¿Por qué ética para la Inteligencia Artificial? Lo viejo, lo nuevo y lo espurio
Abstract
Este trabajo se ha realizado en el marco de los proyectos INBOTS CSA network: Inclusive Robotics for a better Society (EU H2020 G.A. 780073), EXTEND: Bidirectional Hyper-Connected Neural System (EU H2020 G.A. 779982) y BIODAT: Datos de salud: Claves ético-jurídicas para la transformación digital en el ámbito sanitario (Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia – Ref. 20939/PI/18).
Full text
SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 ¿PorquééticaparalaInteligenciaArtificial?Loviejo,lo nuevoyloespurio* WhyEthicsforArtificialIntelligence?Theold,thenew andthespurious TXETXU AUSÍN Instituto de Filosofía CCHS-CSIC Albasanz 26-28, 28037 Madrid, España [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2098-5540 DOI 10.24197/st.Extra_2.2021.1-16 RECIBIDO: 14/06/2021 ACEPTADO: 20/08/2021 * Este trabajo se ha realizado en el marco de los proyectos INBOTS CSA network: Inclusive Robotics for a better Society (EU H2020 G.A. 780073), EXTEND: Bidirectional Hyper-Connected Neural System (EU H2020 G.A. 779982) y BIODAT: Datos de salud: Claves ético-jurídicas para la transformación digital en el ámbito sanitario (Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia – Ref. 20939/PI/18). Resumen: Nuestra realidad y nuestra vida se configuran ya como un sistema sociotécnico en el que interactuamos personas, dispositivos, datos, algoritmos, robots. La inteligencia artificial, la ciencia de datos y la robótica constituyen tecnologías disruptivas que están reconfigurando la vida. Y ya sabemos que los artefactos tecnológicos incorporan valores y tienen política. Por ello se hace indispensable un análisis ético de dichas tecnologías, identificando los peligros que queremos evitar e introduciendo desde el diseño mismo los valores que queremos promover. No como un fin en sí mismo, sino para generar confianza ciudadana en las tecnologías y en las instituciones que las impulsan, para favorecer su aceptación y apropiación social. La ética constituye una poderosa herramienta para el empoderamiento tecnológico de la ciudadanía, previniendo las injusticias algorítmicas (discriminación, perfilamiento, sesgos) e impulsando un necesario nuevo contrato “tecno-social”. Palabras clave: ética; inteligencia artificial; cuidado; confianza; bien común Abstrac t : Our reality, our life, is already configured as a socio-technical system in which we interact with people, devices, data, algorithms, robots. Artificial intelligence, data science and robotics are disruptive technologies that are reconfiguring life. And we already know that technological artifacts incorporate values and have politics. That is why an ethical analysis of these technologies is essential, identifying the hazards we want to avoid and introducing from the very design the values we wish to promote. Not as an end in itself, but to generate citizen trust in the technologies and in the institutions that promote them, to foster their social acceptance and appropriation. Ethics constitutes a powerful tool for the technological empowerment of citizens, preventing algorithmic injustices (discrimination, profiling, biases) and promoting a necessary new “techno-social” contract. Keywords: ethics; artificial intelligence; care; trust; common good
2TxetxuAusin SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 1. CONTEXTO: EL INTERNET DEL TODO La llamada Inteligencia Artificial (IA) forma parte de ese conjunto de tecnologías “convergentes” que están transformando radicalmente nuestro mundo y nuestra vida en lo que se conoce como Cuarta Revolución industrial o Revolución 4.0. Supone la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas que evolucionan a gran velocidad. Son las llamadas NBIC (nano-bio-info-cogno): nanotecnologías, biotecnologías, tecnologías de la información y ciencias cognitivas (IA, ciencia de datos, robótica, interfaces cerebro-máquina, biología sintética, nanotecnología). Se trata de una enorme revolución económica y social que ayuda a una toma de decisiones más atinada e informada y que permite identificar y predecir tendencias y correlaciones. Esto es especialmente relevante, por ejemplo, en ámbitos de interés social como la salud, para predecir la expansión de epidemias, descubrir efectos secundarios en los medicamentos, establecer medidas contra la contaminación ambiental, etc. La automatización podría liberar al ser humano de tareas peligrosas o alienantes. La economía de la transformación digital puede cambiar nuestros modos de ver y hacer las cosas y generar nuevos modelos de emprendimiento, como la innovación a través de la cooperación (inteligencia colectiva y experimentación abierta) y nuevas oportunidades de activismo social. Asimismo, las políticas públicas basadas en datos contribuirán a modelos decisionales menos especulativos, a reducir riesgos e incertidumbres. Las políticas de datos abiertos contribuyen a la transparencia y la rendición de cuentas de las administraciones públicas, favoreciendo la participación y el compromiso ciudadano con las políticas públicas, y la IA puede mejorar la calidad de la administración pública (Ramió 2019). La pandemia actual ha acelerado la relevancia de la digitalización y la importancia de la IA para afrontar desafíos y problemáticas de todo tipo, no solo con respecto a la salud pública sino también con relación al trabajo, la gestión administrativa, las políticas sociales o la participación ciudadana. La IA se basa en una explosión de artefactos e instrumentos, altamente interconectados que recogen enormes cantidades de información, de todos los objetos (Internet de las Cosas) y también de nuestros cuerpos (Internet de los Cuerpos), que incorporan infinidad de sensores que registran todos nuestros datos (Internet del Todo): dispositivos en todos los objetos cotidianos (domótica), en los vehículos, en los teléfonos y ordenadores, pero también dispositivos médicos, píldoras y medicinas digitales, una variedad de dispositivos de seguimiento del estilo de vida y la forma física, y una gama cada vez más amplia de dispositivos adheridos o incorporados al cuerpo que se despliegan en escenarios empresariales, educativos y recreativos. La mayor parte de la información es generada por los consumidores a través de la interacción con los servicios basados en Internet y telefonía móvil. La información
¿PorquééticaparalaInteligenciaArtificial?3 SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 no solo se obtiene de registros, públicos o privados, sino que muchas veces se consigue de fuentes abiertas (redes sociales) y de transacciones electrónicas que no relacionamos en términos de investigación: actualizar información de una app, usar o simplemente llevar encima un teléfono móvil (geolocalización), participar en medios sociales como Facebook o Twitter, el registro de viajeros o simplemente moverse por el espacio público: Se han desarrollado tecnologías biométricas que se instalan en espacios públicos y privados, como los sistemas de reconocimiento facial, los sensores de huellas dactilares y los escáneres de retina, que se centran en la recogida y el procesamiento de los datos de una gran población o grupo, en lugar de individuos particulares. La IA procesa, cruza y reutiliza esta ingente cantidad de datos mediante algoritmos. Un algoritmo es una lista más o menos larga de instrucciones, un conjunto ordenado y finito de pasos que puede emplearse para hacer cálculos, resolver problemas y alcanzar decisiones. Dados un estado inicial y una entrada, siguiendo los pasos sucesivos se llega a un estado final y se obtiene una solución.1 La interacción de los seres humanos con la IA y, en general, con las tecnologías convergentes, está acelerando nuestra configuración como entornos socio-técnicos, donde se difuminan las fronteras entre los sujetos humanos y la tecnología y donde los seres humanos trabajamos con los artefactos en una suerte de simbiosis entre la inteligencia humana y la artificial (Human-Machine-Interaction). En este sentido, la IA es inteligencia colectiva y social, constituyendo sistemas inteligentes multi-agentes, por lo que sería más apropiado hablar de Inteligencias Artificiales, en plural. Este ímpetu tecnológico-industrial de carácter acelerado y rápido2 ha provocado impactos ecológicos masivos, hasta el punto de que se habla ya de una 1 Los algoritmos son inherentes a la vida humana porque operan, en sentido amplio, como los procedimientos o pasos que se establecen para conseguir un propósito cualquiera, es decir, un método de resolución de problemas y/o de toma de decisiones. Desde un punto de vista matemático, recordemos que el término deriva del erudito árabe Al-Juarismi (s.VIII-IX), quien compiló los saberes algebraicos previos y dio lugar a esta forma poderosa de cálculo. Pero, en términos generales, donde haya una codificación de medios y fines que permita procesar informaciones con fines pragmáticos (es decir, computar), se trabaja con algoritmos. Son muy útiles, aunque a la vez deben analizarse en sus diversos registros y aplicaciones para evitar que se extralimiten, pues podrían colonizar de hecho y de derecho buena parte de la conciencia y de las actividades humanas. (Espinosa 2020). 2 “La Gran Aceleración es como se conoce al fenómeno de rápidas transformaciones socioeconómicas y biofísicas que se inició a partir de mediados del siglo XX como consecuencia del enorme desarrollo tecnológico y económico acontecido tras el final de la Segunda Guerra Mundial. (…) este fenómeno habría sumido al planeta Tierra en un nuevo estado de cambios drásticos inequívocamente atribuible a las actividades humanas. Así, el enorme crecimiento del sistema económico-financiero mundial, junto al desarrollo tecnológico y al proceso de globalización, habrían posibilitado un acoplamiento a escala planetaria entre el sistema socioeconómico y el sistema biofísico de la Tierra que representaría el comienzo de la era de los
4TxetxuAusin SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 nueva época geológica bautizada como “Antropoceno”, caracterizada por el hecho de que la humanidad se ha convertido en uno de los más influyentes factores geológicos. El Antropoceno obliga a redefinir los horizontes del desarrollo tecnoindustrial uno de los cuales y más relevantes es la revolución del big data y la IA. 2. ÉTICA PARA LA IA Hay que recordar una vez más que los artefactos tecnológicos tienen moralidad, no son neutrales (Winner 1980). No se trata de un “mal uso” de la tecnología sino de su mismo diseño y desarrollo. Una tecnología no solo debe ser evaluada por la forma en que contribuye a la eficiencia y la productividad, sino también por la forma en que puede crear ciertas formas de poder y autoridad. Las tecnologías transforman los objetos pero igualmente los hábitos, costumbres o relaciones. Precisamente, la IA es una tecnología disruptiva porque transforma profundamente los sistemas, ya sean sociales, económicos o naturales. Y esta vocación transformadora crea conflictos éticos en múltiples fases del desarrollo tecnológico. Su auto-organización compleja crea propiedades emergentes que tienen efectos incontrolados y un fuerte impacto en la sociedad, en los individuos y en el medio ambiente.3 Asimismo, la revolución digital, el big data y el desarrollo de sistemas y máquinas cada vez más inteligentes o, al menos, capaces de realizar tareas que hasta ahora solo los seres humanos ejecutaban, van a reconfigurar la democracia y la organización social humana como ahora las conocemos. Este nuevo ecosistema tiene aplicaciones extensivas y el potencial de cambiar nuestra vida, derechos y libertades fundamentales. Se trata de un claro contexto de ciencia “post-normal” (Funtowicz & Ravetz 2000) donde los desafíos que introduce la moderna tecnociencia (IA, biología sintética, interfaces cerebro-máquina, robótica, big data) producen importantes desacuerdos entre los expertos e implican decisiones cruciales a nivel individual y colectivo y la asunción de riesgos en contextos de incertidumbre. Es un contexto caracterizado por la incertidumbre sobre los hechos, los valores en disputa, los enormes desafíos (de carácter sistémico, como las pandemias o la emergencia climática) y la necesidad de tomar decisiones urgentes (debemos gestionar el humanos.” [Antropoceno]. Mateo Aguado, Vivir bien en un planeta finito (tesis doctoral). Tomado de Riechmann (2016): 73. 3 The Ethics of Socially Disruptive Technologies Research Programme: https://www.esdt.nl/ [consultado el 26/03/2021].
¿PorquééticaparalaInteligenciaArtificial?5 SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 desconocimiento). Por todo ello, se requiere debate ético, deliberación pública, transparencia y políticas; esto es, buena gobernanza. Precisamente, la UE ha formulado una estrategia general de investigación e innovación responsables (RRI: responsible research and innovation). La RRI es una retórica radical sobre la apertura y socialización de los procesos tecnocientíficos que se concreta en cuatro principios de gobernanza: anticipación, reflexividad, deliberación y responsabilidad. Esta apertura y socialización se concretan en la idea de participación pública, que es esencial para los investigadores en términos de mejores soluciones éticas sobre cuestiones difíciles que facilitan la aceptabilidad y la confianza en la investigación. La RRI pretende un nuevo modelo de gobernanza de la investigación que reduzca la brecha entre la comunidad científica y la sociedad, incentivando que los distintos grupos de interés (comunidad educativa, científica, empresa, industria, entidades de la sociedad civil, política) trabajen juntos en todo el proceso de investigación e innovación. La idea es que la cooperación entre distintos actores (relativamente autónomos pero altamente interdependientes) permita alinear el proceso de investigación y sus resultados con los valores, necesidades y expectativas de la sociedad. Aunque el término RRI se acuñó hace una década, recientemente, ha cobrado protagonismo debido a su inclusión en el Programa SWAFS Science with and for Society (ciencia con y para la sociedad) impulsado por la Comisión Europea en el marco de la estrategia de investigación Horizonte 2020. La RRI comprende 6 agendas políticas a tener en cuenta durante todo el proceso de investigación e innovación: • a) Participación ciudadana, para fomentar que múltiples actores se involucren en el proceso de investigación desde su concepción hasta su desarrollo y obtención de resultados. • b) Igualdad de género, para promover el equilibro entre hombres y mujeres en los equipos de trabajo. • c) Educación científica para mejorar los procesos educativos y promover vocaciones científicas entre los y las más jóvenes. • d) Ética para fomentar la integridad científica, con el fin de prevenir y evitar prácticas de investigación inaceptables. • e) Acceso abierto a la información científica, para mejorar la colaboración entre grupos de interés y el diálogo abierto con la sociedad. • f) Acuerdos de gobernanza, para proporcionar herramientas que fomenten la responsabilidad compartida entre grupos de interés e instituciones.
6TxetxuAusin SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 3. LO VIEJO Existe ya una larga reflexión sobre aspectos éticos de la ciencia y la tecnología en autores como Evandro Agazzi, Jürgen Habermas, Gilbert Hottois o Carl Mitcham entre otros (Echeverría 2007; Linares 2008).4 En este sentido, la IA hereda una serie de deberes éticos que comparte con otras tecnociencias. Si cabe, estos deberes son más acuciantes en el caso de la IA en tanto en cuanto, como hemos visto, el potencial transformador de esta actividad, especialmente en convergencia con otras tecnologías físicas, digitales y biológicas, es muy grande (disruptivo). Estos deberes éticos se plantean como requisitos mínimos y esenciales que protegen al individuo, a la sociedad y al medio ambiente de los daños e impactos negativos que puede ocasionar la IA. Se entienden como un amparo y escudo frente a la fragilidad y vulnerabilidad que se puede experimentar con relación a la IA —desde una perspectiva ética del cuidado que conlleva obligaciones o deberes para impedir, minimizar o mitigar el daño y las áreas o espacios de vulnerabilidad.5 3.1. Minimizar los daños (seguridad y protección) Es decir, el deber de no hacer daño, que abarca no sólo las acciones intencionadas sino también la imposición de riesgos de daño (por lo que se aplican la precaución y la prevención). Así pues, la seguridad es un valor social que debe destacarse cuando los seres humanos interactúan con cualquier tecnología y, claro, también cuando lo hacen con sistemas autónomos. Una norma sobre seguridad debe establecer un procedimiento claro para medir, probar y certificar la funcionalidad de un sistema de IA basado en datos. Daño no solo relativo a los individuos sino también a los colectivos, con especial atención a los individuos y grupos vulnerables y a los riegos existenciales o sistémicos. 3.2. Maximizar los beneficios Los beneficios potenciales deben superar el posible riesgo para los sujetos, las comunidades y el medio ambiente. Esto se relaciona con la promoción del bienestar, el bien común y los objetivos de desarrollo sostenible (Vinuesa et al. 2020). 4 https://es.unesco.org/themes/etica-ciencia-y-tecnologia/ [consultado el 26/03/2021]. 5 Establezco estos deberes mínimos desde una perspectiva ética del cuidado (Tronto 1993) si bien podrían justificarse también desde otros enfoques como el consecuencialismo, la ética de las virtudes o el deontologismo (Boddington 2017).
¿PorquééticaparalaInteligenciaArtificial?7 SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 Los tratamientos de big data a través de la IA han de acreditar su necesidad, efectividad y orientación al bien común, acotando un propósito bien definido y determinado (proporcionalidad). Se han de compartir los beneficios con las poblaciones desfavorecidas, especialmente si la investigación se realiza en países en desarrollo. 3.3. Respeto y autonomía Los procesos de IA han de estar centrados en las personas y respetar el derecho de las mismas a conservar la facultad de decidir qué decisiones tomar y ejercer la libertad de elegir cuando sea necesario. El principio de respeto conlleva escuchar y prestar atención a los individuos no solo como sujetos pasivos en relación con el uso y reutilización de sus datos sino como colaboradores y participantes activos (control, docilidad) en una estrategia para innovar y generar mayor valor público. Asimismo, se protegerá a los trabajadores que analizan y entrenan los algoritmos, reconociendo sus derechos laborales y vigilando las cadenas de subcontratación. Es un hecho que la IA utiliza “trabajadores fantasma” (ghost workers), que realizan micro-trabajos en pésimas condiciones laborales para la gestión de ingentes cantidades de datos, imágenes o textos y para “entrenar” a los algoritmos.6 3.4. Garantizar la privacidad y la identidad personal Sofisticados algoritmos y técnicas de Inteligencia Artificial se aplican a grandes cantidades de datos para encontrar patrones estadísticos recurrentes que pueden ser usados para predecir y entender el comportamiento de las personas (perfilado) y manipularlas neuro-emocionalmente (“troquelado de mentes”). Estos sistemas basados en IA pueden vigilar y modificar adaptativamente el cerebro, transformando la experiencia fenomenológica del usuario, lo que afecta a su propio sentido de autonomía e identidad y, en última instancia, a la forma en que se ven a sí mismos y a sus relaciones con los demás. En consecuencia, se ha de proteger a los individuos contra el uso coercitivo de estas tecnologías y la posibilidad de que la tecnología pueda ser utilizada sin su consentimiento. Por un lado, se protegerán los datos de carácter personal (privacidad) evitándose la re-identificación (los individuos pueden volverse identificables a partir de datos que, en primera instancia, son anónimos), la fuga de datos y la falta de transparencia en la recogida de datos. 6 Trabajadores fantasma / click workers: https://www.rtve.es/rtve/20200910/red-controla-estrenonueva-temporada-noche-tematica/2041828.shtml [consultado el 26/03/2021].
8TxetxuAusin SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 Por otro lado, se preservará la identidad personal y la continuidad del comportamiento personal frente a modificaciones no consensuadas por terceros (privacidad mental) —en el marco de lo que se han llamado nuevos “neuroderechos” protectores de la libertad cognitiva o autodeterminación mental: el derecho a la privacidad mental, el derecho a la integridad mental y el derecho a la continuidad psicológica (Ausín, Morte, Monasterio 2020). 3.5. Proteger del medio ambiente y las generaciones futuras El desarrollo de la tecnología y de los entornos digitales, entre ellos las infraestructuras vinculadas a la IA (data centers, nubes, centros de cálculo), deberá perseguir la sostenibilidad medioambiental y el compromiso con las generaciones futuras. Por ello, se promoverá la eficiencia energética en el entorno digital, favoreciendo la minimización del consumo de energía y la utilización de energía renovable y limpia. La IA y la economía digital en general se presentan como un desarrollo respetuoso con la protección de medio ambiente, que no abusa de las materias primas escasas y que genera poca contaminación. Sin embargo, no hay “desmaterialización” sino que más bien la fabricación y mantenimiento de redes y productos electrónicos supera con creces a otros bienes de consumo. Por ejemplo, el gasto en combustibles fósiles utilizados en la fabricación de un ordenador de sobremesa supera las 100 veces su propio peso mientras que para un coche o una nevera la relación entre ambos pesos (de los combustibles fósiles usados en su fabricación y del producto en sí) es prácticamente de uno a uno. Pero además, los grandes centros de computación y de almacenamiento de datos en la nube requieren enormes cantidades de energía y tienen una alta huella por emisiones de CO2, con un impacto medioambiental muy elevado. El consumo eléctrico es tan grande que las emisiones de carbono asociadas son ingentes, colosales, hasta el punto de poner en cuestión todo el desarrollo de la IA (Winfield 2019). 3.6. Promover la inclusión y la justicia La justicia en las políticas de ciencia y tecnología se refiere de manera central a dos cuestiones básicas: el reconocimiento y la forma de asignar los escasos recursos a las personas. El reconocimiento (inclusividad) supone tener en cuenta a todos los interesados (la diversidad de agentes y valores) en el proceso. Como señala la RRI, en todas las etapas de los procesos de investigación e innovación deben utilizarse metodologías inclusivas y participativas (Monasterio Astobiza et al. 2019) La asignación requiere la búsqueda de la igualdad (Sen 1992) y la accesibilidad (equidad). Se ha de evitar una nueva brecha de desigualdad a causa de
¿PorquééticaparalaInteligenciaArtificial?9 SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 la IA, sobre la ya existente brecha digital, y por ello se impulsarán los algoritmos abiertos y el conocimiento compartido para favorecer la distribución de los beneficios de la IA (Luengo-Oroz 2019): Solidarity as an AI principle should imply the following: (1) sharing the prosperity created by AI, implementing mechanisms to redistribute the augmentation of productivity for all, and sharing the burdens, making sure that AI does not increase inequality and nobody is left behind; and (2) assessing the long-term implications before developing and deploying AI systems. Solidarity should be a core ethical principle in the development of AI. 4. LO NUEVO Junto con los anteriores deberes éticos, podemos añadir tres elementos novedosos que, de algún modo, singularizan más la reflexión ética sobre la IA. 4.1. Explicar y auditar Uno de los principales requisitos éticos de la IA y la ciencia de datos es la explicabilidad, ya que la toma de decisiones basadas en IA puede afectar a ámbitos sensibles e importantes de la vida (como la atención sanitaria, los derechos civiles y sociales, el derecho penal, el crédito...). Por tanto, los algoritmos que manejan los datos deben ser auditables. Para conciliar este principio con la protección de la innovación científica e industrial y la propiedad intelectual, debiera considerarse la atribución de competencias de fiscalización a autoridades independientes. Más aún, cuando se pongan en juego valores fundamentales como los mencionados (salud, vigilancia policial, sistema penal, ayuda social…), los sistemas deberían ser trazables, esto es, se podrá identificar el proceso de decisión, las personas implicadas y las consecuencias que se deriven. Sin embargo, las aplicaciones de aprendizaje profundo tienen el problema de que no pueden explicar fácilmente el proceso. En todo caso, más allá de la mera transparencia, se facilitará la comprensión e interpretabilidad de los sistemas de IA, evitando en lo posible las “cajas negras” y actuando proactivamente para ofrecer información a la ciudadanía. 4.2. Evitar sesgos Unido a lo anterior, se han de evitar los sesgos tanto en la recopilación de los datos, como en su manejo y en el entrenamiento con datos de algoritmos e instrumentos de inteligencia artificial.
16TxetxuAusin SOCIOLOGÍA Y TECNOCIENCIA, 11 Extra_2, (2021): 1-16 ISSN: 1989-8487 O’Neil, C. (2016). Armas de destrucción matemática. Madrid: Capitán Swing. Quintanilla, M.A. et al. (2017). Tecnologías entrañables. Madrid: Catarata. Ramió, C. (2019). Inteligencia artificial y administración pública. Madrid: Catarata. Riechmann, J. (2016). ¿Derrotó el smartphone al movimiento ecologista? Madrid: Catarata. Robles, M. (2020). Artificial Intelligence: From ethics to law. Telecommunications Policy, 44.6, DOI: https://doi.org/10.1016/j.telpol.2020.101937 Sen, A. (1992). Inequality Reexamined. Harvard University Press. Tronto, J. (1993). Caring Democracy: Markets, Equality and Justice. New York University Press. Vinuesa, R. et al. (2020). The role of artificial intelligence in achieving the Sustainable Development Goals. Nature Communications, 11.1, 1-10. Winfield, A. (2019). On the simulation (and energy costs) of human intelligence, the singularity and simulationism. En A. Adamatzky y V. Kendon (eds), From Astrophysics to Unconventional Computation (pp. 397-407 ). Cham: Springer Winner, L. (1980). Do artifacts have politics? Daedalus, 109.1, 121–136.