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Metodología de Encuestas ISSN: 1575-7803 Vol 6, Núm 2, 2004, 119-132 RESUMEN Para valorar la posibilidad de determinar la prevalencia de los jugadores de azar mediante entrevistas por teléfono, se han realizado dos ensayos pilotos con muestras de la ciudad de Granada, uno utilizando entrevistas personales a domicilio y otro mediante encuesta telefónica. Se han encontrado diferencias significativas en la tasa de respuesta primaria, 54,17% para la encuesta presencial y 42,74% para la encuesta telefónica. Con respecto a las variables demográficas, no se encuentran diferencias significativas, para la edad. Ambas muestras pueden considerarse homogéneas con respecto al sexo, estado civil, situación laboral, y con quien se convive. Sin embargo, hay diferencias significativas, en el nivel de estudios y en la distribución de los ingresos mensuales, que son mayores en los encuestados telefónicamente. Las puntuaciones en el cuestionario de diagnóstico del juego patológico no difieren significativamente. Palabras clave: entrevista telefónica, entrevista presencial, comparación de procedimientos de encuesta, adicción al juego. UN ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE LA ENTREVISTA TELEFÓNICA Y LA ENTREVISTA PRESENCIAL EN LA DETERMINACIÓN DE LA PREVALENCIA DE LOS JUEGOS DE AZAR. José María Salinas Martínez de Lecea Antonia Calvo Salguero María del Carmen Aguilar Luzón Universidad de Granada
120 J.M.Salinas, A.Calvo y M.C.Aguilar Introducción El Juego Patológico es un trastorno cuya característica esencial es un comportamiento de juego, desadaptativo, persistente y recurrente que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional (APA, 2.002). La prevalencia del Juego Patológico es un dato fundamental a la hora de adoptar iniciativas legislativas, relativas a los Juegos de Azar, así como al establecer políticas y asignar recursos a su prevención y tratamiento. Mientras que la prevalencia global en adultos se estima entre el 0,4% y el 3,4%, algunas áreas llegan al 7% (APA, 2.002). Esta prevalencia está influenciada por la oferta de juego, de manera que el aumento de la disponibilidad del juego trae como consecuencia un incremento de la prevalencia de esta patología. En consecuencia, cada estado o región, sujeto a unas normas legales determinadas, tendrá una tasa distinta que será necesario determinar. Sin embargo, la poca alarma social que crea este tipo de dependencia por su práctica invisibilidad, a pesar de los desastrosos efectos personales y familiares que acarrea, ha hecho que en muchos países, entre ellos España, no existan datos oficiales y que los datos de los que se dispone, fruto de investigaciones académicas, o de entidades privadas, sean parciales, referidos a una región, sólo al ámbito urbano, o a un grupo de población determinado. El primer país en evaluar el impacto del juego en el ámbito nacional ha sido los E.E.U.U. en dos estudios realizados en 1975 (CRNPTG, 1976) y 1998 (NORC, 1999). En el primero de ellos, realizado por la Universidad de Michigan, se utilizó un procedimiento muestral trietápico. En primera etapa se seleccionaron condados, ciudades y barrios de Nueva York, a continuación se seleccionaron 3.250 hogares a los cuales se contactó para determinar el número de adultos de cada sexo y finalmente se seleccionó un adulto de cada hogar, al cual se entrevistó personalmente. El segundo estudio, siguiendo el cambio que ha imperado en las últimas décadas en la metodología de encuestas en los E.E.U.U., fue llevado a cabo mediante entrevista telefónica, por el Centro Nacional de Investigación de la Opinión de la Universidad de Chicago. Partiendo de una muestra aleatoria de 9.200 números, se realizó un primer contacto para determinar el carácter residencial, o no, de cada número de teléfono. De los 4.358 números que resultaron elegibles, se determinó el número de adultos de cada sexo y mediante reglas aleatorizadas se seleccionó uno en cada domicilio que se entrevistó telefónicamente. Como dato anecdótico cabe señalar que 44 de las entrevistas debieron realizarse en español. Las tasas de respuesta conseguida en ambos estudios fueron semejantes, 53,6% en el primer estudio y 55,5% en el segundo. Los autores del segundo estudio consideran que ambas encuestas son suficientemente similares para permitir la comparación entre los resultados de ambas. La preferencia por la entrevista telefónica también se manifiesta en los estudios sobre el juego y el juego-problema que a nivel nacional, se han realizado en Nueva Zelanda en 1.991 y 1.999 y en Suecia en 1.998 (Abbott, Volberg y Rönnberg, 2004). En España, hasta el momento, los datos disponibles proceden de estudios regionales que han utilizado las entrevistas presenciales en el domicilio del encuestado. Con vistas al II estudio sobre la prevalencia de los Jugadores de Azar en Andalucía y a posibles encuestas de ámbito nacional sobre esta temática que podrían proyectarse en
Un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista personal.... 121 un futuro inmediato, se consideró la posibilidad de utilizar la entrevista telefónica por su menor coste, por la facilidad que supone no necesitar una organización de recogida de datos distribuida en la totalidad de las provincias de la región, o país y por la oportunidad que ofrece de una supervisión continuada de los entrevistadores que asegure la uniformidad en la administración de los cuestionarios. Numerosos estudios han comparado la calidad de los datos de las entrevistas cara a cara con los de las encuestas telefónicas, aunque son menos aquellos en que las metodologías seguidas en ambos procedimientos son comparables (Klecka y Tuchfarber, 1978; Weeks, Kulka, Lessler y Whitmore, 1983; Mulry-Liggan, 1983; Thornberry, 1987). Entre las diferentes ventajas que se han señalado para las encuestas telefónicas frente a las tradicionales entrevistas personales, la más llamativa es la reducción de costes que implica su utilización. Sticht (2000) afirma que el costo de una encuesta telefónica puede llegar a ser cinco veces menor que la misma encuesta realizada mediante entrevistas a domicilio. En nuestro país el incremento de los costes de personal y la reducción de las tarifas telefónicas hacen cada vez más atractiva esta forma de encuesta, quitando valor a recomendaciones hechas en el pasado que indicaban que en las entrevistas de más de 15 minutos, se igualaba su coste con la entrevista cara a cara (Wert, Clemente y Arango, 1993). La rapidez de las encuestas telefónicas (Dillman, 1978) es otra importante ventaja que se manifiesta, no solo en la fase de recogida de datos, sino mediante el empleo de sistemas CATI (Frey, 1989), también en las fases de tratamiento de datos y del proceso de control. Cuando las entrevistas son realizadas de forma centralizada desde un call center, aparece un amplio repertorio de posibilidades para mantener un óptimo control de calidad del proceso de administración del cuestionario y especialmente sobre la labor de los entrevistadores. Los supervisores, bien directamente, o en grabación, pueden escuchar el desarrollo de la entrevista y corregir las desviaciones y unificar los criterios de los entrevistadores sobre la marcha, consiguiendo de esta forma una mayor calidad de los datos. Una ventaja, muy importante en nuestro caso, es la privacidad en la entrevista telefónica, solo interviene el entrevistado sin que nadie más sepa con quien habla, ni de que se está hablando. Esta característica es especialmente atractiva en cuestiones que tienen un aspecto vergonzante y que por consiguiente tratan de ocultarse a la familia. De hecho el criterio 7 para el diagnóstico del Juego Patológico (APA, 2002) dice: se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego. La desventaja que presenta la encuesta telefónica, frente a la entrevista personal en el domicilio, es la menor calidad de los datos que tradicionalmente se atribuye a las realizadas por teléfono. Esta atribución parte de la suposición de que la encuesta telefónica tendría mayores errores de cobertura, de no-respuesta y de medición. Los errores de cobertura ocurren cuando hay hogares que no tienen teléfono y los hogares sin teléfono son distintos de aquellos que lo tienen. En la última década la cobertura telefónica en España ha crecido de forma importante. Según los datos del Censo, en 1.991 (I.N.E., 1992) los hogares con teléfono suponían el 75,22% del total. En el año 2.003, la Encuesta de Tecnologías de la Información en los Hogares (I.N.E., 2004) señalaba que el 88,13% de los hogares tienen teléfono fijo, si a esto añadimos el 8,75% que
122 J.M.Salinas, A.Calvo y M.C.Aguilar solo cuenta con teléfono móvil, llegamos a una cobertura del 96,88%. De esta forma, la tradicional tendencia a que los sujetos con niveles de estudio más bajos y con menores ingresos estén sub-representados en las encuestas telefónicas (Wolfe, 1979; Gfroerer y Hughes, 1991), no aparecerá, o deberá ser atribuida causas distintas. Las entrevistas cara a cara ofrecen, en los estudios comparativos anteriormente citados, menores tasas de no-respuesta que los realizados por teléfono. Por ejemplo, en el de Thornberry (1987) tenemos 96% frente a 80% y en el de Mulry-Liggan (1983) 95% frente a 84%. Se supone que la mayor tasa de no-respuesta en las encuestas telefónicas es debida a que es más fácil dar una negativa a una persona que llama por teléfono que a un entrevistador que se ha desplazado a nuestro domicilio y que se encuentra frente a nosotros. Habría que añadir que en España la encuesta telefónica se asocia más al marketing directo que a la investigación social (Bosch y Torrente, 1993), lo que aumenta las negativas. El error de medición se produce por una diferencia entre los valores recogidos en el cuestionario y los existentes en la realidad, sus causas pueden agruparse en tres categorías (Rossy, Wright y Anderson, 1983): Errores deliberados, de elaboración y de comunicación. En la entrevista personal se supone que la presencia del entrevistador mejora la calidad de las respuestas, ya que aporta informaciones complementarias y una mayor motivación. Por el contrario, la entrevista telefónica sería más susceptible a los errores de medición debido a que la comunicación no verbal es mucho menor. Además, la presión del tiempo, asociada con la comunicación telefónica, hace a las encuestas por este método más vulnerables a errores de elaboración y comunicación. No obstante, los factores que determinan la calidad de las muestras, tasa de cobertura, vulnerabilidad social de los entrevistados, esfuerzo cognitivo requerido para elaborar la respuesta, deseabilidad social, etc. Varían de un país a otro, e incluso dependen de la materia que se esté investigando, por ello, aunque pueda servir de orientación, la literatura existente al respecto no es suficiente para tomar una decisión fundada y es conveniente el ensayo del procedimiento a utilizar. Para determinar la viabilidad de investigar la prevalencia de los Juegos de Azar mediante entrevista telefónica y evaluar los posibles sesgos que la encuesta por teléfono pudiese introducir, se han realizado dos ensayos pilotos con muestras de la ciudad de Granada, uno utilizando entrevistas personales a domicilio y otro mediante encuesta telefónica. Se procuró igualar los dos estudios tanto en los instrumentos como en el proceso de recogida de datos, a la vez que se mantenían los procedimientos estándar de estos métodos de entrevista. La comparación de ambos procedimientos de entrevista se ha basado en la tasa de respuesta obtenida con cada método, ya que ésta es un elemento central a la hora de valorar la calidad de las encuestas (Grover, Cialdini y Couper, 1992; Lin y Schaeffer, 1995; Groves y Couper 1998). Se han descrito las causas de la no-respuesta en la encuesta telefónica, por tratarse de un conocimiento básico a la hora de establecer medidas para mejorar la tasa de respuesta (Dillman, 1978; Kristal y col., 1993; Piazza, 1993). Además, se ha contrastado si existen diferencias individuales significativas entre los entrevistadores que afecten al porcentaje de encuestas conseguidas. La tasa de respuesta se consideraba clásicamente como un indicador del sesgo de no-respuesta (Hansen y Hurwitz, 1946). Sin embargo, este sesgo depende de en qué
Un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista personal.... 123 grado difieren los sujetos que responden de los que no responden y a veces tasas de respuesta bajas no implican necesariamente la existencia de un sesgo (Curtin, Presser y Singer, 2000; Keeter y col., 2000). Para medir el sesgo que podría introducir la sustitución de la encuesta a domicilio por entrevistas telefónicas. Hemos comparado tanto los promedios como las distribuciones de las variables demográficas y de juego patológico. Estos sesgos pondrían de manifiesto el efecto diferencial, entre ambos métodos, de la tasa de cobertura, vulnerabilidad social, y grado de elaboración cognitiva. El presente trabajo presenta los resultados anteriormente mencionados, siguiendo la invitación de González-Ramos (2002) a los estudiosos de cualquier disciplina que utilicen encuestas, a difundir sus resultados y experiencias relacionados con el nivel de respuestas conseguidos con el ánimo de que sirva a los profesionales de encuestas a la hora de planificar sus trabajos. Material y Métodos Muestras Para las entrevistas a domicilio se extrajo por un procedimiento bietápico una muestra aleatoria de la población mayor de 16 años de la ciudad de Granada. En la primera etapa se seleccionaron, con probabilidades proporcionales a sus tamaños 16 secciones censales. En la segunda etapa se seleccionaron, mediante muestreo sistemático con arranque aleatorio sobre las listas del Censo Electoral de cada sección, 12 sujetos por sección. Lo cual nos proporciona un tamaño muestral de 192. Para las entrevistas telefónicas se seleccionaron los números telefónicos por muestreo sistemático con arranque aleatorio sobre la guía telefónica de la ciudad de Granada 248 sujetos. La selección del entrevistado en cada hogar se realizó por el método del “pasado cumpleaños” aplicado a los mayores de 16 años. Material La intensidad de la dependencia de los Juegos de Azar fue evaluada mediante el Cuestionario de Diagnóstico del Juego Patológico FAJER (Salinas y Roa, 2.001). Este cuestionario consta de 50 ítems donde se describen pensamientos, sensaciones y conductas relacionadas con los juegos de azar y el encuestado debe responder con que frecuencia ha experimentado, en el último año, lo que se describe en la pregunta, dentro de una escala de tres puntos: Nunca; A veces; Muchas veces. Los datos demográficos, edad, sexo, estado civil, nivel de estudios, situación laboral, lugar de trabajo, profesión, convivencia en el hogar, ingresos mensuales y antecedentes de juego, fueron recogidos utilizando el cuestionario de Datos Básicos del Programa de Diagnóstico y Evaluación del Jugador Patológico (Salinas, 1.999). También se pasó en ambos casos el cuestionario de Frecuencia e Intensidad de Juego del programa anteriormente citado, que recoge la participación en los distintos juegos de azar y las cantidades gastadas en ellos. Sin embargo no se presentan los resultados de este cuestionario, ya que la versión inicial, empleada en las entrevistas a domicilio, ado-
124 J.M.Salinas, A.Calvo y M.C.Aguilar lecía de algunos defectos y debió ser modificada, lo cual dificulta la comparación de los resultados. Aparte de los cuestionarios se utilizaron cartas de presentación y fichas de control. En las fichas se entregaba a los entrevistadores los datos de la muestra seleccionada y debían reflejar el desarrollo de la encuesta y las incidencias que surgieran. En el caso de la encuesta telefónica se les entregaba así mismo un guión de presentación y selección de la persona a entrevistar. La carta de presentación comenzaba identificando el organismo que realizaba la encuesta y la finalidad de la misma. Continuaba explicando las razones del muestreo y el mecanismo que había determinado la selección del receptor de la carta. A continuación anunciaba la visita, o la llamada, según la modalidad de entrevista y solicitaba la colaboración. Finalizando con el compromiso de mantener el secreto estadístico y proporcionando un teléfono de contacto para informaciones complementarias. Entrevistadores Los entrevistadores utilizados fueron seleccionados de un mismo colectivo “estudiantes de psicología que cursaban la asignatura Análisis de Datos”. La participación fue voluntaria como complemento de su formación sin recibir compensación económica por su trabajo. El nivel de instrucción fue semejante, consistente en una sesión de entrenamiento en la cual se explicaron los objetivos de la investigación, el procedimiento a seguir y el material a utilizar. A continuación cumplimentaron los cuestionarios con relación a ellos mismos y se resolvieron las dudas surgidas. En el caso de las entrevistas telefónicas se materializó una sesión de rol play relativa al empleo del Guión de presentación y selección del entrevistado. Procedimiento El trabajo de campo se inició con el envío, en ambos casos, de las cartas de presentación, diez días antes del inicio de las entrevistas. Cada entrevistador tenía asignado un cupo de trabajo que en el caso de las entrevistas a domicilio eran las encuestas de una sección (12) y en el caso de las entrevistas telefónicas de cuatro. Este número tan reducido se justifica por el deseo de que participasen todos los que se habían ofrecido y para que no les resultase muy gravoso económicamente, ya que todas las llamadas las realizaban desde su domicilio y a su costa. En la encuesta presencial, en cada sección aparte de los doce titulares de la muestra se seleccionaron tres reservas, en caso de que las sustituciones agotaran los reservas no se seleccionaban más, reduciéndose la muestra de esa sección. La encuesta por teléfono no empleaba reservas, de tal forma que cada encuesta fallida reducía el tamaño de la muestra conseguida. El contacto inicial se fijó en ambos casos en la misma banda horaria, 8 a 9,30 de la noche, caso de que fuese infructuoso debía repetirse al menos dos veces la llamada o la visita en horario distinto. Los datos se procesaron en los P.C. del Departamento de Psicología Social y Metodología introduciendo los datos de los cuestionarios precodificados dos equipos distintos. Los análisis fueron realizados con el paquete estadístico SPSS versión 11.
Un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista personal.... 125 Resultados Para la tasa de respuesta primaria, calculada como el porcentaje de cuestionarios conseguidos del total de sujetos seleccionados en primera instancia, es decir sin contabilizar en las entrevistas a domicilio los obtenidos en las sustituciones, los valores obtenidos fueron 54,17% para la encuesta presencial y 42,74% para la encuesta telefónica. Este once por ciento de diferencia que se observa resulta ser una diferencia estadísticamente significativa, ya que el estadístico del contraste de igualdad de proporciones alcanza un valor z = 2,38 por lo que se rechaza la hipótesis de igualdad con un nivel de significación p = 0,0087. La tabla 1 enumera los motivos de la falta de obtención del cuestionario en las entrevistas telefónicas ordenados por frecuencia de aparición. Aparte de los 130 casos fallidos que se reflejan en la tabla existen 12 casos en los que no ha quedado constancia de las causas. Tabla 1: motivos de no-respuesta en entrevista telefónica. Motivo frecuencia No contestan al teléfono 55 No quieren hacerla 30 No localizable / ausente 9 Es un comercio 8 No tiene tiempo 8 Persona mayor incapacitada 4 Han colgado 4 No han jugado nunca 3 No entiende de “eso” 2 No facilita datos por teléfono por precaución 2 Se niegan a poner los hijos al teléfono 2 La persona ha fallecido 1 Se niega a hacer la entrevista, a no ser que sea con una recompensa económica 1 Creemos que la mujer no entendió bien la pregunta, contestó que no tenía hijos y colgó 1 Desgraciadamente, en la encuesta a domicilio solo quedó constancia de la causa en 30 de la 88 entrevistas fallidas. La tabla 2 proporciona los motivos, aunque el valor informativo en este caso sea poco relevante. Para valorar el posible influjo de los entrevistadores en la respuesta se analiza la distribución del número de cuestionarios conseguidos que aparece en la tabla 3. Si las variaciones en el número de entrevistas conseguidas fueran aleatorias con una probabilidad de éxito en cada intento constante, el número de encuestas conseguidas seguiría una distribución Binomial con n = 4. En efecto, el test Ji-cuadrado de bondad de ajuste a una distribución (χ2 = 0,83; p = 0,842) nos indica que estos datos pueden proce-
126 J.M.Salinas, A.Calvo y M.C.Aguilar der de una distribución Binomial y por consiguiente no hay evidencia de que las fluctuaciones en el número de entrevistas no puedan ser atribuidas al azar. Tabla 2: motivos de no-respuesta en las entrevistas a domicilio. Motivo frecuencia No se localiza la dirección 6 Se niegan a hacer la encuesta 6 El sujeto ha trasladado su domicilio 5 Vivienda vacía 4 No localizable en el domicilio 4 Alega enfermedad 3 Fallecimiento del sujeto 1 Persona mayor incapacitada 1 Tabla 3: distribución del número de cuestionarios. Nº entrevistas Nº entrevistadores 0 8 1 17 2 24 3 11 4 2 Con respecto a las variables demográficas, relevantes, porque el riesgo de Juego Patológico es muy diferente para los distintos estratos de población, tenemos que en la edad no se encuentran diferencias significativas ni en promedio, como puede verse en la tabla 4, ni en la forma de la distribución ya que el estadístico del test de KolmogoroffSmirnoff para dos muestras proporciona un valor de K-S = 0,106 cuyo nivel de significación es p = 0,489. Tabla 4: medias de edad de ambas muestras. N Media Des. típ. Diferencia t P Teléfono 106 41,88 18,401 0,95 0,385 0,7 Visita 149 40,93 20,126 También puede considerarse que ambas muestras son homogéneas con respecto al sexo (tabla 5; χ2 = 1,56; p = 0,210). estado civil (tabla 6; χ2 = 4,93; p = 0,294), situación laboral (tabla 7; χ2 = 4,49; p = 0,481), con quién se convive (tabla 8; χ2 = 7,21; p = 0,205). Sin embargo, hay diferencias significativas entre ambas muestras en el nivel de estudios (tabla 9; χ2 = 13,67; p = 0,018) siendo mayores en la muestra entrevistada por teléfono. También se encuentran diferencias en la distribución de los ingresos mensuales (tabla 10; χ2 = 9,47; p = 0,05).
Un análisis comparativo entre la entrevista telefónica y la entrevista personal.... 127 Tabla 5: distribución del Sexo en ambas muestras. Hombre Mujer Total Teléfono 46 60 106 Visita 78 74 152 Total 124 134 258 Tabla 6: distribución del Estado Civil en ambas muestras. Soltero Casado Viudo Separado Otros Total Teléfono 39 60 5 1 1 106 Visita 62 72 15 2 151 Total 101 132 20 3 1 257 Tabla 7: distribución de la Situación laboral en ambas muestras. Empleado Parado Estudiante Sus Labores. Jubilado Otras Total Teléfono 44 6 19 19 17 1 106 Visita 52 15 37 20 26 2 152 Total 96 21 56 39 43 3 258 Tabla 8: distribución de Con quien se convive en ambas muestras. Familia Pareja Pareja y padres Solo Amigos Otras Total Teléfono 31 56 1 11 4 3 106 Visita 63 60 3 12 5 9 152 Total 94 116 4 23 9 12 258 Tabla 9: distribución del nivel de estudios en ambas muestras. Sin estud. Primarios Bachill/FP Unv. Med. Unv. Sup. Otros Total Teléfono 9 34 26 11 25 1 106 Visita 16 46 40 33 14 1 150 Total 25 80 66 44 39 2 256 Tabla 10: distribución de los ingresos mensuales en ambas muestras. 0 a 60 60 a 120 120 a 250 250 a 400 > 400 Total Teléfono 33 22 39 9 3 106 Visita 63 38 41 8 150 Total 96 60 80 17 3 256 Esta diferencia de distribuciones supone que los entrevistados por teléfono tenían por término medio, tabla 11, una diferencia de 33.822 pesetas que supone un 32,74% más de ingresos que los encuestados a domicilio.