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Martínez Campos y sus hechos principales

González Apousa, Esteban

Abstract

Rúst.

Full text

3 E . G O N Z A L E Z A P O U S A . MARTINEZ CAMPOS SUS HECHOS PRINCIPALES p e c i o : UNA p e s e a . MADRID ím p e n a á c a g o d e VÍCTOR s a i z Calle de la Colegia a, dúid. C 1876 MARTINEZ CAMPOS. BIBLIOTECA HOSHTA GR H k 0 A Sala: ¿ T Es a iia: ¡ •.’iuiijc ü: ___ ■ ■ J } i! í / i MARTINEZ CAMPOS. Es e olle o pe enece en p opiedad al au o , quien pe segui á an e la ley al que en odo 6 en pa e lo eim p ima. M ARTINEZ CAM POS Y SUS HECHOS PRINCIPALES POR D. ESTÉBAN GONZALEZ APOUSA a Subsec e a io que ué de la P esidencia del Consejo de Minis o» y ex-dipu ado á Có e# MADRID IM PRENTA Á CARGO DE VÍCTOR SA1Z Calle de la Colegia a, mi a, 6 ■ ■ - • • ' • $Q<1 * ( y y x a(í y j ;Vi>: ¡ q . : J«,h. • ¡ •<?'>: i. jl- b «uip•oh l i-: <• ' b c ».j >- y - ' .¡¡ií!/.!/. / H lO T.'IV 3 0 ■ A / y .'i ¡ i i í) . H!ÜIÍ , »í- uJI cD No la con ianza en mis débiles ue zas, no la con icción de que mi co o y limi ado en endimien o salga ai oso de la e ible p ueba á que le some o, no, en in, la pe  suasión del ino y del acie o, sino única men e el deseo de con e i me en eco e az, en eco ielj ya que no elegan e ni a ildado del p o undo y po an os í ulos me ecido econocimien o que mi pa ia consag a al ilus e gene al D. A senio Ma ínez Cam pos, es el que pone la pluma en mis manos pa a acome e una emp esa ajena á mi p o esión, ex aña á mis hábi os y condiciones, á dua, espinosa, di ícil, y po odo ex emo supe io á mi pob e azón y no nada so b adas acul ades. Posible es que algún cen- ca e a! Vi iendo cons an emen e en medio, de las a igas y de los pelig os, c iado en la se e a escuela de las i udes i iles, en du ecido su cue po y o alecido su espí i u en el áspe o c isol de las p i aciones y pe nalidades, penalidades y p i aciones du ísi mas, g andes, inmensas, ha llegado á en ce has a al pun o las laquezas y des alle cimien os inhe en es á la débil na u aleza humana, que no es ácil sabe y a e igua cuándo es au a, con el descanso ó el ali men o, sus pe didas y ago adas ue zas. Una ho a de sueño y un pedazo de pan bas an pa a de ol e le oda su ene gía. Sólo así se explica que en ein iocho años de se i cios e ec i os haya podido alcanza con ge ne al aplauso la sup ema in es idu a mili a ; sólo así se explica que en ein iocho años de se icios e ec i os haya podido ceñi á sus sienes una co ona de glo ia, an o más digna de conside ación y de espe o, cuan o que sólo descansa en el mé i o pe sonal; sólo así se explica, en in, que en ein iocho años de se icios e ec i os haya podido conquis a un nomb e que es ya, y se á más cada dia, o gullo de p opios y en idia de ex años. Descúb ese en él, sin emba go, un de ec o, y de ec o g a e. Ex año al emo , amilia izado con el pelig o, indi e en e al iesgo, hace á eces os en osa gala y público ala de de una eme idad que, si en un je e de in e io y más modes a ca ego ía sena ep ensible y censu able, iene que se , y lo es, más digna de i upe io en quien, como él, dis u a de an al a y espe able posición. Demasiado sé que, desde que el mundo exis e, la humanidad en e a ha endido un g an ibu o de espe o y ene ación al alo pe sonal que an en pugna es á con el amo indi idual y el ins in o de conse ación; ampoco igno o que el ol ido de sí mismo y el desp ecio de la ida, po mucho que se ex emen y exage en, ienen no poco de he oico y ele ado que cau i a la olun ad y subyuga el espí i u, siemp e que uno y o o sac i icio se hagan en a as del bien público y del in e es gene al; pe o no po eso es ménos cie o que el es o zado caudillo que expone la sue e de su ejé ci o, el po  eni de su pa ia y el éxi o de una ope a ción mili a , quizá decisi a, al aza de un con a iempo pe sonal, no hace, ni con mu cho, lo que le cumple y debe. In ini os, si, in ini os ejemplos pod ía ci a en co obo a ción de es a e dad. Sin i más léjos, e cue do con dolo , y dolo p o undo, que aún llo amos, y po la go iempo deplo a emos, la in aus a sue e que cupo á un mili a in signe, á un expe o y consumado gene al, que, po habe echado en ol ido lo que aho a censu o y que en buenos y sanos p in cipios le es aba edado, encon ó una mue  e, glo iosa sí, pe o es é il, y sob e es é il, pelig osa pa a la salud de sus. soldados , allí donde espe aba alcanza un solemne y com ple o iun o. Debe g ande, debe ineludi ble es, pues, pa a odo aquel á quien su mé i o ó su o una ele a al sup emo mando de un ejé ci o, el de cuida de su segu idad y conse ación pe sonal, po que al ob a de es a mane a, no sólo ela po sí, ela po odos. Disimulable, sí, muy disimulable es, sin emba go, el de ec o que aho a lamen o. Nacido de una cualidad nobilísima y que an o hon a y eng andece al homb e, no sólo si e de espuela y aguijón al pundono aje no, sino que á la ez dá la medida exac a de lo que cada cual puede espe a y p ome- e se de quien concede gene oso albe gue en su co azón á an dignos y le an ados sen imien os. Dice un eminen e esc i o ancés que en las pe sonas hon adas y bien nacidas las malas cualidades no son sino la exage a ción de las buenas; y si alguna ez ha eni do es a g an e dad comple a y absolu a aplicación, es con e e encia al caso piesen- e, es con elación al gene al Ma inez Campos. Si á las g andes y a en ajadas ' do es que, como an es he mani es ado, és e eúne, se ag ega un alen o cla ísimo, un g an desin e és, una imaginación an p on a en concebi como ápida en ob a , una ac i idad incansable y una in eg idad á oda p ueba, end á el lec o un e a o exac o, aunque hecho á la lige a, del ilus e pe so naje que da ocasión y mo i o á es as e le xiones. Después de habe hablado con alguna ex ensión del gene al, del caudillo, na u al y has a necesa io es que hable ambién de sus hechos. Sob e es e pun o es mayo , mucho mayo , si cabe, la di e sidad de las opiniones y de los pa ece es, no po que haya, ni pueda habe , quien ponga ni áun po un momen o en duda la excelencia de los se icios p es ados po el gene al Ma inez Campos y la impo ancia de los ma a illosos y nunca bas an emen e aplaudidos esul ados con ellos ob enidos, sino po que no al a quien c ea, ó a ec e c ee , que es a y aquella no han sido p oduc o del genio ni esul ado del alen o y capacidad, sino pu a y simple- men e e ec o del acaso y la o una. Asun o es es e demasiado impo an e pa a que nos c eamos dispensados de consag a á su di lucidación algunas líneas. Los de ac o es, los émulos, los mal encubie os enemigos del gene al Ma inez Campos, discu en en apoyo de su opinión de es a ó pa ecida ma ne a. Con enimos de buen g ado, dicen, en que el mencionado gene al dis a mucho de se un cauddlo ulga ; con enimos am bién, po se de jus icia hace lo, en que sus do es pe sonales son b illan es, sus mé i os como mili a indispu ables, sus se icios como paci icado nada comunes, su alo , su desin e és y su ac i idad supe io es á odo elogio; pe o en lo que no con enimos, ni podemos con eni , es en que en el a a que de la Seo de U gel y en su ma cha sob e el Pi ineo po el alle del Baz an, die a g andes mues as de alcance, sagaci dad y alen o mili a . iNó en el p ime o, es deci , en el a aque de la Seo, po que si los ca lis as, con mayo p e isión y mejo con sejo, eúnen odas sus ue zas, lo mismo las que sos enían la gue a en Ca aluña que las p oceden es de A agón y Valencia, Ín e - cep an los con oyes, co an y se apode an del en de si io y embis en esuel a y b io samen e las posiciones ocupadas po los si iado es, podían habe pues o á és os en g an pelig o y ap ie o, con an a mayo p o babilidad de éxi o, cuan o que lo adelan ado de la es ación en que dió p incipio el si io de la plaza y los escasos medios de acción con que el e e ido gene al con aba en onces pa a lle a á dichoso é mino su di ícil y a iesgada emp esa, debían se o os an os es ímulos que aguijonea an su e y a i a an sus espe anzas. Nó en el segundo, es de ci , en su ma cha sob e el Pi ineo po el alle del Baz an, po que si los pa ida ios del P e endien e, mejo mandados y más hábilmen e: di igidos, dejan pa e de sus ue zas pa a hace en e á los gene a les Quesada y Mo lones, y euniendo ápi damen e lo mejo , más nume oso, g anado y ague ido de sus hues es, se p ecipi an y caen sób elas del gene al Ma ínez Campos, o a en su mo imien o de a ance, o a al lle ga á la on e a, momen o en el que, según con esión de su mismo caudillo, ca ecían de í e es y municiones, podían habe alean- zado un g an iun o y expues o nues o ejé ci o á un g an desas e. He aquí p esen adas en globo, y. de la ma ne a más ené gica y igo osa que nos ha sido posible, las causas y azones que, en su deci ,' impiden á los de ac o es del men cionado gene al éconoce que en ambos casos die a és e g andes mues as de p e i-' sion, sagacidad y alen o mili a . Cúmpleme á mi ez demos a aho a, que esas que á ' ellos les pa ecen al as g a es, al as dignas de censu a, son, po el con a io, los í ulos más bellos y elocuen es de ino y habilidad, y, lo que es más, de genio y de genio e  dade o, que se pueden p esen a , dadas las especiales condiciones en que, an o en una como en o a ocasión, se encon aban los enemigos que debía comba i y ence aquel es o zado y en endido mili a . En de ensa de su p o unda p e isión y consumada pe icia , segui é el mismo o den y mé odo que he c eído con enien e adop a en la o mu lación de los ca gos. No e a posible que los ca lis as eunie an sus ue zas en so ío o la Seo, po que el es ado de desalien o y descomposición en que se encon aban, y n del cual enía no icias cie as, no icias po si i as el ilus e conquis ado de aquella plaza, se lo es o baba é impedía: no e a po sible que su econcen ación pa cial ó o al ue a una amenaza sé ia pa a el ejé ci o si iado , po que el expe o je e que lo man daba disponía de medios sob ados pa a e chaza cualquie ag esión, áun sin con a pa a nada con el e icacísimo apoyo que, en caso necesa io, le podía p es a el gene al Jo ella : no e a posible que in e cep a an los con oyes des inados al ejé ci o, ni que co a an y se apode a an del en de si io, po que las ace adas medidas y hábiles dis posiciones adop adas pa a e i a lo, hacían que ambas cosas ue an de odo pun o ilu so ias y o almen e i ealizables: no e a po sible, en in, que con a an pa a nada con lo adelan ado de la es ación en que dió p inci pio el a aque, ni con los escasos medios de acción de que el gene al Ma ínez Campos en un p incipio disponía, po que la des composición y desconcie o que ya en aque llos momen os los abajaba y más y más los debili aba y en laquecía; el comple o desánimo que se había apode ado de los de- enso es de la plaza, p o enien e en pa e de su pe dida e y al a de conco dia, y en pa e de la ninguna espe anza de soco o; el g an p es igio que pa a ellos, como pa a odos, enia el gene al Ma inez Campos, y el poco ó ninguno de que gozaba el inhábil é inexpe imen ado je e que los di igia, el ' emo de que llega a, como llegó, el en de si io y con él la uina, la desolación y la mue e; la i me, la inqueb an able esolu ción hecha pública po el caudillo de las hues es que embes ían la plaza de no ceja po nada ni po nadie en su p opósi o de hace se á oda cos a dueño de la ciudadela si iada y comba ida; el cansancio, la sed, la al a de sueño, el emo de queda al in encidos y de su i la du a ley del ence do , y mil y mil o as causas que nadie en onces p e eía y que el gene al Ma inez Campos con su g an alen o y pasmosa capa cidad adi inaba, les pusie on en el du o, en el e ible ance de abandona su em p esa, i ma una capi ulación y depone las a mas. La endición y en ega de la Seo ue el anuncio y señal de la ex inción o al de las bandas a madas que has a en onces. lo que nadie eía; y cuando odos dudaban, cuando negaban odos, cla o él con mano i me y segu a el sag ado lába o de la paz en la bendi a ie a p ome ida á su e, ó sea en las ag es es lomas y empinados iscos donde sólo ondeaba án es el neg o, pendón de la de as ación y el es e minio. ¡San a, sublime inspi ación que Dios únicamen e concede al genio! Es e es Ma ínez Campos, y es os son sus hechos. La glo ia de aquél y la glo ia de es os, son g andes, son inmensas. Lo único que hay aquí pequeño, es el na ado . Aquí e mina mi a ea. Mi obje o, al es c ibi es e olle o, no ha sido o o sino des anece las dudas, comba i los e o es que pueden habe engend ado en el ánimo de cie as gen es, de ácil aunque no siemp e sana c edulidad, las o cidas in e p e aciones y apasionados comen a ios, hijos de la o pe za ó de la igno ancia, cuando no de la en i dia ó de la mala e. Aman e an e odo de la e dad, he p ocu ado lle a al ánimo de mis lec o es el mismo con encimien o que en el mió exis e, y c eo habe conseguido mi p o pósi o. Dos palab as pa a conclui . Los panegi is as del gene al Ma inez Campos c een e en él, como an es dije, uno de los p i me os gue e os de su siglo. Sus enemigos y de ac o es en en él únicamen e un me o soldado de o una. Yo c eo es a en lo cie o a i mando que, si no es un e dade o genio, aunque como al ob a y po al le engo, es, cuando menos, uno de los más in signes y hábiles capi anes que España ha p oducido en es os úl imos iempos. La opinión pública decidi á cuál de es as es opiniones es la cie a. Mayo 10 de 1876. ' .y--;--.' > x :-: 'í■ * . ■ u-, í';h¡ .-•,!> ) T .'7 y¿u. hjH ' ' ‘T ' ' ,l ■ - eM3ÍS& -í'-jí : - - í -.« B lll' ll 'ib !i7 ' -.• o ). !)■ ;:)/ i. - > i*¡! i* .::!!;■ ■ ■ >• ’ - . ; i¡;: •; , VM- i--( W 'M :: .iMíi:-íi • ! ■ . ■ .-’ -J i'1 i - J - !.. M . ,¡ HK; ■ . • , ;¡T8I ( ’ n-i-.i Se ende en las p incipa-les lib e ías, an o en Mad id como en p o incias.