La –/d/ final en el atlas dialectal de Madrid (ADIM): un cambio en marcha
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Lapurdum Euskal ikerketen aldizkaria | Revue d'études basques | Revista de estudios vascos | Basque studies review 19 | 2016 NuméroXIX La –/d/ final en el atlas dialectal de Madrid (ADIM): un cambio en marcha PilarGarcíaMoutonyIsabelMolinaMartos Ediciónelectrónica URL: https://journals.openedition.org/lapurdum/3375 DOI: 10.4000/lapurdum.3375 ISSN: 1965-0655 Editor IKER Ediciónimpresa Fecha de publicación: 1 enero 2016 Paginación: 283-296 ISBN: 978-2-95534-134-6 ISSN: 1273-3830 Referenciaelectrónica Pilar García Mouton y Isabel Molina Martos, «La –/d/ final en el atlas dialectal de Madrid (ADIM): un cambio en marcha», Lapurdum [En línea], 19 | 2016, Publicado el 01 enero 2021, consultado el 03 septiembre 2021. URL: http://journals.openedition.org/lapurdum/3375 ; DOI: https://doi.org/10.4000/ lapurdum.3375 Creative Commons - Attribution - Pas d'Utilisation Commerciale - Pas de Modification 4.0 International - CC BY-NC-ND 4.0
Lapurdum 2016 XIX - 283-296 283 La –/d/ en el atlas dialectal de madrid (adim): un cambio en marcha La –/d/ final en el atlas dialectal de Madrid (ADIM): un cambio en marcha* * Este trabajo se ha hecho en el marco del proyecto FFI2011-29595. Pilar GARCÍA MOUTON ILLA-CSIC Isabel MOLINA MARTOS Universidad de Alcalá 1. Geografía de la –/d/ final en las hablas castellanas El refuerzo o la relajación de la dental oclusiva sonora en final de palabra es uno de los cambios fónicos activos en las hablas castellanas. En su Manual de pronunciación española, al tratar de la –d final de palabra (§ 102), Navarro Tomás precisaba: «la –d final absoluta, seguida de pausa, se pronuncia particularmente débil y relajada» incluso en pronunciación culta, pero, en formas nominales, como virtud, verdad, etc., «la pronunciación vulgar, en la mayor parte de España, suprime la d final», uso que se extendía, más o menos, a la pronunciación familiar de las personas cultas, por ejemplo, en Madrid. En cambio, en palabras como sed, huésped, etc., los cultos conservaban siempre una –d relajada. Finalmente apuntaba Navarro Tomás que, en Valladolid, Salamanca y otros lugares de Castilla, en vez de una –d, se pronunciaba, como en coda silábica, una [e] relajada y que «lo mismo ocurre entre el pueblo bajo madrileño.»1. Ese era en 1918, y en gran medida sigue siéndolo hoy, el contexto del que hay que partir para situar nuestra aportación en este homenaje a Xarles Videgain. A partir de los mapas del volumen I del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI), Navarro Tomás publicó en 1971 «Áreas geográficas de consonantes finales», artículo que después incluiría en sus Capítulos de geografía lingüística de la Península Ibérica (1975). Estudiaba en él la distribución geográfica de -l, -n, -r, -s y –z finales y, aunque no pudo tratar la –d, porque no aparecía en los mapas de ese volumen, sus conclusiones generales resultan inspiradoras ([1971] 1975: 195): 1. Y se refiere también al refuerzo de la –d en –r en los imperativos.
284 PILAR GARCÍA MOUTON E ISABEL MOLINA MARTOS En resumen, la disposición geográfica de las variantes fonéticas de las consonantes finales es distinta por lo que se refiere a cada consonante. La misma consonante final, considerada en los mapas de diferentes palabras, no suele ajustar estrictamente sus variantes a los mismos límites, aunque concuerden de manera general en sus rasgos principales. Se confirma como experiencia corriente, que la verdadera unidad lingüística con geografía propia es la palabra. […]. La imagen semántica de cada palabra actúa sobre el tratamiento de sus sonidos. En un momento dado, Navarro Tomás apunta que la pronunciación sorda o sonora de la –d es uno de los rasgos fonéticos diferenciadores comúnmente conocidos «entre la Vieja y la Nueva Castilla» (ibid.: 196). Y que, aunque las consonantes finales tiendan a relajarse en todas las lenguas, lo importante sería conocer la causa de que en la Península «esa relajación se haya producido tan escasamente en las provincias del norte, se haya desarrollado al oeste más que al este en las castellanas y se haya acentuado sobre todo en las regiones del sur» (ibid.: 197). Con esto, dejaba trazado el panorama general, confirmado después por los atlas regionales. El Atlas Lingüístico de Castilla y León (Alvar 1999) refleja los resultados de pared en el mapa 61 y los de navidad en el mapa 771, que se pueden comparar con los que hemos elegido en el Atlas Dialectal de Madrid (ADiM 25, pared, y 115, verdad). Pues bien, en estos mapas castellanoleoneses se documenta la conservación de la –d, más o menos relajada, con unos pocos casos de pérdida de la –d al norte de León y en localidades del sur de Salamanca, Ávila y Segovia, pero predomina la pronunciación reforzada en [e], también relajada a veces. Como la Cartografía Lingüística de Extremadura de González Salgado incluye el mapa 408 pared, es fácil comprobar que, en la prologación de las hablas castellanoleonesas por la región extremeña, la solución general es la pérdida de –d, sin que se documente la sorda final. Los límites de la articulación reforzada también se ponen de manifiesto en los mapas verdad (1563) y pared(es) (1515) del Atlas Lingüístico y Etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja (ALEANR) (Alvar 1979-1983). En ellos la solución ensordecida [e] solo aparece con alguna frecuencia en Logroño, esporádicamente en localidades de Zaragoza lindantes con Soria, en un punto de Teruel en la frontera con Cuenca y en un punto navarro y otro oscense. Resulta evidente que la articulación sorda no es propia de la zona aragonesa ni de sus hablas de expansión, que suelen elidir la -d final, si bien la conservan en el norte de Navarra y en las tierras lindantes con las hablas catalanas. La cartografía de las variantes de la dental se completa, al sur de Madrid, con el Atlas Lingüístico y etnográfico de Castilla-La Mancha (ALeCMan) (García Mouton y Moreno Fernández 2003-), que muestra una imagen evolucionada de las hablas castellanomanchegas, con claro predominio de la pérdida de la dental final de palabra (mapa 34, pared; mapa 164, verdad), como en Extremadura, aunque la dental sorda penetra por Guadalajara, desciende hasta Cuenca y escasea en Toledo, Ciudad Real y Albacete (cf. mapas 1.1 y 1.2).
Lapurdum 2016 XIX - 283-296 285 La –/d/ en el atlas dialectal de madrid (adim): un cambio en marcha Mapa 1.1. ALeCMan, mapa 34 pared Mapa 1.2. ALeCMan, mapa 164 verdad
286 PILAR GARCÍA MOUTON E ISABEL MOLINA MARTOS Estos mapas confirman que la articulación sorda se localiza fundamentalmente en tierras de Castilla, de forma más compacta en Burgos, Palencia, Valladolid, este de León y Zamora, norte de Segovia y Ávila, Soria; está presente, en menor proporción, en Logroño, Guadalajara, Cuenca y Madrid y se documenta escasamente en Toledo, Ciudad Real y Albacete. Una mirada a la base de datos ALPI-CSIC (García Mouton, 2015) confirma que la situación ha permanecido casi invariable desde las encuestas que se hicieron para este atlas en los años treinta del siglo XX2. Situadas entre Castilla-La Mancha, por el sur, Extremadura, por el oeste, y Castilla y León, por el norte, las hablas rurales de la Comunidad de Madrid ocupan una zona excepcional para estudiar la transición entre el castellano más conservador del norte y el más innovador del sur. Aunque los materiales de los atlas lingüísticos suelen corresponder a informantes mayores y con poca instrucción, el diseño metodológico del Atlas Dialectal de Madrid (ADiM) permite comparar los mapas pared y verdad de los informantes mayores con los de otros atlas, pero también contrastarlos con los de dos generaciones más jóvenes de Madrid, que muestran la dirección de los cambios (García Mouton – Molina Martos, 2009). Por eso, estudiaremos las soluciones de la consonante dental final de palabra intergeneracionalmente3, en dieciséis localidades de la Comunidad de Madrid. 2. La –d final en las hablas rurales de Madrid Partimos de las respuestas a dos preguntas de la parte fonética del cuestionario del Atlas Dialectal de Madrid (ADiM) que incluyen este segmento fónico: pared y verdad. En ambos casos la dental está en sílaba tónica y en final de palabra, pero la vocal adyacente en el primero es [e] y en el segundo, [a]. Aunque aquí no tendremos oportunidad de desarrollar nuestra hipótesis, no queremos dejar de apuntar la sospecha de que, como afirmaba Navarro Tomás, la semántica de cada palabra puede influir en la articulación de la dental. Analizamos las respuestas de seis hablantes en cada uno de los dieciséis pueblos encuestados en la Comunidad de Madrid; en conjunto, las de 96 informantes. Es preciso tener en cuenta que estas respuestas, obtenidas con cuestionario, representan un registro formal, ya que en una encuesta el hablante es consciente de que está siendo interrogado por profesionales que graban sus respuestas, de ahí que ofrezca la articulación más cuidada, o más acorde con su percepción de prestigio, de la que es capaz. Este registro resulta especialmente adecuado a los efectos de nuestro estudio, pues la variante fónica reforzada se ve favorecida en situaciones que permiten recurrir al énfasis articulatorio. El contraste entre las soluciones de los hablantes de las tres generaciones deja ver en tiempo aparente cómo se está desarrollando el proceso. Las tres generaciones presentan tres variantes en alternancia: 2. Se documenta también en un punto alavés (ALPI 429, pared) y otro cántabro (ALPI 403, sed). 3. 1ª generación, 18-35 años; 2ª generación, 36-54; 3ª generación, 55-65 años.
Lapurdum 2016 XIX - 283-296 287 La –/d/ en el atlas dialectal de madrid (adim): un cambio en marcha • [b] fricativa/aproximante, dental, sonora, con distinto grado de relajación • [] elisión • [e] dental más o menos adelantada, sorda, con distinto grado de relajación Pero las coincidencias terminan ahí: la estratificación social de las tres soluciones según la edad y el sexo de los informantes no es fácilmente interpretable, dadas las diferencias que se advierten en las tres generaciones, entre las pronunciaciones de mujeres y hombres, y en el avance del proceso en cada una de las dos palabras analizadas (pared, verdad), que comentamos separadamente. 2.1. Pared 3ª generación (55-65 años) La tercera generación alterna las tres soluciones en hombres y mujeres, pero en proporciones distintas: los hombres favorecen la elisión4, mientras que las mujeres optan por la variante más cercana a la norma [b]; en unos y otras la proporción de interdental es baja5. Las mujeres mayores se muestran más conservadoras que los hombres de su edad y más sensibles que ellos a la norma de referencia, que suele relacionarse con la lengua escrita. Mapa 2.1. ADiM, 25 pared. Mujeres de la 3ª generación 4. En el hombre la elisión se documenta en la mitad de los dieciséis puntos de encuesta. 5. La pronunciaron las mujeres en tres de los pueblos encuestados y los hombres, en cuatro.
288 PILAR GARCÍA MOUTON E ISABEL MOLINA MARTOS Mapa 2.2. ADiM, 25 pared. Hombres de la 3ª generación 2ª generación Al contrastar las respuestas de los mayores con las de la segunda generación (35-54 años), se advierte un cambio abrupto en su comportamiento fonético: los hombres de mediana edad han sustituido la elisión de la dental por el refuerzo articulatorio sordo6 y las mujeres han evolucionado en el mismo sentido7. Aunque el punto de partida del cambio es distinto en los hombres y en las mujeres, pues ellos parten de soluciones más innovadoras, la tendencia es la misma para todos: el desarrollo de un refuerzo articulatorio que corrige la pérdida del sonido. 6. En los hombres de la segunda generación la interdental, que puede articularse como posdental también, es la solución más frecuente, documentada en 12 de los 16 puntos de encuesta. 7. La pronuncian sorda en 11 pueblos, frente a los tres de las mujeres mayores.
Lapurdum 2016 XIX - 283-296 289 La –/d/ en el atlas dialectal de madrid (adim): un cambio en marcha Mapa 2.3. ADiM, 28 pared. Mujeres de la 2ª generación Mapa 2.4. ADiM, 28 pared. Hombres de la 2ª generación 1ª generación (18-34 años)
290 PILAR GARCÍA MOUTON E ISABEL MOLINA MARTOS Los hombres más jóvenes consolidan el cambio llevado a cabo por la generación de sus padres con un comportamiento casi idéntico8. Las mujeres jóvenes, en cambio, difieren de los hombres de su edad e imprimen una nueva dirección al proceso, ya que retroceden un poco respecto a la segunda generación y vuelven a inclinarse por la variante conservadora9. Mapa 2.5. ADiM, 28 pared. Mujeres de la 1ª generación 8. Los hombres jóvenes pronunciaron la interdental en 12 de los 16 pueblos encuestados, mantuvieron la sonora en cuatro y solo la elidieron en uno. 9. Aunque entre las mujeres de la primera generación el número de pueblos con pérdida de la dental se mantiene igual (2 puntos de elisión en las generaciones segunda y primera), la sorda retrocede un poco (pasa de 11 pueblos a 8) y la sonora avanza (pasa de 3 pueblos a 6).