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Oración fúnebre que en las reales exequias que los dos ilustrísimos cabildos eclesiásticos y secular de la ciudad de Guadix dedicaron en la Santa Iglesia Catedral el día 26 de enero del presente año de 1819, a la piadosa memoria de la Sra. Dª María Isabel, reina de las dos Españas / dijo Diego Contreras...

Contreras, Diego

Full text

?, ? / / * ORACION FÚNEBRE, -QUE EN LAS REALES EXEQUIAS, QUE LOS DOS ILUSTRISIMOS CABILDOS ECLESIASTICO T SECULAR DE LA CIUDAD DE GUAD1X, DEDICARON EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL ;SL DIA. 26 DE ENERO D E l TBESENTE aSo DE 1819, Á LA PIADOSA MEMORIA DE LAS? D* MARIA ISABEL, R E IN A D E LA S ESP A Ñ A S, DIJO E L LIC E N C IA D O D O N D IE G O CO N TRE RAS, Canónigo de dicha Ca ed al, y Examinado y Juez Sinodal de su Obispado. MANDADO IMPRIMIR DE ORDEN Y A EXPENSAS DE REFERIDOS llUSTRISIM OS CABILDOS. G anada: en la Imp en a de D. Juan Gómez. ORACION FÚNEBRE QUE EN LAS REALES EXEQUIAS, QUE LOS DOS ILUSTRISIMOS CABILDOS DE LA CIUDAD DE GUAD1X, DEDICARON EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL ;BL DIA. .26 BE ENERO D E X. TRESEN TE ANO DE 1 8 19 , Á LA PIADOSA MEMORIA DE LA S.a D* MARIA ISABEL, R E IN A D E LA S ESP A Ñ A S, E L LICEN C IA D O D O N D IE G O CO N T RE RAS, Canónigo de dicha Ca ed al, y Examinado y Juez MANDADO IMPRIMIR DE ORDEN Y A EXPENSAS ECLESIASTICO Y SECULAR DIJO Sinodal de su Obispado. DE REFERIDOS llUSTRISIM OS CABILDOS. G anada: en la Imp en a de D. Juan Gómez. o o 1- ■ ■ ■ : • ■ :x 5,I ' ■ Z l k in :1..' . -'.i TL'.i ~A /■ : .3 /■ O ¿ i Á A X «i «- . *- * V-.i. V j Í .i. > ■' J L 'o 11 q ;:n Y^á O'i . .7: .a a i c.;..)'. .-u.; .'-... , •' ’J •'.¿■ .'V 1 ' . . ) JH ai» is i O'.'.k- 13 . .90 mi . . . •ü . : • . ' ¡ zo:: .. íí .a . ;, aa •X • •• m :‘T :■ . . : ! :.) T im eb i Dominum aldé, nec e a qui loque- e w de illa e bum malum. A egló sus acciones po el san o emo de Dios, y nadie osó censu a su conduc a. Judi cap. 8 , ^ . 8. ILL.M0S S.EES E l Sup emo Au o de la na u aleza es el único Se inco up ible que sen ado sob e un ono de luz , y de inmo ilidad, é mu da se odas las cosas sin pa icipa de sus al e na i as , y icisi udes (i ): el solo iun a del pode de los siglos, y ha de sob e i i á los úl imos es os de es e engañoso mundo, donde nada hay es able ni pe ma nen e. Las Mona quías caen con el p opio peso de su g andeza j no hay mas que un (i) Tu au em idem ipse é s , e anni ui nonde icien . Ps. 101 , 28. (4) pun o impe cep ible en e la ele ación, y decadencia de los Impe ios: los ce os pa san de unas á o as manos: se ma chi an los lau eles del encedo : la ue za co o si a de los iempos enmohece y disipa las ob as du ísimas del b once y del má mol: la mue e des uye las gene aciones del cul pable Adán , y cual conquis ado sedien o de sang e humana lo inmola odo al enesí de sus iolencias. El uni e so en e o es el ea o de sus conquis as causando es agos en los magní icos palacios de los Reyes, co mo en las desaliñadas casas del a esano: su mano desca nada co a de epen e la b i llan e ca e a de los Hé oes , y se compla ce en agos a las lo es escas de la ju en ud; po mane a que la des ucción suc- cesi a de la especie humana es un e ec o desas oso, y dia io que nos a anca las lá g imas del dolo . Asi lo espe imen amos hoy con la mue  e p ema u a é inopinada de la mejo Rei na de las Españas. ¡O incomp ehensibles juicios de Dios! alleció la muy al a, y es cla ecida Seño a Doña Ma ía Isabel, dig nísima esposa del amable Fe nando. Ya no exis e , Seño es, la cando osa Reina que supo me ece el ap ecio gene al de su pue blo; oda su espe able g andeza , los emi nen es í ulos de su o igen , las glo iosas cualidades de la pú pu a y de la Mages ad, odo, odo yace bajo la ia lápida de un se pulc o , que deposi a á en b e e los despo» jos de la co upción; y po mucho que se empeñen los homb es en he mosea su Mauseolo con insc ipciones, y epi a ios so b edo ados, no descub i emos sino ca ac é- es is es, y monumen os de una glo ia ya pasada. Mu ió la Reina. ¡O pé dida e da de amen e i epa able! Cuando espe ábamos el segundo u o de su en u osa unión; cuando ella misma desa iaba á la mue e con la obus ez , y escu a de su edad (i), en onces nos sob e ino la a al desg acia que lamen amos. Semejan es al a igado lab a do que en la es ación de ecoge los u os , y el p emio de sus sudo es, odo lo pie de en un momen o po el ue e gol pe del g anizo desolado , que descendien do del opaco cen o de la nube o mén- (5) (i) Nació en Lisboa en 19 de Mayo de 1797. esos espí i us audaces, y u bulen os , que so-colo de e o ma y de zelo ene an las ene ables ins i uciones de la disciplina, y p opagan simul áneamen e el é ido ge men de un ci ismo e oluciona io pa a desp e cia la dominación , blas ema de la M ages- a d, y mancha la ca ne con el c aso a po del c imen , según los e a a San Ju das en su Epís ola canónica (i). Como el emo de Dios ue siemp e la cons an e egla de sus ope aciones, pu i icaba su alma de las lige as manchas que no puede e i a el mismo jus o ; ab ia su conciencia á los pies de un P elado (2) ecomendable po su p obidad , y ciencia, y se jus i icaba con señales isibles de a  epen imien o y de dolo : se ace caba al Tabe náculo del Seño con disposiciones edi ican es pa a nu i se con el pan de los ue es, y pa icipa de los di inos Ca is- mas que in unde en el alma la digna e« cepcion de es e sac osan o Mis e io; cuya ( ) Hi ca nem quidem maculan , domina ionem au- em spe nunCjinajes a em au em blaspheman , Jud. 8. (a) El Ilüs isimo S l D. An onio Al ue , y Sesé, Obispo de Zama in pa ibus. ( * 3) saludable p ác ica epe ía semanalmen e, y en las es i idades del Sal ado y de su San ísima Mad e. Asi es que en el dia p ece den e. á su allecimien o habia comido las ca nes inmaculadas del inmo al Pon í ice, que dejó el lo ido lecho de su E e no Pa d e pa a cong ega las dispe siones de Is ael. In en ó la mue e so p ehende la; pe o ella elaba como los cen inelas aue es- 1 pe an la i upción del enemigo, y como o a Vi gen p uden e del E angelio man u o siemp e la lámpa a encendida pa a ecibi á su celes ial Esposo en las ho as mas in empes i as. Yo me ep esen o aho a aquella noche espan osa en que desola» do el Egip o po la espada ex e minado- a de un A ngel, se sal a on únicamen e las casas que es aban eñidas con la sang e del Co de o Pascual (i). De un modo se mejan e, la mue e busca una íc ima que inmola en el Palacio de la Reina; ya es á ocul a en e los pa eilones de su cas í simo lecho; pe o no emas, idola ada Ma ía Isabel , po que se ha eñido u alma (i) Sanguis e i obis in signum in «dibus. Exocl. cap. ¡2 , -. i 3. ( 14 ) con ía aspe sión San ísima de la sang e de Jesuc is o , que es el signo mis e ioso de u p edes inación y libe ad. No pe damos de is a una ci cuns an cia que ealza sob e mane a la i me i  ud de nues a amabilísima Reina. Todos sabemos los pelig os de la opulencia, y del pode í la expe iencia nos hace e is e men e que los hono es y las dignidades in ducen á la molicie y á la sobe ia. Joas modes o, y pací ico en una condicion p i ada, ue o gulloso y pé ido en e los a o es de la diadema: Saúl es humano y compasi o con el cayado de pas o ; pe o ené ico , y e ible con el bas ón de la au o idad : el mismo Salomon p os i uye su mé i o odeado de la o una , habien do sido a able , y con inen e en o o es ado de medioc idad. Como los Reyes no pueden ene sob e la ie a sino las acu saciones in e nas de su conciencia , les es imula la impunidad del deli o , cuyas su ges iones encen las almas g andes. La li sonja disimula sus laquezas, y aunque su lecho nupcial a oje de si el pes ilen e hu mo de la in idelidad, no al an Poe as e- ( >5) nales que disminuyan su ho o espa cien do lo es sob e el álamo del adul e o. Nues a Reina, empe o, esis e las oces déla seducción , gua da ín eg amen e la unidad del sis ema c is iano , y despues de san i ica el nomb e del Seño , cuya glo ia y cul o habia p omo ido con demos aciones nada equí ocas, consag a su cona o en la u ilidad de sus semejan es pa a comple a asi los ines de su ocacion. ¡Qué sublime modelo nos p esen a la ida de nues a Reina es endiendo la es e a de la elicidad po odos los medios de su bene icencia! Ocupada en los impo  an es obje os del bien público , ele a su gene osidad á las nobles mi as que ab a zan el uni o me sis ema del bienes a de sus asallos. Pa a es e in p omue e las lu ces, ac i a el mo imien o de los alle es, e compensa los adelan amien os de los a is as dies os y cu iosos: abaja po sí misma a ias mues as de dibujo, que mani es ó al pú blico pa a su imi ación : en iquece con es peciales dona i os el ga ine e de his o ia na u al , y isi a los es ablecimien os de las nobles a es pa a es udia los medios (íó) de pe ecciona los. Mien as que su Augus o esposo ege ce las espe ables unciones de su impe io, consume muchas ho as en las pací icas a eas del bo dado , y como o a muge ue e bene icia ei lino y la lana, y sus dedos maneja on el huso ( i ) pa a ecundiza el Ín e es común con el egem- plo de su labo iosidad. Sin o o espí i u que el de ab i los canales obs uidos del come cio, aumen a la ue za elás ica de es e amo , y de los demas que sos ienen el c édi o de las Mona quías. Conducida po el mismo zelo lleba el consuelo á a milias desampa adas, y dis unde sus la gue zas en el seno de la mendicidad : ella mis ma ecibe los memo iales de los que im plo an su clemencia en las pue as del Pa lacio, dec e ándolos a o ablemen e en ali io de sus necesidades. Ex iende su libe alidad á los hospi ales , y demas casas des* inadas pa a el consuelo de la humanidad dolien e ; allí se inco po a co í los suspi os de los en e mos mi igando sus con gojas con los o iciosos des elos de la me- (i) QiKes'ui linu i e lanam.. ..e digi i ejus ap ehen- de un usum. P o . cap. 3i, S, i 3 y 19. ( ‘ 7) jo Mad e. Iguales es ue zos la io p ac ica la Real casa de la inclusa, que es el e ugio de Jos des en u ados niños, que sien do el desg aciado u o de pasiones desen enadas son a ojados al cuidado de la p o idencia po la e ocidad de sus delincuen es pad es. Aqui hace nue os ensayos de su inimi able compasion enjugando las is es lág imas de la ho andad. Como p o ec o a de an in e esan e ins i u o lo ama con p e e encia , y pone bajo su u o ía es a in elicísima p ole que pasa en e los insensa os como aza de op obio, y de p osc ipción. ¡Qué cosa mas admi able que e la en cie o dia aca icia á un pa uli- o , es echa le en e sus Reales b azos, desnuda le las ajas sucias, y poniéndole o as limpias besa despues su palpi an e co azon con aquellos labios cando osos que descub ían aun la dulce son isa de la ni- / ñez! ¡O incompa able humildad! Mis ex p esiones son muy débiles pa a e a a dig namen e la ie na escena que nos ha o e cido la a dien e ca idad de es a ilus e So be ana. Bas e deci que en los dias de su einado enació la p eciosa semilla de la C ( 18) modes ia , de la san a conmise ación, y de las demas i udes sociales que es echan los ínculos de la a e nidad, y de la con co dia. Las in igas y el dine o se a e  güenzan en su p esencia , y no pueden le an a su osada en e pa a escala las ma gis a u as , y los empleos de la epúbli ca: su libe alidad echa po ie a el colo sal simulac o que pudo e igi la codicio sa g ange ía , y su misma i ud de u o la impe uosidad de p e endien es ambiciosos. jCuan o e a de desea que uesen es igos de an he oicas acciones esos esc i o es mo daces , que examinando los abusos del eino nos le pin a on en o o iempo con apa iencias mo ales de esquele o, ex poniendo como so ocada la indus ia, es ancada la ci culación de nues as manu ac u as , y abandonado el pueblo á la inac ción soñolen a del es úpido A icano que ege a á la somb a de los á boles en las os adas egiones del ecuado ! su i ían aho a el op ob io de sus alsas impu aciones, iendo la ac i idad de una Reina que sa be ap ecia los p og esos de las a es , y de las ciencias, y coope a á la .o ganiza- ( ' 9 ) don legal, y polí ica de los planes equi** a i os qüe enlazan los in e eses del pa  icula con los del público; la hubie an is o expende cuan iosas sumas en el omen o de la ag icul u a , que en su mayo lan- guidéz po los males de la gue a , implo aba como el pa ali ico del E angelio la piedad de un P incipe bené ico; la hubie an is o a egla de común acue do con su Augus o esposo la decencia y o na o de su casa, y de sus pe sonas con aque lla p uden e economía, que an o ecomien da el Cónsul Romano Cice ón ( i ) pa a p e ca e los impues os one osos que en o pe cen los mo imien os del a ado, dejan ye os los b azos p oduc i os , y a ligen, en a se de J o b , el alma de los lab ado es (2). He aquí, Seño es , la p ueba mas de cisi a de que la e dade a g andeza no se deg ada con la mode ación c is iana; he aquí un egemplo ins uc i o pa a es e si glo a eminado,, que dá cul o á la alsa di- (1) Non in elligun ho aines quam magnum ec i- gal si pa simonia. Cic. pa adox. 6. (2) E aninaam ag icola um ejus a lixi. Job. cap. 3i , 3j). ( 20 ) inidad de la sobe ia; que ha enuncia do las e usiones de la humanidad , y e concen ado en un egoismo i upe able . in en a des ui las haciendas del pupilo y de la iuda , é impedi el gi o de los o i cios , y de las a es con la injus icia de los monopolios. Si hemos is o la singula bene icen cia de Ma ía Isabel , y su in a igable a en ción en los obje os del mayo in lujo en la p ospe idad de sus semejan es; edla aho a en las humillan es ocupaciones de la limpieza, y del aseo de una In an a, que había sido las p imicias de su amo con yugal ; ca ga sob e sí los penosos cuidados de la lac ancia, y des ie a de su Real Palacio el an icuado uso de las nod izas. A e gonzaos semi mad es como os llama un ilóso o (i), cuando sin causas azona bles deposi áis á ues os hijos en los b azos me cena ios de o a muge ; ap en- (i) O ó e, mulie , sine eam ‘ o am ac in eg am esse ma em ilii sui. ¡Quod es enim hoc con a na- u am dimidia um. ma is genus , pej e isse ac s a im á se abjecisse! Son palab as de Fa o in á una muge qua impedía á o a que Jac ase á su hijo. Lo eiie e Au- lugelle en el o a. 12 de sus ob as. ded ues os debe es déla conduc a de nues a Reina, á cuya pe spicacia no pudo ocul a se la u ilidad de lac a á su p opia hi ja pa a p opo ciona le con una sana com plexión el desa ollo eliz de las acul a des del alma; conocia muy bien que los o ganos del cue po p es an un in lujo ac ual, y subsiguien e en las unciones del espí i u, y que las inclinaciones dependen de la buena ó mala ex uc u a del em pe amen o ísico¿ La Reina cumplió con es a sag ada unción de odas las mad es, y su Augus o esposo lo pe mi e gus osamen e pa a no de auda á la na u aleza de sus de echos imp esc ip ibles. Y si Ma ía Isabel mi ó con an o anhelo la conse a ción de la In an a ¿cuál se ia su igilan cia en la educación mo al? Mas de una ez se le oyó deci nadie mejo ayo de los hijos que sus p opios pad es : los mios no se apa a án de mi lado. Ella hubie a ea lizado sus ma e nales mi as, sí la mue e espe a a la p eciosa ida de las P ince sas. Mu ió ambién la In an a pa a des consuelo de nues os Reyes, y ..... mas cu b amos con un elo la escena is e de se- ■ ' i-) P i j s i | . V ' <l- • - - n ... c .. ¿ ..... . . ■ ■ _;i ; --