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En el centenario del nacimiento del Dr. Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960): dos escritos en torno a los orígenes de la Casa de Salud Valdecilla

Salmón Muñiz, Fernando,García Ballester, Luis

Abstract

Uno de los acontecimientos más singulares de la medicina española del primer tercio del siglo XX, fue la creación de la Casa de Salud Valdecilla (CSV), hospital creado, en 1929, con el capital y la confianza de D. Ramón Pelayo, marqués de Valdecilla. Dicha institución pretendió iniciar, por primera vez en España, el modelo de una nueva concepción hospitalaria que hiciera del hospital un centro, a la vez, de asistencia médica, investigación clínica y docencia médico-quirúrgica postgraduada, sin perder de vista la dimensión de promover la salud en el ámbito geográfico de su influencia; todo ello servido por un personal médico, sanitario y administrativo, seleccionado por su competencia profesional (mediante el sistema anglosajón y no por oposición), y pagado en consonancia.

Full text

En el cen ena io del nacimien o del D . G ego io Ma añón Posadillo (1 8 8 7- 1 960) Dos esc i os en o no a los o ígenes de la Casa de Salud Valdecilla FERNANDO SALMÓN (*) LUIS GARCÍA BALLESTER (* *) Uno de los acon ecimien os más singula es de la medicina española del p ime e cio del siglo XX, ue la c eación de la Casa de Salud Valdecilla (CSV), hospi al c eado, en 1929, con el capi al y la con ianza de D. Ramón Pelayo, ma qués de Valdecilla. Dicha ins i ución p e endió inicia , po p i- me a ez en España, el modelo de una nue a concepción hospi ala ia que hicie a del hospi al un cen o, a la ez, de asis encia médica, in es igación clínica y docencia médico-qui ú gica pos g aduada, sin pe de de is a la dimensión de p omo e la salud en el ámbi o geog á ico de su in luencia; odo ello se ido po un pe sonal médico, sani a io y adminis a i o, selec- cionado po su compe encia p o esional (median e el sis ema anglosajón y no po oposición), y pagado en consonancia. El D . G ego io Ma añón u o bas an e que e con es as ideas y con el modo como se lle a on a cabo. En e ec o, la CSV, po una pa e, espondía a sus p eocupaciones po egene a la medicina española median e la in o- ducción en España de ins i uciones y hábi os de abajo ca ac e ís icos de la medicina con empo ánea, al como se hacía y p ac icaba en los paises a an- zados de Eu opa y en el Es e de los Es ados Unidos; po o a, se ía pa a pone en p ác ica una pa e de su ideología libe al, que descon iaba de la e icacia del Es ado como único p o agonis a en la solución de los p oblemas de la educación, in es igación y asis encia del país. El homb e que hizo ealidad ideas y p oyec os con una in ensa labo c eado a, ue el médico cán ab o a incado en Bilbao, Wenceslao López Albo (*) Cá ed a de His o ia de la Medicina. Facul ad de Medicina. Uni e sidad de Can ab ia. San ande . ;"" . . CSIC. Ins i u i(> «Mili i Fon anals~. C.E.I. de His o ia de la Ciencia. Egipciaqiies, 15. ~ : 08001 Ba celona. DYNAMIS Ac a Hispanica ud .I edicinae Scie i ia u nque liis o iain I11z~s andu~n. Vol. 7-8, 1987-88, pp. 413-41 9. ISSN: 021 1-9536 414 FERNANDO SALM~N y LUIS GARC~A BALLESTER (1889-1944), y p ime di ec o de la CSV; nomb ado ambién po consejo de G ego io Ma añón (1). Como homenaje, en el p ime cen ena io de su nacimien o, ep oduci- mos dos b e es ensayos en los que el D . G ego io Ma añón expuso cla es que ayuda án a en ende pa e de los elemen os que se die on ci a en los o ígenes de la CSV. El hecho de que ambos a ículos no es én ecogidos e i la ecopilacion de sus ob as comple as, hecha po la edi o ial Espasa-Calpe, pa ece jus i ica su ep oducción. El sen ido de la ilan opía [El Ca l áb ico (San ande ), 24 oc ub e, pág. 91 Acaso uno de los signos más imponan es del p og eso en España, en loa úl inios ein e aiios, es el auge de las p o ecciones pa icula es a las e ip csas de la cul u a pública. Y es muy in e esan e hace esal a que es a e ide icia es oda ía más signi ica i a po su alo simbólico que po su e icacia p ác ica. Los miles o los millones de pese as que se ans o man en escuelas, e i pue i ss o e i clínicas, esuel en, cie amen e, necesidades inmedia as y, a eces, de u g sncia pe en o ia. Pe o lo ascenden e no es el dine o mismo, sino el hecho dc que el pa icula se sien a obligado, con olun a ia obligación ci il, a con ibui a la ob a gene al del p og eso. Du an e mucho iempo, los pueblos suponían que la cul u a e a una emp esa que debía pesa exclusi amen e en los homb os dcl Es ado y que cada ciudadano quedaba exen o de oda con ibución a es a ob a co i al de paga sus i ipues os, ac o ealizado, sin excepción, a egaIladien es. Es iecesa io que el índice medio de la cul u a se ele e mucho pa a que un cie o núme o de indi iduos se sien an unidos po una obligación espón anea a la ob a del bie i gene al y se decidan a sac i ica le pa e de su o una. Aho a se ha hablado mucho de a ios casos ecien es de es e ila i opís io ejempla , que no llama emos laico, sino ci il, y se han compa ado po los comen a is as de la izquie da con el ipo habi ual de las donaciones de los espa- ñoles icos, dedicadas consue udina iamen e a ines pu anien e eligiosos. C eo que es un e o asigna a una u o a ac i ud un sen ido pa idis a y sec a io. NO 1 Los au o es, jun o con Jon A izabalaga es án p epd ando una monog a ía sob e la Casa dc Salud Valdecilla El a mlo es á sub encionado con una Ayuda a la in es igaci6 i de la Fundación ((hla qués de Valdecillm (Ay. n.0 16/87 i. En el cen ena io del nacimien o del D . G ego io Ma añón Posadillo (1887-1960) 415 hay nada, an e Dios y an e los homb es, que supe e al deseo de hace el bien a nues os semejan es. La olun ad de a o ece la cul u a, en luga de edi ica un con en o, es pe ec amen e compa ible con un espí i u henchido de eligiosi- dad. Lo que pasa es que la ida mode na nos enseña que el lími e de la pe ec- ción espi i ual se log a sin apenas medios ma e iales, mien as que el mínimo del bienes a ma e ial a que odos los homb es ienen de echo -incluida su ins ucción y cul u a- equie e un p esupues o conside able. Nada ace ca al homb e a Dios como su libe ación de la ba ba ie y de la mise ia; y es segu o que ag adece á desde su al u a el que los homb es dediquen a es as emp esas cuan o es é en sus manos, aunque quede menos pa a el cul o di ec o. No en ano dijo: ((Tú, al con a io, cuando hubieses de o a , en a en u aposen o y, ce ada la pue a, o a en sec e o a u Pad e, y u Pad e, que e lo sec e o, e p e- mia á» (S.M.6.5). Palab as que, sin duda, po se an conocidas, acaban po es- bala po los oídos c is ianos, po lo que, de ez en cuando hay que empuja las hacia los co azones. Es, pues, opo uno mezcla una y o a cues ión. Y es opo - uno, en cambio, epe i lo así, po que po ol ida lo, al ez sea meno de lo que debie a el nume o de los ilán opos españoles. Y son odos necesa ios pa a cumpli la g an emp esa de nues a cul u a que aho a adelan a con paso acele ado. España necesi a de la cul u a con la u gen- cia con que equie e el alimen o el que lle a muchos días sin come . Padece- mos hamb e a asada de conocimien os -a asada de siglos, que son los días de los pueblos- y es necesa io que se nos p opo cione con apidez, con ampli- ud, con delicadeza. Pe o es a emp esa no puede localiza se en la unción o i- cial, que po espléndida que sea (y en e noso os no lo es oda ía), es siemp e p eca ia e incómple a. Es más, obse ése que a medida que en los pueblos ci i- lizados aumen a el p esupues o cul u al, se hacen más sensibles las de iciencias de la ac uación del Es ado. Pe o, en cambio, aumen an a la ez los es ue zos indi iduales que emedian lo o icialmen e incomple o. Pa ece que la apo a- ción pa icula a la ob a de la cul u a debie a se un me o sus i u i o de las de iciencias o iciales, y a eces, desde luego, lo es. Pe o en ealidad la in e en- ción de los ilán opos se mul iplica a medida que el Es ado mejo a, desde sus cen os o iciales, la cul u a. Como que el ilán opo es el p ime p oduc o, y uno de los más inos, de la cul u a misma. Y así pasa aho a en e noso os. Va a hace ein e años que se undó en España el Cen o de Ampliación de Es udios que, a pesa de las limi aciones de su acción, ha con ibuido, bajo la p esidencia de Cajal, al p og eso de nues a cul u a en una medida de la que oda ía no nos damos exac a cuen a. En es e iempo, unas cuan as docenas de homb es que lle a on al ex anje o el alma llena del ansia de sabe y que ol ie on con su in log ado y con su pa io is io obus ecido y pu i icado de nacionalismos de pequeña ca egona en el oce de las cul u as supe io es, es án hoy ex endidos po oda la península, y i en de la inquie ud de inco po a nues a cul u a a la cul u a del mundo, y se la coniuni- 416 FERNANDO SALMÓN y LUIS GARC~A BALLESTER can a cuan os les odean. Ese es el bien que aje on de ue a y que les hace e i- caces a la inquie ud que es el e men o de los espí i us. Bas a se inquie o pa a se ú il a si mismo y, sob e odo, a los demás. Y la inquie ud de es os espaÍíoles benemé i os a c eando g upos de gen es desin e esadas, que, a su ez, anhelan sabe y ense ia con un p o undo sen ido pa ió ico, po que saben que, a la la ga, la his o ia juzga a los pueblos po su apo ación in elec ual, po su con i- bución a la causa del bien, de la e dad y de la belleza, y odo lo deniás se ol ida. Enipieza aho a a comp ende se que lo o icial no bas a pa a o ma el cauce digno de es a nues a cul u a nacien e. El Es ado p oyec a e o nias cul u ales; se planean Uni e sidades magní icas; odo es á bien. Pe o se echa de menos ya, po o una, la p o ección del pa icula gene oso y cul o que iene sie ip e un sello de co dialidad in eligen e, incompa ible con las ac uaciones esquemá icas y ías de los Minis e ios. En e el g upo de los espaxloles de co azón y de in eligencia ejempla es que han sabido escucha es a oz del alma nacional, des aca el ma qués de Valdeci- lla. Lo ascenden e de su ob a no es la cuan ía de sus dona i os, con se excep- cionales, sino el sen ido de su ilan opía. Pa ece que el da una o una a los de iás es la náxima exp esión del desin e és. Pe o hay o o desin e és supe io al de la dádi a, que es la absolu a enunciación en la ejenipla idad y en el bie i gene ales de los bene icios y de los p es igios mo ales de su gene osidad. Es e :spañol ex ao dina io no ha pues o jamás en sus donaciones o o designio que el de se i a España y, median e ella a o o ideal más noble odada, que es el bien de los homb es; nunca, en cambio, ningún in e es pa icula , ue a de localiza en la Mon a ia, como es jus o, la p e e encia de sus espléndida5 i i c - enciones. Y es o da a su la gueza un desin e és casi he oico, po que oda gc.n - osidad iene un pago inmedia o, que es la g a i ud indi idual, y iuchos hacen el bien, quizá sin da se cuen a, sólo po la uición egois a de es a g a i ud. En an o que hace el bien a odos supone una ecompensa nienos inmedia a, menos di ec a y i a, de un sen ido his ó ico, que sólo saben p e e i y ecoge los g andes espí i us. En o a ocasión quie o ocupa me po lo la go de la ob a del hospi al de San ande , en la que culmina es e espi i u de ca idad mode na, enipapado de espí i u cién i ico; ca idad en la que ya no impo a que la mano izquie da se en e e de lo que hace la mano de echa, po que la e icacia de la ob a es á p eci- samen e en su ejempla idad pública, y su au o sabe dilui se y esconde se as- ladando oda su [ilegible] a la mayo e icacia de es a ejempla idad. Pe o hoy, al endi sus colabo ado es un ibu o de ca iAo a don Ra nón Pelayo, quie o apo a le el es imonio del mío como amigo y como espaiiol que odo lo espe a, pa a su pa ia, de la cul u a. En el cen ena io del nacimien o del D . G ego io Ma añón Posadillo (1887-1960) 417 La Medicina en 1929 [ABC uOl (Mad id), 29 de diciemb e de 1929, n.O ex ao dina io dominical; Ra is a Espa- ñola de Medicina y Ci ugía, 13, 52-53; (1930)l. La ida de la ciencia, como la de los homb es, iene episodios de ecundidad y episodios de apa en e calma. Nues a ciencia, la Medicina, ha pasado en el año 1929 po una de es as ases de sopo . Sal o de alles de o den écnico que sólo in e esan a los p o esionales, nin- gún descub imien o impo an e ha conmo ido a la humanidad de los dolien- es, que espían cada mañana la apa ición de un nue o p og eso en el a e de cu a , con an a ansiedad que, cuando a da en eni , lo in en an y subs i uyen -en buena ho a- la ealidad po un mi o, a eces g o esco. ¡Sin no edad, pues, en odo el as o en e de abajado es que pelean con- a el dolo humano! Alguna esca amuza ganada; o os pun os en que ha sido p eciso ba i se en e i ada; pe o sigue sin queb a ase la línea enemiga e incólu- mes las dos g andes o aiezas, si iadas con enaz po ía y siemp e inexpugna- bles: la ube culosis y el cánce . La ube culosis, oda ía, cede poco a poco, nás al cansancio que a una ác ica decisi a. Pe o el cánce no; los miles de labo a o- ios que dispa an con a su mole mons uosa o en es de expe imen os, de hipó esis, de ensayos, apenas dejan huella en sus mu ailas espesas. Aquí, como en las gue as abulosas, endi á la plaza no la ue za o ganizada, sino la as ucia o el milag o. Ningún a ance ascenden e, ampoco, en las o as en e medades que a li- gen a la Humanidad, singula men e en las in ecciones que c eíamos p óxima a ex ingui se. Los sue os, las acunas, han de enido su p og esión hace es o cua o años. Las écnicas de su p epa ación es án ago adas, y hay que busca ías nue as a su desa ollo. Pe o es as o ien aciones o iginales no b o an a olun ad de los o ganismos de in es igación en ma cha, sino de las men es geniales; y sólo Dios decide la a bi a iedad de su apa ición. En las en e medades llamadas de la nu ición, que an a impo ancia ienen en la ida ac ual, lo más no able es el p og eso ealizado en el a amien o de la diabe es, una de las plagas del homb e de aho a. El a ma ma a illosa de la Insulina se a pe eccionando en manos de los médicos, y cada día se descu- b en nue os modos de aumen a su e icacia. A su luz, emos más cla os muchos de los e o es adicionales de la alimen ación humana, y al cabo de los siglos empezamos, como los niños malc iados, «a ap ende a come )). La gue a al homb e go do supone un p o undo p og eso en la higiene y en la ci iliza- ción. Sin ol ida que hay o o p oblema más impo an e que el del mucho come : el de los millones de he manos nues os que no alcanzan a come lo su icien e pa a i i . FERNANDO SALMÓN y LIJIS GARCÍA B.4LLBS'i'ER En es e aiio ha log ado ambién una ex ensión p o echosa o o de los g an- des descub imien os e apéu icos de los úl imos ailos: la niedicacib i hepá ica. El a amien o de las anemias se ha e olucionado con es e ecu so, y es segu o que es amos oda ía sólo al comienzo de su u ilización, que se ex ende á a o a5 a ias en e medades. Y apenas hay nada más en e lo e dade amen e inipo an e que deci . En odas pa es se abaja con ahínco po a anca su sec e o a las en e medades desconocidas; pe o un balance se e o de los esul ados no da más que es os esca5os an os conseguidos. Sin duda no es el aza el que lo dispone así, sino la culpa de los homb es. La ida mode na es poco p opicia a la in es igacibn, y a o ece, en cambio, el auge del p o esionalismo. La ciencia en es os ances de la His o ia se con ie e en mi o, y la p o esión médica en o icio. Y en es a di e - gencia esa la aíz de la es e ilidad de aho a. S610 cuando la ciencia y la p o e- sión uel an a con e ge , como ocu ió en las úl imas décadas del siglo XIX y e i los años del ac ual que p ecedie on a la gue a, se ges a & de nue o, en la calma y en la aus e idad que han huído de la cabeza de los homb es ac uales, los nue os a ances decisi os de la ciencia. E i es e año, pa a simboliza el momen o de c isis que comen amos han niue o a ios homb es geniales de la Medicina; de los o mados en aquellos años del en usiasmo cien í ico, eco demos a Widal y a Sica d, los dos maes os ep esen a i os que desapa ecie on con in e alo de ho as. El au oma ismo o i- cial ha cubie o ya sus bajas; pe o la e dad es que oda ía no se islu ib a i las pe sonas su icien emen e do adas pa a subs i ui los con dignidad. El nismo ono g is en los Cong esos cién i icos. A odos los ma a el u ismo. La subs ancia cien í ica se diluye en las isi as a los monumen os, en la sopa de los banque es, en los discu sos p o ocola ios, en el epa o inal de con- deco aciones. Acaso el único de es e año que se pueda sal a del pecado de deja se de o a po el conii é de es ejos es el de Sexología de Lond es, a ii- mado po una noble y u ii c sal inquie ud. La ma cha de la Medicina en España ha sido un e lejo de la que lle a nues- a ciencia en odas pa es. Demasiada p o esión y demasiada peca cie icia. Mucho nomb a a la ciencia, mucho e e encia la; pe o siemp e como mi o, no como ealidad p opo cionada y uc í e a. Se habla sin cesa de los médicos españoles, de que son ya an buenos como los de los demás paises que an es enían la exclusi a de los maes os de la p o esión; pe o lo cie o es que sólo c eamos buenos p o esionales -y, a eces, sólo buenos p o esionalis is- y no e dade os homb es de ciencia, que en iendan y p ac iquen el a e de cu a a a és de un c i e io isiológico y expe imen al. Las pue as de los hospi ales es án llenas de au omó iles; lo ienen ya casi has a los in e nos. Pe o den o, la Medicina se sigue haciendo a pie. :1 cen ena io del nacimien o del D . G ego io Ma añón Posadillo (1887-1960) 419 Una excepción consolado a, magní ica, capaz de compensa lo odo, po lo que es en ealidad, y más aún po lo que ep esen a como in ención y como espe anza, es el hospi al c eado en San ande po el ma qués de Valdecilla. Supone al p og eso en la comp ensión de la asis encia pública y en la o ien a- ción pedagógica, que, p obablemen e, a da án a ios años en da se cuen a de ello los p opios en e mos y has a los mismos médicos. Como oda ob a ex ao dina ia se hace con a el consejo y el asen imien o de las men es llama- das sensa as. Pe o es o mismo ga an iza su la ga ida y su excelencia. Yo engo po cie o que es e hospi al, an es de poco iempo, se á un a que ipo de hospi- ales y aún de Facul ades u u as. También noso os hemos pe dido es e año un luchado de no a: Fe án. Si hubo e o es en su ida, no es és a la ho a de alo a los. Fué un abajado incansable y po momen os descendió sob e su mesa de in es igado la luz de la cla i idencia. Es o bas a pa a que siga a su memo ia el espe o que, a pesa de odo, le u imos siemp e mien as i ió. Se me di á que ce amos el año con un ges o pesimis a. Tal ez; pe o el pesimismo de noso os los op imis as no pasa nunca del ges o. A eces hay que declina la en e y busca el alien o, no en las es ellas u ilan es, sino en las mise ias de la ealidad, que gus a de hundi se, quién sabe con qué azón, en le ango. Es e op imismo, el au én ico, el que que emos pa a los españoles, se nu e de ealidades, y sabe, po lo an o, mi a las ca a a ca a, es én donde es én, buscando su ue za, como los sal os de los íos, en sus mismos desni eles. No ese o o also op imismo sis emá ico con que los a san es anes esian a los on- os. Muchos de los p og esos humanos, quizá los decisi os, han nacido en ho as de apa en e quie ud y desánimo; y en las que es amos i iendo, ho as de apa en e sopo , al ez se engend en - al ez se hayan ges ado ya- las ma a i- llas de mañana mismo.