Prospección Arqueometalúrgica de la cuenca media y alta del río Rumblar (Baños de la Encina, Jaén)
Abstract
Se presentan los resultados obtenidos en los trabajos de prospección arqueometalúrgica realizados en septiembre de 2003. A pesar del conocimiento existente sobre el territorio y las gentes de la Edad del Bronce en la cuenca media y alta del Rumblar, hasta el momento se desconocían los lugares de extracción del mineral de cobre. En este trabajo se presentan las minas localizadas en esta área que indican una explotación intensiva del medio desde la Edad del Cobre hasta el siglo XX de nuestra era.
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ANUARIO ARQUEOLÓGICO DE ANDALUCÍA 2002 II. ACTIVIDADES SISTEMATICAS Y PUNTUALES INFORMES Y MEMORIAS Dirección General de Bienes Culturales
ANUARIO ARQUEOLÓGICO DE ANDALUCÍA 2002. II Abreviatura: AAA’2002.II Coordinación de la edición: Dirección General de Bienes Culturales Servicio de Investigación y Difusión del Patrimonio Histórico. C/. Levies, 27 41071 Sevilla Telf. 955036900 Fax: 955036943 Gestión de la producción: Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales. Área de Programas de Cooperación Cultural y de Difusión e Instituciones del Patrimonio Histórico. © de la edición: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura. © de los textos y fotos: sus autores. Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura. Impresión: RC Impresores, S.C.A. ISBN de la obra completa: 84-8266-506-5 ISBN del volumen II: 84-8266-508-1 Depósito Legal: SE-1248-2005
22 PROSPECCIÓN ARQUEOMETALÚRGICA EN LA CUENCA ALTA DEL RÍO RUMBLAR FRANCISCO CONTRERAS CORTÉS JOSÉ DUEÑAS MOLINA ALEXIS JARAMILLO JUSTINICO AUXILIO MORENO ONORATO LUIS ARBOLEDAS MARTÍNEZ DANIEL CAMPOS LÓPEZ JOSÉ ANTONIO GARCÍA SOLANO ANTONIO ÁNGEL PÉREZ SÁNCHEZ Resumen: Se presentan los resultados obtenidos en los trabajos de prospección arqueometalúrgica realizados en septiembre de 2003. A pesar del conocimiento existente sobre el territorio y las gentes de la Edad del Bronce en la cuenca media y alta del Rumblar, hasta el momento se desconocían los lugares de extracción del mineral de cobre. En este trabajo se presentan las minas localizadas en esta área que indican una explotación intensiva del medio desde la Edad del Cobre hasta el siglo XX de nuestra era. Palabras Clave: Cuenca del Rumblar, Edad del Cobre, Edad del Bronce, Época romana, minería industrial, arqueometalurgia. Abstract: The aim of this paper will be to analyse the results of the archaeometallurgical survey carried out during September 2003. Although the important archaeological knowledge of Bronze Age societies in the Rumblar basin (Jaen), the extraction places of copper were unknown in a traditionally metallurgical area. As a result of the survey several mines have been documented which imply an important exploitation of mineral resources from the Copper Age to the XX century. Key Words: Rumblar Basin, Copper Age, Bronze Age, Roman Period, Mining industry, Archaeometallurgy. 1. INTRODUCCIÓN La cuenca alta del río Rumblar, constituida por el embalse de dicho nombre, ya había sido objeto de prospecciones arqueológicas en la primera fase del Proyecto Peñalosa (Nocete et al., 1989; Lizcano et al., 1990) e interpretada culturalmente en los trabajos más recientes (Contreras, 2001; Contreras y Cámara, 2002; Cámara et al., en prensa). Se ha definido el poblamiento de la cuenca alta del río Rumblar en función de la explotación especializada del mineral de cobre y toda su ordenación territorial giraba en torno a la metalurgia de este metal. Sin embargo, hasta el momento no se había prestado especial atención a la localización de las minas de cobre que posiblemente fueron explotadas por esta población, aunque en los primeros trabajos publicados sobre la prospección ya se indicaba la existencia de posibles filones de cobre (Lizcano et al., 1990). Por ello, una de las actuaciones planteadas para la segunda fase consistía en la localización de los lugares de extracción y su relación con los asentamientos detectados en la prospección. Esta actuación estaba diseñada para ser realizada en verano de 2002, pero debido a problemas burocráticos ha sido llevada a cabo del 1 al 19 de septiembre de 2003. El objetivo de esta prospección minera no era exclusivamente el estudio de la distribución espacial de los recursos minerometalúrgicos, es decir, no se pretendía que el estudio quedara limitado a la representación cartográfica de la dispersión de los recursos minerales sino que también se quería evaluar las evidencias sobre posibles zonas de extracción y transformación y relacionar todas ellas con la dispersión de los asentamientos de esta área documentada ya a partir de la prospección sistemática realizada en 1987 (Lizcano et al., 1990). De esta forma nuestro conocimiento sobre la economía metalúrgica de las sociedades de la Prehistoria Reciente en el área no quedará circunscrita a las condiciones naturales de la producción y se podrá evaluar tanto la transformación como el control y distribución de los bienes obtenidos. Atendiendo a este objetivo el área a prospectar debía estar relacionada con la organización territorial definida para la Edad del Bronce en la Depresión Linares-Bailén y estribaciones meridionales de Sierra Morena. La zona elegida para iniciar los trabajos de prospección arqueometalúrgica se corresponde con la Cuenca Alta del río Rumblar, zona en gran parte ocupada por las aguas del embalse del mismo nombre y donde los ríos Pinto y Grande se unen para formar un único curso de agua, el Rumblar, afluente del Guadalquivir. En el área se pueden distinguir 3 subzonas: la zona central donde se localiza el embalse, que ha cubierto el estrecho valle pero donde aún hoy se conservan algunas pequeñas zonas agrícolamente aprovechables. La zona occidental con pendientes que superan el 50%, con mayor masa forestal y un paisaje ligeramente abrupto, y la tercera zona, la oriental similar a la central pero jalonada de colinas desde las cuales se controla no solo el valle central sino la Depresión Linares-Bailén al oriente. Partiendo de estos presupuestos se han prospectado de forma sistemática las siguientes áreas: - El entorno de los poblados y fortines del lado occidental del embalse del Rumblar (Área de Peñalosa, Baños de la Encina, Cortijo Salcedo, Piedras Bermejas, La Verónica, La Atalaya, Cien Ranas, Cerro Barragán, Cerro de los Túneles). - El lado oriental del Embalse del Rumblar (Cerro de las Obras, Huerta del Gato, Lomas del Mesonero, Murquigüelo, Doña Eva, Retamón y El Quinto).
23 - La cadena montañosa que delimita las vertientes del Rumblar y del Jándula y donde desde siempre se planteó dentro del Proyecto que existirían trabajos de extracción minera (Santa Amalia, Huerta del Gato, Salas de Galiarda, Navamorquín, Piedra Letrera y El Castillejo). Por último, se planteó la necesidad de muestrear una pequeña zona en la cabecera de la cuenca, en el entorno de El Centenillo, sobre todo para localizar los filones metalíferos de galena argentífera. En esta área se prospectaron los alrededores del Cerro del Plomo, estando previsto continuar la prospección de esta área en torno a los poblados prehistóricos del Los Guindos y Tres Hermanas. El equipo de prospección ha sido multidisciplinar con la participación de los arqueólogos de la Universidad de Granada Francisco Contreras, Auxilio Moreno, Daniel Campos, José Antonio García y Luis Arboledas, el geólogo Alexis Jaramillo (Universidad de Granada) y los especialistas en minería industrial del Colectivo Arrayanes de Linares José Dueñas, Antonio Ángel Pérez, Miguel Gómez y Ángel Hidalgo. En cuanto a la estrategia de prospección ésta se ha basado en el rastreo de la zona por parte de todo el equipo, en algunas ocasiones se ha dividido el mismo en dos para recorrer las dos vertientes de un arroyo o las distintas laderas de un cerro. Ante cualquier hallazgo, el equipo se ha concentrado en el lugar y se han referenciado las coordenadas UTM y la dirección de las vetas, se ha documentado fotográficamente y a continuación se ha dado una batida intensa por parte de todos los miembros del equipo a fin de recuperar el máximo posible de evidencia tanto arqueológica como geominera. 2. EL MARCO GEOMINERO Aproximación geológica al territorio Se han reconocido tanto a nivel regional como local una serie de litologías de carácter paleozoico, reconociéndose entre ellas pizarras de carácter siliceo-arcillosas que abarcan casi un 62 % del territorio prospectado, conglomerados con un 8 %, cuarcitas 2 % y areniscas silúricas 3 %, entre las cuales, ocasionalmente se intercalan calizas cámbricas, devónicas y del carbonífero inferior. Se reconoce además la presencia de materiales intrusivos, posiblemente terciarios(?), entre los que se reconocen granitos 10 %, Brechas 3%, diques de pórfido granítico con una presencia inferior al 1 %, diques de cuarzo también un 1 %. Hacia Sierra Morena y zonas adyacentes, ausente en el área prospectada, se localiza una morfología básica de penillanura cuarcítica, con presencia de intercalaciones de gneises 2 % y pizarras del Cámbrico y Siluriano 7 %, con alguno restos devónicos y carboníferos (Rivas et al.,1987 :169-165), Dentro de la geología regional podemos reconocer formaciones del Ordovícico Superior, Silúrico Medio, Devónico Medio, Carbonífero Inferior, Tríasico, Mioceno y Cuaternario, pero gran parte de la geología regional está dominada por terrenos carboníferos que se reconocen en una franja situada al Norte de La Carolina (IGME, 1976: 3-9). Hemos de aclarar que dentro de la litología regional hay que incluir los terrenos arcillosos que adquieren un gran desarrollo en la Depresión terciaria del Guadalquivir, y también en otras cubetas de menor tamaño existentes en las cordilleras Ibérica y Bética (Gutiérrez, sf: 9). FIG. 1. Geología regional del Norte de la provincia de Andalucía, y zona de estudio. (IGME, 1976).
24 Los recursos minerales Los trabajos de prospección han constatado no solo la potencialidad minera de algunas áreas que en la actualidad no lo son, sino también la posible re-explotación de zonas trabajadas en épocas antiguas, posiblemente desde épocas prehistóricas; pero que han sido importantes en el desarrollo cultural de la región. La gran mayoría de las explotaciones se han asociado a la extracción de mineral presente en vetas y diques o sistemas de ambos asociados. Con relación al tipo de roca de caja las mineralizaciones de vetas y diques pueden presentarse en granitos, zonas de pegmatitas, zonas de brechas de contacto litológico, zonas de esquistos y pizarras. En la zona se explotan dos tipos de manifestaciones minerales: una asociada a concentraciones primarias de sulfuros, vinculada a las vetas y diques, y una segunda asociada a enriquecimiento supergénico de suelos y vetas por óxidos de hierro con presencia de oligisto, hematita, gohetita y otros que llegan a presentar concentraciones económicamente explotadas. Los depósitos minerales de la faja pirítica son de dos tipos fundamentalmente: uno corresponde a la paragénesis pirita-co- bre, formada principalmente por pirita y pequeñas cantidades de calcopirita, blenda y galena. El otro atiende a la paragénesis pirita sulfuros polimetálicos, diferenciándose del anterior, sobre todo, por los mayores contenidos de blenda y galena. De ellas es posible recuperar marginalmente hierro, cobre –con oro y plata – y cinc. En las del segundo tipo interesan sus componentes metálicos como cobre, plomo y cinc, quedando como residuo una pirita de grano fino y teóricamente desprovista de materiales férreos (Cano, 1989: 134). Las mineralizaciones se manifiestan en diversas litologías, pero casi exclusivamente, se hallan vinculadas a dos unidades geológicas, una del zócalo herciniano de pizarras y esquistos que abarca casi la totalidad de la zona pero cuyas mineralizaciones se hallan concentradas en zonas de contacto con basamentos graníticos, y la otra unida al basamento granítico (terciario?) tanto ubicado en la zona de La Carolina-Santa Elena, como en la zona suroeste vinculada a la faja Navamorquín-Escoriales. Estos yacimientos se han generado por la precipitación de disoluciones que circulaban a través de fallas y fracturas. La procedencia de tales fluidos metalíferos debe situarse en rocas o niveles, hoy no aflorantes, siendo posiblemente su único reflejo la presencia superficial de diques que atraviesan el granito o las pizarras carboníferas. Durante los procesos de transformación o consolidación de estas rocas desconocidas se habrá verificado el aporte de metales o fracciones fluidas, que han circulado después aprovechando las discontinuidades para finalmente depositarse (IGME, 1977, 17). La actividad minera contemporánea de la zona prospectada se reduce a gran diversidad de explotaciones y lavaderos de escombreras entre los distritos de Linares, La Carolina y Santa Elena con elevadas producciones de mineral, pero con menores producciones en zonas puntuales como las áreas de la Huerta del Gato, El Retamón y Salas de Galiarda. Los filones metalíferos en todas las áreas prospectadas son de origen hidrotermal desconociéndose la génesis de las mineralizaciones; existen otro tipo de filones que presentan cierto enriquecimiento supergénico facilitando la precipitación de algunos minerales que han generado depósitos secundarios muy ricos en hierro. Los filones metalíferos se disponen estructuralmente en función de la tectónica que ha afectado a la roca de caja, es decir, presentan varias direcciones en función de la fracturación estructural de ellas. Éstos se han agrupado en diversas zonas inicialmente en función del carácter de la roca de caja y en segundo lugar en función de la naturaleza de las vetas en cuanto a dirección y buzamiento. - Areas pizarrosas Infracarbonífero: en este tipo de basamento se hallan filones de cuarzo de gran potencia intensamente mineralizados por sulfuros y muy ricos por lo que han sido explotados industrialmente hasta épocas recientes. La roca de caja no presenta intensas concentraciones de mineral ya que solamente se halla moteada en bajas concentraciones, así como la ganga residual sobrante de la extracción. Estas explotaciones se hallan vinculadas a la labor de vetas que pueden llegar a tener entre 20 a 40 cm anchura como promedio, aunque pueden llegar hasta los 80cm. En el campo hemos reconocido longitudes de hasta 100 a 200 m lineales de vetas y que han sido explotadas verticalmente hasta profundidades de 100 a 300 m. En este tipo de veta es común hallar que las mineralizaciones son enriquecidas por blenda, piromorfita, pirita, calcopirita, estibina, azurita, malaquita. Otro tipo de enriquecimiento de importancia es el presente en algunas vetas cuando efectos de carácter supergénico han favorecido la concentración de Hierro en las partes superficiales de los suelos y diques. A ellos se ve asociado una variedad de óxidos de hierro entre los que se reconocen oligisto, gohetita y hematita, así como la presencia de nódulos de hierro, que se han explotado intensamente en la zona. Carbonífero: en este basamento hallamos la explotación de filones de cuarzo, diques porfídicos, graníticos, pegmatíticos y de brechas, de poca a moderada potencia en general, a excepción de la zona de Contraminas, Arroyo Pilar y las vertientes anexas al río Guadalevín. El resto de las explotaciones reconocidas en la zona se hallan asociadas a diques de entre 30 cm hasta 70 cm de anchura y fueron explotados en galerías. Las vetas extraídas se hallan intensamente mineralizadas por sulfuros que aparecen en elevadas concentraciones, aunque parece que tiene que existir una diferenciación entre la riqueza de las distintas zonas, ya que hay una elevada concentración de minas y explotaciones recientes en el norte de esta región en particular hacia las zonas anexas al rio Guadalevín y a la mina Araceli al suroeste de la Carolina, que no aparece en otras zonas explotadas del carbonífero. En este tipo de veta es común hallar que las mineralizaciones son enriquecidas por malaquita, azurita, galena, estibina, esfalerita, bornita. Además es importante en algunas zonas un similar tipo de enriquecimiento de carácter supergénico al observado en el infracarbonifero que de manera parecida ha favorecido la concentración de hierro en las partes superficiales de los suelos y diques, a ellos se ve asociada una variedad de óxidos de hierro entre los que se reconocen oligisto, gohetita y hematita. - Áreas graniticas y con facies laterales pegmatiticas: En este basamento hallamos asociada la explotación de filones de cuarzo, diques porfídicos, diques graníticos y diques
25 pegmatíticos, todos de moderada a gran potencia a los cuales se hallan vinculado grandes sistemas de explotación económica de considerable importancia. Hay numerosas minas tanto asociadas al batolito de Santa Elena de una importancia sin igual, como asociadas a los materiales la zonas de Galiarda, Medianería y Escoriales, muy importantes en épocas prehistóricas y antiguas. Por lo general las vetas asociadas a estos sistemas oscilan entre 80 y 150 cm, estando la gran mayoría de las explotaciones vinculadas a vetas de cuarzo continuas y de considerable longitud como se pueden reconocer en las áreas explotadas vinculadas a Salas de Galiarda. Estos materiales han sido explotados tanto a través de galerías como a nivel superficial. El material extraído se halla intensamente mineralizado por dos tipos de eventos, uno de naturaleza primaria que ha enriquecido las grietas y venas de la roca de caja con sulfuros que tienen elevadas concentraciones de malaquita, escalerita, azurita, acompañado por intensos procesos que han generado la concentración de hierro supergénico que ha generado intensas costras de oligisto, hematita, gohetita y nódulos masivos de hierro. Hay una excesiva presencia de cuarzo cristalino de considerables dimensiones. - Areas brechadas de contacto: En este basamento de brechas se reconocen una serie de filones de cuarzo y de granodiorita intensamente brechados en su interior, y de gran potencia ya que llegan a tener hasta 150 cm de largo, pero son de limitada importancia económica, ya que tan sólo se hallan asociadas a él algunas vetas explotadas superficialmente. Éstas se hayan mineralizadas por sulfuros entre los que tan sólo se identifican malaquita y galena, vinculados a un material de ganga muy meteorizado y alterado con enriquecimiento supergénico de oligisto. - Zonas de fallas locales con elevadas concentraciones de vetas y diques de cuarzo con mineralizacion en muy bajas concentraciones y paralelas a la foliación de la roca de caja: Son zonas que presentan una elevada concentración de venas y vetas de cuarzo ocasionalmente mineralizadas. Se hallan limitadas por controles estructurales de carácter regional, de ahí que aparezcan venas y vetas dispuestas a nivel perpendicular. Estas áreas son de poca importancia económica, ya que tan sólo se hallan asociadas algunas vetas explotadas muy superficialmente. Se hallan mineralizadas por sulfuros entre los que tan sólo se identifican, malaquita y óxidos de hierro producto de meteorización de la roca. El control de los filones metalíferos La mayor parte de los filones se encuentran en zonas de piedemonte, con pocas posibilidades de defensa, aunque casi todos ellos pueden ser controlados territorialmente desde diferentes poblados, ubicados estratégicamente no sólo para el control del territorio sino también para el control de las minas. Debido a que la diversidad morfológica va relacionada casi directamente con la diversidad geológica, amén de los factores estructurales que afecten a todos estos materiales, vemos que la separación de las diversas zonas mineras señalada en el apartado anterior puede mantenerse con el fin de establecer una relación directa con los yacimientos ubicados sobre estos mismos basamentos: - Áreas pizarrosas: La gran mayoría de las minas asociadas a esta litología se sitúan en las partes basales y medias de las laderas de cerros muy escarpados donde se han establecido asentamientos, aunque ocasionalmente se hallan en zona de colinas bajas de fácil acceso y en zonas que van sobre la cima de dehesas. Los cerros vinculados a las áreas pizarrosas presentan en general laderas continuas de forma convexa y sugieren la existencia de planos escalonados productos de erosión diferencial y control estructural. Se hallan coronados por superficies aplanadas y extensas en longitud, presentando entre su desarrollo valles en forma V y U del tipo gargantas y barrancos. Los asentamientos se sitúan en zonas adyacentes a estos cerros que se caracterizan por intensos y marcados controles estructurales que aíslan zonas de esta misma naturaleza litológica pero con una excelente visibilidad, y aislados de su dehesa original por zonas de silletas estructurales encajadas en este material generando en estos poblados una gran defensa natural. La gran mayoría de estos yacimientos son de forma semicupuliforme, con laderas ligeramente convexas y escarpadas con inclinaciones entre los 15 y los 35 grados y de difícil acceso desde las zonas bajas. - Áreas graniticas y con facies laterales pegmatiticas: Este tipo de basamento se caracteriza por presentar diversas morfologías ya que presentan diversos estadios de evolución, pero lo que más marca el relieve son inicialmente algunas montañas con influencia de fenómenos endógenos que dan origen a la zona de sierras, las cuales llegan a tener pendientes muy acentuadas que oscilan entre 20° y 45°, ocasionalmente escarpes de hasta 60º. Estos cerros presentan laderas que son de formas cóncavas verticales y rectilíneas, a veces generándose laderas en forma de artesa, efecto directo de una marcada erosión diferencial de los flancos, de tal manera que el conjunto morfológico en general tiende a simular una cúpula tendida o casquete alargado de grandes dimensiones. Esta unidad, presenta laderas discontinuas de forma cóncava sugiere planos escalonados productos de erosión diferencial y un marcado control estructural, similar al efecto observado en las morfologías observadas sobre los materiales carboníferos. Estas superficies se hallan coronadas por superficies aplanadas, muy extensas en longitud y anchura, con la presencia de cerros o picos aislados, muy particular del desarrollo de esta morfología son los valles amplios, suavizados cuando se tiene un estadio morfologenético muy avanzado. Esta unidad morfológica va en dirección Norte-Sur y presenta un marcado basculamiento de su superficies de erosión hacia el Sur. Esta unidad se asocia a la observada en la zona del Alto de Medianería, área de Gallarda, Navamorquín, Zona de las Alas, parte de las Navas de Martín Velasco. Otro tipo de morfología presente son algunas colinas con influencia de fenómenos endógenos donde los cerros se presentan
26 suaves gracias a la descomposición de los materiales ígneos que las integran y que dan lugar a formaciones superficiales. Estas zonas, afectadas también por materiales graníticos, dan lugar a amplias planicies de pendientes poco acentuadas que oscilan entre 4° y 5°, generando zonas de llanos y de vaguadas poco marcadas en él. Estas plataformas erosivas, cuyas laderas también drenan al Rumblar, presentan laderas que son de formas aplanadas, ligeramente convexas y rectilíneas, a veces generándome laderas en formas de laderas dómicas efecto directo de un material sometido a intensos procesos de meteorización exógena y cuyo efecto directo en la generación en superficie de grandes masas rocosas de formas semiesféricas como relictos más resistentes de estos procesos. Las zonas que presentan esta morfología son la de Santa Amalia, Friscalejo y Loma del Chaparrón en la zona occidental del área prospectada. 3. RESULTADOS DE LA PROSPECCIÓN La prospección superficial llevada a cabo ha brindado unos magníficos resultados de cara a la futura investigación e interpretación cultural de esta zona. Es bastante conocida la minería industrial llevada a cabo a lo largo de todo el siglo XIX en la cuenca minera de Linares-La Carolina e incluso pensábamos, previamente a la prospección, que este importante desarrollo minero habría ocultado las huellas de la minería más antigua. Sin embargo, hemos podido comprobar cómo en la zona de la cuenca alta del Rumblar son aún muy numerosos los vestigios de la extracción minera de época prehistórica y romana que permanecen intactos. También hay que comentar que con esta nueva prospección se ha incrementado el número de yacimientos que conocíamos en la cuenca del Rumblar. Pasamos a continuación a detallar los resultados obtenidos a escala minera en las siguientes fases históricas: La minería prehistórica Hay numerosos indicios de extracción minera en la zona que podrían corresponder a tiempos prehistóricos. Ello viene avalado, en primer lugar, por la morfología de los lugares encontrados: grandes socavones superficiales, mostrando restos de la mineralización en las paredes, abundantes restos de clastos líticos, desechos de los trabajos de minería en la superficie y pequeños o medianos vertederos de tierra cubiertos por la vegetación. En segundo lugar, en algunos de ellos hemos encontrado restos de cultura material de época prehistórica que nos sirven como indicio principal para adscribir estas minas a tiempos prehistóricos. Los hallazgos más relevantes han sido los siguientes: - MINA DEL POLÍGONO: área de explotación de vetas superficiales de cobre, cercana a la población de Baños, situada entre los depósitos de agua y la carretera que va hasta el embalse del Rumblar. Está formada por varios conjuntos: explotaciones recientes de mineral de cobre, explotaciones antiguas de este mineral y restos de cantería de arenisca. Se trata de una serie de socavones en la parte alta del cerro, con indicios mineralizados en las paredes y vertederos antiguos tapados por la vegetación. LÁM. I. Mina calcolítica de El Polígono y muestras de malaquita y azurita.
27 Las explotaciones prehistóricas se corresponden con las Estaciones 9 y 10. En las inmediaciones a estos lugares se ha recuperado una hoja de sílex de filiación cultural claramente calcolítica, por lo que pensamos en la posiblidad de que se trate de una mina de la Edad del Cobre, ya que además se encuentra en el borde del Piedemonte, en la zona de contacto con la Depresión Linares-Bailén, donde el poblamiento de la Edad del Bronce es prácticamente inexistente. Pero sobre todo es significativo que se encuentra situada estratégicamente entre dos yacimientos calcolíticos, el Cerro del Tambor y el Castillo de Baños. Ambas estaciones presentan fuertes concentraciones de malaquita y azurita. Hay presencia de estibina y vetas de cuarzo cristalino altamente compactas. Estas vetas se desarrollan sobre pizarras que se hallan altamente fracturadas generando bloques de 2 a 20 cm. de diámetro. - ÁREA MINERA DEL MURQUIGÜELO. En esta zona se han determinado distintas estaciones que parecen responder a trabajos de minería antiguos, posiblemente de la Edad del Bronce debido fundamentalmente a la cercanía a algunas de ellas de poblados argáricos. La Estación 32, situada en el margen derecho del Arroyo Murquigüelo, está representada por una cata de 2 m de ancho por 7 m de largo y 1,5 m. de profundidad. Se detecta presencia de galena y malaquita vinculadas a una roca altamente triturada, asociada con cuarzo ferruginoso y pequeñas venas de moscovita y feldespato altamente meteorizadas. Grandes concentraciones superficiales de oligisto y hematite y presencia de malaquita en pátinas de muy poca extensión. La Estación 35 presenta una zona de vertedero y de cantera mineralizada vinculadas a una escombrera que se levanta hasta dos metros respecto a la cota. El área explotada presenta 3 m de alto por 6 m de altura y 2 m de profundidad. El vertedero está totalmente recubierto por la vegetación por lo que no hemos podido recoger muestras. La Estación 38 se caracteriza por un socavón en la margen derecha del Murquigüelo, junto a la entrada de la finca de Dª Eva. Se evidencia la presencia de brechas enriquecidas con malaquita con variaciones laterales a pegmatita. El material se halla altamente meteorizado. Las muestras recogidas presentan vetas brechadas con fragmentos de cuarzo segmentados por inyecciones de cuarzo y calcita. La malaquita se presenta diseminada en todo el material moteándolo con bajas concentraciones. Cercana a esta mina (menos de 100 m) se encuentran dos poblados argáricos de gran importancia: El Castillejo y Piedra Letrera, por lo que pensamos que las huellas de estos trabajos mineros podrían corresponder perfectamente a época argárica. LÁM. II. Estación 38. Mina de la Edad del Bronce.
34 - MINA ARACELI. Es un completo conjunto de instalaciones mineras y poblados situado en el paraje del mismo nombre. Son numerosos los restos conservados: - Pozo nº 7: casa máquina extracción, tolvas, lavadero y edificios auxiliares. - Pozo Amistad: casa de máquina de extracción, casa de calderas, chimenea. - Restos de poblado. - Restos edificios escuela, iglesia, viviendas de ingenieros y de personal. - MINA LA REFORMA. Conjunto con dos pozos e instalaciones completas. Las construcciones son de ladrillo rojo y piedra, y en el llamado Pozo Nuevo quedan tolvas, charca y viviendas. También se conservan restos de pozo, chimenea de ladrillo sobre base de mampostería de pizarra, casa de extracción, charca, plataforma para malacate, edificios auxiliares. - MINA SAN TELMO. Situada junto a la línea de ferrocarril La Carolina a Linares. Los restos localizados han sido: pozo (105 metros de profundidad), casa de máquinas, charca, edificios auxiliares, chimenea, canalización del arroyo en su paso por el filón, escombrera, pocillo longitudinal de reconocimiento, socavón y rafa de explotación. Conclusiones Debido a lo complejo de las áreas mineras observadas, ya que en su mayor parte ha sido reutilizadas y re-explotadas en época histórica, es difícil tener una visión de la naturaleza de las explotaciones que tuvieron lugar durante la Prehistoria Reciente de la región. Gracias a la conservación de algunas áreas como Contraminas, Arroyo del Pilar, Zonas anexas a la entrada del cortijo de Doña Eva y algunas áreas de la quebrada Murquigüelo, se han podido identificar una serie de patrones de extracción donde estos depósitos minerales y en particular las vetas y venas mineralizadas fueron explotados a nivel superficial a través de un sistema de catas que llegan a tener generalmente formas circulares y diámetros de entre 2 y 6 m, con profundidades que llegan a tener entre 1.5 y 3 m. Son zonas que además de la morfología presentan rasgos arqueológicos de cultura mueble como un martillo de minero, una hoja lítica de sílex o restos cerámicos. Además se trata de zonas que están controladas visualmente por yacimientos cercanos. Otro tipo de minería se vincula a la extracción de rafas o vetas lineales superficiales, pero a través de catas rectangulares respetando la naturaleza tabular de los diques que llegan a tener hasta 7 m de largo, con una anchura de media de 2 m y profundidades de hasta 2 m. Es muy factible que al agotarse el material con la explotación minera superficial, ésta se trasladase de una veta a otra en función del agotamiento de las mismas y de las dificultades para adentrarse en la tierra, pero es posible que en función de la especialización minera, se haya recurrido al desarrollo de socavones que no permitieran el agotamiento de la materia prima, como se ha reconocido en algunos complejos mineros prehistóricos como en el de Gavá que no siendo de explotación metálica sino de calaíta puede dar una aproximación a la capacidad de extracción de materiales a través de galerías en épocas prehistóricas. Se ha vinculado a esta época la explotación de vetas, venas y diques de diversas composiciones pero con mineralizaciones de sulfuros, enriquecidos, por pirita, calcopirita, galena, malaquita, azurita, estibina y otros, pero como elementos secundarios de la extracción es posible la presencia de plata y oro amén de las mineralizaciones observadas. En época romana se han reconocido dos métodos de extracción, uno vinculado a la explotación a cielo abierto de amplias zonas mineralizadas como se pueden reconocer en las áreas aledañas a Salas de Galiarda, donde grandes sistemas de vetas y venas mineralizadas han sido completamente extraídas superficialmente dejando una gran cantidad de material de caja en grandes vertaderos que han cambiado los rasgos morfológicos naturales de la zona. Estas explotaciones pueden tener dimensiones de 300 a 400 m de longitud por 50 de ancho, en un desnivel de 35 metros verticales. Otros sistemas reconocidos son aquellos asociados a la explotación de vetas y diques pero solamente vinculada a la extracción de estos materiales, generando socavones de forma tabular que llegan a tener hasta 100 m de longitud, con una anchura media de 0.8 y 1 m y una profundidad media de 25 m como se observa hacia las zonas al sureste de El Centenillo, cercano al yacimiento BE-70 en la zona de la Mina de El Macho. Se ha vinculado a esta época la explotación de vetas, venas y diques de diversas composiciones pero con mineralizaciones de sulfuros, enriquecidos, por pirita, calcopirita, galena, malaquita, azurita, estibina y posible la plata amén de las mineralizaciones observadas, pero otro tipo de minerales extraídos son aquellos enriquecidos en hierro y que se vincula a la presencia de Nódulos de hierro, oligisto, goletita y hematina producto de enriquecimiento supergénico de estas zonas. Agradecimientos Los trabajos de prospección se han podido llevar a cabo gracias a la cesión de dos vehículos Land-rover Anibal, uno procedente de la Escuela de Ingeniería Industrial de Linares (Universidad de Jaén) y otro procedente de la Empresa Santana de Linares, gracias a la gestión de D. José Dueñas y a la prestación de los vehículos particulares de los firmantes de la prospección. Hay que agradecer también a Francisco Lara la ayuda prestada en la locomoción de los prospectores. Uno de los mayores obstáculos para poder realizar una prospección de cualquier tipo en este medio geográfico de Sierra Morena es la propiedad privada de prácticamente todo el terreno, que se encuentra surcado por numerosas vallas. Por ello tenemos que agradecer públicamente las facilidades prestadas por los propietarios y encargados de las fincas que se encuentran enclavadas en esta área. Queremos resaltar la ayuda facilitada por D. Raul Larios, D. Andrés Rodríguez (Finca del Murquigüelo), D. Pablo Vallejo y D. Andrés Rodríguez (Finca Dª Eva), Dª Mª del Carmen Torres y D. Alfredo Limón (Finca de El Retamón), D. Salvador Sánchez y D. Casimiro Fernández (Finca El Quinto), D. Maximino Jiménez (Finca La Inglesita), Dª Mª Dolores Altozano, D. Joaquín Blanco y D. Ezequiel Camuña (Finca de la Huerta del Gato), D. Enrique Rodríguez (Finca de la Mina del Polígono) y D. Santiago de Araud (Finca de Santa Amalia).
35 LÁM. VIII. Grupo de prospección (falta el fotógrafo, Antonio Ángel Pérez) FIG. 5. Área del Rumblar con Peñalosa (BE-1) y los yacimientos y estaciones geológicas y mineras marcadas en la prospección. FIG.6. Área minera de El Centenillo.
36 Por último, tenemos que agradecer Al Ayuntamiento de Baños de La Encina en la persona de su alcalde D. Miguel Campillo todas las facilidades prestadas y la resolución de cuantos problemas se nos han planteado. Bibliografía CÁMARA, J.A., LIZCANO, R., CONTRERAS, F., PÉREZ, C., SALAS, F.E.: La Edad del Bronce en el Alto Guadalquivir. El análisis del patrón de asentamiento, 1ª Jornadas La Edad del Bronce en tierras valencianas y zonas limítrofes (Villena, del 18 al 20 de abril de 2002) (en prensa). CANO, G.: Geografía de Andalucía, Tomo V, Sevilla, 1989. CARIDE LORENTE, C. Historia de las minas del Centenillo, Colegio Oficial de Ingenieros de minas de Levante. Madrid, 1978. CASADO, P.: El valle medio y bajo del Rumblar durante la época romana. Análisis del poblamiento y captación de recursos. I. El medio y los yacimientos, Trabajo de Investigación de Doctorado, Universidad de Granada, 2001 (inédito). CONTRERAS CORTES, F. (Coord.): Proyecto Peñalosa. Análisis histórico de las comunidades de la Edad del Bronce del Piedemonte meridional de Sierra Morena y Depresión Linares-Bailén, Arqueología Monografías 11, Consejería de Cultura, sevilla, 2001. CONTRERAS CORTÉS, F. y CÁMARA SERRANO, J.A.: La jerarquización en la Edad del Bronce del Alto Guadalquivir (España). El poblado de Peñalosa (Baños de la Encina, Jaén), British Archaeological Series 1025, Oxford, 2002. CORCHADO SORIANO, M.: Noticiario II. Las “Salas de Galiarda” (Jaén), Archivo Español de Arqueología 35: 139-145, Madrid, 1962. LIZCANO PRESTEL, R.; NOCETE CALVO, F.; PÉREZ BAREAS, C.; CONTRERAS CORTES, F. y SÁNCHEZ RUIZ, M.: Prospección arqueológica sistemática en la cuenca alta del río Rumblar, Anuario Arqueológico de Andalucía 1987, II:51-59, Sevilla 1990. DOMERGUE, C.: El Cerro del Plomo. Mina El Centenillo (Jaén), Noticiario Arqueológico Hispánico 16: 267-381, 1971. DOMERGUE, C.: Catalogue des mines et de fonderies antiques de la Péninsule Ibérique, Casa de Velázquez, 1987. DOMERGUE, C.: En busca del plomo de las minas romanas del distrito Linares-La Carolina (Jaén), Patrimonio geológico y minero en el marco del desarrollo sostenible, pp. 61-69, 2000. DOMERGUE, C. y TAMAIN, G. : Note sur le district minier de Linares-La Carolina (Jaén, Espagne) dans l´Antiquite, Toulouse, 1972, págs. 199-229. GARCÍA SÁNCHEZ-BERBEL, L.: El Centenillo. Historia de las explotaciones mineras, Centro de estudios sobre Nuevas Poblaciones “Miguel Avilés”, La Carolina, 2000. GUTIERREZ, L. M. “Fundiciones y explotaciones mineras de época romana en el distrito de Linares”, Colección Temas Geológico- Mineros, 2000, vol. 31, 365-377. IGME: Instituto de Geología y Minería de España. Mapa geológico de España, Linares (905, 19-36), 1:50.000, segunda serie, 1977. NOCETE, F.; SÁNCHEZ, M.; LIZCANO, R. y CONTRERAS, F.: Prospección arqueológica sistemática en la cuenca media/bajaalta del río Rumblar (Jaén), Anuario Arqueológico de Andalucía 1986, II:75-78, Sevilla 1989. RIVAS, S., ALCARAZ, F., PEINADO, M., MARTINEZ, J.M. y LAREDO, M.: La vegetación de España, Colección Aula Abierta, Universidad de Alcalá de Henares, 1987. RUIZ RODRIGUEZ, A.: Los pueblos iberos del Alto Guadalquivir. Análisisd e un proceso de transición, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada 3:255-284, 1978. SANDARS, H.: Notas sobre las “Piedras Letreras” que se encuentran en la Sierra Morena, al poniente de Baños de la Encina, en la provincia de Jaén, Boletín de la Real Academia de la Historia 64:596-600, 1914. TAMAIN, G.: Las minas antiguas de El Centenillo (Jaén), Oretania 23-24,: 286-303, 1966.