Escritura y lenguaje en la novela de David Grossman "Véase: Amor"
Abstract
Este trabajo analiza los conceptos de escritura y lenguaje en esta novela de David Grossman y los comparamos con las teorías de Platón y Nietzsche. Todo esto bajo la perspectiva de la dialéctica memoria-olvido que hay en Véase: amor.
Full text
ESCRITURA Y LENGUAJE EN LA NOVELA DE DA VID GROSSMAN
VÉASE: AMOR
W i ing and Language in Da id G ossman's See Unde : Lo e
MARÍA PÉREZ V AL VERDE
B iLID [0544-408X.(l997)46;87-101]
Resumen: Es e abajo analiza los concep os de esc i u a y lenguaje en es a no ela de Da id
G ossman y los compa amos con las eo ías de Pla ón y Nie zsche. Todo es o bajo la pe spec i a de
la dialéc ica memo ia-ol ido que hay en Véase: amo .
Abs ac : Tills a icle is an analysis o concep s o language and w i ing in Da id G ossman' s no el
See Unde :Lo e. These concep s a e compa ed wi h he ideas o Pla o and Nie zsche. All his unde
he pe spec i e o memo y-obli ion.
Palab as cla e: C í ica li e a ia. He meneu ica. Li e a u a heb ea mode na. Da id G ossman.
Key Wo ds: Li e a y C i icism. He meneu ics. Mode o Heb ew Li e a u e. Da id G ossman.
***
«Realmen e hay momen os en la ida de un indi iduo o de un pueblo en
que el silencio implica una abyec a co upción del lenguaje* (Amós Oz,
Toca el agua, oca el ien o*)
In en a ana1iza un ex o li e a io siemp e es una a ea di ícil, pe o lo es aún
más cuando el ex o es una de las ob as señe as de cua1quie li e a u a nacional.
En nues o caso el obje o de es udio es la no ela de Da id G ossman Véase:
a w , que desde su apa ición en 1986 causó un ue e impac o en las le as
is aelíes p o ocando nume osos es udios que la abo da on desde di e sos pun os
de is a. Pod íamos de ini los en e minología es uc u alis a como
«descodi icaciones» que in en a ían explica el ela o g ossmaniano.
Véase: a w es una no ela que a a el Holocaus o desde la pe spec i a de
un niño cuyos pad es, ins alados en Is ael, son sob e i ien es de los canipos
nazis. Es a ci cuns ancia a a condiciona su c ecimien o con i iéndolo en un
homb e cuya memo ia ha abso bido los ecue dos pe sonales (hijo de
sob e i ien es) jun o a los ecue dos colec i os como indi iduo que ha i ido y
i e inme so �n una sociedad, la is aelí, que ha pasado po cinco gue as en sus
apenas cincuen a años de exis encia. No obs an e, deci que el lib o Véase:A w
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a a simplemen e del Holocaus o y de la in luencia que és e u o en un hijo de
supe i ien es es deci muy poco o, más bien, se inexac os. Ag ega que,
además, e a a a la sociedad is aelí y sus p oblemas y el uso que hace de la
ue za mili a , c eemos que ampoco es su icien e. Po es o hemos op ado po
ac ua de o ma con a ia al pe sonaje bo giano de Pie e Mena d cuya idelidad
al ex o pasaba po la lec u a li e al de él, y nos hemos ace cado a J. De ida
cuando en su ensayo <<La Fa macia de Pla ón» a i ma que odas las
in e p e aciones de un ex o son imp escindibles pa a su comp ensión, a pesa de
que como él mismo dice es imposible accede a la signi icación o al de un ex o
po dos causas. La p ime a, po que no hay lec o an e udi o que domine
absolu amen e la a queología de odas las signi icaciones que pe mi a
econs ui lo. La segunda causa que impide la comp ensión global es que cada
lec u a nue a que se hace de un ex o end ía a añadi una capa más de
signi icaciones sob e las ya exis en es desde el momen o de su esc i u a. Toda
in e p e ación es, po eso, una ela que en uel e a la ela: la decisión de cada
lec u a egene a inde inidamen e el ejido del ex o y ese a siemp e una
so p esa. De es e modo la lec u a de un ex o en palab as de S. Wahnón debe se
<< o ahnen e conscien e de que ella misma -y no sólo el ex o- es á ins alada de
lleno en el juego de la di e encia, es deci , en ese mo imien o que hace posible
la signi icación y que consis e en que cada elemen o que apa ece se elaciona con
o a cosa y gua da en si la ma ca del elemen o pasado, cons i uyéndose, pues, él
mismo po esa misma elación con lo que no es él. Cada lec u a es á llena de
"huellas", de "ma cas" de lec u as pasadaS>> (1995:77).
A pesa de las di icul ades que De ida esg ime pa a la comp ensión de un
ex o, ambién a gumen a que no hay o a mane a de lee bien un ex o. Según
él, el obje i o de odo buen lec o debe ía se el econs ui ese ex o.
Deseando pode llega a se ese <<buen lec o » que emos con ibui a una
mayo comp ensión de Véase: amo apo ando una nue a lec u a en la que amos
a e lexiona sob e los concep os de esc i u a y lenguaje que hemos encon ado
en la no ela de D. G ossman.
Desde He ácli o y, más de enidamen e, desde el C a ilo pla ónico, ya
hallanws especulaciones sob e el lenguaje, aunque ha sido a pa i de Nie zsche
has a nues os días cuando se puede habla de una e dade a obsesión ace ca del
<<lenguaje>> (Bloom, 1975:96). Es lo que se ha dado en llama el <<gi o lingüís ico»
de la iloso ía que ha pe mi ido que ilóso os y eó icos de la li e a u a compa an
con los esc i o es el asomb o po el lenguaje (Wahnón, 1995:7).
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Pe o nues a a ención no se a a cen a sólo en es e ema sino, ya que la
conside ación sob e los plan eamien os ilosó icos en o no al lenguaje de i a
o zosamen e hacia el p oblema de la esc i u a, ambién hemos conside ado
opo uno a a la cues ión del lenguaje esc i o en Véase: amo .
l. LA CUESTIÓN DE LA ESCRITURA EN VÉASE: AMOR.
El ema de la esc i u a como sopo e de la memo ia lo emos cla amen e y
de o ma muy desa ollada en la p ime a pa e del ela o, en la his o ia de
Momik.
Es os concep os, esc i u a-memo ia-ol ido, con o man los pila es sob e los
que se han ido o mando las p incipales ideas ace ca del lenguaje esc i o. De
hecho los ex os en los que se han basado odas las e lexiones sob e la esc i u a
ienen como pun o de pa ida es os es é minos y pe enecen a dos adiciones
cul u ales dis in as. Po un lado, el o igen de la idea de esc i u a en la adición
judía hay que busca lo en el ex o bíblico, y po o o en las eo ías de Pla ón, en
el discu so Fed o.
1.1. La esc i u a en la adiciones judía y g iega:
Según el es udio que ha ealizado Sul ana Wahnón en su ob a Lenguaje y
li e a u a (1995) en e es os ex os hay cla as di e encias. El Dios de la Biblia no
sólo no echaza la esc i u a, como lo hace Pla ón, sino que él mismo hace uso de
ella. La esc i u a es esencial den o del Pac o de Yha é con su pueblo. Ese
con a o en e Dios y el pueblo de Is ael se a a ub ica a a és del es imonio
esc i o. Ya en Éxodo 24,4 es Moisés el que esc ibe odo lo que Dios le había
dicho sob e la Alianza, <<esc ibió, pues, Moisés odas las palab as de Yha é>>. Y
cuando a a ecibi las Tablas de la Ley que han de guia la ida del pueblo
heb eo de igual modo se señala que <<después dijo Yha é a Moisés: sube a la
mon aña y es á e allí. Y o e da é unas ablas de pied a con la ley y los
mandamien os que he esc i o pa a ins ui los>> (Ex 24, 12).
Que la adición bíblica no mues a epa o alguno hacia la esc i u a lo p ueba
ambién el que después de la des ucción de es as p ime a Tablas, Moisés ecibe
el enca go de ol e a esc ibi unas nue as con la que sella el pac o: <<Después
dijo Yha é a Moisés: esc ibe es as palab as, a eno de las cuales yo hago alianza
con igo y con Is ael>> (Ex 34,27). Moisés se con ie e en el p ime homb e den o
de la adición bíblica que usa la esc i u a como medio de ija y pe pe ua el
habla humana. Se comp ueba que el Dios bíblico no pone objeción ninguna a es e
in en o. Pe o la esc i u a en la Biblia no es sólo un medio pa a ija eglas o
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legislación, se dibuja ambién como el único medio de ansmi i a las
gene aciones enide as odo aquello de lo que no pod án se es igos: «En ended
hoy oso os, a quienes hablo, y no a ues os hijos. Es os no han conocido, ni
han is o las lecciones de Yha é ... los milag os y po en os que ob ó en medio
del desie o... G abad en ues o co azón y en ues a alma es as palab as que
hoy os digo ... Esc íbelas en los pos es de u casa y sob e us pue as» (Deu 11,
2-20).
Muy di e en e es el caso de la esc i u a en Fed o, el diálogo que Pla ón
dedicó al lenguaje esc i o. En él el ilóso o g iego c i ica la le a esc i a en cuan o
sus en o de la memo ia y con ello de las expe iencias humanas. Es al inal del
diálogo (274c ss) cuando Pla ón pone en boca de Sóc a es el mi o de Theu h y
Thamus.
El dios Theu h le p esen a al ey Thamus el in en o de la esc i u a como un
conocimien o que «ha á más sabios a los egipcios y aumen a á su memo ia. Pues
se ha in en ado como un emedio de la sabidu ía y de la memo ia» (275a). Es e
dios egipcio se nos apa ece como el dios bíblico con iando a la esc i u a la
memo ia y la sabidu ía del pueblo elegido. Pe o a di e encia de Moisés, Thamus
desp ecia á es e in en o «pues da á o igen en las almas de quienes lo ap endan
al ol ido, po descuido del cul i o de la memo ia, ya que los homb es, po culpa
de su con ianza en la esc i u a, se án aídos al ecue do desde ue a, po unos
ca ac e es ajenos a ellos, no desde den o, po su p opio es ue zo. Así que, no
es un emedio pa a la memo ia, sino pa a susci a el ecue do lo que es u
in en o. Apa iencia de sabidu ía y no sabidu ía e dade a» (275b).
El echazo que en es a pa e de la na ación pla ónica se hace de la esc i u a
a anca de un in e esan e p esupues o: el cul i o de las le as da á o igen al
ol ido. ¿Qué o ma de ol ido? Vi i pa a Pla ón es eco da . El conocimien o es
anámmesis, pe o el llena la in imidad con ecue dos iene que eni de la
in imidad misma. Las le as aen el ecue do desde ue a. El a gumen o en que
se basa Pla ón pa ece adicado en es a ex e io idad que apo a hechos, no icias,
pe o que ca ecen del p o undo sus en o de habe su gido desde el ondo mismo
de la p opia pe sonalidad. Todo lo que no b o a de es e ondo es «apa iencia de
sabidu ía y no sabidu ía e dade a». O como decla a De ida en su amoso
ensayo La Fa macia de Pla ón cuando lee las palab as de Thamus del siguien e
modo: «en ealidad, la esc i u a es esencialmen e mala, ex e io a la memo ia,
p oduc o a no de ciencia, sino de opinión; no de e dad, sino de apa iencia» (pág.
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154); y el e dade o emo de Thamus es que la esc i u a pe judique a «la ida
de la memo ia• (pág. 157).
1.2. El concep o jud o y g iego de la esc i u a en Véase:amo :
En la p ime a de las cua o pa es de las que se compone el lib o emos la
llegada a una casa de Je usalén en el año 1959 de un anciano supe i ien e del
Holocaus o. Su i upción p o oca dis in as eacciones en los miemb os de la
amilia. En el ma imonio, que ha i ido el ho o de los campos de ex e minio,
la p esencia del abuelo Anshel desencadena angus ia y desespe ación an e la
pe spec i a de i i con alguien que les ecue da con su sola p esencia odo lo
que deja on en Eu opa. En cambio, pa a el hijo de la pa eja, un niño de nue e
años, es e hecho supone el que se in e ogue po aquello que sus pad es no
quie en eco da pe o que pa a él es esencial, po que condiciona la ida co idiana
de la amilia, del ba io, de la ciudad y del país.
Es a nue a p esencia p o oca una c isis en la «en e medad» de algunos de los
que sob e i ie on al Holocaus o: el deseo de no eco da . Los nazis no sólo
ma a on isicamen e, sino que en la mayo ía de los que se sal a on p oduje on
una mue e emocional, cuyo sín oma más signi ica i o es el OLVIDO. Es deci , lo
que p oduce el abuelo se de ine sencillamen e con una palab a: RECUERDO. Es en
es e sen ido en el que debemos comp ende odo lo que ocu e pos e io men e en
la no ela. Lo que G ossman plasma es una lucha en e OLVIDO y MEMORIA. En
es a con ienda se en iende que Anshel cause e ec os dis in os: quejas y nega i as
a ememo a el pasado po pa e de los pad es de Momik, y a és e ecue dos de
su ecien e pasado que le a a supone la p ime a pis a pa a descub i el emedio
a la «amnesia» que cub e odo su mundo:
«Aquel mismo día Momik bajó a in es iga al almacén que había debajo de
su casa... Allá es á ambién odo el equipaje de la abuela Henni que ella se
ajo de Allá. . . pe o lo más impo an e e a lo que había en el ondo del
equipaje: un cuade no con oda clase de cosas esc i as en yidish po la
abuela, una especie de memo ias que había edac ado cuando aún enía
memo ia ... ambién una ez, mucho an es de que supie a lee , la abuela le
enseñó una muy ieja página de pe iódico, en la que había un cuen o que el
he mano de la abuela Henni; es e Anshel p ecisamen e, había esc i o unos
cien años an es, y en onces mamá se en adó con la abuela po que con undía
al niño con cosas que pe enecían al pasado y que no e a necesa io eco da »
(p�gs.13-14).
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En e ec o, en es e pá a o se nos con i ma esa idea de que e ol ida o más
bien el miedo a eco da , pe o llama la a ención la emoción que p oduce en el
niño el descub imien o del cuen o del abuelo. No es una his o ia que nos hable
de aquello sob e lo que quie e sabe Momik, simplemen e es una a en u a in an il
en la que una pandilla de muchachos <<Los niños del co azón» an al esca e de
los desampa ados y op imidos. En onces ¿po qué los sen imien os de Momik se
al e an an e ese descub imien o? ¿Po qué es an c ucial ese ela o? La espues a
la encon amos en la inalidad de esa a en u a in an il; su misión es p es a
auxilio a odo aquel que lo necesi e. Es o es lo que ac úa en Momik como si ue a
una e elación. En el ins an e en que él lee el cuen o comp ende cuál es el papel
que debe ene en su ida: se un hé oe que sal e a sus se es que idos de las
ga as de la Bes ia del Ol ido. Con es a idea es con lo que podemos en ende
que:
<<desde el momen o en que comenzó a copia lo en su Cuade no de Espionaje,
supo que e a la his o ia más ascinan e e in e esan e jamás esc i a, y que la
página despedía un olo milena io, cie amen e, y se pa ecía a una página del
Lib o de la To ah, y ambién las palab as e an como las del Lib o de la
To ah ... Momik sabía que esa página e a de hecho el p incipio de odas las
cosas y de odos los lib os del mundo» (pág. 16).
Momik piensa que es como la To ah, en e o as cosas po que, como ya
hemos dicho, es un ela o de una sal ación. ¿Y que es la To ah, sino la his o ia
de la sal ación del pueblo de Dios? Momik se e como un nue o Moisés que
eciba la misión de sal a a su pueblo de la escla i ud del silencio y el ol ido
(pág. 23).
Lo que emos en es os pá a os es el ca ác e undamen al de la <<esc i u a»
que se nos e ela en la no ela de G ossman. Es el lenguaje esc i o lo con a io
del ol ido, memo ia en e a amnesia. Idea que no ep esen a ninguna no edad
espec o a lo que ya mencionamos que ha ido ansmi iendo la adición judía y
que se emon a a la concepción que sob e la esc i u a nos dibuja el ex o bíblico:
el único medio de ansmi i a las gene aciones enide as odo aquello de lo que
no pod án se es igos (Deu . 11, 2-7). La esc i u a se con ie e en depósi o de
la memo ia his ó ica en el que es necesa io conse a el ecue do de los hechos
que, a mane a de Señales, pusie on de mani ies o la P esencia In isible de Dios
en los acon ecimien os de la his o ia (Wahnón, 1995:28). Simila a un depósi o
se con ie e el Cuade no de Espionaje de Momik en el que a e- i iendo el
mundo de Allá con los da os que log a ecopila en un p ime momen o de la
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Enciclopedia Judaica y pos e io men e in es igando en la biblio eca odo el
ma e ial que sob e el Holocaus o cae en sus manos.
La p eponde ancia de lo esc i o se mani ies a incluso con un de alle an
signi ica i o como es el núme o que lle an imp esos los que es u ie on en los
campos de ex e minio (pág. 24).
El señala es os da os en los que se con i ma es a p imacía de las uen es
esc i as (la compa ación del cuen o con un ex o de la To ah, el hábi o de Momik
de esc ibi en su cuade no odo lo que le ocu ía) apa en emen e nos con i ma ía
que en es a p ime a pa e de la no ela son las uen es esc i as las mejo es a mas
con a el OLVIDO y, po an o, las mejo es aliadas de la MEMORIA. Es deci , una
o al idelidad a lo que p opone la adición judía espec o a la esc i u a. Pe o se
obse a algo más; en la in ención de Momik de econs ui en el só ano de su
casa ese mundo pasado se aleja de la concepción judía de la esc i u a y se ace ca
a la pla ónica. Pa a nues o p o agonis a es ob io que, pa a que puedan ol e a
i i , deben ol e a eco da , y ese ecue do iene que p o eni del in e io de
la pe sona, po eso su idea de en en a a sus se es que idos con ese ecue do
silenciado. Sólo bas en las palab as de Momik cuando se e ie e al núme o que
ienen esc i o en las muñecas y e emos que ya desde el p incipio del ela o él
sabe que la solución debe su gi del in e io de las pe sonas:
«Después de eso, Momik in en ó desci a el código sec e o que es aba
esc i o en el b azo del abuelo ... Esos núme os eahnen e le ab umaban,
po que no es aban esc i os con pluma y no se iban ni con agua ni con
sali a ... el núme o pe manecía, y po ello Momik comenzó a pensa que
quizás ese núme o no lo habían esc i o desde ue a sino desde den o>> (pág.
24).
Los que log a on sob e i i al Holocaus o la memo ia no la an a ecupe a
a a és de un papel. Ellos no necesi an conoce median e nada ni nadie lo que
allí ocu ió. Lo su ie on y no lo quie en eco da . Se han ins alado en un ol ido
que Momik sabe que sólo puede emedia median e la e-c eación de lo ol idado,
p o ocando que salga a la luz ese o o yo escondido po el miedo y el silencio.
En odo es o subyace la idea de Pla ón de que la esc i u a ae el ecue do
desde ue a y de que el ol ido se cu a á g acias a la medicina del ecue do que
nace de la misma in imidad (en es e caso de las i encias de los que su ie on y
ue on es igos del ex e minio nazi). De ahí se puede en ende , siguiendo
nue amen e al ilóso o g iego, que Momik ob enga oda la in o mación del mundo
del País de Allá y de la Bes ia Nazi a a és de las le as, es deci , de una mane a
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ex e io : da os, no icias, echas, hechos ... que le pe mi en econs ui el escena io
del miedo, pe o que pa a él no dejan de _se nada más que eso: in o mación. Él
no ecue da po que no lo ha i ido. Todo lo con a io de lo que le sucede al
abuelo Anshel y sus amigos p o enien es de Allá que sí pueden eco da (y de
hecho lo hacen) po que sí lo han i ido.
Sin emba go el episodio del só ano a a ene consecuencias imp e is as pa a
Momik. Lo que él deseaba que ayuda a a la libe ación y uel a a la ida del
abuelo y sus amigos se a a con e i en una ampa pa a es e niño. La
ecupe ación de memo ia que Momik buscaba a a supone pa a él el deseo de
ol ida . ¿Po qué sucede es o? Po que, a la ez que los supe i ien es ecupe an
su memo ia, Momik a sacando a la luz ( eco dando) odas las us aciones que,
g acias al silencio de los que le odean, ha su ido en su co a ida.
Momik ha ido eniendo conocimien o de lo que sucedió en el País de Allá y
con la Bes ia Nazi a a és de la lec u a de las uen es esc i as. En palab as de
Pla ón, ese sabe ino desde el ex e io de su in imidad. No llega a ene
e dade a conciencia de odo el espan o del Holocaus o has a que no lo i e a
a és de las palab as y de las his o ias que comienzan a na a el abuelo y sus
amigos al ecob a la memo ia, y conoce la e dad del miedo y las a ocidades
en los ojos de aquellos a los que ía sal a . Es a expe iencia se á «ol idada» po
nues o p o agonis a lo que le conlle a á una mue e no co po al, pe o sí
espi i ual al nega se a eco da lo que en ese só ano i ió: « ... y Momik que ya
c eía es a mue o o algo po el es ilo, ce ó los ojos ... mien as en su in e io
él se bu laba aún de ellos po que es aban an dispues os a pe dona . . . y en pie en
medio del cí culo, se dijo que la Bes ia nunca pod ía a apa lo» (pág. 85). Él ya
conocía cómo escapa de la Bes ia: ol idando o mejo dicho, no eco dando odo
lo que puede p oduci le lo mismo que en el só ano. Pa a ello lo mejo es odea se
de un au a de insensibilidad que le pe mi a lo que él desea: no eco da .
En esumen podemos a i ma que en la idea que de esc i u a hallamos en es e
ex o se nos e elan las a gumen aciones que Pla ón esg imía con a el lenguaje
esc i o: su ex e io idad y el pe juicio que le ocasiona a la memo ia.
2. LA CUESTIÓN DEL LENGUAJE EN VÉASE: AMOR.
Es en la segunda pa e del ela o cuando al p oblema de la esc i u a se une
una e lexión sob e el lenguaje en gene al. Lo ealiza a a és de la igu a del
esc i o polaco B uno Schulz, mue o en 1942, pe o siemp e con el dilema
memo ia-ol ido como e e en e.
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Se uel e a epe i la his o ia que ya apa ecía en la p ime a pa e. Al igual
que le ocu ió a Momik con el ela o del abuelo, aho a, cuando ya es adul o y
con e ido en esc i o , es la ob a de Schulz la que le a a indica el camino pa a
« ecupe a la memo ia». Has a es a e elación él había c ecido alimen ando su
odio y esen imien o hacia sus amilia es y amigos po habe le hecho pa ícipe de
una o ma indi ec a del Holocaus o:
"· .. Te hablé de él, y ambién de mí. Y de mi amilia, y de lo que la Bes ia
les hizo su i . Te hablé del miedo. Y de mi abuelo, a quien no consigo
hace e i i , ni siquie a en una his o ia. Y ambién de mi incapacidad de
comp ende mi p opia ida has a que no conozca mi- ida-no- i ida Allá. Y
e dije que B uno e a pa a mí un indicio: un indicio y una ad e encia». (pág.
113).
Ese emo a eco da le impide a Momik esc ibi el lib o sob e el Holocaus o
que él desea: la his o ia que su abuelo le con ó hace ein icinco años en el só ano
de su casa y que se niega a eco da . Se con o ma sólo con hace una
ecopilación de da os que le pe mi an edac a una Enciclopedia del Holocaus o
pa a que la ju en ud no enga que ec ea o adi ina la en pesadillas (pág. 160).
Sin emba go las pe sonas de su en o no le insis en en su p oyec o de esc ibi la
his o ia del abuelo mos ándole las pau as que, aunque son dolo osas, debe ía
segui :
"· ·· la a de en que nos encon amos po p ime a ez, Ayalah me habló de
la habi ación blanca que debía encon a se en uno de los co edo es
sub e áneos del ins i u o Yad Vashem ... y aquella habi ación blanca se
o mó del dolo . .. es un homenaje que hacen odos los lib os que se ocupan
del Holocaus o, los hechos, los núme os concen ados allí, en Yad Vashem ...
se a a simplemen e del núcleo del eac o » (pág. 125).
"··· la habi ación blanca, me dijo, que e a la pied a de oque pa a quien
quie a esc ibi sob e el Holocaus o ... me explicó que, desde hacía cua en a
años, la gen e esc ibía sob e el Holocaus o y segui ía haciéndolo pe o lo que
e a segu o, e a que es aban condenados al acaso po que, si las demás
agedias pueden se aducidas a la lengua amilia de la ealidad, el
Holocaus o no puede se lo, a pesa de esa necesidad compulsi a de in en a lo
e in en a lo» (pág. 127).
En es os pá a os hay a ias aspec os a señala :
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