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La imagen española de los judíos otomanos (1790-1907)

Martín Asuero, Pablo

Abstract

Con las paces hispano-turcas de finales del siglo XVIII se produce un acercamiento entre ambos imperios donde los sefardíes habrían podido figurar como intermediarios. A lo largo de la Cuestión de Oriente militares, diplomáticos y periodistas irán desvelando el origen de las comunidades otomanas y la sorpresa que supone este descubrimiento.

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LA IMAGEN ESPANOLA DE LOS JUDIOS OTOMANOS (1790-1907) The Spanish Image of the Ottoman Jews (1790-1907) PABLO MARTIN ASUERO BIBLID [0544-408X.(1996)45;135-147] Reswnen: Con las paces hispano-turcas de finales del siglo XVIII se produce un acercamiento entre ambos imperios donde los sefardies habrian podido figurar como intermediarios. A 10 largo de la Cuesti6n de Oriente militares, diplomaticos y periodistas iran desvelando el origen de las comunidades otomanas y la sorpresa que supone este descubrimiento. Abstract: At the end of the 18th century the old Spanish-Turkish rivalry in the Mediterranean is over. The Spanish Empire starts a new relationship with the Ottomans discovering in this empire a minority that could have had represented them: the sefardies. During the Eastem Question militars, diplomats and joumalists will give notices of the longtime forgotten Spanish Jews. Palabras clave: Imperio Otomano, Cuesti6n de Oriente, IIustraci6n, sefardies, literatura de viajeros, diplomaticos, militares, periodistas, Angel Pulido, Vicente Blasco Ibanez. Key Words: Ottoman Empire, Eastem Question, The Enlightenment, Sephardi Jews, Travel Literature, Diplomats, Soldiers, Joumalists, Angel Pulido, Vicente Blasco Ibai'iez. Con la llegada de los Borbones al trono espafiol, a principios del sigl0 XVIII, se inicia una nueva fase en las relaciones hispano-otomanas que acabara con el enfrentamiento anterior. Fue precisamente un monarca de esta dinastfa francesa, Francisco 1, el primero en pactar con la Sublime Puerta en un momento en que los soberanos espafioles persegufan y combatfan con safia similar a protestantes, musulmanes y judfos. Durante el sigl0 XVI el Imperio Otomano se habfa convertido en un poderoso rival en el Mediterraneo que acogfa tanto a renegados de origen cristiano como a moriscos 0 judfos hispanicos. Sera este factor, la aceptaci6n de la pluralidad religiosa, una de las principales diferencias que se dieron entre el Imperio Espaiiol y el Otomano. ASl, a principios del Sigl0 de las Luces, los Borbones se asentaban en los tronos de Espafia, Parma y las Dos Sicilias aportando, a medida que el sigl0 avanzaba, la ideologfa de la Ilustraci6n. Desde esta perspectiva los monarcas van abandonando los ideales de los Austrias y su empeiio por borrar toda religi6n que no fuera el Catolicismo para entablar relaciones comerciales con la Sublime Puerta. Uno de 10s primeros en hacerl0 fue Carlos VII en Napoles en 1740; mas MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 PABLO MARTIN ASUERO 136 adelante, en 17821, y ya con el nombre de Carlos III de Espaiia, conseguira acabar con la enemistad de siglos anteriores. A partir de este momento, la 6ptica ilustrada de los enviados espaiioles empezara a no dar tanta importancia a los credos de los otomanos para considerarlos una naci6n con la que se podia . mantener una coexistencia pacifica Esta nueva situaci6n fue uno mas de los frutos del tratado de KU9Uk Kainarca de 1774 que marca el inicio de la llamada Cuesti6n de Oriente-. A partir de este momento el Imperio Otomano, conocido como eZ Enjermo de Europa, ira , 1923 perdiendo territorios para terminar sus dias con el Tratado de Lausana de 150 donde se establecieron los limites de la actua1 Republica de Turquia. Los aiios que transcurren entre ambas fechas estan llenos de actividad. No s610 por perio de sa1varse rנi las derrotas militares sino tambien por el intento del i acercandose a las formas cultura1es de Europa Occidenta1, abarcando campos muy . diversos que van desde la politica 0 el ejercito a la indumentaria 0 la arquitectura Toda una serie de reformas que encontraran, a1 otro lado de Europa, el recel0 y la desconfianza ante el hecho de que, aquel10s barbaros guerreros que asediaron . Viena, hubieran a1canzado la Modernidad La imagen europea del mundo otomano procede, en gran parte, de textos de viajeros, enciclopedias, manua1es de geografia, de historia, atlas, cr6nicas de embajadores 0 articulos de revistas ilustradas. Espaiia, demasiado ocupada en la emancipaci6n de las colonias americanas y en las turbulencias de los reinados de Fernando VII e Isabel II, no muestra demasiado interes en el Mediterraneo oriental durante la mitad del sigl0 pasado. Las fuentes de los textos espaiioles son en su mayoria francesas. El Cercano Oriente fue el destino de muchos viajeros 1. Articulos de paz y comercio ajustados con la puerta otomana en Constantinopla a 14 de Septiembre de 1782 por el ministro plenipotenciario de S.M. el sr. d. Juan de Bouligny y en la misma Puerta el Haggi Seid Muhamed Baxa, Gran Visir, en virtud de los plenos poderes que se comunicaron y granjearon reciprocamente: cuyos articulos jueron rat!ficados por el Rey Nuestro Seiior en 24 de Diciembre de 1782, y por la Puerta en 24 de Abril de 1783. Estas paces con Turquia y las regencias berberiscas de Argelia, 'IUnez y Tripoli acababan con el corso, asegurando la libre circulaci6n de los navios espafioles y otomanos por el Meditemineo. De esta manera se acababa con la captura y posterior esclavitud de los prisioneros espafioles en \as temidas cortes de Argel y Tunez. 2. En Espafia este tema adquiri6 un cierto protagonismo en las ultimas d~cadas del siglo XIX en revistas como La Academia, La Ilustraci6n de Madrid, El Boletin de la Real Sociedad Geograjica de Madrid 0 La 1lustraci6n Espaiiola y Americana. Sera esta ultima pUblicaci6n la que seguira com mayor atenci6n el fmal del Imperio Otomano enviando un corresponsal de guerra al conflicto rusoturco de 1878, Enrique Dupuy de L6me, y contando con la opini6n de politicos como Manuel Becerra o Emilio Castelar. MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 LA IMAGEN ESPANOLA DE LOS JUDfos OTOMANOS (1790-1907) 137 romanticos franceses e ing1eses que reproducen una visi6n fruto de sus experiencias personales, distanciandose de 10s textos de caracter encic10pedico anteriores. Es en este momento cuando 1as traducciones3 sup1en e1 vacio de 10s viajes espafio1es ausentes desde principios de1 siglo XIX. Habra que esperar a1 final de1 sig10 y e1 primer cuarto de1 presente cuando Oriente deje de estar 1ejos gracias a 10s ade1antos de 1a tecnica, imponiendose una imagen mas objetiva que 1a de 10s viajeros romanticos anteriores. La navegaci6n a vapor, e1 ferrocarri1 y 1a apertura de1 canal de Suez perimitira 1a 11egada de 1a burguesia europea en 10s albores de1 turismo. Los ade1antos ap1icados a 10s medios de transporte afectaran tambien a una serie de inte1ectua1es, artistas, po1iticos y periodistas espafio1es deseosos de conocer 1a otra ori11a de1 Mediterraneo. Los viajeros espafio1es se van a encontrar con un aspecto que difiere de 10s textos extranjeros, que es 1a tradici6n musu1mana y hebrea espafio1a. En este contexto 10s sefardies de1 final de1 Imperio Otomano son unos restos vivientes de1 reinado de 10s Reyes Cato1icos, expu1sados y olvidados, produciendo un contacto que no deja de fascinar a 1a mayoria de 10s viajeros. Por e1 contrario 10s textos romanticos muestran una postura antijudia4• Una de 1as obras traducidas al espafio1 donde se hace referencia al origen de 1a comunidad judia otomana es 1a Constantinopla de Edmundo d' Amicis: «se oye hab1ar griego, armenio y espafio1 (e1 espafio1 de 10s hebreos)>>5. Si bien d' Amcisis se basa en fuentes francesas, e1 hecho de pertenecer a un nuevo movimiento 1iterario, el Realismo, 1e aleja bastante de e11as. La mayoria de 10s romanticos franceses prescindian de este dato para centrarse en e1 exotismo musu1man recreando ambientes simi1ares a 10s de Las mil y una noches; es decir, un mundo de sensualidad y vio1encia donde unos judios de origen hispanico no encajan. 3. Chateaubriand a principios de siglo empieza los viajes con /tinerario de Paris a Jerusalen, traducido en 1828, 1848 Y 1874. Los viajes de Lamartine tuvieron bastante difusi6n en Espafia: Viaje a Oriente (Madrid, 1848) y Viaje a la Palestina (Valencia, 1844). Los viajes de Flaubert, Nerval y Gautier no se llegaron a traducir, fueron considerados como excentricidades de.los viajeros romanticos en busca de escenarios para la ambientaci6n de sus novelas como Salamb6 0 La Novela de una Momia. 4. Uno de los ejemplos mas claros es la Constantinople /stanbul en 1852 de Theophile Gautier. Este autor rornantico decidi6 conocer Turquia tras el viaje de Gustave Flauvert y Maxime du Camp. Los tres manifiestan en sus escritos una clara postura antisernita. Este tema es tratado por A. Alba1at (1927). Vease tambien de Flaubert Viaje a Oriente (Madrid, 1993) y Cartas del Viaje a Oriente (Barcelona, 1987). 5. Amicis, E., 1881, tomo V, 166. MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 138 PABLO MARTiN ASUERO El primer contacto con 10s sefardfes durante La cuesti6n de Oriente data de finales de1 sig10 XVIII. A raiz de 1as paces hispano-turcas, Car10s III envfa en 1784 una expedici6n naval destinada a asentar 1a legaci6n espaii01a. Jose Moreno fue e1 encargado de redactar la memoria de1 Viaje a Constantinopla editado en 1790. Se trata de 1a versi6n oficial de1 estado del Imperio Otomano que conocera una cierta difusi6n entre los ilustrados y sus centros de estudio. Nada mas cruzar e1 estrecho de los Dardane10s la escuadra espaii01a entr6 en contacto con un individuo otomano que 1es sorprendi6 por 1a 1engua que conocfa: «El bergantfn de la escuadra reconoci6 un barqui110 de Griegos, para 10s cuales no hubo medio entre 1a certidumbre de que hablaban con Espafi01es, y e1 susto de verse esclavos. Asf 10 dio a entender en romance caste11ano uno de e110s: creamos10 Judfo y quedara salvada la extrafieza» (Moreno, J., 1790, 23-24). Este fragmento es el unico donde se hace referencia al conocimiento de 1a 1engua castellana por parte de los judfos otomanos. A pesar de 1a escasa importancia que recibe en la obra, este testimonio permite suponer que las comunidades sefardfes otomanas no 11egaron a ser olvidadas por los intelectuales espaii01es. La parte central del texto es del estil0 de la obra de Mouratdjea Tableau General de l 'Empire Otthoman, pub1icado en 1788, la cualllega a plagiar en algunos capftulos. Un texto que sigue la 1fnea de las obras enciclopedistas de 1a epoca. Moreno traza un retrato similar de la capital otomana empezando por un resumen hist6rico del Imperio otomano para posteriormente pasar a 1as instituciones de 1a corte, el caracter de los turcos, armenios, judfos y griegos y 10s principales monumentos de 1a ciudad. Tiene descripciones de 10s judfos de Estambu1 como grupo dentro de la sociedad otomana sin hacer referencia a individuos, al origen 0 a 1a lengua. Moreno, a pesar de reconocer el papel de muchos judfos en las altas esperas del Estado, se mostr6 contrario a que Espafia contara con ellos como intermediarios en las relaciones mercantiles, aflorando la tradicional desconfianza: «Los armenios, griegos y judfos (1inajes despreciados por los turcos) son los duefios de1 comercio de Levante. Y esta circunstancia de haber de tratar especialmente con los judfos, obliga siempre a tomar precauciones particu1a- res, ademas de los reglamentos que la experiencia ha dictado como mas convenientes. Tal fue e1 motivo primario de que 10s europeos viajasen a Turqufa, y estableciesen en ella sus casas de comercio 0 factorfas, tanto para las ventas MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 LA IMAGEN ESPANOLA DE LOS JUDIOS OTOMANOS (1790-1907) 139 y compras de primera mano, como para eludir las astucias de los judfos, cuando se les encargan las agencias. Y no pueden menos de confiarseles, no teniendo cada naci6n su factorfa propia. Porque los judfos, llevados de suyo al interes y trato mercantil, son unos corredores generales que acechan todas las ocasiones de grangear, y se aprovechan de ellas (como otros ningunos) posponiendo su propia vida. Pero aun cuando sean agentes de los europeos, nunca dejan de atender primero a su provecho: con cuya intenci6n almacenan de todo, bueno y malo, y de ell0 componen sus remesas. Agregando a las ganancias que este proceder les rinde, la del dos 0 tres por ciento con que prometieron antes contentarse, vease que fe merecen, y cual sera el beneficio que resulte de establecer factorfas nacionales» (Moreno, 1., 1790,256-257). Esta postura hay que entenderla en el inicio de la Ilustraci6n, donde la ausencia del elemento judfo en Espana se habfa suplido con las imagenes creadas por los tribunales del Santo Oficio. La paces hispano-turcas fueron uno mas de los frutos de la polftica de Carlos 111 y Floridablanca durante la Ilustraci6n espafi.ola. En este contexto el interes por la geograffa y los viajes se hace patente con la traducci6n en 1795 de la obra de Laporte: El Viajero Universal, 0 Noticia del Mundo Antiguo y Nuevo. Esta compuesta de 24 tomos de tres cuademos cada uno. La Turquia tiene el ultimo cuademo del tomo 1 y el primero del tomo 11. El editor espanol prefiri6 utilizar la informaci6n de la memoria de Jose Moreno para la parte correspondiente a la capital otomana, manteniendo el texto de Laporte para el apartado dedicado al resto del lmperio Otomano. Volviendo al tema de los sefardfes, el contacto con los judfos de Esmima refleja la actitud del Viajero Universal: «Nos alojamos en casa de un judfo de los mas ricos de la ciudad a quien el genoves nuestro amigo nos habfa recomendado: este buen hebreo nos trat6 con mucho agasajo y nos persuadi6 con su buen trato, que se puede hallar generosidad y aun urbanidad entre los de esta naci6n» (Tomo 11, p. 18). Este tipo de reflexiones se iran repitiendo a 10 largo de la Cuesti6n de Oriente. En ellas el viajero se acerca cargado de prejuicios antijudfos que quedan en un segundo plano al conocer a una persona concreta. El conocimiento del individuo, compuesto de caracterfsticas propias que le alejan, en este caso, de los arquetipos hace que reconsidere y reconoza sus prejuicios. La utilizaci6n del termino hebreo, cargado de connotaciones bfblicas, dignifica a la persona, en este caso precedido por el adjetivo buen. Las comunidades de Estambul y Sal6nica aparecen descritas con bastante objetividad por el Viajero Universal transmitiendolo a sus lectores hispanicos: MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 PABLO MARTIN ASUERO 140 Hay en Salonichi 48 mezquitas, 30 iglesias griegas y 36 sinagogas. Los judfos « , 11 estan hechos duefios de su comercio , que es uno de los mas extensos» (Tomo p. 26). Sal6nica sorprendera a los viajeros al ser una capital griega dentro de un imperio musulman donde uno de los grupos mas 'numerosos se expresa en . judeoespafiol Otro interesante documento de los primeros afios del sigl0 XIX son los viajes de Domingo Badfa Leblich, un catalan que durante los primeros afios del sigl0 XIX viaj6 por Marruecos, el norte de Africa, Arabia, Grecia, Palestina y Turqufa con el nombre de Ali Bey el Abbasf, transrnitiendo informaci6n primero a Godoy y luego a los Bonaparte. Las comunidades judfas de Trfpoli, Alejandrfa, Tanger n caso al iו y Estambul son descritas en sus memorias sin hacer referencia en ning origen hispanico de la mayorfa de los integrantes, tal y como' hizo Jose Moreno unos afios antes. Resulta extrafio que pasara por alto este" detalle, teniendo en , cuenta que Dorningo Badfa en sus viajes proporciona informaci6n geografica , geol6gica, astron6rnica, lingufstica, medica, biol6gica, botanica, artfstica etnol6gica, social y polftica del estado del Imperio Otomano y Marruecos al alba . del XIX Ali Bey el Abbassf, Jose Moreno y el traductor de El Viajero Universal evitaron dar a conocer este dato por motivos polfticos y sociales. El hecho de reconocerlos como descendientes de los antiguos expulsos les podrfa haber l1evado a solicitar la nacionalidad espafiola 0 a querer volver a una Espafia que mantenfa . una postura antijudfa Los textos de los dos primeros tercios del sigl0 XIX aportan pocos datos nuevos sobre el Imperio Otomano en general y los sefardfes en particular. La firma de los tratados de 1827 y 1840 foment6 la redacci6n de libros de caracter comercial, geografico 0 descriptivo basados en obras bastante anteriores. La , guerra de Crimea (1854-55) dio origen a las memorias rnilitares de Juan Prim ltimo autor es uno de los primeros iו Tomas O'Ryan y Esteban Amengual. Este , en narrar la sorpresa que produce entrar en contacto con una comunidad sefardf en este caso la de Sal6nica: «Es sumamente delicioso pasear por las calles; pues a cada momento oigo los elegantes modismos y expresivas frases de la lengua que se derram6 un dfa por todos los ambitos del globo, en boca de casi todos los habitantes. Llega uno a figurarse que se encuentra en una poJ:?laci6n de su amada patria» (Amengual, E., 1859, 90). Resulta bastante significativo observar c6mo en poco mas de cincuenta afios los sefardfes han pasado de ser un sector de la poblaci6n otomana objeto de la desconfianza oficial, a ser un grupo que acoge al MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 LA IMAGEN ESPANOLA DE LOS JUDIOS OTOMANOS (1790-1907) 141 vlaJero espanol haciendole sentirse en su patria. Los anos transcurridos han permitido que los autores prescindan de las rfgidas formas enciclopedistas de finales del sigl0 XVIII para narrar sus experiencias. En este momento, y con la par1icipaci6n espanola en el bando turco, la antigua rivalidad ha terminado de desvanecerse para, incluso, defenderlos frente a la agresi6n rusa. POCOS anos mas tarde, otro autor que vuelve a incidir en el origen hispanico de las comunidades judfas otomanas es Adolfo de Mentaberry en De Madrid a Constantinopla. Destinado al consulado de Damasco embarc6 en Marsella rumbo a su destino encontrandose con los sefardfes por vez primera en Alejandrfa: «es un espaflol anticuado, tal y como se hablaba en tiempos de los Reyes Cat61icos, corrompido ademas por la introducci6n de mil voces extranjeras» (Mentaberry, A., 1873,46-47). Mas adelante, al describir la comunidad de Beirut, vuelve a incidir sobre este aspecto desvelando su vinculaci6n con la penfnsula Iberica: «Judfos descendientes de aquellos que nuestros Reyes Cat61icos, D. Fernando y Dofla Isabel, desterraron de los dominios espanoles. Estos, no solamente conservan todavfa la lengua de sus mayores, aunque la escriben con caracteres hebraicos, sino hasta muchos de ellos llaves y titulos de propiedad de sus casas en Espana, donde esperan volver con esa perseverancia tenaz de su raza, con la misma obstinada fe con que estan aguardando al Mesias. Sin embargo, jcosa extrana! no tienen rencor alguno contra nosotros, nos tratan siempre muy bien y nos escuchan con palpitante embeleso, cual si nuestra voz, nuestra palabra y nuestro estil0 les recordase a sus muer10S ascendientes, trayendo a su fantasia reminiscencias confusas y agradables de aquellenguaje carifloso, de aquellos blandos acentos maternales que mecen como un aura suave la cuna de los niflos» (pp. 123-124). Este fragmento de Mentaberry sintetiza bastante bien la sorpresa que produce el reencuentro de los sefardies con los espanoles. En la mente del diplomatico se produce un sentimiento de culpa por la Expulsi6n y los posteriores siglos de persecucion de aquellos acusados de mantener practicas judias. Sin embargo, al no mostrar los sefardies una actitud hostil, sino todo 10 contrario, el viajero espanol se maravil1a ante el hecho de que hayan mantenido la lengua y par1e de las tradiciones hispanicas. Se enfrentan dos realidades hasta cier10 punto antag6nicas: la de la naci6n que accedi6 a la Edad Moderna suprimiento la diversidad de cultos, frente a la patria medieval de los sefardies. Dos rea1idades, MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 142 PABLO MARTIN ASUERO revividas y mantenidas a 10 largo de los siglos, que han adquirido la categorfa de mitos. Los exitos en Crimea reavivaron el interes por el Imperio Otomano. Otro claro ejempl0 es la expedici6n por el Mediterraneo oriental de la fragata de guerra Arapiles en 1871, de la cual hay dos versiones: la oficial de Juan de Dios de la Rada y Delgado, el Viaje a Oriente de la!ragata de guerra Arapiles, y la versi6n literaria de Vicente Moreno de la Tejera en el Diario de un Viaje a Oriente. Resulta excepcional dentro de la literatura de viajeros espafioles encontrar dos textos tan distintos de un mismo viaje. El diario da la visi6n personal de un militar de la Espafia de finales del sigl0 XIX que conocfa las obras de literatura de ternatica otomana de Lamartine, Chateaubriand 0 Michaud. La memoria cientffica proporciona abundante informaci6n sobre el Imperio Otomano y Estambul donde la personalidad del autor desaparece entre los datos y las citas. La fragata Arapiles no tuvo permiso para entrar en Estambul, debiendo permanecer en <;anakkale con la mayorfa de la tripulaci6n. Esta ciudad, en la boca de los Dardanelos, era un importante centro sefardi, y Vicente Moreno, que parece ser no pudo ir a Estambul, tuvo tiempo de sobra para entrar en contacto con la colonia reflejandol0 en su diario. El viaje prosigui6 a Esmima, otro de los principales centros de la comununidad judfa otomana donde se asentaban los consulados, bancos y agencias de viajes europeas. Allf, para visitar el bazar se vale de un guia judfo: «Me separe de la tienda reflexionando que aquella taza de cafe que gratuitamente me habfa ofrecido, la habfa pagado tal vez muy cara con los objetos que acababa de comprar. Sin duda el turco se cobr6 su importe a muy buen precio y yo tuve intenci6n de escribir en mi DIARIO un capftul0 titulado: De como un turco y un judio pueden ·llegar a entenderse para explotar a un extranjero» (Moreno de la Tejera, V., 505). Este relato del cafe lleva entre lfneas el desencanto· del viajero al creerse engafiado cuando intentaba contactar con la gente del lugar, por el turco por el cafe que le ofreci6 y por el judfo por llevarse la comisi6n. El autor no tenfa motivos para enfadarse ni para desconfiar. La concepci6n del precio es distinta en Oriente donde los objetos valen 10 que uno quiere 0 puede pagar por ellos. Un comprador puede adquirir una alfombra en un momento de crisis mas barata que al precio de coste. El mismo vendedor puede no vendersela por diez veces este precio en un momento de fuerte demanda. Son sus prejuicios contra los orientales los que afloran. El amor propio herido de un militar espafiol del sigl0 XIX, MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147 LA IMAGEN ESPANOLA DE LOS JUDfOS OTOMANOS (1790-1907) 143 enganado por un turco y un judfo a quienes ha querido acercarse y compartir una taza de cafe. El mismo cafe que bebieron los autores que ley6 en Espana antes de emprender el viaje. Juan de Dios de la Rada, al contrario que su companero de viaje, reconocer el origen y la lengua que utilizan, realizando uno de lds primeros comentarios de tipo fil016gico sobre el judeoespanol «Los de Constantinopla y demas ciudades del Oriente, que recorrimos en nuestro viaje, hablaban castellano aunque muy italianizado y con giros mas propios de los siglos XV y XVI que de las epocas modernas; 10 cual tiene facil explicaci6n por el poco roce que tienen con espanoles y las muchas relaciones mercantiles que mantienen con los italianos, de donde ha resultado naturalmente que siendo los dos idiomas tan afines, el castellano de la epoca de la expulsi6n que el que aquellos judfos pueden conservar, se haya modificado por la influencia del italiano que estan oyendo hablar casi diariamente» (Rada y Delgado, J. de Dios, 1876, 11, 263). Vicente Moreno de la Tejera, sin embargo, habfa conservado el prejuicio de que los judfos no pertenecen a ninguna parte y de que s610 les interesa el dinero. Los dos textos difieren no s610 en el emisor sino tambien en el receptor del mens<ue. Rada pretende hacer una obra divulgativa del estado del Imperio Otoman06• Moreno escribe sus diarios con la intenci6n de publicar un libro que le permitira ver cumplirse el anhel0 que reside en muchos hombres: la inmortalidad. Pocos anos mas tarde un nuevo conflicto armado vuelve a poner de actualidad la Cuesti6n de Oriente: la gueua ruso-turca de 1876-78, que supondra la retirada de los otomanos de la mayorfa de los Balcanes. La prensa espanola , cont6 con varios corresponsales de guerra entre los cuales Saturnino Jimenez enviado del semanario La Acatiemia, considera a los sefardfes otomanos ; s judfos espanoles de Oriente no se limitan a los de Bucarest Lס« : compatriotas estan esparcidos por Viena, Gassy, antigua capital de Moldavia, ciudad judfa por los cuatro costados» (Jimenez, S., 1877, tomo 11,91). Con la proliferaci6n de 6. Juan de Dios de ia Rada y Deigado (1827-1901) fue un inteiectuai de primera iinea, autor de ios dramas Un amor de Esclavo 0 Cristobal Colon, comedias como Tres en Uno, noveias hist6ricas como , Ramon Berenguer y Wijredo 11. Otras obras suyas son: Viaje se SS.MM. y AA. por Castilla, Leon ,) 1868 ( ugal ח Asturias y Galicia verijicado en el verano de 1858, Mujeres celebres de Espaiia y PO El Amigo de un soldado (1881), Necropolis de Carmona (1885) 0 ia traducci6n de Historia de Caldea .) 1889 ( de Ragorin MEAH, secci6n Hebreo 45 (1996) 135-147