. La época 'abbásí coincide con un abandono de la producción literaria cristiana en griego y un aumento en el uso del árabe. El contacto de las comunidades cristianas de la zona con el imperio bizantino no parece haber sido muy estrecho; parece haber habido contacto con el imperio carolingio. Es difícil precisar cuál era la situación de la jerarquía eclesiástica, con evidencia muy fragmentaria respecto a la lista de obispos, aunque parece haber permanecido intacta en gran medida. Schick concluye que durante el período islámico temprano la población de Palestina parece haber gozado de seguridad y prosperidad. Siguieron llegando peregrinos a Palestina y los monasterios del desierto de Judea continuaron ejerciendo influencia más allá de las fronteras de Palestina (cap. V). — Schick, a continuación, pasa revista a las iglesias que se conocen para el período del año 640 al 813, señalando que algunas parecen haber sido construidas en el período islámico temprano y que los omeyas en muy raras ocasiones transformaron iglesias en mezquitas, prefiriendo levantar nuevos edificios. Si muchas iglesias anteriores continuron en uso, otras parecen haber dejado de (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) http://al-qantara.revistas.csic.es
260 RESEÑAS AQ, XVIII, 1997 ser utilizadas. Las razones de este abandono deben ser puestas en relación con cuestiones más generales de cambios económicos y demográficos tras la conquista islámica; abandono pacífico o destrucción causada por terremotos explican la caída en desuso de la mayor parte de las iglesias; el abandono pacífico lo fue por razones de decadencia económica que no tenían relación con problemas relacionados con la cristiandad o con una específica interacción religiosa entre cristianos y musulmanes. Schick hace referencia a las conclusiones alcanzadas por H. Kennedy [«From Polis o Madina: urban change in Late Antique and early Islamic Syria», Past and Present 106 (1985), pp. 3-27 and «The last century of Byzantine Syria», Byzantinische Forschungen 10 (1985), pp. 14183], según las cuales la transición de la Antigüedad a la Edad Media en Siria tuvo lugar en los años después de 540 y no después de 640, siendo la invasión musulmana una consecuencia más que una causa de cambios que habían tenido lugar a lo largo del siglo anterior. Schick señala, sin embargo, que hay abundante evidencia de expansión económica y demográfica en la segunda mitad del siglo VI (cap. vi). — El proceso de conversión que tuvo lugar en la zona de Palestina no es fácil de seguir en su evolución. Schick, naturalmente, hace referencia a las conclusiones alcanzadas por R. Bulliet en su obra Conversion to Islam in the Medieval Period, indicando que los datos estadísticos por él manejados para Siria en el período islámico temprano son muy escasos, lo cual reduce el grado de fiabilidad de sus conclusiones. Schick señala que Bulliet no parece haber tenido en cuenta, al basar sus conclusiones sobre todo en datos onomásticos, que es difícil precisar si los nombres que él toma por musulmanes lo eran realmente o al menos de manera exclusiva, precisión ésta ya señalada por L. Molina para al-Andalus en KO.B.A. II, ed. M. L. Avila, Granada, 1989, p. 20, nota 3. Schick apunta asimismo la dificultad en establecer la presencia de musulmanes en el período temprano recurriendo para ello a la existencia de mezquitas, dado que las primeras mezquitas no tenían elementos arquitectónicos que las permitan reconocer arqueológicamente como tales: si la qibla fue marcada cuidadosamente desde el comienzo, los mihrábs cóncavos sólo fueron introducidos en época del califa al-Walïd I (86-96/705-715), los alminares también fueron introducidos tardíamente y el simbolismo islámico usado en la decoración de mezquitas es más restringido que en las iglesias. Schick concluye: «Thus the first 75 years of the Islamic presence in Palestine are largely missing from the archaelogical record.» Por tanto, el hecho de que no se encuentren restos no implica que no hubiese población musulmana; si tales restos existen, ello sí implica necesariamente la existencia de una comunidad musulmana, ya que no se conoce ningún caso de mezquitas construidas como monumentos sin función congregacional (con la excepción de la Cúpula de la Roca), lo cual contrasta con la situación en la cristiandad. Otra forma de identificar a musulmanes es a través de tumbas, pero apenas si hay resultados publicados en este sentido. Es difícil aducir como evidencias artefactos tales como monedas, cerámica, lámparas con motivos decorativos, etc., ya que todos ellos pudieron ser utihzados también por otras comunidades religiosas. La epigrafía puede ser más útil, así como datos relativos a la presencia de determinados cargos administrativos musulmanes, como cadíes; también datos suministrados por textos literarios. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) http://al-qantara.revistas.csic.es
AQ, XVIII, 1997 RESEÑAS 261 Tras haber planteado cuan problemática es la búsqueda de evidencia fiable, afirma que, sin embargo, se puede llegar a algunas conclusiones. El hecho de que en Palestina no se fundaran «ciudades campamento» indica que es en los centros donde se asentaron las tropas o los cargos gubernamentales donde hay que esperar encontrar asentamientos musulmanes, como de hecho así sucede. Pero los papiros de Nessana señalan la presencia de un cadí en Nessana, lugar insignificante, lo cual indica que pudo haber musulmanes en otros lugares igualmente pequeños. Asimismo, parece que la población musulmana tendió a concentrarse en los lugares donde se construyeron palacios omeyas. «The evidence points to concentrations of Muslims in places where there were mihtary garrisons or government administrators and in the series of desert palaces.» Los musulmanes eran en su mayor parte soldados y emigrantes de la Península Arábiga y sus descendientes, más que descendientes de conversos locales. Hacia el final del período omeya, los musulmanes constituían todavía una proporción pequeña del total de la población; el aumento se produjo en época 'abbásí (cap. VII). — ¿Cuál fue la política adoptada por los musulmanes hacia los cristianos? Varios autores han señalado que es difícil precisar hasta qué punto las fuentes (tardías) de que disponemos reflejan la legislación omeya o bien las discusiones que tuvieron lugar en época 'abbásí y cuyos resultados fueron proyectados hacia atrás. Hay pruebas claras de que se construyeron iglesias durante el período islámico temprano, lo cual indica que no debía haber una prohibición estricta como la hubo más tarde. Tampoco parece haber habido una prohibición generalizada del uso de cruces. Hay algunos relatos sobre cristianos que fueron ejecutados por ofensas relacionadas con la profesión de su fe, pero como suelen tener contenido polémico (todos ellos prpceden de fuentes cristianas) es difícil determinar hasta qué punto son fidedignos. En cualquier caso, el número de mártires para el período omeya es escaso, aumentando en época 'abbásí 1, lo cual parece indicar actitudes más duras por parte de los musulmanes (algún caso es de hijo de cristiano convertido al Islam y de una mujer que siguió siendo cristiana; en la mayoría de los casos, el crimen por el cual los cristianos fueron ejecutados fue blasfemia o apostasía). Schick concluye que «the evidence for the implementation of extensive anti-Christian policies in the early Islamic period is slight... As time went on, however, and as the Muslims increased their numbers, they seem to have become progressively more concerned about the nature of their relations with the Christians and began to reduce them to a more pronounced subordinate status» (cap. VIII). — El último capítulo está dedicado al iconoclasmo. Numerosos mosaicos de iglesias muestran destrucción de imágenes, pero no es fácil establecer quién las destruyó, cuándo y por qué. El hecho de que la destrucción que tuvo lugar en Palestina sea diferente de la que tuvo lugar en el Imperio bizantino, ya que se destruyeron imágenes de gente ordinaria y de animales, y no sólo iconos, se1 Se puede consultar al respecto el artículo de E. Lapiedra, «Los mártires de Córdoba y la política anticristiana contemporánea en Oriente», Al-Qantara XV (1994), 45362, dentro de la sección monográfica dedicada a «Cristianos de al-Andalus y mozárabes». (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) http://al-qantara.revistas.csic.es
262 RESEÑAS AQ, XVIII, 1997 ñala que esa destrucción no fue inspirada por las prácticas de los cristianos en el imperio bizantino, correspondiendo más a la forma musulmana de oposición a las imágenes. Los que destruyeron los mosaicos habrían sido los propios cristianos; la época fue el período omeya tardío y el período 'abbásí temprano; la razón, la objeción musulmana a las imágenes, es decir, los cristianos habrían destruido las imágenes ya fuera obedeciendo órdenes de oficiales musulmanes ya fuera preocupados porque los musulmanes y judíos les acusaban de veneración idólatra de iconos (cap. IX). La conclusión (pp. 220-4) recoge de forma concisa y clara las conclusiones parciales presentadas en los capítulos previos. Sigue el apéndice, una completa bibliografía y los mapas y láminas. En su introducción, el autor indica que ha sido muy precavido a la hora de asumir que la evidencia existente para otras regiones geográficas pueda ser relevante para el caso de Palestina, de manera que muy rara vez hace referencia a desarrollos paralelos en otras zonas como Egipto. Esa precaución es necesaria. Pero estudios como el suyo vienen a sumarse a otros: por citar tan sólo algunos, muy diferentes entre sí, tenemos el de M. Morony sobre Iraq (Iraq after the Muslim conquest, Princeton, 1984), el de R. Bulliet para Irán (v. ahora Islam. The view from the edge, Nueva York, 1994) y el de P. Chalmeta para al-Andalus {Invasión e islamización: la sumisión de Hispania y la formación de al-Andalus, Madrid, 1994). Ello quiere decir que ya no está tan lejos el día en que se podrá hacer una síntesis de los resultados alcanzados para las distintas regiones y entonces aprenderemos sin duda algo más sobre los procesos de islamización y arabización que tuvieron lugar y sobre el por qué de las diferentes consecuencias que esos procesos tuvieron para las distintas comunidades religiosas. MARIBEL FIERRO VALLEJO TRIANO, A. (Coord.), Madînat al-Zahrà'. El Salón Rico de Abd alRahmàn III Córdoba: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1995,197 pp. Resultan todavía escasos los estudios sobre la que fuera ciudad áulica del califato omeya andalusí, Madînat al-Zahrá', cuyo indudable interés artístico e histórico no se vio acompañado, durante mucho tiempo, por un interés proporcional tanto en el campo científico como en la atención popular. Afortunadamente la situación ha cambiado de modo notable en relación sin duda con el cambio que en las últimas décadas han experimentado los estudios de arqueología medieval. El libro que comentamos es sin duda una buena muestra de ello y aunque en parte recopila trabajos ya publicados o síntesis de otros más extensos en vías de serlo, constituye un esfuerzo de divulgación de algunas de las últimas investigaciones científicas realizadas en torno a este notable conjunto arqueológico. PubUcado con motivo de la exposición celebrada en Córdoba en abril (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) http://al-qantara.revistas.csic.es