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VALÉRIAN, Dominique, Bougie, port maghrébin, 1067-1510, École Française de Rome, 2006; AMRI, Nelly, La Sainte de Tunis. Présentation et traduction de l’hagiographie de Âisha al-Mannûbiyya, Sindbad, 2008 [RESEÑA]

Fierro Bello, María Isabel

Abstract

Reseña del libro Bougie, port maghrébin, 1067-1510 de Dominique Valérian, publicado por Bibliothèque des écoles françaises d’Athènes et de Rome el año 2006. También reseña del libro La Sainte de Tunis. Présentation et traduction de l’hagiographie de Âisha al-Mannûbiyya de Nelly Amri, publicado en Sindbad, del año 2008.

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lizadas aquí. Pero es propio de los libros que cuentan el suscitar expectativas y frustraciones. Éste abre múltiples pistas y será importante sin duda tanto para el conocimiento de El Cairo historicizado como para la comprensión de los mecanismos del hecho patrimonial. MERCEDES VOLAIT VALÉRIAN, Dominique, Bougie, port maghrébin, 1067-1510, Roma, École Française de Rome, 2006, Bibliothèque des écoles françaises d’Athènes et de Rome, 328, 796 pp. AMRI, Nelly, La Sainte de Tunis. Présentation et traduction de l’hagiographie de Âisha al-Mannûbiyya, París, Sindbad, 2008, 302 pp. El colapso del imperio almohade fue seguido por la aparición de nuevas dinastías que se repartieron el territorio anteriormente unificado por los califas mu’miníes. Los nazaríes acabaron haciéndose con el poder en la reducida área de la Península Ibérica en la que pervivía el Islam tras el gran avance conquistador hacia el sur llevado a cabo por Fernando III y Jaime I, los meriníes gobernaron en una zona que corresponde aproximadamente al actual Marruecos, los ‘abd al-w×díes controlaban Tremecén y las regiones circundantes, mientras que Túnez y la zona del Constantinado quedó en manos de los çafóíes. De entre todas esas dinastías fueron los çafóíes quienes basaron su legitimidad en la continuidad del mensaje originario de Ibn Tùmart, por algo eran descendientes de uno de los Compañeros del Mahdêalmohade, Abù·afó‘Umar al-Hint×tê. Aunque la continuidad con el mensaje almohade sufrió un considerable deterioro en gran medida a causa del “renacimiento” malikí impulsado por Ibn ‘Arafa (716/1316-803/1401) y a pesar de las poderosas fuerzas centrífugas a las que tuvieron que hacer frente, los çafóíes lograron sobrevivir durante tres siglos (627/1229-932/1526). Robert Brunschvig achacó esta llamativa duración a la saneada situación financiera que lograron mantener durante su reinado y en la que jugó un papel importante el comercio con la Corona de Aragón, las ciudades italianas y Sicilia, y naturalmente la práctica del corso. La capacidad de los emires çafóíes para captar la benevolencia de los santos y aprovechar su baraka también ayudó a hacer aceptable su gobierno entre las masas. Es a Robert Brunschvig a quien debemos la historia de los çafóíes que sigue siendo todavía obra de referencia indispensable, a pesar de que fue publicada hace más de medio siglo (La Berbérie orientale sous les ·afóides, des origines à la fin du XVe siècle, 2 vols., Paris, Maisonneuve, 1940-1947) y a pesar que desde entonces han aparecido monografías valiosas —obra sobre todo de autores tunecinos— que arrojan luz sobre aspectos específicos de la época çafóí. Al-Qan÷ara (AQ) XXX 1, enero-junio 2009, pp. 271-307 ISSN 0211-3589 RESEÑAS 305 El estudio de Dominique Valérian sobre la ciudad portuaria de Bujía se basa en un conocimiento de primera mano tanto de las fuentes primarias como de la bibliografía existente sobre la zona escrita tanto en árabe como en lenguas occidentales. Es un estudio dentro de la mejor tradición francesa, la que nos ha legado obras de la categoría de la ya mencionada de Robert Brunschvig. No tengo duda alguna de que nos hallamos ante un estudio que tendrá la misma longevidad e impacto. El tratamiento que ofrece es exhaustivo. Tras un apartado introductorio dedicado a las fuentes, el estudio consta de tres partes. En la primera, dividida en tres capítulos, se analiza cómo se estructura Bujía y su territorio como polo regional, pasando revista a la historia política de la zonayasucaracterística más acusada, el vaivén entre dependencia de Túnez y autonomía, así como a la relación existente entre la ciudad y su entorno, prestando especial atención al papel de las tribus y a los recursos naturales. La segunda parte, también dividida en tres capítulos, está dedicada a Bujía como puerto mediterráneo, analizando tanto su organización (instalaciones, grupos humanos, prácticas comerciales, instrumentos monetarios) como el tráfico de mercancías importadas y exportadas, así como la piratería. La tercera parte, dividida en dos capítulos, muestra la fuerte dependencia de Bujía tanto de los mercaderes cristianos como de la política europea y nos brinda una indispensable perspectiva local desde la cual asistir a las grandes transformaciones que se produjeron en el mundo mediterráneo entre los siglos XI yXVI. Tablas dinásticas, cuadros genealógicos, relación de tratados de paz y comercio, ilustraciones, mapas, cuadros relativos a las actividades económicas y un cuidado índice completan una obra que, insisto, ha venido a enriquecer considerablemente nuestro conocimiento de una zona importante del Magreb y de una época de gran florecimiento comercial en el Mediterráneo, antes de que la Era de los Descubrimientos introdujera cambios vertiginosos. La revitalización de las costas norteafricanas comenzó sobre todo en época almohade y continuó bajo los çafóíes, quienes tuvieron como capital la ciudad de Túnez. Allí se sitúan las peripecias vitales de ‘¨’iša al-Mannùbiyya (m. 665/1267), una extraordinaria mística de la que se conserva una hagiografía ahora traducida al francés por vez primera. Dicha traducción y el estudio que la acompaña salen de la pluma de Nelly Amri, reputada especialista del sufismo norteafricano —y especialmente tunecino—, a quien debemos títulos indispensables al respecto, entre ellos otro aparecido también en 2008, Le Culte des saints en islam: les messagers de l’espérance. Sainteté et eschatologie au Maghreb aux XIVe et XVe siècles (París, 2008). Lo que nos dice la hagiografía de la santa de Túnez resuena con aires familiares para quien haya leído otros textos parecidos: la santa provoca muertes por causas que no dejan de estremecernos, habla de sí misma y del alto grado que ocupa entre los santos sin reparo alguno («Dios me ha amado; Él me ha elegido; Él me ha escogido (...) Yo soy el Polo de los Polos (...) Dios me ha entregado el Arca de la Salvación»), acaba con tiranos y gentes injustas, exhorta a la cariAl-Qan÷ara (AQ) XXX 1, enero-junio 2009, pp. 271-307 ISSN 0211-3589 306 RESEÑAS dad, rehúsa aquello que ha sido obtenido con medios ilícitos... Pero si estamos habituados a leer textos de ese tipo atribuidos a hombres, no es tan corriente —aunque hay naturalmente precedentes— que tengan como protagonista a una mujer. El estudio de Nelly Amri nos ofrece las coordenadas históricas y tipológicas precisas para entender la hagiografía de la Santa de Túnez. Como bien dice la autora, ‘¨’iša al-Mannùbiyya encarna la figura de la perfecta “arrebatada” en Dios que transgrede las normas de la letra de la ley (û×hir), impone su autoridad tanto al gobernante como a los ulemas y reivindica el vicariado de Dios sobre la tierra, poniendo de relieve la vitalidad y riqueza de los modelos femeninos de perfección humana en el mundo islámico. MARIBEL FIERRO Al-Qan÷ara (AQ) XXX 1, enero-junio 2009, pp. 271-307 ISSN 0211-3589 RESEÑAS 307