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La emigración española y el Archipiélago Filipino

Lacalle y Sánchez, José de

Abstract

An. ms. en la port.: "Al eminente ... el Excmo. Sr. D. Melchor Almagro Díaz, su amigo José de Lacalle"

Full text

LA EMIGRACION ESPAÑOLA " - IMPRENTA RE I. VENTURA SARATEI 1881 - - - - X (?loZW LA EMIGRACION ESPAÑOLA Y POR JOSÉ DE L A C A L L E Y S A N C H E Z g a n a d a IMPRENTA DE VENTURA SARATEI. 1881 R£Í' L LA EMIGRACION ESPAÑOLA JOSÉ DE L A C A L L E Y SA N C H E Z g a n a d a IMPRENTA DE VENTURA SARATEE 1881 * Los dolo osos acon ecimien os que an as íc imas lian p o ducido en e los colonos españoles de A gelia, son hoy obje o p e e en e de la pública a ención; pues la ho o osa ca ás o e de Saida ha he ido en sus más ín imos sen imien os á es a noble Nación, que nunca pe manece indi e en e al su imien o de sus hijos. Ya an es de aho a, la p ensa pe iódica y algunos homb es de eminen es conocimien os, habían llamado la a ención délos Gobie nos ace ca del inc emen o que iba lomando la emig a ción de nues as p o incias de Le an e, que a ancando de nues o suelo milla es de se es, poblaba las ie as a gelinas, sin que el ejemplo de los que a ojados po la mise ia y las en ei m edad es ol ían á la mad e pa ia, bas ase á impedi un mo imien o inlluido pode osamen e po engañado as espe anzas, alimen adas las más eces po la codicia de especu lado es sin conciencia. Y los que desde hace algunos años abandonan la pa ia y la amilia en busca de una o una, no limi an sus expedicio nes á las p óximas playas a icanas, sino que su cando ex en sos ma es lle an nume oso con ingen e á las epúblicas de Améi ica, donde como u o de su abajo ecogen con ecuen cia abundan e cosecha de penalidades y desengaños. I eciso es, pues, con esa que la cues ión de la emig ación, una de las más g a es que boy agi an á la ieja Eu opa, ha sido mi ada con indi e encia en nues a pa ia, bas a el mo men o en que sucesos sang ien os han mos ado el desampa o í — en que i ían los in e eses españoles colocados en ex añas ie as. Hoy, la Opinión se ija en la sue e de esos in elices que he idos aido amen e po las sal ajes ho das a icanas, uel en al suelo na al en uel os en ha apos y de o ados po la más espan osa mise ia; el Gobie no se ocupa del asun o, y la p ensa pe iódica, siemp e gene osa, llama á odos los co azones y p ocu a ali ia el in o unio de nues os desg acia dos he manos. Es e pode oso mo imien o indica bien que po odos se c ee llegado el momen o de da una solución á p oblema an im po an e, y á es e in se indican a ios p oyec os, en e ellos uno que iene po obje o el desa ollo de nues a ag icul u a, un dando colonias ag ícolas y ensanchando en g an escala la ed de comunicaciones, pa a o ece así ambién ocupación á las clases jo nale as. Es os planes, debidosá la ecunda inicia i a del ac i o y celoso Minis o de Fomen o, se di igen po lo an o á e i a la emig ación, y han sido acogidos con en u siasmo po el país, que é en ellos un alioso elemen o pa a nues a p ospe idad y un medio de ab i nue os ho izon es á la ag icul u a.'Pe o desg aciadamen e hab á que ence g andes di icul ades an es de lle a aquellos á la p ác ica; y aún suponiendo que es o suceda, no se consegui á, en nues a humilde opinión, co egi adicalmen e el mal que lodos la men amos. La emig ación eu opea, que aumen a cada dia po causas bien conocidas, no puede e i a se en modo alguno, mien as el b ace o no encuen e en el suelo na al medios su icien es pa a a ende con el p oduc o de su abajo á las nume osas a enciones que hoy agobian á esa como á odas las clases so ciales. En esas p o incias españolas abandonadas po los emi g an es, exis en cie amen e g andes elemen os de iqueza, pe o su explo ación es hoy de icien e po la alla ó el e ai mien o de capi ales y la educida es e a en que las emp esas consumen su ac i idad, azón po la cual el abajo es poco e ibuido y no debe ex aña se que el jo nale o que en su país solo puede ob ene un mezquino sala io de cinco eales, que apenas has a á sa is ace la p ime a necesidad de la ida, acuda p esu oso allí donde c ee e un medio de aumen a sus ganancias, aún á cos a de pelig os y su imien os, que juzga p e e ibles á la mise ia que ago a sus ue zas. Po es o dice con g an acie o E. Bu ke, al a a de las causas de las emig aciones, que es as son an na u ales como el que las ca pas de ai e comp imido se p ecipi en hacia el ai e a i icado. El unes o ejemplo de las clases supe io es es ambién causa de e minan e de ese mo imien o, que p i a á la Nación del concu so de milla es de b azos; pues hoy que al impulso de unes ísimas pasiones se ha despe ado esa e ible sed de o o que consume los palacios de los g andes y la modes a i ienda del ob e o, no es posible e i a que el mal se p opa gue á las clases abajado as que e ilizan nues as ie as. C eemos po es o, que el impulso de las ob as públicas, la undación de es aciones ag onómicas y o as medidas no me nos plausibles, da án en algún an o esul ados sa is ac o ios, pe o no se án su icien es á con ene la emig ación hácia co ma cas más icas ó menos explo adas. Buena p ueba de es e ase o es la conduc a de esos mismos epa iados que ehúsan hoy el abajo que les o ecen en di e sos pun os de la Pe nínsula. Con encidos como nosol ps de la di icul ad de impedi el mo imien o emig a o io, algunos pe iódicos han iniciado ya la idea de di igi lo á nues as p o incias de Ul ama , acogien do, como pa ece que en p incipio ha hecho el Gobie no, la o e a del Gobe nado Gene al de Cuba, que en exp esi o e leg ama o ece colocación á g an núme o de abajado es. Desde luego, y undados en las b e es conside aciones apun adas, c eimos noso os que en la necesidad de e i a la epe ición de sensibles desg acias, e a llegada la ho a de encami na la emig ación hácia egiones donde nues os he manos encuen en p o ección pa a su amilia é in e eses y un po  eni segu o alcanzado sin penalidadesni g andes sac i icios, p es ando al mismo iempo su pode oso concu so al omen o y desa ollo de coma cas donde ondea la noble enseña de nues a pa ia. No c eemos, sin emba go, que pa a es e obje o debe ija se la a ención en la Isla de Cuba, exis iendo o as posesiones españolas que b indan al colono incalculables be- bene icios y se en al mismo iempo necesi adas del apoyo e icaz de la Me ópoli, pa a sali de la pos ación y el aban dono en que po causas di e sas se encuen an hoy. Ij — 12 — ándose ampoco esos cambios e momé icos b uscos y ex e mados que an ecuen es son en o os países. La benignidad del clima y las condiciones ísicas del suelo hacen de Filipinas una de las egiones más salub es de la Ocea- nía, y en ella no se padecen esas e ibles endemias que son el azo e de o os pueblos opicales. La disen e ía es hoy poco ecuen e y su desa ollo puede e i a se á bene icio de una buena alimen ación y de la iel obse ancia de los p ecep os de la higiene; es a en e medad, siemp e g a e, no ha e es ido nunca en el A chipiélago los ca ac e es ala man es que an emible la hacen en algunas colonias, y su in ensidad ha dis minuido no ablemen e desde que han a iado en los úl imos años las condiciones de la alimen ación; po o a pa e, los emig an es españoles, p oceden es en su mayo ía délas p o incias me idionales de la Península, son más sob ios que los de las egiones del No e de Eu opa, y es a es una ci cuns ancia en ex emo a o able pa a impedi la in asión de una en e medad que en úl imo é mino p oduce ambién nume o sas pé didas en las posesiones a gelinas. Las ieb es in e mi en es, endémicas en algunas p o incias ilipinas, no son allí más emibles que en los países eu opeos, pues con no se muy ecuen es, ceden gene almen e á los p ecep os de la cien cia médica y á la aslación á luga es más sanos. Las es adís icas nec ológicas de las islas, p esen an, en e dad, páginas luc uosas que en is ecen el ánimo y pa ecen con adeci nues o ase o; pe o si la colonización de Balabac, la de Ba- silan y úl imamen e la de Joló, p oduje on an as sensibles pe didas, culpa es de las malas condiciones en que se hicie on los abajos y del comple o ol ido en que se u ie on los más elemen ales p incipios cien í icos. El dia en que una ace  ada di ección dió á los e enos descubie os su icien e ex en sión y adop ó o as elices disposiciones, disminuye on sen siblemen e las íc imas del paludismo. Es o lo saben bien cuan os médicos han pe manecido en aquel país, como saben y asegu an que solo en un pueblo de an a salub idad exis i ían los e ibles ocos de in ección que odean á la capi al del A chipiélago, sin que su p esencia desa ollase las más e ibles epidemias. Si en cualquie a de nues as poblaciones hubiese diez ó doce mil chinos albe gados en epugnan es — 13 - habi aciones en donde son no ables el desaseo y la al a abso lu a de cuidados higiénicos que ca ac e iza á es os hijos del Asia; si exis iese un ba io populoso de casas hacinadas, con escasa en ilación, donde los p oduc os y es os de los alimen os se a ojasen á mon ones á la ia pública, y allí pe mane ciesen has a su comple a descomposición; si po úl imo, los a abales chinos de Manila se aslada an á o o país menos salub e, las consecuencias se ian unes ísimas, y aquellos o cos que bajo un clima opical, pe o ex emadamen e sano, no p o ocan ninguna al e ación en la salud pública, se con e  i ían en ecundos manan iales de las más g a es a ecciones. Las condiciones del clima no pueden se más a o ables que lo son en aquellas islas, donde el eu opeo no iene que su i las consecuencias de una la ga aclima ación, po que desde el momen o en que se a iba á su é il suelo se ap e cian las en ajas de un país donde el o ganismo no su e esa no able exci ación consiguien e al cambio de la i ud, pudien- do el emig an e en ega se desde luego á sus hábi os y cos umb es, siemp e que no es én en oposición con los p ecep os higiénicos; la na u aleza no al e a en aquel clima la no ma lidad de sus unciones en los p ime os años, y an solo una abundan e y saludable aspi ación indica la mayo ac i idad de algunos ó ganos glandula es. Cuando la es ancia se p o longa, se hace sensible la in luencia debili an e del clima, y en onces el o ganismo p esen a sín omas indudables que ca ac e izan un es ado anémico, que no aspasa de o dina io los lími es que sepa an al homb e sano del en e mo. Los p i me os años son, pues, los que mejo se sopo an en el A chi piélago, y solo una es ancia p olongada puede de e mina el desa ollo de un p oceso pa ológico que eclame la uel a á la Península. Te minando es a suma ia indicación, di e mos que los cuidados de la higiene y un géne o de ida o de nado, son bas an e á man ene la salud en un es ado sa is ac o io; que los abajos ag ícolas hechos en las condiciones con enien es, no son en modo alguno pe judiciales; y po úl imo, que ecien es obse aciones pe mi en asegu a que los colonos españoles pueden es ablece se en aquellas p o incias, mucho más salub es que las ecinas de A gelia. - 14 Desechadas hoy po lodos los Gobie nos las colonias peni encia ias, cuyos malos esul ados son an e iden es, no pue de pensa se en lle a las á Filipinas, como ha p opueslo al gún au o , po que en aquel país más que en o os, se ia u nes a la ins alación de esos ocos de inmo alidad, que apo  a ían á los sencillos é imp esionables habi an es de las islas cuan ioso caudal de icios y hábi os poco con o mes con el obje o que pe seguimos. Las colonias mili a es, que en o os países epo an p o echo y u ilidad, no son posibles en una p o incia que a o unada men e no necesi a man ene sino un educido núme o de sol dados peninsula es, y donde po lo an o, hab ia que c ea un ejé ci o que las ci cuns ancias no eclaman, y cuya o ga nización se ia siemp e g a osa al Es ado. Los di e sos sis emas de colonización ci il, has a hoy ensa yados, han mos ado en ajas é incon enien es no siemp e bien ap eciados, pe o que deben ene se en cuen a al a a se del A chipiélago Filipino, que po las ci cus ancias ya enu me adas ca ece en la ac ualidad de los elemen os que o ece un país ico y en que las uen es de la p ospe idad se hallan en con inuo desa ollo; po es o hoy dehe adop a se el sis e ma de colonización p o egida po el Gobie no, assisleclj sin pe juicio de es ablece más adelan e el sis ema de coloniza ción lib e, unnassis cdj que es el de esul ados más ápidos y segu os, como lo demues an los Es ados-Unidos y la Aus alia, que á su pode oso in lujo han is o mul iplica se las poblaciones y la iqueza pública, con asomb osa ecun didad. El dia en que la emig ación española sea muy nume osa y los capi ales a luyan á aquellas egiones, pod á es ablece se la en a de los e enos y las ins alaciones ag ícolas po g andes p opiedades; en e an o, imi ando lo hecho po o as nacio nes, pod ía c ea se en la Península una Comisión de Emig a ción, enca gada de di igi el mo imien o bácia nues as pose siones oceánicas, haciendo e al abajado las en ajas de su nue o des ino; de omen a las elaciones come ciales con el A chipiélago, y acili a po medio de ú iles combinaciones el pasaje del colono y su amilia y la p o isión de ú iles de abajo. El Gobie no, que segui ía así el ejemplo de nues a Reina Ca ólica, cuando daba pasaje g a ui o y oda clase de ecu sos á los p ime os colonos que a iba on áLa Española, o ece ía una p ueba más de su acend ado pa io ismo, ade lan ando ondos que luego ecob a ía ácilmen e; decla ando la lib e impo ación de apa a os y máquinas ag ícolas; exi miendo á los colonos de odo géne o de impues os en los p i me os años, y concediéndoles e enos ap opiados al cul i o. No se nos ocul an las di icul ades de la emp esa, pe o es al su impo ancia, que espe amos que el es ue zo de odos sab á ence las con ánimo decidido y íi me olun ad, pues los capi alis as y come cian es españoles, empleando una pa le de sus o unas en la explo ación de aquellos icos ene os, alcanza ían esul ados en ajosísimos pa a sus p opios in e eses y pa a los de la pa ia. La esolución adop ada úl imamen e po el S . Minis o de Ul ama , decla ando lib e el cul i o del abaco en Filipinas, a o ece mucho es os p oyec os, pues que el solo ap o echa mien o de aquella plan a, se á un manan ial inago able de iqueza, es a impo an e medida que cub e de glo ia el nom b e del S . León y Cas illo, p opo ciona á nues as p o incias oceánicas un elemen o de p ospe idad, cuyos he mosos u os pod án ocoge en b e e plazo los que consag en sus ue zas á es a emp esa. Pa a la ealización de nues os p opósi os, es ambién in dispensable el pode oso apoyo de la p ensa, que po medio de sus ó ganos dia ios puede lle a á los pueblos e) conoci mien o de aquellas icas coma cas descubie as po Magalla nes, que como dijo Malle , son las menos conocidas de odas Jas colonias eu opeas y las más dignas de se lo. Lle emos á ellas nues os gé menes de ac i idad, y encon a emos un po eni segu o bajo un clima benigno y en e un pueblo aman e de los españoles, del que no los sepa an esos e i bles odios de aza, cuyos esul ados son siemp e an unes os, allí end emos bienes a , amo , iqueza, y sob e lodo, la sin igual sa is acción de con ibui al desa ollo de ese ico lo ón de la co ona española, que admi an boy odas las naciones. Cambien el umbo nues os he manos, y di igién dose al O ien e, encon a án en luga de los espá ales de la A gelia, abundan es u os que le o ecen las p imicias de una — 15 — ica explo ación, cjue no exis e pa a ellos en las ex ensas mese as del Tell. Concluimos es as líneas inspi adas en los más pa ió icos sen imien os, haciendo o os po que nues as humildes exci-. aciones encuen en un eco en e los dis inguidos pa icios que hoy igen los des inos del país, y apoyo en la pública opinión, que con ibuya á lle a á la p ác ica un p oyec o de an a ascendencia pa a nues a que ida ie a española. . I