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Enfermedades venéreas en la España del último tercio del siglo XIX. Una aproximación a los fundamentos morales de la higiene pública

Castejón Bolea, Ramón

Abstract

Las enfermedades venéreas formaron parte de las preocupaciones y prácticas de la higiene Pública en la España del último tercio del siglo XIX. A su carácter social se unía su específica valoración moral ligada a la moral sexual imperante, siendo su impacto sobredimensionado. Los higienistas asumían un modelo epidemiológico centrado en la prostitución, dividiéndose en prohibicionistas y reglamentaristas. Los reglamentos puestos en práctica incluían la vigilancia moral, policial y sanitaria. También las instituciones asistenciales y su utilización por la mujer reflejaban la valoración moral.

Full text

En e medades ené eas en la España del úl imo e cio del siglo XIX. Una ap oximación a los undamen os mo ales de la higiene pública SUMARIO 1 .-In oducción. 2.-E1 ca ác e mo al de la en e medad. 3.-El impac o de las en e me- dades ené eas. 4.-Las en e medades ené eas y la p os i ución: El con ol higiénico. 5.-La o ganización del con ol. 5.1.-Inspecciones de higiene. 5.2.-Ins i uciones asis enciales. RESUMEN Las en e medades ené eas o ma on pa e de las p eocupaciones y p ác icas de la higiene Pública en la España del úl imo e cio del siglo XIX. A su ca ác e social se unía su especí ica alo ación mo al ligada a la mo al sexual impe an e, siendo su impac o sob edimensionado. Los higienis as asumían un modelo epidemiológico cen ado en la p os i ución, di idiéndose en p ohibicionis as y eglamen a is as. Los eglamen os pues os en p ác ica incluían la igilan- cia mo al, policial y sani a ia. También las ins i uciones asis enciales y su u ilización po la muje e lejaban la alo ación mo al. En es e abajo nos ace ca mos a un g upo de en e medades que ocupa- on un luga impo an e den o de las p eocupaciones y p ác icas de la Hi- giene Pública en un pe iodo de iempo en que és a se consolidaba y desa o- llaba como disciplina. Las en e medades ené eas en aban, jun o a o as como la ube culosis y el alcqholismo, den o de la denominación de «socides», lo cual las con- Fecha de acep ación: 25 de mayo de 1991. (O) C/ Colmena , 14-2.0. San José, Val1 d'uixó (Cas ellón). DYNAMIS Ac a Hispanica ad Medicinae Scien ia umque His o iam Illus andam. Vol. 1 1, 1991, pp. 239-261. ISSN: 021 1-9536 e ia en obje o p io i a io de las mi as de la Higiene Pública en su lucha con a la mo alidad y po la mejo a de las condiciones de ida de las pobla- ciones. A es as conside aciones se unían o as especí icas de i adas de su modo de ansmisión dominan e po ía sexual. En e ec o, la comp ensión de es e asgo peculia , además de con e i les su denominación de g upo, hizo que de modo gene al ue an ue emen e conno adas desde el pun o de is a mo al y muy a menudo pe cibidas como esul ado de la ansg e- sión de una no ma sexual (1). Es e c ucial aspec o de la sí ilis y demás en idades ené eas, que pe mi e econoce las ín imas conexiones en e una sociedad y cul u as de e mina- das y sus en e medades, ha sido descuidado en los abajos publicados en nues o país desde la óp ica his ó ico-médica (2). Es os han cen ado su in e- és en la desc ipción de au o es y descub imien os que con ibuye on a la cons ucción de las en idades nosológicas: sí ilis, gono ea y chanc o blan- do. Una isión más social que ap ecie la in e elación sociedad-en e medad se puede encon a en ob as esc i as en el Anibi o anglosajón (3). Aquí se p e ende analiza cómo la alo ación mo al de es as en e meda- des, ligadas a la mo al sexual dominan e en la época,in luye on en la pe - cepción del impac o de es as en e medades, en su esquema epidemiológico y en el desa ollo de las no ma i as legales, es uc u as y ecu sos u ilizados pa a con ola las. El pe iodo es udiado se si úa en la ansición en e la i- sión de la en e medad como pecado indi idual, como signo de degene a- ción mo al del indi iduo, a esa o a isión eme gen e de la en e medad como a aque a la sociedad, como pelig o social (4). En es e cambio en la i- (1) Sob e las elaciones his ó icas en e las en e mcdades ené eas la mo al, (/, po ejcni- plo TEMKIN, 0. (1977). On he His o y o ( Mo ali y and S philis)). En: Tcmkin, O. Th Double Face o Janus a ~d Olhe Essa s in he His oy o Medici le. Bal imo c, J. Hopkins Uni . P ess, 543 pp. (pp. 472-84); FLECK, L. (1986). La gi 'nesisy el desa ollo de 1111 he ho ie l$co. In oducción a la eo ía del es ilo de pensamien o y del colec i o de pensamie ~ o, Mad id, Alianza 200 pp.; ANDRESKI, S. (1989). Syphilis, Pu i anism and Wi ch Hunls. Hi lo ical Ex/)lana ions in he Ligh o Medicine and Psychoanalysis wi h a Fo ecasl abou AIDS, London, Macmillan, 227 pp. (2) MART~N CAKRANZA, B. (1971). His o iog a ías de las en c mcdadcs cné cas. Gac. néd. esp., 45, n.O 4, 270-275; SÁNCHEZ ARCAS, R. (1973). La bleno agia a a és dc la His o ia (Es udio his ó ico y biog á ico de los médicos que es udia on la bleno agia). Toko-Ginecolog ú p ác ica, n.O 3 19, 469-498. (3) BRANDT, A. M. (1985). No Mayic Bulle . A Social His o y oJVene ea1 Disease in lhe Uni ed Sla- les since 1880. Ox o d, Ox o d Ui e si y P ess, 245 pp.; CASSEL, J. (1987). The sec el pla- gue. Vene eal Disease zn Canada. 1838-1939. To on o, Uni e si y o To on o P ess, 340 pp. (4) TEMKIN (1977), op. cz . en no a 1, pp. 482-483. En e medades ené eas en la España del siglo XIX 24 1 sión y la signi icación de la en e medad, el pensamien o médico-higienis a encon a á el e eno abonado pa a la in e ención. 2. EL CARÁCTER MORAL DE LA ENFERMEDAD Aunque los ue es componen es de es igma ización que his ó icamen e han ca ac e izado a las en e medades ené eas seguían p esen es en la Espa- ña del úl imo e cio del siglo XIX, no es á de más, a i.n de en ende la pe - sis encia de és os, que eamos an es, b e emen e, cómo pe cibie on es e g upo de en e medades algunos des acados médicos e higienis as españoles del segundo e cio del siglo XIX. En 1838, Magín Be dós y Blasco, médico-ci ujano cas ense, en su opús- culo Medios pa a con ene las en e medades s$Lí icas, expone la con adicción que hab ía que sol en a pa a en en a se a es as en e medades: «... eo con sen imien o que la alsa c eencia en quie gene almen e se es á de que es imposible dic a medidas p o ilác icas con a la p opagación de la sí ilis sin menoscabo de la sana mo al, es una pode osa causa de que las au o idades escaseen las p o idencias opo unas, po abundan es que sean las pe sonas a ec adas de es e con agio...)) (5). Pa a es e médico, la ocul ación del mal, el silencio, e a un ac o cla e en la diseminación de la en e medad. Un silencio que obedecía a «.,..la e - güenza, al miedo y la indigencia)) (6). Pe o es a ac i ud, que indicaba la necesidad de sepa a las conside acio- nes médicas de las mo ales, p oduc o al ez de la ce canía con en e mos que la padecían, no pa ece la más común en e los médicos de la época. Así, Ped o Felipe Monlau, el higienis a español más des acado del e cio cen al del siglo XIX, en su ob a Elemen os de Higiene Pública, dise a sob e el o igen de la sí ilis: «La.sí ilis, según mi modo de e , ha exis ido en odos iempos. Desde el momen o en que se abusó del coi o, ó que se celeb ó sin cuida de la lim- (5) BERDÓS Y BLASCO, M. (1839). Medios de con e ae las en e medades si ilz'licas. Memo ias im- p esas nacionales. 1834 a 1854. Real Academia de Medicina (1839). s.l., si., 16 PP (P. 2). (6) Ibzd~ n, p. 2. pieza local, debió esul a una a ección más o menos g aduada, una a ec- ción e gonzosa po su o igen, pue ca po su o ma. Es a a ección descuida- da, 6 mal a ada, debió c ece en malignidad, complica se y hace se con- agiosa (7). La en e medad nace de la al a de limpieza, pe o ambién del abuso, del exceso del coi o. Es a idea de elaciona el o igen de la sí ilis con p ác icas sexuales ilegí imas o ano males apa ece ambién en la o ma de desc ibi la adquisición de la en e medad ((...casi siemp e po la cópula impu a)), po los «...amo osos desca íos)) (8). Ca ac e izadas en el o igen y en la o ma de ad- quisición, las medidas p e en i as y la asis encia cu a i a no pod án libe a - se de una mi ada ep oba o ia (9). Monlau plan ea: «Lo que no es mo al, no es ni puede se higiénico; así como lo que no es higiénico, no es ni puede se m.o al)) (lo), y ( sob e es a base mos aba su desacue do con la posibilidad de un medio p e- l : j sena i o e icaz pa a las en e medades ené eas: «Qué se ía de la sociedad si I la luju ia y el libe inaje quedasen lib es de odo cas igo o gánico, a a o de ! un sal oconduc o, de un p ese ua i o segu o?» (1 1). 4 Q/ A pesa de los las es mo ales que a as aban las en e medades en eas, su ex ensión, la e idencia de medios de con agio ajenos a las p ác icas se- xuales ilegí imas, acep ando como legí imas aquellas que se dan en el con- ex o ma imonial y con ines ep oduc o es, y consecuen emen e la exis en- I cia de íc imas ((inocen es)) y la necesidad de sal a po encima del ((pecado)) indi idual en a as de la sociedad y la Salud Pública, hicie on que es e g upo de en e medades -al igual que la ube culosis, la mo alidad in an il, el pa- ludismo y o as- caye an den o del ámbi o de las p eocupaciones y p ác i- cas de la Higiene Pública (12). 'i. " (7) MONLAU, P. F. (187 1). Elemen os de Higiene Pública o a e de co ise a la salicd de los pueblos. < 3.a ed. Mad id, Moya y Plaza, 770 pp. (p. 61 1). "' (8) PIZARRO Y JIMENEZ, M. (1861). Basespa a la o ganización del se icio sa ila io municipal de 1 Y Se illa. Se illa, Es . Tip. de La Andalucía, 136 pp. (p. 53). %(9) Piza o comen a en su ob a: «...algunos pueblos ... excluyen de sus con a os con 10s i- ula es la asis encia de la sí ilis; y co po aciones cu a i as hay que ampoco se enca gan de la cu ación de los ené eos)). op. ci . en no a 8, pp. 113-1 14. (10) MONLAU (1871), op. ci . en no a 7, p. 628. (11) MONLAU (1871), op. ci . en no a 7, p. 623. (12) RODR~CUEZ OCAÑA, E. (1987). La cons i ucidn de la Medicina Social como disciplina en Es- paña (1882-1 923). Mad id, Minis e io de Sanidad y Consumo (Colección Tex os ciilsicos españoles de la Salud Pública, ol. 30), 280 pp. (p. 28). En e medades ené eas en la EspaAa del siglo XIX 243 «El legislado , el higienis a y el médico ienen un debe impe ioso ... de ela ... po ese bien gene al, in ini amen e supe io á odos los demás hu- manos in e eses, que se llama la salud pública: y en consecuencia, les asis e pe ec o de echo pa a conce a se y emp ende una acción común con a los es agos c ecien es de la sí ilis)) (13). Con o me discu ía el úl imo e cio del siglo XIX, el discu so médico- higienis a sob e la mo bi-mo alidad de los in ec ados y sus consecuencias demog á icas (con especial én asis sob e las ((gene aciones enide as))) y eco- nómicas ue adqui iendo onos más d amá icos y ala mis as. Las asas iban en aumen o, aunque su iabilidad ue a escasa y en casi odos los casos se u iliza an uen es de o os países dada la inexis encia en el nues o de egis- os iables has a ya en ado el siglo XX. O os emo es apa ecie on jun o a las p eocupaciones an e io es. La ex ensión de las en e medades ené eas se con ie ió en un indicado de la up u a de la no ma sexual, de los a aques que su ía la amilia y el ma imonio: ((Y no es solo la Medicina la que es á demandando la p on a desapa ición de las en e medades si ilí icas: lo exige ambién la mo al, gua dado a de la paz de las amilias)) (14). Ga cía Dua e (1862) desde la Real Academia de Medicina de G anada conside ó la sí ilis como la en e medad más gene alizada de las que a ligían a la humanidad, «...en e medad que ha conse ado el is e p i ilegio de diezma las poblaciones, eligiendo p incipalmen e sus íc imas en,la ju en- ud» (15). En esa misma línea se mos aba Ramón Roselló Oli é (1 883) en la Real Academia de Medicina de Ba celona, ma cando el ca ác e endémico y los desas osos e ec os que la si uaban como la en e medad con agiosa que ocasionaba mayo es pe juicios a la sociedad (16). El es imonio de Gelabe GELABERT, E. (1886). De la p os i ución, en sus elaciones con la Higiene, en el doble concep o de la p o/llasis de la s@is y de la eglamen ación. Discu so leído en la sesión inaugu al ... en 14 de ene o de 1886 ... Academia y Labo a o io de Ciencias Médicas de Ca aluña. Ba celona, Es . Tip. de los Suceso es de N. Rami ez y C, 64 pp. (p. 28). PRATS Y BOSCH, A. (1861). La p os i ución y la splis. Ba celona, Luis Tasso, 92 PP. (P. 9). GARC~A DUARTE, E. (1 862). Es un debe de los Gobie nosp ocu a la ex inción de la s$lis. Dis- cu so inaugu al leido en la Real Academia de Medicina y Ci ugía de G anada el 12 de ene o de 1862. G anada, s.i., 29 pp. (p. 10). ROSELLÓ Y OLIVE, R. (1883). La sí ilis y la p os i ución; sus ~elaciones; medios de p e- RAM~N CASTEJÓN BOLEA (1 886) conside ó que la sí ilis causaba po sí sola más es agos que odas las en e medades con agiosas jun as (1 7). 1 Es a pe cepción de la ex ensión y p o undidad que enían las en e meda- des ené eas a inales del siglo XIX en la sociedad española y en oda Eu opa adqui ió nue os empujes con la llegada del siglo XX, cuando a las p eocu- paciones demog á icas, económicas y mo ales del siglo XIX se suma on las p eocupaciones eugenésicas y egene acionis as (1 8). El in en o de e ec ua un ace camien o cuan i a i o a la ealidad del im- 1 pac o de las en e medades ené eas en es e pe iodo se encuen a con dos li- mi aciones di íciles de soslaya : la di icul ad y a iabilidad en el diagnós ico y la poca iabilidad de los egis os. El empleo de las ci as que es án a nues- o alcance posibili a el pone en en edicho el emendismo del discu so médico de la época. Joaquín Acedo Ama illas, médico-di ec o del Hospi al p o incial de Cáce es p esen ó en el IX Cong eso In e nacional de Higiene y Demog a ía (1898) una comunicación sob e mo bilidad hospi ala ia du an e el pe iodo 1891-1 895. De los 4.116 en e mos ing esados, sin dis inción de edades y cuya población de o igen incluía mili a es y p os i u as, dos de los g upos sociales más a ec ados, un o al de 11,86% de los ing esos co espondía a en- e medades ené eas (bleno agia, sí ilis y chanc o blando). El es o de en- e medades in ecciosas a ojaba un o al del 47,53% (19). Juan Azúa en o a comunicación a es e mismo Cong eso, ((Demog a ía de ma ológica y si iliog á ica de Mad id)), o ecía da os es adís icos sob e los diagnós icos ealizados en 20.47 1 en e mos a lo la go del pe iodo incluido en e diciemb e de 1887 y 1 de ma zo de 1898, es deci 10 años y 2 meses. La población e a la a endida en el hospi al San Juan de Dios, el hospi al de en e medades cu áneas y ené eas de Mad id, y de su consul a pa icula . Un 17% de es os diagnós icos co espondían a sí ilis, de és os un 1,25% eni sus pe niciosos e ec os. En: Academia de Medicina y Ci ugzá de Ba celona. Ac a ... sesió ~ inaugu al ... 30 de ene o de 1883. Ba celona, pp. 37-68. (p. 40). (1 7) GELABERT (1886), op. ci . en no a 13, p. 26. (18) ÁLVAREZ-PELAEZ, R. (1988). O igen y desa ollo de la eugenesia en España, en: Sán- chez Ron, J. M. (ed.). Ciencia y Sociedad en España. Mad id, Ediciones cl a quc o, C.S.I.C., pp. 179-204. (p. 183). (19) ACEDO AMARILLAS, J. (1898). Hospi al p o incial de Cáce es. Memo ia es adís ica . - gene al de en e mos du an e un quinquenio. Ac as y memo ias del IX Cong eso In e nacional de Higiene y Demo,yaPa. Md id, 10-1 7 ab il 1898. Mad id, Imp. R. Rojas, ol. XII, pp. 27 1-287. En e medades ené eas en la España del siglo XIX 245 (unos 27 casos al año) e an de sí ilis congéni a y un 2,25% de chanc os geni- ales y ex ageni ales. Es a ci a, compa ada con el 13,5% que ep esen aba la sí ilis secunda ia y e cia ia nos indica que la mayo pa e de sí ilis a endi- da e an sí ilis an iguas (diagnos icadas o no an e io men e) y no casos nue- os (20). Philiph Hause calculaba una asa de mo alidad po sí ilis en Mad id pa a los años 189 1 - 1900 de un 1,85 po 10.000 habi an es, o sea, una media anual de 94 mue es po sí ilis. La media anual de mue es po odas las causas pa a el pe iodo 1894-1900 ue de 16.435, de las que un 0,57% del o al co espondía a la sí ilis, según es e au o (21). Sabemos po au o es de la época que había p esiones sob e los médicos pa a que no igu ase la sí ilis como causa de mue e en los ce i icados de 1 de unción (22) así como la inexis encia en es e momen o de un diagnós ico se ológico. Sin emba go, y a pesa de cons i ui un impo an e p oblema sa- ' ni a io, la dis ancia en e el discu so médico-higienis a y las ci as e a g ande. Los emo es y ansiedades sociales an es mencionados, que alimen aban la pe cepción hipe o iada del impac o de es as en e medades -cuya ma- ni es ación en el campo de la clínica ue la denominada si ili obia (23)- condujo, a lo la go del úl imo e cio de siglo, a que ue an pe diendo su ca- ác e elado y ocul o y se con i ie an en mo i o de discusión en e los mé- dicos, que p opusie on medidas pa a limi a las. Algunos quisie on ab i el deba e a la opinión pública: «Uno de los agen es más he oicos pa a llega al in ape ecido, es, sin duda, (20) AZÚA, J. (1898). Demog a ia de ma ológica y si iliog á ica de Mad id. Ac as y memo ias del IX Cong eso In e nacional de Higiene Demog cjia. Mad id, 10-1 7 de ab il 1898. Madnd, Imp. R. Rolas, ol. XII, pp. 114-131. (2 1) HAUSER, P. (1 902). Mad id bajo el pun o de is a médico-social. 2 ols. Mad id, Es . ip. Suc. dc Ri adcncy a ( cimp esión, Madnd, Edi o a Nacional, 1979), ol. 11, pp. 133-155. (22) MALO DE POVEDA Y ÉCIJA, B. (1898). Causas que con ibuyen a la mo alidad de los niños. Medios de- emedia las. Es adís icas compa a i as. Ac as 31 memo ias del IX Cong eso I ~len acio al de Higie ie Deinog ajia. Mad id, 10-1 7 de ab il 1898. Mad id, Imp. R. Rojas, ol. VI, pp. 8-9; 38-51. Lo comen an ambién DONCEL, J. en las pp. 27-29 de ese n-iisnio olumen y VIÑETA-BELLASIERRA, J. (1886). La @lis como hecho social punible y o no una de las causas de la degene ación de la aza humana. Ba celona, Es . ip. Edi . La Aca- dcniia, 62 pp. (p. 8). (23) «La inlpo ancia de la si ilo obia es g ande, pues el núme o de suje os a ec os de al mo- ioniania es bas an e c ecido)). GUTIÉRREZ Y GUTIÉRREZ, M. (1898). La si ilo obia y los si ilo obos. Re . san. mil., 12 (n.o 257), 113-1 18. 246 RAMÓN CASTEJ~N BOLEA la discusión amplia y azonada, po medio de la p ensa, de algunos pun os elados has a aho a po un pudo mal en endido)) (24). 4. LAS-ENFERMEDADES VENEREAS Y LA PROSTITUCIÓN: EL LO%¡%@^ HIGIÉNICO A pesa de que las azones higiénicas ue on u ilizadas ampliamen e pa a jus i ica la eglamen ación de la p os i ución, no hubo en e nues os higienis as una uni o midad de c i e io a la ho a de a on a lo que se consi- de aba el oco p incipal de las en e medades ené eas: la p os i ución (25). El esquema epidemiológico que du an e odo el pe iodo es udiado sí que gozó del apoyo y benepláci o de los higienis as es aquél que si uaba el oco de es as en e medades en la p os i ución, en las p os i u as, desde las que, a a és de homb es ((culpables)), se ex ende ía la in ección a las íc imas ((ino- cen es)): la esposa iel, los hijos, la nod iza que amaman a. ((Todos o en su mayo pa e es án con o mes en que el e~dade o ge men y c iade o de la sí ilis eside en la p os i ución...)) (26). Si la en e medad enia su o igen y se adqui ía de p ác icas sexuales ilegí- imas, allá donde se p oduje an había que di igi los es ue zos. Apa ecie on dos pos u as en en adas, los de enso es de la eglamen ación y los p ohibi- cionis as, pa ida ios po azones mo ales de la conside ación de la p os i u- ción como deli o. Den o del ámbi o higienis a se man u o un deba e abie - o en e ellas, que p og esi amen e se decan ó del lado eglamen a is a. Los cong esos in e nacionales de Higiene de Tu ín (1876) y más a de el de Viena ap oba on y ecomenda on la eglamen ación. En la década de los ochen a u o luga en la Sociedad Española de Higiene una discusión sob e (24) SERENANA Y PARTAGÁS, P. (1882). La p osli i~ción e la ciudad de Ba celona, es udiada como en e medad social y conside ada como o igen de o as e,l/e nedades dinámicas, o gánica s.^ mo a- les de la población ba celonesa. Ba celona, Imp: de los Suc. de Rami ez y C.a, 242 pp. (p. 182). (25) Pa a una ap oximación al ema de la p os i ución en España en el pe iodo es udiado, de lo mas in e esan e es: CAPEL MART~NEZ, R. M. (1986). La p os i ución en EspaAa: No as pa a un es udio socio-his ó ico. En: V.V.A.A. Muje y sociedad en España 1700-1975. 2.a ed. Mad id, M.O de Cul u a, Ins . de la Muje , pp. 269-298; SCANLON, G. (1976). La polémica eminis a en la España con empo ánea 1868-1 974. Mad id, Siglo XXI, pp. 104- 121; NASH, M. (1983). Muje , amilia y abajo en España 1875-1 936. Ba celona, An h o- pos, pp. 29-39. (26) ROSELLÓ Y OLIVE, op. ci . en no a 16, p. 48. En e medades ené eas en la Espa ia del siglo XIX 247 ((P o ilaxis de la sí ilis)) en la que la, eglamen ación de la p os i ución ue apoyada po 1a.mayo ía de los higienis as ci iles y mili a es p esen es, sob e es as es bases: insc ipción, isi a sani a ia y hospi alización o zosa (27). El discu so abolicionis a -con su p o es a con a la disc iminación de los e- glamen os, de aplicación exclusi a a la muje - no pene ó apenas en es e siglo en e los higienis as, y su epe cusión ue ambién escasa en o os me- dios, incluidas las es e as polí icas. En 1883 (28), una ep esen an e de la In- e na ional Aboli ionis Fede a ion, undada po Josephine Bu le en 1875, ino a España pa a c ea una sección española y ecaba apoyo pa a la abolición de la p os i ución legalizada. Según Juan M.a Bo ill, la ep esen an e de la o ga- nización dio con e encias en Mad id, Málaga y Ba celona, dejando es able- cidas, en es as dos úl imas, sucu sales de la Fede ación. Pasó po úl imo po Figue as, donde Bo ill, concejal en dicha población, ab azó la causa aboli- cionis a (29). En 1890, es e concejal in en ó que su ayun amien o se decan a- a en el mismo sen ido, sin consegui lo. En ene o de 1883 Ra ael de Lab a dio una con e encia sob e la Fede ación abolicionis a en el Fomen o de las A es. Hubo es mí ines de p opaganda, celeb ado el más impo an e en Za agoza po un g upo de epublicanos, del cual e an igu as p incipales Lab a, Cas ela y Ruiz Zo illa, pe o su eco ue ambién escaso. Has a 1922 no se undó en Mad id, po los médicos He nández-Sapelayo y Césa Jua- os, la Sociedad española de abolicionismo (30). Ped o Felipe Monlau sin e izó y si ió de apoyo a los que se oponían a la eglamen ación desde pos u as p ohibicionis as. Su discon o midad se basa- ba en el ca ác e adicalmen e inmo al de las mancebias, en su ine icacia sa- ni a ia y en que.en España senan más inmo ales y más unes as que en nin- gún o o país (3 1). No se ga an izaba, además, la sal agua dia de las muje es hon adas, que debía adica en «...la buena educación, en la disc e a igilan- cia, en los ma imonios ace ados y en las buenas cos u nb es públicas)). No exis ía posibilidad de sepa a una mo al de aigamb e eligiosa de la Higie- (27) GELABERT (1886), ep. ci . en no a 13, p. 37. (28) Sigo a SCANLON, op. ci . en no a 25, p. 112. (29) BOFILL, J. M. (1890). Casas de mancebía. Discu so en de insu de su o o pa icula con a la exis- encia y eglamen o de las casa de mancebía, en la sesión celeb ada po el A un a nien o de Figue as el día 7 de mayo de 1890. Figue as, A. Ga bi Ma as, 24 pp. (p. 21). (30) JUARROS, C. (1930). Abolicionismo y Reglamen ansmo. En: Ba io de Medina, J. T a- ado español de Vene eología y Sijiliog a ia. Mad id, J. Mo a a Ed., pp. 803-8 17 (pp. 8 16-8 17). (51) MONLAU (1871), op. ci . en no a 7, p. 634. Es a opinión de Monlau apa ece ya en la pn- me a edición de la ob a en 1847 y no a ió a lo la go de las suc :si as ediciones de és a. 254 RAM~N CASTEJ~N BOLEA ((El con agio inmo al de la p os i ución, y el con agio in ec an e de las en- e medades ené eas, son dos enómenos pa ológicos co ela i os que exi- gen medidas comunes de p ese ación y saneamien o. No es posible desli- ga la p o ilaxis médica de la p o ilaxis social. El ehículo humano de las en e medades ené eas es la p os i ución, y el e dade o pelig o de es a dolencia mo al, adica en la p og esión del con agio de es as en e meda- des» (42). La eglamen ación dependió has a 1908 de los Gobie nos ci iles, excep- uando el pe iodo en e 1889 y 1892, en que se hicie on ca go los ayun a- mien os. Pa ece que la ine icacia de los ayun amien os en el con ol policial de las p os i u as y el as ondo de bene icios económicos lle ó al gobie no a dic a la R.O. de 6 de diciemb e de 1892 que de ol ió es as compe encias a los Gobie nos Ci iles. En Mad id se dic a on algunas disposiciones po el Gobe nado Juan Sa- ba e , en 1846-1 847, pa a que ue an ecluidas las p os i u as al Ba io de las Hue as, ((...con an as p o es as de su pa e que amenaza on un mo- ín» (43). En 1852 se dic a on ambién ó denes en es e sen ido. Pe o ue en 1854 cuando el Gobe nado Luis Lagas i c eó una comisión pa a que edac- ase un eglamen o que es ipulase medidas de salud pública y isi as sani a- ias a las p os i u as. En 1855 se p esen ó el p oyec o, que no p ospe ó. En 1858, el Ma qués de la Vega de A niijo edac ó un eglamen o que se puso en ma cha en 1859, c eándose el p ime cue po de médicos higienis as del que enemos no icia (44). En 1865, apa eció o o eglamen o y en 1869, Juan Mo eno Bení ez elabo ó el que con inuó igen e has a 1875. En dicho año se con oca on las p ime as oposiciones pa a c ea un cue po de Inspec- o es de Salub idad pública. Realizaban dos unciones, la inspección de las p os i u as insc i as y el econocimien o de las nod izas. Se egían po el e- glamen o de 1877 que dic ó el Gobe nado Conde de He edia Espínola. Es e eglamen o ue cayendo en desuso has a la nue a si uación c eada po el a . 19 de La Ins ucción Gene al de Sanidad en 1904, que ins aba al Real Consejo de Sanidad a elabo a un eglamen o uni o me y asladaba las (42) ESLAVA, R. G. (1900). La p os i ución en Mad id: apun es pa a un es udio sociológico. Mad id, Vicen e Rico, p. 190. Como e emos, la R. O. de 1 de ma zo de 1908, sepa ó las compe- encias de igilancia mo al-policial de las sani a ias. (43) RODR~GUEZ-SOL~S, E. (1921). His o ia de la p os i ución en España y Amé ica. Mad id, Bi- blio eca Nue a, p. 240. (44) CAMBAS (1871-1872). P ophylaxie de la syphilis. Ann. de de ma . el syph. 3, 188-213. En e medades ene eas en la Espaila del siglo XIX 255 compe encias sani a ias en es e e eno a las Inspecciones p o inciales y mu- nicipales de. Sanidad. Los eglamen os de Mad id localizados, el de 1865 y el de 1877, e an ambos de insc ipción olun a ia y no apa ece en ellos edad mínima pa a ma icula se. Las unciones de los medicos consis ían en el econocimien o de las insc i as, la inspección higiénica de las casas ole adas y el en ío de las p os i u as en e mas al hospi al. Es aban bajo las ó denes de un je e médico, exis iendo nume a ios y supe nume a ios que los sus i uían po ausencia o en e medad. Cob aban en concep o de g a i icaciones, y ealizaban dos e- conocimien os semanales, bien en las casas ole adas o en el domicilio de las lib es (los dos ipos de p os i u as que econocían los eglamen os). El de 1877, que de ine el núme o de médicos, y les asignaba un sueldo ijo, indica la obligación de los médicos de in o ma de los diagnós icos ea- lizados-y los conminaba a u iliza los medio; más i ecomendados po la ciencia, en un in en o de homogeneiza y conoce las pa ologías diagnos ica- das. Se le econoáa a la p os i u a el de echo a no ene elaciones con indi- iduos cla amen e con agiosos, econociendo implíci amen e el ca ác e ansmiso del a ón hacia la p os i u a. Pe mi ía ambién a las p os i u as que no padecie an en e medades con agiosas cu a se en sus casas, si el mé- dico así lo conside aba. Quedaban exen as del pago de los econocimien os du an e una en e medad y quince días después (lo que ambién econocía el de 1865) y en los es úl imos meses del emba azo y los cua en a días si- guien es al pa o. En a cel lona, los p ime os cona os de eglamen aciión se deben a Ma ín de Fo onda, Gobe nado Ci il en 1852. En 1860 p esen ó, siendo p esiden- e de la Económica ba celonesa de Amigos del País, una p oposición an e la misma sob e la con eniencia o no de eglamen a la p os i ución. Después de acalo ados deba es se apoyó la con eniencia de eglamen a la, pe o sin que se lle a a a e ec o al p opues a. Pa ece que pa a 1863, la p os i ución ya es aba eglamen ada, con un cue po de médicos higienis as (45). En 1867 se elabo ó o o nue o ;eglamen o y Mandado, je e de la Comisión especial de Higiene du an e 12 años, edac ó uno más en 1870, sob e el que se basó el de 1874. Los eglamen os de Ba celona, el de 1867 y el de 1874, e an de insc ip- ción olun a ia y de o icio (si se p obaba que se dedicaba a la p os i ución). (45) MÁRSILLACH Y PARERA (1869), op. ci . en no a 33, p. 16. 256 RAM~N CASTEJ~N BOLEA El p ime o no pe mi ía eje ce a las meno es de 18 años, y el de 1874 ebajó es a edad a los 16. De inían las mismas unciones pa a los médicos que los de Mad id, con idén ica es uc u a: je es, nume a ios y supe nume a ios, denominándose Comisión especial de Higiene. Po el de 1874, se les asigna- ba un sueldo ijo, ecomendando en ambos se u ie an euniones o ganiza- i as y cien í icas en e sus miemb os. Las di e encias sani a ias se cen an en isi as menos ecuen es, una semanal, y en la posibilidad que enían las p os i u as lib es de cu a en sus domicilios, bien a ca go de médicos de la comisión o cualquie o o (el núme o de camas pa a p os i u as en e mas p opo cionalmen e e a meno en Ba celona, lo que posiblemen e obligó a es a decisión, aunque en 1885 los médicos consiguie on que se de ogase el a iculo que lo pe mi ía). El de 1867, señalaba el debe de in o ma de los diagnós icos, y hace en su caso conside aciones e apeú icas. Los médicos e an nomb ados po el Gobe nado , y en el de 1874 se señala que debían ene ein a y cinco años como mínimo y al menos diez de eje cicio. Aque- llos que ocul aban en e medades o no ealizaban las isi as podían se amo- nes ados, mul ados o sepa ados de la Comisión (medidas pa a asegu a que no cede ían a las p esiones y o e as de las p os i u as y amas). Se o ganizaba una es adís ica de mo bilidad y de cu aciones. Un elemen o común e a la na u aleza ese ada de oda la documen ación que se gene aba, que sólo podía se consul ada con pe miso exp eso del Gobe nado . Exis ie on eglamen os en o as ciudades, así Vigo (1867); Se illa y Cádiz (1 870); San Sebas ián y Alcoy (1 874); San ande (1 889) y Albace e (1 895). El de San ande , y du an e el pe iodo en que la eglamen ación dependía de los ayun amien os, con emplaba una es uc u a médica basada en dos médi- cos ci ujanos y un supe nume a io, nomb ados po concu so. Las modali- dades de insc ipción e an olun a ia y de o icio. En es e caso se suponía p os i u a a la muje que se hallaba en una casa pública o en una de ecibi no decla ada, si se encon aba en compañía de muje es públicas o si p o o- caba escándalo. Pa a las casadas e a necesa io el consen imien o ma i al y pa a las meno es de 18 años el de los pad es o u o es. El dine o que se e- caudaba debía u iliza se en el se icio mo al y sani a io y el sob an e en mo- aliza la si uación de las ((desg aciadas)). Elemen os comunes a odos es os eglamen os son, po una pa e, la con luencia en una misma es uc u a de los aspec os de igilancia policial y sani a ia. La Real O den de 1 de ma zo de 1908 sepa ó es os aspec os. La i- gilancia sani a ia pasó en onces a las Inspecciones sani a ias p o inciales y municipales, quedando la igilancia policial y mo al en manos gube na i as. El o o elemen o común e a el aspec o económico. La p os i ución e a una En e medades ené eas en la España del siglo XiX 257 uen e de ing esos impo an e pa a los Gobie nos ci iles. A cambio del égi- men de ole ancia y la inspección sani a ia, las amas y las p os i u as paga- ban di e en es a i as en concep o de insc ipción, ca illa sani a ia y econo- cimien os, quedando además suje as a un sis ema de ]mul as. Según Se eña- na, en o no a 1882, el amo de Higiene ecaudaba en Ba celona 100.000 p as. (46), la misma can idad gas ada po el Gobie no en lucha an i ené ea en odo el Es ado en 1930 (47). 5.2. Ins i uciones asis enciales Nos ace ca emos aho a a los ecu sos asis enciales y a su uncionamien- o, cen hndonos en Mad id y Ba celona. En Mad id, el hospi al de San Juan de Dios, undado en el siglo XVI po F ay An ón Ma ín, se dedicaba adicionalmen e a en e medades ené eas y cu áneas. Las p os i u as en e mas e an en iadas a es e cen o que cumplía el papel de si ilocomio. En Ba celona, es as unciones las ealizaba el hospi- al de San a C uz. En el es o de iudades, co espondia a los hospi ales ge- ne ales, aunque algunos de ellos no admi ían a es os en e mos. En Se illa, po ejemplo, el Hospi al cen al enía dos salas con 72 camas pa a p os i u- as y en e mas con pa ología geni al en o no a 1880 (48). El hospi al de San Juan de Dios ocupa un luga p ominen e en el o igen y desa ollo de la de ma o- ene eología española. Allí abaja on, en e o os, Eusebio Cas elo y Se a (1825-1892) y José Eugenio Ola ide (1836- 1901), que llegá a se médico-di ec o del hospi al. Juan de Azúa y Suá ez (1 858-1 922) puso en uncionamien o en 1887 la consul a pública de en e - medades de la piel, mien as que la de en e medades ené eas exis ía desde 1867 (49). En 1859, el hospi al, que enía ing esadas cien p os i u as (50) de- (46) SERENANA (1882), op. ci . en no a 24, p. 219. (47) BARRIO DE MEDINA, J. (1930). Es ado ac ual de las o ganizaciones an i ené eas. Cómo es y cómo debie a es a implan ada en EspaAa la lucha an i ené ea. En: op. ci . en no a, 30, pp. 819-841 (p. 822). (48) HAUSER, P. (1882). Es udios Mldico- opog á icos de Se illa. Se illa, Es . ip. del Cí culo Li- be al, pp. 115-135. F en e a los 68 me os cúbicos de ai e po en e mo que esul a de mediaen el es o de salas, és as dos o ecían 35 y 28 m. cúbicos espec i amen e. Pa ece que las medidas disc imina o ias es aban ampliamen e di undidas. (49) En 1892, Juan de Azúa ue nomb ado p o eso enca gado g a ui amen e de la ense ían- za o icial complemen a ia de De ma ologla. En 1893, lo ue de Si iliog a ia. En 1902 es 258 RAM~N CASTEJ~N BOLEA pendía de la Bene icencia p o incial. En 1897, el hospi al asladó su ubica- ción a las a ue as de Mad id, o kpando un edi icio co ísuuido según el sis ema Tolle , que incluía celdas de co ección cons uidas a ese e ec o. La en e me- ía co ía a ca go de las He manas de la Ca idad de San a Ana. El nue o cen o cons aba de ocho pabellones, con al ededo de 300 camas. Dos de los pabellones se dedica on a las p os i u as en e mas, con más de 80 camas cada uno. Pa a op a al ing eso, la p os i u a debía p esen- a su ca illa sani a ia (51). Exis ía igualmen e, un pabellón pa a en e mas olun a ias de sí ilis y ené eo con capacidad pa a unas 40 camas, 10 de ellas pa a ((dis inguidas)); sinsemba go, pa ece que no se admi ían más de 20, «...de mane a que la muje que es ando en e ma quie e hospi aliza se, casi nunca puede, po al a le cama (52). Sin emba go, si e an p esen adas po las T ini a ias, las de Belén o Doc ina (ó denes eligiosas), se las admi ía en el ac o (53). Dos pabellones quedaban ese ados pa a homb es con en e - medades ené eas. La o e a de camas es aba, pues, media izada. La muje no insc i a como p os i u a encon aba, en e al homb e, se ias di icul ades pa a se ing esa- da y a ada. Las dos consul as públicas o ecían asis encia odos los días en ho a io de mañana. Pa a p incipios del siglo XX, unas doscien as pe sonas acudían a ellas dia iamen e. La decisión de da medicamen os g a is pa ece que quedaba en manos de las eligiosas (54). El hospi al no con aba, al menos has a 1909, con labo a o io, ya que el edi icio anexo al hospi al donde se debía si ua e a u ilizado como cua el de la Gua dia Ci il (55). El hospi al de San a C uz de Ba celoni disponía, en 1882, de dos salas de ené eos, la de homb es, con 53 camas, y o a de muje es con 55. Exis- ían ambién 12 camas en la Clínica Qui ú gica pa a homb es ené eos a ca go de Juan Giné y Pa agás. A endía a oda la p o incia de Ba celona. Exis ía un Dispensa io de sanidad, abie o odos los ma es y ie nes po la nomb ado p o eso de la cá ed a o icial «obliga o ia» de De ma ología y Si iliog a ía, ad- qui iendo en onces el ca ác e de obliga o ia pa a ob ene el í ulo. (50) AGUINAGA, G. (1859). Re lexiones sob e la p os i ución. Esp. méd., 4, 476-477. (5 1) NAVARRO FERNANDEZ, A. (1 909). La p os i ucidn en la illa de Mad id. Mad id, Imp. R. Rojas, 296 pp. (p. 197). (52) Ibidem, p. 197. (53) ' MART~N, V. (1 905). El Hospi al de San Juan de Dios. Opiniones de un simien e. Mad id, Imp. Mode na, 52 pp. (pp. 36-37). (54) Ibidem, p. 27. (55) NAVARRO FERNÁNDEZ (1909), op. ci . en no a 51, p. 203. En e medades enk eas en la Espai a del siglo XIX 259 a de, pa a la asis encia de las muje es que no enían cabida en el hospi al. La si uación pa ecía habe mejo ado algo con espec o a épocas an e io- es (56). Las ci as de insc i as a ían en Mad id en e 1.574 y 2.000 pa a los años 1876 y 1899, exis iendo años con menos de 1 .O00 (57). En Ba celona exis- ían, en 1881, 1.022 insc i as; en 1884, 660 y en 1885, 688. De es a ciudad, conocemos 16; análisis -de algunos da os, co espondien es a 1874-1 875. Exis ía una g an mo ilidad de al as y bajas en el egis o, al ededo de un 20%. Casi odas las bajas lo e an po aslado a o a población pa a segui eje ciendo la p os i ución. Las mayo pa e de las al as obedecían a la misma azón lo que nos hace supone que aunque cambiaban de luga de p os i u- ción, pe manecían den o de ella. O a azón, menos impo an e cuan i a i- amen e, e a el habe sido so p endidas p os i uyéndose (clandes inas). Al- ededo de un 20-25% de ellas ing esaban en el hospi al al año. Esla a, je e de policía de la Sección de Higiene de Mad id, es imaba que un 15,5% de las p os i u as insc i as e an dadas de baja po en e medades ené eas o si i- lí icas en o no a 1900. Como é mino medio, dos bajas al año po p os i u- a. Bleno agias y chanc os blandos e an las pa ologías más ecuen es, lo que coincide en gene al con los da os analizados en Ba celona(58). Si analizamos los da os (59) ob enidos del núme o de ing esos y consul- as en el hospi al San Juan de Dios, obse amos que du an e los años 1897- 1900, los ing esos hospi ala ios po en e medades ené eas se epa en en un 56% pa a muje es y un 43% pa a homb es. Un da o que con as a con las ci as de las consul as, donde un 85% e an homb es y sólo un 15% muje es. Es a dispa idad' pod ía apoya la idea de que, dado el ca ác e de es as en e - medades, y su unión en la muje a la p ác ica de la p os i ución, exis ía una esis encia po pa e de és a a solici a ayuda médica. Pod ía se con undida (56) Pa ece que a di e encia de Mad id y o as capi ales, en Ba celona no se a endía a los si i- li icos en la Bene icencia municipal. La si uación e a e lejada asi: «...el mal es ado de los en e mos si ilí icos, los abusos que se come en y lo mezquino y mise able del local des- inado pa a aquellas a ecciones)). PINAR, S. (1863). Los si ilí icos en Ba celona. Esp. méd., 8, 6.1-62. (57) NAVARRO FERNANDEZ (1909), op. al. en no a 51, p. 113. (58) ESLAVA (1900), op. cal. en no a 42, pp. 91-93. Los da os p oced m de la ob a de Se eñana y Pa agás ya ci ada y de RONQUILLO, C. (1885). Un semes e de econocimien os. Gac. méd. ca ., 8, 38-45; 71-76; 102-109. Ronquillo e a P esideni e de la Comisión de Hi- giene desde eb e o de 1883. (59) NAVARRO FERNÁNDEZ (1900), op. cz . en no a 51, pp. 198-205. 260 RAMÓN CASTEJ~N BOLEA o asimilada a la p os i ución. Es a idea subyacía en Se eñana, cuando en su p oyec o de eglamen o conside aba ci cuns ancia decisi a pa a se insc i a de o icio habe su ido en e medad ené ea. Queda así esbozado lo que cons i uyen las ealizaciones p ác icas del esquema epidemiológico, que había cen ado la lucha con a las en e medades ené eas en el con ol de la p os i ución, o sea en las p os i u as. Reglamdn os que se modi icaban a c i- e io de los Gobe nado es ci iles y de los~ayun amien os du an e el pe iodo ci ado. C eación de cue pos especiales de médicos enca gados de la igilan- cia sani a ia de la p os i u a, en buena pa e designados po los Gobe nado- es (las p ime as oposiciones uc om, en Mad id,en 1875; en Ba celona en 1884 se nomb ó el cue po médic~~a~p opues a de un ibunal). Médicos in- me sos en un sis ema que gene abio co upción y una uen e impo an e de ing esos, y a las que no odos debía9 se o almen e ajenos, como hacen sos- pecha las medidas sancionado as, que incluían los eglamen os. Reconoci- mien os que se ealizaban en g an pa e sin medios -en Ba celona las amas debían dispone de lo necesa io pa a que se e ec ua an- y en las mismas casas ole adas o en los do nicjlios de las p os i u as; con una o mación es- pecí ica en ene eología que bas a; 1902 no ue obliga o ia en la Facul ad de Medicina de Mad id (60). Upa es uc u a asis encia1 con escasos ecu - sos (61), basada en la eclusión de las p os i u as en el hospi al en condicio- nes pésimas y puni i as, apoyada en una incipien e es uc u a hospi ala ia y ex ahospi ala ia que, ma cada po el mismo ca ác e de es as en e meda- des, di icul aba y disc iminaba el acceso a la a ención médica, pa icula - men e de la muje . La p os i u a, sin emba go, «...huye del ~os~i al; si en a, p ocu a escapa se, y algunas lo consiguen, sabiendo que, si las cogen, an de quincena al Modelo; se exponen a odo. La azón es que son muy mal a adas en la comida y más aún en los cas i- (60) Toda ía en 1884 los alumnos de la Facul ad de Medicina de Ba celona enían edada la en ada a las salas de ené eas. (61) En 1894, Juan de Azúa hizo hincapik en la necesidad de mayo es ecu sos, hospi ala ios y e~ ahos~i ala ios, y en acili a el acceso a és os de las clases abqjado as. Recomendó , ambién a amien os g a is y un sis ema de a isos sani a ios que esul an el p ime in- en o.de p apaganda sani a ia con a las en e medades ené eas. Más a de se llega on a ': epa i ,en la.,~nsul~ del hospi al de San Juan de Dios. AZÚA, J. (1894). Rksul a s hé- Geu iques e hygiéniques de I'hospi alisa ion in e ne e ex e ne des malades a ein s d'a ec ions cu aneés ené iennes e syphili iques. Alli Dell'XI Cong esso Medico Inle nazio- nale. Roma, 29 na zo-5 ap ile 1894. Tonno, Rosenbe g & Sellie , ol. V, pp. 230-232. En e medades ené eas en la Espaiia del siglo XiX 261 gos. A la meno al a, sin pan; con es an, sin ación; eplican, besan el suelo; se les escapa alguna ase de su epe o io, a la boha dilla; se inso- len an, es días ence adas a pan y agua.» (62). '-> ( i (62) MART~N (1905), op c en no a 53, p. 39