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Primitivo Hernández-Sampelayo (1880-1959): hierros y fósiles paleozoicos

Rábano Gutiérrez del Arroyo, Isabel,Gutiérrez-Marco, J. C.

Abstract

Este trabajo es una contribución al Grupo Español de la Comisión Internacional de Historia de la Geología (INHIGEO-IUGS) y al proyecto CGL2017-87631-P del Ministerio de Ciencia e Innovación

Full text

Copyright: ©2022 CSIC. This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0) License 7 BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 2022, VOL. 133 (2), 7-43 ISSN: 0366-0176 http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 Boletín Geológico y Minero RESEARCH ARTICLE Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959): Paleozoic ironstones and fossils Primitivo Hernández-Sampelayo (1880-1959): hierros y fósiles paleozoicos Isabel Rábano1, Juan Carlos Gutiérrez-Marco2,3 1 Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España, CSIC, Ríos Rosas 23, 28003 Madrid. [email protected] 2 Instituto de Geociencias (CSIC-UCM), Severo Ochoa 7, 28040 Madrid. [email protected] 3 Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología, Facultad de CC. Geológicas, Universidad Complutense de Madrid, José Antonio Nováis 12, 28040 Madrid. [email protected] Corresponding author: [email protected] (Isabel Rábano) ABSTRACT Key points Primitivo Hernández-Sampelayo was a relevant figure in the study of the Spanish Paleozoic since Lucas Mallada’s time His main results are monographs on Paleozoic sedimentary ironstones, and explanations to the geological map of Spain (1:1,000,000) Hernández-Sampelayo established the Geominero Museum in the great hall of the headquarters of the Geological and Mining Institute of Spain The mining engineer Primitivo Hernández-Sampelayo was one of the most relevant figures in the study of the Spanish Paleozoic since Lucas Mallada’s time. After a few years working in mining companies, he entered the Geological and Mining Institute of Spain in 1914, where he worked until his retirement in 1950. The results of his studies are the large monographs on Paleozoic sedimentary ironstones (the one devoted to Galicia, 1922–1935, was published in four volumes with a total of 1,813 pp.), or the explanations to the geological map of Spain at a 1:1,000,000 scale (Cambrian System, 1934, 240 pp.; Silurian System –Ordovician included–, 1942, 848 pp.). In addition to other contributions on mineral raw materials, his papers include numerous Paleozoic regional studies, maps for the first cartographic series at a 1:50,000 scale and, above all, regional and systematic paleontological works. The latter were dedicated to Cambrian, Ordovician and Silurian trilobites, graptolites, cephalopods, archaeocyathids and ichnofossils, as well as to Carboniferous mollusks. His interest in the Paleozoic and the geology of northwestern Spain were the main subjects of his reception at the Royal Academy of Sciences of Spain (1934: Geology of Galicia) and of the inaugural address of the 1953/54 course at the same institution (Paleozoic marine life. Fossil remains). A monograph on Spanish graptolites was published in 1960 as a posthumous paper of the author. To the research work of Hernández-Sampelayo we must add his personal interest to form a museum to exhibit the mineralogical, paleontological and petrological diversity of Spain. As a result of his know-how, he established the current Geominero Museum in the great hall of the headquarters of the Geological and Mining Institute of Spain, where it was held the XIV International Geological Congress of 1926. Keywords: Primitivo Hernández-Sampelayo; Biography; Paleozoic; Paleontology; Mining. Article History: Received: 30/08/2021 Accepted: 15/11/2021 RESUMEN Puntos clave Primitivo Hernández-Sampelayo fue una figura relevante en el estudio sistemático del Paleozoico español desde los tiempos de Lucas Mallada Sus principales resultados son monografías sobre hierros sedimentarios paleozoicos y explicaciones al mapa geológico de España (1:1.000.000) Hernández-Sampelayo estableció el Museo Geominero en el gran hall de la sede del Instituto Geológico y Minero de España El ingeniero de minas Primitivo Hernández-Sampelayo fue una de las figuras más relevantes en el estudio sistemático del Paleozoico español desde los tiempos de Lucas Mallada. Tras unos años iniciales dedicados a la minería, ingresó en el Instituto Geológico y Minero de España en 1914, donde trabajó hasta su jubilación en 1950. Fruto de sus estudios son las extensas monografías sobre hierros sedimentarios paleozoicos o las explicaciones al mapa geológico de España a escala 1:1.000.000 de los sistemas “Cambriano” y “Siluriano” (Cámbrico y Ordovícico + Silúrico). Además de su trabajo como ingeniero sobre materias primas minerales, entre sus publicaciones se cuentan numerosos estudios regionales en terrenos paleozoicos, mapas para la primera serie cartográfica a escala 1:50.000 y, sobre todo, trabajos paleontológicos de carácter regional o incluso sistemático. Estos últimos estuvieron dedicados a los trilobites, graptolitos, cefalópodos, arqueociatos e icnofósiles del Cámbrico-Silúrico, así como a moluscos del Carbonífero. Su interés por el Paleozoico y el noroeste de España se plasmó en su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (1934: Geología gallega) y el discurso inaugural del curso 1953/54 en la misma institución (De la vida marina paleozoica. Restos fósiles). Su publicación póstuma, una monografía sobre los graptolitos españoles, apareció en 1960. A su labor investigadora hay que sumar el interés por formar un museo para exponer la diversidad mineralógica, paleontológica y petrológica del territorio español, y a tal fin acondicionó la gran sala del nuevo edificio del IGME, que había servido para la celebración del XIV Congreso Geológico Internacional de 1926, para fundar el actual Museo Geominero. Palabras clave: Primitivo Hernández-Sampelayo; Biografía; Paleozoico; Paleontología; Minería. Historial del artículo: Recibido: 30/08/2021 Aceptado: 15/11/2021 Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 8 1. Introducción Primitivo Hernández Sampelayo fue el principal ingeniero de minas dedicado a la geología y paleontología del Paleozoico español en la primera mitad del siglo XX, y como tal fue reconocido por muchos de sus contemporáneos. Sin embargo, transcurridos más de 60 años desde su muerte, apenas figura en la historia de la ciencia española más allá de su contribución al estudio de las menas gallegas de hierro sedimentario, y por el hecho de haber formado el museo del Instituto Geológico y Minero de España (Museo Geominero) en su emplazamiento definitivo de la calle Ríos Rosas de Madrid. Pero su obra científico-técnica fue mucho más que eso, y el presente artículo, que recopila muchos datos biográficos hasta ahora inéditos, tiene como objeto rescatar y aportar una primera valoración de sus extensas contribuciones a variadas temáticas y disciplinas científicas. Las razones de los autores para llevar a cabo esta labor se enmarcan en la consulta reiterada de muchos trabajos de Hernández-Sampelayo como fuente primaria de datos para centrar las investigaciones propias sobre el Ordovícico y Silúrico español en los últimos 35 años (ambos sistemas se hallaban reunidos bajo el nombre de “Siluriano” en la época); haber visitado los sitios que él describió; haber trabajado con las colecciones que pasaron por sus manos; haber entendido su mérito por haber vencido las dificultades que ofrecen muchos afloramientos naturales, más aún en los tiempos en los que él trabajó; e, incluso, por haber dirigido uno de nosotros (I.R.), durante más de 20 años, el museo que él concibió. En cierto modo, se trata de compartir una sensación parecida a la que el propio Hernández-Sampelayo sintió en Galicia con respecto a Guillermo Schulz (1805-1877), a quien siempre tuvo presente y de cuya obra se declaró continuador. A Schulz le dedicó en 1946 una semblanza titulada De la geología heroica, prologada por unas entrañables palabras que desearíamos hacer extensivas a su autor: “En los grandes cariños se guardan hasta las migajas de los recuerdos, porque ellos ayudan a imaginar la penumbra de los seres perdidos”. La presente contribución es largamente debida a su memoria. 2. Los estudios de ingeniería de Minas Primitivo Hernández-Sampelayo (Figura 1) nació en Madrid el 27 de noviembre de 1880, hijo del abogado Juan de Dios Hernández Elías (†1899) y de Ángela Sampelayo Ortigosa (18451922), ambos riojanos. El padre estudió Derecho en la Universidad de Valladolid y en 1875 se insFigura 1. De izquierda a derecha, retratos de Primitivo Hernández-Sampelayo en distintas etapas de su vida. El primero corresponde a una fotografía sin datar, del archivo de Marta Melgar Hernández-Sampelayo. El segundo es la fotografía utilizada para el cuadro al óleo que se conserva en el Museo Geominero del IGME, de autor desconocido (Archivo Jacobo Melgar García de Andrade). La tercera fotografía está reproducida de la nota necrológica de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Fernández Rodríguez, 1960). La cuarta está tomada de Almela (1959) y puede fecharse en torno a su jubilación en 1950. Figure 1. From left to right, portraits of Primitivo Hernández-Sampelayo at different stages of his life. The first corresponds to an undated photograph, from the archive of Marta Melgar Hernández-Sampelayo. The second is the photograph used for the oil painting that is conserved in the Geominero Museum of the IGME (unknown autor) (Jacobo Melgar García de Andrade Archive). The third photograph is reproduced from the obituary of the Academy of Sciences of Spain (Fernández Rodríguez, 1960). The fourth is taken from Almela (1959) and can be dated around his retirement in 1950. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 9 cribió en el Colegio de Abogados de Madrid, cuando llegó a la capital para comenzar una vida profesional. Primitivo, que recibió el nombre del santo del día, fue el cuarto de seis hermanos: Juan de Dios (†1920), María, Felisa, Primitivo (1880-1959), Jesús (n. 1881) y José María (†1961). Al menos tres de los hijos varones estudiaron una carrera superior: Jesús, Medicina; José María, Derecho; Primitivo fue el único que se decantó por una ingeniería, en este caso la de Minas, quizá llevado por su interés por la naturaleza y tener ésta un bagaje científico-técnico superior a la licenciatura en Ciencias Naturales, que por aquel entonces constituía una de las tres secciones en la Facultad de Ciencias. La primera enseñanza la realizó en un centro privado del que no tenemos constancia. La familia Hernández Sampelayo residía en la madrileña plaza de la Encarnación, en el distrito de Palacio, y probablemente la escuela no quedaría muy lejos de la vivienda familiar. El 16 de enero de 1893, un joven Primitivo de 12 años superó en el Instituto San Isidro de Madrid la prueba para poder presentarse de forma libre a las asignaturas que configuraban los estudios de Enseñanza Secundaria, que también cursó en un colegio privado. Entre 1893 y 1896 se examinó, con muy buenos resultados, de las dieciséis materias que le permitieron obtener el grado de Bachiller: seis sobresalientes –en geografía, historia de España, historia universal, física y química, historia natural y francés (2º curso)– y diez notables –latín y castellano (1º y 2º curso), retórica y poética, psicología, lógica y ética, aritmética y álgebra, geometría y trigonometría, matemáticas (2 y 3er curso), agricultura y francés (1er curso)–1. El 25 de junio de 1896 realizó en el Instituto San Isidro los dos ejercicios para obtener el grado de Bachiller –un aprobado en el primero y sobresaliente en el segundo–, y el 22 de octubre de ese mismo año le fue expedido el título de Bachiller por el Rector de la Universidad Central2. Una vez superados los estudios secundarios, Hernández-Sampelayo solicitó en el curso 1897/1898 la admisión en la Escuela de Minas de Madrid3. En aquellos momentos era la única que impartía estos estudios superiores, y seguía el plan de estudios de 1890 y la Real Orden de 16 de enero de 1894, por la que se publicaron las instrucciones para el acceso a la misma. Previo al ingreso en el primer curso, el alumno debía aprobar quince asignaturas a lo largo de, como máximo, tres años. De ahí que proliferaran las escuelas preparatorias, muchas de ellas dirigidas por profesores de la Escuela –Primitivo se acogió el curso 1899/1900 a una indicación de la Instrucción, por la que se podrían cursar uno de estos años preparatorios en la propia Escuela de Minas–. En total superó diecisiete asignaturas entre los cursos 1897/98 y 1899/1900, que eran las comunes a todas las ingenierías. Los estudios de ingeniería de Minas los cursó entre los años académicos 1900/1901 y 1903/1904, habiendo superado un total de dieciocho asignaturas, cuya relación específica desglosada por cursos es la siguiente: 1900/1901, geodesia, química general y aplicada, estereotomía; 1901/1902, química analítica y docimasia, zoofitología viviente y fósil, mineralogía, petrografía y micrografía, mecánica aplicada a máquinas; 1902/1903, trabajos gráficos, construcción y transportes, preparación mecánica de las menas, geología general, criaderos minerales; y 1903/1904, laboreo de minas, metalurgia especial, electrotecnia, derecho administrativo, y economía minera. Hernández-Sampelayo no fue un estudiante especialmente brillante en cuanto a su rendimiento académico –fue el quinto de los 11 alumnos de su promoción–, pero destacó en aquellas asignaturas que de verdad le interesaban, como laboreo de minas, geología general, mineralogía, criaderos minerales o zoofitología viviente y fósil. Esta última, en la que se estudiaba tanto zoología y botánica como paleontología, la impartió por vez primera en la Escuela de Minas Florentino Azpeitia Moros (1859-1934) en el curso 1901/1902, cuando la cursó Primitivo. Azpeitia, más naturalista que ingeniero, fue un eminente malacólogo y micropaleontólogo, alumno de Lucas Mallada (1841-1921). Ejerció como profesor en la Escuela entre 1898 y 1921, donde se encargó también de la asignatura de laboreo de minas (Álvarez Halcón, 1997), otra de las materias en la que destacó Primitivo. Muy probablemente Azpeitia inculcó a Hernández-Sampelayo el interés y la atracción por la paleontología, además de introducirle en el estudio de los criaderos minerales, aspectos ambos que centraron con éxito su vida profesional. Los estudios de ingeniería debían concluir con la presentación de un proyecto final de carrera. El 14 de octubre de 1904, Hernández-Sampelayo, junto a sus condiscípulos Calixto Irusta y Aguirre, Juan de Zavala y Arellano, Gabriel López-Bienert y Soler y Darío de Arana Urigüen, presentaron la memoria titulada Explotación de la mina de gale- Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 10 na argentífera “Esperanza”, en la que cada uno de ellos se encargó de redactar una parte4, y que fue aprobada el 31 de octubre. El título de ingeniero de minas le fue expedido el 15 noviembre de ese mismo año. Aunque la práctica privada estaba muy extendida entre los ingenieros, al tener nuestro país mucha actividad minera, la aspiración común de muchos jóvenes egresados de la Escuela de Minas era la de hacer carrera en un cuerpo del Estado con un gran prestigio, como era el Cuerpo de Minas. Este se había configurado, desde su creación en 1833, como una élite profesional en el contexto de un aparato administrativo cada vez más organizado a nivel estatal (Martykánová y Pan-Montojo, 2020). Por ello, una de las salidas profesionales más demandada era la de ingresar en este cuerpo civil, algo que Hernández-Sampelayo no consiguió hasta 1910. Entre tanto tuvo que buscarse otros empleos, y el primero de ellos fue en las minas de Almadén, donde estuvo contratado entre enero de 1905 y noviembre de 1906. Las condiciones de trabajo no debían ser muy buenas, como denunciaba un escritor anónimo en la Revista Minera en 1906 (tomo 57, pp. 45-46) al hacer un análisis de los presupuestos anuales del establecimiento: “En aquella mina singular, absurda, se invierten entre el interior, el exterior y el cerco de destilación, 2.000 obreros, y hay 56 empleados administrativos y 42 facultativos; entre éstos, los ingenieros no son más que dos y el director, número que no es excesivo, y más bien resulta deficiente”. En Almadén entró por vez primera en contacto con el laboreo de minas y con la geología y paleontología del Paleozoico inferior, sin duda influida por la excelente monografía local sobre los fósiles ordovícicos encontrados por Casiano de Prado (1797-1866) y descritos por Verneuil y Barrande (1855). Hernández-Sampelayo impartió también clases en la Escuela de Capataces de Minas de Almadén, concretamente las asignaturas de mineralogía y nociones de química, más nociones de física y química (plan de estudios de 1897). En noviembre de 1906 se trasladó a Galicia contratado por la Sociedad Minera de Villaodrid (Lugo), que explotaba minas de hierro sedimentario del Ordovícico, tanto en interior como a cielo abierto. De esta manera dio comienzo su etapa gallega, que se prolongó durante muchos años y que le marcó una querencia muy especial hacia la geología y la tierra gallega a lo largo de toda su vida. 3. Galicia: minas de hierro La minería del hierro gozó de un notable auge en el norte de España entre finales del siglo XVIII y comienzos del XX, en un principio para abastecer a la industria local (hornos altos de Sargadelos y Vizcaya), y muy pronto para su exportación a otros países. En 1907 había 386 concesiones mineras en las provincias de Lugo y A Coruña, elevándose a 560 minas en 1910, aunque muchas de ellas estaban inactivas por falta de vías de comunicación y tarifas de transporte elevadas para llevar el mineral a los puertos de A Coruña y Vigo. Las minas más importantes eran explotadas por la Sociedad Minera de Villaodrid, con capital español5 y por The Vivero Iron Ore Co. Ltd., domiciliada en Inglaterra, aunque con capital esencialmente alemán (Cueto e Irimo, 1910; Arbizu et al., 1998; Abraira Pérez, 2005; Gutiérrez-Marco y Rábano, 2014; Ramallal, 2020). A principios de 1907, Hernández-Sampelayo estaba ya instalado en Ribadeo (Lugo), a las órdenes del ingeniero de minas Martín Gaytán de Ayala y Aguirrebengoa (n. 1872), director técnico de la Sociedad Minera de Villaodrid entre 1903 y 19126, quien en 1903 había presentado un extenso informe sobre las minas Vieiro, Luisa, Consuelo y Boulloso, con unas propuestas de explotación. Hernández-Sampelayo publicó en 1910 un estudio geológico sobre las minas de Villaodrid, incluido en la obra de Ramón del Cueto (18581928) y Antonio M. de Irimo (n. 1865) sobre la minería en Lugo y A Coruña. Se trató de su primera publicación, y en ella clasificó los minerales de hierro presentes en las distintas explotaciones, decantándose por un origen sedimentario en lugar de filoniano. En octubre de 1907, Primitivo Hernández-Sampelayo se casó en Madrid con Consuelo Moreno de Carlos (1890-1973), nieta de Abelardo de Carlos Almansa, fundador en 1869 de La Ilustración Española y Americana. Tuvieron seis hijos: Ángela (Lita) (1908-1962), Alejandro (1910-1954), Consuelo (1916-1919), Consuelo (Chelo) (19201980), Primitivo (Pivo) (1921-1938) y Jorge (19261963) (Figura 2). Su esposa fue una gran mujer al lado de un hombre extraordinario, “muy inteligente, guapa y triste”, en palabras de sus nietos, que enterró a su marido y a cinco de sus hijos. Como muchas de las mujeres de su época, se erigió en el puntal de la familia debido a las frecuentes ausencias del marido por sus trabajos de campo, las encomiendas institucionales o la asis- BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 11 tencia a reuniones y congresos. Gran jugadora de ajedrez, en la familia conservan una anécdota de cuando Consuelo le acompañó en 1933 a los Estados Unidos para asistir al Congreso Geológico Internacional de Washington. En el barco viajaba un campeón de ajedrez e invitaron a los pasajeros que supieran jugar a participar en una partida simultánea. Hernández-Sampelayo apuntó a su mujer, quien hizo tablas. El 29 de abril de 1909, Hernández-Sampelayo fue nombrado gerente de The Vivero Iron Ore Co. Ltd., también con residencia en Ribadeo. Esta empresa minera se constituyó en Londres en 1897 por los alemanes Otto Kreizner y Joseph Massenez, quienes previamente se habían hecho con los derechos de las minas de A Silvarosa. Los trabajos preparatorios para su explotación se habían iniciado en 1893 a cargo de su primer director, Frederic Staaden. Las minas de Viveiro, ubicadas en la Mariña lucense, llegaron a ser de las más activas de Galicia y destacaron tanto por su producción como por su alta tecnificación en el arranque y transporte del mineral de hierro (Figura 3). A ello contribuyó el ingeniero alemán Friedrich Wilhelm (Guillermo) Cloos (†1949), bajo cuya dirección la empresa construyó, en lo alto del monte de A Silvarosa, una barriada minera con viviendas, hospital, almacén de comestibles, capilla y escuela, cuyo conjunto fue inaugurado en 1906. Otra de las innovaciones introducidas por la empresa minera fue la construcción, en 1899, de un sistema aéreo bicable de 5.570 m de longitud para el transporte del mineral. Las vagonetas bajaban desde lo alto del monte de A Silvarosa hasta el cargadero situado en la margen izquierda de la ría de Viveiro, en la Concha de San Juan (actual A Insua), cargadero desde el que se embarcaba el mineral en los buques que lo exportarían a Inglaterra y Alemania [ver en Gutiérrez-Marco y Rábano (2014) un estudio geológico y patrimonial sobre el grupo minero de Viveiro]. Hernández-Sampelayo simultaneó este cargo Figura 2. Fotografía de la izquierda, retrato familiar en Ribadeo (Lugo) a finales de los años 20. De izquierda a derecha, en la primera fila, sentados: Milagros de Carlos y Alejandro Moreno Gil de Borja (padres de Consuelo Moreno). Segunda fila: Jorge Hernández-Sampelayo Moreno, Consuelo Hernández-Sampelayo Moreno, una niña desconocida, Primitivo Hernández-Sampelayo Moreno. Tercera fila: Domingo Moreno de Carlos, Ángela (Lita) Hernández-Sampelayo Moreno, Alejandro Hernández-Sampelayo Moreno, Consuelo Moreno de Carlos y Primitivo Hernández-Sampelayo. Fotografía de la derecha, el matrimonio Hernández-Sampelayo con su hijo Primitivo (Pivo) poco antes de su fallecimiento en 1938. Ambas fotografías proceden del archivo familiar de Marta Melgar Hernández-Sampelayo. Figure 2. Left photograph, family portrait in Ribadeo (Lugo) at the end of the 1920s. From left to right, in the first row, seated: Milagros de Carlos and Alejandro Moreno Gil de Borja (parents of Consuelo Moreno). Second row: Jorge Hernández-Sampelayo Moreno, Consuelo Hernández-Sampelayo Moreno, an unknown girl, Primitivo Hernández-Sampelayo Moreno. Third row: Domingo Moreno de Carlos, Ángela (Lita) Hernández-Sampelayo Moreno, Alejandro Hernández-Sampelayo Moreno, Consuelo Moreno de Carlos and Primitivo Hernández-Sampelayo. Photograph on the right, the Hernández-Sampelayo couple with her son Primitivo (Pivo) shortly before his death in 1938. Both photographs come from the family archive of Marta Melgar Hernández-Sampelayo. Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 12 con el de director facultativo de las minas de Villaodrid7, para el que fue nombrado en junio de 1909. Tras figurar desde 1904, año de la finalización de su carrera, en la lista de ingenieros con derecho a ingreso en el Cuerpo de Minas del Estado (en 1909 ocupaba el octavo puesto), el turno le llegó finalmente en 1910. El 28 de enero de este año ingresó con la categoría de Ingeniero Segundo, Oficial 2º de Administración, y fue destinado al distrito minero de Baleares. Nada más tomar posesión, el 16 de abril, solicitó el pase a la condición de supernumerario8; es decir, una excedencia para poder continuar con su actividad profesional privada en Galicia. Una vez concedida, volvió a Ribadeo y el 25 de julio fue nombrado director de la mina Porvenir en Cerdido (A Coruña), explotada por la empresa inglesa Morris y Cía.9. Su fama como ingeniero de la minería del hierro se había extendido, y a este contrato se le sumó en diciembre de ese mismo año, 1910, el de la dirección facultativa de la mina Caridad, en Begonte (Lugo), de la Sociedad Minera del Nalón10. Y en 1911 el de director de las minas de hierro de Porcía, en Tapia de Casariego (Asturias), propiedad de la Sociéte des Mines de Porcía, fundada en París en 1909 (Sanchís, 2016). Además, Hernández-Sampelayo continuaba con sus trabajos para The Vivero Iron Ore Co. Ltd. en el grupo minero de A Silvarosa y Galdo, así como para las minas de Villaodrid. La amplia experiencia adquirida por Hernández-Sampelayo en el conocimiento de la geología y minería gallega no pasó desapercibida en el Instituto Geológico de España. Su entonces director, el asturiano Luis Adaro y Magro (18491915) proseguía la actualización del mapa geológico nacional, a partir del publicado en 1889 por la Comisión del Mapa Geológico de España (Rábano, 2015). En 1911, Adaro encomendó a Hernández-Sampelayo colaborar, con el vocal del Instituto Geológico Agustín Marín y Beltrán de Lis (1877-1963), en la revisión del mapa geológico de Lugo y en el estudio de sus criaderos minerales11. Marín se había incorporado recientemente al Instituto Geológico, era prácticamente de la misma edad que Primitivo, y como él, muy aficionado a la geología. Fue el fiel amigo y compañero de Hernández-Sampelayo durante toda su vida y le amparó en los tiempos difíciles de la posguerra, cuando el primero llegó a director del Instituto Geológico y Minero de España. La simpatía, camaradería y admiración mutua que se fraguó en las tierras gallegas, y que perduró para siempre, Figura 3. Corte geológico de la costa oriental gallega y el extremo occidental de Asturias, comprendiendo las rías del Barqueiro (1), Viveiro (2), Foz (3) y Ribadeo (4), así como la desembocadura de los ríos Porcía (5) y Navia (6). Reproducido de Hernández-Sampelayo (1922a; lám. 4ª), con números sobrepuestos para este trabajo. Se trata de un esquema estructural muy interpretativo, donde el autor vincula estratigráficamente las mineralizaciones de hierro sedimentario con la sucesión “siluriana” que constituye el núcleo de sinclinales con fuerte inclinación de plano axial. Figure 3. Geological section of the eastern Galician coast and the western end of Asturias, including the Barqueiro (1), Viveiro (2), Foz (3) and Ribadeo (4) estuaries, as well as the mouth of the Porcía (5) and Navia rivers (6). Reproduced from Hernández-Sampelayo (1922a; Plate 4), with superimposed numbers for this work. It is a highly interpretive structural scheme, where the author stratigraphically links the sedimentary iron mineralizations with the “Silurian” succession that constitutes the core of synclines with a strong axial plane inclination. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 13 se ponen de manifiesto en las palabras de Agustín Marín (1934), al contestar el discurso de recepción de Hernández-Sampelayo en su ingreso en la Academia de Ciencias: “Es Sampelayo un ingeniero moderno que presenta las cuestiones viejas remozadas. Sabe recoger el zumo de nuestra tradición geológica y mezclarlo con el jugo de las ideas nuevas. […] Y allí, frente a los graptolitos del Siluriano superior de las sierras próximas a Villaodriz (sic), comenzamos él y yo nuestra amistad, cada día más estrecha, cada día más creadora de satisfacciones.” El encargo de la dirección del Instituto Geológico pudo ser el motivo por el que Hernández-Sampelayo dirigiera su interés a trabajar en esa institución, una vez reincorporado al Cuerpo de Minas. También fue el origen de su primera publicación en el Boletín del Instituto Geológico de España sobre la geología de la costa lucense (1914) y de su obra fundamental para la geología gallega, las cuatro entregas de los Hierros de Galicia, publicadas entre 1922 y 1935. En abril de 1912 Hernández-Sampelayo solicitó el reingreso en el Cuerpo de Minas, alentado seguramente desde el Instituto Geológico por Luis Adaro y Agustín Marín. Ello le fue concedido el 8 de marzo de 1913, siendo destinado al distrito minero de Ciudad Real, a donde no llegó a trasladarse. Su plan, y el de Adaro, era bien diferente. Recibió del Instituto Geológico una comisión para completar sus trabajos geológicos en Galicia, donde continuaba además su colaboración con las empresas mineras. El 10 de marzo de 1914 solicitó ingresar en la primera vacante que se produjera en el Instituto Geológico, a lo que el Consejo de Minería se mostró muy favorable en su informe preceptivo. En él, su presidente, Pedro Palacios (1851-1921), certificaba la espléndida colaboración que venía desarrollando Hernández-Sampelayo con el Instituto Geológico, “tanto para la rectificación del mapa geológico como por los estudios de los minerales de hierro en el noroeste de España sin más que la indemnización de los gastos de viaje, y ha demostrado siempre tal entusiasmo por las ciencias geológicas, tales aptitudes para la observación y la investigación, y tan extensos y sólidos conocimientos, que su ingreso en este Instituto sería considerado por el Director como una verdadera adquisición.”12 Como se ha comentado anteriormente, el vínculo de Hernández-Sampelayo con Galicia perduró toda su vida. Allí habían nacido dos de sus hijos, Ángela en 1908 y Alejando en 1910, y allí estaba enterrada su pequeña Consuelo, fallecida en Viveiro en el verano de 1919, cuando contaba tan solo tres años de edad. Residiendo ya en Madrid, las vacaciones estivales las solía pasar la familia en Viveiro (en su casa del barrio de La Misericordia), como anunciaba habitualmente el Heraldo de Vivero cuando llegaban a la localidad13. No eran raros los viajes de trabajo de Hernández-Sampelayo durante el verano, algo que el rotativo vivariense anunciaba también a sus lectores: “Procedente de Madrid hemos tenido verdadera satisfacción en saludar al culto ingeniero de minas don Primitivo Hernández Sampelayo, quien en unión de su distinguida esposa e hijos pasará el verano, como de costumbre, en la Misericordia. El Sr. Hernández Sampelayo salió el viernes para Navarra, de donde regresará dentro de breves días de nuevo a Vivero” (Heraldo de Vivero, 25/7/1926). Y como muestra de apego a la tierra, debemos destacar que muchos años después, en 1954, en plena recuperación de un reciente derrame cerebral, aún le confiaba a un buen amigo, el geólogo y galleguista Isidro Parga Pondal (19001986), su deseo de pasar el verano en Galicia14. 4. El Instituto Geológico y Minero de España La vacante para el ingreso en el Instituto Geológico de España [hasta 1927 no recibiría su denominación de Instituto Geológico y Minero de España (IGME)] se produjo finalmente en junio de 1914. Se incorporó a su nuevo centro de trabajo en Madrid con la categoría de Ingeniero Segundo, Oficial 2º de Administración, y sueldo anual de 4.000 pesetas. La familia comenzaba una nueva vida en la calle de la Encarnación nº 12, para trasladarse posteriormente a la calle Velázquez nº 14 (en 1926), Velázquez nº 25 (en 1932) y, finalmente, Serrano nº 1 (en 1934). Hernández-Sampelayo se integró rápidamente en el programa de trabajos del Instituto, aunque continuó colaborando con las minas gallegas al menos hasta principios de la década de 192015. Como ingeniero de orientación geológica, Hernández-Sampelayo desarrolló un amplio rango de actividades en torno a las materias primas minerales y energéticas, los informes técnicos e hidrogeológicos para la obra civil, la confección de hojas geológicas para el mapa 1:50.000 y las actividades relacionadas con la identificación de fósiles y dataciones paleontológicas. Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 14 En el terreno de la minería destacó su especialización en la investigación de minerales de hierro sedimentarios y epigenéticos del Paleozoico y Cenozoico gallego, que fructificaron en su magna obra Hierros de Galicia, publicada en cuatro volúmenes (1922a, 1931a, 1935b, 1935c) que suman 1.813 páginas (Figura 4). Separadamente de esta monografía, aparecieron los estudios de los criaderos lucenses de O Incio y Formigueiros (Hernández-Sampelayo, 1932e, 1956). La investigación sobre los yacimientos de hierro paleozoicos del noroeste se extendió también a Asturias (Los Oscos, Luarca, Llumeres, Bajo Nalón: Hernández-Sampelayo, 1916a, 1916b, 1952a, 1953b), León (El Bierzo: Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1944a), e incluso a la región trasmontana portuguesa (Moncorvo: Hernández-Sampelayo, 1929). Por último, en 1949 publicó un estudio sobre los yacimientos de la Sierra de la Demanda. Además de la minería del hierro, su trabajo en el IGME le llevó a interesarse por otras sustancias minerales, que solo en parte estaban relacionadas con rocas paleozoicas. La mayoría responde a encomiendas sobre materias primas estratégicas en las que España era deficitaria o necesitaba acreditar sus reservas. Publicó así diversos artículos relacionados con minerales de aluminio (bauxitas de Cataluña: 1920a-e), fósforo (fosfatos del norte de África y Murcia: 1922b-c, 1923b, 1925b), cobre (reservas en el noroeste: 1932d), oro (Galicia y León: 1940a, 1946a), talco (León, Almería y Huelva: 1941a, 1943, 1950e), mercurio (EE.UU. y recopilación bibliográfica: 1936a, 1946g), caolín (Galicia y Asturias: 1941b, 1943a, 1950e), manganeso (Asturias: 1942c), estaño-wolframio (yacimientos españoles: 1946f, 1950f) y plomo (Galicia y León: 1952b). En cuanto a los recursos energéticos, Hernández-Sampelayo y Manuel de Cincúnegui (1890-1936) publicaron, en 1926, un excelente estudio sobre las lutitas y margas bituminosas (disodilas) de la cuenca neógena de Ribesalbes (Castellón). El carácter estratégico del petróleo y su extrema escasez en el subsuelo español le llevaron de viaje a Rumanía en 1928, por encargo de la recién creada CAMPSA16; a Italia en 1931 acompañando al director del IGME (Hernández-Sampelayo, 1931c); a realizar un informe sobre los petróleos de Garrucha (Almería: 1931e); así como a recopilar las investigaciones realizadas en España (1932b, 1933f, 1946e). Como miembro del IGME, a Hernández-Sampelayo también le fueron encomendadas tareas de geología aplicada. Las más importantes estaban relacionadas con la impermeabilización y esFigura 4. Plano de labores de las minas de hierro de Freixo (Monforte de Lemos, Lugo), reproducido de Hernández-Sampelayo (1935c). En su monumental obra Hierros de Galicia, el autor intercaló planos tan detallados como éste, realizado a una escala 1:6.000, que a menudo constituyen la única memoria disponible para localizar las antiguas labores mineras en parajes enteramente cubiertos por vegetación o afectados por desarrollos territoriales. Figure 4. Work plan of the Freixo iron mines (Monforte de Lemos, Lugo), reproduced from Hernández-Sampelayo (1935c). In his monumental work Hierros de Galicia, the author inserted plans as detailed as this one, made at a scale of 1: 6,000, which often constitute the only memory available to locate the old mining works in places entirely covered by vegetation or affected by territorial developments. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 15 tabilidad de obras hidráulicas, de las que llegó a publicar contribuciones a la geología de embalses situados en El Bierzo (1924a), Teruel (1925a), Zamora-Salamanca (1926b-c), Navarra (1951a) y el embalse portugués del río Côa (1949e). En relación con la hidrogeología trabajó en la cuenca artesiana de León (1932c), en Alicante (1933c) y en Lorca (1950e). Publicó igualmente algunas observaciones de interés geomorfológico relacionado con la morfología fluvial en El Bierzo (Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1943), con agrupaciones de pliegues en Asturias (1949b-c) y reflexiones sobre dificultades constructivas de interés geotécnico (1948d). La labor cartográfica de Hernández-Sampelayo merece consideración aparte, ya que en total realizó 18 hojas del mapa geológico nacional a escala 1:50.000, publicadas entre los años 1928 y 1954. Casi todas ellas abarcaron territorios situados en la provincia de León, excepto cinco en Galicia (La Coruña, Betanzos), Zamora (Coreses, Toro), Asturias (Llanes) y Madrid (Navalcarnero). Fue autor único de dos hojas leonesas (Gradefes, Villamizar) y una gallega (Betanzos), lo que implicó la cartografía en solitario de más de 1.400 km2. Y figura como autor principal en las restantes, excepto en la de Navalcarnero (Sancho Gala et al., 1933). En esta última se inició la colaboración con su hijo Alejandro17, que habría de cristalizar en la coautoría padre-hijo de seis hojas geológicas (Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1934, 1951a-c, 1952, 1954). Además de los mapas propiamente dichos, Hernández-Sampelayo publicó también tanto observaciones previas como rectificaciones posteriores a cuatro hojas (Hernández-Sampelayo, 1928b, 1944d; Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1946). Durante el periodo de entreguerras, los combustibles, y en especial los líquidos, se convirtieron en uno de los asuntos centrales para el gobierno en relación con la política energética. Era fundamental contar con un carburante español en tiempos de paz y absolutamente indispensable en caso de conflicto armado. Hernández-Sampelayo fue nombrado en 1920 miembro de la comisión reguladora del precio del carbón; en 1927 vocal, en representación del Instituto Geológico, de una delegación gubernamental para la constitución desde el Ministerio de Hacienda, del gobierno de Primo de Rivera, de la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo, S.A. (CAMPSA). Previamente, en 1925, había participado en la creación del Consejo Nacional de Combustibles, y en 1927 en una comisión asesora del Gobierno para la destilación del lignito. La España republicana realizó notables esfuerzos en pro de la producción nacional de hidrocarburos, y Hernández-Sampelayo también estuvo al servicio de esta misión. En 1931 fue nombrado miembro del gabinete del ministro de Fomento, Álvaro de Albornoz Limiana (1879-1954), con objeto de asesorarle en temas específicos relacionados con la energía y la minería y, como se ha mencionado anteriormente, en mayo de ese año realizó un viaje a Italia, comisionado por el gobierno, para conocer sus yacimientos de petróleo. También como representante del IGME participó en otras encomiendas gubernamentales: la comisión del estudio del hierro asturiano, solicitada en 1925 al gobierno por la Sociedad Industrial Asturiana; la comisión que debía dictaminar sobre la eficacia de los sondeos para el alumbramiento de aguas subterráneas en la provincia de Alicante (en 1928); sus nombramientos como vocal del Consejo de Administración de las minas de Almadén, en 1931, y vicepresidente en 1935; la comisión de la revisión de la obra legislativa de la Dictadura en Fomento (en 1931); o su nombramiento en 1932 como consejero de Obras Hidráulicas en el Ministerio de Obras Públicas de Indalecio Prieto (1883-1962). Desde el punto de vista administrativo, Hernández-Sampelayo fue ascendiendo en el escalafón del Cuerpo de Ingenieros de Minas de acuerdo con el reglamento del mismo, desde la categoría de Ingeniero Segundo, la de su ingreso en 1910, hasta alcanzar en 1945 la máxima, la de Inspector General (Tabla 1). En 1931 fue nombrado subdirector del IGME, con Luis de la Peña y Braña (1868-1945) como director. No existen muchos datos sobre su situación laboral durante la Guerra Civil. En su expediente personal se conserva una carta fechada en Ribadeo el 29 de agosto de 1937 dirigida a José de Aramburu18, que reproducimos a continuación: “Mi muy distinguido amigo y compañero: Supongo en su poder los estudios que sobre los oros de Galicia y el Siluriano de León remití a Vd., cumpliendo sus indicaciones. Agradeceré me diga si le parece bien el plan que le proponía respecto a mis trabajos en la Región NO o si le interesaría alguna otra orientación sobre criaderos, por ejemplo en su aplicación a campos de concentración de fuerza en esta zona … [texto ilegible] … en este Hospital Militar y preparando el Siluriano en Galicia, base precisa para el conocimiento de los yacimientos de hierro. Queda a su disposición su affmo. amigo y compañero.” Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 22 de fósiles, minerales y rocas que acompañaban a las memorias geológicas41. Tras la Guerra Civil, Hernández-Sampelayo continuó como director del museo al frente de un extenso equipo dedicado a la paleontología y a la mineralogía, así como a la formación de colecciones para centros de enseñanza. Se trataba de un espacio de almacenamiento y exhibición de las colecciones del IGME, más para sus miembros que para visitantes o investigadores externos, una sala espectacular en la que las vitrinas mostraban los fósiles con una distribución cronológica, por periodos geológicos, y los minerales agrupados por sistemática y por menas. A pesar de que el archivo que se ha conservado en el IGME sobre las actividades del museo en los años en los que Hernández-Sampelayo fue su director es muy reducido, se ha podido apreciar una labor constante de ordenación de colecciones y de ingreso de nuevos ejemplares, incluso se produjeron intercambios con centros nacionales y extranjeros. Con motivo del ascenso en 1945 a Inspector General del Cuerpo de Minas, ya se ha comentado anteriormente que nuestro ingeniero debía dejar su actividad en el IGME y pasar al Consejo de Minería. Hernández-Sampelayo solicitó continuar en su puesto, y se mantuvo al frente del museo y de la Sección de Paleontología y Mineralogía de la institución hasta su jubilación en 1950, a partir de 1948 como director honorario (desde su puesto en el Consejo de Minería), con Antonio Almela Samper (1903-1987), su colaborador desde que ingresó en el IGME en 1935, como responsable del museo. 5. Geología del noroeste peninsular Como ya adelantamos en un apartado anterior, Primitivo Hernández-Sampelayo desarrolló, sobre todo en sus primeros veinte años de vida profesional, una intensa labor de exploración geológica y minera de los terrenos paleozoicos de Galicia, incluyendo su prolongación en el oeste de Asturias y León. El carácter estratégico que por aquel entonces representaban los yacimientos de hierro, fue el germen de numerosísimos trabajos de campo, en unas condiciones bastante precarias y no muy diferentes de las que había experimentado Guillermo Schulz para la confección del primer mapa geológico y de recursos minerales de Galicia (Schulz, 1835). En este sentido, Hernández-Sampelayo se consideró continuador de la obra de Schulz, al que glosó en diversas publicaciones (1926d, 1928a, 1946j, 1946k), y se admiraba de que en la tradición oral de algunas aldeas aún perviviera el recuerdo del paso del notable geólogo alemán. Como primer resultado de su trabajo, Hernández-Sampelayo (1922a) corrigió las divisiones estratigráficas de Barrois (1882) y aportó una clasificación moderna de los terrenos paleozoicos de Galicia, utilizando los fósiles para la datación de las unidades y también para la caracterización de posibles discontinuidades estratigráficas de alcance regional, en su correlación con las facies “anglo-normanda” y “bohémica-mediterránea”, entre las que oscilaban los “variados matices” del “Siluriano” español. Consideró a la ubicua cuarcita de Cruziana como el “equivalente exacto del (sic) Gres armoricana francesa”; nombró como “Ollo de Sapo” a la importante formación porfiroide que alcanza gran extensión en el noroeste de España, y reconoció las diferentes estructuras sinclinales del Manto de Mondoñedo (Figura 7), en cuyo seno aflora el “Siluriano”, conteniendo (o no) las capas explotables de hierro. En el sur de Lugo, fue el primero en ilustrar el sinclinal acostado del Courel, con su núcleo dibujado por las calizas del “Siluriano superior”, pero con algunos fósiles que podrían hacer verosímil su paso al Devónico. A escala de detalle, la contribución de Hernández-Sampelayo se cifra en la identificación del “Siluriano” por vez primera en numerosos puntos de Galicia, Asturias y León, esencialmente por el hallazgo de fósiles característicos. Discutió los datos que consideraba erróneos de las publicaciones de otros geólogos, principalmente extranjeros, y más propiamente de aquellos temas relacionados con la caracterización e interpretación de discontinuidades estratigráficas causadas por movimientos tectónicos. Aunque en la mayoría de los casos sus observaciones fueron acertadas, cometió el error de desestimar la estratigrafía del “Cambriano” propuesta por Franz Lotze (19031971) en 1929 para la Cordillera Ibérica. En fases más avanzadas de su vida profesional, Hernández-Sampelayo contribuyó al conocimiento de las cuencas carboníferas del noroeste, destacando los aspectos relacionados con su correlación internacional. La realización de numerosas hojas geológicas a escala 1:50.000, principalmente en colaboración con su hijo Alejandro, le hizo volver sobre algunos de los temas tratados al principio de su carrera e incorporar una visión más amplia, relativa al marco estructural suprarregional y a los materiales post-paleozoicos. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 23 6. Su obra paleontológica La vocación paleontológica de Hernández-Sampelayo fue reconocida en vida por todos sus compañeros del IGME y nace de la admiración de quienes fueron sus profesores en la Escuela de Minas, alentada principalmente por su predecesor en la medalla de la Academia de Ciencias, Florentino Azpeitia (Hernández-Sampelayo, 1934b). Conocedor del valor de los fósiles, no sólo como elementos de datación y correlación de las rocas, sino también de sus aportaciones tafonómicas, paleoambientales, e incluso por la intervención de los organismos en la génesis de determinados yacimientos minerales (Hernández-Sampelayo, 1953a), se enfrentó al desafío de aplicar sus conocimientos paleontológicos al estudio de los complejos afloramientos paleozoicos del noroeste peninsular cuando, a poco de concluir sus estudios, se instaló en 1907 en Ribadeo y comenzó a trabajar en las sociedades mineras que explotaban los yacimientos ferríferos de la comarca de A Mariña lucense. De esta etapa preliminar sorprende la intensa labor de prospección de yacimientos paleontológicos en el Paleozoico inferior de la provincia de Lugo, que en 1915 cristalizó en una primera publicación en la que se relacionan 86 fósiles diferentes repartidos por yacimientos en toda la provincia que incluyen, entre otros, icnofósiles, graptolitos, trilobites, braquiópodos, moluscos y equinodermos. La relación de especies y localidades de procedencia acredita que, para ese año, ya había concluido una buena parte de los trabajos de campo de su obra monumental Hierros de Galicia (Hernández-Sampelayo, 1922a, 1931a, 1935b-c), pues en la misma no se aportan datos nuevos de Figura 7. Cortes geológicos (A) y mapa de ubicación de las crestas cuarcíticas y mineralizaciones ferríferas (B) en torno al yacimiento de Villaodrid (Vilaoudriz, Lugo), reproducidos de Hernández-Sampelayo (1931a). Figure 7. Geological sections (A) and location map of the quartzite ridges and iron mineralizations (B) around the Villaodrid deposit (Vilaoudriz, Lugo), reproduced from Hernández-Sampelayo (1931a). Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 24 carácter paleontológico sobre especies o lugares que no estuvieran ya citados en su trabajo de 1915. Este artículo, Fósiles de Galicia. Nota sobre la fauna paleozoica de la provincia de Lugo (Hernández-Sampelayo, 1915a), del que se conserva parcialmente el manuscrito (Figura 8), supuso, además, su “estreno” como paleontólogo, y donde propuso diversos taxones nuevos con desigual fortuna. Dos de ellos son icnofósiles de las cuarcitas (Cruziana schulzi del Cámbrico y C. neryi del Ordovícico), dedicados respectivamente a Guillermo Schulz y a J.F. Nery Delgado (1835-1908), pero nunca revisados ni vueltos a citar por otros autores; y dos presuntas algas en las pizarras ordovícicas (“expansiones foliáceas” y Laminarites mondigoi), que con toda seguridad corresponden a estructuras inorgánicas (Gutiérrez-Marco y Rábano, 1984). Sin embargo, entre las aportaciones más interesantes del referido artículo hay tres que sobresalen especialmente: el descubrimiento de las primeras cianobacterias calcíticas (calcimicrobios) del Paleozoico ibérico, asociadas al mineral de hierro oolítico de la mina de Villaodrid (Vilaoudriz, Lugo). Se trata del género Girvanella, con dos especies identificadas en lámina delgada (Figura 9), acompañadas por otras formas indeterminadas de microorganismos, a cuya actividad pretérita atribuyó una importante fase de reducción y fijación de minerales de hierro, clave en la génesis del yacimiento. La segunda es el descubrimiento de los primeros fósiles del “Siluriano superior” de Galicia [los primeros de Asturias se Figura 8. Primera página del manuscrito original del trabajo de Hernández-Sampelayo (1915a) sobre los fósiles paleozoicos de la provincia de Lugo, en el que menciona el descubrimiento hecho por Guillermo Schulz, 80 años antes, de los primeros trilobites, moluscos y graptolitos en las pizarras “silurianas” del sur de Ribadeo. Donación de Tomás Sanz Hernández-Sampelayo. Biblioteca del Instituto Geológico y Minero de España, CSIC. Figure 8. First page of the original manuscript of the work by Hernández-Sampelayo (1915a) on the Paleozoic fossils of the province of Lugo, in which he mentions the discovery made by Guillermo Schulz, 80 years before, of the first trilobites, mollusks and graptolites in the “Silurian” slates of southern Ribadeo. Donation of Tomás Sanz Hernández-Sampelayo. Library of the Geological and Mining Institute, CSIC. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 25 mencionaron en Hernández-Sampelayo (1916a)]. La tercera es el hallazgo de fósiles “tal vez devonianos” en la sucesión de pizarras y calizas del núcleo del sinclinal del Courel, que aún hoy en día representan los materiales más modernos del autóctono precarbonífero de Galicia. La larga estancia de Hernández-Sampelayo en Ribadeo, junto con su paso previo por Almadén, modelaron en cierta forma su predilección por todo tipo de fósiles paleozoicos, de los que llegó a publicar variados artículos sobre icnofósiles, graptolitos, trilobites, braquiópodos, moluscos, equinodermos, corales, etc.; pero también con incursiones en el campo de la paleontología de vertebrados del Cenozoico continental, tiempo después de su traslado a Madrid. Los graptolitos fueron el primer y último grupo en el que centró sus publicaciones, con la descripción de algunas formas del “Gotlandiense” (Silúrico) de Almadén y norte de Sevilla (Hernández-Sampelayo, 1926a, 1932a, respectivamente), el descubrimiento de un supuesto sinrabdosoma multigenérico (Hernández-Sampelayo, 1950a) y una monografía póstuma sobre el registro español de graptolitos, que comentaremos al final. La atracción por el estudio de los icnofósiles paleozoicos, iniciada en 1915, prosiguió en varios trabajos, defendiendo en uno de ellos (Hernández-Sampelayo, 1936b) cómo una Cruziana ordovícica sirvió para zanjar la viva polémica suscitada en mayo de 1935 con Eduardo y Francisco Hernández-Pacheco, sobre la existencia de Ordovícico en las sierras planas del sureste de Llanes (Asturias). En artículos descriptivos posteriores, Hernández-Sampelayo (1944b) denominó la icnoespecie Cruziana muselis, descubierta en la cuarcita ordovícica del puerto gijonés de El Musel, y reencontrada años después en la Sierra de la Demanda (Hernández-Sampelayo, 1950c). En este segundo trabajo describió la nueva icnoespecie Cruziana ortigosae y su variedad C. ortigoFigura 9. Ilustraciones originales de Hernández Sampelayo (1915a) que acreditan el descubrimiento de calcimicrobios (Girvanella y otros) en el mineral sedimentario oolítico de la mina de hierro de Villaodrid (hoy Vilaoudriz, Lugo). A la izquierda, original con instrucciones preparatorias para la lámina XVI (centro) y selección de dos de las ilustraciones de Girvanella en lámina delgada reproducidas de las láminas XIV (derecha, arriba) y XVII (derecha, abajo). El original de la lámina XVI fue donado por Tomás Sanz Hernández-Sampelayo a la Biblioteca del Instituto Geológico y Minero de España, CSIC. Figure 9. Original illustrations by Hernández Sampelayo (1915a) that demonstrate the discovery of calcimicrobes (Girvanella and others) in the oolithic sedimentary mineral from the Villaodrid iron mine (today Vilaoudriz, Lugo). Left, original with preparatory instructions for plate XVI (center) and selection of two of Girvanella’s thin-section illustrations reproduced from plates XIV (right, top) and XVII (right, bottom). The original of plate XVI was donated by Tomás Sanz Hernández-Sampelayo to the Library of the Geological and Mining Institute of Spain, CSIC. Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 26 sae vicentei, derivadas de horizontes en realidad cámbricos (Furongiense). Pero las excelentes ilustraciones que acompañan al trabajo sirvieron a Seilacher (1970) para revisar C. ortigosae y considerarla como un sinónimo posterior de Cruziana semiplicata Salter. La realización de una síntesis sobre el Cámbrico de España, presentada en el Congreso Geológico Internacional de Washington de 1933, dio lugar a un libro (Hernández-Sampelayo, 1933e), que experimentó dos adaptaciones sucesivas (Hernández-Sampelayo, 1934a, 1935a) para convertirse en la memoria explicativa de este sistema geológico, acompañante al Nuevo Mapa Geológico de España a escala 1: 1.000.000. En sus tres versiones, la obra adjuntaba unas “Notas sobre las faunas cambrianas españolas” con numerosas fotografías de fósiles que pasaron a componer finalmente 19 láminas, desde las 6 iniciales. Los elementos ilustrados formaban parte de la colección de fósiles cámbricos del IGME, en su mayoría recogidos por Casiano de Prado en sus trabajos sobre la Zona Cantábrica y por Felipe Martín Donayre y por Pedro Palacios (1847-1921) en la Cordillera Ibérica. Utilizando este material, Hernández-Sampelayo denominó, sin adoptar el adecuado protocolo taxonómico, once especies o variedades nuevas de arqueociatos (Archaeocyathus nodosa), bivalvos (Fordilla marini), cnidarios (Scenella palaciosi), braquiópodos (Nisusia peñae –sic–, más tres morfotipos de Eoorthis primordialis) y trilobites (Ptychoparia truncata y P. azpeitiae, junto a dos variantes tectónicas –por deformación longitudinal o transversa– de una misma especie: Conocoryphe sulzeri altus y Conocoryphe sulzeri latus). En un artículo adicional, Hernández-Sampelayo (1944a) agregó otra nueva especie de trilobites del Cámbrico cantábrico (Ptychoparia richteri). Todas las ilustraciones de trilobites fueron reinterpretadas por Sdzuy (1961, pp. 508-510, 512-513). Posteriormente, Liñán y Gozalo (1986, pp. 67-68) revisaron el material original depositado en el IGME y consideraron a Ptychoparia truncata como una especie válida del género Solenopleuropsis. Sin embargo, otros taxones cámbricos no han vuelto a ser citados y en su mayoría corresponden a nomina dubia o a nomina oblita. La actividad investigadora de Hernández-Sampelayo sobre rocas y fósiles “silurianos” fue intensa y está reunida magistralmente en su monografía sobre este sistema, aparecida también como memoria explicativa al Nuevo Mapa Geológico de España a escala 1: 1.000.000 (Hernández-Sampelayo, 1942a, 1942b). El segundo fascículo de la monografía es una auténtica base de datos que comprende todos los registros de fósiles del Ordovícico (= “Siluriano inferior”) y Silúrico (= “Siluriano superior”) conocidos hasta ese momento en España. La relación abarca 747 especies, cada una de ellas acompañada por una información básica acerca de su grupo biológico y edad, más el año, autor y procedencia de cada cita, que pueden variar entre una sola y 42 citas para un taxón individual. Aun así, su autor no disfrutó a lo largo de su vida de circunstancias propicias para el estudio y publicación de los fósiles “silurianos”, descontando los graptolitos e icnofósiles ya citados. Los únicos trabajos que llegaron a ver la luz son un artículo duplicado sobre un género y dos especies nuevas de moluscos endocerátidos (nautiloideos), del Ordovícico de la región de Almadén (Hernández-Sampelayo, 1938, 1948c), y un artículo sobre un trilobites silúrico del Pirineo gerundense (Hernández-Sampelayo, 1944c). Del primero subsiste como válida la especie Cameroceras alticamera [ex “Pradoceras (Kotoceras) typicum var. alticamera”], y del segundo Preodontochile batalleri [ex “Dalmanites batalleri”]. En la década de 1940, Hernández-Sampelayo fue reclamado como paleontólogo para involucrarse en la investigación estratégica de carbones en el norte de España, por lo que inició una serie de estudios sobre faunas marinas de este sistema, a fin de “solucionar dudas estratigráficas” y “continuar reuniendo, con los fósiles guiadores, los arcos aureolares que nos encaminen a los sondeos o asomos de carbón” (Hernández-Sampelayo, 1946h, p. 3 y 1954a, p. 7, respectivamente). Procede así a la identificación e ilustración de numerosos fósiles del Carbonífero marino de Asturias y León, incluyendo moluscos (bivalvos, gasterópodos, cefalópodos), corales, braquiópodos, crinoideos, trilobites, ostrácodos, concostráceos, macroforaminíferos y raros icnofósiles (Hernández-Sampelayo, 1944d, 1946h, 1948e-f; 1949a, 1950b, 1951h; Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1947). De entre todos estos trabajos destacamos el descubrimiento de la nueva especie Vetacapsula marini [ex “Palaeoxyris marini” Hernández Sampelayo, 1946h], que representa la cápsula de huevos de un pez elasmobranquio (Westfaliense de Turón, Asturias), y los bivalvos no marinos del Carbonífero de Ciñera y Villablino (León: Hernández-Sampelayo, 1948e, 1949a; Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1947), que aparentemen- BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 27 te no han vuelto a ser objeto de investigaciones posteriores. Finalmente, realizó también algunas identificaciones e ilustraciones de plantas del Carbonífero en la memoria acompañante al mapa de Bembibre (El Bierzo, León: Hernández-Sampelayo y Hernández-Sampelayo, 1952), y de flora del Permo-Triásico al noroeste de Infiesto (Asturias: Hernández-Sampelayo, 1954a). Los gasterópodos marinos de Silió (Molledo, Cantabria), atribuidos igualmente al Permo-Triásico, fueron estudiados por Hernández-Sampelayo (1944d). De la colaboración mantenida con el paleontólogo valenciano Josep Ramón Bataller, director del Museo Geológico del Seminario de Barcelona, surgieron tres trabajos centrados en la descripción de vertebrados continentales del Cenozoico. Dos de ellos trataron de los yacimientos de mamíferos del Mioceno de la Cuenca del Duero en las provincias de León y Segovia (Bataller y Hernández-Sampelayo, 1944a-b, respectivamente), y uno sobre la descripción de una nueva especie de tortuga del Oligoceno inferior de la cuenca del Ebro (Trionyx marini: Hernández-Sampelayo y Bataller, 1944). El material original de esta última fue revisado por Georgalis y Joyce (2017) y considerado como Tryonichidae indet. La publicación póstuma de Hernández-Sampelayo, titulada Graptolítidos españoles, apareció en 1960, un año después de su fallecimiento, y fue posible por la iniciativa de la dirección del IGME para que un joven becario, alumno de último curso de la Escuela de Minas, Rafael Fernández Rubio, se desplazase durante algunos meses de 1958 a su domicilio en la calle de Serrano, a fin de ayudarle a ordenar el material gráfico y mecanografiar textos. El propio Fernández Rubio, con una larga y fecunda vida profesional vinculada a la Escuela de Minas de Madrid, donde ejerció de Catedrático de Hidrogeología hasta su jubilación, nos ha transmitido detalles de aquellas largas sesiones vespertinas, en particular de la cordialidad e interés de Hernández-Sampelayo en concluir su obra acerca del grupo fósil que más había suscitado su curiosidad de entre todos los fósiles “silurianos”. La publicación abarcó el material de graptolitos depositado en ese momento en el museo del IGME, procedente de 25 yacimientos españoles del Silúrico (en su mayoría de la Zona Centroibérica meridional y de la Rama Castellana de la Cordillera Ibérica) y dos del Ordovícico, pero entre el que curiosamente faltaban los graptolitos originales de sus propios trabajos precedentes sobre Galicia, Asturias, León y Andalucía. Esta monografía póstuma incluyó una notable parte gráfica, con numerosísimos dibujos de graptolitos realizados por Hernández-Sampelayo a mano alzada sin indicar escala, reunidos en 37 láminas. En el texto acompañante se describe un género y una treintena de especies o variedades nuevas de graptolitos silúricos, todas ellas virtualmente invalidadas por no seguir los adecuados protocolos taxonómicos y nomenclaturales. Para colmo, el material original del trabajo de Hernández-Sampelayo (1960) fue identificado por el segundo de los autores tras la reinauguración del Museo Geominero en 1989, y separado en siete cajones monográficos para una posterior revisión científica. Pero en 1992, su entonces director Ramón Rey Jorissen (1928-2015), a instancias del autodenominado “conservador de Paleontología”, Jorge Esteban Arleguí, decidieron destruirlo “por carecer de etiquetas identificativas”42, con lo cual ya nunca será posible el “rescate taxonómico” de alguna de las formas nuevas propuestas por Hernández-Sampelayo. Un triste destino causado por un más que ignorante desatino en la custodia del patrimonio público. 7. Sociedades, distinciones científicas y asociaciones profesionales Hernández-Sampelayo tuvo también una presencia temprana en asociaciones científicas y profesionales. La primera de ellas, en 1921, fue la Real Sociedad Española de Historia Natural, en esos momentos la única sociedad científica dedicada a las Ciencias Naturales. Fue socio hasta su fallecimiento en 1959. Al Ateneo de Madrid se afilió en 1922, y ese mismo año impartió en este foro científico-cultural una conferencia sobre “Los fosfatos térreos y sus investigaciones en España” (Hernández-Sampelayo, 1922b). Fue admitido como socio en el Seminario de Estudios Gallegos, con sede en Santiago, en la sesión que tuvo lugar el 5 de octubre de 1929, presentado por el presidente, Salvador Cabeza de León (1864-1934) y por el periodista Francisco Lanza Álvarez (1892-1951)43. Durante la misma disertó sobre la figura de Antonio Raimundo Ibáñez (1749-1809), el fundador de la fábrica de hierro colado de Sargadelos, sobre el que trató ampliamente en el segundo volumen de los Hierros de Galicia (Hernández-Sampelayo, 1931a). En 1934, el ingeniero de minas Agustín Marín y Bertrán de Lis, en esos momentos secretario de la Sección de Ciencias Naturales de la Real Aca- Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 28 demia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, junto a los académicos Pedro de Novo y Fernández-Chicarro y Eduardo Hernández-Pacheco, propuso a su compañero del IGME Hernández-Sampelayo, para optar a la medalla nº 7 de la Academia. Ésta se hallaba vacante tras el fallecimiento de Florentino Azpeitia, su profesor en la Escuela de Minas, quien previamente había sucedido en la misma a otros ingenieros de minas, como Lucas Mallada y Manuel Fernández de Castro. Hernández-Sampelayo fue elegido en la sesión del 7 de marzo de 1934, y tomó posesión el 5 de diciembre de ese mismo año (Figura 10) con el discurso Geología gallega (Hernández-Sampelayo, 1934b). Su devoción a Galicia se volvió a hacer patente entre las paredes de esa docta casa. Le contestó, como no podía ser menos, su amigo Agustín Marín, siempre presente en los momentos importantes de la vida de Hernández-Sampelayo. Y continuando con Galicia, al menos desde 1934 fue miembro correspondiente de la Academia Gallega (actual Real Academia Galega), en cuya revista publicó Notas sobre la geología gallega. Terrenos paleozoicos (Hernández-Sampelayo, 1934c). En agosto de 1939 fue designado, junto a otros miembros de la Real Academia de Ciencias, para formar parte del Instituto de España, constituido en 1938 por el régimen franquista para reunir a todas las academias nacionales. Y ya en el ámbito profesional, Hernández-Sampelayo se integró en la Asociación de Ingenieros de Minas, al menos desde 1912 –fecha en que solicitó el reingreso en el Cuerpo de Minas–, a cuya junta general asistió el 18 de enero de ese año44 y de la que en 1931 fue elegido presidente de la junta directiva. Por otra parte, entre el 23 de mayo de 1931 y el 30 de enero de 1932 ocupó el cargo de presidente interino del Instituto de Ingenieros Civiles45. Durante su breve mandato el Instituto organizó el Segundo Congreso de Ingeniería46, reuniéndose con el presidente de la República, Manuel Azaña (1880-1940) para ofrecerle la presidencia de honor del evento (Figura 10). Sin embargo, su celebración se retrasó a 1936 y no llegó a ser efectiva hasta 195047, siendo clausurado por el dictador Francisco Franco (1892-1975). Uno de los reconocimientos más difundidos entre los paleontólogos es la dedicatoria de taxones fósiles con el nombre o apellido de la persona a la que se pretende homenajear, siempre en Figura 10. Fotografía de la izquierda, toma de posesión de Primitivo Hernández-Sampelayo como miembro numerario (medalla nº 7) de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, el 5 de diciembre de 1934. De izquierda a derecha, Alfonso Peña Boeuf, José Augusto Sánchez Pérez, Primitivo Hernández-Sampelayo, Pedro de Novo y Fernández-Chicarro, Blas Cabrera y Felipe (presidente de la Academia), Agustín Marín y Beltrán de Lis, José Casares Gil y Agustín J. Barreiro Martínez (EFE/Archivo Díaz Casariego). Fotografía de la derecha, visita de la junta directiva del Instituto de Ingenieros Civiles, presidida por Hernández-Sampelayo (en el centro de la foto), al presidente de la República Manuel Azaña para ofrecerle la presidencia de honor del Segundo Congreso de Ingeniería (Archivo Blanco y Negro, 27/1/1932). Figure 10. Left photograph, entry of Primitivo Hernández-Sampelayo as a permanent member (medal number 7) of the Royal Academy of Sciences of Spain, on December 5, 1934. From left to right, Alfonso Peña Boeuf, José Augusto Sánchez Pérez, Primitivo Hernández-Sampelayo, Pedro de Novo y Fernández-Chicarro, Blas Cabrera y Felipe (president of the Academy), Agustín Marín y Beltrán de Lis, José Casares Gil and Agustín J. Barreiro Martínez (EFE/Díaz Casariego Archive). Right photograph, visit of the Board of Directors of the Institute of Civil Engineers, chaired by Hernández-Sampelayo (in the center of the photo), to the President of the Republic Manuel Azaña to offer him the honorary presidency of the Second Engineering Congress (Blanco y Negro Archive, 1/27/1932). BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 29 atención a sus méritos científicos y académicos. En este sentido, Hernández-Sampelayo fue distinguido con la dedicatoria de catorce especies o subespecies fósiles a cargo de colegas españoles (Almela, Azpeitia, Bataller, Crusafont, Gil Collado, Hernández-Pacheco, Meléndez, Revilla, Villalta, Liñán, Gozalo) y alemanes (el matrimonio Richter, Hammann). Hemos hecho un rastreo de cuáles de estas especies permanecen vigentes en la actualidad, y son las siguientes (en orden cronológico de publicación): Nomochirus sampelayoi Gil Collado, mosquito del Mioceno inferior de Ribesalbes (Castellón) (Figura 11); Helicolithus sampelayoi Azpeitia, icnofósil descubierto en el Cretácico Superior de Zumaia (Guipúzcoa) (Figura 12); Strenuaeva sampelayoi (R. y E. Richter) [ex Strenuella (Strenuaeva) sampelayoi), trilobites del Cámbrico inferior de Alanís (Sevilla); Almirathyris sampelayoi (Bataller) [ex Terebratula sampelayoi], braquiópodo del Eoceno de Pobla de Claramunt (Barcelona); Heliocrinites? sampelayanus (Meléndez) [ex Caryocystites sampelayanus, revisado por Gutiérrez-Marco et al. (1996)], cistoideo rombífero del Ordovícico Superior de Fombuena (Zaragoza); Solenopleuropsis sampelayoi (Meléndez) [ex Ptychoparia Sampelayoi, someramente revisado por Sdzuy (1961, p. 514)]; Anchitherium sampelayoi Villalta y Crusafont, un équido del Mioceno de Nombrevilla [Zaragoza: revisado por Sánchez et al. (1998)); Halocrinites sampelayoi (Almela y Revilla) [ex Aviadocrinus sampelayoi, revisado por Bohatý y Herbig (2010)], crinoideo del Devónico Medio de Aviados (León); Salterocoryphe sampelayoi Hammann, trilobites del Ordovícico Medio de Fuencaliente (Ciudad Real) y Conocoryphe (C.) heberti sampelayoi Liñán y Gozalo, un trilobites del Cámbrico medio de Murero (Zaragoza). En sinonimia con otras especies cayeron las formas “Dictyocyathus sampelayanus” Hernández Pacheco (nomen nudum) [= Okulitchicyathus andalusicus (Simon): ver Perejón et al. (2014)], un arqueociato del Cámbrico inferior de Córdoba; “Maeandraraea sampelayoi” Bataller [= Meandrophyllia oceani (de Fromentel): ver Baron-Szabo (2008)], coral escleractinio del Cretácico Superior de Torallola (Lleida); y “Ptychoparia sampelayoi” Meléndez [= Solenopleuropsis (Manublesia) ribeiro (Verneuil y Barrande): ver Álvaro y Vizcaïno (1997)], trilobites del Cámbrico medio de Badules (Zaragoza). De la especie “Spiriferina sampelayoi” Bataller, braquiópodo del Cretácico Inferior de Oliva (Valencia), no nos ha sido posible obtener referencias actualizadas. 8. Consideraciones finales y conclusiones Primitivo Hernández-Sampelayo falleció en Madrid, el 15 de septiembre de 1959, a consecuencia de una embolia no especificada en el parte de defunción. Le faltaban dos meses para Figura 11. Nomochirus sampelayoi Gil Collado, 1926, un mosquito quironómido del Mioceno inferior de Ribesalbes (Castellón), del que a menudo se conservan masas de individuos interpretados como enjambres muertos tras la cópula (Peñalver et al., 2016). La especie fue dedicada a Primitivo Hernández-Sampelayo por su importante papel en el estudio geológico de la paleocuenca lacustre generadora de los depósitos bituminosos de la localidad (Hernández-Sampelayo y Cincúnegui, 1926). Los dos ejemplares de arriba aparecen comprimidos dorsalmente y el de abajo muestra detalles en compresión lateral (colección privada, Castellón). Figure 11. Nomochirus sampelayoi Gil Collado, 1926, a chironomid mosquito from the Lower Miocene of Ribesalbes (Castellon), of which masses of individuals interpreted as dead swarms after copulation are often preserved (Peñalver et al., 2016). The species was dedicated to Primitivo Hernández-Sampelayo for his important role in the geological study of the lacustrine paleobasin that generates the bituminous deposits of the locality (Hernández-Sampelayo and Cincúnegui, 1926). The top two specimens appear compressed dorsally and the bottom one shows details in lateral compression (private collection, Castellón). Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 30 cumplir 79 años y fue inhumado en el cementerio de San Isidro. En marzo de 1922 había hecho una solicitud pública para unir sus apellidos (Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, nº 53, 10/3/1922, p. 2), que le fue concedida en el mes de octubre de ese mismo año. En el expediente presentado ante el registro civil hacía constar que “desde sus primeros pasos académicos, venía siendo designado y conocido entre sus amistades por el segundo apellido de Sampelayo, con exclusión del primero, lo que hacía que actualmente casi nadie le conocía por el de Hernández y por igual motivo sus hijos legítimos menores de edad, eran conocidos en la misma forma”. Por tal motivo, logró que sus apellidos de Hernández Sampelayo se unieran “como si fuera uno solo y primero, y así poder también sus hijos usarlos como si fuere el paterno y el de Moreno como segundo, que les pertenecía”. Es por ello que, a los efectos de su producción científico-técnica, el autor debe de ser mencionado como Hernández-Sampelayo. Con ello se cierra la disyuntiva de referir la autoría de sus trabajos con sus firmas indistintas P.H. Sampelayo o P. Hernández Sampelayo, más P. Hernández-Sampelayo que también utilizó. Como ingeniero de minas y geólogo, desarrolló una reconocida actividad en el campo de la investigación de menas de hierro sedimentarias del Paleozoico inferior en el noroeste de España, extendida más tarde a otros lugares como el norte de Portugal y la Sierra de la Demanda. Su método y minuciosidad eran tales, que de sus reconocimientos geológicos derivaron notables avances en la estratigrafía, estructura y paleontología de áreas especialmente complejas de estudiar, al tiempo que en sus publicaciones dejó constancia histórica de los vestigios y periodos de actividad de las labores mineras pretéritas con las que se iba encontrando. Además, investigó materias energéticas como el carbón de las cuencas astur-leonesas, o los petróleos españoles (por ejemplo, las pizarras bituminosas de Ribesalbes), siguiendo un planteamiento estratigráfico a la hora de valorar la génesis de los recursos. En un epígrafe anterior hemos citado las publicaciones de Hernández-Sampelayo relativas a obras hidráulicas y yacimientos minerales, pero nuevas evidencias nos revelan que éstas no son más que una fracción mínima de su actividad en estos campos, tal y como queda claro en una documentación manuscrita inédita48, donde el propio autor hace una relación de todos sus informes sobre “Obras públicas”, “Estudios para abasFigura 12. Helicolithus sampelayoi Azpeitia, 1933, una icnoespecie común en el flysch alpino de la costa vasca, Pirineos y cadenas Béticas, reconocida también en las facies profundas del Cretácico Superior-Mioceno de otros países europeos (Austria, Polonia, Italia, Rumanía). Se trata de una estructura helicoidal cilíndrica que se desarrolla según un eje meandriforme horizontal y se conserva como un hiporrelieve convexo en las capas del flysch. El ejemplar ilustrado (MGM5861N, Museo Geominero) procede del Eoceno de Zumaia (Guipúzcoa). La imagen de arriba muestra el conjunto de la estructura y, la de abajo, el detalle de uno de los meandros. El icnogénero Helicolithus (etimológicamente: hélice de piedra) pertenece al grupo de los grafoglíptidos, considerados como estructuras complejas para el “pastoreo” de microorganismos, de un organismo productor desconocido. Azpeitia Moros (1933) dedicó la icnoespecie H. sampelayoi “a su amigo y compañero, distinguido y entusiasta geólogo”, que le ayudó a recoger parte del material de icnofósiles del flysch vasco estudiado en su trabajo. Figure 12. Helicolithus sampelayoi Azpeitia, 1933, a common ichnospecies in the Alpine flysch of the Basque coast, Pyrenees and Betic chains, also recognized in the deeper Upper Cretaceous-Miocene facies of other European countries (Austria, Poland, Italy, Romania). It is a cylindrical helical structure that develops along a horizontal meandering axis and is preserved as a convex hyporelief in the flysch strata. The illustrated specimen (MGM5861N, Geominero Museum) comes from the Eocene of Zumaia (Guipuzcoa). The image above shows the entire structure and the image below shows the detail of one of the meanders. The ichnogenus Helicolithus (etymologically: stone helix) belongs to the group of graphoglyptids, considered as complex structures for the “grazing” of microorganisms, of an unknown producer organism. Azpeitia Moros (1933) dedicated the ichnospecies H. sampelayoi “to his friend and companion, a distinguished and enthusiastic geologist”, who helped him collect part of the ichnofossil material from the Basque flysch studied in his work. BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) Primitivo Hernández-Sampelayo (1880−1959) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 31 tecimiento de aguas” y “Criaderos minerales”, con los años correspondientes, pero sin precisar el título y número de páginas de cada uno. Muy probablemente gran parte de estos estudios inéditos, que suman cerca de dos centenares de entradas, responden a trabajos particulares realizados en su condición de experto ingeniero. En este sentido, el manuscrito aneja dos cuartillas mecanografiadas que hacen referencia a la ubicación de parte de estos informes en alguna librería de su domicilio, donde se citan como “Embalses particulares” las copias de 15 de ellos. Pero si nos atenemos a la relación de “Estudios de embalses” que figura manuscrita, parcialmente coincidente con la de “Abastecimiento de aguas”, el listado asciende a cerca de 80 estudios en las comunidades de Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja, Navarra, Cataluña, Valencia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía y Galicia. Entre los informes de obras públicas destacamos los dedicados al Cementerio Nuevo de Santiago (1926), túneles de Leitariegos (1921) y Salgueiro (1940), más la cripta de Cuelgamuros (Cruz de los Caídos, 1943). Y con los yacimientos minerales citados en el mismo manuscrito pasa lo mismo que con los embalses, pues realizó muchos más trabajos que los que se vieron publicados: la relación incluye informes inéditos sobre sustancias tales como manganeso, cobalto, oro, cobre, flúor, bismuto, grafito, hierro, mercurio, arsénico, sulfatos y sales potásicas, caolín y carbones diversos. Como paleontólogo, Hernández-Sampelayo (1942a, p. 413) confesó que una de sus grandes aspiraciones era la realización de una monografía que llevase por título “Las faunas silurianas de España”, que incluyera todas “las especies […], con literatura y parte gráfica”, para lo cual ya había iniciado una base de datos con los 747 taxones reunidos en El Sistema Siluriano (Hernández-Sampelayo, 1942b, pp. 595-726, con 105 páginas además de bibliografía). Este trabajo nunca lo llevó a cabo, excepto la monografía póstuma sobre los graptolitos españoles (Hernández-Sampelayo, 1960). Sin embargo, nos consta la existencia de sendos manuscritos sobre gasterópodos silurianos que no llegaron a publicarse, mencionados por el propio Hernández-Sampelayo (1942b, p. 829; 1948f, p. 104), tal vez reservados para dicha monografía. Además de sus numerosas publicaciones sobre fósiles paleozoicos en general, que abarcaron variados grupos de invertebrados marinos y continentales del Cámbrico al Pérmico, una constante en la obra de Hernández-Sampelayo fue rehuir los protocolos taxonómicos a la hora de describir nuevas especies, razón por la cual muy pocas de ellas siguen siendo válidas hoy en día. En su estilo de dar nombre a los fósiles se observa la marcada intención de homenajear tanto a los grandes maestros (Schulz, Nery Delgado, Richter, Kobayashi), como a sus contemporáneos del IGME, como, por ejemplo, a su entrañable mentor Agustín Marín, a quien dedicó un bivalvo del Cámbrico (Fordilla marini), un parataxón de elasmobranquio del Carbonífero (Palaeoxyris marini) y una tortuga del Oligoceno (Trionyx marini). A través de este artículo hemos querido reivindicar la memoria de un notable ingeniero, geólogo y paleontólogo que no suele figurar en la historia de la Ciencia española, pero que a lo largo de su dilatada vida profesional hizo mucho más que ocuparse de la minería del hierro en Galicia y áreas adyacentes del noroeste peninsular, a lo que llevan las escasas biografías que toman como fuente su paso por la Academia de Ciencias (Blanco Belmonte, 1934; Fernández Rodríguez, 1960) y, sobre todo, la nota necrológica de Almela (1959) (Blanco Blanco, 1981; Bugallo, 1993, 2012). En este sentido, sus investigaciones y trabajos técnicos, dentro de un espectro pluridisciplinar, suman 133 aportaciones en 20 revistas o series monográficas diferentes, más 18 hojas del Mapa Geológico de España a escala 1:50.000 y numerosas contribuciones a congresos. Entre las publicaciones de carácter periódico donde se difundieron sus resultados, destacan las Notas y Comunicaciones del IGME (con 37 artículos), el Boletín del IGME (idem. 17), Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería (13), Memorias del IGME (10) y Estudios Geológicos (6). Agradecimientos Queremos agradecer a la familia Hernández-Sampelayo su entusiasmo y generosidad en compartir sus archivos y recuerdos para llevar a cabo esta biografía, en especial a Marta y Santiago Melgar Hernández-Sampelayo, Tomás Sanz Hernández-Sampelayo, Alejandro Hernández-Sampelayo López, José Manuel (Pepe) de Carlos Grau, Elisa Sampelayo López y Jacobo Melgar García de Andrade. Este agradecimiento se hace extensivo también a Carlos Rodríguez Ugarte, del Instituto de la Ingeniería de España, a Carlos Nuevo Cal, historiador y cronista oficial de Viveiro (Lugo), y a los bibliotecarios y archive- Rábano y Gutiérrez-Marco (2022) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO (GEOLOGICAL AND MINING BULLETIN) BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO 133 (2), 2022, 7-43. ISSN: 0366-0176. http://dx.doi.org/10.21701/bolgeomin/133.2/001 38 1923 Hernández-Sampelayo, P. 1923a. Excursión a los yacimientos de fosfatos del Norte de África. Boletín Oficial de Minas y Metalurgia, 76, 3-92. Hernández-Sampelayo, P. 1923b. Análisis microscópico de los fosfatos del norte de África y del Levante de España. Boletín del Instituto Geológico de España, 44, 211-253. 1924 Hernández-Sampelayo, P. 1924a. Informe sobre la impermeabilidad del pantano de Bárcena y Posada en el río Sil. Boletín del Instituto Geológico de España, 45, 233-250. Hernández-Sampelayo, P. 1924b. Rectificación geológica de las cuencas del Navia y del Ibias. Boletín del Instituto Geológico de España, 45, 251262. 1925 Hernández-Sampelayo, P. 1925a. Informe sobre la impermeabilidad del pantano de Linares de Mora (Teruel). Ingeniería y Construcción, 30, 241-247. Hernández-Sampelayo, P. 1925b. Analyse microscopique de phosphates du nord de l’Afrique et de l’est de l’Espagne. Compte-Rendu du XIII Congrès Géologique International, 1922, Imprimerie Vaillant, Liège, 1327-1332. 1926 Hernández-Sampelayo, P. 1926a. Yacimientos de graptolítidos en la zona de Almadén. Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, 26, 335338. Hernández-Sampelayo, P. 1926b. Geología e impermeabilidad en los embalses de los Saltos del Duero. I. Río Esla. Revista de Obras Públicas, 74 (1, 2448), 192-197. Hernández-Sampelayo, P. 1926c. Geología e impermeabilidad en los embalses de los Saltos del Duero. II. Río Duero. Revista de Obras Públicas, 74 (1, 2450), 136-142. Hernández-Sampelayo, P. 1926d. 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