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De Melilla a Zeluam

Díaz y Jiménez, Pablo

Abstract

Rúst.

Full text

E! Ma qués de Di/a ■^¿©’ - GBANADA Tip. El Pueblo, EecogiJai 17. oo—E EE c i—E 05—E, S cd-EE D e iVSlilla á Z e lu a m o s -^l~EE , > —- 0 0 — 05 EE Dj O .E oEE ] D e I lelilla á Z e lu a m l: - iiMLllUP*1 •' ■ >■ m ' ■ ¿L; V'/ " ^?-' £ I R . 2*1 o k El Ma qués de Díla DE MELILLA A ZELUAM GRANADA Xip. El Pueblo, Recogidas ií. 1909 A L L E C T O R Los sang ien os sucesos que se ienen desa ollando en las on e as de la plaza de Melilla, en e los e oces be ebe es del Ki y las a lien es opas españolas, han aído á mi ecue do el iaje que el año an e io hice á Zeluam, a a esando las ab up as mon añas hoy ea o de los comba es en que an al o saben pone nues os soldados el hono pa io, "esc ibiendo con sang e su pe sonal alo y su he oísmo le genda io. A chi adas las no as po mí omadas de aquel iaje, no con ánimo de esc ibi un lib o, pues ca ezco de galas li e a ias pa a al emp esa, sino po me a cu iosidad, po auxilia la memo ia, conse ando con idelidad las imp esiones expe imen adas en aquella incu sión, no pensó que la ebeldía de los i eños le p es a an ac ualidad y que amigos bondadosos me exci a an á da las á la es ampa. De Melilla á Zeluam y de Zelúam á Melilla, po ie as í genes, po case íos que pa ecen ma o ales agos ados, bajo un sol de uego, compa able sólo al aná ico odio que enciende la mi ada de los kabile- ños á la is a de un c is iano, cos umb es bá ba as de esa p o incia del eino de Fez, asgos, sucesos y obse aciones, es cuan o aba ca la p e sen e, sencilla y b e e na ación. Conocidos po mí hace iempo, mucho iempo, las plazas y campos on e izos de nues as posesiones del No e de A ica, el obje i o de es e iaje no ué pu amen e de ec eo, no me lle ó á Zeluam el deseo exclusi o de conoce al p e endien e ai ono de Ma uecos, ecibi po pa e do él a enciones y agasajos y hace le yo á mi ez cua o genu le xiones y en ega le un obsequio; me p oponía uese es a isi a un p i- 12 De Melilla á Zeluam Con encido el adminis ado de la aduana de que yo no daba dine o, po que igno aba lo que se p oponía aquel ciu dadano has a mucho después en quémelo hicie on no a , nos au o izó pa a p osegui la ma cha como un señalado a o que nos hacía, y del cual nos hubié amos lib ado de muy buen g ado, si á iempo sé que lo que p e endía el iejo mo o e a una g a i icación. Pa imos, pues, y ui con emplando con pena la laguna de Ma Chica, (Bu-E g) como la llaman los kabileños, y cu ya ex ensión es de 20 kilóme os de la go po diez de ancho en la pa e que mi a á Zeluam, pues po la de Melilla es mu cho más es echa. En pasados años se comunicaba con el ma , *pe o en la ac ualidad no, po habe se ce ado á causa del lujo y e lujo del Medi e áneo. Hoy que es á en nues o po de debie a d aga se la en ada á Ma Chica y hace de aquella he mosa laguna un pue o segu o pa a nues os ba  cos y una posesión de g an alía pa a España, bajo el pun o pe is a mili a y de u ilidad pública, pues o que es na ega ble aún pá alos buques de g an calado. A mi paso po allí solo i en la laguna dos lanchas, sepa adas á g an dis ancia una de o a, que supuse es a ían i puladas, dado el luga que ocupaban, una po mo os del x4. a- layón y la o a po empleados en los abajos del e oca il en e á Nado , y ambas dedicadas á la pesca. En el ayec o que media en e Melilla y Nado exis en a ios poblados que sólo se dis inguen po los ce cados más ó menos impo an es que odean las casas, la mayo pa e de un cue po de alzada y odas ellas edi icadas con a gamasa y pied as ojizas, de cuyo mismo colo es el suelo en que es án encla adas. La in e e ada cos umb e del musulmán de sus ae su hoga á oda mi ada ex aña, ó la p opensión á la aición y á la emboscada, ó ambas cosas á la ez, despie a en ellos un i o y cons an e in e és po man ene siemp e upidos con cañas, za zas y espinos los ce cados de sus casas, jun o á las El Ma qués de Díla .13 cuales ienen plan ados copudas higue as, u ales, legum b es, y, sob e odo, al as y espesas chumbe as. En la misma di ección en que noso os caminábamos se es án cons uyendo las dos líneas é eas que han de se i pa a la explo ación de los icos yacimien os mine os que en las es ibaciones del Gu ugú poseen anceses y españoles. Ambas líneas an pa alelas, la ancesa, hacia el lado de Ma Chica, y la española hacia el in e io , y sepa adas en muchos pun os po solo unos cien me os de dis ancia. A mi paso po allí es aban muy adelan ados los abajos, en los cuales enían ocupación nume osos ob e os, eu opeos y mo os, más de és os que de aquéllos, po cie o que el ma o quí abaja sin p isa y como dis aído. La es ación de Nado , co espondien e á la línea é ea española, se hallaba casi e minada, pudiéndose ap ecia su a qui ec u a de elegan es y bellas líneas. Como en el campo mo o hay muchos cemen e ios ma o quíes, consis en es en pied as cla adas de pun a en el suelo, que al pa ece nada signi ican, ha habido necesidad de en ce g andes di icul ades pa a la ins alación de es a case a, encla ada en uno de esos luga es sag ados pa a la mo isma. G acias al ac o y excelen es disposiciones del Gene al Ma ina y del ilus ado ingenie o di ec o de las ob as, S . Bece a, á las dádi as y halagos, y á la ayuda e icacísima de Muley Mohamed, se han podido allana los obs áculos, casi in encibles, que la esis encia de los i eños oponían y que ya es amos iendo cómo esponden á la p o anación de sus ce men e ios, al paso po sus luga es, á la pene ación pací ica en su e i o io, lle ando po a mas el p og eso y las ac i i dades de la indus ia, pa a ans o ma imp oduc i as mon a ñas en ene os de iqueza y en uen es come ciales de p ime o den. A poca dis ancia de Nado y ya en las espaciosas, mejo dicho, inmensas llanu as que pe enecen á la nume osa y a lien e kabila de los Beni-bui- u , hoy nues os más enca ni- 14 zados enemigos y una de las que lle an el mayo peso de los comba es con a nues as opas, imos, jine e sob e sobe bio caballo mo uno, un mo o que hacia noso os se di igía ha ciéndonos señas pa a que nos de u ié amos. Así lo hicimos, y an es de llega jun o á noso os el jine e que con an a au o idad y decisión nos imponía de ene la ma cha, le conoció uno de los in é p e es, el cual nos e eló que e a el jo en y alien e Ismail, conocido po el Chaldhy, cuyo nomb e se ha hecho amoso en España con mo i o de los sucesos que se ienen desa ollando en Melilla. Su pad e y sus he manos mu ie on en la gue a y como él apa en a on se g andes amigos de España pa a después comba i nos. Cuando Ismail, que es de escasa es a u a y nada simpá ico, se en e ó del obje o de nues o iaje, y después de con empla po algún iempo y con i a cu iosidad el enganche del ca uaje, con pos illón y coche o, y después de examina  nos de pies á cabeza con la mi ada, sin duda pa a con ence  se de que los seis é amos mo os de pega, nos in i ó á oma he á un luga dis an e de allí unos 200 me os, donde es a ba ealizando abajos de alumb amien o de aguas y cuyos ope a ios dejá onla aena apenas nos di isa on pa a con em pla nues o ex año en en aquellos campos. Como mi deseo e a c uza lo más p on o posible los e enos de los Beni-bui- u y llega á los de Muley Mohamed, me excusé de acep a la in i ación del Chaldhy y con inua mos nues o in e umpido camino. Sin inciden es dignos de mención, bajo un sol a dien e que nos licuaba en aquella monó ona llanu a que pa ecía in - e minable, uimos ma chando la go iempo, emiendo un en cuen o desag adable y á la pa deseando que cualquie su ceso inie a á ompe la ene ación del espí i u, p oducida po el so ocan e calo que nos ahogaba y po el uni o me y a igoso paisaje que po odas pa es se o ecía á nues a mi ada. Como en las la gas a esías del Océano, en que cualquie De Melilla á Zeluam. a e que c uza, ba co que se di isa, inciden e que ocu e, lla ma y dis ae la a ención de los pasaje os, asi ue pa a nos o os descub i á lo lejos un mo o que á caballo se di igía en nues a di ección á odo co e . E a el enca gado de ae nos el pe miso e bal de Muley Mohamed pa a en a en Zeluam. Mi so p esa ue g ande y g a a cuando conocí que el mensaje o e a el mo o Ben-Sa i, uno de los cua o Kaides del p e endien e que es u ie on en G anada du an e la e ia del Co pus de 1908 y que me ue on p esen ados po mi dis inguido amigo el ilus ado gene al S . A izón. En la misión que aían de adqui i unos o os mansos y un caballo semen al pío, les acompañó y a endí gus oso en cuan o de mí dependió pa a el mejo éxi o de su emp esa. Ben-Sa i es na u al de Tlemcen, homb e ilus ado, o  nido, alien e, he ido en a ias acciones de gue a y muy es imado de Muley Mohamed, el cual le iene con iado el ca go de lo que pudié amos llama Minis e io de Hacienda. Cambió su caballo po el asien o que ocupaba en el coche uno de los in é p e es, y eanudamos la ma cha, demos ando g an con en o y ex ao dina ia aleg ía al e me en su país y dándome las mayo es segu idades de que Muley Mohamed, que ya me espe aba, nos ecibi ía ag adablemen e. Dióme de alles, consejos é ins ucciones, muy ú iles pa a mí, que hacía una isi a á un Sul án enemigo de mi aza, en ie a ex aña y en plena gue a, espondiéndome a ablemen e á cuan as consul as le hice y no icias le pedí. El Ma qués de Díla . 15 III. Seguimos algunos kilóme os dis aídos con la con e sa ción de Ben-Sa i y con la p esencia de algún que o o mo o, y al in, á las once de la mañana di isamos á lo lejos la Alca zaba de Zeluam. La pe spec i a que se o ecía á nues a is a e a po de más ex aña y con usa, pues apa e de la silue a de la Alca zaba, cuyas líneas y colo ambién se con undían con el suelo de in es pa do- ojizos, lo demás, cuan o en su de edo había, e a e dade amen e indesci able. Ben-Sa i nos explicó cuan o noso os no podíamos descu b i con la mi ada. Allí no exis ía más edi icio que la Alcaza ba y odo lo demás e an iendas de campaña, donde á eces habi aban seis ó sie e mil pe sonas, en e las opas de Muley Mohamed, sus amilias y algunos enegados y p esidia ios escapados de Melilla, dos de los cuales me isi a on pa a pe di me que les soco ie a. Ya más ce ca y po la pa e de le an e imos un edi icio blanquísimo, el san ua io de Zeluam, llamado Sidi-Ali-el-Has- sam, muy iecuen ado po Muley Mohamed, que allí pasa al gunas ho as en egado á medi aciones eligiosas. Ben-Sa i, en su a án ele anima la con e sación y hace menos sensible la pesadez de la ma cha, me e i ió mul i ud de episodios, en e los cuales ecue do el siguien e: —Aye —dijo Ben-Sa i— ecibió Muley Molíamed un buen bo ín de gue a. Como la egión occiden al del Ri es á aleja da de Zeluam, las Rabilas de Ta e i , Tensaman, Beni-Juzin y o as muchas se niegan á paga ibu os al p e endien e, po lo cual nues o Sul án o ganizó una meha-la de comba e compues a de mil quinien os gine es, quinien os in an es y la a ille ía que c eyó necesa ia, y la en ió á eje ce ac os de sobe anía y á cob a á i a ue za los ibu os que olun a iamen e se habían negado á sa is ace . Al en e de es as ue zas a Jilaly, un mo o neg o que ue escla o y el Sul án le hizo lib e, pe sona de oda la con ianza de Muley Mohamed, alien e y de a a disposición pa a la gue a, du o ó implacable en los cas igos, de ele ada es a u a y de complexión obus a, Jilaly, epi o, es un homb e emible po su e ocidad y audacia y capaz, como acaba de demos a lo, de hace sen i el empuje de nues as a mas á las Rabilas que no aca an las disposiciones de nues o Rey. Aho a ha aído cen ena es de acémilas ca gadas de ceba da, me álico y algunas muje es. Cuen a que en uno de los po blados que ha eco ido el domingo úl imo, se celeb aba con g an apa a o una boda, y en el momen o en que los con ida dos y amilias de los con ayen es lle aban á la no ia al ho ga de su p ome ido, se p esen ó Jilaly con a ios soldados, y después de una enaz esis encia po pa e de los homb es que o maban la comi i a, se apode ó de la no ia y de ein e muchachas sol e as que le acompañaban, las cuales, como es de p esumi , no ol e án ya á sus hoga es. Jilaly, después de habe hecho en ega á nues o Sul án de an ico bo ín, ha emp endido de nue o la ma cha pa a con inua su campana con a las kabilas de Beni-U iaguel, Bocoya y o as. La lucha se á más du a po que son kábilas ue es y es- El Ma qués de Díla . 17 3 18 De Melilla á Zelüam. án bien a madas; pe o el éxi o de Jilaly lo enemos po in dudable. Al e mina de e e i nos la p eceden e his o ia, los ojos de Ben-Sa i exp esa on el g an place que su espí i u sen ía po los éxi os conseguidos y po los u u os que iba alcanza Jilaly, pa a mayo p es igio de Muley Mohamed. IV . A las once de la mañana, ab umados po aquel sol que a anca á la ie a hi ien e apo , a enuados sus e ec os so lamen e po la con e sación amena de Ben-Sa i, llegamos á Zeluam, o eciéndose á nues a is a un campamen o mili a ex ensísimo, imponen e, ex año y labe ín ico, o mado po mul i ud de iendas de campaña, elegan es, y icas, y amplias, y de c uda blancu a, unas; educidas., pob es y sucias, o as. Como si ue a consigna ó símbolo de la mise ia, las ien das enmug ecidas es aban ce cadas de espinos; las opulen as se des acaban en la llanu a sin obs áculos á su paso. Ben-Sa i nos indicó el si io en que debíamos hace al o, como así lo e i icamos, y seguidamen e pa ió á la Alcazaba pa a da a iso de nues a llegada á Muley Mohamed. En e an o, pudimos obse a la ex añeza que p oducía nues a p esencia en aquellos luga es, mi ándonos con e  dade a. cu iosidad y á hu adillas los mo os y mo as que c u zaban de un la lo á o o, conduciendo caballe ías ca gadas do e du a y bo ijos de agua, mien as conejos y gallinas de o das clases pululaban po allí, con calma bo ina, amilia iza dos con aquel age eo y sin expe imen a el meno sob esal- « 20 Be Melilla á Zelxjam o po los lad idos de los pe os que hos ilizaban nu es a llegada. La pudo osa ocul ación que de su os o hacen las mo as casadas, no eza con las iejas y sol e as jó enes, pues unas y o as iban y enían sin ocul a se la ca a, ni los b azos, ni p a e de las pie nas, pues algunas es ían solamen e una ca- mis a co a; o as, enaguas y un lige o co piño, y muchas es ido en e o, pe o sin mangas,, descalzas la mayo ía y bas an es cubie a la cabeza po un somb e o de palma, igual al que usan nues os segado es. Al poco iempo eg esó Ben-Sa i y imos que á co a dis ancia de la Alcazaba ins alaban una buena ienda de campa ña que nos o ecía Muley Mohamed, la cual quedó ins alada, y al omb ada en b e es momen os. Seguidamen e llega on dos mo os y deja on en el suelo y al pie del made o ó á bol cen al de la ienda, es paque es de elas de ina y anspa en e espe ma, es pilones g andes de azúca y es paque es de lie y u ensilios pa a hace lo- Ben-Sa i me pa icipó que el Sul án nos ecibi ía al e  mina su almue zo y que el nues o se es aba condimen ando. Ma chamos á la ienda que se nos había p epa ado, y ac o seguido apa eció un mo o neg o, de g an es a u a, mon a do en un lige o caballo del mismo colo que el jine e, mani es ándome son ien e y a able que de pa e del Sul án aía cebada y paja pa a las muías, cosas ambas que conducían dos mo os y deja on al lado de la ienda, y que ag adecí muchí simo po que los animales que nos habían asladado á Zeluam nos enían que lle a aquella misma noche á Melilla y se en con aban endidos y ex enuados. A p egun as mías me dijo Ben-Sa i que es e mo o neg o había sido escla o y que lo edimió Muley Mohamed; que se llamaba Salem; que e a Kaid de Albinallay que adminis aba los ce eales y cons ucciones y di igía los cas igos que impo nía su amo, á quien p o esaba g an ca iño y ene ación. La necesidad isiológica de come se impuso á las de- El Ma qués de Díla .21 más cosas que a aían nues a a ención y que cons i uían pa  e de aquel g an odo, de aquel pin o esco cuad o, cuyo am bien e y ida e a comple amen e nue o y de su ges ión a a sallado a. Suponiendo que en la p epa ación de nues o almue zo po los ma oquíes había de in e i se más iempo que el que nues o ape i o exigía, consul ó á Ben-Sa í si podíamos co me de nues as p o isiones, con es ándonos que é amos due ños de hace nues a olun ad y despidiéndose nue amen e de noso os. Apenas habíamos acabado de hace uso de an g a a au o ización, se p esen ó á la pue a de nues o ienda un mo o, seguido á co a dis ancia de o os dos y de Ben-Sa i, anunciándonos que el R ey Nue o me espe aba. Acompañado de es os cua o ma oquíes y seguido de mi pequeño séqui o, ma chamos hacia el luga en que había de e i ica se la ecepción. Nume osos g upos de mo os, bien es idos y casi odos con usiles, se hallaban si uados en e nues a ienda de cam paña y la pue a de la Alcazaba, donde nos espe aba Muley Mohamed. Yo c eía que el Sul án nos ecibi ía en su ienda ó en su casa-palacio: pe o no ilé así. En el hueco que o ma el p ime o eón jun o á la pue a de la Alcazaba, y, po consiguien e, ue a de ella, había ins alado una especie de pequeño cobe izo, con dosel, bajo el cual apa ecía Muley Mohamed sen ado en un sillón, de e  ciopelo colocado sob e una a ima de un pie de al u a y cu bie a po una al omb a. Poco an es de llega á aquel ono udimen a io, con u e el paso pa a con empla an as y an ex añas cosas, ipos é indumen a ias como me odeaban. La igu a de Muley Mohamed se des acaba ai osamen e de aquel cuad o. Ves ía limpísimo jaique blanco con chilaba e de, que solé pueden usa los mo os de es i pe egia, y lu cia muy al as bo as de ino a ile e, colo ca mesí, bo dadas de o o, pla a y sedas de dis in os colo es. 28 De Melilla á elüam. Después del oque de e e a se p esen a on en nues o alojamien o dos mo os se ido es del Sul án, seguidos de cua o chicos de la misma aza y como de doce años de edad, conduciendo en la cabeza cada uno de ellos una g an bande ja de made a, en o ma de cedazo, que con enían la comida. A la luz de aquellas elas, de ab icación esme adísima, imos el menú que se nos o ecía en amplias uen es, com pues o de a oz con mucha ca ne, ga banzos cocidos con bas an e ca ne, gallinas asadas, y, ca ne de ca ne o con salsa obscu a y cebolla, de an a o sabo que no pude come la. Los pos es consis ie on en seis clases de dulces, en e ellos unas empanadillas y pes iños iquísimos, y sandías, u as é higos escos. El pan es aba ecién hecho; e a blanco y su sabo ag adable. Po úl imo se nos si ió ca ó. Cuando e minamos de come obse é que a ios mo os colocaban una ienda de campaña casi á la misma pue a de la mía, y p egun ó si habían llegado algunos iaje os y si aquélla iba á se i les de alojamien o. El mo o que di igía la ins alación me con es ó que e a pa a la gua dia que me ponía el R ey Nue o, compues a de sol dados de su p opia cus odia. Aquello me hizo pensa si en d íamos que co e á úl ima ho a, ó si nos amenaza ía algún iesgo, cuando Muley Mohamed se p eocupaba de nues a se gu idad. En aquel momen o se p esen ó un mo o a mado, seguido de o o que conducía un ca ne o, egalo que el Sul án me en iaba. Con es ó que habíamos comido bien y que se lo de ol ie an á Muley Mohamed, dándole de mi pa e exp esi as g acias. En onces me ad i ie on que el bo ego ep esen aba lo que en e noso os una a je a, a ención es imable, que e chaza la cons i ui ía un ag a io al Sul án. En is a de ello, acep é el obsequio y dispuse que lo sa c i ica an y condimen a an, haciéndolo así los mismos po a- ac o es del animal ojo y uno ele los que habían se ido la comida. Al día siguien e supe que allá, á media noche, ol ie on con el bo ego asado, y que en e los mismos cocine os y algunos de mis ayudan es e ibuidos, se lo comie on ale g emen e. Re lexionaba yo ace ca de es a clase de a je as, cuando de nue o ol ie on á oca á la pue a de la Alcalzaba los dos ambo es y las es co ne as mencionadas an e io men e, su poniendo que es e oque se ia equi alen e al de nues a e e a. Ben-Sa i mos ó deseos de pasa la noche en nues a compañía, y con su amena con e sación se hizo ag adabilí sima la elada. Nos e i ió po meno es de la ida y hechos de Muley Mo- liamed, el cual se alimen a gene almen e, según nos dijo, de hue os y leche, y alguna que o a ez de manja es que él e condimen a , no bebiendo más agua que la de un nacimien o que exis e ce ca de la Alcazaba, al cual no consien e que se ace que nadie, ni que nadie beba aquel líquido, eniendo, al e ec o, gua dadas con soldados de su mayo con ianza aque llas ce canías. Conmigo u o la a ención de en ia me un bo ijo, de o ma de án o a, lleno de es e agua, cuyo sabo en na da se dis inguía de la que odos beben y de la que ambién nos en ió en una asija idén ica á la ci ada. Después nos e i ió que el Minis o de Jus icia, llamado Mohamed-Mul-Mensua , que como sabe el lec o os en aba en la mano un al o bas ón con po a de pla a, enía un nume o so ha em en una g an ienda, si uada ce ca y á. la is a de la nues a, y que e a muy adic o al Sul án desde que en cie a ocasión ué hecho p isione o po la ue e y nume osa kábila de los Guia i, y cuando lo lle aban a ado con una cadena al cuello pa a ma a lo, Muley Moliamed, que lo es imaba, en unión de los s iyos y después de uda lucha, lo esca ó y lle ó consigo, cu ándole a ias he idas. El M a q u é s d e D í l a . 29 80 De M e l i l l a á Z e l í i a m . También nos dijo que Muley Mohamed coníiaba pa a ocu pa el ono de Ma uecos en el desc édi o de Abd-el-Azis y que és e decía que Muley Ismael, uno de sus ascendien es, conside aba es e impe io “como una caja llena de a as, que si no se mo ía cons an emen e acaba ían po hace un aguje o, escapándose odas y u bando la anqui lidad“. Es os y o os sucesos que po no se p olijo omi o, ue on obje o de nues a a ención, despe ando nues a cu iosidad y haciendo e dade amen e g a a la elada en aquel campa men o donde lo más lógico e a p esumi cualquie suceso desag adable. A las nue e y medía en mi eloj ol ie on á oca las co  ne as y ambo es, que se ía á silencio, cuando desde aquel momen o nadie podía sali de sus iendas ni c uza el campa men o sin p e io pe miso del -Rey. Media ho a más a de sen í sueño y dispuse que ex en die an los colchones y almohadas que había ecibido, ae acos é en uno, Ben-Sa i en o o jun o á mi, y jun o á él don Manuel Fe e , y así sucesi amen e odos nos acomodamos, en egándonos al descanso. Tan endido me hallaba, que á los pocos momen os quedé p o undamen e do mido, dejando de oi el can u eo monó ono del mo o que ezaba jun o á nues a ienda y que debía ene pulmones de ele an e, cuando en las es ho as seguidas que escuché sus no as musicales de ba í ono e o  zado, no se amenguó un sólo momen o su oz. Y así es posible que siguie a has a sabe Dios cuando, pues aquel bá ba o no daba señales de cansancio, y yo, po o una, no despe é en oda la noche. V. Cuando despe ó cla eaba el día, esa ho a del c epúscu lo, de onalidades an sua es y suges i as, de ambien e que aca icia y sanea, sa u ando jos de plácida escu a, sin iendo seguidamen e i as ansias de lanza me al campo y goza á pleno pulmón de aquella b isa y ec ea la mi ada en aque llos apo es, que al espacio lanza la na u aleza. Pe o no quise p i a del anquilo sueño que dis u aban mis compañe os á aquella ho a, á las cua o y media de la mad ugada, según ma caba mi eloj, y con inuó en mi lecho. Pude obse a , sin emba go, que la gua dia eal enca  gada de mi cus odia, do mía á pie na suel a, y que su igi lancia e a an e icaz como imp oceden es las p ecauciones omadas po Muley Molíame d en el momen o de ecibi me. Media ho a después, ya no pude con ene me: despe é á mis compañe os y es í mi jaique y chi ada blancos, salien do al campo, donde con empló po le an e con usas lejanías que ema aban en el ma , ex años mon es po el mediodía y po ponien e la simpá ica senda de mi eg eso á Melilla. En aquel momen o ci culaban de acá pa a allá, po odas 32 De M e l i l l a á Z e l u a m . pa es, mul i ud de mo os y mo as, gen es de abajo, y en e aquella mul i ud sen í med osa soledad, aislamien o comple o, con undido como es aba en e una muchedumb e; pe o e an enemigos de mi aza, e ac a ios á odo p og eso, a ná icos desde la cuna á la umba, á quienes es p eciso do mina po la iolencia, po que desg aciadamen e no conocen ni espe an más de echo que el de echo de la ue za. Mi ó á la Alcazaba y el silencio que einaba den o de sus mu os, dela o es e an de que aun do mía odo allí, excep o cua o mo os con usiles que igilaban la en ada y que segu amen e habían pasado la noche en comple a igilia. Tan especial cuidado iene en es o Muley Mohamed, que muchas noches sale á econoce los pues os de gua dia pa a e pe sonalmen e si se cumplen ó no sus ó denes, cas igan do con azo es la más le e al a ó el descuido más pequeño en la consigna ecibida, sin emba go de lo cual, ya dejo dicho que mis gua dianes do mían á pie na suel a. Una ho a más a de se hizo he, y Ben-Sa i, después de oma lo y uma se un abaco, me mani es ó que iba á la Al cazaba y que ol e ía p on o, disponiendo yo poco después que p epa a an el ca uaje pa a eg esa á Melilla. be pusie on gua niciones al ganado y en es e momen o llegó Ben-Sa i anunciándome que Muley Mohamed me ega laba un caballo, como así ué en e ec o. Al poco iempo un mo o se p esen ó en nues a iendh con dicho animal, alazán os ado, b ida mo una colo g ana, y sin mon u a.' Con inimos en que le pond ían una silla al b u o á in de que sob e él nos acompaña a Ben-Sa i has a Melilla, como e an sus deseos, y en ió las g acias al Sul án, en egué la p opina co espondien e, an ecuen e en odos los se icios que se nos p es an, y allí más necesa ia que en pa e alguna, y á las sie e mon amos en el ca uaje y salimos del campa men o ma oquí, lle ando en la memo ia impe ecede os e cue dos. No habíamos eco ido 300 me os, cuando es mo os á El M a q u é s d e D í l a . caballo nos alcanza on y nos de u ie on, mani es ándonos que de o den del Sul án uésemos á la Alcazaba. Reg esamos seguidamen e y nos conduje on al g an e cin o, pe o en la explanada y ue a de la mo ada de Mu ley Mohamed y de las iendas de su se idumb e. Es aba és e sen ado jun o a la pa ed de le an e en el mismo sillón ( egalo de la compañía mine a española, según supe), con el mismo bas ón y aje del día an e io . Me dijo que iban á p epa a el almue zo, que que ía pe  maneciésemos allí o o día y que me o ecía, pa a que yo en su nomb e lo en egase al Rey I). Al onso XIII, un pequeño chacal, que en aquellos momen os co ía po delan e del Sul án. Hube de obse a la sa is acción g andísima que expe i men aba Muley Mohamed iendo al pequeño chacal co e en odas di ecciones, yendo siemp e á pa a ce ca de él. Tan o e ec o le p odujo esa p ueba de ca iño á su pe sona, que mandó saca o o chacal, pues enía una c ía de ellos, á in de que en luga de ae me el p ime o, me ajese el se gundo, el cual lo pusie on en el suelo, y en ez de sal a y b inca como su he mano, se ocul aba de odos y mo día y a añaba, como ga o abioso, á los mo os que lo cogie on pa a en egá melo. El simpá ico animalejo lo me ie on en un saco y lo colo ca on, con enien emen e a ado, sob e la g upa del caballo de egalo. . Muley Mohamed, en e las dis in as cosas de que me ha bló, hubo de in i a me á que uese á Eez cuando lo co ona sen Empe ado de Ma uecos, o eciéndole i , como lo ha é si lo consigue. Después de no pocas excusas y g an abajo, pues el Sul án insis ía en que almo zásemos allí, ol imos á emp ende la ma cha á buen paso, sob e odo en la pa e de las llanu as donde mandan y dominan los kabileños de Beni-bui- u y de Beni-U iaguel. Tu e la o una de no opeza nue amen e con el Chal- dhy, je e de Mazuza;pe o an es de llega á Nado nos de u o un mo o, dueño de una can ina, llamado Ame , na u al del poblado de Mezqui a y adic o á Muley Moliamed, con obje o de con ida nos, acep ando yo una gaseosa y mis compañe os una copa de agua dien e. Después de Nado o o can ine o, pe o no mo o, sino es pañol, pa ó el coche y de buenas á p ime as me dijo: — S . Ma qués, ¿us ed po aquí? To, en e dad, no le conocí, á pesa de mani es a me que e a un con a is a de ob as, que yo le había se ido en G a nada en cie a ocasión, pe o con obje o de despacha p on o y seguii mi camino lo econocí sin di icul ad al momen o. £¡1 buen homb e que ía da nos de almo za , pe o sólo acep a mos el mismo con i e del p ime can ine o. Sin baja del coche, i á la izquie da del camino y como á un kilóme o de dis ancia, la boca-mina, edi icaciones y aciade os del co o mine o que poseen los españoles. P oducen aquellas minas pla a, plomo, hie o, cob e, zinc, manganeso, es año y o os mine ales, con ándoseme á es e p o pósi o que en el lími e de dos kabilas ecinas exis e un yaci mien o de pe óleo, que no explo an po que las dos se c een con de echo á es e bene icio y po no des oza se gue eando, con inie on en apa lo y apado con inúa. En las dos ías é eas, la española y la ancesa, abaja ban con ac i idad, como al p incipio queda dicho, muchos mo os y c is ianos, habiendo g an mo imien o de ca os ans po ando ma e iales y siendo los ca e os odos españoles. Me de u e un momen o pa a e pasa una pequeña ca a ana de mo os y camellos, ca gados no sé de qué, pe o que debían se aginan es pob es, á juzga po sus aidos y su cios ajes y po lo escuálidos y aquí icos de es os mamí e- ios. En la A gelia he enido ocasión de e es as ca a anas, pe o nume osas, con camellos obus os y gen e que se cono cía dis u aban de buena posición. 34 De Me l i l l a á Ze l u a m El M a q u é s d e D í l a A medida que íbamos ma chando, me señalaban los in é p e es los si ios en donde habían enido que ence los in genie os la esis encia de los mo os pa a cons ui la ía é ea, pues los í enos se negaban enazmen e á que les de iba an sus casas, aun indemnizándoselas po más can idad que la que alían, y á que el en pasase ce ca de sus i iendas, Y como po odas pa es abundan allí los san ua ios mo- abí as y los cemen e ios mo os, ha sido ob a di ícil ence an ísimos obs áculos, bas ando deci que solamen e hace los es udios ha cos ado g an abajo y alguna sang e. Pe o el ac o exquisi o y excepcionales condiciones del gene al Ma ina, la cons ancia del ingenie o S . Bece a y el apoyo de Muley Mohamed, log a on ealiza cuan o hoy se ha conseguido; pe o quedando siemp e en pie, aye como hoy, y como mañana, la amenaza del ompimien o de odo con e nio po pa e de los kabileños, que lo mismo se p esen an como sumisos y espe uosos amigos, que dispa an su usila, como ellos dicen, con a quien les hizo a o es ó les o o gó me cedes. En e enidos en es os y o os comen a ios, llegamos al in á la Aduana, e i o io de Mazuza, y allí mandé hace al o, no co no la ez an e io en que uimos de enidos, sino olun a iamen e. E an las doce y hacía an so ocan e calo , que á pe sa de es a en p esencia de bas an es i eños y de los em pleados de consumos, me despojé de las opas ala es de mo o, quedándome es ido á la eu opea. Aun cuando is iendo la indumen a ia ma oquí se cono cía pe ec amen e que yo no e a mo o, ue g ande la ex a- ñeza de los musulmanes al obse a la comple a ans o ma ción que expe imen é; pe o el hecho no me p odujo el meno sob esal o, po que á pesa de encon a me en pleno Ri , á seis kilóme os de Melilla, me pa ecía que me hallaba á las pue as de mi 'casa. Así lué, po que sin no edad alguna y elizmen e llegamos 36 De M e l i l l a á Z e l u a m á la plaza española, en cuyas calles me de u ie on algunos amigos pa a in o ma se de las pe ipecias de mi iaje, y al mismo iempo pa a exp esa me la ex añeza que les había p oducido el hecho de que no eg esase la noche an e io , como me p opuse an es de pa i . Y después de un ag adable baño y de un suculen o al mue zo, do mí una la ga y epa ado a sies a. & á¡ Á la caída de la a de se p esen o en casa de D.a Dolo es Machuca, donde yo es aba galan emen e hospedado, un mo o de buen po e acompañado de o o que lle aba un ca ne o pa a o ecé melo. E a un ico mo o del campo de Talaia ( campo de Melilla), llamado Bu eieb, uno de los p ime os que ab aza on la causa de Muley Mohamed, he ido a ias eces en de ensa de. és e, y que en ecompensa de su adhesión el Sul án le había con e ido el ca go de Amin (adminis ado ) de Benisica . Como yo sabía que es os bo egos de egalo son como nues as a je as, lo acep é y le di las g acias, po cie o que si ió aquél de mo i o pa a que mis compañe os de iaje hi cie an una gi a campes e después de mi eg eso. Po la noche isi é al gene al Ma ina, quien escuchó con g an a ención el ela o de mi iaje, y a cuya au o idad anun cié mi eg eso á España el día 27 en el apo Malión. Se me hizo una despedida a ec uosa, saludándome en el muelle los gene ales Ma ina y del Real y a ios ca iñosos amigos, y siendo conducido á. bo do en la laida del Gobie no mili a . Al desemba ca en Málaga me llama on la a ención ace  ca de un apo que es aban pin ando y ya p óximo á na e ga , diciéndome que e a el Tu quí, ba co de gue a de Ma- El M a q u é s d e D í l a .37 uecos, que el Sul án Abd-el-Azis lo había endido poi in= se ible á un seño de dicha capi al andaluza, en la can idad de sie e mil du os. También me asegu a on que le habían qui ado cinco o neladas de ma iscos, adhe idos al casco, causa po la que no podía na ega , habiendo quedado después de la epa ación en pe ec o es ado pa a p es a excelen es se icios, po lo cual la comp a ue una e dade a ganga. 44 De M e l i l l a á Z e l u a m . Al Gobie no oca ealiza la pa ió ica y plausible labo de nacionaliza el me cado en nues as posesiones a icanas, y á cie os elemen os hace más p og esos ab iles y menos polí ica calleje a. Es as son mis imp esiones, es as son las no as que o ezco á la conside ación pública y que ca iñoso^ amigos me han alen ado pa a da las á la es ampa, como lo hago, lle ando en el pensamien o un sólo ideal, el sup emo de mi pa ia, y es i mulado po un único in e és, el de con ibui en la medida de mis medios al bienes a y p og eso de es a nación que ida. G anada 16 de Julio de 1909. I