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Espacio escénico y espacio convivencial en el teatro de Lauro Olmo

Pérez Jiménez, Manuel

Abstract

Revisión del artículo publicado originalmente en: Teatro, n. 8, diciembre de 1995, pp. 83-99.

Full text

Manuel Pé ez Jiménez 1 Espacio escénico y espacio con i encial en el ea o de Lau o Olmo * Manuel Pé ez Jiménez Uni e sidad de Alcalá 1. El espacio escénico en el d ama del ealismo social Al in en a es ablece , a lo la go de es e abajo, una e lexión sob e las p opues as y concepciones espaciales con enidas en las ob as ea ales de Lau o Olmo, p e endemos ambién emon a nos has a una conside ación gene al de cues iones eó icas que a ec an a la ca ego ía del espacio en el ea o, elacionadas sob e odo con la dimensión espacial insc i a en la ea alidad na u alis a y con sus de i aciones en las di e sas ó mulas ealis as. Es o úl imo es consecuencia lógica de la adsc ipción, indiscu ible si se conside an los p incipales a ados que la abo dan, de la ob a ea al de Lau o Olmo a los p incipios del ealismo social, aplicados a la c eación de sus piezas po un impo an e g upo de d ama u gos que, con especial b illan ez ex ual y ele ancia a ís ica, lle an a cabo du an e los años sesen a del siglo XX una ac i idad c eado a de alan e p edominan emen e c í ico con espec o al con ex o social y polí ico del pe íodo. En el ea o español de posgue a, la apa ición de es e ea o c í ico se ca ac e iza, en el plano o mal, p ecisamen e po la asunción de un es ilo escénico capaz de ma e ializa la olun ad de e idenciación y denuncia del sis ema polí ico-social y de los alo es igen es en la España o icial anquis a. Un escena io u ilizado como espejo, len e o og á ica u obje i o cinema og á ico, ap o pa a ma e ializa e dade os epo ajes sob e las condiciones de ida de los op imidos y pe dedo es del sis ema, iba a cons i ui la más e icaz he amien a pa a ma e ializa dichos p opósi os sob e los escena ios. La adición ea al enía p opo cionando desde hacía décadas una o ganización del espacio escénico que p es aba adecuadamen e dicho se icio de e idenciación. En e ec o, la e olución ea al que signi icó el descub imien o de la nue a ea alidad lle ado a cabo po el Na u alismo se había asen ado en buena medida sob e la codi icación igu osa de un luga * O ecemos aquí una e sión e isada del abajo publicado inicialmen e en 1995. Manuel Pé ez Jiménez 2 espacial concebido como campo p i ilegiado pa a la obse ación y obje i ación de los asun os lle ados a la escena. El análisis de los p ocesos elacionales y con i enciales que a ec aban a los g upos sociales p o agonis as del cambio de siglo eu opeo se con ie e en el obje o p edilec o de ese nue o ins umen o analí ico, ya sea en el ámbi o de la clase bu guesa que puebla los escena ios eu opeos, ya en los espacios ob e is as que an a dispu a a aquélla, ambién en el ea o, las pa celas de pode po las que la e olución p ole a ia iba a con ende du an e odo el siglo XX. La escena na u alis a si e de base a oda la co ien e de ea o, sea p ole a io, bu gués o de signo polí ico, que en nues o siglo a a de acoge se a los más que di usos pe iles del ealismo. Sin emba go, cada una de es as mani es aciones ea ales, que hacen de la p esen ación escénica obje i a o e osímil el ecipien e de los con lic os que plan ean y de los p ocesos que analizan, p ac ica modi icaciones que suponen o as an as de i aciones -a eces, de ca ác e con adic o io- con espec o a los p incipios de una ea alidad que, cual la na u alis a, había es ado especialmen e a en a a la cohe encia es é ica -si ya no cien í ica- de los p esupues os que la con o ma on. En ealidad, al igual que no se puede segui man eniendo la denominación na u alis a pa a e e i se a odas es as p ác icas ea ales, esul a asimismo imp opio ca ac e iza con el é mino ealis a a un ea o que, ambién en el plano escénico, lle a a cabo codi icaciones especí icas -aco des con los di e en es p opósi os que inspi an su c eación y ep esen ación- de los p incipios que igen la di e sidad de p ác icas que se acogen bajo el ci ado é mino. Así, mien as la e e encialidad gene al al en o no obje i o pe mi e p oyec a una desc ipción de ca ác e global sob e las mani es aciones de es e ea o, en an o que no ob ia la especi icidad de sus pos ulados y p opósi os, la di e enciación en e las dis in as e oluciones expe imen adas po la escena na u alis a esul a igualmen e necesa ia pa a desc ibi las opciones escénicas p e e idas po mani es aciones ales como la comedia bu guesa, el ea o ob e is a, el d ama b ech iano, el ea o polí ico, el d ama ma xis a, el d ama del ealismo social e incluso (conside ando la ó mula escénica que le si e como pun o de pa ida) la p opia es é ica exp esionis a. Las bases eó icas del espacio na u alis a habían sido es ablecidas po Jean Jullien, en el ma co del Théâ e Lib e, como p ime elemen o llamado a ma e ializa la ebanada de ida en que iene a consis i el hecho ea al. Desa ollando la idea zolesca de un escena io capaz de impone una de e minación e ec i a a la ec eación de la ida lle ada a cabo po los pe sonajes, Jullien a i ma que el p oscenio debe se conside ado como "una cua a pa ed, anspa en e pa a el público, opaca pa a el ac o " de un espacio concebido como es ancia obje i a, en cuyo ma co se desa ollan unos con lic os que el espec ado p esencia desde una posición de obse ado p i ilegiado. En las no as pa a la ep esen ación de La seño i a Julia, S indbe g de alla ía las condiciones de es e espacio idimensional que exige una escenog a ía olumé ica en odos sus obje os y elemen os componen es. En ealidad, la pied a angula de la concepción na u alis a del espacio es á cons i uida po el e ec o que la ep esen ación aspi a a consegui sob e los espec ado es. Se a a, en de ini i a, de la iden i icación ilusionis a, median e la que el público, ol idado Manuel Pé ez Jiménez 3 momen áneamen e de que asis e a un espec áculo codi icado según las leyes de la con ención ea al, pa icipa emocionalmen e del uni e so ep esen ado y i e la ilusión de es a asis iendo al desa ollo de un agmen o de ida eal, en an o que equipa able -en cuan o a su g ado de e osimili ud- a las o mas de ida que econoce en su en o no. Denis Bable explica así el uncionamien o de dicho e ec o ilusionis a: Escena y sala o man dos espacios au ónomos. La escena y su maquina ia ocul a acogen los espejismos de lo imagina io o las ebanadas de ida na u alis as. El escena io ap isiona el uni e so d amá ico. La embocadu a no es más que una en ana abie a sob e un mundo con emplado a dis ancia . 1 Pa a consegui el undamen al p incipio de ilusión isual, y de su e ec o consecuen e en la ilusión pe cep i a y emo i a, la escena diseñada po And é An oine, como ejemplo sup emo de ea alidad na u alis a, se a iene, con el igo cien i icis a que se halla en la base de la eo ía na u alis a exp esada po Zola, a las leyes de conjun o y de de alle que igen la ep oducción minuciosa y iel sob e el escena io de un uni e so equipa able a la expe iencia co idiana del espec ado y pe cibido po és e, desde una posición de obse ación ex e io a dicho uni e so, a a és del ins umen o p i ilegiado del “panel de id io”. Pod íamos deci que la escena na u alis a se basa en una única con ención: la exigencia de que el espec ado acep e que el uni e so de la ob a es, en bloque, e dade o, es o es, un agmen o de ida equipa able a la expe iencia del mundo ex e io que posee el espec ado . Aquello que sucede en el escena io pod ía habe sucedido ue a de él, po que es á con igu ado p ecisamen e según la medida de ese mundo ex e io . Lo an e io a oja la p ime a somb a sob e el ca ác e indiscu iblemen e na u alis a del es ilo ea al p ac icado po Lau o Olmo y po el es o de los au o es del ea o ealis a c í ico du an e los años sesen a. Es deci , obliga a plan ea la inadecuación c í ica que supone equipa a comple amen e ealismo social y na u alismo escénico. En e ec o, las ob as es enadas en aquella época po Lau o Olmo mues an una se ie de pa icula idades en la o ganización del espacio escénico que incumplen las leyes básicas de la e osimili ud pe cep i a de los uni e sos mos ados y añaden nue as con enciones (de ipo pa cial) a la con ención única exigida po el espacio na u alis a. Es así como en La camisa (1962), la desc ipción escenog á ica o ecida en la aco ación inicial sigue las leyes de la pe spec i a en la disposición de las calles y espacios públicos ( abe na, bloque de i iendas, calle, callejas adyacen es, sola ) que componen el ámbi o escénico, pe o en la misma se omi e un de alle que, sin emba go, la acción e ela es ic amen e necesa io ya desde la segunda escena: la dia anidad del subespacio cons i uido po la chabola, al menos, en su pa ed más p óxima al espec ado . Sob e és a úl ima, la aco ación inicial dice es ic amen e: 1 Ci amos, aduciendo la ci a del ancés, a a és de la “In oducción” de Ángel Be engue en Lau o Olmo, La camisa. El cua o pode , Mad id, Cá ed a, 1988, pág. 40. Manuel Pé ez Jiménez 4 En segundo é mino, a la izquie da, y ocupando algo así como la e ce a pa e del escena io, se e una humilde habi ación de chabola. A la de echa, una pue a. Es a da a un sola . (pág. 135) 2 Sin emba go, más adelan e se indica: (Juan se di ige hacia la en ada de la chabola. El abe ne o se le queda mi ando. Luego, con un ges o de ci cuns ancias, se me e en la asca. Juan en a en la chabola.) (pág. 142) E, inmedia amen e, Juan comienza a dialoga con la Abuela, den o del espacio escénico de la chabola, de la que se señalan incluso los elemen os que, an e la is a del espec ado , an a complemen a el juego de los ac o es: “(Sen ándose en una banque a que a ima a la mesa)”, “(Yendo hacia Juan)”, “(Dando un puñe azo sob e la mesa y le an ándose epen inamen e)”. Asimismo, en el anscu so de la acción se án indicados o os elemen os escénicos pe enecien es al in e io del ámbi o de la chabola. En La pechuga de la sa dina (1963), la casa de ecindad cons i uye un espacio a la ez único y múl iple, opues o po o a pa e al espacio abie o de las calles colindan es. Dicha casa, si uada en posición di ec amen e on al al espec ado , es mos ada a és e en sus dependencias in e io es, exac amen e igual que si se hubie a desmon ado la pa ed de la achada p incipal o como si és a ue a anspa en e: Al le an a se el elón se e una casa de dos pisos. El p ime o, a as de la calle, se di ide en dos habi aciones. La de la de echa es mayo y cuen a en su ondo izquie da con unas escale as que lle an al in e io y al piso de a iba. (...) La habi ación de la izquie da cuen a con una cama ieja, de hie o, y un a ma io de luna. También se e... (pág. 9) 3 Nos hemos pe mi ido in e umpi la ci a p ecisamen e en ese e bo que e idencia la al e ación po el au o de las exigencias de la pe cepción on al na u alis a. Es más, la didascalia inicial con inúa mos ando la disposición de los dis in os cua os que habi an las di e sas muje es de la casa y nos so p ende con la siguien e indicación: La de la de echa cuen a con pa edes que, según, las necesidades de la acción, pueden qui a se y deja al descubie o el in e io . (pág. 9) E ec i amen e, a lo la go de la ob a dicha habi ación i á apa eciendo, ya abie a 2 Las ci as de La camisa pe enecen a la ya e e ida edición del ex o en la edi o ial Cá ed a. 3 Pa a La pechuga de la sa dina nos se imos del ex o publicado en Mad id po la edi o ial Escélice , en 1967. Manuel Pé ez Jiménez 5 (dejando e en onces la acción que sucede en su in e io ), ya ocul a, median e la pa ed que la cie a de mane a, pod ía deci se, na u al. En el b e e p e acio que p ecede a la edición de English spoken (1968), el mismo Olmo explici a la iliación es é ica de su ob a c eada has a ese momen o: Si hay ins an es en que pudie a pa ece que el na u alismo asoma la o eja, piensen que lo que yo he buscado es el esco popula ; pe o sin ninguna p e ensión de idelidad o og á ica. (pág. 7) 4 Muy al con a io de la olun ad na u alis a que pudie a se le a ibuida, el au o p e ende “i en busca del ealismo en p o undidad”, p incipio es é ico que supone un g ado de p esen ación e is a de la escena que el au o conside a supe io al p opio na u alismo: Nues o ealismo, pa a despega se o almen e de cie o ono a ec i o que p ocede de un na u alismo decaden e hoy (...), necesi a ensaya nue as o mas . 5 Dicho c i e io de p e e encia se basa, po su pa e, en la e icacia con e ida a la ob a como ins umen o de indagación en los p ocesos sociales que cons i uyen el obje o del d ama social, pa a lo cual aquélla es cons uida “con el in de ahonda en la colec i idad”. En de ini i a, el ex o p ologal de English spoken, i ulado “Unas palab as”, nos pone en el camino del e dade o sen ido de la u ilización de la ca ego ía espacial (obje o de nues o in e és) en la p ime a época del au o : English spoken juega con cla es exis enciales y sociales, no sólo en cuan o a los pe sonajes, sino al deco ado ambién. (pág. 7) Pa a log a su p opósi o, Olmo se si e de p ocedimien os que se alejan de la o odoxia na u alis a, ya se a e de la eliminación del de allismo en el deco ado (“que en ningún momen o lo acceso io in e enga”), ya median e la p esen ación simul ánea de aspec os in e nos y ex e nos de algún elemen o del espacio escénico: Al alza se el elón se e, al ondo, la achada de una abe na y pa e del in e io de és a. (pág. 11) El d ama social, exp esamen e ei indicado po el au o , mues a en es a ob a el aspec o más a ín a las p eocupaciones mo ales y cí icas del e o mismo de Lau o Olmo: la cla i icación 4 Lau o Olmo, English spoken, Mad id, Escélice , 1969. De es a edición p oceden las ci as que se e ie en a dicha ob a. 5 Lau o Olmo, “Opiniones al uelo”, en La camisa. El cue po. El cua o pode , Mad id, Tau us, 1970, pág. 70. Manuel Pé ez Jiménez 6 de los aspec os con i enciales que, incluso en el ámbi o ex e io de la plaza, me ecen un a amien o d amá ico que los aslade desde la p esen ación supe icial o olcló ica que le habían o o gado has a el momen o el saine e o la za zuela, has a la indagación minuciosa que has a en onces había es ado ese ada a los espacios in e io es del psicologismo bu gués: Una de las audacias de English spoken, la p incipal, es el p opósi o de ‘in e io iza ’ una calle, un incón del ex e io . (pág. 7) Conside amos de esencial impo ancia des aca que, desde la pe spec i a que en 1968 posee el au o , dichos p ocedimien os, que suponen una al e ación del espacio na u alis a en búsqueda de la mayo capacidad e idenciado a que Olmo a ibuye al ealismo social, compo an un ca ác e es é icamen e a anzado: English spoken es á llena de iesgos. Como ulga men e se dice, el au o ‘se la juega’ po i en busca de un en añamien o de lo popula . (pág. 8) La adsc ipción de es e p ime ea o de Lau o Olmo al ealismo social ha quedado su icien emen e pues a de elie e, a eces desde plan eamien os que inclyen al conjun o de los au o es que compa en dicha es é ica y señalan, a la ez, los pa en escos a ís icos e ideológicos de la misma: El comp omiso con la ealidad adquie e en e ellos ca a de na u aleza y coincide plenamen e con la esis (elabo ada en el V Cong eso del PCE, en no iemb e de 1954) del en e nacional an i anquis a, en lo que se e ie e a la c eación li e a ia. Se a aba de en en a se a ella iluminando, en el e eno de la c eación imagina ia, los aspec os más oscu os de la con i encia social . 6 La doc ina del ealismo social había su gido en la Unión So ié ica como ma e ialización del iun o de los eó icos del a e p ole a io (especialmen e ep esen ados po el P ole cul ) en e a las expe iencias angua dis as o expe imen ales que, sin emba go, habían subsis ido en aquel país has a la celeb ación, en 1927, del Quin o Cong eso del Pa ido Comunis a. En 1932, S alin impulsó el uso de la denominación, con i iendo así el ealismo socialis a en el a e o icial -y único pe mi ido- del es ado. And ei Zhdano , sec e a io del comi é cen al pa a asun os ideológicos, insis ió an e el Cong eso de los Esc i o es So ié icos en que, además de idelidad y exac i ud, la nue a es é ica o icial implicaba acción educa i a y modelación ideológica del pueblo en el espí i u del socialismo, poniendo así de elie e la unción que de es e modo e a encomendada al a e en el ámbi o de la o ganización social. Geo ge Lukács acababa po en onces de man ene con Be ol B ech una polémica (sólo in e umpida po la oma del pode po Hi le en 1933) que es ablecía con ni idez las dos líneas que du an e las siguien es décadas iban a supone , en el in e io del ea o polí ico, el 6 Ángel Be engue , “In oducción”, en Lau o Olmo, La camisa. El cua o pode , op. ci ., pág. 30. Manuel Pé ez Jiménez 7 d ama épico b ech iano y el ea o ealis a social. Es e úl imo ue acep ado po Lukács desde su llegada a la Unión So ié ica, condenando exp esamen e el ea o exp esionis a y con ibuyendo a do a de una o mulación cien í ica a la li e a u a del ealismo. Jun o a la p opedéu ica docen e de ca ác e ideológico, la p esen ación p ecisa, los pe sonajes a que ípicos y los uni e sos p ole a ios se con ie en en los p incipios con igu ado es de la nue a es é ica. Lo an e io da idea del alo que en la doc ina del ealismo socialis a adquie en los pos ulados esenciales del na u alismo. La obje i idad de aigamb e cien í ica p econizada po Zola se e eemplazada po una endenciosidad de la que se anaglo ia el p opio Zhdano . La educación del p ole a iado se con ie e en el nue o in de la c eación a ís ica y, en su aplicación al ea o, de e mina el es o de los elemen os que in e ienen en el d ama: unos pe sonajes que deben, an es que nada, se i de ilus ación a la lucha de clases y una idelidad desc ip i a que da cuen a del conjun o de ac o es que in e ienen en el p oceso, a in de acili a la comp ensión del mismo po el espec ado . Es os mismos p esupues os se hallan p esen es en la c eación de los d ama u gos ealis as españoles de los años sesen a. Mien as que, a p opósi o de Lau o Olmo, se señala que dicho au o se plan ea la cons ucción de sus d amas desde una pe spec i a bien p ecisa: la e icacia es la base de su p ecep i a d amá ica; 7 el p opio d ama u go mues a los é minos de esa e icacia, al de ini el ea o como “espejo social”, cuyo e ec o se á comba i ese “dolo que pod íamos llama social, que es á p oducido po las es uc u aciones sociales y men ales que nos igen”. 8 Al log o de esa unción e idenciado a, di ulgado a y mos a i a que Olmo con ía al ea o, apa ecen di igidos, según c eemos, los p ocedimien os de al e ación del código na u alis a que hemos señalado en sus ob as de la p ime a época y que se cen an en la p e ensión, aco de con la dimensión é ica que las inspi a, de consegui que el público es é p esen e no como ‘espec ado ’, sino como ‘mi ón’, que es una o ma de es a en el juego, o en el uedo . 9 A lo dicho cab ía aún añadi la obse ación de que, como e idencia La pechuga de la sa dina, el a amien o más habi ual consis e en o ganiza el espacio escénico de o ma que se mues e al espec ado lo que se sabe de ese espacio o de los subespacios ce ados que lo componen, y no an o lo que de ellos se ap ecia ex e namen e a a és de la isión di ec a. 7 Íd., pág. 38. 8 Lau o Olmo, “Opiniones al uelo”, op. ci , pág. 67. 9 Íd., pág. 68. Manuel Pé ez Jiménez 8 Como hemos señalado, dichos p ocedimien os inse an o as an as con enciones en la ap eciación de la escena po el espec ado , las cuales se en compensadas, en la dimensión mo al que anima la c eación del au o , po los e ec os didác icos que eje cen sob e la ecepción de la pieza. 2. El espacio escénico como indagación en el espacio con i encial español El a amien o d amá ico del espacio en el p ime ea o de Lau o Olmo esponde, en de ini i a, a un in e és que e ela ní idamen e el ca ác e c í ico de su ob a: ¿cómo puede el au o que se sien a i o p escindi de cualquie a de es os pe sonajes que echamos de menos y que con i en con él? 10 La escena apa ece concebida como o o en el que se obje i an y cla i ican asun os que a ec an a las elaciones colec i as (“con un ansia de ayuda al mejo amien o social”): En el censo de pe sonajes del ac ual ea o español -o sea, del que se ep esen a- al an muchas pe sonas. Pe o muchas pe sonas i as, de aho a mismo que es án ahí (...). Y ambién gen es aleg es, gen es espe anzadas, gen es que c een que España a hacia adelan e. (...) Y es o, dicho así, po ma ca un poco el aspec o polí ico. En cuan o al ín imo, al del hoga , ambién esas pos u as, esas de iniciones, compo an hondas ac i udes de ca ác e i encial: de ca ác e d amá ico, en de ini i a . 11 En ese o o cí ico que es el ea o, al y como lo concibe Lau o Olmo, juegan conjun amen e dos planos que e is en el mismo alo : el plano de lo público y el de lo p i ado. Ambos aspec os adquie en idén ico in e és, en an o que espacios de con i encia igualmen e álidos pa a la elación humana. Si, como hemos is o, en el p e acio a la edición de English spoken eclamaba Olmo la ele ación al ango de ema ea al, ap o pa a un a amien o d amá ico igu oso, de las elaciones desa olladas en los espacios públicos, en las palab as que acabamos de ci a ei indica el alo con i encial que posee el ámbi o p i ado, en cuan o ma co de elaciones humanas a las que buena pa e del ea o –incuso ealis a- de aquellos años no es aba a endiendo más allá de sus aspec os supe iciales o secunda ios. P ecisamen e, El cue po (1966) cons i uye una indagación en es e plano ín imo de la elación humana: 10 Lau o Olmo, “Sob e un pun o esencial”, en La camisa. El cue po. El cua o pode , op. ci ., p. 65. 11 Id., pág. 64. Manuel Pé ez Jiménez 9 Hay dos ac i udes: la domés ica y la o a. Son como la ca a y la c uz de una misma moneda. Aquí se a a de la p ime a: una ac i ud a escala educida; pe o quizá más de ini o ia, más acusado a que la espe pén ica. El se humano se deja e mejo cuando se es á a ei ando, cuando oda ía no se ha pues o el dis az. (pág. 7) 12 De alguna mane a, las modi icaciones que Lau o p ac ica sob e el pa ón de la escena na u alis a obedecen a la indagación del au o en o no a los dos ámbi os, público y p i ado, de la con i encia humana y sob e las elaciones es ablecidas en e ambos. En é minos gene ales, puede a i ma se que es la es e a de lo ín imo aquella que suele ma e ializa se en espacios o subespacios escénicos a enidos a las leyes de la pe cepción e osímil. Así, sucede en El cue po, cuya aco ación inicial o ece una desc ipción del espacio escénico igu osamen e a enida al p incipio de pe cepción na u alis a: el escena io debe mos a exac amen e aquello que el espec ado , desde su posición de obse ado p i ilegiado, puede e , y al como és e lo puede e . Los elemen os si uados ue a del espacio cons i uido po ese “cua o de es a de un piso de clase media no muy mode no” se p esen an an e la isión del espec ado a a és de los huecos ( en ana, pue a) p ac icados en las pa edes del ondo del espacio escénico. Simila canon es aplicado, en La camisa, a la con igu ación in e na del subespacio de la chabola, que el au o a desc ibiendo median e aco aciones que, en conjun o y abs acción hecha de su pe enencia a un ámbi o supe io , esponden a los equisi os de la caja con una cua a pa ed (aquélla más p óxima al espec ado ) anspa en e. Igualmen e, en La pechuga de la sa dina, las habi aciones en que i en las p o agonis as apa ecen desc i as, cada una, con una minuciosidad y igo que las con ie e en espacios escénicos au ónomos de ca ác e na u alis a: La habi ación de la izquie da iene dos camas que dan los pies al público. Es án sepa adas po una mesilla de noche. Encima de és a se e un despe ado . En la pa ed de la izquie da, una en ana da a la calle. A sus lados igu an un la abo como el de abajo y una mesi a de pino con dos o es lib os encima, alguna ca pe a y una silla a imada a ella. A los pies de una de las camas se e á una banque a. En el p ime é mino de la de echa, y a imado a la pa ed, se e á un iejo baúl y encima de él dos male as. De un á bol pe che o pende algún es ido, alguna p enda. (pág. 9) De mane a con a ia, son los espacios de la con i encia pública aquellos que en al e ada su p esen ación na u alis a cuando así lo equie e el in e és es é ico-mo al que inspi a la c eación de Olmo y que p edomina en el d ama del ealismo social. Así es como, en es as dos úl imas ob as, los espacios gene ales de ca ác e público (las espec i as calles) mues an elemen os que suponen sendas ansg esiones de la pe spec i a na u alis a (chabola y edi icio con pa ed “de c is al”), pe o que hacen posible el análisis de las elaciones es ablecidas en e 12 Lau o Olmo, El cue po, Mad id, Escélice , 1966. De es a edición p oceden las ci as e e idas a dicha ob a.