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Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida: una crítica a Claude Romano

Serrano de Haro, Agustín

Abstract

Este artículo está sujeto a una licencia CC BY NC ND 4.0

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255 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida: una crítica a Claude Romano Agustín Serrano de Haro*. Instituto de Filosofía, CSIC (España) Recibido 05/06/2023 Resumen El ensayo es una réplica al artículo de Claude Romano «Après la chair». Sostengo en él que las dos objeciones fundamentales que el filósofo francés plantea a la comprensión husserliana del cuerpo vivido se basan en una interpretación incorrecta de la distinción entre Körper y Leib. La condición corpórea de los vivientes no alude en absoluto a la objetivación científica de los organismos, sino a la dimensión de cosa de la experiencia, perceptible, visible, tocable, que posee todo ser vivo en el mundo de la vida. La condición corporal de los vivientes, por su parte, no nace del fenómeno de las dobles sensaciones en que el cuerpo se toca a sí mismo, sino que remite a la condición espaciosa de la sensibilidad táctil que, al extenderse por principio, es el fundamento descriptivo de que puedan duplicarse las sensaciones en el contacto entre miembros corporales. La conclusión es que la pretendida superación de la fenomenología husserliana del cuerpo es, en este caso, una apuesta vacía. Palabras clave: cuerpo vivido, cosa del mundo, Claude Romano, Edmund Husserl. Abstract About my body in the world of life: a critique of Claude Romano The essay is a reply to Claude Romano's article «Après la chair». I argue that the two fundamental objections that the French philosopher raises to the Husserlian understanding of the lived body are based on an incorrect interpretation of the distinction between Körper and Leib. The physical condition of the lived body does not refer at all to the scientific objectification of organisms, but to the dimension of thing of the experience, perceptible, visible, touchable, which every living being in the world possesses. The firstperson condition of the body, for its part, does not arise from the phenomenon of double sensations in which the body touches itself, but refers to the spatial condition of tactile sensibility which, by extending in principle, is the descriptive basis for the fact that sensations can be duplicated in the contact between bodily members. The conclusion is that the pretended overcoming of the Husserlian phenomenology of the body is, in this case, an empty attempt. Key words: Lived body, Thing in the world, Claude Romano, Edmund Husserl. * Este ensayo forma parte de la obra Cuatro alocuciones sobre el cuerpo: entre el cuerpo expandido y el mundo de la vida. Madrid, Ediciones Universidad San Dámaso, 2021, pp. 101-118. El libro, editado por Rosario Neuman Lorenzini, tuvo su origen en la jornada de discusión sobre «El cuerpo» organizada en el año 2019 por la Facultad de Filosofía de la universidad editora. Se reproduce ahora en Eikasía sin más variación que algunas mejoras de estilo y gracias a la amable autorización del servicio de publicaciones de la Universidad San Dámaso. Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 256 N.º 115 Julio-agosto 2023 257 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida. una crítica a Claude Romano Agustín Serrano de Haro. Instituto de Filosofía, CSIC (España) Recibido 05/06/2023 § 1. En la prestigiosa colección Epiméthée, que acoge sin cesar la gran fecundidad de la fenomenología francesa, apareció el año pasado (2019) una recopilación de ensayos de Claude Romano bajo el sugerente título de Les repères éblouissants. La expresión tomada del poeta René Char es traducible por Los hitos deslumbrantes. El subtítulo del libro toma, en cambio, un aspecto más programático, y reza Renovar la fenomenología. Con buen sentido advierte el autor en el prólogo de que la renovación por él buscada se opone a toda vocación de insularidad en torno a unas certezas de método o de contenido que fueran las privativas del movimiento fenomenológico. La capacidad de Romano para dialogar productivamente con pensadores y corrientes del «mundo analítico» queda desde luego corroborada en varios capítulos del volumen, el cual no constituye, sin embargo, una mera compilación de estudios académicos y discusiones técnicas. En estas páginas el pensador francés aboga con decisión por un nuevo «realismo fenomenológico», que, a diferencia del antiguo del Círculo de Gotinga, podría o merecería llamarse más adecuadamente «realismo del mundo de la vida». La centralidad teórica de la noción husserliana de mundo de la vida, que se depura de los compromisos idealistas en que Husserl la mantuvo, permitiría a la fenomenología una participación mucho más significativa en los grandes debates del pensamiento contemporáneo y traería consigo una perspectiva prometedora para la filosofía actual. Tal es la convicción de Romano. Es verdad que el lema «renovar la fenomenología» tiene a estas alturas del siglo XXI un cierto aire de ritornelo, de proclama numerosas veces repetida. A favor de Romano cuenta, empero, no sólo la serie importante de obras significativas que respaldan su trayectoria científica; en la cual destaca, sin duda, su rica meditación, ontológica, Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 258 N.º 115 Julio-agosto 2023 fenomenológica, crítico-cultural, sobre la categoría de acontecimiento. También avala su empeño, en particular, el hecho de que este volumen reserve la tercera parte del conjunto de textos a grandes asuntos de la fenomenología en los que el nuevo realismo descriptivo se pone a prueba y se da a conocer, se pone en movimiento y se acredita moviéndose, por así decir. Los temas fundamentales que el pensador francés somete a reconsideración en esta sección final son la noción de cuerpo vivido, la comprensión de la alteridad ⎯en que por cierto recurre con fuerza al pensamiento de Ortega en El hombre y la gente⎯, la idea de la intencionalidad afectiva o emocional y la tematización de los hábitos del sujeto. Un pensamiento fenomenológico que, a la altura de su tradición y en diálogo abierto con otras orientaciones filosóficas y con la propia historia de la filosofía, fuera capaz de avanzar en todas estas direcciones renovaría, sin duda, las aspiraciones y los logros de la fenomenología. En las breves páginas de que dispongo quisiera proponer yo un examen del tratamiento que Romano ofrece del primer gran tema; es decir, de la problemática del cuerpo propio, del fenómeno «cuerpo mío». Tengo ciertas dudas de principio acerca de la alternativa teórica que el filósofo francés defiende en este capítulo de su libro, cuyo título es justamente «Après la chair»: «Después del cuerpo vivido» 1 . No estoy yo seguro de que la renovación de la fenomenología del cuerpo vivido que se propugna no descanse sobre algunas incomprensiones que condicionarían seriamente sus potencialidades y aplazarían las promesas. A modo de entrada en el examen, permítaseme reproducir el anuncio que el prólogo de la obra hace del contenido de ese capítulo sexto, al que circunscribiré todas mis consideraciones. El autor expresa su propósito del siguiente modo: Buscamos igualmente establecer que, al contrario de lo que han creído los numerosos fenomenólogos que han tomado por una «evidencia» la distinción Leib/Körper, esta distinción permanece en Husserl demasiado solidaria de sus postulados idealistas, y de su entera arquitectura trascendental, como para poder considerarla sustraída a toda crítica. Nosotros esbozamos un análisis alternativo del cuerpo fenoménico tal como él se nos ofrece en el mundo de la vida desde el punto de vista de nuestra experiencia primordial; una descripción incompatible con la distinción cuerpo 1 Una primera versión de este ensayo apareció en el Journal of French and Francophone Philosophy, vol. XXI, 2, 2013, pp. 1-29, y una traducción inglesa (por Samuel Webb) bajo el título «After the lived-body», muy próxima a la versión definitiva, pudo leerse en Continental Philosophy Review, 49, 2016, pp. 445468. 259 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 vivido/cuerpo físico, en sus diferentes versiones, incluidas las poshusserlianas, y que tiene lugar en el marco de una refundación realista del concepto de Lebenswelt. [Romano, 2019: 12-13] 2 La crítica de la crítica que a continuación yo ofrezco se guía por un interés conceptual, y no hermenéutico, razón por la cual me atendré en exclusiva a las muy delimitadas fuentes husserlianas que el propio Romano toma en consideración. § 2. En mi opinión, «Après la chair» describe con auténtica agudeza y hondura una parte esencial del argumento de La crisis de las ciencias europeas. «El gesto filosófico de raro radicalismo» del último Husserl consistiría en afirmar que el mundo sensible de nuestra existencia cotidiana «es el mundo real» (ib.: 176). La realidad que está a la vista, que se ofrece constantemente a nuestra percepción y acción, posee una consistencia suya propia, que no se sostiene sobre las objetividades exactas que la ciencia moderna concibe y construye como la única verdadera realidad. El mundo entorno de la experiencia sensible, poblado de humildes cosas y de espacios primeramente recorribles, habitado por seres vivos que se mueven en su interior, este entorno cruzado para el ser humano de significados sociales y culturales, este mundo que reconoce el paseante urbano y el campesino, el artesano, el profesor y el trabajador industrial, subsiste de manera autónoma respecto del universo físico-matemático cuya legalidad anónima y causalidad independiente la ciencia moderna asume y fija. El planteamiento husserliano asumiría entonces, más bien al revés, que el reino de las legalidades objetivas del físico, del químico, del biólogo, del fisiólogo, en suma, los reinos de las ciencias objetivas presuponen el suelo de la experiencia precientífica y remiten a él como condición de posibilidad de su sentido y de todos sus referentes. La presentación de este argumento nuclear de la obra de 1936 por parte de Romano me parece particularmente certera por cuanto no se limita a subrayar la anterioridad genética del mundo de la vida para los seres humanos, que han empezado por ver figuras coloreadas y oír sonidos y palabras, sin saber nada de ondas y partículas. No se restringe siquiera a una anterioridad estructural en el sentido de que la existencia 2 Las traducciones son mías. Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 260 N.º 115 Julio-agosto 2023 humana discurra siempre, y también cuando hace ciencia, en el ámbito de las cosas visibles y tocables y de las conexiones sensibles del entorno significativo. Se trata además de afirmar una dependencia ontológica del universo objetivo-exacto respecto del mundo subjetivo-relativo; la subordinación de aquél a este no es sólo para-nosotros y en la perspectiva de nuestra vida, sino que es en-sí y en términos absolutos. Sólo el segundo sería mundo real, realidad verdadera, ser efectivo. Romano conjuga su admirable lucidez a este respecto con su sospecha de que la posición teórica de La crisis de las ciencias europeas resulta esencialmente ambigua. Una toma de postura discutible, una filosofía idealista que pervive desde 1913, enturbiaría la reivindicación fenomenológica del mundo de la vida, cerrando a Husserl todo acceso a un reconocimiento ontológico-realista del mundo en que vivimos. Y es que la anterioridad en sí del mundo vivible se hacía encajar, también en 1936, en el programa de una fenomenología trascendental que exigiría a su vez retrotraer el mundo percibido a su constitución intencional por parte del sujeto. La condición radicalmente originaria del mundo sensible quedaría así condicionada de nuevo a un plano subyacente y heterogéneo: el de las funciones y acciones de un yo trascendental, que Romano se permite calificar de «acósmico» (ib.: 177). La profunda ambivalencia de este doble movimiento teórico: del mundo exacto al entorno vivido, y de este a la vida intencional, no podría escapar, finalmente, a la contradicción de que el mundo de la experiencia vuelve a quedar determinado y explicado en virtud de categorías, ya no objetivistas-científicas, pero sí trascendentales-subjetivas, «que ellas mismas se derivan de un pensar objetivador» (ib.: 179). Como si tampoco la fenomenología husserliana pudiera dejar tranquilos al árbol en el prado, a la casa en la ciudad, a los prójimos en sus vidas, y tuviera que reconducir la existencia inmediata de todos ellos al principio de una subjetividad constituyente de su sentido y validez, y que es por ello ultraobjetivadora. No me detendré apenas en lo fundado o infundado de esta comprensión de la dimensión trascendental que Romano incorpora a su discusión crítica sobre el cuerpo vivido. Pues el filósofo francés traslada directamente la tensión fenomenológica y ontológica que atraviesa la relación del mundo de la vida con el universo objetivado de la ciencia moderna, a la contraposición entre el cuerpo tal como es vivido por el propio viviente en su entorno ⎯Leib⎯ y el organismo objetivo tal como es conocido 261 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 por el saber científico ⎯Körper⎯. La descripción husserliana de las dos caras o dimensiones imbricadas de mi corporalidad la entiende Romano en el sentido de que el cuerpo físico, Körper, hace referencia al «cuerpo fisiológico y anatómico» (ib.: 183): es la materialidad del ser vivo una vez que los saberes biofísicos y bioquímicos la han analizado, tipificado y explicado: «El Körper es el objeto material ‘cuerpo’ revestido de determinaciones físico-biológicas (extensión, peso, solidez, etc.): él se encuentra enteramente en casa en el seno de la naturaleza objetiva» (ib.: 182). Así, pues, también cuando Husserl califica de Leibkörper al cuerpo mío que está en el centro del mundo de mi vida, el segundo sustantivo del compuesto alemán haría referencia a las características físico-biológicas del organismo; el Körper, que también soy, «no es otra cosa que un subproducto de las operaciones metódicas de abstracción e idealización propias de las ciencias de la naturaleza» (ib.: 182). Y con el mismo énfasis con que Romano ha expuesto la tesis de que las construcciones teóricas de la física matemática no forman parte de nuestro mundo cotidiano de la vida insistirá ahora él en que esa realidad fisicalista sostén de mi corporalidad y sujeta a las causalidades fisiológicas tampoco pertenece al mundo de la vida. De la somaticidad corpórea anónima no cabe experiencia originaria, donación «en persona», aparecer a la intuición directa. Ninguna de las nociones que se emplean en la determinación sistémica de su funcionamiento ⎯por ejemplo, metabolismo, interacción celular, sistema nervioso⎯ puede escapar del orden de las legalidades causales exactas y comparecer por entre las humildes cosas del mundo sensible: En el mundo de la vida comprendido con radicalidad no podría haber objetos físicos, es decir, objetos en el sentido que esta ciencia les confiere, y mucho menos podría haber en consecuencia cuerpos objetivos. Conceptos físicos como los de materia o energía, conceptos biológicos como los de célula o metabolismo, no tienen ninguna aplicación en este mundo ingenuo y primordial, dado que ellos son solo el producto de la idealización científica. [Ib.: 180] Así las cosas, mi primera gran duda tiene que ver con esta determinación genérica del concepto de cuerpo físico (Körper) y con la legitimidad de entender del modo recién indicado la vertiente corpórea de mi corporalidad, la realidad física de mi Leibkörper. Lo que me sorprende notablemente en la comprensión de Romano es que en ningún momento parezca él considerar la posibilidad de que Körper signifique, siempre que se Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 262 N.º 115 Julio-agosto 2023 predica de manera primitiva del cuerpo de un viviente, exactamente lo mismo que Ding. Es decir, cosa de la experiencia, realidad perceptible inserta en un entorno igualmente intuitivo. Al ignorar esta identificación de principio cuerpo-cosa, el filósofo francés desconoce que, cuando Husserl examina la dualidad original cuerpo físicocuerpo vivido, el primero es desde luego un correlato inmediato de mi intuición, un fenómeno que aparece a la experiencia sensible. Mi cuerpo físico se halla, pues, en el mismo plano de realidad que los útiles y enseres que él mismo puede manejar, y que de hecho puede utilizar gracias a esta comunidad ontológica básica. Se halla asimismo en la misma dimensión intuitiva que los árboles contra los que puedo apoyar mi humanidad, es decir, justamente mi corporeidad, o que los animales con que me cruzo y cuyo tamaño y tipo morfológico contrastan a simple vista con el de mi cuerpo, con el de un cuerpo humano bípedo, bímano, de rostro despejado, etc. Con completa independencia de toda noticia fisiológica, mi experiencia conoce este cuerpo mío, que es cosa visible, tocable, comparable, y en él reconoce una realidad reiforme o cósica igual que lo es el cuerpo de cualquier otro ser humano, que (justo por ello) puedo ver cómo se acerca al mío o se aleja de él y con el que (justo por ello) puedo estrechar manos e intercambiar palabras, voces, etc. Los árboles, los animales, los útiles, los cuerpos visibles de los otros y el cuerpo visible mío presentan la forma ontológica de cosas, compartiendo todas las propiedades fenoménicas de la región «cosa física»: color, figura, sonido, propiedades táctiles, movimientos locales, posesión de partes fragmentables, etc. Como integrantes del mundo de la vida, tales realidades son cosas físicas con completa independencia de que lleguen a ser o no «cosas de la Física», constructos de la ciencia. No se trata de plantear aquí un debate de interpretación de textos, que requiriese cotejar multitud de páginas de distintas épocas, con distintos énfasis e intereses teóricos. En realidad, la distinción categorial entre el correlato básico de la experiencia sensible y los correlatos superiores de la vida de conciencia, que precisan de actividad intencional fundada: judicativa, abstractiva, constructiva, idealizadora, recorre toda la fenomenología de Husserl. Puede retrotraerse al menos a la sección segunda de la sexta investigación y permanece intacta en las Ideas de 1913. Pero en el contexto de esta conversación nada tan pertinente como invocar el primerísimo desarrollo del concepto 263 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 de Leib en La crisis de las ciencias europeas y observar cómo Husserl describe en él la relación del cuerpo vivido con las nociones de Körper y de mundo de la vida: Podemos clarificar ahora, en su legitimidad muy condicionada, el giro que habla de mundo de los sentidos, mundo de la intuición sensible, mundo que aparece de modo sensible. La vida natural, cruzada de intereses, se mantiene por completo en el seno del mundo de la vida; y en todas las comprobaciones que ella lleva a cabo desempeña un papel preminente el retroceso a la intuición experienciante de modo «sensible». Pues todo lo que en el mundo de la vida se expone como una cosa concreta [konkretes Ding] tiene, desde luego, una condición corpórea [Körperlichkeit], incluso si no se trata de un mero cuerpo físico [Körper], como es el caso de un animal o de un objeto cultural, los cuales tienen también propiedades psíquicas o, de uno u otro modo, propiedades espirituales. Si atendemos en exclusiva a lo corpóreo de las cosas, ello se hace patente a la percepción únicamente en el ver, en el tocar, en el oír, etc.; o sea, en aspectos visuales, táctiles, acústicos, etc. Y en todo ello toma parte nuestro cuerpo vivido [Leib], que nunca falta del campo perceptivo; tal participación, que se da por supuesta y que es imprescindible, se produce justo con sus correspondientes «órganos perceptivos» ⎯ojos, manos, orejas, etc.⎯. De manera consciente desempeñan estos órganos constantemente una función, y precisamente en el ver, en el oír, etc. operan ellos a una con la movilidad del yo que les es inherente, con las así llamadas cinestesias. Siendo cada cinestesia un «yo muevo», un «yo hago», todas están entrelazadas en una unidad universal. [Husserl, 21976: 108] Este importante fragmento pone de manifiesto que toda cosa concreta del mundo de la vida posee «condición corpórea» (Körperlichkeit) y que tal corporeidad se brinda a la experiencia inmediata. La riqueza de las cosas existentes se da a conocer, se da a aparecer a un ser corporal, que las puede ver y tocar al activar su propia corporalidad, al moverse entre ellas. También los animales y todos los objetos culturales, no sólo útiles y enseres sino cuadros, libros, piezas musicales, etc. cumplen con esta condición corpórea a la base de su mundanidad, la cual se ofrece al ser percipiente-corporal. En el pasaje puede repararse también en cómo la propia corporalidad percipiente comparece siempre en el campo perceptivo, vale decir: ella muestra a o ante la percepción su condición corpórea. Y por supuesto, toda esta familiaridad con lo corpóreo y lo corporal es anterior a la mirada científica y fundante de ella. Cabría preguntarse, desde luego, si no tenemos experiencia efectiva de realidades físicas que no sean propiamente cosas, en todo o al menos en parte (en la parte fundante de los otros predicados, culturales o espirituales). Husserl ha dejado rastros y desarrollos de que la Tierra-suelo, que en la experiencia inmediata no se mueve, o bien el medio Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 270 N.º 115 Julio-agosto 2023 más tarde dieron en surgir y en diversificarse (el análogo de las sensaciones expositivas y de la percepción sensible), tal proceso de experiencia «externa» no daba cuenta de que esa mente inserta en mármol pudiera tomar conciencia diferenciada de la figura espacial en que ella misma estaba radicada. Para ganar esta idea, para reconocer como suyo propio el contorno y dintorno de su cuerpo, la mente hubo de lanzar una mano de mármol, que fue palpando la superficie entera de su ser, obteniendo así una sensación continuada de su índole propia, de la solidez, el relieve, la temperatura, que singularizaban a las partes de este cuerpo respecto de las otras figuras externas. Sólo queda el pequeño inconveniente, claro está, de que la mano así comisionada tendría que conocer desde un principio su solidaridad inmediata con el yo y con el cuerpo, su pertenencia común a ambos: al yo que la envía sin mediadores (el análogo de las cinestesias) y al cuerpo que sin mediación encarna el envío (el análogo de la tactilidad). Con lo cual más bien se habría disuelto el enigma pendiente: el yo sería un sujeto originariamente corporal, y su cuerpo sería «sede de la sensibilidad», el aquí absoluto carnal, que sostiene por dentro a la propia mano como «órgano móvil del tacto» (según expresión del propio Husserl). § 5. Dado que las dos líneas de crítica que Romano formula se revelan insostenibles, y dada la notoria proximidad conceptual de la «sensiblidad autocentrada-afectiva» por la que él aboga, a la comprensión husserliana del yo como centro pasivo de afecciones ubiestésicas, cabría conjeturar con fundamento que es la idea que Claude Romano se hace del yo trascendental el origen del malentendido entre ambos filósofos. La interposición de un sujeto subsistente, incorpóreo, donador activo de todo sentido posible, provoca el grave desenfoque de las descripciones básicas de Husserl. Este presupuesto de un «sujeto acósmico» cerraría también el acceso justo a la exploración husserliana de las pasividades originarias de la vida consciente, a partir de las cuales el propio yo llega a ser polo activo de iniciativas («se autoconstituye») y llega a insertarse en el seno concreto de una intersubjetividad humana. También las investigaciones de la fenomenología genética, quizá en particular las de la intencionalidad instintiva, podrían o deberían motivar una revisión de principio de 271 Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro N.º 115 Julio-agosto 2023 estos tópicos de Yoes absolutos y con mayúscula que vienen a fundar el mundo. Al cabo, es por ejemplo el yo hambriento de la primerísima infancia, que aún no constituye siquiera el sentido «alimento», que aún no ve cosas ni dispone de cinestesias de locomoción, es el yo casi inerme del hambre el paradigma de las etapas afectivas primordiales 8 . Y al cabo son también estos planos y estadios de la intencionalidad instintivo-corporal los que permiten una apertura franca de Husserl al reconocimiento de subjetividades animales. La meditación trascendental, la comprensión trascendental de la descripción fenomenológica, no conduce a ninguna fundamentación externa del mundo de la vida. Ese supuesto gnosticismo de la fenomenología trascendental que Romano denuncia en la forma del sujeto acósmico llamado a conferir a la realidad, desde fuera de ella, el sentido que sólo el yo puede sacar de su interior espiritual, seguiría siendo una filosofía en la actitud natural; una cosmovisión que relega las legalidades estructurales y genéticas de la fenomenicidad y que relativiza el acontecimiento del aparecer en el que el ser se muestra. La fenomenología trascendental, y sólo ella ⎯según Husserl⎯, permite, en cambio, pensar el mundo que aparece y la vida necesariamente individual a la que el mundo aparece como formando una única concreción radical que, en su configuración correlativa, merece la consideración ontológica del ser verdadero. Sólo a la luz de esta concreción multidimensional «vida subjetiva/aparecer/mundo» cabría decir, con el rigor requerido, que el mundo de la vida «es el mundo real». Bibliografía Husserl, Edmund (2019), Textos breves. Salamanca, Sígueme. Husserl, Edmund (2014), Grenzprobleme der Phänomenologie, Analysen des Unbewusstseins und der Instinkte. Metaphysik. Späte Ethik. Hua. XLII. Springer. Husserl, Edmund (2006), «Die Ur-Arche Erde bewegt sich nicht», en J. Dünne y S. Günzel (eds.) Raumtheorie. Grundlagentexte aus Philosophie und Kulturwissenschaften. Frankfurt, Suhrkamp. (Traducción castellana de Agustín Serrano de Haro, en: Textos breves (18871936). Salamanca, Sígueme, 2019, pp. 615-663.) Husserl, Edmund (21976), Die Krisis der europäischen Wissenschaften und die tranzendentale Phänomenologie, Husserliana VI, La Haya, Martinus Nijhoff. 8 Pienso en las asombrosas descripciones que se han recogido en Husserl, 2014 (93-108). Acerca de mi cuerpo en el mundo de la vida | Agustín Serrano de Haro 272 N.º 115 Julio-agosto 2023 Husserl, Edmund (1952), Ideen zu einer reinen Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie. Zweites Buch, Hua. IV. La Haya, Martinus Nijhoff, 1952. (Traducción castellana de Antonio Zirión Quijano: Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, libro segundo. México, Fondo de Cultura Económica, 2005.) Romano, Claude (2019), Les repères éblouissants. Paris, PUF.