scieee Open visual document viewer

La mujer en el Antiguo Testamento

Criado, Rafael

Full text

LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO FUE joRGE BEER, al comienzo de su es udio sob e la posición de la muje en lo eligioso y en lo social en el A. T., quien dijo que ((SÍ es e dad que ia es ima de la muje cons i uye el e mó me o pa a medi los g ados de cul u a de un pueblo, e,n onces, .a p ime _a is a, Is ael queda mal pa adoJJ. Y añadía: ((Po o  una, la ida eal co igió el somb ío pano ama y se ue ea,li zando ya en la an igüedad bíblica un múl iple cambio en a o de la muje , no obs an e segui como an es el aspec o ju ídico. Po lo demás, ya desde un p incipio eje ci ó la muje is aeli a en el campo de lo domés ico, como esposa, como seño a de la casa y como mad e, un dominio na u al y callado, dominio que ue enido como el mejo de odos po los miemb os de la amilia, �ncluídos los sie os y sie as¡¡. También el P. RoLANDO DE V AUX ha emi ido ecien emen e pa a lo social y ju ídico un juicio du o, que, p obablemen e, e dama alguna mi igación : ((Bajo el pun o de is a social y ju ídico, la si uación de la muje en 1 s ael es z1n e io a la que e nía en los g andes pueblos ecinosn. Pa a comp ende bien la signi icación de la muje en el A. T. debe íamos es udia es pun os p incipales : los es a u os ju ídi cos que egulaban su posición, la p ác ica de la ida eal, la luz en que la e elación emanada de sus sabios y p o e as. colocó a la muje en aquel ,pueblo. Como, sin emba go, es os es pun os o aspec os, de hecho, al como nos los o ece el A. T., se en ec uzan y enlazan, po- 20 RAFAEL CRIADO, S. !. demos lle a nues a exposición po o o camino y es udia a la muje en su elación con la eligión, en su si uación amilia ju ídica, e minando con el es udio de las g andes doc inas iejo es amen a jas sob e la muje . l. La muje y la eligión en el An iguo Tes amen o. Los nomb es eo ó icos .-De en e los múl iples campos en los que se nos mues a la muje en su elación con la eligión del A. T., o ece la onomás ica da os cu iosos pa a ija cuál e a su posición. Los nomb es eó o os emeninos son, cie amen e, menos que los de los a ones. T enemas consignados de 14 a 17 nomb es eó o os emeninos. Si es e núme o pudie a pa ece escaso y un a gumen o con a la elación en e muje y eligión, debemos aco da nos con MAX LoHR, que consag ó a es e pun o una pe� ne an e monog a ía, que en los esc i os del A. T. los nomb es de muje es apa ecen en gene al no abilísimamen e menos que los de los a ones. LoHR ecue da los muchos capí ulos en los que se a a de gue as y los lib os en e os, como Esd as y Nehemía,s, en los que solamen e es eces, en o al, se menciona a una muje , dos eces en anónimo y una ,con su nomb e, y, po cie o, eó o o. También hace obse a LoHR que un g an con ingen e de nom� b es masculinos, especialmen e eó o os, nos han sido conse a� dos en la li e a u a más Pecien e, en los lib os de Esd as, Nehe i·Ías y Pa alipómenos, y que, po o a pa e, muchísimas muje� es del A. T. apa ecen anónimas y pe enecen a las capas más amplias de la población, cuyos nomb es emeninos nos se ían singula men e ins uc i os. Po ello concluye LoHR: dada la in o mación que enemos, hay que gua da se muy bien de a gu men a , como en o o iem po lo hicie on W ellhausen, Smend y o os, aliéndose de la di e encia numé ica en e nomb es eó o os masculinos y emeninos pa a es ablece di e encia en la es pec i a posición eligiosa. Si de un caso en que es amos mejo in o mados podemos de duci algo, es la pe ec a igualdad en es e campo en e el hom b e y la muje . Así, po ejemplo, Acab da a sus hjios e hijas [3] LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO 2I nomb es eó. o os: A alía y Ahazyahu. Igualmen e habla en a o de la igualdad la yux aposición de o mas como Selomí:-Selo mí' , Simca-Simca , Some -Sim i , e c. (o. c. pp. 24-35). Si en Sal 86, 16, bien que se a e de poesía no muy an igua, se p oclama el au o sie o del Seño e hijo de su sie a, queda, con ello, ei indicada pa a la mad e la misma condición espec o de Dios que pa a el pad e. Po ambas líneas, pa e na y ma e na, se sabe el poe a iel ado ado de su Dios. La pa icipación cúl ica.-Pe o es en el campo de la pa ici- pación cúl ica donde se mues a la condición plenamen e eligio sa de la muje , aunque, po la p eponde ancia del a ón en odos los campos de la �da, no se pueda compa a uno con o a. La muje omaba legalmen e pa e en el cul o. Así D 12, 3. 12. 18; 14, 26; 15, 2.0; 16, 11. 14; 26, 12-13. 11; 29,9-13. 17. En es os pasajes se a a del banque e sac i icial, del banque e con oc asión del o ecimien o de los diezmos, de los p imogéni os, de la pascua, de la alianza eno ada en los campos de Moab. Pe o, de hecho, oman pa e las mucha,chas en las ies as de Y ah é, celeb adas jun o al a ca en Silo (]u e 21 , 19-21) ; la mad e de Sa nuel en el mismo san ua io ( 1 Sam 1 , 3-19}; las doncellas delan e del a ca en su a,slación (2 Sam 6, 5. 18-19 Sal 68, 26) ; las muje es en la ex:piación nacional de los días de Esd as y en . los sac i icios con la misma ocasión (Esd lO, 1 Neh 12, 43). Aun que no es aban obligadas a subi a la Pascua, podían, no obs an e, hace lo, y, desde luego, debían come la (Ex 12, 3). Podían, igualmen e, come de lo que ocaba a los sace do es las hijas de és os (excluída solamen e la hija de un sace do e casado con un ex anje o) (Le 1 O, 14; 22, 12). Podía ambién p esen a se la muje an e Yah é pa a consul a lo (Gen 25, 22s), pa a hace an e El sus pe iciones (1 Sam 1, 9-11 ), pa a escucha los discu sos de los p o e as o pa a consul a los (3 Rey 14, 2s; 4 Rey 4, 23). Podía ju a en nomb e de Yah é (Ru 1 , 17), hace el o o del naza ea o y o os (Num 6, 2 Jue 13, 7). Podía o. ece sac i icios, p i ados, pe o e dade os ac os de cul o {Jue 13, 23), y podía o ece los públicos después de se mad e, en los que pa a nada a ec aba al sac i icio el sexo del niño (Le 12 ; 15, 25-30). Ni es de omi i que en las leyes egulado as de las pu i icaciones po Bujos elacionados con el 22 RAFAEL CRIADO, S. l. campo sexual no se iene en cuen a la di e encia de sexo (Le 1 5, 31-33). Si Salomón edi ica un palacio especial pa a que el de Da id, donde eposó el a ca, no quede p o an�do, ha de ene se en cuen a que se a a de una muje ex anje a, no de la is aeli a (2 Pa 8, 11). La lec u a de la Ley se hacía lo mismo an e a ones que an e muje es (D 31, 12 Jos 8, 35). Los pad es la eje ci aban con sus hijas (Neh 8, 2. 3. 5. 6; 1 O, 29. 30). Y la solemnísima lec u a de la Ley an es de la eno ación de la alianza, se e i ica an e oda la asamblea de Is ael, no an es la de solos los a ones (D 29, 9ss). En sen ido in e so, la misma pena se asigna pa a el mago o hechice o que pa a la hechiche a (Le 20, 27). Hay un campo, que llama íamos peculia , de Ia muje en o den al cul o. Ellas o ecen egalos pa a los obje os del cul o. Así, p. ej., sus espejos me álicos (Ex 35, 22. 2.Ss. 29; 36, 6; 38, 8). Ellas se ían en los luga es sag ados, no solamen e en los iempos más emo os, sino aun después (Ex 3-8, 8; 1 Sam 2, 22). Ellas hilaban, la aban, cosían los es ua ios sag ados. Así como no hubo jamás sace do isas en el pueblo de Is ael, las i,uje es o maban u nos de se icio semejan es, en cie o sen ido, a los de los le i as. Aun la imposición de manos sob e la íc ima es p obable de pa e de la muje en cie os sac i icios (Le 12, 6; 15, 29 compa ados con Le 3, 2). Los ca ismas.-La exis encia de muje es ca ismá icas es á en e amen e ue a de duda. Ma ía, la he mana de Moisés, iene a o e elacional con Dios (Num 12, 1 ). Débo a ige ca· ismá ica men e al pueblo, le conduce a la ba alla y compone su magní i <:o cán ico iun al po inspi ación di ina (Jue 4, 5ss). Halda, en iempo de Josías, econocida como p o e isa, da espues a di ina al ey sob e el hallazgo del Deu e onomio (4 Rey 22, 11-20). Ni quedan excluídas de un ca isma, di ino, al pa ece , las can o as que ac úan ·ecuen emen e en las p ocesiones sag adas del em plo (Sal 68, 26 ... , 1 Pa 25, l. 5-:6). Dios, bondad pa a ambos sexos. -Finalmen e, el Seño se mues a Dios igualmen e de los a ones que de las i:uje es: las oye en sus pe iciones ma e nales (Raquel, Ana ... ) y en sus con sul as an e el alumb amien o {Rebeca), les con ie e p emio po su humanidad (las pa e as de Egip o), las consuela en sus a lic-· l.sJ LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO 23 cienes (Aga , la mad e de Samsón ... }, se hace el p o ec o espe cial de las iudas (Ex 22, 21-25). II. La muje y el ma imonio en lo ju ídico. Si, en cie os aspec os, la si uación de la muje en el A. T. nos pa ece dep imen e po lo que hace al ma imonio, no se ía jus o ensomb ece los da os bíblicos sob e ello. En el A. T. no exis e ni p omiscuidad, ni poliand ia (Am 2, 7 no es sino un exceso libidinoso ep obado ené gicamen e po el p o e a, apa e de que algunos en el caso como apa ición de la p os i ución cúl ica y el nomb e p opio ((Acabn = Ahab no pueae in e p e a se como si se quisie a exp esa con él un he mano so cio en el ma imonio del pad e, sino que se e ie a o bien al le i a o, ((el he mano es pad eJJ, o bien signi ica ((he mano del pa d en, es deci , el sus i u o de un he mano que al a o que poco hace de su mue e). Poligamia.-En cambio, la poligamia se p esen a en el A. T. en di e sas o mas y ecuencia. La p ime a ez que apa ece, Gen 4, 19, no queda sin un juicio de alo ( ep obación} implíci o (=si se iene en cuen a 2, 24 como medida}. Respec o a la e olución p e endida po cie os e nólogos, hoy supe ada, p omiscuidad -poliand ia -poligamia, dice WESTER· MARCK: <<!Jodemos a i ma que la monogamia, p eponde an e o  ma del ma imonio desde siemp e, ue más gene al en las ín imas ci ilizaciones que en las algo supe io es, mien as que la poliga mia, en un escalón de ci ilizaciones supe io a las an e io es, hubo de da luga en g an escala a la monogamiaJJ . De modo que cuan do la Biblia p esen a el o igen monogámico del ma imonio, no iene en con a a los es udios e nológicos. En e los heb eos e a cos umb e legal. Conside ada la muje como posesión del a ón, la consecuencia ue ene an as cuan as las acul ades del a ón pe mi ían. Sob e odo se e i icaba es o cuando e a es é il ella o daba sólo niñas. Compa ada la p ác ica y la legislación bíblica iejo es amen a ia con la ex anje a de la misma época en los pueblos ecinos, en pa e la supe a, en pa e le es in e io . Los códigos o ien ales ex abíblicos, si bien legalizan la poligamia, no la en ienden ilimi ada, gene almen e 24 RAFAEL CRIADO, S. l. [6j (C . Código de Hammu abí § 144, Código de Lipi -ls a § 24-28). Lo más ecuen e es habla de dos muje es, sin con a las concu·· binas, que ampoco apa ecen en plu al y que, de o dina io, ob ia·· ban al caso de es e ilidad. Es a misma men alidad es la que apa ece en el A. T. , si bien en de e minados casos se ponen diques a los excesos, ecomendando la mode ación aun en el excepcÍo· nal de los eyes (D 17, 17). En los Pa ia cas.-Una posición singula ocupan los pa ia  cas. Y a en Gen 6, 2 se es igma iza la asunción de esposas en núme o y po causa de sólo el place . Pe o más a de, cuando empieza la hís o ia de la sal ación, Ab ahán es undamen almen e monógamo. Su ele ada conduc a en es a ma e ia queda pues a de elie e al desc ibi le como pode oso je e de clan, que, no obs an e e se p i ado de hijos has a su edad a anzada, gua da ide· lidad a la única esposa que compa e con él su ida. Ni la p e ponde ancia del de echo consue udina io o ien al (d. g. CH § 146. 170), ni su caso pa icula , le hab:a mo ido a p ocu a se una concubina de la que pudie a ene he ede o pe pe uado de su nomb e y bene icia io de sus iquezas. Es su p opia muje la que, con o me a de echo igen e y pensando que la p omesa di ina de sucesión pudie a e i ica se en egando una escla a (p o bable egalo del Fa aón) al ma ido, in oduce en la ienda de Ab ahán la poligamia. Más a de apa ece ambién Ce u a. De modo algo mis e ioso. No se dice cuándo la omó el pa ia ca po concubina. Casi como apéndice (Gen 21, l-5) se consigna el nom·· b e de ella y de su descendencia. Po eso los au o es piensan qu ', ecibida de Dios La ecundidad de modo ex ao dina io, el pa ia  ca pudo c ee que Dios mismo le inducía con ello a mul iplica su descendencia. Isaac es monógamo. Jacob ambién lo ue en su in ención, pues busca solamen e a Raquel. Si acep a a Lía, y, an o con ella co i•o con Raquel, acep a igualmen e la acos umb ada escla a del de echo consue udina io, es o no pa ece se su in ención p o unda . Lía y Raquel quedan como muje es de plena posición ma imonial. No así las escla as, a quienes no apa ece Jacob con sul ando en ninguna de las decisiones amilia es (Gen 31, 4-16). Los incon enien es de la poligamia se dejan sen i en la ida, no sólo del pací ico Ab ahán, sino, sob e odo, en la du a y agi ada ida de Jacob. LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO �5 Más adelan e nos encon a<mos con o o ma imonio polígamo, p opiamen e hablando bígamo, el de Elcana ma ido de Penena y Ana. Ta;mbién en es e caso el his o iado sag ado pone de e lie e las ama gu as de la esposa es é il an e las ejaciones de la ecunda y no obs an e el ie no amo del común ma ido. En la Ley .-El de echo mosaico no pa ece habe p ohibido la poligamia, sino que la supone pe mi ida (D 21, 15ss y Le 18, 18) y sólo a a de ena excesos en los de echos de sucesión y empla lo du o de las cos umb es igen es con p ecep os hu mani a ios. Así, po ejemplo, no po que el p imogéni o sea hijo de la no a o i a, se le puede qui a el de echo de p imogeni u a (D 21, 15ss). Ni se pe mi ía oma como muje a la he mana de la que ya se iene: (( eniendo ya muje , no oma ás ambién a su he mana, haciendo con ello una i al, y descub iendo su desnu dez, mien as que la p ime a i e aúnn (Le 18, 18). Quien enía una esda a heb ea, podía ende la, pe o no al ex anje o, y si había enido elaciones ca nales con elLa, en onces no podía en de la nunca (Ex 21 , 8. 11 ). Tampoco se podía ende a una escla a de gue a, omada po muje (D 21, 1 4). La posición in e io de las concubinas se desp ende del hecho de que se las adqui ía sin más o malidades y de que dependía de la olun ad del pad e hace , o no, he ede os a los hijos de ellas. De hecho los hijos de Jacob no pa ece que ecibie an he encias desiguales y Gen 21, 1 O pa ece ía supone que Ismael e Isaac hubie an de se iguales. Es a endencia e enan e, del de echo mosaico, se mues a ambién en la ley de la mona quía (aunque su o igen no pueda demos a se mosaico, sino pos e io , al ez del iempo de Sa muel) y en la ley del libelo de epudio. EHRLICH llega a e un an o su ilmen e, una ep obación de la poliga;mia en la na ación de Gen 4, 19-22, ya que Ada, p ime a muje de Lamec, le da dos hijos y ellos son in en o es de a es ecomendables, m�en as que Silla, segunda muje , solamen e le da uno y és e in en o de a nas pa a he i , p ecu so as de la gue a. En la ealidad his ó ica.-De hecho la poligamia no pene ó hondamen e en el pueblo, en e o as causas, po que no e an icos. Solamen e cuando e a la muje es é il, se buscaba o a. En cambio, los gobe nan es se pe mi 1an un ha én nume oso. Con ecuencia in luían en ello p incipalmen e causas polí icas: os en- RAFAEL CRIADO, S. l. [S} ación de iquezas y deseo de enlaces con muchas casas einan es. Las consecuencias de la poligamia ue on mani ies as a lo la  go de la his o ia de Is ael, p incipalmen e en la his o ia de los pa ia cas y, sob e odo, de los eyes: la paz pe dida po celos (Gen 30, l. 15; 1 Sam 1, 5 [1 Sam 1, 6 y Si 37, 11, una de las dos muje es e a llamada ,da enemiga)) = la i al ; D 21 , 1 5 una ((la amada>> , o a ,da odiada)) ]), el odio en e los he manos hijos de di e sas mad es (ejemplo, el odio de cie os he manos con a José). En los P o e as.-Mien as an o, los p o e as e an monóga mos: Isaías, Ezequiel, Oseas. La misma imagen de Yah é, co mo esposo monógamo de su pueblo, solamen e e a e icaz, si en la men e del pueblo, adoc inado po los p o e as, la monogamía e a lo ecom-endable. El caso de Ezequiel c. 23 no con adice a es a concepción, sino que iene obligado po el in en o del p o e a de es igma iza la apos asía de los dos einos, el sep en io nal y el me idional. La doc ina común es aba ya dada en el c. 16. En los Sabios .-El ideal monogámico con inúa en igo en la doc ina de los sabios, que más abajo examina emos, y, no m-e nos, en la concepción de los can o es eligiosos cúl icos g. Sal mo 128, 3: ((Tu muje se á como id ondosa en la in imidad de u casa, us hijos como ás agos de oli o en o no a u mesa. JJ Y, inalmen e, podemos deci que el lib o cumb e de la poe sía sapiencial heb ea, el Can a , no mani ies a solamen e su con cepción monogámica del ma imonio, sino que es monogamis a 6, 8: {(Sesen a son las einas y ochen a las o as esposas, y las jo enci as no ienen núme o ; mas única es mi paloma, mi pe ec a, única de su mad e, ;;in pa ele sn engencl aclo a.JJ ( l�1a imonio- aplo?-Vol iendo al ca i,po de lo ju ídico, si la poligamia ensomb ece el ho izon e iejo es am.en a io, en cam bio, no encon amos el ma imonio- ap o. D 21, 12s no iene esa explicación, smo que solamen e a a de mos a la epug- [g] LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO nancia al a o con paganos, que e an enidos po impu os, y, como, según el pueblo, la impu e2la se mues a especialmen e en uñas y cabello, po eso se manda asu a se y co a se las uñas ; pe o, además, se quie e pone de elie e que la muje en a en una nue a ida y cancela odo su pasado. Jue 21, 21 es un caso que, po lo aislado y o zado de la si uación en que se encon aban los benjO<mjníes, no p ueba la exis encia en Is ael de un ma imonio- ap�o. 1 Me 9, 39 no a a de ap o, ni de ma imonio po ap o, sino que la p ocesión e a concebida ·como, ies a de he manam-ien o en e dos amilias, como señal de p o ección al esposo y a la esposa con a a aques diabólicos ( . 40), es os, al ez, inconscien es, de c eencias an iguas y po eso el uso de medios apo opeicos, las luces, las a mas, el es épi o. Ma imonio-comp a.-Un p oblema in e esan e es el del ma imonio-comp a en el A. T. Cie o que la mma más an igua de dicho ma imonio, la de comp a se la muje a cambio de una he mana, o ma encon ada en Aus alia y en Suma a, ambién en e los ellahím de la Pales ina ac ual, no se encuen a en el A. T. De la que consis e en se i o gue ea a a o de la a milia de la no ia, hoy aún en igo en Bengala, hay algunos ca sos en el A. T. : Gen 29, 20-28 (Jacob), Ex 2, 21; 3, 1 (Moisés), Jos 15, 16 (= Juec 1, 12s, Aksa), 1 Sam 17, 25 (= 18, 25-27 = 2 Sam 3, 14, Micol). Sin emba go, Gen 29 pe11mi e o a ex- plicación que la de una comp a. Y aun sob e los es an es casos, e emos luego o- a explica·cián más ma izada. La o ma de ma ámonio-comp a, que consis e p opiamen e en el pago de un p ecio o en la en ega de un obje o, es usual en odo el mundo (Home o, Islam, anglosajones ; los babilonios po dían con ae así, pe o no necesa iamen e: c . CH. bien que el ii ba u no ·es á demos ado que ue a p ecio es ic amen e hablan do). En e los heb eos son muchos los que a i man se a a de p ecio es ic amen e hablando, y, po an o, de com¡p a (NoWACK, BENZINGER, KoRTLEITNER). Los a gumen os en a o de es a sen encia no son decisi os. Gen 3 1 , 1 5 : <mos ha endidon como pa lab as de Lía y Raquel en un momen o de i a con a su pad e, no pueden oma se en se ia conside ación al e ec o. Ni ampoco la paga de 50 sidos de pla a cuando se oma po esposa a una. jo en i gen iolada (D 22, 29), ya que allí esa su a iene el ca ác e de mul a-cas igo, no de comp a de la esposa. lgualmen- 34 RAFAEL CRIADO, S. l. i. új ma- ido. ((Si un homb e oma muje , y a a con ella ma i almen-· e, y sucede después que ella no encuen a el a o de él po ha be descubie o en ella ce wa da ba , y esc ibe pa a ella un libelo de epudio y se lo pone en la nano y la echa de su casa,/ . 2-3 y ella sale de la casa de él y se a de allí y se hace [muje ] de o o homb e y es e úl imo homb e la abo ece después y esc ibe pa a ella un libelo de epudio y se lo pone en la mano y la echa de su casa, o mue e el segundo homb e que la omó po mu je ,/ . 4 no pod á el p ime ma ido que la epudió ol e a o ma la de modo que uel a a se su m1uje después de habe se con aminado>>. Es e dad que la Vulga a y la Pesi a con no po cos au o es hacen dos pe íodos comple os : . 1 y . 2-4. Pe o es o solamen e es posible si se oma al . 1 aisladamen e como un odo. Es jlís icamen e es o no es lki o, ya que el . 2 no co mienza po una pa ícula condicional (po eso los man enedo es de esa sen encia la añaden sin ningún apoyo en el ex o). El T a gum más an iguo, y cO<da día más in é p e es del pasaje, leen como lo hemos hecho a iba : . 1 -3 y . 4 ( 1 -3 p ó asis, 4 'alpódosis ; p ó asis hipo é ica, apódosis absolu a}. De es o se de� duce que an o la admisibilidad del di o cio, como su o ma es c i a, ienen del de echo consue udina io y ienen supues as en uso, pe o no se dec e a di ec amen e el di o cio ni su o ma es o i a. Como cu iosidad se puede p egun a qué signi ica en es a le gislación la a a exp esión ce wa daba . Las in e p e aciones son a ias : cccosa ohocan e» (DHORME, Bible de la Pléiade} (( a a im� pu able» (Bible de Je usalem, CAZELLEs), ((alguna cosa o pe» (muchos o os). El único pasaje de oda la Biblia en que, además del p esen e, apa ece la exp esión es D 23, 1 5 donde e iden e men e se a a de una indecencia ísica. Pe o en D 24, 1 pa ece que iene un sen ido in encionada,men e gene al, que comp en die a odos los ca:sos. Y en ellos lo egulado es que no podía o ma al p ime ma ido después de habe sido ella de o o. La di e sidad de esos casos la ap endía la gen e en la p ác ica de la ida social de la nación. Pe o lo que sí a¡pa ece cla o de es e modo de expone el pasaje es que se a a de pone un eno, de o ma al homb e pa a el caso en que, según la cos umb e admi ida, c ea que debe da el paso. Es o se deduce de la p ohibición de que uel a a oma a la que, suya una ez, ue luego de o o. [ I7] LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAo 1Ei' 10 35 El legjslado conoce a ondo la sicología humana y sabe la ue za que iene el p ime o y decidido amo . Además, apela a o o ue  e mo i o: la hones idad y dignidad humanas. Pa a es a men a lidad es inmundicia ese ma idaje de la di o ciada ya que ese i y eni podía pa ece jus amen e un á ico de ca ne humana. El oca es as dos ib as, e a desaconseja ue emen e, aunque im plíci amen e, el di o cio. El Decálogo y la muje .-Una cues ión apa en emen e solo de c í ica ex ual, en ealidad p o undamen e exegé ica, con luye a ma ca , jun amen e con los dé ici s ya señalados, los alo es po .si i os del A. T. en el o den sexual. Se a a del o den de los p ecep os del Decálogo sob e las concupiscencias. Un es udio del P o eso A. V ACCARI (De p aecep o um Decalogi dis inc ione e o dine. Ve hum Domini 17 [1937] 317-320.329-334) ha p obado que el o den del D 5, 21, que iene en su a o a los LXX/, y al papi o Nas (s. 2.0 a. C. según W. F. ALBRIGHT, al ededo del .nacimien o del c is ianismo, según o os) y ue es azones in ínsecas, es el o iginal no sólo en D sino ambién en Ex 2D, 1 7. Así 1a muje no a pues a en e las cosas obje o de concupiscen cias, sino apa e y an es que ellas. Además, así hay en D un e bo dis in o pa a la concupiscencia de la muje (bamad) y o o pa a la concupiscencia de las cosas ('awa) . El ca ecismo ca ólico coincide con D . El p o es an e, con Ex. Pe o la epopeya mosaica nos da algo muy supe io a Jauan o o ece en el campo del de e cho, que siemp e es es ingido y no exp esa oda la ele ación de las ideas y de la p ác ica de un pueblo. Nos en ega el haz de ayos luminosos de Gen 2, 20. 24 comple ado po 1, 26-31. 111. Luces doc inales: los p o e as y los sabios. Todo lo 1egal y ju ídico posi i o lo su,pe ó el A. T. y, ,po· un dinamismo in e no, ue p epa ando la ele ación de ini i a de la muje y su plena digni icación en el N. T. La ele ación de la muje en Génesis /-Il.-Hay un pasaje b! blim, que domina la ideología dd Viejo Tes amen o sob e la muje , pasaje que se man iene en el N. T. como la base incon Tno ible sob e la que C is o a a unda oda la ele ación de ella. Es Gen 2, 18-24. RAFAEL CRIADO, S. l. [18] Acabada la o mación del a ón, decla a Dios exp esamen e que su ob a no es á aún comple a. Con a iamen e que en la ob a de los sie e días, según nos la desc ibe el c. I, en la que e minada una ob a, ub icaba Dios su a1cabamien o con la solemne ómnu la "Y io Dios que e a buenon, pa a co ona el día sex o con la plena a i mación " io Dios cuan o había hecho y e a muy bue non, acabada la o mación del a ón, decla a Dios p ecisamen e lo con a io, decla a exp esamen e que su ob a no es á comple a: "no es bueno que el homb e es é solon : la g an ob a de la c eación del homb e no queda comple a, no queda acabada, si no le doy yo mismo un se de igual na u aleza que él, de la misma nobleza y dignidad, de la misma p oximidad a Dios, su icege en e aquí en la c eación sensible, <<cual imagen y seme Janza suyan. Y p ecisamen e pa a g aba en lo más Ín imo de ese mismo homb e la con i10ción de que el se que a a comple a con él el designio di ino iene que se de idén ica nabu aleza -o o co:mo él en su ica y sup ema sín esis del espí i u y de la ma e ia, de lo in elec ual y lo sensible, de lo que, en úl imo é mino, iene del pol o caduco y deleznable y de lo que p ocede de la in imi dad di ina, de su p opio alien o-, pa a eso emplea un · i•edio plás ico, la e is a de los animales, que no iene o a inalidad sino que Adán mismo, en uso de su g an in eligencia, signi i:c:ada po la pene an e imposición de nomb es, adquie a la con icción de que al a en el eino de los se es i os un se que le co es. ponda. El homb e pod á u iliza los animales pa a su se icio, pe o su excelencia es á po enci i:a de odo animal, no puede ha be ninguno que le o me pa eja en comunidad especí ica y del mismo alo . En onces le o ·ma Dios su compa e y, al p esen á sela, e conoce el homb e a la muje como "ca ne de su ca ne y hueso de sus huesosn, es deci , de su >misma na u aleza y de igual alo sus ancial. Pe o aún econoce más. Reconoce que la muje es hecha pa a él, pa a da sa is acción a una necesidad de su se , indi i dual, ien e comple o, pe o incomple o en o den a la especie. Si la muje lle a pa en e, en el modo con que se desc ibe su o ma�eión a pa i del m·ismo homb e, su necesidad del homb e y aun su digna subo dinación a él, el homb e necesi a de la muje pa a ealiza los ines especí icos de la p opagación y po eso la bus- [ g] LA MUJE EN EL ANTIGUO TESTAMENTO 37 ca á y se uni á con ella, dejando a su p opio pad e y mad e, pa a ealiza con ella en la ida una unidad al cual se ía la que o  masen dos se es humanos que poseen una misma en idad co po al, que cons i uyen un solo indi iduo, una sola pe sona. En los albo es de la humanidad y en los p ime os capí ulos del Lib o Sac o, queda así on ológicamen e cons i uída y e ela cionalmen e p oclamada la ca a de de echo emenino. Si, po las impe ecciones de la humanidad deca da, descien de en la his o ia uni e sal la muje , y aun en la his o ia del pue blo de Dios, del ono de glo ia en que el pueblo escogido supo que al p incipio había sido colocada, ahí queda, en Il'lledio del co azón de ese mismo pueblo, en la e y la adición de sus legí imos y mejo es ep esen an es, la conciencia de su igual digni dad con el homb e, eina, IC!Omo él, de la c eación, des inada po Dios a domina esa .misma c eación, y a desa olla . odas sus la en es i ualidades en un p og eso inaba cable y, sob e odo, a asmi i con el a ón la ida a nue os se es que ep oduzcan en sí la imagen de Dios obje o de la admi ación y del júbilo poé ico del inspi ado au o sag ado. Mi ada di ina ei ospec i a.-Cuando Jesuc is o, colocado en si uación di :cil y solemne (M 19, i -9), a a decla a su pensa mien o sob e la muje , es a la p ime a página del Génesis a don de uel e sus ojos pa a es abLece de ini i amen e su digniddd. T es e apas de la humanidad dis inguió Jes.ús, ca ac e izadas no po la longi ud del iempo, en e amen e desigual, sino po la si uación de la muje en el mundo : una e apa pa adisíaca, de igua.I dad en dignidad ;con el hamb e («(no habéis leído que el que hizo al homb e al comienzo, lo hizo a ón y hemb a ?n) ; o a mo saica, en la que la legislación di ina iene que acomoda se a un pueblo udo y ca nal, sume gido en un mundo más ca nal aún, («Moisés, po la du eza de ues os co azones os pe mi ió epu dia a ues a niuje , .pe o al comienzo no ue asÍ») ; la e ce a, e angélica y du ade a pa a siemp e, que de uel e a la muje su p ime a y esplendo osa dignidad (<<Pe o yo •os digo ... »). En la ealidad co idiana.-Se: ía po demás in e esan e cono -ce a . ondo la ealidad de la si uación de la muje du an e la e apa in e media. Tiene aspec os que disminuyen la ele a:ción de la muje : es en cie o m10do posesión del ma ido, és e la puede e pudia , pe o ella no puede pedi el di o cio, di íase que pe ma- RAFAEL CRIADO, S. !. nece meno pe pe ua. Y, sin emba go, su si uación es muy di e en e que la de una escla a. Un homb e puede ende su es cla a, puede ende aun a su p opia hija pa a concubina, pe o no puede ende a su muje <11unque la hubie a adqui ido como cau i a de gue a . El ma ido cie amen e podía epudia a su muje , no, desde luego, a cap icho, pe o ella quedaba p o egida po el ac o de epudio que la de ol ía su libe ad. La muje enía como incumbencia abajos dom�s icos du os, gua daba los ebaños, cul i aba el campo, molía el igo, coc:a el pan, hilaba. Pe o esa ac i idad ex e io no e a humillan e, sino que le a mía conside ación. El ma ido le ibu aba a ec o, los hijos obediencia y espe o. La Ley conden!aba po igua·l las al as de los hijos con a el pad e y con a la mad e y el Decálogo manda po igual hon a al pad e y a la mad e. Las escasas na aciones que nos hacen pene a en la in imi dad de una amilia is aeli a, mues an a la muje amada y escu chada po su ma ido y a ada po él como una igual. Así la ma d e de Samuel. O ene ada po la nación como he oica mad e de hé oes, al la mad e de los Macabeos. En la di ección p o é ica.-Pem mucho más impo an e pa a conoce la si uación de la muje en el An iguo Tes amen o es la línea de cons an e p og eso y supe ación, que azan los iden es de Is ael y los sabios inspi ados, maes os de educación am�lia y social. Ya es de admi a. el hecho de que, siendo pe mi ido el di o  cio y econocida, aunque no alabada, la poligamia, nunca los p o e as hablan de ese supues o, sino en el de la monogamia. «La muje de u ju en udn es é mino co ien e pa a inculca la pe ec a idelidad a la única c0Il"l1pañe a de la ida. En el úl, imo de los p o e as, es a idea adquie e una ue za de elie e y una p o undidad de sen imien o conmo edo as : «Hacéis ambién o a cosa : cub ís de lág imas el al a. del Seño , de llan o y gemidos, po que El no i� a la o e a ni la acoge con sa is acción de ues as manos. ¿P egun áis que po qué ? Po que el Seño es es igo en e i y la muje de u ju en ud a la que ú has o o la ideli dad. Y, sin emba go, ella es u co i1Pañe a y la muje ligada con igo po un pac o ! ¿Y no la hizo un miS no Dios, cual cue po animado po el espí i u? ¿Qué busca, además, aquél que es Uno? Hijos de Dios. Tened, po es o, cuidado de ues o espí i u y que LA MUJER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO 39 nmguno a1c1one a la muje de su ju en ud. Pues yo de es o el epudio, dice el Seño Dios de Is ael. Tened cuidado con ues o espí i u y no seáis in ieles ! En los Sabios de 1 s ael.-De es e espí i u b o a oda una an ología de alabanzas : pa a la muje- . Ella es «la id uc í e a en el in e io de u casan (Sal. 127 ,3). ((Es la co ona de su ma idon (P o . 12, 4). ((Quien encuen a una buena muje , ha encon ado una cosa p eciosa, ha ecibido una g acia de Diosn (P o . 18,22). ((Un casa y unos habe es son he encia de los pad es, pe o una buena muje es don de Diosll (P o . 19, 14). c(F eliz el ia ido de una buena muje : el núme o de sus años se dobla á. Una muje dispues a es la delicia de su ma ido, y así pasa él en paz los años de su ida. Una buena muje es una buena sue e concedida al homb e digioson (Eccli. 26, 1-3). «El sol b illa en lo al o de los cielos, la he mosu a de una buena muje ado na la casan (Eccli. 26, 16). La ciencia de los sabios, que es expe iencia de la ida, saca del co azón la más bella exho ación pa a el discípulo : uHijo mío ! Da a ención a mi sabidu ía, a mi p udencia 'l)On oído, pa a conse a sus e lexiones y man ene en ns labios la ciencia. Miel des ilan los labios ele la ajena y más sua e que el acei e es su boca ; pe o sus consecuencias �on ama gas como el ajenjo, punzan es cual espada de dos ilos ; sus pies descienden hacia la mue e, sus pasos lJeyan al in ie no 1 sheol] ; no oma el camino de la ida, a e an e po el camino sin sabe adónde. 1Pues bien, llijo mío, escúchame y no e apa es de mis suge encias : en lejos de ella u camino y no e lle.¡;-ues a la pue a de su casa, pa a que no a ojes a o os u deco o ! u dignidad , ía í1o ele u edad] y us años a un despiadado ; pa a que no go.cen ex años con us bienes y con las a igas de u casa un o as e o ; y al in no Yengas a gemi cuando se consuman us ca nes y u cu.e po y exclames : ¡ Ay de mí ! qne odié la disciplina y mi co azón desp eció el cas igo, 40 RAFAEL CRIADO, S. l. no me escuché la yoz de mis educado es y a mis p ecep o es no puse oído. Po poco no he llegado al colmo de lo� males en medio del consejo y ele la asamblea. B'ebe el :1gua de u cis e na y los a oyos de u 'pozo. ¿Es que quie es de ama ue a us yene o�. po plazas y calles los a oyueios de las aguas ? Tenlos pa a i solo y no los engan con igo los ex años. Sea bendi a u uen e y i e aleg e con la compañe a de u jU ·cn nd. Cie a ca ísima y g aciosa gacela, emb iáguen e en odo iempo sus amo es, ascíne e siemp e el a ec o de ella. ¿ Po qué loquea , hijo mío, as una ex aña, y ab aza el seno de una o as e D ? Dios iene a la is a la conduc a del homb e y cuen a cada paso. El impío queda p eso en su p opi:1 iniquidad y cogido en el lazo de sus culpas : mo i á po al a de disciplina y po ::;u g an insi.piencia se pe de á.>> (P o . 5, -23.) [22] La au o a del nue o eón.-P o e as y Sabios habían p epa a do el camino, pu i icándolo, cada ez más, según el ideal p i me o, al Nue o Tes amen o. El lib o de la Sabidu ía llega a p e e i el ma innmo monogá mico aunque es é il, a lo pe�mi ido po la Ley : (( ¡ A o unada la es ó il que no se ha manchado, no ha conocido un lecho pecamino�o ! Ella end á su u o en la e is a de las almas. Lo mismo el eunuco que no ob ó ilegalidad, ni pensó mal del Seño : le !le á daclo, de su idelidad, especial p emio y el más ag ada·ble pues o en el emplo del Sell.o ; po que glo ioso es el u o de abajos hono ables e inqueb an able la aíz de la sabidu ía ... Mejo es no ene hijos, pe o sí i ud ; .pues inmo al es la memo ia de ella, ya que es econocida de Dios y de los homb es. Cuando es á p esen e, la hon an ; ausen e, la desean, y en la e e nidad, ceñida de co onas, iun a, encidos en el campo comba es inmaculados.» (Sab. 3,13-15 ; 4,1-).) LA MU) :R EN EL AN lGüO TESTA :VIENTO El puen e es aba endido. Sólo al aba que C is o, Hijo de Dios, lo anquea a, ayendo de la mano, no sólo a los esposos cas os en indisoluble idelidad de ág�pe sob ena u al, sino, y sin gula men e, conduciendo el co ejo de los í genes, a la cabeza de su Mad e, pa a inaugu a en el eón c is iano el es adio su p emo de la glo ia emenina : la i ginidad ecunda pa a el eino de Dios (M .l9,12). Ra ael C iado, S. l. BIBLIOGRAFIA N. B.-El as e isco indica au o es no ca ólicos. "* G. B'EER : D ie soziale und eligiose S ellung de F au un is aeli ischen Al e um. Tübingen, 1919. J. Do . .ER : Das _ .V eib im Al en Tes amen . Biblische Zei agen, 1920 (núms 7-9) l Iüns e i. W., 1921. � E. STAUFFER : F!.p.É<o. ¡dp.o�. Theo!ogisches Vo e buch zum Neuen Tes amen , I, S u ga , 1933, 646-655. -<:: l .. CJEPKE : ¡:.l ¡. Theo1ogisches WO c bueh znn1 Neuen Tcs a nen , I, S n ga , 1933, 776-790. FR. NoTSCHER : Biblische Al e um'iknnde. Bonn, 1940, S -89. P. KETTER : C is o y la muje . Mad id, 1945. A. GEI.Il : Le passage ele la poly;gamie a la lllOl!Ogamie. i lélanges E. Podecha d. Lyon, 1945, 135-146. In. : Le ma iage d'a,p cs d' Ancien Tcs amen . Lumic e e Vie, nú me o 4, 1952, 7-20. * TH. C. VRIEZE! : Theologie des Al en Tcs amen s in G nnclzi.igen. Wageningcn (Ho11anc1), 1956, 176 y 02. A. VAccAR1 : Il cli o zio nella Bibbia. La. Cií.•il a Cal o/i a, 107 (1956, 2), g-20- In. : Il cli o zio nci Vangeli, ibid, 350-359, 475-4S3. M. CARIT�-G. }c CQl:EME'l' : Fcmme, I-II. Cal/zol:·cisme, 4· Pa ís, 1956, I.J63-1.174· * H. BARDTKE-H. TnmE : Ehc (1-Il). E angelisches Ki chen Lexikon, I, Go ingen, 1956, 994- .ooo. A. PA :LsE! : F au I, E angelisches Ki chen L-cxikon, l, Go ingen, 1956, 1·344-1.346. V . KOR! FELD : l a iage dans 1' Ancien Tes amen . Dic ionnai e de ia Bible (Vigou oux). Supplé-men , V, Pa ís, 1957, 905-926. H. Ro: DET : Elémen s pou une héologie de la emmc. Nou· . Re . Théol., 79 (1957), 915-940. RAFAEL CRIADO, S. l. R. DE VA :X : Les ins i u ions de l'Ancien Tes amen . iPa ís, 1958, I, 37-68. ]. P. : UDilT : La e ancl ma iage in he Olcl Tes amen . Sc ip u e, o (1958), 65-83. •· C. H. RATSCHO ·-F. HoRsT-H. GREEVE� : Ehe (I-III), Die Religion in Geschich e uncl Gegenwa . II (:)." ed.). Tübingen, 1958, 314-320. * A. ScHBIMEL-F. HoRST-H. GREEVEN : F au, Die Religion in Geschich e nncl Gegem1·a , II (3." ecl.). Tübingen, 1958, .o6s-I.o¡o. J. HAcKSPECKER-]. MICHL : Eh e (II-III). Lexikon ü Theologie und Ki che. III (2.a ecl.). F eibu g i. B ., 1959, 675-68o. J. HAEKEL-H. GROSS : Familie (I-II). Lexikon ü Theologie und Ki che. IV (2." ecl.). F eibu g i. B ., 1960, 294-297. ]. l I cHL : Geschlech sleben. Lexikon ii Theologie und Ki che. IV 2." ed.). F eibm.2: i. B , Ic:;óo, Sc)3-S o.