Didáctica de la Semana Santa: Pedagogías para la colectividad
Abstract
Universidad Politécnica Salesiana
Full text
D idáctica d e la
P edagogías para la c ol ectividad
Semana Sant a
Antonio Raf ael F ernández Par adas
(Coor dinador)
Antonio Raf ael F ernández Par adas
(Coor dinador)
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Ár ea de Educ ación
Carr er a de Pedagogía
D idáctica d e la
Pedagogías par a la col ectividad
Semana Sant a
Univer sidad Politécnic a Sal esiana
Didáctica de la Semana Santa
Pedag ogías par a la colectividad
A ntonio Rafae l F e rnández P ar adas
C oordinador
Didáctica de la Semana Santa
Pedag ogías par a la colectividad
2018
DIDÁCTICA DE LA SEMAN A SANT A
P edagogías para la colectiv idad
© A ntonio Rafael F er nández P ar adas (Coordinador)
1ra edición: Universidad Politécnica Salesiana
Av. Turuhuayco 3-69 y Calle Vieja
Cuenca-Ecuador
Casilla: 2074
P.B.X. (+593 7) 2050000
Fax: (+593 7) 4 088958
e-mail: [email protected]
www.ups.edu.ec
Área de Educación
CARRERA DE PED A GOGÍA
Derec hos de autor: ……………
ISBN: 978-9978-10-316-6
Edición, diseño , Editorial Universitaria Abya-Yala
diagr amación Quito-Ecuador
e impresión
T ir aje: 300 ejemplares
Impreso en Quito-Ecuador, agosto de 2018
Pub licación ar bitrada de la U niv ersidad P olitécnica Salesiana
Índice
Prólog o ........................................................................................................................ 7
Intr oducción. P edagogías par a la c olectiv idad. V alor es educativ os
de una tradición par a una sociedad anacrónica
A ntonio Rafael F er nández P aradas ............................................................................. 9
P AR TE 1
LA LITUR GIA DE LA P ASIÓN, COSMO VISIONES CUL TURALES NECESARIAS
La liturgia de la Semana Grande: Símbolo de fe para crey entes
y dispositiv o de identificación cultural
Domenico L. Giacovelli ................................................................................................ 17
P AR TE 2
LA SEMAN A SANT A, V AL ORES EDUCA TIV OS DE UN A TRADICIÓN
La impor tancia educati va de la Semana Santa en la sociedad conte mporánea
J osé A lberto Or tiz Carmona ......................................................................................... 53
C ultura andaluza con valor educati vo . El apr endizaje del entorno
en la educación infantil por medio de la Semana Santa
J osé A ntonio Pérez González ........................................................................................ 85
La Semana Santa en la educación primar ia obligat oria:
div ergencias entre el currículo y los libr os de text o
L uis González Gnec co ................................................................................................... 109
La Semana Santa como ag ente para la educación en secundar ia y bac hiller at o
J osé A ntonio Pérez González ........................................................................................ 131
P AR TE 3
LA SEMAN A SANT A EN CONTEX T OS EDUCA TIV OS
UNIVERSIT ARIOS Y ESPECIALIZADOS
Arte y Semana Santa en España. Los valor es iconográficos
de la imaginería proc esional y su aplicación didáctica. Guía para su estudio
R ubén Sánchez G uzmán .............................................................................................. 155
Í ndice
6
La imaginería proc esional en la enseñanza-aprendizaje
de la didáctica de las Ciencias Sociales: pedagogías inher entes
A ntonio Rafael F er nández P aradas ............................................................................. 257
P osibilidades didáct icas d e la escultur a p rocesional e n los estudios super ior es:
el ejemplo de las obras conserva das e n el M useo N acional de Escultura
J osé Ignacio Hernández Redondo ................................................................................. 281
Explorando las tradiciones: ABP y Flipped Classroom para el estudio
de las mentalidades, la simbología y la sociabilidad mediterránea
a través de la didáctica de la Semana Santa
A ntonio J esús Pinto T ortosa ......................................................................................... 299
U n método de apre ndizaje colaborativ o de la historia local de Cádiz
a través de los itinerarios de sus cofradías como mot or económic o
de su tejido empr esarial
Rafael Rav ina R ipoll .................................................................................................... 319
C uerpo N acional de P olicía y Semana Santa: la impor tancia
de los ciclos formativ os de adecuación a la historia del arte y el papel
de la religión en un Estado laic o
Lidia Gar cía Garr ido ................................................................................................... 331
P AR TE 4
LA SEMAN A SANT A, P A TRIMONIOS EDUCA TIV OS
P ARA LA COMPRESIÓN DEL ENT ORNO SOCIAL
Y LA CONSTR UCCIÓN DE LAS IDENTID ADES LOCALES
La educación patr imonial y el patrimonio inmaterial: la Semana Santa
M aría de la Encarnac ión Cambil H er nández ............................................................. 361
P atrimonio Inmaterial gastronómic o: a yunos, abstinencias y suculencias para
el paladar en la C uaresma y Semana Santa
M aría Luisa H ernández Ríos ....................................................................................... 397
Los maestros de un arte: las artesanías, un ejemplo arq uetípico .
Siste matización didác tica
A ndrés L uque T er uel y A licia Iglesias Cumplido ......................................................... 449
N uevas entidades culturales en la ciudad de Málaga: una alternativa
educativa en la casa-hermandad
Flora R ecio Luque y E nrique Brav o Lanzac ................................................................. 497
La música cofrade. P osibilidades de un géner o
J osé Man uel Lóp ez Ramír ez ......................................................................................... 535
Sobre los au tores
Prólogo
Fr ente a los múltiples r etos que nos plant ea la cultur a actual, esp ecialment e
en el camino de la vive ncia de la fe; abor dar el tema de la didáctica y de la pedago-
gía co mo vías par a fo r talece r la v iv encia del mist er io d e la encarnación de Cristo ,
y su camino a la res ur r ección se vuelv e un ret o y una necesidad.
R econociend o de forma sencilla que la didáctica es el ar te de enseñar y q ue
es una disciplina de la pedagogía, inscrita en las ciencias de la educación, y que
los signos, sacr ame ntos y fiestas litúrgicas son par a la iglesia un camino pedagó-
gico que impulsa el c onocimiento y la adhesión al pr oy ecto del R eino de Dios;
el prese nte libr o en sus div ersos c ontenidos r escatan esta riqueza permit ie ndo la
co mprensión de la importancias de viv ir la Semana Santa en el encue ntro co n la
vida de Jesús desd e lo que dice la P alabra en los e vangelios.
Se plantea la doble vía d el encuentro c on la persona de J esús, desde la viv en-
cia de la c olec ti v idad y la necesaria vive ncia personal, en el diálogo c on la cultura y
las div ersas c osmovisiones que se generan en to r no a la vida, pasión y r esur r ección
de Cristo .
A lo largo de los di versos t emas que se pr esentan en el text o se rescatan los
valores tant o pedagóg ic os del camino de la Semana Santa co mo los valores pr o-
pios de la vive ncia de la fe en los div ersos ni veles esc olares y la tradición propia de
los distintos grupos e tarios y asociativ os.
El diálogo de la fe pr opia c on la cultura, con las tradiciones, cosmo visiones,
itinerar ios educati vos curriculares tanto en ni veles esc olarizados básicos c omo
univ ersitarios, así co mo los itiner arios pr opios de los div ersos grup os, es pr imo r -
dial si se busca una vive ncia genuina del encuentr o con la P alabra y la p e rsona
encarnada de esa P alabra, J esús.
Es necesario rec onocer ent onces, como dic e Ratzinger (2005), que el pr o-
blema de la viv encia de la fe en el mundo católic o co mo una forma estr uctural está
en la influencia que las c osas tienen sobr e el hombre moderno , a tal punto que “ a
medida que va aumentando la depende ncia del hombre r espeto de las c osas más
elementales y c otidianas…, aumenta también la desazón ”
P rólogo
8
El mundo en s us div ersas estr ucturas sociales ha experimentado una serie
de crisis que nacen de la crisis en que se ha en vuelto a la perso na, el sin sentido
de la pr opia v ida y el vacío e xistencial que ha dejado la nueva cultura del híp e r
co nsumo , del crecient e ego de la econo mía como c entro de desarrollo , de una cul-
tura g lobal que r ompe co n las proc esos identitar ios de lo glocal; de la sor dera de
la masa frent e al individuo y su identidad, el silencio de la P alabra en un mundo
que debe apr ender a escuchar .
En este sentido , la Dei V er bun, la V erbun Domini y el mismo Concilio V a-
ticano II, muev en a la ig lesia a vincular dos realidades que aparent emente son an-
tagónicas Iglesia-Hombr es de Ho y para redescubrir las difere ncias (si las hubiera)
entre est os mundos y cuál es el c ompromiso d e ambos par a r escatar el lega d o de la
transmisión de la fe, el pro yect o de Dios y la re-significación de la P alabra de Dios
en un mundo cultur alment e post-moderno . Impulsa el diálogo de la pr opia vida y
la vida de la comunidad en la c onstrucción del R eino de Dios y el descubrimiento
del v erdader o de su r ostro , ev id enciado por J esús, P alabr a hecha carne, sig no del
P a dr e, sacramento del amor del P adre por la humanidad y camino de vida y resu-
rrección, misterio que se conc entra en la Semana Santa.
Este libr o co ntiene una profunda r eflexión sobr e todos los element os pro-
puestos en estas líneas, sus autor es entretejen de manera cohe rent e y sistemática
lo que sus experiencias, sus estudios e in vestigaciones apor tan a la actualización
del mensaje de la iglesia, del evangelio en el camino pedagóg ic o de los valores de
la Semana Santa y de la co munidad.
X av ier M erchán A. Ph.D
Director d el Área de Razón y F e
U niv ersidad P olitécnica S alesiana del Ecuad or
Bibliogr afía
Ratzinger , J . (2005). T eorías de los pr incipios teológicos: Materiales p ar a una teología funda-
mental (1 ed., V ol. 1). (M. V illanueva S., T rad.) España: H erder . Recuperado el 18
de F ebrer o de 2018.
Sebastian, M. F . (2013). ¿Qué es la V erbum Domini? (A. M edina, Entrevista d or).
Zárate R., N. (2011). C uestión bíblica, cuestión hermenéutica. R eflexiones para una lectu-
ra de la EA V erbum Domini. Limense , 85-116.
Parte 1
La liturgia de la pasión,
cosmovisiones culturales necesarias
La liturgia de la Semana Grande:
Símbolo de fe para creyentes
y dispositivo de identificación cultural
Domenico L. Giacovelli 1
Res umen
La liturgia de la Iglesia en general, y par ticularmente la de la Semana santa (que es única por s u singular idad
y destaca sobre liturgia de tod o el año cr istiano) se caracteriza por un claro fin pedagógico que tiene entr e sus
destinatarios principalmente el cuerpo de los fieles de la Iglesia; pues, esa liturgia pr etende formar las conscien-
cias de los fieles pero también intr oducirlos y educarlos par a que c onozcan adecuadamente los mist erios que
se celebran y cumplan con una f orma de v ida que le c orresponda a la dignidad de su condición de bautizados y
que se muestre c omo la consecuencia de una c elebración verdaderament e v i v ida, así que no exista c ontradicción
entre lo que uno cr ee y celebra con la liturgia y lo que se manifiesta y proclama c on su existe ncia diar ia.
Rituales, gestos, ritmos, palabras, incluso objet os —a menudo fruto de tanta hist oria del ar te y de una finísima
artesanía que ha producido mara v illosas piezas destinadas al alcanc e de las cosas sagradas— ayudan todos junt os
para conseguir estos fines, aunque también r equieran cooperación de quienes están preparánd ose para par tici-
par a los ritos que la liturgia de la Semana santa propone.
U na colaboración que por supuest o no es fácil, más aún e n la actualidad: eso significa estar preparado para hacer
el esfuerzo de ent ender que todo se puede r ealizar , siendo la e nseñanza de la tr adición litúrgica, pero solament e
per r itus et preces . U na tarea, entonces, que se encue ntr a en el desafío a participar y compartir con la riqueza de
la liturgia aprendiendo a hablar su mismo idio ma, es d ecir el lenguaje del símbolo.
N o la abstra c ción conce ptual, no la de mostr ación lógica o la repr esentación escénica por fin son las herramientas
de la liturgia, sino la par ticipación en la experiencia litúrgica a través de un diálogo construido c on el lenguaje com -
plejo, co nciso y g ra ve de los símbolos enc er rados en el or den ritual: únicamente est o per mit e alcanzar la ver dad de
la liturgia cr istiana, que es cr ear el encuentro entre quienes participan en el ritual y lo que en el ritual litúrg ic o se
esconde y r evela al mismo tiempo a quienes participaron. Es decir en primer lugar los misterios de la fe.
P alabras clav e: Liturgia católica, Semana Santa, T riduo P ascual, simbolismo litúrg ic o, r eforma litúrg ica.
Intr oducción
La Semana Santa se co nsidera el corazón y el centr o de la celebración litúr -
gica de la Iglesia. Inicialmente esa se mana —o más bien la celebración pascual—
fue el único ani ve rsar io que e mpezó a unirse, a par tir supuestament e de mediados
del siglo II, a la repetición ebdomadaria del domingo , que desde el principio ha
1 Canciller de la C uria obispal y Director de la oficina para el patrimonio cultural eclesiástico
de la Diócesis de C astellaneta – Italia. domenic og iac ov elli@lib er o .it
d omenico l. g iAco velli
18
marcado el curso d el tiempo cr istiano siendo las d os cosas, es decir el dies Domini
y al mismo tiempo el dies Ecclesiae 2 . Pues, en el curso de la historia del cristianis-
mo , la c entr alidad de la c elebra ción an ual pascual ha sido co nfirma da aún más e n
su r ele vancia —y aunque r ealmente c onstituy a un unicum dentro del ciclo litúr -
gico del año , un ev ento sin capacidad de ser r ealizado en cualquier otra semana—
sigue siendo un modelo que no se puede desc onoce r y no obser var en el rest o de la
experiencia festiva de las otras temporadas litúrgicas, ar riesgándose así con r edu-
cir la vitalida d litúrgica de la Iglesia a un ritual vacío muy ce rca del pur o folklore.
De hecho , aunque s u r itual no tiene fo rma de repetirse nunca en otras oca-
siones durante el año , sin embarg o esta liturg ia se pr esenta c omo el analogatum
princ eps de la liturgia crist iana en sí misma, así que cada otro rito , cada otra cele-
bración necesita reflejarse co nstantemente e n esa y de la cual tiene que derivar su
origen y su fuerza, c omo nos advier te una v ez al año —en la fiesta de la E pifanía—
la pr oclamación solemne de la fecha de la P ascua 3 . N o se puede c oncebir y c ele-
brarse cualquier otra acción litúrgica de cualquier tiempo del año litúrgico —que
sean celebraciones de los sacramentos o d e los sacr amentales hasta la bendición
del pan o de un c oche— sino pensando en que se trate del fruto que br otó de
esa fuente inag otable que es el tiempo santo de la semana grande y , aún más, del
Sagr ado T riduo de P ascua, durante el cual la Iglesia, madre y maestra, pr opone y
re-pr opone el siempr e idéntico mist erio que el la c onsidera co mo punto de apo yo
de su pr opia fe: el hi jo d e Dios —que se con vir tió en hombr e de la v oluntad del
P a dr e para la salvación del mundo— que m ur ió, fue sepultado y resucitó, y luego
en vió al Espír itu Santo para c ontinuar la obra de santificación en la Iglesia.
2 Se trata de expresiones y fórmulas que se encue ntr an en las obras de los primer os autor es
cristianos antiguos, padr es de la Iglesia como no , cuales fuero n J ustin, C iprian, M eliton de
Sardi etc.
3 Centro de todo el año litúrg ico es el T riduo del Señor c rucificado, se pultado y r esuc itado , que cul-
minará el Domingo de P ascua [...]. Cada doming o, la P ascua de la semana, la santa Iglesia hace
presente este gran eve nto en el que C r isto ha vencido el pecado y la muer te. De P ascua der ivan
todos los días sagrados: etc. P or ejemplo en este caso también el text o italiano resulta r ealmente
más amplio que el text o del misal latino , u tilizado por la antigua tr adición el día de la Epifanía,
porque s u objetivo es poner de r elieve la co nexión y la dependencia de todas las c elebraciones
litúrgicas del año con la P ascua.
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
19
F igura 1
La pr oclamación solemne de la f echa de Pascua (Pont. Rom. III, 9)
Foto: D. Giacovelli.
Queda clar o —en un discurso que necesita as umir un enfoque también ilu-
minado por la experiencia cristiana de fe— que la obra litúrg ica de la I g lesia no es
sólo para vol ver a p roponer a tra vés de la celebración de los sacramentos los acon-
tecimient os de la salvación, que y a terminaro n en su historicidad pero siguen des-
plegando efectos de gracia en cada t ie mpo y lugar a t ra vés del memorial litúrg ic o
(es decir , la celebración/re-prese ntación/re-actualización). Como el pr opósito y el
fin de cada acción litúrgica es la vida de los creyent es, porq ue de la par ticipación
en el rito surja un encuentro q ue pueda v ivificar su vida interior , la celebración
litúrgica tiene también un fin de enseñanza, es por fin también la herramienta
para propone r , mejor dicho , para introducir y pr esentar , ilustrar , e ducar y e nseñar
lo que se cr ee de la fe. 4 La liturgia, por lo tanto , mira estos dos e xtremos, es decir
el crecimient o de la fe de la c omunidad de los crey entes que se intr oducen en los
misterios celebrados y la vida de los creyent es individuales: enseña lo que ellos
creen y alime nta la fe que nace y se nu tre de sus enseñanzas. Los antiguos padres
repit en hasta espasmo el conocid o adag io: lex orandi est lex credendi y al revés.
4 Habland o tecnicamente así se entiende el carácter mistagógico de la liturg ia cristiana.
d omenico l. g iAco velli
20
El pontífice Pío XI, en la explicación de las razones que lo llevaban a esta-
blecer la fiesta an ual de Cristo R ey , así habló en la encíclica Quas Primas del 11 de
diciembr e de 1925, co n la que se fundó la fiesta:
De hecho , más que los document os solemnes del magisterio, det ie nen eficacia
para informar a la gente en las c osas de fe y levantarla hasta las aleg rías internas
de la vida las fiestas anuales de los sagr ados mist erios, por que los document os,
más a menudo q ue no, son tomados en cuenta por algunos ho mbres, partidos y
eruditos, per o las fiestas al revés emocionan y educan todos los fieles; ésos una vez
hablan; estas en s u lugar , por decirlo así, todos los años y a perpetuida d; aquellos
especialmente afectan co n beneficio la mente, estas no sólo la mente sino el c ora-
zón, el hombr e enter o. De hecho , el hombre c ompuesto de alma y cuerpo , necesita
ser ex citado por solemnidades e xternas así que, a través de la variedad y bel leza
de los ritos sagr ad os, reciban en el alma las enseñanzas divinas y , cambiánd olas
en sustancia y sangre, asegúr ense de que sir van el pr og r eso de su vida espir itual 5 .
T odos los r ituales, todas las celebraciones, tod os los sacr ament os están des-
tinados a esto .
Sin embargo , existe un or den de pr ecedencia entr e los gestos litúrgicos,
cuy o papel de relevancia es ocupado por la celebración por ex c elencia de la ig le-
sia, es decir , el sacr ament o de la Santísima E ucaristía. En este sentido , el C oncilio
V aticano II enseñó — sometiendo su enseñanza bajo la tradición más auténtica—
que este Sacramento es, como la misma liturgia, fons et culmen ; él es no sólo la
fuente de la vida de la Iglesia, sino de la I g lesia en sí misma la manifestación apical:
E uchar istia fac it Ecclesiam-Ecclesia fac it E uchar istiam . Así que pidie ndo prestado
esta hipótesis y r efiriéndonos al asunto de est e tr abajo , cier tamente es posible,
por lo tanto , decir que si esto es cierto para la liturg ia de la I g lesia, puede ser así a
fort iori para la liturg ia de Semana Santa: la cual es realmente la fue nte de las otras
celebraciones y el clímax y la cúspide de cada otra acción litúrgica, que es la fuente
de todas las de más y que se con v ierte en modelo perenne.
P or supuesto que es importante, desde los p r imer os moment os de esta
refle xión, tener e n cuenta de un tema mu y impor tant e que suby ace en la c om-
pre nsión de lo que se irá diciendo , que la liturg ia e xpresa y enseña a través de la
herr amie nta compleja y efectiva del símbolo , que no se manifiesta sino infrecuen-
tement e con la c lar idad y evidencia de una explicación. Símbolo y r epresentación,
de hecho , se yuxtap one n, aunque en c ontinuidad, cómo pueden ellos v incular
5 Pío PP XI, Litter a Enciclica Quas Primas ai V ene r abili Fr atelli P atr iarchi, Primat i, A r c i vesc ovi,
V escov i e agli altr i Ordinari aventi con l’Apostolica Sede pace e comunione: sulla regalità di
Cristo , 11 dicembr e 1925: A cta A postolicae Sedis – Commentarium Officiale, 17 [1925]: 603.
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
21
lo implícito y el explícit o 6 . El simbolismo litúrgico , hijo de los primer os días de
vida de la Iglesia que le dio a luz el día después de la primera P ascua —cuando
el resucitad o saludó a sus discípulos en el aposento alt o , habló enseñando y c on
ellos otr a v ez quiso c ompar tir la c omida, enco ntró pront o una nodr iza culta (que
fuer on durante sig los los c laustros monásticos y los cír culos de los canónigos r e-
gulares). Se t rató de gene r aciones de ho mbres que se encargar on del esfuerzo por
v estir las recién nacidas fórmulas, melodías y gestos rituales, marcadas por la des-
nudez original, con r opa elegante y fina que iban cr eándose c on la comparación y
el encuentro v er daderamente laborioso, pero nada menos que fructífer o , entre la
tra dición j udía, la nov edad cr istiana, la última e dad c lásica, la bár bara innovación
(y en algunos lugares más ad elante también co n la cultura islámica).
F ue un nuevo lenguaje en m uchos aspectos. P or esta razón, siendo el re-
sultado de una de las mejores e xper iencias d e encuentro int ercultural que se ha
cumplido de hecho e n el mundo antiguo , el simbolismo de la liturgia cr istiana
fue, por así decirlo “ políglota ” , de alguna manera ent endible por muchos; al me-
nos fue teóricamente una e xper iencia que podía r econoc er cada uno por su par t e
siendo que —si bie n pequeño— un t r ocito de est e simbolismo per tenecía a su
pr opio mundo . Sin embargo no siempr e ese lenguaje fue entendido por m uchos y
tal v ez —hoy en día más que n unca— no se entiende y es limitado por su pr opia
naturaleza más profunda, que es su performativ idad. El símbolo, de hecho , no
pret ende decir , explicar ; el símbolo e v oca, pr oy ecta, sacude, induc e, solicita. N o
viene simplemente de fuera; se m ue v e desde de ntro . P ero por esta misma razón
demanda que para enc ontr arlo los hombr es estén dispuestos ant es de él 7 .
P or eso , apar t e de la compleja cuestión v inculada a su c ompre nsión más o
menos inmediata, se puede decir incl uso que la misma liturgia, que es el lenguaje
de los símbolos por ex c elencia, lle va un p ropósit o educativ o y pedagóg ic o finali-
zado , en primer lugar , al crecimiento d e la fe de los fieles (pero también, aunque
6 El filósofo Ernst Cassire r (1874-1945), au tor de un ensa yo fundamental sob re el tema —
Philosophie der symbolischen F ormen (1923) —declaró que la actividad simbólica es la
única actividad que claramente distingue al hombre de t odas las demás especies v i vas, lo q ue
significa la singular idad única del pensamient o humano y de la forma de la co municación
de la misma singularidad. No se puede ol vidar aquí la g ran lección sobr e el mismo tema que
se refleja en la liturgia presentado en un ensa y o clásico de larga tradición por V agagg ini, C.
(1965, pp . 33-95). Claramente existe n también ensay os y estudios más recient es sobre ese
tema: Maggioni, C. (2005); M ar tinelli, L. (2016); Sirboni, S. (1999).
7 A cerca de la performatividad del lenguaje litúrgico , como cla ve para la int eg ración del fin
cognitiv o y educativo d el r it o, véase en par ticular Bonacc orso , G. (2001, pp. 113-132).
d omenico l. g iAco velli
22
no sea su direct o y pr incipal p ropósit o , al crecimient o humano y social del cuerpo
eclesial y , más allá, de toda la cristiandad). Eso se pued e log rar sólo si y siempr e
que ese encuentr o se celebre e n un plano enrarecido de simbolismo en lugar de
un medio de rep resentación simplificada. Sin inc luso negar que muy a men udo
los dos niv elen se entr ecr uzan y c olaboran los dos lenguajes, más uno que otro o
al revés, p er o al mismo tiempo restando dif erent es herr amientas para narr ar las
únicas v erdades de la fe y d e la cultur a cristiana.
U na par te adicional de intr oducción y metod ología. A clarado sigue siendo ,
a pesar de estar tr atánd ose expresame nte en el pr esente estudio de la liturgia de
la Semana Santa, no podemos olvidar que esa liturgia debe ser lóg icament e —y
litúrgicamente— inclu yéndose dentr o del cont exto más grande de C uaresma/P as-
cua/P entecostés y d entro del más amplio horizont e de todo el año litúrgico , y que
también debe tene rse en cuenta de que la Semana Santa también c ontiene, por
así decirlo , otra subdivisión más que distingue a d emás el sag rado T riduo pascual.
T odo esto , sin embargo , no se puede reducir ent endiendo el ord en litúrg ic o
co mo un esquema que anda caminando c omo con los a vanc es de las var ias épocas
del año (co mo es el caso, por e jemplo , con la or den de semanas o meses de ntro
de un año calendario). U na compr ensión más pro funda del sentido litúrgico de
la Semana Santa permite entend er que uno no se puede separar de hecho , sim-
plemente por el criterio de su suc esión cronológica, las c elebra ciones d e eventos
litúrgicos la cual debe ser c ombinada con una c ompr ensión unitar ia en términos
de c o-implicación. En otr as palabras: C uaresma y el laet issimum spatium de la
P ascua, culminand o en la fiesta de P entecostés, no se presentan en c omparación
co n la Semana Santa sólo como si fuesen un p r ius y un poster ius , pero son épocas
litúrgicas que la incorporan, preparan, dan plenitud y despliegan las r iquezas de la
gr acia, y al revés la Semana Santa a su vez se les il umina y los hace co mprensibles,
dándoles el significado correcto . Y se puede hablar igualment e para e l sagrado
T riduo del Señor muerto , ente r rado y r esucitado dentro del panorama que va
creciend o como cír culos concéntricos cada v ez más gr andes empezando d e la Se-
mana Santa, la C uaresma, la P ascua y , al final, de todo el año litúrgico . 8
8 Los lector es tengan en cuenta a partir de este moment o que la discusión se centrará en la
parte de la liturgia de Semana santa, a la cual generalmente part icipan tambie n los fieles, d es-
cuidando otras acciones litúrgicas no menos impor tant es —tales como la r ecitación común
de la liturg ia hor arum — que son tarea principalmente de los capítulos de canónigos o d e las
com unidades religiosas, que en estas celebraciones también son necesitad os a motivo de la
regla canónica.
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
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P or último —pero no ev ide ntemente— ha y una dimensión adicional que
no puede ser pasado por alt o: la impor tancia d e la liturg ia de esta Semana sigue
ofrecie ndo con su ani v ersar io an ual a efectos de identificación cultural y per t e-
nencia a la tradición cultur al cristiana, antes y más allá el co mpromiso r eal de fe.
A este r espec t o cons ulten las c onclusiones del pr esente estudio .
L a Semana Santa: Br ev e historia de su ev olución litúrgica
La celebración de la Semana Santa, en su estructura general como en los
moment os individuales que la componen, es el resultado de un desarr ollo his-
tórico que vio como a los principales pr otagonistas ante t odo las más antiguas
iglesias, es decir las pr ime r as c omunidades cristianas guiadas por sus obispos. En
aquellas com unidades la v italidad y la cr eativida d litúrgica fuer on el elemento
creado r de una tr adición (no sólo litúrgica, sino también espiritual, teológica y
disciplinaria) que se fue construy endo ad hor as y que sólo con el desarrollo del
tiempo en los siglos p ost eriores se estandarizó par a la int er v ención de la aut or i-
dad central de la Iglesia.
Los primeros siglos cristianos, de hecho , co nocen una pluralidad de expe-
riencias litúrg icas, práct icas, tr adiciones r elacionadas con los distintos l ugares y
costumb res o bien c on el testimonio apostólic o de refe rencia, con las difer entes
espiritualidades y sensibilidades, c on la relación más o menos estrec ha, incluso
física y no solo espiritual, con los l ugares que fuer on teatro sob re tod o de los even-
tos finales de la vida de Cristo .
Quizás, el signo más ev idente d e diferent es tr adiciones y disciplinas de los
primeros días de la I g lesia es la m uy bien c onocida contr ov ersia sobr e la fecha en la
que se deberían c elebr ar las fiestas de P ascua, algunas c omunidades co nser vando
la fecha fijada el día 14 del mes hebreo de N isán y otras elig iend o la celebración de
la P ascua en un domingo , identificado más tar de por unanimidad en el siguiente
a la luna llena después del equinoc cio de primav era. 9 Este ejemplo sólo pretend e
mostrar cómo, incluso en un tema d e tanta impor tancia y no en un marginal al
igual que la elección de la f echa en que iban a celebrar la fiesta c entr al de la P ascua,
en la Iglesia primitiva podían coexistir difer entes tradiciones, sin por eso co r tar o
herir la unidad del tejido espir itual de la c omunidad cristiana, al revés mostrán-
dose una fuerte señal de la vitalidad de la t radición de los difer entes lugar es.
9 A cer ca de esa cuestión siempre se puede c ontar con la c ontribucion de P eri, V . (1976).
d omenico l. g iAco velli
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Ant es de entr ar de lleno al análisis d e la est ructura litúrg ica de las c elebra-
ciones de la Semana santa y sus peculiaridades, con v iene sólo per summa capita
reasumir alg o del desarrollo histórico de la celebración anual de la P ascua —que
co incide en gr an parte con el d esar r ollo histór ic o de la Semana Santa— mirando
atentament e unos cuantos moment os especialmente r ele vant es en la historia de
este desarrollo por lo que fue ron significando en los posterior es efectos y opciones
que fuer on tomadas en seguida.
De la época de la fiesta judía primordial que se transformó en una fiesta
cristiana destaca la e v olución de los siglos posteriores al IV —después de la pax
constantiniana — ép oca mar cada por las peculiar idades de los ritos y tradiciones
de distintos lugar es de la cristianda d, hasta lle gar a la c elebr ación r omana de la
P ascua que se vue l ve paradigmática par a las de más ig lesias en el siglo XVI y la
co n la celebración del Concilio de T r ento , un esquema que se ha aguardado más o
menos intacto hasta el siglo XIX y que sigue siendo tal cual hasta la celebración del
Concilio V aticano II y las reformaciones litúrgicas de largo alcance q ue siguieron,
cuando se cambió definiti vamente en la estructur a vigente en la actualidad. 10
Es obvio que la forma de celebrar la P ascua en los pr imer os siglos fue mar -
cado por el enlace/c ontraste con la P ascua judía. N o es fácil par a nada decir hasta
cuando las div ersas c omunidades inicialment e judeocrist ianas han seguido ob-
ser vando tamb ién r ituales o p ráct icas j udías en este sentido más o menos r elacio-
nadas con la n uevas cr istianas, per o sin duda a par tir del segundo siglo cr istiano
co mienzan a aparece r pruebas en los escr it os subapostólicos y primopatr istic os
que muestran claramente que y a las celebraciones de P ascua de las c omunidades
van ret eniendo ex cl usivamente el sentid o teológico cristiano, siendo reducida la
co mprensión de la P ascua judía a la co ndición de una simple sombra profética.
Será a finales del siglo IV que la celebración or iginal de P ascua (al que se
refier e la v igilia P aschatis siendo no sólo el recuer do celebrativ o de la res ur r ec-
ción del Señor , sino también la ocasión par a c elebrar los r itos d e la iniciación
cristiana y most rándose tamb ién como pr esagio de la nueva venida de C r ist o , a
la fin del mundo) c omenzará a expandirse e n lo que ahora son el T r iduo sagrado
y la Semana santa, c on énfasis difere nte en función de los lugar es individuales,
co n estr ucturas litúrg icas dif erent es, destacando sobr e todo los detalles peculiares.
Este flor ecimiento de las peculiaridades litúrg icas seguirá adelant e y se mantendrá
10 Sus principios teológicos están r esumidos y tratados por la Constitución Sacrosanctum
Concilium , mencionada anteriormente.
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
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per t enezca a la celebración de la entera te mpora da de P ascua, y no necesariamen-
te a la Semana Santa.
Es la celebración de la noche del juev es, en su c onfiguración ac tual, que
recurre a una dramatización por haber transpuesto el rito llamado mandatum ,
es decir “ el la vatorio de los pies” , actualmente r ealizado después de la liturgia de
la palabra y cer ca del inicio de la liturgia eucarística de la Missa in coena Domini ,
en la que también se enfatiza el deber cristiano de cuidar de los pobres, que son
destinatarios de las ofrendas r ecogidas en esta celebración.
El uso de la lotio peduum , inicialmente típica de las c omunidades monás-
ticas, luego pasará a la liturgia episco pal y sólo con la r eforma de Pío XII de 1955
se colocará en la liturgia de cada iglesia, par r oquial o no . El gest o r itual es seguido
significativamente por el te xto del famoso himno Ubi car itas et amor —expr esión
que pr oviene del epistulario paulino— que, cantado en el momento d e la presen-
tación de los dones, reanuda a los oríge nes e vangélic os el gesto ritual del la vatorio
y aclara la intención c on expr esa exhortación, que los sentimientos r efle jan c on-
cretament e en la colec ción de donativ os para los pobres.
En el rito ambrosiano d e la diócesis de Milán el “ la vato r io de los pies ” no
es par ticularmente importante, de maner a q ue se puede colocar generalmente
o en una liturgia en sí mismo por la tarde que p recede a la misa d e vísper as o al
principio de esta última, pero casi r educido a la forma de un rito privado , en l ugar
de dejar libre el espacio a la centralidad de la memoria de la institución de la E u-
caristía en la celebración de la tarde-noche.
J unt o a la escenificación del “ la vatorio de los pies ” , hay que r ecor dar otros dos
ritos de la celebración de ese día. En primer lugar , la preserva ción d e las espe cies
eucarísticas en un lugar pr eparado espe cialme nte para alojar los, que hoy en día es
un hecho c otidiano, pero que estaba e n la Iglesia pr imiti va como algo e x cepcional.
El uso de la c onser vación después de la c elebr ación de la sola especie del pan (y
ni siquiera el v ino , por obvias r az ones de practicida d) se rá un efecto de la defensa
del sacramento eucarístic o que se inició después de la disputa nominalista sobr e el
misterio de la transubstanciación eucarística y , además, como c onsecuencia de la
enseñanza del Co ncilio tr identino c ontr a la posición ideológica de la R eforma de
Lu te ro. 20 La práctica de lle var el P apa en la proc esión al final de la celebración el pan
20 Ha y que c onsiderar , a est e respecto , la creación de tabernáculos llamativ os en los altares de las igle -
sias, de pr ocesiones eucarísticas, de las custodias o las capillas destinadas específicamente para el
culto del cuerpo eucarístico de C risto (guardada en la ma yoría de épocas ant eriores en la sacristía
o en pequeños nichos late r ales del p resbiterio), y por fin el uso de la bendición eucarística.
d omenico l. g iAco velli
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eucarístico e n una copa, es decir un cáliz g rande —en el que el simbolismo mu y
fuerte de la edad media verá r eprese ntado la imagen de una tumba— se asegurará
de que est e r it o (nacido ex clusi vamente por razones p ráct icas, con el fin de r etener
para el día siguiente —día car ente de rito de c onsagr ación de las especies eucarísti -
cas— la cantidad suficiente de hostias para permitir a los fieles a comunicarse n ue -
vamente) se c ompare c on el event o histórico de la traducción a la tumba del cue rpo
de C r isto , así de darle al lugar donde se guarda el pan eucarístic o el título erróneo de
“ sepulcro ” o “ monumento ” . 21 La piedad popular entonc es ha enriquecido ese lugar
co n adornos —sobre t odo en el pasado más inmediato— para sugerir dicha iden -
tificación (flores, velas enc endidas, tr ig o u otro cer eal germinado , tabernáculo con
forma de urna o sepulcro), si bien es ev ident e que esta interpretación t enga que ser
rec hazada enteramente en el plan es lógico y es litúrgico c omo la c elebr ación del
J uev es Santo que se lleva a cabo antes de la conme moración de la muer t e del Señor
y , por lo tanto , no puede en modo anacrónic o refe r irse a lo q ue aún no ha sucedido
y que forma parte del momento litúrgico d el día siguiente.
Queda por mencionar un último rito pr opio de la liturgia del J ueves Santo ,
al cual el corriente or den ritual le reser va un l ugar de todo modo resid ual. 22 Esto
es la altar ium denudatio , la que se debería iniciar inmediatament e después de la
co nclusión de la deposición del pan eucarístic o en la custodia, aunque el misal
se limite a r ecomendar q ue esto se hace en un “ momento adecuado ” junt o con la
velatio de las cr uc es en la iglesia, y sin incluir otras indicaciones ni explicaciones
de los rasgos r ituales específic os.
Inspirado por el hecho práctic o de quitar el paño del altar al final de cada
celebración, el acto de despojar a los altar es fue interpretado alegóricamente en
21 El traslado, que en realidad se lleva a cabo con una proc esión acompañada por el canto de
himnos eucarísticos —el más famoso es el P ange lingua glor iosi atribuido a Santo T omás de
A quino— y con los signos de la solemnidad ext erna, no tiene en la liturgia del día siguiente
una proc esión correspondient e para el retorno de las especies eucarísticas en el templo o el
altar may or donde se c elebra el r it o.
22 En realidad, hay al menos otr os dos ritos: el enmudecimient o del sonido de las campanas y
la eliminación del agua bendita de las fuentes de la iglesia. El significado del primer gesto se
rec oge de manera intuitiva, ya que, después del cant o del Glor ia in excelsis de la celebración del
J ueves Santo , las campanas no suenan hasta el c omienzo del cant o del mismo himno cantado
en la vig ilia de P ascua. El segund o es ev idente mente, pero menos intuiti vamente, también
conectado a la noche d e P ascua, cuando después de la bendición de la fuente bau tismal y la
aspersión de los fieles se vuelv e a llenar las fuentes de entrada con el agua recién bendita. Sin
embargo , el ritual de llenar las fuentes no encuentra su contrapar tida en un ritual de vaciarlos
oficialmente en la liturgia de la tar de del J ueves Santo .
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esta circunstancia específica c omo un rec ordat orio del momento en que C r ist o
fue despojado de sus v estiduras. Independiente mente de est e ex ceso int er pr etati-
v o , sin duda el gesto ritual se carac t eriza hoy por una c omprensión d e refer encia
de pr epara ción d e la sobr iedad del siguient e día litúrg ic o . La ante r ior estructura
de la liturgia del J ueves Sant o , a difere ncia del ordenamie nto litúrgico actual, iba
prestand o especial atención a este ritual. M andaba el misal anterior en primer
lugar que el celebrante, que regresaba a la sacristía deponiendo las v estimentas
blancas, junt o con el a yudante diác ono , y llevando la estola morada, se c olocará
ento nces ante el altar ma y or con t odos los ministros y ent onará la antífona to-
mada del salmo 21: Div id unt sibi vest imenta mea, e t de vest e mea mittunt s ortem ,
co n su salmo recitado por el cler o pr esente, mientras que cura y diácono seguían
despojando los altares de cada ornament o festiv o , ex c epto , por supuest o , el altar
que c ontiene el sacr ament o para la adoración. Después de haber repetido el ritual
de la antífona, los minist r os se retiraban a la sacristía.
En la revisión ac tual d el r itual podría haber sido dedicado más a est e mo-
mento —sin d uda más breve y d e menor impor tancia, pero no de menor carga
didáctica— la atención, por ejemplo , in vitando a los fieles a par ticipar especial-
mente si el altar en el q ue se coloca el sacramento es en una capilla separada de la
na ve de la iglesia. Se pres ume, por otro lado , que el clero pueda y deba ser p rota-
gonista, p o r e jemplo c on el uso limitado a esos moment os de lle var las v estiduras
litúrgicas del color del día siguient e (de jando las b lancas y poniendose el rojo en
lugar del morado como oc curía en la vie ja liturgia) constituy endo c omo una pista
pr odrómica con el fin de vincular el gesto de cambiar el c olor de las vestimentas
co n la inaugur ación —a partir desde la media noche— del tiempo de la pasión 23 .
Isid oro di S ivig lia también da fe de una ablutio altar ium , plantas y vasos
sagr ados d el templo —pr obable r itualización de una p reocupación práctica para
limpiar los lugares sagrados para la fiesta— que luego se interpretará en un se nti-
do alegórico por ejemplo en el uso de la Basílica V aticana de limpiar ritualmente
el altar con agua y vino (agua y v ino simbólicame nte co r r esponden al agua y a la
sangre derramados desde el lado de Cristo , de los cuales el e vangelista San J uan
co menta en su evangelio): Hinc est quod eodem die altar ia templique par ietes et
pavime nta la vantur , vasaque purificantur , quae sunt Domino cons ecr ata.
23 La rúbrica litúrg ica del misal, en su edit io tertia latina, se limita a r epetir en sustancia como en la
edición anterior del misal ro mano y en el Caeremoniale e piscoporum actualmente en uso: T e mpore
opportuno de nudatur altar e […] : cfr . Caeremo niale Episcoporum , (MCMLXXX V) : n. 310.
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El mismo auto r también añade una refer encia a la c onsag ración en el mis-
mo día del crisma, simbólicamente en r efer encia al gesto de M aría, que unos días
antes de P ascua ungió los pies de Cristo . 24
d. La liturgia del V iernes Santo , definido actualmente fer ia sexta in passione
Domini , se caracteriza p o r t r es núcleos rituales básicos: la liturg ia de la palabra
co n el anuncio de la pasión del Señor (en este día sie mpre se pr oclama la ve rsión
del evangelista San J uan), seguido por una larga oración que acompaña la peni-
tencia física d e estar de rodillas; al final sigue la ad ora ción d e la cr uz, enriquecida
por h y mnos y r esponsor ia —así como gest os de tradición pie tista— y , finalmente,
la co munión eucarística de ministros y fieles.
Inspirado por la ma yo r sencillez y austeridad, la celebración del V iernes
Santo es ac ompañada por el ayuno e xtr alitúrgico y otras formas de penitencia ins-
pirados en la tr adición popular d e los distintos lugares. Se celebra a la nov ena hora
(sino viene más cómodo en otro moment o o por otros motiv os) para reco rdar
el momento d e la muer t e de Cristo y se extiend e generalmente en ritos penite n-
ciales de origen popular ( Vía C r ucis , pr ocesiones de los mist erios e t c.), que, por
ejemplo, en la liturgia ambrosiana de M ilán se enlazan más tarde c on una magr a y
sencilla celebración casi al co mienzo de la noche, llamado “ del entier r o del Señor” .
Esta celebración —que en r ealidad está constituida sólo por lecturas, salmos y la
pr oclamación de los pocos v ersos del pasaje del E vangelio que r ecuerdan a la c o-
locación de Cristo en la tumba— es un tiempo de ado r ación c on el que deberán
co ncluirse todos los mo mentos de oración co mún en la tarde del V iernes Santo ,
casi que se desea adjuntar también las prácticas de v ocionales extralitúrgicas a la
celebración oficial del T riduo .
En el pasado destacaba mucho por s u impor tancia una c elebr ación c oral
del oficio sagr ado por parte de los clérigos (sobr e todo canónigos d e catedrales
o colegiales), cuando también pr esidía una gr an ma y oría de fieles para escuchar
una homilía mu y larga —de tres horas más o menos— destinada para preparar el
moment o r itual de la c onmemoración de la muerte del Señor .
Conocido popularment e como “ horas de ago nía ” o “ prédica de pasión ” , el
largo sermón en algunos lugares t erminaba con una entrada proc esional en el
templo de la imag en de la V irgen Dolorosa, llegando hasta el púlpito do nde el
predicad or le pedía que se acercara para entregarle simbólicamente en las manos
de la imagen mariana un Cristo crucificado .
24 I sidoro d e Se villa, De ecclesiast icis officiis , I, 29, 2 en Migne, J . P . (1844-1855) 63: 746.
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El cler o celebraba con la p resencia de los fieles un oficio mu y temp r ano por
la mañana, llamado officium tenebrarum ; durante ese oficio , ent r e otros rituales,
destacaba un apagado en suc esión progresi va de las velas de la iglesia; la última
v ela encendida no se apagaba, sino se ocultaba detrás del altar . Después, a la con-
memoración del emisit spir itum los sacros ministr os tenían que r ealizar una dra-
matización para repr esentar el terremot o que se acompañó a la m uer te d e Cristo .
Los clérigos pr esentes en el c oro t enían que azotar c on los taco nes de los zapatos
el tablón de madera donde estaban sentad os par a sim ular el r uid o que se produc e
durante los te r r emotos más fuertes, ant es de rev isar la aparición por detrás del
altar de la v ela fue encendida, como una pr ofecía de la r esur r ección del Señor .
La liturgia de este día fue inicialmente e n occidente c onstituido por la única
liturgia de la palabra, a la que se añadió —probable mente importada de un papa de
origen oriental — una adoratio Crucis (posterior me nte enriquecida en algunos luga -
res por una depositio Crucis ) y sólo mucho más tard e la liturg ia se r eunió c on el r it o
de la c omunión, cr eando así la necesidad de almac enar el día antes el pan eucarístico .
La liturgia ac tual d e la tarde del V iernes Santo fue y se llama tr adicional-
mente por el pueblo “misa d esordenada ” , nombrada así por su notable ritual ex-
cepcional c on respecto a la liturgia or dinar ia de las c elebraciones diar ias. Se abre
co n un gesto dramático de postración de los ministros sagr ados c on el r ostro en el
suelo (gesto q ue tiene su paralelismo en los r itos d e las ordenaciones a las ór denes
sagr adas y pr ofesiones r elig iosas o bendiciones d e abades), con el q ue se pretend e
enseñar la c onsternación de Iglesia por la muerte del Señor . Es en est e caso se
trata de un gesto interpr etativo y no alegórico , ya que no se refier e a los aco nteci-
mientos d e la historia sag rada, sino que e xpresa el sentimient o que informa toda
la celebración de ese día.
La estruc tura actual del rito , co mo ya se ha mencionado , es bastante similar
a la del rito anterior utilizado en la I g lesia latina. La proclamación litúrgica de tex-
tos de la sagrada escr itura implica la lectura del cuar to himno del siervo de J ah vé,
elaborado a par tir del te xto de I saías; sigue el co mentar io neot estamentario que
co nsiste en un pasaje de la carta a los Hebr eos y el anuncio del te xto de la pasión,
siempr e en la ver sión de San J uan evangelista. 25
Después se encuentra una larga or ación llamada oratio universalis —ya que
rec oge tr asc endentales int enciones de oración— que es acompañada por el gest o
25 Los t extos son, a d emás de la larga historia de la pasión: Is 52,13 - 53,12; Eb 4,14-16; 5,7-9.
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penitencial de pone rse de rodillas, gest o omitido en la antigüedad en el momento
de las oraciones pro perfidis J udae is y pr o paganis par a evitar parecerse a ellos en
gesto de arr odil lar se sólo par a burlarse del Señor . 26
A la oración univ ersal sigue la adoración de la cruz; el misal en la actuali-
dad sugiere la posibilidad de utilizar un siste ma de un doble esquema: la primer a
forma (la rev elación progresi va o por etapas de la imagen cubier ta por una t ela del
Cristo crucificado , que e n el antiguo r itual también se ac ompañaba con el asc enso
estacional de los gra d os del altar) se reanuda a la disciplina litúrgica anterior en
la que se manifiesta claramente la int ención escénica para construir una espera
emocional de la c ontemplación de t oda la imagen rev elada; el segundo esquema
(una entrada de la cr uz q ue proc ede en una proc esión por la nav e del templo sie n-
do ya descub ier ta del inicio del rito) se c onsidera en relación c on la pr ocesión del
cirio en el comienz o de la celebración v igiliar de P ascua par a suge r ir la c ontinui-
dad entre los dos símbolos (C r ist o crucificado-Cristo res ucitado).
El libr o litúrg ic o predic e que en este mome nto los fieles puedan mov erse de
sus asient os a demostr ar c on un gest o (por lo general un beso o una genuflexión) su
adoración del Cristo crucificado , moment o en el que se escuchan cantando —b ue -
no podrían o deberían escucharse— principalmente dos t extos q ue conservan una
belleza inigualable. En primer lugar , el himno de V enanzio F or tunat o , P ange lingua
glor iosi (que no debe co nfundirse con el de Sant o T omás d e A quino cantado en la
noche ante r ior , durante la tr aduc ción al altar del reposit orio de las esp ecies e ucarís -
ticas) y luego una serie de ve rsos inter calados con r espons oria , llamados I mproper ia
o “ gemidos del Sal vador en la cruz” , en los que se encuentran incluso algunos v ersos
de canto e n g riego antiguo , signo de la marcada antigüedad de estos te xtos.
e. El sábado sant o no tiene sig nos litúrgicos particulares y , a ex cepción de
la recitación del oficio c oral, donde eso ocurre, no hay rituales par ticulares, ex-
cept o la tr adición del a yuno extralitúrg ic o a contin uación de lo del día anterior
y la obser vancia del silencio , que es una manera de expectativa y cont emplación
de la res ur r ección de C r ist o yacent e en la tumba. U n núcleo ritual muy simple
está pre par ado por el Or do initiat ionis cr istianae adultorum , rito que inserta a la
mañana del sábado santo algunos rituales —inclu yend o la unción con el óleo de
los catecúmenos— en p reparación de los sacramentos que serán c elebrados en la
vig ilia de P ascua, durante la liturgia de la vísper a. 27
26 P or ejemplo Mt 27, 27-31 y t extos paralelos.
27 Or do initiationis cristiana e adult orum (1972).
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f. La liturgia de la V ig ilia de P ascua es al mismo tiempo último r ito d el T r i-
duo sagr ad o y la pr imera de las c elebra cio nes de P ascua.
Con v iene hacer r efer encia br e v ement e a ese r it o de v igilia que es “ madre ”
de cada vig ilia litúrgica y el modelo e jemplar del c orazón de cualquier otra cele-
bración de la liturgia cr istiana, que mer ece un estudio de p ropio .
Durante sig los por razo nes ev identes d e natur aleza p ráct ica, la v ig ilia P as-
chatis l legó a ser erróneamente c olocada al mediodía del sábado santo . Después
de las intervencio nes en materia litúrg ica de Pío XII y d e J uan XXIII, la disciplina
litúrgica ac tual sanciona s u regreso en el medio de la noche, recome ndando que
no termine el rito antes del c omienz o del domingo .
La liturgia de la v ig ilia de P ascua está constituido por cuatr o momentos ri-
tuales que en secuencia son: 1. El rito de la luz, con la bendición y la introduc ción
en la iglesia de la g rande v ela encendida, es decir el cir io pascual, con los ritos que
están co nec tad os; 2. La liturgia de la palabra, que es un tiempo largo para que los
fieles puedan escuchar (y ente nder la cone xión existent e entre sombra pr ofética
judaica y no vedad del anuncio cristiano) la lectur a d e los siete text os del Antiguo
T estamento hasta cuando se llegue a la ento nación antes del Glor ia in excelsis y
luego del A leluya (abolida durante la C uaresma) y al anuncio del evangelio de la
resurr ección del Señor; 3. La liturgia de r it os bautismales, c on la prevalencia de
los dos símbolos de fuego y agua; 4. Liturg ia e ucarística, en la que par ticipan por
primera vez los nuev os bautizados.
Esta celebración, c omo es ev ident e, merec e por sus prior idades y c entrali-
dad litúrgicas una atención mu y par ticular; sin embargo , la r eforma litúrg ica del
que fue objeto se la ha purgado de muchas r eferencias purament e cer emoniales
y en este rito , quizás más que en cualquier otra celebración de la Semana Santa,
ha vuelto a ce ntr ar el enfoque c lar ame nte simbólico , en detr iment o de todas las
formas de alegoría o r epresentación.
Basta pensar , uno para todos, a la falta de refer encia al uso de desv elar las
imágenes —cubiertas anteriormente en la quinta semana d e Cuar esma— durante
el canto del Gloria in ex celsis durante la vig ilia de P ascua. En el pasado , cuando el
misal advir tía et pulsantur campanae [...] ac dis cooper iuntur imagines, 28 en g eneral
eso se practicaba con la imagen de C r ist o resucitado , colocada en el altar ma yor ,
pr onto descubierta y llenada de incienso para casi conseguir una especie de efecto
28 Or do Hebd omadae Sancta e instauratus . Editio juxta t ypicam vaticanam, (1956, p. 141).
d omenico l. g iAco velli
38
escénico d e la resurrec ción que, de acuer do con los principios generales que guían
la ref orma litúrg ica post-c onciliar , se ha querido sin duda evitar cuida d osamente.
Análisis simbólico
El análisis de algunos element os simbólicos que específicamente carac-
terizan a la liturgia de la Semana Santa, para captur ar su int ención didáctica y
educativa, siempre pr ecisa una refer encia a la naturaleza de la liturgia y su prin-
cipal objetiv o .
La liturgia tiene el objet i vo básic o de introducir a los fieles a c ompr ender las
v erdades de la fe c onte nida en sus ritos, de manera que se nutra en pr ofundidad el
espíritu de los fieles, a tr a vés del uso también de herramientas simbólicas que re -
quier en experiencias sensibles, c on el fin de que no permanezcan en un plan asépti -
co d e cer ebralida d. A sí se compr ende por qué la liturgia generalmente u tiliza no solo
palabras y conc eptos, sino gestos, sonidos, objetos, co mpor tamient os que requier en
una inmersión en las facultades visuales, auditivas, olfativas, gustativas, tác tiles para
que la persona plenament e par ticipe en el rito sagr ado , cor pore et anima .
Así también se e xplica, por ejemplo, en la aper tura de la celebración de la
Semana Santa, el sentido de la participación de los fieles en la proc esión inaugu-
ral del r it o eucarístico del d omingo de ramos. Generalmente la pr ocesión de la
liturgia está reser vada sólo a los ministr os, pero en esta cir cunstancia se amplía la
par ticipación de t odos los fieles, que son llamados a r epresentar c on su participa-
ción física la prese ncia de la gente de J er usalén que ha dad o la bien ve nida al Señor .
P ero esta no es la única ex cepcionalidad del rito de este do mingo , que tam-
bién es bien c onocido por su ev ide ncia y que en ve rdad no es únic o, debido a
que ha y otr as ocasiones en las q ue esto ocurre (pensar , sólo para ejemplificar , la
pr ocesión que inaugura la celebración de la Candelaria). Se aco mpaña de otro
elemento simbólic o que r ealmente permanece únic o en el curso del año litúrgico ,
ya que en ninguna otra circunstancia f estiva del año se repit e. La norma del Misal
manda: “[...] seguidamente el acólito u otr o ministro que porta la cr uz ado r nada
co n r amos o palmas según las c ostumbres del l ugar , en medio de dos ministros
co n velas enc endidas” . 29
29 Missale R omanum. Editio ty pica alter a (1983). A sí en la edición del misal en castellano , al día
del domingo de ramos. El Caeremoniale Episcoporum, (MCMLXXX V) : n. 270 e xplica ade-
cuadamente: […] deinde ac o lythus de ferens cruce m, ramis palmarum ornatam iux ta locorum
consuetudine m […] .
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
39
Es una pr escr ipción que tiene c omo objetiv o no sólo inculcar en los que
miran a esa cruz a d ornada un sentimiento de alegría debido a la conside r ación
de la cir cunstancia festiva, sino que también c onstituy e una especie de presagio
del fin del tiempo de la pasión que se abr e con la c elebración, casi recuer da que el
pasaje por el torment o de la cruz es, sin embargo , la vía para la v icto r ia y triunfo .
La costumb re de dec orar la cr uz c on ramas de palmas también tiene co mo
objetiv o crear un vibrante paralelo con el árbol de la sabiduría, o del c onocimien-
to del bie n y del mal en el jardín del Edén, a cu yos pies se c onsumió el pecado
orig inal, el p ecado q ue el sacr ificio de C r ist o en la cruz eliminar a para siempr e.
R ecuerdan t odo los ve rsos escr it os para la liturg ia del V iernes Santo por V enan-
zio F or tunat o:
C r ux fidelis, inter omnes arbor una nobilis,
nulla talem silva pro fer t flor e, fronde, germine,
dulce lignum dulce clavo dulce pondus sustinens.
Flecte ramos, arbor alta, tensa laxa v iscera,
et r igor lentescat ille quem dedit nat ivitas,
ut super ni membra r eg is mite tendas stipite 30 .
P or otr a parte, si bien es cie r to q ue la cr uz es uno de los símbolos c entrales
de la celebración de t odas las temporadas litúrg icas, ya que nunca se r etir a del altar
—si no fuera por el culto del V iernes Santo— es igualmente cierto que es en Sema -
na Santa el momento de s u g lorificación más completa, siendo objeto dir ec t o de la
adoración ver dadera, que pr etende clarament e ser el culto no de un mader o , sino
del misterio de la r edención realizada por C r ist o a tr a vés del sacrificio en la cr uz.
P ar a c ompletar aún más hay que señalar q ue la liturg ia del d omingo de ra-
mos también utiliza un c olor que no es exactamente típic o de otras circunstancias
festivas del rito r omano . De hecho , con la ex c epción de que no se tr at e de recuer -
dos de sant os apóstoles, evangelistas o már tir es —generalmente se c elebr an c on el
rango litúrgico de celebración festiva— ha y que c onsiderar que el color d e las ce-
lebraciones festivas en el rito r omano es blanco; pero el Domingo de Ramos es el
colo r rojo de las v estimentas y de otros ornament os litúrg ic os que intenta llamar
a los fieles a la consid eración de que esa celebración, aunque co n un tono festiv o ,
sin embargo , int r oduce a un tiempo de pasión. Eso también está confirmado por
la elección del r ojo en el orde n litúrg ic o del día de Vie rnes S ant o (y en la fiesta de
30 El text o completo se e ncuentr a en el M issale R omanun , en par t e r itual d e la liturg ia del Vie r nes
Santo .
d omenico l. g iAco velli
40
la exaltación de la Santa C r uz, el 14 de septiembre), omitiendo el morado par a su
ref erencia a la liturgia funeral.
U na breve me nción merec e la tr adición de las iglesias del nor t e de Áfr ica
que en seguida pasó en España —ev id entement e un uso que nace de una nec esi-
dad de carácter higiénico— que fue la imposición al Domingo d e Ramos de otro
nombr e, o sea capitilav ium o capitala v ium , lo que r esulta del hecho de que e n ese
día se la vaban las cabezas de los niños que serían bautizados en la vig ilia de P ascua,
porq ue no se presentaran a dichos ritos en c ondiciones indec entes c omo conse-
cuencia de la c elebr ación de la penit encia corporal v i v ida durante la C uar esma. 31
F igura 4
El r egr eso de los penitentes (Pont. Rom. III, 24)
Foto: D. Giacovelli.
Otro element o inter esante, ev id entement e, que tiene el objetiv o de la edu-
cación crist iana d e los fieles es la re-pr oposición —según la tr adición del evan-
31 [...] V ulgus ideo eum diem capit ila v ium vocant, quia tunc mor is est la vandi capita infantium qui
ungendi sunt, ne forte obser vatione quadragesimae sor didata ad unct ionem accederent : I sidoro
de Sev illa, De ecclesiastic is o ffic iis , I, 28, 2 en M ig ne, J . P . (1844-1855) 63: 745-746.
l A liturgiA de lA s emAn A g rAnde : s Ímbolo de fe P ArA creyentes y disPositivo de identific A ción cul turAl
47
v er bales que permitan el r econocimient o e identificación, sobre t odo co n y entre
de sus c ompañeros. Y dicho código c omportamental sólo puede ser un r it o , en el
más amplio sentido de la exp resión.
P or lo tanto , la liturgia de la Semana Santa —que se mate r ializa c on ritua-
les— no sólo cumple el primero de los aspectos mencionad os anteriormente. P or
supuesto , es la liturg ia el lecho o r iginal donde nació la adhesión a la fe cristiana y
no puede ser de otra manera. Sin embargo , cuando uno e mpezó con ser cristiano ,
inicia una membr esía que no se consid era algo ex clusivame nte o limitadamente
religioso , ya que el c oncept o de “ cristianismo ” es un c oncept o mucho más am-
plio de lo que se r efiere a la pr ofesión de la fe cristiana. Con vertirse en cr istiano
significa formar par te de un ev ento históricamente innegable que in v olucró a los
siglos y a generaciones de hombres y m ujeres que c ompart ier on no sólo la fe, sino
también el pensamiento , la cultur a, las formas de expr esión, los códigos de c om-
por tamient o en las más div ersas ár eas del mundo .
La Semana Santa con s u liturg ia c ontinúa en la actualidad, a través de todas
sus formas de expr esión, para cumplir con esta segunda tar ea, más gr ande: guar -
dar la adhesión a la crist iandad (ent endiéndola no solo c omo com unidad de fe
cristiana) me diant e la educación de las generaciones que se suc eden en el tiempo
y el espacio para el conocimiento y la p reser vación de esa q ue con razón que po-
dría llamarse “ cultura cr istiana ” .
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T y pis R ever endae Camerae Apostolicae MDCCCXL VIII.
Parte 2
La Semana Santa, valores educativos
de una tradición
La importancia educativa de la Semana
Santa en la sociedad contemporánea
José Alberto Ortiz Carmona 1
Res umen
En la actualidad, muchas de las personas que acuden tant o a los desfiles procesionales c omo a los distintos cultos
de las H ermandades y Cofradías sufren un pr oceso indirecto de educación en valor es tanto iconográficos c omo
religiosos. Gran par t e ellos saben reconoce r a los protagonistas de las distintas esc enas de la P asión, distinguir a
los numer osos santos e incluso leer a la perfección los distint os programas iconográficos que co pan altares, capi-
llas o car t elas. N ada de esto sería llamativo si nos r emontásemos varios sig los atrás, cuando educación y r elig ión
caminaban indisociablemente de la mano y el magisterio residía, casi por unanimidad, en la figura del sacer dote.
Desde lo alto del púlpit o dispensaban al respetable numerosos sermones que permitían a los fieles leer visual-
mente —r ecorde mos que muchos de ellos eran analfabetos— sin ningún tipo de dificultad todo los personajes
y elementos pr opios de la religión católica. Ho y día no disfrutamos de la con v ersación propia de siglos pasados,
donde el element o religioso centralizaba todas las cuestiones de la vida. En plena v orágine secular izado ra resulta
inter esante la labor realizada por las H ermandades y Cofradías en la educación religiosa e iconográfica de un
sesgo más o menos importante de la sociedad. No ha y que olvidar que la Semana Santa es un foco de atracción
para personas de distinta índole, desde personas doctas en materia de arte y religión a personas totalment e par-
cas en esas disciplinas, e incluso r esulta llamativo que c oncite a su alr ededor a personas de difere ntes religiones y
creencias. En definitiva vamos a r ealizar un acercamie nto a la importancia del mundo de la Semana Santa en la
educación no formal de valores ic onográficos y religiosos en pleno siglo XXI.
P alabras clav e : Semana Santa, educación informal, sig lo X XI, cult ura v isual, iconografía.
Intr oducción
Supongamos que en un aula d e un tamaño considerable se sientan, orde-
nadamente, personas de distintas edades, mentalidades, ideologías y estudios, in-
dividuos repr esentativ os en ma yo r o menor medida de la sociedad andaluza. Im-
pacienteme nte aguardan a q ue les entreguen el manojo de hojas, único y pr incipal
motiv o que les ha llevado a estar ahí sentados. V an a ser sometidos a una encuesta
que tiene c omo principal obje ti vo el analizar qué ni vel de p rofundidad tienen en
el campo de la cultura v isual y la ic onogr afía r elig iosa. La pr imera pr egunta es tan
simple co mo certera y precisa ¿Se c onsidera usted cofrade? La r espuesta, sea cual
sea, no será vinculante para que el encuestado co ntinúe con la r ealización del test
hasta el finalizarlo todo íntegramente.
1 U ni versidad de Málaga. josealbertort [email protected]
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
54
En este caso hablamos d e una situación hipotética, a pesar de lo cual esta-
mos co n vencidos q ue de haberse realizado , los resultados obt enidos por las per -
sonas que c ontestar on afirmativamente a la cuestión serían sorpr endentes, pues
sus c onocimientos en mat er ia de arte e ic onog rafía r elig iosa se situarán mu y por
encima de la media. Est e hecho será debido , fundamentalmente, a la gran canti-
dad de co ntenidos que so n consumidos diariamente por est os, ya sea de f orma di-
recta o indir ecta, y a en el descanso del trabajo o en la comodidad del sofá tras una
ardua jo rna da laboral. El c onte xto actual pone a la mano de cualquiera, gr acias a
que Int ernet, las redes sociales y , en última instancia como element o unificador , la
cultura v isual, bombardean c ontinuamente al c onsumidor/espectador c on nume-
rosas imág enes, noticias, tuits, publicaciones o artículos que hacen que ést e caiga
presa d e toda una serie de códigos y signos que les ser virán, de manera indirecta,
para conoc er y rec onocer los distintos eleme ntos culturales e iconográficos que
co mponen la inmensidad del mundo c ofrade.
En el prese nte capítulo intentar emos poner de manifiest o la impor tancia
que la Semana Santa y su mund o v iene adquiriendo desde hac e tiempo en el enri-
quecimiento y la alfabetización cultural de un determinado sector d e la población
que vive, con ma y or o menor intensidad, la fiesta dentro del mar co de la sociedad
co ntemporánea al ampar o de una cultura donde prima el apar at o v isual. Cientos
de miles de personas han sido r ecept ores, de una u otr a forma, de una cantidad
ingente d e cont enidos relacionados c on el mundo d e la cultur a y el arte en gene-
ral, y de la ico nog rafía religiosa en par ticular . Códigos ar tístic os y culturales que,
sin ni siquiera refle xionar sobre ellos, post er iorment e pasarán a rec onocer cuando
los v ean subidos a los pasos, en dimin utas car telas o sirv iendo d e elemento de
deco r ación de altar es de iglesias o de cultos.
Arte, r eligión y educación
A pesar de que el germen de la Semana Santa se podría rastrear en la ple-
nitud del medioevo , lo cier to es que hab lamos de una celebración de estir pe
eminente mente barroca, pues será en la ple nitud de la Edad M oderna cuando ,
al amparo d el conte xto social y r elig ioso de la época (M aravall, 1995), alcanzará
sus características más rec onocibles. Su caráct er poliédr ic o le ha ser vido para ir
evolucio nando a la par que las sociedades, lo que ha hecho q ue, tr as siglos de ritos
y celebraciones, siga c onsiderándose una de las fiestas c on más salud de t odas las
que en la actualidad se sucede n en España.
De igual forma también la fiesta paralitúrg ica d e la Semana Santa tiene un
carácter int eg rador y globalizador , pues sirve co mo instr ument o de cohesión social
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
55
habida cuenta de que aúna e ntre sus par ticipant es y espec tador es a personas de t oda
co ndición social, económica, sexual, cultural, racial e incluso de cualquier r elig ión.
La co ndición de herr amienta por y para la pr opagación cultur al se rá otr a
de las características más impor tant es que la fiesta tr ae c onsigo . I gualmente la
Semana Santa posee, al amparo d e la posmoder nidad y la cultura visual, la con-
dición de medio educador de la sociedad. H ablar de la Semana Santa en España y
más co ncretamente en A ndalucía 2 es hacerlo de uno de los r efer entes principales
de la identidad cultural (M oreno N avarr o , 2000). Con cierto grado de ver dad es
posible que algunos de los lector es piensen que, al tener la Semana Santa un co m-
ponente emine ntement e religioso, el niv el de cultura, ar te e ic onogr afía de t odos
aquellos que forman par t e de la misma —ya sea de forma activa o pasi va— va a
v enir determinado por su pr opia co ndición de católicos. Esta ase v eración habría
que ponerla en cuar entena, pues como bien pusiera de manifiest o el profeso r Caro
Baroja, “ ot r o v icio moderno es el de dar una única int erpretación, una explicación
totalitaria, a cualquier hec ho ” (1995) .
Al llegar la Semana Santa todos somos testigos, en cualquiera de los infor -
mativ os, de imágenes c omo la que v emos aquí (Figura 1). En este caso se trata de
la salida de Ntro . P adre J esús Cau tivo d e Málaga, una de las imágenes cristíferas
que más dev oción ar rastra en toda la geog rafía española. Si la obse r vamos pode-
mos v emos toda una marea h umana que espera par a v er salir al que los malague-
ños co nsideran como el “ Señor de Málaga ” . R eflexio nando en torno a la imagen
en c oncreto nos hac emos la siguiente pr egunta: ¿V iven t odas esas personas sus
creencias c on la misma inte nsidad? O bviamente la r espuesta parec e tan obvia
co mo e vidente, pues es posible que no todos viva la fiesta de la misma forma. Si
vamos un poco más lejos, quizás res ulte un tanto pr etencioso pensar que t odos los
que apar ecen en la fot og rafía formen parte de la Iglesia Católica, ya sea de f orma
directa o indir ecta, ya sean pract icant es o no .
2 A unque el pr esente artículo utilice como mar co geográfico t oda España, lo cier t o es que es
en Andalucía donde la fiesta ha alcanzado una significación más pr ofunda con la identidad
social y cultural de la población, por lo que gr an parte de nuestras reflexio nes tendrán como
refe rencia la co munidad andaluza.
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
56
F igura 1
Salida de Ntr o. Padr e J esús Cautiv o desde su casa
her mandad en la Semana Santa de 2013
Foto: Diario Sur .
Este fenóme no ya lo puso en ev idencia el cat edrático de antr opología Isi-
dor o M oreno , pues rebajar la impor tancia de la fiesta hasta c onsiderarla como
una manifestación pública de r elig iosidad popular o incl uso como un mer o ins-
trumento de alienación de las c onciencias sociales en pos de una r eafir mación
de la Iglesia Católica es caer , de forma g ruesa, en un reduccio nismo compulsi vo
(M ore no N a var r o , 2000, p . 200). Pues al r eflexionar en t orno a la Semana Santa lo
hacemos de uno d e los elementos más importantes de todos aq uellos que forman
par t e de la identidad pr opia de España en general y de Andalucía en particular . S u
impor tancia es tal q ue ha conseguido c on ve r tirse en un r efere nte cultural desli-
gado de las creencias d e aquellos que par ticipan en ella o , sencillamente, la v iv en
desde las ace ras, r elativizando así su co ndición de fiesta religiosa (M oreno N avar o ,
2000, p . 200). Relati v izar su c ondición de fiesta religiosa y se ha co n vertido en un
ref erent e cultural no lig ado d e forma única a ser o no creyent e, a ser o no practi-
cante, e incluso a ser agnóstico .
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
63
De esta forma, será a partir de la Re forma Católica —y de toda la lite r atura
ar tística que s urge de manera t ransv ersal al Concilio de T rento— cuand o el ar te
religioso co menzará a buscar en la obra lo que en latín se c onoce c on el nombre d e
docere, delec tar e et move r e , postulados que serán cruciales a la hora de entend er e
interpr etar la nueva relación que desde ese moment o se iba a establecer e ntre obra y
espectador . Así pues, la licitud de una imagen se podía medir según las capa cidades
que ésta tu v iese para enseñar ( docere ), persuadir ( delectare ) y c onmov er ( movere ).
Este último c oncept o , tal y como s u propio no mbre indica, pretendía ha-
cer visible lo in visible, es decir , que t odo aquel especta d or que v iese una image n
sagr ada pusiera en mar cha de forma irrefr enable toda una serie de resortes psic o-
lógicos que pr odujesen en su int er ior una infinidad de se ntimientos dev ocionales
hacia la misma, logr and o de esta forma una empatía emocional entre la obra de
ar t e y el espec tado r que fijaba sus ojos en ella.
P ero la obra no sólo debe pr ov ocar una aflicción en aquel que la mirase,
sino que también debía serv ir c omo elemento que estableciese una c lar a dife ren-
ciación entre el mund o terrenal y el c elestial. A sí la pieza ar tística nec esitaba tanto
co n venc er como implicar al espectador , el cual en ningún momento debía perma-
necer pasi vo ant e la magnificencia de lo que v eía. A la par que una ignición de los
sentidos, debía pr ov ocar de forma r otunda un shock, un zarandeo emocional que
co nsiguiera abr ir los ojos del alma para que todo aq uel que cla vase sus ojos en ella
no permaneciese ajeno a lo que miraba.
H emos dej ad o de forma conscient e el primero de los c oncept os enunciados
en último lugar , pues será éste el que más nos inter ese en nuestr o ar tículo . Est e
prec epto era el que permitía que en última instancia se pr odujese una leg itima-
ción de la imagen c omo recurso didáctic o. Sin lugar a dudas era un conc epto de
una impor tancia capital para los inte reses de la I g lesia Católica, que depositaba
gr an parte de su c onfianza en el poder que las imágenes poseían c omo herr amien-
tas al ser vicio de la difusión del dogma católico (F reededberg, 2010). Así pues, las
imágenes servían a los predicador es par a e nseñar a un pueblo en g ran parte ile-
tra d o y analfabeto todos y cada uno de los códigos históric os, culturales, ar tísticos
e ico nog ráfic os que ser vían de piedra angular al catolicismo , mediante los cuales
estos podían c onocer y r econoc er las distintas imágenes que poblaban los altar es
de las iglesias, y que pudieran experimentar por sí mismos una piedad desmedida
que c onseguía tanto co nmov erlos como persuadirlos de cuáles eran los sender os
que debían seguir para ganar un lugar dentro del r eino de los cielos.
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
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Como hemos visto c on anterioridad, el uso de imágenes religiosas que-
dó afirmado de forma rotunda tras la pr omulgación y difusión de las actas del
Concilio de T rento en 1564, lo que supuso el caldo de cultiv o para que art istas y
trata distas r ecome ndasen de forma totalment e abier ta el uso de las mismas. U na
muestra de ello lo po de mos obser var en uno de los tratados ar tístic os más influ-
yent es de la histo r ia de España, el célebre A r te de la Pintur a escr it o por el pintor
y trata dista F rancisco P acheco , en su interior el autor r ecoge sus impr esiones c on
relación a est e tema mostrándose totalme nte a fa vor de s u uso como medio edu-
cador , aduciendo a su fa vor q ue si “la lengua habla a los oídos, la pintur a habla a
los ojos; muc ho más persuade la pintura que la oración ” 10 (P achec o, 1990, p . 580) .
P ero no sólo serán los artistas y teóricos los que pr omuevan y leg itimen c on
sus obras el apoy o fundamental de las imágenes, sino que incluso será el pr opio
estamento oficial el que r eco miende de forma abierta y decididamente el uso de
recursos visuales para así compr ender de una fo r ma más c er t era y precisa tod os sus
postulados. V eamos un par de ejemplos 11 que ponen de manifiest o la impor tancia
que las imágenes tu v ier on a niv el educativ o en la plenitud de la Edad M o de rna. El
primero de ellos nos sitúa en el último cuarto del siglo XVII, just o en 1678, cuando
el predicado r jesuita Martín de N aja dijo abiertamente que “ ay grande diferencia e n -
tre el Crucifix o oído y el C rucifix o v isto , porque el pr edicado entra por los oídos y el
visto por los ojos, y el objeto que entra por los ojos mueve más poder osamente… 12 ”.
Esta opinión tan c er te r a la podemos v er igual en las crónicas del famoso l usitano
Ant onio de V ieir a, que cuenta como en una ocasión vio a:
U n predicador pr edicando la P asión; llega al Pr etorio de Pilatos […] córrese e n
este punt o una cortina, aparece la I magen del Ecc e-Homo y v eis aquí a t odos
postra d os por tier ra, v eis aquí a todos herirse los pechos, aquí las lágrimas. […]
todo lo que d escubr ió aq uella cor tina había dic ho el predicador . P ues si entonc es
no hizo estruendo alguno ¿Cómo ahora tanto? P orq ue antes era Ecce-H omo oído
y ahora es Ecc e-Homo visto . La r elación entre el P adre P redicador e ntr aba por los
oídos, la r epresentación de aquella figura por los ojos 13 .
10 M olano escribió esta cita en su De Historia SS. I mag inum et Picturarum, pr o vero earum usu
contra abusus Libri quator . N osotros la r ecogemos a través de la cita de F rancisco P achec o (1990).
11 Ambos ejemplos vienen refer enciados y localizadas sus fuentes primarias en: G utiér r ez de
Ceballos, A. (1990).
12 El Misionero P erfec to . Deduc ido de la vida, v irtudes y misiones del V enerable y apostólico predicador
padre J erónimo López, de la C ompañía de Jesús…, Libro V , cap . 20, Zaragoza: 1678, pp . 564-665.
13 De l V .P . A ntonio de Vieyra, de la C ompañía de Jesús. T odos s us sermones y obras diferentes que
de su or iginal P ortugués s e han traducido en Castellano. T omo I, Barc elona: 1752, pp . 97-98.
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
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Como podemos observar , la importancia que adquiere el soporte físic o en
el fenómeno educativ o de la época se vuelv e crucial, puesto que r esulta más cer ca-
no para el espe ctador , más inteligible para un pue blo q ue, como he mos comenta-
do ante r iorment e, era en su may oría analfabeto . 14
La lógica e v olución de las c onciencias y mentalidades e n el devenir de los
tiempos terminó, debid o fundamentalmente a la pér dida de poder de la Iglesia
Católica en la c otidianidad de las personas, por dar al traste con la educación des-
de el púlpito . Este pr oceso tr ajo c onsigo una paulatina pér dida de conocimient os
por par t e de gr an parte de la sociedad de materias relacionadas c on el ar t e y la
religión, y no será hasta las últimas décadas del siglo XX, c on el resurgir de las
hermandades y cofradías, cuando éstas t omen el testigo y se c onfigure n como
entidades educativas de la cultura r elig iosa a ni vel visual e iconográfico , o currien-
do un trasvase educativo d esde sus inicios en el púlpito hasta su final e n la calle,
donde las c ofradías encuentr an s u ver dadera r azón d e ser .
Será en este punt o cuando surjan toda una serie de c onocimientos que tie -
nen su epic entro en el fenómeno c ofradiero , y que encuentran en la socie dad de la
información el clima co ntextual perfecto para dispersar y difundir toda una serie de
co ntenidos específicos c on una rapidez pasmosa y a un númer o de personas difícil -
mente igualable e n otros períodos. Y a no es el fiel el que se ac erca a la iglesia par a se r
educado , sino que, de forma indirecta aprehe nde toda una serie de conocimient os
específicos, lo que lle va en última instancia a que un grupo conside r able d e personas,
sin necesidad de fo r mación específica en r elig ión y arte, c onozca y rec onozca los có -
digos ic onog ráfic os y visuales de la cultura religiosa relacionada con la Semana Santa.
Semana Santa , cultur a e iconogr afía
La Semana Santa es un crisol de cultur a e ic onogr afía al serv icio de un fin
co ncreto , el de most rar al espectador la P asión, M uerte y R esurrección de J esu-
cristo . En to r no a esta finalidad se desarr ollan los diver sos elementos c onstitu-
yent es de la fiesta, desde las p ropias imágenes r eligiosas realizadas en madera por
imagineros, hasta los pasos de plata cincelados por las experimentadas manos de
orfebres o los mant os y palios realizados c on esmer o por los distintos bor dadores
que se dispersan por toda la geografía española.
14 A unque durante la Edad M oderna se produjese un ace rcamiento entr e el pueblo iletr ado y la
cultura, lo cier t o es que gr an parte de la población seguía siendo analfabeta, para ahondar en
este te ma véase: Sierra, L. (2002).
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
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Como podemos v er , son toda una serie de elementos pr opios de una fiesta
que se insertan de forma inherent e dentro de unos det erminados cont extos históri -
cos, como también de unos estilos artísticos que les pr opor cionan un carácter único
y difer enciado . Como e nunciamos anteriormente, que la Semana Santa cree y pr o -
pague una co ntundente variedad de cont enidos, y que est os sir van para educar de
manera indirecta la cultura v isual e ic onográfica de sus par ticipantes, la hace ser , sin
lugar a dudas, uno de los element os educativ os de ma yor int erés en cuanto a las ma -
terias pr opias de la religiosidad crist iana q ue existen en la actualidad. De esta forma,
tal y co mo apuntábamos líneas atrás, la fiesta ha c onseguido que un gran número de
personas sin formación específica en Hist or ia d el A r te ha yan c onseguido , a través de
las fuentes de inf ormación que surgen de la Semana Santa y su mundo cir cundante,
unos co nocimientos más pr opios de la educación formal.
Es posible que una de las primeras cuestiones que, de forma indir ec ta,
apre nda y compr enda el espectador que asiste a los desfiles o que participe, en
ma yor o meno r medida, del mundo c ofrade, será la de adquirir la capacidad de
rec onocer los distint os estilos ar tísticos q ue se prodigan en la fiesta. N umerosos
enser es serán realizados siguiend o las líneas generales de los estilos del pasado ,
pr opiciando de igual forma que ha ya surgido todo un re v ival en t orno a la Semana
Santa. A quellos que el Martes Santo v ean el discurr ir de la C ofradía del Rescat e
por la ciudad de Málaga se podrán percatar de que el tr ono proc esional de la
Stma. V irgen de Gracia es tan personal como distint o de otros muc hos, y seguro
que una gran cant idad de asist entes afirmarían, c on gr an decisión, que se tr ata de
un palio de estilo gótico . 15
De igual forma, los que se encuentr en en Sev illa para disfrutar del J ueves
Santo , una de las jorna das más atractivas de la Semana Santa sev illana, segur o
que se muestran totalment e con vencidos de q ue existen d os mantos que llaman
poderosame nte la atención por s us diferencias. M uchos c onoce n y reco nocen el
co njunto del paso de palio de Ntra. Señora de los Ángeles, de la H ermandad de los
N egr itos, como una obra de arte en estilo bizantino (Figura 2). Los mismos que
afirmarán sin temor que el c onjunt o proc esional de la V irgen de la V icto r ia de la
H ermandad de las Cigarreras es de un marcado manierismo debido a la pr esencia
en sus bor dados numer osos candelier i , formas deco r ati vas pro pias de esta tenden-
cia ar tística tar dor enacentista.
15 A unque en la nomenclatura popular se ha ya difundido el uso del “ gótic o ” en numer osos ense-
res, lo cierto es que hablamos más bie n de una relectura del estilo que bien podríamos llamar
neogótico .
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F igura 2
Diseño de J uan Miguel Sánchez y ejecución de las RR.MM. T r initarias.
Palio de Ntr a. Señor a de los Negr itos. 1961
Foto: Archivo Hermandad Negritos de Sevilla.
P ero est o no quedará aquí, y al hecho de poder r econoc er los difere ntes
estilos ar tístic os que atesoran las hermandades y cofradías entre s us enseres,
el especta d or podrá apreciar , diferenciar y r econoc er las distintas iconografías
que se irán distribuye ndo en las distintas piezas que co mponen la r iqueza d el
desfile pr ocesional. Ic onog rafías, en m uchos casos, dir ec tame nte impor tadas de
algunas realizaciones artísticas realizadas en siglos pasados, co mo ocur r e de for -
ma directa c on la g loria del palio 16 del trono d e María Santísima de la T rinidad
16 La g loria del palio es el medallón central que decora los tec hos de palio en las andas proc esio-
nales de las vírgenes.
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Cor onada de la Cofradía del Cauti vo de Málaga (Figura 3), que pr esenta una
recr eación directa de la obra “La T rinidad celestial y la T rinidad T e r r enal” , que
pintase el pintor Bartolomé Esteban M urillo y que se encuentr a en la N ational
Galler y de Londr es (Figura 4). U na pieza, ésta del palio, que gr an cantidad de
personas saben rec onocer a pesar de s u complejidad iconográfica, lo que sin
duda es un ejemplo de la capacidad educativa que posee la fiesta de la Semana
Santa en el cont ext o ac tual.
A esto habría q ue añadir ot r o fenómeno pr opio de la modernidad, el de
las vampirizaciones de obras de ar te c onocidas, que son utilizadas para resol ve r
los elementos d ecorativ os. T ambién e xisten obras de nueva creación que ad ornan
elementos p rocesio nales y que presentan una t emática más conocida para el gr an
público . U n ejemplo de ello lo podemos ver e n uno de los medallones o tondos
que dec ora el t r ono pr ocesional de Ntro . P adre J esús de la Rede nción de Málaga,
en este caso el que r epr esenta a P ent ecostés, así como la esce na de la P asión que
rep resenta el desc endimiento de C risto se dispone en uno de los reliev es del paso
de misterio de Ntro . P adre J esús de las P enas, de la Hermandad de la Estrella de
T riana, en Sev illa.
Sin embargo , en la decoración de estos e nseres no sólo tienen espacio las
escenas d e la P asión, sino también los n umerosos element os pro pios de la tr adi-
ción cristiana, como pueden ser áng eles, arcángeles, apóstoles, evangelistas, santos
o pasajes ico nog ráfic os de cier ta c omplejidad, como v er emos a continuación. U no
de los recursos más u tilizados por los ar tistas será el de usar a los cuatro evange-
listas para decorar cada una de las cuatro esquinas d e los tronos, disponiéndose
siempr e con aquellos atributos que les define n. De esta forma se consigue que
personas sin formación religiosa pueden r econoce r en San Mat eo la figura del
ángel, así c omo en San Mar cos el león, en San J uan el águila o en San L ucas el
T oro . Como decíamos antes, ángeles y arcángeles tendrán gran impor tancia en la
deco r ación pr ocesional, pues su condición gloriosa ayuda a in v estir todo el c on-
junto c on un halo c elestial propio de lo que se r epr esenta. Los segundos, jefes de
las legiones celestiales, serán bien dife renciados por sus atributos característic os.
De esta forma podemos obser var , por e jemplo , la figura del ar cángel San Rafael
realizada en plata y marfiles q ue decora una de las esquinas del paso de Ntr o . P a-
dre J esús de la P asión en Sev illa.
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F igura 3
J oaquín Salcedo Canca. T echo de Palio de Mª Stma. de la T r inidad Cor onada. 2013
Foto: Archivo Cofradía del Cautivo de Málaga.
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F igura 4
Bartolomé Esteban Mur illo. La T r inidad Celestial y la T rinidad T err enal. c .1675
National Gallery (Londres).
Así pues, mediante la obser vación dir ecta p odemos afirmar que e xiste un
fenómeno de asimilación de una se r ie de c onocimientos culturales, r elig iosos, ar -
tísticos e ic onográficos pr esentan, de la misma forma, la t endencia a r econoce r no
sólo a figuras univ ersales de la religiosidad católica, sino también a figuras pro pias
de cada lugar . De esta for ma, es raro el cofrade sev illano que no r econo zca a sus
santas patronas, Santa J usta y Santa R ufina, rep resentadas c on las vasijas propias
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
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de la pr ofesión que según nos cuenta la leyenda tu v ier on, que no es ot ra que el de
la alfarería.
Sin embargo , esta difusión y dispersión de cont enidos culturales no sólo
se mediante las pr ocesiones, también se apro vec han las numer osas festividades
y cultos para mostrar elementos y fenómenos p ropios de la tradición crist iana.
U n e jemplo de ello lo podemos v er en el culto que la H ermandad del R emedio de
Ánimas de Córd oba en el año 2010 con moti vo del besapiés de s u titular cr istífer o .
En él podemos obser var n umerosos element os que hace n alusión a la muerte y a
su triunfo sobre las c osas mundanas, lo que sin duda p roduc e en el público la asi-
milación de unas ico nog rafías co n cier to grado de co mple jidad, que de otr a forma
posiblemente n unca conociesen (Figura 5).
U n buen e je mplo de todo lo que llevamos afirmando en las páginas que
antec eden lo podemos ve r en la g ran c omple jidad ic onográfica que presenta t odo
el repertorio decorativ o del trono d el St mo . Cristo del M ay or Dolor de Ant eque-
ra, que fue ideado por Ant onio Fe rnández P aradas, doctor en H istoria del Ar t e, y
realizado por el escult or malagueño J uan V ega Or t eg a. T oda la idea del c onjunto
gir a en t orno a la túnica que rec og ió C r ist o tr as se r azotado , ic onog rafía del titular
de la c ofra día. U na de ellas, r epresenta el mome nto en el que los monjes benedic-
tinos de Saint Denis encuentran, a principios del sig lo XI, la túnica sagrada. Sin
duda hablamos de una serie de pasajes de la hist or ia católica que únicame nte es
co nocida por esp ecialistas en la mat eria y que, de manera indirecta, ahora tam-
bién c onocen los habitant es de A ntequera gr acias a su r ealización en un trono
pr ocesional, pr oduciéndose de esta forma una educación de carácte r informal en
todos aq uel los q ue conoce n y rec onocen las esc enas.
P ero si hablamos de una ic onogr afía c ompleja a c ercada al públic o tene mos
que dete nernos esp ecialment e en el trono de Ntr o . P adr e J esús de la R edención de
Málaga. U n pro yecto culminad o en el año 2013 que contó c on la intervención de
div ersos artistas de la ciudad, y que establece un discurso plástic o , catequétic o y sim -
bólico q ue en torno a la idea de la R edención. Resulta curioso que dentr o del libro
que la hermandad publicó co n motivo d e la puesta de largo de la obra se refle xione
sobr e el objeto de estudio del prese nte trabajo. De esta forma, se establece que:
El trono del C r ist o de la R edención es un retablo portátil par a s u conte mplación
y deseable c omprensión por la sociedad malagueña del siglo XXI, es decir , por
una sociedad euro pea se cularizada y globalizada, e n la que la superabundancia de
información y mensajes visuales con vive, par adójicament e, con un acusado déficit
de formación respecto a valor es éticos y cristianos que es señalado ya no sólo por
la Iglesia, sino incluso por sociólogos y líder es sociales (M erino Mata, 2013, p . 22).
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
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F igura 5
Besapiés del Stmo. Cristo del Remedio de Ánimas. 2010
Foto: A. Fresno.
Podemos observar la representación de la muerteen forma de esqueleto que formaba
parte del montaje del culto.
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
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que c onsiga acercar al gran público al c omplejo y , a v eces, críp tic o mundo del arte
y la ico nog rafía, permitiendo de esta forma que se pr oduzca una dispersión de un
co nocimiento específico en un númer o amplio de personas que puede n o no ser
expertos en materia.
Este tipo de plataformas permiten no sólo c onocer las entrañas de las pr o-
pias obras de ar t e, sino que en muc hos casos sir v en como r epositorios para ar-
tículos de un perfil mucho más e xper tizado . U n ejemplo de ello lo p odemos v er
en el ar tículo d e in vestigación relacionado c on la curiosa iconografía de la Div ina
P astora que suscrib e J osé M anuel T or r es P once para el por tal La T r ibuna, de Má-
laga ( T or r es P once, 2015). En este caso hablamos de un artículo de inv estigación
exhaustiv o a t odos los efectos, un te xto que se escapa al carácte r informativo y
noticiario que presentan est e tipo de plataformas y que nos per mit e tener una idea
de la v ersatilidad que el pro pio mundo c ofra d e tiene.
Páginas especializadas y “liter atur a cofr ade”
Los significantes y significados de la semántica cofrade no sólo se difunden
a través de páginas webs y perfiles de hermandades y cofradías o de diarios digita-
les o por tales c ofrades de información. Existe igualme nte un ter cer grupo que, de
igual forma, también apar ece de manera transversal y surge bajo el c lima cofrade.
H ablamos de las páginas webs espe cializadas en mat eria de ar te, y , fundamental-
mente, toda una serie de literatura cofrade en formato físic o .
U no de los me jor es ejemplos de una pág ina w eb espe cializada en mat eria
de arte lo podemos encontrar en el por tal w eb La Hornacina, un espacio en la red
que se dedica, de f orma más profesionalizada, a la difusión de información de
carácter artístico . Dentro d e su inter face podemos v er los distintos tipos de cont e-
nidos que se van disponiend o según su propia t emática, ya sean noticias, artículos,
entrevistas, cur iosidades, etc. Si bien d entro de la pr opia web priman las noticias
de índole c ofrade, también es cierto que existe n numer osas refer encias a event os y
exposiciones artísticas de todo tipo . De este portal destacaríamos, por su carácter
nov edoso y por la gran aceptación que tiene entre sus lecto res, el pr emio de escul-
tura que anualment e reparten. Este p remio , al que puede o ptar cualquier escultor
imaginero pr esentando públicament e su obra, está dividido en dos, por un lado , el
pre mio popular , que será la ob r a q ue más vot os hay a obtenido de los espectador es,
por otro , e l p remio que ot orga el jurado, que es en el que nos ce ntr ar emos. A lo
largo de los años esta elección ha id o reca yend o en personas con alta f orma ción
en Hist oria del A r te, fundamentalmente pr ofesionales que c entran sus estudios e
in v estig aciones e n torno a la escultura policromada. Lo más int eresant e de este
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
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pre mio reside en el fallo que públicament e debe emitir el jurado y que permite
que un públic o sin formación se acer que a un tipo de vocabulario específico , así
co mo comienc e que a co nocer los códigos mediante los cuales puede c omenzar a
“ educar el ojo ” en una disciplina que le es del todo ajena, el análisis formal de una
pieza de escultura.
La literatura pro piamente c ofradía será ot ra de las características que se ha
visto potenciada al calor de la c ontemporaneidad gr acias al paulatino auge que la
fiesta ha ido adquiriendo c on el paso del tiempo. Hablamos, en este caso , de una
serie de publicaciones de carácter periódico que las pr opias hermandades y c ofra-
días emiten. Este tipo de publicaciones, fundamentalment e revistas, son de clara
índole c ofrade, pero eso no es óbic e para que entre las noticias relativas a la vida
diaria de la propia he rmanda d se inserten algunos artículos de in vestigación que
permiten la difusión de c ontenido por esta vía, mucho más tradicional.
P ero no sólo serán entidades r elig iosas las q ue editen este tipo de publi-
caciones co n cont enido ar tístic o y cultural, también el cofrade de a pie puede
enc ontr ar r ev istas co fra des r elacionadas, dir ec tament e, a portales dig itales, c omo
puede ser el caso de P asión en Córdoba o P asión en Se v illa, esta última siendo una
de las publicaciones c ofrades con más tiradas dentro del ámbit o geog ráfic o an-
daluz. C omo hemos come ntado anteriormente, artículos relacionados c on el día
a día de las hermandades se funden y c onfunden c on otro tipo de información
mucho más específica. Dent r o de este tipo de r ev istas podemos v er ar tículos no
sólo de ic onog rafía o escultura, sino también de hist or ia o música, este último
prese ntando incluso un lenguaje específic o totalmente aje no al lec t or medio de
este tipo de pr ensa.
De una forma más institucionalizada y pro fesionalizada surge el último de
los bloques que vamos a tratar . Éste lo c onforman toda una serie de monográficos
y colec ciones especializadas que, si bien no tienen una clara índole c ofrade, lo
cierto es que gr an parte del públic o que lo consume lo es. Hablamos e n este caso
de v olúmenes monográficos escritos por especialistas sobre algunos de los artistas
principales de la imag ine ría nacional. A pesar de estar escr it o por exper t os y po-
seer un lenguaje específico , lo cier to es q ue al cont ener en su interior nume rosas
piezas de dev oción que copan los altar es de la geogr afía española, hacen que el
público q ue consuma est e tipo de literatura no sea espe cializad o, sino en muchos
casos personas relacionadas c on el mundo c ofrade. Esto suc ede, por ejemplo , co n
las célebres mo nog rafías de los esculto res J uan de M esa o Francisco B uiza que
pr oduce la editorial sev illana T artesos. Sin l ugar a dudas ésta será una de las edito-
riales de cabecera en este tipo de literatura, pues también cuenta en s u haber con
l A imPor t AnciA educA tiv A de lA s emAnA s Ant A en lA socied Ad contemPoráneA
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una colec ción sobre Arte y Artesanías de la Semana Santa Andaluza o la que hac e
ref erencia a los N azarenos de Sevil la, que permiten la pro pagación y t ransmisión
de toda una serie de significados y significantes de tipo ar tístico , iconográfico y
cultural g racias a la gr an difusión que tiene la o bra ent r e el nutrido público c ofra-
de que se sient e, en la actualidad, áv id o de atesorar cada vez más un c onocimiento
específico en la mat eria.
Conclusiones
A lo largo y ancho del capítulo he mos intentado poner de manifiest o algu-
nas cuestiones relacionadas c on la educación informal y la Semana Santa c omo
fenómeno no sólo social, cultur al y r elig ioso , sino también educativ o. P ara ello
hemos realizad o en primer lugar un acercamie nto a la sociedad española actual a
niv el religioso , para conoc er el g rado de c onocimientos que ha ya podido r ecibir a
niv el formal en la escuela. De esta forma hemos podido c onstatar cómo el proc eso
secularizador se ha extendid o en nuestro país de f orma impar able, dando como
resultad o la pérdida de unos c onocimientos que siglos atrás eran adquir idos bajo
la tutela de la I g lesia C atólica, ya sea a través del púlpit o en los templos o de los
pupitres en las aulas.
P ar a c omenzar habría que dete rminar que este pr oceso ha terminado de-
rivando de una forma totalme nte natural en una generalizada pérdida de int erés
dentro d e la sociedad española con respecto a la enseñanza d e la asig natura de
religión en la escuela pública. Debido a esto , ho y día nos enfrentamos a una socie-
dad que no adquier e la suficiente formación r elig iosa en mat eria cultur al y que, de
manera natural, v i ve un pr oceso de e xcult ur ización mediante el cual está dejando
de rec onocer aq uellos símb olos q ue forman par te del pasado y q ue forman par te
de la identidad del pueblo español.
Este pr oceso ha t erminado derivando en que la I g lesia Católica ha t eni-
do un desc enso de poder en la c otidianidad de las p e rsonas, lo que ha supuest o
que las imágenes ha yan dejado de tene r la impor tancia didáctica y formativa que
tuviero n en tiempos pasados. Será en est e cont exto en el que e merjan las her -
mandades y co fr adías, tomando el testig o de aquellos prelados que pr edicaban
en los púlpitos y q ue mostr aban imágenes para enseñar el dogma católico . A sí
pues, estas entidades r elig iosas se han c on ve r tido en herramientas distr ibuid oras
de c onocimiento específico sob re arte religioso , creand o par a ello una lit eratur a
que a yuda no sólo a distr ibuir la info r mación, sino también a pro piciar el conoci-
miento e ntre sus espectadores. Únicamente de esta forma se ha podido co nseguir
que personas ajenas a la fo r mación en Hª d el A r te (Educación F ormal) adquieran
J osé A lber t o o r tiz c Armon A
82
indirectament e (Educación Informal) un co nocimiento específico , a veces c on
una pr ofundidad may or de la que se ofr ece en las instituciones oficiales.
Al ampar o del clima digital y v isual en el que la sociedad co ntemporánea
vive y c on vive se ha p ropiciado un aume nto de la fiesta hasta c otas difícilmente
rastreables tiempo atrás. Esto ha pr opiciado la cr eación de numer osas publica-
ciones tanto digitales co mo en papel que difunde rápidamente el c onocimiento y
permiten a una gr an parte de la población c ofrade conoce r y reco nocer numer osos
códigos y element os semánticos de la r elig iosidad cristiana que se hacen p resentes
cuando , cada prima vera, se r ev iv e la P asión, M uerte y R esurrección d e Jes ucr ist o
por las calles de las ciudades españolas en general y andaluzas en particular .
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Cultura andaluza con valor educativo.
El aprendizaje del entorno en la educación
infantil por medio de la Semana Santa
José Antonio Pérez González 1
Res umen
En la actualidad a pesar de la impor tant e influencia social, cultural, artística y patr imonial que estriba del fe-
nómeno cofrade, así co mo sus múltiples y posibles usos en el ámbito educativ o como medio para vehicular los
cont enidos curr icular es expuestos en la legislación y el decreto que r egula la enseñanza educativa en el estadio
primario de Educación Infantil, podemos obser var c omo son paupérr imos y lacónic os los estudios realizados
al respecto y por ende su aplicación educati va, d e forma acentuada en la atención a la primera infancia en las
distintas escuelas y colegios enclavados e n toda la geogr afía andaluza. A pesar de este hecho , podremos observar
cómo , e n la actualidad, se están desarrollando distint os estudios, q ue par tiendo de los importantes caracteres
que manifiesta el fenómeno c ofrade, se están desarr ollando algunos proy ectos educativ os de carácter cofrade,
por medio de los cuales, la nómina de maestros y maestras de algunos centros, se valen de la riqueza cultural de la
Semana Santa para el e jer cicio docent e, del cual sea beneficiario su alumnado . Estos pr oy ectos educativos, tienen
como medio de apr endizaje, el entorno , la cultura lo cal, las identidades sociales más próximas al al umno, desde
donde se c onduce al individua a su formación por medio de un pr oceso paulatino , legítimo y legalizado , donde
la tradición y la cultur a de Andalucía, son la base del citado ap rendizaje, aprendizaje múltiple que no sólo c on-
templa los aspectos formativ os en el desarrollo de su ejercicio , sino que también responde a las nec esidades que
contribuy en a la formación del individuo miembro c onfigurador de la estruc tura social de la que es partícipe.
P odremos obse r var en el desarrollo del pr esente artículo la relevancia de estos pro yectos educativ os por medio
del Pr oy ecto Sentir Cofrade del malagueño colegio Gamarr a, donde e n la actualidad se l leva el hecho c ofrade a la
realidad educativa, siendo ést e, un claro ejemplo de todo cuant o a continuación será analizado .
P alabras clav e: Semana Santa, educación infantil, proy ecto educativ o Cofrade, leg islación, análisis de caso .
Intr oducción
La Semana Santa, tal cual es c oncebida en la actualidad por un elevado
porc entaje de la población, participante o no de la misma, se entiende c omo un
fenómeno de origen r elig ioso , q ue con el dev enir del tiempo se ha v ist o modifica-
do , tant o en su estruc tura c omo en sus co mponentes, c onsolidándose c omo una
de las principales manifestaciones culturales, reseñable por sus not orios car acte-
res sociales, ar tísticos y patrimoniales, siendo ést os los que en relación c on la do-
cencia se rán protago nistas del análisis que efectuaremos de f orma paulat ina en el
prese nte ar tículo . A lo larg o de su desarrollo histórico , la Semana Santa se ha visto
1 U ni versidad de Granada. joseaperezg [email protected]
J osé A nt onio P érez g onzález
86
modi ficada y adaptada al entorno , dando r espuesta a la demanda manifestada
tanto por la sociedad, c omo por la cultura en relación c on la evolución social pr o-
tagonizada por sus int eg rantes, quienes son a su vez p rotagonistas y p recursor es
de la misma. F ernández P aradas, al r espe ct o , señala que
La Semana Santa por encima del fenómeno r eligioso al que da cobertur a,
es una manifestación netamente cultural, pr ueba de ello , no son sólo los miles d e
canales, visualizaciones y suscrip t ores dedicad os a estos meneste res, sino la in-
coación por parte de Minist er io d e Educación, C ultura y Depor te, del expediente
de declaración de la Semana Santa co mo manifestación repr esentativa del P at ri-
monio C ultural Inmate r ial. (Fernández P ar adas, 2016, p . 16).
A tendiend o a la impor tante influencia cult ur al q ue la Semana Santa e jer ce
sobr e la socieda d c ontemporánea, podemos afirmar , que son casi irrelevantes, a es -
tancias cuantitativas, los estudios r ealizados sobre est e aspecto de impor tant e calado
social, realizad os en comparación a otros, que atañendo al ámbito d e las Ciencias
Sociales, y la educación en particular , han sido , c on may or fr ecuencia, objeto de
estudio a niv el empírico , ob v iándose de est e modo las posibilidades doce ntes que
podrían derivarse del estudio detallado que posibilitara la creación de estructur as
educativas útiles para la docencia nacidas bajo el ampar o de este fenóme no . Lozano
afirma que “lamentablement e, resulta fr ecuente c onstatar que los alumnos desvin -
culados de las carreras de H umanidades no son conscient es de la impor tancia y
posibilidades del Arte como r ecurso educativ o . ” (Lozano López, 2013, p . 3).
Como agravant e a lo anteriormente expuest o , podemos añadir las paupé-
rr imas dir ect rices dadas en r elación con la cultura, la hist or ia y el patrimonio en
los primeros estadios de la educación. 2 A un así de acuerd o con lo e xpuesto en la
Orde n 5 de agosto , por la que se establece el currículo correspondient e a la Edu-
cación Infantil, en Andal ucía, y en cumplimiento a lo dictado e n el Real Decr eto
1630/2006, de 29 de diciemb re, por el que se establec en las enseñanzas mínimas
del segundo ciclo de Educación I nfantil, podemos obser var la viabilidad de eje cu-
ción de pr og ramas educativ os, que vinculados al fenómeno de la Semana Santa,
por medio de sus caracteres sociales, cultur ales, ar tísticos y patrimoniales puedan
ser llevados a cabo en centr os educativos d e índole div ersa, c on fines docent es.
Eco afirma que “ la cultura es un siste ma de sistemas int erc onectados y el A r te
es justo el instrumento c on que el ser h umano se adapta a su medio ” (Eco , 1965).
2 A pesar de ser contemplada de f orma protagonista, en el currículo pro puesto para Educación
Infantil, la cultura como medio de aprendizaje, son nulas la aportaciones datas en cuanto a la
forma o medio de uso de la misma, en fa vor de los beneficios que s uponga par a el alumnado .
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
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P or consiguient e y gr acias a este postulado , entre otros, obser vare mos en la histo -
riog rafía así como e n el estudio de caso lle vado a cabo en la pr esente in vestigación,
cómo han sido varios los autor es que a lo largo de la hist or ia se han pr onunciad o
sobr e este fenómeno y se han valido d e los recursos que les brinda la leg islación para
crear pr ogr amas educati vos basados e n la tr adición, la cultura, el ent orno, la historia
y el patr imonio cu y o argumento es la Semana Grande de Andal ucía.
P ar tiendo de este plant eamiento pr ev io , analizando las valor aciones y
apor taciones dadas a lo largo d el devenir del tiempo , sopesando lo escuet o de lo
expuest o por ese lacónico elenc o de in vestigador es que han dirig ido sus líneas d e
in v estig ación sobr e el tema que nos ocupa, valorando las prolíferas y múltiples
posibilidades que nos oferta el fenómeno de la Semana Santa c omo medio a par -
tir del cual contribuir al desarrollo educativ o , a c ontinuación se desarrollará un
análisis teórico y práctic o del fenómeno de la Semana Santa c omo medio para
la educación nacido bajo la amplia estructur a social, cultur al y patrimonial que
co nstituyen los días grandes del calendario andaluz.
P ar a definir el pr opósito d e estudio del present e análisis, se plantean una
serie de interrogantes primitiv os, desarrollados a c ontinuación, siend o la finali-
dad del mismo responde r a las referidas cuestiones que serán sol ventadas en la
co nclusión tras el estudio de caso.
¿Cómo se está utilizando la Semana Santa en los c entros de Educación I n-
fantil como medio educati vo? ¿C uál es la c ober tura legal de esta realidad? ¿C uál
es la estruc tura administrativa de éstos pr oy ectos/instituciones? ¿Cómo se dise-
ña, estructur a, gestiona y se pone en funcionamiento pr o yectos educativ os de
esta naturaleza?
Así pues, de manera espe cífica, los objetivos d e la in vestigación son
los siguientes:
• Estudiar la impor tación de la Semana Santa c omo agent e educativ o en la
educación Infantil, y su concr eción en A ndalucía.
• Analizar la c ober tura legal de la enseñanza de la Semana Santa en la edu-
cación pública 3 .
3 Análisis de la ley de 5 de agosto por la que se estab lece el currículo de Educación Infantil, el
R eal Decreto 1630/2006, de 29 de diciemb re, por el que se establecen las e nseñanzas mínimas
del segundo ciclo de Educación I nfantil.
J osé A nt onio P érez g onzález
88
• E videnciar las posibilidades educativas de la Semana Santa, como agent e
co nstr uctor d e identidades sociales y culturales, y como medio para una
educación patr imonial.
• E valuar el fenóme no institucional de la creación de organismos gest ores,
en instituciones tales c omo las A grupaciones de Cofradías, que fomentan
la educación por medio de la Semana Santa en ce ntros educativ os oficiales.
• Analizar un caso particular de gestación, diseño y desarrollo de un pr oy ec-
to de f orma ción c ofrade institucional en Educación Infantil.
En cuanto a met odología empleada par a la ejecución de esta in v estiga ción
podemos señalar que han sido varios los medios empleados, tanto en la planifica-
ción, en la ejecución así como en las c onclusio nes extr aídas e n la misma. T ras de-
finir la línea de in v estiga ción q ue nos ocupa, se ha proc edido del siguiente modo:
En primer lugar se realizó una búsqueda de posibles c onte nidos relaciona-
dos c on los objetiv os de in vestigación, para por medio de este pr oceder c onfigurar
un reposit orio, desde donde una v ez analizados los datos ofr ecidos por quienes
anteriormente han in v estigado a cer ca de este fenóme no, valernos de sus contri-
buciones teóricas para cot e jarlas co n las vertidas entre todos los analistas y c on-
tra ctarlas c on la realidad educativa llevada a cabo en la actualidad por centros q ue
optan por alguno de est os pro yectos c omo vía de ac ción docent e. U na vez cread o
el reposit or io d e información, se ha evaluado el cont enido de ma yor u tilidad en
relación c on los objetiv os que nos pro ponemos en esta in v estig ación, quedando
todos est os cont enidos r efle jados en el mar co t eór ic o y ref erencial que se d etal la
en las próximas páginas. H an sido var ios y de índ ole div ersa los métodos emplea-
dos en la c onfiguración del citado reposit or io , lec tura de libr os relacionad os con
la Semana Santa, sus características, la valoración de la misma c omo medio de
difusión cultural, social, patr imonial y artística, lectura de ar tículos relacionados
co n innovación docent e, las nuevas metodologías educati vas así como aquella de
ord en paralelo a las comúnment e establecidas. Lectura de actas de congresos r e-
lacionados c on la educación, el patr imonio y las C iencias Sociales ( T or r es, 2014),
(Or tiz Carmona, 2017), (Aranda He r nand o , 2016), (Zabalza Beraza, 2002).
V aciado de periódicos, especialmente aq uellos circunscritos a la pro vincia
de Málaga, y de forma c ontinuada y acusada del Diar io S ur en su v ersión digital,
quien de fo r ma c opiosa vier te inf ormación t ranscend ental acer ca de la Semana
Santa Malagueña y d e otros rincones de Andalucía, prestando especial at ención a
aquellos ar tículos r elacionados con el t ema de estudio vinculados a la educación
en ce ntros educativ os co mo el caso de Coleg io Gamarra, así como d e otr as escue-
las co fr ades e n la ciudad malacitana.
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
95
A ctualmente e ncontramos div ersas herr amientas online disponibles para
trabaj ar desd e el aula distintas propuestas r elacionadas con el patrimonio , la cul-
tura y la sociedad, siendo el caso citado , las páginas del museo Salzillo y el museo
de C uenca dond e po d emos encontrar una inter esante pr opuesta educativa en r e-
lación con est e campo de las Ciencias Sociales (M useo Salzillo, 2017) y (M useo de
C ueca, 2017).
En toda esta amalgama de c ontenidos analizad os, podemos obser var , cómo
son div ersos los estudios que a pesar de no c ontemplar d e forma directa el fenó-
meno de la Semana Santa c omo una metodología directament e estudiada en su
co njunto , v emos cómo sus c omponentes, sociales, culturales, ar tísticos, patr imo-
niales y educativ os si son objeto de análisis empíric o desde distintas perspec ti va,
posibilitando su uso en r elación con la doc encia, práctica llevada a cab o en los
centr os en los que r ealizan una labor docent e relacionada co n el ámbito co fr ade,
amparándose a lo expuest o en la leg islación.
Consejo escolar cofr ade y las escuelas cofr ades
Dado el relevante caráct er tr ansc endental social, cultural, patrimonial y
doce nte manifestado en t odos y cada uno de los resultados obt enidos en t odos
los pr oy ectos empr endidos desde las distintas escuelas y asociaciones cofrades,
llevados a cabo dur ant e todo el año desde la c onsolidación de la primera de estas
instituciones, haciéndose ec o del mismo , en atención a la p rotec ción y perp e-
tuación de las tradiciones malagueñas, de acusadas formas en al ámbito c ofrade;
atendiend o a sus necesidades y en un int ento no sólo de pr omocionar las mismas,
sino de perpe tuarlas en el tiempo a modo de cant era para t iempos v enider os, la
R eal Agrupación de Cofradía de Málaga junto a un n utr ido númer o de c oleg ios
in v olucrados en esta activ idad, decide crear un organismo desde el que se pueden
super visar y coor dinar , así c omo facilitar todas y cada una de las activida d es pro-
puestas por estas organizaciones, en las que los estudiant es desarrollan un papel
fundamental en c olabora ción c on la Comisión d e J uv entud e infancia del ma y or
organismo cofrade de la ciudad; la R eal A grupación, hecho este llevado a cabo sin
prec edentes similar es alguno , en ningún lugar de la geografía andaluza. Este orga-
nismo es denominado c omo Consejo Escolar C ofrade, fechando su o r igen e n los
últimos meses del año 2015, c onsolidado finalmente en marz o del año posterior ,
2016 (Cofrades Málaga, 2015) y (Cofrades de Daimiel, 2015).
Este órgano , tiene por objeto pone r en valor y potenciar las actividades lle-
vadas a cabo en todos los c entros educativ os, de índole div ersa; públic os, privados
J osé A nt onio P érez g onzález
96
y co ncertados, con la int encionalidad de estimular el cr ecimiento de la misma en
fa vor de la cult ur a c ofrade malagueña.
El Consejo Escolar C ofrade, en la actualidad se encuentr a c onfigurado por
rep resentantes d e los distintos centr os educativ os reunid os bajo esta denomina-
ción, en su origen fue pr omovido por D . Rafael Gallegos, quien señaló que el obje-
tiv o del Consejo Escolar C ofrade se resumen en la c olaboración de hermandades y
co fr adías c on los centr o educativ os implicados, para mejor ar la formación de los
alumnos (educación infantil, primaria, etc.) y así engr andec er la tradición cultu-
ral cofrade de la ciudad de Málaga (P asión por Mvnda, 2015).
P er te necen a este organismo distint os colegios, entre otros, los siguientes:
Colegio San José (P adre M ondéjar), Colegio La Goleta, Colegio Gamar ra, La P re-
sentación, Colegio Sagr ado C orazón (Las Esclavas), Coleg io P adre J acobo (F un-
dación V ic t oria), CEIP Jábe ga, CEIP B e rgamín y S afaI c et (El P alo) siendo los an-
teriormente citados, algunos de los fundadores y pr ecursor es del Consejo Escolar
Cofrade.(Cofrades Gamarra, 2017).
Cofr ades Gamarr a . Un ejemplo educativ o
par a la educación infantil
En el epígr afe q ue nos ocupa, analizaremos de fo r ma pormenorizada, tod os
aquellos elementos que hac en posible la realidad llevada a cabo en el centr o edu-
cativ o malagueño V irgen Inmaculada, Sta. M ará de la V ictoria de Gamar ra, siendo
éste uno de los epígrafes más destacados del co njunto que c onfiguran la present e
in v estig ación, pues será por medio del estudio de este caso , cuando podamos es-
tablecer r elaciones entre lo e xpuesto en el marc o historiográfico y los datos q ue
co nfigur an n uestro reposit orio de información con la r ealidad educativa lle vada
en la actualidad, en una institución real, con un pr o yecto tangible, que pr oduce
unos efectos, alcanzando unos objetivos perseguidos, los cuales detallaremos y
cot e jar emos como ant eriormente se ha citado co n lo hasta el momento estudiado .
P ar a r ealizar esta analítica, obser var emos el conjunt o desde una dual perspec -
tiva. En pr imer lugar detallar emos el pro yecto p ropiament e dicho; “Sentir Cofrade ”
y posteriormente r ealizaremos t odos aquellos elementos que en r elación con el sis -
tema educati vo vigente y a la legislación pro puesta en A ndalucía para estudios en
educación infantil, dan cobertura y amparo legal a la puesta en práctica del mismo .
P ar a c oncretar tod os estos datos, haremos uso de las entr ev istas realizadas,
de los document os cedidos por las partes implicadas, así co mo de aquellos de or -
den institucional, de acceso públic o en relación al c entro .
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
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P ar a analizar el pr oy ecto educativ o “ Sentir Cofrade” en primer lugar ana-
lizaremos s u concr eción, sus actas constituti vas, sus objetiv os, e incluso su his-
toria, grosso modo , e n un intento d e apro xima ción r esumida y fiel a desarrollo
cro nológ ic o y a la práctica lle vada a cabo . El pr oy ecto sentir c ofrade, tienen asilo
doce nte en el malagueño centr o educativ o de Gamarr a, un centro q ue desde su
fundación en el año 1943, ha desarrollado una actividad docent e cuy o objetiv o ,
además del netamente educati vo , se ha adaptado a los distintos cont ext os socio-
culturales, dando respuesta a las d emandas sociales manifestadas por la pobla-
ción, de índole di ve rsa, desde su fundación hasta n uest r os días. En est e centro ,
actualmente se ofertan todas las enseñanzas implantadas en el sist ema educativ o
L OGSE, ofertándose entre otras etapas educativas que r esponden a la demanda
en educación infantil, primaria, secundaria, bachillerato y fo rma ción pr ofesional.
(Colegio Gamar ra, 2017).
En el seno de esta institución educativa, nace el pro y ec t o “Se ntir Cofrade” ,
quedando definido c omo una actividad cultur al vinculada al ideario del centro ,
pudiendo fec har en el año 2013 el inicio de su activ idad. Siendo en su ma y oría in -
tegrantes del claustro los pr ecursores d el mismo, quienes establecen las bases d el
pr oy ecto cofrade educativ o para los alumnos, cr eando a la par una asociación civil,
liderada por una junta directiva fo rma da por r eprese ntantes de los distintos esta -
mentos q ue configuran el colegio (padres, alumnos, exalumnos, profesor es, etc.).
La Asociación Cofrades de Gamarra es una organiza ción ci v il de nat ur aleza
asociativa y sin ánimo de lucr o , c onstituida en la ciudad de Málaga el día 5 de julio
de 2014. Los fines q ue dan sentido a su exist encia son los siguientes:
• F omentar el sentimiento y la viv encia cofrade entr e los alumnos del colegio
“V irgen I nmaculada Santa María de la V ictoria ” , conocido popularment e
co mo Gamar ra, y por ext ensión en los div ersos estament os de su co muni-
dad educativa.
• P rofundizar en el c onocimiento de los valor es tradicionales de la cultura
religiosa popular malagueña entre los alumnos d el citado centr o educativ o.
• F omentar la educación en valores, desde la cual establecer r elaciones reci-
pr ocas de equidad, respeto , cooperación, etc.
• Colaborar estrechament e en las activida d es del citado centr o educativ o
(Cofrades Gamarra, 2017).
En este punt o de la in vestigación nos enc ontramos con la pr oblemática
ev idenciada, en cuanto a la ausencia de un pr o yecto definid o aún, dotado de los
caracteres que r equier e, respondiend o este hecho quizás al factor no v edoso , y a la
J osé A nt onio P érez g onzález
98
ju ventud del pr o yecto educati vo en sí, ya que el mismo , r esume su activ idad a los
últimos meses del pasado y del pr esente curso lectiv o , hecho que no merma en
ninguna de sus facetas, la inneg able r epercusión positi va que tanto para el alum-
nado c omo para e l c entro , reflej a la puesta e n marcha del mismo .
Si ate ndemos a lo expuesto por distint os autor es, podemos observar , cómo
el pro y ecto educativ o “Sentir C ofrade” manifiesta una est r echa vinculación, tanto
en su estructur a met odológ ica, como en los objetiv os perseguidos.
El trabajo organiza d o en pro y ec t os permite integr ar la t eoría y la práctica;
potenciando las hab ilidades intelectuales (…), pr omoviendo la responsabilidad
personal y grupal en fav or de la c onsecución de las metas establecidas, (…), co n-
cibiendo al mismo c omo un acto social, dond e es necesario el diálogo par a la
co nstr uc ción de un conocimient o que evalúe la realidad (García-V alcárcel, 2009),
(Díaz-Barr iga, 2003) y (De Fillipi, 2001).
En relación c on este hecho podemos obse r var , cómo “Sentir Cofrade ” se
vale por ejemplo de su patr imonio para por medio de la práctica inco r porar los
co ntenidos t eór ic os relacionados c on el ar t e, la educación patr imonial, etc. Así
mismo hace de cada alumno un ele mento fundamental, responsable de múltiples
tareas, (con la c onnotación motivacional que se despr ende de dotar al indi v id uo
co n ese carácter responsable q ue conduc e en cier ta medida hacia el liderazgo) que
co ntr ibu yan al desarrollo del pr oy ecto en relación c on la colectividad de elemen-
tos personales q ue coexist en en el pro y ec t o .
P or consiguient e, si part imos de esta simple p remisa, p odemos e mpezar a
obviar , en cierta medida, la falta de un document o de carácter descriptivo , don-
de se dispongan los cont enidos del pr oy ecto , si ent endemos los r esultados como
puente q ue salva este impar administrativ o , quedando justificada su puesta en
práctica, no sólo en relación c on los beneficios para los alumnos pr otagonistas de
su uso , sino también at endiendo a lo expuest o en la leg islación, que como v er e-
mos a co ntinuación otorgará cobertura leg al al pr o yecto “Sentir Cofrade ” y a su
prese ncia en el colegio Gamar ra.
En atención a est e hecho , analizados los distintos d ocumentos de carácter
instruc ti vo en el que se d esar r ollan todos los aspectos que c ompeten al ámbit o
educativ o , enc ontr amos c omo en la Or den 5 de agost o , por la que se establece
el currículo correspondient e a la Educación Infantil, en Andalucía, a lo largo del
desarrollo de sus artículos, quedan rec og idas un c onjunto d e disposiciones que
dan cobertura leg al a Sentir C ofra d e, en relación c on la educación y al fenómeno
de la semana santa, ya que en co nformidad con la or den, de acuer do al co ntenido
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
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descrito en su artículo 2º Componentes d el cur rículo , punto 2. Los c ontenidos
pr opios de la Com unidad A utónoma de Andalucía estarán int eg rados en las ár eas
del currículo de forma tr ansv ersal y v ersarán sobr e el t ratamient o de la realidad
andaluza —geográfica, natural, histór ica y cultural. Siendo este hecho hilo ar -
gumental del pr oy ecto que estamos analizando , pues en Gamar ra, la hist or ia, la
cultura y el entorno son moto r indiscutible de la mecánica de su trabajo. Si nos
detenemos e n el punto ter cer o de la Or den donde se defiend en que los centr os de
educación infantil, podrán organizar los bloques de cont enidos de manera flexi-
ble, optando por aq uella fór mula q ue me jor se adapt e a su cont exto y situación
y tenie ndo en cuenta el principio de atención a la di ver sidad, podemos obser var
cómo el pro y ecto “Sentir C ofrade” aborda, desde cualq uiera de sus inter v enciones
la realidad andaluza, de forma concr eta, la realidad social y cultural malagueña,
motivada y fuertemente influe nciada por la Semana Santa, tr abajada en este c en-
tro educati vo , en relación con las características del c onte xto sociocultural del que
son parte integr ado r a los al umnos.
La realidad, la v ida c otidiana y el conte xto más ce rcano serán los medios
para enseñar , a través de los cuales los al umnos, entre otr os elementos, asumirán
los rasgos identitar ios d e su cultura y so ciedad, quedando este hecho r efle jado
en el ar tículo t erc ero d onde se describen los pr incipios para el desarrollo del cu-
rrículo, ev idenciando el carácte r educativo d e esta etapa, donde la vida cotidiana
será c onsiderada como la r ealidad a tr a vés de la que se apr ende y sobr e la que se
apre nde, tanto si los apr endizajes v ersan sobre sí mismo , como si se r efieren al
co nocimiento del medio físico , natur al, cultural y so cial. Sentir Cofrade, como
citamos co n anterior idad, es un pro yecto que nace ent orno al fenómeno de la Se-
mana Santa, valiéndose de ella c omo agente educati vo que c ontribuya a la acción
doce nte por medio de la cotidianeidad del c onte xto donde se e ncuentr a inmerso
el pr oy ecto y de su aspecto identitario , Fe r nánd ez P aradas, al respecto , señala “la
Semana Santa se ha co n vertido en todo un f enómeno que permite poner de ma-
nifiesto la di ver sidad de las identidades locales” (Fernández P ar adas, 2016, p . 3).
Queda también rec ogido en esta disposición el uso de las nuevas tecnolo-
gías y de todos aq uellos recursos que c ontr ibu yan al desarrollo pleno del alumno ,
tal y co mo podemos obser var en lo descrito en la Or den que defiende el uso d e
las distintas fuentes de info rma ción y f orma ción p resentes e n el medio, y que son
pr opias de la sociedad del conocimient o , especialmente los recursos cult ur ales, los
medios de co municación y las nuevas tecnologías.
En relación c on este hecho F ernández y Sánchez, J . señalan que:
J osé A nt onio P érez g onzález
100
En un cont exto c omo el actual en el que la red nos ofr ece de una fo rma inme diata
todo tipo de c ontenidos p ráct icame nte al segundo , se hace nec esar io superar el
miedo a la “ desinformación ” en el que podemos acabar si no utilizamos Internet
y las redes sociales desde una manea c oncienzuda y crítica. (F ernández y Sánchez,
2014, p . 1).
Con v ir tiéndose estas posibilidades tecnológicas, tal y como podemos ob-
ser var c on el pr oy ecto “Sentir C ofrade” , en herramientas que faciliten los ent ornos
personales de apr endizaje, c on los que el docent e adopte una postura de gestión
y guía de los c ontenidos, par a que por medio d el uso de los mismos los alumnos
apre ndan de forma autónoma y colaborativa (…) por medios de las dif erent es
herr amie ntas v irtuales, redes sociales y blog seleccionad os así como de las TIC en
general. (F ernández y Sánchez, 2014, p. 1)
De igual forma adquier e espe cial r elevancia el asp ecto q ue cont empla el
establecimiento d e valores que suponga la cr eación de relaciones equitativas d on-
de impere d e forma recípr oca el respeto y la aceptación de la di ver sidad social,
cultural, patr imonial et c. Este hecho puede se r obser vado en el c entro educativ o
Gamarr a, en el que encontramos una población donde c on v i ve e n ar mo nía una
amplia multiculturalidad, así como e n el pro yecto q ue estamos analizando que
co ntempla lo dispuesto e n la orden en varios de sus punt os. Las difer entes áreas
del currículo integ rarán de forma transversal el desarr ollo de valores democráti-
cos, cív ic os y éticos de nuestra sociedad, la div ersidad cultural, la sostenibilidad,
la cultura, (…), el patr imo nio cultur al y natural de nuestra co munidad, su histo-
ria, (…), la div ersidad de sus manifestaciones ar tísticas; tant o tr adicionales c omo
actuales, así como las c ontribuciones de sus mujer es y hombres a la c onstrucción
del acervo cultural andaluz, formarán par te, de modo tr ansv ersal, del desarrollo
del currículo.
Otro de los aspectos fundamentales que darían valor y p rot ección legal al
pr oy ecto educativ o “ Sentir Cofrade” , sería la participación familiar en la forma-
ción del alumnado , siendo agentes educado res activ os en los proc esos de ense-
ñanza y apre ndizaje, hecho reflejado en el artículo o cta v o de la orden d onde se
defiende la participación familiar definiendo a sus miembr os como age ntes acti-
v os en la crianza y la educación de forma fundamental en infantil, etapa que debe
fundarse en el c onocimiento del c ontext o familiar y generar los cauces de una
mutua c olaboración que cont emplen el respeto a la di versidad d e familias en la
sociedad cont emporánea.
A modo de c onclusión para este estudio de caso , po de mos analizar también
el REAL DECRET O 1630/2006, de 29 de dicie mbre, p or el q ue se establecen las
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
101
enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Ed ucación Infantil, en un intent o de es-
tablecer lógic o par alelismo entr e el uso de pro yect o “Sentir C ofra d e” y la respuesta
educativa demandada en el primer estadio educativ o; Ed ucación infantil, siendo
utilizado el mismo co mo un reseñable modelo didáctico , haciendo refer encia a las
áreas q ue conforman esta etapa educativa y la c ontr ibución q ue se derivan de la
activida d del p ro yecto c ofrade del colegio Gamar ra.
Con r especto a la primer a ár ea “ Conocimient o de sí mismo y autono mía
personal” , en relación c on los pr oy ectos de formación cofrade podemos observar
que los mismos:
• P romuev en la identidad, ya q ue los niños interactúan con su medio físic o ,
natural y , sobr e todo social.
• R ealizan de manera cada vez más autóno ma, activ idades habituales y tar eas
sencillas para resolv er en su vida cotidiana.
Con r especto a la segunda área “Conocimient o del entorno ” , los alumnos:
• Obser van y exploran de forma activa su ento rno natur al, físico y social,
desarrollando el sentido de pertenencia del mismo .
• Conoc en distintos grup os sociales c ercanos a su e xper iencia, algunas de sus
características, pr oducciones culturales, valor es y formas de v ida, generan-
do actitudes de co nfianza, respeto y apr ecio .
Finalmente, en relación c on la ter cera área “Lenguajes: c omunicación y r e-
prese ntación ” , en cualquier p ro yecto didáctic o cofrade los alumnos serían benefi-
ciarios de los siguientes aspectos:
• U tilizan la lengua como instrumento d e comunicación, de repr esentación,
apre ndizaje y disfrute, de exp resión de ideas y sentimient os, y valoran la
lengua oral como medio de r elación con los d emás y de regulación de
la co n v iv encia.
• Compr enden las int enciones y mensajes de otros niños y adult os, adop-
tando una actitud positiva hacia la lengua, tanto p ropia c omo extranjera.
• Desarrollan la curiosida d y la cr eatividad interactuando con pr oducciones
plásticas, audiovisuales y tecnológicas y , teatr ales.
V e mos por consiguient e en todo lo ant er iorment e descrito , que el pr oy ecto
“Sentir Co fr ade ” , manifiesta una amplia vinculación con el currículo propuest o
para Educación infantil, puesto en práctica por medio de la actuación de un am-
plio porc entaje de la c omunidad educativa dond e se desar r olla, co ntemplado en
J osé A nt onio P érez g onzález
102
la activida d an ual del centr o , desarrollándose durante tod o el curso lect i vo , desde
distintas materias y de forma incidente e n aquellas relacionadas con el ámb ito
de las Cie ncias Sociales y la relig ión, de forma acusada en las fechas más próxi-
mas a la Semana Santa malagueña, siendo éstas el mome nto de ma yor aug e par a
el pr o yecto .
Educación patrimonial , patrimonio gener ado
y sus implicaciones educativ as
T al y c omo hemos podido cont emplar durante el desarrollo de los epígra-
fes que pr eceden al que nos ocupa, el pat rimonio y sus caracteres c omo agent es
educativ os empleados en pos de la educación es el fundament o que da sentido a la
educación patr imonial, por medio de la cual, todas las partes implicadas desde la
perspectiva docent e, se valen para la educación del alumnado a niv el global; pues
todos ent endemos que el pr oceso educati vo traspasa el ámbito del c onocimiento
y aborda otr os que contribuy an al desarrollo del individuo como miemb ro de una
sociedad, en la que además de ser nec esaria la aplicación de los conocimientos
cualitativ os adquiridos, es imprescindib le la manifestación de habilidades socia-
les, c oncretadas en el campo de los valor es en relación c on el establecimiento de
relaciones positivas e ntre congéne res. Al r espec t o Calaf y F ontal defienden que el
patr imonio g enerado (…) en forma de “ ar tefactos ” patrimonializados e interpr e-
tados de forma c ontextualizada, son útiles elementos que sirven a la infancia tant o
para la v ida c otidiana como para ev idenciar los valores culturales que c onforman
su identidad personal y c olectiva (Calaf, 2003, 2010; Calaf y Fo ntal, 2004; F ontal,
2003, 2008, 2012) siend o este hecho uno de los objetiv os más perseguidos por las
Ciencias Sociales.
Si ate ndemos a uno de los principales fundamentos sobr e los que se erige
el pro y ecto “Sentir C ofrade” po de mos cont emplar cómo la adquisición de valo-
res, así como la manifestación de los mismos en r elación al patr imonio y a las
estruc turas sociales sobr e la que se sostiene, éstos aspectos son fundamentales, y
se persiguen de forma c onstante, por medio de las distintas actividades realizadas
en la c otidianeidad de su e jer cicio .
El patr imonio g enerado , que ser virá, co mo agente educativ o , c on el que
trabaj ar y por el que trabajar , se ha visto multiplicado en los meses en los q ue
“Sentir Co fr ade ” ha madur ado y cr ecido , c onsolidándose socialmente c omo un
impor tant e elemento cultural, sobr emanera en el área geográfica donde se ubica
el colegio Gamarr a. Reseñable en est e aspecto es la incorporación de la imagen
definida c omo Titular d el pro yecto , Ntr a. Sr a. Del Buen Camino , ent orno a la que
c ul turA And AluzA con v Alor educA tivo . e l APrendizAJe del ent orno en lA educA ción inf Antil Por medio de lA s emAn A s Ant A
103
gir an t odos los actos culturales propuest os por la identidad, aunque no t odo en el
pr oy ecto es la imagen pr opiamente dic ha, sino que además en él c obran especial
interés otr os aspec t o también patr imoniales, como puede ser la cr eación de cual-
quier mar cha pr ocesional, así c omo alguna co mposición literar ia, por destacar
entre el c onjunto , alguno de los elementos que dan sentid o al pro yecto e n relación
co n la educación, especialmente impor tant e, es la lucha c ontinua por la defe nsa
del patr imo nio inmaterial malagueño y su conside r ación y r espeto entre la c omu-
nidad educativa.
Conclusiones
A lo largo de la pr esente in v estigación se ha intentado ev ide nciar algunas
cuestiones relacionadas c on el fenómeno de la Semana Santa y la Educación I n-
fantil par tiendo d e la premisa inicial, en la que cont emplamos la semana ma yor
del calendario de Andalucía c omo un elemento social, cultural y patrimonial, del
cual valerse desde una perspectiva educativa para la c oncreción curr icular a través
de algún pr oy ecto útil en el apre ndizaje del alumnado . A niv el general, podemos
afirmar que son casi inexist entes los tratados críticos y empíricos, efec tuad os has-
ta el momento al r especto , ello no quiere d ecir que el fenómeno educativ o en r ela-
ción co n la Semana Santa, sea un hecho inexist ente o que car ezca de valor frent e a
otros de índ ole distinta creados para el e jer cicio de la enseñanza y el apr endizaje.
P ues tal y como hemos podido observar a lo largo de todo el document o prese nte,
exist en estos pr oy ectos (véase el caso del pr oy ecto educativ o “Se ntir Cofrade”)
que c ontr ibu yen al enriquecimient o cultural de los alumnos beneficiar ios de los
mismos, r espondiendo de esta forma a las primera de las cuestiones que se plan-
tear on al inicio de la in v estiga ción. El fenómeno de la Semana Santa se utiliza en la
actualidad como agent e educativ o por medio de distintos pr ocedimient os.
Al ser c ontemplada la Semana Santa por encima de su c omponent e religio-
so , c omo uno de los elementos más d estacables de la cultura andaluza, podemos
co ncluir también que t odos los pro yect os nacidos bajos este fenómeno , son am-
parados por la leg islación tal y c omo pudimos obser var y detallar en el epígrafe
cuar t o de la in vestigación, donde de forma pormenoriza da, relacionamos la Se-
mana Santa con la Ed ucación por medio de los ar tículos dispuestos e n la Orden 5
de agost o de 2008 y el R eal Decreto d onde se definen los objetiv os y co mpe t encias
para la etapa Educativa de Infantil.
La estruc tura administrativa de estos pr oy ectos se encuentra enmarcada
dentro d el ámbito de las ciencias sociales y r esponde a la e jecución de p ro yectos
nacidos desde la ilusión c ofrade, que c on el discur rir del tiempo se han co nsoli-
J osé A nt onio P érez g onzález
104
dado c omo sig nificati vos medios doc entes en las c omunidades educati vas, hecho
que hace nec esaria la creación de organismos que regulen y c oordinen s u act i v i-
dad con la p ropuesta educati va de los centr os donde se desarrollan, así mismo
para atender el aspecto social es necesaria, la cr eación de organismos super ior es,
co mo el Consejo Escolar Cofrade encargado de gestionar y superv isar su activi-
dad en relación c on la evaluación de los objetiv os que se alcanzan como frut o de
su persecución.
P ar a el diseño de un pr oy ecto c ofrade es fundamental la par ticipación y la
colaboración de t odas las par tes implicadas. Como señalábamos anteriormente el
sentimiento c ofrade es el motor que impulsa la maq uinar ia educati va en que se
co n v ierten los mismos. Ant es de su puesta en marc ha es necesario definir cier t os
objetiv os y competencias, así como las líneas a seguir a tal efecto . P osterior ment e
se lleva a la realidad educativa, haciendo partícipe del mismo a toda la co muni-
dad donde sean instaurados, distribuy endo responsab ilidades y gestionando el
pr oy ecto en sí, de est e hecho se encargará la asamblea que tut ele el pro yecto y
coor dine todo cuant o en él se va a acomet er .
En definitiva podemos llegados a este punt o , rec oger en una brev e síntesis
todo cuant o ha sido analizado . P odemos afirmar que además de existir , la validez
de estos p ro yectos en evidente e innegable, que c ontr ibu yen ad emás de a la for -
mación cualitativa a la c ompetencia social del individuo par ticipante. Son estos
pr oy ectos educativ os, una importante herr amienta en el ejercicio d e la educación
social, cultural, patr imonial e id entitar ia, que a pesar de la posible contro v ersia
que pueda generar , contribuye n a la Educación siendo ésta el arma más poderosa,
tal y co mo señalar a M andela, que pueda ser usada para cambiar el mund o.
Bibliogr afía
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l A s emAn A s Ant A en lA educA ción PrimAriA obligA t oriA : divergenciAs entre el currÍculo y los libros de text o
111
La Semana Santa en España, c omo fenómeno plural, tiene una gr an pr o yección
internacional, en especial para Latinoamér ica, no sólo como ref erente r eligioso,
sino también co mo refer encia social e identitaria. 2
N o obstante, la Semana Santa, más allá de lo patr imonial, 3 se ha c on ve r -
tido para muchos en una fiesta. En pr imer l ugar , son muc has las localidades que
apr ov echan el Domingo de Ramos para comer e n familia, para salir a la cal le a
v er la proc esión, y para celebrar una pequeña fiesta. En segundo lugar , el J ue v es
Santo y el V iernes Santo se con v ierten en días festiv os en homenaje a la m uer t e
de Cristo . A parte de las pr opias fiestas, la Semana Santa trae consigo una serie de
tra dicio nes, como la d e guardar vig ilia el V iernes Santo . Años atrás, los come rcios,
cines, y demás actividades de ocio solían cerrar desde el miérc oles santo hasta
el Domingo de R esurrec ción, puesto que era el lut o que se le guardaba en cie r ta
manera a Cristo .
Son todos est os aspectos los que hacen de la Se mana Santa un fenómeno
digno de estudio , así como nec esaria la e ducación r especto a esta, al igual que
respecto a los de más elementos patrimoniales y las demás fiestas nacionales, auto-
nómicas, pr ovinciales y locales.
La incorporación de la celebración de fiestas tradicionales en la escuela coopera
plenamente e n la consecución de unos buenos ciudadanos q ue compr endan la
cultura de la sociedad en la que v i ven, la conserven y la enriquezcan. Constitu ye
un elemento fo rmat i vo transve rsal, ya que se vincula con múltiples dimensiones
educativas: educación cív ica, moral, inter cultural, del consumid or , además de las
difer entes co mpe t encias instruc ti vas y de la formación de valores c omo liderazgo ,
comp romiso e implicación en cuestiones c omunitarias, etc. ( T eixidó Saballs y
Cor ominas Ro vir a, 2012 p . 5).
Incl uso más allá de su valor patr imonial o su caráct er festiv o , no cabe duda
de que la Semana Santa, sobre todo e n A ndalucía, se ha c on vertido en una seña de
identidad local y pro vincial. Este fenómeno ha pasado por encima d e los carna-
vales, el Corpus Christi y demás fiestas pr ovinciales par a c on ve r tirse en el ce ntro
de vida de var ias localidades, y en uno de los aspec t os de identidad social para
muchos y m uchas que part icipan e n el la. Sin embargo , ¿C ontr ibu ye la educación
formal a la conc epción de este aspecto patrimonial?
2 R eal Decreto 384/2017 del 8 de abril por el que se declara la Semana Santa co mo Manifestación
R epresentativa d el P atr imonio C ultural Inmate r ial.
3 Con t odas las dimensiones que ello eng loba (artística, iconológica…)
l uis g onzález g necco
112
El objetiv o principal de esta inv estigación es poner sobre la mesa el trata-
miento q ue recibe la semana santa en la Educación P rimar ia, tanto en libr os de
te xto aplicados c omo en el pro pio cur rículo , así como señalar los puntos d el cu-
rrículo con los que se podría trabajar este aspec t o patr imonial tan importante en
la península, y r ealizar al final una propuesta d e act i v idad basada en las U nidades
Didácticas Integra das (UDI) sin dejar de lado los principios del Diseño U ni ver -
sal de Ap rendizaje (DU A) que defiende que t odos los alumnos del c entro escolar
tengan las mismas oportunidades de apre nder y de trabaj ar , basándonos en los
principios de normalización de los ser vicios y de no discr iminación. En definitiva,
la intención es c ontestar a las siguient es cuestiones:
• ¿A parece la Semana Santa en los lib ros de t exto?
• ¿A parece la Semana Santa en el currículo de primaria?
• ¿Se puede trabaj ar la Semana Santa en las aulas sin salirse d e lo establecido
por el currículo?
P ar a tratar de responder a estas cuestiones, he aplicado una metodología
basada en la in v estig ación. En pr imer l ugar , he co nsultado a pro fesionales de la
enseñanza sobr e el tema. P osteriormente, he rev isado det erminadas editoriales
de libr os de text o de Educación P r imaria que se señalarán a c ontinuación, y he
revisado el cur rículo buscand o los puntos relacionad os con este t ema. P or último ,
he pasado a diseñar una U nidad Didác tica I ntegr ada c omo pro puesta de tr abajo
doce nte. La in v estigación se guirá la siguient e estr uctura: Análisis de lib ros de t ex-
to; A nálisis del currículo; y U nida d Didáctica Int eg rada.
Análisis de los libr os de texto
P ar a ejemplificar la presencia d e la Semana Santa en los materiales cur ricu-
lares, hemos tenido en cue nta tres editoriales (Santillana Grazalema, Anay a y SM),
en la que hemos analizado el tratamiento didáctico y la p resentación de la Semana
Santa entre sus páginas. Las difer entes edit oriales analiza das, responden al libr o de
Ciencias Sociales de la actual legislación v igent e en A ndalucía.
De cada editorial se han revisado los seis libros, de pr imer o a sext o , que
co nstituyen la Ed ucación Primara obligatoria. Se han analizado , cada uno de los
temas del lib ro , r ev isando t extos, imágenes y act i v idades. En la editorial Sant illa
Grazalema, en el libr o solo aparec e una imagen relacionada c on la Semana Santa
en las primeras pág inas, y aparece ac ompañada de la navidad, ya que se hab la so-
bre los t emas y las festividades religiosas. En el libr o del segundo curso no aparec e
absolutament e nada relacionado c on la Semana Santa. H ay que esperar al libr o
l A s emAn A s Ant A en lA educA ción PrimAriA obligA t oriA : divergenciAs entre el currÍculo y los libros de text o
113
del ter cer cur so par a poder enc ontrarse otr a imagen a finales d el libro . En el libr o
de te xto del cuarto curso no aparec e tampoco nada, situación que se r epite tanto
en el de quint o curso como en el de se xto curso . Curiosamente, ambas imágenes
son de penite ntes.
La situación de la editorial de Santillana Grazalema, no es muc ho más es-
peranzadora. Con la misma pr etendíamos c omprobar sin los r esultados de la pri-
mera editorial eran pur a cas ualidad. Y así fue. S in embargo , la casualidad era que
apareciese algo d e este tema, ya que en Ana ya no apar eció ni una sola imagen,
frase o e jer cicio que nombrase este t ema. Durante los seis cursos, no se realiza las
más mínima alusión a la Semana Santa en los libr os de te xto de Cie ncias Sociales.
La última editorial que hemos r e visado para la asig natura de C iencias So-
ciales fue la de SM. En esta edit or ial dispuse también d e los cuadernil los, lo que
fue un alivio , ya que en los seis cur sos que compr ende la Educación P rimar ia, solo
aparec e la Semana Santa en un ejercicio del cuadernillo de quinto curso , en el cual
podemos enc ontr ar un mapa de Andal ucía señalando con ic onos las festividades
que se c elebr an en cada z ona de la Co munidad A utónoma. La Semana Santa apa-
rec e repr esentada en la leyenda c on un penitent e.
Estas tres edito r iales hac en que la impresión sea q ue la Semana Santa no es
un aspecto tr atad o en la Educación Primaria. Sin embargo , este proble ma no se
extiende a t odo el patr imonio mat erial e inmaterial de la P enínsula.
Durante los seis cursos de la Educación P rimar ia, y en t odas y cada una de
las editoriales que hemos r ev isado , la Semana Santa no apar ece, per o sí lo hace en
detr iment o de esta el flamenc o y demás aspectos patr imoniales (la Semana Santa
tiene la misma pr oy ección patrimonial que el flamenco). Si tomamos un libr o
de educación primar ia y lo obse r vamos, podemos v er cómo en la asignatur a de
Ciencias Sociales, en los temas dedicados a la sociedad pr opiamente dicha, 4 apa-
rec e progresi vamente el patrimonio español. El flamenco es un t ema recurrent e
en todos los lib ros, y aparece tratado como seña d e identidad de nuestro país. En
los libr os aparece n imágenes de cantaor es, bailarines, tablaos y el vestido típic o
de flamenc o , tanto masculino c omo femenino . A parec en los nombres d e cier tas
personas r ele vant es de este arte, y recibe un tratamiento c omo algo de lo más im-
por tant e de España.
4 Elimino por tanto los t emas dedicados a gobierno , economía y demás aspectos que no se
centran tanto en el patrimonio .
l uis g onzález g necco
114
P ero el patrimonio español no se limita al flamenco . D e hec ho , atendiend o
a la clasificación del patrimonio según la UNESCO , podemos encontrar en los
libr os de text o de educación primar ia:
• P atr imo nio N atural. Es frecuente que apar ezcan espacios naturales como
la reserva de Doñana, o incluso en alguna ocasión podemos enc ontrar las
C uevas de Piñar o los K arst en yeso de Sorbas.
• P atr imo nio cultur al tangible mueble. Lo más enc ontrado en esta clasifi-
cación son imágenes de las C uevas de Altamira, aunque tampoco es mu y
frecuent e enco nt rarlo .
• P atr imo nio cultur al tangible inmueble. A parece d e forma muy r ecu-
rrente la cat edral de Santiago por ser un aspec t o turístico , así como la
Alcazaba de Almería, la Alhambra de Granada, la M ezquita de Córdoba, o
la T or r e del Oro de Sevilla. T ambién podemos enco ntr ar las z onas cost eras
del mediterráneo , co mo Costa del Sol, Benidorm o Cabo de Gata, siendo
más frecuent es las andaluzas. T ambién apar ece en cie r tas ocasiones Sierra
N evada y los paisajes pirenaic os o canar ios.
• P atr imo nio cultur al intangible. En este punt o es en el que debería apare-
cer la Semana Santa, aunque aparec e el flamenco , tanto baile como música,
la religión que es más c omún en España, las cost umbres c omo las rome rías
o el Rocío , y la co-exist encia de dialectos en ciertos puntos del país.
El análisis de los libr os de text o , ev idencia q ue el tr atamient o del patr imo-
nio no es un pr oblema entre sus páginas, per o también es dig no de me ncionar que
algunos aspectos del pr opio patr imonio tienen un trato m ucho más amplio que
otros. Es algo cur ioso que la Semana Santa, que se ha con vertido en un fenómeno
social, incluso una fiesta para muc hos, no sea tr atada, p e ro sí se traten las c omidas
típicas y los bailes regionales.
Esto último nos llevó a reflexio nar que el objetivo d e esto es que los ciuda-
danos españoles v ean los aspe ct os del país que inter esan por el beneficio econó-
mico q ue produc en, 5 así como la intención de plasmar ideologías y pr efere ncias
de las editoriales en los libr os de te xto . 6 El hecho del beneficio eco nómico me
co ndujo a la compete ncia incluida en el currículo de la L OMCE r eferida al sentido
de la iniciativa y espíritu empr endedor . Esta es una competencia que se añadió
co n la le y vigente, L OMCE, de 2013.
5 La paella, el flamenc o , y las costas del mediterráneo son c onocidas en toda E uropa, y son
muchos los turistas que vienen a España conociendo solame nte eso .
6 Aspecto curioso, ya q ue son var ias las edit oriales que, aún siendo propiedad de la I glesia, no
muestran la Semana Santa.
l A s emAn A s Ant A en lA educA ción PrimAriA obligA t oriA : divergenciAs entre el currÍculo y los libros de text o
115
P ar a c ontr astar esta r ealidad, hemos querido analizar la pr esencia de la Se-
mana Santa en dos edito r iales de la ley L OE, de 2006, cuando Cie ncias Sociales y
Ciencias N aturales er an una sola asignatura, Conocimient o del M edio .
La primera editorial que rev isamos de la mat eria de Conocimiento del M e-
dio fue Vic ens Vi v es, con sus lib ros titulados M e dio N atural, Social y Cultural. La
información enco ntr ada es algo distinta a los libr os de la L OMCE. En e l p r imer
curso , al hablar de las festi v idades r elig iosas españolas, aparece n la N a v idad, la
festividad de T o d os los Santos, y la Semana Santa. Sin e mbargo , en este caso , no se
limitan a añadir una imagen. A parec en dos imágenes de dos pr ocesiones distintas,
y se apor ta info rma ción sob re inicio , fin, y asp ectos típic os de la Semana Santa.
P ar a c er rar el tema, mencionan tres c omidas típicas de la Semana Santa, y descri-
ben la rec eta de las torri jas.
En el segundo y el ter cer curso de p r imaria, la situación vuelv e a los orígenes.
A parece la N avidad como fiesta r eligiosa, pero no apar ece la Semana Santa. H a y
que esperar al cuar t o curso par a v olv er a t ener una situación más esperanzadora.
En este curso , al hablar de nuevo sobr e las festividades religiosas, podemos enc on-
trar la fiesta de la N avidad, y co mo nov edad los Rey es Magos y s u car acte rístico
roscón d e reyes, junto co n los belenes también típicos de la N avidad. Sin embargo ,
en este caso , la semana santa no aparece al hab lar sobre las festi v idades r elig iosas,
sino al hablar sobr e las fiestas de cada estación del año , más concr etamente c omo
fiesta de primav era. La información apor tada es en la misma línea del p r imer cur -
so , mencionando c omienz o y fin, y adjuntando una imagen de penit entes.
En el libro d e quinto curso , las festiv idades q ue aparecen so n las típicas na-
videñas, y festividades de la Comunidad de M adrid, pero no mencionan la Sema-
na Santa. La ausencia de est e fenómeno se r epite en el sext o curso , per o no al ha-
blar de festividades, sino al hablar del turismo y de opciones culturales españolas.
La última editorial analizada es la de Santillana. 7 En el caso de esta, comen-
zando c on el libro del t erc er curso , podemos v er en el tema 19 q ue se dedica una
de las partes del tema a la Semana Santa. En esta p odemos o bser var una imagen
del paso El Cachorro de Sev illa, y tres imágenes más r elacionadas con la Semana
Santa. La actividad propuesta es un trabajo en el que se define la Semana Santa, se
indica la fecha, los ac t os que se realizan, y los par ticipantes.
7 Los libros d e 1º y 2º curso no ha sido posible encontrarlos, por lo que se ha revisado los libros
de 3º, 4º, 5º y 6º curso .
l uis g onzález g necco
116
En el libro d el cuar to curso se me nciona en el tema 18 la Semana Santa
co mo una fiesta religiosa sin incluirse imágenes. P oste r iorment e, el tema 20 se
titula Cómo se estudia una t r adición: La Se mana Santa de G r anada . En este t ema
se inclu yen imáge nes de la cofradía Santa María d e la Alhamb r a y una d el Cristo
de los Fa v ores. La información que se incluy e son las fechas, que son las cofradías,
que son los pasos, las procesiones, los momentos est elares y la part icipación del
pueblo . P or último , se inclu yen unas actividades relacionadas c on la misma, acti-
vida des q ue van desde la demostración de lo aprendido hasta la in vestigación. En
los libr os de quinto (Ramos 1990) y sext o curso (Castejón, 1985) la Semana Santa
no aparec e de ninguna manera.
Cabe destacar , por tanto , la total ausencia d e la Semana Santa en los libros
de la L OMCE frente a la pr esencia en algunos libr os de la L OE, aunque tampoco es
suficiente la inf ormación ap o r tada, salv o en el caso del cuarto curso de la edito r ial
Santillana, en la que los alumnos deben in v estigar .
L a Semana Santa en el contexto del currículo
U na vez r ealizado el análisis de los libros d e text o , y v iend o los resultados tan
negativos o btenidos, nos planteamos profundizar e n la r aíz d e esta situación, ¿P or
qué Semana Santa no está incluida e n los libros c omo sí lo están el flamenco o las
zonas turísticas de España? Antes de analizar los libr os, nuestra creencia era que est e
fenómeno sociocultural tan relevante de n uestro país no iba a estar incluido e n los
libr os de text o de la Educación Primaria por ser un tema r elig ioso , 8 t ema un tanto
delicado para incluir en las aulas aparte de la pr opia asignatur a de r eligión.
Sin embargo , una vez r ev isado este mat erial didác tic o , esa idea queda eli-
minada, ya que si se incluy en otros aspectos r elig iosos c omo la na v idad, algunas
catedrales como la d e Santiago , y algunos aspec t os religiosos que tienen especial
relevancia en el país, sobr e todo en Andal ucía, co mo son las Rome rías y el Rocío .
P or tanto , enf ocamos la se gunda parte de la in v estigación a av eriguar si existe al-
guna relación entr e la Semana Santa y el cur rículo de primaria, para analizar si el
motiv o de la ausencia de esta se encuentra en el pr opio currículo.
P ar a r ealizar este análisis he utilizado la Or den del 17 de marzo de 2015 por la
que se desarrolla el currículo correspondient e a la Educación Primaria en A ndalu -
8 A unque en estos tiempos no sea únicamente r elig ioso , sino que se ha c on vertido en un fenó-
meno social más allá de la religión.
l A s emAn A s Ant A en lA educA ción PrimAriA obligA t oriA : divergenciAs entre el currÍculo y los libros de text o
117
cía, incluida e n el Bole tín Oficial d e la J unta de Andalucía (BOJ A). Al ser el currículo
desarrollado de la ley educativa L OMCE, la antigua asig natura de Conocimient o del
M edio queda dividida en dos: Ciencias N atur ales y C iencias Sociales. Se rev isan y
co mpar an ambas asignaturas. En el caso de Ciencias N aturales, no se puede apreciar
ninguna relación entr e cur rículo y patrimonio , por lo que tampoc o con la Semana
Santa. Sin embarg o, el caso de las Ciencias Sociales es mu y difere nte.
El primer punto en el que nos d etenemos es la pr opia descripción del área.
Esta cita que
El área de C iencias sociales centra su atención en el estudio d e las personas como
seres sociales y las características generales y particulares del entorno en el que
viven. En dicho estudio son esenciales los aspectos geográficos, sociológicos, eco-
nómicos e históricos q ue determinan una cultura y una socieda d. P ar tiendo d e la
comp rensión de la r ealidad de la comunidad andal uza como lugar de encuentr o
de culturas, nuestro al umnado deberá conoc er y valorar el pat rimonio natural y
cultural de A ndalucía […] así como ap reciar y respetar sus peculiaridades y r ique-
zas culturales.
Si leemos esta parte detenidament e, relaciona la mat eria con la sociedad
co mo indica su pro pio nombre. En la pr imera frase menciona el ento r no de las
personas c omo seres sociales, y en el se gund o incluy e el estudio de aspectos so-
ciológicos que dete rminan una cultur a y una sociedad. P or tanto , uno de estos
aspectos debe ser la Semana Santa, ya que d urante los meses de marzo y abril son
muchas las vidas que gir an en t orno a este aspecto . 9 La siguiente frase también
pone de manifiesto el hec ho de la valoración y conocimiento del patrimonio cul-
tural andaluz, algo difícilment e asequible si par t e del mismo se oculta en el aula.
De la descripción del área pasamos a la descripción de los propios b loques
de c ontenidos de esta mat eria. 10 En el pr imer bloque, “ cont enidos co munes” , se
menciona que:
Será especialmente r ele vant e aprende r a hacer trabajo de campo, en contacto
directo c on el objeto de estudio . Las actividades que se pr oponen desde distin-
tos pr ogr amas educati vos pr omovidos por la Consejería de Educación, C ultura
y Depor t e ayudan y facilitan un c ontacto direct o con los distintos aspectos del
patr imo nio que son objeto de estudio .
9 En el caso de las personas que par ticipan en la Semana Santa, sus vidas gir an en t orno a ella
prácticamente tod o el año.
10 A saber: Contenid os comunes; el mundo en que vivimos; viv ir e n sociedad; y las huellas del tiempo.
l uis g onzález g necco
118
Este aspecto del bloque es uno de los q ue se incluirán posteriormente en
la U nidad Didác tica I nteg rada. P ro mueve, con otras palabr as, el contacto dir ecto
co n el pat rimonio c ercano al alumno , por lo que pro mueve el c ontacto directo
co n la semana santa indirectamente.
En el segundo bloque, “ el mundo en q ue v i v imos ” , se señala que “Se d esa-
rrollarán habilidades necesarias para interpretar difer entes tipos de t extos, cua-
dros, g ráfic os, esquemas, repr esentaciones car t og ráficas, fotogr afías e imáge nes
sintéticas […]” . Esto se puede destinar a la interpr etación de toda la iconología e
ico nog rafía que inclu ye la Semana Santa, desde los cuadros hasta los tr onos, pa-
sando por cualquier eleme nto co mo son las vestimentas o los ado r nos. Este paso
es esencial para poder apreciar la importancia de la Semana Santa, su significado
y el motiv o por el cual gusta tanto a la sociedad, sea o no sea crey ente.
P asando al terc er bloque, “v i v ir en sociedad” , se tr abajarán las:
Características de los distintos grupos sociales, r espetando y valorando sus dife-
rencias, quienes son los integrantes, cómo se distr ibu yen en el espacio físic o , de
qué manera distr ib uyen el trabajo entre sus mie mbros […]. La visita a zonas
pr oteg idas, monumentos, museos […] pueden facilitar el planteamiento de p ro-
blemas c ontextualizados.
Este aspecto de los bloques d e cont enidos se va a utilizar , mostrando por
tanto su r elación con la Semana Santa, en la UDI planteada. A un no siendo un
aspecto directamente r elacionado c on el patr imonio ni c on la Semana Santa en sí,
se puede aplicar y utilizar a la hora de conoc er las hermandades y demás grup os
sociales que ha y dentro de la Semana Santa.
El último bloque de c ontenidos, “las huellas del tiempo ” hac e énfasis en
la pr opia construcción de A ndalucía, en los ámbit os histór ic o , social y cultural,
y señala que es importante para el alumnado “ adquirir las ref erencias históricas
que permitan elaborar una interpretación personal del mundo , a t ra vés de unos
co nocimientos básicos d e Histo r ia de España y de la C omunidad A utónoma, co n
respeto y valo r ación de los aspectos c omunes y la riqueza de la div ersidad. ” U no
de los aspectos de la c omunidad autónoma en la que vivimos, y del país casi al
co mpleto , es el centr o de estudio de esta in v estiga ción, por lo que contribuy e a la
perc epción del mundo , a la int erpretación de aspectos del mismo , y a la refle xión,
valoración y crítica de todo lo que suc ede a nuestro alr ededor .
El siguiente aspecto curricular analizado son las orientaciones metodológi-
cas, que afirman que “se desarrolla, la capa cidad para valorar y respetar el patr i-
monio natural, histórico , cultural y ar tístic o , y asumir las responsab ilidades que
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supone su c onser vación y mejora. ” P or tanto , todo el trabajo que se realice en el
área, tanto por pr ofesores c omo por alumnos, debe contribuir a la conc epción de
patr imonio , tanto su c onocimiento c omo su responsab ilidad par a c on el mismo .
El patr imonio , aun a r iesgo de se r repetitiv o , lo confo rman muchos aspectos de la
sociedad, y no debe ser ex cluid o del mismo ninguno .
Otro aspecto incluid o en la L OMCE son las c ompetencias curr icular es,
co mpe t encias a las que todas las asignaturas deben contribuir para su obtención,
y esta área no iba a ser me nos. U no de los ámbitos en los que c ontr ib uye la asig-
natura a las competencias c lav e:
Es aquel que trasciende las relaciones próximas al al umnado, abordar el barr io ,
el municipio , la co munidad, el estado , la U nión E ur opea, etc. Compr ender su
organización, sus funciones y los mecanismos de participación de la ciudadanía
el área c ontr ibu ye a la c ompre nsión de la realidad social en la que viv e el alum-
nado , al pr oporcionar un c onocimiento del funcionamie nto y de los rasgos que
la caracterizan.
Otr a c ompetencia a la que, lóg icament e, co ntr ibu ye el ár ea, es a la de co n-
ciencia y expr esiones culturales, para la cual “ se centra en el conocimient o de las
manifestaciones culturales, la valoración de su div ersidad y el rec onocimiento d e
aquellas que forman par t e del patr imonio ” . El área se c entr a en la cultura, en las
manifestaciones de la misma y en su r econocimient o . P or tanto , esta contr ib ución
queda inco mpleta si no se incluy en todas las manifestaciones culturales y patri-
moniales. Si b ien es cier t o que los alumnos salen del c oleg io c onociendo el fla-
menc o 11 o la gast r onomía, no van a c onocer bien t odas las expr esiones culturales
si no se inclu yen en la d ocencia.
De los objetiv os del área de ciencias sociales para la educación primar ia se
pueden extraer tres que están r elacionados con la Semana Santa:
• O .CS.5. Co nocer y valorar el patr imonio natural y cultural de Andalucía y
España y co ntr ibuir activament e a su conservación y me jora, mostrando
un co mpor tamient o humano responsable y cívico [...].
• O .CS.7. Co mprender , valorar y disfr utar las dif erent es manifestaciones cul-
turales y lingüísticas de nuestra comunidad autónoma, así como de España
y la U nión Eur opea, r econociendo y r espetando las diferencias e ntre per -
sonas, a partir del conocimiento d e la div ersidad de factor es geog ráfic os,
11 L es guste más o menos, lo practiquen o no, se identifiquen con él o no .
l uis g onzález g necco
120
sociales económic os o culturales que definen los rasgos pro pios de cada
población y sus variables demog ráficas [...].
• O .CS.10. Desper tar la curiosidad y el interés por apr ender y c onocer las
formas de vida del pasado valorando la impor tancia de mon umentos,
museos y r estos históricos c omo fuentes y espacios, mostrando una acti-
tud de r espe t o con su e ntorno y cultura, adoptando r esponsabilidades de
co nser vación de su her encia cultural a niv el de localidad, de com unidad
A utónoma, de España y de E ur opa.
El último aspecto estudiado del currículo de Ciencias Sociales es el desa-
rrollo curr icular del ár ea, en el cual se inclu yen los c ontenid os por ciclos de la
materia. 12 El ciclo en el que más se pued e tr abajar la Semana Santa en cuant o a
co ntenidos incl uidos en el currículo es el pr imer o , es decir , pr imer y segundo cur -
so , 6-7-8 años. De aquí se puede n extr aer los siguie ntes co ntenidos:
1 . Cont enidos c omunes 13
1.1. R ecogida de información del tema a tratar , utilizando diferent es fuentes
(directas e indir ectas)
1.2. Utilización de las t ecnologías de la información y la com unicación par a
buscar y seleccionar inf ormación y presentar c onclusiones.
1.3. U tilización y lectur a de dife rentes le nguajes textuales y gráficos.
1.4. Técnicas de estudio . Est rategias para desar r ollar la responsabilidad, la
capacidad de esfuerzo y la c onstancia en el estudio .
1.5. F omento d e técnicas de animación a la lectur a de t extos de di vulgación
de las Cie ncias Sociales (de carác t er social, geográfico e histórico).
1.6. U so y utilización correcta de div ersos mate r iales c on los que se trabaja.
1.7. Estrategias par a la r esolución de c onflictos, utilización de las normas de
co n v iv encia y valoración de la c on v i vencia pacífica y t olerante.
1.8. Sensibilidad, sentido crític o en el análisis y el compr omiso en r e-
lación con la búsq ueda de las me jor es alternativas para pr og r esar
y desarrollarnos.
2 . El mundo en q ue v i v imos
2.2. El medio natural y el ser humano . El medio rural y ur bano andaluz.
12 Este punt o, junt o con el de los objetiv os, los he dejado para e l final de mane ra intencionada,
ya que son la base para el siguiente apartado del trabajo, e l diseño de una UDI.
13 Los c ontenidos destacados de est e bloque son com unes a los tres ciclos. A medida que avan-
zan los ciclos se añaden algunos c ontenidos c omunes a los bloques, pero los r elevantes en el
aspecto estudiado son estos.
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127
cent e. Antes d e proc eder a la redacción d e las concl usiones, es oportuno contestar
a los tres inte r r ogantes planteados al c omienz o de la in vestigación:
• ¿A parece la Semana Santa en los lib ros de t exto? N o aparece, y cuando lo
hace, la información es demasiado insuficiente.
• ¿A parece la Semana Santa en el currículo de primaria? No apar ece la Semana
Santa como tal, pero si da pie a que los doc entes puedan intr oducirla.
• ¿Se puede trabaj ar la Semana Santa en las aulas sin salirse d e lo establecido
por el currículo? Si un docent e se esfuerza en conseguirlo , se pue de. Ha
quedado mostrada una unidad didác tica que busca c onseguir objetiv os
curr icular es con unos c ontenid os establecidos por el cur rículo basada en
la semana santa.
Comenzand o con las c onclusiones, en primer lugar y respecto a los libr os
de te xto , cabe destacar c omo ve nimos afirmando durante toda la in v estiga ción, la
ausencia de la Semana Santa no c omo aspec t o religioso , sino co mo aspe ct o patr i-
monial, en los libr os de te xto . El pr oblema no es que no apar ezca este element o ,
el pro blema es que se le ningunea co mo par te del mismo , ya que en tod os los li-
br os de todas las editoriales aparec en elementos patrimoniales varios, algunos en
ma yor medida que otr os, pero e n ninguno se incluy e la semana santa. Solo se ha
hecho en los libr os de la ley anterior (L OE) y se ha mencionado c omo una fiesta.
Sin embargo , la Semana Santa no es solo una fiesta, es patr imonio , es cultur a, y es
religión por supuesto , pero va más allá de una simple fiesta.
En segundo lugar , respecto al currículo, si bien es cier t o que describe cier tos
co ntenidos a tratar , no pone barreras al tratamiento del patr imo nio, por lo que
podemos hablar sobr e la Semana Santa sin salirnos del cur rículo y sin arr iesgarnos
a una penalización en caso de inspección. El cur rículo hace me nción al entorno
del alumnado , al pat rimonio , a c oncienciar a los alumnos c on el patr imonio natu-
ral y cultural de la Comunidad A utónoma y de España, per o no dice que ha ya que
suprimir nada. 20 P or tanto , par tiend o de la base de que las editoriales no lo hacen
y no lo hagan en un futur o próximo ni le jano , es labor docente inc luir la Semana
Santa como aspecto cultural y patrimonial cer cano a todo el alumnado 21 ap rove -
chándose de esa amplit ud terminológ ica r eflej ada en el currículo y basando su
labor doce nte en apr ov echar tanto el currículo explícito c omo el currículo oculto .
20 Si b ien es cier t o que sí fomenta la aparición y el tr atamient o del flamenco .
21 Y más aún c entrándonos en Andalucía.
l uis g onzález g necco
128
En ter cer l ugar , respecto a la U nidad Didáctica Integr ada, ha quedado de-
mostra d o que no es complicad o diseñar una U nidad Didáctica acor de con el cu-
rrículo en la que los alumnos puedan apreciar la importancia de la semana santa,
trabaj arla desde d entro y poder identificar ciertos aspectos cuando v ean, ya sea
por gusto o por casualidad, una proc esión en su ciudad. Es lógico pensar que no
podemos hacer q ue todos los alumnos que llev en a cabo la unidad se enamore n
locamente de la semana santa, ni que les guste siquiera, p er o si podemos hacer
que la c onozcan, la valor en, la respete n, y respeten a t odos los que part icipan e n
ella. P odemos hacerles v er que la semana santa va más allá de la creencia en una
historia que trae mucha c onfrontación entr e los que la creen y los que no .
En el currículo se busca potenciar el valor del respeto y d e la tolerancia, y
trabaj and o un cont enido se puede co nt ribuir a que los alumnos valo ren la div ersi-
dad de elementos q ue se encuentran en una socie dad. N o se tr ata, como he dicho ,
de buscar la participa ción absol uta en un aspecto social, ni que a todos les gust e,
sino de que sepan apr eciar que lo que a una persona no le gusta, pue d e gustar a
otra, y eso debe ser respetado .
En este punt o entr a en j uego la capacidad docente, la in vol ucr ación y el
co mpromiso c on su pr ofesión. N o es sencillo tener a todos los alumnos cont entos,
no es sencillo hacer que un temario guste a todos, y no es posible que todos los
alumnos te ngan el mismo est ilo de ap rendizaje o de trabajo . Es por eso que las
unidades didácticas pensadas par a trabajar con un grupo al que ya se conoc e de-
ben potenciar los aspectos difer enciales de los alumnos. Con la U nidad Didác tica
planteada, sin ir más le jos, podemos juntar a los al umnos que tengan habilidades
digitales con aquellos que te ngan habilidades en redacción y c on otros cu yas ha-
bilidades estén más enfocadas en el ámbit o social y ar tístico .
Si es cierto y digno de mención que una U nidad Didác tica I ntegr ada r e-
quier e el acuerdo entr e los docent es y los depar tament os de las áreas in volucradas.
Es por esto que las unidad es didáct icas int eg radas no son el centr o de la doce ncia,
ya que es difícil que d os prof esores estén t otalmente de acuer do en todo lo q ue
se pr opone como trabajo conj unto . Sin e mbargo , una idea a extraer de las unida-
des didácticas integr adas es la de mant ener gr upos de trabajo siempre y cuand o
rindan bien; 22 y otr a idea es q ue una competencia y un objetiv o se puede lograr
mediante dos o más asignaturas, siempr e y cuando se sepa tr abajar de fo rma que
las áreas inc luidas en la UDI busquen un objetiv o c omún y quede explícit o .
22 N o se debe c onfundir rendimient o del g rupo co n la calificación final.
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La Semana Santa se v e en algunos de los colegios de primar ia (e n concr eto ,
mi experiencia ha sido en el c oleg io V irgen de Gracia de Granada y en el Cole-
gio Público de P urc hena, en Almería), donde se ha lleg ad o a vestir al alumnado
de penitent es, se ha co nstr uido un tr ono , y se han elegido unos costaler os para
realizar una pr ocesión de c orto rec orr ido . El problema radica tanto e n que no se
hace mu y frecuent emente, como en que se ha hec ho esa activ idad c on la misma
intención c on la que se c elebr a el día de Andal ucía, el día del Libr o, o el día de la
madre: una fiesta.
Si quer emos que los alumnos sean t otalmente c onscientes d e la realidad
que les r odea, se debe incluir t oda esa realidad en el aula. Como b ien se afirma en
la Carta de N ara:
La conse r vación del patr imo nio en todas sus formas y períodos históricos encuen -
tra su justificación en los valores que se atribuy en a ese patr imonio . N uest ra capa -
cidad de percibir esos valor es depende en parte, del gra d o en que las fuentes de
información sobre est os valores sean c omprensib les y confiables. C onocimiento y
comp rensión de estas fuent es en relación c on las cara ct erísticas or iginales y últimas
del patrimonio cultur al y su significado , es un r equisito básico para afirmar todos
los aspectos de su aute nticidad (Confere ncia de N ara sobre aut enticidad, 1994).
El patr imonio d ebe ser conservado, y no se puede conservar lo que no se
sabe que se tiene.
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_____ (2015). Ciencias Soc iales. 6º Educación Pr imaria. M adr id: SM.
La Semana Santa
como agente para la educación
en secundaria y bachillerato
José Antonio Pérez González 1
Res umen
A continuación, a lo largo del p resente capítulo se desarrollará la r ecopilación de la información ve r tida a ce rca
de la Semana Santa como eleme nto fundamental de la tradición y la cultura andaluza, por distint os estudiosos
del caso . A su v ez se analizarán las distintas concepciones c ontempladas sobr e el hecho educativo , la importancia
de la cultura el ar t e y el patr imonio de Andalucía c omo base y medio para la educación. T ambién se analizará
el estudio de un caso educativ o de carácter cofrade, gracias al cual quedarán ev idenciadas las posibilidades edu-
cativas que nos ofr ece en relación c on la etapa educativa de la ESO y Bachillerato , los beneficios q ue supone el
estudio de la Semana Ma yo r de nuestra comunidad autónoma y sus element os como medio para vehicular los
cont enidos curr icular es con la realidad educati va v igent e en los centros educati vos. T ambién queda co ntempla-
do en el discurrir de esta inv estigación la consideración ofrecida por la U nesco en relación c on la impor tancia
material e inmaterial que supone la institución de la Semana Santa. Finalmente se analizarán los beneficios q ue
supone el estudio artístico y patr imonial para los alumnos de secundaria y bachillerato , concl uyendo est e estudio
con un análisis legislativ o de las actuales consideraciones dadas para el establecimiento de la ESO y Bachillerato .
P alabras clav e: Semana Santa, Educación Secundaria, Bachillerato , U nesco , análisis legislativo .
Intr oducción
T al y c omo se ha señalado con ant erior idad la:
Semana Santa, tal cual se co ncibe ac tualment e, se entiende c omo un fenómeno
religioso , que co n el devenir del tiempo se ha visto modificado , consolidándose
como una d e las pr incipales manif estaciones culturales, r eseñable por sus caracte-
res sociales, ar tísticos y patrimoniales (Pérez González, 2017, p . 3).
Este hecho la c on vier te e n una posible eficaz her ramienta aplicable en el
campo de la educación en el c ontext o del estadio educativ o de secundaria y ba-
chillerato , sobre manera a afectos, artísticos, patrimoniales e histór ic os quedando
este hecho r efleja d o en su postulado realizado por F ernández, P aradas, A. R. quien
defendía la Semana Santa c omo una manifestación netamente cultural, c ontem-
plada desde el Minist erio de Educación, C ultura y Dep orte c omo una de las más
1 U ni versidad de Granada. joseaperezg [email protected]
J osé A nt onio P érez g onzález
132
impor tant es repr esentaciones del P at rimonio C ultural Inmate r ial (F ernández P a-
radas, 2016, p . 16).
A difer encia de lo acaecido en etapas educativas pr ev ias a la que nos ocu-
pan, en educación secundaria y bachillerato , los caracteres q ue dan forma y es-
truc tura a la Semana Santa, así c omo a otras manifestaciones lig adas al hec ho
co fr ade, de las cuales estr iba r eseñables carac t erísticas v inculadas al patrimonio,
la cultura y la educación, podemos obser var , cómo para este estadio educativ o
son algo más a vanzados los estudios realizad os al respecto , de acusadas formas en
el ámbito artístico y patrimonial, donde el alumnado y el pr ofesorado si pueden
valerse desde una perspectiva muc ho más empír ica de est e medio como útil para
la v ehiculación de los cont enidos curr icular es al ámbito educati vo r eal, estableci-
do en el aula.
P ar tiendo de esta pr emisa inicial, habiendo escudriñado cuanto hasta el
moment o se ha ofrecido al r espec t o con ant erior idad, p odemos aunar n uestro
sentir al manifestado por otros estudiosos d el caso hasta nuestros días, compar -
tiendo c on ellos la necesidad de seguir indagando en cuanto al uso de la Semana
Santa, de forma holística, c omo medio educativ o , más allá del mero uso q ue se le
da en la actualidad, co mo par te del c onjunt o que configura el patr imo nio ar tístico
y patr imonial, pudiéndose ampliar las co mpe t encias culturales y sociales que es-
tr iban de la misma, y que actualmente no son dotadas del pot encial educativ o que
debieran en relación c on otras áreas del co nocimiento , al r espe ct o García Pér ez,
señala que a pesar de la tradición con la que cuenta, el P atr imonio , suele ser tan
sólo vincula d o , en ex ceso , con disciplinas c oncretas (Gar cía Pérez, 1995).
Otro de los objetos d el estudio realizado está estrec hamente vinculado al
medio; al modo , a la metodología y uso empleada por los pro fesores de la cual
es beneficiaria el alumnado , siendo est e hecho un impor tant e punto refle xiv o , ¿la
metodología empleada se erige co mo una realidad que no se pr esta a modifica-
ciones c omo resultado d e su uso tr adicional?, ¿son realment e válidos los modelos
metodológicos emplead os en la actualidad?, ¿podrían ser modifica d os en fav or de
su uso y de la optimización de los r esultados empleados?, alude a este hecho López
Arro y o quien al respecto señala que r eflexionar ac ercar del quehac er en el aula es
un ejercicio difícil de ser r esuelto , cuya principal rec ompensa se ve en la posibili-
dad de posibles y co ntinuas rectificaciones en la práctica de cara a la optimización
de los recursos patrimoniales en fa vo r del alumnado . (López Arro yo , 2013). Es el
pr opio López A r r o yo quien r ealiza una de las más importante críticas a la meto-
dología empleada hasta el moment o en Educación Secundar ia afirmando que “ el
estilo docent e (…) manifiesta una tende ncia al uso de determinados r ecursos y
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
133
activida des didácticas, pue d e que en ocasiones estos no sean los más idóneos si
lo que se pr etende es una búsqueda de mejores r esultados ” . (López A r r oy o , 2013)
siendo también c ontemplad o el uso indebido o inapro piado de los medios de los
que se disponen.
Sopesado este hecho , siendo co nscientes de las posibilidades didácticas que
la Semana Santa Andaluza y por pr o ximidad la v i v ida en c omunidades aut onó-
micas cer canas o no tanto a la n uestr a, valorando en este punto d e la in vestiga-
ción el rico co ntr aste social, ar tístico y patrimonial existe nte entre las distintas
manifestaciones pr opias del fenómeno c ofrade, así co mo de la cultura y e l calad o
patr imonial, podemos obser var c omo docent es la infinidad de métodos didácti-
cos posibles cr eados bajo el amparo d el fenómeno cofrade, pueden ser utilizados
co mo abanico de r ecursos de enseñanza y apre ndizaje puedan darse en relación
co n la formación en patr imonio , cultura e histo r ia, por citar alguno de los aspe c-
tos que c ompeten a la fo rma ción d e individuo en etapas educativas como las q ue
nos ocupa este estudio; educación secundar ia y bachillerato .
Finalmente, en lo posterior , observaremos otro modelo de educación por
medio del hecho c ofrade, de igual forma que existe el caso del P r oy ecto Sentir
Cofrade del malagueño c entro educativ o Sta. M aría de la Vict oria, Gamarra, ob-
ser var emos co mo son var ias las instituciones que d e un modo u otro , c on fines
varios, se ocupan de un pro yect o docent e, por medio del cual los alumnos benefi-
ciarios de estos pr og ramas educativ os, dados en los distintos colegios en los que se
llevan a cab o , disfr u tan de los beneficios que supone para su aprendizaje, el hecho
de c ontemplar el arte, la cultura y el patr imonio c omo una de las principales áreas
a trabaj ar c on el alumno en estas etapas educativas.
De igual forma que se ha realizad o en capítulos anteriores, analizaremos
los distintos aspectos legislativos y curriculares pr opuestos desd e el Ministerio de
C ultura, Depor t e y Educación para las enseñanzas l levadas a cabo en Bachillerato
y la ESO , validando desde la perspectiva legal todo pr ogr ama, nacido bajo la luz
co fr ade, como medio educativ o para la formación cultural, ar tística y patrimo-
nial, del alumnado beneficiario del mismo .
Como pr emisa inicial serán varias las cuestiones a tener en cuenta e n el aná-
lisis que a c ontinuación llevaremos a cabo , quedando r esumidas en las siguient es:
• ¿P uede ser conside r ada la Semana Santa andaluza y s us distintos elementos
co mo base sobre las que se c onsolide algún modelo didáctico para la cul-
tura, el ar t e, el patr imonio y la formación en valor es, entre otr os aspec t os a
citar , en las etapas e d ucativas de Secundar ia y Bachillerato?
J osé A nt onio P érez g onzález
134
• ¿Existe un r ecorrido historiográfico que dem uest r e de forma empírica la
impor tancia del uso d el pat rimonio c omo agente educati vo , así como de
los beneficios que supone para los alumnos su pr esencia en el currículo así
co mo en la praxis de enseñanza y aprendizaje?
• ¿C uáles son las aporta cio nes o las consideraciones dadas amen de la met o-
dología pr opuesta y empleada hasta el momento?
• ¿Existe n en nuestra comunidad autóno ma algún pro yecto ed ucativo c ofra-
de que cubra las necesidades manif estadas por el alumnado en relación c on
la cultura y al patr imonio?
• ¿C uál y cómo se describe la presencia del patrimonio en los rec orr i-
dos curr icular es pr opuestos en Andalucía para Educación Secundaria y
Bachillerato? ¿Exist e alguna le y educati va que permita la puesta en marcha
de algún modelo metodológico educati vo c ofrade, amparando esta posible
y nov edosa metodología didáctica?
A modo de c onclusión de est e epíg rafe introduct orio al estudio realizado ,
señalamos que a c ontinuación se hará una rec opilación de distintos dat os ofre-
cidos por distintos aut ores e institucio nes a lo largo del devenir histórico en r e-
lación al hecho que nos ocupa. Serán tr es los epíg rafes que nos ocuparán a lo
largo del pr esente estudio; en el primero co ntextualizar emos el hecho , el uso del
patr imonio , la cultura y e l arte en la ESO y en Bachillerato , y su v inculación a
la Semana Grande de Andalucía, en esta cont extualización quedarán c ompilados
las valoraciones dadas al respecto por distintos estudiosos, sus críticas al modelo
educativ o , su valoración en cuanto a la pr esencia del patrimonio en relación al
currículo de Educación Secundar ia y Bachillerato , así como las enmiendas met o-
dológicas que consid eran ne c esarias par a beneficio del alumnad o y en pro d e los
medios empleados. Seguidamente o bser varemos un p ro yecto educati vo c omo el
llevado a cabo en la ciudad de Málaga, en esta ocasión focalizaremos n uestr a ate n-
ción en el pr oy ecto educativ o lleva d o a cabo en Escuela Cofrade. A continuación
analizaremos y r ealizare mos un resumen e xpositivo d e los aspe ct os cur riculares
en relación c on la pr opuesta leg islati va que pro pone el Ministerio de Educación
para secundar ia y bachiller . Finalmente r ealizaremos una c onclusión dond e se dé
respuesta a las cuestiones plant eadas al inicio de este estudio . En cuanto a la meto-
dología empleada, nos hemos valid o de todos los medios y r ecursos encontrados
a nuestro alcanc e; desd e la ac tas c onstitucionales del pr oy ecto Escuela Cofrade,
hasta el análisis de las co nsideraciones dadas por la U nesc o en relación al estudio
de estos caso , en los que se valora y se rec onsidera toda esta cuestión a fa vor del
hecho c ofrade y sus manifestaciones como vía de ac ción cultural y patr imonial.
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
135
Contextualización del fenómeno
U na de la pr incipales he r ramientas en la que se c on vier te el patrimonio ,
ar tístic o , cultural y su valor en potencia es el apr endizaje por medio del ento r no ,
al igual que en estadios educativ os pr ev ios y posteriores a las etapas de Ed ucación
Secundaria y B ac hiller at o , la ciudad, el ento rno, la cultur a y las distintas manifes-
taciones culturales present es en las sociedades de las que son miembr os todos los
individuos implicados en la c omunidad de apr endizaje y donde queda enc lavada
la Semana Grande de Andalucía así c omo de otras regiones o comunidad es de
nuestro país, es una de las más impor tant e vía de aprendizaje, alude a este hec ho
García Pér ez quien defiende q ue “la relevancia educativa de la ciudad, del bar rio ,
del ento rno, debe a ctivar se”; “ constitu ye la ciudad un tópic o educativ o de espe-
cial relevancia para lleg ar a c ompre nder la dinámica de las sociedades humanas y
para ayudar a futur os ciudadanos a afr ontar algunos proble mas fundamentales de
nuestro m undo ” (García Pér ez, 1995).
En relación al apr endizaje por medio del ent orno, T r illa defiend e que la
acción doc ente debe de llevarse a cabo bajo dos principios, el de recontextualiza-
ción de los cont enidos y el de renaturalización de los pr ocesos (T r illa, 1995). En
el primer caso , con met odologías act i vas como la d e aprender in vestigando , de
bases co nstr uctivistas e inter disciplinares, c on un apre ndizaje reflexi vo y e nfoque
colaborativ o . Dichas posibilidades e ncaminan al alumno a una may or aut onomía,
a un apre ndizaje duradero y funcional, p ermitiendo d e igual modo la div ersidad,
la aper tura al medio acer ca a los discent es a un cont enido inte resante y d e actuali-
dad. En cuanto a la r enat ur alización de los pr ocesos y siguiend o a refer entes c omo
Dewey o Fr einet con s us “ métodos naturales ” , se p retend e menoscabar el predo-
minio de una te ndencia tr ansmiso r a de c onocimient os efímeros y poc o prácticos.
En muchos casos esta t endencia persiste n las univ ersidades que de forma tradi-
cional optan por instruir alumnos con s uficiencia de cont enido , basándose e n teo-
rías hegemónicas y aplicables de forma r ecur r ente, de esa forma se con vier ten e n
centr os de formación generando un c onocimiento más o menos establecido per o
donde difícilment e tiene cabida la impr ovisación bien entendida (Schön, 1992).
Dado el impor tant e carácter didáctico del cual podemos observar está do-
tada la Semana Santa, observamos también la múltiple p er spec ti va present e en
los nuev os modelos educativ os propuest os para la ESO y Bachillerato donde c o-
exist en, mínimamente, la siguientes modalidades; M odalidad de C iencias, moda-
lidad de H umanidades y Ciencias Sociales, modalidad de Artes, la modalidad de
Artes, a su v ez, cuenta c on dos itinerar ios, uno de ellos referido a Artes Plásticas,
Diseño e Imagen y el otr o a A r tes Escénicas, Música y Danza. Asimismo , para las
J osé A nt onio P érez g onzález
136
otras dos modalidades existent es es posible fijar dist int os itinerar ios en función
de la pr og ramación de la oferta que realic en los centr os docent es, negándosele el
beneficio educativ o que supone el patrimonio generado en nuestra Semana Santa
a todos los al umnos que cursan modalidades en las que en la actualidad, cursan
alguna metodología dond e quede cont emplado el patr imo nio. Lozano afirma que
“lamentablemente, resulta fr ecuente c onstatar que los alumnos desvinculados de
las carreras de H umanida des no so n conscient es de la impor tancia y posibilidades
del Arte como r ecurso educativ o ” (Lozano López, 2013, p. 3).
Obser vando la disposición curr icular educativa para las etapas educativas
de educación secundaria y bachiller at o , analizando de forma pormenorizada el
postulado realizad o al respecto , en r elación con la r ealidad educativa podemos
señalar también, pr ofundizando en el aspecto metod ológ ic o las siguientes c onsi-
deraciones ve r tidas: La enseñanza tradicional se basa en un modelo esc olar t rans-
misiv o donde el maestr o se con vier t e en protago nista del proc eso y se encarga de
inculcar sus pr opios co nocimientos a los alumnos de una forma memorística, se
pret ende enseñar las mismas c osas y al mismo tiempo, premiand o las respuestas
por encima de los posibles inte r r ogantes. El modelo ev ide ncia problemas impor -
tantes, se ha generado una pérdida de c onfianza en el sistema educati vo c on un
desencant o generalizado tanto en doc entes c omo discent es, frustr aciones que vie-
nen de la mano de la ausencia de moti vación por la fra ctura exist ente entre lo q ue
se estudia en las aulas y la vida fuera de ellas. Falta una adaptación de la educación
a los tiempos que co r r en, no se asumió que las mat erias t radicionales no encuen-
tran su hueco en la n ue va fo rma de entender la r ealidad (López, 2013, p . 8).
Si fuera del ámbito esc olar , el pat rimonio tiene que ser legitimado social-
mente para que adquiera esa c onsideración, su enseñanza en las aulas encuentra
obstáculos en la par celación de materias que tradicionalmente se han vinculado a
éste, aparecen tamb ién problemas epist emológicos, ideológicos y met odológ ic os
(Estepa, 2001). Ha y que int entar que la nueva didáctica del patr imonio super e la
erudición y el aislamiento de esa enseñanza, que ayud e a compr ender el pr oceso
de evol ución de las sociedades y sus carac t erísticas definitorias, co n la idea de
integra ción t otal. Se asumen pues, tanto conc eptos, como pr ocedimientos d er i-
vados del patrimonio, la metodología pasa ineludiblement e por salidas fuera de
las aulas, por la experimentación personal c on interacciones c ontinuas. Se hac e
necesaria una cont extualización espacial y orig inal del patrimonio , vinculando
dichos element os a la sociedad que los genera. Es en este punt o donde tienen
cabida nuevas pr opuesta metodológicas posibles y necesarias para e l ap rendizaje
de los distintos element os que c onfiguran e l patrimonio ar tístic o y cultural, nacen
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
143
patr imonio históric o ar tístico e n el ámbito co fra de, organizando a la vez e xposi-
ciones, c oloquios y debates, pro yec ción de películas, documentales, etc. (Escuela
Cofrade, 2017). El conjunt o de activ idades llevadas a cabo en Escuela Cofrade
fa vor ece entr e el conjunt o de alumnos, especialmente en el caso d e los alumnos de
secundaria y bachiller at o forman par te d e la tan necesaria educación pat rimonial
en la formación integral de todos y cada uno de los alumnos beneficiarios de este
pr oy ecto educativ o .
U na vez analizado el pr oy ecto educativ o , podemos observar que al igual
que ocurre co n el pro yecto educati vo “Sentir Cofrade ” , nos encontramos con la
pr oblemática ev idenciada, en cuanto a la ausencia de un pr oy ecto definido aún,
dotado de los caracter es que requie re, r espondiendo este hec ho quizás al factor
nov edoso . Si at endemos a lo expuest o por distintos aut ores, po de mos obser var ,
cómo el pro y ecto educativ o “Escuela Cofrade ” manifiesta una estr echa v incula-
ción, tanto e n su estr uctura metodológica, c omo en los objetiv os perseguidos.
El trabajo organiza d o en pro y ec t os permite integr ar la t eoría y la práctica;
potenciando las hab ilidades intelectuales (…), pr omoviendo la responsabilidad
personal y grupal en fav or de la c onsecución de las metas establecidas, (…), co n-
cibiendo al mismo c omo un acto social, dond e es necesario el diálogo par a la
co nstr uc ción de un conocimient o que evalúe la realidad (Gar cía-V alcárc el, 2009;
Díaz-Barr iga, 2003; y De Fillipi, 2001).
En relación c on este hecho podemos obse r var , cómo “Escuela Cofrade” se
vale por ejemplo de su patr imonio para por medio de la práctica incorporar los
co ntenidos t eór ic os relacionados c on el ar t e, la educación patr imonial, etc. Si parti -
mos de esta simple pr emisa, podemos empezar a obviar , en cierta medida, la falta de
un documento d onde se dispongan los cont enidos del pr oy ecto , si ent endemos los
resultad os como puent e que salva est e impar administ rativ o , quedando j ustificada
su puesta en práctica. T al y c omo hemos podido c ontemplar durante el análisis del
pr oy ecto educativ o llev ad o a cabo en Escuela Cofrade el patr imonio es el principal
medio para la educación pat rimonial, Calaf y F ontal defiend en que el patr imonio
generado (…) en forma de “ ar te fac t os” patr imonializados e int erpretados de forma
co ntextualizada, son útiles e leme ntos que sirven a la infancia tanto para la vida coti -
diana co mo par a evidenciar los valores culturales que c onforman su identidad per -
sonal y c olec ti va (Calaf, 2003, 2010; Calaf y Fo ntal, 2004; F ontal, 2003, 2008, 2012)
siendo est e hecho uno de los objetiv os más perseguidos por las Ciencias Sociales.
Si ate ndemos a uno de los principales fundamentos sobr e los que se erige
el pro y ecto “Escuela Cofrade ” podemos c ontemplar cómo la adquisición d e va-
J osé A nt onio P érez g onzález
144
lores, así como la manifestación de los mismos e n relación al patr imonio y a las
estruc turas sociales sobr e la que se sostiene, estos aspectos son fundamentales, y
se persiguen de forma c onstante, por medio de las distintas actividades realizadas
en la c otidianeidad de su e jer cicio .
El patr imonio g enerado , que ser virá, co mo agente educativ o , c on el que
trabaj ar , se ha consolidado c omo un importante elemento cultural. Est e pat rimo-
nio traspasa e l hec ho material reducido al campo de la imaginería y en el c onjunto
de creacio nes cabe también destacar las múltiples creaciones artíst icas r elaciona-
das co n la literatura y la música ente otras áreas que en r elación con la Educación
co ntr ibu yen a la luc ha continua por la d efensa del patr imonio inmat erial mala-
gueño y su c onsideración y respeto entre la c omunidad educati va.
Importancia del estudio patrimonial
y su pr esencia en el currículo de la E SO y Bac hiller ato
Indistintament e de la perspect i va par ticular que el doc ente de forma c on-
creta o los dirigentes en el ámb ito educativ o tengan hacia el uso y la pr esencia de
la educación patr imonial, por todos es c onocida la impor tancia que para el ser
humano suponen las actividades culturales, ar tísticas y patrimoniales, constitu-
yéndose las mismas c omo un elemento fundamental e n el desar r ollo evoluti vo
del hombr e. Al hacer r efer encia de manifestación patr imonial, comúnment e, el
subco nsciente nos lleva a pensar en manifestaciones var ias; pinturas, esculturas,
piezas arq ueológ icas pr opias de épocas pasadas, etc., pero a la v ez obviamos a ese
co njunto de r epresentaciones artísticas, creadas en el ámbit o de la Semana Santa,
pr opias del fenómeno c ofrade, imágenes, c omposiciones musicales, pr oduccio nes
literarias e incluso otras manifestaciones ar tísticas de carácte r efímero , como pue-
den ser el arte y ornato de altar es de cultos, ex ornos florales presentes e n el ámbito
más cer cano a las imágenes titular e, así como otras de carácter más popular y ca-
lle jer o , pr esentes en las vías públicas d ur ant e el desarrollo de los distintos desfiles
pr ocesionales, siend o estas a su vez e xpresiones de la popularidad, del fervor de
la v ecindad, etc., siendo t odas ellas producto de un pr oceso de cr eación ar tística
donde uno o varios auto res expr esan su visión personal de un hecho plástico y
tangible real y pr esente en la sociedad y la cultura local o popular de las sociedades
de las que son miemb ros integradores los alumnos d e secundar ia y bachillerato .
Div ersos estudios han demostrado científicamente q ue desde los primeros esta-
dios educativ os, el estudio de arte, la cultura y el patr imonio , supone impor tantes
beneficios en el alumnado , sobre manera en el ámbit o de la educación secundar ia
y bachillerato , pues son en esta estaba d onde se solidifican los co ntenidos que a lo
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
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largo de desarrollo educati vo han c ontr ibuid o al alcance de la solidez madurativa,
necesaria en el ser humano , habiendo desarrollado todas las habilidades nec esa-
rias par a la vida adulta, entre otras las habilidades sociales y el desarrollo moral y
ético del indi v iduo .
De forma pormenorizada, atendiendo a algunos de los elementos patri-
moniales pr esente en el hecho c ofrade podemos señalar que por ejemplo la mú-
sica, las pr oducción de mar chas pr ocesionales c ontr ibu yen e ntre otro aspectos
al foment o y desarrollo del niv el de conc entración, distintos estudios empíricos,
demuestran que gr acias a la música el indi v iduo pr ofundiza e inte r ioriza las emo-
ciones y los sentimient os, ayudand o a la percepción c ognit i va fav or eciendo a su
v ez el desar r ollo del oído y agudizando el sentido del ritmo .
Otr a manifestación patrimonial relacionada c on el ámbito c ofrade son
las múltiples creaciones lit erar ias dispuestas a lo largo de la hist oria y la geog ra-
fía co mo medio de exaltación de los sentimientos y los valor es que supone para
nuestra cultura la Semana Santa, present e en el desarrollo histórico de nuestra
co munidad autónoma, este estilo lit erar io desarrolla el pensamient o , fav or ece la
capacidad de transmisión de ideas y fav orec e la exte nsión del vocabulario .
Las pr oducciones c omo las pinturas o las imágenes prese ntes en los te m-
plos o en los pasos pr ocesionales, así como las imágenes titular es propiame nte
dichas son pr oducto de un c ompleto pr oceso dond e se demuestra la experiencia
por medio de un pr oceso de selección, interpretación y reafirmación del c onjunto
de element os que dan estr uctura a una obra o al cont exto d onde se ubica la mis-
ma, siendo a la par este hecho un fiel r efle jo de la per cepción, del desar r ollo v isual
y de la expr esión emocional del art ista, impor tante pau ta a t rabajar en el ámbito
de educación secundaria y bachiller at o .
Los desfiles pr ocesionales a su v ez son c omplejos proceso en los q ue con v er -
gen div ersos element os que c oexisten en t otal y perfec ta armonía, este hecho orga-
nizativ o , podría ser empleado en el ámbit o educativ o como medio de desarr ollo
de la creati v idad, la capacida d o rganizat i va, los elementos indi v iduales y grupales
así co mo la creación de estructur as, tan necesarias en el uso y mane jo por parte
de los alumnos y alumnas, en todas las etapas educativas, sobre manera en estos
últimos estadios de la etapa educativa obligatoria.
De forma generalizada podemos sintetizar todo el c onjunto q ue atañe a la
cultura, al ar t e y al patr imonio c ofrade como importantes “ elementos didáctic os”
posibles en las aulas para la consolidación de valor es tales co mo la tolerancia y el
respeto hacia los mismos y por c onsiguiente hacia el ent orno y sus integr ant es,
J osé A nt onio P érez g onzález
146
también podemos sopesar cómo las pr oducciones c ofrades y sus repr esentación
fa vor ece la capacidad cr eativa entre otros d e los alumnos y alumnas. En último
lugar podemos señalar la eficiente capacidad de los pr o yectos c ofrades como me-
dio de trabajo en el que aunar esfuerzos de la c olectiv idad en p ro de un mismo
objetiv o , suponiendo est e hecho para el alumnado el desarrollo del sentimiento
individual y colectiv o , aumentando la c onfianza en sí mismo y mejorando el ren-
dimiento académic o en general (El U niv ersal, 2012).
U na vez analizados algunos de los múltiples beneficios que para el alumna-
do de ESO y bachillerato supone el estudio patr imonial podemos analizar las dis-
tintas leyes que r egulan los cur rículos y la pr esencia del estudio del ar t e, la cultura
y patr imonio e n sendas etapas educativas.
En cuanto a la or denanza legislativa por la que se estable el currículo en
educación secundaria oblig at oria, ESO , ve mos como es el Decr eto 111/2016, de 14
de junio , e l q ue se establece la or denación y el cur rículo de la Ed ucación Secunda-
ria O bligatoria en la Co munidad A utónoma de A ndalucía, y en uso de las atribu-
ciones c onferidas por el ar tículo 44.2 de la Ley 6/2006, de 24 de octubr e, del Go-
bierno de la Com unidad A utónoma de Andal ucía, ve mos cómo en su disposición
los co ntenidos pr opios de la Co munidad A utónoma d e A ndalucía incorporados
en los Anex os I, II y III versan sob re el tratamiento de la r ealidad andaluza en sus
aspectos culturales, sociales, lingüísticos, económicos, geog ráfic os e históricos, así
co mo sobre las c ontr ibuciones d e los elementos específicos d e la cultur a andal uza
en los ámbit os humanístico , ar tístico y científic o , para la me jora de la ciudadanía
y el progreso h umano . Quedando co ntemplado y justificado c on lo anteriormente
los pr oy ectos educativ os cofrades posibles en las aulas pues v ersan estos p r incipal-
mente sob re la r ealidad andaluza, pues el hecho c ofrade pasa por la cotidianeidad
cultural present e en todas y cada una de las ocho pr ovincias de su aut onomía.
P ar a el desarrollo y la c oncreción del currículo se tendrá en cuenta la se-
cuenciación establecida en la pr esente Or den, si bien su caráct er flexible permite
que los c entros puedan agr upar los c ontenid os en distintas opciones en función
de su pr oy ecto educativ o y la necesaria adecuación a su co ntext o específico y a su
alumnado .
Así mismo en fa v or del uso de los pr oy ectos educativ os c omo el citado con
anterioridad podemos obser var co nforme a lo dispuesto en la legislación cómo
los departamentos de c oordinación didáctica elabor arán las pr ogr amaciones c o-
rrespondientes a los distint os cursos de las materias o ámbitos q ue tengan asig-
nados a part ir de lo estab lecido en los Anex os I, II y III, mediante la concr eción
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
147
de los objetiv os establecidos, la adecuación de la secuenciación de los c ontenid os,
los criterios, proc edimientos e instrumentos de evaluación y su vinculación con
el rest o de elementos del currículo , así c omo el establecimiento de la met odología
didáctica. Si atend emos a lo dispuesto en el artículo terc er o donde se describen los
elementos trasv ersales a tener en cue nta podemos obser var cómo son múltiples
los aspectos a trabaj ar posibles en el desarr ollo de programas e ducati vos c ofrades,
por citar alguno entre los múltiples dispuest os podemos señalar cómo el desarro-
llo personal, las habilidades sociales, la vida en com unidad, la valoración, respeto
y cuidado de las manifestaciones pr oduccio nes ar tísticas etc., así como la liberta d
de expr esión y los elementos q ue configuran la realidad social y cultural de la
Com unidad A ndaluza son entre otr os impor tantes objet os de tr abajo a perseguir
durante el desarrollo de la Educación Secundaria.
En lo que r efiere a la etapa educativa de Bachillerato o bser vamos cómo es el
Decret o 110/2016, de 14 de junio , p o r el que se establece la or denación y el currí-
culo del Bachillerato en la Co munidad A utónoma d e A ndalucía, de c onformidad
co n lo dispuesto en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de ma y o , de Educación, tras ha-
ber sido modificada por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciemb re, para la mejor a
de la calidad educativa, y en el Real Decr eto 1105/2014, de 26 de dicie mbre quien
se encarga de la co ncreción curr icular para esta etapa educativa disponiendo a
fa vor del uso d e los pro yectos educati vos c ofrades, en lo dispuesto e n su ar tículo
sext o vemos que d entro de los element os tr asv ersales que r ecogen entr e otros y
al igual que en la etapa educativa de la ESO la r ealidad andaluza, su cultura, el
establecimiento d e relaciones de equidad, el fome ntos de los vínculos de r espeto
y tolerancia hacia la pluralidad, la liberta d y el ent orno , el fomento d e la par tici-
pación estudiantil en los elementos sociales así c omo el trabajo y la manifestación
de valor es, entre otros m uchos aspectos rec og id os, éstos pueden ser trabajados en
nuestras aulas desde la creación, diseño y puesta en práctica de pro yectos c ofrades
y de forma pormenorizada a t ra vés de las asignatur as vinculadas al patr imonio ,
el ar t e y su historia.
Especial interés r equiere en el estudio legislativ o de la ord enanza por la que
se establece el currículo educativ o para Bachiller at o la modalidad de A r t es, regida
por lo establecido en los artículos 12.3.b), 13.3.b), 12.5.a) y 13.4.b) del Decret o
110/2016, de 14 de junio d onde se co ntempla que:
a . Los c entros doce ntes ofr ecerán la totalidad de las mat erias de opción del
bloque de asignaturas t r oncales.
b. En el itinerario de A r tes Plásticas, Diseño e Imagen, los c entros doce ntes
ofrec erán de manera obligatoria las siguientes mat erias:
J osé A nt onio P érez g onzález
148
1. En primer curso: Dibujo Artístico I y V olumen, c omo materias espe-
cíficas y Dibujo Técnico I, como mat er ia tr oncal no cursada que será
co nsiderada esp ecífica a t odos los efectos.
2. En se gundo cur so: Dibujo Artíst ic o II y Técnicas de Expr esión Gráfic o-
Plástica, co mo materias específicas y D ibujo Técnic o II, c omo materia
troncal no cursada que se rá considerada específica a todos los efect os.
c . En el itinerar io de Artes Escénicas, Música y Danza, los centros d ocentes
ofrec erán de manera obligatoria las siguientes mat erias:
1. En primer curso: Análisis M usical I, Anato mía A plicada y Lenguaje y
P ráct ica M usical, c omo materias específicas.
2. En segundo curso: Análisis M usical II e Hist oria de la Música y de la
Danza, c omo materias específicas.
Siendo las mat erias anteriormente citadas objeto de estudio posible desde
la perspectiva cofrades, pues al ser tan amplio el abanic o patr imo nial que nos
oferta la Semana Santa andaluza, podemos, r eiterando nuevamente est e hecho ,
desde la perspectiva de la escultura y la imaginería procesio nal, así como las c om-
posiciones literarias y las produc ciones musicales medios para abordar las distin-
tas materias citadas en la disposición curr icular .
Conclusiones
A modo de c onclusión para este capítulo do nde se han analizado a modo
de in v estiga ción y r eco pilación de datos ofr ecidos por distintos aut ores, así como
de div ersas instituciones r eseñables a todos los ni veles podemos señalar de acuer do
co n las cuestiones iniciales planteadas al inicio que la Semana Santa de Andalucía así
co mo sus distintos elementos pued e ser y debe ser , a juicio de cualq uiera que meditó
todo lo e xpuesto en esta in v estigación, la sólida base sobre la que se sie nten las bases
de cualquier met odología didáct ica r elacionada con la cultura, e l arte, el patrimonio
y la formación en valores e n la etapa educativa de secundaria y ba c hiller at o , pues es
tal su valía a estos ef ec t os que la hacen digna mer ecedora de ser objeto y medio de
estudio . Así c omo hemos observa d o en el segundo de los epígr afes que nos ocupa,
podemos obser var c omo si bien es cierto , es paupérrimo e l estudio r ealizado hasta
el momento , de la Semana Santa y su relación c on la educación y las posibilidades
que nos ofr ece la misma, es cierto también que a efect os ar tísticos, patr imoniales,
culturales y de análisis de los estadios educativ os y de las metodologías empleadas
en las mismas son múltiples y ahondados los estudios r ealizados a tal efecto . En
co ncreción al estudio metodológico , como hemos podido observar , v emos que son
varias las críticas realizadas al modelo educativ o v igent e en la ESO y Bachillerato ,
l A s emAn A s Ant A como Agente P ArA lA educA ción en secund AriA y bA chillerA t o
149
tanto en estudios c on cierto peso histór ic o , así c omo otros llevados a cabo de forma
más cer cana a la actualidad. Así mismo son varias las conside r aciones dadas a fa v or
de la metodología, responde este hec ho quizás al constant e desarrollo educativ o y a
la adecuación a la demanda manifestada por el alumnado así c omo por las socieda -
des y culturas en constant e evolución.
En Andalucía, en la ac tualidad, son var ios los modelos o los pr o yectos educa -
tiv os de carácter c ofrade v igent e en los centr os educativ os dispersos en nuestra geo -
gr afía. El pro yecto educati vo c ofrade lle vado a cabo en Escuela C ofrade entre otros
citados es un clar o e je mplo de pro yect o educativ o que repr esenta y cubr e la nece -
sidades manifestadas por el alumnado en r elación con la cultura y el patr imo nio.
Finalmente tal y c omo podemos observ ar y analizar no sólo e n lo recogido
grosso modo en el último de los epígrafes de este capítulo v emos cómo es real la
prese ncia de las carac t erísticas de los pro y ec t os educativ os de carácter c ofrade en
educación secundaria y ba c hiller at o , valorando y co ntemplando las posibilidades
que nos ofr ecen las mismas y legitimando su metodología desde las distintas leyes
que r egulan sendas etapas educativas en nuestra comunidad autóno ma.
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La imaginería procesional en la enseñanza-
aprendizaje de la didáctica de las Ciencias
Sociales: pedagogías inherentes
Antonio Rafael Fernández Paradas 1
Res umen
El objetivo d e La imag inería procesional en la enseñanza-aprendizaje de la didáctica de las Cienc ias Sociales: pe-
dagogías inherentes es poner de manifiesto los valor es educativ os de la escultura procesional y c omo éstas, aun
suprimiendo su carácter r elig ioso-t eológ ic o, sigue e ducand o a las masas, e n ámbitos tales como la hist oria, el
arte, el patr imonio , la cultura inmaterial, la ec onomía, la lengua, las nuevas tecnologías, la redes sociales, etc.,
y lo que es más importantes, en el sig lo X XI, las esculturas procesionales siguen siend o documentos históricos
de primera mag nitud, que nos informan del estado de una determinada sociedad, c omo testimonio en primera
persona de la misma.
P alabras clav e: Imaginería proc esional, escultura, r ecursos didácticos, didáctica, r edes sociales, g eog rafía.
Intr oducción
“P ara la Iglesia latina, frent e a la cr istiandad oriental,
la imagen r elig iosa fue principalmente un medio didáctico ”
(M uñoz y R uiz, 2003, p . 230).
Así fue, y así parece que sigue sie ndo . La historia de la imaginería proc e-
sional ha estado fuertement e liga da a unos c onte xtos educativ os, en los que la
imagen 3D , en calidad de r epr esentación de la divinidad, y específicamente, c omo
ico no material que repr esenta al titular cristífero de los pueblos cristianos, ha sido
instrumentalizada con funciones pedagógicas a lo largo de los últimos 2000 años,
lo que en cierta manera ha eclipsado a su pro pia ar tisticidad y los valores plástic os
intrínsecos que estas pr esentan. C uestión aparte, son los valor es devocionales de
éstas, y el valor de uso de las mismas, ya que pr ov ocan “ ceguera ar tística ” , esto es, la
incapacidad de ve r o rec onocer ante una imag en proc esional los valores, calidades
plásticas y escultóricas, amén de las carencias, deficiencias y malos planteamien-
tos anatómic os, formales, polícr omos e iconográficos, neg ados ant e la exaltación
poética y amorosa d el de v oto q ue mira con los ojos del c orazón, y no con los de
1 U ni versidad de Granada. anto nioparadas@ug r .es
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
258
entendimie nto . De estas múltiples capacidades “ sociales ” de la imaginería proc e-
sional, t omó buena cuenta el poder eclesiástic o, quien exaltó y fome ntó un dir i-
gismo cultur al en t orno a la imagen devocional, par a e ncaminar a las masas por la
co r r ecta senda del cr istianismo . Ho y en día, desde el punt o de vista de la de votio
moderna, los papeles que cumplen las imágenes pr ocesionales son los mismos
que aquellos que les fuer on otorgados e n el Concilio de T r ento , o sobre lo que
tanto r eflexionar on los teóricos y aut oridades intelectuales medie vales, “la imagen
es la escritur a de los iletrados ” , que afirmaba Gr egorio el Grande, en el siglo V
(F ernández y Sánchez, 2014)
Ahora bien, en pleno siglo XXI, sin olvidar nos de esos valor es educativ o-doc -
tr inales, la escultur a p rocesio nal, en su suger ente capacidad de adaptación al medio ,
no en vano , lleva más de dos milenios apartando iconos dev ocionales de masas, se
ha co n vertido en algo mucho más grande, que llega a tr asc ender inclu y o a la propia
divinidad. H oy en día, las imágenes devocionales son d ocumentos históricos, que
debidament e interrogados nos permiten c omprend er me jo r a las sociedades que las
pr odujeron y q ue las produc en; son element os patr imoniales, de los que se hace ne -
cesario ev idencias s us “valores patrimoniales ” , sólo de esta manera podre mos prot e -
gerlas de los ineptos y d e las tur bas anticlericales que estarán por llegar ; son piezas
fundamentales del ajedrez social que c onstituy en las sociedades co ntemporáneas,
regene r an el t e jido urbano , ahogan las penas que pr ov ocan las cr isis ec onómicas, y
sustentan la c ohesión de la trama social ur bana; son un product o mediático , social
y 2.0, cuales estrellas que muev en masas, y que se c onsumen c omo product os cul -
turales; pero tamb ién, si nos abstr aemos d e los valores cateq uéticos, son un medio
por el cual educar , enseñar y ap render H istoria, Arte, Geogr afía, Economía, p olítica,
sociología, etnog rafía, valor es, género , patr imonio , en definitiva son co nstr uctos d e
cultura, y pedagogías para la colectiv idad.
La pr oblemática se plantea ante la c eguera ar tística anteriormente c omen-
tada. Y a en el año 1972, la Confer encia General de la Organización de las N aciones
U nidas par a la Educación, la Ciencia y la C ultura hizo hincapié en la nec esidad de
increme ntar el respecto y el aprecio del patrimonio cultural mediante la educa-
ción. A quí c omienzan los pr oblemas, sí “ un objetiv o c omún en todos los países en
la educación ar tística es la c ompresión del patr imonio ” ( T orre-Cant ero , 2015, p .
430), en lo r elativ o al patr imonio escultórico , esta educación ar tística dicta mucho
de estar pr oduciéndose. En la actualidad, la educación escultórica, aquella que
tiene por objetiv o la compr esión social, cultural, histórica, ar tística y r elig iosa de
los testimonios escultóricos, pasa por una vaguedad y casi total abandono . En la
educación univ ersitaria super ior , cuando se enseña escultura proc esional, o bien
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se pred ominan los valores artísticos y se niegan los demás, o bien se enseñan y se
forma al alumnado en los pr ocesos técnicas para la realización de las mismas. En
la educación Infantil, Primar ia y Secundaria, la imaginería procesio nal se diluy e
entre el apr endizaje del ento r no , las fiestas, y las escasas refe rencias a la Semana
Santa. Será en bachillerato , donde en las asignaturas de Hist or ia del Arte, p ode-
mos enc ontr ar tímidas r efer encias a los fenómenos escultóricos r elig iosos, siem-
pre bajo una v isión positivista y formalista que niegan cualquier posibilidad de
co mpresión del fenóme no social. “El patrimonio escultór ic o es una par te impor -
tante del patrimonio ar tístic o . U na est rategia utilizada habitualmente en la ense-
ñanza del patr imo nio escultór ic o es incluirlo en c ontenidos transve rsales dentro
de div ersas asignaturas o de manera directa en clases de histo r ia, sociales, cultura
o ar t e” ( T or r e-Canter o , 2015, p. 430). N ormalmente estas estrategias “transver -
sales ” , pasan por utilizar al patrimonio escultór ic o co mo ilustr ación de libr os de
te xto . Cabría pr eguntarse por qué la escultura, y la imaginería proc esional, tienen
tan pocos adept os entre la población, especialmente entr e los jóvenes. N osotros
pensamos esta cuestión tiene que ve r con dos cas uísticas diferent es. P or una lado ,
en c ontr a de lo q ue po dría pensarse, la tr idimensionalidad pr opia de la escultura
se co n v ierte en su peor enemigo , y a que al alumnado le suele c ostar apro ximarse al
análisis de la c or por eidad, ante las esculturas ex entas, los estudiantes suelen ec har
en falta puntos d e análisis, refe rencias c ontextuales e históricas. P or otro lado , la
mal entendida secular ización, cargada de incultura, c oloca a la imag inería pr o-
cesional e n una posición complicada, ya q ue se les hace pr edominar sus valor es
ideológicos/religiosos, sobr e los valores históricos, culturales y plást ic os. Si por
ejemplo el M useo del P rado, decide comp r ar una pintura r elig iosa, todo el mun-
do ent enderá que se está c omprando una obra de ar te, pero si el mismo museo u
otro , decide comprar una escultura religiosa, ya no estará c omprando una pieza
ar tísticas, sino que estará adquir iend o una pieza que exalta y hace apología del
cristianismo en un socie dad laica. Estos mismos ejemplos los podemos lle var al
mundo de las c ofradías, donde c ontinuament e se cr itica que éstas adq uieran nue-
v os patr imonios, p er o nadie vuelv e a poner el g rito en el cielo si una fundación
privada in v ie r te altas cantidades en patrimonio histórico-ar tístic o , o si un club de
futbol in v ierte miles de millones en un jugador , con los que por ejemplo podría-
mos co mprar muchas esculturas par a el M useo N acional de Escultura.
En función de esta pr oblemática de inco mprensión social hacia la imagine -
ría pr ocesional, el objetiv o de la imag inería pr ocesional e n la enseñanza-aprendizaje
de la Didáct ica de las C ie ncias Sociales: p edagogías inher e nt es es poner de manifiesto
los valores educati vos d e la escultur a p rocesio nal y como éstas, aun supr imiend o
su carácter r elig ioso-t eológ ic o , sigue educando a las masas, en ámbitos tales c omo
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
260
la historia, el arte, el patr imonio , la cultura inmaterial, la economía, la lengua, las
nuevas tecnologías, la r edes sociales, etc., y lo que es más impor tantes, en el sig lo
XXI, las escultur as p rocesio nales siguen siendo document os histór ic os de primera
magnitud, que nos informan del estado de una dete r minada sociedad, c omo testi -
monio en primera persona de la misma (F ernández y Sánchez, 2014 y 2015).
P ar a ev ide nciar estas capacidades educativ o-didáct icas d e la imag inería
pr ocesional, en primer lugar analizar emos la capacidad pe dagógica de la imagi-
nería en el siglo XXI. Co n el fin de facilitar futuras compr ensiones hacia los testi-
monios escultóricos, pr opondr emos una serie cr ite r ios de análisis, o modo de pe-
queño manual de buenas prácticas. U na vez c odificado este método , nos inter esa
pr ofundizar en la capacidad que tiene la imagen escultórica par a c ompr ender el
ento r no social y cultura del alumno , par a ello analizare mos la imag inería pr oce-
sional, en el c onte xto del apr endizaje situado . P ropuest o un método para apr o xi-
marnos a los testimonios escultóricos, y analizadas las capacidades educativas d e
los mimos, no quer emos dejar manifestar el valor que éstas poseen como r ecurso
educativ o para enseñar y analizar otr as mat erias. Finalme nte, no quer emos dejar
de pr oponer div ersos pr o yectos que nos permitan poner en valor los apartados
anterior es, incidiendo en la capacidad educativa de la imaginería pr ocesional, en
este caso para la historia social y la geogr afía.
L a capacidad pedagógica de la escultur a en el siglo XX I
Es co nsustancial a la pro pia escultura su uso con funciones r elig iosas a lo
largo de los tiempos. S u carácter tridimensional fue siempre un v ehículo perfecto
para repr esentar a la divinidad bajo cara ct eres t er ráqueos e n los que el ser huma-
no se v eía identificado .
El objeto esculpido , en c oncret o el que ocupa el mismo espacio físico que el tema
obser vado y , por tanto , in vita a unos t ipos de c ompr omiso v isual y psic ológico
difer entes de los que gob iernan la contemplación de la pintura. P odemos acaso
tropezar c on la escultura, pero no podemos ignorarla (Flynn, 2002, p. 8).
En gr an parte de las culturas históricas la escultur a ha t enido un papel social
pre ponderante como eleme nto social de c ohesión. P or e jemplo ho y en día, multi -
tud de pueblos que permanecen vacíos a lo largo de todo el año , cuando llegan las
fiestas patronales se c on vier ten e n el epicentro de cie ntos de familias que vuelv en
para reenc ontr arse c on los su yos, la imagen devocional es el tot een que nos r ecuer -
da cuáles son nuestras raíces, nuestras tr adiciones y q uiénes son los nuestros.
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En el caso del occident e crist iano , partiendo de la tradición clásica y la im-
por tancia q ue las cultur a grec o-ro manas otorgaro n a la divinida d esculpida, sería
en la Edad M edia donde las me ntes pensantes de la I g lesia Católica instrumenta-
lizaro n las ar tes plásticas “ c on una finalidad pedagóg ica, debían inst ruir en la fe y
enseñar los modelos de c onducta en la sociedad” (M uñoz y R uiz, 2003, p . 227). El
alma era conducida “ desde los material a lo inmaterial, v inculand o la v isión mís-
tica de Dios con los valor es de una obra de arte, co n cuya c ontemplación se in v ita
a la unión co n lo divino ” (M uñoz y R uiz, 2003, p . 233). Los dife rent es concilios
y sínodos se posicionar on a fav or de los papeles mediáticos y didáct ic os de la es-
cultura. Ahora bien, igual que existían grandes par tidarios de la imagen religiosa
y de su uso c omo icono d e la divinida d, siempre se escuc haron v oces t otalmente
co ntr arias, pr oduciéndose brot es de ico noclastia que pusieron e n tela de juicio
el papel otorgado a las imágenes en r elación para con la divinidad. P ar a noso-
tros, las oleadas más imp ortantes de ic onoclastia que se han pr oducido v endrían
a ser aquellas que hicier on tambalear la doctr ina en católica en la Edad M edia,
los pr ocesos secesionistas r eligiosos del sig lo X VI, donde anglicanos, prot estantes,
calvinistas, etc., volviero n a fijar su v ista en las imágenes, produciéndose bata-
llas dialectales y la destr uc ción del patr imonio escultórico . Como reac ción a estas
oleadas destruc ti vas, la Iglesia Católica Ro mana, vol v ió a incidir e n la impor tancia
de las imágenes c omo ve hículo par a elevar a los pobres mo r tales c ondenados a
morir hacia la divinida d.
Como es sabid o la identificación entre Contrarreforma y Barroco ha sido y sigue
siendo objeto d e v i va polémica, pues la Ref orma Católica no coincide cr onológi-
camente c on la aparición del bar r oco . El Concilio d e T rento , al c onsagr ar en su
célebre decr eto de 1563 el uso de las c omo instrumento de inigualable eficacia a
efectos de adoctrinamiento y pr opaganda, asentó uno de los principios básicos
del barroco: el de que el ar t e dej aba de c oncebir se como un objeto de pur o deleite
estético dirigido a una minoría, para con v er tirse en un instrumento de p ropagan-
da orientado a la captación de las masas. Si en la época del humanismo el fin del
ar t e había sido el de agr adar , en la del bar r oco iba a ser el de c onmov er , persuadir
y con vence r (Santapau, 2007, p . 767).
En tiempos más cer canos, en España, p or moti vos anticle r icales y no ic ono-
clastias, los suc esos del 31 y de la G uer ra Ci v il tu vieron una incidencia dir ecta en
el patr imonio escultórico , cuando se buscó hacer el ma y or daño posible, lo prime-
ro q ue se hizo fue atacar a los ico nos devocionales, los patr ones y patronas, y los
gr andes imáge nes devocionales, fueron apr esadas, maltr atadas, mutiladas y veja-
das públicamente. Destr u yendo el símbolo del pueblo , se destr uían las estructur as
sociales, los ritos, las fiestas y las tradiciones, las familias quedaban huérfanas, se
atacó en aquello que más dolía, en la veleta que guía el día a día de la c omuna
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
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poblaciona l. C uriosamente, al finalizar la contienda, lo primer o que v olvió a su
sitio fue la imagen del patrón o la patrona, nuevas imágenes realizadas a la manera
de las desapar ecidas. Con ellas se v olvía a la “ calma ” , todo estaba en su sitio , y la
co munidad vol vía a rodar en t orno al toteen que sost enía la población.
Con el C oncilio V aticano II (1963), se dier on algunas rec omendaciones
para que los sacer dotes r ealizaran un correcto uso de las imáge nes, ya que según
se indica, éstos, “les ayudarán a c onoce r y valor ar e n su justa medida las obras de
ar t e que existe n en sus ig lesias, y les ofrec erán algo más impor tant e, les educarán
la sensibilidad artíst ica para captar la obra de arte como e xpresión de la dimen-
sión religiosa más pr ofunda del hombre ” (Fernández Almenara, 2007, p . 58).
Esta pequeña introduc ción histór ica, nos pone de manifiesto el impor tantí-
simo papel que ha tenido la imag en escultór ica a lo largo d e los sig los, ahor a bie n,
sería inte resante pr eguntarnos ¿C uál es pape l q ue actualmente tiene la imaginería
pr ocesional en la sociedad? ¿Qué podemos apr ender gr acias a la imaginería? ¿P ar a
qué sir v e? ¿Se puede enseñar/apr ender algo más que el mensaje cristiano?
N osotros por n uestr a parte, pensamos que las r espuestas a estas preguntas
pasan por co nsidera al elemento escultórico c omo un documento por sí mismo ,
que debidament e interrogado c omenzará a hablarnos de multitud de cuestiones,
tales co mo economía, comer cio , sociología, geog rafía, hist oria, historia del ar te,
política, cultura v isual, ur banismos, et c.
Pr egúntenle a un mueble cuánd o, cómo y dónde fue construido , y nos cont estará
hablándonos de cuestiones tan variadas como d el nivel de riqueza de la población,
del desarrollo de su c omercio int ernacional, del estatus social de su pro pietar io ,
dónde fue colocado , y d e cuál fue su función y para qué, por quién fue utilizado ,
de la estructur a gremial d e la misma, y de sus a vances mecánicos, del aislamiento
ar tístic o o por el contrario de la confluencia en su e ntorno de varias corr ient es
ar tísticas, etc. (Fernández P ara das, 201 6).
De todas estas cuestiones que en s u momento le pr eguntamos a los mueble, nos
responde n igualmente las esculturas. T odo ello p o ne de manifiesto las capacidades
didácticas y de aprendizaje, a las que se presta la escultura, dir ecta o indirectamente.
Las esculturas también nos hablan de sí mismas, per o les tenemos que ha-
cer las p reguntas oportunas par a “ c onstruir” Hist or ia d e la Escultur a a partir de
ellas (Fernández P aradas, 2016 a y b). De nuevo debidame nte interr og adas, nos
responde rán a cuestiones sobre su p ropia mat erialidad, natur aleza y p rocede n-
cia del soporte utilizado en su r ealización, de las técnicas ar tísticas, del ar te de la
pintura, del uso del cuerpo en una determinada época, de la ico nog rafía, de la
cosmo v isión d e una cultur a, etc.
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En su capacidad mediática, la escultura proc esional ha com ulgado con lo
2.0, las r edes sociales y la dig italidad, estableciendo ver daderas y g igant escas co -
munidades de apr endizaje que por medio de nodos bidir eccionales int ercambian y
co nstr u yen c ontinuamente c onocimiento e n foros, perfiles de Facebook o en tuit.
En relación c on todas estas posibilidades didácticas a las que se pr esta la
escultura proc esional, F ernández A lmenara (2007, p. 62), pr opone los siguientes
objetiv os generales y específicos de apr endizaje:
Objetiv os gener ales
• “U tilizar las posibilidades culturales que tiene el entorno .
• M otivar la capacidad de Obser vación.
• Facilitar la c ompre nsión de aspec t os culturales, costumbr es, arte, historia,
etc., que tienen relación co n la fe católica.
• Apr ender a I nterpretar las expr esiones religiosas de los símbolos e imágenes.
• Conoc er y valorar las manifestaciones de la com unidad cr istiana en las que
ésta expr esa su fe, sentimient os y actitudes.
Objetiv os específicos
• Desper tar la observación mediante la realización de actividades.
• R econoc er las carac t erísticas de una imagen r elig iosa.
• A ctitud de curiosidad e interés por el pasado y por los valores d e toda la
historia humana.
• Determinación del significado de términos o conc eptos, situando la e xpre-
sión en su c ontext o histórico .
• A ctitud de interés, cur iosidad y r espeto hacia las expr esiones, edificios e
imágenes que hac en refe rencia a J esucristo , la V irgen o los santos.
• A dquirir un vocabulario del tema.
Godo y , V allés y Alsina e n año 2014, diseñaron y r ealizaron un int eresante p ro yecto
que tenía por tít ulo “ Apadrinamos esculturas” , llevado a cabo con alumnos de
educación infantil de 3, 4 y 5 años, cuy o objetiv o era “ apro ximar a los estudiantes
al parq ue escultór ic o de su ciudad, y just o a ellos a sus maest r os y su familias ”
(Godo y , V allés, y A lsina, 2014, p .132). Los objetiv os del pro yecto que p roponen los
autor es, son perfectamente extrapolables a nuestro ámbit o de estudio , y podría-
mos conseguir los mismos r esultados si los aplicamos a la imaginería proc esional:
• H acer c onocer a los jóv enes el parque escultóric o de la ciudad, primer paso
para que valoren el mobiliario urbano y no lo lastimen.
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
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• A pro vec har los conocimient os que se derivan del estudio de las esculturas:
históricos, geográficos, ciudadanos, técnicos, ét ic os, artíst ic os estéticos, etc.
• V alorar críticamente y sobr e el terreno el estado de las esculturas.
• In v entariar el parque escultórico de la ci udad desde una perspec ti va peda-
gógica y ciudadana.
• R esponsabilizarse directament e de una par t e del patr imonio públic o de la
ciudad.
• Sensibilizar a los estudiantes más jóv enes de su papel pr otector , interpreta-
dor y transformador de la ciudad. Establec er vínculos entre ciudad y patri-
monio , entr e historia y ciudadanía, entre artistas y p eat ones (2014, p . 131).
Dentro del escaso desarr ollo educativo no r eligioso y catequético al que se
presta la imaginería pr ocesional en la actualidad, son las instituciones m useísticas
encargadas de custodiar fond os escultór ic os o destinadas en ex clusi v idad a estas
colec ciones, dentr o de la educación no formal, las que están desarrollando más
pr oductos didácticos y poniendo en valor la capacidad educati va laica de la ima-
ginería proc esional, no en vano el despojar a la imagen escultórica de aur a cat e-
quética es par t e de la pr opia super viv encia de la institución, asegurándose que sus
pr oductos lleg an a un secto r de la población mucho más alt o. Son especialmente
significativos los valor es educativ os que el M useo Salzillo de M ur cia e videncia
sobr e su patr imonio escultórico , ya que “los bienes patrimoniales que integr an
dicho r ecorrido son susceptibles de ser analizados d esde distintas perspec ti vas que
no resultan e x clu yentes e ntre sí” (M useo Salzilo , 2017):
• Como ev id encias de un cont exto histór ic o , en la que el esc olar puede cono -
cer e id entificar div ersos aspectos y costumbr es pr opios del sig lo X VIII a
través de las piezas.
• Centrándose principalmente en el aspecto artíst ic o , estético y en las cuali-
dades plásticas y pictór icas de las ob r as.
• De tip o técnic o , abordand o distintos pr ocesos (escultura en madera, el
estofad o, el modelado , el tr ampant ojo , los textiles, la pintur a al óleo sobr e
lienzo o tabla, etc.)
• P ar a la educación emocional , focalizada en la identificación y análisis de
las distintas emociones rep resentadas.
• Centrada en la temática o en el aspecto religioso , atendiend o a la plasma-
ción de los relat os evangélicos del N acimiento , la P asión…
• De orientación musical , analizando las r epresentaciones d e los numer osos
instrumentos musicales que podemos enc ontrar , especialmente en los dos
belenes.
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De manera específica, a la hora de valor ar crítica y científicame nte la imagi-
nería pr ocesional actual, podríamos consid erar entre otros factor es los siguientes
(F ernández P aradas, 2017, p . 20):
1 . Calidad de ejecución de la pieza, carácter que lleva implícito el c onocimiento
del oficio mostrado por par te del escult or , así como la resol ución de prob le -
mas co mpositivos, y muy especialmente d el t ratamient o de la anatomía y la
aplicación de la misma co mo elemento que “sust enta ” a la pieza.
2 . Dominio de la técnica, tant o en las formas, v olúmenes y sistemas de pr opor -
ciones, c omo en las policro mías, estofas y acabados, teniéndose en cuenta,
además, la estabilidad de las mismas y s u preserva ción para el futur o .
3 . A por taciones significativas dentro d el ar te, ya que insistimos, la imaginería
pr ocesional es un lenguaje que ha sabid o reformularse c onc eptualmente,
apor tand o nuevas posibilidades expresi vas. Quer emos ver ob r as r ealizadas
por maestros que aporten c osas nuevas, y que no recaigan en la c onstante y
co ntinua repetición de los modelos, formales e ico nog ráfic os. Ello nos lle va
a realizar una llamada de at ención, a todos los “post ” y la c ontinuación y
agotamient o de determinados modelos y fuentes
4 . Estado actual del ar t e de la imaginería en la ac tualidad, por medio del
seguimiento de los maestr os, sus pr opuestas, y evol uciones. En relación
co n esto , part imos d el sistema por cabeceras de grup os, es decir , si estamos
hablando de una obra del neobarroc o gay , cuales son las obras para digmá-
ticas de ese estilo , y co mo las nuevas obras, en este caso los candidatos al
pre mio , se apro ximan a las mismas, y cuáles son sus difer encias.
5 . A por taciones ic onog ráficas significativas que v engan a engr andec er las
posibilidades que ofr ece el arte a día de do y .
En definitiva, obr as int eligentement e pensadas, bien ejecutadas, y que apor -
ten alg o a la socieda d q ue la produjo .
R e cursos didácticos
La imaginería proc esional, no sólo es una ex c epcional fuente de informa-
ción en primera personas para la compr ensión social del entorno , la histo r ia, la
geogr afía o la ec onomía, de t odo ello hemos dado buena cuenta en las páginas an-
terior es. N os inter esa ahora mencionar brev emente, algunas de las posibilidades
didácticas que ofrec e la escultura como v ehículo para el aprendizaje de sí misma,
o para la didáct ica d e otr as mate r ias. Deb emos d e tener en cuenta q ue en función
del ámbito d e conocimient o en el que nos enco ntremos, las posibilidades de uso y
apre ndizaje serán unas u otr as (F ernández P ar adas, 2015). T ampoco debemos de
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
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olvidar la notable difere ncia entre enseñar/apr ender histo r ia de la escultura pr o-
cesional y e nseñar los proc esos de realización de una escultura, no para conoc er su
historia, sino para crearlas desde c er o. P ara estas dos cuestiones, ya:
En la segunda mitad del sig lo XIX, el aprendizaje de las artes, y entre ellas, de la
escultura, se ve sometida a notables cambios sob re todo en cuant o a la formación
teórica y a la estruc tura curr icular , cambios q ue sentarán las bases para la enseñan-
za de la disciplina en la actualidad (Rodríguez Samaniego , 2013, p . 495).
Si echamos la mirada un siglo at rás, y nos ubicamos por e jemplo en la Es-
cuela de Bellas A r tes d e Barcelona, llama p ode rosament e la atención, la multitud
de materiales didácticos que e xistían en la escuela para el aprendizaje de la hist or ia
de la escultura. Así, p or ejemplo ,
“ como materiales didácticos para la primera sección de la asignatur a de Escultura,
en la escuela se empleaban principalmente dibujos, g rabados y vaciados en yeso
de obra antiguas (…). R eproduc ciones de esculturas o de motiv os escultór ic os
gr iegos y latinos. Los y esos se encargaban a menudo al pr ofesor de V aciado y los
gr abados a los p rofesor es de Dibujo o Grabado , pero a v eces también se adq uirían
en el extranjero . Las c opias de obras renac entistas, de espíritu clásico , ocupaban
un segundo lugar (…). M ucho más económica y v ersátil, que el grabado, la foto-
gr afía se fue intr oduciendo paulatinamente c omo herr amienta d e aprendizaje
de la Escultura, sobre t odo en el último ter cio del sig lo XIX. En aquel la época, la
biblioteca de la escuela c ompró fot og rafías sueltas y álbumes de fot og rafías que
dinamizaro n las enseñanzas de la asignatur a (…) Asimismo , la biblioteca contaba
también co n libros ilustrados. Dentro d e esta línea, podemos destacar las publi-
caciones de ar quitectura, de historia y teoría del arte, de anatomía, de elementos
deco r ati vos y de dibujo d e figur a (…) T ambién se empleaba esculturas cr eadas por
los pr ofesores de la casa ” (R odríguez Samaniego, 2013, p . 499).
De este enorme listado , nos l lama la at ención que sí lo extrapolamos a un
aula univ ersitaria de Hist oria del Arte del siglo XXI, los r ecursos que actualmente
se utilizan, pasan por ser muc ho más limitados, pr obablemente r educidos a un
pr oy ector y una pr esentación con fot os.
Si cada tiempo tuv o su arte, par ece ev ident e que cada tiempo debería tener
su pr opia manera de enseñar su arte, aunque en lo r elativ o al ar te escultórico , los
antiguos nos ganan con r espec t o a la didáctica de la escultura.
U na pr imera pr opuesta educativa, debería pasar siempre por el c ontacto
directo c on el hecho escultórico , y cuando decimos directo , no nos referimos sólo
a visualizar la dir ectamente, sino a t ocarla, con el objetiv o de poder inte r r ogarla
adecuadamente. U n c onocimiento dir ec t o sobre los p rocesos y técnicas d e realiza-
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ción de una escultura, es in v ersamente pr opor cional a las posibilidades de aumen-
tar la clasificación razonada del objet o sin identificar . P ar a t ocar piezas escultór i-
cas, analizarlas y catalogarlas directamente, disp o nemos de un amplio abanico de
posibilidades, desde visitar anticuar ios, ferias de antigüe dades, galerías y casas de
subastas. I gualmente, r esulta tremendament e didáctico , visitar talleres actuales de
imaginería proc esional, donde los al umnos puedan interrogar al escultor , realizar
prácticas de catalogación y análisis de materiales in situ, e incluso poder r ealizar
prácticas de talla y modelado .
Otr a práctica igualment e sugere nte, bajo un caso r eal, por lo que el pr ofesor
tendría q ue buscar un pieza, sería realizar un inf orme sobre el estado de c onser -
vación de una pieza, llegando a pro poner un pro puesta de actuación. Este tipo de
activida des c onlleva realizar una apr o ximación total sobr e la pieza, ya que d ebería
incluir dat os sobre la pr opia pieza, analizar la técnicament e, in v estigar sobre el
auto r , el co ntext o social, lo materiales utilizados, etc.
El I nforme Horizon , que analiza el uso de las tecnologías en la educación, ha
puesto de manifiest o que una de las “tecnologías que se pr evé que tenga impacto
en la educación es la impr esión 3D” ( T orr e-Canter o et al., 2015, p . 435). Sist e-
ma tra dicio nalmente utilizado por la ar queología, su aplicación a la elaboración
de c opias 3D de imágenes pr ocesionales, supone en sí un proc eso con difer entes
fases, seleccio na de la impresora, fot ogr afía y c omposición del objeto a impri-
mir , se lec ción de pr og ramas, que hac en que por medio de la impresión, solo se
apre ndan competencias r elativas a la hist or ia de escultur a, sino que se adquieran
co nocimientos pr ofesionalizantes r elativ os a otr as mat er ias.
La aplicación de códigos QR al apr endizaje de la imaginería proc esional
supone incre mento expone ncial del conocimient o inmediato ampliado que po-
demos adquirir sobre una image n. La realidad aumentada, por su par te, nos per-
mitirá conoc er el objeto escultórico desde perspectivas imposibles, aumentand o
el ideario social sobre una imagen.
En relación c on los códigos QR y la realidad aume ntada, actualmente po-
demos enc ontrar diver sas her ramientas en línea c omo Goog les Goggles o Eduloc
que nos permiten c ompar tir imágenes sob re escultura y que la co munidad social
pueda ampliar el conocimient o sobre ellas, aña diend o comentarios, información
histórica y v iv encial, nuevas fotogr afías, o geolo calizand o las piezas.
La W eb 2.0 nos ofrec e múltiples posibilidades, posteriormente analizar e-
mos un caso específico , de aprendizaje sobr e piezas escultóricas. Blog, perfiles en
Instagram, T w itt er y Fac ebo ok, entre otros m uchos, siempr e debidamente selec-
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cionados, nos ofrecen m ultitud de información adecuada por fomentar los en-
tornos personales de apr endizaje. Cómo pr opuestas de apr endizaje, podríamos
analizar desde el v ocabulario ar tístico r elativ o a las escultura en las redes sociales,
a poner de manifiest o el mal uso que los escultor es hacen de s us perfiles socia-
les, analizar la div ersidad de “fiestas” , que tienen c omo epice ntro la imaginería
pr ocesional, analizar las nueva t endencias en imaginaría, geolocalizar escultor es y
esculturas, o realizar apr o ximaciones en cla v e de géner o.
Igual de amplio r esultan las posibilidades que ofr ece el cine, la t ele visión y
las series en la docencia y apr endizaje de la imaginería pr ocesional. Series como
los M edicis, Carlos R ey Emperador , I sabel, Águila Roja, o el Minist erio del tiempo,
se nos antojan c omo impor tant es medios lúdicos para el aprendizaje de la escul-
tura. En estas series po dríamos sist ematizar las esculturas que aparece n, identifi-
carlos y ubicarlas en el espacio geog ráfic o que la serie refleja, y contrastar los datos
co n las ubicaciones actuales. Geog rafía, arte, historia... t odo g racias a la imagen
en movimiento .
L a imaginería procesional , distribución espacial
y tiempos históricos
La ma yoría de las se manas santas que se produc en en el orbe cr istiano ,
de naturaleza católica, apostólica y romana, tiene como pilar es fundamentales
la liturgia, pero también a la pr opia imagen pr ocesional q ue se con vier t e en el
alter ego de la di vinida d, cobrando un papel religioso/social difícil de calibrar .
En muchos casos la p ropia imagen viene a adquirir tal protago nismo que eclipsa
a la divinidad inmaterial. Estas imágenes que han v enido c olonizando/pr ocesio-
nando por la cristiandad desde Edad M edia, reflejan una impor tante c onciencia
histórica y geog ráfica que son c onsustanciales a su pr opia naturaleza, y que bien
canalizadas se nos atojan co mo un medio idóneo para el aprendizaje situad o , esto
es aquella “ teoría general sobr e la adquisición el conocimient o que enfatiza la im-
por tancia de la ac ti v idad y el c ontext o en el que tiene lugar el apre ndizaje” (Gros
Salvat y Flor es Miravalles, 2013, p . 43). Desde el punto de vista de la geogr afía,
la materialidad de la obra hace que esta ocupe un lugar en el espacio , el actual y
aquellos otros en los que estu v o ubicada en tiempos pretéritos, lo que a la postr e
se nos antoja c omo la base de múltiples opciones didácticas y de aprendizaje. En
relación c on la cuestión geog ráfica, al igual que la imagen tiene y tuv o una ubica-
ción específica, en la latitud y longitud, el escultor que la trajo al mundo también
se ubicó en un dete rmina d o terr it orio, aunque existen m ultitud de e jemplos d e
escultor es/talleres trashumantes. El analizar imágenes proc esionales en relación al
l A imA ginerÍA Procesion Al en lA enseñAnzA - APrendizAJe de lA didácticA de lAs c ienciAs s ociAles : Ped A gogÍAs inherentes
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co ntext o espacial, “ supone una vincula ción dir ecta de determinados apr endizajes
co n el terr it or io p róximo del alumnado y , además, hace posible la apertur a y la
interrelación del c entro educativ o c on su ento r no y s u comunidad” (Gros Sal vat y
Flores M iravalles, 2013, p. 43).
En los actuales cont extos d el aprendizaje uni versitario , dond e cada vez
ocupa un may or espacio la cultura digital, se hace necesario el uso de las nuevas
tecnologías de la información y la c omunicación para que el alumno encuentre
una utilidad social y prof esional de lo que apr ende en la facultad. Como p ropues-
tas de apr endizaje en entornos uni versitarios, utilizando la escultura pr ocesional
co mo base par a el apr endizaje de la geogr afía, la historia y el ar te, propone mos
las siguientes actividades, que tienen por objetiv o aunar el currículo , la escultura,
la geogr afía 2.0 y las t ecnologías de la información geog ráfica (Gómez T rigueros
2010), Grabar , 1980).
Mad eras, g eog rafía vegetal. La ma yo ría de las imágenes pr ocesionales, se
encuentran realizadas en madera de di versa naturaleza. Se da la cir cunstancia que
determinados t er ritorios o áreas g eog ráficas utilizan para sus esculturas determi -
nadas maderas, lo que suele indicar pr ocedencia, ya que es menos co mún que se
impor t en maderas extranjer as para la r ealización de escultur as. U na pr opuesta de
apre ndizaje inter esante, sería pr oponer un apr endizaje in v erso por medio de una
selección de piezas pr ocesionales r ealizadas con made r as dif erent es. Si dispone -
mos fotografías de esculturas en las que se pueda ver la made r a (o escultura r eales,
realizand o las gestiones con iglesias, hermandades o museos), por ejemplo de los
interior es, las bases, o los co r tes, podríamos propones a los alumnos q ue identifi -
carán la madera con la q ue está realizada, desde el punt o de v ista morfológico , sus
características (dureza, humedad) y sobre t odo geog ráfic o . P ar a ello sería necesa -
rio realizar una pequeña formación en carac t erísticas de las maderas y técnicas de
análisis y apr o ximación (existen catálogos de mad eras y monog rafías específicas).
El rec onocimiento de la made r a se r ealizaría a par tir de piezas r eales sobre las q ue
no se ofr ecería ningún tipo de información al alumno , ya q ue lo que se pret ende es
que este c onstruya el c onocimiento , esto es, que clasifiq ue la escultura, por medio
de la base estructur al, en un conte xto geográfico dete rmina d o , en una escuela, o un
auto r determinado . Lo ideal sería dispone r de piezas de div ersa nacionalidad o área
de pr oducción. U na v ez que el alumno/s ha av eriguado ante qué tipo de madera se
encuentra, las siguientes cuestiones a pr eguntarse serían, ¿C uál es el medio natural
de esa madera, de dónde viene?, ¿Qué escuelas escultóricas o centros pr oductiv os
suelen utilizar esa madera? ¿Es la madera común en la ub icación ac tual d e la pieza?
¿F ue la madera común de otras ubicaciones históricas de la pieza? En función de
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
276
si la respuesta es sí o no , tendre mos que preguntarnos las siguientes cuestiones ¿La
obra fue impor tada? ¿F ue realizada por un escult or foráneo? (podría ser normal
que un esculto r se ubique en un nuev o centr o productiv o , per o siga t rabajando c on
materiales de su patria). T o d o este pr oceso de análisis v endría a poner de manifies -
to que o bien la escultura esta desubicada (fue comp ra da en el extr anjer o , encar -
gada a un escultor extranjer o , etc.) o que por el c ontr ario , su naturaleza material
co r r esponde con la no rmal t radicional del ce nt r o pr oductivo e n el que se ubica. Sí
la pieza es impor tada, o realizada por un escultor fo ráneo, es muy pr obable que
ésta manifieste una apariencia ar tística que r eflej a la cultura geográfica del escul -
tor . R espondidas estas cuestiones, cabría pr eguntar sobre las rutas come rciales, por
ejemplo de los sig los X VII y XVIII, por lo que la car t og rafía histórica ent raría en
juego y seguiríamos pr ofundizando en cuestiones de geográficas.
Distr ibución espacial de los escult ores, c onfluencias entre siglos distan-
tes. Pr obablemente el c omún de los mortales no tenga concie ncia de ello, pero
en el siglo XXI, la ma yoría d e los imag iner os se ubican geográficamente en los
mismos centr os producti vos que en el barr oco . La pr opuesta que planteamos, pre-
tende p recisamente q ue el alumno tome c onciencia de c omo los focos artísticos
del barroco so n prácticamente los mismos que en el siglo XXI y refle xiones del
porq ué de esta cur iosa r ealidad. La práctica pasa por integrar las tecnologías de la
información geog ráfica para r ealizar un mapeo de los escultor es, por e je mplo del
siglo XVII y los del siglo XXI. P ar a ello ofr eceríamos una nutrida nómina de nom-
bres, sólo los nombres (para c onfigurar la nómina, podría utilizarse los siguientes
libr os: Mat er iales docentes para el estudio y didáct ica de la Escultura Barroca Espa-
ñola en contextos de aprendizajes colaborativos y 2.0 ; Es cultur a bar r oca española.
N ue vas lectur as des de los siglos de Oro a la Sociedad del Conocimie nto (3 V ol.) e
I mag ineros del siglo XXI, p roductos barrocos e n entornos 2.0 . P ara los imagineros
del siglo XXI, también se pueden utilizar c omo fuente los p remios de La H orna-
cina. La nómina debe ser amplia, y mencionar escultor es del todos los r einos de la
M onar quía Hispánica y de las actuales c omunidades autónomas. P odemos di v idir
la clase en difer entes grupos, y que cada uno haga la doble co mpar ación.
Suministrada la nómina de escultor es, el alumno te ndrá que buscar en bi-
bliogr afía especializada y recursos w eb , donde desarrollar on su pr oducción, lugar
físico , por e jemplo Sevil la, Granada, o V alladolid. Co n esta información realizarán
tablas en las que se mencione el no mbre del escult or , la fechas d e nacimiento y
muerte, lugar principal de trabajo (o lugares) y algunas de su obras más impor -
tantes). Este mismo proc eso se realizará tant o para los escultores del siglo XVII
co mo par a los actuales.
l A imA ginerÍA Procesion Al en lA enseñAnzA - APrendizAJe de lA didácticA de lAs c ienciAs s ociAles : Ped A gogÍAs inherentes
277
U na vez ubicado a los escult ores en un espacio geográfico c oncr eto , acudi-
remos a las n uevas tecnologías para realizar una comparación visual del mapeo
de los mismos. P or medio de Google Ear th, podemos geolocalizar v isualme nte
a los escultor es en dos planos nacionales dife rent es super puest os, o en uno c on
difer ente c olor para cada ép oca. U na v ez realizado t odo este trabajo, se proc ederá
al análisis y refle xión por escr it o de esta par ticular situación.
Escultura procesional 2.0, realidades aumentadas. Las personas estable-
cen r elaciones de c otidianeidad con las imágenes pr ocesionales de Semana Santa,
tanto que e n mucho c osas se establece lazos familiar es entre personas e imáge nes.
P ar a las personas que c on vive n con las esculturas pr ocesionales, es fácil ubicarlas
en un c ontext o geog ráfic o determinado y c onocer parte de su histo r ia, pero a me-
dida que nos apartamos del conte xto social de la imagen, la información que tene-
mos sobr e el la, se va diluy endo . Co n el objet i vo ac ortar estas distancias, p ropones
un pr oy ecto basado en herramientas de geolocalización y realidad aumentada. La
finalidad del mismo , es crear una base d e datos, por medio de Eduloc y A ur asma
que muestr e la ubicación física e información de la imagen disponible para todo
el mundo de las imáge nes proc esionales de nuestra Semana Santa, realizando un
itinerar io vir tual por las mismas.
F igura 1
Pantalla pr incipal del portal Eduloc
Eduloc es una iniciativa de la F undación Itinerarium (…) Esta her ramienta per -
mite a pr ofesor es, alumnos y familias poder crear itinerarios, geolocalizar lugares
y escenarios en el mapa c on la posibilidad de inser tar información descriptiva,
imágenes y pr eguntas tip os t est, pro porcionando e xper iencias basadas en la loca-
lización (Leiva Oli vencia y M or eno Martínez, 2015, p . 7).
A nt onio r Af Ael f ernández P ArAd As
278
A urasma es una aplicación móvil multiplaforma que per mit e crear de forma
sencilla y rápida escenarios de RA a partir de cualquier fotografía y que actuará
como mar cador . La aplicación nos ofr ece una amplia galería de objetos virtuales
y tridimensionales animados, aunque nos posibilita utilizar cualquier fot og rafía,
imagen u objeto del m undo real, lo que permite aumentar cualq uier cosa sin
necesidad de imprimir ningún marcad or o imagen (Leiva Oli vencia y M or eno
Martínez, 2015, p . 8).
A unque la práctica se puede ir ampliando a otr as localidades, nosot r os,
inicialmente, la hemos circunscrito a la Semana Santa de Andalucía, a las ocho
capitales, a las c ofradías ag rupadas, y las imágenes titulares d e la misma. La clase
se ha agr upado e n ocho g rupos, y a cada uno se le ha adjudicado una pr ovincia.
Concr etos el ejemplo en Granada.
Cómo hemos mencionado ant erior ment e el objetiv o del pro yecto , es crear
una base de datos vir tual, par a que cualq uier persona pueda tener info rma ción
sobr e la imagen proc esional. De manera resumida, el proc eso a seguir sería el
siguiente. Realizar una fic ha catalog ráfica de cada una d e las escultur as titular es
de las hermandades, el pr ofesor entregaría la plantilla. R ealizar una segunda ficha
catalográfica del templo o sede física de la imagen. Esto por cado uno de días de
pr ocesión. U na vez c ompilados los datos, tendrán que desplazarse físicame nte a
v er la imagen. J usto delante ella se geolocalizarán, en latitud y longitud exacta,
cada una de las imágenes, con Eduloc, lo que nos permitirá ir ubicando en el ci-
berespacio cada una de las imáge nes. Igualment e se fotogr afiarán para tratarlas y
co mpar tir en el moment o con A ur asma, creando esc enarios v ir tuales d e realidad
aumentada. P osteriormente, la ficha realizara inicialmente se v olcará sobr e cada
una de las geolocalizaciones en Eduloc, aumentand o la información v irtual sobre
cada una ellas, finalmente se r ealizarán un itinerar io por cada que aúnes las imá-
genes titulares por cada uno d e los días de proc esión.
Conclusiones
Las imágenes que se pr ocesionan por n uestr as calles durante la Semana
Santa son ser es, que a pesar de su inanimidad están v i vas, no respiran, per o tienen
una vitalida d digna de mencionar , son par te d el tejido social, con v iv en diaria-
mente c on las personas y sobr ev iv en a c ontext os culturales par a los q ue no fueron
educadas. H an mostr ado una t otal capacidad de adaptación al medio.
El análisis de los valor es educativ os han puesto de manifestó las múltiples
capacidades didácticas y pedagóg icas a las que se pr esta la imaginería proc esional.
Si somos capac es de aislarnos de los valores cateq uéticos, c omenzarán a aflorar
l A imA ginerÍA Procesion Al en lA enseñAnzA - APrendizAJe de lA didácticA de lAs c ienciAs s ociAles : Ped A gogÍAs inherentes
279
múltiples posibilidades de enseñanza/apr endizaje, para consigo misma, o para
otra materias.
Las esculturas en 3D , pasan por una gran incompr ensión por par t e del
alumnado y el gran público , para come nzar a reve r tir esta situación hemos pr o-
puesto una serie de pautas or denadas que nos permitan una apro ximación a las
mismas co n una v isión holística de c onjunto .
U na vez pr opuesta una buena praxis de apr o ximación, hemos c ompilado
una serie de recursos que nos permiten una mejor didáctica para el aprendizaje de
la escultura. Alternando antiguos métod os con n ue vas t ecnologías. Finalmente,
hemos pr opuesto una serie de pr oy ectos que aúnan el apr endizaje sobre escultu-
ras, ar t e, geog rafía e histo r ia.
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P osibilid Ades didácticAs de lA escul turA Pr ocesionAl en los estudios suPeriores
287
mantienen por el moment o montados en un almacén en la ce rcana Casa del Sol,
que se pr ocura ha c er visitable a los g rupos que lo solicitan. Lógicamente, es a los
alumnos inte resados por la hist or ia del arte a quienes suscita el ma y or interés.
J unt o con un pr oceso cr eativ o en el que se fue consolidand o la imagen pr o-
cesional ind ependiente hasta culminar c on obras como la V irgen de las Angustias
de J uan de J uni (hacia 1570), el desarrollo de las c ofradías y las procesiones e n la
segunda mitad del sig lo X VI pr onto se manifestó en el deseo de inc orpor ar esc e-
nas co n var ias figuras, que r epresentaran de un modo más c ompleto los episodios
de la P asión. P or este motiv o se come nzaron a r ealizar los primitivos c onjunt os,
co n frecuencia denominad os pasos de pap elón, término que por otro lado no es
mu y adecuado , ya que en r ealidad las figuras son un ar mazón d e madera cubier to
co n telas encoladas c on cabeza, manos y pies tallados también en madera, lo cual
es difer ente de una obra de cartón piedr a. En cualquier caso , su liger eza deter -
minó la posibilidad de fabricar g rupos mu y livianos a p esar de llevar numer o-
sos personajes.
La escasa resist encia del material a las co ndiciones ambientales extre mas
y los golpes, dete r minar on c ontinuos arreg los en estas esculturas, y a la p ostr e
su sustitución por otras más durader as. La consecuencia es que apenas podemos
imaginar cómo serían esos pr ime ros pasos que sin duda fuer on nume rosos, c omo
lo atestigua las noticias documentales que r ecogen s u realización o los habituales
repar os a los que te nían que ser sometidos.
Era cuestión de tiempo que las cofradías quisieran contar e n sus proc esio-
nes co n escultur as r ealizadas en madera, menos perec ederas, co n las que además
se podrían conseguir esc enas más monumentales y de ma y or calidad ar tística.
Durante el primer tercio d el sig lo X VII la escultura procesional vallisoletana al-
canzó su moment o de may or esplend or a tr a vés de los grandes pasos en madera
policromada, afor tunadament e conservados en un buen númer o hasta nuestros
días. Ello fue posible por los a vances técnicos e n la talla y p o r el t rabajo de un
reducid o g rupo de esculto res que lo supier on llevar a cabo, entre los que destacan
las figuras de Francisco Rincón y so bre tod o Gregorio F ernández.
En el M useo N acional de Escultura se puede cont emplar el primero de
ellos, el gr upo de la Ele v ac ión de la cruz , encargado a Francisco Rincón en 1604
por la co fr adía de la Sagrada P asión de Cristo . Las cir cunstancias históricas ante-
riormente mencionadas han determinado que la image n titular per manezca en la
actual sede de la cofradía y se mont e cada año par a el uso pr ocesional, mientr as
que las siete figuras restant es se exponen durante t odo el año en la sala de pasos
J osé i gn Acio h ernández r edondo
288
del museo (Figura 4). Ello no es obstáculo para po d er apreciar la ex cepcionalidad
del co njunto al tratarse de una composición de gran complejidad, res uelta g racias
al inteligent e empleo de los pr opios elementos y personajes d e la acción para con-
seguir la estabilidad de la cruz en alto .
T ras la temprana muerte de Rincón en 1608, la escultur a pr ocesional pud o
seguir evolucionand o g racias al trabajo de Gregorio F ernández, quien por otro
lado c onocía e incluso pr obablemente c olaboró desde el primer momento e n las
innovaciones técnicas, ya que a su llegada a V alladolid permaneció dur ant e un
tiempo en calidad de oficial en el taller de Rincón. P ocos años después, el escultor
inició sus encargos para las co fra días vallisoletanas que le llevarían a realizar seis
co njuntos pr ocesionales destinados a cuatr o cofradías.
Entre los c onser vados en el m useo destaca por su espec tacularidad el pri-
mer o de los que llevó a cab o , el paso de La Crucifix ión, también conocido c omo
Sed T e ngo (Figura 5), por rep resentar el moment o en el que Cristo r ecibió la es-
ponja empapada en vinag re. C ur iosament e, las circunstancias históricas que en
otros casos llevaron a la fragmentación de los gr upos en est e caso se aliaron para
que se c onser v e complet o . C uando en 1612 la c ofradía de Jesús N azareno decidió
encargar una talla del Crucificado y dos sa yo nes al recibir una limosna del gremio
de los pasamaner os, la co fr adía t enía aún su sede en el co n vent o de San Agustín de
V alladolid. C uatro años después y y a con financiación pr opia, la cofradía encargó
otros tres sa y ones que c ompletaban el diseño realizado por F ernández. Sin embar -
go , la decisión de los nazar enos en 1676 de escindirse del c on v ento desembocó en
un pleito eclesiástic o cuy o fallo fav or eció a los agustinos, obligando a que les fue-
ran dev ueltas las tr es pr ime r as. A nte esta situación, la c ofradía decidió encargar
en 1684 un nuev o Crucificado al escultor J uan A ntonio de la P eña e incluso en el
siglo siguiente logró recuperar los dos say ones, al permutarlos por el pago de una
deuda que mant enía el con vent o. De este modo , en la iglesia de J esús quedaro n
todos los sa y ones que se c omponían con el nuev o Crucificado , mientras que en el
co n vent o permane ció el C r ist o orig inal. Al llegar el proc eso desamor tizador ést e
último pasó de San Agustín al m useo y de la cofradía se expr opiar on, como ant es
se dijo , los sa yones q ue no estaban al culto , de forma que uno y otr os se vol v ier on
a enc ontr ar casi siglo y medio después en la nueva institución museística. Esta
singular historia es una buena prueba del interés q ue apor ta el estudio de las vi-
cisitudes por las que ha pasado el patrimonio ar tístic o a lo largo del tiempo para
co mprender s u situación ac tual.
P osibilid Ades didácticAs de lA escul turA Pr ocesionAl en los estudios suPeriores
289
F igura 4
Paso de La Elev ación de la Cruz, F rancisco Rincón (1604), en la exposición
per manente del Museo Nacional de Escultura sin el Cr isto titular
Foto: Archivo Museo Nacional de Escultura.
J osé i gn Acio h ernández r edondo
290
P ero las posibilidades didácticas desde el punto d e v ista histórico no se ago-
tan co n la refer encia estr icta a la hist or ia d el ar te. La v isita a los pasos permite
también analizar la sociedad que los hizo posibles, una forma de v ida en la que
todo se per cibía bajo refe rencias a lo sagrado y que lóg icament e pr oduce un enor -
me co ntr aste c on la secularización ac tual. El apogeo de las cofradías como una d e
las co nsecuencias más v isibles de la C ontr arref orma, compuestas por seglares de
todo tipo de c ondición social que incluso c on frecuencia mant uvieron di verge n-
cias co n el clero , es una muestr a evidente de la pr esencia que tenía lo r eligioso en
la vida cotidiana (Egido , 2000, pp . 29-31). La propia c ostumbr e de organizar pro-
cesiones es e n sí misma la prueba más elo cuent e, ya que no cabe ma y or indicio de
religiosidad colectiva que c on v er tir el esc enar io urbano en un gr an t emplo por el
que discurren los principales episodios de la P asión y e l hec ho de su v ige ncia hasta
la actualidad in v ita a la r eflexión desde mu y distintos puntos d e v ista.
L a escultur a pr ocesional del Museo Nacional de Escultur a
en el campo de la museogr afía y la conserv ación del patrimonio
La recuperación de la Semana Santa de V al ladolid, a par tir de los años v ein-
te del siglo pasado , tu vo c omo consecuencia lógica el restab lecimiento de la fun-
ción orig inal de la escult ur a q ue sig los atrás se había realizad o con dic ho fin. En
un largo pr oceso , a medida que a vanzaban los estudios sobr e el tema, se fueron r e-
colocando varias piezas cuy a ubicación orig inal se había ol v idado . Como ya se ha
mencionado , los responsables del museo jugar on un papel determinante en est e
sentido (A gapito y R ev illa, 1925) y al mismo tiempo , c on la lógica autorización
ministerial, dier on lugar a un hecho museístic o inusual que se mantiene hasta la
actualidad, con el préstamo an ual de 43 piezas que c omponen de un modo total o
parcial 10 de los pasos q ue par ticipan en las pr ocesiones vallisoletanas.
H ablar de conservación preve ntiva en la escultura utilizada con fines pr o-
cesionales r esulta siempr e una cuestión un tanto c ontr adict or ia y c on fr ecuencia
sometida a la polémica. El pr opio uso de las tallas con dic ha finalidad exige que
sean dejadas de lado muchas de las actuaciones univ ersalment e aceptadas para
una adecuada conse r vación. El tema es particularmente conflictiv o para un mu-
seo de carácter estatal en el que la c onserva ción es, lóg icament e, una obligación
prior itaria y en el que se adopta para toda la c olección una normativa en aspectos
co mo las condiciones ambie ntales, la iluminación o el tr ansporte de obras que,
lógicamente, no puede ser cumplida c on la exhibición e n la calle de los conjunt os
pr ocesionales, en el mar co de una c elebración religiosa. P or último , en la valor a-
ción de los riesgos hay que t ener en cuenta que se trata de un caso peculiar en la
P osibilid Ades didácticAs de lA escul turA Pr ocesionAl en los estudios suPeriores
291
política de cesiones d el museo , ya que, al contrar io de lo hab itual en los préstamos
para exposiciones, se r epite anualment e e implica un elev ad o número de piezas.
Sin embargo , hay una serie de aspectos que no pueden ser ignorados a la
hora de analizar la co n veniencia d e la utilización en las proc esiones de escultu-
ras or iginales co n var ios siglos de antigüedad e indiscutible valor ar tístic o . P or lo
que r espe cta a las obras que han permanecido en las c ofradías p enit enciales, es
co mprensible que se mant enga por encima de cualquier c onsideración el carácter
religioso de unas piezas que fuer on creadas c on la finalidad de recib ir culto en
sus iglesias y , durante una semana al año , también en la calle. Ello no debe ser un
obstáculo para que la conse r vación sea un aspec t o primordial, c omo atestiguan
las frecuent es decisiones de suspensión a causa de las incle mencias del tiempo ,
siempr e difíciles para las cofradías, pero que cuand o se adoptan v iene n a demos-
trar una propiedad r esponsable de su patr imonio .
Los encargados de una institución no r elig iosa c omo el M useo N acional
de Escultura, también deben valorar otros factor es a la hora de refle xionar so-
bre la con v eniencia de los préstamos para usos pr ocesionales. Al int erés de poder
co ntemplar las tallas con la finalidad con la que fuer on cr eadas, en un escenario
urbano y en movimiento , se debe añadir la impor tancia de mant ener una celebra-
ción religiosa y cultural que per vive d esde los sig los X VI y XVII e inc luso la pro pia
demanda social en un eve nto c on ev identes c onnotaciones turísticas y , por tanto ,
económicas. La celebración lle va también apar ej ada n umerosos ritos y c ompor ta-
mientos c olectiv os cuya nec esar ia c onser vación, bajo el conce pto del patr imonio
inmaterial, nadie discut e en la actualidad. La concl usión de todo ello es que en el
caso co ncreto del m useo val lisoletano la pr esencia de sus esculturas en las pr oce-
siones ha supuest o, sin ninguna duda, el principal elemento integrador entre la
institución y la ciudad que lo alberga.
Los riesgos indudables del uso de las tallas con fines p rocesio nales suscitan
co n cier ta fr ecuencia el debate sobr e la posibilidad de la realización de c opias que
cumplieran dicha función. Sin e mbargo , en mi opinión esta solución es solament e
adecuada en algún caso puntual. Sin ol vidar e l elevado c oste eco nómico que su-
pondría la realización de c opias de t odas las piezas que presta el M useo N acional
de Escultura, debe tener se en cuenta que estas tallas con v iv en en la c elebr ación de
la Semana Santa con otras imágenes de c ofradías, que por razones dev ocionales en
ningún caso aceptarían sustituir sus esculturas por réplicas actuales. Inc luso ha y
algunos ejemplos en el que figuran en un mismo paso obras del museo con otras
pr ocedentes d e cofradías o difere ntes iglesias. P or último , si se decidier a r ealizar
co pias, se debería sopesar el destino de las mismas durante el r esto del año , y a que
J osé i gn Acio h ernández r edondo
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no sería raro que al final se terminara exponiendo orig inales y c opias en dos m u-
seos difer entes, lo que sin duda causaría c onfusión en los visitantes.
F igura 5
Paso de La Cr ucifixión o Sed tengo, Gr eg or io F ernández (1612-1616),
Museo Nacional de Escultur a
Foto: Archivo Museo Nacional de Escultura.
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