Exortación que el gobernador eclesiástico de la ciudad y obispado de Almería, sede vacante, dirige al clero y pueblo del mismo, en cumplimiento de la Real orden circular de S.M.
Full text
E X O R T A C I O N
í|ue e ¿ c í e ó i a á h c o
DE LA CIUDAD
i O M S S & O X D a ® ¿M L S Ü
3
M Ü .
SEDE X»ACA!VTB ,
D IR IG E AL CLERO V PUEBLO BEL MISMO,
EN CUMPLIMIENTO
íi la lí a l o iicn ci cula íi
5
.
íl.
A L M E R I A .
——« o » —
---
IMPRENTA DE RAMON GONZALEZ.
1839.
d ig n id a d de a c e d i a n o i u l a de l a san a ig l e s i a m e
o p o l i a n a Y PATRIARCAL DE SEVILLA , SENADOR DEL REI
NO POR AQUELLA PROVINCIA, OBISPO ELECTO DE CORDOBA,
Y GOBERNADOR ECLESIASTICO DE ESTA CIUDAD Y OBISPADO,
SEDE VACANTE &C.
nues os ope ables uíanos los Seño es Dean ¡i
( abUbo be su San a Iglesia, á los (Sn as pá ocos,
( ileio ¿) ípueblo í e la misma, salní» n paj en llucs ó
Seño Jesuc is o.
«BsoJa conside ación del ca ac e del minis e io que lie
enido á desempeña cnl e oso os de Gobe nado
Eclesiás ico elec o y nomb ado po el lJImo. S . Dean
y Cabildo de su Iglesia Ca ed al, sua iza, mis ama
dos he manos y ca ísimos hijos, el emo que me
inspi a mi insu iciencia y la san idad necesa ia pa a su
iel y p o echoso desempeño ; mas a duo y di ícil
en el dia po la c í ica si uación en que se halla nues
a pa ia, despedazada po la gue a ci il mas san
g ien a , que iene di ididos á los españoles en opues
os pa idos, que se ba en con el mas u ioso enca
nizamien o.
i Que he mosos son , decia el P o e a Isaias ( I ), los
pasos de los que anuncian la paz, nos e angelizan el
bien y la sal ación y nos saludan diciendonos, ei-
(1) Cap. 5 2 . . 7. ^
2>
d ig n id a d de a c e d ia n o i u l a de l a san a ig l e s ia m e
o p o l i a n a Y PATRIARCAL DE SEVILLA , SENADOR DEL REI
NO POR AQUELLA PROVINCIA, OBISPO ELECTO DE CORDOBA,
Y GOBERNADOR ECLESIASTICO DE ESTA CIUDAD Y OBISPADO^
SEDE VACANTE &C.
nues os ene ables Ije manos los Seño es Dean jj
( abUbo be su San a Ig le sia, á las (Ju as pá ocos,
(Uleio g ípueblo í e la misma, salnii n paj en llucs ó
Seño Jesuc is o.
Vasija conside ación del ca ác e del minis e io que lie
enido á desempeña enl e oso os de Gobe nado
Eclesiás ico elec o y nomb ado po el lJlmo. S . Dean
y Cabildo de su Iglesia Ca ed al, sua iza, mis ama
dos he manos y ca ísimos hijos, el emo que me
inspi a mi insu iciencia y la san idad necesa ia pa a su
iel y p o echoso desempeño ; mas a duo y di ícil
en el dia po la c í ica si uación en que se halla nues
a pa ia , despedazada po la gue a ci il mas san
g ien a , que iene di ididos á los españoles en opues
os pa idos, que se ba en con el mas u ioso enca
nizamien o.
i Que he mosos son , deeia el P o e a Isaias ( I ), los
pasos de los que anuncian la paz, nos e angelizan el
bien y la sal ación y nos saludan diciendonos, ei-
(1)
Ca p .
52. . 7. ^
na á u Dios! Tal es el obje o de mi minis e io; es
a es mi mUion celes ial. Dignos son de odo nues
o espe o y ap ecio los Magis ados en iados po
el Gobie no pa a ia di ección de los negocios públi
cos de es a p o incia ; los Geíes polí icos , los Coman
dan es mili a es, los In enden es, los Jueces enca
gados dé conse a el o den público , de obse a las
leyes, de ela en la de ensa y anquilidad del país,
ecauda las con ibuciones, adminis a jus icia ; dig
nos son de nues a g a i ud, y ac eedo es á nues a
sumisión y obediencia : pe o nada an dulce , ningún
minis e io an consolado como el del que iene en
nomb e del Seño á oso os á anuncia os la paz,
la sal ación, á cuida solíci o de que eine en noso
os nues o Dios po su g acia , pa a que einemos
con él en su glo ia. A es o soy en iado, hijos y he
manos mios; ecibidme os suplico, con el amo y
con ianza que se me ece una misión an sublime, un
minis e io an saludable.
No engo á exigi de oso os sino docilidad á mis
consejos, coope acion á mi solici ud pas o al; no ec-
sijo sac i icios, pe o os pido ues o co azon en cam
bio del mió que es odo de oso os , que anhela
yues . o bien-, que desea encamina os po ias sendas
de la i ud a ues a e e na elicidad, que os quie
e e buenos ciudadanos y c is ianos since os. Ni
pa a consegui 1111 p opósi o puedo, ni debo, ni me
pe mi e el emple de mi alma usa de o os medios
que de la mansedumb e, de la dulzu a y sua idad
que nos enseñó N o. Seño Jesuc is o , P íncipe de
los pas o es y p elados de su iglesia ; p ohibiéndonos
lodo mal a amien o, oda aspe eza y igo imp u
den e en el ege cicio de nues o minis e io. Asi lo
p ac ica on sus Apes óles y sus suceso es ¿ñas ílus-
I ados y i uosos an unánimemen e , que pasaba
po p o e bio ó e án en ios buenos siglos de ]a igle
sia la lenidad y emplanza del ca go Episcopal. /'e,
la decia el P e ec o P obo ai g ande Amb osio , y
pó a ej, no comu juez, sino como Obispo : y S. León
el g ande emplando el u o de A ila y G ense ico,
y los Fla ianos y los C isóslomos aplacando el jus o
enojo del g an Theodosio , y o os muchos eminen
es a ones nos deja on ejempla es admi ables de la
e nu a y ca iño con que nos debemos in e esa en
el bien empo al y espi i ual del ebaño de Jesuc is o.
No ‘pe mi a es e Seño que noso os conspi emos
ni con nues s ob as, ni con nues as palab as, á
exaspe a ues os ánimos demasiado agi ados con pa
siones iolen as, que in laman en ues os pechos los
ajen es malignos de los c ueles pa idos que nos de
o an. Venimos á anuncia os la paz : la paz, es e don
del cielo que ino á ae nos nues o Sal ado á la
ie a : la paz de C is o, que es el o den sosegado
y anquilo en que debe nos camina odos al in <le
nues a e e na sal ación, cumpliendo cada uno de
buena olun ad las obligaciones do su es ado y eje
cicio, pa a se buen ciudadano y c is iano pe ec o.
Pues asi como en nues o cue po hay muchos miemb os,
y cada uno de ellos iene su o icio ; y la salud del cue
po consis e en que cada miemb o desempeñe con li
be ad y desemba azo las unciones que le co es
ponden , conspi ando odos á la conse ación sani
dad del homb e : de semejan e modo la iglesia y la
sociedad se componen de muchas clases de indi iduos,
que ienen sus dis in as unciones, y cuando cada
clase é indi iduo cumple gus oso las que le compelen;
esul a de es e o den y admi able concie o la paz
y anquilidad en Ja iglesia , y la elicidad y p ospe-
ielad gene al nn odo el cue po del Es ado.
De aqui es, que eniendo asi en la sociedad como
en la iglesia cada ciase, cada condición, ma cadas sus
pa icula es obligaciones, pide el buen o den que no
su en ome a la una á que e eje ce las unciones que
co esponden á las demas. Po que ¿cuál se ia el des
o den, y la con usión que esul a ía en nues o cue
po, si el ojo po ejemplo p e endiese oí , el oído e ,
anda las manos, y los pies aspi a á eje ce el o ició
ele es as? Semejan e as o no ocasiona ía el a e i
mien o de aquellos que aspi asen á las unciones age-
nas an o en la iglesia como en el Es ado.
Es e dad , que somos egidos po un gobie no que
se llama ep esen a i o; po que la nación nomb a
sus ep esen an es, los cuales eunidos en el Senado
y cu el Cong eso discu en y o man las leyes que
sanciona el Mona ca. EsLe p eside á la Nación , cui
da de la ejecución y cumplimien o de las leyes, y
nomb aá lodos los empleados en el Gobie no, que á
su nomb e desempeñan los dis in os amos de la ad
minis ación pública en los ejé ci os , en los ibu-
lóales , en las p o incias. Una ez es ablecida es a
ludia o ma de Gobie no en e noso os, ecsige el
o den que el legislado se ocupe en el Senado y en
el Cong eso en la o macion de las leyes ; el Mona
ca cuide de su ejecución y obse ancia , y de la elec
ción ace ada de sus subal e nos; que el Gene al e
le en man ene la disciplina en los ejé ci os, y en
conduci los á la ic o ia , p opo cionando dias de glo
ia a su pa ia; el Ge e polí ico en omen a la p os
pe idad y iqueza de las p o incias pues as á su ca -
jjo; que los jueces adminis en con impa cialidad y
llagan lo ece la jus icia en los ibunales; y inal
men e que los que ni somos legislado es , m eyes,
ni gene eles , ni ge es polí icos , ni jaeces, ni aas que
simples ciudadanos no que amos ni dic a leyes , ni
da empleos, ni sen encia causas, ni dispone lo que
no nos compe e, ni censu a sin conocimien o las ope
aciones de los empleados en es os minis e ios.
Mas como ci culan en e noso os an os pe iódi
cos , que animados del espí i u de di e sos pa idos
censu an unos lo que ap ue an los o os ; unos alaban,
o os i upe an á unas mismas pe sonas ; unos se de
ciden a a o de lo pasado, o os de lo p esen e, y
aun de lo u u o ó posibles con ingen es , que allá en
su imaginación se o jan y igu an : la libe ad de
sen enada á eces, con que se esplican es os pape
les, que se en en manos de odos, se comunica y
p opaga has a las clases mas ín imas é igno an es de
la sociedad. De aqui el poco espe o á las leyes y al
Gobie no, y á las au o idades, la p opensión á deso
bedece las, y aun á insul a las, las c í icas mo daces
que se oyen po donde quie a del Gobie no y de gus
agen es , aspi ando odos á dic a leyes, á nomb a
empleados, á dispone comba es, á cas iga deli os.
Y con ales disposiciones ¿cómo puede habe o den
i me y sosegado en la sociedad? Y sin o den es able
Lcóino puede habe paz en la epública, ni en la
iglesia, que necesa iamen e se ha de esen i de los
males y bienes del Es ado?
No in en amos po es o, hijos y he manos mios,
induci os á una obediencia al Gobie no an ciega , que
os p i e del de echo na u al inhe en e al homb e de
examina las leyes, las ó denes de las au o idades, y
econoce en ellas su endencia á p omo e el bien
gene al, ó los incon enien es que de su obse ancia
.se debe án segui . Nues o obsequio y de e encia aun
á las e dades e eladas, debe se acional, según el
= 14 =
odos animados de es e mismo espí i u de Ca idad.
i Que espec áculo de an o ejemplo y edi icación no
o ecían aquellos p ime os siglos del c is ianismo!
¡ Que unión an pe ec a de co azon y espí i u en e
pe sonas que no se habian conocido ni is o jamas!
Ni la dj e iencia y di e sidad de lenguaje, ni la de
cos umb es y leyes en e gen es nacidas á an a dis
ancia , ue on pa e á in oduci en e ellas la di i
sión y disco dia. Cualquie a que las obse a a las
end ía po liijos de un mismo pad e , y de una ma
d e misma. Vi ian no solamen e como buenos he
manos sino como un mismo único indi iduo ; y asi
leemos ea los heclios de los Após oles ( 1 ), de aque
lla mul i ud de c eyen es , que no enian odos sino
un co azon y un alma. Es a cai'idad y unión a e
nal du ó en e ellos la go iempo, y con inuaba aun
en los dias de Te uliano, quien nos e ie e en su
apología (.2), que e a la admi ación y asomb o de
los paganos, y daba ma gen á que se les calumnia
se po ello, l e d
j,
decían ,
el
amo
que se
ienen ¿ y
como es án p on os y dispues os á mo i unos po
o os.
¡ Mas cuán o no dis amos los c is ianos de es os iem->
pos de la san idad y i ud de aquellos elices siglos!
¡Que di e en es nues as cos umb es! Y cuán dis in
o nues o modo de pensa y ob a ! El que se o
ma a el abajo de e y pasea en el dia po nues
os pueblos, ciudades y p o incias y obse ase su es
ado y si uación ac ual; ¿cómo habia de epu a nos
po suceso es de . aquellos dichosos a ones, y po
e dade os discípulos de Jesuc is o? No lia emos aquí
(1) Cap. í. y. 52.
(2) Cap. 39.
mé i o de las enemis ades y odios y di isiones domés
icas que po desg acia median en e oso os, y lle
nan de disgus o y ama gu a á las amilias; pues aun
que causan he idas mo ales en la ca idad, y os ha
cen po decon ado enemigos de Dios y ac eedo es á
su jus a indignación y cas igo : no son po aho a ob
je o inmedia o de es a nues a exo acion. Nos limi
amos á habla de los c ueles pa idos, lo decimos
cie amen e con dolo y con usión nues a, que me
dian en e los que se llaman y p econizan libe ales
sos enedo es del ono legí imo de Isabel I I , y de
la Cons i ución del año de 37, y chocando mu ua
men e en e si, se hacen una gue a enca nizada é
implacable, y han conducido á nues a desg aciada
pa ia en es os seis años mas de una ez al bo de del
p ecipicio, y á hace la pa a siemp e p esa ic ima
dei p e endien e y de sus secuaces; de los insul os
que os p odigáis a cada paso unos á o os; de las
calumnias que á manos llenas e iis con a ues os'
p ójimos , sacando á eluci en pe iódicos y papeles'
olan es sus sec e os mas e gonzosos ; de las in i
gas y a dides de que echáis mano pa a suplan a á’
ues os con a ios, ya pa a despoja les de sus des i
nos , y ya pa a impedi les que asciendan á los que
son ac eedo es po sus se icios y conocimien os; y
úl imamen e del sin in de medios y a bi ios de que
os ap o echáis en ues o implacable odio y ambición
pa a pe u ba la quie ud y paz de la mona quia.
Es os son los males públicos que aquejan á la na
ción , y que á in de impedi su o al uina a a de
emedia nues a augus a Reina Gobe nado a con
ues a since a-co dial econciliación. Ya pues que
no han sido has a aho a pa e pa a consegui la de o
so os^ ni ias penalidades-y ama gu as de es a bueua
Mad e, ni la inocencia de su excelsa Hija la Reina
N a. Seño a, cuya o andad y ie na edad han sido
con iadas á la leal ad del pueblo «spañol , ni el peli-
--------
---‘: uciones que habéis ju ado, y
«eno : mué aos al menos ues o bien espi i ual, el
emo de ues a condenación e e na. Habéis is o
que sin ca idad es imposible ag ada á Dios; po que
el que no ama es a en mue e, co no dice S. Juan
( ! ) ; y cualquie a que abo ece á su he mano es ho
micida, y sabéis que ningún homicida ij iene ida e e
na. Ruegoos, he manos y hijos ca ísimos que leáis con
odo cdidado y e lexión la pa ábola que el E ange
lis a S. Ma eo e ie e en el cap. 18 desde el e sícu
lo 23 al 35 inclusi e ; y e eis en ella la sue e que
bajo el nomb e del mal sie o nos espe a á odos los
que no pe donamos á nues os consie os ó p ójimos
las deudas que nos hacen. Compá ase en ella el eino
de los cielos á un homb e ey, que quiso en a en
cuen as con sus sie os , y habiendo esul ado uno de
ellos alcanzado en diez mil alen os, y no eniendo
con que paga , lo mandó ende á él y á su muje
y á sus hijos , y odo cuan o poseia. A ojándose í sus
pies le pidió que le espe a a y lo paga ia odo ; mas
el Seño compadecido le dejó lib e, y le pe donó su
deuda. Mas es e mal sie o habiendo salido de la p e
sencia de su ey, encon ó á o o consie o suyo que
le debia cien denci ios, y haciendo de él le que
ía ahoga , diciendo paga lo que me debes. Po mas
súplicas que le hizo, no quiso concéde le espe a ; an
es bien le hizo pone en la cá cel has a que paga a
lo que le debia. En e ado el Seño de odo , hizo ila-
(1). E . i.» Caí. 5.0 . 14 j 15.
nace y os man iene en su
%
c e= j 7 =3*
ma lo y le dijo : «Sie o malo oda la deuda e pe
do n é po que me lo ogas es; ¿pues no debias «a
» ambién ene compasion de u compañe o, asi co-
» mo yo la u e de i? » Y enojado le mandó en e
ga á los a o men ado es, has a que pagase odo lo
que le debia.
Las deudas que hacemos al Rey celes ial son nues
os pecados, y las innume ables o ensas que habe
nos come ido con a su in ini a bondad ; y oda ez
que es e benignísimo y libe al Seño nos las condona
con an a gene osidad , jus o es y muy debido,, que no
so os condonemos igualmen e á nues os he manos
lo poco que nos deben. De lo con a io debemos es
pe a , que del mismo modo ha á ambién con oso
os nues o Pad e celes ial, sino pe donáis de ues
os co azones cada uno á ues os he manos.
Po que si ellos son los que os deben , los que os
han o endido , po lo mismo debeis g angea os el g an
mé i o de hace po ellos lo que Dios hace po oso
os. Voso os uis eis los p ime os en eñi y hace
gue a á ues o Dios , y Dios es el p ime o que
mue e plá ica y concie o de paz con oso os. Vo
so os os hicis eis enemigos suyos a opellando su san
a ley ; y Dios es el que os con ida con su amis ad.
Voso os os salis eis de su casa como el hijo p ódigo;
V él como buen pad e, cuando ol éis a epen idos,
os sale al encuen o y os ab aza. Voso os os desca
ias eis de su ebaño como la abeja pe dida ; y él
como pas o amo oso os busca, y hallándoos, os o
ma sob e sus homb os , y celeb a una g an ies a en
p ue a de su egocijo. Es o y mucho mas egecu a
nues o Dios o endido y ul ajado de oso os ; ¿ y con
lodo no habéis de hace o o an o con ues os p óji
mos, con el í olo p e es o de que sois ios o endidos’
Mas si ellos lo son ealmen e ¿cómo podéis escu-
sa os de pedi les pe dón? Voso os comenzas eis la
que ella, y á oso os oca da los p ime os pasos pa
a pone le é mino con una since a econciliación.
Voso os ompis eis el sag ado ínculo de la ca idad,
y á oso os oca anuda lo de nue o .y epa a las
quieb as que baya padecido : y es o debeis ejecu a
lo cuan o an es, no sea que, según dice el Espí i u
san o , poniéndose el Sol sob e ues o enojo , se em
b a ezca ues a enganza.
Es a econciliación pa a que sea con o me á lo que
ape ece nues a Reina Gobe nado a y á lo que nos
manda Jesuc is o , debe de se e dade a, since a y
de odo co azón. No bas a que digáis que amais á
ues os enemigos, es p eciso que los mi éis con ag a
do, los.oigáis con gus o, los llaméis con dulzu a ; y
que ol idados de las inju ias y ag a ios que hayáis
ecibido, no engáis epugnancia en es i ui les á la
■an igua amis ad con que an es los a abais. An es los
saludabais, les hablabais, les isi abais : pues es o mis
mo debeis hace despues de econcilia os con ellos,
en ue za de la obligación p ecisa que, enéis de ama
los de e as, de co azon.
Dios N o. Seño que se econcilia e dade amen
e con sus enemigos los pecado es, no se con en a con
deci que los ama ; sino que los mi a con ag ado, los
oye con gus o , los llama coi dulzu a , y ol idado del
odo d(j( ¡las inju ias y o ensas que le hicie an, los es
i uye en su an igua amis ad y en la g acia de que
añíeS' gozaban.
No que áis pues, he manos y hijos muy amados,
segui los mo imien os de la i a , que lle ándoos al
odio y á la enganza de las inju ias, os apa an de Dios
y os hacen enemigos suyos. Seguid las inspi aciones
= 18 =
i*! cielo, que induciéndoos al pe dón de las inju ias y
al amo de quien os las hizo, os unen ín imamen e con
Dios. Poned los ojos en su amado Hijo y N o. Seño
Jesuc is o, y iéndole compadecido de la in elicidad
de los que le c uci ica on , ened oso os lás ima de
los que os inju ian . y enedla de oso os mismos si
llegas eis á abo ece los. Imi ad , os di emos ambién,
el san o ejemplo que nos acaba de da N a. Rema Go-
be iado a, mani es ando en su Real Dec e o ue Jo del
p esen e, que es á dispues a á ol ida los pasados dis u
bios y á no e ya en odos los españoles sino subdi os
obedien es y leales al ono de su excelsa Hija la Reina
N a. S a. Doña Isabel II. Salid luego de ese es ado in
eliz en que os encon áis , deponiendo el odio, pe do
nando á ues os enemigos, y pidiendo humildemen e al
Seño que os pe done ues os pasados es a ios y peca
dos. De es e modo como buenos ciudadanos yespaño-
leSj y c is ianos pe ec os, unidos odos en calidad po-
i emos le an a pu as nues as manos al cielo , y pedi
á nues o buen pad e Dios se digne alza de sob e noso
os el azo e e ible de la gue a ci il que nos haa lip-
do seis años, y ha cubie o de lu o y desolación á nues
a p a i a , concediéndonos la paz an deseada pa a que
asi poda nos consolida sob e bases indes uc ibles ei
ono de nues a inocen e y amada Reina, y la Regen
cia de su augus a Mad e du an e su meno edad , y la
Cons i ución del año de 37 que elizmen e nos go
bie na. Alme ía 30 de Se iemb e de 1839.
= 19 =
Po mandado de! Excmo.
S .Gobdo . E co. de
es e Obispado,
G ego io de 1 a es
Sec e a io.
Vicen e Ramos Ga da
Gobe nado Eeco